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25 mayo 2019

Está Turquía durmiendo con el enemigo? La “Triple Alianza” entre Rusia, Turquía e Irán




Introducción por el redactor del blog


Entender la geopolítica es tan complejo como la física cuántica. Así como tan compleja es la personalidad del señor presidente de Turquía, un hombre, que como se pregunta en el artículo de Michel Chossudovsky "duerme con el enemigo?". Pero, quién es realmente el enemigo de Turquía?, un dilema infranqueable en las complejas relaciones internacionales donde todo se hace y deshace. Erdogan lo sabe, es su especialidad.

Dado el temperamento del mandatario turco, no muchos se fían de él, aparenta ser un director de orquesta que baila al son de los tiempos. Si hoy está con Rusia e Irán, no será de extrañar que mañana vuelva a los brazos de su amado Occidente. Es que, finalmente, de lo que se trata es quién ofrece más y mejor. Turquía ha permanecido junto al bando atlantista por décadas, no solo como miembro sino participando en provocaciones y en la guerra yihadista de la OTAN contra Siria e Irak; del mismo modo hoy puede enfilarse contra la OTAN y si lo desea concluir tratados con Rusia e Irán. 

Desde mi punto de vista, Erdogan sueña ser más poderoso, protagonista de las grandes ligas mundiales, cree ser indispensable al dirigir un país estratégicamente útil tanto para la alianza atlántica como para los rusos y chinos, por eso toma decisiones que irritan a la Casa Blanca y al Pentágono; no obstante, nada raro sería que a última hora deje plantada "con el vestido de novia" a Rusia en algunos acuerdos ya pactados. La posición geográfica privilegiada de Turquía obliga a unos descontentos estadounidenses a ser cautos en sus acciones, nadie podría negar que rusos y chinos aspiran beneficiarse de los traspiés en las relaciones Ankara - Washington. 





Vista que la política exterior turca se maneja acorde las conveniencias del momento, sus alianzas son temporales, según el estado de necesidad imperante. La hipotética coyuntura actual con Rusia e Irán podría ser solo una más de sus típicas estrategias. La realidad sobre el terreno es que Turquía sigue manteniendo el doble discurso. Un buen ejemplo de esa dualidad es que éstos siguen operando en territorio sirio en contra los intereses protegidos por Rusia.

Si reflexionamos, el régimen turco juega peligrosamente, no solo a dos sino a tres o más bandos, veamos: por un lado, aliados con la OTAN y socio estratégico de Estados Unidos e Israel; por otro, acercándose discretamente a Rusia e Irán; para ciertos casos, concreta secretamente con otras potencias su continuo papel desestabilizador regional, lo que quedó desenmascarado al revelarse el plan turco-francés (plan Juppé-Davutoglu) para desintegrar el norte de Siria; y, conserva un radical e independiente programa de aplastar a la población kurda de Turquía bajo el pretexto de ser el semillero del terrorismo kurdo, de esa forma han operado dentro y fuera de sus fronteras, irrespetando el Derecho Internacional y sin necesidad de consultar a sus socios occidentales, ni a sus nuevos amigos rusos. 


Una pregunta interesante sería: Son realmente los turcos amigos de Rusia? El panorama que apreciamos en Siria nos dice que no, a pesar que aparezcan Putin y Erdogan estrechándose las manos, Turquía no ha dejado de atacar a la República Árabe Siria en  coordinación con sus socios de la OTAN, ha saqueado sus riquezas y mantiene fuerzas de ocupación, así como arma y protege a grupos ilegales que luchan contra el gobierno legítimo de Damasco.  



Foto de archivo, soldados y blindados turcos en la frontera turco-siria en la provincia de Hatay, enero 2018


Las fuerzas rusas en Siria, en días recientes, abrieron fuego contra posiciones turcas en los sectores de Hama, Idlib y Alepo, por qué? Solamente pocos medios han reportado estos incidentes:


"De acuerdo con informes, Turquía brindó un importante apoyo militar a los grupos terroristas en este combate al traer refuerzos del llamado "ejército nacional" creado por esta última en el norte de Alepo e involucrarlo junto con Hay'at Tahrir al Sham en la apertura del frente contra el Ejército sirio al noroeste de Hama. Fuentes de campo indicaron que el punto de control turco fue el lugar de partida de los vehículos cargados de municiones para los grupos terroristas, así como la existencia de artillería y lanzacohetes que contribuyeron a allanar el camino de los grupos de infantería". (Al Mayadeen: Turquía lidera ataque contra el Ejército sirio al noroeste de Hama, 22 abril 2019). 

Como dicen por mi tierra: "amigo?... el ratón del queso..." 


Tres básicos desacuerdos entre Turquía y Estados Unidos

Señalemos antes que la visión política de Turquía en materia de política exterior y diplomática se basa en una vieja máxima: "Para un turco no existe más amigo que otro turco". Es que la doctrina reinante en Turquía que data de tiempos de Atarturk es extremadamente nacionalista.   

1. Los kurdos. La aparente o quizá real enemistad turco estadounidense viene desde hace algún tiempo. Se agudizó con el apoyo del Pentágono a los grupos armados kurdos que operan en Siria, las YPG el brazo armado en Siria del PKK turco y las inventadas FDS (Fuerzas Democráticas de Siria), una creación de la CIA para desestabilizar al gobierno sirio.

Lo he repetido desde hace mucho, Erdogan y, en general, los turcos irán a la guerra contra cualquier nación o estado interesado en revisar sus fronteras. Sus enemigos serán aquellos que intenten desestabilizar la aparente unidad nacional y territorial. En otras palabras, el enemigo está en casa, constituido por sus propios ciudadanos turco-kurdos y aquellos kurdos que habitan al otro lado de sus fronteras, en Siria e Irak, mejor dicho aquellos turco-kurdos obligados a huir de la persecución turca. 


La OTAN y los Estados Unidos han mostrado su disposición de apoyar a los kurdos para que luchen contra el gobierno sirio significa que Turquía corre el riesgo de ver crecer potencialmente a su enemigo con respaldo militar y político internacional, una afrenta para todos los turcos ya de por si creyentes devotos del nacionalismo.

Si Estados Unidos u otras potencias persisten en apoyar a los kurdos en Siria e Irak queda establecido, sin necesidad de declaración oficial, que también son enemigos de Turquía. No hay otra variante posible sobre la cuestión kurda.

2. El mandatario turco fue ofendido y traicionado por los Estados Unidos el 16 de julio de 2016, día que tuvo lugar un intento de golpe militar en su contra, aunque hay quien sostiene que fue "un operativo militar para desarmar el posicionamiento geoestratégico de Rusia en Siria y Oriente Medio", del cual Erdogan estaba plenamente al tanto; es posible que, en parte, así haya sucedido. Sin embargo, los hechos demuestran que Estados Unidos no estaba (ni lo está) feliz con la cambiante política del mandatario turco. Hay evidencias que Washington ve con buenos ojos un cambio de liderazgo en Turquía, afín a sus intereses, claro está.



Militares y civiles partidarios del presidente Erdogan se aglutinan en la Plaza Taksim de Estambul en la noche del 16 de julio 2016


Sobre la intentona golpista de julio del 2016 es casi imposible saber la verdad, la versión oficial turca censura cualquier otro punto de vista. Y ya sabemos que la prensa miente... siempre (no solo en Turquía). Enrique Muñoz Gamarra, analista internacional, reflexiona sobre el caso:


"Un golpe de estado del Pentágono sofocado? Si en verdad hubiera sido así, entonces aquello sería un acontecimiento de tremenda envergadura histórica (una verdadera revolución en el mundo) que de inmediato estaría conduciendo, primero, a la retirada de Turquía de la OTAN, luego, a la finalización de la agresión a Siria y, finalmente, a la pérdida definitiva de la hegemonía mundial estadounidense con grandes cambios en Europa y el mundo entero. Semejante acontecimiento no es cualquiera y, no lo ejecuta cualquier individuo. Para esto deben cumplirse algunas precondiciones. Sus ejecutores deben poseer una solvencia moral revolucionaria a toda prueba. Y Recep Tayyip Erdoğan ciertamente no está a esa altura. Definitivamente".

A simple vista parecería que Erdogan es un hombre singular, único y carismático (de seguro así lo sentirán en parte de Turquía), un auténtico líder que aglutina a todos los turcos a su alrededor, al estilo de un gran e indiscutible caudillo, pero... NO, al  contrario, es un personaje banal que se caracteriza por sembrar el  miedo en sus opositores tanto en casa como en el extranjero.

3. Los S-400 rusos. Supuestamente, la bronca monumental que Mr. Trump le ha echado al señor Erdogan es por el acercamiento turco a los iraníes y rusos por razones económicas y militares. Son los acuerdos turco-rusos para la compra-venta de sistemas de defensa S-400 los detonantes de una nueva "crisis" en el seno de la alianza atlántica? O algo sumamente oculto se está tejiendo en la enmarañada geoestrategia global que manejan las grandes potencias?



Sistemas antiaéreos rusos S-400 Triumf 


Las fuerzas armadas turcas se han decantado por el sistema defensivo de misiles S-400 Triumf en contra de los sistemas usados por la OTAN, made in USA. Es que están en juego miles de milones de dólares que el Complejo Militar Industrial estadounidense dejará de percibir a pesar de presionar a los turcos. Las pérdidas serán mayores si Estados Unidos se niega a entregar los flamantes cazas F-35 (lo último en tecnología militar) que está negociado con Ankara, las conversaciones para la entrega de este avión furtivo se mantienen, la parte turca aspira alcanzar un compromiso que no vendrá solo, Washington insiste en vender a Turquía el sistema de defensa aérea Patriot (rival del S-400), la oferta es tentadora, al ofrecer los USA mejoras en el precio, transferencia de tecnología y hasta producción conjunta, según anunció en estos días el ministro de defensa turco... No era que estaban en rompe...?


Por todos lados, pese a las explicaciones de los EEUU sobre la incompatibilidad del armamento utilizado por la OTAN y el sistema de defensa ruso, no cuadra plenamente, "los misiles S-400 Triumf no son compatibles con las defensas de la OTAN y su adquisición compromete la seguridad de la Alianza" afirman los estadounidenses. El kit del asunto sigue siendo económico y no técnico.

A todas luces Erdogan quiere ser un ganador, demostrar que puede lidiar con las dos grandes potencias rivales, quiere hacer conocer que goza de un poder absoluto e inalterable, utilizando la trillada consigna nacionalista sobre la grandeza turca. Es él  quien decide a quién, cómo y cuándo compra armamento. Por supuesto, es una forma de enviar un mensaje a Washington, ustedes apoyan a los kurdos, yo compro armas a los rusos. Con el mandatario turco está garantizada la incertidumbre en la región, algo muy provechoso para los mercaderes internacionales de la muerte (industria armamentista). A quién conviene que se perpetúe en el poder?   

Respecto al artículo planteado por el profesor Chossudosky, que viene a continuación, aunque no lo percibimos, es válido preguntarse si Turquía está durmiendo con el enemigo?, la respuesta podría ser tanto un SI como un NO, por ello la interrogación en el título del artículo, sus explicaciones son lógicas, analiza posibles escenarios y recuerda pactos sellados con anterioridad que se mantienen vigentes. Turquía, pese a todo, sigue firme en la OTAN.


De quién es amigo realmente Turquía?, a pesar que la pregunta correcta podría ser: De quién es amigo realmente el señor Erdogan?. El gobernante turco no es amigo de nadie, las amistades, alianzas y compromisos operan sobre la marcha, conforme la invariable doctrina nacional. Es así que no debemos extrañarnos si mañana regresa a los brazos de sus ex mejores amigos.


Tito Andino U.


*****

Está Turquía durmiendo con el enemigo? La “Triple Alianza” entre Rusia, Turquía e Irán



Por: Prof Michel Chossudovsky

Turquía es un Estado miembro de la OTAN que duerme con el enemigo. Dada su relación con Rusia e Irán, desde la perspectiva logística, la planificación militar coordinada entre Estados Unidos y la OTAN corre peligro.

Existe información que sugiere que el asesor de Seguridad Nacional de Trump, John Bolton, junto con el Secretario de Estado, Mike Pompeo, están “haciendo todo lo posible para llevar adelante una guerra contra Irán” ¿Tendrán éxito?

Bolton y Pompeo están involucrados en actos deliberados de provocación. El grupo de ataque del portaaviones Abraham Lincoln“para enviar un mensaje claro e inequívoco al régimen iraní…”

Esta no es la primera vez que se formulan amenazas de esta naturaleza. La guerra contra Irán ha estado sobre la mesa del Pentágono durante los últimos 16 años. Después de la invasión de Irak en 2003, fuentes militares de Estados Unidos insinuaron en aquel momento que un ataque aéreo a Irán podría implicar un despliegue a gran escala comparable a los bombardeos de “conmoción y temor” de Estados Unidos en Irak en marzo de 2003.

Sin disipar los peligros de la temeraria iniciativa Bolton-Pompeo, es improbable una operación militar a gran escala entre Estados Unidos, la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) e Israel dirigida contra Irán desde un punto de vista estratégico y geopolítico en este momento.

Dormir con el enemigo



“Nuestras relaciones no son buenas con Turquía”, apunta Trump.

Donald Trump acaba de mandar un mensaje sucio al presidente turco. ¿Por qué? ¿Qué objetivo hay detrás de la declaración de Trump?

Mientras que, oficialmente, Turquía es miembro de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), así como un firme aliado de EE.UU., el presidente Recep Tayyip Erdoğan ha estado forjando “relaciones amistosas” con dos de los enemigos acérrimos de Washington: Irán y Rusia.

La cooperación militar entre EE.UU. y Turquía (incluidas las bases de la Fuerza Aérea estadounidense en Turquía) se remonta a los tiempos de la ‘Guerra Fría’. Hoy en día, la estructura de las alianzas militares está en un grave peligro en detrimento de Washington. No se puede librar con éxito la guerra contra Irán cuando Turquía, su aliado y el peso pesado de la OTAN está “durmiendo con el enemigo”.

¿Qué consecuencias están a la vista tras las declaraciones de Trump?

Amenazas militares y sanciones económicas forman parte de la respuesta de Trump, junto con la manipulación financiera de los mercados de divisas a fin de vapulear la lira turca. Su moneda “se desliza rápidamente hacia abajo contra un dólar nuestro muy fuerte”, se ufana Trump.




El colapso de la Lira turca que, de facto, constituye una guerra financiera dirigida en contra de Turquía.

¿Quién se beneficia de las declaraciones de política exterior hechas por Trump? ¿No son acaso los operadores de divisas que tenían toda la información? La administración de Donald Trump está involucrada en actos de manipulación de divisas con el apoyo total de Wall Street.

Aquellos que, desde tiempo antes, sabían las declaraciones de Trump (“información privilegiada”) que iba a hacer, hoy están obteniendo ganancias multimillonarias en los mercados de divisas. (un tema que amerita una investigación posterior).

Recordemos que una declaración previa hecha por Trump sobre las sanciones económicas en contra de Moscú provocó una depreciación significativa del rublo ruso.

No hace falta decir que la OTAN está en crisis. Además, las facciones apoyadas por Estados Unidos y Turquía están luchando entre sí en la región Norte de Siria. 

Se está desarrollando un cambio en las alianzas militares entre “grandes potencias”, que es mucho más complejo que el de la Primera Guerra Mundial (es decir, la confrontación entre “La Triple Entente” y “La Triple Alianza”).

La "Triple Alianza" 




Si bien EE.UU. e Israel han contemplado durante muchos años la acción militar (incluido el uso preventivo de armas nucleares) en contra de Teherán, esta agenda militar -que dependía de una alianza de inteligencia militar de larga data entre Israel y Turquía- está actualmente en un serio predicamento. Y también lo está la alianza militar entre Ankara y Washington.

También hay una alianza de inteligencia militar Turquía-Israel que se remonta al Acuerdo de Seguridad y Secreto (SSA, por sus siglas en inglés) firmado con el gobierno de Tansu Çiller en 1993-94. Esta alianza que fue diseñada por la administración Clinton ya no es funcional, incluyó:

…Un memorándum de entendimiento en 1993 que condujo a la creación de “comités conjuntos” (israelíes y turcos) para manejar las denominadas amenazas regionales. Bajo los términos del memorándum, Turquía e Israel acordaron “cooperar en la recopilación de información de inteligencia sobre Siria, Irán e Irak y reunirse de manera regular para compartir evaluaciones relacionadas con el terrorismo y las capacidades militares de estos países.
“Turquía llegó al acuerdo de permitir que las Fuerzas de Defensa y Seguridad israelíes se hicieran de inteligencia electrónica sobre Siria e Irán desde Turquía. A cambio, Israel ayudó a equipar y entrenar a las fuerzas turcas en la guerra antiterrorista a lo largo de las fronteras siria, iraquí e iraní" (Véase Michel Chossudovsky, 2004).

El SSA se constituyó en el instrumento -diseñado cuidadosamente- de la política exterior de EE. UU. que sentó las bases para una relación firme y estrecha entre Israel y Turquía en cuanto a cooperación militar y de inteligencia, ejercicios militares conjuntos, producción de armas y entrenamiento.


Erdogan y Sharon en 2004


Ya durante la administración de Bill Clinton, se había desarrollado una alianza militar triangular entre EE.UU., Israel y Turquía. Esta “Triple Alianza”, denominada así por el Estado Mayor Conjunto de EE. UU., integraba y coordinaba las decisiones de mando militar entre los tres países sobre asuntos del Medio Oriente en general. Se fundamenta en las estrechas relaciones militares de Israel y Turquía con EE.UU., junto con una fuerte relación militar bilateral entre Tel Aviv y Ankara. …

La “Triple Alianza” se combina además con un acuerdo de cooperación militar entre la OTAN e Israel que data de 2005 y que incluye “muchas áreas de intereses comunes, como la lucha contra el terrorismo y ejercicios militares conjuntos”. Estos vínculos de cooperación militar con la OTAN son vistos por los militares israelíes como un medio para “mejorar la capacidad de disuasión de Israel con respecto a enemigos que representan una amenaza potencial, principalmente Irán y Siria”. (Véase Michel Chossudovsky, “Triple Alianza”: Estados Unidos, Turquía, Israel y La guerra contra el Líbano, 6 de agosto de 2006)

En 2006, poco antes de la invasión de Israel al Líbano, EE.UU. y Turquía suscribieron una “visión compartida” (en la que Turquía se comprometió a apoyar a Israel). El acuerdo fue:

“Caracterizado por fuertes lazos de amistad, cooperación, confianza mutua y una misma visión. Compartimos los mismos valores e ideales en nuestros objetivos regionales y globales: la promoción de la paz, la democracia, la libertad y la prosperidad”.

Las alianzas bilaterales EE.UU.-Israel y EE.UU.-Turquía, junto con el acuerdo de cooperación militar y de inteligencia Israel-Turquía, así como el acuerdo entre Israel y la OTAN (2003), constituyen los cimientos de la “Triple Alianza” entre EE.UU., Israel y Turquía, o lo que The Brookings Institute denomina el triángulo EE. UU.-Turquía-Israel.

Esta estructura triangular de alianzas patrocinada por Estados Unidos está muerta y desaparecida, en detrimento de los intereses de Washington en el Medio Oriente.


La "Triple Entente" 


Lo que se está desarrollando es la construcción de una nueva “Triple Entente” entre Turquía, Irán y Rusia.

En estos momentos, esta “Triple Entente” va más allá de una “alianza de conveniencia”, constituye una importante reestructuración de las alianzas militares y económicas.

Turquía ha desarrollado una alianza de conveniencia con Irán. E Irán, a su vez, cuenta con el apoyo de la mancuerna formada entre China y Rusia, que incluye cooperación militar, gasoductos estratégicos y una amplia variedad de acuerdos comerciales y de inversión.

A su vez, Turquía quiere adquirir el sistema de defensa aérea S-400 de Rusia a un costo de 2,000 millones de dólares. En la práctica, esto significaría que Turquía quedaría excluida del sistema integrado de defensa aérea de EE.UU. y la OTAN (que también incluye la participación de Israel). En la práctica, esto significa también que Turquía ha elegido “extraoficialmente” abandonar la OTAN.


La “relación de amor” de Netanyahu-Putin

Pero hay otro elemento que es absolutamente crucial: Israel también está durmiendo con el enemigo. Netanyahu y Putin han desarrollado a lo largo de los años una relación informal y amigable. Se consultan con frecuencia sobre cuestiones políticas y estratégicas clave.

Si bien la relación Netanyahu-Putin no es una alianza formal, no obstante, sirve a los intereses tanto de Rusia como de Israel. “Putin tiene un amigo en Bibi Netanyahu, y tal vez incluso un alma gemela”. Según Reuters, “Vladimir Putin es lo más parecido a una amistad que Israel ha tenido en Moscú”.


Turquía, salida de la OTAN

El mundo contemporáneo apunta hacia un cambio histórico en la estructura de las alianzas militares que está contribuyendo a debilitar la hegemonía estadounidense en el Medio Oriente, así como a crear una crisis al interior de la OTAN.

¿Emprender una guerra entre Estados Unidos, la OTAN e Israel contra Irán con o sin Turquía?

Turquía es el peso pesado de la OTAN, es el único estado miembro de la OTAN que está (en gran parte) situado en el Medio Oriente que tiene frontera con Irán.



A principios de abril, el secretario de Estado Mike Pompeo se reunió con su homólogo, el ministro de Relaciones Exteriores de Turquía, Mevlut Cavusoglu, en Ankara. La confrontación de Pompeo-Cavusoglu llegó a los titulares. A su vez, el vicepresidente Pence amenazó abiertamente al gobierno turco:

El vicepresidente Mike Pence advirtió a Turquía no seguir adelante con la compra del sistema de misiles [S-400] de fabricación rusa, horas después de que el ministro turco de Asuntos Exteriores dijera que la adquisición era “un acuerdo hecho” … Pence dijo que la compra de armas podría “amenazar la propia cohesión de la alianza … También dejamos en claro que no nos quedaremos de brazos cruzados mientras los aliados de la OTAN compran armas de nuestros adversarios”, dijo Pence. (CNN, 3 de abril de 2019)

Mike Pence tiene razón: la cohesión de la OTAN está en juego. Y no se puede confiar en Turquía como un fiel aliado de Estados Unidos.

¿Saldrá Turquía de la OTAN? Es casi un hecho.

Y si Turquía sale de la OTAN, otros países podrían seguir su ejemplo. Algo que Washington buscaría evitar.

En el transcurso del mes de abril (tras el error diplomático de Pompeo en Ankara), Turquía e Irán han fortalecido sus relaciones bilaterales. El homólogo de Pompeo, el ministro de Relaciones Exteriores, Mevlut Cavusoglu, replicó: “No aceptamos sanciones e imposiciones unilaterales sobre cómo construir nuestras relaciones con nuestros vecinos” (citado en Al Monitor, 29 de abril de 2019)

La logística militar entre Estados Unidos, OTAN, Israel está integrada, y Turquía todavía es (oficialmente) parte de la OTAN.

La evolución de las estructuras de las alianzas militares (y las coaliciones transversales), incluida la crisis al interior de la OTAN, no favorece el lanzamiento de una operación militar a gran escala contra Irán. Se supone que Bolton y Pompeo están plenamente consciente de este problema ¿O no?

Esto no excluye la realización de otras formas de guerra, incluidas las sanciones económicas, el sabotaje, los actos de provocación espontáneos al estilo de Bolton, el apoyo encubierto de las organizaciones terroristas, etc.


Artículo original en inglés:


Traducido por Ariel Noyola Rodríguez para el Centro de Investigación sobre la Globalización (Global Research).

21 mayo 2019

Venezuela, Irán, Trump y el ‎Estado Profundo




por Thierry Meyssan

Los acontecimientos en Venezuela y la agravación de la tensión entre Estados Unidos e ‎Irán son presentados de manera engañosa en la prensa estadounidense. Las ‎declaraciones contradictorias de las partes hacen los hechos aún más incomprensibles ‎para el público. Se impone la necesidad de profundizar el análisis, después de verificar ‎los hechos e integrando la oposición entre las diferentes tendencias políticas existentes ‎en esos países.

Las elecciones parlamentarias estadounidenses del 6 de noviembre de 2018 privaron al presidente ‎Donald Trump de la mayoría republicana que lo respaldaba en la Cámara de Representantes. ‎El Partido Demócrata planteaba entonces la destitución del inquilino de la Casa Blanca como ‎algo inevitable.‎

Por supuesto, Donald Trump no había hecho nada que justificara tal medida. Pero un ambiente de ‎enfrentamiento histérico oponía a los dos componentes de Estados Unidos, exactamente como ‎en tiempos de la Guerra de Secesión [1]. Hacía 2 años que los partidarios de la globalización económica seguían la llamada ‎‎«trama rusa» y esperaban que el fiscal independiente Robert Mueller demostrara que ‎el presidente Trump había incurrido en el delito de alta traición.‎

Robert Mueller siempre había hecho prevalecer los intereses del Estado federal estadounidense ‎sobre la Verdad y el Derecho. 

En el momento del atentado de Lockerbie, perpetrado en 1988, fue ‎Robert Mueller quien inventó la «pista libia», basándose en una evidencia que la justicia ‎escocesa invalidó posteriormente [2]. Fue también Robert Mueller quien afirmó, después de los atentados del 11 de ‎septiembre de 2001, que 19 terroristas musulmanes habían secuestrado 3 aviones de pasajeros, ‎a pesar de que en las listas de pasajeros no aparecían los nombres de ninguno de aquellos ‎terroristas [3]. Sus conclusiones sobre la «trama rusa» se sabían desde antes de ‎que iniciara su famosa investigación.
 ‎

Redistribución de las cartas entre la Casa Blanca y el Pentágono

Así que Donald Trump negoció su supervivencia política con el Estado Profundo [4]. No tenía otra opción. Y las partes decidieron que ‎se aplicara el plan Rumsfeld-Cebrowski [5], a condición de que Estados Unidos no se viese ‎implicado en una gran guerra. A cambio de ello, el fiscal independiente Robert Mueller cambió de ‎casaca y eximió al presidente Trump de las acusaciones de traición [6].‎

Los halcones aprovecharon la oportunidad para imponer el regreso de los neoconservadores. Ese ‎grupúsculo trotskista neoyorquino, conformado alrededor del American Jewish Committee (AJC), ‎había sido reclutado en el pasado por el presidente Ronald Reagan y transformó el ideal de la ‎‎«revolución mundial» convirtiéndolo en el principio del «imperialismo estadounidense ‎mundial». A partir de entonces, los neoconservadores –hoy republicanos y mañana ‎demócratas– participaron en todas las administraciones estadounidenses, sin importar la ‎tendencia política del inquilino de la Casa Blanca. La única excepción había sido –hasta ahora– la ‎administración Trump, que sin embargo no había expulsado a los neoconservadores de las ‎agencias cuyo control se les había entregado: la National Endowment for ‎Democracy (NED) y el United States Intitute of Peace (USIP).‎

Fue así como, el 25 de enero de 2019, el expediente de Venezuela en el Departamento de Estado ‎cayó en manos de Elliot Abrams, cuyo nombre ha estado asociado a todo tipo de mentiras ‎de Estado y de sucias manipulaciones [7]. Este personaje fue uno de los arquitectos de la operación Irán-Contras, ‎en 1981-1985, y de la guerra contra Irak, en 2003. Desde que se le puso a cargo del tema ‎venezolano, Elliot Abrams ha venido trabajando con el mando militar de Estados Unidos para ‎Latinoamérica (el SouthCom, que los latinoamericanos designan como el “Comando Sur”) ‎con vista a derrocar al presidente constitucionalmente electo de Venezuela, Nicolás Maduro. ‎


Elliott Abrams, político y diplomático estadounidense durante los gobiernos de Ronald Reagan y George W. Bush. Implicado y sentenciado por el escándalo Irán-Contras (gobierno de Reagan), fue indultado por George W. Bush. Es miembro del Consejo de Relaciones Exteriores y otros grupos de cabideo (lobbies)​. Designado por el presidente Trump como enviado del Departamento de Estado para Venezuela, Elliott Abrams


Nosotros conocemos tanto la estrategia Rumsfeld-Cebrowski –por haber visto durante 15 años su ‎aplicación en el Gran Medio Oriente– como la versión que de ella hace el Comando Sur [8] en un documento del 23 de febrero ‎de 2018 redactado por el almirante Kurt Tidd, documento que la periodista y escritora argentina ‎Stella Calloni reveló en mayo de 2018 [9]. Lo que está sucediendo en Venezuela ‎corresponde claramente a la aplicación de la “versión SouthCom” de la estrategia Rumsfeld-‎Cebrowski.

El fracaso de Estados Unidos en Venezuela
El fiasco de la operación estadounidense contra Venezuela, con el descubrimiento de la traición ‎del general Manuel Ricardo Cristopher Figuera, jefe del Servicio Bolivariano de Inteligencia ‎Nacional (SEBIN), y el fracaso de la intentona golpista que ese general improvisó ‎precipitadamente el 30 de abril, ante la inminencia de su arresto, demuestra la poca preparación ‎del Comando Sur, o más bien su desconocimiento de la sociedad venezolana. El aparato ‎de Estado estadounidense, a pesar de haber tenido por delante todo un semestre, no ha sido ‎capaz de hacer trabajar juntas a sus diferentes agencias y a las personas que tiene en el terreno. ‎Mientras que, a pesar de la desorganización del país, la Fuerza Armada Nacional Bolivariana ‎‎(FANB) mostró estar dispuesta a defenderlo. ‎




El reconocimiento anticipado que Washington, los países miembros del Grupo de Lima (con ‎excepción de México) y los aliados europeos de Estados Unidos se apresuraron a conceder a ‎Juan Guaidó como presidente de Venezuela en lugar de Nicolás Maduro, hunde al bando ‎estadounidense en una serie de problemas insolubles. España fue el primer país en inquietarse ‎al verse privado de un interlocutor con quien tratar los problemas de los venezolanos residentes ‎en suelo español y de los numerosos españoles que residen en Venezuela. Nunca antes, ‎ni siquiera en tiempo de guerra, hubo un país que se negara a reconocer la legitimidad de un ‎presidente constitucionalmente electo ni a reconocer su administración. ‎

En pocas semanas, Washington robó una parte fundamental de los activos venezolanos en el ‎extranjero [10], ‎exactamente como lo había hecho en 2003 contra el Tesoro iraquí, en 2005 contra el Tesoro ‎iraní y en 2011 contra el Tesoro libio.

Exceptuando a los iraníes, después de la firma del acuerdo ‎‎5+1 (JCPOA), los pueblos propietarios de esos fondos nunca han logrado recuperarlos. ‎Los gobiernos de Irak y Libia fueron derrocados y sus sucesores han tenido especial cuidado en ‎no llevar la cuestión ante ningun tribunal. Pero la República Bolivariana de Venezuela sí ha ‎reclamado sus derechos y Estados Unidos se ve ahora en una postura muy difícil de justificar. ‎

A menor escala, será interesante ver cómo va a manejar Washington el problema de la embajada ‎de Venezuela en la capital estadounidense. Después de la ruptura de relaciones diplomáticas entre ‎la República Bolivariana y Estados Unidos, miembros de varios grupos pacifistas –legalmente ‎autorizados por el gobierno legítimo de Venezuela– se instalaron en la sede de la embajada ‎venezolana en Washington para impedir que el edificio fuese ocupado por el “representante” del ‎presidente autoproclamado Juan Guaidó. Aunque las autoridades estadounidenses les cortaron ‎la luz y el agua, los defensores de la embajada se mantuvieron firmes. Cuando los partidarios ‎de Guaidó cercaron el edificio y comenzaron a impedir que los defensores recibieran comida del ‎exterior, el pastor afroestadounidense Jesse Jackson acudió personalmente a la embajada para ‎entregar a los defensores alimentos y botellas de agua. Finalmente, agentes del Servicio Secreto ‎estadounidense penetraron ilegalmente en la embajada y arrestaron a las últimas 4 personas que ‎la defendían… pero ahora Washington no sabe cómo justificar sus propias acciones, violatorias ‎de la Convención de Viena sobre las sedes diplomáticas. ‎

Desviando la atención hacia el tema de Irán
A esas alturas del partido, el presidente Donald Trump recordó a sus subalternos las reglas del ‎juego: luz verde para derrocar a Maduro… pero no para meter a Estados Unidos en una guerra ‎clásica

El presidente Trump es un jacksoniano; su consejero para la seguridad nacional, John ‎Bolton, es un excepcionalista [11]; Elliot Abrams, quien en otros tiempos hizo campaña contra ellos y hoy está a cargo ‎de la cuestión de Venezuela en la administración Trump, es un neoconservador. Así que tenemos ‎tratando de trabajar juntos a tres hombres que representan tres ideologías diferentes que ‎no existen en ningún otro país –exceptuando a Israel, que tiene sus propios neoconservadores. ‎Obviamente, es un equipo que no puede funcionar. ‎

En un esfuerzo por desviar la atención del fracaso sufrido en Venezuela, el Estado Profundo ha ‎iniciado una operación tendiente a dirigir los proyectores mediáticos hacia Irán para salvar a Elliot ‎Abrams y tratar de deshacerse de John Bolton. Ahora la prensa estadounidense cubre a Abrams ‎mientras responsabiliza a Bolton [12].‎

Por su parte, al ver que hay una brecha entre el Pentágono y la Casa Blanca, los demócratas ‎acaban de retomar la llevada y traída «trama rusa», o sea la supuesta injerencia rusa en la ‎elección presidencial estadounidense de 2017, concentrándose ahora en Donald Trump Jr., el ‎hijo major del presidente. ‎

El caso de Irán es muy diferente del caso de Venezuela. ‎

En Venezuela, Estados Unidos orquestó desde 2002 numerosas operaciones contra el modelo ‎bolivariano, tratando de destruir su prestigio en Latinoamérica, pero sólo comenzó a actuar ‎directamente contra el pueblo desde hace un año.
 ‎



El pueblo iraní, por su parte, ha tenido que enfrentar los embates del colonialismo desde principios ‎del siglo XX. Bajo la ocupación británica, durante la Primera Guerra Mundial, el hambre y las ‎enfermedades costaron la vida a 8 millones de iraníes [13]. ‎El derrocamiento del primer ministro Mohammad Mossadegh, organizado conjuntamente por ‎Estados Unidos y el Reino Unido, en 1953, y su sustitución por el general pronazi Fazlollah Zahedi, ‎quien impuso a los iraníes la sangrienta represión de la SAVAK –la policía política iraní de aquella ‎época– son hechos ampliamente conocidos. ‎

Después de la Revolución del imam Khomeini, la detención de los agentes de la CIA sorprendidos ‎‎in fraganti en una cámara secreta de la embajada de Estados Unidos en Teherán fue ‎presentada en Occidente como una «toma de diplomáticos como rehenes» (1979-81), a pesar ‎de que Estados Unidos nunca presentó el caso a la justicia internacional y de que dos marines ‎liberados confirmaron la versión iraní de lo sucedido. En 1980, las potencias occidentales ‎empujaron Irak a entrar en guerra contra Irán, vendieron armamento a ambos países para ‎garantizar que sus pueblos se mataran entre sí y más tarde lucharon junto a los iraquíes, cuando ‎estos últimos ya llevaban las de perder. Un portaviones francés llegó a participar en los ‎combates sin que la opinión pública francesa fuese informada de ello. Aquella guerra costó ‎‎600 000 vidas al pueblo iraní. En 1988, el ejército de Estados Unidos derribó un avión de ‎pasajeros de la línea Iran Air, con saldo de 290 víctimas civiles, sin que Washington presentara ‎nunca algún tipo de excusa a la República Islámica. ‎

Hoy en día, sin entrar a mencionar lo absurdo de las durísimas sanciones adoptadas contra Irán, ‎Estados Unidos e Israel afirman que Teherán sigue trabajando en un programa nuclear que fue ‎iniciado –con ayuda de Occidente– en la época del shah Mohamed Reza Pahlevi

Sin embargo, los ‎documentos más recientes publicados por el primer ministro israelí Benyamin Netanyahu muestran ‎que tales acusaciones son fruto de una extrapolación. Los Guardianes de la Revolución iraníes ‎no buscaban más que fabricar un generador de onda de choque [14] que, aunque podría entrar en la composición de una bomba, ‎no constituye por sí mismo un arma de destrucción masiva. ‎

Es en ese contexto que Irán anunció su decisión de poner fin a la aplicación de una cláusula del ‎acuerdo JCPOA sobre su programa nuclear, decisión que está en todo su derecho de tomar dado ‎el hecho que un firmante de ese acuerdo –Estados Unidos– no está respetando las obligaciones ‎que había contraído. Además, Irán dio a la Unión Europea un plazo de 2 meses para que ‎le comunique si tiene o no intenciones de respetar sus obligaciones. En medio de esa situación, ‎una agencia de inteligencia de Estados Unidos emitió una alerta según la cual una nota del Guía ‎Supremo iraní, el ayatola Ali Khamenei, supuestamente hace pensar que hay preparativos para la ‎realización de atentados contra los diplomáticos estadounidenses en Bagdad y en Erbil, capital ‎del Kurdistán iraquí. ‎

Seguida y supuestamente como respuesta: 

- 1. Washington envió al Golfo Pérsico el grupo aeronaval encabezado por el portaviones USS ‎Abraham Lincoln y retiró de Irak su personal diplomático no indispensable.‎
- 2. Arabia Saudita, que acusa a Irán de haber cometido sabotajes contra sus instalaciones ‎petroleras, llama a Washington a iniciar un ataque contra la República Islámica; Bahréin exhortó a ‎sus nacionales a salir inmediatamente de Irán e Irak y ExxonMobil retiró su personal del ‎emplazamiento petrolífero iraquí West Qurna 1.‎ 
- 3. El general Kenneth McKenzie Jr., comandante del CentCom (el mando de las tropas ‎estadounidenses en el Medio Oriente), solicitó refuerzos al Pentágono. 
- 4. El New York Times dio a conocer un plan de invasión de Irán con una fuerza de 120 000 ‎efectivos estadounidenses, inmediatamente desmentido por Donald Trump, quien además ‎propuso a Teherán la apertura de conversaciones. ‎

En todo lo anterior, no hay nada serio. ‎

Contrariamente a las elucubraciones de la prensa: 

- 1. El informe de la inteligencia de Estados Unidos sobre un hipotético ataque contra ‎diplomáticos estadounidenses se basa en una nota del Guía iraní Ali Khamenei. Pero los analistas ‎estiman que esa nota puede ser interpretada de otra manera. 
- 2. El grupo aeronaval estadounidense encabezado por el portaviones USS Abraham Lincoln ‎no fue enviado al Golfo Pérsico como amenaza a Irán. El desplazamiento del grupo aeronaval ‎estadounidense hasta esa región estaba previsto como parte de una serie de ensayos del sistema ‎de combate naval Aegis. Un navío español, la fragata Méndez Núnez (F-104), que participaba ‎en ese desplazamiento como integrante del grupo aeronaval estadounidense, se retiró de esa ‎fuerza por orden del ministerio de Defensa de España, que se negó a meterse en el enredo del ‎Golfo Pérsico. La fragata española no cruzó el Estrecho de Ormuz y se mantuvo en el Estrecho ‎de Bab el-Mandeb [15]
- 3. La retirada del personal diplomático estadounidense en Irak es la continuación de la brusca ‎retirada del personal diplomático de Estados Unidos en Afganistán, en marzo y abril [16]. Pero ese movimiento, que constituye de hecho una reorganización, no es un preludio de guerra sino ‎más bien lo contrario ya que fue negociado con Rusia, sobre todo teniendo en cuenta que, sin ‎el respaldo de las milicias iraquíes proiraníes, Estados Unidos perdería su base en el país.


El presidente de la República Islámica de Irán, iraní Hassan ‎Rohani. desde agosto del 2013


Por desgracia, el gobierno iraní rechaza todo contacto con el presidente Trump y su equipo. ‎Hay que tener en mente que en sus tiempos de parlamentario, el hoy presidente iraní Hassan ‎Rohani fue el primer contacto de las potencias occidentales en el caso Irán-Contras. El presidente ‎Rohani conoce personalmente a Elliot Abrams. Fue Rohani quien puso al Estado Profundo de ‎Estados Unidos en contacto con el ayatola Hachemi Rafsandyani –quien se convirtió en el ‎personaje más acaudalado de Irán gracias al tráfico de armas del Irán-Contras. Estados Unidos ‎devolvió el favor a Rohani favoreciendo su victoria en las elecciones presidenciales frente a los ‎seguidores del ex presidente Mahmud Ahmadineyad, a quienes se les impidió participar en ‎aquella elección y cuyos principales miembros están hoy en la cárcel. ‎

Con razón o sin ella, Rohani cree erróneamente que si el presidente Trump sacó a Estados Unidos ‎del acuerdo nuclear con Irán fue para utilizar la ola de descontento popular que sacudió Irán en ‎diciembre de 2017 y con intenciones de derrocarlo a él. Rohani también sigue creyendo que la ‎Unión Europea favorece a su gobierno, a pesar de que el Tratado de Maastricht y los posteriores ‎tratados europeos prohíben a Bruselas adoptar una actitud que no sea la que adopte la OTAN. Es ‎por eso que Rohani ha rechazado en dos ocasiones las proposiciones de diálogo de la ‎administración Trump y sigue esperando que los globalistas regresen a la Casa Blanca. ‎

Por supuesto, con tantos actores interpretando papeles equivocados es imposible excluir la ‎posibilidad de que toda la farsa degenere en un incidente que provoque una guerra. 

El hecho es ‎que la Casa Blanca y el Kremlin se hablan. Ni el secretario de Estado Mike Pompeo ni el ministro ‎ruso de Exteriores Serguei Lavrov desean dejarse arrastrar por la lógica bélica. ‎




[1] «Estados Unidos, ¿se reforma o se desgarra?», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 26 de octubre ‎de 2016.
[2] «Lockerbie: hacia una reapertura de la investigación», Red Voltaire, 1º de septiembre de 2005; y ‎‎«L’AFP réécrit l’affaire de Lockerbie», Réseau Voltaire, 20 de mayo ‎de 2012.
[3] «Listes des passagers et membres d’équipage des quatre avions détournés le 11 ‎septembre 2001», Réseau Voltaire, 12 ‎de septiembre de 2001.
[4] The American ‎Deep State: Big Money, Big Oil, and the Struggle for U.S. Democracy, Peter ‎Dale Scott, Rowman & Littlefield (2017). En español, El Estado Profundo estadounidense: ‎finanza, petróleo y guerra perpetua.
[5] «El proyecto militar de Estados Unidos para el mundo», por Thierry Meyssan, Haïti Liberté (Haití), ‎‎Red Voltaire, 22 de agosto de 2017.
[6] Report On The Investigation ‎Into Russian Interference In The 2016 Presidential Election, Special Counsel Robert S. Mueller III, ‎marzo de 2019.
[7] «Elliot Abrams, el “gladiador” convertido a la “política de ‎Dios”», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 24 de ‎mayo de 2005.
[8] “Plan ‎to overthrow the Venezuelan Dictatorship – “Masterstroke””, Almirante Kurt ‎W. Tidd, Voltaire Network, 23 de febrero de 2018
[9] «El “Golpe Maestro” de Estados Unidos ‎contra Venezuela (Documento del Comando Sur)», ‎por Stella Calloni, Red Voltaire, 9 de mayo de 2018.
[10] #Trump desbloquea Venezuela, Gabinete de Ministros de Venezuela, 2019.
[11] «El “excepcionalismo” de Estados Unidos destruye la ONU», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 2 de abril ‎de 2019.
[12] “White House Reviews Military Plans Against Iran, in Echoes of ‎Iraq War”, Eric Schmitt y Julian E. Barnes, The New York Times, 13 de mayo de 2009. “Trump, ‎frustrated by advisers, is not convinced the time is right to attack Iran”, John Hudson, Shane Harris, Josh Dawsey y Anne Gearan, The ‎Washington Post, 15 de mayo de 2019.
[13] The Great Famine and Genocide ‎in Persia, 1917–1919, Majd, Mohammad Gholi, University Press of America (2003).
[14] Shock Wave Generator for ‎Iran’s Nuclear Weapons Program: More than a Feasibility Study, David Albright y Olli Heinonen, Fondation for the Defense of Democracies, 7 de ‎mayo de 2019. (PDF - 4.3 Mo)
[15] «España retira la fragata ‘Méndez Núñez’ del grupo de combate de EE UU en ‎el golfo Pérsico», Miguel ‎González, El País, 14 de mayo de 2019.
[16] «Pekín, ‎Moscú y Washington se ponen de acuerdo en secreto sobre Afganistán», Red Voltaire, 26 de abril de 2019.

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