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24 febrero 2026

Estados Unidos declara públicamente el retorno al brutal colonialismo occidental




Este artículo es continuación de:


En la anterior ponencia sobre la inoperabilidad de la Doctrina Monroe estadounidense quedó pendiente las recientes declaraciones del Secretario de Estado Marco Rubio y su directa advertencia de que su país volverá a controlar el mundo Occidental si es necesario mediante la fuerza, y ya lo ha hecho.

Pese a todo lo que se ha analizado de la mayor potencia mundial en el último siglo, gracias al control absoluto de las grandes corporaciones mediáticas (medios de desinformación masivo), la gran mayoría de gente sigue convencida de que los Estados Unidos es la fuente de la sabiduría y la democracia en el mundo, a pesar de tildar a Mr. Trump de ser un tirano, un dictador, un fascista, etc. 

Muchos otros seguirán esperando el final, el desplome del Imperio Americano. La gran implosión económica sería en este momento lo único que podría llevar a tal acontecimiento, olvídense eso de "guerra civil"; a pesar del terrible endeudamiento y crisis institucional que sufre la nación, el águila imperial estadounidense tiene mucho que decir e imponer. Estados Unidos seguirá sosteniéndose y batallando bajo el control de la misma élite financiera que forjó la nación y, como ave Fénix, resurgirá, no de las cenizas -a donde no ha llegado- sino a través de una nueva visión del Orden Mundial.

Es muy frecuente que nos preguntemos, ¿puede seguir manteniendo Estados Unidos el status de una superpotencia sin que sea una democracia? La pregunta sigue siendo de una absoluta inocencia. La democracia nunca ha sido obstáculo para que Estados Unidos y Europa impongan la brutalidad en sus relaciones con las demás naciones del mundo. Y, en el otro sentido, muchas dictaduras forjaron el despegue de sus naciones sin mencionar la palabra democracia, término amañado y violado en todo momento. Hoy, “democracia” no significa nada, salvo cuando se trata de atacar o destruir a alguien en nombre de eso que llaman principios “democráticos” y derechos humanos.

La pregunta correcta debería ser, ¿se aplicaría la lucha -en el sentido literal- por la democracia dentro de los propios Estados Unidos de América?

No es solamente el presidente Donald Trump quien está dando un giro autoritario a los Estados Unidos, lo han hecho muchos otros presidentes con menos propaganda y alardeo, sin shows mediáticos, entre bastidores. La historia nos presenta una larga lista de intervencionismo militar y golpes de estado en todo el mundo auspiciados por el Tío Sam. ¿Quién dijo que eso era antidemocrático? (quizá solo los trasnochados de la “izquierda radical”).

A nadie debería sorprenderle el hecho de que la gran potencia mundial -Estados Unidos- actúe abiertamente hoy como una dictadura. Necesita hacerlo porque ha perdido el respeto de unos cuantos “inadaptados” del mundo. Y, no, no va a perder, mucho menos va a ver destruida su legitimidad como líder global, seguirá liderando la democracia en el mundo, aunque ello signifique sembrar “democracia” a través del bombardeo, ni permitirá que ese factor sea causa para que otros abandonen el modelo “democrático”. 

Si no están de acuerdo con estas palabras, solo por un momento pregúntense si esto no está sucediendo en otro lugar, es decir, en la otra “democrática” y pacífica Unión Europea… Hace rato que Europa perdió todo valor de lo que podría considerarse democracia, Europa le dió el beso de la muerte a la democracia -afirmaba hace varios años un famoso politólogo francés-. Solo reina el falso discurso sobre la “paz”, para terminar armándose para la seguridad… por si acaso… Así que, no os preocupéis por los principios democráticos, los Estados Unidos no van a dejar de perder influencia por esa palabra vacía, sin sentido en la actualidad

El sistema que ha sostenido el Nuevo Orden Mundial desde el final de la Segunda Guerra Mundial simplemente se halla en revisión.

No quiero ser repetitivo, os invito a repasar un artículo reproducido hace poco en este blog: USA. ¿El Imperio contraataca?

Lo único que parecer ser cierto, y como moraleja, a los que se rasgan las vestiduras en contra de Trump y sus principios tiránicos, sin atreverse a nombrar a los rusos y chinos, es que Estados Unidos está reivindicando su supremacía militar. Y, aunque nos cueste aceptarlo, China, Rusia y Estados Unidos han pactado transformar el mundo aplicando el más clásico estilo de las famosas zonas de influencia. El continente Americano y el Hemisferio Occidental es para los Estados Unidos y paren de plantear cualquier otra teoría. ¿Y los europeos? A chingar a su madre… ¿Recuerdan a la Víctoria Nuland cuando la crisis ucraniana estalló en 2014?... “que se joda la Unión Europea!”

Los rezagos de la justicia estadounidense intentan “oponerse” a la “dictadura” de Trump en temas banales como la inmigración o los aranceles, banales en el sentido de que no pesan gran cosa en el rediseño del mundo impuesto por las superpotencias. Trump se molestó hace poco días porque le han negado imponer más aranceles a países desafectos, indignado vociferó por un reciente fallo de la Corte Suprema, que se le permite cortar todo comercio o negocio con un país, lo que significa que “¡puedo destruir el comercio, puedo destruir el país! Incluso se me permite imponer un embargo que destruya un país extranjero, ¡puedo embargar! Puedo hacer lo que quiera, ¡pero no puedo cobrar $1!”… Ironías de la “democracia” dentro de la “dictadura” de Trump.

Antes de dar paso a la ponencia central, volvamos con el retorno del Tío Sam a poner orden -mediante la patada y la bofetada- a los peones de su patio trasero. No quiero escribir más al respecto, las palabras suelen ser huecas, por lo mismo, ruego atender tranquilamente el mensaje del siguiente video.


¡CUBA SE RINDE FINALMENTE! —Díaz-Canel Traiciona a China _ Último Bastión Comunista CAE Para Siempre

Richard Wolff analiza en el video datos clave, alianzas ocultas y las consecuencias que van a transformar el equilibrio político en América Latina para siempre. La isla que durante décadas resistió sanciones, presiones y bloqueos ahora enfrenta su momento más crítico. ¿Está realmente cayendo el último bastión comunista del Caribe? El explosivo análisis desentraña las decisiones de Miguel Díaz-Canel que podrían marcar un antes y un después en la historia de Cuba. ¿Traición estratégica a China o jugada política para sobrevivir? Se analiza los movimientos diplomáticos, el impacto económico y el posible cambio de rumbo del régimen. El escenario internacional se reconfigura y las potencias observan cada paso con máxima tensión.

Muy interesante el planteamiento de Wolff, pero también muy fantasioso el futuro prodigioso que espera a Cuba…

T. Andino


II parte

El Secretario de Estado, Marco Rubio, declaró el regreso al brutal colonialismo occidental, y Europa lo aplaudió.


Jonathan Cook
Middle East Eye.
19 febrero 2026


En Múnich, Estados Unidos anunció su intención de aplastar toda oposición a su estatus permanente como líder imperial, incluso si eso significa destruir todo y a todos nosotros en el proceso.


El discurso del secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, en la 62ª Conferencia de Seguridad de Múnich, 14 de febrero de 2026, fue otra preocupante declaración de intenciones de la administración Trump. El objetivo explícito de la política exterior estadounidense, según Rubio, es resucitar el orden colonial occidental que persistió durante unos cinco siglos hasta la Segunda Guerra Mundial.

El colonialismo de la vieja escuela, impuesto por el hombre blanco, ha regresado sin complejos.


El Secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio junto al presidente Donald Trump (fotos de archivo)  


En el absurdo relato de Rubio, la colonización europea de gran parte del planeta y el saqueo de sus recursos fueron una era gloriosa de exploración, innovación y creatividad occidentales. Occidente trajo una civilización "superior" a los pueblos atrasados, manteniendo al mismo tiempo el orden global.

Reflexionando sobre la era anterior a 1945, observó: "Occidente se había estado expandiendo: sus misioneros, sus peregrinos, sus soldados, sus exploradores, salían de sus costas para cruzar océanos, colonizar nuevos continentes y construir vastos imperios que se extendían por todo el mundo".

Según Rubio, ese declive se aceleró por lo que desestimó como las "abstracciones del derecho internacional", establecidas por las Naciones Unidas en la inmediata posguerra. En la búsqueda de lo que él denominó con desdén "un mundo perfecto", estas nuevas leyes universales -que trataban a todos los seres humanos como iguales- solo sirvieron para frenar el colonialismo occidental.

Rubio olvidó mencionar que el propósito del derecho internacional era evitar el retorno a los horrores de la Segunda Guerra Mundial: el exterminio de civiles en campos de concentración y el bombardeo con bombas incendiarias de ciudades europeas y japonesas.

Durante su discurso, Rubio ofreció a Europa la oportunidad de unirse a la administración Trump para revivir "la era de dominio occidental" y "renovar la mayor civilización de la historia de la humanidad".

“Lo que queremos es una alianza revitalizada que reconozca que lo que ha afligido a nuestras sociedades no es solo un conjunto de malas políticas, sino un malestar de desesperanza y complacencia. Una alianza -la alianza que queremos- que no se deje paralizar por el miedo: miedo al cambio climático, miedo a la guerra, miedo a la tecnología", afirmó.

Sin paz, sin orden.

Sorprendentemente, Rubio fue recibido con un entusiasta aplauso durante todo su discurso por una audiencia compuesta por jefes de estado, políticos, diplomáticos y militares. Se dice que recibió una ovación de pie de la mitad de los asistentes.

Parecían absortos en el relato triunfalista de Rubio sobre el imperio, completamente ajeno a las realidades bien documentadas de la "dominación occidental", en particular sus brutales tiranías coloniales, sus genocidios a escala industrial y la esclavización masiva de las poblaciones nativas.

Estos no fueron episodios ni errores desafortunados en el pasado imperial de Occidente. Fueron parte integral de él. Fueron el medio coercitivo mediante el cual los pueblos colonizados fueron despojados de sus bienes y mano de obra para financiar el imperio.

También pareció ignorar otra desventaja del Occidente colonial, que fue evidente durante esos cinco siglos. La competencia despiadada entre los estados europeos, que competían por ser los primeros en saquear los recursos del Sur Global, condujo a guerras interminables en las que murieron tanto europeos como sus colonizados.

El imperio no garantizaba el orden, y mucho menos la paz. El colonialismo consistía en un robo sistematizado, y, como dice el refrán, rara vez hay honor entre ladrones.

En el mundo despiadado que precedió al derecho internacional, cada potencia colonial buscaba su propio progreso frente a sus rivales. Esto culminó en dos terribles guerras en la primera mitad del siglo XX que diezmaron a la propia Europa.

Como Rubio no comprende el pasado, su visión del futuro también es inevitablemente defectuosa. Cualquier intento de la administración Trump de restaurar abiertamente el dominio colonial occidental resultará suicida. Como veremos, tal empresa significaría la ruina para todos nosotros. De hecho, es posible que ya estemos muy avanzados en ese camino.




Músculos imperialistas

Hay una serie de fallas evidentes en el pensamiento de Rubio y la administración Trump.

Primero, la afirmación de Rubio de que Occidente abandonó el colonialismo hace unos 80 años es rotundamente errónea. Al final de la Segunda Guerra Mundial, las potencias coloniales de Europa, físicamente maltratadas y económicamente agotadas, pasaron la batuta del imperio a Estados Unidos. Washington no acabó con el colonialismo. Lo racionalizó y simplificó.

Washington continuó la tradición europea de derrocar a líderes nacionalistas e instalar en su lugar a clientes débiles y obedientes.

También sembró el mundo con cientos de bases militares estadounidenses para proyectar poder duro, al tiempo que explotaba las nuevas tecnologías globalizadoras para proyectar poder blando. Las zanahorias y los palos económicos, esgrimidos en gran medida fuera de la vista a través del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, incentivaron la sumisión a sus dictados por parte de los líderes no occidentales.

La libertad de maniobra de Washington se vio limitada principalmente por una potencia rival: la Unión Soviética, que armaba y subsidiaba a sus propios clientes. La Guerra Fría mantuvo al imperio estadounidense relativamente bajo control. Eso no fue "decadencia", como afirma Rubio. Fue simple pragmatismo: evitar la confrontación en una era nuclear que, por un paso en falso, podría conducir a la aniquilación global.

En los últimos 30 años, desde la caída de la Unión Soviética, Estados Unidos ha ejercido su poderío imperialista de forma cada vez más agresiva: en la ex Yugoslavia, en Irak, en Afganistán, en Irak de nuevo, en Libia, en Siria y ahora -con la ayuda de su principal cliente, Israel- de forma más amplia en Oriente Medio, rico en petróleo, en Palestina, Líbano e Irán.

Mucho antes del primer mandato de Trump como presidente, los principales objetivos bipartidistas de la política exterior de Washington incluían presionar a Rusia, principalmente mediante la colonización progresiva de los antiguos estados soviéticos, y amenazar a China por Taiwán.

Al estilo típico de Trump, Rubio simplemente ha hecho explícito lo que ya estaba implícito. Estados Unidos ha sido una superpotencia imperial desde la década de 1940 y se ha vuelto cada vez más confrontacional en un mundo de recursos menguantes, donde disfruta de la ventaja de ser la única superpotencia militar. Rubio es simplemente más honesto que sus predecesores sobre la trayectoria de décadas de la política exterior estadounidense.

 



Espectáculo de terror.

Hay una buena razón por la que los "comunistas ateos" y sus sucesores obsesionados con Dios libraron "levantamientos anticoloniales" que finalmente no pudieron ser contenidos por el imperio occidental.

La élite colonial gobernante de Occidente había pasado siglos convirtiendo la vida en el Sur Global en un espectáculo de terror, ya sea mediante tiranías brutales, masacres o la trata de esclavos. Las poblaciones nativas ansiaban liberarse del "orden" impuesto por Occidente, razón por la cual, después de la Segunda Guerra Mundial, muchos recurrieron a la Unión Soviética comunista en lugar de a Estados Unidos en busca de apoyo.

En los últimos asentamientos coloniales clientes de Occidente -la Sudáfrica del apartheid hasta 1994 y el Israel del apartheid en la actualidad- hubo revueltas masivas sostenidas por parte de aquellos a quienes oprimían. Vivir bajo el régimen de la minoría blanca en Sudáfrica era peligroso y devastador si no se era blanco, al igual que vivir bajo un sistema de supremacía judía en Israel y la Palestina ocupada es peligroso y devastador si no se es judío.

Cabe destacar también que ambos regímenes de apartheid generaron movimientos de solidaridad global. La mayoría de las personas, incluso los occidentales, comprenden que oprimir a otro pueblo, negar su humanidad y su derecho a la igualdad, es profundamente injusto e inmoral. Esto no va a cambiar porque Washington tiene una visión neutra del colonialismo y el apartheid.

La lección de la historia es que cualquier intensificación del imperialismo estadounidense por parte de la administración Trump provocará una mayor resistencia. Esto ya debería estar claro para cualquiera que no haya estado dormitando durante los últimos 20 años.

Extorsión a Ucrania.

El presidente ruso, Vladímir Putin, fue criticado en Occidente cuando expuso la justificación geoestratégica para su invasión de Ucrania a principios de 2022. El filósofo esloveno Slavoj Zizek, por ejemplo, acusó a Putin que se imaginaba a sí mismo como Pedro el Grande e intentaba restaurar el pasado imperial de Rusia.

Žižek citó como prueba un discurso pronunciado por Putin ante un grupo de jóvenes emprendedores en Moscú en junio de 2022, pocos meses después de la invasión. Putin declaró: «Cualquier país, cualquier pueblo, cualquier grupo étnico debe garantizar su soberanía. Porque no hay un estado intermedio: o un país es soberano o es una colonia, sin importar cómo se llamen las colonias».

El significado de Putin debería haber sido obvio en aquel momento, dado que durante más de dos décadas, varias administraciones en Washington habían incorporado a antiguos estados soviéticos a la OTAN -la alianza militar del imperio estadounidense- y ubicado bases militares cada vez más cerca de Moscú.

La promesa hecha por la OTAN en 2008 de permitir que Ucrania se uniera a la alianza en algún momento futuro solo podía ser interpretada por los líderes rusos de una manera: como una amenaza. De cumplirse, las ojivas nucleares de la OTAN estarían a minutos del Kremlin.

Putin estaba decidido a mantener la soberanía rusa y evitar convertirse en otra colonia intermedia del imperio estadounidense, como casi lo hizo bajo el régimen de su predecesor, Boris Yeltsin. El líder ruso rechazó el modelo europeo de entregar a Washington las llaves de sus recursos, economía y sistemas de defensa.

Sin duda, Putin observó con satisfacción la extorsión de Trump a Ucrania el año pasado, cuando el presidente Volodímir Zelenski se vio obligado a ceder la riqueza mineral de su país a cambio de la protección estadounidense. Fue una ilustración perfecta del argumento de Putin de que no hay estados intermedios en un mundo de política de poder desastrosa: o se es soberano o se es colonia de una potencia más fuerte.

Fue esa misma lógica la que motivó la decisión de Rusia de invadir Ucrania. Si en aquel momento era difícil de entender, ahora debería ser más fácil de comprender a la luz del discurso de Rubio. Dadas las ambiciones imperialistas de Washington, Ucrania iba a caer en la órbita geoestratégica de Estados Unidos, convirtiéndose en otro puesto de avanzada colonial para su maquinaria de guerra, a menos que Rusia obligara primero a su vecino a entrar en su propia órbita geoestratégica.

La nueva normalidad en Gaza.

La administración Trump está dejando clara su realpolitik: la eliminación genocida de Gaza es la nueva normalidad, al igual que el secuestro de líderes mundiales como el venezolano Nicolás Maduro. Los estados europeos están cada vez más nerviosos por el imperialismo descarado de Trump y lo que podría significar para ellos. La amenaza de arrebatarle Groenlandia a Dinamarca fue una llamada de atención; según se informa, dominó las discusiones en la conferencia de Múnich.





En consonancia con la advertencia de Putin de hace cuatro años, los líderes europeos se afanan por considerar cómo podrían recuperar cierto grado de soberanía para detener su colonización irreversible por parte de Estados Unidos. Rubio intentó apaciguarlos invitando a Europa a unirse a Washington para resucitar el imperio occidental. La oferta fue un completo engaño. No se trata de un proyecto conjunto, como deberían haber comprendido cuando Trump introdujo los aranceles como un garrote para someterlos a una mayor servidumbre; cuando abandonó el apoyo a Ucrania, su proclamada defensa contra el "imperialismo ruso"; y cuando exigió la propiedad de Groenlandia.

Estas "traiciones" inspiraron un discurso del primer ministro canadiense, Mark Carney, en el Foro Económico Mundial de Davos el mes pasado. Allí, advirtió que el orden basado en reglas de 80 años de antigüedad era una "ficción agradable", una tapadera que permitía a los aliados de Estados Unidos beneficiarse de la hegemonía estadounidense "con bienes públicos, rutas marítimas abiertas, un sistema financiero estable, seguridad colectiva y apoyo a marcos para la resolución de disputas". Y por esa razón, los aliados de Washington habían conspirado para cometer el engaño: «Sabíamos que la historia del orden internacional basado en reglas era parcialmente falsa, que los más fuertes se eximirían cuando les conviniera, que las normas comerciales se aplicaban de forma asimétrica. Y sabíamos que el derecho internacional se aplicaba con distinto rigor según la identidad del acusado o la víctima».

Era, dijo Carney, hora de dejar de «vivir en una mentira». Muchos asumieron que el líder canadiense expresaba, en nombre de aliados tecnocráticos en Europa como el británico Keir Starmer y el francés Emmanuel Macron, un nuevo compromiso con la transparencia y la honestidad como contrapeso a las violaciones de la ley estadounidenses en el extranjero.

Nada más lejos de la realidad, como lo demuestra la continua complicidad de Carney, Starmer y Macron en el genocidio de Gaza y su silencio ante las amenazas de Trump de lanzar una guerra de agresión contra Irán. El propósito del discurso de Carney en Davos era algo completamente distinto. La propia honestidad de Trump -su abierto desprecio por el derecho internacional y su entusiasmo por el imperialismo tradicional-amenaza con exponer su hipocresía al aprovecharse de la influencia estadounidense.

No han cambiado su forma de actuar. Simplemente quieren que Trump deje de desmantelar la fachada que construyeron para ocultar y embellecer su complicidad con el colonialismo estadounidense

Rubio volvió a detonar esas mentiras en Múnich. Cuando declaró el regreso al imperialismo declarado del más fuerte, la conferencia estalló en aplausos. Ursula von der Leyen, tecnócrata en jefe de la Comisión Europea, dijo sentirse "muy tranquilizada" por el discurso de Rubio, llamándolo "buen amigo".




Armagedón nuclear.

La mayor distracción en las declaraciones de Rubio fue su omisión de la verdadera razón por la que Occidente abandonó el colonialismo manifiesto tras la Segunda Guerra Mundial y construyó instituciones internacionales como las Naciones Unidas.

No se trató de una aceptación de la derrota ni del declive por parte de Estados Unidos, sino más bien de un reconocimiento de que, con el rápido desarrollo de arsenales nucleares por parte de las superpotencias tras la guerra, un sistema capaz de mediar en los peores excesos de poder se había convertido en una necesidad. Era la única esperanza de prevenir la competencia y la confrontación colonial temeraria que podrían desencadenar una Tercera Guerra Mundial que probablemente derivaría rápidamente en un Armagedón nuclear.

Nada ha cambiado en las últimas ocho décadas.

Rusia y China aún poseen grandes arsenales nucleares, y Moscú ahora cuenta con misiles hipersónicos capaces de transportar estas ojivas a velocidades sin precedentes. Aún no existe un mecanismo de seguridad que evite que los malentendidos degeneren rápidamente en ataques mutuos.

La naturaleza humana no ha cambiado desde la década de 1940; solo la arrogancia de una superpotencia decidida a impedir que grandes potencias como China o Rusia la desbanquen de su posición imperial. La amenaza de aniquilación nuclear no ha disminuido. Ha crecido exponencialmente a medida que las limitaciones de los recursos globales -aquellos necesarios para sostener el consumo occidental y el incesante "crecimiento económico"- presionan cada vez más a Estados Unidos para que abandone su máscara de guardián de valores superiores.

Rubio aprovechó la conferencia de Múnich para dejar al descubierto la nueva realidad: 

Washington ya no se mostrará tímido ni se regirá por límites. Estados Unidos está decidido a aplastar toda oposición a su estatus permanente de líder imperial, incluso si eso significa destruirlo todo, y a todos nosotros, en el proceso.


Jonathan Cook

Rubio declared a return to brutal western colonialism - and Europe applauded 

05 diciembre 2025

El cómo Occidente ha planeado destruir Rusia desde hace siglos (10)


         Operation Z (Russia)

 por Tito Andino

Resumen de artículos recopilados de
este blog y de fuentes de actualidad.




Reiteramos hasta el cansancio que esta serie de Occidente contra Rusia es una recopilación y resumen de decenas de artículos de destacados analistas internacionales. Se insiste también que las fuentes de consulta provienen de medios corporativos de la derecha tradicional y otros son investigaciones de la denominada “izquierda radical” (medios alternativos); por lo mismo, debe descartarse un sesgo o dedicatoria política para favorecer algún interés. Lo que aquí aparecen son hechos históricos y contemporáneos fáciles de comprobar. Son hechos del momento que -lamentablemente- siempre estarán vedados por los grandes cadenas de "información".

Historia y no propaganda

Parte X
Estadillos por la "paz", Putin y Occidente.
Reflexiones finales

Las actuales “propuestas” de paz de Occidente siempre tendrán un objetivo, apaciguar a Moscú con algunas concesiones territoriales, probablemente todo el Donbás dadas las actuales condiciones sobre el terreno, evitando que regiones como Odessa, Nikolaev y Dnipro, que formaron parte de Novorossiya (imperio ruso) retornen bajo control ruso, eso sería una catástrofe aún mayor para la OTAN, que hipotéticamente quedaría privada de acceso al Mar Negro. No obstante, al mismo tiempo, la OTAN seguirá apostando a otros actores, una resentida y rabiosa Polonia, por ejemplo, que puede convertirse en la nueva punta de lanza militar de la UE, para ello la están armando hasta los dientes. El conocido analista internacional Pepe Escobar dijo que "cualquier 'negociación' hacia la 'paz' de hecho enmascara un impulso para posponer, solo por un tiempo, el plan maestro original: desmembrar y destruir Rusia".

Las circunstancias del momento han conseguido que los neoconservadores globales y los fascistas patrocinadores corporativos de Wall Street y su séquito de la eurozona, que no tenían ninguna intención de ceder jamás en negociaciones ‘absurdas’ para acabar pacíficamente con la guerra, ¡finalmente se ven obligados a sentarse a “negociar” - y no todos! (las élites europeas que gobiernan la eurozona no quieren oír hablar de paz) - Observamos como la prensa, con todo el resentimiento y amargura del caso no tiene otra alternativa que ir “informando” al respecto: Negociar la “paz”, propuestas de paz de Occidente que Rusia rechazará porque, según los medios, Rusia quiere la guerra. 

Por el momento - insistamos en ello - solo por el momento, EEUU y UE/OTAN se ven forzados a detener su centenario objetivo de destruir, dañar o debilitar a Rusia, pero el plan siempre permanecerá sobre el tablero. Evidentemente, no han logrado dañar a Rusia, si saldrá debilitada es algo que podrá apreciarse luego del fin del conflicto, habrá que ver las repercusiones en la economía rusa de posguerra, algunos expertos piensan que Rusia puede entrar en una especie de recesión, ya que, por ejemplo, su industria militar solamente está produciendo para usarse en el conflicto, siendo muy poco lo que se destina para exportaciones… ya veremos.

Esta es la entrega final de la serie titulada: “El cómo Occidente ha planeado destruir Rusia desde hace siglos” (Historia y no propaganda) Es redundante, pero se insiste en que el conflicto ruso-ucraniano es el resultado de la provocación e intervención de la OTAN a través de su proxy de turno: Ucrania.

No pretendemos dar vueltas en las explicaciones de siempre. El actual conflicto es consecuencia de la expansión de la OTAN que ha negado sus propios compromisos y promesasno expansión de la organización hacia el Este, esa expansión es una amenaza directa a la seguridad de Rusia, cuyas fronteras son demasiado grandes para ser defendidas. El politólogo internacional Thierry Meyssan señala que “para expandirse en Ucrania, la OTAN apoyó a los grupos neonazis que había puesto en el poder y que han instalado sus leyes en este país. A esto se ha sumado el resurgimiento de un supuesto conflicto de civilizaciones entre los valores europeos y asiáticos. No habrá verdadera paz mientras Occidente no respete su propia palabra”.


"El señor capital y su séquito", del artista M. Semenov. (Revista Krokodil No. 27, 1961)


El mundo “basado en reglas” opera solo para el resto, no para los Estados Unidos y sus socios de la OTAN. En un magnífico ensayo de febrero de 2025 (“Los Occidentales y el conflicto en Ucrania”) Meyssan resume esta larga disputa.

La expansión de la OTAN hacia el Este y la Doctrina Brzezinski empezó a aplicarse tras la caída del Muro de Berlín (9 de noviembre de 1989). George Bush (padre) dijo que no tenía intención de intervenir contra la URSS en ese momento; los alemanes aseguraban, a su vez que, "los cambios en Europa del Este y el proceso de unificación alemana no deben conducir a un ataque a los intereses de seguridad soviéticos" (Hans-Dietrich Genscher, ministro de Asuntos Exteriores de Alemania), descartando que la OTAN se expanda hacia las fronteras soviéticas.

Alemania, Estados Unidos, Francia y Reino Unido hicieron repetidos compromisos de no expandir la OTAN hacia el Este. El Tratado de Moscú (12 de septiembre de 1990) asumía que en la Alemania reunificada no habría bases de la OTAN en el Este de Alemania. Diversas cumbres, como las Conferencias sobre Seguridad y Cooperación en Europa (CSCE), en reiteradas ocasiones, coincidieron en evitar la desconfianza y la unidad europea, incluida Rusia. Se decía que ya no eran enemigos, todos somos “socios”, decían, al punto que Rusia solicitó ingresar en la OTAN… Pero, ya en 1995 Bill Clinton señaló que “la OTAN no excluirá automáticamente a ninguna nación de la membresía… Al mismo tiempo, ningún país externo podrá vetar la expansión”. Rusia no dijo nada. Sin embargo, aquí sucedió algo fundamental: “Se firmaron tres memorandos, incluido uno con la Ucrania independiente. A cambio de su desnuclearización, Rusia, Reino Unido y Estados Unidos se comprometieron a abstenerse de recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de Ucrania”. La trampa fue que los rusos ya no podían impedir que los estados soberanos entren en alianzas y no tomaron medidas para su seguridad.

Llegaron las guerras en Yugoslavia, la OTAN anunciaba que se preparaba la adhesión de la República Checa, Hungría y Polonia y se consideraba a Eslovenia y Rumanía. En 2004, Bulgaria, Estonia, Letonia, Lituania, Rumanía, Eslovaquia y Eslovenia se unieron a la OTAN. En 2009, fue Albania y Croacia. En 2017, Montenegro. En 2020, Macedonia del Norte. En 2023, Finlandia, y en 2024, Suecia. Todas las promesas se habían roto.

Lo inevitable llegó, en 2014, Estados Unidos organizó otra más de las famosas “revoluciones de colores”, esta vez en Ucrania, instaurándose un régimen (con mucho componente neonazi) que se mostró públicamente agresivo contra Rusia (con todo lo que ya es público) y el inevitable conflicto iniciado en febrero del 2022. Occidente adoptó medidas coercitivas unilaterales, las "sanciones". De pronto Rusia dejó de ser Europa, era Asia por decreto.

La guerra por poder ha sido desatada por Estados Unidos y sus cómplices desde 2014, se puede afirmar que no es una guerra convencional, EEUU/OTAN ha hecho -incluso- uso de los grupos terroristas islamistas para realizar el trabajo sucio, Ucrania no es una excepción, tampoco lo fueron naciones como Siria, Libia, Irak, etc. El territorio ruso no ha escapado a eso en el actual conflicto, Rusia ha sido blanco de acciones terroristas dentro de su territorio. “La guerra por poderes de la OTAN contra Rusia siempre fue en esencia terrorismo”, es el título de un interesante artículo presentado por la Fundación de Cultura Estratégica en marzo de 2024. ¿O es que ya hemos olvidado los cruentos atentados terroristas en Moscú, en Belgorod, Briansk y Kursk?


Caricatura soviética de 1982, (Revista Krokodil, No. 33), autor G. Lomidze. 


Mientras tanto en la “democrática” Europa se finge amnesia. Por ejemplo, el 8 de mayo de 2023, mientras Alemania echaba más brasa al fuego suministrando más armas a Kiev (Alemania lidera en Europa continental el suministro de armamento a Ucrania), supuestamente celebraba el “Día de la Liberación” (del nazismo) contradiciendo su supuesta fidelidad a “aceptar el pasado” (Vergangenheitsbewältigung), el mea culpa auto impuesto al asumir su pasado nazi. En esa fecha el alcalde de Berlín, en el Monumento Central a las Víctimas de la Guerra y la Tiranía, expresó con “orgullo” que se sentía "profundamente honrado de haber conmemorado a las víctimas de la Segunda Guerra Mundial, junto con el embajador de Ucrania en Alemania"… esto hubiese sido impensable antes de la guerra de Ucrania, el alcalde Wegner se declaró pro-ucraniano gritando: "Ucrania debe ganar esta guerra". La amnesia alemana ahora quiere negar la historia antisemita de Ucrania y su colaboración con el genocidio de los nazis, apoyando a las actuales organizaciones neonazis en el gobierno y fuerzas armadas de Ucrania. Siguiendo la “nueva” agenda antirrusa, otra señora alemana que también adolece de amnesia, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, el 9 de mayo del 2023, estuvo de festejo en Kiev con su amigo Volodimir Zelensky, dedicando un nuevo paquete de sanciones antirrusas.

El caso británico es otro parecido, su respaldo político y militar a Kiev es público desde el golpe del Maidán en 2014. No es nada secreto que los jefes de Ucrania se refieren a los militares británicos como los "cerebros" de la coalición "anti-Putin", aunque éstos últimos intentan encubrir sus acciones, planes de batalla y cobertura de inteligencia, y si de hemos de confiar en otras fuentes, además, desplegando tropas en secreto.

Sabemos muy bien que fue el Reino Unido quien bloqueó todo posible acuerdo de paz entre Moscú y Kiev en 2022, el entonces primer ministro británico Boris Johnson presionó a la administración Zelensky para que se retirara de las negociaciones y acuerdos ya pactados. (Sobre Francia, ya ni comentar…)

Expertos internacionales y rusos concuerdan que el estado británico es el más hostil históricamente hacia Rusia (no muy atrás viene Polonia y los estados bálticos, sin dejar de mencionar a Francia). El ex ministro de defensa ruso, Sergey Ivanov (autor del libro 'Genocidio nazi del pueblo de la URSS') fue consultado sobre si el plan nazi de "limpiar" a Rusia de su población sigue vigente en la Europa de hoy en día, respondió: “La 'idea', si es que se le puede llamar así, tiene varios cientos de añosEl estado más hostil a Rusia es Gran Bretaña, lleva 400 años en lo mismo: intentando limitar a Rusia, limitar su influencia, limitar su poder económico, hacer todo lo posible para que Rusia exista en la periferia europea… No importa si la política va dirigida al Imperio Ruso, a la Unión Soviética o a la Federación Rusa, sigue siendo la misma".


Un interesante fotomontaje occidental sobre el "peligro del imperialismo ruso". De los personajes, solo Vladimir Putin es ruso.


A estas alturas ya es más que evidente -excepto para los atlantistas y pro atlatantistas- que las élites del poder europeo, llámese Unión Europea y/o OTAN vienen presentando un exagerado y supuesto plan de “amenazas” rusas. Conforme serios análisis, eso no es más que un imprudente plan de supervivencia política de los atlantistas. Un excelente estudio de la ‘Fundación de Cultura Estratégica’ (abril 2025) explica que “los gobernantes elitistas de la Unión Europea son prueba del dicho consagrado de que la guerra y el militarismo son una escapatoria conveniente de los problemas internos”, desvían la magnitud de sus problemas estructurales intrínsecos que equivalen al colapso político. La UE “ha perdido su visión original como una asociación amistosa de vecinos europeos a una burocracia torpe e insensible obsesionada con la conformidad ideológica en su núcleo… La única razón de ser de la Unión Europea hoy parece buscar la derrota estratégica de un país vecino -Rusia- a pesar del enorme coste político y económico para los europeos a quienes se le niega voz a través de la propaganda interminable".

Recuerden que los recursos rusos son la fuente de supervivencia del futuro, y si Europa (UE/OTAN) no se hace con ellos… la calidad de vida, el famosos estado de bienestar social se irá al garete. Es que si nos ponemos a reflexionar en la historia, Europa, a pesar de su desarrollo y su reconocido principio ético del trabajo, sólo pudo llegar a ser lo que fue gracias al imperialismo colonial, explotando y esclavizando en sus colonias de ultramar.

El discurso del presente es un “intento desesperado de compensar su estado estancado, los burócratas y líderes políticos del bloque europeo (con algunas honorables excepciones) buscan su supervivencia política hablando de forma imprudente sobre el miedo a la guerra con Rusia”, se habla de aumentar el presupuesto militar total a 800.000 millones de euros que privará a la economía civil de recursos esenciales y servicios públicos. Para quienes conocen la verdad “el propósito oculto es intentar impulsar el decreciente crecimiento industrial de la UE. Culpar a Rusia y hablar de una guerra inminente es una forma útil de justificar este militarismo insano en lugar de abordar las causas profundas de la crisis económica, como malgastar miles de millones en una guerra por poder en Ucrania y volar gasoductos procedentes de Rusia”.

Acaso no habéis caído en cuenta que esto es una fachada cínica para coordinar-intentar una intervención militar de la OTAN en Ucrania, que, por lógica, desencadenará una escalada de la guerra a niveles incontrolables (¿uso de bombas nucleares?). Los brillantes líderes europeos, a propósito, ¿quién los eligió?, siguen apostando por una Tercera Guerra Mundial, sabotean cualquier esfuerzo de la verdadera diplomacia que actúa lejos de los escándalos mediáticos, para “parecer relevantes y creíbles”.

Aunque se debe desconfiar de Trump, no por ser Trump, sino porque él representa a los intereses de siempre en los Estados Unidos, debemos aceptar que “Trump ha admitido la futilidad de la guerra por poder y está intentando apuntalar enormes pérdidas financieras y militares mediante una diplomacia largamente esperada con Rusia. No es lo mismo para los europeos elitistas que no pueden permitirse admitir sus maquinaciones criminales en Ucrania. Están en negación. Tienen que seguir adelante para salvar su piel política y redoblar su generosidad en el juego. ¿Cómo pueden explicar a los ciudadanos europeos que han malgastado 200.000 millones de euros -probablemente más- alimentando una guerra por poder contra Rusia que ha resultado en más de un millón de soldados ucranianos muertos y millones de refugiados viviendo de fondos públicos?

Políticos europeos sinvergüenzas impregnados de rusofobia están escapando de la rendición de cuentas presentando histéricamente a Rusia como una amenaza para el resto de Europa. Necesitan hacerlo para justificar su existencia y su demanda de militarizar las economías europeas impulsando una agenda bélica contra Rusia”.

Pongámonos la mano en el corazón, hagamos la pregunta: ¿Es Rusia una amenaza para Europa?, ¿deberíamos acatar las “advertencias” de nuestros “líderes”, que sigo sin entender cómo mismo es que son elegidos? El sentido común, no los apasionamientos sectarios y políticos, nos dirá que tales temores de que Putin y Rusia están preparándose para atacar Europa es ridículo. Como dice el artículo en mención, “contar historias alarmistas sobre los monstruos rusos es necesario para justificar la militarización de la UE, que a su vez se considera necesaria como una forma de que los líderes políticos en bancarrota sobrevivan”.

El “líder” Starmer en Reino Unido, vestido con uniforme militar en maniobras con tropas, promete "luchar contra ellos en las playas (del Mar Negro)" al estilo Winston Churchill, es una parodia de la comedia británica anticuada. Mientras que Emmanuel Macron, de Francia, promete "defender el resto de Europa" de la "agresión rusa" con armas nucleares francesas, es el teatro del absurdo. Las ilusiones europeas son ridículas. Sin embargo, un tonto armado sigue siendo peligroso. (“Los gobernantes elitistas europeos están exagerando la amenaza rusa y la guerra para la supervivencia política”. Fundación de Cultura Estratégica, ver artículo completo en los enlaces a pie de página).

Más arriba mencionamos a Mr. Trump y sus deseos de que la guerra termine (conflicto ruso-ucraniano), pero el título de un artículo es más que revelador, es toda una doctrina nacional: “Trump no lucha ni por la paz, ni por Ucrania, y mucho menos por Rusia, sino por la supervivencia de Estados Unidos”.

En resumen. Donald Trump no es un pacificador. Trump, en realidad, es solo un actor secundario en este gran cambio. Lo que Trump está escenificando es el intento desesperado de un imperio por salvarse, es la piel cambiando su máscara Sus posturas electorales y poselectorales son simplemente un teatro de crisis donde intenta transformar la derrota estratégica de Estados Unidos en una oportunidad para la reconquista interna. Es el síntoma de un imperio que se observa a sí mismo marchitarse en el espejo del mundo y ya no puede soportar su propio reflejo. Cuando Trump proclamó que "pondrá fin a la guerra en Ucrania en 24 horas", no está predicando la paz; predica la supervivencia de una América fracturada y fragmentada, atrapada en el vértigo de su propio declive. Detrás de la retórica simplista del "negociador" se esconde el pánico de una nación que percibe que el centro del mundo se desplaza inexorablemente de Washington hacia Moscú, Pekín y los BRICS ampliados. (Leer el artículo completo en las notas a pie de página)


Caricaturas del artista británico Bob Moran (2017)


Ya que hablamos de Estados Unidos, dejando a Mr. Trump a un lado, es necesario traer a colación un tema muy controversial, pero del que existe evidencia documental que puede ser consultada en las mismas notas referenciales de este blog que les redirecciona a la fuente original.

¿Recuerdan a la famosa Rand Corporation y su informe de cómo destruir Rusia? (2019). La misma organización lo resumió en una frase: "Sobreextender y desequilibrar a Rusia". Aquí unos cortos extractos (por favor consulte la fuente si desea dar lectura al artículo completo).

Obliga al adversario a expandirse imprudentemente para desequilibrarlo y luego destrúyelo. Esto no es la descripción de una fortaleza de judo, sino un plan contra Rusia elaborado por la Rand Corporation, el think tank más influyente de Estados Unidos. Con un equipo de miles de expertos, Rand se presenta como la fuente más fiable del mundo para inteligencia y análisis político para los líderes de Estados Unidos y sus aliados. La Rand Corp se enorgullece de haber contribuido a la elaboración de la estrategia a largo plazo que permitió a Estados Unidos ganar la Guerra Fría, obligando a la Unión Soviética a consumir sus propios recursos económicos en la confrontación estratégica.

Es este modelo el que inspiró el nuevo plan, “Rusia sobreextendida y desequilibrando. Evaluación del impacto de las opciones que imponen costes”, publicado por Rand (Acceda al documento completo de RAND, mayo 2019, en las notas a pie, junto al enlace de este resumen). Manlio Dinucci señala al respecto:

“Según sus analistas (de la RAND), Rusia sigue siendo un adversario poderoso para Estados Unidos en ciertos sectores fundamentales. Para hacer frente a esta oposición, Estados Unidos y sus aliados tendrán que seguir una estrategia conjunta a largo plazo que explote las vulnerabilidades de Rusia. Así que Rand analiza los distintos medios para desequilibrar a Rusia, indicando para cada uno las probabilidades de éxito, los beneficios, el coste y los riesgos para Estados Unidos.

Los analistas de Rand estiman que la mayor vulnerabilidad de Rusia es la de su economía, debido a su fuerte dependencia de las exportaciones de petróleo y gas. Los ingresos de estas exportaciones pueden reducirse reforzando las sanciones y aumentando las exportaciones de energía de Estados Unidos. El objetivo es obligar a Europa a reducir su importación de gas natural ruso y reemplazarlo por gas natural licuado transportado por mar desde otros países…”. Etc, etc. Eso es lo que hemos visto desde febrero de 2022. Recuerde, el informe fue presentado en 2019.

Bien, ahora se intenta ocultar que fue EEUU quien organizó todo este conflicto, obligando a Europa a seguir sus directrices, tras el fracaso Trump quiere terminar el conflicto, pero los orgullosos europeos se niegan, temen quedar en ridículo, de allí las historias de la amenaza rusa, del resurgir de los comunistas y otras chorradas. Nada de esto es novedad.

 

Estas dos caricaturas las presentamos hace algunos años en otro post. Las volvemos a colocar aquí, ya que su analogía histórica es perceptible en el presente. Los colores de los dibujos son premonitorios sobre el papel de la OTAN en Ucrania. Las ilustraciones fueron diseñadas en 1964 por el artista ucraniano soviético Mark Abramov, mundialmente conocido como MOA. A la izquierda: "Dentro de la cocina de Berlín"; y en la derecha: "Curso Intensivo".



La historia nos viene relatando una serie de invasiones occidentales a Rusia (lo hemos analizado a lo largo de esta serie de artículos), poco reflexionamos que todas ellas tuvieron un carácter destructivo que sus consecuencias siguen reflejándose en el presente, sobre todo en la tasa de natalidad rusa (Rusia tiene un déficit de crecimiento poblacional, no por control de la natalidad sino por su excesivo número de víctimas en las cruentas guerras en que se ha visto inmersa). Hay quienes aseguran que fueron las potencias occidentales las responsables de millones de rusos muertos y la destrucción de tierras productivas a lo largo de dos siglos. Y hay un patrón que se repite: “Todos atacaron Rusia a través de Ucrania. Esto se conoce en círculos históricos como un patrón”.

Inexorablemente la historia se repite, en la actualidad es la OTAN quien viene expandiéndose peligrosamente, no como una organización defensiva, todo lo contrario. Rusia intentó frenar esto, a través de la diplomacia, incluso sabemos que es verídico que en el año 2000 se propuso la entrada de Rusia en la UE, pero fue rechazada. En 2001, Vladimir Putin propuso la entrada de Rusia en la OTAN y fue nuevamente rechazado… la OTAN siguió expandiéndose. No es leyenda el hecho de que Putin contactara con George W. Bush a quien propuso que Estados Unidos, Rusia y Europa crearan conjuntamente un sistema de defensa antimisiles, Putin recordó que "al final simplemente nos dijeron que nos largáramos".

En la Cumbre de Bucarest (2008), la OTAN aceptó conceder lo más pronto posible la membresía de Ucrania y Georgia aprovechando que desde hace mucho Rusia no decía "Nyet (NO). Pero esta vez respondieron: “Nyet es Nyet", puesto que eso solo significa una amenaza militar. En febrero de 2010, Rumanía aceptó el despliegue del sistema de misiles THAAD SM-3 con el pretexto de proteger Europa de los misiles balísticos intercontinentales iraníes… Además, esas baterías pueden lanzar misiles Tomahawk con cabeza nuclear a 35 minutos de Moscú… Llegó el turno de expandirse a Ucrania en 2014, tras el golpe de estado del Maidán que facilitaría poder ejecutar el plan de desplegar bases navales OTAN en Crimea. Los rusos dijeron basta! La guerra de Ucrania no habría tenido lugar si no es por las reales intenciones de EEUU/OTAN, así de simple. Historia y no propaganda, estimados lectores.

El ministro de Asuntos Exteriores Sergey Lavrov ha insistido en diversas ocasiones que son los países de Europa Occidental quienes han vuelto a "tomar las armas" contra Rusia. La hostilidad europea es latente con llamados a prepararse ante un “inminente” ataque ruso, es el mismo patrón de todos los conflictos globales anteriores en los que ha participado Europa (las guerras napoleónicas, la Primera y Segunda Guerra Mundial). Estas reflexiones de Lavrov pueden consultarse dando lectura al artículo: “La 'agresión europea' es la raíz de las tragedias globales actuales” (ver enlace en las notas a píe de página).

¿Necesitan más pruebas irrefutables?

El profesor Michel Chossudovsky (Global Research) en un documento de agosto de 2025 señalaba, citando al ex Secretario General de la OTAN, Jens Stoltenberg, sobre la polémica de ¿quién inició la guerra? Es de suma importancia lo que dice Stoltenberg el 7 de septiembre de 2023 en una presentación ante el Parlamento Europeo, el funcionario habla en nombre de la OTAN (no a título personal), para buen entendedor esa declaración quiere decir que Estados Unidos y la OTAN ya estaban en guerra desde 2014. Stoltenberg reconoce formalmente que: "La guerra no comenzó en febrero del año pasado (2022). Empezó en 2014", se confirma lo que él mismo expresó en mayo de 2023, donde decía que la guerra de Ucrania "no empezó en 2022", la guerra empezó en 2014". Se trata de un reconocimiento tácito de que Rusia no "inició la guerra" contra Ucrania en febrero de 2022. Esto está documentado, tenemos la entrevista del señor Stoltenberg con el Washington Post (ver notas a pie de página).

La prueba definitiva está ahí: ¿Quién inició la guerra? ¿Fue Rusia o Estados Unidos-OTAN? La respuesta viene de boca del señor Stoltenberg: La OTAN INICIÓ LA GUERRA en 2014, tras el golpe de estado de ese mismo año en Ucrania patrocinado por Estados Unidos.

“Sí, niños, fue Ucrania quien inició la guerra”, titula un gran artículo del Consortium News, redactado por Joe Lauria (23 febrero 2025). En esos momentos Donald Trump indignó al mundo occidental, tuvo el coraje de señalar que Ucrania inició la guerra, para no reconocer  que fue Estados Unidos. Entonces, medios como The New York Times acusaron a Trump de "reescribir la historia de la invasión rusa a su vecino". Dijo el nombrado diario que Rusia quiere “borrar a Ucrania del mapa como estado independiente, Estados Unidos se apresuró a ayudar a la nación asediada y presentó a su presidente, Volodimir Zelensky, como un héroe de la resistencia”.

Tras asumir el poder, según NYT, Trump reescribe la historia de la invasión rusa contra su vecino más pequeño. Para Trump, Ucrania no es la víctima sino la villana; Zelensky no es un Winston Churchill moderno, sino un 'dictador sin elecciones' que de alguna manera empezó la guerra él mismo y engañó a Estados Unidos para que ayudara.

CNN se unió a la crítica: "El presidente Donald Trump ha adoptado ahora plenamente la falsa propaganda rusa sobre Ucrania, volviéndose contra una democracia soberana que fue invadida en favor del invasor… Trump acusó erróneamente a Ucrania de iniciar el conflicto".

Iguales quejas recogen medios como el Financial Times, la BBC, etc. Todos los grupos mediáticos occidentales hablaron con una sola voz en contra del reconocimiento encubierto de Trump (culpar a Ucrania por algo que organizó EEUU).

Lauria insiste en la pregunta central: ¿cuándo comenzó realmente la guerra en Ucrania? La corriente principal occidental lleva a las masas a creer que comenzó el 24 de febrero de 2022, cuando el ejército regular ruso intervino en lo que ya era una guerra civil de ocho años que había iniciado en gran medida Ucrania, con ayuda estadounidense.

Al lavarse las manos, Trump apunta al presidente ucraniano Zelensky: "Bueno, llevas allí tres años ... Nunca deberías haberlo empezado. Podrías haber hecho un trato"… Desde entonces Trump es odiado por los líderes europeos; y, Zelensky acusó a Trump de difundir "mucha desinformación procedente de Rusia". Occidente no tiene otra forma más que calificar a todo esto de propaganda rusa.


La "Asistencia Económica" estadounidense a través de su existencia se refleja en este cartel de 1968. Nótese que el mensaje bien puede representar a la actual "ayuda" económica-militar a Ucrania, La obra corresponde al artista búlgaro Kirill Georgiev.



El propio presidente Joe Biden confirmó por qué Estados Unidos necesitaba esta guerra. “Sin ella, Washington no podría intentar destruir la economía rusa con sanciones, orquestar condenas mundiales en una guerra de información, ni liderar una guerra por poder terrestre para sangrar a Rusia, todo ello parte de un intento de derrocar a su gobierno”. Esas acciones iniciaron desde el surgimiento del 'Russiagate' en 2016, siendo el objetivo final de EEUU el derrocar al gobierno de Vladimir Putin y devolver el dominio estadounidense sobre Rusia de los años 90. "Por el amor de Dios, este hombre no puede permanecer en el poder", dijo Biden, el 26 de marzo de 2022, en el Castillo Real de Varsovia.

Así que, tras el golpe del Maidán (20 de febrero de 2014, Viktor Yanukóvich, presidente de Ucrania, fue derrocado violentamente), nadie puede negar que las zonas rusoparlantes del este y sur de Ucrania se negaron a reconocer al gobierno golpista, la violencia se desató por parte de las organizaciones de extrema derecha ucranianas con los incendios, represalias armadas y asesinatos en Odessa y otros lugares. Más lo duro se desató el 16 de abril de 2014 con el ataque militar ucraniano contra las dos provincias de la región del Donbás (Lugansk y Donetsk) y Estados Unidos lo respaldó.

“Así fue como Ucrania declaró la guerra y la fecha en que la hizo”, aclara Joe Lauria, pasando a describir el real papel de Estados Unidos en el inicio de la guerra, el rol jugado por John McCain, Chris Murphy, Victoria Nuland, etc. Sin embargo, siempre será discutible la forma en que Rusia salió a defender el Donbás: armas, equipos, munición, incluso personal militar (mercenarios de Wagner); desde Occidente llamaron falsamente la ayuda de Moscú a los rusos étnicos como "invasión".

Es interesante saber que Obama en 2015 dudó sobre el enviar armas a Ucrania ante el temor de la reacción rusa y aún más porque se cuestionaba: “¿Y si acaban en manos de matones? Obama claramente se refiere a una guerra que está en curso (desde 2014), no siete años después; fue demasiado consciente de que la ayuda letal a Ucrania, mientras libra una guerra civil contra los rusohablantes, provocaría a Rusia; y, Obama admite lo que todos pretenden hacerse de la vista gorda, al referirse a los "matones", estaba hablando de ese gran problema en Ucrania. Por matones, Obama se refería claramente a los grupos de extrema derecha y neonazis que luchaban por Ucrania. (esta información también puede encontrarse en la edición del 10 de marzo de 2015 del NYT. Estas importantes referencias pueden ser consultadas en su totalidad en las notas a pie de página: “Sí, niños, fue Ucrania quien inició la guerra”).

La Rusia de Vladimir Putin "no es la Rusia que queríamos", declaró a CNN la subsecretaria de Estado interina de EEUU, Victoria Nuland, quien explicó que Washington quería un líder dócil en el Kremlin que "occidentalizara" el país.

En febrero de 2024, la señora Victoria Nuland (misma entrevista a CNN) aseveró que: "Putin ha destruido su propio país" interviniendo en Ucrania y que Estados Unidos "seguirá apretando la soga sobre él" (es lógico a través del suministro de armas y la imposición de sanciones económicas). También se lamentó que Rusia no se haya “occidentalizado”, que sea “europea”, “eso no es lo que ha hecho Putin", como querían en EEUU y como pretendió ser su predecesor Boris Yeltsin, aquel que vendió Rusia al mejor postor a inicios de los años 90.


Parte Final

Izq. obra de Piotr Krivonógov: ‘Capitulación de las tropas nazis en Berlín’ (1946), Museo Central de las Fuerzas Armadas. Derecha: Konstantín Antónov y su obra: ‘Vencedores’ (1985) Museo de la Victoria.


Llegado el siglo XXI el presidente Vladimir Putin consolidó su posición de líder de la Federación de Rusia, desilusionó no solo a los Estados Unidos, a las potencias coloniales europeas y a grandes organizaciones internacionales, también desilusionó a los nuevos oligarcas rusos, que no sabemos con precisión si son lo mismo que la mafia rusa, la mafia ruso-israelí, o, si se trata de “entes” separados. Putin los puso a todos en su sitio (eso quedó detallado en una anterior entrega de esta saga).

Estas acciones para defender los intereses rusos fueron y siguen siendo intolerables para Occidente. Putin se convirtió en la mayor amenaza a los objetivos económicos de Occidente (quizá China ocupe ahora esa posición).

El investigador Daniel Estulin afirmaba hace muchos años que el odio a Putin y al nacionalismo ruso surge porque él terminó “con el poder de los oligarcas rusos y con la corrupción y el robo descarado que estaban acabando con el país”. Putin hizo lo que Brzezinski temía, hizo de Rusia una nación independiente, erigiéndose en una amenaza al futuro de las ambiciones geoestratégicas de Estados Unidos y la Unión Europea.

El presidente de la Federación Rusa recalca: "El objetivo occidental es debilitar, dividir y, en última instancia, destruir nuestra nación. Afirman abiertamente que, dado que lograron desintegrar la Unión Soviética en 1991, ahora es hora de dividir Rusia en muchas regiones separadas que estarán enfrentándose entre sí". (Vladimir Putin)

"La principal razón de la actual tragedia en Ucrania es la deliberada política antirrusa de Occidente colectivo, liderado por EEUU", dijo Putin en una entrevista con el diario mongol Onoodor (septiembre 2024). Expresó que EEUU y Occidente buscaron por décadas el control total de Ucrania, financiando a propósito organizaciones nacionalistas (neonazis) a quienes se les viene adoctrinando desde hace mucho en el supuesto de que Rusia es el principal enemigo de Ucrania. El odio hacia Rusia se convirtió en la ideología oficial de Ucrania, país que se transformó en el arma de la lucha contra Rusia (Putin: "La principal razón de la tragedia en Ucrania es la política antirrusa de Occidente", ver notas a pie de página).

En una entrevista televisada (programa ‘Moscú. Kremlin. Putin’, Canal Rossiya-1, 26 febrero 2023), el presidente ruso, expresó que Occidente tiene por objetivo disolver a Rusia y es cómplice de los crímenes de Kiev por suministrar armas a Ucrania. El objetivo es el conocido, “dividir a Rusia en partes y ponerlas bajo su control”. Pero van más allá, Occidente busca disolver a Rusia y a los demás países que formaron la Unión Soviética. “… luego, quizás, nos aceptarán en la llamada familia de los pueblos civilizados, pero solo por separado, cada parte por separado”, afirmó Putin.

La prensa pro-atlantista y, en general, Occidente han querido vender el mito de que el mundo teme a Rusia, cuando la realidad es que Occidente ha creado esa propaganda, los evidentes argumentos esgrimidos en estos 10 capítulos sobre la temática así lo señalan. 

Putin ha expresado en diversas ocasiones que: No hay países hostiles hacia Rusia, hay élites hostiles. "No tenemos idiomas hostiles, ni siquiera tenemos países hostiles, solo tenemos élites hostiles, en algunos países, que luchan contra Rusia desde hace siglos, no solo hoy, para debilitar al país porque creen que es demasiado grande. Se sienten amenazados por un país tan grande como Rusia". Insiste que a pesar de todo eso, Rusia no quiere perder el contacto con el mundo y la economía occidental,  pueden beneficiarse mutuamente a pesar de los esfuerzos de las élites hostiles. "Estas élites gobernantes están tratando de aislar a Rusia, está claro que nada funciona, todo el mundo lo sabe".

Son muchos los analistas en Occidente que confirman que son sus élites quienes cultivan el miedo porque con sinceridad nadie en el mundo considera a Rusia una "amenaza". "El mundo no está en peligro por Moscú", señaló el experto en guerra psicológica y antiterrorismo del Ejército de los EEUU y del Departamento de Estado. Scott Bennett. Y si "el mundo no está amenazado por Rusia, el mundo no teme a Rusia. Esa es la realidad. Occidente ha creado esta propaganda, en particular Estados Unidos… el epicentro son los republicanos en Washington. Están inventando esta fuente de mentiras sobre Rusia y las difunden para envenenar las mentes de la gente en Europa. Y creo que solo (ese continente) es susceptible de ello. Ni África ni Asia beben de esa fuente de mentiras y muerte", indicó Bennett. (declaraciones a la prensa en el marco del Foro Económico Internacional de San Petersburgo -SPIEF- junio 2024),

El presidente Putin ha insistido que son "las élites occidentales quienes se esfuerzan en castigar a Rusia, aislarla y debilitarla" (entrevista del 14 mayo de 2024, a la agencia china 'Xinhua'). "Han impuesto casi 16.000 sanciones ilegítimas unilaterales contra nuestro país. Amenazan con desmembrar nuestro país. Intentan apropiarse ilegalmente de nuestros activos extranjeros" (intentos de la UE para confiscar miles de millones de activos rusos congelados en “beneficio” de Ucrania).

El rol de las élites occidentales ha sido siempre el de querer prosperar a costa de otros, expresó el mandatario ruso. Un principio de igualdad y confianza (a pesar de mucho tiempo de desconfianza mutua) se ha alcanzado en la actualidad con China y ese es el ejemplo que no quiere seguir Occidente. El respeto mutuo por los intereses de cada nación soberana contrasta con las actitudes occidentales hacia otras naciones. "Las élites occidentales lideradas por Estados Unidos se niegan a respetar la diversidad civilizacional y cultural y rechazan los valores tradicionales centenarios", y "han usurpado el derecho a decirle a otras naciones con quién pueden -o no deben- hacer amigos y cooperar". Buscan garantizar su bienestar a costa de otros estados, como en los viejos tiempos, y recurren a métodos neocoloniales con ese fin", concluyó Putin.

Insistamos en las esclarecedoras palabras del presidente de Rusia: Rusia no tiene países hostiles, hay élites hostiles en esos países. A pesar de ello, "hay muchos logros, incluso con esos países que hoy llamamos hostiles" (Putin, reunión con trabajadores en la región de Tver, Rusia, marzo 2024). "Ya hemos demostrado que sabemos cómo estar juntos, defendiendo la libertad, soberanía y seguridad de Rusia, defendiendo nuestros valores, tradiciones, historia y cultura, actuando según la conciencia y la verdad, según la justicia".


V. Zhelobinsky, en "Nuestro Objetivo - Paz!", 1967


EPÍLOGO

Es evidente el hecho de que la guerra en Ucrania continuará, a pesar de que se “discuten” términos por la “paz” a iniciativa unilateral de la Casa Blanca (no de los Estados Unidos), la administración Trump no ve salida posible a un triunfo de la coalición de los “dispuestos” (UE/OTAN) éstos últimos plantean fuerte resistencia a un posible acuerdo que ponga fin al conflicto, pretendiendo ignorar la existencia de una implacable corrupción del gobierno de Ucrania que va siendo desenmascarada ante el mundo. ¿Por qué en la UE no se pronuncian al respecto? ¿tal vez hay complicidad en el desvío de fondos? Todo ello solo demuestra que el conflicto fue una operación criminal de guerra delegada por las élites occidentales.

Un inicial plan de paz de “28 puntos” elaborado de manera unilateral por Estados Unidos nació envenenado para todos (al inviable), la única razón es que pretendía ocultar la vergüenza de la mano negra de EEUU en esta guerra. Ese plan fue filtrado antes de presentarse, fue modificado por el señor Zelensky de Ucrania en un burdo intento de chantajear a Rusia. Zelensky -asesorado por sus amigos del trio británico, alemán y francés- entre otras cosas, sugirió congelar o detener los combates en las líneas de contacto en el frente; eliminó del plan original el punto de la no expansión de la OTAN, expresando que la OTAN desplegará tropas en Ucrania… si hay guerra… También se habla en el plan modificado por Zelensky sobre el destino de los activos rusos congelados por los europeos, exige que Rusia acepte cual va ser el destino de esos fondos (incautación definitiva). Zelensky eliminó del "plan de paz" el apartado que contempla una auditoría de toda la ayuda internacional recibida por Ucrania, impidiendo que se investigue la corrupción, el régimen de Kiev eliminó todos los requisitos de revisión de gastos. Curiosamente Zelensky quiere establecer una amnistía total para todas las partes por acciones cometidas durante la guerra.

Nada de esto tiene sentido para Rusia, ya ni siquiera revisarán ese "plan", a pesar de que al principio de la propuesta estadounidense Putin dijo que puede ser discutido como punto de partida para llegar a un consenso en búsqueda de la paz. Tampoco es que el "plan" haya sido compartido con Rusia, que inició la operación militar precisamente para impedir que la OTAN se despliegue en UcraniaEstos días los delegados de Trump visitaron el Kremlin y Zelensky -en esta ocasión- no fue informado sobre lo tratado.

 Lo que si tiene sentido es la intención europea de que la guerra siga prolongándose por mucho tiempo, para desgastar a Rusia, pero Ucrania ya no tiene con que combatir y solo se sostiene por el respaldo financiero y armamento de la OTAN. EEUU ha sido claro, se acabó… ¿será cierto?, mientras prepara un nuevo borrador para un acuerdo de paz... ¿lo permitirá la UE y Ucrania?

Por otro lado, el escándalo de los “drones” rusos sobre Europa va divulgándose cada vez más en países de la eurozona, los atlantistas dicen que la guerra en Europa es inminente a partir de 2028, probablemente será el último verano de paz, dicen. Que Europa debe armarse con más aviones, tanques, fusiles, etc, “necesitamos equiparnos” expresa Pistorius, ministro de defensa alemán; pero, ¿por qué con esos “juguetes”, que no son rival ante la tecnología militar rusa de misiles? No olvidemos que Europa posee una abundante disuasión nuclear que técnicamente impedirá cualquier “plan belicista” ruso. La revista alemana “Sternhabló sobre la falsedad del escándalo de los drones rusos sobrevolando aeropuertos alemanes, muy clara la revista, son mentiras y patrañas para animar a nuevos contratos del gobierno con las empresas armamentistas alemanas de las que el señor Merz fue socio y funcionario anteriormente.

¿Para qué más tanques y bombas? … todo es por negocio, son planes de un grupo de psicópatas apoderados del control de Europa, quienes auspician la corrupción porque temen que la guerra en Ucrania llegue a su fin, cesando el flujo de dinero. Agilizar la compra de armamento que no sirve de nada ante Rusia, llevará a la pobreza absoluta de Europa. Hay quienes creen ver en esa decisión de proveerse de más armas para un posible control en el futuro de la propia empobrecida población europea, que sin duda alzará la voz. Sí, estamos ante un contundente caso de corrupción en Europa, dirigido por “nuestros” líderes que son gente de negocios con vínculos con las empresas armamentistas y la bolsa de valores, una mafia bélica que desvía fondos públicos, el dinero de los europeos para provecho de su grupo.

¿Hace falta preguntarnos a dónde van esos recursos? No necesariamente todo va a manos de los industriales de la muerte, más una cosa es cierta, la señora Van der Leyden quiere más dinero, sin control, sin fiscalización, ¿a dónde se redirige el dinero, a más de sus socios en Ucrania? El dinero se deposita en dudosas cuentas controladas por europeos quienes se benefician del sistema de corrupción de Ucrania, los “líderes” europeos están involucrados, se reparten los dividendos del fraude. Los pedidos de armas no cesan, la capacidad de producción no da abasto, las industrias armamentísticas no se bastan para los pedidos, a pesar de que no se ve las armas. La "norma" dice, primero pagas, luego veremos cuando te entregamos… La realidad de ese movimiento financiero es que no hay armas, lo que hay es corrupción.

La fórmula de desviar la atención del público es ya clásica, intimidando a la población con la “amenaza rusa”. Son solo gastos y más gastos sin fiscalización, estamos ante un evidente caso de corrupción en favor del complejo militar industrial y sus socios de la política dirigida desde Bruselas. Y, se teme que eso no es suficiente, Europa está desesperada por robar los activos rusos con el pretexto de compensar a Ucrania. No son los únicos, la corrupción es peor en Ucrania donde se ha iniciado un proceso investigativo, se trata de un nuevo capítulo que se está escribiendo, apenas conocemos los “avances” del nuevo teledrama.

Mientras tanto, Rusia rechaza todo intento mediático sobre la “amenaza a Europa”, desde el Kremlin se ofrece -si es necesario- garantías diplomáticas por escrito, firmar que no hay ninguna amenaza contra Europa, que no existe ningún plan expansionista a costa de los países europeos (aspectos que no tienen nada que ver con la crisis en Ucrania). Dimitri Peskov (portavoz de la presidencia de Rusia) y María Zakharova, directora del departamento de información y prensa del Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia, al igual que el presidente Putin, vienen insistiendo que un conflicto armado entre Rusia y la OTAN es irreal, conforme alega el alemán Pistorius que lo desea a partir del 2028. Rusia no tiene planes para atacar a ningún país de la alianza, pero -es lógico-debe tomar sus medidas de seguridad. Un detalle es evidente, en Rusia no se encuentran -por más que los busquen- partidarios para una guerra con Europa, como describe Pistorius y otros enajenados atlantistas.

¿Para qué Rusia querría invadir Europa? ¿Por recursos naturales, que los tiene en abundancia? ¿En que beneficiaría a Rusia conquistar Europa? … Absolutamente en nada. Ya nos imaginamos a los rusos invadiendo la costa azul mediterránea, quizá esa invasión se haya “planificado” para controlar el sector estratégico del turismo, los bares y hoteles para que sus soldados puedan tomar el sol tranquilamente en las playas de la costa del sol, ¿será para eso que están “planeado” invadir España?... Señores, la pregunta queda planteada, ¿para qué demonios Rusia va a “invadir” Europa?

No cabe duda de quien es el agresor, Rusia está demostrando con hechos y no palabras la esencia de la verdadera diplomacia estratégica, paciencia ante tanto psicópata, esperanza de que Europa cambie de actitud, pero golpeando cuando hay que hacerlo.

Estados Unidos ha hecho gestos de haber bajado la guardia (pero siempre traicionará porque obra por sus intereses particulares), no es un secreto que se están llevando toda la industria de Europa, a la vez que ofrecen en venta más armas a los europeos para que continúen con sus guerritas de poder. No obstante, llegado el momento, es más probable que se utilicen esas armas para defenderse, NO de Rusia, sino de la pobreza y hambre a la que están llevando a todo el continente. Los atlantistas están formando nuevos organismos de inteligencia, su implementación será para controlar Europa, no contra la “amenaza” rusa. Espiar a los ciudadanos, impedir el descontrol, la protesta, la libertad de expresión, están preparando el mayor ataque contra la libre expresión y derechos ciudadanos que antaño fuera proclamado como el escudo europeo de la democracia, se implementará bajo el pretexto de regular la libertad de expresión y combate a la desinformación. La Comisión Europea planea implementar un centro de monitoreo para terminar con el contenido “falso” y desinformativo -los medios alternativos seremos las víctimas- alineando todo discurso a su favor, solo así podrán sofocar la disidencia, mediante el autoritarismo y la censura total.

Finalmente, Europa ya no domina el mundo,  ahora amenaza al mundo, habla de guerra, pretende volver a aplicar esa vieja política imperial de deshacerse de la gente indeseable en el pueblo, que mueran los problemáticos de la misma forma en que mandaron a millones de ciudadanos y trabajadores a sacrificarse en las trincheras de la primera y segunda guerra mundial, conflictos provocados por la humanitaria y altruista Europa para defender a sus monarcas … mientras los dirigentes e industriales se enriquecían con la guerra. ¿A cambiado en algo en la actualidad? No. Por ejemplo, en Francia, Macron está en su posición para seguir manteniendo los intereses de la élite, no para ayudar a un país destruido moralmente (Macron es el niño de los Rothschild) y, no se puede negar que la mayoría de ciudadanos no lo quieren en el poder.

La única esperanza es que la verdadera diplomacia, que opera detrás de las cámaras y la opulencia, en silencio, sin rimbombantes notas de prensa, pueda recomponer el actual deterioro de las relaciones internacionales creadas por los falsos “demócratas” europeos que vociferan defender a la “pura” e “inocente” Europa, una Europa cuyo legado es haber impulsado en propio territorio europeo las dos más grandes contiendas mundiales, además del brutal colonialismo y el anhelo encubierto de seguir mandando en el destino de la humanidad. Luego la “amenaza” viene de otro lado…

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