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27 mayo 2026

Los corredores energéticos y la guerra contra Irán en mapas (3)


           Crédito de la foto: The Cradle


Introducción por el editor del blog

Continuamos está serie de artículos referente a la actual crisis bélica en Oriente Próximo. Las anteriores entradas de esta serie tuvieron un contexto más histórico acompañado de datos de actualidad. Para esta siguiente ronda revisaremos elementos críticos que se viven en el presente. Comenzamos con la investigación del reconocido analista internacional Pepe Escobar. Pero, antes de leer sus puntos de vista unas breves notas de interés.

En una entrevista en “Fox News” un par de senadores republicanos (Tom Cotton y Josh Hawley) dieron la solución a la crisis bélica, y creo sinceramente es algo que vale la pena, hagámonos de la vista gorda y punto final. Estos dos hombres se atrevieron a señalar que: “era hora de que declaremos la victoria. Hemos hecho todo lo que podemos y es hora de simplemente declarar la victoria y traer a los hombres a casa”.

En igual sentido otros estadounidenses como Robert Kagan, influyente historiador, politólogo y activo columnista de opinión internacional de The Washington Post, vinculado al neoconservadorismo (neocon), férreo defensor del internacionalismo liberal, el liderazgo militar y político con la presencia global de los EE. UU. para mantener el orden internacional “democrático”; y, uno de los fundadores en 1997 del Proyecto para el Nuevo Siglo Americano, ahora acepta el jaque mate de Irán. Por su parte, el general retirado Michael Flynn, hoy político estadounidense, asesor de Seguridad Nacional los primeros días de la primera administración Trump, mediático y controvertido miembro del movimiento político de Trump, ha instado a los estadounidenses a que recojan sus cosas y se marchen.

Basándonos en los comentarios del coronel Douglas Macgregor establecemos el hecho de que el mundo está condenado a una recesión económica y peor aún, podríamos caer en una gran depresión. Los egos de los políticos “dueños del mundo” se niegan a aceptarlo. Se le ha dicho a Trump que es momento de parar esto ya. Estados Unidos viene desde hace un buen tiempo afrontando una posición financiera nada estable debido a la deuda soberana nacional. El petrodólar, el patrón que ha sustentado su economía afronta serios desafíos, el comercio mundial en petrodólares está a la deriva, Estado Unidos se sostuvo e hizo todo lo que quiso durante medio siglo porque logró imponer al mundo la compra de petróleo en dólares a las petromonarquías, pero la jugada maestra fue en realidad otra: Obligó a los principitos del Golfo a reinvertir los dólares de su petróleo en bonos del tesoro estadounidense, esa fue la única manera de sostener la expansión económica estadounidense; a cambio, los EE. UU. ofrecieron “seguridad” y garantías de que los principitos gobernarían como les plazca, nadie les tocaría porque el US Army estaría ahí para protegerlos, y así fue durante medio siglo...

La aventura bélica contra Irán -dicen los entendidos- ha fulminado el sistema del petrodólar y las garantías de seguridad a pesar de que las petromonarquías del Golfo solo recibieron una visita blanda de parte de Irán como mensaje, algunas infraestructuras fueron golpeadas, Irán evitó destruirlas. Ahora, digan lo que digan, el Consejo de Cooperación del Golfo está evaluando sus inversiones y patrocinios que evidentemente afectarán más al sistema del petrodólar; sin embargo, sigue siendo dudoso que puedan desvincularse del control estadounidense o de las presiones de Israel.

Retrocediendo en el tiempo, “fueron los británicos durante más de cien años quienes prometieron y brindaron protección a estos pequeños reinos petroleros, incluida Arabia Saudita. EE. UU. en privado, en la década de 1930, prometió proteger los recursos petroleros saudíes. Ahora, nos dimos cuenta es de que no podemos hacer eso. No podemos derribar los misiles. No podemos hacer que los iraníes, por así decirlo, obedezcan”.

Douglas Macgregor se pregunta: “¿qué tan rico va a seguir siendo Estados Unidos sin el petrodólar?. Creo que la respuesta a eso no es muy buena, así que creo que efectivamente hemos perdido esta guerra. Creo que los iraníes lo saben y ahora dicen que han tenido tanteos de nuestra parte, lo cual estoy seguro de que probablemente sea cierto entre bastidores”.

Pero, Estados Unidos sigue sin tener un plan para poner fin a la guerra, se mantiene en sus exigencias, que de paso parece son impuestas por Israel, se niega a verse como vencido. Aún se pretende que Irán renuncie al enriquecimiento de uranio, que entregue su arsenal de misiles balísticos, etc. Creen que pueden imponer las reglas basados en la premisa de que Israel y EE. UU. son la hegemonía militar y política en la región. “Eso nunca va a suceder. EE.UU. una vez más ha querido pisotear a una nación con identidad nacional, orgullosa de sus orígenes y su cultura, EE. UU, e Israel han querido escupir sobre ella”, refiere Macgregor, los iraníes “no van a hacer negocios con nosotros, ciertamente no en nuestros términos, así que creo que tendremos que buscar a alguien en algún lado que pueda mediar por nosotros, pero creo que los términos que tendremos que aceptar serán muy humillantes para los Estados Unidos”.

Dicho esto, pasemos al artículo de Pepe Escobar


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La guerra contra Irán transforma la 'Guerra de los Corredores de Conectividad'

Pepe Escobar
The Cradle / abril 2026

La guerra contra Irán está interrumpiendo los corredores comerciales, de transporte y energéticos en el corazón de la integración euroasiática.

  

La guerra de elección de Estados Unidos contra Irán no solo está redefiniendo la geopolítica, sino que también interfiere, desestabiliza y reorienta lo que The Cradle describió en junio de 2022 como La Guerra de los Corredores de Conectividad Económica; posiblemente el paradigma geoeconómico clave de la integración euroasiática en el siglo XXI. De este a oeste y de norte a sur, estos corredores entrelazan prácticamente a todos los principales actores de Eurasia.

Profundicemos en lo que pueden ser los cuatro vectores más importantes: el corredor este-oeste impulsado por China de las Nuevas Rutas de la Seda/Iniciativa de la Franja y la Ruta (BRI); el Corredor Internacional de Transporte Norte-Sur Rusia-Irán-India (INSTC); el IMEC (Corredor India-Oriente Medio); y los corredores propuestos que unirán Turquía con Catar, Siria e Irak.

Las Nuevas Rutas de la Seda/BRI de China avanzan a través de una multiplicidad de corredores desde Xinjiang hasta el oeste de Eurasia, incluyendo el Corredor Norte (a través del Transiberio en Rusia) y el Corredor Medio (vía Kazajistán y cruzando el Caspio hasta el Cáucaso y Turquía).



Mapa del Corredor Internacional de Transporte Norte Sur (INSTC)



Mapa del Corredor India-Oriente Medio (IMEC)


Irán en el centro de la integración euroasiática

Pero es la geografía ultra estratégica de Irán la que lo ha posicionado desde las Antiguas Rutas de la Seda como el cruce definitivo entre el este y el oeste; un papel reavivado por las Nuevas Rutas de la Seda/BRI lanzadas por el presidente Xi Jinping en 2013.

Uno de sus vectores clave, incluido en el acuerdo China-Irán de 25 años y 400.000 millones de dólares firmado en 2021, es el corredor terrestre China-Irán integrado por la BRI. Es esencial para eludir el dominio marítimo estadounidense, el bombardeo de sanciones de décadas sobre la República Islámica y puntos de estrangulamiento sensibles como el Estrecho de Malaca, el Estrecho de Ormuz y el Canal de Suez.

El primer tren de mercancías procedente de Xian, la antigua capital imperial de China, llegó al puerto seco de Aprin en Irán, situado a 20 km de Teherán, que fue inaugurado hace solo tres años en mayo. Esto marcó el inicio oficial de este corredor, reduciendo los tiempos de tránsito de hasta 40 días por mar a un máximo de 15 días por tierra.

Aprin es un puerto seco: una terminal intermodal interior, conectada directamente por carretera o ferrocarril con puertos marítimos, en el Caspio o en el Golfo Pérsico. Eso significa que los enormes envíos chinos pueden acceder rápidamente a las rutas marítimas globales.

China-Irán encaja en el corredor este-oeste más amplio, que antes de la guerra pretendía conectar Xinjiang a través de Asia Central (Kazajistán, Uzbekistán, Turkmenistán) con Irán, Turquía y, más adelante, el Golfo Pérsico, África e incluso Europa.

Por supuesto, China también podría beneficiarse del corredor ferroviario para recibir petróleo iraní, en lugar de depender de la flota fantasma iraní, aunque los desafíos logísticos siguen siendo significativos.

El ferrocarril China-Irán ya está recalibrando la importancia del Corredor Económico China-Pakistán (CPEC), el proyecto emblemático de la BRI que conecta Xinjiang, a través de la autopista del Karakórum, con el norte de Pakistán y luego a través de Baluchistán hasta el puerto de Gwadar en el mar Arábigo.

Hasta la guerra preferida del presidente estadounidense Donald Trump, Pekín estaba inclinado a prestar más atención al corredor iraní, teniendo en cuenta la inestable situación política de Pakistán.

Pase lo que pase a continuación, Irán aún tendrá que navegar con cuidado la compleja y vertiginosa interacción entre China e India. Al fin y al cabo, ambos miembros de los BRICS tienen un profundo interés estratégico en los puertos iraníes, considerados como puertas de entrada esenciales a Asia Central.

Además, el puerto iraní de Chabahar, parte de lo que podría considerarse, al menos antes de la guerra, como la Ruta de la Seda India, en Sistán-Baluchistán, compite directamente con el puerto pakistaní/BRI de Gwadar en el mar Arábigo, a solo unos 80 kilómetros de distancia.

Esto nos lleva una vez más al papel inigualable de Irán en la conectividad euroasiática. Irán se encuentra en la privilegiada intersección de dos corredores clave de transporte: el vector este-oeste, impulsado por China, y el INSTC, que conecta a tres miembros de los BRICS: Rusia, Irán e India.

Lo que Teherán había estado haciendo hasta la guerra era alinear hábilmente su política multivector con ambas potencias, China e India, y ambos corredores. Teniendo en cuenta la alineación de India con Israel justo antes del ataque de decapitación contra Irán el 28 de febrero, las cosas podrían cambiar radicalmente en el futuro.

INSTC colisiona con IMEC

El INSTC puede describirse de forma concisa como el vector norte-sur de la integración euroasiática, uniendo Rusia, Irán e India, y cruzando las Nuevas Rutas de la Seda chinas, que se desplazan de este a oeste a través de Asia Central.

En mayo del año pasado, con un equipo profesional de cinco personas, rodé el Corredor Dorado (Golden Corridor): el primer documental del mundo, en inglés, sobre cómo se desarrolla el INSTC dentro de Irán, desde el mar Caspio hasta el Golfo Pérsico y el mar de Omán, con un enfoque especial en Chabahar.

Hasta la guerra, India estaba extremadamente preocupada por el potencial de inversión china en Chabahar, una preocupación confirmada por las autoridades portuarias durante mi visita. Chabahar es, o al menos era, visto por los estrategas indios como su joya de la corona en Irán: efectivamente la única ruta viable para India hacia Eurasia, llegando a los mercados de Asia Central, Rusia y, finalmente, europeo.

No es de extrañar que los indios tuvieran miedo ante la posibilidad de que China asegurara una presencia naval en el oeste del Océano Índico.

Todas las inversiones indias en Chabahar están ahora en pausa. Ya estaban estancados por la presión estadounidense. Sin embargo, China sigue implacable. De cara al futuro, Pekín ya ha elaborado un plan de inversión para la costa de Makran en Sistán-Baluchistán, con un despliegue masivo de empresas chinas que conectan puertos iraníes con la BRI.

Irán optará por el pragmatismo estratégico, especialmente después de que India de facto abandonara su no alineamiento y autonomía frente a Estados Unidos: todo eso debido a cálculos superficiales y miopes del gobierno liderado por Narendra Modi. Así que la India tiene una lucha cuesta arriba si no quiere perder su "joya de la corona" persa.

Aquí, una vez más, la profunda interconexión de los principales corredores transeuroasiáticos. El ferrocarril China-Irán, parte del corredor China-Asia Central-Turquía-Europa, conecta con el INSTC en Irán, que cuenta con el respaldo crucial de Rusia.

Al mismo tiempo, ambos se oponen radicalmente al IMEC, el corredor mal llamado India-Oriente Medio-Europa, que en realidad es el corredor Israel-Oriente Medio-India-Europa. El objetivo clave de IMEC, fruto de la campaña de Trump 2.0 por los Acuerdos de Abraham, es convertir a Israel en un centro estratégico para los flujos comerciales y energéticos en Asia Occidental.

Como detalló inicialmente The Cradle, IMEC ha sido hasta ahora poco más que una gran operación de relaciones públicas lanzada en una cumbre del G20 en Nueva Delhi. Debe interpretarse como la respuesta tardía del colectivo occidental a la BRI: otro proyecto estadounidense más para "contener" a China y, más recientemente, a Irán como miembro del INSTC.

Sobre todo, IMEC es un corredor de transporte diseñado para eludir los tres principales vectores de la verdadera integración euroasiática: China, Rusia e Irán, miembros de los BRICS.

Sin embargo, la guerra contra Irán está imponiendo un serio toque de realidad a IMEC. El puerto de Haifa ha sido gravemente dañado por misiles iraníes. Riad y Abu Dabi están en conflicto directo sobre cómo adaptarse a un Golfo Pérsico postamericano en el que Irán será la potencia dominante.

Tal y como están las cosas, el príncipe heredero saudí Mohammed bin Salman (MbS), aunque siempre cauteloso, parece inclinado a buscar un acuerdo. El presidente de los EAU, Mohammed bin Zayed (MbZ), en cambio, está, a todos los efectos prácticos, en guerra con Teherán.

Europa está cometiendo activamente suicidio político y económico. Y la India está desconcertada sobre cómo cerrar el círculo: cómo organizar una cumbre creíble de los BRICS a finales de este año alineándose con Estados Unidos.

A todos los efectos prácticos, IMEC está ahora en coma profundo.

Tomemos algunos resultados provisionales de la guerra. Casi 1.100 km de vías están "desaparecidas" en el ferrocarril de Fujairah en los Emiratos Árabes Unidos a Haifa; 745 km están "desaparecidos" desde Jebel Ali en Dubái hasta Haifa; y 630 km están "faltando" en el ferrocarril de Abu Dabi a Haifa.

Eso deja a IMEC aún más frágil tras la guerra. Varios de los posibles nodos del corredor e infraestructuras circundantes también fueron alcanzados por ataques con misiles iraníes. Y puede que eso aún no haya terminado.

Las ambiciones de Turquía en Pipelineistan

Turquía, por supuesto, tuvo que desarrollar sus propias ideas de integración euroasiática, especialmente dado que el neootomanismo quiere posicionar a Ankara como un actor capaz de rivalizar con Rusia e Irán.

Tal y como están las cosas, la apuesta de Ankara es apostar por un "Pipelineistán" completo, tal y como definí hace dos décadas, el laberinto ultrapolitizado de corredores energéticos euroasiáticos.

Así, Pipelineistán incluye desde el enlace petrolero Bakú-Tblisi-Ceyhan (BTC), facilitado por el "Gran Tablero de Ajedrez" del fallecido Zbigniew Brzezinski, hasta las fabricadas en Rusia South Stream y Turk Stream, así como telenovelas interminables de gas como la de Turkmenistán-Afganistán-Pakistán-India (TAPI) y la Irán-Pakistán-India (IPI), luego reducida a IP.

Una de las principales obsesiones estadounidenses ha sido durante mucho tiempo impedir la construcción de un oleoducto Irán-Pakistán: un cordón umbilical entre dos poderosas naciones musulmanas que conecta Asia Occidental con Asia del Sur.



Mapa de las principales rutas regionales de oleoductos y gas conectadas con Turkiye


El ministro turco de Energía, Alparslan Bayraktar, sí, ¿recuerdas a los drones? - está en racha. Su idea favorita es conectar Basora -la capital petrolera del sur de Irak- con el oleoducto Irak-Turquía, que conecta Kirkuk con Ceyhan, en el Mediterráneo (también terminal del BTC), con una capacidad de más de 1,5 millones de barriles al día. El problema es que la ausencia de consenso político en Irak lo convierte, por ahora, en un sueño imposible.

Turquía incluso está considerando vincular los yacimientos petrolíferos sirios -una producción poco lujosa, con un máximo de 300.000 barriles diarios- con el oleoducto Irak-Turquía. Eso es un terreno complicado, teniendo en cuenta que nadie sabe realmente quién dirige Siria.

Aun así, Ankara sigue siendo implacable. El Santo Grial sería un gasoducto desde Catar hasta Turquía pasando por Arabia Saudí, Jordania y Siria.

Esa es una versión disparatada de la historia repitiéndose. Un oleoducto se situó en el centro de la guerra contra Siria: originalmente habría sido Irán-Irak-Siria, antes de que Catar impulsara en 2009 una ruta desde el Campo Norte a través de Arabia Saudí y Jordania hacia Siria, un proyecto vetado por Damasco.

La guerra contra Irán ha vuelto a poner todo patas arriba después de que QatarEnergy declarara fuerza mayor sobre una parte significativa de sus exportaciones de GNL, afectando tanto a Europa como a Asia.

Catar sigue privilegiando el GNL sobre los gasoductos. Pero ahora entra Turquía, con el concepto de un gasoducto -aún por construir- desde Catar para abastecer a Europa, presentado por Bayraktar como una "ruta alternativa de exportación". Eso costaría al menos la impresionante cifra de 15.000 millones de dólares: un oleoducto de 1.500 km que cruzaría hasta cinco fronteras. Un dolor de cabeza certificado y costoso.

Más factible, al menos en teoría, es el gasoducto Trans-Caspio, que pretende conectar Turkmenistán a través del Caspio con Azerbaiyán y Georgia, probablemente paralelo al gasoducto BTC y más adelante hacia Europa.

Una vez más, eso debe construirse. Costaría al menos 2.000 millones de dólares: un oleoducto submarino de más de 300 km a través del Caspio desde Turkmenbashi hasta Bakú. Eso es largo, hice ese cruce en un cargo azerí en los 2000, y tarda al menos 8 horas. Después, el oleoducto, aún inexistente, conectaría con otros dos, el Cáucaso Sur y el Transanatoliano.

Los costes adicionales serían inevitables: en desarrollo aguas arriba, capacidad de compresión y expansión aguas abajo.

Y aunque todo esto saliera a la luz, Turkmenistán no tiene capacidad sobrante: prácticamente toda su producción va a Xinjiang, en China, a través de un oleoducto construido y pagado por China. En el mejor de los casos, Turquía importa una pequeña cantidad de gas turcomano a través de Irán, en régimen de intercambio; Irán también utiliza este gas.

Haz corredores de conectividad, no guerra

Lo que está claro es que los Corridores de la Guerra de Conectividad seguirán siendo el vector geoeconómico principal desde Asia Occidental hasta Asia Central y del Sur, implicando múltiples caminos hacia la integración euroasiática.

La guerra contra Irán está acelerando bastantes interconexiones. Tomemos, por ejemplo, la Corporación Nacional de Logística (NLC) en Pakistán que accede a la Terminal Fronteriza de Gabd para impulsar el comercio con Irán y principalmente con Uzbekistán en Asia Central, a través de algo llamado sistema TIR (Transporte Internacional por Carretera), evitando Afganistán.

NLC lo está jugando de forma bastante estratégica, activando simultáneamente múltiples corredores comerciales hacia China, Irán y Asia Central, y al mismo tiempo ayudando a fortalecer el maltrecho frente comercial y financiero de Irán durante la guerra.

Y ni siquiera estamos hablando del otro corredor clave de conectividad del futuro: la Ruta Marítima del Norte a lo largo de la costa rusa en el Ártico hasta el mar de Barents, que los chinos poéticamente llaman la Ruta de la Seda Ártica.

China, India y Corea del Sur están muy centradas en la Ruta Marítima del Norte, que se discute cada año con detalle en los foros de San Petersburgo y Vladivostok.

No es casualidad que EE.UU. bombardeara varios nodos del INSTC: el puerto de Bandar Anzali, Isfahán, el puerto de Bandar Abbas y el puerto de Chabahar. Así como un tramo del ferrocarril China-Irán, parte de la BRI y financiado por China.

Esta es una guerra contra Irán, contra China, contra los BRICS, contra la integración de Eurasia. Sin embargo, la integración de Eurasia simplemente se niega a descarrilar.

Haz corredores de conectividad, no guerra.

23 mayo 2026

¿Qué mismo es el concepto de multipolaridad planteado por Rusia?





Parte I

por Tito Andino


Introducción y puntos básicos


Todo el mundo habla del "orden mundial multipolar" que podemos intuir viene para quedarse. Un proceso que viene de la "Pax American" a la  "Pax Multipolaris".

Pero ha sido el presidente ruso Vladimir Putin quien lo ha mantenido a rajatabla desde hace muchos años; el jefe de estado chino, Xi Jinping, también es partidario de este proceso y lo reitera en cada oportunidad. En la reciente cumbre ruso-china, Xi y Putin firmaron una declaración conjunta sobre "construir un mundo multipolar".

Importantes personalidades de Europa abogan por ese mundo postimperial que, por supuesto, deberá basarse en reglas, no tienen otra alternativa que aceptar una nueva era de multipolaridad. Las organizaciones privadas conocidas como think-tanks lo trataron en el Informe de la Conferencia de Seguridad de Múnich (febrero 2025),"Multipolarización" fue el tema principal. JPMorgan Chase International Council y el Instituto Tony Blair se asociaron a fines de 2025 y publicaron un informe: "World Rewired: Navigating a Multi-Speed and Multipolar Order". El Foro Económico Mundial (marzo 2026) expresó su punto de vista en el informe: “El futuro de los sistemas de materiales: oportunidades de cooperación en un mundo multipolar". Los medios no se quedan atrás, el Foreign Affairs del Council on Foreign Relations, dijo en diciembre 2025: “América no puede escapar del orden multipolar”; European Times titula "De la unipolaridad a la realidad multipolar - Un nuevo orden mundial está emergiendo rápidamente".

Hoy, es más frecuente leer publicaciones de este calado en cualquier medio del orbe terrestre, tuvo un detonante, el conflicto de EE. UU. e Israel contra Irán está catalizando el orden mundial multipolar. Las acciones de los "semilleros de democracia" en el mundo son los mayores responsables de acelerar el tan deseado nuevo orden multipolar, anhelando el rápido declive imperial. Muchos ven a la guerra contra Irán como un desesperado intento de Estados Unidos de impedir el surgimiento del mundo multipolar. “Lo que está ocurriendo en Irán no es simplemente una guerra por el equilibrio regional de poder o la contención nuclear. Es un intento de romper el núcleo geográfico de un orden multipolar emergente diseñado para eludir la dominación occidental” (informe del Consejo de Asuntos Globales de Oriente Medio). En fin, muchos concuerdan en que la guerra contra Irán ha destapado los límites del poder estadounidense. La cuestión es que, “si Washington no puede adaptarse a las transformaciones en curso de un mundo multipolar, su superioridad se convertirá en una carga”. (Fundación Carnegie para la Paz Internacional). 

Todo parece indicar que el Imperio de América va a sucumbir, y en su lugar surgirá un nuevo orden mundial multipolar, ¿será algo bueno, será mejor? ¿Algo que adopta un nombre que suene bien significa que sea bueno? Esa es la cuestión y sigue siendo una historia que está escribiéndose su prólogo. 

¿Qué es realmente el "orden mundial multipolar"? 

Concepción de China


Vladimir Putin y Xi Jinping durante su última reunión en Pekín. (Atlántico)


Lo que realmente significa la multipolaridad según la concepción de China es la siguiente: 

Un mundo multipolar -sin las comillas- es la de la cooperación global entre naciones soberanas libres e iguales, cada una persiguiendo los intereses de su pueblo sin vivir bajo la sombra de la hegemonía imperial. "Iguales y ordenados, globalización económica inclusiva y universalmente beneficiosa", señaló Xi Jinping en febrero. 

El profesor Wang Yiwei, en su informe: "La filosofía china de un orden mundial multipolar igualitario y ordenado", describe lo diferente que puede ser el mundo bajo el liderazgo chino -o más bien, bajo el no-liderazgo-: “China aboga por un mundo multipolar igualitario y ordenado y una globalización económica inclusiva. Entre ellas, el núcleo de un mundo multipolar igualitario y ordenado es adherirse a la igualdad de todos los países, grandes y pequeños, oponerse al hegemonismo y a la política de poder, y promover eficazmente la democratización de las relaciones internacionales”.

Una visión menos utópica predice un mundo multipolar dividido en bloques o esferas de influencia, pero aún más dinámico y potencialmente justo por estar fuera de la sombra del Imperio. Ese era el significado original de la frase cuando se lanzó por primera vez a finales de los 90, señala Knightly. La verdad detrás de la palabra “multipolaridad” es sencilla: una franquicia global para un antiguo sistema de control. En este sentido Knightly es algo escéptico. "Los defensores de la narrativa del ‘orden mundial multipolar’ suelen argumentar algo así como ¿seguro que un mundo multipolar es mejor que el imperialismo estadounidense? ¿No deberíamos dar la bienvenida a la resistencia a la hegemonía?… Ese mismo argumento ha sido utilizado por partidarios del cambio climático, que afirman que ‘aunque el clima no cambie, proteger el medio ambiente sigue siendo algo bueno, ¿no es así?’ ". 

"Nosotros, en el Occidente colectivo, estamos más que familiarizados con este modelo: es la forma en que funcionan nuestras ‘democracias’ ". Es decir, para Knightly: "La realidad de un "mundo multipolar" será un sistema de instituciones corporativas y estatales entrelazadas que implementan políticas autoritarias y antihumanas y disfrazan una estructura de poder ideológicamente monolítica tras una ilusoria apariencia de ‘elección’ ". 

¿Más de lo mismo bajo otro timón?... quién sabe. (Hasta aquí Knightly, su artículo completo puede ser revisado en las notas a pie de página)

No quiero ser más descriptivo al respecto, ni tampoco sembrar pesimismo en algo que “técnicamente” aún no ha llegado, nos enrumbamos en ese proceso, es evidente, conforme el devenir de los acontecimientos presentes en la política internacional. Nadie es dueño de la verdad; y, en este caso la historia aún no puede ser contada porque está en preparación. Al igual que muchos somos optimistas, anhelamos una nueva transformación en el mundo, deseamos que sea más condescendiente con el menos fuerte -nos referimos a las diferentes aristas en las relaciones internacionales-. Tampoco hay que ser mago para advertir de que siempre habrá alguien que esté por encima de otro.

La cuestión es ver como se transforma el mundo, y me inclino a creer en la hipótesis -muy fundamentada- de que China, Rusia y Estados Unidos están dispuestos a transformar el mundo pese a todo lo que escuchemos en los medios. La reorganización del mundo es un hecho, está sucediendo más rápido de lo que se cree. 2026 vislumbra el retorno de las esferas de influencia y el fin de los imperios coloniales y probablemente el afianzamiento del Derecho Internacional en oposición a las normas del famoso “Mundo basado en Reglas” dictado por Estados Unidos y sus aliados. (A propósito aquí tenemos preparado la versión satírica de Un mundo basado en Reglas)

Para quienes no se percataron, ya presenciamos la primera fase de la reorganización del orden mundial tras la Cumbre de Anchorage (15 de agosto de 2025) junto a otros hechos. Para analistas de talla mundial, como el politólogo francés Thierry Meyssan, es evidente que los presidentes Donald Trump y Vladimir Putin se repartieron el mundo en Alaska. Una ratificación final de este acuerdo habrá tenido lugar en la cumbre Trump-Xi de días pasados (dedicaremos un artículo a ello en el aspecto de la economía).

Meyssan sostiene -con criterio razonado- que el mundo quedará dividido en tres zonas de influencia, y eso no contradice en nada el principio de un mundo multipolar. Como sabemos hasta el presente, el mundo está gobernado por el G5, que a veces se convirtió en G6 o G7 y hasta hubo un G8.

Meyssan señala la desaparición de los imperios inglés y francés. Francia tendrá que descolonizar aún más territorios de ultramar; igual Estados Unidos y, por supuesto, el Reino Unido, lo que no implicará necesariamente que dejarán de mantener su presencia en sus antiguas colonias (es probable que la Commonwealth se desintegre y sus estados miembros, como mínimo, abandonen su ciudadanía compartida).

El G7 quedaría reducido a un grupo G4/5 integrado por China, Estados Unidos, Rusia e India, se ha dicho que Trump intentará sumar a Japón a pesar de la oposición china. Estas cuatro principales potencias podrán decidir hacer lo que quieran en todos los casos no regidos por el derecho internacional. Las alianzas regionales permitirán que las potencias secundarias desempeñen un papel importante. La OTAN se disolverá en los próximos años; alianzas como AUKUS (Australia, Estados Unidos y el Reino Unido) no tiene perspectiva de sobrevivir a la división del mundo. En consecuencia, la UE debería desaparecer. Los ciudadanos europeos son conscientes, se han percatado de que esa burocracia no defiende sus intereses.

China, India y Rusia quieren preservar las Naciones Unidas, pero hay que entender que gran parte de esa estructura será desmantelada y adaptada al verdadero derecho internacional. Las Naciones Unidas no son derecho internacional.

¿ Será posible que esta hipótesis se convierta en una realidad?


El presidente ruso Vladimir Putin y su homólogo chino Xi Jinping se reunieron en el Gran Salón del Pueblo con sus respectivas delegaciones para firmar acuerdos. Foto: Ministerio de Asuntos Exteriores de China.


Concepción de la Federación de Rusia

Tras explicar los anteriores puntos básicos.

Es fundamental entender que, para Rusia, la multipolaridad no es solo un concepto académico, sino la base de su política exterior y una necesidad existencial para mantener su estatus de gran potencia.

La multipolaridad rusa podríamos definirla -de manera sencilla- como la estrategia geopolítica que busca acabar con el dominio de una sola superpotencia (el mundo "unipolar" liderado por EE. UU.) para repartir el poder entre varios centros o "polos" independientes. Para el Kremlin, la multipolaridad es la herramienta para que Rusia recupere su estatus de gran potencia en un mundo donde nadie dicte las reglas a los demás.

Esta estrategia rusa del mundo multipolar tiene algunos puntos clave, a saber (las aquí constantes son definiciones de corte explicativo y no necesariamente corresponden a un estricto concepto doctrinal ruso, pero guardan total coherencia).

1. Soberanía civilizacional. Rusia se define como un "país-civilización", con valores propios, con una perspectiva histórica única. Por lo mismo, rechaza que las normas occidentales del llamado “Mundo basado en Reglas” sean universales y obligatorias. En la concepción rusa contemporánea de "Civilizaciones-Estado" la idea central es que el mundo no se divida solo en países, sino en plataformas civilizatorias o centros de poder. La multipolaridad busca un equilibrio entre estas grandes civilizaciones que actúan como polos independientes, como Occidente, China, India, Rusia.
 
2. Equilibrio de poder. Propone un orden mundial donde grandes potencias como Rusia, China e India gestionen la seguridad global sin injerencias externas. Evidentemente que esto necesita un sistema de Alianzas alternativas, de allí que Rusia se apoya en bloques como los BRICS y la Organización de Cooperación de Shanghai para crear sistemas económicos y políticos fuera del control de Occidente. La estabilidad global solo puede lograrse mediante un equilibrio entre las grandes potencias, similar al concierto europeo del siglo XIX, pero a escala global.

3. Soberanía y Libertad de los Pueblos. El presidente Putin ha argumentado en diferentes foros que la multipolaridad es, ante todo, libertad y derecho al desarrollo; es decir, cada nación tiene el derecho natural a elegir su propio camino de progreso sin interferencias externas, lo que garantiza la preservación de la Identidad nacional. Rusia rechaza la "imposición del modelo occidental" según los dictados de su “Mundo basado en Reglas” y defiende que la verdadera integración mundial ocurre cuando se descubren las capacidades únicas de cada civilización.

De allí obtenemos un concepto fundamental para la humanidad: La Paz mundial solo se conseguirá cuando Occidente permita el libre desarrollo de Rusia y China.

4. Pragmatismo. En sus intervenciones más recientes, como en el Club de Debate Valdái (29 septiembre al 2 de octubre de 2025), Putin sostuvo que la multipolaridad es ya una realidad irreversible, algo que en Occidente solían calificar como "hechos consumados" para evadir las consecuencias políticas de sus actos. Como ejemplo de este nuevo pragmatismo tenemos la crisis que sufre Occidente, según Rusia, el declive del G7 y el ascenso de los BRICS (cuya participación en el PIB mundial ya rivaliza con Occidente). Esa es una prueba empírica del cambio.

Entonces, bajo la visión del presidente de Rusia, Vladimir Putin, la multipolaridad se define a través del fin del "Dictado" Unipolar. Para Moscú, el orden mundial posterior a la Guerra Fría, liderado por Estados Unidos, es un modelo de "dominio de una sola civilización" que impone sus propios valores (globalización, liberalización de los mercados) bajo el pretexto de universalidad. El “orden unipolar” es una forma de neocolonialismo que "despersonaliza" a las naciones; en contrapartida propone un sistema donde no existan hegemonías y el poder sea compartido entre múltiples centros autónomos de decisión.

Desde el punto de vista ruso la realidad del modelo imperante no guarda una igualdad jurídica a pesar de que los estados tienen diferentes capacidades, Rusia exige igualdad de derechos básicos y el fin de los "dobles estándares" de Occidente. Que el sistema de seguridad debe ser indivisible; por lo mismo, ningún estado debe fortalecer su seguridad a expensas de otros. Otro argumento clave usado por Putin para justificar sus acciones frente a la expansión de la OTAN, que se vale de supuestos valores liberal-democráticos para ser sus únicos y legítimos portadores, es la defensa de los valores tradicionales y soberanos.

Si usted está interesado en profundizar la doctrina rusa respecto al tema, puede acceder a la consulta de documentos oficiales como el “Concepto de Política Exterior” de la Federación de Rusia o el sitio oficial del Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia.

Bien, dada la explicación general, quiero ofrecerles una corta lectura basada en las palabras del filósofo ruso Alexander Dugin.


Parte II


         El presidente de la Federación de Rusia, Vladimir Putin (foto de archivo)


El analista internacional Alfredo Jalife-Rahme escribía en octubre de 2025 para “La Jornada” de México: "Dugin analiza la hermenéutica de la 'filosofía de la complejidad' de Putin para el nuevo 'orden multipolar' ". He aquí parte de sus comentarios (textual):

Alexander Dugin, filósofo característico del pensamiento ruso tradicional, describió la definición de multipolaridad de Vladimir Putin. Lejos de la visión simplista occidental de que varias potencias reemplazarían a la hiperpotencia estadounidense, enfatiza que el presidente ruso rompe con el pensamiento lineal y evoca el de la física cuántica.

El filósofo ruso Alexander Dugin diseccionó el discurso de Putin ante el Club Valdái que él define como "un cianotipo filosófico para el mundo multipolar" y que "muestra cómo la complejidad cuántica, la soberanía civilizacional y el realismo estratégico forman un nuevo orden mundial que desafía las simplificaciones occidentales" (Putin propuso una "coexistencia pacífica" a Trump en la cumbre del Club Valdái en Sochi, los primeros días de octubre de 2025).

Alexander Dugin comenta: La "filosofía de la complejidad" de Putin constituye "una alternativa al modelo globalista occidental". Contrasta el estilo ciclotímico y caleidoscópico de Trump con la definición de "multipolaridad" de Putin, que se basa en la biodiversidad biosférica:

"Representa algo nuevo. No es ni un mundo bipolar, ni unipolar, ni el sistema westfaliano de estados-nación, donde todos deberían ser soberanos, pero en realidad no lo son. Solo los grandes estados civilizatorios pueden ser verdaderamente soberanos en nuestro mundo", lo que requiere "conciencia geopolítica".

Él considera que "el modelo del mundo multipolar, donde los polos son los países civilizadores, no tiene equivalente", con la excepción de "la estructura de la humanidad antes de la Edad de los Descubrimientos" con todo su conjunto civilizador: "el califato islámico, la civilización india, el imperio chino, los reinos africanos, los imperios ruso/bizantino y de Europa Occidental". ¡Putin es el anti-Huntington del choque de civilizaciones!

Alexander Dugin afirma: "Antes del colonialismo, existía una verdadera multipolaridad consagrada por imperios, países civilizadores y macropaíses", cuya "transición está hoy delineada por Putin".

Alexander Dugin cree que "el cambio significativo ocurrió con Trump" cuando "el concepto MAGA (Make America Great Again) incluyó el reconocimiento, desde el principio, de la multipolaridad", que los seguidores de la unipolaridad rechazan: "Putin habló de la defensa de los intereses nacionales con calma y delicadeza, enfatizando que tenemos más en común con Trump que con los globalistas europeos. No se menciona nuestra convergencia con Estados Unidos”. (Nota del editor el blog: Debemos tener en cuenta que el artículo es de 2025 y Trump no había desatado la guerra contra Irán en 2026, lo que irreversiblemente consiguió un cambio en la postura rusa respecto a Trump).

"Hoy, el gran proceso de transición hacia la multipolaridad afecta a todas las regiones" mientras "en Estados Unidos y Europa, existe una verdadera guerra civil entre conservadores y liberales globalistas que permanecen fieles a la unipolaridad: políticos sin sustancia, impulsados solo por la frenética y agonizante voluntad de preservar el régimen unipolar y su ideología".

Dugin sostiene que la epistemología de la multipolaridad de Putin "debe guiar la educación, la cultura, la política y la economía", lo cual "no es nuevo", sino que solo "profundiza" la teoría de la filosofía de la complejidad desarrollada por el pensador francés Edgar Morin, que nos obliga a analizar la obra del prodigioso Edgar Morin, ya de 104 años, quien acuñó el término "policrisis" (El método, Edgar Morin, Seuil, 1977)

Dugin continúa su interpretación: "Putin ha mencionado repetidamente los procesos no lineales del nuevo mundo, comparándolos con la mecánica cuántica. Los procesos no lineales y la mecánica cuántica implican interconexión, donde incluso el cambio más pequeño a nivel micro - de un bloguero con un iPhone a una sola persona - afecta a los procesos macro globales. Esto ya no es un mundo de mecánica lineal”. De hecho, el mundo hoy sufre por la nueva "Torre de Babel de las superespecialidades", que son cada vez más ultra-reduccionistas.

Concluye: "El mundo moderno, con su multipolaridad, es un sistema complejo" que requiere "un giro hacia la mecánica cuántica y el estudio de civilizaciones, religiones y teologías que una vez más determinan el curso de los acontecimientos", lo que es "una invitación a la transformación de la conciencia de todo el país y, en particular, de su clase pensante", para "abandonar las visiones simplistas de la realidad".

Conclusión de Dugin: "El gran poder requiere gran filosofía", sin lo cual "se convierte en un golem: una construcción mecánica operada por manos extranjeras", mientras que "el mundo está gobernado por quienes piensan".

Nota del Editor del blog: Se ha ofrecido las líneas anteriores porque resumen y explican tanto los puntos de vista del presidente Putin como la interpretación filosófica de Dugin sobre la política exterior rusa y la multipolaridad. El pensamiento de éstas dos mentes rusas no siempre guardan armonía, recordemos que Dugin ha cuestionado duramente la política de Putin respecto a Ucrania, lo califica de blando y nada decisivo cuando debería actuar con audaz determinación, rapidez y fuerza. Volviendo al tema, los anteriores segmentos sirven de introducción para que el lector se haya familiarizado con el pensamiento filosófico de Alexander Dugin, que no siempre es de fácil comprensión. Las siguientes líneas son un diálogo entre Alexander Dugin y Constantin von Hoffmeister.

Parte III




Putin y la filosofía de la complejidad

Sobre el auge del mundo cuántico y la multipolaridad

por Alexander Dugin
11 de octubre de 2025

Referencias:
- Alexander Dugin: Filósofo, Doctor en Sociología y en Ciencias Políticas, Doctor en Filosofía. Fundador de la escuela geopolítica rusa y del Movimiento Euroasiático.
- Constantin von Hoffmeister, propietario y editor principal de Multipolar Press, autor, periodista y traductor alemán, reside en Moscú. Dirigió anteriormente Arktos Media.

 

Alexander Dugin desentraña el discurso de Valdái de Vladimir Putin como un plan filosófico para un mundo multipolar, mostrando cómo la complejidad cuántica, la soberanía civilizacional y el realismo estratégico forman un nuevo orden global que desafía las simplificaciones occidentales.


Presentador: Hay líderes mundiales a quienes todos observan y escuchan. Y luego están aquellos cuyas palabras la gente no solo observa y escucha, sino que también vuelve a ver y volver a escuchar. Vladimir Putin es uno de los pocos en esta última categoría. La semana pasada, pronunció uno de sus discursos programáticos, que fue activamente visto, escuchado, comentado y, francamente, temido en Occidente. Sin embargo, ¿cuál considera que es la principal conclusión del discurso del presidente ruso en Valdái?

Alexander Dugin: Sabes, por un lado, lo que dijo no difería fundamentalmente de sus discursos anteriores en Valdái u otros lugares. Sin embargo, si uno sigue la secuencia de sus discursos programáticos, se puede ver cómo, paso a paso, nuestro presidente despliega una filosofía completa - una alternativa al modelo globalista occidental. Ya no son meros comentarios o declaraciones tácticas. Por eso no es necesario revisitar los discursos de Trump, pero sí los de Putin - porque cada uno es un episodio nuevo en una serie en curso, especialmente significativo si recuerdas los anteriores.

Los discursos de Trump son fragmentos, memes: puedes verlos desvinculados de la historia estadounidense, incluso desconectados del propio Trump. Dice algo divertido, baila, salta, guiña un ojo, amenaza, asusta y luego se retira. Es un formato a corto plazo: pequeño, inconsistente, llamativo, a veces amenazante, pero contradice lo que mostró un momento antes. Putin es el tipo opuesto: un líder mundial que poco a poco revela su filosofía.

En este discurso de Valdai, Putin continuó profundizando en la multipolaridad - una idea que lleva mucho tiempo discutiendo, pero que ahora es más a menudo, más concreto y más profundamente. Este es el despliegue de la comprensión de la multipolaridad que está despertando no solo en nuestra sociedad, sino también en la propia conciencia del presidente. ¿Por qué la multipolaridad? Porque representa algo nuevo. No es ni un mundo bipolar ni unipolar, ni el sistema westfaliano de estados-nación, donde cada uno supuestamente es soberana pero, en realidad, no lo es. Solo los grandes estados civilizatorios pueden ser verdaderamente soberanos en nuestro mundo, y esto se está aclarando con el tiempo.

Originalmente, "multipolaridad" era un eslogan - un meme que no ataba a nadie a nada. Pero ahora, así como se traza una línea entre dos puntos, la conciencia geopolítica y la narrativa de visión del mundo del presidente avanzan por esa línea. Está esbozando cada vez más claramente el modelo de un mundo multipolar, donde los polos son estados civilizatorios. Cada vez es más evidente por qué el mundo multipolar no se parece a nada que existiera antes. El único paralelo histórico sería la estructura de la humanidad antes de la Edad de los Descubrimientos: estados civilizatorios enteros - el Califato Islámico, la civilización india, el Imperio chino, reinos africanos, los imperios de Europa Occidental y ruso-bizantino. Antes del colonialismo, existía una verdadera multipolaridad, encarnada por imperios, estados civilizatorios o macroestados, como decimos hoy. Putin está trazando esta transición - no solo teóricamente, sino también en la práctica.

En cada reunión de Valdái, hace un balance: qué se ha logrado, qué no, dónde hay obstáculos y dónde se producen los avances. Con Trump se produjo un avance, aunque los partidarios de la unipolaridad empezaron inmediatamente a ajustarse y contenerla. MAGA, en su concepción original, reconocía la multipolaridad, pero los neoconservadores siguen presionando a Trump, intentando alejarlo de esa posición. Este es un proceso constante y grandioso de transición hacia la multipolaridad, que afecta a todas las regiones - dentro de Rusia, en sus fronteras, en el Pacífico, en Oriente Medio, en África y en América Latina.

En Estados Unidos y Europa, existe una auténtica guerra civil entre conservadores y globalistas liberales, que permanecen leales a la unipolaridad - políticos carentes de sustancia, impulsados solo por la frenética y moribunda voluntad de preservar el régimen unipolar y su ideología. Putin analiza todo esto.

La gente empieza a entender que esto no es un meme, sino una demanda - una que debe guiar la educación, la cultura, la política y la economía. Debemos implicarnos activa y de forma proactiva, no reactiva, en la construcción del mundo multipolar. Para ello, todos deben comprender lo que realmente es: una tendencia ideológica, a largo plazo y fundamental, que explica todo lo demás.

Esto ya no es una novedad, sino un aprofundamiento del tema. Lo que es nuevo, en mi opinión, es el énfasis en la filosofía de la complejidad desarrollada por el pensador francés Edgar Morin. Putin mencionó varias veces los procesos no lineales del nuevo mundo, comparándolos con la mecánica cuántica. Procesos no lineales, la mecánica cuántica - que implica interconexión, donde incluso el más mínimo cambio a nivel micro - de un bloguero con un iPhone a una persona individual - afecta a los procesos macro globales. Ya no es un mundo de mecánica lineal.

Para entender este mundo, construir diplomacia, interactuar con diferentes polos, comprender las contradicciones de Occidente dividido - dividido entre Europa y EE.UU. - necesitamos un nuevo pensamiento. 

La diplomacia hoy requiere inmersión en la sociedad, religión y cultura de cada país y civilización. Esto exige, por parte de los diplomáticos de MGIMO (1) -donde enseño la teoría del mundo multipolar y las civilizaciones- una reestructuración completa de la conciencia. Afecta a los negocios, la economía, la industria, la esfera militar y la guerra misma - ahora no lineal, ya que los drones abolieron los parámetros clásicos de la guerra industrial.

La filosofía de la complejidad, tal y como la presenta Putin, es la base de la nueva diplomacia. Es un llamado a abandonar las visiones simplistas de la realidad. El mundo moderno, con su multipolaridad, es un sistema complejo. Dejemos de lado los viejos clichés y dejemos de proyectar plantillas pasadas sobre las nuevas; en cambio, acudiremos a la mecánica cuántica y estudiemos civilizaciones, religiones y teologías, que una vez más determinan el curso de los acontecimientos. Esto es una invitación a una transformación de la conciencia - de todo el Estado, y especialmente de su clase pensante.

Nuestra mentalidad -una mezcla confusa de restos soviéticos y liberalismo olvidado- está al borde de la catástrofe. Si no comprendemos la complejidad de la realidad en la que vivimos, actuamos y tomamos decisiones -de las que dependemos- el resultado será terrible. En esencia, Putin ha pedido filosofía. Una gran potencia requiere una gran filosofía. Sin ella, se convierte en un gólem: una construcción mecánica operada por manos alienígenas. El mundo está gobernado por quienes piensan. No hay gobernantes que sean tontos; si parece que los hay, entonces alguien más manda detrás de ellos. El mundo está gobernado por ideas: falsas o verdaderas, justas o crueles, humanas o inhumanas. Esa, creo, es una de las conclusiones clave del discurso de Vladimir Putin en Valdái.


 
         Alexander Dugin (foto de archivo)


Presentador: En solo quince minutos, ha presentado un análisis detallado, sustantivo y completo del discurso - su significado y importancia. Sin embargo, si uno mira los titulares occidentales, todo lo que dicen es: "Rusia amenaza con la escalada", declaran los titulares. En letra más pequeña, los medios más cautelosos añaden: "en caso de que Europa, Occidente o Estados Unidos se militaricen y se inunden de armas". Pero los titulares de todas partes decían: "Rusia nos da un puño". Ha hecho una buena comparación antes: primero viene la filosofía, luego los clips cortos para redes sociales. Para una atención occidental tan corta, ¿hay algo serio o esencial que aún pueda transmitirse - o es el enfoque más directo de Dmitry Anatolyevich Medvedev, golpeando duro y provocando al presidente estadounidense con trollings, más efectivo?

Alexander Dugin: Creo que Dmitry Anatolyevich Medvedev está haciendo exactamente lo que debe. Cada uno tiene su papel. Vladimir Putin despliega una filosofía seria y reflexiva. Sin embargo, la interpretación occidental es pura fenomenología: una persona, sociedad o civilización ve en el mundo solo reflejos de sus propios prejuicios. En inglés, se dice "reading"; en francés, grille de lecture - un marco de interpretación. Si un terrorista dice "mamá" o "miau", seguiremos escuchando un mensaje terrorista. Las personas ven su propio reflejo, y ningún argumento puede convencerles de lo contrario - ese es el poder de la conciencia. Europa ve a un enemigo en Rusia a través de este prisma e interpreta cada palabra de Putin en consecuencia, ignorando todo lo demás.

Para ser sincero, ni siquiera noté ningún "tema de escalada" en el discurso. Putin habló de defender los intereses nacionales con calma y suavidad, señalando que compartimos más en común con Trump que con los globalistas europeos. Sin embargo, destacan lo que les conviene: "Putin amenaza". La convergencia con Estados Unidos no se menciona. Su interpretación es selectiva: desean ver una amenaza, prepararse para la guerra con Rusia y justificar su inicio acusándonos de provocación, usando cualquier pretexto. Si Putin hubiera permanecido en silencio, habrían interpretado su silencio como una preparación para una escalada. Esto no puede corregirse.

En cuanto a Dmitry Anatolyevich Medvedev, ha dominado el estilo de las palabras cortas, agudas y precisas. Esto se adapta a la mentalidad occidental. Dicen: "Te destruiremos", y él responde: "Intenta - y atacaremos primero". Funciona porque, a su nivel de percepción, es un intercambio de memes: meme contra meme. Trump dice: "Rusia es un tigre de papel". Medvédev responde: "Este tigre mueve la cola, y una bomba nuclear podría caer sobre tu cabeza". Diez vence a nueve - Medvédev gana la mano. Parece un juego de tontos, pero según sus reglas, es póker. Ignoran a los preferenciales de Putin. (2)

Creo que Medvédev se está preparando para el futuro. Demuestra que el futuro no será menos patriótico, solo más duro. Si nuestro curso continúa, se endurecerá aún más. Medvédev está moldeando la imagen de este país de forma vívida, aguda, concisa y memética. La esencia de sus publicaciones es preparar el terreno para una línea inequívoca. Putin, conscientemente, es amable y fluido en sus formulaciones. Sin embargo, tanto el buen policía como el malo son necesarios. Putin es claramente el bueno, Medvédev el duro. Juntos, reparten a los criminales, investigan los casos, trazan líneas y mantienen el orden. Se complementan perfectamente - ambos son necesarios.

Estoy convencido de que Dmitry Anatolyevich (Medvédev) sabe exactamente lo que hace, lo agudo y a veces poco diplomático que puede parecer. Pero cuando se vive entre lobos, hay que aullar como un lobo. Es necesario externamente, para que otros recuerden con quién están tratando. Es uno de nuestros blogueros más populares - la gente lo lee y lo entiende todo al instante.

¿Todos profundizarán en la filosofía de la complejidad de Edgar Morin o en la interpretación de Copenhague de la mecánica cuántica, o estudiarán la multipolaridad? Algunos escucharán, pero para el resto - los demasiado perezosos para pensar - el blog de Medvédev revela la verdad. Para la persona corriente, todo queda claro: en Rusia, estamos por encima de todo, hasta el final - "¡Ríndete, enemigo, congelaos y tumbaos!"


Presentador: Los resultados de las recientes elecciones inevitablemente afectarán la vida de esos países y nuestras relaciones con ellos. Empecemos por Georgia, donde el partido gobernante Sueño Georgiano tuvo un desempeño seguro en las elecciones municipales, recibiendo oficialmente más del ochenta por ciento de apoyo. Quizá sea una pregunta ingenua o simplista. En tiempos recientes -especialmente tras las elecciones- la situación ha estado acompañada de disturbios. Algunos hablan de protestas, otros de manifestaciones. En resumen, la gente sale a las calles con banderas de colores azul-amarillo y azul-blanco familiares. Son viejos esquemas - ideados hace veinte, treinta, cuarenta años para desestabilizar gobiernos indeseables. Esquemas occidentales usados en diferentes países, aunque últimamente menos efectivos. ¿O estoy siendo ingenuo?

Alexander Dugin: En primer lugar, tienes razón: la movilización de la "sociedad civil" para tomar el poder o derrocar regímenes no deseados ha sido una táctica que ha funcionado durante décadas, con éxitos variables. Es un arma poderosa de nuevas tecnologías sociales y políticas. No se trata tanto de crear estructuras de oposición como de movilizar elementos libres de la población: los locos, los predicadores callejeros y las personas que han cambiado su orientación sexual. Son fragmentos mercuriales, átomos dispersos de la sociedad - inútiles para la política constructiva e incapaces de representar una posición coherente. Su número sigue creciendo porque la cultura occidental desestabiliza deliberadamente la conciencia.

Estas masas desarraigadas y mentalmente débiles -multitudes caóticas- se convierten en un instrumento serio de la gran política. Sacuden las sociedades, desestabilizan los estados, y entonces llegan fuerzas genuinas sobre sus hombros - fuerzas que toman el poder y no lo abandonan.

Una vez que cambia el régimen, estas multitudes se dispersan - no exigen nada, no son nadie. Son la basura de las grandes ciudades liberales, no en el sentido ideológico, sino simplemente personas que viven bajo la regla de "cada uno por lo suyo". Estos átomos caóticos se movilizan fácilmente para su destrucción. Sin embargo, no exigen nada a cambio. Sobre sus hombros, se levantan marionetas liberales y establecen dictaduras. Ese fue el caso del Maidán en Ucrania y, en gran medida, también en Francia. En cuanto los liberales toman el poder, lo mantienen firmemente. Las personas que movilizaron como ariete contra gobiernos legítimos y más o menos soberanos - luego las desestiman. En Georgia, esto ha ocurrido varias veces - fue una de las primeras revoluciones de colores.


Presentador: Pero eso fue hace más de veinte años.

Alexander Dugin: Sí, hace veinte años tuvo éxito, llevando al poder a un auténtico dictador y nazi, Saakashvili. Pero Georgia parece haber desarrollado inmunidad a estas revoluciones de color - ya no sucumbe. El gobierno soberano de Sueño Georgiano, inicialmente prooccidental y artificialmente europeo en su orientación -aunque débil y forzado- se ha fortalecido sin embargo en comparación con los provocadores histéricos, terroristas y nazis, en su mayoría una gran masa de esquizofrénicos georgianos. Ha acumulado experiencia y por tanto resiste.

Esto es algo peligroso - la filosofía de la complejidad. Los desechos inútiles pueden cambiar el destino de un país o el curso de la geopolítica. Los microprocesos se explotan activamente. Por cierto, en Estados Unidos, Antifa está formada precisamente por esas personas. Recientemente prohibida en Estados Unidos, se disfraza de "antifascista", pero es una organización ultraterrorista que etiqueta a liberales incómodos como fascistas, los ataca físicamente, los acecha, denuncia, edita Wikipedia y mata - como ocurrió con Charlie Kirk. Esto es peligroso, porque estas personas están mentalmente inestables y caen fácilmente en la violencia física.

Pero Georgia tiene inmunidad. Se han formado anticuerpos. Sueño Georgiano ha madurado. Ha aprendido a gobernar el país con calma - sin tomar medidas precipitadas, resistir provocaciones y guiado por la idea de preservar la soberanía georgiana. Ha encontrado las claves: dónde detenerse, dónde actuar con firmeza, dónde ceder y dónde cambiar de rumbo. Juega este juego peligroso desde una posición de fuerza y eficiencia. Ha captado el algoritmo y lo ha dominado.

Después de Zurabishvili y las elecciones anteriores, todo parecía claro. Pero los liberales, inspirados por las elecciones amañadas en Moldavia -donde la dictadura de Sandu prohibió todo lo que desafiaba su poder y no encontró resistencia seria-, decidieron sacudir Georgia de nuevo. Esta vez, creo, no saldrá nada de esto, pero no hay que subestimar la estrategia. Funciona sorprendentemente bien: cuantos más elementos débiles tiene una sociedad, más efectiva se vuelve.

La cultura occidental fomenta su proliferación. Los inmigrantes ilegales - personas sin raíces en la sociedad, átomos libres - pueden dar fácilmente el salto cuántico de existencia marginal a fuerza destructiva. Esta manipulación del caos se ha convertido en una estrategia adoptada por potencias globales serias. Creo que las protestas en Georgia no darán resultado, pero esta amenaza constante estallará una y otra vez en cualquier sociedad que busque la soberanía.




Presentador: Lo siguiente en el horizonte es la República Checa, donde Babiš ha regresado - un antiguo líder al que algunos llaman un heraldo de cambio. Una vez más, la República Checa podría unirse a Hungría y Eslovaquia como un pequeño pero seguro bloque de naciones que priorizan sus propios intereses, mientras que las europeas y eurocéntricas quedarían en segundo plano. ¿Qué opinas de esto? Las elecciones checas han llevado al poder a un hombre que dista mucho de ser prorruso, pero su política difiere del rumbo abiertamente hostil que la República Checa ha seguido hacia Rusia en años anteriores.

Alexander Dugin: La cuestión no es si uno está a favor o en contra de Rusia - eso es secundario. Cabe destacar que incluso Polonia se inclina más hacia la soberanía. Hungría y Eslovaquia priorizan la soberanía, liberándose de la presión de las fuerzas globalistas que buscan abolirla. Su lógica es pragmática, basada en el interés nacional: moldean su política exterior -incluidas las relaciones con Rusia- en función del principio «Hungría primero, Eslovaquia primero», no «la Unión Europea primero».

Orbán y Fico no son políticos prorrusos: son soberanistas que persiguen consistentemente intereses nacionales. Un soberanista similar ha llegado al poder en la República Checa. Incluso Polonia, a pesar de su hostilidad hacia nosotros, se está moviendo en esa dirección.

Recomiendo leer la monografía del destacado pensador contemporáneo Alexander Bovdunov, dedicada al proyecto La Gran Europa del Este - su tesis doctoral transformada en una obra académica. Hace varios años, antes de que estos procesos se hicieran visibles, demostró que Europa del Este constituye una formación geopolítica independiente, distinta de Europa Occidental. Esto se aplica a todos los países de la región: Rumanía, Bulgaria, Polonia, Hungría, Eslovaquia, República Checa e incluso Austria.

El proyecto Gran Europa del Este de Bovdunov anticipaba la ola de revoluciones populistas que llevarían al poder a los soberanistas - por medios democráticos o menos democráticos - y que esto ocurriría más rápido en Europa del Este que en Occidente. Esta región surgirá como un polo independiente: por un lado, europeo - cerca de Francia, Alemania, Inglaterra, España e Italia - y por otro, cerca de nosotros. Es una región intermedia, una especie de puente. La zona de la Gran Europa del Este podría convertirse en una palanca clave en el gran equilibrio geopolítico europeo y euroasiático.

Los países pequeños que adoptan esta línea estratégica -que Bovdunov formuló como teoría- están viendo ahora cómo se desarrollan estos escenarios, incluso a través del ascenso de Babiš. Los soberanistas de Europa del Este la transformarán gradualmente en una entidad civilizacional autónoma.

En mi propia obra Noomakhia, dos volúmenes están dedicados a Europa del Este - tanto eslavos como no eslavos. Aunque no traté directamente la geopolítica, exploré las identidades culturales de estos pueblos. Es un mundo único. Serbia es otro ejemplo vívido de soberanismo.

Poco a poco, si aceptamos que los soberanistas pueden mantener una postura crítica hacia nosotros, esta imagen se volverá dominante. El problema no es su actitud hacia Rusia, sino la actitud de los líderes polacos hacia el pueblo polaco, los líderes checos hacia el pueblo checo y los líderes serbios hacia el pueblo serbio. El tema es la soberanía.

La ola soberanista en Europa del Este conducirá a la formación de una comunidad independiente. Nos interesa esto. Sin embargo, esto no significa que trabajen para nosotros ni que deban ser rusófilos. Su lógica es diferente: buscan la independencia y buscan actuar únicamente en interés de sus propios estados. Y tienen buenas razones para ello.

Creo que las fuerzas populistas y nacionales triunfarán antes en Europa del Este que en Occidente. En Alemania, la AfD está ganando en todas partes de la antigua RDA y Prusia Occidental - regiones menos dominadas por el totalitarismo liberal, donde las fuerzas patrióticas son más fuertes. Esta parte de la Alemania unificada también limita con Europa del Este (Prusia puede considerarse parte de Europa del Este o Central).

Es un proyecto sumamente interesante. Lo que se está desarrollando en Europa del Este es una tendencia estable, no una serie de arrebatos aleatorios ni obra de tecnólogos políticos. Es la lógica del proyecto Gran Europa del Este, que adopta una forma geopolítica real.

(Traducido del ruso)

* Notas:

1 Nota del traductor: MGIMO (Instituto Estatal de Relaciones Internacionales de Moscú) es la universidad de élite rusa para diplomacia y asuntos internacionales, supervisada por el Ministerio de Asuntos Exteriores.

2 Nota del traductor: Preferans es un juego de cartas ruso tradicional conocido por su complejidad estratégica, usado a menudo metafóricamente para sugerir una planificación profunda y metódica en lugar de movimientos simples o impulsivos.

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Fuentes de consulta para este post:

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