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03 abril 2026

TUCKER CARLSON entrevista a MIKE HUCKABEE, embajador de Estados Unidos en Israel (1)




por Tucker Carlson / Mike Huckabee
18 de febrero 2026
Tel Aviv - Israel


Nota del editor del blog:

Por motivos de espacio y formato, esta larga entrevista se presentará en tres entregas. Por experiencia, las largas exposiciones cansan al lector y desaniman continuar la lectura. No es solo el cansancio mental por lo largo del texto, es el tiempo que disponemos para dedicar la atención a este tipo de entrevistas, a pesar de que Tucker Carlson es un personaje que jamás aburriría con sus preguntas. Debo advertir que esta idea de reproducir textualmente la entrevista al embajador Huckabee es riesgosa ya que el potencial lector también puede optar acceder a la totalidad de la charla en audio-video, disponible en el canal del señor Carlson y -aún así- es muy denso en el tiempo, casi tres horas. En este formato escrito y segmentado el lector tiene cómodo acceso al material transcrito para su  consulta en cualquier momento. 
Léalo con calma. Medítelo; y, sobremanera, compruebe como la guerra de agresión de Israel/Estados Unidos contra Irán estaba decidido. Los vientos de guerra soplaban por los pasillos de la Casa Blanca y Tel Aviv, los preparativos eran evidentes, las flotas navales se movilizaban hacia el estrecho de Ormuz. No era una simple demostración de fuerza en medio de las conversaciones de "paz". Carlson presagió antes del conflicto que -dentro del Derecho Internacional- lo que está haciendo su país e Israel es un crimen contra la Paz, ofreciéndose, una vez más, firmar acuerdos casi finiquitados, y a traición bombardear y asesinar a los negociadores iraníes. Repitamos, no será la primera vez que se actúa con esta bajeza moral. ¿Cuál confianza puede tener Irán?.

Huckabee a lo largo de la entrevista está demostrando -sin confesarlo- que él no representa a Estados Unidos, el embajador es un portavoz más del belicismo sionista, cobijado de “amor” cristiano. La entrevista tiene el gran éxito de desenmascarar lo obvio, apenas pocos días antes de desatarse la guerra de agresión, Carlson cuestiona a Huckabee el por qué Israel está llevando a Estados Unidos hacia una nueva guerra. 
Las declaraciones de Huckabee sobre la cuestión territorial de Israel han sido condenadas por los gobiernos árabes e islámicos como "peligrosas e incendiarias".

 


Mike Huckabee, el embajador estadounidense en Tel Aviv, dijo en una ocasión: "No existe tal cosa como ser palestino".


Datos Técnicos de la entrevista

Fecha: miércoles 18 de febrero de 2026.

Ubicación: El encuentro se grabó en la terminal diplomática del Aeropuerto Ben Gurion en Tel Aviv, Israel.

Fecha de publicación: La entrevista completa fue publicada dos días después, el viernes 20 de febrero de 2026.

Contenido destacado: La conversación generó controversia debido a las declaraciones de Huckabee sobre el "derecho bíblico" de Israel sobre vastos territorios de Oriente Medio y el intercambio tenso sobre las prioridades de la política exterior estadounidense.

Tras la grabación, Carlson denunció haber sido retenido e interrogado por la seguridad del aeropuerto israelí antes de su partida ese mismo día.

 


Primera parte

Cuestiones previas
Tucker Carlson a manera de introducción relata los antecedentes y la manera que se programó la entrevista y lo que sucedió previo y posterior a ella.

Queremos contarles un poco sobre cómo surgió esta entrevista, son detalles muy interesantes, reveladores y ahora, al parecer, extrañamente relevantes. Esta entrevista con Mike Huckabee se planeó en X. Un productor me lo mostró; decía: "Hablas con cristianos del Medio Oriente, Tucker Carlson. Deberías hablar conmigo". ¿Por qué no vienes a hacerme una entrevista?". Me detuve un momento. Pensé en entrevistar a Mike Huckabee, a quien conozco hace más de treinta años desde Fox, tenía sentimientos encontrados, pues es difícil para mí entrevistarlo por su trato personal.

Requiere mucho autocontrol entrevistar a alguien como Mike Huckabee, no porque lo odie, sino porque es difícil hacerle preguntas duras sin parecer un idiota, algo que suelo ser. Pero pensé que, en este caso, sí, definitivamente debía hacerlo, Por varias razones fundamentales. Estados Unidos se encamina hacia una gran guerra real contra Irán, buscando un cambio de régimen total, la mayor guerra desde la invasión de Irak en 2003. Israel la impulsa por demanda de Benjamin Netanyahu. Es momento de que los estadounidenses entiendan la dinámica entre Estados Unidos e Israel y poner atención a eso. Además, el comportamiento de Huckabee este último año como embajador en Jerusalén ha sido impactante.

Aceptamos y negociamos los detalles de cuándo y dónde vernos. Inesperadamente, queríamos agilizarlo, porque viajamos bastante, así que propusimos a la embajada de Estados Unidos: "Podemos hacerlo justamente en este día". Fueron serviciales. Luego surgió la duda: "¿Dónde la hacemos? ¿Quizá un lugar sagrado cristiano?". Dijimos: "Debemos entrar y salir rápido para otras entrevistas, este es el horario". Dijeron: "¿Por qué no en la embajada de Estados Unidos?". Quizá nosotros lo sugerimos. Genial, la embajada.

La embajada de Estados Unidos está a una hora, cincuenta y cinco minutos, del aeropuerto Ben Gurion. Así que preguntamos: "¿Y la seguridad?". En ese momento, el gobierno israelí y el primer ministro me atacaban a mí y al programa. Netanyahu sugirió que era nazi. Pensamos: "¿Qué pasa con la seguridad?", obviamente no porque el gobierno israelí fuera a hacer algo malo, sino porque hay mucha gente en Israel que cree -porque se lo han dicho- que soy antisemita o nazi, o que quiero matar judíos. Es ese tipo de exageración loca, todo falso, obviamente, pero sería bueno tener seguridad. Y debo decir que, tras hacer entrevistas en seis continentes durante treinta y cinco años, no me preocupa mucho la seguridad. Nunca me siento incómodo, pero esto parecía prudente.

El portavoz de la embajada nos dijo: "No, no vamos a proporcionar seguridad". Y entonces dijimos: "Está bien, pues, supongo que tendremos que contratar seguridad privada, pero ¿sería posible que alguien de la embajada nos acompañara en el coche?" desde el aeropuerto hasta la entrevista?". Nos dijeron que no.

"¿Podría acompañarnos lo que llaman un oficial de control -solo un estadounidense- con nosotros en carácter oficial, como empleado de la embajada?". "No", "por razones legales, no podemos hacer eso". Así que... pensé, bueno, eso es muy extraño. Luego dijeron: "En su lugar, los remitiremos al Ministerio de Asuntos Exteriores, y ellos organizarán todo en Israel". Bueno, esto fue a las veinticuatro horas de que la viceministra de Exteriores, Sharren Haskel, publicara un video llamándome antisemita y enemigo de Israel. Esta era la persona que la embajada nos decía que gestionaría todo nuestro viaje. Fue en ese momento cuando llamé al portavoz de la embajada de Estados Unidos en Israel y le dije: "Mira, soy un ciudadano estadounidense respondiendo a la invitación del embajador de Estados Unidos en Israel. Por cierto, soy hijo de un embajador de Estados Unidos, así que tengo una idea -no soy experto, obvio, pero tengo idea de cómo funciona esto-. Y creo que el embajador tiene la facultad de enviar a alguien de su oficina al aeropuerto para acompañar a alguien. Creo que es lo correcto. Y si no lo es, díganme de qué ley hablan, qué razón legal mencionan que impida eso.

¡Y ahora me envían con una funcionaria del gobierno que me ha estado llamando nazi! ¿Esa es la persona encargada de llevarnos a la embajada? ¿O sea, qué está pasando aquí?". Y el portavoz de la embajada, muy amable, dijo: "Bueno, esta fue decisión de alguien llamado David Brownstein". Es el Jefe de Misión Adjunto, el segundo en la embajada. Y dije: "Bueno, ponlo en un mensaje de texto. En serio, ¿qué pasa aquí?". Y entonces Brownstein intervino y no respondió la pregunta directamente, pero básicamente nos dijo: "Bueno, mejor hagamos la entrevista en el aeropuerto, justo en el área de recepción diplomática". "Muy bien", le dije. Íbamos a hacer el viaje volando desde Europa. Teníamos que entrar y salir rapidísimo.

Así que, a gran costo, alquilamos un avión, algo que nunca hago porque soy codo, pero lo hicimos. Y luego les dije: "Bien, quiero enviarles la información del vuelo: la matrícula, el número de vuelo, la ruta, y quiero que se la pasen al ejército israelí, solo para que, pues, ya saben, no nos vayan a confundir con un dron iraní o algo así. No es por paranoia, pero de nuevo, este es, probablemente, el país más violento del mundo: Israel.

¿Existe algún otro país en el mundo donde un porcentaje mayor de la población haya portado un arma o haya disparado a alguien? No sé la respuesta, pero este país es famoso por librar guerras en siete frentes contra todos sus vecinos. Ya saben, este es también el país que bombardeó el USS Liberty, -lo sabemos por las intercepciones de la NSA- que era un barco estadounidense. Así que no, ya saben, solo envíen al ejército nuestra información de vuelo "y, ya saben, así todos sabremos que queda constancia y podremos calmarnos un poco".

"No", dijeron. La embajada de Estados Unidos dijo: "No. Esto es... su vuelo no es motivo de preocupación para el ejército israelí". Dije: "Bien, ahora sí me están incomodando. ¿Acaso el espacio aéreo de Israel no es competencia de su ejército? ¿No están ellos a cargo de mantener la integridad de su espacio aéreo? Al volar sobre Israel o cualquier país, su ejército te sigue la pista porque ese es su trabajo. ¿Entonces por qué no le enviarían nuestra información de vuelo al ejército israelí? Me ponen nervioso". Envié esta captura de pantalla de la conversación a varias personas, incluso del gobierno de EE. UU. porque no soy paranoico ni miedoso. Pregunté: "¿Esto es un comportamiento raro?". "Sí, es muy raro". Todos dijeron eso. Así que me puse agresivo y dije: "Miren, tienen que hacerlo, ¿sí?". Y, hay que reconocerlo, nos respondieron: "Sí, lo haremos".

Pero pensé que eso era algo totalmente extraño y amenazante, por cierto. Ahora, al mismo tiempo -y creo que esto es relevante, pues va directo al motivo- intentaba concretar una reunión, como he hecho los últimos tres meses, con el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, con quien he tratado mucho antes ¡y quien me denunció como nazi en público! Un miembro del "Reich Progre". ¿Por qué intentaba eso? No una entrevista. Sabía que no aceptaría una, pero quería reunirme con él en persona: primero, para demostrar que estoy dispuesto a ir a Israel, que no odio al país. Pero segundo, para decirle directamente: Esto está mal.

Hay que bajar la tensión. Este tipo de retórica no ayuda a nadie. Llamar a la gente -a mí en particular- nazi y antisemita cuando sabes perfectamente que no lo soy, por cierto. Si lo fuera, simplemente lo admitiría. He dicho muchas veces que el antisemitismo me parece inmoral. Va contra mi religión, igual que odiar a cualquier grupo por su linaje es inmoral.

Realmente presioné para que se diera esta reunión y llamé a varios conocidos suyos que están en contacto con él. Fui a ver a esas personas directamente. "Por favor, ¿pueden ayudarme? ¿a conseguir una charla de cinco minutos con Benjamin Netanyahu?” Y probablemente llamé o me reuní con seis, siete, ocho, o incluso más personas por esta cuestión. Gente con cargos oficiales, personas del gobierno israelí -y conozco a varios de ellos-, gente de Israel, y un amigo mío en California que lo conoce. Lo intenté, de verdad. Y lo hice por dos razones. Una, porque hubo una amenaza contra mi familia. El gobierno israelí y Netanyahu intentaron castigar a dos parientes. No seré más específico, pero sí castigarlos porque él -como ha dicho muchas veces- cree en la culpa de sangre: Amalek. Cuando alguien comete un crimen contra ti, no solo lo castigas a él, sino a su familia, su linaje. No hay idea menos occidental que esa, ni más anticristiana. Los cristianos rechazan eso. Netanyahu no es así. Por eso habla de Amalek. De hecho, iba tras mi familia entera, de forma literal. Me sentí amenazado por eso.




Además, creo que es malo para mi país tener gente usando ese lenguaje: "Acorrálenlos, llévenlos a los campos, cámaras de gas, nazis, antisemitismo". Eso asusta mucho a la gente. Vuelve a todos locos e histéricos. Y ciertamente en mi caso, nada de eso es verdad. Odio el castigo colectivo. Odio atacar a la gente por su linaje. Odio el antisemitismo, el racismo antiblanco y todo esto, cualquier tipo de racismo, punto. Y lo he dicho mucho. Por eso, usar ese lenguaje contra alguien que no es fundamentalmente tu enemigo, que solo, en mi caso... quiero que a los cristianos en áreas bajo control de Israel se les trate con dignidad, que tengan derechos.

Y no quiero que el gobierno de los Estados Unidos se involucre en una guerra, en una guerra de cambio de régimen, con Irán. Esas son mis prioridades, y las he dicho fuerte y claro, para que todos las escuchen. No tengo absolutamente ninguna agenda secreta. Así que atacarme como un nazi, por el simple hecho de decir eso, sugiere una falta total de voluntad para dialogar. Quien no esté cien por ciento de acuerdo debe ser destruido. Su familia debe ser atacada. Mi familia. Y debe ser descartado como un nazi. Bueno, cuando haces eso, pones a la gente histérica. Sube la temperatura a un punto en el que sabes que alguien va a salir lastimado si sigues hablando de esa manera. Y es que, simplemente, está mal.

Es malo para Estados Unidos. Es malo para el mundo. Por eso quería dar ese mensaje. Al final terminé hablando con un tipo llamado Yoram Hazony, un israelí que es famoso por organizar las Conferencias de Conservadurismo Nacional de Estados Unidos. Y le dije: "Mira, van a tener una conferencia de conservadurismo nacional en Jerusalén este verano. Me pediste que hablara en la primera -creo que fue la primera- Conferencia de Conservadurismo Nacional en Estados Unidos y lo hice. Obviamente, creo en el conservadurismo nacional: Estados Unidos Primero. Cada nación debe priorizar a su gente; para eso están los gobiernos. Quisiera hablar allí y que le pidas a tu amigo Netanyahu reunirse conmigo". Y tuvimos este tipo de largo vaivén, y fue, "No, no puedes hablar en la Conferencia Nacional del Conservadurismo porque eres un antisemita". "No, no lo soy", dije. "Sí, lo eres", dijo él. Y dije, "Bueno, de verdad me gustaría hablar con Bibi para tratar de calmar esto". Y él dijo, "No sería de su interés político reunirse contigo".

Entonces me di cuenta de que estás tratando con gente que es irracional, que es inflexible, y que es, de hecho, completamente fanática. Y súmale, por supuesto, que los pago yo. Sabes, la verdad es que todo fue bastante angustiante. Así que ese fue el trasfondo de nuestro viaje muy breve y sumamente intenso a Israel.

Así que, pues, llegamos el miércoles (18 febrero 2026), volamos de Europa con gran costo. ¡Bien! Y nos presentamos en la terminal diplomática del Aeropuerto Ben Gurion, donde se llevará a cabo esta entrevista -lo cual es extraño. ¡Edificio asqueroso! Ventanas sucias donde no se ve nada y paneles de yeso expuestos. Todo esto es deprimente y sombrío. Hay basura afuera. Pero, ¿qué es esto? ¡Esta es la terminal diplomática en Israel! Qué extraño. En tantas terminales diplomáticas, jamás vi una tan andrajosa.

Huckabee estaba ahí y, como siempre, fue totalmente amigable. Es un tipo sumamente amable. Charlamos un rato y noté que el lugar estaba totalmente lleno de tipos con aspecto de matones en camiseta encargados de la seguridad. Así que hacemos la entrevista. Es muy larga -de unas dos horas y media. Y me esforcé al máximo por ser amable. Creo que en parte lo logré. Tú mismo puedes juzgar. Pero realmente tuve la sensación -y de nuevo, tú puedes decidir mientras la ves- que Huckabee no pudo responder ninguna de las preguntas pero que tampoco estaba realmente a cargo.

Realmente dio la impresión de un tipo tratando de hacer lo mejor que puede para repetir los puntos de discusión pero muy limitado, como incapaz de decir ciertas cosas, no porque esas cosas pudieran dañar el interés del gobierno de los Estados Unidos. Él estaba feliz de atacar, por ejemplo, al ejército de los Estados Unidos y decir que son más brutales que el ejército israelí. Ok. Pero no estaba dispuesto a decir ciertas cosas porque podrían dejar mal al gobierno israelí. Al pensarlo, dices: "Eres embajador de Estados Unidos y nuestro representante. ¿Por qué tu línea roja es criticar a ese país?". ¡¿No deberías estar representándonos a nosotros?! Y era muy obvio que estaba representando a los israelíes -¡obvio! De nuevo, juzga tú mismo.

Hicimos la entrevista. Fue cordial, y al final, estamos listos para despegar. Tenemos una hora para salir. El avión está afuera y estamos listos. Por alguna razón, los israelíes aún tienen nuestros pasaportes. Hay cinco ahí, y cuatro vamos a salir en este avión. Uno se va en un vuelo comercial con nuestro equipo.

Así que mi socio y yo estamos ahí parados; nunca salimos del aeropuerto, nunca fuimos a ningún lado. Pero nuestros dos productores habían pasado la noche anterior en Tel Aviv. Los llaman a unas habitaciones y los someten a un interrogatorio intenso. Ahora, ten en cuenta que están a punto de subir a un avión e irse. ¡De hecho, ya vamos tarde! Tenemos que salir de ahí. Tenemos un horario para salir. Y seguridad, quienquiera que sea, no los deja ir.

Así que realmente no sé qué está pasando en este punto. Yo digo, "¿Dónde están nuestros tipos? ¡Tenemos que irnos de aquí!" Entonces uno de ellos sale y dice: "Esa fue la experiencia más rara de mi vida. Me hicieron preguntas sobre la entrevista: -¿Con quién hablaste?". Ten en cuenta que esto fue, como, a ocho pies de donde hicimos la entrevista. "Bueno, con el embajador de los Estados Unidos". Yo digo, "¿Huckabee? ¿De qué hablaron? ¿Por qué hiciste esas preguntas?". ¿Fue agresiva? ¡Claro!

Todo en la terminal diplomática y en Israel se graba. ¡Es un estado policial y de vigilancia! Vas allá y ponen software en tu teléfono. Todos lo saben. Te espían constantemente, quizá más que cualquier otro país. Y así, ellos ya conocen todas las respuestas a estas preguntas, pero aún así le preguntan a mi productor, cosas como: "¿En qué lugar trabajas? ¿Cuántas personas trabajan ahí? ¿Asistes a la oficina?" "¿Dónde está la oficina? ¿Cuáles son sus nombres?" Están haciendo, como, una operación de inteligencia y un verdadero ejercicio de humillación con mi productor. Esto no es seguridad para nada.

¡Nos vamos de aquí! ahora mismo! Y tienen su pasaporte. El interrogador tiene el pasaporte en su mano mientras hace estas preguntas. Entonces él me cuenta esto y yo digo, "¡Esto es lo más indignante que he escuchado!". Huckabee ya se había ido para este momento. ¡Eres un ciudadano estadounidense que acaba de tener una conversación con el embajador de los Estados Unidos, y un matón exige detalles de esa conversación! "Espero que no hayas respondido". Y él dice, "No, no lo hice. No sé qué decir". Mientras tanto, nuestro último tipo, el hombre más joven que viajaba con nosotros -nuestro último productor- sigue en una habitación siendo interrogado. Así que detengo a uno de los tipos y le reclamo, "¡Tenemos que salir ya de aquí! ¡No sé de qué se trata todo esto, es algo indignante!" y no puedo hacer nada ahora, ¡pero tenemos que irnos!

Y esta mujer se me acerca y me dice, "Mira, solo váyanse. Los llevaremos al avión y él vendrá más tarde". Dije, "¡No! Es mi productor. Lo están interrogando, haciéndole preguntas totalmente exageradas y completamente inapropiadas que no tienen nada que ver con la seguridad". Abre tu web. Muéstranos tus mensajes con tu equipo. ¿Cuál es tu política?". Y de nuevo, "¿Qué le dijiste al embajador de EE.UU. y qué te respondió?". Esas no son preguntas para nada relevantes si intentas mantener seguro a tu país. ¡Esas son, en realidad, preguntas de inteligencia! ¡Y son exageradas! Y dije, "¡Quiero a este tipo fuera ahora! ¡Vámonos! ¡Hay que irnos!". Y dijeron, "No, no, solo déjalo aquí". Lo llevaremos al avión, pero eso será más tarde. ¡Dos veces me dijeron eso! "Solo deja a tu tipo atrás". No, no lo creo. Sinceramente, esto me enfureció muchísimo.

En el avión recibimos un mensaje de un reportero que sabía lo ocurrido. Ni idea cómo. No tenía interés real en publicarlo, la verdad. Había un largo rastro que mostraba que la embajada de los Estados Unidos había estado coordinando contra nosotros en una batalla de relaciones públicas. Antes de que nosotros siquiera llegáramos, ellos estaban filtrando que habíamos exigido hacerlo ahí en el aeropuerto porque teníamos mucho miedo de entrar a Israel. ¡¿Está bien?!

¡Somos cobardes! Cierto. Y entonces solo le dije al reportero por mensaje: "Metieron a mis tipos en una habitación... interrogándolos. Esto es indignante", etcétera, etcétera, etcétera. Lo interesante es que nunca escuché de Huckabee ni de nadie hasta este momento de la embajada de los Estados Unidos sobre lo que la seguridad les hizo a mis productores. No nos preguntaron, y en su lugar Huckabee salió y me llamó mentiroso.

Así que plantea de nuevo -la pregunta: ¿para quién exactamente... trabaja Huckabee? Somos ciudadanos estadounidenses en un país extranjero. Él es nuestro embajador. Representa a nuestro país. Nosotros pagamos su salario. Pero se está poniendo del lado del gobierno extranjero -sin siquiera llamar para decir, "Oye, ¿qué les pasó en el aeropuerto? ¿Los molestaron? ¿Molestaron a tus tipos?". No. Él simplemente, de inmediato, repite sus mentiras, sin siquiera tomarse la molestia de consultarnos.

Entonces, ¿qué estamos viendo aquí? Estamos viendo la realidad, que es que si eres estadounidense... en Israel, puedes estar seguro... de que tu gobierno se pondrá del lado... del gobierno israelí y no del tuyo. Y realmente, ¿es eso tan diferente... de la experiencia... de los estadounidenses en los Estados Unidos? ¿Crees que tu propio gobierno te apoyará a ti antes que a Israel? No.

Ellos siempre van a elegir al gobierno israelí sobre el suyo. Ese es el problema, el problema principal. Incluso, si tú apoyas una guerra con Irán, piensas, "¿En serio, el problema más apremiante para nosotros los estadounidenses es que tengamos que ir a matar al Ayatolá?" o algo así. Aún tienes una expectativa bastante justa de que tu gobierno, porque, al fin y al cabo, es tuyo -tú eres quien lo paga. Existe únicamente para servirte, y por ninguna otra razón más. Tienes la expectativa de que tu gobierno... se ponga de tu lado frente a un gobierno extranjero. Pero la... realidad que se vive día a día, la verdad que es más que obvia -visible para absolutamente todos y cada uno de los estadounidenses- es que eso es completamente lo opuesto a la realidad.

De hecho, si criticas a Israel en tu país, tu gobierno trabajará para censurarte. Si hay un enfrentamiento entre tú y Bibi, ya sabes del lado de quién se pondrá tu gobierno: del lado de Bibi. Eso no es sostenible. Eso es... demasiado humillante. Es muy claramente una inversión del orden natural. Tu gobierno existe para ti, no para un gobierno extranjero. Pero... así no es, de ninguna manera, como vivimos... ni aquí en este país ni tampoco en Israel. Así que, bueno, eso es lo que aprendimos, sí...

Una última cosa. Los israelíes aparentemente fueron -probablemente con la ayuda de Mike Huckabee- fueron a la cinta de vigilancia... dentro de la terminal diplomática y sacaron un clip. Y por supuesto están poniendo a todos sus... pequeños bots en línea para promoverlo, donde salgo abrazando a alguien, para mostrar que en realidad estoy mintiendo sobre lo que pasó. Esa persona era nuestro chofer que nos llevó desde el avión a la terminal, un viaje corto. Un tipo muy agradable, buen tipo, un tipo israelí... Y justo cuando llegamos dijo, "¿Podría tomarme una foto?". "Claro". Es buena gente. Así que lo abracé, nos tomamos la foto. Eso es. Eso fue antes de la entrevista. Fue antes de que nuestros productores fueran acosados por los matones y les hicieran preguntas ridículas. Fue antes de que nada de esto pasara. Así que esa es solo otra entrega de la guerra de propaganda. 

Pensamos que les daríamos el trasfondo de eso...


           Tucker Carlson. Foto de archivo

Resumen general de la entrevista

(por el editor del blog)

La entrevista de Tucker Carlson al embajador Huckabee sin duda sembró discordia en Oriente Medio y en la derecha estadounidense. Vale recordar que Carlson es un periodista conservador, apegado a su fe cristiana protestante (miembro de la Iglesia Episcopal, a la que ha criticado), prefiere simplemente identificarse como cristiano conservador.

La entrevista con el embajador de Estados Unidos en Israel, Mike Huckabee causó malestar no solo en Oriente Medio, sino en ciertos círculos de la derecha política estadounidense que piden su cabeza por sus comentarios en la entrevista. En definitiva podemos decir que el debate se centró entre 'Israel primero vs América primero'. Carlson y muchos otros concluyen que la sospecha de que los funcionarios estadounidenses son más leales a Israel que a Estados Unidos ha sido confirmado.

Huckabee es un reconocido ministro bautista y exgobernador de Arkansas, nombrado por Trump embajador de Estados Unidos en Israel en abril de 2025, lo que puso feliz a muchos al señalarlo como el 'verdadero amigo' de Israel, ese hecho fue confirmado en la entrevista, el “alma y corazón de Huckabee” está en Israel. En efecto, el embajador no se cansó en repetir los argumentos de la política israelí. Quizá lo más polémico fue -según Huckabee- el "derecho bíblico" de Israel a la tierra de Cisjordania (Judea y Samaria), no conforme con eso no vería mal si Israel emprendiera la expansión territorial, “el Gran Israel” entre el Nilo y el Éufrates, porque así se dice en la Biblia.

No da lugar a otras interpretaciones, el embajador repitió en varias ocasiones que los intereses de Israel son los intereses de Estados Unidos; al decir "nosotros" (que interpretaríamos como EE. UU.) está refiriéndose también a Israel. Pero, el diplomático fue más allá en su acérrima defensa de Israel, llegó a criticar al ejército estadounidense haciendo comparaciones traída de los cabellos en su intento de defender los crímenes del ejército israelí en Gaza (Huckabee sugirió que el ejército israelí es más cuidadoso a la hora de evitar bajas civiles que el ejército estadounidense).

En lo personal, no dudaría ante quien responde y reside la lealtad principal del embajador estadounidense, lo cual habrá dejado satisfecho a otros que pregonan la misma afinidad, Huckabee no es el único "verdadero amigo de Israel", en la élite política y financiera de los Estados Unidos se cuentan por miles. Son muy reconocidos los actos rabiosos del Congreso de Estados Unidos (sin diferencias políticas) en ovacionar al unísono a Benjamin Netanyahu, cada vez que se le antoja visitar el Capitolio.

Pero, la metedura de pata de Huckabee, no fue solo esa enfermiza y morbosa defensa a Israel, la actitud que puede cambiar los espaldarazos recibidos, es su confesión de que sí -en efecto- habrá una guerra con Irán. Recuerden que la entrevista tuvo lugar diez días antes de que los socios Israel/EE. UU. atacaran sin declaración de guerra a Irán y en fase de negociaciones. El clásico discurso de la amenaza nuclear o misilística iraní ya no vende en la opinión pública mundial. Irán no iba a atacar, desde hace más de 30 años que está esperando a que vengan. La campaña política de décadas, parece finalmente haber perdido el apoyo incondicional, no solo los discursos de los líderes estadounidenses sino al mismo Israel, o al menos se ha debilitado. Según le señaló Carlson a Huckabee el 80% de estadounidenses se oponía respaldar a Israel en una guerra contra Irán 

Esto sí es un cambio significativo y un llamado a la atención a la derecha estadounidense. Ahora millones de ciudadanos de los Estados Unidos con todo derecho empezaran a preguntar: ¿"América primero o Israel primero"?. Pero la incógnita es si la política de Estados Unidos podrá liberarse de la marcada influencia de Israel que, aunque se nieguen a reconocerlo, ha alterado los intereses estadounidenses.


Por favor, inicie la lectura de la entrevista en el siguiente enlace:

Entrevista: Tucker Carlson a Mike Huckabee

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