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21 abril 2026

¿A quién sirve realmente Donald Trump?


La guerra de Irán del generalísimo Trump. Crédito de la ilustración: DonkeyHotey en Who What Why (CC BY-SA 2.0). whowhatwhy.org


por Tito Andino


¿Qué podemos esperar de un multimillonario como Donald Trump en el gobierno de los Estados Unidos dirigiendo la guerra contra Irán?

“Los ricos son una especie de animal grande y peligroso, parasitarios y dañinos y hombres en su mayoría, aun cuando hay mujeres ricas también, que aunque nacidos en cualquier extracto social ocupan las elites del poder y del dinero, verdaderos barones del poder, y hoy han acumulado dinero como nunca antes en la historia moderna, que manipulan todo lo que les interese manipular y que persiguiendo sus intereses pueden ser criminales pero no pagan por ello”. (Mario y Nora Fernández)

A pesar de lo que se dice dentro y fuera de los Estados Unidos respecto a la desastrosa guerra contra Irán, el presidente Trump no está solo y no lo estará. Pese a que hay dos bandos dentro de los EE. UU., político y económico, que rivalizan por dirigir la economía global, no dejarán de respaldarse cuando de beneficios se trata. Es el poder económico quien controla el destino de la -hasta ahora- nación más poderosa del mundo en el último siglo.

Las élites no son simples millonarios que juegan a hacer más dinero, a pesar de que sus fortunas se cuentan en miles de millones de dólares y quizá ni siquiera lleguen al 1% de la población. Esta clase dominante cuenta con el respaldo de una estructura social-económica más “baja”, de los ricos y acomodados, de la clase política privilegiada, quienes sirven a la elite dominante, son su “base social”. Es decir, “la élite dominante cuenta con la escolta de otros ricos inferiores, que forman una especie de pirámide de acomodados, a quienes se suman altos administradores y políticos que ayudan a la elite dominante a manejar el aparato político mundial, cuenta la élite además con no pocos adulones profesionales y aspirantes a millonarios que incluyen incluso a hampones que trafican drogas, personas y servicios”.

El presidente Trump encaja no en la clase adulona, el pertenece al Top de la élite.

Con estas cortas reflexiones pasemos al tema de actualidad, la guerra con Irán y la posición de la élite estadounidense respecto a Mr. Trump.

Un hecho que pocos se percataron en la posesión del presidente Donald Trump (segundo mandato), es que los demócratas sentados a su lado, con Joe Biden a escasos metros, permanecían de piedra, nadie de ese grupo aplaudió a Trump en ningún instante; pero, cuando pronunció la palabra Israel y su defensa a ultranza, con cualquier medida que sea necesaria, Biden y los suyos se pusieron de pie, aplaudieron. El presidente entrante recibió ovaciones de todos en el Congreso (Demócratas y Republicanos). ¿Por qué?

Responderé citando al Coronel Douglas Macgregor, quien -durante la crisis bélica con Irán, se refirió al Congreso de los EE. UU.: “efectivamente todos han sido comprados por el lobby de Israel y los multimillonarios que respaldan al lobby de Israel han comprado a estos candidatos y como resultado casi no tengo ninguna simpatía en absoluto por el Congreso, son tan culpables de todas estas tonterías como el presidente”.

Este es el punto de polémica perpetua, ¿en realidad existe esa influencia -por no decir, dominación- de Israel sobre Estados Unidos? Sería un poco simplista afirmarlo positivamente. Evidentemente hay mucha presión e influencia, no lo dudamos, pero a que sean dueños de EE. UU., está muy lejos de ser verdad, a pesar de que aquí – más adelante- se aprecie como contradicción unos datos perturbadores. La relación entre ambos países es, efectivamente, uno de los temas más analizados y debatidos en la política internacional. Los verdaderos analistas o expertos suelen destacar la combinación de varios factores que explican esa influencia mutua. Comenzando con que la comunidad judía es muy próspera en Estados Unidos, los multimillonarios y gente de prestigio en diferentes ramas sobreabundan y se dice que su fidelidad está con Israel, más que su misma fe religiosa o al país que le otorga su nacionalidad (Estados Unidos); pero, a su vez, son un dilema público en cuanto a las comunidades judías ortodoxas.

Los grupos de presión (lobbies), organizaciones como AIPAC trabajan activamente en Washington para asegurar que los intereses de Israel sean prioridad en la agenda legislativa. Tenemos el valor estratégico que los vincula desde la Guerra Fría, EE. UU. ha visto a Israel como un socio tecnológico y de inteligencia clave en una región muy inestable. Estados Unidos convirtió a Israel en su base militar en Oriente Próximo y lo utiliza, generalmente, cuando de intervenir militarmente se trata, actúan juntos. El caso iraní lo demuestra.

Esa gran afinidad política y cultural se expresa en el apoyo histórico de gran parte del electorado estadounidense que es muy sólido (hasta el momento), tanto de los cristianos evangélicos como de los sectores judíos, que no son homogéneos. Esos grupos presionan a sus representantes, financian campañas e incluso ponen sus candidatos al Congreso y hasta a la presidencia de los EE.UU. para seguir conservando el respaldo político, la ayuda económica y militar que necesita Israel.

Ese sistema de alianzas es muy complejo, no puede ser explicado con simplicidades. Generalmente los intereses de seguridad nacional de ambos países suelen alinearse, aunque no siempre estén de acuerdo en todo. Israel ha demostrado que puede influir en Estados Unidos -nadie lo niega- y hasta demostró con la crisis bélica contra Irán que Estados Unidos no puede obligarlos a nada.

Por supuesto, también hay quienes piden que debemos dejar de pensar en la hipótesis de que la política exterior estadounidense está subordinada a intereses ajenos, que eso carece de fundamento estructural y que resulta una equivocación pensar que Estados Unidos se ve forzado a participar en conflictos por presiones externas o liderazgos individuales (Netanyahu e Israel), en realidad la dinámica de poder no funciona así. En el sistema internacional, las potencias actúan bajo su propia lógica de beneficio, Washington no cede su soberanía ante terceros. Dicen que lo que percibimos como una influencia externa -de Israel- es una interpretación muy común que ignora la verdadera raíz geopolítica: controlar las rutas energéticas y estratégicas fragmentando el suministro de energía en Asia central. La realidad es que, hablando de geopolítica, al interrumpir estos flujos, EE. UU. busca forzar (someter sería un término correcto) a los mercados europeos y asiáticos a orbitar bajo su control, someterlos a la dependencia energética estadounidense, lo que garantizará la estabilidad de su moneda y su dominio militar y de allí el rol fundamental que asume Israel en Oriente Próximo. Los dos se necesitan (este es un argumento correcto, pero no necesariamente único).

Así las cosas, es indudable que Trump -como cualquier otro líder de Estados Unidos- escucha demasiado a los israelíes. Y en el caso iraní, los socios calcularon mal. Israel prometió una guerra corta y decisiva, una guerra relámpago como solían hacer inicialmente los nazis; por su lado, Trump prometió grandes negocios a los inversionistas. Lo lógico es que si no resulta, pagarán un alto precio en respaldo político y con la opinión pública en contra. Así acontece, los socios de guerra (Trump y Netanyahu) se enfrentan a una oposición interna masiva, muy bien encubierta por la censura. Los propios republicanos cuestionan a Donald Trump y la gente está descontenta en Israel con una oposición cuestionando a “Bibi”. Por su lado, las verdaderas élites que controlan el poder aspiran seguir haciendo pingues negocios, los políticos y militares de alto grado que hagan su show mientras mandan al matadero a miles de jóvenes soldados.


La portada de 'The Economist' (21 al 27 de marzo de 2026) dedicada a Trump con el titular "Operación Furia Ciega", como sátira del nombre real de la operación "Furia Épica".


En 1966, el profesor Caroll Quigley, de la Universidad de Georgetown dijo: 

"Los poderes del capitalismo financiero tienen otro objetivo de gran alcance, nada menos que crear un sistema mundial de control financiero en manos privadas capaz de dominar el sistema político de cada país y la economía mundial en su conjunto". 

Esa es la política de los Estados Unidos, sea cual sea el presidente de turno, ya sea con el respaldo sionista o no. Observamos como en la tarde del 15 de abril 2026, el Senado ha votado por continuar la guerra contra Irán, seguramente se cortarán algunas cabezas por la mala “gestión” (probablemente del Secretario de Guerra, Pete Hegseth), pero el programa debe continuar.

En este momento existe solo dos probabilidades en el campo político para la élite del verdadero poder mundial: Decidir poner fin al gobierno de Trump, que ha jugado su rol, iniciando una guerra y haciendo ganar miles de millones de dólares no “presupuestados” a los accionistas del Complejo Militar Industrial y otros especuladores financieros, entre los que se cuenta el mismo Trump, gestos que sin duda se le agradece; o, debido a que Trump ha dado claras muestras de estar fuera de sus cabales, ser sometido a un proceso de destitución -el famoso impeachment-, se dice que los reveses militares lo han desquiciado, siendo que sus actos podrían conducir a una catástrofe global, se ha rumoreado de ataques de histeria del presidente que pudieren afectar en las decisiones operacionales de las fuerzas armadas. ¿Les recuerda a cierto desquiciado alemán de ridículo bigote?   

En principio eso no es de preocupación para la élite, lo que el real poder en las sombras busca es ganar más dinero y controlar los mercados. Utiliza las guerras para apoderarse del petróleo y demás recursos estratégicos de otras naciones y siempre dispondrán de “patriotas” dispuestos al sacrificio de ir a guerrear por el mundo en nombre de la “democracia”.

Ergo, ha dejado de producirles gracia a las élites al escuchar a Mr. Trump amenazando con arrasar toda una civilización o que los iraníes regresarán a la edad de piedra, etc, etc. El hombre naranja ha encontrado un gran socio, aún más delirante que él, Bibi Netanyahu, quien gusta de vivir en perpetua guerra, según las malas lenguas para que no someterse a procesos judiciales… lo mismo que su colega de los USA, se dice que prefiere esto a que estalle la bomba de los escándalos referentes a su buen amigo, el difunto Jeffrey Epstein.

La pregunta es, ¿por qué las élites tendrían que frenar a Trump, cuando el Senado de los Estados Unidos decidió respaldar la guerra de Trump? Es lógico entender que a la élite no le conviene una hecatombe global en momentos en que la guerra es buena para sus negocios mediante especulaciones financieras y producción de armamento, una fuente casi ilimitada de recursos. Desgraciadamente no lo sería si sus sabuesos rabiosos, alterados en su ego, decidieran ir más allá en su confrontación contra Irán, haciendo uso de armas nucleares. Sería el fin del juego, el negocio se cae.

Para salir de este lío, debería impedirse que Trump siga haciendo lo que no funciona. “Recuerda la definición de locura. Hacer lo mismo una y otra y otra vez con la expectativa de que vas a obtener un resultado diferente”, como un loco, redoblando la apuesta en lo que ha fracasado en el pasado y esperar que funcione. “No va a pasar. No importa cuántas pequeñas islas intenten tomar en el Golfo Pérsico”, dice el coronel Mcgregor.

Insistamos, esto aconteció por el simple acto de confiar y escuchar demasiadas promesas vacías de Israel y del lobby sionista estadounidense, a Trump le vendieron el argumento de que esto sería rápido y sucio, sí esa es la palabra correcta: sucio, con grandes e inmediatos réditos a cosechar, ha calculado muy mal, ha subestimado el desafío que significó atacar y enfrentarse a Irán. La realidad le ha hecho saber que eso no es posible. Trump está influido por el núcleo duro sionista de Estados Unidos.

Lo siguiente no es mera especulación, ni contradicción con lo dicho más arriba. Es importante recordar un acontecimiento relativamente reciente. Donald Trump, tras asumir su segundo mandato en 2025, volvió a implantar una tradición, celebrar en la Casa Blanca la festividad judía de la Janucá. En efecto, el 16 de diciembre de 2025, acudieron cientos de estadounidenses integrantes de la comunidad judía que son destacados líderes políticos y personalidades influyentes en diversas áreas. El presidente Trump reafirmó su compromiso con el estado de Israel y la comunidad judía estadounidense, subrayando su papel como defensor de la misma, se declaró "amigo y defensor del pueblo judío".

Lo curioso es la forma en que los invitados manejaron a Trump, dando a entender quien realmente manda en la Casa Blanca. Los gestos del señor Mark Reed Levin, quien ostenta el cargo de miembro del Consejo Asesor de Seguridad Nacional, fue osado, vapuleó “cariñosamente” a la corpulenta figura del presidente, ante las cámaras lo abrazó, lo jaloneó alegremente, resultando incómodo para Donald Trump quien se dejó “someter”. Esto puede ser interpretado como un acto simbólico de dominación, Levin le dice a Trump algo… sobre “la cosa legal de poder hacer que tú seas electo cuatro años más”), no se entiende bien las palabras de Levin en medio de aplausos y gritos, pero Trump contesta que él ama a Israel también. Lo que si se escucha claramente es que Levin expresa: “éste es nuestro primer presidente judío de Estados Unidos”. Trump, simplemente contesta: “es verdad”.

Se entiende esto o puede intuirse, que no se trata de un simple acto de afecto y dominio corporal entre dos amigos, es una clara demostración de quien manda en lo político y económico en los Estados Unidos, porque tras esta escena hubo un acto más bochornoso para todos los Estados Unidos de América, que se pavonean de ser los portadores de la libertad y la democracia en el mundo. Momentos después, aparece en escena una señora, Miriam Adelson, que una de las más poderosas personas reunidas en la Casa Blanca, dicen que es una de las sombras por encima de la política y el poder en los Estados Unidos. Ella insiste a Trump que deben ser cuatro años más (en el poder), le dice: "Bueno, piénsalo, yo te voy a dar otros 250 millones de dólares". 

Luego de ver esas escenas (existen videos que pueden buscarlos en internet/Youtube sobre esa fiesta en la Casa Blanca), la pregunta, por supuesto, es: ¿quién manda en los Estados Unidos? ¿La pregunta se responde sola? ¿Reveló Donald Trump -sin desearlo- a quienes le pusieron en el poder y que serían los que realmente mandan en la Casa Blanca? 

Miriam Aldeson fue cónyuge de Sheldon Aldeson (que falleciera en 2021), entregaron en las tres campañas políticas de Donald Trump alrededor de 700 millones de dólares, Trump reconoció que el matrimonio era un frecuente visitante de la Casa Blanca, no eran simples aportantes de campañas electorales, acudían para moldear las políticas entre Tel Aviv y Washington. Miriam, ya viuda, sigue visitando la Casa Blanca, algo que también suele hacer con frecuencia "Bibi" Netanyahu (siete veces en menos de un año, la última entre el 10 y 11 de febrero del 2026). 

Lo anecdótico de lo arriba comentado, es que la opinión internacional está ahora admitiendo que Israel considera a Trump “un hombre comprado que tendrá que hacer lo que ellos le digan” (a parte de las especulaciones sobre el caso Epstein).





Volvamos al tremendo problema que se compró Trump gracias a sus amigos de Israel y al lobby sionista estadounidense. 

En lo político, el presidente está siendo duramente atacado por todos los frentes debido a su aventura bélica. Afirma Douglas Macgregor, “si lo presionas demasiado en una dirección, él va a contraatacar. Supongo que su círculo íntimo, incluidos los militares, están todos sentados preguntándose cómo salimos de esta, cómo terminará esto, qué podemos aceptar. En Washington, gran parte está hipotecando la vanidad, en otras palabras, dicen no podemos hacer tal cosa porque parecerá que perdimos. Y como le digo a la gente…”

A pesar de proyectar un aire de confianza, la verdad es que, a puerta cerrada, Trump y Netanyahu están desesperados. Trump es consciente que le mintieron y que asumió malas decisiones, se niega aceptar que se equivocó, debería admitirlo, debería ordenar el despido de ciertos personajes que lo adulan en nombre de Israel… más eso no va suceder jamás, por lo que no hay mediadores capaces de intermediar para poner fin a esta tragedia.

Trump se está negando a sí mismo, no acepta que sus palabras están siendo objeto de burla y humillación a nivel nacional e internacional. Ha perdido el respeto -los memes sobre él son graciosos y ridículamente insultantes-. No se equivoquen, Trump demostró antes que puede ser dulcemente vengativo ante sus críticos, su ego lo lleva a elucubrar como revertir las cosas, y debemos estar atentos a lo que va a hacer ahora. “Los instintos le dicen que debe redoblar la apuesta y aplastar a Irán, tiene que restregarles la cara por el suelo”; así que la posibilidad descrita de que Trump nunca tomó en serio la tregua es cierta. De todas formas, en Israel no le hacen mucho caso al presidente Trump, a pesar de que sus amigos si lo respaldan en Washington.

Estados Unidos demuestra la intencionalidad de redoblar la apuesta, luego de haber hecho un uso descomunal de las armas disponibles, el armamento está agotado y probablemente para ello fue la dichosa “tregua”, a muchos les huele a falsa tregua, no para entablar negociaciones de paz, es para disponer las reservas de armamento almacenado en Estados Unidos y llevarlo al teatro de operaciones.

La realidad estratégica en el siglo XXI es, en parte, lo que se denomina la “guerra asimétrica"; no obstante, Douglas Mcgregor no está de acuerdo con ese término para las acciones emprendidas por Estados Unidos contra Irán, lo explica: “No, no lo es. Tienes por un lado a los Estados Unidos que ha desplegado su estructura militar de la Segunda Guerra Mundial. Estás viendo la estructura militar de 1944-45, con equipo nuevo, pero es la misma estructura. Grupos de batalla de portaaviones, muchos aviones, bombarderos y demás. Del otro lado está la nueva estructura de fuerzas del siglo XXI y esa es la estructura de ataque ISR. ¿Y cómo es eso? Bueno, esto fue concebido inicialmente como idea por los rusos en la década de los 70, descubrieron que tiene sensores en el espacio, tiene sensores en el mar, tiene sensores en tierra, sensores a medio camino entre el espacio y la tierra. Conectas todos estos sensores en tiempo real con todos esos sistemas de ataque que se están volviendo muy precisos y ahora hemos llegado al punto donde esta precisión es asombrosa. Es increíble. Alguna vez tuvimos el monopolio de la precisión antes del cambio de siglo. Lo hemos perdido. Esa capacidad de precisión está en manos de gente en todo el mundo y de repente potencias de nivel medio que antes eran incapaces de ofrecer resistencia pueden paralizar nuestras fuerzas armadas”.

Es necesario aclarar que significa el acrónimo ISR en el contexto de defensa y guerra. ISR es el pilar fundamental de la estrategia militar moderna: Intelligence, Surveillance, and Reconnaissance (Inteligencia, Vigilancia y Reconocimiento). Consiste en la infraestructura técnica y organizada diseñada para que los comandantes tengan una visión clara y en tiempo real del campo de batalla (conexiones satelitales, drones, etc.)

Para finalizar. Las cosas andan tan disparatadas que tenemos que traer a colación un tema ya tratado en este blog, el fundamentalismo religioso basado en la concepción puritana de que hay gente “elegida” que se complace de tener un “pacto” especial con Dios, así nos hizo saber Mr. Trump en la oración con su asesora bíblica y su séquito de "santos", quienes le otorgaron el “visto bueno divino” para emprender el camino de la guerra contra Irán. Para un público racional esto es solo propaganda para emocionar a millones de incautos y fieles cristianos estadounidenses. 

Sabemos a ciencia cierta, que las verdaderas élites del poder terrenal y del infinito (porque tienen la capacidad de dominar el espacio) expresan falsamente que su poder se apuntala en el dogma de las virtudes cristianas de caridad, perdón y comprensión, no existe tal cosa en sus mentes. Se basan en el concepto de la guerra, de lo que ellos denominan la guerra “buena”, aquella que otorga ganancias colosales. Pregonan el “amor” de Cristo asesinando al prójimo por codicia. Y aquí no hay contradicción entre la religión judía y el mundo cristiano, las dos compaginan en hermandad a través del sionismo cristiano enquistado en la élite estadounidense, su propósito es la codicia sembrando la muerte.


Una desagradable muestra de la campaña manipuladora del presidente Trump, que él mismo ha publicado a través de su Truth Social.


“Lamentablemente” para Mr. Trump y la política global de los Estados Unidos -que incluye a Republicanos y Demócratas- las posibilidades estratégicas de EEUU tras la continuación de su derrota en la batalla contra Irán deberán ser replanteadas. No siempre se gana, es lógico pensar que, metafóricamente, pueden devolver a la edad de piedra a Irán, porque van a destruir su base económica; pero, las expectativas del plan general ha fracasado. Los socios europeos de Estados Unidos no han secundan este proyecto, -no por defender a los agredidos-, simplemente va en contra de sus intereses como grandes potencias coloniales. Ni que decir de la férrea oposición de China y Rusia.

Sin embargo, el que Trump, Bibi Netanyahu y otros osados “representantes” de dios decidieran hacer uso del arma nuclear es algo que las élites no querrán permitir. Es cierto que muchos miembros de la élite se declaran fervorosos cristianos, otros sueñan con la llegada del Armagedón si se desatara una guerra nuclear en el Oriente Medio (lo hemos revisado en anteriores entradas). Reiteremos, eso no es bueno para los negocios, los dueños del poder no van a tolerar que la histeria de ciertos fundamentalistas estadounidenses que “asesoran” a los gobiernos de Estados Unidos e Israel contribuyen a cumplir una “profecía”.

Si ello aconteciera -como decían los autores del betseller “El Enigma Sagrado”: “el resultado bien podría ser, de modo harto literal, el fin del mundo. Este fin del mundo no sería el retorno extático de sadoquitas muertos hace siglos y que, cogidos de la mano, darían saltitos por los Campos Elisios, sino la lenta y asfixiante agonía de un invierno nuclear. Si ese es el único sentido que cabe encontrar en la era moderna, verdaderamente la humanidad está en bancarrota y Dios -comoquiera que lo conciban las diversas confesiones- sencillamente habrá malgastado su tiempo”.

En este punto es que se duda que las élites permitan el uso de armas nucleares. ¿A quién van a vender sus productos industriales, sus armas, sus coches, sus medicinas, su industria de alimentos chatarra, etc., etc., si los potenciales miles de millones de clientes van a esfumarse en un invierno posnuclear? Los fundamentalistas religiosos que están marchando por los pasillos de Washington y Tel Aviv (quizá también en Teherán) o cualquiera que sea la religión, solo puede llevarnos a un rumbo: la autoinmolación planetaria.

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Las citas del Coronel Douglas Macgregor pertenecen a una de sus tantas entrevistas publicadas en Youtube. 

17 abril 2026

La economía de desgaste en la guerra

         "El Bloqueo", caricatura política (Knight Cartoons, obra de Mark Knight)


por Tito Andino
Revisión y resumen de varios artículos de actualidad.


Una interesante pregunta que se plantea y analiza diariamente por muchos expertos probablemente ya no es novedad. “¿Qué podría suceder cuando una dudosa victoria táctica de Estados Unidos/Israel oculta una derrota estratégica inminente? Nadie conoce a ciencia cierta cuáles son las reales reservas del belicoso dúo, pero los hechos parecen querer demostrarnos que el enorme coste material y económico de la defensa aérea israelí contra los económicos y letales misiles iraníes han inclinado la balanza en beneficio de Irán.

Debe quedar claro que los ataques de Irán no están destinados a “destruir” Israel, no se realizan para demoler edificios, peor aún para matar civiles. Esos ataques no han sido ni los más grandes ni los más mortíferos, los más sofisticados misiles balísticos apenas fueron puestos en acción tras semanas de guerra y toman pocos minutos en llegar hasta Israel.

El mensaje iraní es demostrar al pueblo de Israel que no son invencibles, que sus líderes les han mentido y que la propaganda ha dejado de ser un arma efectiva. Los ataques iraníes están diseñados para destruir la capacidad de defensa de Israel, degradar sus sistemas para una siguiente etapa, los complejos militares y centros vitales de Israel (industria y economía).

Los interceptores de defensa, sea cual sea el sistema utilizado por Israel (aquí no nos pondremos exquisitos en describir esos mecanismos conocidos por muchos) se disparan desde baterías instaladas por todo Israel, son eficaces, derriban misiles entrantes, pero luego viene otra ola de misiles y más lanzamientos de interceptores atajan un buen número de objetos atacantes; tras un corto y relativo tiempo de calma, una nueva ola de misiles se acerca, a veces puede ser en mayor número, e Israel consume más interceptores. No "conformes" los iraníes aún se atreven a lanzar otra oleada, obligando a Israel a lanzar más interceptores.

Cuando se anuncia el fin de la alerta, ¿cuántos interceptores de la defensa aérea israelí se habrán consumido? Revisemos un informe basado en un ejemplo verdadero que explica un ataque con cuatro oleadas de misiles iraníes en un intervalo de tres horas (durante la tercera semana de conflicto):

“Israel disparó 86 interceptores Arrow en menos de tres horas. La tasa de intercepción fue de aproximadamente el 78%, bajo cualquier estándar un rendimiento defensivo notable”. Las fuerzas de defensa de Israel declaran una defensa exitosa. Netanyahu y sus voceros alaban la preparación y capacidad de sus fuerzas armadas. El escudo de hierro es fuerte y se mantiene firme, una defensa “impenetrable” que, obviamente, no puede atajar todos los objetos entrantes, pero el 78% de éxito es técnicamente un logro inmenso ante misiles balísticos. Pero hay algo que esos titulares de los noticieros no mencionan, ha sido una noche aterradora, estratégicamente devastadora dirían otros, a pesar de que dibujan una victoria. Esos 86 interceptores representan aproximadamente 258 millones de dólares en municiones gastadas por Israel que no puede reemplazarlos a corto plazo.

Aquí entra en juego la trampa financiera: Misiles Arrow vs Misiles Iraníes, el éxito de impactos del Arrow requiere sensores, procesadores y propulsión al límite de la tecnología actual. Cada interceptor Arrow 2 cuesta unos $2.200.000 y los Arrow 3 valen unos $3.500.000 (aproximadamente), Israel los disparó combinados, estimaciones señalan un gasto total de al menos 258 millones (posiblemente superando los 300 millones de dólares).




Comparemos con lo que gastó Irán en ese ataque, sus misiles Ghadr-H cuestan aproximadamente entre 150.000 y 250.000 por unidad. El más avanzado Kheibar Shekan ronda entre los 300.000 y 400.000. Se usaron unos 160 misiles iraníes, si los ponemos a un costo promedio de $400.000 cada uno (que no es el caso, al menos no de todos), quiere decir que Irán gastó 64 millones de dólares o menos, obligando a gastar a Israel 258 millones de dólares como mínimo. Es una ventaja de costos de 4 a 1 para el atacante. El ejemplo es de una sola noche. Irán lanzó ataques similares separados por lo menos una docena de veces durante las tres primeras semanas del conflicto.

Irán entiende esto a la perfección. El caso del ejemplo no fue diseñado para abrumar las defensas en un solo ataque, estaba forzando el gasto insostenible de interceptores. Cada Arrow disparado es uno menos disponible para el día siguiente. Es una guerra de desgaste aplicada a la defensa antimisiles, las matemáticas favorecen abrumadoramente a Irán.

Un dato llamativo, la guerra empezó con cazas furtivos y misiles de crucero de precisión -como el Tomahawk-, dicen que las reservas de Tomahawk acumulados durante muchos años se ha reducido drásticamente; lo mismo se dice de los misiles de crucero JASSM, usados al máximo, se ha consumido casi todo el inventario de misiles de larga distancia, dejando a los poderosos, modernos y ultra caros cazas furtivos de última generación sin el material suficiente para ser empleado.

Un buen análisis señala que la guerra tendrá que dar un giro, probablemente drástico, comenzó con alta tecnología y probablemente termine “con bombas gravitatorias lanzadas desde aviones que hasta tu abuelo reconocería. Los viejos bombarderos B-52, más antiguos que el Estado de Israel, están lanzando ahora JDAMs no guiados directamente sobre Irán”. Para dibujarlo más claro, las JDAM (Joint Direct Attack Munition) son kits de guía que convierten bombas de caída libre convencionales ("bombas tontas") en armas guiadas de alta precisión ("bombas inteligentes") mediante tecnología GPS y sistemas de navegación inercial (como las que usa Rusia en territorio disputado a Ucrania con el fin de conservar sus preciados misiles de precisión).

Estamos tratando de economía de desgaste. Otro sencillo ejemplo de la relación coste-intercambio merece ser comprendido. Supongamos que el gasto ofensivo total de Irán durante toda la guerra es de 200 millones de dólares, para hacerlo frente el Pentágono solicita 200.000 millones de dólares en financiación suplementaria. “Eso es una proporción de 1.000 a 1, que es el tipo de retorno del capital por el que la mayoría de los fondos de riesgo matarían a muerte, aunque normalmente no en este extremo”.

Un dron Shahed de 50.000 dólares requiere la intervención de un Patriot de 3,87 millones para interceptarlo, ofrece a Irán una eficiencia de capital inigualable por enfrentamiento que los contratistas de defensa estadounidenses solo pueden admirar, pero que no les da vergüenza, ya que van a ganar mucho dinero, demasiado…

Otro ejemplo, Irán no tuvo, ni tiene una marina o flota aérea de guerra a destacar, no necesita de ninguna de ellas. La doctrina de la asimetría de costes es muy simple: miles de drones y misiles baratos con una dosis de paciencia para dispararlos uno a uno hasta que las matemáticas del interceptor se rompen.

Es una asombrosa asimetría financiera. El patrón es consistente, se disparan salvas de misiles diseñadas específicamente para agotar las reservas de interceptores israelíes. El costo acumulativo de defensa aérea de Israel se estimaba entre 1.800 y 2.300 millones de dólares en interceptores gastados (hasta finales de la tercera semana de guerra). El presupuesto de Israel no puede sostener operaciones defensivas de un cuarto de billón de dólares cada pocas noches. Por el otro lado, el presupuesto de defensa de Irán puede sostener sus ataques promedio de 64 millones dólares indefinidamente. No son especulaciones, se trata de evaluaciones estratégicas basada en datos disponibles (hasta la tercera semana de guerra) y divulgadas por expertos.

“La realidad estratégica se vuelve aterradora. Israel no puede fabricar interceptores Arrow a nivel nacional en cantidades suficientes para reemplazar lo que se está consumiendo (Arrow es un sistema israelí que Boeing fabrica bajo licencia), la capacidad de producción no existe en territorio israelí. La producción del Arrow está limitada por la capacidad de fabricación de la empresa Boeing en los Estados Unidos. El inventario de Arrows de Israel antes de este conflicto se estimaba en menos de 500 interceptores en total. La línea de producción operando bajo contratos y prioridades normales de tiempo de paz produce aproximadamente de 60 a 80 interceptores Arrow por año entre ambas variantes. Israel ha estado consumiendo esa cantidad de interceptores en una sola semana en este conflicto”.

Las matemáticas no cuadran, incluso si Boeing pudiera duplicar la capacidad de producción de inmediato, lo cual no puede hacer, aún tomaría un mínimo de 18 meses reemplazar lo que Israel ya ha disparado. Los ataques no se detuvieron el primer mes, fueron acelerándose. Esa es la realidad de la cadena de suministro que hace imposible un reemplazo rápido debido a restricciones de la física y la fabricación que el dinero no puede superar. “Cuando Israel realiza un pedido de emergencia de interceptores, el proceso de fabricación aún toma un mínimo de nueve meses, incluso con la designación de prioridad del Departamento de Defensa y Financiamiento ilimitado. Ese cronograma de nueve meses asume que todos los componentes están disponibles, que todos los proveedores están operando a su máxima capacidad y que no ocurren interrupciones en la cadena de suministro. Ninguna de esas suposiciones es cierta en este momento”.

Mientras tanto, el grupo industrial Shahid Bagheri de Irán opera múltiples instalaciones que producen misiles de cuatro a seis meses, con reservas medidas en miles durante dos décadas de producción. Irán puede mantener las tasas de ataque actuales durante meses sin nueva producción.

El negocio de este tipo de armamento es tan grande que los contratistas de defensa globales se enfrentan a una demanda sin precedentes en diversos conflictos. Estados Unidos tiene compromisos con Europa que, a su vez, suministra a Ucrania los sistemas de defensa aérea. “Taiwán está ordenando interceptores para un posible conflicto con China, compitiendo directamente contra los contratos israelíes por los mismos espacios de producción. Los países de la OTAN en Europa deben reponer sus propias reservas de defensa aérea. TODOS solicitan al mismo limitado grupo de proveedores. Todos los contratistas de defensa del planeta están operando a su máxima capacidad con retrasos en los pedidos que se extienden meses o años. Estados Unidos se han comprometido a suministrar interceptores Arrow adicionales bajo ayuda de emergencia, pero la entrega acelerada significa un mínimo de seis meses. Los Estados Unidos no mantienen reservas de Arrow”.

La defensa aérea israelí enfrenta decisiones de racionamiento, significa que toda la doctrina de defensa de Israel está en riesgo. Su defensa aérea en capas “Cúpula de Hierro” pierde su capacidad de defensa contra misiles balísticos. Significa priorizar objetivos y decidir qué ciudades defender y cuáles dejar expuestas, sus radares y sistemas de seguimiento deben determinar cuáles misiles representan una amenaza a ser interceptados y otros que se dejará sigan su trayectoria final, los ciudadanos saben que pueden ser sacrificados debido a la escasez de municiones.

Esta guerra está siendo observada por otras potencias, están tomando nota para replicar la misma táctica de producción de misiles y saturación económica. Si Irán gasta aproximadamente 64 millones de dólares una noche e Israel gastó un mínimo de 258 millones de dólares esa misma noche. Durante 20 días de ataques sostenidos, Irán habrá gastado unos 1.280 millones de dólares e Israel, solo defendiéndose, gastará una friolera cifra de más de 5.000 millones. “La ventaja de costos para el atacante es consistente y puede sostener el gasto indefinidamente”.





Por otro lado, no existen cifras realistas sobre el presupuesto anual de defensa iraní, el SIPRI (Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo) en 2024 estimó el gasto en aproximadamente 7.900 millones de dólares, se piensa que la cifra es muy conservadora, está basada en datos presupuestarios oficiales y tipos de cambio de mercado. En respuesta a las tensiones regionales, la proyección para 2025 era que el gobierno iraní planeaba triplicar su presupuesto de defensa (145% al 200% según distintas fuentes). Estimaciones alternativas del IOD/IISS estiman que el gasto real en 2024 fue de casi 17.000 millones de dólares, incluyendo flujos de ingresos no detallados en el presupuesto público. Otras fuentes proyectaron para 2025 una cifra de 50.100 millones de dólares, sumando partidas extrapresupuestarias y exportaciones de petróleo directas a las fuerzas armadas.

En el otro bando, el presupuesto de defensa de Israel sigue siendo altamente variable debido a sus operaciones -en especial desde 2023- y las tensiones con Irán. Se afirma que en 2024 Israel gastó 46.500 millones de dólares (65% más que el 2023), que equivale al 8,8% de su PIB. En septiembre de 2025, la Knéset aprobó un suplemento de 9.300 millones de dólares para cubrir costos adicionales de la guerra en Gaza y el conflicto de 12 días con Irán (junio 2025). El presupuesto fiscal proyectado por el gabinete para 2026 se estableció en 34.630 millones de dólares, a pesar de que es inferior al gasto de 2024, es mucho más elevado que los niveles previos a la guerra (en 2023 eran 18.000 millones de dólares). En parte ese presupuesto es apoyado por la ayuda anual en asistencia militar de Estados Unidos, Israel recibe “oficialmente” 3.800 millones de dólares, de los cuales 500 millones se destinan específicamente a defensa antimisiles (como el sistema Cúpula de Hierro).

Volvamos a la economía de desgaste. En el ejemplo real presentado más arriba, el gasto iraní -sobre los 1.200 millones de dólares- es fácilmente sostenible para una campaña cuyo retorno estratégico al degradar las defensas israelíes hasta el colapso vale múltiplos del costo. En cambio, los interceptores no pueden reemplazarse lo suficientemente rápido. Más de 5.000 millones dólares es el valor estimado de la reserva de interceptores que se consumieron desde que comenzó este conflicto (hasta finales de la cuarta semana). Ese monto se evaporó entre festejos por las múltiples y exitosas operaciones defensivas; no obstante, el defensor que se dice ganador tras cada batalla, está perdiendo la guerra, a menos que logre destruir la capacidad de Irán; o se llegue a un real alto el fuego, que no parece estar funcionando.

En el balance de la economía de desgaste, la parte, más “débil” militarmente, puede llevar al límite logístico y financiero a una superpotencia militar simplemente saturando el espacio aéreo con tecnología barata, todas las reglas del juego táctico han cambiado dramáticamente. 

“La guerra económica asimétrica demuestra que el arma más peligrosa del siglo XXI no es el misil hipersónico indetectable, sino la capacidad de ensamblar miles de municiones rudimentarias a un costo minúsculo. La venta de la idea de la invulnerabilidad garantizada por la maravilla tecnológica de las defensas multicapa de Israel fue el motor de la inversión extranjera y del enorme crecimiento del sector de la alta tecnología. Cuando esa promesa se rompa el cielo deja de ser un escudo para convertirse de inmediato en una amenaza abierta a la fuga de capitales y la migración de talento altamente calificado. Las corporaciones multinacionales y las empresas emergentes que forman la columna vertebral de la economía nacional simplemente no pueden operar en un entorno donde sus infraestructuras críticas y su personal enfrentan el riesgo diario de impactos balísticos sin restricciones. El costo del seguro de riesgo soberano se dispararía hasta niveles paralizantes, asfixiando el comercio internacional y hundiendo el producto interno bruto en una espiral recesiva profunda de la cual sería muy difícil salir”.

Lo dicho, sin que hayamos puesto sobre el tapete los misiles hipersónicos, juguetes muy avanzados que Irán ha sacado a relucir para una nueva fase, que -lamentablemente- tuvo que llegar; no obstante, los misiles hipersónicos de última generación iraníes, prácticamente siguen en reserva, apenas han sido utilizados en casos concretos. A eso sumémosle la todavía no confirmada noticia que otras potencias están suministrando sofisticados misiles y defensa antiaérea a Irán aprovechando la "tregua".

El escenario descrito no es solo en Israel, se aplica a todo el Oriente Próximo, a los aliados árabes de EE. UU. (las petromonarquías), Irán ha logrado lo mismo contra esos aliados de Estados Unidos, llevados hacia la trampa de agotamiento asimétrico. EE. UU. y sus aliados regionales han utilizado cientos de interceptores de diverso tipo, han consumido cientos de millones de dólares en defensa para interceptar masivas olas de drones baratos del ejército iraní. Sí, drones baratos, porque los misiles se reservan para blancos específicos. Y no, EE. UU. no mantiene reservas ilimitadas junto a los países del Golfo Pérsico, están consumiendo las reservas de carísimos interceptores, es como querer mantener la brasa de una fogata quemando billetes de cien dólares. Según cálculos de especialistas, las monarquías del Golfo emplearon cientos de misiles interceptores Patriot para derribar alrededor del 70% de drones iraníes de bajo costo. Una vez más, ¿cuánto cuesta cada uno de estos misiles? y, ¿cuánto se gasta en interceptar un solo dron de pocos miles de dólares?, sí, millones. Irán asumió un gran riesgo para entablar batalla y su juego ha dado resultados hasta el momento.

En un mes de conflicto la cifra fue multiplicándose. Datos de Bloomberg estiman que el total de misiles interceptores utilizados en Israel y Próximo Oriente supera los 2.400, que también se estima es casi la totalidad del arsenal existente previo a la guerra. Blomberg pregunta si saben cuántos interceptores tiene Estados Unidos en su arsenal… 2.800 (según la fuente); ¿cuánto se han consumido? 2.400. No quedan muchos disponibles en reserva, y cómo van las cosas se tendrá que hacer uso de ellos, al ritmo actual se agotarán en poco tiempo, las defensas habrán caído… fabricar más, sí, se puede, lo explicamos esto más arriba (cálculos de Bloomberg, pero en realidad es imposible saber cuáles son las reservas reales que se mantienen en los EE. UU.) No debemos olvidar que Estados Unidos posee otro tipo de poderosos misiles balísticos convencionales que se vería obligado a usarlos ante la situación empantanada en que se halla tras caer en la trampa del agotamiento asimétrico.


           www. craiyon.com


¿Dónde hay más interceptores? En las bases de EE. UU. en Corea del Sur, técnicamente pertenecen a Corea del Sur, otros pertenecen a Taiwán, no se sabe cuántos quedan en Ucrania, también en Polonia hay cierta cantidad. Hablamos de los que EE. UU. podría dar uso “inmediato” al ser trasferidos a Oriente Próximo; Polonia se ha negado rotundamente a cederlos. ¿Y si China ve que es el momento de intervenir en Taiwán? ¿Y si el “loco” de Corea del Norte se le apetece arreglar cuantas con sus hermanos del sur? ¿Y si Rusia destruye los que quedan en Ucrania? (algo de eso pasó en Odessa ante una posible transferencia, según fuentes no contrastadas). Todavía quedan interceptores en otros países de la OTAN, pero dadas las cosas eso va en contra de los intereses de la Unión Europea. Los interceptores que están por allí son propiedad de otros estados, se les exige en su cesión a pesar de que ya no son propiedad estadounidense.

Estados Unidos planteó cara a Corea del Sur, tras venderles los interceptores Patriot a un costo de más de un millón de dólares por unidad (sin contar el valor de las lanzaderas) ahora les dicen: "¿dónde van a guardarlos?" "No disponen de bases adecuadas, se pueden echar a perder. Nosotros tenemos bases en territorio coreano, los guardo por ti… Te defenderé por si eres atacado, estamos entrenados...”. Ya hace un par de semanas que se transfirieron esos interceptores a Medio Oriente con el fin de usarlos para detener drones Shahed que van desde los 5.000 hasta los 35.000 dólares por unidad. Según versión estadounidense, con “suerte” el enemigo usará misiles más sofisticados y se justificará el costo. ¿Transferencia o robo?

Como dicen analistas de Blomberg, RT y otras fuentes, Estados Unidos no estaba preparado para una guerra de drones, a pesar de monitorear el conflicto ucraniano, seguían imaginándose que chocarían con un enemigo que lucharía con aviones, tanques de guerra y cientos de misiles nada o algo sofisticados. La concepción de la guerra ha cambiado drásticamente en pocos años, los drones baratos son tan efectivos como la alta y cara tecnología militar de Estados Unidos, ahora en obsolescencia, esa es la mayor vulnerabilidad de la poderosa potencia mundial.

Estados Unidos e Israel subestimaron a Irán, a pesar de sus experiencias recientes (Guerra de los 12 Días), no estaban preparadas para una guerra moderna basada en drones, me refiero a pequeños y económicos drones de uso militar que atacan en enjambre, que nada tienen que ver con los poderosos drones o aviones no tripulados de los que fue pionero EE. UU. Además, los drones de largo alcance como el Gerán y otros de alcance medio, aún los baratos drones Shahed, le han complicado la existencia a la superpotencia. 

Cuando EE.UU. ha decidido fabricar “pequeños” drones suicidas se ha topado, en primer lugar, con las sagradas reglas del negocio, el “producto de calidad” industrial se impondrá a un alto costo. Tendrán nuevas armas, se harán pruebas, pero no estarán listas para usarse en este conflicto, no habrá suficientes drones en un tiempo prudencial a menos que prolonguen el conflicto por largos meses; peor aún, no podrá producirse a un costo bajo como el producto iraní, las leyes del capitalismo salvaje insisten siempre en el beneficio económico sobre todas las cosas.

12 abril 2026

¿Por qué las élites AMAN la democracia?



EEUU no gusta de la democracia que va contra sus intereses

por Tito Andino
Recopilación y resumen de varios artículos en inglés


Estados Unidos perdió su soberanía en 1913 cuando se aprobó la Ley de Reserva Federal y la Enmienda del Impuesto sobre la Renta. La Ley de la Reserva Federal fue redactada por los Rothschild de Europa en colusión del Money Trust, es decir, los intereses Morgan y Rockefeller. Por ello los EE. UU., desde esa fecha son controlados por una élite financiera globalista que liga la City de Londres y la Reserva Federal, llegando a controlar el país mediante la deuda. La sede de la élite financiera globalista no es New York (ni EE. UU.) es la City de Londres donde se establecen las “reglas” para manipular la deuda soberana del gobierno estadounidense.

Esta élite utiliza organizaciones financieras para confirmar ese control que se expande hacia un control globalista a través de instituciones como el FMI, la ONU, la OMS, el Foro Económico Mundial y la OTAN.

En teoría se decía que Donald Trump vino para luchar contra el poder bancario, que buscaba restaurar la soberanía frente al sistema financiero. Esto producirá risas en la actualidad, sin lugar a dudas (no me extenderé explicando el American First ni MAGA). (A propósito de risas, en nuestro artículo "Un Mundo basado en reglas, versión comedia", puede mediante la sátira comprobar como funciona el sistema).

Por tanto, Estados Unidos sirve placenteramente a la élite financiera globalista a través de guerras de conquista como fueron las dos guerras mundiales y los denominados conflictos de baja intensidad durante la Guerra Fría, la destrucción de la URSS y la "Guerra contra el Terror o “choque de civilizaciones” hasta llegar al presente con la guerra por poder en Ucrania, la guerra de Gaza a través de Israel y, como, no, el actual conflicto en Medio Oriente contra Irán.

En lo financiero, Estados Unidos ha controlado el negocio del petróleo a través de la forzada implementación en 1973 del patrón dólar junto a su lucha perpetua por controlar el mercado del oro. "Quien tiene el oro manda", suele decirse porque “el oro otorga el derecho a imprimir dinero ‘de la nada’ mediante el mecanismo de la banca de reserva fraccionaria combinado con la usura exigida a intereses compuestos. A través de este mecanismo diabólico, la élite financiera global gobierna gran parte de la humanidad”. No obstante, vemos como China, Rusia, Irán y, a menor medida otras naciones BRICS, están -o al menos intentándolo-  rompiendo ese viejo lazo en su intento coordinado de forjar un mundo multipolar.

Es un hecho de que existe una red de multimillonarios y organizaciones benéficas multimillonarias utilizan sus estatus fiscales para mover el "dinero oscuro", algo que parece ser desconocido en la política de la democracia estadounidense, en ese aspecto no hay distinciones entre la derecha y la izquierda (¿existe una izquierda en EE. UU.?, no nos cansamos de escuchar a Trump y otros políticos despotricar contra la “izquierda radical”). Entre esos multimillonarios se encuentran algunos muy reconocidos: Warren Buffett, Mark Zuckerberg y el “popular” George Soros; organizaciones benéficas como la Fundación Ford, la Fundación Rockefeller, OpenSociety, la Fundación Bill y Melinda Gates y otros, así como empresas privadas como BlackRock, etc.

Scott Walter, presidente de Capital Research Center (CRC), ha acumulado una gran cantidad de información sobre fuentes de "dinero oscuro" desde la "izquierda". Su libro “Arabella: The Dark Money Network of Leftist Billionaires Secretly Transforming America”, explica cómo se canaliza el dinero hacia movimientos sociales y políticos, desde el aborto hasta el cambio climático y la presión para la elección de jueces sean conservadores o de “izquierda”. A través de InfluenceWatch.org, Walter rastrea el "dinero oscuro" en organizaciones de “centro-izquierda” utilizando tanto fuentes de la derecha como reportajes convencionales. El CRC a logrado que medios convencionales reconozcan los riesgos democráticos de este financiamiento e investigaciones del Comité de Medios y Arbitrios de la Cámara sobre dinero extranjero. El libro demuestra no solo al público sino a los legisladores las activistas de grandes capitales que presionan por un gobierno centralizado. El objetivo final es exponer a estos actores financieros para contrarrestar la manipulación política de la mayor “democracia” del mundo.

Es muy común escuchar y leer sobre organizaciones públicas y privadas que ejercen gran poder en los Estados Unidos, pero, hay una organización oficial que suele pasar por desapercibida.

"El Consejo", también conocido como "CIGIE", o "Consejo de los Inspectores Generales de Integridad y Eficiencia". La Ley del Inspector General de 1978" ("Ley IG") es una legislación presentada por el Comité de Asuntos Gubernamentales del Senado de EE. UU., tras el caso Watergate y la dimisión del presidente Richard Nixon, para "mejorar los programas y operaciones gubernamentales mediante una mayor transparencia y rendición de cuentas". Se instituyeron los primeros doce Inspectores Generales nombrados por el presidente en agencias federales. Una capa de poder gubernamental que sin lugar a dudas responde en primer lugar ante la capa de benefactores multimillonarios.

Se puede compararlo con la “Comisión Trilateral” y el "New Deal". Esta entidad federal, el "CIGIE", para los empleados federales y para los poderosos de los Estados Unidos de América sigue siendo conocido como "El Consejo". Sea que la intención de la formación de "El Consejo" fuera originalmente diseñada para promover una buena gestión gubernamental o implementada de forma maliciosa como herramienta de reconstrucción social, "El Consejo" se ha transformado en el maestro de la política y la economía estadounidense.

En el artículo “ 'El Consejo' - ¿Quién dirige los Estados Unidos de América? Revelando los rostros de un asalto elitista a Estados Unidos”, Gregory Stenstrom, de Intelligencer Hoy (julio 2024) describe al "El Consejo", en el que todo y todos los que emanan de ellos, han controlado Estados Unidos durante los últimos cincuenta años con el propósito de extraer la riqueza de la nación. Según la Constitución, el gobierno y la fuerza laboral sirven para proteger la riqueza y el "bien público" del pueblo estadounidense, pero el propósito del "Consejo" es aplastarlo y destruirlo.

“Utilizan las herramientas de las acusaciones, la obstrucción y las agencias gubernamentales utilizándolas como armas para atacar a sus enemigos bajo falsas apariencias de ley. Solo ellos eligen quiénes serán ganadores y perdedores en política, negocios, economía, medios, elecciones, educación, y lo hacen con total amoralidad. El Consejo es una organización "intocable", codificada legislativamente y sui generis, con tentáculos incrustados en todas las agencias y ramas gubernamentales excepto en el Tribunal Supremo de los Estados Unidos. Desde su perspectiva, son los dueños de los Estados Unidos de América. Es "suya", y "ellos" son sus administradores autoproclamados. Cualquiera que no sea "ellos" son "idiotas útiles", "inocentes útiles" o bienes humanos que deben ser descartados a la necropolítica. El resto de nosotros somos "unidades de carbono" desechables asignadas a valores positivos y negativos dependiendo de nuestra utilidad relativa para ellas. Este es su idioma”.

Aclarando que estas líneas se refieren a una agencia gubernamental, que en la práctica responde a una capa superior privada de la élite económica. Están por encima del sistema, lo han superado. Hacen el trabajo “sucio” para las élites que aparentan desconocer. “Es el aparato oficial que doblega al pueblo y a los representantes electos a su voluntad, y hasta ahora, todo se ha hecho a la vista de todos, envueltos en la bandera estadounidense, bajo un falso color de ley y en detrimento del pueblo estadounidense”. Y, -lo peor- es que esas grandes empresas privadas se toman la "molestia" de utilizar el dinero público para sus objetivos. (Por favor usted puede acceder al documento completo, observar documentos y fotografías de quienes componen "El Consejo", VER notas a pie de página) 




En nombre de la “Democracia”

Un interesante artículo publicado en 2024, cuyo título he “plagiado” para titular esta entrada: “Por qué los oligarcas AMAN la democracia”, señala la preocupación de las élites por la “democracia” en reuniones de diversas cumbres. Este mal oliente tufillo en defensa de la “democracia” ya no es novedad, todos sabemos que es una fachada para salvaguardar intereses, el objetivo es evitar alianzas comerciales, económicas, tecnológicas y geopolíticas en general donde pudiere estar tramándose entorpecer el orden basado en reglas diseñado por los Estados Unidos, es decir, contra todo aquello que amenace la hegemonía angloestadounidense en Eurasia o en el resto del mundo.

Detrás del inconmensurable discurso de amor por la “democracia” global, predominará siempre los estratégicos intereses geopolíticos y económicos. Las élites globalizantes -citemos como ejemplo a las que se reúnen en el famoso Foro de Davos o a la familia Soros-, siempre hablaran de luchar y defender los principios de la "democracia". En realidad es una gran fachada para proteger sus intereses económicos corporativos a nivel mundial a largo plazo. Que no quede duda de que la OTAN siempre ha sido una herramienta de control Occidental diseñado para asegurar el dominio de regiones claves en el orbe. El último ejemplo fue Ucrania, donde se sigue utilizando recursos y personal de Europa del Este en lugar de arriesgar sus propias tropas, lo mismo se pretendió hacer en Irán, pero esta vez la mayoría de integrantes de la OTAN le dijeron no a Estados Unidos. Los europeos también tienen “sentimientos”, y en el caso iraní no tenían nada que ganar.

Poco analizado, escasamente discutido es un olvidado antecedente a la guerra en Ucrania, cuando alemanes y rusos demostraron que podían convivir, compartir y hacer negociaciones beneficiosas por las dos naciones. Casi nadie se percató que los anglo-estadounidenses temblaron ante la posibilidad de una alianza económica Germano-Rusa (sin que Alemania se separara de la UE y/o de la OTAN) que hubiese culminado con una fusión entre la tecnología y el capital alemán con los recursos naturales y la mano de obra rusa. La actual guerra en Ucrania buscó el mismo fin por medio de implantar “democracia” en Rusia: evitar a toda costa una alianza germano-rusa. La destrucción del oleoducto Nord Stream fue la prueba física de que rompiendo ese vínculo energético no solo entre Rusia y Alemania, sino entre Rusia y Europa, los anglo-estadounidenses evitaron un colapso de la “democracia” en Europa.

El analista Alex Krainer sostiene que la verdadera obsesión de los grupos de poder -en el caso arriba descrito- no era defender la democracia, ni el sistema de votos, sino evitar que un mayor acercamiento entre Rusia y Alemania trastocará todo el sistema geopolítico clásico de Mackinder, Haushofer, Berezensky, Friedman y otros. Esa teoría de la hegemonía euroasiática explica por qué Rusia ha sido el objetivo eterno de Occidente. El "Estado Pivote", es decir, en teoría, quien controle el corazón de Eurasia (Rusia y Asia Central) controla el mundo. Por ello las élites occidentales se horrorizaron cuando entendieron que había un proyecto para combinar los recursos de Rusia con la tecnología de Alemania, hubiese dado lugar a un bloque económico gigante que no necesitaría del comercio marítimo controlado por EE. UU. e Inglaterra.

Una Eurasia unida sería una potencia inalcanzable en el comercio oceánico y una amenaza directa a la hegemonía liderada por EE. UU. (cooptada por intereses del antiguo Imperio Británico). Ucrania fue el recurso que se tenía a mano para entorpecer los tratos entre Rusia y Alemania. La supuesta alianza defensiva representada por la OTAN demostró lo que siempre ha sido: una herramienta de expansión. Hoy la ira de Mr. Trump contra sus socios europeos, por el asunto Irán, afectará la alianza que durante 80 años dominó la política mundial.

Curiosamente, la expansión de la OTAN es un proyecto de, entre otros globalistas, George Soros, éste escribió en 1993 "Hacia un Nuevo Orden Mundial: El futuro de la OTAN" planteando que los conflictos actuales no son accidentales. Soros sostuvo que, tras la caída de la URSS, la OTAN no debía desaparecer, sino transformarse en una herramienta para "proyectar influencia" hacia el Este, debía expandirse hacia el Este y combinar su tecnología occidental con las tropas de Europa del Este para conseguir esa expansión.

La "Sinergia" Humana y Técnica, es una cruda cita de texto. Soros sugería que usar soldados del este europeo (como Ucrania o Polonia) junto con la tecnología de la OTAN reduciría el riesgo de "bolsas para cadáveres" (soldados occidentales muertos). Soros -que proviene de Europa del Este- ve a los europeos del este como "carne de cañón" para proteger la opinión pública en los países ricos de la OTAN, reduce el costo político y proyecte la influencia hacia Rusia, que sin duda se opone. El hijo de George Soros -Alex Soros- mantiene el mismo legado de su padre, y el momento de poner en práctica lo que pregona su progenitor tuvo lugar con la crisis militar que viene sucediendo en Ucrania.

Sin embargo, las élites estadounidenses no son homogéneas. (Lo hemos explicado en otras ponencias sobre Donald Trump en su primer mandato) Para hacerlo comprensible, digamos que hay dos rivales potenciales que representan los mismos intereses, pero con distintos medios. Desde el primer mandato de Trump se apreció esa “guerra” entre George Soros y Donald Trump. Curiosamente, las élites más predominantes ven en Trump una "amenaza a la democracia" con esa política de "América primero" y el escepticismo de Trump hacia la OTAN que por lógica está rompiendo el diseño del Nuevo Orden Mundial de posguerra. Trump propuso el Interés Nacional vs. Nuevo Orden Mundial, aunque -con toda razón- tras la crisis en Oriente Medio e Irán, hay quienes afirman que la cosa va por un “Israel Primero” vs. “”América Primero”.

Soros advirtió que el propio interés de Estados Unidos ("America First") podría chocar con las necesidades de este nuevo orden global. Por eso, figuras como Trump han sido vistas como enemigos de la "democracia" sobre todo en las reuniones de Davos. ¡Ojo! No nos equivoquemos, el proyecto general es el mismo, solo que hay dos bandos que quieren imponer su particular método de obtenerlo.

El analista Alex Krainer sugería en 2024 que el miedo de los Soros no era que Trump se convierta en un dictador, el miedo era que Trump priorice los intereses nacionales estadounidenses sobre la agenda de la oligarquía globalista. “Afortunadamente” Trump ha tenido que ceder -en parte- al “Estado Profundo” al tener que aceptar lo que se espera de la ‘Democracia’: “el único sistema en el que un solo hombre puede escribir décadas de guerras y millones de muertos en todo el mundo”.

La guerra en Ucrania es una parte de la ejecución de ese plan, el conflicto debe ser descrito como la culminación de esa estrategia de décadas. El exministro de defensa ucraniano, Oleksii Reznikov, admitió que Ucrania está "cumpliendo la misión de la OTAN", se confirma sin dejar lugar a dudas, que Ucrania continúa haciendo el "trabajo sucio" de la OTAN, está siguiendo casi exactamente el guion trazado por Soros hace más de 30 años, al derramar su propia sangre en lugar de la sangre occidental para así eliminar la “amenaza” rusa. No hay duda que Ucrania es el brazo ejecutor para intentar cumplir el plan de hegemonía trazado hace décadas.

Se quiso hacer lo mismo con algunos agentes regionales en Oriente Medio para socavar la influencia iraní en la región, el problema es que Israel es demasiado “independiente” para ir a morir por Estados Unidos y Occidente. El error es haber confiado en la fuerza bruta de acción y efecto inmediato del tándem terrible -USA/Israel- que no creyó necesario contar con sus socios de la OTAN, cuando las cosas no salieron según su plan se invocó a la ayuda europea que la ha negado mayoritariamente, la alianza inalterable se ha resquebrajando.

¿Qué podemos decir? Está más que claro que la "democracia" es una exportación de lujo que beneficia a una oligarquía oculta, y que los conflictos actuales son el resultado de planes fríamente calculados (bueno no tan fríamente calculados en el caso iraní) donde las vidas humanas son sacrificadas en nombre de la hegemonía predominante.

La "democracia", de la que se habla en Davos y otros Foros Mundiales de las élites, es solo una palabra que refiere a su sistema global de dominación, donde esta oligarquía controla los flujos de energía y comercio, impidiendo que potencias terrestres como Rusia y Alemania se unan, impidiendo que China siga desarrollándose y evitando que Irán abra corredores terrestres tanto hacia el Este como al Oeste de Eurasia, en los ejemplos citados.

Para alguien que entiende la verdadera geopolítica solo hay un camino que debe recordar siempre: La paz mundial comenzará cuando Estados Unidos, y los socios que le queden en Europa, reconozcan el derecho al libre desarrollo de China y Rusia; y de potencias regionales como Irán, la India y otras naciones.




Estados Unidos, ¿nación democrática o nación genocida?

Un importante artículo de Jim Miles: “EE. UU. Nación Genocida”, inicia preguntándose: “¿Qué pasa con nosotros?… ¿Somos homicidas por naturaleza?” "¿Qué tienen de diferente los estadounidenses?" "¿Somos homicidas por naturaleza?". Resumamos sus puntos de vista.

No hay respuestas fáciles ni soluciones fáciles (pero pueden ser obvias), la respuesta rápida revela más verdad: no, no homicida, pero sí muy genocida. El término genocida en su aplicación por parte de Estados Unidos y su imperio contra la gente del mundo y el mundo mismo, que comprende todos los demás seres vivos y el medio ambiente necesarios para sustentar esa vida.

En primer lugar, Estados Unidos nació de la violencia; en segundo término, nació del racismo. Van muy bien juntos y han dado forma a los Estados Unidos de hoy. EE. UU. es herencia europea, familiarizada con el genocidio anterior del holocausto y la violencia militar. Además, la Doctrina racista Cristiana del Descubrimiento promulgada por la Bula Papal de 1452 (y otras) relegó a todos los no europeos a ser salvajes, primitivos, que deben ser tratados como fuera de la cultura europea / cristiana y, en la base, tratados como esclavos, con sus entornos para enriquecer su patria

Entonces, desde la Doctrina del Descubrimiento, a través del Destino Manifiesto hasta el “excepcionalismo” e “indispensabilidad” arrogantes de hoy han servido de base de un imperio en expansión, utilizando la violencia y el genocidio para controlar el mundo. Esa visión etnocéntrica como un pueblo superior destinado a liderar y controlar el mundo, la ha transformado en una cultura de violencia militarizada. Más aún, en el presente, la lucha contra la esclavitud y el racismo siguen presentes en la tierra de la “libertad”.

Una nación fundada en el excepcionalismo, el racismo y la violencia sobre la tierra será difícil de reconstruir y mucho menos hacer enmiendas.

"Apreciemos esto como algo que es incentivado continuamente en la retórica de los medios de comunicación, los políticos y los banqueros, financieros y jefes corporativos que han gobernado a lo largo de la historia de los Estados Unidos. Sus rasgos de personalidad son significativos: individualismo rudo; excepcionalismo; derecho; venganza. Otro “atributo” es el abuso de los eufemismos “libertad” y “democracia”, responsable solo de uno mismo y no del bien general, es decir una sociedad codiciosa, ignorante y egocéntrica, atributos que se generalizan en toda esa sociedad.

¿Quién puede negar que desde su nacimiento Estados Unidos opera militarmente con violencia y racismo (como gran heredero el Imperio Británico)? El gobierno se compone por quienes heredaron esa violencia y racismo, “un gobierno imperial, que crea sin cesar miedo al 'otro', ya sean socialistas, comunistas, yihadistas, inmigrantes, rusos, chinos, coreanos, vietnamitas, japoneses”, etc., formando una sociedad militarizada que opera en beneficio de las élites corporativas, políticas y militares, bajo el disfraz de “democracia”.

No vamos a detenernos en su estructura social, que es lo mismo de lo anterior, igualmente racista / elitista. “Los ciudadanos estadounidenses tienden a ser bastante ignorantes no solo sobre el mundo, sino sobre su propio país y cómo opera, y a través del proceso educativo y su proceso mediático aliado produce una sociedad egocéntrica codiciosa que culpa al individuo por cualquier problema que pueda ocurrir”.

El sistema financiero está cerca de un punto de quiebre, construido sobre la base de la deuda (en gran parte a través del complejo industrial militar combinado con la subcontratación y deslocalización del empleo) y apoyado ahora principalmente por dinero creado por el golpe de un teclado de computadora sin que se produzca ningún producto, la financiarización de mercados que enriquecen a las élites y empobrecen al resto”.




Ciertas reflexiones finales sobre "democracia" made in USA nos presentan dos extraordinarios estadounidenses, John y Nisha Whitehead (2024) en “La matrix política sostiene la ilusión de libertad”, inician citando a Neil Postman: 

"Cuando una población se distrae con trivialidades, cuando la vida cultural se redefine como una ronda perpetua de entretenimientos, cuando la conversación pública seria se convierte en una forma de lenguaje infantil, cuando, en resumen, un pueblo se convierte en público y sus asuntos públicos en un acto de vodevil, entonces una nación se ve en peligro; la muerte cultural es una posibilidad clara".

Muchos concuerdan que -refiriéndose al pueblo estadounidense- están “atrapados en una matrix política destinada a sostener la ilusión de que somos ciudadanos de una república constitucional. En realidad, estamos atrapados en algún punto entre una cleptocracia -un gobierno gobernado por ladrones- y una kaquistocracia -un gobierno dirigido por políticos, corporaciones y ladrones de carrera sin principios que se adulan a los peores vicios de nuestra naturaleza y que tienen poco respeto por los derechos de los ciudadanos estadounidenses-.

Durante años, el gobierno ha estado jugando al gato y al ratón con el pueblo estadounidense, permitiéndonos disfrutar de la libertad justa para pensar que somos libres, pero no la suficiente para vivir realmente como un pueblo libre. En otras palabras, se nos permite disfrutar de la ilusión de libertad mientras nos despojan de los mismos derechos que pretendían garantizar que el gobierno responda al respeto del Estado de derecho, la Constitución de Estado Unidos”.

“Esto ya no es América, tierra de la libertad, donde el gobierno es del pueblo, por el pueblo y para el pueblo. Más bien, esto es Amerika, donde el fascismo, el totalitarismo y el militarismo van de la mano. La libertad ya no significa lo que antes”. Los derechos que en su día reforzaron el compromiso de los fundadores con el experimento americano de la libertad dejaron de existir hace mucho. Nos confunden la libertad con el libertinaje, por el cual estamos felices (somos libres para hacer lo que nos da la gana y decir lo que nos place sin consecuencias aparentes).

“No solo ya no tenemos dominio sobre nuestros cuerpos, nuestras familias, nuestras propiedades y nuestras vidas, sino que el gobierno sigue minando los pocos derechos que aún nos quedan para hablar libremente y pensar por nosotros mismos. Nos están tomando por tontos. Sobre el papel, técnicamente podríamos ser libres. Sin embargo, en realidad, solo somos libres hasta donde un funcionario gubernamental nos permita.

A decir verdad, vivimos en una dictadura disfrazada de democracia donde todo lo que poseemos, todo lo que ganamos, todo lo que decimos y hacemos -nuestras propias vidas- depende de la benevolencia de los agentes gubernamentales y accionistas corporativos, para quienes el beneficio y el poder siempre prevalecerán sobre los principios. Y ahora el gobierno está litigando y legislando para entrar en un nuevo marco donde las órdenes de los burócratas menores tienen más peso que los derechos inalienables de la ciudadanía.

De hecho, no solo estamos desarrollando una nueva ciudadanía incapaz de pensar por sí misma, sino que también les estamos inculcando una dependencia completa y absoluta del gobierno y sus socios corporativos para que hagan todo por ellos -decirles qué comer, qué ponerse, cómo pensar, qué creer, cuánto tiempo dormir, a quién votar, con quién relacionarse, y así sucesivamente.

De este modo, hemos creado un estado de bienestar, un estado niñera, un estado policial, un estado de vigilancia, un campo de concentración electrónico - llámalo como quieras, el significado es el mismo: en nuestra búsqueda de menos responsabilidad personal, un mayor sentido de seguridad y sin obligaciones pesadas entre nosotros ni con las futuras generaciones, hemos creado una sociedad en la que no tenemos verdadera libertad. Estos son hitos en el camino hacia un estado fascista donde los ciudadanos son tratados como ganado, para ser marcados y finalmente conducidos al matadero.

La libertad, o lo que queda de ella, está siendo amenazada desde todas direcciones. Con demasiada frecuencia se entrega voluntariamente y a un precio tan barato: seguridad, protección, pan y circos.

Por "gobierno" no me refiero a la burocracia altamente partidista y bipartidista de republicanos y demócratas. Más bien, me refiero al "Gobierno" con mayúscula, el Estado Profundo arraigado que no se ve afectado por las elecciones, no alterado por los movimientos populistas y que se ha puesto fuera del alcance de la ley.

"Los depredadores del estado policial están causando estragos en nuestras libertades, nuestras comunidades y nuestras vidas. El gobierno no escucha a la ciudadanía, se niega a cumplir la Constitución, que es nuestro estado de derecho, y trata a la ciudadanía como una fuente de financiación y poco más.

Desgraciadamente, no existe ningún hechizo mágico que nos transporte de vuelta a un lugar y tiempo donde "nosotros, el pueblo" no fuéramos simplemente carne de caña para un molino harinero corporativo, gestionado por trabajadores del gobierno, cuyas prioridades son el dinero y el poder.

Nuestras libertades se han convertido en víctimas en una guerra total contra el pueblo estadounidense. "Nosotros, el pueblo" ya no somos los amos. No importa si hablamos del gobierno federal, de los gobiernos estatales o de los organismos locales: en todos los extremos del espectro y en cada punto intermedio, se ha producido un cambio. "Nosotros, el pueblo" no somos vistos, escuchados ni valorados. Ya no contamos para casi nada más allá de un voto electoral ocasional y como fuente de ingresos para las crecientes necesidades financieras del gobierno.

Deja de taparte la nariz para bloquear el hedor de una institución en descomposición. Para empezar, dejad de tolerar la corrupción, el soborno, la intolerancia, la codicia, la incompetencia, la ineptitud, el militarismo, la anarquía, la ignorancia, la brutalidad, el engaño, la colusión, la corpulencia, la burocracia, la inmoralidad, la depravación, la censura, la crueldad, la violencia, la mediocridad y la tiranía. Estas son las señas de identidad de una institución que está podrida de pies a cabeza.

Deja de permitir que el gobierno y sus agentes te traten como a un sirviente o a un esclavo. Tienes derechos…".




Los nombrados John y Nisha Whitehead, del The Rutherford Institute, van más allá sobre la “democracia” en su país, el mismo 2024 escribieron: “¿Quién es el dueño de América? Los oligarcas han impulsado el sueño americano”. Aquí demuestran -una vez más- las cualidades de la supuesta “democracia” estadounidense. 

"Los políticos están ahí para darte la idea de que tienes libertad de elección. No lo haces. No tienes elección. Tienes dueños. Te poseen. Lo poseen todo. Son dueños de todas las tierras importantes. Son propietarios y controlan las corporaciones. Desde hace tiempo han comprado y pagado el Senado, el Congreso, las cámaras estatales, los ayuntamientos. Tienen a los jueces en el bolsillo y son dueños de todas las grandes empresas de medios, así que controlan casi todas las noticias e información que escuchas... Gastan miles de millones de dólares cada año haciendo lobby. Presionando para conseguir lo que quieren. Bueno, sabemos lo que quieren. Quieren más para ellos y menos para los demás... Se llama el Sueño Americano, porque tienes que estar dormido para creerlo". (George Carlin)

En la oligarquía que es el estado policial estadounidense, claramente no importa quién gane la Casa Blanca, porque todos trabajan para el mismo jefe: un Estado corporativo que se ha globalizado.

Entonces, aunque la pregunta parece reiterativa:

¿Quién es el dueño de América? ¿Es el gobierno? ¿Los políticos? ¿Las corporaciones? ¿Los inversores extranjeros? ¿El pueblo americano?

El Estado Profundo mantiene a la nación dividida y distraída por elecciones presidenciales cuyo resultado está definido. El control férreo del estado policial sobre el poder garantizará la continuación de guerras interminables y gastos descontrolados, ignorando los derechos fundamentales de la ciudadanía y el estado de derecho. Estados Unidos está siendo literalmente comprado y vendido a cualquier interés económico que lo pueda pagar, sea nacional o internacional.

No es necesario explicar como EE. UU. está cada vez más hundiéndose en la deuda, tanto como nación como como población. 

“Básicamente, el gobierno de EE. UU. financia su existencia con una tarjeta de crédito, gastando dinero que no tiene en programas que no puede permitirse. La mayor parte de esa deuda se ha acumulado en las dos últimas décadas. La deuda nacional (la cantidad que el gobierno federal ha pedido prestado a lo largo de los años y debe devolver) supera los 34 billones de dólares y crecerá otros 19 billones para 2033 (el análisis es de 2024, y la cosa empeora ahora con los colosales gastos por la nueva aventura guerrerista contra Irán). La propiedad extranjera representa el 29% de la deuda estadounidense que posee el público. De esa cantidad, informa la Fundación Peter G. Peterson, "el 52% estaba en manos de inversores extranjeros privados, mientras que los gobiernos extranjeros tenían el 48% restante.

El Cuarto Poder ha sido asumido por conglomerados mediáticos que priorizan el beneficio sobre los principios. Las agencias de noticias independientes, que se suponía debían actuar como baluartes contra la propaganda gubernamental, han sido absorbidas por una toma global de periódicos, televisión y radio. En consecuencia, un puñado de empresas controlan la mayor parte de la industria mediática y, por tanto, la información que se distribuye al público. Del mismo modo, con Facebook y Google autoproclamados árbitros de la desinformación, ahora nos encontramos lidiando con nuevos niveles de censura corporativa por parte de entidades con historial de colaborar con el gobierno para mantener a la ciudadanía sin mente, amordazada y en la oscuridad.

Sin embargo, lo más crítico de todo es que el gobierno de EE.UU., vendido hace tiempo al mejor postor, se ha convertido en poco más que una empresa pantalla, una tapadera para intereses corporativos. En ningún lugar esta situación es más evidente que en el espectáculo fabricado que son las elecciones presidenciales. En cuanto a los miembros del Congreso, mucho antes de ser elegidos, se les entrena para bailar al ritmo de sus benefactores adinerados, tanto que pasan dos tercios de su tiempo en el cargo recaudando fondos. Como informa Reuters, 'También significa que los legisladores a menudo dedican más tiempo a escuchar las preocupaciones de los ricos que cualquier otra persona’

Adiós a vivir el sueño americano. Nos están obligando a gastar dinero en guerras interminables que nos están dejando sin fin; dinero para sistemas de vigilancia que rastreen nuestros movimientos; dinero para militarizar aún más nuestra ya militarizada policía; dinero para permitir que el gobierno allane nuestras casas y cuentas bancarias; dinero para financiar escuelas donde nuestros hijos no aprendan nada sobre libertad y todo sobre cómo cumplir; y así sucesivamente".

Esto no es una forma de vida.

Es la democracia made in USA.

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Fuentes consultadas en inglés:

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