Las copas mundiales de 1942 y 1946 fueron suspendidas por la Segunda Guerra Mundial. Generada con IA
Recopilación de varios artículos
El Mundial de 1942 fue la Copa del Mundo oficial planeada por la FIFA que jamás llegó a celebrarse debido al estallido y recrudecimiento de la Segunda Guerra Mundial. Oficialmente, la competición estuvo suspendida desde 1938 hasta 1950, pero el vacío histórico dio lugar a mitos y partidos oficiosos.
La historia de esta edición no disputada se divide entre los registros históricos oficiales y las leyendas urbanas que han rodeado al torneo:
Empecemos con el mito:
La Leyenda de "Patagonia 1942"
Una historia “alternativa” muy famosa sugiere que el torneo sí se jugó… pero en secreto. El mito dice que un Mundial clandestino tuvo lugar en la región de la Patagonia (entre Argentina y Chile). Lamentablemente para los crédulos esta historia es totalmente falsa. Se popularizó por una leyenda urbana que se transformó en un falso documental, obviamente, como no existió, nunca fue respaldada ni reconocida por la FIFA.
Pero eso no le quita mérito a una atractiva historia, a alguien se le ocurrió regar el rumor de que sí hubo un “mundial de fútbol” y se llevó a cabo en 1942, en la lejana Patagonia, en la que participaron “nueve invitados, una final de dos días y un monarca inédito que jamás ha intervenido en uno oficial” (Argentina, Alemania, España, Francia, Inglaterra, Italia, Paraguay y Polonia, además de una selección de indígenas mapuches de la Patagonia).
En la ‘versión' del periodista y escritor Osvaldo Soriano, del libro “Memorias del Míster Peregrino Fernández y Otros Relatos de Fútbol”, publicó un cuento denominado "El hijo de Butch Cassidy", supuestamente basado en una carta enviada por su tío Casimiro, quien habría estado ahí, en Tierra del Fuego, para presenciar una serie de eventos que distarían de lo que actualmente conocemos como un Mundial, según el relato, en la neutral Argentina se realizó, conforme con el acuerdo de rotación de continentes, un torneo futbolístico.
Según la “historia”, se dice que un grupo de ingenieros eléctricos de la Alemania nazi viajaron a la Argentina para instalar la primera línea telefónica en la represa Barda del Medio, la idea era comunicar al Pacífico y al Océano Atlántico con Berlín.
Aquí unos extractos de la leyenda, tomado del artículo: “Patagonia 1942, el mito del Mundial olvidado por la historia”.
"En sus ratos libres, estos hombres peloteaban con un balón a válvula automática y llamaron así la atención de los pueblerinos. Los partidos reunían bastante gente hasta que la noticia llegó a Vladimir Otz, un noble europeo residente de la zona, con el capital y el interés para ayudar en la misión de organizar un certamen internacional en uno de los puntos más recónditos del planeta. Según se dice, el conde repetía, cada que iba por las calles buscando reclutar a personas: "El Mundial de la Patagonia será recordado dentro de cien años como el evento deportivo más importante del Siglo XX. Será la única manifestación capaz de parar la guerra. Aquellos que ahora se ríen de mí, leerán mi nombre en las páginas de los diarios de todo el mundo".
El propio Otz no tuvo mucho éxito, aunque se percató de que en la construcción de la represa no sólo laboraban alemanes, sino obreros de diversas naciones como Francia, Chile, Argentina, Inglaterra, Polonia, Italia, España e incluso guaraníes y mapuches. De aquella gente, resultaron los ocho equipos participantes.
'Anónimos' e improvisados en lugar de los cracks de la época, sin reporteros, ni vallas publicitarias, mas sí con un fotógrafo contratado por Otz, Guillermo Sandrini, para que recolectara pruebas. Partidos en terrenos de cien metros con pasto cortado a machetazos, tubos semi puestos como porterías carentes de redes y el arbitraje -falto de silbato- de William Bret Cassidy. De ahí procede el título de la misiva: del hijo del ladrón de trenes y bancos, Butch Cassidy, que se mudó a Argentina tras huir de Estados Unidos.
Cuentan que los italianos se impusieron a guaraníes y polacos, mientras los alemanes superaron a los locales y franceses, los mapuches vencieron a ingleses y españoles, y avanzaron directo a la final. Mientras que los europeos definieron la otra surrealista semifinal. Los germanos salieron con cascos y alfileres para protegerse. Los italianos, por su parte, escondieron pimienta en sus uniformes para esparcirlo en los ojos de sus oponentes. Cassidy únicamente descubrió a los azulados y señaló tres penaltis a favor de los ingenieros.
El día de la final, irónicamente el teléfono a Berlín comenzó a funcionar para avisar por adelantado la victoria de la raza aria sobre los mapuches. A la hora de entonar las notas marciales respectivas, los amerindios más bien bailaron para solicitar apoyo a sus dioses que descendió en forma de granizo, tormenta y barro. Tanto que se suspendió, pese a la insistencia de los del Viejo Continente por continuarla.
En medio de las discusiones, un marco y la redonda desaparecieron. Cassidy castigó con seis lanzamientos desde los once pasos a los mapuches; no obstante, no se cobraron porque no había a dónde patearlos. A los pocos segundos sonó el timbre telefónico con Hitler del otro lado para preguntar por el resultado. Aprovechando el despiste, la portería brotó de la nada y un balón cayó en la cabeza de un atacante para decretar el 1-0. Aunque el tío Casimiro admitió que inicialmente Cassidy lo anuló, a la postre sí contó para los amerindios”.
Serían los mapuches quienes se llevarían el título, bajo el nombre de Real Patagonia. Se proclamaba campeona del mundo una tribu de aborígenes sin patria reconocida, bandera o himno a la fecha.
En 2011, dos cineastas italianos, Filippo Macelloni y Lorenzo Garzella, se encargaron de trasladar los aspectos más verosímiles de esta fábula mediante un falso documental de 93 minutos. A partir de la investigación de Sergio Lewinski, periodista y también italiano, los directores profundizaron en una historia mítica que comprenden entrevistas y declaraciones de directivos o exfutbolistas, tales como Jorge Valdano o Roberto Baggio.
No hay que olvidar que esta leyenda comparte similitudes con otra similar: la de lo más cercano a un amistoso entre selecciones del Eje y los Aliados que se festejó bajo el contexto de la Segunda Guerra Mundial, concretamente en junio del 42. El bautizado como "Partido de la Muerte", que enfrentó en la Ucrania ocupada a prisioneros de guerra, con numerosos ex Dinamo de Kiev en sus filas, frente a una escuadra de la Luftwaffe, reforzada por internacionales alemanes. Dicho encuentro inspiró el filme “Evasión” o “Victoria” (John Huston, 1981) y el libro “Un partido de leyenda”, de Carlos Marañón.
"El Mundial de la Patagonia debe tener un valor y esto, sea ficticio o no, es importante para el fútbol", dijo Joao Havelange, presidente de la FIFA de 1974 a 1998.
El Torneo Oficial que la guerra canceló
Tras el Mundial de Francia 1938, la FIFA tenía previsto organizar la edición de 1942. Países como Alemania y Brasil presentaron sus candidaturas oficiales para ser la sede del torneo. Tras la invasión de Polonia en 1939, que desencadenó la Segunda Guerra Mundial, la FIFA decidió suspender indefinidamente el torneo. El balón no volvería a rodar en una Copa del Mundo hasta Brasil 1950.
Izq. Portada de una edición histórica del Kicker Fußball-Almanach del año 1942. El Almanach es un libro de datos y estadísticas anuales muy famoso en Alemania, publicado por la prestigiosa revista deportiva Kicker. Ese anuario se editó y distribuyó en plena Segunda Guerra Mundial, fue la última publicación en tiempos de guerra antes del colapso del régimen. No se volvió a editar de forma continua sino hasta el año 1959. Derecha. Cartel de propaganda deportiva y política de la Alemania nazi anuncia un partido oficial de fútbol para el 10 de mayo de 1942 en el Stadion Luxemburg. El encuentro se organizó exactamente dos años después de que la Wehrmacht (el ejército alemán) invadiera y ocupara el Gran Ducado de Luxemburgo en mayo de 1940. Durante la ocupación se disolvieron las federaciones deportivas locales e integraron a los clubes luxemburgueses de forma obligatoria en la estructura deportiva de la Alemania nazi. Ese cartel corresponde a las rondas eliminatorias del Campeonato Alemán. Schalke 04, era la potencia futbolística en Alemania y terminó campeón nacional de la temporada (1941/42). El cartel en realidad describe al club luxemburgués Stade Dudelange. El régimen nazi germanizó por la fuerza los nombres de los equipos del país ocupado; en este caso, fue renombrado obligatoriamente como FV Stadt Düdelingen. Como se aprecia, el cartel no oculta la ideología del régimen (esquina superior derecha). El emblema que acompaña al águila pertenece a la NS-Reichsbund für Leibesübungen (Federación del Reich Nacionalsocialista para la Educación Física), organización oficial nazi que controlaba todo el deporte en el Reich alemán. (Como dato histórico adicional, el partido real terminó con una victoria 2-0 a favor de Schalke 04)
Es un hecho cierto que Hitler y los nazis, tras demostrar su enorme capacidad propagandística en los Juegos Olímpicos en Berlín en 1936, aprovecharon la clausura de los Juegos Olímpicos y el Congreso de la FIFA que se celebró en agosto de 1936 en Berlín, para solicitar la sede de la Copa del Mundo de fútbol para Alemania (la sede de 1938 había sido entregada a Francia). En 1938, antes de inicio del Mundial de Francia, el Congreso de la FIFA anunció que la próxima sede se conocería en 1940 durante el Congreso en Luxemburgo (además de Alemania, Argentina y Brasil se registraron como candidatas). En 1939, el conocido dirigente de la FIFA, Jules Rimet, tras una serie de inspecciones, dio a entender de que Alemania ofrecía las mejores condiciones para el torneo, aun cuando los nazis ya se habían anexado Austria y llevado a cabo la invasión de Checoslovaquia.
Sin embargo, la invasión nazi de Polonia, el 1 de septiembre de 1939 y el inicio de la Segunda Guerra Mundial, obligó a la FIFA a anunciar que no habría Mundial de fútbol en 1942.
Estos tres carteles corresponden a la propaganda oficial para un histórico partido de fútbol amistoso entre Alemania y Polonia, celebrado el 18 de septiembre de 1938 en la ciudad de Chemnitz. El encuentro concluyó con una victoria alemana por 4-1. La relevancia histórica de estas piezas radica en el momento de su publicación: menos de un año antes de la invasión a Polonia el 1 de septiembre de 1939. El evento se utilizó como una herramienta de diplomacia blanda y propaganda ideológica. Los carteles cumplían una función informativa y propagandística específica para el evento. El cartel del medio tiene más simbología política e ideológicamente. Muestra el águila blanca (símbolo nacional de Polonia) contrapuesta de manera directa al águila del Tercer Reich con la esvástica nazi en el centro. Para septiembre de 1938, la tensión política en Europa era extrema. El régimen nazi utilizó ese encuentro de fútbol para proyectar una falsa imagen de normalidad, cordialidad y paz con sus vecinos polacos ante los ojos de la comunidad internacional. El partido contó con figuras que sufrieron directamente los estragos de la inminente guerra. El jugador más emblemático de Polonia, Ernst Willimowski defendió la camiseta polaca, tras la ocupación e invasión nazi de 1939, fue nacionalizado a la fuerza y terminó jugando para la propia selección de la Alemania nazi debido a sus orígenes silesianos.
Mientras el mundo estaba en conflicto, las potencias del Eje organizaron partidos y torneos amistosos locales. En abril de 1942, en el peor lugar imaginable: la Alemania Nazi, se disputó un encuentro de fútbol considerado por algunos historiadores como una suerte de "final oficiosa" de la época (la Copa del Mundo Oficiosa). La selección de Alemania se enfrentó a la selección de Suecia en Berlín.
En el interesante artículo “1942: el Mundial de fútbol nazi (que a punto estuvo de ser)” se detalla la “final del mundo oficiosa”, describiendo como la Alemania nazi trató de organizar una Copa del Mundo por su cuenta en la que permitiría participar a los países ocupados de Europa como Checoslovaquia, Dinamarca, Noruega, Holanda... Pero, lo único que se logró fue organizar un partido amistoso con Suecia, anunciado como la final del campeonato del mundo.
Suecia era considerada una potencia futbolística mundial, contaba con futbolistas de la talla de Gunnar Gren y Gunnar Nordahl que siguieron siendo parte del equipo sueco que se proclamó subcampeón del mundo en 1958. El 20 de septiembre de 1942 en el estadio Olímpico de Berlín, cerca de 100.000 espectadores, convencidos de acudir a la final del Mundial, presenciaron un vibrante encuentro que terminó con la victoria sueca 3-2.
Imágenes del 20 de septiembre de 1942, Estadio Olímpico de Berlín, el partido amistoso internacional de fútbol entre las selecciones de Alemania y Suecia durante la Segunda Guerra Mundial que le han denominado la "Copa del Mundo Oficiosa". Entre las figuras alemanas reconocible se aprecia al capitán Paul Janes, a Ernst Lehner y el guardameta Helmut Jahn. El encuentro finalizó con una victoria para Suecia por 3-2 ante un estadio completamente abarrotado.
“Una victoria sueca que supuso toda una humillación para una Alemania que había vendido aquel encuentro en casa como el verdadero campeonato del mundo. Tras la derrota se detuvieron los partidos de la selección alemana (supuestamente, según afirma el periodista Paul Brown, para que la moral de los ciudadanos alemanes no se mermara aún más en tiempos de guerra), y no fueron pocos los futbolistas integrantes de aquel equipo que poco después serían enviados a la guerra”.
Para finalizar un interesante video sobre el tema.
El Mundial de 1942 que Nunca Existió
| La Historia que la FIFA Quiere Olvidar
Fuentes de consulta:
1942: el mito del Mundial Olvidado
Patagonia 1942, el mito del Mundial olvidado por la historia
1942: el Mundial de fútbol nazi (que a punto estuvo de ser)
“Patagonia 1942″, el Mundial olvidado y que la FIFA no convalidó en tiempos de guerra







