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06 julio 2026

Los corredores energéticos y la guerra contra Irán en mapas (6)


         Captura pantalla, reportaje de RTVE


No es novedad en absoluto, pero debemos iniciar señalando que Israel no puede permitirse vivir en paz con Irán. Las causas son diversas desde proyectos políticos hasta cuestiones “místicas”. Es imposible conseguir la paz porque Israel sigue creyendo que es el amo, el "elegido", etc., y sostiene la tesis de que debe ejercer la supremacía regional alegando que ha podido doblegar a las naciones árabes. En cierto sentido fue cierto, la diplomacia de las armas y el chantaje prevalecieron desde su fundación, pero sin las armas y respaldo de Estados Unidos y de las potencias coloniales de Europa eso hubiese sido impensable. Hoy son pocos quienes dudan de que la era de las sanciones, asesinatos, operaciones encubiertas y escalada militar contra Irán está llegando a su fin, los persas les ha dado una lección en el campo de batalla y en el aspecto político - diplomático.

Centrémonos en que el Memorando de Entendimiento entre EEUU e Irán es solo una pausa, una tregua estratégica para los dos bandos; sin embargo, si no se elimina o aparta a los actores que provocaron el conflicto es difícil que prosperen los diálogos y reuniones. La "Tercera Guerra del Golfo" nunca fue un proyecto estadounidense, se trata de un plan operacional israelí que -para que funcione- se necesitaba del poder del U. S. Army.

Israel estuvo a punto de triunfar por el control hegemónico regional, la brillante política de seducir al mundo árabe con los Acuerdos de Abraham ha colapsado, empero que para coquetear a las petromonarquías del Golfo tuvieron -previamente- que destruir Irak, Libia, Siria, Yemen, los demás ejércitos árabes no tienen importancia, lo único que sirve es el poder económico de las petromonarquías forzadas a adquirir para sus fuerzas de defensa material bélico en exceso y, por supuesto, la venta lo hace Estados Unidos por miles de millones de petrodólares en cada transacción. La excepción es Egipto con un numeroso ejército, pero la tierra de los faraones tiene un tratado de paz con Israel y su rol es de simple receptor de refugiados palestinos o garante de acuerdos (o hacerse de la vista gorda).

Lo único que impide que Israel se convierta en el amo de la región es Irán y el llamado “eje de la resistencia” que se ha formado durante décadas precisamente para detener las ambiciones de Israel. La arrogancia e ilusiones israelíes no permiten aceptar que Irán haya aguantado y revertido la traicionera ofensiva lanzada por Estados Unidos e Israel. Es seguro que nadie en los servicios de inteligencia y del gobierno de Israel se plantearon la posibilidad de que Irán no solo sobreviva, saliendo más fortalecido y dándose tiempo de darles una lección militar a sus agresores.


Un parche militar bordado en uniformes del ejército de Israel, aunque se diga que no es oficial, tiene un contexto político-religioso. El parche está escrito en hebreo, se traduce literalmente como: "La Tierra Prometida de Israel". En el mapa (junto al texto) ilustra el concepto ideológico e histórico-irredentista conocido como el "Gran Israel" (o Eretz Yisrael Hashlema), las fronteras dibujadas no corresponden a los límites geopolíticos del Estado de Israel, abarca una vasta región que incluye la totalidad de los territorios de Palestina (Gaza y Cisjordania), Jordania y Líbano, además de amplias zonas de Siria, Irak, Egipto (península del Sinaí) y zonas del norte de Arabia Saudita. Esta delimitación se basa en ciertas interpretaciones maximalistas de las fronteras bíblicas prometidas en las escrituras hebreas. Dentro del contexto militar la imagen comenzó a circular en redes sociales en 2024 al ser portada por un soldado de las FDI. Es cierto que no es una insignia oficial del ejército de Israel, pero refleja el sentimiento político-militar-religioso en gran parte de Israel.


Un excelente análisis resume el objetivo mayor de la guerra:

Los ataques militares por sí solos nunca fueron el objetivo final. Estaban destinados a crear las condiciones políticas para algo mucho más grande: El cambio de régimen en Teherán. Incluso se quería ir más lejos, fragmentar a Irán en entidades étnicas rivales: separatismo kurdo, insurgencia baluchi, nacionalismo azerí y otras, porque un Irán unificado y soberano siempre ha sido el mayor obstáculo para las ambiciones regionales a largo plazo de Israel.

De triunfar Israel, Teherán volvería a depender de Occidente, el sector energético iraní se habría abierto a las empresas extranjeras y posiblemente el control del estratégico Estrecho de Ormuz habría cambiado.

“Imagina, por un momento, un Israel que hubiera neutralizado con éxito a Irán, mantenido una superioridad militar abrumadora, disfrutado de un apoyo incondicional estadounidense, ampliado la normalización en el mundo árabe y moldeado indirectamente el acceso a uno de los corredores energéticos más importantes del mundo. Tal resultado habría transformado a Israel no solo en el aliado regional más cercano de Estados Unidos, sino también en el actor geopolítico dominante desde el Mediterráneo hasta el Golfo Pérsico. Los países que dudaron en unirse a los Acuerdos de Abraham habrían enfrentado incentivos abrumadores para hacerlo. Los movimientos de resistencia se habrían encontrado cada vez más aislados. Los gobiernos árabes se habrían adaptado a un nuevo equilibrio regional de poder en el que la acomodación sería más segura que la oposición”.

Israel parece que tendrá que resignarse en el hecho de que depender enteramente de la supremacía estadounidense es ya una quimera, ningún imperio permaneció dominante por siempre e Israel lo sabe, es consciente del declive paulatino de Estados Unidos. Es por ello que ya se escucha de que Israel va a depender de sí mismo en los próximos años y mientras “el poder militar, diplomático y financiero estadounidense siga disponible”, lo aprovechará. “Usar el poder estadounidense hoy para asegurar la primacía israelí mañana”, tal es la consigna.

Se estaba preparando el Oriente Medio pos-americano en el que Israel tiene que ser el eje central, pero primero deben destruir Irán. Con esta perspectiva es lógico señalar que -salvo algo excepcional- que acontezca en los próximos meses, una paz duradera seguirá siendo una utopía. Y, aquí surge la paradoja de la “paz armada”: la disuasión y persuasión militar. Cuando Israel comprenda (acepte) que sus objetivos estratégicos a través de la guerra se han vuelto inalcanzables, empezará a hablar de paz. No creemos que Israel haya llegado a esa conclusión. Al contrario.

Teherán entiende que la tregua no representa un acuerdo permanente, es consciente de que la inteligencia israelí, los lobbies políticos y las redes encubiertas siguen operando activamente. “A veces los acuerdos ponen fin a las guerras. A veces simplemente los posponen. Y en conflictos donde las apuestas geopolíticas implican hegemonía regional, corredores energéticos, el futuro del poder estadounidense y el equilibrio de poder en Asia Occidental, el aplazamiento suele confundirse con paz. La historia tiene la costumbre de recordarnos que no son lo mismo”, razona el analista geopolítico sirio Kevork Almassian. ("Por qué Israel no puede permitirse la paz con Irán")


La balcanización de Irán. Mapa de la distribución de la población por grupos étnicos y religiosos en Irán elaborado por la CIA


Para complementar, "El colapso de la sagrada alianza: cómo Israel está perdiendo América", es un análisis detallado de Mohammed Ibin Faisal al-Rashid, aborda la erosión del apoyo incondicional de los Estados Unidos hacia Israel, impulsada por un cambio generacional, el libre acceso a la información y el descontento con las decisiones de Benjamín Netanyahu.

Estamos ante el fin de un tabú político porque, tradicionalmente, cuestionar el respaldo de Washington a Israel significaba el fin de la carrera de cualquier político o activista estadounidense. Sin embargo, desde octubre de 2023, la opinión pública en EE. UU. ha experimentado un cambio drástico, rompiendo por completo ese consenso histórico debido a las acciones militares en la Franja de Gaza.

El declive de la imagen de Israel no es una fluctuación pasajera, es un fracaso histórico respaldado por cifras: Solo el 32% de los estadounidenses aprueba las acciones militares de Israel. Entre los menores de 35 años, el respaldo se desploma a un mínimo histórico del 9%. El Consejo de Chicago sobre Relaciones Internacionales otorgó a Israel una puntuación de 50 sobre 100, la calificación más baja registrada en casi medio siglo.

El quiebre en las bases partidistas de los Demócratas es visible, el rechazo es abrumador entre los jóvenes. Solo el 15% de los jóvenes demócratas apoya posibles ataques a las instalaciones nucleares de Irán, en comparación con el 55% de los mayores de 55 años. Entre los Republicanos, el bastión más seguro para Israel, la percepción negativa está creciendo. El 57% de los republicanos de entre 18 y 49 años ve a Israel de forma negativa. Congresistas como Thomas Massie señalan que sus votantes ya no entienden por qué el dinero de sus impuestos se destina a financiar bombardeos.

El impacto de las redes sociales y la información abierta desenmascara la propaganda oficial y los medios tradicionales estadounidenses que ya no pueden controlar la narrativa. Las plataformas permiten que los ciudadanos vean imágenes directas y en tiempo real de la destrucción de hospitales, universidades y la muerte de civiles palestinos, generando una enorme brecha de desconfianza frente a los comunicados oficiales del ejército israelí.

El Comité de Asuntos Públicos Estados Unidos-Israel (AIPAC), considerado históricamente el grupo de presión de política exterior más poderoso de Washington, está perdiendo su control. Figuras demócratas progresistas como Alexandria Ocasio-Cortez y Bernie Sanders rechazaron públicamente sus fondos. El verdadero golpe político radica en que figuras moderadas y potenciales candidatos presidenciales para 2028 (como Josh Shapiro o Gavin Newsom) se han sumado a la promesa de no aceptar financiamiento de este grupo.

Aunque pasa inadvertida se aprecia una inesperada alianza entre la izquierda y la derecha (si así podríamos definirla en los EE. UU.) El escepticismo hacia el rol de EE. UU. como "policía del mundo" ha unido a sectores tradicionalmente opuestos. Figuras de la derecha populista aliadas a Donald Trump (como Tucker Carlson y Marjorie Taylor Greene) critican abiertamente que se arriesguen vidas estadounidenses en guerras ajenas y acusan a Israel de intentar arrastrar al país a un conflicto directo con Irán.

Pero es Benjamín Netanyahu el catalizador de ese deterioro, la opinión pública lo ve como el principal responsable del daño a la reputación de su país. Los índices de desconfianza hacia su figura alcanzaron el 59% a nivel general en EE. UU., afectando tanto a demócratas mayores como a republicanos jóvenes.

Como conclusión el cambio en la relación bilateral es de carácter estructural y no coyuntural. Los politólogos como John Mearsheimer, advierten que en un plazo de cinco a siete años, Estados Unidos pasará de la crítica pasiva a adoptar acciones concretas que afecten directamente los intereses de Israel. Israel está dejando de ser percibido como un aliado estratégico vital para convertirse en una carga política y financiera de cara a las nuevas generaciones.

Como apreciarán, en esta ocasión, al contrario de las entregas anteriores de la serie "Los corredores energéticos y la guerra contra Irán en mapas", hemos escogido análisis y críticas de intelectuales del mundo árabe. Repasemos la siguiente ponencia de Abdal Jawad Omar que constituye la sexta entrega de la serie en mención.

Buena lectura.

T. Andino

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El Corredor Económico India-Oriente Medio-Europa (IMEC) es una ambiciosa red de infraestructuras multimodales anunciada durante la cumbre del G20 de 2023. Su objetivo es conectar India con Europa a través de vías marítimas y ferroviarias, atravesando Oriente Medio y pasando por países como Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita y Grecia. Dada la nueva realidad geopolítica de la zona, su ejecución será inviable.

La guerra de Netanyahu contra Irán fue una apuesta por el futuro de Israel, y fracasó.
Abdal Jawad Omar
Mondoweiss / junio 2026


Netanyahu ha apostado el futuro económico de Israel a convertirse en un centro comercial mediterráneo que sustituya el Estrecho de Ormuz. La guerra contra Irán se suponía que iba a hacer eso posible, pero consumió el espacio fiscal, el respaldo estadounidense y el capital del Golfo necesarios para ello.

Existe una versión de la guerra contra Irán que Benjamin Netanyahu quiere que creas que solo trata de centrifugadoras y la supervivencia del Estado judío. La otra versión, mucho menos comentada, es una en la que el premio de Israel es un ferrocarril.  (NdelE: Y los corredores energéticos)

La ambición de Israel, a juzgar por las palabras de su propio primer ministro, es convertirse en el terminal mediterráneo del comercio que fluye desde el Golfo y el sur de Asia - el lugar donde los contenedores asiáticos llegan a los puertos europeos sin causar problemas al Estrecho de Ormuz. La guerra, sea como sea, es una ruta hacia ese destino. La ironía, y no es pequeña, es que la campaña que genera la unidad de la oposición también consume los medios para apoderarse de ella.

Netanyahu lo dijo él mismo dos veces, con tres años de diferencia, ahorrándonos el trabajo de leer entre líneas.

En septiembre de 2023, días después de que India, EE.UU., Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos y la UE presentaran el Corredor Económico India-Oriente Medio-Europa (IMEC) en el G20 de Nueva Delhi, lo calificó como "el mayor proyecto de cooperación de nuestra historia" y prometió que Israel se convertiría en "un cruce central" dentro de él - sus puertos y ferrocarriles formando, en sus palabras, "una nueva puerta de entrada desde la India a través de Oriente Medio hasta Europa, y de vuelta".

En la ONU ese mismo mes, presentó dos mapas, al estilo de un hombre que nunca ha conocido un objeto que no le guste: uno titulado "La Maldición", que representa la red regional de Irán; el otro "La Bendición", que muestra a Israel conectado por ferrocarril y oleoducto a Jordania, el Golfo y luego a Europa. Le gustó tanto el dispositivo que lo trajo de vuelta un año después, diciendo en la Asamblea General de 2024: "Este es el mapa que presenté aquí el año pasado". La sutileza nunca ha sido el objetivo.


El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, pronuncia un discurso ante la Asamblea General de la ONU, 27 de septiembre de 2024


En esta fotografía, Benjamin Netanyahu sostiene un mapa que borra Palestina. Asamblea General de la ONU, 22 de septiembre de 2023.


En marzo de 2026, con Ormuz prácticamente cerrado por la respuesta de Irán a la guerra de agresión lanzada contra él, el discurso dejó de ser un discurso y se convirtió en algo más cercano a una declaración de tesis.

En una rueda de prensa en Jerusalén el 19 de marzo, Netanyahu trazó la línea entre la guerra y el ferrocarril sin que se le pidiera dos veces:

"En lugar de pasar por puntos de estrangulamiento como el Estrecho de Ormuz y Bab el-Mandeb, podemos construir oleoductos hacia el oeste a través de la Península Arábiga hasta los puertos mediterráneos de Israel, y eliminar efectivamente estos puntos de estrangulamiento".

Un Ormuz cerrado, en otras palabras, no es un efecto secundario desafortunado de la guerra. Es el argumento a favor de la alternativa que Israel ha estado vendiendo a inversores desde antes de octubre de 2023. (Ndel E. ¿Pueden darse cuenta de por qué incluso el cierre de Ormuz es beneficioso para Israel? !Por eso siempre prefieren la guerra que la paz! todo va con sus planes!)

El problema de vender una alternativa es que tienes que construirla, y construir cosas, resulta, es difícil cuando tu presupuesto de defensa está devorando el país. Convertirse en un centro logístico exige los elementos poco glamurosos de la diplomacia - capacidad portuaria, ferrocarril, mano de obra, margen fiscal - justo en el momento en que los cuatro están siendo requisados en otros lugares.

El gasto en defensa de Israel se ha estabilizado en aproximadamente el 8% del PIB, un nivel que normalmente se asocia con estados en riesgo existencial en lugar de estados que intentan atraer fondos soberanos. El presupuesto de 2026, elevado a 144.000 millones de NIS (Nuevo Shekel Israelí) deja poco margen para la inversión en transporte que realmente necesita la rama israelí de IMEC. La deuda externa ha subido de alrededor del 60% del PIB antes de la guerra a aproximadamente el 70%. Decenas de miles de reservistas han sido retirados de la construcción y la logística, incluso cuando la exclusión de la mano de obra palestina durante la guerra ha dejado las obras con medio personal y las reparaciones de viviendas estancados.

Nada de esto demuestra necesariamente que la mejora del puerto de Haifa haya retrasado específicamente su calendario, ya que esos datos no son públicos, pero indica el mecanismo: un país que libra una guerra maximalista en varios frentes no puede también estar sentando caminos discretamente. Tarde o temprano, el libro mayor tendrá una sola columna.

También está deteriorando la única relación sobre la que se construyó el corredor: IMEC fue concebido, y será financiado en gran medida, como un proyecto estadounidense. El respaldo de Washington siempre formó parte de su estructura de capital, así como la credibilidad de un banco central forma parte del valor de una moneda. Ese respaldo está visiblemente reduciéndose, tanto por las propias guerras arriesgadas de Estados Unidos como por el espacio de tensión que se abre entre EE. UU. e Israel debido a intereses divergentes en la forma de poner fin a la guerra contra Irán.

Trump supuestamente le ha dicho a Netanyahu: "Estarías en prisión si no fuera por mí", después de que los ataques israelíes en Beirut amenazaran con descarrilar su diplomacia con Teherán. Este no es el lenguaje de un hombre que considera que los objetivos bélicos de su aliado están claramente alineados con los suyos. Por otro lado, Trump le ha dicho a Netanyahu que "lo arregle" con Erdogan en lugar de abrir un segundo frente con Turquía.

Ambos episodios apuntan en la misma dirección: Washington quiere un resultado lo suficientemente estable para que el capital pueda avanzar, mientras Israel sigue comportándose como si más guerra fuera la estrategia.




En esta ecuación, un patrón que tiene que seguir menospreciándote es un patrón cuyo entusiasmo se está depreciando, y el IMEC, como la mayoría de los proyectos de infraestructuras ambiciosos, depende de un entusiasmo que se acumula en lugar de decaer.

Luego está el Golfo, cuyo dinero el corredor no puede prescindir, y que se cubre en algo cercano al tiempo real. Arabia Saudí ha declinado de forma conspicua aceptar el plan del gasoducto, no ajeno a sus propias relaciones frías con Netanyahu, incluso cuando los petroleros permanecían inactivos en el estrecho y Washington puso escoltas navales. Los EAU han tomado la dirección contraria, apoyándose más en los Acuerdos de Abraham y beneficiándose por primera vez de las capacidades de defensa antimisiles israelíes mientras eran bombardeados por drones y misiles iraníes.

Riad inicialmente apoyó la campaña antes de descubrir lo que estaba haciendo con su propia economía dependiente del petróleo, en cambio se ha ido acercando a Turquía y Pakistán. El mayor posible financiador de las ambiciones del centro israelí está, en otras palabras, acercándose al mismo actor que el centro fue diseñado para dejar irrelevante.

Ese actor no ha estado inactivo. Turquía e Irak han impulsado la Carretera de Desarrollo, un enlace ferroviario y autopista de Basora a Mersin vía Bagdad, concebido desde el principio para trasladar el comercio del Golfo a Europa sin acercarse a Israel. Erdogan expresó claramente su objeción al proyecto rival en el vuelo de regreso desde la misma cumbre del G20 que lo lanzó. Dijo a los periodistas:

"Decimos que no hay corredor sin Turquía. Turquía es una base importante de producción y comercio. La línea más conveniente para el tráfico de este a oeste debe pasar por Turquía".

Desde entonces, los funcionarios turcos han hecho explícito el plan israelí en lugar de verlo como algo incidental. El ministro de Asuntos Exteriores, Hakan Fidan, ha declarado que Israel, tras agotar a Irán como adversario, "no puede vivir sin un enemigo", y ahora posiciona a Ankara como el próximo. Fidan incluso ha acusado a Jerusalén de tratar los pactos de seguridad regionales, incluido el marco de defensa Israel-Grecia-Chipre que limita con el corredor gasífero EastMed, como una "alianza militar contra los países musulmanes de la región".

Mapa de 1911 de las vías férreas en Turquía, Asia, realizado por la Oficina de Guerra británica. La Carretera de Desarrollo es un megaproyecto de $17.000 a $20.000 millones que unirá el Golfo Pérsico con Europa. Consiste en 1.200 km de autopistas y vías férreas de alta velocidad desde el puerto de Al-Faw en Basora hasta Turquía (vía Bagdad y Mosul), conectando posteriormente con el puerto mediterráneo de Mersin. (Wiki)



Tampoco es meramente retórica: los camioneros polacos y alemanes ya han hecho el viaje de Europa al Golfo vía Irak en tan solo diez o doce días, un hecho que se repite rápido en los círculos de transporte de mercancías. Cada semana que Ormuz se queda callado afina tanto las ideas de Israel como de Turquía por igual, y solo una de las dos queda libre del lastre político de Israel.

De forma significativa, la política israelí ha empezado a tratar a Ankara menos como un fastidio y más como el próximo adversario. Naftali Bennett, que nunca es un hombre que minimiza una amenaza, ha calificado a Turquía como parte de un eje "similar al iraní".

Tómalo con cautela: la hostilidad entre Erdogan y Netanyahu precede con creces cualquier ferrocarril y tiene sus propias quejas, desde Gaza hasta Siria y un rechazo personal ya bien entrado en su segunda década-, pero el intercambio de acusaciones sobre corredores, puertas y alianzas te indica que ambas partes han empezado a tratar la logística como un campo de batalla propio.

Sería excesivo afirmar que la guerra se está librando por un ferrocarril. La evidencia de eso no llega tan lejos, y las guerras rara vez tienen un solo autor que siga su lógica. Lo que respalda las pruebas es, creo, más estrecho e interesante:

El liderazgo israelí ha vinculado explícita y repetidamente su futuro económico deseado al cierre de Ormuz y a la dilución de su importancia, y ha señalado la alteración del antiguo orden marítimo por la guerra como la condición que hace viable su alternativa.

Lo que se puede decir con confianza es que esto deja a Israel en una posición asimétrica. Incluso en el escenario más optimista, donde Ormuz sigue siendo disputado, se construyen los oleoductos y Haifa amplía lo previsto, la misma campaña habrá gastado en las tres cosas en las que realmente funciona una estrategia de centro: espacio fiscal, un patrocinador estadounidense cuyo apoyo no necesita vigilancia constante, y capital del Golfo dispuesto a pasar por alto el coste político de enrutar el comercio a través de un país en guerra con la mitad de sus vecinos, y dispuesto a bombardear el Golfo en su búsqueda de la victoria total.

Israel aún podría obtener sus ferrocarriles y oleoductos. Pero actualmente financia las vías y tuberías vendiendo las cosas que harían que cualquiera quisiera montarla.

 


Otras lecturas consultadas:

02 julio 2026

El gabinete en la sombra de Soros



por DataRepublican
En X Artículos
Título original: The Shadow Cabinet of Soros
mayo de 2026


Dentro de la organización sin ánimo de lucro financiada por Soros que seleccionó personalmente al equipo de seguridad nacional de Biden y luego fingió disolverse.

El 30 de enero de 2017 -diez días después de comenzar la presidencia de Trump- Rosa Brooks publicó un artículo en Foreign Policy titulado "3 formas de deshacerse del presidente Trump antes de 2020". Expuso cuatro escenarios para destituir al nuevo presidente: impeachment, la 25ª Enmienda, revuelta del gabinete y un golpe militar. Sobre la última opción, Brooks escribió que era "una posibilidad que hasta hace poco habría dicho impensable en Estados Unidos de América".

Brooks fue asesora del Subsecretario de Defensa para Política en el Pentágono, donde reportó a Michele Flournoy de 2009 a 2011. Antes de eso, fue asesora especial del presidente en el Open Society Institute -el nombre predecesor de las Open Society Foundations de George Soros. Tras dejar el gobierno, se trasladó a Georgetown Law, donde ocupa la Cátedra Scott K. Ginsburg en Derecho y Política (Nota del editor del blog: En las universidades estadounidenses, un Endowed Chair o Named Professorship es un honor alto. Un donante -en este caso, Scott K. Ginsburg- aporta fondos para financiar esa plaza de profesor).

Dentro del mismo año de su artículo, se constituyó discretamente una nueva organización. National Security Action se constituyó en 2017 y se lanzó públicamente en febrero de 2018. Sus copresidentes eran Ben Rhodes, asesor adjunto de seguridad nacional de Obama, y Jake Sullivan, quien se convertiría en asesor de seguridad nacional de Biden. Rosa Brooks formó parte de su consejo asesor. También lo hicieron aproximadamente sesenta personas más - el 88,6% de ellos exalumnos de la administración Obama.

El principal financiador de la organización era el Open Society Policy Center, un grupo 501(c)(4) de la familia Soros. Brooks también formó parte de la junta directiva de los Programas de Estados Unidos de Open Society Foundations, la entidad ascendente que otorga subvenciones dentro de la misma red Soros que financiaba la organización cuyo consejo asesor había formado.


Gabinete en la sombra de Soros, administración de Biden. © DataRepublican/X


Esta es la historia de esa organización.

La Lista

La National Security Action - Acción de Seguridad Nacional se lanzó con aproximadamente setenta personas, sesenta miembros del consejo asesor y diez empleados. Su consejo asesor incluía a Tony Blinken, Avril Haines, William Burns, Susan Rice, Samantha Power, Linda Thomas-Greenfield, Denis McDonough, Alejandro Mayorkas, Wendy Sherman, Wally Adeyemo, Kurt Campbell, Colin Kahl, Kathleen Hicks y Jon Finer. Tom Donilon -exasesor de seguridad nacional de Obama- formó parte del consejo asesor.

Cuarenta y seis de los setenta miembros de la plantilla -el 65,7% -recibieron nombramientos en la administración Biden. Sullivan se convirtió en Asesor de Seguridad Nacional. Blinken se convirtió en Secretario de Estado. Burns se convirtió en director de la CIA. Haines se convirtió en Director de Inteligencia Nacional. Power dirigía USAID. Thomas-Greenfield se convirtió en embajador ante la ONU. McDonough dirigía el VA. Mayorkas dirigía el DHS.

Julia Ioffe informó para Puck News el 7 de mayo que la organización ha sido "financiada en gran parte por Alex Soros desde su inicio". Los llamó "los hermanos Biden". Pero Biden contribuyó cinco o seis leales reales a un consejo asesor de sesenta personas. Los otros cincuenta y cuatro eran antiguos alumnos de Obama, mantenidos entre administraciones por el dinero de Soro. Estos son los chicos Soros. Lo han sido desde el principio.


El semillero 

Durante doce meses y once días, desde el 20 de enero de 2021 hasta el 31 de enero de 2022, Cathy Russell supervisó todos los nombramientos de alto nivel en el gobierno federal. Como directora de la Oficina de Personal Presidencial de la Casa Blanca, supervisó la selección de cada secretario del gabinete, subsecretarios, subsecretarios adjuntos, directores del Consejo Nacional de Seguridad (NSC) y embajadores.

Russell está casada con Tom Donilon -el exasesor de seguridad nacional de Obama que formó parte del consejo asesor de la NSA. Entre diez y catorce miembros de esa organización recibieron nombramientos de alto nivel en seguridad nacional que requirieron la coordinación de su oficina durante su mandato. No existe ningún registro público de recusación formal.

Donilon presidía simultáneamente el BlackRock Investment Institute mientras formaba parte del consejo asesor de la NSA. Su hermano, Michael Donilon, fue asesor principal del presidente Biden hasta enero de 2024. Tom Donilon no asumió un cargo formal en la administración Biden. Su esposa dirigía la oficina que seleccionaba a los demás.

Caroline Tess dirigía las operaciones diarias de la NSA como Directora Ejecutiva. También lideró el equipo de transición Biden-Harris responsable de confirmar a los secretarios del gabinete de seguridad nacional. La persona que dirigía la organización cuyos miembros estaban siendo asignados también dirigía el proceso que los colocó. Regresó a la NSA como directora ejecutiva interina en junio de 2021.

El dinero

El flujo de dinero de Soros, el gabinete en la sombra, la financiación de Biden. © DataRepublican/X


El dinero venía a través de una sola cadena. La riqueza personal de George Soros se traslada al Fondo para la Reforma de Políticas, un 501(c)(4) con aproximadamente 841 millones de dólares en activos. (Nota del Editor del blog: Una "501(c)(4)" proviene del Código de Rentas Internas de EE. UU. (Internal Revenue Code). El número se refiere exactamente a la sección 501, inciso c, subapartado 4. Es una sección de la ley de impuestos de los Estados Unidos (el Código de Rentas Internas) que define y regula a las organizaciones de bienestar social que operan sin fines de lucro. Una 501(c)(4) permite promover el bienestar social o común de los habitantes de una comunidad. Permite la actividad política, puede participar en campañas políticas, hacer lobby y apoyar o oponerse a candidatos, siempre y cuando la política no sea su actividad principal. Esta exenta de impuestos, la organización en sí misma no paga impuestos federales sobre los ingresos que recibe. Las personas o entidades que donan dinero a una 501(c)(4) no pueden restar esa donación de sus propios impuestos. Aquí nace el concepto de "Dinero Oscuro" (Dark Money) en el contexto político estadounidense, estas organizaciones canalizan grandes sumas de dinero (caso de George Soros o donantes del espectro político contrario). La ley no les exige revelar públicamente la identidad de sus donantes. Por esta razón, los fondos que fluyen a través de una 501(c)(4) hacia campañas o causas políticas suelen denominarse "dinero oscuro").

El Fondo envía cientos de millones anualmente al Open Society Policy Center, también llamado Open Society Action Fund. Alexander Soros forma parte de los consejos de administración de ambas entidades. El Fondo de Acción distribuye a la NSA: 3,25 millones en 2019, 1,5 millones en 2021, 900.000 en 2023, 1,5 millones más 1 millón adicional en 2024. Total confirmado por la Sociedad Abierta a la NSA: 8,2 millones de dólares - el 67% de todos los ingresos documentados por subvenciones.

Tom Perriello fue simultáneamente director ejecutivo del Open Society Policy Center y miembro del consejo asesor de la NSA, la organización que su entidad financiaba. Su mandato fue de noviembre de 2018 al 14 de julio de 2023. Durante ese periodo, la entidad que dirigió emitió millones a la NSA, 1,4 millones de dólares a Win Without War y casi 2 millones a Foreign Policy for America.

Ioffe encontró el mismo muro de opacidad: "Nadie -ni siquiera los distintos responsables de comunicaciones que trabajan para la NSA- me decía quién está en la junta directiva de la organización ni confirmaba que la financiación del grupo proviene de Soros".

Lo que hicieron en el cargo

El 26 de agosto de 2021, un suicida mató a trece militares estadounidenses y a 169 civiles afganos en Abbey Gate durante la retirada de Afganistán. La investigación del Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara, liderada por el presidente McCaul, concluyó que Sullivan ejerció sistemáticamente poderes sobre el proceso de retirada, con el NSC actuando como "el centro neurálgico para la toma de decisiones críticas" -sustituyendo su juicio por el del Departamento de Estado y el Departamento de Defensa en las decisiones que esas agencias debían tomar. Colin Kahl, que fue subsecretario de Defensa para Política durante este periodo, apareció en la lista del consejo asesor de la NSA.

El 7 de octubre de 2023, Hamás lanzó su ataque contra Israel. Los exalumnos de la NSA que ocuparon todos los puestos de inteligencia y seguridad nacional en el gobierno de Estados Unidos esa mañana incluían a Sullivan como Asesor de Seguridad Nacional, Blinken como Secretario de Estado, Haines como Director de Inteligencia Nacional y Burns como Director de la CIA.

En la reunión de abril de 2026 en Soros Fund Management, Rhodes confrontó a Sullivan sobre las consecuencias. Ioffe informó que Rhodes "sugirió que Sullivan debía enfrentarse a la mancha de esa política". Un ex alto funcionario del Departamento de Estado le dijo a Puck: "Esto es el Jake and Jon Show: Redux, y nadie que conozco está contento con ello. La idea de que el mismo liderazgo de política exterior que nos llevó a la retirada de Afganistán y al encubrimiento del declive de Biden debería encargarse de dotar de personal a la próxima administración demócrata y determinar su política exterior es, en el mejor de los casos, insensible".

La "Disolución"

Cuando Biden asumió el cargo en enero de 2021, la NSA debía disolverse, su personal estaba en el gobierno. La organización externa ya no era necesaria. Ya no era necesario. Las declaraciones ante la Agencia Tributaria muestran lo que realmente ocurrió.

En 2021, el año de la "disolución", la NSA recibió 1,5 millones de dólares del Open Society Action Fund. Tess figuraba como "Directora Ejecutiva Interina" -la primera aparición de la designación "Interina" en el registro de la presentación. En 2022, los ingresos cayeron a cero, pero la NSA gastó 660.686 dólares quemando la reserva de 2021. En 2023, Open Society envió otros 900.000 dólares. Tess, ahora directora ejecutiva permanente, cobraba 267.000 dólares por una jornada laboral a tiempo completo de cuarenta horas. La NSA gastó 1,8 millones de dólares -casi el doble de sus ingresos- con veintitrés declaraciones informativas presentadas contra solo tres empleados W-2, lo que sugiere hasta veinte contrataciones.

El 990 XML de 2023 revela dónde fue el dinero. Gasto en eventos: 742.244 dólares -el doble del presupuesto para eventos de 2024, que es de 372.482 dólares. La actividad principal durante la "disolución" fue la convocatoria. La palabra que usan los insiders de la NSA es "hibernación". Puck confirmó el encuadre: la NSA "entró en hibernación en gran medida" tras la entrada de Sullivan y Finer en el gobierno.

Total recibido por la NSA de su principal financiador durante el periodo "inactivo" de 2021-2023: 2,4 millones de dólares.


La reactivación

En junio de 2023, Alexander Soros asumió formalmente las Open Society Foundations de manos de su padre. Dijo al Wall Street Journal que era "más político" que su padre. Formó parte de los consejos de ambas entidades ascendentes en la cadena de financiación de la NSA - el Fund for Policy Reform y el Open Society Policy Center.

El 14 de julio de 2023, Tom Perriello abandonó el Open Society Policy Center - tres semanas después de que Alex asumiera el cargo.

Entre mayo y noviembre de 2023, cuatro miembros de la NSA abandonaron la administración Biden. Susan Rice abandonó la Casa Blanca en mayo. Colin Kahl dejó el Pentágono en julio. Wendy Sherman dejó el Departamento de Estado en julio. Tom Nides dejó su cargo de embajador ese verano. Las cuatro salidas anteriores al 7 de octubre.

Se marcharon cuando las urnas de Biden se estaban desplomando. En marzo de 2023, las encuestas de Monmouth revelaron que el 44% de los demócratas quería que Biden se apartara. En agosto, una encuesta de AP-NORC reveló que aproximadamente tres cuartas partes del público -incluido el 69% de los demócratas- decían que Biden era demasiado mayor para ser efectivo para un segundo mandato.

El "relanzamiento" del 5 de febrero de 2024 fue un comunicado de prensa para una decisión ya tomada. Caroline Tess emitió un comunicado: "Nuestro objetivo era acabar con nosotros mismos - y en gran medida lo conseguimos. Sin embargo, hoy, la grave amenaza de una segunda Administración Trump obliga a movilizarnos de nuevo". Pero el salario a tiempo completo de Tess, de 267.000 dólares durante todo 2023, confirma que la operación se desarrolló como mínimo desde enero - trece meses antes del anuncio público.

El giro de Harris

En 2020, George Soros invirtió aproximadamente 50 millones de dólares en esfuerzos demócratas, un récord en ese momento. Para la reelección de Biden, el apoyo directo de la familia fue notablemente modesto: el 30 de junio de 2023, George y Alex Soros otorgaron cada uno el máximo legal de 6.600 dólares a la campaña, y luego 250.000 dólares al Fondo de la Victoria de Biden. No pude encontrar ninguna otra comprobación directa. La maquinaria más grande - 60 millones de dólares pasados por Democracy PAC en enero de 2024 - apoyó la infraestructura del partido, no el presidente personalmente.

El 21 de julio de 2024, Biden se retiró. En cuestión de horas, Alex Soros publicó su apoyo a Kamala Harris. Democracy PAC envió 10 millones de dólares a Future Forward, el principal super PAC pro-Harris. El giro fue instantáneo.

Harris no tenía un tribunal independiente de seguridad nacional - ni Ben Rhodes, ni Jake Sullivan. De los miembros de la NSA que abandonaron la administración Biden antes de su fin, siete se unieron a la campaña de Harris. Phil Gordon, miembro del consejo asesor de la NSA, se convirtió en el asesor de seguridad nacional de Harris, cargo que ocupaba desde la vicepresidencia de Harris. Colin Kahl participó en la preparación del debate. Tom Nides asesoró a la campaña.

Las dos medidas de seguridad 

En 1 Thomas Circle NW, Suite 700, Washington DC -las oficinas del Center for International Policy- existían un 501(c)(4) llamado "Nueva Acción de Seguridad", que presentaba declaraciones del IRS bajo ese nombre desde 2009. Su misión declarada: "construir apoyo público para políticas progresistas de seguridad nacional".

En febrero de 2018, Rhodes y Sullivan incorporaron "Acción de Seguridad Nacional". Una palabra diferente. El mismo financiador. El mismo espacio de políticas. Mismo edificio.

En 2020, la original "Nueva Acción de Seguridad" fue renombrada formalmente. La declaración del IRS dice: "GANAR SIN GUERRA F/K/A NUEVA ACCIÓN DE SEGURIDAD". El nombre registrado en la IRS de Win Without War sigue siendo "Nueva Acción de Seguridad" hasta hoy. Una subvención MoveOn.org de 2023 lista al beneficiario como "Ganar sin guerra dba Nueva Acción de Seguridad".

Win Without War (Ganar Sin Guerra) fue fundado en 2002 como un proyecto del Centro para la Política Internacional. Stephen Miles fue director de programación de CIP en 2017-2018, luego se convirtió en director ejecutivo y más tarde presidente de Win Without War - el puente organizativo entre la matriz y la escisión.

Open Society financió ambas organizaciones. 8+ millones de dólares para Acción de Seguridad Nacional. 1,4+ millones para Win Without War. Open Society entregó 3+ millones de dólares a la matriz de Win Without War, CIP.

En octubre de 2025, Win Without War -la organización que aún se llama legalmente "New Security Action"- lanzó la campaña de vallas publicitarias "No es para lo que te has apuntado" en bases militares, dirigiendo a los militares a cuestionar sus órdenes, en colaboración con el Grupo de Trabajo de Derecho Militar del Gremio Nacional de Abogados. Un mes después, el 18 de noviembre, seis legisladores demócratas publicaron un vídeo diciendo a las tropas en servicio activo: "Nuestras leyes son claras: podéis rechazar órdenes ilegales". Una de esas seis legisladoras fue la representante Maggie Goodlander, de New Hampshire. Está casada con Jake Sullivan.

La cámara de eco

En mayo de 2016, la revista New York Times publicó un perfil de Ben Rhodes. Admitió haber creado una "cámara de eco" para vender el acuerdo nuclear con Irán: "Creamos una cámara de eco. Decían cosas que validaban lo que les habíamos dado para decir".

Rhodes ocupa ahora simultáneamente cinco cargos: Copresidente de la NSA. Colaborador de NBC News y MSNBC. Copresentador de Pod Save the World en Crooked Media, fundado por el personal de comunicaciones de la Casa Blanca de Obama. Asesor de Política Exterior para Estados Unidos. Miembro del consejo del Ploughshares Fund, que otorgó a la NSA 75.000 dólares en 2020 y recibió 300.000 dólares del Open Society Action Fund en 2024.

En ningún momento de sus apariciones en las noticias por cable Rhodes es identificado rutinariamente como "Presidente de National Security Action". Se le identifica como "ex Subasesor de Seguridad Nacional" - su credencial gubernamental, no su papel actual de defensa.

Una búsqueda de "Acción de Seguridad Nacional" entre 1.600 transcripciones de Brookings, Carnegie, CSIS, el Council on Foreign Relations, Heritage y decenas de otros think tanks no da resultados. Center for American Progress aparece veintiocho veces. CNAS aparece seis veces. La NSA -la organización que colocó a cuarenta y seis personas en la administración Biden- no aparece ni una sola vez. Sus cofundadores aparecen en más de setenta transcripciones en total. La organización no aparece en el registro público de la conversación sobre política exterior de Washington.


Rosa Brooks y el semillero de tres etapas


Rosa Brooks, Soros, Biden, gabinete en la sombra, seguridad nacional. © DataRepublican/X


El artículo de Brooks de enero de 2017 no existía de forma aislada. Describía una capacidad que dedicaría los siguientes tres años a ayudar a desarrollar.

A finales de 2017, se unió al consejo asesor de la organización que reúne al personal -la NSA. Simultáneamente, formaba parte del consejo de la entidad que lo financiaba- OSF US Programs, que envió 4,9 millones de dólares a la NSA. Luego, a finales de 2019, cofundó el Transition Integrity Project junto a Nils Gilman del Instituto Berggruen - la operación que simulaba escenarios bélicos en los que el ejército y las instituciones federales se negarían a reconocer los resultados electorales. TIP se presentaba bajo el paraguas organizativo de Protect Democracy, la organización de Ian Bassin. Sus ejercicios de guerra se celebraron en el verano de 2020 con aproximadamente 100 participantes. Solo unos diez nombres son públicos. Los otros noventa nunca se han revelado.

Tres escaños. Los mismos años. El mismo financiador detrás de todo.

La mujer que lanzó públicamente un golpe militar diez días después de comenzar la presidencia de Trump asesoró a la organización que estaba formando la próxima fuerza laboral del estado de seguridad nacional, dirigió la junta de la fundación que la financió y cofundó el proyecto que ensayó lo que esa plantilla haría si no le gustaba el resultado electoral.

En sus propias palabras

En mayo de 2025, Rhodes habló en un evento del McCourtney Institute for Democracy.

A las 14:27: "No creo que Joe Biden hubiera ganado las últimas elecciones sin una pandemia. Aun así, apenas logró una victoria. No fue como una corrección".

A las 10:14: "Nosotros, como defensores de la democracia, nos convertimos en defensores de un sistema que había perdido una base".

A las 19:33, criticando el enfoque de política exterior para el que se creó su organización: "Cuando he criticado al Partido Demócrata, incluida la administración Biden, es porque había una especie de deseo de repetir lo de siempre, ya sabes, como tocar los viejos éxitos, ya sabes como hablar mucho de la OTAN, eh, ahí no es donde está nadie".

A las 10:57, describiendo una clase que impartía en la USC: "Cada semana tratábamos a un autócrata diferente. La idea era analizar cómo sus estrategias son similares, pero con matices ligeramente diferentes. Tratamos a Orbán, Putin, Trump, Modi, Netanyahu, Erdogan y Bolsonaro... y también a los chinos. En total, tratamos a ocho autócratas".

En todo ese discurso -sesenta y dos minutos de comentarios directos- Rhodes nunca menciona la Acción de Seguridad Nacional.

En mayo de 2026, declaró a Axios:

"Los dos proyectos más interesantes para pensar son el flujo de personas que puedan trabajar en campañas y poblar una administración demócrata, y luego las ideas que puedan formar una política exterior progresista o demócrata en el futuro".

Esa es la descripción del producto, proporcionado por el fabricante.

2028

La School Kennedy de Harvard y el Belfer Center cuentan ahora con Sullivan como el primer profesor Kissinger, a Nicholas Burns como profesor Goodman, a Power, Sherman, Rice, Hicks, Sherwood-Randall y a Ned Price como codirector interino del IOP - nueve antiguos alumnos confirmados de la NSA en una misma institución. Columbia SIPA ha absorbido a Wally Adeyemo y Jon Finer. WestExec Advisors -cofundada por los miembros de la NSA Blinken y Michele Flournoy en 2017-  ha tomado a Adeyemo como director y a Julie Smith como asesora senior.

En mayo de 2026, la NSA anunció a Maher Bitar como su nuevo Director Ejecutivo. Bitar proviene directamente de su desempeño como asesor jurídico principal y asesor de seguridad nacional del senador Adam Schiff. Antes de eso, formó parte del Consejo de Seguridad Nacional de Biden como Director Senior de Programas de Inteligencia y luego como Subasistente del Presidente.

Se está contratando a un Director Asociado de Encuestas y Divulgación, con un salario de 100.000 a 110.000 dólares, encargado explícitamente de "construir relaciones y realizar acercamientos a candidatos y campañas a nivel congresional, estatal y local".

La web de la NSA sigue sin listar empleados por nombre, ni miembros en la junta, ni consejo asesor, ni informe anual, ni divulgaciones financieras.

Un demócrata del Congreso le dijo a Puck: "Están todos cancelados y no se dan cuenta". Un segundo: "El poder nunca se entrega, hay que arrebatarlo - y ahora mismo, la gente del legado lo está guardando".

Las mismas setenta personas. El mismo financiador. En la misma oficina de fondos de cobertura. Una década y contando.

Una de ellos escribió sobre un golpe militar diez días después de la investidura. En menos de un año ya asesoraba a la organización que formó el gobierno sustituto. En menos de tres años ya estaba jugando con la guerra para que las instituciones se negaran a certificar unas elecciones. Ella ocupó un asiento en la junta firmando los cheques todo el tiempo.

La mujer que supervisó todos los altos cargos de seguridad nacional en la administración Biden estaba casada con un miembro del consejo asesor de la organización cuyos miembros ella misma nombraba. El hombre que gestionaba el talonario de cheques de Soros formaba parte del consejo asesor de la organización que su entidad financiaba. La mujer que dirigía la organización también llevó a cabo el proceso de transición que colocó a sus miembros en el gobierno. El cofundador que construyó una cámara de eco para vender el Acuerdo con Irán preside la organización, aparece en las noticias por cable bajo su credencial gubernamental y nunca lo ha mencionado en cámara ni en sesenta y dos minutos de declaraciones públicas.

La organización que colocó a más de cuarenta personas en la administración Biden aparece en cero de 1.600 transcripciones de think tanks. Su propio equipo de comunicación se negó a confirmar la fuente de financiación a un periodista. Recibió 2,4 millones de dólares de ese financiador durante los años en que afirmó haber sido disuelto. Gastó 742.000 dólares en eventos durante su año "inactivo", el doble de lo que gastó en eventos el año en que estuvo en funcionamiento público. Y su cofundador, en grabación, admite que todo el proyecto solo tuvo éxito debido a una pandemia.

Se reúnen en la misma oficina de fondos de cobertura. Están financiados por la misma familia. Ya están contratando para el próximo ciclo.

Rhodes lo dijo él mismo: "La próxima administración demócrata debería verse bastante diferente a la administración Biden". Pero quienes lo planificaron son los mismos que dirigieron el anterior.

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26 junio 2026

Estados Unidos y los biolaboratorios en Ucrania



por Tito Andino


Esta es una secuela de una vieja historia. En fechas muy anteriores a la actual guerra de la OTAN contra Rusia en Ucrania publicamos una demoledora investigación científica. Nada menos que la demostración de un hecho que era conocido y denunciado sobre todo por Rusia, la presencia de laboratorios biológicos del Pentágono en todo el mundo con una finalidad muy alejada a la investigación científica para el bienestar de la humanidad, al contrario, se denunciaba el desarrollo secreto de armas biológicas usando, entre otros, el territorio ucraniano.

Fue Dilyana Gaytandzhieva, periodista de investigación búlgara quien lo documentó ampliamente, cosa que no fue del agrado de la Agencia Búlgara de Seguridad Nacional y de su anterior director del periódico búlgaro Trud Daily, siendo despedida. Dicho informe apareció por primera vez en 2018 en South Front con una panorámica global del desarrollo secreto de armas biológicas en los biolaboratorios del Pentágono en todo el mundo (usted puede revisar su investigación total en el enlace constante en las notas a pie de página).

Para los expertos está evidenciado que el ejército estadounidense ha producido con regularidad virus, bacterias y toxinas mortales que violan la Convención de la ONU sobre la prohibición de armas biológicas. Millares de personas, sin saberlo, han sido expuestas a patógenos peligrosos y enfermedades incurables. Amparados en la inmunidad diplomática, científicos de la guerra biológica del Pentágono han probado virus artificiales en laboratorios biológicos en, al menos, 25 países alrededor del mundo. Estos biolaboratorios están controlados y financiados por la Agencia de Reducción de la Amenaza a la Defensa (DTRA, siglas en inglés) bajo un costoso programa militar de miles de millones de dólares denominado “Programa de Compromiso Biológico Cooperativo” (CBEP, siglas en inglés), muchos están ubicados en países de la antigua Unión Soviética como Georgia y Ucrania, además del Medio Oriente, el Sudeste Asiático y, por supuesto, África.

Este blog presentó en marzo de 2022 el artículo: “El ‘secreto’ de las armas sucias y biológicas en Ucrania”, demostrando la utilización del territorio ucraniano por parte de empresas estadounidenses vinculadas al Pentágono dedicadas al desarrollo secreto de armas biológicas, eso era ya más que un hecho demostrable.

A pesar de que los experimentos biológicos con fines militares son crímenes de guerra, nada se ha hecho para remediar la situación. El artículo 8 del Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional (CPI) define los experimentos biológicos como crímenes de guerra.

Decíamos por esas fechas que la intervención militar de Rusia en Ucrania tenía objetivos secretos, entre otros el evitar que fanáticos nacionalistas neonazis se apoderaran de los centros de investigación biológica y nuclear manejados por los Estados Unidos en territorio ucraniano. Recordemos que Rusia tomó el control de la central nuclear de Zaporitzia -la más grande de Europa- e impuso también bajo su resguardo la inactiva (y radioactiva) central nuclear de Chernóbil. Los mandos rusos analizaron presuntas evidencias de que las autoridades ucranianas habrían utilizado la planta nuclear de Chernóbil como tapadera para trabajar en la producción de bombas sucias, así como en la extracción de plutonio. El elevado fondo de radiación en la zona de Chernóbil facilitaba el encubrimiento. Los rusos declararon que asumían el control de Chernóbil para prevenir una "provocación nuclear".


Observamos el New Safe Confinement (Nuevo Sarcófago Seguro), una gigantesca estructura metálica en forma de arco instalada sobre el dañado reactor número 4 de la Central Nuclear de Chernóbil, Ucrania, se deslizó sobre el antiguo sarcófago de hormigón a finales de 2016 para evitar de forma permanente la liberación de material radioactivo y permitir que el proceso de desmantelamiento del reactor se realice de manera segura. Las fuerzas militares rusas tomaron la central nuclear y toda la zona de exclusión el 24 de febrero de 2022; tras poco más de un mes de ocupación, se retiraron de la zona y devolvieron formalmente el control de la planta a su personal ucraniano (31 de marzo de 2022)


En aquellos primerizos días de la intervención militar rusa, se dio un interesante planteamiento de Lance D. Johnson (Natural News), el 2 de marzo de 2022, en un corto artículo titulado: "Why did the US embassy official website just REMOVE all evidence of Ukrainian bioweapons labs?" ("¿por qué el sitio web oficial de la embajada de EE.UU. simplemente ELIMINÓ toda evidencia de laboratorios de armas biológicas ucranianos?"). Además, Johnson sostuvo que en esas instalaciones se investigaba la "ganancia de función" de virus y bacterias, vinculándolas con fraudes médicos y el desarrollo de tecnologías dañinas para la población.

"Ganancia de función” en el contexto de los biolaboratorios se refiere a cualquier modificación de un organismo que mejora o añade una nueva habilidad o propiedad a sus funciones biológicas. Este tipo de investigación altera deliberadamente un organismo (generalmente un virus, bacteria u hongo) para que adquiera características que no poseía de forma natural. Las modificaciones suelen buscar que el patógeno sea: Más transmisible, capaz de propagarse más fácilmente entre huéspedes; más virulento, siendo capaz de causar una enfermedad más grave o mortal; más adaptable, al ser capaz de infectar a nuevas especies (por ejemplo, pasar de animales a humanos); más resistente, que pueda sobrevivir a tratamientos médicos actuales, como vacunas o antibióticos.

Dando un buen uso, como objetivo preventivo, los científicos llevan a cabo estos estudios bajo estrictas medidas de bioseguridad para poder predecir pandemias, entender cómo podrían mutar los virus en la naturaleza antes de que ocurra un brote real, desarrollar tratamientos como vacunas y antivirales con anticipación para combatir futuras amenazas. En general, facilita la comprensión exacta de cómo un patógeno interactúa con las células humanas.

Debemos insistir que esos laboratorios biológicos -estudio del presente artículo- son financiados y operados conjuntamente con el Departamento de Defensa de los Estados Unidos. No se trata de una invención ni teoría de la conspiración, el hecho es que parte de esos documentos estaban a disposición pública hasta fines de febrero de 2022 e incluían detalles sobre laboratorios biológicos en Ucrania. No es una teoría conspirativa afirmar que, el 26 de febrero de 2022, la existencia y los detalles de estos laboratorios fueron eliminados del sitio web oficial de la embajada; sin embargo, los archivos PDF han sido copiados por otros medios y pueden ya estar disponibles para la investigación.

Todo esto fue negado en su momento, como no podía ser de otra manera, incluso consultamos a la IA (ahora que está de moda), y argumentó que era una teoría de la conspiración. Detengámonos un momento, es necesario dejar en claro que la IA sigue siendo controlada por personas que la alimentan con la información que éstos proporcionan; como decíamos en un reciente artículo de este blog, la Inteligencia Artificial sigue siendo epistemológicamente inepta y ontológicamente ignorante. En fin, la IA alegó que “agencias internacionales y la ONU han verificado que estas instalaciones son laboratorios civiles de salud pública y que dicha narrativa carece de sustento real”. Veremos más adelante que los datos de la IA almacenados están errados convenientemente por necesidad estratégica de quienes la controlan. 

Alguien decía sobre las "teorías de la conspiración" de que solo se confirma un viejo dicho: "la diferencia entre una teoría conspirativa y un hecho conspirativo es de unos seis meses. En este caso fueron tres años".


     
Imágen referencial de archivo


Lo cierto es que los rusos dedicaron mucho tiempo y esfuerzo reuniendo pruebas de estos laboratorios. Al menos se ha identificado que 15 diferentes laboratorios biológicos en Ucrania fueron financiados por el Departamento de Defensa de Estados Unidos, ahora denominado Departamento de la Guerra (Pentágono)

No eran o no son laboratorios biológicos chinos o rusos, y se dice que hay evidencia de que ocho de esos laboratorios para investigación de armas biológicas eran operados exclusivamente por los Estados Unidos. Estos laboratorios “consolidan y aseguran patógenos y toxinas de interés para la seguridad” para llevar a cabo “medidas mejoradas de bioseguridad, bioseguridad y biovigilancia” a través de “asociaciones internacionales de investigación”. El Pentágono facilitó el proceso de permisos para permitir que científicos ucranianos trabajaran con patógenos de potencial pandémico.

También se quiere negar, al punto de declararlo “conspiranoia”, que el ex Departamento de Defensa de EE.UU. trabajaba directamente con el Ministerio de Salud de Ucrania, el Servicio Estatal de Ucrania para la Seguridad Alimentaria y la Protección del Consumidor, la Academia Nacional de Ciencias Agrarias y el Ministerio de Defensa. Esta red de laboratorios biológicos incluía instalaciones en Odessa, Vinnytsia, Uzhgorod, Lviv, Kiev, Kherson, Ternopil, Crimea, Luhansk y dos instalaciones sospechosas en Kharkiv y Mykolaiv. En 2020, esos laboratorios, en cooperación con el Ministerio de Defensa de Ucrania, instalaron cuatro laboratorios móviles para realizar la vigilancia epidemiológica del pueblo ucraniano y eso se hizo público. Si eso se hace público no hay razones para sospechar nada, dirán algunos…

Tanto el amplio informe de investigación de Dilyana Gaytandzhieva, como “El ‘secreto’ de las armas sucias y biológicas en Ucrania” pueden ser revisadas con calma en este blog en las notas constantes a pie de página.

Ahora entremos en lo candente del momento.

Lo más fresquito de la trama investigada viene de la propia Inteligencia Nacional de los Estados Unidos, Tulsi Gabbard, que dejará su cargo de directora a fines de junio del 2026, reveló el pasado 12 de junio (2026) que “existen más de 120 biolaboratorios financiados por los contribuyentes ubicados en 30 países, y que la administración Biden "amenazó" a quienes intentaron exponer su existencia”, algunos en zonas de alto riesgo como Ucrania. La afirmación de Gabbard señala un encubrimiento intencionado por parte de figuras poderosas como el Dr. Anthony Fauci y otros miembros de la administración Biden.


       Tulsi Gabbard

Las amenazas contra quienes intentaron exponer la verdad, la existencia y financiación de biolaboratorios financiados por EE.UU. ha sido intencionadamente encubierto por personas muy poderosas que afirmaron -falsamente- que estos biolaboratorios no existen, el que decía lo contrario fue tildado de agente extranjero y/o traidor a Estados Unidos.

"Estos biolaboratorios incluyen laboratorios en lugares como Ucrania, que podrían estar en riesgo de comprometerse debido a la guerra en curso entre Rusia y Ucrania"… De hecho, la comunidad de inteligencia había advertido previamente que un laboratorio biológico financiado por Estados Unidos en Ucrania probablemente albergaba patógenos peligrosos y seguía siendo vulnerable a amenazas de larga duración de ataque, incautación o daño ruso", señaló Tulsi Gabbard. 

El siguiente mapa muestra las ubicaciones de laboratorios biológicos en Ucrania, según lo detalló la Directora de Inteligencia Nacional de EE. UU. (DNI), el 12 de junio de 2026.




El 25 de mayo de 2025, Gabbard firmó una orden ejecutiva para poner fin a la financiación federal de la investigación con “ganancia de función” en todo el mundo. Se emitieron nuevas directrices a la comunidad de inteligencia, ordenando aumentar la recogida de esos laboratorios e instalaciones en el extranjero, los resultados de esa operación están siendo observados y evaluados. Según la funcionaria mencionada, “a pesar del evidente potencial de impacto global catastrófico que puede tener la investigación sobre patógenos peligrosos en biolaboratorios, políticos y supuestos profesionales de la salud como el Dr. Fauci, así como entidades dentro del equipo de seguridad nacional de la administración Biden, mintieron repetidamente al pueblo estadounidense sobre la existencia de biolaboratorios financiados y respaldados por EE.UU.

La declaración completa de Tulsi Gabbard puede ser consultada en las notas a pie de página.




Para terminar con este reportaje, citamos un artículo presentado por RT el pasado 12 de junio. EE. UU. publica documentación sobre biolaboratorios ucranianos 'peligrosos'.

La directora de inteligencia nacional (DNI) de EE. UU., Tulsi Gabbard, ha publicado nuevas pruebas de que laboratorios biológicos financiados por EE.UU. en Ucrania estaban investigando patógenos peligrosos. Washington negó previamente cualquier papel en la gestión de estos laboratorios. Ahora, todos los documentos confirmaron las afirmaciones de Rusia, esos biolaboratorios trabajaban en el desarrollo de posibles armas biológicas.

Los documentos desclasificados revelan que Estados Unidos "construyó y apoyó" 40 biolaboratorios en Ucrania, que trabajaron con "patógenos especialmente peligrosos" como ántrax, gripe aviar, ébola, peste y tuberculosis. Al menos 12 de estos laboratorios realizaban investigaciones humanas (estas cifras de laboratorios son aún mayores a los datos que manejaba Rusia). Como se ha explicado más arriba, algunos de esos laboratorios se dedicaban a la llamada investigación de 'ganancia de función', una práctica controvertida por la cual los virus animales se modifican para aumentar su virulencia y transmisibilidad y así estudiar sus efectos en humanos.

Pero, los documentos están parcialmente censurados, aún así demuestran que Estados Unidos pagó la construcción y equipamiento de al menos cuatro laboratorios, con un coste total de más de 9 millones de dólares; también revelan que estos laboratorios realizaron investigaciones en nombre y en colaboración con el Departamento de Alimentación y Agricultura de EE. UU., el Ejército de EE. UU., la Organización Mundial de la Salud, la ONU y varias universidades estadounidenses. Metabiota, una empresa biotecnológica, copropiedad de la firma de inversiones de Hunter Biden, también figura como socia.


Este es el documento completo del arriba seccionado. La fuente es © ODNI. (Oficina de la Directora de Inteligencia Nacional), esta página es parte de un conjunto de documentos clasificados sobre laboratorios biológicos estadounidenses en Ucrania, publicados el 12 de junio de 2026


Cuando las tropas rusas entraron en Ucrania en febrero de 2022, el Ministerio de Defensa ruso afirmó que el gobierno de Vladimir Zelensky en Kiev ordenó la "destrucción de emergencia" de patógenos en varios laboratorios financiados por Estados Unidos en Ucrania. El ministerio acusó a Kiev de ordenar la destrucción en un intento de ocultar su papel en un programa estadounidense de armas biológicas.

Los documentos publicados por el ministerio de defensa ruso incluían una orden del Ministerio de Salud de Ucrania para destruir los patógenos, que incluían "peste, ántrax, tularemia, cólera y otras enfermedades mortales".

Tras revisar miles de páginas de documentos incautados en laboratorios de Donetsk, Lugansk y Jerson, el teniente general Igor Kirillov de las Fuerzas de Defensa Radiológicas, Químicas y Biológicas de Rusia concluyó en 2023: "Estados Unidos, bajo el pretexto de garantizar la bioseguridad global, llevó a cabo investigaciones de doble uso, incluyendo la creación de componentes de armas biológicas, en estrechas proximidades a las fronteras rusas".

Kirillov lideró la investigación rusa sobre los laboratorios hasta que fue asesinado en 2024, supuestamente por el Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU).

Entre las instalaciones mencionadas por el ministerio de defensa ruso se encontraba el Instituto de Medicina Veterinaria de Jarkov. El ejército ruso acusó a Ucrania de investigar posibles armas biológicas en el sótano del instituto. Según los documentos de Gabbard, la instalación sí tenía un sótano donde se almacenaban ántrax y bacterias brucella. Ambos se consideran armas biológicas debido a su extrema contagiosidad y capacidad para causar enfermedades debilitantes.


Una página de un conjunto de documentos clasificados sobre laboratorios biológicos estadounidenses en Ucrania, publicados el 12 de junio de 2026. © Oficina de la Directora de Inteligencia Nacional.


Estados Unidos negó la existencia de esos biolaboratorios

En marzo de 2022, la entonces subsecretaria de Estado estadounidense Victoria Nuland admitió bajo juramento que "Ucrania tiene instalaciones de investigación biológica". Sin embargo, Nuland negó que estas instalaciones trabajaran en armas biológicas e insistió en que "Estados Unidos no posee ni opera ningún laboratorio químico o biológico en Ucrania".

El Departamento de Estado de EE. UU. afirmó: "El Kremlin está difundiendo intencionadamente mentiras descaradas de que Estados Unidos y Ucrania están llevando a cabo actividades con armas químicas y biológicas en Ucrania", mientras que la entonces embajadora estadounidense ante la ONU, Linda Thomas-Greenfield, afirmó que "no existen laboratorios ucranianos de armas biológicas apoyados por Estados Unidos".

En su comunicado, Tulsi Gabbard afirmó que continúa con la recopilación de datos de los laboratorios en Ucrania y de una red más amplia de biolaboratorios vinculados a Estados Unidos en todo el mundo, la oficina estaba recopilando "nuevos detalles sobre ensayos clínicos que se están llevando a cabo en estas instalaciones, lo que plantea importantes preocupaciones éticas, financieras y de seguridad".

Gabbard no estará en posición de seguir actuando, el presidente Donald Trump anunció que nominaría al fiscal federal para el Distrito Sur de Nueva York, Jay Clayton, para sustituirla como DNI. Clayton nunca ha comentado públicamente sobre el tema de los biolaboratorios.

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Principales fuentes de consulta:

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