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14 mayo 2020

Cuando Churchill pensaba en una alianza con los nazis




Nota de introducción por el editor del blog


En estos días que el mundo conmemora los 75 años de la Víctoria contra el nazismo y la Liberación de Europa, es el momento oportuno para hablar de un aspecto muy debatido en el mundo occidental, el intento por desconocer la historia y la "rusofobia". 

Michael Davis profesor de la Universidad de California preguntó (2005) a sus alumnos:


¿De parte de quién combatieron los rusos durante la Segunda Guerra Mundial?

La pregunta formulada no es tan absurda como podría parecer, la mayoría de ellos tuvieron dificultades en responder. Muchos supusieron que del lado alemán o japonés, el profesor se esforzó por aclarar este importante hecho de la historia mundial, al principio fueron acogidos con mucha desconfianza por su joven auditorio. "Los estadounidenses nunca han querido reconocer los méritos del Ejército Soviético, cuando les digo que la URSS y EEUU eran aliados, les cuesta trabajo creerlo y aceptarlo", dijo Davis.

Y esa sigue siendo la visión general del estadounidense (sumemos a ella a británicos y europeos occidentales), que incluye a la clase política gobernante; es decir, no son capaces de comprender, ni reconocer el enorme sacrificio en vidas de los soldados rusos y soviéticos no solo en Rusia o en la URSS, sino en países como Polonia, Hungría, Checoslovaquia y hasta en Alemania. Tampoco quieren comprender cuántos millones de personas fueron salvadas por el Ejército Rojo, no obstante que luego quedarían bajo el férreo control de la "cortina de hierro". Los laureles del vencedor son para las democracias occidentales, por el simple hecho de que eran democracias, a diferencia de la URSS, que era un estado totalitarista, al haber declarado la "dictadura del proletariado".


Un destacado historiador ruso, Vladímir Simonov, afirma que "no conviene reprocharles a los estudiantes de la Universidad de California su ignorancia. Desde el momento en que ellos aprendieron a deletrear, se les ofrecía una versión oficial de la Segunda Guerra Mundial escrita por un historiador influyente, pero poco escrupuloso: La Guerra Fría".

Los estudiantes del profesor Davis habrán podido encontrar reminiscencias de esa tesis en "La Historia Militar de EEUU", cuyos autores afirman: "El aporte de la URSS está muy exagerado, pues la guerra que se libró en el Este era una guerra en tierra firme y en un solo frente, mientras que en el Oeste los aliados combatían en dos frentes en tierra firme, así como realizaban operaciones en aire y mar".

Conforme explica el profesor Simonov, en 1944 la extensión del frente soviético-alemán era cuatro veces más grande que la de todos los frentes en que luchaban nuestros aliados juntos. En aquel período, en el frente del Este combatían a un mismo tiempo hasta 201 divisiones del adversario, mientras que las tropas anglo-estadounidenses tenían que hacer frente a un enemigo mucho menos numeroso, de 2 a 21 divisiones. La apertura del segundo frente por Occidente cambió poco esa correlación. Los aliados tenían concentrados 1.5 millones de efectivos en Europa Occidental, y los alemanes, 560 mil. Al propio tiempo, en el frente soviético-alemán 6.5 millones de soldados soviéticos combatían contra 4.5 millones de alemanes. Las bajas fundamentales fueron sufridas por las tropas de Hitler en los combates contra el Ejército Rojo: el 70 por ciento de los efectivos y el 75 por ciento de todo el material de guerra, incluidos carros blindados, piezas de artillería y aviones".




Antes de que se declare a la Rusia de Putin enemiga de la democracia, hubo un tiempo en que políticos e historiadores se apegaban más a la historia verdadera (a pesar de los textos de enseñanza). En la correspondencia entre Stalin y Churchill (de dominio público) encontramos una frase que le dejará sin aliento, Churchill expresó: "Fue el Ejército ruso que sacó las tripas a la máquina de guerra alemana". En nuestros tiempos, para el año 2005, el presidente de los Estados Unidos, George Bush, en una ceremonia junto a Vladimir Putín (60 aniversario del desembarco en Normandía), dijo: "Si no hubiera sido por Rusia, no existiría nada de esto...".

Pero, tampoco es justo atribuir el mérito solamente a los soviéticos, pese a todo, Francia y sobre todo Gran Bretaña lucharon con heroismo por defender Europa Occidental ante la invasión nazi, la Batalla de Inglaterra es un claro ejemplo; tampoco es dable negar el aporte estadounidense, aunque no determinante, con el programa de préstamos y arriendos a la URSS (lend lease) y la tardía apertura del segundo frente en junio de 1944. Es indudable que los estadounidenses dedicaron su mayor esfuerzo de guerra al teatro de operaciones en el Pacífico de 1942 a 1945 y contribuyeron con la producción industrial a sostener la resistencia británica y la ulterior invasión.

En general, la segunda guerra mundial fue ganada por el aporte de todos los Aliados, destacándose el papel soviético en la liberación de Europa y de los Estados Unidos en el triunfo contra el Imperio del Japón. El mérito corresponde a los soldados, a los militares que mantuvieron ese sentimiento de camaradería. Lastimosamente, no se puede decir lo mismo de los políticos, que reinventan la historia acorde a ciertos intereses. 

Debe quedar sentado que el punto de vista político "occidental" sobre los orígenes de la IIGM está disponible por cualquier medio y en cantidades industriales (por ejemplo en la industria cinematográfica). Tras las divergencias geopolíticas entre las grandes potencias mundiales, iniciado el siglo XXI, sigue existiendo ese celo por divulgar hechos históricos debidamente documentados, menospreciándose a verdaderos académicos e historiadores y sus publicaciones. Bajo estas circunstancias, siempre viene bien y hasta se vuelve imprescindible conocer lo que piensan historiadores y académicos de la Rusia actual. Para "tranquilidad" de algunos, estos hombres de ciencia son, generalmente, anti-estalinistas y retractores del comunismo.

Las siguientes son prácticas, entendibles y sobre todo esclarecedoras entrevistas (en tres entregas, dado su tamaño) que aportan a la comprensión del papel de la URSS, en una visión diferente -pero no politizada- de la historia de la segunda guerra mundial y la actual política de la Rusia poscomunista. 

Los siguientes trabajos datan del año 2005cuando todavía Rusia era considerada amiga y socia de los Estados Unidos. Aparecieron por primera vez a través de la agencia RIA Novosti (Rusia). La entrevista es conducida por Viktor Litovkine al historiador ruso Valentín Falin. Para la traducción en castellano nos valemos de la Red Voltaire, que las publicó entre marzo y abril de 2005, como un especial para el público español y latinoamericano, en colaboración con la mencionada agencia, con motivo de los 60 años conmemorativos de la Victoria sobre el fascismo y la finalización del conflicto. 

Esta conversación brinda aspectos antes poco conocidos de la Segunda Guerra Mundial (Gran Guerra Patria para los rusos).

Buena lectura.

t. andino


***

La historia, su realidad y mitos, constituyen retos políticos permanentes. Valentín Falin ofrece una lectura de la Segunda Guerra Mundial desde el punto de vista ruso, con frecuencia desconocido por el público occidental, basado en 
Archivos históricos inéditos abiertos recientemente a los investigadores que el  ha teniendo la oportunidad de estudiar y analizarlos. 


Primera parte I: 
 La Segunda Guerra Mundial podía haber terminado en 1943
Cuando Churchill pensaba en una alianza con los nazis

EntrevistaValentín Falin 
(Doctor en Historia). 
Entrevistador: Viktor Litovkine 
(Comentarista militar de Ria Novosti)
2005



A pesar de la barbarie nazi en la Segunda Guerra Mundial, muchos dirigentes occidentales, entre ellos el primer ministro conservador británico Winston Churchill, estaban convencidos que habría que luchar primero contra el comunismo soviético y promovían una alianza con los nazis de Adolf Hitler. 

La reciente apertura de archivos históricos inéditos demuestran mecanismos que han permanecido desconocidos para un vasto público, así como los móviles de la toma de unas u otras decisiones al más alto nivel político en esa época, los cuales ejercieron una influencia decisiva sobre el desarrollo y desenlace de la Segunda Guerra Mundial.

➤  Viktor Litovkin: La historiografía contemporánea de la Segunda Guerra Mundial ofrece diversas valoraciones de su etapa final. Unos expertos afirman que la guerra podía haber terminado mucho antes. De ello escribió, por ejemplo, en sus memorias el mariscal Chuikov. Otros sostienen que podía alargarse un año más, como mínimo. ¿Quién está más cercano a la verdad y en qué consiste ésta? ¿Cuál es el punto de vista de usted?
Valentín Falin: Los debates al respecto se desarrollan no solamente en la historiografía contemporánea. De cuánto iba a durar la guerra en Europa y cuándo terminaría se discutía ya en el transcurso de la guerra, y a partir de 1942, ello se hacía sin cesar. Para ser más exactos, se debe reconocer que ese problema interesaba a los políticos y los militares desde 1942.

En aquel entonces la mayoría de los estadistas, incluidos Roosevelt y Churchill, creían que la Unión Soviética podría resistir durante cuatro o seis semanas, al máximo. Tan sólo Benes afirmaba que la URSS resistiría la invasión nazi y, en fin de cuentas, derrotaría a Alemania.


La historiografía significa el estudio bibliográfico y crítico de los escritos sobre la historia y sus fuentes, y de los autores que han tratado de estas materias. Es decir, es una disciplina que se vale de técnicas y teorías relacionadas con el estudio, análisis y manera de interpretar la historia. 
  
➤  Viktor Litovkin: Eduard Benes era, si no lo recuerdo mal, presidente de Checoeslovaquia en el exilio. Después del complot de Munich de 1938 y la ocupación del país, él residía en Gran Bretaña.
Valentín Falin:  Sí. Pero más tarde, cuando dichas valoraciones - o tasaciones, si usted permite -de nuestra capacidad de resistir no se justificaron, cuando Alemania sufrió la primera -quiero recalcarlo- derrota estratégica en la batalla de Moscú, muchos cambiaron bruscamente de opinión. En Occidente empezaron a expresar recelos de que la Unión Soviética pudiese salir demasiado fuerte de la guerra, y como tal, comenzase a determinar la faz de la futura Europa.


Eduard Benes, presidente de la República de Checoslovaquia

Lo decía, por ejemplo, Berle, secretario de Estado adjunto de EE.UU y coordinador de los servicios de inteligencia estadounidenses. De este mismo parecer eran los allegados de Churchill, incluidas unas personas muy influyentes, que antes de empezar la guerra y en su transcurso elaboraban la doctrina de las acciones a desarrollar por las Fuerzas Armadas británicas y también la política de Gran Bretaña.

Con ello se explica en mucho grado la resistencia que Churchill oponía a la apertura del Segundo Frente en 1942. Aunque Beaverbrook y Cripps en la dirigencia británica, y especialmente Eisenhower y otros elaboradores de los planes militares estadounidenses, suponían que existían premisas técnicas y otras para asestar una derrota a los alemanes precisamente en 1942, utilizando la circunstancia de que el grueso de las fuerzas alemanas estaban concentradas en el Este y que había una costa de dos mil kilómetros de largo de Francia, Holanda, Bélgica, Noruega y de la propia Alemania, abierta para la incursión de los Ejércitos de los aliados. Los nazis no tenían fortificaciones permanentes en la costa atlántica.

Es más, los militares estadounidenses procuraban persuadir a Roosevelt (existen varios memorándums de Eisenhower al respecto) de que el Segundo Frente era necesario, que era posible abrirlo y que su apertura acortaría la guerra en Europa y haría capitular a Alemania, si no en 1942, en 1943 a más tardar.

Pero esos cálculos no le convenían a Gran Bretaña ni a los conservadores de la cúpula estadounidense.

➤  Viktor Litovkin: ¿A quién se refiere usted?
Valentín Falin: Por ejemplo, el Departamento de Estado, con Hall a la cabeza, mantenía una actitud muy adversa con respecto a la URSS. Es por ello que Roosevelt no lo llevó consigo cuando se dirigía a la Conferencia de Teherán. El secretario de Estado recibió los protocolos de las reuniones del «gran trío» sólo al cabo de seis meses de haberse celebrado la conferencia. Lo curioso es que la inteligencia política del Reich haya informado de su contenido a Hitler pasadas tres o cuatro semanas. La vida está llena de paradojas.

Después de la batalla de Kursk de 1943, que culminó con la derrota de la Wehrmacht, en Québec (Canadá) se reunieron el 20 de agosto los jefes de los Estados Mayores de EE.UU y Gran Bretaña, así como Churchill y Roosevelt. En el orden del día estaba el tema de un eventual abandono por Estados Unidos y Gran Bretaña de la coalición antihitleriana y la formación de una alianza con los generales nazis con el fin de librar guerra conjunta contra la Unión Soviética.


Tanques alemanes en el frente de Kursk (Rusia), batalla que ha quedado registrado hasta hoy día como el más grande choque de blindados de la historia militar. 

➤  Viktor Litovkin: ¿Por qué?
Valentín Falin: Porque, según la ideología de Churcill y quienes la compartían en Washington, había que detener a los «bárbaros rusos» en el Este, lo más lejos posible, y si no derrotar a la Unión Soviética, por lo menos debilitarla al máximo. Hacerlo, antes que nada, por las manos de los alemanes. Así se formulaba la tarea.

Era un plan muy viejo de Churchill. Él había desarrollado esa idea al conversar con el general Kutepov ya en 1919. Los norteamericanos, los ingleses y los franceses están sufriendo un revés y no podrán aplastar a la Rusia soviética, decía él.

Hace falta que de ello se ocupen los japoneses y los alemanes. En 1930, Churchill le explicaba la tarea en la misma clave a Bismarck, primer secretario de la Embajada de Alemania en Londres. Los alemanes se portaron durante la Primera Guerra Mundial como unos necios, decía él.

En vez de reconcentrarse en inflingir la derrota a Rusia, empezaron a librar la guerra en dos frentes. Si ellos se hubieran ocupado sólo de Rusia, Inglaterra habría neutralizado a Francia.

Churchill lo percibía no tanto como una lucha contra los bolcheviques cuanto como continuación de la guerra de Crimea de 1853-1856, en la que Rusia procuró poner fin a la expansión británica, no importa con qué resultado.

Viktor Litovkin: En Transcaucasia, Asia Central y Oriente Próximo rico en petróleo...
Valentín Falin: Por supuesto. Por consiguiente, cuando estamos hablando de diversas variantes de librar la guerra contra la Alemania nazi, no debemos olvidar que existían diversos enfoques de la filosofía de ser aliados y de los compromisos que Inglaterra y EE.UU querían asumir ante Moscú.

Voy a hacer una digresión. En 1954 o en 1955, en Gent se celebró un simposio religioso sobre el tema de si se besan los ángeles. Como resultado de los debates de muchos días se llegó a la conclusión de que sí, se besan, pero sin sentir pasión. Dentro de la coalición antihitleriana, las relaciones de aliados semejaban ser unos besos así, por no decir que eran unos besos de Judas. Se hacían promesas, sin asumir compromisos, o -aún peor- para inducir a error a la parte soviética.

Esa táctica hizo fracasar las negociaciones entre la URSS, Gran Bretaña y Francia en agosto de 1939, cuando todavía existía la posibilidad de hacer algo para detener la agresión nazi. A los dirigentes soviéticos no les dejaron otra opción que concertar el pacto de no agresión con Alemania.

Nos expusieron al golpe de la máquina militar nazi, ya preparada para agredir. Conviene citar la directriz formulada en el despacho de Chamberlain: «Si Londres no puede evitar pactar con la Unión Soviética, la firma británica que se ponga al pie del documento no debe significar que en caso de agredir los alemanes contra la URSS los ingleses le acudan en ayuda a la víctima de la agresión, declarando guerra a Alemania. Debemos reservarnos la posibilidad de manifestar que Gran Bretaña y la Unión Soviética interpretan los hechos de distintos modos».



Hitler pasa revista a sus tropas luego de la rendición polaca en septiembre 1939.

➤ Viktor Litovkin: Existe otro ejemplo histórico bien conocido: cuando Alemania agredió en septiembre de 1939 a Polonia, aliada de Gran Bretaña, Londres declaró guerra a Berlín, mas no dio ni un paso concreto para ayudar realmente a Varsovia.
Valentín Falin: Pero en nuestro caso ni se trató de declarar guerra aunque sea de pura forma. Los tories (políticos conservadores británicos) partían de que la apisonadora alemana iba a llegar a los Urales, aplastándolo todo en su camino. Y que no quedaría quien se quejase de la Perfidia de Albión.

Esa ligazón entre las épocas y los acontecimientos siguió existiendo durante la guerra, dando pábulo para las reflexiones. Y las conclusiones a que se llegaba no eran muy optimistas para nosotros, según me parece a mí.

➤ Viktor Litovkin: Volvamos al deslinde de los años 1944 y 1945. ¿Podíamos haber concluido la guerra antes del mes de mayo o no?
Valentín Falin: Hagamos la pregunta de otro modo: ¿Por qué el desembarco de los aliados se planeaba precisamente para 1944? Nadie lo acentúa, pero la fecha no se escogió por una casualidad. En Occidente tomaban nota de que en Stalingrado habíamos perdido un inmenso número de soldados, oficiales y material de guerra, que habíamos sufrido colosales pérdidas en el arco de Kursk... Perdimos más carros blindados que los alemanes.

En 1944, la URSS ya se veía obligada a movilizar a muchachos de 17 años de edad. El campo ya estaba sin la mano de obra masculina. Sólo evitaban llamar a filas a los hombres de los años de nacimiento 1926 y 1927 que trabajaban en las empresas de la industria de guerra, por protestar mucho los directores de éstas.

Los servicios de inteligencia estadounidenses y británicos, al valorar las perspectivas, coincidían en que hacia la primavera de 1944 el potencial ofensivo de la Unión Soviética se vería agotado por completo, ya no habría reservas humanas, y la Unión Soviética ya no podría asestarle a la Wehrmacht un golpe comparable con los que ésta recibió en las batallas de Moscú, Stalingrado y Kursk.

Según sus cálculos, atascados en la confrontación con los nazis, los soviéticos cederían la iniciativa estratégica a EE.UU e Inglaterra hacia las fechas de comenzar el desembarco.

Con el desembarco de los aliados en el continente se hizo coincidir un complot tramado contra Hitler. Los generales, si se hiciesen con el poder en el Reich, tenían que disolver el Frente Occidental y abrir paso a los estadounidenses y los ingleses para que éstos ocuparan a Alemania y «liberaran» a Polonia, Checoeslovaquia, Hungría, Rumania, Bulgaria, Yugoslavia y Austria... Se pretendía hacer parar al Ejército Rojo en las fronteras del año 1939.

➤ Viktor Litovkin: Recuerdo que los estadounidenses y los ingleses hasta desembarcaron en Hungría, cerca de Balatón, con el fin de apoderarse de Budapest, pero los alemanes liquidaron a todo el grupo...
Valentín Falin: No era un desembarco en sí, era un grupo al que se encomendó restablecer contactos con las fuerzas antisfascitas húngaras. Pero se hizo fracasar no sólo ese plan. Después del atentado, Hitler quedó a salvo, Rommel fue gravemente herido y salió del juego, aunque en Occidente se ponían las miras precisamente en él. Los demás generales se acobardaron.

Sucedió lo que sucedió. A los estadounidenses no les resultó recorrer Alemania en marcha alegre bajo el son de la música marcial. Ellos se vieron obligados a entrar en combates, a veces pesados, baste con recordar la operación de las Ardenas. Pero pese a todo eso, ellos cumplían sus tareas, a veces de una manera bastante cínica.

Voy a aducir un ejemplo concreto. Las tropas de EE.UU se acercaron a París. Allí había estallado una sublevación. Los estadounidenses se detuvieron a treinta kilómetros de la capital, esperando a que los alemanes acabasen con los rebeldes, porque se trataba en primer lugar de los comunistas.

Según diversos datos, fueron muertas de tres a cinco mil personas. Pero los sublevados lograron imponerse, y entonces los estadounidenses tomaron París. Algo análogo sucedió en la parte Sur de Francia. Volvamos a aquel deslinde del que empezamos a hablar.


Tanques alemanes en formación durante la batalla de las Ardenas. Invierno 1944-45 (foto captura de video documental)

➤ Viktor Litovkin: Del invierno de 1944 y 1945.
Valentín Falin: Sí. En otoño de 1944 en Alemania se celebraron varias reuniones, primero bajo dirección de Hitler, y luego, por encargo de éste, de Jodl y Keitel. Su sentido se reducía a lo siguiente: Si les damos una buena tunda a los estadounidenses, en EE.UU e Inglaterra despertará el gusto por volver a las negociaciones que se habían celebrado entre 1942 y 1943 ocultándolo de Moscú.

La operación de las Ardenas fue concebida en Berlín no como una llamada a contribuir a la victoria en la guerra, sino para minar las relaciones de aliados entre Occidente y la Unión Soviética. Se pretendía dar a entender a EE.UU que Alemania todavía era fuerte y podía presentar interés para los países occidentales en su confrontación con la Unión Soviética. Y que a ellos mismos no les alcanzarían fuerzas para hacer parar a los «rojos» en los accesos a Alemania.

Hitler subrayaba que nadie iba a conversar con un país que estaba en una situación grave. Con nosotros van a hablar si la Wehrmacht demuestra seguir siendo una fuerza de verdad, decía él.

El factor sorpresa era su as de triunfo. Los aliados se instalaron en locales de invierno, sosteniendo que la zona de Alsacia y las montañas de Ardenas eran un lugar magnífico para descansar y muy malo para librar operaciones de combate. Pero los alemanes tenían planes de abrirse paso hacia Rotterdam y con ello privar a los estadounidenses de la posibilidad de utilizar los puertos de Holanda. Era la circunstancia decisiva para toda la campaña occidental.

El comienzo de la operación de las Ardenas se aplazó en varias ocasiones. A Alemania no le alcanzaban las fuerzas. Empezó en el momento preciso en que en invierno de 1944 el Ejército Rojo libraba extenuantes combates en Hungría, en la zona de Balatón y Budapest. Estaban en juego las últimas fuentes de petróleo -en Austria y algunas en la propia Hungría -controladas todavía por los alemanes.

Esta era una de las causas por las que Hitler decidió defender a Hungría a pesar de todo, y en el apogeo mismo de la operación de las Ardenas y antes de comenzar la de Alsacia empezó a atraer tropas desde la dirección occidental, para lanzarlas al frente soviético-húngaro. La fuerza básica de la operación de Ardenas - el Sexto Ejército de carros blindados de la SS - fue retirada de Ardenas y trasladada a Hungría...

➤ Viktor Litovkin: A Haimasker.
Valentín FalinEl desplazamiento había comenzado en esencia antes de que Roosevelt y Churchill, presas de pánico, le dirigieron a Stalin un llamamiento que, traducido del lenguaje diplomático al corriente, decía: ayúdennos, sálvennos, estamos sufriendo una desgracia.

Hitler a su vez suponía, hay pruebas de ello: puesto que los aliados le fallaban tan a menudo a la Unión Soviética y se ponían a esperar abiertamente cuánto iba a aguantar Moscú y el Ejército Rojo, también la parte soviética podría proceder así.

En 1941 ellos esperaban cuándo iba a caer la capital de la URSS; en 1942, no sólo Turquía y el Japón, también EE.UU estaban aguardando la caída de Stalingrado, para luego empezar a revisar su política. Los aliados ni siquiera quisieron proporcionarle a la URSS los datos obtenidos por sus servicios de inteligencia, por ejemplo de los planes de los alemanes de desarrollar la ofensiva del Don al Volga y después hacia el Cáucaso, y otros por el estilo...

➤ Viktor Litovkin: Si no me equivoco, esa información nos fue suministrada por la legendaria «Orquesta Roja».
Valentín Falin: Los estadounidenses no nos informaban de nada, aunque conocían muchos detalles, hasta días y horas, por ejemplo, respecto a los preparativos de la operación «Ciudadela» en el Arco de Kursk...

Teníamos fundamentos de peso, por supuesto, para ver detenidamente en qué grado nuestros aliados sabían y querían combatir y en qué grado estaban preparados para promover su plan principal durante la realización de la operación en el continente, que era el plan «Rankin».

El plan principal no era el «Overlord», sino precisamente el «Rankin», que preveía establecer control anglo-americano sobre toda Alemania y todos los Estados de Europa del Este, para no dejarnos entrar allá. Eisenhower, cuando fue designado comandante del Segundo Frente, recibió la directriz: ir preparando el plan «Overlord», pero siempre tener en cuenta el «Rankin».

Si surgían las condiciones propicias para realizar el «Rankin», dejar de un lado el «Overlord» y lanzar todas las fuerzas a cumplir el «Rankin». El levantamiento en Varsovia fue organizado con ese objetivo, así como otras muchas actividades.

En este sentido, el año 1944 y comienzos del 1945 eran la hora de la verdad. La guerra no se desarrollaba por dos frentes: el del Este y el del Oeste, sino en dos frentes.

Oficialmente, los aliados realizaban unas operaciones de combate que tenían mucha importancia para nosotros, atando, sin lugar a dudas, una parte de las tropas alemanas.

Pero su plan fundamental consistía en lograr detener en lo posible a la Unión Soviética, según decía Churchill, mientras que algunos de los generales estadounidenses utilizaban palabras más bruscas: «detener a los descendientes de Genghis Khan».

Pero fue Churchill quien formuló esa idea en una forma abiertamente antisoviética en octubre de 1942, cuando todavía no había comenzado nuestra contraofensiva el 19 de noviembre en Stalingrado. «Tenemos que hacer parar a esos bárbaros en el Este, lo más lejos posible», dijo él.


El Comandante Supremo de la Fuerza Expedicionaria Aliada, General Dwight David Eisenhower y su Estado Mayor.

Cuando estamos hablando de nuestros aliados, no quiero menospreciar de ningún modo los méritos de sus soldados y oficiales que combatían, igual que nosotros, sin saber nada de las intrigas y maquinaciones políticas de sus gobernantes, combatían con honestidad y firmeza.

Tampoco quiero restarle importancia a la ayuda de «land-lease» (NdE. ley de préstamos y arriendos) que se nos brindaban, aunque nunca fuimos los destinatarios principales. Quiero subrayar simplemente en qué grado la situación era complicada, contradictoria y peligrosa para nosotros a lo largo de toda la guerra, hasta resonar las salvas de la Victoria. En qué grado nos era difícil a veces tomar una u otra decisión, cuando no simplemente nos embaucaban sino que nos exponían al peligro.

➤ Viktor Litovkin: ¿Es decir, la guerra de veras podía haber terminado mucho antes del mayo de 1945?
Valentín Falin: Respondiendo con absoluta franqueza, diré: , podía. Y no es la culpa de nuestro país de que no haya terminado ya en 1943. No es culpa nuestra. Habría terminado, si nuestros aliados hubieran cumplido con honestidad su deber, si se hubieran atenido a los compromisos asumidos ante la Unión Soviética en 1941, 1942 y en la primera mitad de 1943. Pero puesto que no lo hicieron, la guerra se alargó por un año y medio o por dos años, como mínimo.

Lo principal es que, si no hubiera sido por ese dar largas a la apertura del Segundo Frente, habrían perecido unos 10 o 12 millones de soviéticos y aliados menos, especialmente en el territorio de la Europa ocupada. Ni habría existido Auschwitz, que funcionó a plena marcha en 1944...
Fuente original en castellano

07 marzo 2019

Historia del «Nuevo Orden Mundial»




Nota previa del editor del blog

Un esclarecedor estudio que, a pesar de los tiempos, sigue vigente, es indudable que el término "Nuevo Orden Mundial" está en decadencia por diversos factores. No obstante, la esencia de esta ponencia redactada en 2010 se mantiene intacta por otros medios. Usted debe comprender que no siempre los planes trazados por las élites globalistas tienen éxito, recurriéndose a un plan "B" que tampoco es único (existe la previsión de tener diversos planes estratégicos diseñados a largo plazo y para diferentes escenarios). Las élites no se conforman con ostentar el poder terrenal en el presente, siempre mirarán al futuro y preparan nuevas generaciones para perseverar la continuidad de ese esquema.

El término "Nuevo Orden Mundial" curiosamente fue adoptado por la Alemania Nazi (el "Nuevo Orden" hitleriano) y posteriormente en la posguerra por el círculo industrial financiero que decidió que la era de los políticos había terminado y que en adelante serían ellos quienes conducirían las riendas de la humanidad... (con el consentimiento de quién? ... de nadie) solo basados en la vieja máxima que el poder lo ejercen los más fuertes, en la actualidad debe entenderse como la fuerza político, económico y militar heredera de las viejas tradiciones imperiales, mejor conocida como "globalización".

En 1996, Noam Chomsky presentaba su libro "El Nuevo Orden Mundial (Y El Viejo)", se plantea que, supuestamente, tras la caída del muro de Berlin se terminaba una era e iniciaba otra. El denominado "Nuevo Orden Mundial", dice Chomsky, es como el viejo, pero con otro disfraz. Las reglas básicas siguen perdurando: los débiles están sometidos a la fuerza de la ley, mientras los poderosos se sirven de la ley de la fuerza

No entraré en más detalles, con la respectiva aclaración del traspié de algunos proyectos glabalistas que serán reemplazados por otros, demos lectura a la siguiente ponencia que ha estado a pasos de cristalizarse en todo el mundo, el lector recordará entonces que algunos de estos intentos de "hermanar" a los estados han fracasado por la acción decidida de quienes defienden el verdadero derecho natural y la vigencia del estado - nación.


***

por Pierre Hillard
Red Voltaire 
7 agosto 2010

Presentamos la historia de una corriente ideológica y de las poderosas personas que están detrás de todo esto. Estas buscan el surgimiento de bloques regionales tipo Unión Europea o UNASUR para orientarlos, poco a poco, hacia una forma de Gobierno Mundial. Su objetivo no es impedir las guerras sino extender su poderío financiero y comercial en el mundo entero. Su pensamiento reivindica el proyecto de un «Nuevo Orden Mundial» que debe edificarse sobre las ruinas de los Estados-Naciones. Hoy más que nunca resulta indispensable estudiar este proyecto de globalización político a fin de impedir que el ideal de Unidad Humana se transforme en una pesadilla totalitaria.


Reunidos en Londres, el 2 de abril de 2009, alrededor de la reina inglesa Elizabeth II para la foto, los presidentes y otros jefes de Estado de los veinte países más poderosos del mundo, G-20, quienes tienen previsto discutir en vista de crear un directorio económico mundial.


Con la ratificación del Tratado de Lisboa por los 27 países europeos el 19 de noviembre 2009 y la elección de Herman van Rompuy a la presidencia del Consejo Europeo, así como la decisión de elegir a Catherine Ashton como Alta Representante de la Unión Europea para las Relaciones Exteriores y la Política de Seguridad, la Unión Europea (UE) marcó un giro decisivo en sus ambiciones mundialistas. De esta manera el bloque comunitario de Estados europeos, es decir la Unión Europea, se va dotando, poco a poco, de un nuevo rostro político y dándose un «número telefónico» para retomar la expresión de Henry Kissinger.

Es verdad, hay nuevos arreglos —así como ciertos perfeccionamientos— indispensables afín de asentar definitivamente esta unión regional. En efecto, las rivalidades continúan y perduran entre el presidente del Consejo Europeo, el presidente de la Comisión Europea y la presidencia de turno de seis meses que va girando de un país miembro a otro país miembro. Esta situación molesta e irrita a la administración Obama. [1]. Sin embargo, dotando a la UE de una personalidad jurídica y de una completa primacía del derecho europeo sobre el derecho nacional (es decir el derecho nacional de un país miembro pasa a segundo plano, por eso Suiza y otros Estados europeos no son miembros (...) la UE se ha convertido un poder supranacional), la Unión Europea puede pretender de esta manera (¿a ser un modelo de éxito?) y convertirse en un actor en la escena internacional.

Sería falso afirmar que esta nueva vocación de la UE se hará en una completa independencia con relación al resto del mundo. De hecho, las elites europeístas apoyadas por la oligarquía financiera [mundial] avanzan unidas y en comunión de espíritu y alma con las otras uniones regionales en curso y en formación en el planeta.

En efecto, la Unión Europea es un componente de más en el vasto programa y diseño que conduce poco a poco a la Humanidad al surgimiento de bloques continentales [o regionales] dotados cada uno de una moneda, de una ciudadanía, de un parlamento único, etc. (...), y este conjunto de bloques está llamado a constituir un gobierno —o regencia— mundial. 

Nosotros podemos revelar o citar las siguientes uniones regionales en curso de formación o ya concretizadas:




- La Comunidad Económica Euroasiática (CEEA o (CEEA o Eurasec por Eurasian Economic Community) [2]: creada en octubre de 2000 y reuniendo varios países del antiguo bloque soviético (Rusia, Kazajstán, Bielorrusia, ...), persigue el objetivo de crear una unión aduanera [3] a partir de 2010 con la idea de tener una moneda común interactuando en este conjunto territorial, moneda que podría ser llamada «evraz» [4] o «euras» o tal vez «eurasia» (el nombre exacto de esta moneda todavía no ha sido decidido e incluso puede cambiar por otro nombre no previsto aún.) [5].




- La Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) [6] unión creada en mayo 2008, este bloque prevé pasar de una lógica sub-regional a una identidad regional mediante la fusión en una sola organización, es decir uniendo el Mercosur y el Pacto Andino, reuniendo a todos los Estados del continente sudamericano (a excepción de la Guyana francesa, de las islas británicas Sandwich y Malvinas). El ideal buscado es la de lograr un parlamento y moneda única [7] y una ciudadanía [o nacionalidad] común. El UNASUR mantiene lazos privilegiados con su modelo europeo en el marco de una asamblea parlamentaria Euro-Latinoamericana llamada EUROLAT [8].




- El Sistema de Integración Centroamericano (SICA) [9] creado en diciembre de 1991, este grupo de países centroamericanos persigue los mismos objetivos de los citados anteriormente [es decir para Sudamérica], particularmente busca la creación de una moneda única y común a este bloque sobre todo después de la cumbre realizada en San Pedro de Sula (Honduras) en diciembre de 2008.




- El lanzamiento de la Organización de la Unidad Africana (OUA) [10] en 1963 permitió pasar a una situación más ágil y dinámica, y a partir de los años 1999-2000, con la creación de la Unión Africana (la UA en la ciudad de Durban, África del Sur en julio de 2002) y de la «Nueva Asociación para el Desarrollo del África» (NEPAD) [11]. Los objetivos buscados (comisión regional, parlamento panafricano, corte africana de derechos humanos, etc.) está calcada sobre el modelo europeo. [12].




- El Consejo de Cooperación del Golfo (Golf Cooperation Council, GCC) [13] creado en 1981, tiene como objetivo la de lograr una unión más solida y estrecha entre los países del Golfo (Bahréin, Kuwait, Omán, Qatar, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos). Busca también conseguir una moneda común que se prevé haga su aparición para los años 2010-2011. El nombre que recibirá esta moneda —según lo han afirmado algunas personalidades —es el «Khaleeji». Sin embargo, a pesar que la idea de dotarse de una moneda común ha sido validada, su nombre no ha sido confirmado oficialmente por el momento. [14].




- Una Unión Asiática también va cuajando poco a poco bajo la conducción de tres actores principales: Japón (CEAT, Council on East Asian Community), China (NEAT, the Network of East Asian Think Tank) y Corea del Sur (EAF, the East Asia Forum). Desde el 1 de enero de 2010, China y el ASEAN (siglas en inglés para designar la «Asociación de Naciones del Sudeste Asiático) crearon el espacio geográfico más grande de librecambismo en el mundo, al cual se han asociado Corea, Japón, Australia y Nueva Zelandia. Ella debe permitir «acelerar este proceso de regionalización» como lo dice con gran gusto el señor Xu Ningning, Secretario General del Consejo Económico China-ASEAN [15].



Prosperity Partnership Of North America. Una idea de una unión Norte-Americana fue lanzada en marzo del 2005 en Texas (Waco) entre los presidentes de Estados Unidos, Canadá y México en el marco del PSP (Prosperity Partnership Of North America), es decir, Asociación para la Prosperidad y Seguridad de Norteamérica [16]. El objetivo buscado era alcanzar teóricamente en el transcurso del año 2010, la instauración de un perímetro político, económico y militar unificado entre los tres Estados [17]

Una nueva unidad monetaria llamada «amero» o «dólar norte-americano» (la designación de esta nueva moneda todavía no ha sido confirmada) y deberá remplazar el dólar estadounidense y canadiense así como al peso mexicano [18]. Esta mutación pasa por el desplome del dólar estadounidense actual y tendrá entonces una repercusión en todo el sistema financiero y monetario mundial. Esta crisis sistemática global (política, financiera, monetaria y geopolítica) debe agravarse en la primera mitad del año 2010 para que pueda favorecer la llegada e implantación de este Nuevo Orden Mundial, tan deseado por los amos y otros poderosos señores oligárquicos del sistema.

Finalmente, estaba previsto teóricamente para el 2015 la instauración de un bloque Euro-Atlántico unificado política, económica y militarmente [19]

En ese sentido podemos señalar que el Parlamento Europeo ha adoptado una resolución el 26 de marzo de 2009, tratando la «situación de las relaciones transatlánticas, esto ocurrió después de haber finalizado las últimas elecciones presidenciales en los Estados Unidos (con la victoria de Barack Obama)». Esta resolución tiene el mérito y la fuerza de recordar todos los acuerdos políticos, económicos y militares concluidos por ambas partes situadas en cada extremo del océano Atlántico, es decir, por un lado los EEUU y por otro lado Europa (mejor dicho la Unión Europea) [20].




Para que esta lista de datos que menciono pueda estar completa tengo que evocar un acontecimiento, un hecho muy importante que ocurrió durante la Cumbre de jefes de gobierno en la ciudad de Aquila en Italia (8-10 de julio de 2009), cumbre donde los presidentes hablaron de diversos temas muy importantes (crisis económica, clima, etc.) y que la mayor parte de la prensa comercial ha silenciado deliberadamente, ha omitido nformar a la opinión pública mundial.

Durante una entrevista con los periodistas, el presidente ruso Medvedev presentó y mostró un prototipo de moneda mundial, era una pieza de moneda fabricada en Bélgica y en la cual estaba grabada una frase en inglés que decía: «Unidad en la Diversidad» [21]. Esta presentación del presidente ruso constituye una prueba que un cambio mayor está en curso de gestación en los círculos secretos del poder. Por la primera vez, un presidente presentaba un ejemplar de una moneda capaz de poder ser la referencia monetaria única de toda la humanidad [22].



El presidente ruso Medvedev presentando un prototipo de moneda mundial durante la cumbre del grupo G-8 en Italia


El gesto del presidente ruso vienen a sustentar las palabras de Herman van Rompuy, quien durante su discurso de agradecimiento, luego de ser nombrado Presidente del Consejo de la Unión Europea, no dudo un solo momento en decir una frase llena de insinuaciones: «2009 es también el primer año de una gobernación mundial con la instauración del G-20 en plena crisis financiera» [23].

Esta afirmación, —viniendo de la parte de un partidario de la gobernación mundial— debe llevarnos a reflexionar y a formularnos la siguiente pregunta: ¿Cómo hemos llegado a esta situación? En efecto, la descripción de estas diversas uniones regionales, algunas en formación, otras ya concretizadas, en el marco de una autoridad única —con la implosión interna del Estado (gobierno) que la componen [24]— no es el fruto de una casualidad. Esta mutación resulta de un largo trabajo, de una labor y de mucho empeño por parte de las oligarquías financieras [25] y grupos elitistas políticos que han trabajado largo y tendido por el intermedio de think-tanks y otras fundaciones, para llegar al punto donde hemos llegado. 

(Nota de la redacción: un think-tank resulta ser frecuentemente centros propagadores de ideas provenientes de un lobby, que bajo la cobertura de «instituto de investigación» trabajan ideológicamente para convencer a las poblaciones civiles de la veracidad e importancia de los propósitos que conducen. A pesar de contar con especialistas, profesionales u otros intelectuales, el objetivo de un think-tank es de convencer a la gente de lo que ellos realmente tienen interés, y es ahí que se encuentra la manipulación).


La Oligarquía anglo - sajona y sus príncipes

El público francés es desgraciadamente ignorante y no conoce quiénes son los verdaderos actores [amos] de la política mundial (el autor siendo francés se dirige al público de su país, nota de la redacción). Estos actores de la política mundial no muestran sus rostros, prefieren el anonimato o generalmente se mueven entre los bastidores, ejerciendo sus talentos fuera de las pantallas de televisión, fuera de formaciones o partidos políticos, pero imponen sus decisiones e intereses. 


Para poder comprender mejor la desastrosa situación en la que se encuentran los defensores de la causa nacional (del Estado-Nación en cada país) a comienzos del siglo XXI, basta con recordar los principales rasgos y el papel eminentemente importante que ha jugado y juega la poderosa elite financiera y aristocrática anglo-sajona. Esta siempre ha constituido un Estado dentro del Estado.

Podemos situar en el tiempo el momento en que estas elites (barones, príncipes y otros nobles) se aprovecharon para tomar influencia y poder. Esto ocurrió durante la instauración de la «Gran Carta» el 15 de junio de 1215. Después de la derrota del rey Juan I de Inglaterra, más conocido como Juan sin Tierra, el 27 de julio de 1214, en la batalla de Bouvines, frente al rey Felipe II de Francia, llamado también Augusto.

En esas circunstancias, los barones ingleses se aprovecharon para reivindicar privilegios políticos y financieros. En adelante, la monarquía británica, la Corona inglesa estará obligada de componer y colaborar con una casta social que emplea la fuerza, el poder financiero y ambiciones comerciales. Es desde esa época que nació una elite ávida, reivindicativa y orgullosa. Es ella misma la que ha originado la existencia de estos grupos de presión, más conocidos como lobbies (cabildeos) y que por diversas vías, es decir por la finanzas, el espionaje o control de los medios de comunicación, ejercen enormes presiones sobre el poder político.

Este último, es decir el poder político [los políticos más precisamente], es dependiente del apoyo y sobre todo del dinero contante y sonante para poder mantenerse en el poder –por eso está obligado de tener en cuenta los intereses y consejos emanando de esta casta

Los think-tanks, fundaciones, grupos elitistas son los herederos y descendientes de un estado de espíritu elitista y mercantil, de un modo de vida selectivo y exclusivo. Estos cenáculos se han convertido en los centros exclusivos e imperativos de una minoría activa que condiciona incluso el avenir del mundo anglo-sajón y, poco a poco, del universo entero.

Contrariamente al concepto político francés que somete cualquier actividad o interés privado para favorecer primeramente el interés del Estado nacional, prioritario en ese sentido, es decir, el interés común del pueblo, estas organizaciones político-comerciales no dependen de ninguna autoridad nacional. Desde muy temprano, estos grupos elitistas ejercieron sus talentos para cimentar sus intereses de casta. Desde la Edad Media, compañías como London Staplers, London Mercers Company, o incluso British East India Company (la BEIC en el siglo XVII) han sido las puntas de lanza del imperialismo británico.

Hay que precisar también que esta aristocracia comercial ha sabido pasar el relevo a sus herederos y descendientes, llevando siempre la antorcha de la conquista y del control de las riquezas, de generación en generación. «Siempre más» para tomar una expresión dicha por François de Closets (periodista y realizador francés). 

La derrota francesa en América del Norte condujo a la firma del Tratado de París del 10 de febrero de 1763, esto puede ser considerado como el acto de nacimiento y el ascenso en potencia de la oligarquía británica. En efecto, la perdida de la Nueva Francia (territorios del actual Canadá y EEUU) otorga a la Corona Británica un continente entero lleno de riquezas, de fabulosas materias primas y prácticamente despoblado. La incapacidad de la monarquía francesa para poblar estos vastos territorios e integrarlos a la esfera de la civilización greco-romana, hace inclinar la balanza, es decir todo este espacio geográfico pasa bajo la influencia del mundo anglo-sajón. Inculcados de una creencia mesiánica, las elites conquistadoras angloamericanas, en contacto con sus homólogos británicos estaban listos ya y determinados a imponer su modelo al resto del mundo.

Después de las guerras de la Revolución Francesa y la derrota de Napoleón I en el año 1815, el poderío anglo-sajón ya no tiene rival en los mares. Potencia demográfica, poblamiento de vastos territorios en América del Norte, en África austral, en Australia y Nueva Zelandia le ayuda a implantar colonias y controlar puntos estratégicos en diversas partes del mundo (Gibraltar, Hong Kong …), controlando así territorios en varios continentes, implementación de tecnología de punta y un sector bancario con buen rendimiento permitieron a estas aristocracias comerciales de Londres y de Nueva York comenzar a soñar en un control del mundo bajo los auspicios de la City [centro de negocios de Londres] y de Wall Street [bolsa de New York]. Un hombre ha encarnado de manera emblemática este ideal: el señor Cecil Rhodes.

Cecil Rhodes (1853-1902) [26]



Cecil Rhodes fue un gran defensor del Imperio Británico, emigra a África austral en donde su personalidad y sus cualidades intelectuales excepcionales le permiten hacer fortuna en el sector del diamante. Fue gracias a él que surgió y se desarrolló la industria del diamante mediante la creación del grupo De Beers, en relación y con el apoyo de Nathaniel Mayer Rothschild (1840-1915). Su fortuna colosal le abre las puertas de la colonia británica. 

Cecil Rhodes prepara el terreno para que el Estado Sudafricano (dominio del Imperio Británico) tome forma y pueda nacer como país, hecho que se concretizará años después de su muerte (1910). 

Su influencia financiera y política le permite controlar vastos territorios a los cuales les da su nombre: Rhodesia. Territorios divididos más tarde en Rhodesia del Norte y Rhodesia del Sur, estos países son hoy en día las actuales repúblicas de Zambia y Zimbabue.

Trabaja febrilmente para realizar un proyecto colonial, su idea es la de construir una inmensa línea de ferrocarril que parta de Ciudad del Cabo hasta El Cairo (Egipto). En su visión de preservar y defender el Imperio Británico, las vías de comunicación jugaban una función primordial para la explotación de variadísimas riquezas. El desarrollo de las vías de comunicación (bajo todas sus formas [27]) es la clave para el buen funcionamiento del Imperio. Este precepto es en inicios del siglo XXI de gran actualidad [28]. Las vías de comunicación constituyen las arterias irrigando el imperio comercial y político.

Más allá del buen funcionamiento del Imperio Británico, un ideal superior no concretizado mortifica enormemente a Cecil Rhodes. En efecto, convencido de la superioridad de la «raza» anglo-sajona, Cecil Rhodes concibe una [estrategia] política a fin de conservar esta supremacía: la unión de todos los países anglo-sajones o, más exactamente, la instauración de un bloque reuniendo el Imperio Británico y los Estados Unidos de Norteamérica.

Este conjunto debe convertirse, según Cecil Rhodes, en el zócalo, la base, la fundación que permitirá el nacimiento de un Estado Mundial animado de los principios y de la filosofía de la aristocracia comercial anglo-sajona.
A fin de lograr este objetivo, él estimó necesario reclutar personalidades destacadas y con educación universitaria superior, que incitadas por el mismo ideal, serían apoyadas [por Cecil Rhodes] para ocupar puestos claves en diversos sectores, es decir en la economía, la finanza, el ejército, la educación, la inteligencia ligada al espionaje e incluso en el periodismo y la prensa.

Así, asemejándose a un ejército, estas diferentes personas, como si se tratasen de jesuitas predicadores de la globalización, convergiendo hacia un mismo objetivo, a fin de formar y forjar los espíritus y las mentes de los demás en sus respectivos países, al mismo tiempo que desarrollan las estructuras político-económicas conduciendo al nacimiento de un Estado Comercial Mundial.

En su mente, para concretizar ésta ambición titánica y que exige mucho esfuerzo, el magnate piensa que es indispensable crear «becas de estudios Cecil Rhodes» (Rhodes Scholarships en inglés). Cecil Rhodes no tuvo la suerte de ver concretizarse su ideal estando en vida. Fue solamente en el año 1904 que sus más íntimos colaboradores lanzan las primeras becas de estudio llevando su nombre en la Universidad de Oxford. El sociólogo francés Auguste Comte decía con ironía que «los muertos gobiernan a los vivos». Esta frase puede aplicarse a Cecil Rhodes.

Sus conceptos han moldeado el mundo del siglo XX y comienzos del siglo XXI. 

Sin necesidad de nombrarlos a todos, podemos citar algunos beneficiarios [ganadores] de estas becas de estudio Cecil Rhodes: por ejemplo el Primer ministro australiano Bob Hawke (1981/1993); James Woolsey, director de la CIA (1993/1995); Wesley Clarke, comandante militar de la OTAN (Alianza Atlántica) durante el decenio de los años 1990 y principal conductor de la destrucción de la Yugoslavia en marzo 1999; el presidente estadounidense Bill Clinton (promoción 1968) e incluso James William Fullbright (senador del Arkansas, EEUU, gran figura de la política estadounidense) [29].

La política de Cecil Rhodes no hubiese podido alcanzar las dimensiones que conocemos sin el apoyo de sus más cercanos e íntimos colaboradores. Aquí tampoco podemos citar la larga y consecuente lista de nombres que figuran a la lectura de la carta de la Anglo-American Etablishment establecida por Carroll Quigley.

Los hombres que rodeaban a Cecil Rhodes se caracterizaban por algo muy peculiar: ellos ocupaban los puestos claves en los diferentes sectores de la sociedad británica en la segunda mitad del siglo XIX [30]. Ellos han determinado el avenir del mundo de una manera implacable. En esta larga lista, nosotros retendremos tres personajes:


Alfred Milner (1854-1925)



Una de las figuras más representativas y emblemáticas del pensamiento de Cecil Rhodes después de su muerte, considerado también como su sucesor e hijo espiritual, fue Alfred Milner (1854-1925, llamado también Lord Milner). Entre sus numerosas actividades, podemos citar como ejemplo, director de la London Joint Stock Bank, jefe del gabinete de guerra del Primer ministro inglés Lloyd George cuando estalla la Primera Guerra Mundial (1914-1918). 

Durante este conflicto bélico, un acontecimiento determinante para las generaciones futuras va ocurrir en noviembre de 1917. En efecto, en esa fecha aparece la «Declaración Balfour» (del nombre de un hombre político inglés llamado Arthur James Balfour), quien afirmaba bajo los auspicios del gobierno británico la necesidad de crear una patria judía en Palestina y su reconocimiento.

Dicho reconocimiento fue oficializado rápidamente por una carta dirigida a la atención de Walther Rotschild quien era el intermediario con el movimiento sionista en Gran Bretaña. En realidad, el verdadero redactor de esta declaración fue Alfred Milner. Como lo explicó posteriormente Carroll Quigley, la «Declaración Balfour» debió llamarse más bien «Declaración Milner». [31].

Philipp Kerr (1882-1940, convertido más tarde en lord Lothian) fue el secretario privado de Lloyd George. Cabe precisar que Philipp Kerr era la correa de transmisión en los intercambios políticos entorno al Primer ministro inglés y, en ese sentido, era el verdadero pívot por donde pasaban los contactos y decisiones del conjunto del «grupo Milner» [32]. Posteriormente Philipp Kerr fue nombrado embajador del Reino Unido en Washington.

Finalmente, podemos evocar el papel jugado por Lionel Curtis (1872-1955). A parte de su participación en los trabajos del Tratado de Versalles, él fue el autor [inventor] de la expresión «Commonwealth of Nations» cuya aplicación data de 1948. Como lo ha revelado Carroll Quigley, esta expresión nació durante las reuniones de trabajo cuyo objetivo era encontrar una frase adecuada para preparar al Imperio Británico a las mutaciones políticas que conducían a una reorganización mundial. Estas sesiones de trabajo llamando a una Commonwealth remontan al año 1916 [33]. Recordemos igualmente para finalizar, que Lionel Curtis jugó una función determinante, en 1919, cuando fundó el think-tank inglés Royal Institute of International Affairs (RIIA conocido también como el Chatham House).

Para comprender como funciona la mecánica de la mundialización [globalización] y cómo ella se ha ido implantando poco a poco en el mundo es necesario estudiarla como si se tratara de un inmenso rompecabezas. Hay que examinar cada pieza de este rompecabezas e ir construyéndolo para tener una visión definitiva de lo que representa. Por tal razón, para pasar a otro escalón de este sistema, nosotros recordamos al lector que debe guardar al espíritu estos diferentes elementos y factores que le permitirán ver finalmente el panorama completo de este conjunto. Será únicamente de esta manera que nosotros podremos comprender como funciona este «Monstruo».


La Sociedad Fabiana (Fabian society) [34]


La Sociedad Fabiana [35] es un instituto que floreció por vez primera en Londres en el año 1884 bajo la impulsión del político inglés Sydney Webb (1859-1947) y de su esposa Beatrice Webb, podemos incluir también al escritor irlandés George Bernard Shaw (1856-1950). La vanguardia de esta sociedad se consolidó bajo la influencia de un promotor [divulgador activista] del socialismo llamado Robert Owen (1771-1858) [36], que a su vez transmitió sus ideas y enseñanzas a John Ruskin (1819-1900), profesor universitario a Oxford [37] y terminó influenciando finalmente a Cecil Rhodes [38]. Otras personalidades impregnadas del ideal socialista cristiano como Frederik Derrison Maurice (1805-1872) prepararon el terreno durante el siglo XIX para que la fundación de la Sociedad Fabiana devenga una realidad. El nombre de «Fabiana» (Fabian en inglés) fue tomado en referencia al nombre de un general romano de la época de las Guerras Púnicas llamado Quinto Fabio Máximo (hacia los años 200 antes de Jesucristo), conocido también como Fabius Cunctator (el «Temporizador» es decir el que retrasa).

Luchando frente al general cartaginés Aníbal, el militar romano practicaba una estrategia de guerrilla que consistía en no acelerar las cosas (los ataques) a fin de esperar el desgaste del enemigo y lograr así su objetivo (victoria), podríamos decir conseguirlo a «fuego lento».

Es este método, el de un cambio gradual, suave pero implacable lo que caracteriza como marca de fábrica a la Sociedad Fabiana

Ella defiende el principio de una sociedad sin clases, que debe conducir a la síntesis del socialismo (Estado benefactor) y del capitalismo (leyes del mercado), fusión que debe conducir a la implantación de una economía monopolística en el marco de un Gobierno Estatal Globalizado. Y para que se concreticen las ambiciones de la Sociedad Fabiana, sus dirigentes estiman que es necesario ir despacio, paso a paso, o según su expresión por «graduación». La influencia de esta sociedad es inmensa porque numerosos políticos ingleses han sido miembros de la Sociedad Fabiana. [39].

Sin embargo, su influencia tuvo más repercusión y su pensamiento alcanzó mayor auge cuando la Sociedad Fabiana se vio involucrada en la creación de la London School of Economics (LES) en 1895 gracias a la labor pionera de Sydney Webb. Esta prestigiosa escuela superior de enseñanza económica que ha diversificado sus disciplinas con el tiempo, ha formado en un espíritu fabiano, varias generaciones de dirigentes ingleses pero también numerosos estudiantes del mundo entero. Estos últimos, en gran parte, han llegado a ser importantes cuadros o dirigentes en la vida política o económica de su país de origen.

Como ejemplo podemos citar al ex-presidente de la Comisión Europea, el italiano Romano Prodi; al antiguo presidente John Kennedy; a la reina de Dinamarca Margarita II; a Pierre Trudeau (Primer Ministro canadiense); al especialista en hacer lobby (o cabildeo), miembro de numerosos think-tanks, Richard Perle (conocido también bajo el seudónimo del «príncipe de las tinieblas»); al financiero Georges Soros (fundador de los institutos Open Society repartidos en el mundo entero); al antiguo consejero del fallecido presidente francés François Mitterrand, el senor Erik Orsenna e incluso podemos incluir al cantante rock de los Rolling stones, Mike Jagger (¡entró hace tan sólo un año! [40]), toda esta gente se ha sentado en las sillas de esta escuela. La London School of Economics gracias a la acción de la Sociedad Fabiana ha contribuido a formatear el espíritu de numerosas personalidades en el mundo. Pero la influencia de esta sociedad ha evolucionado y esto gracias al trabajo de uno de sus miembros, el escritor Herbert George Wells (1866-1946).


H.G. Wells (1866-1946)


Impregnado del ideal fabiano, H.G. Wells supo desarrollar sus puntos de vista en los numerosos libros que escribió. Autor de best-seller como El hombre invisible, La máquina del tiempo, La guerra de los mundos, este escritor inglés supo encontrar la manera de propagar sus convicciones en una obra publicada en 1928: La conspiración abierta [41] (Open conspiracy en inglés), obra preconizando el advenimiento de un Estado (gobierno) mundial sin clases, capaz de controlar todo («una nueva comunidad humana» según la propia expresión de H.G. Wells).

Una ala política [de esta ideología] busca un método para reducir drásticamente la población mundial y la utilización de la eugenesia. En efecto, desde un principio, H.G Wells presentó sus teorías en una obra poco conocida y cuyo título: La Destrucción liberadora (The World Set Free en inglés), corresponde exactamente a la expresión de la logia masónica Ordo ab Chao. Este libro apareció en 1914. Esta obra cuenta la historia de una guerra generalizada que va conducir [a la humanidad] a la creación de un Estado (gobierno) Mundial constituido en diez bloques («10 circunscripciones» según la frase del mismo autor) [42]. Es en este libro —recordamos nuevamente que fue publicado en 1914— que encontramos por primera vez la expresión «Nuevo Orden Mundial» [43]. Mucho más tarde, en 1940, H.G. Wells vuelve a repetir sus ideas, esta vez no deja dudas a los que dudan, publica un libro cuyo título será: El Nuevo Orden Mundial [44].

Todos estos miembros y representantes fabianos frecuentaban y colaboraban estrechamente con el equipo de Cecil Rhodes y luego con el de Lord Milner. Así se fue forjando un verdadero clan, una entidad, con un espíritu y objetivo común: la concretización de un Estado (gobierno) mundial, era esto lo que motivaba a estas diversas personas. Estas elites anglo-sajonas, que son los sucesores históricos y legítimos [así como los continuadores] de las aristocracias comerciales de la Edad Media, han continuado concentrando sus fuerzas en el seno de diversos clubs [e institutos] como el Pilgrim Society fundado en 1902 en Londres y en New York [45]. Pero el pensamiento de este movimiento va conocer una aceleración en 1910 con la creación de la Round Table.



La Round Table y sus «críos» [46]



La Round Table (Mesa Redonda) [47], es la heredera de un pasado multisecular de tradiciones místicas, financieras y elitistas, y marca una etapa decisiva en los preparativos debiendo conducir a un Estado (gobierno) mundial. En efecto, bajo los auspicios de Lord Milner y sus seguidores, este instituto de alta gama fue creado en estrecha colaboración y comunicación con las elites financieras estadounidenses a fin de asentar la predominancia del mundo anglo-sajón y buscar así el advenimiento del Estado (gobierno) mundial. 

Otras Round Tables fueron creadas en todos los dominios y colonias del Imperio Británico e incluso en los Estados Unidos. Queriendo compartir las ambiciones de Cecil Rhodes, financieros de renombre comenzaron a integrarse al equipo de Lord Milner, como por ejemplo Alfred Beit (1853-1906), Sir Abe Bailey (1864-1940) y la familia Astor. Otros grupos vinieron a juntarse a estos iniciadores del mundialismo de la Round Table, financieros tales que J.P Morgan [48], el banco Lazard e incluso las familias Rockefeller y Whitney [49].

Antes de continuar el estudio de las «bondadosas obras de caridad» de la Round Table, es indispensable de precisar lo siguiente: estas conocidas familias de la mundialización (o globalización), a pesar de compartir un ideal común, no pudieron evitar de pelearse entre ellos mismos y por sus propios desacuerdos internos. Podemos constatar dos causas: la primera es tan vieja como el mundo, se llama rivalidad. Las rivalidades a causa de las ambiciones y de personas ambiciosos buscando cada vez más poder, más influencias y más riquezas, a fin de ocupar los mejores puestos del poder, desafortunadamente la historia de esta aristocracia comercial está plagada de estos hechos. Este fenómeno es tan viejo como la misma historia del Hombre.

En efecto, bajo la engañosa apariencia de gozar de una unidad monolítica se escondían dos corrientes de pensamiento en competición. Ambas corrientes, a pesar de todo, persiguían [y persiguen] el mismo objetivo: la instauración de un Estado (gobierno) mundial. Sin embargo, la primera versión defiende la óptica de la constitución de un bloque anglo-sajón unificado (Imperio Británico asociado a los Estados Unidos), esta base, este zócalo o cimiento anglo-estadounidense sería para ellos la columna vertebral permitiendo al resto del mundo asociarse.

La segunda corriente tiene una visión diferente. Estima que no es necesario privilegiar el nacimiento de un Imperio anglo-sajón donde los demás países vendrían acoplarse. Preconiza más bien el advenimiento de un mundo en donde ningún país tenga la capacidad de imponer su ley o su filosofía política. Los partidarios de esta segunda vía tratan de crear una especie de «caldo de cultivo» generalizado, unificador de la humanidad entera en un solo bloque sin ninguna distinción. 


Estamos frente a un diferendo de visiones entre los partidarios de un mundialismo [globalización] anglo-sajón y los partidarios de un mundialismo [globalización] planetarizado.

Durante la Primera Guerra Mundial el tiempo transcurrió como si se tratase del juego del sube-baja, pasando de un mundo a otro mundo. Es difícil de citar en detalle el importante papel que desempeñaron las elites anglo-estadounidenses durante este conflicto mundial [50], podemos afirmar sin equivocarnos la relevante misión cumplida por el sueco Olof Aschberg (1877-1960) a la cabeza de su banco Nya Banken de Estocolmo. Él fue el gran financiero sirviendo de intermediario entre las elites de Wall Street (New York) y la City (Londres) de un lado y los dirigentes bolcheviques del otro lado

Su apodo era el «banquero de Revolución Mundial». Como nos lo recuerda el investigador Antony Sutton, el banco de Olof Aschberg tenía una filial en Londres —el Bank of North Commerce —, cuyo presidente era el Sr. Earl Grey, un importante miembro del equipo de Cecil Rhodes y de Lord Milner [51].

Este último [Lord Milner] jugó una función capital en el seno de la oligarquía anglo-sajona. Además de su desbordante actividad citada anteriormente, fue el mismo Lord Milner quien supo convencer al Primer ministro inglés Lloyd George de apoyar incondicionalmente a la revolución bolchevique de Lenín

Estos hechos históricos ocurridos e importantes para la evolución y avenir del mundo se concretizaron después de la visita a Londres, a finales de 1917, de William Boyce Thompson (1869-1930), acompañado de un representante del banco JP Morgan, Thomas W. Lamont (1870-1948) [52]. Esta persona, miembro del directorio ejecutivo del Banco Federal US (EEUU), es decir de la Fed [Reserva Federal], W.B Thompson era al mismo tiempo un agente al servicio de la oligarquía en el seno de la Cruz Roja estadounidense presente en la ciudad de Petrogrado [hoy San Petersburgo] en 1917.

Bajo esta cobertura, William Boyce Thompson pudo entrar en contacto con los revolucionarios rusos bolcheviques y entregarles la suma de un millón de dólares [enorme suma de dinero para esa época] [53]. En su viaje de regreso a New York, hizo una escala en Londres para remitir un memorándum a Lloyd George recordándole de seguir apoyando la revolución [rusa] bolchevique. Lord Milner, gran admirador de Karl Marx, apoyó a su vez a William Boyce Thompson en sus negociaciones a fin de convencer más a Lloyd George en ese sentido.

La revolución bolchevique no habría visto el amanecer sin el apoyo determinante de la oligarquía comercial anglo-estadounidense [54].

Al finalizar la Primera Guerra Mundial, las potencias comerciales anglo-sajonas —que salían victoriosas de esta conflagración mundial— se encontraban en buenas condiciones, mientras que Francia salía de la guerra demográfica y financieramente arruinada. El Tratado de Versalles no garantizó la seguridad de Francia frente a una Alemania disminuida y dependiente en gran parte de los préstamos [bancarios] anglo-sajones acordados a su economía.

Francia se encontró paralizada e impotente frente a los ricos tesoreros y cajeros anglo-sajones y su situación se agravó más cuando estos financieros prefirieron acordar sus préstamos —mediante los planes de inversión Dawes (1924) y Young (1928) — que colocaba la economía alemana bajo la tutela de los bancos londinenses y neoyorquinos [55], y que fueron determinantes para el refortalecimiento del poderío industrial germánico y nazi

En efecto, gigantescos complejos industriales de acero y de química (IG Farben y Vereinigte Stahlwerke), indispensables para hacer la guerra, nacieron en Alemania en el decenio 1920-1930. La derrota francesa frente a Alemania en 1940, es decir al inicio de la Segunda Guerra Mundial, encuentra sus causas en parte a la acción y comportamiento financiero-comercial de los anglo-sajones a favor de recuperación económica y técnica de la Alemania nazi (sobre todo en los sectores del acero, del combustible sintético y del caucho) [56].

Edward Mandell House (1854-1938)


Paralelamente a esta política, las elites anglo-estadounidenses decidieron preparar desde los años 1918-1919 una mutación en la Round Table. En efecto, en vista de conseguir una mayor eficacia, se decidió crear dos think-tanks uno a cada orilla del Atlántico [es decir uno en los EEUU el otro en Inglaterra] cuya misión consistía en convertirse en los motores propagandísticos de la política extranjera de estos dos países. Del lado inglés fue la creación en 1919, bajo el patrocinio de Lionel Curtis —un colaborador más de Lord Milner— del Royal Institute of International Affairs (RIIA, conocido también como Chatham House) [57].

Era el mismo Lionel Curtis quien promovía una Commonwealth federativa capaz de integrar poco a poco los diferentes países del mundo [58]. Estos objetivos eran defendidos y apoyados en los EEUU por Clarence Streit (1896-1986) [59], un periodista corresponsal del New York Times acreditado ante la Sociedad de Naciones (y ganador también de una beca de estudios Cecil Rhodes, promoción 1920), y por otro lado, el representante estadounidense del «grupo Milner», el Sr. Frank Aydelotte [60].

Del lado estadounidense fue la creación del Council on Foreign Relations (CFR) [61] en 1921 bajo el patrocinio de un personaje que desempeñó una posición central, el coronel Edward Mandell House (1854-1938). Consejero íntimo del presidente Wilson [62], este coronel fue el pívot entre el grupo Milner y los «poderosos» de Wall Street (JP Morgan, Vanderlip, Rockefeller, Warburg, …). En esta lista incompleta, nosotros podemos citar un nombre importante, Paul Warburg, que estuvo a la cabeza de la Reserva Federal US (la Fed) desde su creación en 1913.

Este banco oligárquico privado, independiente en sí y ajeno al poder central gubernamental [el gobierno de EEUU no tiene control sobre sus actividades] es responsable de la emisión monetaria nacional —del dólar estadounidense— [63], es decir una entidad privada comportándose como un Estado dentro del Estado. Fue el mismo Paul Warburg quien dirigió el CFR desde su fundación. Estamos ante un caso, ante un complicado entretejido de responsabilidades de primera magnitud en el seno de la oligarquía anglo-sajona.

Ya hablaremos más del Sr. Paul Warburg cuando abordemos el capítulo dedicado a Pan-Europa.

La síntesis de toda la tarea realizada por el coronel House, cuaja por así decir sola, cuando éste publicó su libro —una obra maestra en la mística mundialista [o globalizadora]—, libro que tiene como título: Philip Dru, administrator [64] escrito en 1912. Esta novela evoca un Golpe de Estado conducido por un oficial [militar de carrera estadounidense] de la academia castrense de West Point (es decir el mismo Philip Dru) logrando instaurar una dictadura en los Estados Unidos de Norteamérica y suprimir la constitución del país.

De manera semejante a Lord Milner, el coronel House no duda en evocar sus convicciones profundas cuando afirma que su héroe en la novela (Philip Dru) impone «un socialismo tal como lo habría soñado Karl Marx». 

House describe también en el capítulo 52 de su libro su ideal de unificación de la totalidad del bloque Norte-Americano, hecho que ya ha sido consolidado desde el lanzamiento oficial del proyecto en la ciudad de Waco (Texas, EEUU) en marzo del 2005 y como lo hemos explicado al comienzo de este artículo. 

Sólo podemos constatar [con sorpresa] que estas elites han anunciado — ¡hace más de cien años! — como iban a desarrollarse los acontecimientos. 

La telaraña mundialista [globalizadora] ha sabido reforzar su influencia gracias al nacimiento de un instituto destinado a jugar una función de primer orden en la construcción europea: la Pan-Europa.


Pan-Europa, trampolín de la globalización [mundialización]


La creación de la Pan-Europa se debe a la labor de un aristócrata austriaco de madre japonesa llamado Richard de Coudenhove-Kalergi (1894-1972). El objetivo declarado de Coudenhove-Kalergi era impedir que vuelvan a repetirse las atrocidades de la Primera Guerra Mundial. Esta buena intención a primera vista escondía un plan secreto, la consolidación de un objetivo que Coudenhove-Kalergi tenía en mente. En efecto, el movimiento de Coudenhove-Kalergi va indicar cuál es la dirección a seguir y para convencer a los demás de seguir su rumbo, su agrupación presenta un informe a la Sociedad de Naciones en 1925 (precursora de la ONU]. Su objetivo es unificar toda Europa a fin de integrarla en una organización política mundial única. Y para lograrlo, él menciona en su informe la necesidad de crear [primeramente] «continentes políticos», cuyo conjunto debería constituir [más tarde], una federación de federaciones, este era el plan y pensamiento de Coudenhove-Kalergi [65].

Sus afirmaciones federalistas correspondían exactamente a las aspiraciones y objetivos buscados por la Sociedad Fabiana. Aprovechándose del apoyo de estos aliados, Coudenhove-Kalergi organiza en 1926 el primer congreso Pan-Europeo en la ciudad de Viena (Austria), con los auspicios de su presidente de honor, el Sr. Aristide Briand (1862-1932) [66] quien era al mismo tiempo presidente del consejo de ministros del gobierno francés. Fue durante este congreso, que reunía y contaba con participantes de diversas nacionalidades, [67] que se decidió de debatir para elegir cuál sería el himno europeo. Y fue en ese momento que se escogió la Oda a la Alegría de Beethoven [68], y que es hoy en día el himno de la Unión Europea.

Los objetivos de la Pan-Europa fueron revelados con gran pompa en su carta de «Principios Fundamentales» que estipula lo siguiente: 

«(…) La unión Pan-Europea declara consagrarse [a preservar] el patriotismo europeo, cúspide [valor supremo] de las identidades nacionales de todos los europeos. En una época de interdependencias y de desafíos mundiales, solamente una Europa fuerte y políticamente unida puede garantizar el avenir [futuro] de sus pueblos y entidades étnicas. La unión Pan-Europea reconoce la autodeterminación de los pueblos y el derecho de los grupos étnicos al desarrollo cultural, económico y político (…)» [69].

Richard de Coudenhove-Kalergi (1894-1972)


Durante el transcurso de la Segunda Guerra Mundial, Coudenhove-Kalergi, estuvo refugiado en los Estados Unidos dedicándose a la enseñanza en la New York University organizando seminarios del tipo —Research for a postwar european federation («investigaciones para una federación europea post-bélica»)—, favorable al federalismo europeo

De regreso en Europa en 1946, es decir cuando finalizó la guerra, él contribuye enormemente a la creación de la Unión Parlamentaria Europea, la cual favoreció a su vez y posteriormente, en 1949, la creación del Consejo de Europa [70]. Fortaleciendo su influencia en todos los países (Estados), esta organización europea tiene bajo su mando diversas representaciones nacionales encargadas de difundir el ideal de su padre fundador [71], quien después de haber recibido en 1950 la más importante condecoración europea, el Premio Carlomagno [72], pasó la antorcha de la misión al Sr. Otto de Habsbourg en 1972 y este a su vez al Sr. Alain Terrenoire.

Se puede comprender mejor el impacto que tiene esta agrupación, [el instituto] Pan-Europa, si analizamos por ejemplo, cual es la verdadera esencia que mueve o genera la guerra: el dineroLas fuentes de financiamiento de este instituto nos dejan ver la insondable y vigorosa complicidad de su principal dirigente y líder máximo con los demás actores de la globalización [mundialización].

En efecto, aparte de gozar del apoyo de mecenas industriales y financieros, el Sr. Coudenhove-Kalergi se benefició del patrocinio del banquero Max Warburg, representante del banco alemán en Hamburgo. Como lo hemos visto anteriormente, su hermano Paul (trabajando en la rama estadounidense) se encontraba a la cabeza de la Fed (Reserva Federal de EEUU) y del CFR.

Ahora podemos comprender porque Coudenhove-Kalergi tenía luz verde para cooperar y negociar con los medios financieros de Wall Street y sus socios en Londres. Esta complicidad entre el fundador de la Pan-Europa y los medios mundialistas [globalizadores] iba proporcionalmente en aumento, cuando sabemos que Max Warburg era miembro del ejecutivo de IG Farben Alemania mientras que su hermano Paul Warburg, era miembro del ejecutivo de la rama IG Farben Estados Unidos [73](Nota del editor del blog: Los Warburg eran una rica familia judía alemana. En la década de 1930, a pesar del surgimiento del Partido Nazi, Max Warburg tenía esperanza para el futuro de Alemania. Desde 1933 laboró en la junta directiva del Reichsbank alemán bajo el mando de Hjalmar Schacht. Max Warburg vendió su banco porque las leyes de Nuremberg de 1935 dieron inicio a la campaña de "Arianización", emigró a los Estados Unidos en 1938).

La llegada de Adolf Hitler al poder, como lo explica el investigador Antony Sutton, sólo se puede comprender por la poderosa ayuda que recibió el dictador alemán por parte de los industriales y financieros anglo-sajones por intermedio de sus homólogos germanos. En este asunto, el director del Reichsbank, el Sr. Hjalmar Schacht (1877-1970), jugó un papel clave como intermediario. Su trabajo ganaba en importancia a medida que este personaje subía en los escalones del poder, hasta alcanzar el puesto de Ministro de Economía del III Reich, puesto que ocupó de 1934 a 1939.

El remonte y progreso económico de la Alemania nazi gracias a estos apoyos permitió a Hitler continuar con una política militarista que él nunca hubiese podido entamar ni aplicar en una Alemania arruinada, si no hubiese solucionado antes las esenciales necesidades básicas de la población alemana.

Por estas confabulaciones, complicidades y fechorías con el régimen nazi Hjalmar Schacht debió ser juzgado y condenando a la pena de muerte durante el Proceso de Núremberg al finalizar la Segunda Guerra Mundial, proceso que juzgaba a todos los responsables nazis, pero curiosamente él fue absuelto.

En efecto, Hjalmar Schacht estaba ligado sólidamente a la aristocracia comercial anglo-sajona. Su padre, el estadounidense William Schacht, había trabajado 30 años en el seno de la filial Equitable Life Assurance de Berlín (Alemania) [74]Su hijo era pues, desde su nacimiento, un miembro más por herencia, un socio más trabajando para el sistema mundialista globalizador. 

Estas afirmaciones cobran más valor cuando sabemos además que el señor Hjalmar Schacht era miembro desde 1918, del comité ejecutivo del Nationalbank für Deutschland (Banco Nacional de Alemania), junto al banquero Emil Wittenberg, miembro a su vez del comité ejecutivo del primer banco soviético creado en 1922, es decir el banco Ruskombank [75]. Dicho banco soviético estaba dirigido por un banquero sueco … Olof Aschberg [76] personaje que hemos citado al comienzo de este artículo. Para continuar comprendiendo este atolladero de nombres y conexiones, para seguir mareándonos aún más en estos nexos y círculos de los poderosos, podemos precisar que el director de la filial extranjera de la Ruskombank, es decir el norteamericano Max May [77], ocupaba el puesto de vice-presidente de la Guaranty Trust Company, una filial del banco JP Morgan [78] que era a su vez uno de los cimientos financieros de Wall Street

En este asunto, un importante cargo estadounidense de Wall Street trabajaba en el seno de la elite bancaria soviética. Además, añadiremos para concluir, que la colaboración de Hjalmar Schacht con este sector se veía reforzada por los lazos de amistad con el patrón [dueño] del Banco de Inglaterra, el Sr. Norman Montagu. Ahora podemos comprender mejor porque Hjalmar Schacht nunca tuvo que preocuparse de ser juzgado por su participación en el régimen nazi de Adolf Hitler[79]

El apoyo que ofreció la aristocracia comercial y apátrida anglo-sajona al comunismo, al nazismo así que el apoyo para que Franklin Delano Roosevelt [80] tomara el poder en los Estados Unidos , —como lo explica en su trilogía Wall Street el autor Antony Sutton—, era una forma de experimento actuando en un marco regional, es decir, por un lado en la Unión Soviética, por otro en la Alemania nazi, y otro en los Estados Unidos [81]

Bajo diferentes formas de denominación, Antony Sutton concluye que estas ideologías, llamadas de maneras diversas «socialismo soviético», «socialismo colectivo» (para el nacional-socialismo nazi) y «socialismo de Nuevo trato» (New Deal norteamericano), todas eran simplemente las diferentes caras de un socialismo monopolístico; ideal [o modelo] de organización que debe conquistar el mundo a nivel planetario en este amanecer del siglo XXI y en el marco del «Nuevo Orden Mundial».

La guerra de 1939-1945 es en cierta forma el resultado de todo este trabajo de fondo que permitió que se vaya torciendo, que se vaya girando despacio hacia la trayectoria de otro mundo: la instauración y surgimiento de dos bloques aparentemente antagonistas y obedeciendo perfectamente al principio hegeliano de la tesis y de la antítesis. Sin embargo, estos dos mundos estaban irrigados por las mismas fuentes financieras. Entonces, por tal motivo, era posible de seguir preparando el terreno, el ordenamiento, debiendo permitir el advenimiento y realización [concretización] de un Estado [gobierno] mundial.


El periodo posterior a 1945, un futuro prometedor


Podemos señalar tres momentos esenciales en los años inmediatamente posteriores a la Segunda Guerra Mundial: 1946, 1947 y 1948. Quien reactiva la idea de unificar Europa es Winston Churchill y lo hace en un discurso que pronuncia en Zurich, el 19 de septiembre de 1946: 

«Tenemos que construir una especie de Estados Unidos de Europa» [82], declara Churchill en ese discurso. Palabras que regocijan a Richard de Coudenhove-Kalergi, quien sabe que dispone del apoyo de Churchill. Trabajando por su parte a favor de la reactivación del ideal europeo, el fundador de la Pan-Europa expuso la historia de su obra y los proyectos a realizar en un libro titulado Yo escogí a Europa. El autor del prefacio es… Winston Churchill.


Winston Churchill (1874-1965)


Con la reunión de Montreux, que se desarrolla en Suiza en agosto de 1947, la segunda etapa constituye un paso decisivo hacia el fortalecimiento de las bases del Estado Mundial que viene preparándose. En efecto, representantes europeos [83] y estadounidenses [84] defensores del principio de un federalismo mundial deciden crear dos institutos, bajo la dirección del jurista suizo Max Habicht [85], cuya eficacia se hace sentir: el «Movimiento Mundial Federalista» (World federalist movement, WFM) y la «Unión de Federalistas Europeos» (Union of European Federalists, UEF).

En el marco de la reunión de Montreux, el WFM presentó su magna carta, favorable al establecimiento de principios fundamentales para la instauración de un Estado mundial con una base federativa. Hay que reconocer que 63 años después de la formulación de aquellos principios sus deseos se han concretado ampliamente. En efecto, el documento señala:

«Nosotros, federalistas mundiales, estamos convencidos de que la creación de la confederación mundial es el problema fundamental de nuestra época. Hasta tanto no se resuelva, todas las demás cuestiones –nacionales o internacionales– quedarán sin respuestas válidas. No se trata de escoger entre la libre empresa o la economía dirigida, ni entre el capitalismo y el comunismo, sino entre el federalismo y el imperialismo».

Entre otras cosas, esta Declaración propone los siguientes principios: 

«Limitación de las soberanías nacionales» con «el traspaso de los poderes legislativo, ejecutivo y judicial a la Confederación», «creación de una fuerza armada supranacional». Y subraya en particular algo que cobra gran actualidad en este principio del siglo XXI al señalar que «una perspectiva federalista justa debe integrar los esfuerzos realizados en los ámbitos regional y funcional. La formación de uniones regionales –en la medida en que no constituyan un fin en sí mismas y no exista el peligro de que den lugar a la formación de bloques– puede y debe contribuir al buen funcionamiento de la Confederación mundial». Al final de esa Declaración se precisa que se debe favorecer la creación de una «Asamblea Constituyente Mundial» [86].

Paralelamente a la creación del WFM, nace en Montreux la Unión de Federalistas Europeos (UEF, siglas en inglés). Varios trabajos de vanguardia habían preparado el terreno con anterioridad. En efecto, bajo la influencia de la Pan-Europa de Coudenhove-Kalergi, se había fundado en 1934 la Europa Union, que defendía el ideal de una Europa unificada según el principio federal e inspirada en el modelo suizo [87]. Cuatro años más tarde, en noviembre de 1938, se había creado la Federal Union, bajo la influencia de los fabianos Lord Lothian et Lionel Curtis [88]

La Federal Union es una rama de UEF, al igual que las diferentes «filiales» en países como Francia (UEF France), Alemania (Europa Union Deutschland), Italia (UEF Italia), etc. Es importante precisar que, al igual que las muñecas rusas que se meten una dentro de otra, la UEF es una rama del World Federalist Movement (WFM) [89]

Nos encontramos, por lo tanto, ante un instituto europeo que trabaja a favor del federalismo y que adopta simultáneamente los trabajos del WFM, pero a escala planetaria.

¿Por qué resulta entonces tan importante mencionar la misión de la UEF? 

Este instituto federalista se encuentra bajo la dirección del inglés Andrew Duff, diputado del Parlamento Europeo bajo la etiqueta de los «liberaldemócratas» [90]. También es miembro del European Council on Foreign Relations (ECFR, o «Consejo Europeo de Relaciones Exteriores» [91] creado en 2007 [92], y hermano gemelo del CFR estadounidense creado en 1921. Es también Andrew Duff quien, en estrecha colaboración con la Fundación Bertelsmann y con el diputado Johannes Voggenhuber, dio lugar a la reactivación del proyecto de constitución europea después del fracaso de aquel texto en los referendos de Francia y Holanda en 2005 [93].

El Tratado de Lisboa nunca hubiera visto la luz –o por lo menos habría sido mucho más difícil– sin el apoyo y las convicciones de Andrew Duff. Su fuerza reside, por otro lado, en demostrar que la influencia de los ya difuntos Cecil Rhodes y Lord Milner se hizo sentir durante la elaboración de la constitución europea (la llamada «Constitución Giscard», preludio del Tratado de Lisboa) en 2003 y 2004. En efecto, el «Grupo Milner» y los fabianos siempre fueron favorables a la unificación de Europa, a condición de que fuera bajo la dirección de los anglosajones.

Durante las dos guerras mundiales, Londres y Washington no podían tolerar los intentos de alcanzar una unidad europea bajo la dirección de Alemania, que era una potencia terrestre, ya que la talasocracia anglosajona se vería entonces marginada de los problemas del Viejo Continente. Cosa que Coudenhove-Kalergi, ya había comprendido, como puede comprobarse a través de la lectura de su discurso de 1950. No es por lo tanto nada injustificado el interesarse en el Secretario General encargado de teleguiar los trabajos de la «Constitución Giscard», el inglés John Kerr. El currículum vitae de Kerr nos informa que dirige una compañía petrolera, la Royal Dutch Shell, y que fue además embajador de Gran Bretaña en Estados Unidos. Sus vínculos con la aristocracia comercial anglosajona también revelan que es miembro del comité de dirección encargado del reclutamiento de las élites en el marco de las «becas de estudio Cecil Rhodes» [94].


Como puede verse, el éxito de los objetivos mundialistas es algo previsto a muy largo plazo… pero que va concretándose.

Y, finalmente, el Congreso de La Haya, realizado del 7 al 10 de mayo de 1948, con Winston Churchill como presidente de honor y con la participación de cerca de 800 militantes paneuropeos [95], dejó sentadas las primeras bases de una Europa unificada. Los verdaderos autores de la historia a menudo se mueven entre bastidores, como en el caso de Retinger, quien trabaja para el CFR y el RIIA, cuya acción fue determinante en el desarrollo de las estructuras mundialistas [96].


Bilderberg, New age y Trilateral


La primera reunión del Grupo de Bilderberg tuvo lugar en Oosterbeck, Holanda, en mayo de 1954. Se dice que ese grupo elitista simplemente adoptó el nombre del hotel en que se alojaban los participantes, aunque existen dudas en ese sentido. Su creación se debe, en todo caso, al trabajo de Joseph Retinger, aunque también hay que mencionar a varios «peces gordos» del mundialismo, como el inevitable David Rockefeller (presidente del CFR y del Chase Manhattan Bank, entre otras conocidísimas instituciones).

Los miembros del Grupo de Bilderberg constituyen «la crema y nata» de la clase política, económica y financiera del mundo atlantista. Los medios occidentales no mencionan más que muy raramente sus reuniones y, en cuanto a que el Grupo sea tema de reportajes… ¡ni hablar! [97].

Las reglas que rigen su organización y las intervenciones de los participantes son una copia estricta de las que rigen en el Royal Institute of International Affairs (RIIA, principio conocido como la «regla de Chatham House»). También en este caso la familia Rhodes y Milner ha dejado su impronta. En realidad, las élites que se mueven en el Grupo de Bilderberg imponen ampliamente sus propias condiciones en materia de política, de economía y en cuestiones financieras. El caso del belga Etienne Davignon resulta especialmente impresionante. Vicepresidente de la Comisión Europea de 1981 a 1985, Etienne Davignon es el gran pachá de ese grupo elitista. Fue él quien invitó al político belga Herman van Rompuy a someterse a una especie de examen oral por el puesto de presidente del Consejo Europeo ante los representantes del Grupo de Bilderberg, el 12 de noviembre de 2009, especialmente ante el ex secretario de Estado estadounidense Henry Kissinger, en Val Duchesse, en las afueras de Bruselas [98].

Dicho claramente, había que comprobar si Herman van Rompuy tenía la capacidad necesaria para servirle de algo al sistema. Y parece que el examen fue satisfactorio porque le dieron el puesto, o sea reunía las condiciones exigidas.

El príncipe Bernhard van Lippe-Biesterfeld (1911-2004)


La designación del primer presidente del Grupo de Bilderberg, el príncipe Bernhard (1911-2004), por Joseph Retinger y sus seguidores, no es ninguna casualidad. En efecto, en los años 1930 este príncipe alemán había sido miembro de las SS [nazis], más exactamente, de la Reiterkorp SS (caballería) y de Farben Bilder, una filial de IG Farben. Casado en 1937 con la heredera del trono de los Países Bajos, la princesa Juliana, su hija, la reina Beatriz, es una activa participante de las reuniones del Grupo de Bilderberg.

El pasado más que nebuloso [por no decir negro] del príncipe Bernhard y su nominación a la cabeza del Grupo de Bilderberg era también un medio de mantenerlo bajo control. En efecto, es más fácil teledirigir a alguien hacia objetivos bien definidos cuando ese alguien tiene unos cuantos esqueletos en el armario [cadáveres en su curriculum]. La designación de este príncipe alemán convertido en ciudadano holandés era seguramente de gran importancia ya que también fue utilizado en otro sector. 

Tenemos que abordar ahora un tema al que conceden gran importancia los teóricos del mundialismo: la ecología.

La legítima protección de la flora y la fauna adquiere un carácter muy diferente bajo la influencia de los partidarios del Nuevo Orden Mundial. En efecto, estos desvían las mentes hacia una divinización de la naturaleza que se asocia con el movimiento New Age. 

Se trata del principio que identifica a «Gea» [también llamada Gaya. NdT.] como la «Madre Tierra» [99]. Numerosos institutos se dedican a propagar esa tendencia filosófica, en particular el WWF (World Wild Fund for nature), que promueve la protección de la naturaleza. Su creación, en 1961, se debió al trabajo de varios personajes miembros del movimiento mundialista.

Efectivamente, tenemos que mencionar aquí a los hermanos Aldous y Julian Huxley. El primero es el autor de un libro profético, Un mundo feliz (en inglés Brave New World), publicado en 1932, verdadero programa político mundialista bajo la apariencia de una novela de ciencia ficción en la que habla de un Estado mundial reinante sobre una humanidad sumisa y jerarquizada como resultado de manipulaciones genéticas

El autor vivió toda su vida utilizando las drogas más diversas para alcanzar una «forma de misticismo». Tales delirios, característicos del medio, también afectaron a su hermano, Julian Huxley, partidario de la eugenesia y primer director general de la UNESCO (la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura) en 1946. Esta mentalidad característica de los hermanos Huxley se debe a la influencia de su abuelo por parte de padre, Thomas Huxley (1825-1895). Este biólogo y feroz defensor de los principios de Darwin [100] transmitió esos conceptos a sus nietos para que el mundo entero se beneficiara con ellos. Agreguemos a lo anterior que la red y los vínculos que unen a la familia mundialista son verdaderamente estrechos ya que uno de los estudiantes de Thomas Huxley se llamaba nada más y nada menos que…. H.G. Wells [101].

El análisis de esta especie de relevo de generaciones permite una mejor comprensión de la permanencia del mundialismo y del progreso de su influencia.

Podemos ver ahora el vínculo entre la pasada acción de aquellos hombres y la fundación de WWF en 1961. Esta última se debe, en efecto, a Julian Huxley [102]. WWF contribuye a la divulgación de ese ideal panteísta y constituye una de las ramas de acción del mundialismo. No por casualidad el primer presidente de WWF fue precisamente… el príncipe Bernard, también dirigente del Grupo de Bilderberg [103], que presidió de 1962 a 1976. Entre las personas que han presidido WWF se encuentran también John Loudon, quien, al igual que John Kerr, fue además presidente de la compañía petrolera Royal Dutch Shell

Este conglomerado petrolero anglo-holandés es uno de los viveros del Nuevo Orden Mundial. Hay que precisar además que el príncipe Felipe, esposo de la reina de Inglaterra Isabel II, también dirigió WWF de 1981 a 1996.

David Rockefeller (1915-2017)


A esta lista de actores proveniente de una larga tradición político-comercial podemos agregar el papel de la Trilateral, creada en 1973 por David Rockefeller y Zbigniew Brzezinski (miembros ambos del CFR), mentor este último del presidente estadounidense Barack Obama. 

La Trilateral reagrupa tres zonas geográficas desarrolladas económicamente: Norteamérica, Europa y Japón.

Brzezinski, recuerda que personalidades francesas como Simone Veil, Robert Marjolin, Raymond Barre e incluso Hubert Vedrine han aportado apoyo a la Trilateral, agrega que los Estados se ven «ante problemas cada vez más diversos: financieros, económicos y estratégicos y que tienen cada vez menos posibilidades de resolver, sin proceder al menos a una concertación más estrecha, en su propio interés y en el del resto del mundo».

Como medio de enfrentar esos desafíos, el autor precisa incluso que la Trilateral dio origen a la creación del G-7 [104]. Las estrechas relaciones de la Trilateral con el mundo industrial y el de los thinks-tanks se han evidenciado en particular con la Red Política Transatlántica (la TPN, siglas en inglés) [105]

En efecto, el presidente de la rama europea de la Trilateral, Peter Sutherland, preside además la rama europea de la TPN. Este irlandés dirigió también el banco de inversión Goldman Sachs, que a su vez determina por debajo de la mesa la política económica del presidente Obama, y fue además, entre otras cosas, jefe de la Comisión sobre la Competencia (de 1985 a 1989) bajo la presidencia de Jacques Delors [106]

Para rematar, Peter Sutherland es también el director de la escuela fabiana London School of Economics [107]. El ciclo se cierra cuando sabemos que John Kerr –ya mencionado anteriormente– es también miembro de la rama europea de la Trilateral [108]

Como ya hemos podido comprobar, las élites políticas y económicas vienen convergiendo desde hace mucho tiempo hacia la instauración de un Orden Mundial Unificado [109]. El panorama quedaría sin embargo incompleto si no mencionáramos aquí las declaraciones de las autoridades de la Iglesia Católica.

Una Iglesia Católica al servicio del Nuevo Orden Mundial

Seamos creyentes o no, lo cierto es que el estudio de los principios de base de cualquier confesión debe realizarse con toda objetividad. Hay que estudiar los preceptos que defiende y observar si su discurso y acción corresponden o no a su doctrina. En el caso de la Iglesia Católica, el concepto defendido desde hace 2000 años se basa en la supremacía de Dios sobre el hombre.

Las Escrituras y la tradición constituyen el basamento intocable, la base misma de la fe según los términos consagrados, definidos por el sucesor de San Pedro, el Papa. 

Marcado por el pecado original, el hombre debe aceptar someterse a una autoridad superior y obedecer el conjunto de preceptos que la Iglesia Católica defiende. Es ese el caso de numerosas iglesias protestantes

Un cambio fundamental se produce, sin embargo, con el Concilio Vaticano II (1962-1965). Este concilio es resultado de una larga corriente de reflexiones provenientes de numerosos hombres de iglesia, pero también de personajes exteriores a ella, desde el siglo XIX.

Al cabo de una larga lucha entre los defensores de la tradición y los progresistas, estos últimos lograron imponer su propia visión durante la gran reforma de Vaticano II. Se trataba, para ellos, de adaptar la iglesia a las múltiples innovaciones políticas, técnicas y sociales que marcan la evolución del mundo. Para los defensores de la tradición es todo lo contrario. Es el mundo el que tiene que adaptarse a los principios de la iglesia. La humanización, que debía implicar la promoción de los derechos humanos, y su colaboración con las instancias internacionales, fueron claramente expresadas en 1963 en la encíclica Pacem in Terris (Paz en la Tierra) del Papa Juan XXIII [110]. Recordando los progresos de la ciencia y la técnica que llevan a «intensificar su colaboración y a fortalecer su unión» dentro del género humano, se trata de fortalecer el «bien común universal» que los Estados no logran ya garantizar, según la encíclica.

Es por ello que el documento agrega, muy lógicamente, que


«En nuestra época, el bien común universal plantea problemas de dimensiones mundiales. Sólo pueden ser resueltos por una autoridad pública cuyo poder, constitución y medios de acción tengan también dimensiones mundiales y que pueda ejercer su acción sobre el planeta en toda su extensión. Es por lo tanto el orden moral en sí lo que exige la constitución de una autoridad pública con competencia universal».

Después de expresar su deseo de que ese «poder supranacional» no sea instaurado por la fuerza, la encíclica aprueba la Declaración de Derechos Humanos de 1948, con excepción de algunas objeciones. Agrega que «Consideramos esa Declaración como un paso hacia el establecimiento de una organización jurídico-política de la comunidad mundial» [111]

Ese cambio de rumbo de la Iglesia Católica es la marca de fábrica de todos los Papas desde Vaticano II. En su mensaje de navidad de 2005, el Papa Benedicto XVI exhorta a los hombres a emprender «la edificación de un Nuevo Orden Mundial» [112]

Resulta por lo tanto totalmente lógico que Benedicto XVI haya lanzado un llamado al establecimiento de una «autoridad política mundial» en su encíclica Veritas in caritate [113], en julio de 2009. Recordando la interdependencia mundial, el Papa llama «con urgencia a reformar la ONU al igual que la arquitectura económica y financiera internacional con vistas a convertir en una realidad concreta el concepto de familia de naciones (…)» [114].


Hacia una Asamblea Parlamentaria Mundial

La creación de grandes uniones políticas regionales que se rigen por leyes comunes como diferentes componentes del Estado mundial tendría que estar representada en el seno de una asamblea única. Ese es el objetivo de la «Asamblea Parlamentaria de las Naciones Unidas» (APNU) [115]

Esa ambición es la lógica continuación de los sueños de unificación mundial que defienden los teóricos del mundialismo (fabianos y asociados).

Nada aparece por casualidad. Los acontecimientos, personajes e institutos del pasado dan sus frutos, que conducen a la construcción de esa especie de torre de Babel. Por consiguiente, el accionar del WFN (World Federalist Movement), creado como ya vimos en 1947 en Montreux, se inscribe en la lógica del trabajo que ya venía realizando.

De la misma manera, el WFN dio origen, en 1992, a la elaboración del primer gran documento que exhorta al establecimiento de una asamblea parlamentaria mundial en el seno de las Naciones Unidas: The case for a United Nations Parliamentary AssemblyEl objetivo de una asamblea parlamentaria de las Naciones Unidas») por parte del canadiense Dieter Heinrich [116]

Numerosos trabajos y conciliábulos se han desarrollado posteriormente en el senado canadiense, en el Parlamento Europeo, durante el Foro del Milenio del año 2000 en Nueva York, en el 12º congreso de la Internacional Socialista, etc., para terminar, en septiembre de 2003, con la creación de un «Comité por una ONU democrática». Les remitimos aquí a la versión en alemán ya que, como veremos, las autoridades políticas alemanas desempeñan en esto un papel de primer plano: Komitee für eine Demokratische UNO (KDUN) [117].

El KDUN es el mascarón de proa de un comité ejecutivo [118] que trabaja por la creación de un Parlamento Mundial. Sus trabajos cuentan con la participación de otro instituto ya mencionado anteriormente: el WFM. 

Queda por agregar a lo anterior la «Sociedad de Pueblos Amenazados» (Gesellschaft für bedrohte Völcker), instituto alemán que trabaja por la emancipación de los grupos étnicos y colabora estrechamente con la UFCE (Unión Federalista de Comunidades Étnicas Europeas) [119] y con una ONG inglesa, la 2020 Vision Ltd [120].

El KDUN, que tiene su sede en Berlín, anuncia sus aspiraciones cuando estipula en sus estatutos su voluntad de construir una sociedad cosmopolítica que favorezca las integraciones continentales [121]. En su comité de dirección encontramos representantes provenientes de los medios políticos y científicos.

Hay que subrayar que todas las corrientes políticas alemanas están representadas en ese comité de dirección, con excepción de los ex comunistas (die Linke) [122]. También encontramos en ese comité a un personaje clave, Armin Laschet. Este político dio origen al informe elaborado en 2003, en el que se llama a dotar a la Unión Europea de una sede permanente [123] después de la adopción del «Tratado Giscard» (actualmente conocido como «Tratado de Lisboa»). Ejerce una influencia decisiva ya que también dirige el comité de dirección del Prix Charlemagne [124]. Por otra parte, la presencia del eurodiputado alemán Jo Leinen en el seno de la dirección del KDUN resulta particularmente significativa en la medida en que el propio Leinen desempeñó un papel determinante en la adopción del Tratado de Lisboa [125].

Fue en abril de 2007 que el KDUN lanzó su campaña a favor de un Parlamento Mundial, bajo la dirección de su presidente, Andreas Bummel. Autor de un libro titulado Internationale Demokratie EntwickelnDesarrollar la democracia internacional») [126], Bummel es un ex miembro del partido liberal alemán, el FDP, cuyo presidente, Guido Westerwelle, es ministro de Relaciones Exteriores del gobierno de Angela Merkel desde septiembre de 2009. Es también colaborador de la «Sociedad de Pueblos Amenazados», que dirige Tilman Zulch (miembro del comité de dirección del KDUN) y del World Federalist Movement (WFM) de Nueva York [127].

Todos estos personajes trabajan por lograr la instauración de ese nuevo órgano mundial. Como se precisa en los textos oficiales:

«(…) La APNU pudiera conformarse en una primera etapa con delegados de parlamentos nacionales y regionales que reflejen sus posiciones políticas. Una APNU incluiría por lo tanto miembros de partidos minoritarios que no forman parte del gobierno. En una etapa posterior, la APNU pudiera ser elegida directamente. Una APNU sería así un órgano único y legítimo que representaría la voz de la ciudadanía sobre cuestiones de orden internacional. Los participantes en la campaña consideran que una APNU, después de creada, evolucionaría para, de simple órgano de consulta, pasar a convertirse en un parlamento mundial con verdadero derecho de información, participación y control» (…) [128].

Esas ambiciosas perspectivas para la APNU, expuestas abiertamente, se amplían más aún cuando se recuerda el apoyo que aportó Benedicto XVI al establecimiento de una «autoridad política mundial». Obviamente, los dirigentes de la APNU saludaron de forma entusiasta la encíclica papal [129].

Conclusión

Esta rápida descripción de la historia de los promotores del mundialismo, desde la Edad Media hasta el comienzo del siglo XXI, demuestra que se trata de una corriente muy antigua. Se basa en la avaricia ilimitada y la búsqueda de un ideal de control total de las riquezas del planeta. 

Su evolución ha venido acelerándose a medida que los «sacerdotes» del mundialismo, sucesores de Nimrod, lograban imponer su propia manera de pensar a favor del Nuevo Orden Mundial

Desde la caída del muro de Berlín, los acontecimientos han venido acelerándose, al igual que la crisis. El decenio que comenzamos en el año 2010 será decisivo para la humanidad ya que el mundialismo, según la doctrina de estas élites, es un mesianismo apurado.




Documentos adjuntos en PDF (idioma inglés)


The History of the Fabian Society, por Edward R. Pease


The Open Conspiracy, por H.G. Wells


The New World Order, por H.G. Wells


Wall Street and the bolshevik revolution, por Antony Sutton


Wall Street and FDR, por Antony Sutton


Wall Street and the rise of Hitler, por Antony Sutton


Union Now : A Proposal for a Federal Union of the Democracies of the North Atlantic, por Clarence Streit


Philip Dru: Administrator, A Story of Tomorrow, 1920-1935, por Edward Mandell House


Internationale Demokratie entwickeln / Developing International Democracy, por Andreas Bummel


The Anglo-American Etablishment, por Carroll Quigley


Sobre la traducción y las notas al pie de página

Este artículo fue traducido del francés para Red Voltaire por S.C. & H.V. Asociados / Agencia IPI, Informe de Prensa Internacional, Perú.

El editor de este blog ha decidido omitir las notas al pie de página debido a lo voluminoso del material, son 129 citas que ocupan un gran espacio (tanto como el artículo). En todo caso en el enlace original algún interesado puede revisarlas con toda comodidad. 
AQUI ENLACE Notas a pie de página 
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