Introducción por el editor del blog
El lector frecuente de este blog conoce ya nuestro estilo, cuando reproducimos un artículo, de un tercer investigador, empezamos con una introducción (a veces larga) sobre el tema principal a tratarse. Desde la parte tercera de esta serie dedicada a la guerra contra Irán en 2026 será la característica. Los temas por supuesto son de gran interés para la gente que entiende que la guerra no es un asunto de patriotismo, saludos a la bandera, defensa de la "democracia", acabar con los “regímenes” de terror, etc., en geopolítica nada es al azar, todos estos conflictos han sido preparados, y, en el caso iraní, la “siembra de democracia” viene siendo planificada desde 1980… algo demorado, ¿verdad? Los halcones estadounidenses y de Israel se lamentan, ¿por qué diablos no lo hicimos antes?
La guerra de Estados Unidos contra Irán forma parte de un proyecto de décadas para asumir el control total de Oriente Próximo con el petróleo y gas que se produce y exporta desde la región. Esto no es un medio para tomar la energía para uso propio de Estados Unidos, sirve para establecer y reforzar un monopolio estadounidense sobre la producción y exportación de energía desde el propio país y de las naciones y regiones en las que asumió el control.
El conflicto sigue en una fase de pausa desde abril, con algunas escaramuzas -a veces muy violentas-. Pero esa pausa no está motivada para gestionar “acuerdos de paz”, está motivado por los altos costos económicos, la impopularidad interna y la necesidad de Estados Unidos de priorizar otros compromisos internacionales. El “cese” de hostilidades actual es un estancamiento estratégico sin que se vislumbre un tratado de paz definitivo porque -entre otras cosas- Irán se niega a negociar en los términos impositivos de EE. UU. La experiencia de anteriores “negociaciones” le obliga asumir una posición que falsamente atribuimos a una posición intratable o innegociable. Además, es Irán quien se ha impuesto militarmente en la zona luego de haber sido atacado a traición. Queramos o no, Irán tiene razones lógicas para dudar de la sinceridad de EE. UU., peor aún, es irreconciliable con las pretensiones de Israel. Estamos en pausa bélica, pero, a pesar de los buenos oficios de terceros, no existe negociaciones directas entre los contendientes. La crisis puede empeorar o resolverse, aspirando a que termine con algún tipo de entendimiento.
Dejemos la belicosidad a un lado, y veamos el real motivo de la guerra estadounidense contra Irán: Se llama PETRÓLEO, y ahí tiene mucho que ver China, el gigante asiático absorbe el 90% del petróleo de Irán, el cual pasa obligatoriamente por el estrecho de Ormuz. Por esta razón, el bloqueo naval impuesto por Estados Unidos en 2026 utiliza a Irán como pretexto, pero tiene a China como su verdadero objetivo estratégico.
Este mapa ilustra la compleja situación geopolítica de Oriente Próximo, fue elaborado por Mohammad-Ali Amir-Moezzi, reconocido historiador e islamólogo franco-iraní, editorial Fayard (2004). La versión en castellano es del archivo de cartografía de la revista geopolítica Le Monde Diplomatique. El mapa destaca la extensa infraestructura energética con redes de oleoductos y gaseoductos y la presencia militar conectados a los puertos de exportación en el Golfo Pérsico y el Mar Rojo. Se aprecia las bases militares permanentes o temporales, las zonas de conflicto, tensiones políticas y áreas de influencia de potencias internacionales.
Este mapa específico fue diseñado por el geógrafo y analista francés Philippe Rekacewicz, publicado originalmente en la revista Le Monde Diplomatique en 2002 (esta versión es con su posterior traducción al castellano). El mapa fue concebido para ilustrar la situación geopolítica y el despliegue militar en la región poco después de los atentados del 11 de septiembre de 2001 y justo antes de la invasión de Irak en 2003. El mapa destaca puntos clave de conflictos (estrellas rojas), conflictos en tregua (estrellas blancas) y fuertes tensiones políticas (círculos rojos). Los recursos energéticos, se muestra las principales reservas y explotaciones de petróleo y gas, así como los proyectos de oleoductos y gasoductos. Y, la presencia militar con la ubicación de bases militares permanentes y temporales de EEUU y Gran Bretaña, además de la presencia de buques de asalto y portaaviones. (Recuerden que este mapa data de 2002 que muy poco varió hasta 2026)
Es conocido que el 84% del crudo que cruza el estrecho va hacia Asia, lo que convierte a esta región en la más afectada por el bloqueo; tras el inicio del conflicto, es notoria la caída del suministro, las importaciones chinas de petróleo desde el Oriente Próximo cayeron un 28%, eso evidentemente es la parte de vulnerabilidad china, como lo hemos expuesto sobre todo en la primera entrega de esta serie de artículos. Entonces, la crisis -dejando a un lado el aspecto militar- expone el "dilema de Malaca", es decir, la gran dependencia de China de las rutas marítimas controladas por el poder naval estadounidense. Y, en cuanto al conflicto bélico, se puede decir que esta guerra es una “guerra de circulación”, demostrando que el poder global actual ya no solo busca controlar territorios, sino pretende evitar los flujos mundiales de energía y mercancías, controlar esos flujos es vital para la supervivencia de las potencias occidentales si quieren mantener su hegemonía mundial.
Muy pocos han caído en cuenta de que estamos presenciando la “Tercera Guerra del Golfo”, pero, a diferencia de las anteriores, esta puede llevarnos hacia un nuevo orden en Oriente Próximo. Esa es la gran cuestión porque hemos observado sobre el terreno que se está vislumbrando el futuro no solo de la región sino del mundo, ¿podrá suceder, lo permitirá Estados Unidos?
Hemos expresado más arriba, por el momento estamos en un alto el fuego táctico, ni de lejos es el fin de la guerra, no representa una paz real porque difícilmente se llegará a un acuerdo, pero se podría sacrificando los egos. No podemos precisar si, en efecto, China y Pakistán son verdaderos mediadores, necesitan aliviar la crisis energética global y proteger rutas marítimas clave como el Estrecho de Ormuz. Por otro lado, esa pausa táctica es utilizada por Washington e Israel para reorganizar sus fuerzas. Una excelente nota de prensa que encontrará a pie de página señala la "externalización" del conflicto (Conflict Outsourcing), explicado: Debido al alto coste económico y político que supusieron para Estados Unidos las invasiones pasadas, han cambiado de estrategia. En lugar de intervenir militarmente en forma directa, emplea la externalización del conflicto, ejercer presión militar sobre Irán indirectamente a través de aliados regionales. Ejemplo: durante el tiempo que dure la tregua, los ataques contra el Líbano y las infraestructuras energéticas iraníes continúan con otros actores.
De lo anterior, el conflicto está dejando de ser un enfrentamiento directo entre dos grandes bloques, ha emergido una guerra en red o híbrida, caracterizada por una pluralidad de actores implicados (Emiratos Árabes Unidos, los kurdos y otros que están siendo tentados); también se observa el uso combinado de operaciones militares convencionales y ciberataques. A pesar de la tremenda presión contra Irán, los persas han conseguido cohesión interna y peso diplomático; al contrario, la coalición oponente muestra divisiones internas, especialmente entre las posturas de Estados Unidos e Israel, Bibi Netanyahu se opone a que EE. UU. llegue a un acuerdo con Irán.
Irán, por su peso demográfico y posición geográfica, necesariamente será un actor clave e indispensable para construir cualquier orden futuro de estabilidad en la región, no hay otra alternativa y eso es lo que no gusta en Tel Aviv y en los círculos del poder real en los Estados Unidos.
Irán, a pesar de haber sido golpeado, ha resistido. Un gran análisis lleva por título: “La guerra justa de Irán” (ver notas a pie de página). Las acciones militares de represalia de Irán contra Estados Unidos e Israel están justificadas bajo principios morales y del Derecho Internacional. La filosofía moral clásica -como las teorías de Agustín de Hipona, conocido como San Agustín y de Tomás de Aquino-, se justifica por las siguientes razones:
1. Irán a dado respuesta a agresiones continuas, los ataques de represalia y legítima defensa de Irán no tuvieron una provocación inicial, se trata de un acto legítimo tras años de asesinatos de sus científicos nucleares, comandantes militares, negociadores diplomáticos, jefes de estado y una repetida violación a su soberanía nacional.
2. Irán busca restaurar un equilibrio de fuerza a través de la disuasión, defiende que sus ataques quieren restablecer un estado de restricción mutua frente a potencias mundiales y regionales (EE. UU. e Israel) que actúan con total impunidad en la región.
3. Irán cumple -conforme el Derecho Internacional- con los criterios de la denominada "Guerra Justa", principio que Irán ha respetado en sus requisitos teóricos: declarada por una autoridad estatal legítima, poseer una causa justa (castigar un daño sostenido) y buscar recuperar la paz en lugar de la sumisión a la que se le pretende obligar. El derecho a la resistencia se etiqueta dentro del orden internacional como factible. Además, Irán crítica la doble moral occidental que ha calificado deshonestamente la reacción iraní como "escalada"; es decir, Irán -el agredido-, supuestamente, no tiene derecho a la legítima defensa cuando es atacado por EE. UU. e Israel.
Irán, puede y tiene como acusar a los líderes de EE. UU. e Israel (Donald Trump y Benjamin Netanyahu) de utilizar la agresión militar constante para su propio beneficio político interno e incluso personal, puede demostrar que éstos políticos han desviado la atención a sus continuas acusaciones en sus países (corrupción, caso Epstein, financiamiento, etc).
En lo económico, parece que Mr. Trump sigue ofreciendo acuerdos de paz, "esta vez de verdad", que afectan y/o desestabilizan los mercados mientras algunos petroleros navegan por el estrecho de Ormuz, bajo las condiciones de Irán. ¿Qué hay de cierto de que la guerra es un negocio cínico?, el general estadounidense Smedley Butler lo aseguró hace un siglo" “la guerra es una estafa”, y desde entonces nos hemos cuestionado el origen de los conflictos. Cuando Estados Unidos se inclina por la guerra lo hace porque sabe que es rentable (no porque pueda que sea rentable) y suele terminarla cuando hay una promesa de mayores ganancias. ¿Será esa una "victoria" para EE. UU.? Trump está feliz cuando se gana más dinero vendiendo más petróleo o especulando en los mercados financieros; pero las élites del poder temen que negociar con Irán les lleve a una rendición, sin que se utilice ese término.
Continuemos con el tema principal. Aquí una nueva perspectiva de Los corredores energéticos y la guerra contra Irán en mapas.
T. Andino
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Este mapa ilustra el oleoducto Bakú-Tiflis-Ceyhan (BTC), una infraestructura energética estratégica que transporta petróleo crudo desde el Mar Caspio, comenzando en la terminal de Sangachal cerca de Bakú, Azerbaiyán, atravesando Georgia y Turquía hasta el puerto mediterráneo de Ceyhan. El proyecto fue impulsado por Estados Unidos y sus aliados regionales para evitar a Irán y Rusia creando otra ruta de exportación de energía que “fortalezca la seguridad energética al diversificar las fuentes de suministro para Europa”. El oleoducto fue construido y operado por un consorcio liderado por la compañía petrolera BP.
"La ruta vital del Caspio redibuja el mapa de la guerra para Irán y Rusia".
Aidan J. Simardone
The Cradle
mayo 2026
Mientras Washington y Tel Aviv aprietan a Irán desde el sur, el Caspio se está convirtiendo en la arteria norte de una red de suministro euroasiática construida más allá del alcance occidental.
La presión bélica sobre Irán siempre se ha cartografiado desde el sur. Las bases estadounidenses rodean el Golfo Pérsico, la inteligencia israelí investiga la región desde Azerbaiyán y más allá, y el poder naval de Washington ha tratado durante mucho tiempo las estrechas vías fluviales alrededor de Irán como un punto de presión.
Pero cuanto más se inclina el eje EE.UU - Israel hacia el Golfo, más se desplaza la profundidad estratégica de Teherán hacia el norte, a través de un cuerpo de agua cerrado que los planificadores occidentales no pueden dominar fácilmente.
El mar Caspio ahora importa porque da a Irán y Rusia algo que ambos estados necesitan con urgencia: una ruta directa y políticamente controlada, fuera del alcance de corredores terrestres hostiles.
El comercio terrestre debe pasar por estados que estén alineados con Washington o que no estén dispuestos a arriesgarse a una presión secundaria estadounidense. El Caspio, en cambio, une a ambos países sin un guardián externo.
Los barcos aún pueden ser alcanzados por drones y misiles, pero alcanzarlos requiere una penetración mucho más profunda en el espacio iraní y conlleva el peligro de un enfrentamiento con Rusia. A corto plazo, el Caspio ofrece a Teherán una línea de suministro fiable. A largo plazo, podría profundizar la integración Irán-Rusia y convertirse en una ruta central que conecte Rusia con Asia Occidental, India y el mundo en general.
La batalla legal por un mar cerrado.
¿Es el Caspio realmente un mar? No es una pregunta trivial. Si es un mar, está sujeto a la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (UNCLOS), según la cual el territorio se extiende 12 millas desde la costa, tras lo cual se aplica la navegación libre. Si se trata como un lago, el territorio se extiende hasta fronteras acordadas mutuamente por los estados vecinos.
Hasta 1991, solo dos estados ocupaban el Caspio: Irán y la URSS. En 1921, el Tratado de Amistad Ruso-Persa prohibió a otros países navegarla. Pero cuando cayó la Unión Soviética, tres nuevos estados se unieron al Caspio: Azerbaiyán, Kazajistán y Turkmenistán. Estas antiguas repúblicas soviéticas disputaron el tratado de 1921, insistiendo en negociaciones que tuvieran en cuenta la UNCLOS.
Todas las antiguas repúblicas soviéticas, incluida Rusia, querían que el Caspio fuera tratado como un mar, pero como la costa corta de Irán le daría menos territorio, insistían en que el Caspio era un lago. La posibilidad de que la UNCLOS se aplicara también habría permitido la entrada de buques militares extranjeros a 12 millas de Irán. No era un temor hipotético, dada la estrecha alianza de Azerbaiyán con Israel. Si acogiera a la marina israelí, Tel Aviv podría abrir un frente en el norte de Irán.
El fracaso en llegar a un consenso hizo que el estatus legal del Caspio fuera ambiguo, privando a la región de una mayor integración. Por ejemplo, el propuesto oleoducto Transcaspio conectaría Turkmenistán con Azerbaiyán, trayendo petróleo y gas desde Asia Central a Europa. Pero sin claridad sobre quién era el dueño del seabed (lecho marino), el proyecto se estancó.
Mapa del proyecto del oleoducto Transcaspio que conectaría Turkmenistán con Azerbaiyán a través del lecho marino del mar Caspio.
En 2018, los cinco estados llegaron a una decisión. El Caspio no era un lago ni un mar, sino un cuerpo de agua único que estaría sujeto a la Convención sobre el Estatus Legal del Mar Caspio, también conocida como el Tratado del Mar Caspio. (Nota del editor del blog: El 12 de agosto de 2018, los líderes de Azerbaiyán, Irán, Kazajistán, Rusia y Turkmenistán firmaron, en la ciudad kazaja de Aqtau, la Convención sobre el Estatus Legal del Mar Caspio, que había sido desarrollada por los estados litorales del Caspio durante más de veinte años).
Al igual que en la UNCLOS, los estados tendrían 15 millas de territorio desde la costa y otras 10 millas para la pesca. El área restante se compartiría, y cualquier estado parte del tratado podría instalar cables y oleoductos submarinos.
Pero, a diferencia de la UNCLOS, a los Estados no partes del tratado se les prohibió estacionar sus buques armados. Irán no aseguró su demanda maximalista de que el Caspio fuera clasificado como lago, pero la exclusión de ejércitos externos le dio la protección que más importaba.
Cooperación Caspiana
El tratado proporcionó a los estados litorales un marco para la cooperación, pero para las relaciones Irán-Rusia, el Caspio permaneció infrautilizado mientras hubieran rutas terrestres disponibles. A medida que se profundizaba la cooperación sobre Siria, Moscú propuso en 2013 el Corredor Internacional de Transporte Norte-Sur (INSTC), una red de oleoductos, ferrocarriles y autopistas que conecta Rusia a través de Azerbaiyán con Irán y luego con India y el resto del mundo.
Todo cambió cuando Rusia invadió Ucrania en 2022. Aunque Azerbaiyán no impuso sanciones propias contra Rusia, sí proporcionó ayuda humanitaria a Ucrania y expresó su apoyo a su integridad territorial, afirmando que cumplía con las normas de sanciones secundarias.
Mientras tanto, la cooperación entre Irán y Rusia se aceleró. Con Rusia uniéndose a Irán en la sanción, Moscú ya no tenía incentivo para restringir el comercio con Teherán. Moscú también tuvo que buscar otros proveedores para su ejército. Irán proporcionó drones decisivos en el campo de batalla.
¿Por qué confiar en Azerbaiyán cuando el Caspio estaba justo ahí? A casi 1.000 kilómetros de la línea del frente entre Rusia y Ucrania, proporcionaba una ruta directa y encubierta para las armas que iban de Irán a Rusia. A cambio, Rusia suministraba más bienes a Irán.
En 2022, el puerto iraní de Noshashr acogió su primer carguero ruso en 21 años. Ese mismo año, las navieras iraníes y rusas se unieron para formar una nueva corporación que desarrollaría el INSTC. En 2025, el tráfico marítimo en el puerto iraní de Anzali aumentó un 56%.
La ruta norte bajo fuego
Tras la guerra de agresión entre Estados Unidos e Israel contra Irán, Washington bloqueó el Golfo Pérsico. El transporte terrestre también se volvió más arriesgado, con estados vecinos como Azerbaiyán, Pakistán y Turquía manteniendo estrechos lazos con Estados Unidos.
El Caspio volvió a ser crucial, esta vez con el flujo invertido mientras Rusia enviaba armas y bienes críticos a Irán. Un artículo reciente del New York Times (NYT) alega que Rusia ha estado enviando piezas de drones a Irán a través del Caspio.
Los drones resultaron vitales para Rusia en Ucrania, y también han ayudado a Irán a atacar instalaciones militares estadounidenses en Asia Occidental. Se informa que barcos rusos han transportado bienes básicos, incluidos alimentos, para ayudar a los iraníes a resistir el bloqueo.
Estados Unidos e Israel pueden atacar barcos o puertos en el mar Caspio, pero los riesgos son significativos. El Caspio se encuentra lejos de Israel y de las bases militares estadounidenses cerca del Golfo Pérsico. Cualquier ataque a activos iraníes allí también corre el riesgo de arrastrar directamente a Rusia al conflicto, especialmente cuando esos puertos sirven como puntos de atraque y nodos logísticos para buques rusos.
Por eso la oleada de ataques israelí, confirmada públicamente, contra Bandar Anzali en marzo de 2026 provocó una respuesta rusa más contundente que una condena rutinaria. El ataque impactó el mayor puerto iraní en el Caspio, un centro comercial y militar conectado a la misma ruta marítima que Rusia utiliza para mover carga hacia y desde Irán.
La portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores ruso, Maria Zakharova, advirtió que el ataque afectó "los intereses económicos de Rusia y otros países de la región" con los enlaces de transporte con Irán, y afirmó que tales "acciones temerarias e irresponsables" corrían el riesgo de "arrastrar a los estados caspios al conflicto militar".
La advertencia se repitió a un nivel político superior. Tras la conversación del ministro ruso de Asuntos Exteriores Sergei Lavrov con su homólogo iraní, Abbas Araghchi, Moscú dijo que ambas partes expresaron su preocupación por la "peligrosa propagación del conflicto provocada por Washington y Tel Aviv hacia la zona del mar Caspio".
El portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, dijo entonces que Rusia vería cualquier desbordamiento de la guerra de Irán hacia el Caspio de forma "extremadamente negativa", aunque declinó comentar directamente los informes de que los ataques israelíes habían dirigido a buques que supuestamente transportaban armas rusas a Irán.
Teherán también intentó convertir el ataque en un asunto de seguridad a nivel Caspio en lugar de un asunto bilateral limitado. Araghchi advirtió que los ataques a Bandar Anzali habían "puesto en grave peligro la seguridad y estabilidad en el mar Caspio", instando a los estados costeros a adoptar una "postura firme y unificada" frente a la ley desestabilizadora.
El mensaje era lo suficientemente claro. Una vez que la guerra llegó a la costa norte de Irán, afectó a los intereses de todos los estados litorales que dependen de que el Caspio permanezca fuera del campo de batalla entre Estados Unidos e Israel.
Ucrania ha golpeado el Caspio tres veces en los últimos meses. El momento, en el contexto de la guerra con Irán, es sospechoso, aunque hasta ahora los objetivos han sido activos militares rusos. Para Teherán, eso significa que la ruta del Caspio sigue siendo en gran medida segura, especialmente si se compara con los accesos expuestos al sur alrededor del Golfo Pérsico.
El proyecto del gasoducto Irán-Irak-Siria -conocido formalmente como el Gasoducto de la Amistad o Gasoducto Islámico- no fue posible debido a una destructiva combinación de guerra civil, inestabilidad interna, sanciones internacionales occidentales y un profundo conflicto de intereses geopolíticos entre las potencias globales. El memorando de entendimiento se firmó en julio de 2011, justo cuando comenzaba el conflicto armado en Siria, el gobierno fue perdiendo control territorial en las zonas del este y centro del país, imposibilitando físicamente la construcción o el mantenimiento seguro de la infraestructura energética. Otro factor que lo imposibilitó fueron las sanciones económicas y aislamiento internacional a Siria e Irán, tanto por los Estados Unidos como la Unión Europea; luego, vendría otra guerra en Irak cuando se intentó dividir el país con la "mágica" aparición del Estado Islámico (ISIS); por último la falta de financiación, ningún banco ni inversor internacional aceptó financiar un proyecto de miles de millones de dólares sin enfrentarse a graves represalias económicas por parte de Occidente. El objetivo de la ruta era llevar gas hacia el mar Mediterráneo y abastecer a Europa; sin embargo, los países europeos tenían prohibido comprar hidrocarburos iraníes; y, también existía el proyecto rival de Catar con una propuesta alternativa: el gasoducto Catar-Turquía, que pretendía cruzar Siria para vender gas a Europa. El rechazo de Damasco a este plan en 2009 en favor de Irán alimentó el apoyo de estas potencias regionales a los grupos rebeldes sirios para derrocar al gobierno sirio.
En este mapa de abajo observamos el mapa del gaseoducto Irán-Irak-Siria (verde) y su rival, el proyecto Qatar-EE.UU (rojo).
Profundidad euroasiática más allá del bloqueo
Cuando termine la guerra, el Caspio seguirá siendo fundamental tanto para Rusia como para Irán. Hace más de una década, Moscú veía el INSTC como una forma de llegar a India mientras evitaba Europa. Bajo las condiciones de sanciones occidentales, presión bélica y la expansión de la contención atlantista, ese antiguo plan ha cobrado nuevo peso.
Si finalmente se levantan las sanciones y la India se aleja aún más de la dependencia occidental, el corredor podría convertirse en una de las arterias clave de un orden multipolar. Le daría a Rusia una ruta hacia el Océano Índico, daría a Irán un papel central en el comercio euroasiático y debilitaría la capacidad de Estados Unidos para aislar a cualquiera de los estados mediante presión marítima o coacción financiera.
Dadas sus ventajas, el Caspio tardó sorprendentemente mucho en alcanzar su importancia actual. Su estatus legal solo se aclaró en 2018, y antes de la guerra de Ucrania, las rutas terrestres aún parecían viables. Pero a medida que Moscú y Teherán estrechan la cooperación en un entorno internacional hostil, el Caspio ya no es una vía secundaria. Se está convirtiendo en uno de los pilares silenciosos de la respuesta euroasiática a la hegemonía estadounidense.
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