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10 septiembre 2026

Explicando el por qué el dólar no va a caer


Cartel soviético. "Parlamento Burgués". Engaño. Obstáculos electorales. Soborno. Artista Veniamin Briskin, 1954


por Tito Andino
Análisis y reflexiones de las últimas entradas sobre economía


El futuro del dólar, la economía global y la IA

En las cuatro entregas anteriores hemos hecho un repaso de la historia y los principios económicos basados en el patrón oro y el papel moneda. Para continuar esta serie de investigaciones dedicadas a la economía es importante destacar que en la actualidad se combate (en la política y el frente de batalla) para moldear un nuevo sistema global multipolar en el que seguirá presente Estados Unidos de América, pero ya sin ese rol hegemónico y monopólico del que disfrutó durante el último siglo (el fin del siglo americano), China y Rusia, además de otras potencias emergentes como la India, tendrán roles protagónicos dentro de sus respectivas esferas de influencia geográfica.

Revisadas las anteriores ponencias relacionadas con el patrón oro y la prevalencia del dólar durante una centuria, muchos creen que el fin del imperio estadounidense está relacionado con la caída del dólar… parecería que sí, pero no. 

El dólar en efecto ha perdido cierto valor, sin embargo, deberíamos recordar que nunca fue la moneda más fuerte del mundo, se impuso como la moneda del comercio internacional tras la segunda guerra mundial. La libra esterlina, el euro, el franco suizo e incluso otras monedas de las petromonarquías del Golfo son y han sido más fuertes que el dólar.

También es un hecho que los imperios no sucumben de la noche a la mañana. Un precedente histórico es la transición del Imperio Británico al naciente poder económico de los Estados Unidos, en ese caso fue un cambio -digámoslo- pacífico y lento. Cuando el Imperio Británico cedió el trono global a Estados Unidos, el sistema de libre comercio, el derecho internacional y las finanzas globales no colapsaron, simplemente cambiaron de administrador. Lo mismo sucedió con la moneda británica, la libra esterlina siguió siendo una moneda clave de reserva durante décadas después de que el Reino Unido perdiera su estatus de superpotencia, hubo y sigue habiendo la coexistencia.

Es verdad que Estados Unidos está perdiendo su hegemonía mundial en cuanto al poder político, económico y militar, pero nadie puede quitarle el “privilegio” de ser una gran potencia nuclear y con eso bastaría para sentar a cualquier entusiasta opositor. Tampoco debemos obviar que concentra la mayor cantidad de multimillonarios y multinacionales que por si solos regulan parte de la riqueza mundial a través de las reservas mundiales de oro. Y para agregar -esto es muy relevante- con el desarrollo y lucha por la hegemonía global de la IA, los estadounidenses están edificando un nuevo sistema de poder tecnológico que hará de la guerras e invasiones a otras naciones una cosa del pasado. Es un inmenso paso: del dólar a la Inteligencia Artificial. Aún, nada está perdido para el Imperio, ¿podrán China y/o Rusia detener a los gigantes oligarcas tecnológicos de Estados Unidos?


Como dice el economista español, Marc Vidal, la IA es "un privilegio que nadie le concedió por mérito, sino que lo obtuvo por haber construido primero el sistema y haberse sentado en el centro de esa cañería. Ahora sustituye dólar por infraestructura de inteligencia artificial. los modelos, los chips, los centros de datos, los estándares técnicos, las normas de seguridad, todo eso. Quien fije ese patrón obtendrá su propio privilegio exorbitante. Cobrará un peaje invisible a cada empresa, a cada gobierno, a cada ciudadano del planeta que quiera usar la tecnología y no lo hará en forma de impuesto, lo hará en forma de dependencia".



"El vientre insaciable del imperialismo", autor: Herluf Bidstrup (caricaturista danés), pero es un cartel de propaganda soviético. 1979 


Los efectos financieros de la caída del dólar no se perciben grandemente por las siguientes razones:

Cambiar la arquitectura financiera global tomará décadas, si es que eso fuera a ocurrir; lo que se observa avecinarse es la multipolaridad en la cual el dólar será una más de las monedas con que se manejará las finanzas globales. Es un hecho que los bancos centrales seguirán manteniendo dólares por seguridad y liquidez durante mucho tiempo.

Aunque Estados Unidos y sus aliados han luchado por imponer la globalización -incluso mediante la fuerza-, está naciendo (o ya ha surgido) otro tipo de instituciones multipolares confiables y estables. Sin embargo -contradictoriamente- estas reafirman una Interdependencia Económica Profunda, mejor dicho, la Globalización, que seguirá garantizando la cadena mundial de suministros. Simplemente se suman otros actores, dejando de ser un monopolio mundial de EE.UU  y sus socios.

Se explicará más adelante como las economías de Estados Unidos, China, Europa y el Sudeste Asiático van fusionándose de forma irreversible

Y esto tiene una explicación: Cualquier líder mundial, independiente de su “ideología”, intentará evitar un colapso brusco del mercado estadounidense, porque el efecto sería arrastrar instantáneamente a otras potencias comerciales, como China. Todos los actores tienen incentivos para amortiguar y gestionar el declive, evitar lo que algunos han llamado -tomando prestado un término militar- la destrucción mutua asegurada de la economía mundial.

Debemos ser objetivos con la realidad de los Estados Unidos. Ha sido la privatización y el poder de sus corporaciones globales, además de su soberanía tecnológica, quienes han impuesto al mundo las reglas de su sistema económico. Esas grandes corporaciones multinacionales: tecnológicas, energéticas y financieras, operan por encima de las fronteras estatales y queramos o no aceptarlo, han logrado estabilizar los mercados; eso si, a costa de los menos favorecidos. También es cierto, como nos recuerdan reputados economistas, más que a las órdenes de la Casa Blanca, el moderno capitalismo globalizado ha respondido bien a las dinámicas de los mercados e inversores globales. 


Cartel de propaganda soviética, "Maquinaciones electorales en los países capitalistas". Artista Veniamin Briskin, 1950. La imagen muestra escenas satíricas en las que figuras que representan a los Estados Unidos, como el Tío Sam, utilizan umbrales electorales y la corrupción. En la columna de la izquierda aparece el Tío Sam sobre un cañón (intimidación); un político con dos caras, una paloma de la paz y un garrote oculto (engaño); muestra la compra de votos con bolsas de dinero (soborno). En el panel central: "Barreras Electorales", los personajes burgueses y un miembro del Ku Klux Klan usan postes para bloquear el paso al parlamento ("Parlamento burgués"), los carteles que bloquean el camino dicen: "No hay lugar para las mujeres", "No hay lugar para los negros"; "Censo colonial-racial / Censo de propiedad" (Restricciones para votar según riqueza o raza); "Censo de edad" (restricciones por edad); "Censo de residencia / Censo educativo". En la columna derecha tenemos las dos caras del candidato. "Promesas del candidato". Arriba: El político sonríe y ofrece globos con palabras bonitas como "Democracia", "Libertad" y "Prosperidad". Abajo el mismo político se transforma en un lobo feroz que ruge órdenes reales contra el pueblo. Las notas que salen de su boca dicen: “¡Recortar salarios!" - "¡Disparar a los huelguistas! - "¡Perseguir! - "¡Matar! - "¡Estrangular!". 


¿Hay pánico en los mercados? Si, por supuesto, se trata de negocios. Y, como en todo asunto financiero hay riesgo, se gana y se pierde… no hay otra, y eso se transmite a los estados, al gobierno de los países. La crisis militar en el Golfo hizo que lo inevitable explote, Estados Unidos viene acarreando una crisis financiera grave, la deuda es enorme, impronunciable e impagable; es obvio que los acreedores y los tenedores de bonos se hallan en pánico. 

Repasando algo de historia, viene bien recordar que en agosto de 1971, Georges Pompidou, presidente de Francia envió un buque de guerra a Nueva York para recuperar las reservas de oro de Francia de las bóvedas de la Reserva Federal de Estados Unidos, Pompidou solicitó lo que le correspondía por sus reservas en dólares: una cantidad equivalente de oro de la cámara de la Reserva Federal, aquello obligó al presidente Nixon a cerrar formalmente la convertibilidad del dólar en oro u otros activos de reserva.

Otros ejemplo básico de actualidad: Japón declaró haber puesto en venta sus bonos estadounidenses a pasos rápidos, siendo lógico que ocasionara advertencias a los mercados mundiales. “La venta masiva amenaza con disparar los intereses que paga EE.UU. y drenar liquidez de las bolsas mundiales. El movimiento pone en jaque la estrategia del 'carry trade' y presiona las finanzas de otros países”. El pasado mayo, Japón redujo su exposición a estos títulos en casi 67.000 millones de dólares, la caída más rápida que se ha visto en casi cuatro años, desde septiembre de 2022, y la cantidad de bonos americanos en sus manos ha caído hasta mínimos de un año, ahora en 1,14 billones de dólares... 

Japón tiene el mismo problema interno que puede llegar a afectar a China: el consumo de sus ciudadanos ha caído, todo el mundo ahorra. Por lo mismo, en Japón las empresas dejan de vender, los salarios bajan, se despide trabajadores; entonces, al haber más paro laboral las familias ahorran más, volviéndose un círculo constante. El gobierno, a través del Banco del Japón bajó los tipos de interés a cero o menos de cero durante muchos años. Para entenderlo mejor, el gobierno ha estado pagando a la gente por endeudarse: la idea eran que la gente ahorre menos y gaste más, imprimiéndose yenes en abundancia. Lo irónico es que Japón ha llegado a deberse dinero a sí mismo... siendo el mayor deudor y el mayor acreedor del planeta. Parte de la "producción" (impresión) de billetes fue desviada a la compra de bonos del tesoro estadounidense; nuevamente, la idea era conseguir deuda barata para obtener más dinero... solo era cuestión de tiempo para que la burbuja explotara, la inflación japonesa se ha disparado con fuerza desde la pandemia; y se aplica lo lógico: subir las tasas de interés e imprimir menos billetes. La "solución mágica" de hoy, empezar a vender todos los bonos estadounidenses, comprar yenes para ponerlos al mercado. Las cosas andan tan mal que han sido los propios estadounidenses quienes han llegado a Japón a poner "orden" en la economía nipona, porque deshacerse rápidamente de los bonos causaría el hundimiento del dólar. Tal cuál como explicaremos más adelante con la situación en China. 

Anteriormente el mayor acreedor del mundo en los Estados Unidos era China y fue superada por Japón entre 2019-2024, el Reino Unido pasó a ocupar la segunda posición a nivel mundial entre los tenedores extranjeros de esos activos financieros, pero en este segundo caso fue debido a la estrategia china de diversificar sus reservas fuera del dólar y al papel de Londres como el principal custodio financiero de Europa. 

Debemos aclarar que los inversores domésticos poseen cerca de tres cuartas partes de la deuda total de Estados Unidos, esto incluye los fondos de pensiones, fondos mutuos y la propia Reserva Federal, Y, en cuanto a inversores extranjeros, éstos controlan un aproximado del 24% del total de la deuda federal a través de los bonos  del Tesoro.


Cartel de propaganda soviética, "el estilo de vida americano", Mikhail Cheremnykh. 1949. El diseño satiriza el lema estadounidense "el tiempo es dinero" utilizando un reloj de bolsillo central para ilustrar estadísticas de criminalidad.



¿Hablamos de China...? ¿Caerá el poderoso dólar? 

Si, aunque es relativo. Para unos, China posee el 'botón nuclear' financiero con el que podría destrozar la economía de EE.UU. El déficit estadounidense con China es enorme, eso quiere decir que tienen que seguir emitiendo deuda. 

No obstante, en las circunstancias actuales, es probable que Estados Unidos siga conservando su “exorbitante privilegio” como emisor de deuda segura a largo plazo, a pesar de que reguladores chinos recomiendan a instituciones limitar tenencias de bonos del Tesoro.

China, la gran incógnita del dólar

1) China es uno de los mayores acreedores de Estados Unidos;
2) Se habla de la “desdolarización” y el avance del yuan; y, 
3) China se halla acumulando oro y diversificando su economía. China es una "gran incógnita" por su propia política estricta de control y propia estrategia económica y por su futura posición financiera en el “nuevo orden mundial”.


Explicación de la economía china y la realidad global 

Nos enfocaremos en los análisis del hoy popular Profesor Jiang Xuequin sobre el por qué China no va a destruir el dólar evitando la ”Destrucción Mutua Asegurada Financiera”.

Para eso no hay más que referirnos a la trampa de los Bonos del Tesoro estadounidenses que posee China, uno de los mayores poseedores de deuda pública estadounidense (bonos). Si China decidiera deshacerse de todos sus bonos de golpe para "hundir" al dólar, el valor de esos mismos bonos colapsaría. Tanto su valor y la propia riqueza de China depositada en esas reservas se evaporaría. Por eso, no debe sorprender -ni hay contradicción alguna- cuando en días recientes China siguió comprando deuda estadounidense mientras todos intentan vender, algunos llaman a esto la "trampa china", pero en el fondo no lo es tanto, es también la supervivencia de la economía china.

Si el dólar cayera a cero, los billones de dólares que Estados Unidos le debe a China no valdrían nada. China quedaría en la quiebra financiera instantánea. La visita del presidente Trump a Xi Jinping, junto a los multimillonarios de Wall Street fue una clara demostración que ambos países están atados de manos. Es necesario que China sea financieramente responsable de sus compras y que pueda lograr progreso económico debido a los requisitos económicos de su industria manufacturera.

En uno de los videos conocidos del profesor Jiang (Teoría de juegos N.° 25: Trump visita China) explica -a su estilo- la perspectiva de la Teoría de Juegos. Aprecia el encuentro entre Donald Trump y Xi Jinping no como una simple reunión diplomática, sino como un juego de estrategia económica de alto nivel, un "Gran Pacto" comercial. Detalla cómo Pekín utiliza la enorme dependencia de las empresas tecnológicas de Wall Street respecto al mercado y las fábricas para negociar un acuerdo macroeconómico equilibrado, a pesar de las tensiones arancelarias.

Trump y los CEOs de las más grandes corporaciones mundiales fueron a China sin tener que pagar por su colapso debido a las grandes inversiones y capitales.

Donald Trump confirmó que subió al avión presidencial Air Force One a los 12 CEOs más importantes de Estados Unidos y los llevó a China para lograr "acuerdos" con Xi Jinping durante sus reuniones en Beijing, representando uno de los viajes empresariales y políticos más poderosos de la historia. Citemos algunos nombres:

1. Elon Musk, CEO de Tesla y SpaceX
2. Jensen Huang, CEO de Nvidia
3. Tim Cook, CEO de Apple
4. Larry Fink, CEO de BlackRock
5. Stephen Schwarzman, CEO de Blackstone
6. Kelly Ortberg, CEO de Boeing
7. Brian Sikes, CEO de Cargill
8. Jane Fraser, CEO de Citigroup
9. Larry Culp, CEO de General Electric
10. David Solomon, CEO de Goldman Sachs
11. Sanjay Mehrotra, CEO de Micron
12. Cristiano Amon, CEO de Qualcomm

Además, junto a Trump y los citados viajaron alrededor de 200 CEOs, en un viaje que apenas va revelándose.


Dos caricaturas soviéticas. Izquierda, "Ganzúas transoceánicas", de Y. Fedorov, 1961, revista Cocodrilo. Derecha, V. Zhavoronkov y A. Shlykovsky.el texto dice: "Gente el mundo, no dejen que inicien un incendio", 1977.


Es necesario repetirlo, como si explicáramos a un niño.

- Tenemos la trampa del acreedor (el dilema de los bonos). Si el dólar cae, China pierde primero. Si el dólar colapsa o China intenta vender masivamente sus bonos para debilitar a EE.UU., el precio de esos bonos caerá en picado. Al hacerlo, China destruiría el valor de sus propios ahorros nacionales de la noche a la mañana.

- El capital chino está "dolarizado".

- El motor de la economía china es la exportación que, a su vez, es la dependencia del consumidor estadounidense. China produce, pero necesita que alguien con dinero real compre esos productos. Los ciudadanos y empresas estadounidenses compran bienes chinos pagando en dólares. Si el dólar colapsa, el poder adquisitivo de los estadounidenses desaparece. Las fábricas en China tendrían que cerrar masivamente por falta de clientes, provocando un desempleo catastrófico y desestabilización social dentro de la propia China.

- Por más que escuchemos bonitos discursos, NO existe alternativa real al dólar (por ahora). Para que el dólar caiga de forma definitiva, debe existir otra moneda que el mundo entero acepte con la misma confianza. El profesor Jiang explica que el Yuan chino (RMB) no puede sustituir al dólar actualmente porque el propio gobierno de Pekín mantiene un control estricto sobre el flujo de su moneda y no permite el libre mercado absoluto que Wall Street sí ofrece. 

- Ningún gran inversor internacional quiere guardar su fortuna en una moneda que el gobierno puede congelar o devaluar unilateralmente

- Por lo mismo, China es el mayor interesado en que la economía de Estados Unidos y el dólar sigan estables, porque la riqueza y la estabilidad interna de China dependen directamente del valor de esa moneda.

Pocos entendieron la jugada de Trump.

Mr. Trump viajó a Pekín con los mayores multimillonarios de EE.UU. (Elon Musk, Jensen Huang, etc.) para amenazar con aranceles y un "desacoplamiento". Y, en la 'Teoría de Juegos' del profesor Jiang, esto es una estrategia de presión extrema. Trump dice que está tirando un mameluco sobre la mesa y, por lo tanto, no está seguro de qué hacer porque depende de la producción china. La jugada de Xi Jinping (el rehén co-dependiente) sabedor que China tiene atrapados billones de dólares en bonos estadounidenses, se asusta y vende los bonos, destruye la economía de EE.UU., pero también quiebra a China.

Al final, las estrategias económicas más importantes de China son el resultado de la recuperación del "Gran Pacto", es importante ser conscientes de las concesiones económicas y tecnológicas. Los dos líderes globales saben bien que están atados. El "ganador" no es el que destruye al otro, sino el que logra obligar al rival a sentarse a renegociar las reglas bajo un nuevo equilibrio de fuerzas, manteniendo el dólar como el idioma financiero común.

Otro recordatorio histórico

Aquí cabe hacer mención al artículo: "¿Qué demonios pasó en 1971?", para entender de qué va el "Gran Pacto" y la economía global, una explicación necesaria que usted gentil lector debe repasar para comprender lo "incomprensible" de la posición actual de China. Simplemente acotaremos otros puntos claves de aquel raro período en que China y la URSS (las dos potencias comunistas) eran rivales. Incluso las caricaturas soviéticas de la época no dejaron desapercibido aquel hecho.


Izquierda: “El pato de Pekín y sus burbujas de jabón". Autor: Anatoly Vasylenko, revista ucraniana Perets. 1979. El Pato representa a la agencia de noticias 'Xinhua' empeñada en una frenética campaña antisoviética en relación con la firma del tratado sobre la limitación de armas estratégicas. (Se refiere a la firma del histórico tratado SALT II -Tratado de Limitación de Armas Estratégicas- entre Leonid Brézhnev (URSS) y Jimmy Carter (EE. UU.) en Viena el 18 de junio de 1979. A la China, liderada entonces por Deng Xiaoping no le convenía que las superpotencias se entendieran, y su agencia de noticias criticó ferozmente el acuerdo. La metáfora es brillante para la época, la propaganda china es presentada como un pato que lanza unas simples burbujas de jabón (bulos noticiosos cuyos argumentos son vacíos y explotan fácil) que intentan asustar a Europa: "¡¡¡La amenaza soviética está creciendo!!!" - "¡La URSS atenta contra el mundo libre!" - "¡El tratado SALT II es una amenaza para Europa Occidental!". Derecha: "El 'pato' de Pekín en el caldero fétido del antisovietismo". Serhiy Herasymchuk, Revista Perets, 1975. La escena muestra a un oficial chino llevando un "pato" con la inscripción Pekín directamente hacia los brazos de los líderes occidentales, quienes lo reciben encantados para meterlo en su "caldero de mentiras". El texto del caldero dice "Antisovietismo", sostenido por las figuras occidentales con folletos que dicen "calumnias" o "difamaciones".


Una contextualización sobre la palabra "pato" (качка, en el ucraniano de las caricaturas). Se usaba en la prensa de la época como un doble sentido para referirse a un "bulo" o "noticia falsa". Satiriza la aproximación diplomática entre China y Occidente en plenas tensiones sino-soviéticas. Como vemos, la diplomacia del "Pato" hace un juego directo de palabras con el famoso plato del Pato de Pekín. Se trata de un ataque satírico muy específico contra el deshielo de las relaciones entre China y Estados Unidos iniciadas formalmente en 1971 con la diplomacia del ping-pong y la histórica visita del presidente Richard Nixon a Pekín en 1972. En contraparte, en la Unión Soviética fue visto como una traición ideológica absoluta el ver a la China comunista aliarse y compartir inteligencia con Occidente. La prensa soviética y revistas como Perets y Krokodil difundieron una serie de caricaturas en la década de los 70 para denunciar lo que ellos llamaban "las calumnias" de Pekín orquestadas por Washington. Los dibujantes trazaban al pato como un animal ridículo con un traje que simula el uniforme chino de la prensa oficial.

El origen de la llamada diplomacia del tablero de ajedrez al parecer se debió al interés mutuo Estados Unidos - China, la primera buscaba una salida diplomática a la Guerra de Vietnam y presionar a Moscú, mientras China necesitaba un contrapeso militar frente a la supuesta amenaza de invasión soviética. Ambos países querían frenar el poder de la URSS.


Izquierda: Esta caricatura satírica de la revista ucraniana Perets, del artista Valeriy Zelinsky, 1981. Denuncia la alianza de propaganda entre Estados Unidos y la China de Mao contra la Unión Soviética durante la década de 1970. En los papeles que salen del megáfono (China) se lee: "¡La amenaza soviética!". "¡La URSS quiere conquistar el mundo!". En el cuerpo del megáfono dice: "Calumnias" / "Difamaciones". El hombre de la izquierda lleva un sombrero con las letras "US", representando al Tío Sam o al gobierno estadounidense gritando a través del megáfono chino, sostiene una hoja que se traduce como "Calumnias contra la URSS". La cabeza del megáfono representa a un militar chino con la clásica gorra maoísta y los rasgos exagerados que la propaganda soviética usaba en esa época para caricaturizar a los dirigentes de Pekín. También podríamos decir que el diseño satiriza cómo el dinero de los EE. UU. (representado por el Tío Sam sosteniendo el megáfono) "alimentaba" y le daba voz a la prensa de Europa Occidental y a las emisoras de radio financiadas por el bloque de la OTAN para esparcir rumores sobre la amenaza comunista, como se lee junto al megáfono: Calumnias contra la URSS, la amenaza soviética! , etc. Derecha: Caricatura de la revista Krokodil. Autor: Naum Lisogorsky, el año no se ha podido determinar (pero por lógica corresponde a la década de los 70) El humo de arriba forma la palabra principal: "Antisovietismo". Abajo se lee "En un fumadero de opio de Pekín". El autor utiliza un provocador recurso histórico, un fumadero de opio, que hace referencia a la historia de China del siglo XIX (las Guerras del Opio), pero alterando los roles por completo. Vemos al Tío Sam vestido de vaquero con su chaleco de estrellas, acostado de forma complaciente junto a un miembro del gobierno chino. Ambos comparten una pipa de opio muy larga. Pero, en lugar de fumar opio real, la caricatura muestra que la sustancia de la que son adictos y que los une en la misma cama es el "antisovietismo" (el humo negro que sube y forma la palabra).


Como se ha dicho, ese acercamiento secreto comenzó en 1971, el asesor de seguridad nacional de EE.UU., Henry Kissinger, viajó en secreto a Pekín para abrir canales de comunicación. En febrero de 1972 el entonces presidente estadounidense Richard Nixon realizó su histórica visita oficial a China. Las relaciones oficiales se firmaron en 1979, esas reuniones terminaron con acuerdos de colaboración militar y de inteligencia secreta: Washington autorizó la instalación de tecnología militar y de radares civiles y militares en Pekín durante el año 1980, además de bases secretas de espionaje en la frontera china; ambos enviaron armas a Afganistán contra la URSS. 

De allí nació China como un mercado económico y comercial, iniciándose la industrialización masiva de China. Ese "Gran Pacto" implícito que comenzó a gestarse entre 1971 y 1972 -con la diplomacia secreta de Henry Kissinger, la visita de Richard Nixon a Pekín y la posterior apertura económica de Deng Xiaoping- cambió el tablero mundial para siempre

Estados Unidos buscó esa alianza principalmente por una razón geopolítica inmediata: dividir al bloque comunista y debilitar a la Unión Soviética durante la Guerra Fría (algo que se reflejó en las caricaturas soviéticas de ese periodo).

Es evidente que Washington no calculó del todo a largo plazo o minimizó el hecho de que, al abrirle las puertas del comercio global y de las cadenas de suministro occidentales a China, estaba sembrando la semilla de la superpotencia económica, tecnológica y militar que hoy le disputa -incluso le ha arrebatado- la hegemonía global y la supremacía del dólar. Es, sin duda, un giro de guion histórico del que hoy muchos políticos y corporaciones en Estados Unidos se arrepienten profundamente.

Estados Unidos blindaba el dólar tras el colapso de Bretton Woods (1971) vinculándolo al petróleo de la OPEP -el nacimiento del "petrodólar" (1974), mientras la apertura de China garantizó a largo plazo un mercado masivo de manufactura barata que absorbió esos dólares globales, manteniendo la inflación estadounidense baja durante décadas. Sin ser magos, en la URSS ya advertían que Occidente estaba financiando y usando la retórica de Pekín para sostener su propio sistema. 

La siguiente caricatura del pato bicitaxi cargado misiles occidentales refleja la ironía sobre las armas y la tecnología, es una metáfora perfecta del rearme y la transferencia tecnológica. En 1979, Estados Unidos vio con buenos ojos fortalecer industrial y militarmente a China para presionar a los soviéticos. Medio siglo después, esa misma capacidad industrial es la que le permite a China desafiar las rutas comerciales y la influencia económica de Occidente.


Izquierda: "Carrera armamentista. El pato de Pekín en el papel de un bicitaxi, Mark Abramov, 1979. La caricatura refleja el repunte de tensiones por el tratado SALT II y el rearme global de la época. "A algunos en los EE. UU. y otras potencias occidentales les gustó tanto el rumbo de Pekín, hostil a la URSS, que surgió la tentación de convertirlo en un instrumento de presión sobre el mundo del socialismo. Los imperialistas suministran armas modernas a quienes, estando al frente de uno de los países más grandes del mundo, declararon abiertamente su hostilidad a la causa de la distensión, proclamaron la guerra como inevitable y lanzaron preparativos activos para ella". "La amenaza del Norte" (la justificación que usaba China para rearmarse, apuntando a la URSS). Sentado cómodamente arriba del arsenal va un militar chino sonriente, feliz de ser transportado por el "bulo" (pato) de la propaganda antisoviética hacia un rearme financiado indirectamente por el beneplácito de Occidente. Derecha: "HEGEMANÍA". (escrito intencionalmente con una errata satírica: en lugar de la palabra correcta "Hegemonía". Autor: Mark Abramov, 1979. "La apuesta por la guerra en alianza con el imperialismo y las aspiraciones hegemonistas de Pekín van de la mano". Da a entender que Pekín sufre de una "manía de grandeza" o "manía hegemónica". El texto bajo los pies: “Mapa del mundo". El sombrero de Pagoda en el personaje es una representación genérica de la cúpula militar y política china, lleva un sombrero desproporcionadamente enorme con la estructura de una pagoda tradicional, simboliza las ambiciones desmedidas de liderazgo global que la URSS le achacaba a China. El personaje pisotea el mapamundi de forma desafiante, lo que conecta con la advertencia del recuadro sobre su "apuesta por la guerra".


Retornemos a la actualidad.

¿Qué pasaría si China intenta usar el Oro para escapar?

Muchos analistas sugieren que China podría deshacerse de sus dólares y comprar oro masivamente para respaldar su propia moneda (Yuan) y destruir al dólar. El profesor Jiang desmonta esta teoría explicando por qué el oro no es una salida viable para China

El oro no genera rendimiento (interés). Los bonos del Tesoro de EE. UU. le pagan a China intereses constantes en dólares. El oro físico, guardado en una bóveda en Pekín, no produce absolutamente nada; de hecho, cuesta dinero almacenarlo y protegerlo. China necesita flujos de efectivo activos para financiar su infraestructura global, no metal congelado. El mercado de oro es diminuto comparado con la liquidez del mercado de deuda estadounidense. 

Si China intentara cambiar sus 800.000 millones de dólares en bonos por oro de golpe, el precio del oro se dispararía a niveles absurdos a nivel mundial. China terminaría comprando muy poco oro a un precio extremadamente caro, destruyendo su propio poder adquisitivo en el proceso.

El oro no compra petróleo ni tecnología: China necesita importar petróleo para sus fábricas y semiconductores avanzados. Arabia Saudita y los mercados internacionales de energía no aceptan lingotes de oro para transacciones diarias a gran escala, aún exigen petrodólares. Aunque China intente comerciar en yuanes, los países árabes terminan convirtiendo esos yuanes a dólares para invertirlos en Wall Street.

El Profesor Jiang está de acuerdo con que el oro es un excelente refugio para momentos de crisis o inflación, pero no funciona como el motor de la economía global. China continuará comprando oro como una pequeña póliza de seguro, pero matemáticamente seguirá obligada a sostener los bonos y el sistema del dólar para asegurar que sus exportaciones sigan funcionando y sus inversiones mantengan su valor real.

Y un hecho que a muchos les disgusta es que, Trump -a pesar de todo- mostró el poder que tiene Estados Unidos (mejor dicho sus multimillonarios). La decisión de Trump de representar los billones estadounidenses tiene una base:

- Demuestra a China quién es el verdadero "cliente". Son decisiones importantes, con incentivos para los EE. UU., que puede mover la producción de Vietnam, India y otros lugares de regreso a América. La economía china colapsaría por desempleo masivo.

- El "ancla" de los billones de dólares.

- Trump formó un "Escudo Humano" corporativo con los empresarios, obligando a China a sentarse en la mesa para que entendieran la geopolítica del conflicto y que éstos no negociaran con China a espaldas de la Casa Blanca.

- Se intenta forzar la firma de acuerdos inmediatos, China prefiere negociaciones largas y burocráticas para ganar tiempo. Al llevar a los directores ejecutivos (CEOs) en el avión presidencial, Trump forzó a Xi Jinping a cerrar acuerdos comerciales multimillonarios en ese mismo instante. Un político no puede firmar contratos de compra de tecnología, aviones o soja, los empresarios sí. De esa visita surgieron acuerdos comerciales firmados en directo por más de 250.000 millones de dólares (aunque se aduce que China no se compromete con esas negociaciones).

- Trump no llevó a los millonarios para que pasearan por Pekín. Los llevó como un ejército financiero para recordarle a China que, aunque posea muchos bonos del Tesoro, Estados Unidos sigue controlando el mercado global de consumo y el capital privado que China necesita desesperadamente para sobrevivir.


Izquierda: “EN LAS ADUANAS DE EUROPA OCCIDENTAL”. Dibujo de B. STARCHIKOV, 1983, revista Krokodil. “Washington está intentando obligar a los países de Europa Occidental a reducir al mínimo sus relaciones comerciales con la URSS. Este es nuestro nuevo agente de aduanas. Está buscando mercancías estratégicas...” Derecha: “Y capturamos estos trofeos del enemigo en la batalla de Greenham Common”, dibujo de Y. EROFEEVA o Erofeyev, 1984, revista Krokodil. (Significativo movimiento de protesta pacífica y antinuclear durante la Guerra Fría, término satírico utilizado en la caricatura soviética para referirse a la fuerte represión policial británica contra el Campamento de Paz de Mujeres de Greenham Common).


¿Qué contraestrategia utilizó Xi Jinping en esa misma reunión para defenderse de la presión de los empresarios estadounidenses?

- El "Abrazo del Oso" (halagos y sumisión simulada).

- Dividir y vencer, la mejor manera es explotando la codicia de Wall Street. Xi logró como resultado que los empresarios presionaran a Trump "por detrás" para que no impusiera aranceles destructivos. El ejército financiero de Trump terminó convertido en el principal grupo de cabildeo (lobby) de China dentro de la Casa Blanca.

- La trampa del "Espejismo de los 250.000 millones" con los que Trump pudo regresar triunfante a Washington, proclamando una victoria absoluta ante sus votantes, Xi Jinping le entregó en bandeja de plata la firma de contratos comerciales récord por valor de más de 250.000 millones de dólares. Sin embargo, el profesor Jiang señala que la mayoría de estos acuerdos eran Memorandos de Entendimiento (MoU) no vinculantes y planes de compra a largo plazo (como aviones Boeing o soja) que China ya planeaba adquirir de todos modos. Xi le dio a Trump el "espectáculo" y el titular mediático que necesitaba para su política interna, a cambio de que Washington no bloqueara el acceso de China a tecnologías clave en ese momento.

- El recordatorio silencioso del "Botón Rojo" Financiero. No hubo necesidad de amenazar abiertamente, la delegación china dejó claro que cualquier intento de Estados Unidos por asfixiar las exportaciones del país asiático provocaría que Pekín dejara de comprar deuda estadounidense. Como analizamos antes, una venta masiva o el cese de compra de bonos del Tesoro dispararía las tasas de interés en EE. UU., encareciendo las hipotecas y destruyendo el mercado inmobiliario americano. Xi Jinping demostró que China estaba dispuesta a aguantar el dolor económico mucho más tiempo que los ciudadanos estadounidenses en un año electoral.

Xi Jinping utilizó la Teoría de Juegos para transformar una amenaza externa en una herramienta de control. Le dio a Trump la victoria política superficial que buscaba, mientras se aseguraba de que el verdadero motor financiero -la dependencia de Wall Street respecto a China- permaneciera intacto.

¿Cuál fue el resultado real de esta reunión a largo plazo? ¿Cómo afectó este equilibrio a la posterior guerra de semiconductores (microchips) entre ambos países? El resultado real fue una coexistencia armada.

El Desenlace de la Reunión fue el “triunfo” de Trump, y pudo obtener su gran foto política. Sin embargo, el acuerdo comercial fase uno fracasó en secreto. China jamás compró lo prometido, pero Wall Street seguirá ganando; además, los gigantes financieros abrirán sedes en Pekín. Es decir, el dinero profundo no se movió para nada.


Dos caricaturas de la revista ucraniana soviética Perets. Izquierda: "En el mercado de Europa Occidental". Artista: Hryhoriy Krytchenko, 1952. El Tío Sam compra los mercados y los gobiernos. Se observa figuras conocidas como John Bull (Reino Unido), representa el viejo imperialismo que, aunque debilitado y en quiebra, intenta sacar tajada del mercado; a su lado, un león desnutrido y triste con un parche británico simboliza la decadencia del Imperio británico; el letrero en el suelo, cerca de John Bull, reza: “Todo vendido”. Francia e Italia como mercancías son representadas por dos figuras, un cartel sobre ellos dice: "¡¡¡Barato!!! Se vende la independencia". Grecia y Turquía relegadas a las esquinas del mercado, son peones estratégicos. Otros como el Benelux y los países nórdicos, están señalados como: "Vendido al por mayor", completan la alegoría del mercado de naciones. Derecha: “La Crisis”. Artista: V. Litvinenko, 1954. La imagen refleja temas comunes de la propaganda soviética contra el capitalismo. La ilustración representa la "Crisis" como una figura esquelética que estrangula a un capitalista. El capitalista sostiene una bolsa de dinero con el símbolo del dólar etiquetada como "Superbeneficios". El texto en la parte inferior dice: “Se han aferrado”, subrayando la temática de la codicia corporativa.


Analicemos brevemente tres puntos clave:

- La Guerra de los Microchips (el nuevo "petróleo")

- El avance del "Petroyuan" y los BRICS+

- La "Trampa de Liquidez" interna de China


La Guerra de los Microchips o el estrangulamiento tecnológico.

El Impacto en los chips. Estados Unidos ha venido observando la debilidad de China, concluyó que Pekín importaba más chips que petróleo y Washington activó el bloqueo total. Prohibieron vender máquinas clave (como ASML) para asfixiar el hardware avanzado de China.

La contraestrategia de China es el estrangulamiento de suministros. Xi Jinping sabe que Estados Unidos diseña los chips más rápidos, pero China controla la materia prima para fabricarlos. Pekín ha restringido la exportación de metales críticos como el galio, el germanio y el antimonio. Sin estos elementos, las fábricas de alta tecnología en Occidente simplemente se desconectan.

China ha venido acelerando su independencia inyectando miles de millones en subsidios para lograr hitos con tecnología madura. Se enfocaron en chips automotrices dominando el mercado de legado. Para los chips avanzados de IA China ha creado vías de contrabando globales, su capital y equilibrio financiero ha podido soportar y financiar la guerra tecnológica.

El resultado del juego es evidente. Se ha creado un nuevo equilibrio del terror. Ninguno puede avanzar sin el otro. Estados Unidos tiene el cerebro (diseño) y China tiene los músculos (materiales y ensamblaje). Además, para quienes quieren el yuan, China creó la Bolsa de Oro de Shanghái, permitiendo que cualquier país cambie sus yuanes por oro físico de inmediato. China es muy popular por sus atractivos económicos, por lo que es importante financiar su negocio. De allí que hayamos pronunciado que estos dos gigantes económicos hayan acordado una coexistencia armada.

El avance del "Petroyuan" y los BRICS+

El Petroyuan es el "escudo financiero" chino que libera miles de millones, el petroyuan le da a China dinero para financiar su investigación libre del control estadounidense, mientras que las grietas en el sistema de Taiwán le proveen el conocimiento técnico y los chips que aún no sabe fabricar por sí misma.

El "Gran Fondo" de Semiconductores de China (Big Fund), es el fondo financiero que utiliza esos dólares para subsidiar sus empresas nacionales tecnológicas (como SMIC o Huawei). Esto significa que puede aprovechar al máximo los chips que fabrica, financiar sus inversiones y desarrollar nuevos componentes, y generar sus propios salarios para sus ingenieros en China.

El rol secreto de Taiwán, conocido como el "Silicon Shield" (Escudo de Silicio) a logrado una silenciosa fuga de cerebros desde Taiwán hacia China durante la última década, Pekín ha "comprado" a miles de ingenieros y ejecutivos senior de TSMC ofreciéndoles salarios tres o cuatro veces superiores en corporaciones chinas como SMIC. La tecnología china actual es, en gran parte, propiedad intelectual taiwanesa importada legal e ilegalmente. Por ello, en el supuesto de que si China invadiera Taiwán, los fabricantes de TSMC han diseñado su tecnología para ser inutilizables remotamente (depende del software original). El "secreto" de Taiwán es la superioridad tecnológica del país, y China la necesita intacta; a la vez, Estados Unidos necesita defenderla para no perder el control del mundo digital.

En cuanto al de los BRICS+ en el plan de China, garantiza a ésta un seguro contra las sanciones de Estados Unidos. Si la economía global se divide en dos bloques, China se asegura el suministro de petróleo (gracias a Rusia e Irán) y las materias primas (gracias a Brasil y África). El financiamiento indirecto opera al normalizar el uso del yuan dentro de los BRICS+, China logra que su moneda tenga valor real fuera de sus fronteras. Esto significa que el permiso debe expedirse para garantizar que la economía esté protegida de la destrucción.

La "Trampa de Liquidez" interna de China. 

China sufre una crisis interna porque sus ciudadanos no gastan. Xi Jinping necesita expandir su mercado fuera de sus fronteras usando a los BRICS+ y dominar la tecnología del futuro mediante la soberanía en microchips.

La trampa de liquidez ocurre cuando un banco central baja las tasas de interés y el gobierno inyecta muchísimo dinero en la economía, pero nadie quiere gastar ni invertir. El dinero se queda congelado en los bancos. El temor de los ciudadanos chinos ha surgido tras la crisis inmobiliaria ocasionada por Evergrande, empresa china de desarrollo inmobiliario, que se había convertido en la segunda mayor promotora inmobiliaria de China por volumen de ventas y en la empresa inmobiliaria más valiosa del mundo. El repentino colapso de Evergrande en 2021 y su disolución en 2024 desencadenó la actual crisis del sector inmobiliario chino, el desempleo juvenil. Las familias chinas perdieron la confianza, prefieren guardar cada yuan que ganan en cuentas de ahorro en lugar de consumir, por ello las empresas han optado por obtener menos y las empresas locales no quieren expandirse porque el consumo interno ha decaído.


"La política estadounidense en el país y en el extranjero", Viktor Koretsky, 1970


Finalmente, un punto adicional.

La desconexión con los microchips es la clave del problema. El gobierno chino inyecta miles de millones de yuanes en la economía, pero ese dinero no genera movimiento interno. Por eso, el Estado se ve obligado a "extraer" ese dinero atrapado y dirigirlo a la fuerza hacia sectores estratégicos como la inteligencia artificial (IA) y los microchips. Es un intento de reactivar la economía desde arriba, ya que los ciudadanos no están gastando desde abajo.

Los tres puntos referidos están conectados: 

Como el ciudadano chino no gasta dinero dentro del país, China necesita obligatoriamente vender hacia afuera a través de los BRICS+ y asegurar su energía barata mediante el petroyuan para que su economía no colapse.

Lo único que impide el intervencionismo directo de su principal rival, es porque estos gigantes económicos: Estados Unidos y China, acordaron una coexistencia armada, seguirán dándose en el mazo a través de terceras naciones. Aparte de que es casi seguro que Trump y Xi Jinping redefinieron la economía global y el futuro de la IA.


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Fuentes referenciales: 

05 septiembre 2026

Del ORO al PAPEL: Así confiscó EE. UU. el oro a sus ciudadanos


Caricatura soviética. "El objetivo del capitalismo es siempre uno: Explotación. Opresión. Guerra. !Para que la pobreza y la muerte de las masas le proporcionen el máximo beneficio!". Ivan Maksimovich Semenov, 1953

 

Versión original
Canal Liberalístico
(Youtube) / Transcripción de audio-video. 
El material gráfico que acompaña este trabajo de 'Liberalístico' es adicionado por el editor de este blog.



Continuamos con la serie de artículos sobre economía global. Este y el anterior artículo son transcripciones textuales del canal de Youtube LIBERALÍSTICO, sitio que resalta, entre otras temáticas el campo del conocimiento en la economía y la neurociencia. Hay una razón obvia para esta selección en medio de tantos estudios académicos, el mencionado canal destaca por las sencillas y rápidas explicaciones, consigue mantener al lector (en su caso al suscriptor) atento y con interés de principio a fin. "¿De dónde salen conceptos como libertad, igualdad, justicia o bien común? ¿Por qué cambian de significado? ¿Quién decide qué es normal, qué es moral...? ¿Cómo se ha moldeado nuestra forma de pensar y obedecer?"


Discurso de vida

5 de abril 1933: El trigésimo segundo presidente de los Estados Unidos de América, Franklin Delano Roosevelt, acaba de firmar una orden ejecutiva que obliga a los ciudadanos estadounidenses a entregar todo su oro al gobierno. Sus monedas, sus lingotes, sus certificados de oro. Todo. Dentro de un mes, poseer oro en Estados Unidos será delito. Y quien se niegue a entregarlo podrá enfrentarse a una multa de hasta 10.000 dólares, diez años de prisión… o ambas cosas a la vez.

A continuación, van a dar lectura a una orden ejecutiva verídica. Una orden emitida por el gobierno de Estados Unidos, el 5 de abril de 1933. La orden que, de un día para otro, obligó a millones de personas a entregar su oro y quedarse, a cambio, con billetes de la Reserva Federal sin respaldo alguno. Billetes que, apenas unos meses después, serían devaluados un 40%.

“A la atención de James Farley, director general de correos. Publique este anuncio en un lugar visible. Bajo orden ejecutiva del presidente, emitida el 5 de abril de 1933, todas las personas están obligadas a entregar, con fecha límite el 1 de mayo de 1933, a un banco de la Reserva Federal, sucursal o agencia, o a cualquier banco miembro del Sistema de la Reserva Federal, todas las monedas de oro, lingotes de oro y certificados de oro que ahora posean.

Orden ejecutiva.

Prohibir el atesoramiento de moneda de oro, lingotes de oro y certificados de moneda de oro. En virtud de la autoridad que me confiere la sección 5B de la Ley del 6 de octubre de 1917, enmendada por la sección 2 de la Ley del 9 de marzo de 1933, titulada “Una ley para proporcionar alivio en la emergencia nacional existente en la banca y para otros fines”, en la que, en la ley de enmienda, el Congreso declaró que existe una emergencia grave, y Franklin D. Roosevelt, presidente de los Estados Unidos de América, declaró que dicha emergencia nacional sigue existiendo, y de conformidad con dicha sección, prohíbo por la presente el acaparamiento de monedas de oro, lingotes de oro y certificados de oro dentro del territorio continental de los Estados Unidos por parte de individuos, sociedades, asociaciones y corporaciones, y por la presente prescribo las siguientes normas para llevar a cabo los propósitos de esta orden...”.

No es un país en guerra. No hay invasión extranjera. No hay catástrofe natural. Es el gobierno de la nación más poderosa del mundo diciéndole a su propia gente: entrégueme usted el oro. Quédese usted con este papelito, que ya no es un certificado de oro. Y confíe.


Caricatura soviética. "Cultura del Capitalismo". 'La civilización americana es la civilización más fea de nuestro planeta' (cita de Máximo Gorki). Artista Veniamin Briskin, 1952.


¿Cómo se llega a eso? ¿Cómo acaba un Estado democrático confiscando por la fuerza el dinero real de sus ciudadanos y dándoles papelitos a cambio? Eso es exactamente lo que vamos a explicar hoy. 

Porque detrás de esa orden hay cuarenta años de historia monetaria, una guerra mundial, varias crisis y una cadena de decisiones que fueron vaciando el dinero de contenido, promesa a promesa, hasta que el día que la gente quiso refugiarse en el oro… el Estado lo prohibió por la fuerza.

Empecemos desde el principio.

EL PATRÓN ORO CLÁSICO (1870 – 1914)

Durante más de cuarenta años, entre 1870 y 1914, el mundo funcionó bajo un sistema monetario llamado Patrón Oro: cada moneda nacional equivalía a una cantidad fija y conocida de oro. Una libra esterlina eran 7,3 gramos de oro fino. Un dólar, 1,5 gramos. Un franco francés, 0,3 gramos. Un marco alemán, 0,36 gramos. Y así todas las monedas. El tipo de cambio entre dos monedas era, por tanto, pura matemática. Bastaba con calcular cuánto era 1 kg de oro en las diferentes monedas y obtenías tipos de cambio fijos entre todas ellas. 

Pero cuidado, porque aquí suele aparecer un malentendido muy común. El patrón oro no significaba que todo el mundo fuera por la calle pagando el pan, el alquiler o el billete de tren con monedas de oro. ¡No! No funcionaba así… En la vida cotidiana la gente usaba billetes, monedas de cobre, monedas de plata, letras de cambio, depósitos bancarios y todo tipo de instrumentos de pago que, en esencia, eran deudas. Lo que importaba era la promesa que había detrás de esos billetes o de esos contratos.

Eran derechos de cobro donde literalmente ponía: “si usted presenta esto en este banco, le entregaremos X gramos de oro”. Y cualquiera, en cualquier momento, podía exigir esa conversión.

El oro no era el medio de pago. Era la garantía última. El ancla que mantenía todo en su sitio. Pero… esa ancla tenía una consecuencia política enorme, que es exactamente la razón por la que los gobiernos siempre han odiado el patrón oro: les impedía gastar más de lo que tenían.

Bueno. En realidad, no era tan absoluto. A finales del siglo XIX ya no todo el dinero estaba respaldado al cien por cien por oro físico. Había bastantes más billetes y promesas de oro, que oro disponible. Y esto era, ya entonces, un asunto jurídicamente muy controvertido. Porque la pregunta era evidente: ¿hasta qué punto es legítimo prometer oro que no se tiene?

Lo importante ahora es entender esto: el respaldo del patrón oro no era una equivalencia física perfecta entre billetes y gramos de oro. Era un sistema de convertibilidad: mientras el público creyera que podía convertir sus billetes en oro cuando quisiera, el sistema funcionaba. Por tanto, una cosa es el sistema del patrón oro que significa que la deuda que circula como medio de pago, en última instancia está respaldada por oro. Y otra cuestión diferente es si jurídicamente se debería permitir a los bancos emitir deuda, billetes, sobre un oro que no poseen. Esto último se conoce como el debate del coeficiente de caja. En cualquier caso, incluso sin un coeficiente de reserva en oro del 100% sobre los billetes emitidos, la confianza durante el patrón oro tenía una diferencia fundamental respecto a la confianza actual. 

Entonces, si la confianza se rompía, había una prueba final. El oro. Hoy, si la confianza se rompe, solo queda otra promesa. Y luego otra. Y luego otra… El patrón oro tenía muchos defectos, muchas tensiones y muchas grietas. Pero tenía una virtud que los sistemas posteriores fueron perdiendo poco a poco: obligaba a que las promesas monetarias tuvieran algún tipo de límite externo.


Izq. "El rostro del fascismo", Viktor Deni, periódico Pravda 1927. Derecha, El rostro del capitalismo. Hipocresía y propaganda: "Parches nuevos en un abrigo viejo". Autor: Fedir Kozlynsky, Revista soviética ucraniana Perets, 1965


Y ese límite se notaba especialmente cuando un país importaba más de lo que exportaba. Cuando eso ocurría, empezaba a perder oro, tiene que pagar oro a otros países por esas importaciones y los países le exigen oro a cambio. Al perder oro, se reduce su base monetaria. No puede emitir tantos billetes, porque hay menos oro que los respalde. Y con menos dinero en circulación, los precios bajan. Si hay el mismo número de bienes, pero menos dinero para intercambiar por esos bienes, el precio de esos bienes tenderá a caer. Del mismo modo, como el dinero es más escaso, los tipos de interés subirán y eso hará que se reduzca el crédito. Pero, al mismo tiempo, esa bajada de precios hace que los productos de ese país sean más competitivos para los compradores extranjeros y, en consecuencia, las exportaciones suben. ¿Y qué ocurre paralelamente con las importaciones? Pues que bajan, porque importar se vuelve más difícil y más caro. Y si poco a poco, las exportaciones suben y las importaciones bajan, el déficit se corrige solo.

Sin que ningún político tenga que decidir nada. No era agradable, ni mágico… pero el patrón oro sí que tenía su propio mecanismo de ajuste automático para impedir un déficit estructural: si un país vivía por encima de sus posibilidades, perdía oro. Y si perdía oro, perdía poder y perdía control. No podía esconder el problema eternamente debajo de una montaña de deuda pública, tipos artificiales y comunicados tranquilizadores. Al final, tendría que ajustarse y, precisamente por eso, era tan incómodo para los Estados, que veían limitada su capacidad de endeudamiento y, con ello, su poder.

Ahora bien, tampoco hay que imaginar a lo países enviándose cofres de oro cada vez que compraban trigo, carbón, acero o maquinaria. No funcionaba así. Un país podía pagar importaciones con exportaciones, con crédito, con letras de cambio, con saldos bancarios o con compensaciones financieras. El oro solo aparecía al final. Como juez último. Como liquidación definitiva cuando los desequilibrios se acumulaban demasiado. Y aquí aparece otro detalle técnico, pero muy importante. No olvidemos que transportar oro era caro. Había que custodiarlo, asegurarlo, moverlo, protegerlo. No era lo mismo transferir una anotación bancaria que enviar metal físico de un país a otro. Por eso, en la práctica, los tipos de cambio podían fluctuar ligeramente alrededor de la paridad oficial. A esos límites se les llamaba puntos de oro.

Mientras el tipo de cambio se moviera dentro de esa pequeña banda, no merecía la pena enviar oro físicamente. Pero si el cambio se desviaba demasiado, entonces aparecía una oportunidad de arbitraje. Es decir: alguien podía comprar barato en un lugar, vender caro en otro y ganar dinero simplemente aprovechando la diferencia. Y esa oportunidad de beneficio empujaba el sistema de nuevo hacia el equilibrio. La idea más importante detrás del sistema del patrón oro es que no necesitaba que un comité decidiera cada mañana cuál debía ser el tipo de cambio correcto. El arbitraje, los incentivos y el mercado hacían ese trabajo con mucho gusto.

Y hubo un sitio donde se especializaron mucho y, además muy bien en hacer ese trabajo. Durante el siglo XIX y hasta la Primera Guerra Mundial, la libra esterlina fue la gran moneda internacional y Londres el corazón financiero del mundo. Más concretamente, la City. Y, dentro de la City, una calle que se convirtió casi en el símbolo del capitalismo financiero británico: Lombard Street.

Allí se concentraban los bancos, las grandes aseguradoras… desde allí se movía toda la arquitectura invisible que sostenía el comercio internacional del imperio económico británico. Un imperio que, por aquel entonces, dominaba las rutas comerciales, las finanzas, los seguros y el crédito internacional. Antes de la Primera Guerra Mundial, los EEUU de América, todavía miraban desde la segunda fila. Pero ese mundo tenía una debilidad. Una debilidad muy antigua, que aparece una y otra vez en la historia del dinero: la guerra.


"La devaluación del dólar y el tipo de cambio flotante", de la serie "Capitalismo sin máscara". Los personajes con sombreros de copa en una balsa improvisada representan a los capitalistas o banqueros occidentales, a merced de las inestables "olas" del mercado. La balsa lleva una bandera con la inscripción "Tipo de cambio flotante". Un hombre se está cayendo de la balsa sobre una tabla que dice "Devaluación del dólar". La traducción del texto en la esquina superior derecha: "Las olas arrojan una balsa destartalada - Ahora se sumerge, ahora flota... - Tipo de cambio libremente flotante - Un recurso muy dudoso". Autor: V. Gryzlov, 1977.


PRIMERA GUERRA MUNDIAL (1914 – 1922) 

Cuando los Estados, y no digamos los Imperios, hacen eso que tanto les gusta hacer -entrar en guerra-, descubren rápidamente que la disciplina monetaria del patrón oro es muy incómoda. Un ejército cuesta dinero. Las armas cuestan dinero. Los barcos, los uniformes, la munición, los suministros, la propaganda… todo cuesta dinero. Y si un Estado quiere financiar una guerra emitiendo billetes, pero esos billetes pueden convertirse en oro, el público puede acudir al banco y exigir el oro. Cosa que la gente suele hacer cuando se entra en guerra, no vaya a ser que haya que salir huyendo. Y justo entonces aparece la temida corrida bancaria. Para evitarlo, muchos gobiernos suspendían la convertibilidad. Por ejemplo, Reino Unido la suspendió durante más de 20 años durante las guerras napoleónicas entre 1797 y 1821. Luego la volvió a suspender durante la primera guerra mundial en 1914. Y también lo hicieron Alemania, Francia, Rusia… prácticamente todos los países europeos, porque todos necesitaban poder financiar la guerra sin limitaciones y el oro se lo impedía.

Lo que hacían era muy sencillo; emitían más billetes que oro, con lo cual circulaban derechos de cobro sobre un oro que no existía. En realidad, era una estafa piramidal, los primeros que acudiesen a retirar el oro cuando se permitiese la convertibilidad cobrarían el oro y cuando ya no quede más oro o se nieguen a entregarlo te quedas sin oro, con un bonito papel firmado. Pero entre tanto, los Estados prohibían a sus ciudadanos exigir el oro y de ese modo podían emitir billetes sin respaldo sin miedo a una corrida bancaria, y con ello financiar la guerra. Y ya pensarían después cómo volver a ponerlo todo en orden.

El problema es que ese “después” llegó en 1919, con el fin de la primera guerra mundial. Y, para aquel entonces, el problema era gigantesco. Los Estados habían emitido tantos billetes y acumulado tanta deuda que volver al patrón oro clásico era casi imposible.

Porque para regresar a la antigua paridad, una moneda tenía que volver a valer oficialmente lo mismo en oro que antes de la guerra. De cara a sus ciudadanos se suponía que simplemente habían suspendido temporalmente esa convertibilidad. Pero ya hemos visto que la realidad era muy distinta, durante el conflicto los gobiernos habían emitido tantos billetes que el oro que tenían en reservas no guardaba ninguna proporción con el dinero en circulación. La consecuencia era que tu moneda quedaba sobrevalorada, y eso era un problema enorme: tus exportaciones se vuelven muy caras, tu industria pierde competitividad, y para recuperar el equilibrio necesitas una deflación interna brutal: bajar precios, bajar salarios, recortar gasto, contraer el crédito y provocar un ajuste social durísimo. Todo esto en plena posguerra. En otras palabras, fingir que con el dinero no había pasado nada implicaba hacer trabajar a todo el país mucho más duro que antes y por mucho menos, sin capacidad de ahorro, hasta que el equilibrio se reajustara solo.

A pesar de todo, algunos países lo intentaron. Reino Unido fue el caso más sonado: en 1925, Churchill decidió volver a la paridad de antes de la guerra. La idea era recuperar el prestigio y la solidez de la libra. Demostrar que Gran Bretaña seguía siendo Gran Bretaña, pero fue un desastre. Keynes lo criticó públicamente y con mucha rabia, escribió un panfleto titulado “Las consecuencias económicas del Sr. Churchill”, donde le dijo de todo menos bonito. Y lo cierto es que Keyne tenía razón, advirtió de unas consecuencias que se cumplieron y la economía británica pagó el precio durante años. Entró en una espiral de desempleo crónico y estancamiento, y las industrias exportadoras, como el carbón quedaron aplastadas por una libra sobrevalorada que no les permitía competir en el mercado. Seis años después, en 1931 Reino Unido, abandona finalmente el Patrón oro.

Su experimento demostró las consecuencias de incumplir las promesas que implica el patrón oro. Pero lo más revelador no es que fracasara, eso se veía venir… lo más revelador es que, curiosamente, la lección que los Estados extrajeron de aquel fracaso no fue "hay que ser más disciplinados con el gasto". Fue: "el patrón oro es demasiado rígido. Necesitamos algo más flexible".

Y para darle forma a esa flexibilidad, convocaron una conferencia.

Abril de 1922. Génova, Italia.

34 países se reúnen en busca de acuerdos para reconstruir el comercio y el sistema financiero internacional tras la Primera Guerra Mundial. El sistema monetario está destrozado, nadie tiene suficiente oro para volver a la paridad de antes de la guerra, y hace falta inventar algo que suene a orden sin serlo del todo.

A esa solución la llamaron “patrón cambio oro”.


Izq. “Sociedad de Naciones. Internacional Amarilla. ¡Capitalistas de todos los países unidos!”, Víktor Deni, 1920. Derecha, caricatura soviética de M. Abramov, el texto dice lo siguiente: "A juzgar por el proyecto de reforma fiscal presentado no hace mucho por la administración de EE. UU., los que peor la pasan en América son... las corporaciones y los bancos más grandes. Es precisamente para sus ingresos que se ha previsto, de manera conmovedora y atenta, la mayor reducción de impuestos. El grueso de la carga fiscal recae, «por tradición», sobre los sectores menos favorecidos de la población. Ya están acostumbrados... Mientras tanto, unos 34 millones de estadounidenses viven en la miseria, encontrándose, por culpa de la sociedad burguesa, por debajo de la llamada «línea oficial de pobreza»." Revista Krokodil, 1985


EL PATRÓN CAMBIO ORO de Entreguerras (1922 – 1944)

¡Ojo a lo que se les ocurrió! En el patrón oro clásico, cada moneda prometía unos gramos concretos de oro. Pues bien… en el patrón “cambio oro”, esa relación se volvió indirecta. El retorno parcial al patrón oro se logró permitiendo a los bancos centrales mantener parte de sus reservas en monedas que, a su vez, eran directamente intercambiables por oro. Algunos países seguían prometiendo una cantidad fija de oro. Pero otros, en lugar de prometer oro, prometían divisas de países que, a su vez, prometían una cierta cantidad de oro. Y aquí empieza la cadena.

Y hay un detalle que resume perfectamente el espíritu de todo esto: los ciudadanos ya no recibirían monedas de oro a cambio de sus billetes, como ocurría antes de la guerra. Si querías canjear, tenías que hacerlo en grandes lingotes de oro, completamente inútiles para las transacciones del día a día. Es decir: la convertibilidad seguía existiendo sobre el papel. Pero en la práctica, la habían hecho imposible para cualquier ciudadano normal. El oro quedaba en las bóvedas. Y la gente, con sus promesas. 

¿Y qué países podían prometer oro en aquel momento y parecer creíbles? Principalmente dos: Reino Unido y Estados Unidos. La libra seguía siendo una moneda central, pero Gran Bretaña ya no era la potencia financiera incontestable que era antes. Estados Unidos, en cambio, había salido de la guerra mucho más fuerte que nadie.

Mientras Europa se destruía a sí misma, EEUU acumuló más oro que ningún otro país. Y no solo eso, también una enorme capacidad industrial y un poder financiero sin rival en aquel entonces. Y por eso, las monedas elegidas para ser convertibles fueron la libra y el dólar.

Un país podía emitir billetes respaldados por libras o dólares. Y esas libras o dólares, a su vez, prometían ser convertibles en oro. Sobre el papel, el sistema seguía conectado al oro en última instancia. Pero en la práctica, la distancia entre el ciudadano y el oro era cada vez mayor. Ahora había una promesa apoyada sobre otra promesa. Y esa promesa, a su vez, descansaba sobre otra. Esta estafa que crearon en 1922 en Génova tenía un pie a cada lado del Atlántico, pero el centro financiero, el corazón de este nuevo sistema, ya no estaba en Londres, estaba en Nueva York. Pasó de Lombard Street a Wall Street. La libra había reinado durante décadas, pero el dólar había logrado, por fin, conquistar el trono.

Pero antes de que pudiera sentarse en él, llegó algo que nadie había visto venir con esa magnitud. Una de las mayores crisis económicas de la historia de Estados Unidos. La Gran Depresión.

LA GRAN DEPRESIÓN 
Jueves Negro - 24 de octubre de 1929

La bolsa de Nueva York se desploma. Ese día se comercializaron 12,9 millones de acciones, una cifra sin precedentes para la época. El lunes siguiente cae otro 13%. Y el martes, el mercado colapsa definitivamente. Lo que vino después fue la mayor catástrofe económica del siglo XX. Miles de bancos cerraron, muchas empresas quebraron, el consumo cayó en picado y millones de personas perdieron su empleo.

En 1932 el número de desempleados ascendía a 40 millones de personas en todo el mundo. El comercio internacional se hundió. Los precios de las cosechas cayeron hasta un 70% en algunos países. Y la gente, aterrorizada, hizo lo que siempre ha hecho la humanidad cuando pierde la confianza en el sistema: empezó a acumular oro.


Izq. “Gulliver en Estados Unidos (Desempleo en EEUU)”. "La cifra de desempleados en EE. UU. alcanza los 5 millones de personas (de los periódicos)". Autor: Boris Moiséevich Shapoval, datada entre 1930-1934. Derecha, “Desempleo. Viejo invitado en el Nuevo Mundo” (inflación, desempleo, crisis). Valeriy Glyvenko, Revista Perets, 1975


Y ahí estaba el problema para el gobierno estadounidense, que era, junto con Reino Unido, quien soportaba en última instancia la presión sobre el oro. La Reserva Federal exigía que al menos el 40% de cada billete emitido estuviera respaldado por oro. Pero con la gente retirando oro del sistema a marchas forzadas, la Fed se quedaba sin margen para crear dinero. Y sin dinero nuevo, sin crédito, sin liquidez, la economía se asfixiaba cada día más y más.

Franklin D. Roosevelt lleva apenas unas semanas en la presidencia cuando se enfrenta a la decisión. El sistema bancario está prácticamente paralizado. Las reservas de oro casi agotadas. Y el país hundiéndose. El 5 de abril de 1933 firma la Orden Ejecutiva 6102. De la noche a la mañana, poseer oro en Estados Unidos se convierte en un delito.

Todos los ciudadanos tienen hasta el 1 de mayo, menos de un mes, para entregar sus monedas, lingotes y certificados de oro, so pena de una multa de hasta 10.000 dólares, diez años de prisión, o ambas cosas a la vez. Es decir: el mismo Estado que durante décadas había dicho que sus billetes eran convertibles en oro, ahora decía exactamente lo contrario. “Entrégueme usted el oro. Quédese usted con el papel. Y confíe”.

Pero esta vez, la confianza ya no era una promesa. Era una orden. Y si hacía falta, una orden a punta de pistola. Cuando el ciudadano quiso refugiarse en el oro, el Estado descubrió algo muy sencillo: que no podía permitir que la gente escapara del sistema monetario que él mismo estaba intentando salvar. Roosevelt confiscó el oro de los estadounidenses. Después de eso, Estados Unidos devaluó el dólar. Y el oro que ayer te obligaban a entregar por 20 dólares la onza, poco después valía 35.

Esta orden es una de las grandes escenas olvidadas de la historia monetaria moderna. Porque demuestra algo muy incómodo: que incluso un país democrático, constitucional, con una tradición centenaria de respeto a la propiedad privada, puede pasarte por encima en cuanto el sistema que ha construido empieza a tambalearse. Y cuando eso ocurre, la confianza deja de ser confianza. Se convierte en lo que siempre estuvo debajo: obligación. Coacción. Una orden a punta de pistola disfrazada de emergencia nacional.

Ayer fue el oro. Mañana puede ser tu cuenta bancaria, tu vivienda o tu bitcoin. Porque el Estado, cuando necesita salvarse a sí mismo, siempre recuerda lo que es: el único actor dentro de un territorio que puede obligarte a hacer algo... por la fuerza.

Y lo más fascinante de todo es lo que vino después. 

Porque este mismo Estado que confiscó el oro de sus ciudadanos, que los obligó a usar un papel que meses después devaluó un 40%... acabó siendo presentado ante la historia como el salvador. El héroe que rescató al mundo de la Gran Depresión. Como en toda buena leyenda, hacía falta un monstruo, hacía falta una crisis... y hacía falta alguien que apagara el incendio. Aunque fuera el mismo que lo había prendido.

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Original de Canal Liberalístico

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