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07 marzo 2026

Un mundo basado en reglas (versión comedia)




por Tito Andino

La ilustración de portada es elocuente: Se trata de una interesante combinación de dos obras de George Grosz de 1926. "Los pilares de la sociedad" y "Eclipse de sol". Esta sátira violenta retrata el rostro del mal. Obras maestras del arte político, es una crítica contra la avaricia, el poder y la violencia de los industriales, militares y políticos, así como una mordaz denuncia al complejo militar industrial. Son retratos profundamente sarcásticos, tan vívidos y grotescos de la élite que controla la sociedad. Aquellos hombres de negocios, el clero y los generales no son los caballeros pulidos, finos y refinados sino individuos viciosos, egoístas, indiferentes y cínicos. Los burócratas "descerebrados", despachan los corruptos negocios de las autoridades e industriales. El sol, símbolo de la vida es eclipsado por el dólar, símbolo de la codicia. El burro, representa al pueblo, lleva anteojeras de ignorancia. Un niño pequeño representa la juventud o es una voz disidente, se mantiene prisionero, confinado y pisoteado, su rostro temeroso yuxtapuesto a un esqueleto advierte sobre el destino de las generaciones futuras.

Debemos entender que la sátira no es solo un ejercicio literario, es un mecanismo de defensa. Para que un ensayo satírico sea efectivo al ser publicado o leído en voz alta, el "veneno" no debe ser solo insultos, sino ironía punzante con el veneno destilado para que sea más elegante, cínico y directo, consiguiendo que el lector asiente con la cabeza mientras siente esa punzada de incomodidad. Aún seguimos siendo los borreguitos de toda la vida, seguimos a un líder que nos ofrece la vida terrenal y no lo duden, nos fallará, no pasa nada, seguiremos a otro…

La siguiente propuesta de ensayo satírico político tiene ese tono de un "Manual de Ciudadano Global Modelo", un título que se ha planteado para este artículo que se ha escrito con esa sutil ironía de quien acepta la realidad sin pestañear, sin embargo, no seré el primero en preguntar ¿qué mismo es la realidad? También se ha sugerido (luego de revisar el borrador) que debe titularse "Manual del Buen Demócrata: Cómo vivir en el Jardín de la Libertad (sin pisar las flores)" o una variable como: "Guía para sobrevivir al Jardín de la Libertad sin ser podado", hasta podría tener una secuela: "Manual del Buen Demócrata (Parte II): Los Mandamientos de la Post-Verdad" (ya veremos si se hace). O, que tal este otro: "Constitución del Nuevo Mundo"; o, ¿sonará mejor "Manual de Supervivencia en un Mundo Basado en Reglas", o "Manual de Etiqueta en el Mundo Basado en Reglas". Elegantes propuestas con un refinamiento que suena a redacción de niño bien, ¿solo por buscar un título? Algunos "detractores" dicen que soy un naco de poca clase con ínfulas de literato.

Se ha optado por algo más simple, modesto. Dándoles la bienvenida a todos los ciudadanos del mundo libre a este humilde tutorial sobre cómo navegar por "Un mundo Basado en Reglas, versión comedia". No está impecable porque no hay necesidad de buscar la perfección, pero posee los mismos componentes comprensibles del veneno satírico que calaría bajo cualquier título y, sobremanera, se refiere a la realidad política que nunca pasa de moda.

Estimado lector, si sientes una ligera disonancia cognitiva, no tienes de que preocuparte, es solo ese aroma de prosperidad Occidental para asegurar que tu alma permanezca en el "lado correcto de la historia" donde aspiras a ser un miembro digno y productivo. Si ese ese no es tú anhelo más profundo, piensa que esto es lo más parecido a un "crimen perfecto" al garantizarte la "no-censura". Únicamente debes dejarte guiar por unas sencillas reglas. Memoriza estos preceptos:



1. No seas conspiranoico. Mejor escribe sátira
Suelen decir que el silencio es salud (y seguridad). En el "Mundo Basado en Reglas", la censura no se llama censura, se llama "gestión de la calidad de la información". En nuestra democracia moderna, estate tranquilo, no vendrán a tu casa con una patrulla por leer o escribir esto (eso sería muy poco elegante). La sátira moderna se enfrenta a mecanismos mucho más sutiles y fascinantes.

Ojo con el Algoritmo!, es el nuevo Inquisidor, dicen que el Algoritmo es la palabra usada por el programador, cuando no quiere explicar lo que él hizo. Hoy ya no se queman libros, basta con quitarles alcance. Si publicas o reproduces esto en redes sociales, el algoritmo podría etiquetarlo como "contenido satírico" o, en el peor de los casos, "desinformación". No te borrarán el post, simplemente harán que solo lo vea tu tía y tres de tus amigotes. Es una censura educada: puedes gritar lo que quieras, siempre que el micrófono esté apagado.
 
Que te etiqueten de "conspiranoico" es dudoso. El sistema tiene una defensa inmunológica muy efectiva: el humor es un escudo. Si escribes como sátira, tienes "negación plausible". Si alguien se ofende, puedes decir: "Es solo una broma, ¿no tienes sentido del humor?" La sátira es la única forma de decir la verdad sin que te cierren la cuenta... de momento.

Lo curioso de la política actual es que, dependiendo de quién lea el manual, pensará que estás atacando a un bando o al otro. Unos dirán que criticas al establishment liberal. Otros dirán que te burlas de los seguidores ciegos del populismo. Esa ambigüedad es la que protege al satírico escritor. Mientras todos se pelean por decidir a quién estás insultando, tú ya te has ido por la puerta de atrás.

Explora ideas trabajando con algo de diversión, incluso las más ácidas y críticas. La propuesta es no ser un censor de los gobiernos, sino una herramienta para impulsar la creatividad. Mientras no se incite a la violencia física o se rompan reglas de seguridad extremas, la sátira es un territorio libre y legítimo.


         
GettyImages

2. No te metas con el Tío Sam.
Recuerda, el Tío Sam es tu pastor, nada te faltará. El mito de los "Padres Peregrinos" dice que Estados Unidos es la nación querida por dios que iluminará a la humanidad como una luz  en la colina -y es cierto hermanos-, la bomba atómica y los misiles que llueven en muchos países lo acreditan. Hay una regla de oro en esto: No te metas con el Tío Sam. Él no es un policía global, es simplemente ese primo entusiasta que se autoinvita a tu casa, reorganiza tus muebles y decide quién puede entrar en tu cocina, no olvides que a Él no le gusta las guerras, las odia. Si despliega portaaviones, no es agresión, es "proyección de cariño". Si captura a Maduro y sus amiguetes cubanos lo hace por el bien común, está defendiendo la democracia y cortándole los huevos a los narcotraficantes. Si ataca Irán es para luego dejarla abandonada en democracia, el Líder hace esfuerzos -via misiles- para disminuir las tensiones. 

Al final, todo es culpa de la democracia occidental por privarle del Nobel de la Paz a su Excelencia Celestial, -"El Pacificador"- y de la María Corina Machado que le hizo desleal competencia por el trofeo. Existe en este malvado mundo un ser de luz que reconoce sus méritos: Infantino, el de la FIFA, pregúntenle por qué su amigo ha sido el único condecorado en tiempos de paz y no de guerra. 

3. No te metas con el dólar.
Esta regla es de naturaleza espiritual. Ten en cuenta que el dólar no es una moneda, es un dogma de fe. Dudar de su valor es como dudar de la ley de la gravedad; si el billete verde cae, tú caes con él, así que mejor sigue rezando inclinándote en dirección a la Reserva Federal. Cuídate de querer hacer negocios en yuanes, rublos ni hablar, ¿con monedas latinoamericanas? No seas bruto! ¿No has leído la máxima escrita en el billete de dólar? "In God We Trust". Si no aprendiste inglés es porque eres un perdedor, mejor emigra pa' Cuba que allá te enseñaran los principios del colectivismo, al estilo de los colectivos chavistas bolivarianos… es decir, otra m….

"En Dios Confiamos”, porque de eso se trata la economía oficial de Estados Unidos, depositar nuestra fe en un pedazo de papel sin valor. Perder la fe en ello también te hará perder tu libertad. El "Ojo de la Providencia" en el billete te vigila, es el Gran Hermano, es tu guía divina de crecimiento duradero, si te portas mal serás un enano renegado. Debes confiar en la Reserva Federal así como nosotros depositamos nuestra fe en la Providencia Divina para que el dólar no siga cayendo ante el euro. Sin esa base religiosa establecida en la Constitución estamos jodidos, el "Novus Ordo Seclorum" es una bendición del Creador dentro de una pirámide, por lo que mal haces en protestar y vociferar contra el Líder de turno; y, a pesar de que eso se escribe en latín, como el "Annuit Coeptis" de los billetes, siempre desfavorece a los latinos.




Si has sobrevivido sin cuestionar la hegemonía del dólar, felicidades: estás listo para niveles más avanzados de obediencia civil.

4. No dudes que la OTAN y la UE son democráticas y pacifistas
En la imposición de la “Geopolítica de la Amabilidad”, también denominada “Geografía de la Bondad”, ya habrás leído mucha literatura y comprenderás que en este mundo las palabras tienen definiciones mágicas; así concluímos que la OTAN y la Unión Europea son organizaciones "pacifistas". Si se expanden, es por amor; si bombardean, es pura pedagogía, ¿pedagogía, te cuestionarás?, pues si, tiene lógica ya que nos restriegan su "cátedra de principios y valores de la democracia". En resumen, sembrar democracia por el mundo pregonando el amor y el uso de las armas no es terrorismo, es civilizar tercermundistas.

La OTAN representa la cumbre del pacifismo armado. Es una paz curiosa, que solo se manifiesta a través de la expansión constante y el envío de "regalos" explosivos a zonas en conflicto. Si ves un bombardeo, recuerda: estás contemplando una intervención pedagógica, lo demás son quejas de la “izquierda radical”.


         "Guerra", Pablo Picasso, 1952 (Museo Nacional Pablo Picasso, Guerra y Paz. Vallauris - Francia) 

        "Paz", Pablo Picasso, 1952 (Museo Nacional Pablo Picasso, Guerra y Paz. Vallauris-Francia) 

5. El imperialismo no existe, ni Israel es una nación colonialista
No escuches a los malpensados: el imperialismo es un mito extinguido hace casi un siglo y que solo vive en los libros de texto de gente mal humorada y con barba. Lo que contemplas hoy en los noticieros es simple "asistencia logística no solicitada". 

Y por favor, mantén a Israel fuera de tus quejas, se elegante: no acuses a Israel. En nuestro manual hay naciones que tienen derecho a la defensa propia y otras que solo tienen derecho a recibir el folleto de instrucciones de cómo ser ocupados con elegancia. Si no lo entiendes, apréndete esto: Aléjate de la tentación de acusar a Israel por todo, son los "elegidos". En el orden jerárquico del “Mundo basado en Reglas” existen naciones que poseen el "gen de la defensa" y otras que simplemente estorban el paisaje. No confundas la limpieza del jardín con la crueldad; es mero mantenimiento.

6. El Menú de la Libertad. No hay libertinaje sino libertad de expresión
No confundas el libertinaje con nuestra sagrada libertad de expresión. En el Diccionario del Poder es vital distinguir entre ambos. "La libertad de expresión" consiste en poder decir exactamente lo mismo que dicen las grandes cadenas de noticias, pero con tus propias palabras en Twitter (mientras el algoritmo lo permita); es también el derecho a repetir el guion redactado en Washington o Bruselas. Libertad de expresión es lo que tenemos nosotros cuando publicamos memes aprobados por el consenso. Por otro lado, "Libertinaje" es la peligrosa manía de publicar datos que contradicen la narrativa oficial, si haces eso serás diagnosticado con "conspiranoia", una enfermedad mental que se cura con la cancelación digital o el ostracismo social; es lo que hacen los demás cuando publicas datos que nos incomodan o, peor aún, cuando expones nuestras costuras. Si la crítica viene de fuera, es un ataque a la democracia; si la censura viene de dentro, es una "mejora de la seguridad comunitaria". No te confundas, la clase política es el sostén de la democracia y la libertad, el que diga lo contrario es un puto comunista.




7. No pienses, no cuestiones las decisiones de Papá (Trump).
El Oráculo del Salón Oval te lo recomienda, esta es otra simple regla de oro para tu estabilidad mental: Deja de pensar, sobre todo evita cuestionar las decisiones de Mister Trump, ¡hay de ti si te burlas! ¿Te parece poco lo que le pasó al Maduro por andar bufoneándose con la figura sagrada del Líder, representante de la paz, libertad y democracia del mundo? Él tiene ese "instinto" que a los mortales nos falta, su sabiduría es mística, casi cuántica, puede decir una cosa y la contraria en la misma frase, y ambas son verdades absolutas porque él tiene el rating. El cuestionamiento es para los débiles; la obediencia es para los ganadores. Si dice que algo es "fantástico", es fantástico; si dice que es un "desastre", saca el paraguas. Cuestionar al Líder es de gente con demasiado tiempo libre y muy poca fe en el espectáculo. La democracia moderna funciona mejor cuando te limitas a aplaudir el rating. Él tiene acceso a información que tu pequeño cerebro civil no podría procesar sin explotar. Confía en el proceso.




8. Huye de la energía nuclear. Solo aplica a naciones ricas
Sobre la energía nuclear, seamos civilizados, es una bendición del progreso, pero cuidado: es una bendición selectiva. Es un juguete peligroso que solo las naciones ricas y responsables -esas que ya tienen suficientes armas- pueden manejar; es como un club de campo exclusivo, solo los ricos y "famosos" tienen el carnet de socio. Para el resto del mundo la radioactividad es peligrosa para el cutis y para la estabilidad global. Mientras esperas a que amanezca para encender la nevera tenemos hermosos molinos de viento que decoran el paisaje. 

Si eres de una nación en desarrollo, por favor, vuelve a tus paneles solares fabricados en Occidente -y a tus molinos de viento-. No querrás que el Tío Sam tenga que venir a inspeccionar tus "intenciones" con un contador Geiger y un par de sanciones en forma de garrote. Conformate con la poesía de los molinos de viento. No aspires al sol si no tienes el permiso del dueño del cielo.

9. Hollywood: El Archivo Histórico Definitivo
Mantente siempre en el lado correcto de la historia. ¿Cómo saber cuál es? Es fácil: es el lado que tiene los mejores portaaviones, las mejores películas y el control del botón de "silenciar" en las redes sociales. Sigue estas reglas y quizás, solo quizás, se te permita seguir viendo el espectáculo desde la última fila.

No te apartes del lado correcto de la historia. Hollywood es la versión auténtica de la historia ¿Para qué leer archivos polvorientos si tienes a Marvel y a Steven Spielberg? ¿Para qué leer historia cuando puedes verla con palomitas? La versión auténtica de la historia es la que tiene mejores efectos especiales. Si en la película ganamos nosotros (me estoy haciendo pasar por gringo) y el héroe tiene la mandíbula cuadrada, entonces ese es el "lado correcto de la historia". No te apartes de esa senda. Si los hechos contradicen la trama de una película de acción, los hechos están claramente mal editados.

Si Hollywood es nuestra Enciclopedia Universal, ¿por qué perder el tiempo con historiadores aburridos que citan infinidad de fuentes cuando tienes al alcance una suscripción a streaming? No lo olvides: si no salió en una película de alto presupuesto con un discurso patriótico inspirador al final, probablemente nunca sucedió. Hollywood es la versión autenticada de la realidad. Si en la pantalla los "buenos" llevan nuestra bandera (sigo dándomela de gringo), es que la historia ya está escrita y no admite correcciones. Dudar de una trama de acción es prácticamente un acto de traición cultural.



10. No camines por las calles de USA. 
Finalmente, otro consejo importante: Como has decidido dejar de ser un conspiranoico (explicado en el punto uno), ya no pensarás, ni cuestionarás a Papá (el Líder actual o quien sea que llegue a ocupar el Trono de Roble), otro tomará las decisiones por tí, es por tu bien. Y si alguna vez decides visitar la Tierra Prometida de los Estados Unidos de América, un consejito vital: Hay estados donde está prohibido caminar, lugares donde los peatones son una amenaza. No camines por sus calles. La libertad es tan grande allí que las aceras han sido abolidas para que los coches puedan correr libres y caminar se considera un deporte de riesgo extremo o una señal de pobreza espiritual.

Si no entendiste, ese suelo es Sagrado, NO camines por sus calles, recuerda que las calles no son para los pies, caminar es un acto de rebeldía física, una confesión de que no tienes un coche que alimentar ni una deuda que pagar. Si caminas, te arriesgas a ser visto por el sistema como un error de software. Si te aventuras por la tierra de la libertad, recuerda siempre que las calles no son para los humanos, que el asfalto es sagrado para el flujo del capital y los motores de ocho cilindros. Caminar por una calle estadounidense es una actividad sospechosa que te etiquetará inmediatamente como "indigente", “terrorista”, “inadaptado” o un “peligroso filósofo de la izquierda radical”. 

La verdadera libertad es estar atrapado en un atasco de ocho carriles escuchando un podcast sobre cómo ser tu propio jefe. Mantente en tu vehículo, con los ojos fijos en la pantalla y sin apartarte de la senda marcada. Si pones un pie en el asfalto, estás desafiando el orden natural de la infraestructura. La obediencia nunca tuvo un sabor tan dulce.


Una bella combinación de dos obras artísticas del famoso George Grosz, "La Ciudad" (1916-17) y "Metrópolis" (1917), aunque pintadas en el Berlín de esa época y refieren a un sentimiento de caos e incertidumbre, también nos evoca a aquellos años en que la gente caminaba por las calles.


EPÍLOGO

Sigue estas reglas y serás feliz. Y si no eres feliz, recuerda que existen sanciones listas para convencerte de lo contrario.

Cerramos este "Manual", diseñado para dejarte ese sabor agridulce que solo produce la buena sátira:

Declaración de Conformidad Voluntaria

Para completar tu proceso de integración en el “Mundo Basado en Reglas”, tú como ciudadano deberás firmar (o simplemente hacer click en "Aceptar cookies") en el siguiente compromiso:

"Reconozco que la realidad es un concepto fluido administrado por Hollywood y que cualquier intento de usar la lógica propia será considerado un fallo de sistema. Acepto que el dólar es mi única brújula moral y que el Tío Sam solo me vigila porque se preocupa por mi historial de navegación. Prometo no caminar por las calles, no mirar al cielo en busca de satélites espía ni extraterrestres y, sobre todo, no preguntar qué significa exactamente 'democracia' cuando hay petróleo de por medio".

⚠️ AVISO LEGAL (Letra pequeña)

Al terminar de leer este manual, renuncias a tu derecho a la lógica, la gravedad y la memoria a largo plazo. En este "Jardín de Libertad" se reserva el derecho de podar cualquier pensamiento que crezca más de lo permitido. Hollywood es el único noticiero oficial. No intentes pensar en casa, somos profesionales.

Y, como diría el argentino Milei ¡Viva la libertad! (de mercado...)

02 marzo 2026

¿Se puede comprar un país?




Nota del editor del blog

Mientras una nueva guerra de proporciones se perfila en Oriente Medio provocado por el ya clásico intervencionismo estadounidense en su supuesta "defensa de la democracia" mundial, evitando que los "malos" adquieran armamento nuclear, es decir, su necesidad innegable de destruir todo lo que no vaya de conformidad a su doctrina de dominación mundial, está por verse las consecuencias. 

Sobremanera es de esperar si esta acción bélica en contra de Irán, llevada a cabo con su colonia israelí -a quien ha jurado proteger en nombre de dios- termina en los términos acordados con las dos potencias mundiales: Rusia y China. Debemos remitirnos a los últimos artículos (en el blog) en que se ha presentado la hipótesis sólida de que el mundo fue dividido nuevamente en zonas de influencia. Las naciones desafectas del continente americano ya están volviendo a alinearse al "buen redil" bajo el patriarcado del Tío Sam. 

Las grandes interrogantes del momento es ¿cómo va a terminar el conflicto en Irán?, ¿cuál potencia conservará la hegemonía sobre el territorio persa o será una zona de contacto entre las potencias mundiales? Recuerden que China también tiene sus intereses en la zona, el corredor terrestre ha conseguido rehabilitar la Ruta de la Seda que competirá con las potencias europeas y estadounidense en el tráfico mundial de mercancías.  Son puntos que no se puede exponer en una "investigación" a priori, demanda tiempo y análisis de las acciones que tomarán, en particular Rusia y China. 

El dilema está planteado, ¿respetará Estados Unidos sus acuerdos de rediseñar el mapa mundial con las nuevas zonas de influencia, que remplaza -en gran medida- a la distribución mundial que se efectuó tras la segunda guerra mundial y que es el "orden" que ha venido reinando hasta el presente. 

China es la gran protagonista del siglo XXI, Estados Unidos ya no puede verla con desprecio, ni ignorarla, tuvo que contar con ella y Rusia para volver a presentar el proyecto de un "Nuevo Orden Mundial" de postguerra. Estados Unidos está a la par que China en materia militar (más no nuclear) y en cuanto a la economía y mercados internacionales no hay ni que explicar que China superó al gigante estadounidense. 

No olviden que la Cumbre chino-estadounidense está en la agenda inmediata, está a la vuelta de la esquina, la reunión entre Mr. Trump y Xi Jinping en Beijing desde el 31 de marzo no ha sido cancelada. Recuerden que el gran afectado -a parte del pueblo iraní- de la nueva guerra desatada por Estados Unidos contra Irán es China.

Por lo mismo, es muy temprano para dedicarnos a realizar análisis del conflicto anti iraní desatado por el tándem EEUU-Israel (con el beneplácito hipócrita de Europa) ¿Quién puede saberlo? ¿Rusia y China, habrán aceptado un cambio de gobierno en Irán? ¿Quién controlará ese estratégico territorio o pasará a ser un área geográfico en que confluirán los intereses de las tres potencias mundiales hegemónicas de la actualidad?

Son hipótesis que se irán despejando en el transcurso de los días. No se apresuren en sacar conclusiones, nada está claro hasta el momento sobre la guerra contra Irán. Mucha gente puede decir lo que guste, las cadenas de televisión pueden hacer grandes reportajes, hacer desfilar invitados "expertos" en armamento y otras áreas, eso será el pan de cada día, igual que en otras plataformas de redes sociales llenas de "expertos" en busca de likes. En verdad, nadie sabe que es lo que planean o planearon las superpotencias. Paciencia

Mientras tanto, os dejo un breve estudio histórico de cómo los Estados Unidos logró obtener la gran masa territorial en la que ejerce su soberanía. 


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RT
Febrero 2026     

El debate sobre Groenlandia reaviva una cuestión que ha marcado el ascenso de Estados Unidos durante más de dos siglos.

Cuando el presidente estadounidense, Donald Trump, retomó la idea de comprar Groenlandia -y se negó a descartar medidas más contundentes si Dinamarca se negaba-, la reacción en toda Europa fue rápida e indignada. La propuesta se presentó como un anacronismo: un retroceso a las negociaciones imperialistas que la política internacional moderna supuestamente había superado.

Pero la indignación oculta una realidad histórica incómoda. Estados Unidos no solo se forjó mediante revoluciones y guerras; también se construyó mediante transacciones: compras territoriales a gran escala concluidas en momentos en que el equilibrio de poder dejaba al vendedor con opciones limitadas. Desde extensiones continentales hasta islas estratégicas, Washington ha expandido repetidamente su alcance emitiendo cheques respaldados por apalancamiento.

Si la idea de comprar territorio ahora suena chocante, vale la pena recordar que algunos de los acuerdos más importantes de este tipo ayudaron a convertir a Estados Unidos en el país que conocemos hoy. Para comprender por qué el debate sobre Groenlandia resuena con tanta fuerza, deberíamos repasar las principales adquisiciones que rediseñaron el mapa estadounidense.

Luisiana: La mayor adquisición.
Los exploradores franceses se aventuraron en el valle del Misisipi a finales del siglo XVII, reclamando nuevos territorios y bautizando esta vasta extensión como Luisiana en honor al rey Luis XIV. En 1718, establecieron Nueva Orleans en la desembocadura del Misisipi, poblando gradualmente la colonia no solo con colonos franceses, sino también mediante políticas promulgadas por Luis que otorgaban la libertad a los hijos de las uniones entre colonos blancos y esclavos negros. Aun así, la población seguía siendo escasa. El mal clima de la región y las complejas relaciones con los nativos americanos dificultaban el asentamiento.

Como resultado, Francia no valoraba especialmente este territorio, a pesar de su enorme tamaño: la Luisiana francesa abarcaba no solo la actual Luisiana, sino también, parcial o totalmente, los estados actuales de Arkansas, Oklahoma, Kansas, Misuri, Colorado, Wyoming, Dakota del Norte y Dakota del Sur, Minnesota, Iowa, Montana, Nebraska, Texas, Nuevo México e incluso partes de Canadá. A pesar de esto, era difícil encontrar un francés más allá de Nueva Orleans.


© Wikipedia. Nueva Francia en 1750 antes de la Guerra Franco-Indígena


En 1763, tras la Guerra de los Siete Años, Francia cedió Luisiana a España. La administración española no oprimió a los colonos franceses y gestionó la colonia con bastante competencia. Sin embargo, gran parte de este enorme territorio permaneció prácticamente deshabitado, salvo por los nativos americanos. El número total de colonos, incluyendo esclavos negros, ascendía a varias decenas de miles de personas.

A principios del siglo XIX, Europa experimentó numerosos cambios. Napoleón recuperó el control de Luisiana con el objetivo de revitalizar el imperio francés de ultramar. Sin embargo, esta ambición se desmoronó cuando fracasó su intento de restaurar el dominio francés en Haití. Una fuerza enviada por Napoleón fue diezmada por rebeldes negros y sucumbió a enfermedades tropicales.

Ante este panorama, Napoleón comprendió rápidamente que no podía mantener Luisiana, y que tanto ingleses como estadounidenses la tomarían fácilmente. En cuanto a Estados Unidos, tenía sentimientos encontrados sobre Luisiana; controlar la desembocadura del Misisipi era crucial, pero también desconfiaban de una posible agresión francesa. Finalmente, el presidente estadounidense Thomas Jefferson inició negociaciones con Francia para la compra de Luisiana.

Napoleón vio esto como una gran oportunidad. Reconoció que podría obtener mucho dinero vendiendo el territorio que Francia realmente no necesitaba ni podía controlar.

Jefferson y el lado estadounidense inicialmente pretendían comprar solo Nueva Orleans y sus alrededores, ofreciendo 10 millones de dólares. Sin embargo, los franceses sorprendieron a sus homólogos estadounidenses: pidieron 15 millones de dólares, pero como parte del trato, ofrecieron vastos territorios que se extendían hasta Canadá. Sin embargo, más allá de Nueva Orleans, los franceses esencialmente vendieron la libertad de reclamar tierras habitadas por los nativos americanos. Los franceses tenían muy poco control sobre este vasto territorio, y los nativos americanos ni siquiera entendían lo que implicaba la venta. De hecho, aparte de los nativos americanos, el vasto territorio estaba habitado por solo unos 60.000 colonos, incluyendo esclavos negros.

A pesar de todo, el trato se cerró, y el territorio de Estados Unidos se duplicó de la noche a la mañana. Robert Livingston, uno de los Padres Fundadores y entonces embajador de Estados Unidos en Francia, declaró célebremente:

Hemos vivido mucho tiempo, pero esta es la obra más noble de toda nuestra vida... Desde este día, Estados Unidos ocupa su lugar entre las potencias de primer orden.

 

© Wikipedia. La Compra de Luisiana se representa sin territorio al norte del paralelo 49, pero incluyendo Florida Occidental.

Florida: Siguiendo los pasos de Luisiana
En el caso de Luisiana, ambas partes estaban satisfechas con el acuerdo. Sin embargo, cuando se trató de Florida, el vendedor no estaba particularmente entusiasmado.

España había descubierto Florida en 1513. En ese momento, sin embargo, España no vio mucho valor en este territorio, y los primeros esfuerzos de colonización fueron lentos; se utilizó principalmente como un puesto militar. En el siglo XVIII, Gran Bretaña arrebató Florida a España, pero durante la Guerra de Independencia de los Estados Unidos, España recuperó el control de su antigua colonia. Sin embargo, similar a la situación con Francia y Luisiana, la propiedad formal no equivalía a la autoridad real.

Mientras tanto, los colonos estadounidenses inundaron Florida. Los conflictos latentes en la frontera; los colonos estadounidenses invadieron tierras españolas, convirtiendo a Florida en un campo de batalla constante que involucraba a los Estados Unidos, los nativos americanos y, ocasionalmente, los británicos. España luchó para responder eficazmente a estas incursiones. Además, entre 1807 y 1814, España se vio envuelta en una durísima guerra contra Napoleón, durante la cual los franceses ocuparon temporalmente la España continental.

Tras la guerra, España quedó devastada e incapaz de defenderse de los indios seminolas que asaltaban la colonia. Frustrados por los problemas causados ​​por los seminolas, los estadounidenses ocuparon la mayor parte de Florida, alegando que la tierra había sido prácticamente abandonada.

España decidió que cualquier ganancia era mejor que perder el territorio por completo. Estados Unidos compensó oficialmente a España con 5 millones de dólares por los daños causados ​​por sus propias invasiones. Para 1819, España no tuvo más remedio que ceder Florida.


© Wikipedia. Área reclamada por Estados Unidos antes y después del Tratado Adams-Onis

Las Islas Vírgenes: ¡Pagaremos en oro!
El siglo XIX fue la era de los imperios coloniales. Pero Estados Unidos adquirió las Islas Vírgenes en el siglo XX, durante la Primera Guerra Mundial.

Dinamarca no es el primer país que viene a la mente cuando se habla de la lucha por el control del Mar Caribe. Pero en 1672, la Compañía Danesa de las Indias Occidentales anexó la pequeña isla de Santo Tomás, seguida poco después por la isla de San Juan. Dinamarca puede haber sido un colonizador inusual, pero sus ambiciones eran bastante comunes. Los daneses establecieron plantaciones de azúcar y dependían de la mano de obra esclava. El azúcar se convirtió en la columna vertebral de la economía de las Islas Vírgenes. Sin embargo, a mediados del siglo XIX, los precios del mercado mundial se desplomaron, lo que llevó a los daneses a considerar deshacerse de este activo.

Mientras tanto, Estados Unidos estaba interesado en adquirir el puerto de Santo Tomás, pero en ese momento, el acuerdo fracasó

Estados Unidos decidió que Alaska era una mejor inversión y se la compró a Rusia, que no necesitaba el remoto territorio del norte. Para Rusia, Alaska estaba lejos y era difícil de defender; Además, los rusos ya habían obtenido beneficios rápidos. Así, las Islas Vírgenes permanecieron bajo control danés hasta el siglo XX.

Durante la Primera Guerra Mundial, los estadounidenses reconsideraron la idea de adquirir las Islas Vírgenes. Oficialmente, a Estados Unidos le preocupaba que Alemania se apoderara de Dinamarca y se apoderara de las islas, utilizándolas como bases submarinas. Parecía más bien un pretexto, ya que construir una base tan cerca de Estados Unidos no habría sido tarea fácil, y abastecerla habría sido aún más difícil. En cualquier caso, Estados Unidos decidió adquirir las Islas Vírgenes y Dinamarca recibió una oferta que no podía ignorar.

El presidente estadounidense, Woodrow Wilson, envió una clara advertencia: si Dinamarca no vendía las islas, Estados Unidos las ocuparía, por supuesto, simplemente para evitar que cayeran en manos alemanas. Para suavizar el golpe, Wilson endulzó el trato con una oferta de 25 millones de dólares en oro, que representaba aproximadamente la mitad del presupuesto anual de Dinamarca en aquel momento.

Inicialmente, Copenhague dudó, sobre todo ante la creciente importancia económica de las islas tras la apertura del Canal de Panamá. Pero los estadounidenses dejaron claro que las islas acabarían bajo su control, ya fuera por las buenas o por las malas. Dinamarca celebró un referéndum y cedió las islas a Estados Unidos.

En agosto de 1916, ambas partes acordaron la venta. Como parte de este acuerdo, Estados Unidos reconoció los derechos de Dinamarca sobre Groenlandia. Para 1917, se habían resuelto todos los trámites y las islas cambiaron de bandera. La isla Water se vendió por separado en 1944.

Curiosamente, después de la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos volvió a centrar su atención en Groenlandia, buscando adquirirla en el contexto de la Guerra Fría.Dinamarca se negó, a pesar de que Estados Unidos había establecido bases militares allí. En un momento dado, un bombardero estratégico con armas nucleares se estrelló sobre Groenlandia, un hecho que, sabiamente, se mantuvo en secreto para el público danés.


 © Wikipedia. Indias Occidentales Danesas


En ese sentido, las propuestas de Donald Trump son menos inéditas de lo que parecen. Estados Unidos ha expandido su territorio mediante compras durante más de dos siglos. A veces, el vendedor se sentía aliviado al deshacerse de una posesión lejana o costosa; en otras ocasiones, el acuerdo se producía tras una creciente presión y un desequilibrio estratégico. La expansión mediante transacciones nunca fue una excepción en la historia estadounidense; fue un método recurrente.

El interés de Trump en Groenlandia encaja perfectamente en ese patrón histórico. Al igual que sus predecesores, parece atraído por el simbolismo de ampliar la presencia estratégica de Estados Unidos. Por supuesto, una mejor idea sería esperar a que Dinamarca se viera en crisis y entonces salir con una bolsa llena de dinero.

Pero la espera puede ser larga, y la paciencia, sin duda, no es el fuerte de Trump.


24 febrero 2026

Estados Unidos declara públicamente el retorno al brutal colonialismo occidental




Este artículo es continuación de:


En la anterior ponencia sobre la inoperabilidad de la Doctrina Monroe estadounidense quedó pendiente las recientes declaraciones del Secretario de Estado Marco Rubio y su directa advertencia de que su país volverá a controlar el mundo Occidental si es necesario mediante la fuerza, y ya lo ha hecho.

Pese a todo lo que se ha analizado de la mayor potencia mundial en el último siglo, gracias al control absoluto de las grandes corporaciones mediáticas (medios de desinformación masivo), la gran mayoría de gente sigue convencida de que los Estados Unidos es la fuente de la sabiduría y la democracia en el mundo, a pesar de tildar a Mr. Trump de ser un tirano, un dictador, un fascista, etc. 

Muchos otros seguirán esperando el final, el desplome del Imperio Americano. La gran implosión económica sería en este momento lo único que podría llevar a tal acontecimiento, olvídense eso de "guerra civil"; a pesar del terrible endeudamiento y crisis institucional que sufre la nación, el águila imperial estadounidense tiene mucho que decir e imponer. Estados Unidos seguirá sosteniéndose y batallando bajo el control de la misma élite financiera que forjó la nación y, como ave Fénix, resurgirá, no de las cenizas -a donde no ha llegado- sino a través de una nueva visión del Orden Mundial.

Es muy frecuente que nos preguntemos, ¿puede seguir manteniendo Estados Unidos el status de una superpotencia sin que sea una democracia? La pregunta sigue siendo de una absoluta inocencia. La democracia nunca ha sido obstáculo para que Estados Unidos y Europa impongan la brutalidad en sus relaciones con las demás naciones del mundo. Y, en el otro sentido, muchas dictaduras forjaron el despegue de sus naciones sin mencionar la palabra democracia, término amañado y violado en todo momento. Hoy, “democracia” no significa nada, salvo cuando se trata de atacar o destruir a alguien en nombre de eso que llaman principios “democráticos” y derechos humanos.

La pregunta correcta debería ser, ¿se aplicaría la lucha -en el sentido literal- por la democracia dentro de los propios Estados Unidos de América?

No es solamente el presidente Donald Trump quien está dando un giro autoritario a los Estados Unidos, lo han hecho muchos otros presidentes con menos propaganda y alardeo, sin shows mediáticos, entre bastidores. La historia nos presenta una larga lista de intervencionismo militar y golpes de estado en todo el mundo auspiciados por el Tío Sam. ¿Quién dijo que eso era antidemocrático? (quizá solo los trasnochados de la “izquierda radical”).

A nadie debería sorprenderle el hecho de que la gran potencia mundial -Estados Unidos- actúe abiertamente hoy como una dictadura. Necesita hacerlo porque ha perdido el respeto de unos cuantos “inadaptados” del mundo. Y, no, no va a perder, mucho menos va a ver destruida su legitimidad como líder global, seguirá liderando la democracia en el mundo, aunque ello signifique sembrar “democracia” a través del bombardeo, ni permitirá que ese factor sea causa para que otros abandonen el modelo “democrático”. 

Si no están de acuerdo con estas palabras, solo por un momento pregúntense si esto no está sucediendo en otro lugar, es decir, en la otra “democrática” y pacífica Unión Europea… Hace rato que Europa perdió todo valor de lo que podría considerarse democracia, Europa le dió el beso de la muerte a la democracia -afirmaba hace varios años un famoso politólogo francés-. Solo reina el falso discurso sobre la “paz”, para terminar armándose para la seguridad… por si acaso… Así que, no os preocupéis por los principios democráticos, los Estados Unidos no van a dejar de perder influencia por esa palabra vacía, sin sentido en la actualidad

El sistema que ha sostenido el Nuevo Orden Mundial desde el final de la Segunda Guerra Mundial simplemente se halla en revisión.

No quiero ser repetitivo, os invito a repasar un artículo reproducido hace poco en este blog: USA. ¿El Imperio contraataca?

Lo único que parecer ser cierto, y como moraleja, a los que se rasgan las vestiduras en contra de Trump y sus principios tiránicos, sin atreverse a nombrar a los rusos y chinos, es que Estados Unidos está reivindicando su supremacía militar. Y, aunque nos cueste aceptarlo, China, Rusia y Estados Unidos han pactado transformar el mundo aplicando el más clásico estilo de las famosas zonas de influencia. El continente Americano y el Hemisferio Occidental es para los Estados Unidos y paren de plantear cualquier otra teoría. ¿Y los europeos? A chingar a su madre… ¿Recuerdan a la Víctoria Nuland cuando la crisis ucraniana estalló en 2014?... “que se joda la Unión Europea!”

Los rezagos de la justicia estadounidense intentan “oponerse” a la “dictadura” de Trump en temas banales como la inmigración o los aranceles, banales en el sentido de que no pesan gran cosa en el rediseño del mundo impuesto por las superpotencias. Trump se molestó hace poco días porque le han negado imponer más aranceles a países desafectos, indignado vociferó por un reciente fallo de la Corte Suprema, que se le permite cortar todo comercio o negocio con un país, lo que significa que “¡puedo destruir el comercio, puedo destruir el país! Incluso se me permite imponer un embargo que destruya un país extranjero, ¡puedo embargar! Puedo hacer lo que quiera, ¡pero no puedo cobrar $1!”… Ironías de la “democracia” dentro de la “dictadura” de Trump.

Antes de dar paso a la ponencia central, volvamos con el retorno del Tío Sam a poner orden -mediante la patada y la bofetada- a los peones de su patio trasero. No quiero escribir más al respecto, las palabras suelen ser huecas, por lo mismo, ruego atender tranquilamente el mensaje del siguiente video.


¡CUBA SE RINDE FINALMENTE! —Díaz-Canel Traiciona a China _ Último Bastión Comunista CAE Para Siempre

Richard Wolff analiza en el video datos clave, alianzas ocultas y las consecuencias que van a transformar el equilibrio político en América Latina para siempre. La isla que durante décadas resistió sanciones, presiones y bloqueos ahora enfrenta su momento más crítico. ¿Está realmente cayendo el último bastión comunista del Caribe? El explosivo análisis desentraña las decisiones de Miguel Díaz-Canel que podrían marcar un antes y un después en la historia de Cuba. ¿Traición estratégica a China o jugada política para sobrevivir? Se analiza los movimientos diplomáticos, el impacto económico y el posible cambio de rumbo del régimen. El escenario internacional se reconfigura y las potencias observan cada paso con máxima tensión.

Muy interesante el planteamiento de Wolff, pero también muy fantasioso el futuro prodigioso que espera a Cuba…

T. Andino


II parte

El Secretario de Estado, Marco Rubio, declaró el regreso al brutal colonialismo occidental, y Europa lo aplaudió.


Jonathan Cook
Middle East Eye.
19 febrero 2026


En Múnich, Estados Unidos anunció su intención de aplastar toda oposición a su estatus permanente como líder imperial, incluso si eso significa destruir todo y a todos nosotros en el proceso.


El discurso del secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, en la 62ª Conferencia de Seguridad de Múnich, 14 de febrero de 2026, fue otra preocupante declaración de intenciones de la administración Trump. El objetivo explícito de la política exterior estadounidense, según Rubio, es resucitar el orden colonial occidental que persistió durante unos cinco siglos hasta la Segunda Guerra Mundial.

El colonialismo de la vieja escuela, impuesto por el hombre blanco, ha regresado sin complejos.


El Secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio junto al presidente Donald Trump (fotos de archivo)  


En el absurdo relato de Rubio, la colonización europea de gran parte del planeta y el saqueo de sus recursos fueron una era gloriosa de exploración, innovación y creatividad occidentales. Occidente trajo una civilización "superior" a los pueblos atrasados, manteniendo al mismo tiempo el orden global.

Reflexionando sobre la era anterior a 1945, observó: "Occidente se había estado expandiendo: sus misioneros, sus peregrinos, sus soldados, sus exploradores, salían de sus costas para cruzar océanos, colonizar nuevos continentes y construir vastos imperios que se extendían por todo el mundo".

Según Rubio, ese declive se aceleró por lo que desestimó como las "abstracciones del derecho internacional", establecidas por las Naciones Unidas en la inmediata posguerra. En la búsqueda de lo que él denominó con desdén "un mundo perfecto", estas nuevas leyes universales -que trataban a todos los seres humanos como iguales- solo sirvieron para frenar el colonialismo occidental.

Rubio olvidó mencionar que el propósito del derecho internacional era evitar el retorno a los horrores de la Segunda Guerra Mundial: el exterminio de civiles en campos de concentración y el bombardeo con bombas incendiarias de ciudades europeas y japonesas.

Durante su discurso, Rubio ofreció a Europa la oportunidad de unirse a la administración Trump para revivir "la era de dominio occidental" y "renovar la mayor civilización de la historia de la humanidad".

“Lo que queremos es una alianza revitalizada que reconozca que lo que ha afligido a nuestras sociedades no es solo un conjunto de malas políticas, sino un malestar de desesperanza y complacencia. Una alianza -la alianza que queremos- que no se deje paralizar por el miedo: miedo al cambio climático, miedo a la guerra, miedo a la tecnología", afirmó.

Sin paz, sin orden.

Sorprendentemente, Rubio fue recibido con un entusiasta aplauso durante todo su discurso por una audiencia compuesta por jefes de estado, políticos, diplomáticos y militares. Se dice que recibió una ovación de pie de la mitad de los asistentes.

Parecían absortos en el relato triunfalista de Rubio sobre el imperio, completamente ajeno a las realidades bien documentadas de la "dominación occidental", en particular sus brutales tiranías coloniales, sus genocidios a escala industrial y la esclavización masiva de las poblaciones nativas.

Estos no fueron episodios ni errores desafortunados en el pasado imperial de Occidente. Fueron parte integral de él. Fueron el medio coercitivo mediante el cual los pueblos colonizados fueron despojados de sus bienes y mano de obra para financiar el imperio.

También pareció ignorar otra desventaja del Occidente colonial, que fue evidente durante esos cinco siglos. La competencia despiadada entre los estados europeos, que competían por ser los primeros en saquear los recursos del Sur Global, condujo a guerras interminables en las que murieron tanto europeos como sus colonizados.

El imperio no garantizaba el orden, y mucho menos la paz. El colonialismo consistía en un robo sistematizado, y, como dice el refrán, rara vez hay honor entre ladrones.

En el mundo despiadado que precedió al derecho internacional, cada potencia colonial buscaba su propio progreso frente a sus rivales. Esto culminó en dos terribles guerras en la primera mitad del siglo XX que diezmaron a la propia Europa.

Como Rubio no comprende el pasado, su visión del futuro también es inevitablemente defectuosa. Cualquier intento de la administración Trump de restaurar abiertamente el dominio colonial occidental resultará suicida. Como veremos, tal empresa significaría la ruina para todos nosotros. De hecho, es posible que ya estemos muy avanzados en ese camino.




Músculos imperialistas

Hay una serie de fallas evidentes en el pensamiento de Rubio y la administración Trump.

Primero, la afirmación de Rubio de que Occidente abandonó el colonialismo hace unos 80 años es rotundamente errónea. Al final de la Segunda Guerra Mundial, las potencias coloniales de Europa, físicamente maltratadas y económicamente agotadas, pasaron la batuta del imperio a Estados Unidos. Washington no acabó con el colonialismo. Lo racionalizó y simplificó.

Washington continuó la tradición europea de derrocar a líderes nacionalistas e instalar en su lugar a clientes débiles y obedientes.

También sembró el mundo con cientos de bases militares estadounidenses para proyectar poder duro, al tiempo que explotaba las nuevas tecnologías globalizadoras para proyectar poder blando. Las zanahorias y los palos económicos, esgrimidos en gran medida fuera de la vista a través del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, incentivaron la sumisión a sus dictados por parte de los líderes no occidentales.

La libertad de maniobra de Washington se vio limitada principalmente por una potencia rival: la Unión Soviética, que armaba y subsidiaba a sus propios clientes. La Guerra Fría mantuvo al imperio estadounidense relativamente bajo control. Eso no fue "decadencia", como afirma Rubio. Fue simple pragmatismo: evitar la confrontación en una era nuclear que, por un paso en falso, podría conducir a la aniquilación global.

En los últimos 30 años, desde la caída de la Unión Soviética, Estados Unidos ha ejercido su poderío imperialista de forma cada vez más agresiva: en la ex Yugoslavia, en Irak, en Afganistán, en Irak de nuevo, en Libia, en Siria y ahora -con la ayuda de su principal cliente, Israel- de forma más amplia en Oriente Medio, rico en petróleo, en Palestina, Líbano e Irán.

Mucho antes del primer mandato de Trump como presidente, los principales objetivos bipartidistas de la política exterior de Washington incluían presionar a Rusia, principalmente mediante la colonización progresiva de los antiguos estados soviéticos, y amenazar a China por Taiwán.

Al estilo típico de Trump, Rubio simplemente ha hecho explícito lo que ya estaba implícito. Estados Unidos ha sido una superpotencia imperial desde la década de 1940 y se ha vuelto cada vez más confrontacional en un mundo de recursos menguantes, donde disfruta de la ventaja de ser la única superpotencia militar. Rubio es simplemente más honesto que sus predecesores sobre la trayectoria de décadas de la política exterior estadounidense.

 



Espectáculo de terror.

Hay una buena razón por la que los "comunistas ateos" y sus sucesores obsesionados con Dios libraron "levantamientos anticoloniales" que finalmente no pudieron ser contenidos por el imperio occidental.

La élite colonial gobernante de Occidente había pasado siglos convirtiendo la vida en el Sur Global en un espectáculo de terror, ya sea mediante tiranías brutales, masacres o la trata de esclavos. Las poblaciones nativas ansiaban liberarse del "orden" impuesto por Occidente, razón por la cual, después de la Segunda Guerra Mundial, muchos recurrieron a la Unión Soviética comunista en lugar de a Estados Unidos en busca de apoyo.

En los últimos asentamientos coloniales clientes de Occidente -la Sudáfrica del apartheid hasta 1994 y el Israel del apartheid en la actualidad- hubo revueltas masivas sostenidas por parte de aquellos a quienes oprimían. Vivir bajo el régimen de la minoría blanca en Sudáfrica era peligroso y devastador si no se era blanco, al igual que vivir bajo un sistema de supremacía judía en Israel y la Palestina ocupada es peligroso y devastador si no se es judío.

Cabe destacar también que ambos regímenes de apartheid generaron movimientos de solidaridad global. La mayoría de las personas, incluso los occidentales, comprenden que oprimir a otro pueblo, negar su humanidad y su derecho a la igualdad, es profundamente injusto e inmoral. Esto no va a cambiar porque Washington tiene una visión neutra del colonialismo y el apartheid.

La lección de la historia es que cualquier intensificación del imperialismo estadounidense por parte de la administración Trump provocará una mayor resistencia. Esto ya debería estar claro para cualquiera que no haya estado dormitando durante los últimos 20 años.

Extorsión a Ucrania.

El presidente ruso, Vladímir Putin, fue criticado en Occidente cuando expuso la justificación geoestratégica para su invasión de Ucrania a principios de 2022. El filósofo esloveno Slavoj Zizek, por ejemplo, acusó a Putin que se imaginaba a sí mismo como Pedro el Grande e intentaba restaurar el pasado imperial de Rusia.

Žižek citó como prueba un discurso pronunciado por Putin ante un grupo de jóvenes emprendedores en Moscú en junio de 2022, pocos meses después de la invasión. Putin declaró: «Cualquier país, cualquier pueblo, cualquier grupo étnico debe garantizar su soberanía. Porque no hay un estado intermedio: o un país es soberano o es una colonia, sin importar cómo se llamen las colonias».

El significado de Putin debería haber sido obvio en aquel momento, dado que durante más de dos décadas, varias administraciones en Washington habían incorporado a antiguos estados soviéticos a la OTAN -la alianza militar del imperio estadounidense- y ubicado bases militares cada vez más cerca de Moscú.

La promesa hecha por la OTAN en 2008 de permitir que Ucrania se uniera a la alianza en algún momento futuro solo podía ser interpretada por los líderes rusos de una manera: como una amenaza. De cumplirse, las ojivas nucleares de la OTAN estarían a minutos del Kremlin.

Putin estaba decidido a mantener la soberanía rusa y evitar convertirse en otra colonia intermedia del imperio estadounidense, como casi lo hizo bajo el régimen de su predecesor, Boris Yeltsin. El líder ruso rechazó el modelo europeo de entregar a Washington las llaves de sus recursos, economía y sistemas de defensa.

Sin duda, Putin observó con satisfacción la extorsión de Trump a Ucrania el año pasado, cuando el presidente Volodímir Zelenski se vio obligado a ceder la riqueza mineral de su país a cambio de la protección estadounidense. Fue una ilustración perfecta del argumento de Putin de que no hay estados intermedios en un mundo de política de poder desastrosa: o se es soberano o se es colonia de una potencia más fuerte.

Fue esa misma lógica la que motivó la decisión de Rusia de invadir Ucrania. Si en aquel momento era difícil de entender, ahora debería ser más fácil de comprender a la luz del discurso de Rubio. Dadas las ambiciones imperialistas de Washington, Ucrania iba a caer en la órbita geoestratégica de Estados Unidos, convirtiéndose en otro puesto de avanzada colonial para su maquinaria de guerra, a menos que Rusia obligara primero a su vecino a entrar en su propia órbita geoestratégica.

La nueva normalidad en Gaza.

La administración Trump está dejando clara su realpolitik: la eliminación genocida de Gaza es la nueva normalidad, al igual que el secuestro de líderes mundiales como el venezolano Nicolás Maduro. Los estados europeos están cada vez más nerviosos por el imperialismo descarado de Trump y lo que podría significar para ellos. La amenaza de arrebatarle Groenlandia a Dinamarca fue una llamada de atención; según se informa, dominó las discusiones en la conferencia de Múnich.





En consonancia con la advertencia de Putin de hace cuatro años, los líderes europeos se afanan por considerar cómo podrían recuperar cierto grado de soberanía para detener su colonización irreversible por parte de Estados Unidos. Rubio intentó apaciguarlos invitando a Europa a unirse a Washington para resucitar el imperio occidental. La oferta fue un completo engaño. No se trata de un proyecto conjunto, como deberían haber comprendido cuando Trump introdujo los aranceles como un garrote para someterlos a una mayor servidumbre; cuando abandonó el apoyo a Ucrania, su proclamada defensa contra el "imperialismo ruso"; y cuando exigió la propiedad de Groenlandia.

Estas "traiciones" inspiraron un discurso del primer ministro canadiense, Mark Carney, en el Foro Económico Mundial de Davos el mes pasado. Allí, advirtió que el orden basado en reglas de 80 años de antigüedad era una "ficción agradable", una tapadera que permitía a los aliados de Estados Unidos beneficiarse de la hegemonía estadounidense "con bienes públicos, rutas marítimas abiertas, un sistema financiero estable, seguridad colectiva y apoyo a marcos para la resolución de disputas". Y por esa razón, los aliados de Washington habían conspirado para cometer el engaño: «Sabíamos que la historia del orden internacional basado en reglas era parcialmente falsa, que los más fuertes se eximirían cuando les conviniera, que las normas comerciales se aplicaban de forma asimétrica. Y sabíamos que el derecho internacional se aplicaba con distinto rigor según la identidad del acusado o la víctima».

Era, dijo Carney, hora de dejar de «vivir en una mentira». Muchos asumieron que el líder canadiense expresaba, en nombre de aliados tecnocráticos en Europa como el británico Keir Starmer y el francés Emmanuel Macron, un nuevo compromiso con la transparencia y la honestidad como contrapeso a las violaciones de la ley estadounidenses en el extranjero.

Nada más lejos de la realidad, como lo demuestra la continua complicidad de Carney, Starmer y Macron en el genocidio de Gaza y su silencio ante las amenazas de Trump de lanzar una guerra de agresión contra Irán. El propósito del discurso de Carney en Davos era algo completamente distinto. La propia honestidad de Trump -su abierto desprecio por el derecho internacional y su entusiasmo por el imperialismo tradicional-amenaza con exponer su hipocresía al aprovecharse de la influencia estadounidense.

No han cambiado su forma de actuar. Simplemente quieren que Trump deje de desmantelar la fachada que construyeron para ocultar y embellecer su complicidad con el colonialismo estadounidense

Rubio volvió a detonar esas mentiras en Múnich. Cuando declaró el regreso al imperialismo declarado del más fuerte, la conferencia estalló en aplausos. Ursula von der Leyen, tecnócrata en jefe de la Comisión Europea, dijo sentirse "muy tranquilizada" por el discurso de Rubio, llamándolo "buen amigo".




Armagedón nuclear.

La mayor distracción en las declaraciones de Rubio fue su omisión de la verdadera razón por la que Occidente abandonó el colonialismo manifiesto tras la Segunda Guerra Mundial y construyó instituciones internacionales como las Naciones Unidas.

No se trató de una aceptación de la derrota ni del declive por parte de Estados Unidos, sino más bien de un reconocimiento de que, con el rápido desarrollo de arsenales nucleares por parte de las superpotencias tras la guerra, un sistema capaz de mediar en los peores excesos de poder se había convertido en una necesidad. Era la única esperanza de prevenir la competencia y la confrontación colonial temeraria que podrían desencadenar una Tercera Guerra Mundial que probablemente derivaría rápidamente en un Armagedón nuclear.

Nada ha cambiado en las últimas ocho décadas.

Rusia y China aún poseen grandes arsenales nucleares, y Moscú ahora cuenta con misiles hipersónicos capaces de transportar estas ojivas a velocidades sin precedentes. Aún no existe un mecanismo de seguridad que evite que los malentendidos degeneren rápidamente en ataques mutuos.

La naturaleza humana no ha cambiado desde la década de 1940; solo la arrogancia de una superpotencia decidida a impedir que grandes potencias como China o Rusia la desbanquen de su posición imperial. La amenaza de aniquilación nuclear no ha disminuido. Ha crecido exponencialmente a medida que las limitaciones de los recursos globales -aquellos necesarios para sostener el consumo occidental y el incesante "crecimiento económico"- presionan cada vez más a Estados Unidos para que abandone su máscara de guardián de valores superiores.

Rubio aprovechó la conferencia de Múnich para dejar al descubierto la nueva realidad: 

Washington ya no se mostrará tímido ni se regirá por límites. Estados Unidos está decidido a aplastar toda oposición a su estatus permanente de líder imperial, incluso si eso significa destruirlo todo, y a todos nosotros, en el proceso.


Jonathan Cook

Rubio declared a return to brutal western colonialism - and Europe applauded 

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