por Tito Andino
Los juguetes en el Tercer Reich tuvieron un rol específico: el adoctrinamiento ideológico, la educación paramilitar temprana y la transmisión de los principios del nacionalsocialismo. Los niños fueron preparados para su futuro, que no era otra cosa que convertirse en fieles seguidores, soldados y madres, “Dad hijos al Führer” era una clásica consigna hacia las jóvenes alemanas.
Durante el Imperio Nazi de los Mil Años, que solo duró 12 (1933-1945), predominaron los juegos de mesa tradicionales de estrategia, esos juegos - entretenimiento de estrategia - han sido siempre populares incluido el presente. Hacen uso de la inteligencia, la planificación, la toma de decisiones y la gestión de recursos, como factores que determinan el lograr una victoria, por encima de la suerte o la agilidad física; está claro que el objetivo es superar al rival mediante un plan de acción previamente diseñado y adaptado a las circunstancias del juego.
ARRIBA, izquierda: El político nazi Hermann Göring con su sobrino Klaus jugando con un tren eléctrico en miniatura Märklin (foto de 1938). El hombre que impulsó la “Solución Final a la Cuestión Judía” también se presentaba como un amante de los niños y un entusiasta de los juguetes. Foto: ullstein bild/ Ernst Sandau. A la derecha: Fabricación para la victoria final. En la Segunda Guerra Mundial la producción de juguetes se paralizó gradualmente, el 19 de marzo de 1943 fue prohibida por ley. Las Juventudes Hitlerianas (foto de 1942) tuvieron que recurrir a la carpintería para fabricar aviones de combate, buques de guerra y tanques. Estos juguetes artesanales se vendían en los mercados navideños de las Juventudes Hitlerianas para levantar la moral de la población. Foto: ullstein bild/ Heinrich Hoffman. ABAJO, izquierda: Fanático en una gira de relaciones públicas, el ministro de Propaganda, Joseph Goebbels (aquí con sus hijas Hilde y Helga), también disfrutaba posando con niños. Los nazis supieron explotar al máximo la necesidad de juego y entretenimiento para su propio beneficio y el de su espectáculo político. Foto: Gamma-Keystone/Getty Images. A la derecha: El “Führer” desea a todos una Feliz Navidad: Una tienda de muebles cerca del puente Jannowitz en Berlín instaló esta mesa de regalos en 1933. En Nochebuena, las SA distribuyeron regalos a los hijos de padres desempleados. «Los juguetes nazis vivieron su época dorada entre 1933 y 1935, tras lo cual la moda decayó», afirma el historiador Postert. Foto: SZ Photo. Textos a pie de foto: NS-Spielzeug: Unschöne Bescherung
Pero los juegos de estrategia nazis poseían una adicional característica, la mayoría de ellos -y fueron muchos- eran juguetes racistas comercializados en Alemania bajo el sugestivo título de "diversión para la familia" y publicitados como educativos debido a que los niños desde temprana edad estaban obligados a conocer las instituciones del estado y del partido nazi, de esa manera propagaron su ideología y, no lo duden, esos juegos -generalmente- los de estrategia, incluían el fomentar los crímenes en masa. Aquí un ejemplo:
Monopoly de Theresienstadt: Este juego de mesa, llamado "Ghetto", representa la vida cotidiana en el campo de concentración nazi de Theresienstadt. Fue inventado por el artista judío Oswald Pöck, quien fue deportado a Theresienstadt el 30 de noviembre de 1941. ¿Lo creó Pöck para ayudar a los niños recién llegados a orientarse dentro del campo de exterminio? El 29 de septiembre de 1944, el inventor de "Ghetto" fue deportado y asesinado en Auschwitz. Foto: Archivo de Beit Theresienstadt, Kibutz Givat Haryim-Ihud, Israel. Texto del pie de foto: NS-Spielzeug: Unschöne Bescherung
El historiador André Postert, del Instituto Hannah Arendt de Dresde, lanzó en 2018 un estudio de los juguetes vendidos en la Alemania nazi, su libro “Kinderspiel, Glücksspiel, Kriegsspiel, Große Geschichte in kleinen Dingen 1900-1945” (Juegos infantiles, juegos de suerte, juegos de guerra: la Gran Historia en pequeñas cosas 1900-1945") ofrece un valioso compendio histórico de esa época. La producción masiva de estos “inofensivos” entretenimientos se realizaba sobre todo en Nuremberg, la ciudad del juguete de la época.
El impacto psicológico de estos juguetes en los niños de la época fue descomunal, al igual que las leyes y censura que aplicaba el régimen a los fabricantes de juguetes.
Muñecos Uniformados: Un taller de muñecas en Schönhauser Allee, Berlín, ofreció muñecos con uniformes de las SA o la BDM a la venta en la Navidad de 1933. La industria, sumida en la crisis, se puso rápidamente al servicio de los nacionalsocialistas, lo que provocó un notable repunte del mercado: en la temporada navideña de 1935, la prensa especializada en juguetes informó de un aumento del 25 % en las ventas. Foto: SZ Photo. Texto pie de página: NS-Spielzeug: Unschöne Bescherung
Anuncio publicitario de la marca de muñecas Käthe Kruse, una célebre fabricante de juguetes en Alemania, Käthe Kruse fundó su marca a principios del siglo XX y ganó fama mundial por sus muñecas artesanales de tela con rostros realistas. El texto traducido dice lo siguiente: “ Muñecas Käthe Kruse. El deseo de toda niña. La considerada muñeca más hermosa del mundo”. Este cartel fue elaborado durante el periodo nazi, estimadamente entre 1934 y 1938. Tras la llegada del régimen nazi en 1933, la empresa adaptó su mercadotecnia con fines comerciales y de supervivencia, incorporando muñecos vestidos con los uniformes de las Juventudes Hitlerianas tal como se aprecia en la imagen del anuncio con el característico uniforme militar infantil, el brazalete con la esvástica y el saludo.
Se dividiéramos por importancia y categorías a la juguetería nazi tendríamos:
- Juguetes militares: Tanques, cañones, soldados de plomo, cañones antiaéreos de hojalata y uniformes. De este modo, los niños se acostumbraban a las virtudes militares como la obediencia, la dureza y la disposición para el combate.
- Juegos de mesa ideológicos: Juegos como el “Führer-Quartett” (Cuarteto del Führer); el “Juden raus!” (¡Fuera judíos!); “Jagd auf den Juden” (La caza del judío, un juego de propaganda antisemita); el “Sakampf”, cuyo objetivo era destruir la democracia alemana, etc., todos ellos buscaban arraigar los prejuicios ideológicos y la propaganda del partido en los hogares.
- Organizaciones nacionalsocialistas en miniatura: Existían uniformes y equipos a escala para las Juventudes Hitlerianas (HJ) o la Liga de Muchachas Alemanas (BDM). Incluso se fabricaban muñecos como el "pequeño miembro de las SA".
- Juguetes de rol para niñas: Las casas de muñecas incluían símbolos nacionalsocialistas (por ejemplo, banderas con esvásticas o bustos de Hitler). Se preparaba a las niñas para el rol de ama de casa y madre fiel al régimen.
- Juegos de construcción: El juego de bloques de construcción “Anker-Steinbaukasten” se utilizaba, entre otras cosas, para recrear modelos de la arquitectura nacionalsocialista o de la "Casa Parda".
- Cartas (barajas): con rostros de los principales políticos del régimen (Hitler, Goebbels, Goering, etc), de soldados, tanques y aviones, etc.
Por supuesto, a pesar de la carga ideológica del mercado los niños solían jugar con las clásicas y tradicionales canicas, pelotas o juguetes de madera debido a la guerra y la escasez de recursos.
Este cartel publicitario es un antiguo anuncio de la empresa alemana Moritz Gottschalk de Marienberg (Sajonia), probablemente de 1933, especializada en la fabricación de juguetes de madera y artículos militares infantiles. El catálogo muestra una combinación de juguetes tradicionales y equipamiento militar a escala infantil. El texto en alemán detalla la oferta comercial de la fábrica: - “Moritz Gottschalk, Marienberg en Sajonia. Fábrica de juguetes finos de madera y artículos militares para niños - Fundada en 1865. Fortalezas, teatros de títeres, tienditas de juguete, habitaciones, muebles, vehículos de juguete, etc. Artículos de equipamiento de la Reichswehr, Schupo (policía), SA y SS, individuales y en conjuntos / banderas infantiles de tela estampada. Para las ferias de Leipzig: “Stieglitzenshof“ - Mercado 13 -. Se debe destacar que la industria celebró con euforia la tendencia hacia la militarización: “Se acabaron las estúpidas agitaciones pacifistas de las llamadas sociedades de paz y ligas de mujeres contra todos los juguetes militares (...) El levantamiento nacional en Alemania ha revivido la idea de la preparación militar”, se regocijó, por ejemplo, la Asociación de Fabricantes Alemanes de Figuras de Estaño en 1933. Foto: Deutsche Spielwaren-Zeitung
Según el libro de Postert, es relevante señalar que los empresarios actuaron por voluntad propia, las empresas no fueron forzadas por el régimen de Hitler a fabricar esos juguetes. “Las compañías alemanas, algunas de las principales productoras globales del sector entre los años 1920 y 1930, apostaron por el apetito del mercado por productos politizados, aunque gran parte de los empresarios también apoyaba a los nazis”. En 1933 una ley definió un patrón de uso de símbolos del régimen, la denominada “Gesetz zum Schutz der nationalen Symbole” por lo que los juguetes fueron controlados antes de llegar al consumidor, en esas circunstancias “diversos productos fueron prohibidos y retirados del mercado por no atender a los patrones del régimen”, en especial las figuritas de Hitler. Los nazis eran sensibles a la falta de respeto y a las burlas, los fabricantes de juguetes produjeron algunas figuras que el Führer lo consideró demasiado "kitsch", eso motivó en 1934 a aprobar una "Ley Anti-Kitsch para el examen de todos los productos antes de que se pusieran en el mercado".
«¡No compren juguetes nazis!», exigió este Papá Noel frente a una tienda de Nueva York el Día de San Nicolás de 1938, prometiendo: «Este es un árbol americano, decorado con juguetes americanos». En el extranjero, la industria se movilizó contra la competencia producida en la Alemania nazi, lo que afectó gravemente al sector, dependiente de las exportaciones. Foto: ASSOCIATED PRESS. La traducción de la parte inferior dice: “No compres juguetes hechos por los nazis. Los juguetes nazis se venden con sangre inocente (Liga antinazi no sectaria).
Existen colecciones en diferentes museos de Alemania, una por su importancia es el Centro de Documentación del Antiguo Terreno de Congresos del Partido Nacionalsocialista en Nuremberg. También pueden ser apreciadas colecciones en línea de Museos Históricos como el United States Holocaust Memorial Museum (USHMM), en su catálogo web se encuentran artefactos reales. El LeMO -Lebendiges Museum Online- del Museo Histórico Alemán mantiene una enciclopedia digital, en especial una sección dedicada al "NS-Kinderspielzeug" (Juguetes infantiles nacionalsocialistas) con fotografías reales de interiores de casas de muñecas decoradas con esvásticas y simbología del régimen de la época. El Almacén Virtual del Museo del Juguete de Nuremberg con miles de objetos registrados, exhibe también al público en sus salas físicas, aunque solo una pequeña parte de su colección. Finalmente, internet nos ofrece Bancos de Imágenes Históricas, donde podemos buscar imágenes de stock de libre acceso para proyectos visuales o ver fotografías de la época de niños interactuando con esos objetos. Las colecciones digitales de Getty Images y Shutterstock contienen registros fotográficos catalogados bajo los términos "Third Reich toys" o "Nazi propaganda toys".
Hijo encantado: Este pequeño sonríe soñadoramente; su padre, un oficial alemán, le acaba de regalar este submarino en miniatura. Incluso la pequeña bandera con la esvástica está presente (foto de 1941). Si bien el régimen nazi no valoraba mucho los juguetes, pues creían que solo "ablandarían" a la juventud alemana, sí reconocían el potencial propagandístico de los juguetes de guerra: "Jugar con soldados y equipo militar despierta el entusiasmo por los logros militares y siembra la semilla del militarismo en el corazón de los niños desde temprana edad", escribió el educador artístico Lorenz Postner en 1939. Foto: INTERFOTO
En conclusión:
Como indica el título de un artículo en inglés, "Deceitful children's toys of the Third Reich" (“Juguetes infantiles engañosos del Tercer Reich”), sirvieron para que el régimen de Hitler corrompiera a una generación impresionable. “La indoctrinación nazi empezó con el lavado de cerebro sistemático de la juventud alemana desde la infancia”.
Durante la Segunda Guerra Mundial hubo una invasión de Hitler hacia las habitaciones infantiles. "Pocas personas hoy en día son conscientes de cuánto manipularon los niños en el Tercer Reich". Desde 1933, "los niños crecieron creyendo que los soldados, la guerra, el heroísmo y la muerte eran aspectos completamente normales de la vida cotidiana… un intento de evitar que las futuras generaciones cuestionaran las políticas nazis".
Ningún niño alemán quedó a salvo de la exhibición de la propaganda nazi en casa, en la escuela, en sus juegos habituales, es algo como decir “la inocencia robada a los niños” porque el régimen nazi vendió su concepto como adecuado y condicionó a toda una generación a no reconocer que todos esos valores militaristas e inhumanos eran incorrectos.
Parte gráfica de este post.
Esta es solo una selección de los muchos juegos de mesa (estrategia) y juguetes en general diseñados en el Imperio Alemán dirigido por el nazismo.
Estas son figuras de composición de 70 mm de Elastolin y/o Lineol (dos empresas diferentes y competidoras) que representan a Adolf Hitler en varias poses. Se fabricaron principalmente en la década de 1930 en Alemania como juguetes o coleccionables. Algunos modelos contaban con brazos móviles para cambiar la postura del saludo. Los coleccionistas suelen nombrarlas juntas ("Elastolin/Lineol") debido a que utilizaban técnicas de fabricación casi idénticas, pero eran marcas totalmente independientes con orígenes distintos
"¡Levanta el brazo!": Esta figurita de Hitler fue uno de los juguetes lanzados por la industria juguetera tras la toma del poder por los nazis. Al parecer, el mini-Führer llegó a las tiendas, a diferencia de muchos otros productos con vínculos nazis. Basándose en la «Ley para la Protección de los Símbolos Nacionales» (la llamada ley antikitsch) del 19 de mayo de 1933, el régimen eliminó meticulosamente todo aquello que no le gustaba. Texto del pie de foto: NS-Spielzeug: Unschöne Bescherung
Se trata de juguetes producidos por la empresa alemana Schildkröt, caracterizados por sus cuerpos de celuloide y extremidades articuladas, representan a las Juventudes Hitlerianas (HJ) y Liga de Niñas Alemanas (BDM). Los tres muñecos de celuloide visten los uniformes de las organizaciones juveniles a las que debían unirse los niños y niñas de 10 años o más en el Tercer Reich. La organización para chicos se llamaba Juventudes Hitlerianas y la de chicas, la Liga de Niñas Alemanas, fundada en 1930 y fusionada con las Juventudes Hitlerianas en 1931. Un rasgo característico de las chicas era su larga melena en trenzas apretadas. En estas organizaciones, los niños eran adoctrinados con la ideología nazi y vinculados al grupo mediante actividades de ocio y responsabilidades sociales. Materiales/Técnicas: Celuloide, fieltro, algodón, hule.
Tres muñecos. A la izquierda, un peluche: grandes ojos y el saludo nazi: este muñeco de fieltro marrón de las SA fue fabricado por la fábrica Margarethe Steiff GmbH entre 1933 y 1934. En el medio: Un muñeco Camisa Parda, en el Museo del Búnker de Hagen, fue fabricada en 1935, destinado a niños de entre tres y ocho años. Como muchos juguetes nazis, el muñeco está vestido con el uniforme de la milicia nazi temprana, presenta una cabeza de rubí y ojos azules para promover los ideales raciales del régimen. A la derecha: “Kleine S-A Mann”, un ejemplo de propaganda nazi, fabricado por la empresa Schildkröt. El muñeco viste un uniforme beige con botas y un brazalete rojo distintivo.
Figuras de juguete de composición en yeso de la marca Elastolin. A la izquierda, la figura central representa a Adolf Hitler con un uniforme marrón temprano de la SA y una banda del NSDAP; estas figuras a menudo tenían un brazo derecho articulado para realizar un saludo nazi. Estas piezas suelen medir alrededor de 70 mm y están hechas de una mezcla de serrín, pegamento y caolín (conocida como "masa"), montadas sobre bases pintadas a mano. Derecha, Adolf Hitler con uniforme del partido, chaqueta, brazo articulado para saludar, atril de madera para saludos, le acompaña Goebbels, Von Schirach, un miembro de las S.A. y un portador del estandarte del guila de hojalata de las SS en posición de firmes, con la caja original. Los coleccionistas valoran estas figuras por su importancia histórica, aunque su posesión y venta están sujetas a restricciones legales en algunos países debido a la simbología nazi.
Estas figuras de composición (los soldados y músicos que desfilan y los que están sobre la tarima) fueron fabricadas principalmente por la famosa empresa alemana Hausser, bajo su célebre marca comercial Elastolin. Durante los años 30, otra marca alemana muy importante llamada Lineol compitió directamente con ellos, fabricando figuras casi idénticas con el mismo estilo y tamaño (escala de 7 cm). Es muy común encontrar dioramas de la época que mezclan piezas de ambas marcas (las figuras de Elastolin suelen tener una base de forma ovalada, mientras que las de Lineol son rectangulares o cuadradas). Los Vehículos que acompañan a estas figuras (como el semioruga o el coche de mandos) solían ser fabricados por Tipp & Co. (Tippco) o por la propia división de juguetes de hojalata de Hausser.
Izq. Casa de juguete marrón para niños, alrededor de 1935. A la derecha, una réplica de juguete del Mercedes descapotable de Adolf Hitler, Nuremberg, alrededor de 1940, fabricada en chapa de hierro. Crédito de la imagen: Museo Histórico Alemán, Berlín. Elastolin, pintada.
«¡Atención, el enemigo escucha!». Este juego de mesa se anunciaba alrededor de 1940 como «un juego emocionante para jóvenes y mayores». Ese mismo año, el director Arthur Maria Rabenalt (Terra Film) estrenó una película de propaganda nazi con el mismo título. Foto: INTERFOTO
Juguete de mesa, Las “Reichsautobahnen” (las autopistas del Reich) en el Gran Reich Alemán 1938 Fuente: Niederrheinisches Freilichtmuseum (Museo al Aire Libre del Bajo Rin)
Izq. Juego de Cartas «Führer Quartett» El "Cuarteto del Führer" se lanzó en 1934, ideado por el editor muniqués Anton Lehner. El propio Hitler aparecía en dos categorías: "El Führer como modelo a seguir" y "La carrera del Führer". Las 60 cartas (según la publicidad del editor, "¡fotografías impactantes y realistas, presentación impecable!") representaban a toda la élite nazi, excepto Ernst Röhm, líder de las SA fusilado ese mismo 1934. Derecha. Un conjunto de bloques de rompecabezas que glamurizaban la guerra, estaba pensado para niños de dos a cuatro años, con imágenes diseñadas para moldear sus puntos de vista. La escena en primer plano muestra a soldados montados desplegándose; un pueblo alemán idealizado está en el fondo. Las familias se minimizan a distancia: el nazismo enfatizaba el deber hacia el Estado. De forma llamativa, aparece una lápida en la esquina inferior izquierda, indicando que los fabricantes inspirados en los nazis querían familiarizar incluso a los más jóvenes con el concepto de la muerte.
Izq. Juegos de mesa como "Vereint-gegen den Feind" ("Unidos contra el enemigo") eran juguetes comunes. Durante los años de guerra, con las industrias alemanas canalizando sus esfuerzos en la producción de material bélico, los fabricantes de juguetes solo tenían acceso a productos de papel. A medida que la guerra se prolongaba, los recursos de los fabricantes se fueron reduciendo aún más, al igual que su público, con jóvenes y Juventudes Hitlerianas desplegados para luchar. Derecha, portada del Juego de Defensa Aérea (Adler-Luftverteidigungsspiel) 1942, muestra un bombardero británico estrellándose en llamas. La mayoría de los juegos de mesa nazis se centraban en batallas aéreas y demonizaban a los aviadores aliados. (en la parte inferior está desplegado el tablero). El juego consistía en identificar, informar y destruir aviones enemigos, todo con la intención de incitar a la hostilidad. La táctica aparentemente funcionó: durante la guerra, los habitantes a menudo masacraban a tripulaciones aliadas derribadas en Alemania.
«La Marcha Triunfante de la Esvástica»: Quien llegara primero a 1933 ganaba. Este juego de mesa estaba diseñado para que los niños siguieran de forma lúdica el ascenso del Partido Nazi desde su fundación en 1919 hasta su «toma del poder». ¡Ay de aquel que cayera en 1933 (el fallido Putsch de Hitler)! Tenía que empezar de nuevo. El juego fue aprobado por la Policía Política de Baviera en la primavera de 1933 y, según el historiador André Postert, fue un éxito de ventas. Sin embargo, dado que el juego también abordaba los fracasos del partido, se iniciaron los trámites para prohibirlo en virtud de la «Ley Anti-Kitsch». Foto: Biblioteca Wiener, Universidad de Tel Aviv.
«A través de la lucha hacia la victoria» era el nombre de otro juego de mesa del Tercer Reich. La única diferencia con el famoso «Ludo» (o «¡Lo siento!») eran las esvásticas y las hojas de roble en el tablero. «A través de la lucha hacia la victoria», promocionado por su propia publicidad como «el éxito del momento», se lanzó en 1933. El fabricante, con sede en Berlín, promocionó el juego con la leyenda de que el propio Hitler poseía una copia y la había aprobado personalmente. Foto: Museo de la Ciudad de Berlín.
Juego de mesa alemán de la Segunda Guerra Mundial “Tak Tik” (ajedrez de defensa), caja de cartón original con escenas de la Wehtmacht alemana en la tapa. Incluye el tablero a cuadros original y las piezas originales. Tanto la caja como el tablero están marcados con las siglas «DRGM». Biblioteca Universitaria Eichstätt-Ingolstadt. / En el otro modelo del ajedrez militar "Tak-Tik" se explica que este juego fue desarrollado por la administración deportiva de la Wehrmacht, alcanzó un gran éxito de ventas. Se publicaron dos ediciones antes de la guerra, seguidas de una edición de tiempos de guerra en 1941. El juego, dirigido principalmente a los soldados de la Wehrmacht, fue diseñado para fomentar el pensamiento estratégico militar. Sin embargo, las piezas rojas y azules no eran peones, alfiles ni torres, sino tanques, aviones de combate o bombarderos. El objetivo de los jugadores era derribar el águila del oponente. Esta versión del ajedrez no se reeditó después de la guerra. Foto: Museo de Folclore de Schleswig
En el juego de mesa (dados) “Sakampf” de 1933, de sello antisemita, el objetivo era destruir la democracia alemana. Una cita de las instrucciones dice: "El juego está dedicado a las valientes SA. ... Que ni siquiera en los momentos de alegría y convivencia se olvide el nombre de las SA y el alto símbolo del movimiento de liberación alemán". Fuente: Museo al aire libre del Bajo Rin (Niederrheinisches Freilichtmuseum)
El juego de mesa "¡Durch Kampf zum Sieg!" ("¡A través de la lucha hacia la victoria!"). Los jugadores participan en el ascenso al poder nazi en 1933, este juego es un objeto raro de exposición. Hitler siempre fue celebrado claramente como el Führer fuerte, pero también apareció como héroe en escenas de revistas infantiles. Este juego gira literalmente enteramente en torno a él en el tablero.
Feindliche Flieger in Sicht! - ¡Avión enemigo a la vista! 1940. Este es un juego de dados, se lanzó alrededor de 1940, con su clara temática bélica. Fue elaborado por la fábrica de juguetes L. Kleefeld & Co. / Christian Herbart Spielefabrik, en Fürth. El principio del juego es muy similar al del Juego de la Oca. Representa "un ataque de aviones enemigos y la valiente defensa de la fuerza aérea local" y también pretende enseñar "cómo debe comportarse la población durante tales ataques". Fuente: Niederrheinisches Freilichtmuseum (Museo al Aire Libre del Bajo Rin)
«Volamos contra Inglaterra» – uno de los numerosos juegos de mesa del Tercer Reich que glorificaban la devastadora guerra aérea. Otros juegos tenían nombres como «Bombas sobre Inglaterra», «Escuadrones de Caza al Adelante» y «Navegamos contra Inglaterra: Un Nuevo Juego de Guerra de Submarinos y Aviadores». Foto: imago/Horst Rudel.
El juego "Esvástica" también fue publicado alrededor de 1933 por una editorial desconocida. Se trata de un juego de dados. El objetivo es capturar las piezas del oponente. El juego está concebido como un juego de guerra y nacional alemán. Fuente: Niederrheinisches Freilichtmuseum (Museo al aire libre del Bajo Rin).
* El material ha sido obtenido de diversas fuentes, en lo posible se describe su ubicación en cada ilustración.
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Fuentes consultadas:




























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