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23 enero 2020

Estados Unidos vs Irán. Diplomacia secreta en medio de rumores mediáticos





Nota previa del editor del blog


Midiendo fuerzas o llegando a consensos? 

Sin la menor duda, en materia de asuntos internacionales referentes a las crisis frecuentes en Próximo Oriente, el laborioso esfuerzo del investigador francés Thierry Meyssan brinda cordura ante los cientos, miles de agoreros del desastre mundial, sus análisis reflejan las verdaderas y secretas relaciones diplomáticas dentro de la geopolítica ya que ninguna superpotencia anhela desatar una guerra por la que se verían obligados a utilizar misiles balísticos o artilugios tácticos nucleares.

Una vez "agotadas" las noticias de los medios de desinformación masiva, con escandalosos titulares a nivel internacional, ofertando un conflicto nuclear que podría desatar el apocalipsis en la Tierra. Show ‎mediático, nada más, noticias que venden muy bien; entre bastidores, los gobiernos y diplomáticos estadounidenses e iraníes elaboraron y llegaron a un consenso para una salida "digna" y "victoriosa" para las partes tras el asesinato del general iraní Suleimani, Por lo dicho, es momento del análisis serio de la situación.

Estamos ante una posibilidad real de llegar a una  descalada de la crisis, no es nada fácil, pero la sola disposición al dialogo (secreto), al estilo de las conversaciones que llevaron a la firma del Acuerdo Nuclear en 2015, podría  llevar a una retirada estratégica y coordinada de éstos dos antagonistas en el Próximo Oriente. Por sentado que esta iniciativa es de conocimiento y satisfacción para los miembros de la OTAN - Unión Europea. Nadie quiere verse envuelto en un conflicto nuclear, ni siquiera la pequeña y belicosa nación de Israel que siembra tormentas con la irrupción sorpresiva de sus raids aéreos sobre posiciones claves de Irán en Siria, poniendo en apuros a las superpotencias. 
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Thierry Meyssan es preciso, maneja siempre un punto de vista objetivo, respaldado por fuentes de alto nivel que cabildean el acontecer de la diplomacia y el poder, por supuesto, con la documentación oportuna; por ejemplo, desmiente rotundamente que la orden de Donald Trump de asesinar al general iraní Qassem Suleimani en territorio iraquí  hubiese estado a punto de provocar la Tercera Guerra Mundial, posición  propagandística muy adecuada a los intereses de los opositores del partido Demócrata en los Estados Unidos, aportando una "nueva prueba" a la moción de destitución del presidente Trump en el Congreso (impeachment). Sobra decir que el juicio político contra Trump es de mayor relevancia mundial que el asesinato del militar iraní. 

Hay otro hecho que pasa desapercibido, algo que ya no podemos imputar a Trump, Estados Unidos, OTAN, UE, etc. Conforme nuestra fuente, Irán ha dado un paso atrás en cuanto al respeto al Derecho Internacional, y no se trata de un acto al que se ve obligado por las injerencias foráneas, ni por las mutuas acusaciones y forcejeos entre EEUU-Irán. Hay quienes perciben un profundo cambio en la conducta iraní frente a las normas internacionales; en ese sentido, Meyssan afirma que Irán "ha pasado a ignorarlo, ‎uniéndose así a Estados Unidos e Israel, que nunca lo admitieron" (al Derecho Internacional).

Lo mejor será leer las reflexiones de Thierry Meyssan. El siguiente contenido fue presentado recientemente en dos ponencias separadas, dadas las referencias y la obvia relación son presentadas en una sola exposición. Los títulos corresponden a las publicaciones originales.

...Por cierto, la trágica muerte del general Sulemaini nos debería hacer recordar la muerte de otro héroe de guerra, el general druso sirio, Mayor General Issam Zahreddine (ver notas a pie de página)


Los entretelones de las relaciones entre ‎Estados Unidos e Irán

Al referirse a la crisis de los rehenes, que enfrentó al presidente James Carter a Irán en 1979, el ‎presidente Donald Trump despertó el orgullo de Estados Unidos. Pero esa afirmación es sólo una ‎presentación tendenciosa del periodista Walter Cronkite. Al mencionar aquella crisis, Trump enviaba ‎un mensaje al Irán que supo negociar un “happy end” con el presidente Reagan. ‎ 
Dos países divididos
Entender las relaciones entre Estados Unidos e Irán se hace especialmente difícil, sobre todo por ‎tratarse de dos países profundamente divididos:
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Aunque Donald Trump es el presidente de Estados Unidos, todos los expertos son capaces de ver ‎que está tratando de gobernar a pesar de la oposición de casi toda la administración federal, la cual ‎no aplica sus instrucciones y participa activamente en el proceso parlamentario iniciado para sacarlo ‎de la Casa Blanca. 

No se trata de una división política entre republicanos y demócratas ya que el presidente Trump ‎no es un republicano propiamente dicho, aunque obtuvo la investidura del Partido Republicano. ‎Se trata más bien de una diferencia heredada de las tres guerras civiles anglosajonas –la guerra civil ‎británica, la guerra de independencia estadounidense y la Guerra de Secesión. Se enfrentan así la ‎cultura de los rednecks, herederos de la conquista del Far West (el Lejano Oeste) y la cultura de los ‎puritanos, herederos de los «Padres peregrinos» que llegaron a América a bordo del buque ‎‎Mayflower.‎

- En Irán existen dos poderes que compiten entre sí: el gobierno del jeque-presidente Hassan Rohani y ‎la estructura de poder que depende del Guía de la Revolución, el ayatola Alí Khamenei. Digan lo que ‎digan los medios occidentales, en Irán no hay un grupo que esté paralizando el país. La causa de la ‎parálisis es la lucha a muerte entre esos dos grupos. 

- El presidente Rohani representa los intereses de la burguesía de Teherán y de Ispahán –‎comerciantes interesados en el intercambio internacional y duramente golpeados por las sanciones ‎estadounidenses. El jeque Rohani es un viejo amigo del Estado Profundo estadounidense: fue ‎el primer contacto iraní de la administración Reagan y de Israel en el momento del caso Irán-Contras, ‎en 1985. Fue a través de Rohani que el ayatola Hashemi Rafsanyani se puso en contacto con los ‎hombres del coronel estadounidense Oliver North, lo cual permitió a Rafsanyani dedicarse a la compra ‎de armas, hacerse con el mando de los ejércitos iraníes y convertirse de paso en el hombre más rico ‎de Irán, para llegar después a ser presidente de la República Islámica. Más tarde, durante las ‎negociaciones secretas irano-estadounidenses en Omán, en 2013, el jeque Rohani fue seleccionado ‎por la administración Obama y por Alí Akbar Velayati para acabar con el nacionalismo laico del entonces ‎presidente Mahmud Ahmadineyad y restablecer las relaciones entre Estados Unidos e Irán



Jeque Hassan Rohani, Presidente de la República Islámica de Irán desde 2013.


- Por el contrario, la función del Guía de la Revolución fue creada por el imam Ruholla Khomeini ‎según el modelo del sabio de la República de Platón –modelo que nada tiene que ver con la religión ‎musulmana. El ayatola Khamenei supuestamente debe velar por que las decisiones políticas no violen ‎los preceptos del islam ni los principios de la Revolución antimperialista iraní de 1978. De él ‎dependen los Guardianes de la Revolución, el cuerpo armado al que pertenecía el general Qassem ‎Suleimani. El Guía de la Revolución dispone de un presupuesto extremadamente variable, determinado ‎por las fluctuaciones imprevistas de los ingresos provenientes del petróleo. Por consiguiente, la ‎estructura de poder más afectada por las sanciones estadounidenses no es la administración del presidente Rohani sino la que depende del Guía de la Revolución. Durante los últimos años, el ayatola ‎Alí Khamenei ha tratado de imponerse como referencia en el seno del islam en general, invitando a ‎todos los jefes políticos y religiosos del mundo musulmán a viajar a Teherán, incluso a sus más feroces ‎adversarios. ‎



Alí Hoseiní Jamenei, actualmente Líder Supremo de Irán y máximo dirigente de la clase dirigente clerical islámica de Irán. Fue presidente de Irán entre 1981 y 1989, y Líder Supremo desde su designación para suceder al ayatolá Jomeini (junio de 1989)

Tanto en Estados Unidos como en Irán, la mayoría de las decisiones adoptadas por uno de los poderes ‎anteriormente descritos encuentra de inmediato la oposición de su adversario interno. ‎

Otro elemento que dificulta la comprensión de lo que sucede tiene que ver con las mentiras que ‎se han acumulado entre ambas potencias durante todos estos años, mentiras que a menudo siguen ‎muy presentes. Sólo citaremos aquí las que se han mencionado en los últimos días:

Aunque se sigue hablando de la famosa «crisis de los rehenes» de 1979, lo cierto es que el ‎personal diplomático estadounidense detenido entonces en Irán fue sorprendido en flagrante delito de ‎espionaje. La embajada de Estados Unidos en Irán era el cuartel general de la CIA para todo el ‎Medio Oriente. No fueron los iraníes sino Estados Unidos quien violó las normas y obligaciones del ‎estatuto diplomático. Dos marines miembros del personal a cargo de la custodia de la embajada ‎denunciaron las actividades que realizaba la CIA en aquella sede diplomática, el equipamiento de ‎espionaje que allí existía todavía está expuesto al público hoy en día en los locales que ocupaba la ‎embajada de Estados Unidos en Teherán y los documentos ultrasecretos descubiertos allí fueron ‎publicados en más de 80 volúmenes

La República Islámica nunca ha reconocido el Estado de Israel, pero tampoco se ha planteado nunca la ‎liquidación de la populación judía sino que se pronuncia por el principio de «un hombre, un voto», ‎señalando que ese principio también se aplica a todos los palestinos que hayan emigrado y adquirido ‎otra nacionalidad. En 2019, la República Islámica presentó al Consejo de Seguridad de la ONU un ‎proyecto de referéndum de autodeterminación aplicable en la Palestina geográfica, que abarca todo ‎Israel y la Palestina política. 

Aunque los medios tratan de hacernos creer lo contrario, Irán e Israel no son enemigos ‎irreconciliables ya que están explotando juntos el oleoducto Eilat-Ascalón, cuya propiedad comparten‎. 

Las potencias occidentales siguen fingiendo creer lo contrario, pero saben perfectamente que Irán ‎renunció a toda investigación sobre las armas nucleares en 1988, cuando el imam Khomeini declaró ‎las armas de destrucción masiva incompatibles con el islam. Los documentos robados por Israel y ‎revelados con bombo y platillo por el premier israelí Benyamin Netanyahu en 2018 demuestran que ‎las investigaciones posteriores a la decisión del imam Khomeini sólo tenían que ver con un generador ‎de onda de choque, elemento que puede formar parte de la fabricación de un detonador para bombas ‎atómicas. O sea, ‎no era una pieza “nuclear” sino un componente mecánico que puede tener múltiples usos. ‎


Para las potencias occidentales, al ordenar el asesinato del general Qassem ‎Suleimani, el presidente Trump, agregó otro nombre a la lista de terroristas eliminados. Pero, ‎desde la perspectiva del Medio Oriente, Trump cambió de bando: después de haber luchado ‎contra el Emirato Islámico (Daesh) y de haber abatido al “califa” al-Baghdadi, el presidente ‎estadounidense asesinó al principal enemigo de Daesh, que era el general Suleimani. ‎ 
El asesinato del héroe
General Qassem Suleimani, jefe del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (IRGC), unidad más conocida como los Guardianes de la Revolución.


Habiendo establecido lo anterior, pasemos ahora al asesinato del general iraní Qassem Suleimani y a la ‎crisis provocada por ese hecho.
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El general Suleimani era un soldado excepcional. Luchó en la guerra iniciada por Irak contra Irán, ‎guerra que duró ocho largos años (de 1980 a 1988). Bajo su mando, la fuerza Al-Quds (el nombre ‎árabe y persa de Jerusalén) de los Guardianes de la Revolución aportaron su ayuda a todas las ‎poblaciones víctimas del imperialismo en el Medio Oriente. Durante la agresión israelí de 2006 contra ‎el Líbano, el general Suleimani estuvo en Beirut, dirigiendo la resistencia junto al general sirio Hassan ‎Turkmani y el jefe del Hezbollah, Hassan Nasrallah. Qassem Suleimani entendía la diferencia entre ‎‎Estados Unidos y el imperialismo y a menudo negoció con Washington, proponiéndole incluso ‎alianzas temporales –por ejemplo, en 2001, se alió con la administración de George W. Bush en la ‎lucha contra los talibanes afganos. Sin embargo, desde mayo de 2018, el general Suleimani recibió ‎orden de limitarse a la lucha junto a las comunidades chiitas. Violando el alto al fuego en vigor desde la ‎guerra israelo-siria de 1973, el general iraní lanzó algunos ataques contra Israel desde suelo sirio, ‎poniendo al gobierno de Siria en una situación embarazosa. ‎

El presidente estadounidense Donald Trump había comprendido ciertamente el papel militar que ‎desempeñaba el general Suleimani bajo las órdenes del ayatola Khamenei, pero no entendía que ‎Suleimani se había convertido en un héroe del mundo musulmán, en un verdadero icono, admirado ‎por demás en las academias militares del mundo entero. Al dar luz verde al asesinato del general ‎Suleimani, el presidente Trump actuó en contra de su propia reputación en el Medio Oriente. 


Desde ‎su llegada a la Casa Blanca, Trump había luchado constantemente contra el apoyo estadounidense a ‎al-Qaeda y al Emirato Islámico (Daesh), pero al autorizar el asesinato de Suleimani se convirtió en ‎responsable de la muerte del hombre que encarnó esa lucha con su presencia física en numerosos ‎teatros de operaciones. 

Ni siquiera vale la pena recalcar aquí la naturaleza absolutamente ilegal del ‎asesinato, que además confirmó nuevamente el modus operandi habitual de Estados Unidos desde ‎su surgimiento como país.‎

El asesinato de Qassem Suleimani tiene lugar después de la decisión de Washington de clasificar a los ‎Guardianes de la Revolución iraní como «organización terrorista». Los iraníes comparten la fuerte ‎convicción de que constituyen un pueblo, una civilización. La muerte del general Suleimani ‎en realidad unificó temporalmente a los dos poderes políticos iraníes alrededor de un mismo ‎sentimiento. Millones de iraníes salieron a las calles durante los funerales de Suleimani. ‎



Sólo cuando se hizo evidente que la muerte de Suleimani no iba a desencadenar la Tercera Guerra ‎Mundial, Israel se dio el lujo de aclarar –a través de la CBS– que había confirmado al Pentágono la ‎localización del general iraní y admitió –a través del New York Times que fue informado previamente ‎de que Suleimani iba a ser asesinado. Se trata de informaciones actualmente inverificables. ‎
No habrá conflagración
Todos los medios de difusión occidentales hablaron de los planes iraníes de respuesta, establecidos ‎desde hace años. Pero el Guía Khamenei y el presidente Rohani no reflexionaron en función de esos ‎planes. Los iraníes no son niños que se pelean en un patio de escuela. Los iraníes son una Nación. ‎Ambos responsables iraníes actuaron siguiendo el interés superior de la Nación, como ellos ‎lo conciben. 

A pesar de las declaraciones estruendosas llamando a la venganza, no habrá una ‎venganza iraní de tal magnitud, como no hubo una venganza del Hezbollah después del asesinato ‎ilegal de Imad Moughniyah, perpetrado en 2008, en Damasco.
Para el presidente Rohani, independientemente de la muerte del general Suleimani, es indispensable ‎reanudar el contacto con Washington. Rohani ha considerado hasta ahora que la administración ‎Obama, la que lo puso en la presidencia, siguiendo su interlocutor y que Donald Trump sólo era una ‎especie de accidente llamado a ser destituido rápidamente mediante el Rusiagate o con el flamante ‎‎Ucraniagate. Por esa razón, Rohani ha rechazado hasta ahora los numerosos llamados de Trump a la ‎negociación. Pero Trump sigue en la Casa Blanca y es muy probable que se mantenga allí durante los ‎próximos años. Mientras tanto, la economía iraní se derrumba, gravemente afectada por las sanciones ‎ilegales de Estados Unidos. La reacción internacional de empatía ante el ilegal asesinato del general ‎Suleimani permite actualmente a Rohani abrir la negociación con Washington desde una posición de ‎superioridad moral
Para el ayatola Khamenei, Estados Unidos es el país que ha saqueado Irán durante todo un siglo y ‎Donald Trump no es un hombre de palabra. No porque Trump no haya respetado sus propias ‎promesas sino porque rompió las de su predecesor. El acuerdo 5+1 (JCPOA) había sido aprobado por ‎el Consejo de Seguridad de la ONU. Irán lo consideraba inviolable. Pero Trump decidió simplemente ‎desecharlo, lo cual tenía derecho a hacer. Pero Irán y Estados Unidos habían firmado también un pacto secreto que establecía una nueva distribución de influencias en el Medio Oriente. Trump ‎también anuló ese otro pacto. Ese es el que ahora pretende renegociar de formar bilateral.
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A raíz del asesinato del general Suleimani, Irán anunció rápidamente que no seguiría respetando ‎el acuerdo 5+1 y los diputados chiitas iraquíes exigieron la retirada de las tropas estadounidenses de ‎su país. Los medios de prensa occidentales entendieron esos gestos como muestras de agravación del conflicto, pero ‎en realidad eran ofertas de paz. 

El acuerdo 5+1 dejó de existir cuando Estados Unidos lo abandonó ‎e Irán así lo reconoce ahora, después de haber tratado inútilmente de salvarlo. La retirada de las ‎tropas estadounidenses, no sólo de Irak sino de todo el Medio Oriente, es un compromiso que Trump ‎había contraído durante su campaña electoral, compromiso que no había logrado concretar debido a ‎la oposición de su propia administración. En otras palabras… Irán se pone del lado de Trump.
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Las manifestaciones contra Irán que se registraban en Líbano y en Irak cesaron como por arte ‎de magia.
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El poderoso lobby petrolero estadounidense aportó su respaldo al presidente Trump al cuestionar la ‎‎«doctrina Carter». En 1980, el entonces presidente James Carter había planteado que el petróleo del ‎Golfo era indispensable para la economía de Estados Unidos. Su sucesor creó el CentCom y ‎el Pentágono garantizó el acceso de las compañías estadounidenses al petróleo del Golfo Pérsico. ‎Pero, Estados Unidos ha alcanzado la independencia en el sector energético. Ya no necesita ‎ese petróleo. Por consiguiente, tampoco necesita seguir desplegando sus tropas en esa región. Para ‎Estados Unidos, el objetivo del juego ya no es el de antes. Ya no se trata de apoderarse del petróleo ‎arabo-persa sino de controlar los intercambios petroleros a nivel mundial
Los dirigentes políticos no han sabido adaptarse al desarrollo de los medios de comunicación. ‎Hablan demasiado y demasiado pronto. Adoptan posturas y luego no saben cómo echarse atrás. ‎Después de haber lanzado increíbles llamados de venganza, los Guardianes de la Revolución tenían ‎que hacer algo. Y optaron por bombardear dos bases militares estadounidenses en Irak, sin causar ‎víctimas. Exactamente de la misma manera que Estados Unidos, el Reino Unido y Francia cuando ‎dijeron haber “castigado” a Siria, supuestamente por haber utilizado armas químicas. Esas ‎tres potencias occidentales acabaron bombardeando una base militar vacía –aunque el bombardeo ‎provocó en los alrededores de la base un incendio que dejó algunas víctimas. 
El Estado Profundo estadounidense, después de haber aconsejado mal a Trump, se las arregló para ‎que‎, en la televisión iraní,‎ una voz desconocida exhortara a asesinar al presidente estadounidense, prometiendo además una ‎recompensa en millones de dólares. En adelante, si Trump muere asesinado no habrá que ‎investigar, automáticamente Irán será declarado culpable. Pero vale la pena recordar que cuando ‎el imam Khomeini emitió su fatwa contra la vida de Salman Rushdie, no prometió ninguna ‎recompensa. La promesa de recompensa en dinero corresponde más bien a las costumbres del ‎‎Far West. ‎

En plena crisis, la defensa antiaérea iraní derribó por error un avión de pasajeros ucraniano que ‎despegaba de Teherán. Así que el embajador del Reino Unido organizó en Teherán una pequeña ‎manifestación donde se exigió la renuncia del ayatola Khamenei. Estos hechos trastocan el juego, ‎privando a Irán de la ventajosa posición de víctima que mantenía desde el asesinato del general ‎Suleimani. ‎

Es evidente que Estados Unidos no cederá nada sin obtener algo a cambio. La retirada de ‎sus tropas se concretará sólo en coordinación con una retirada militar iraní. El general Qassem ‎Suleimani era precisamente el símbolo del despliegue militar iraní. Lo que hoy se negocia es la retirada ‎de ambas partes. 

Ya estamos asistiendo a una retirada estadounidense de Siria e Irak hacia Kuwait. ‎La historia de la carta enviada y luego anulada donde el general William Sheely III anunciaba la ‎retirada estadounidense de Irak demuestra que esas negociaciones están en marcha. 
Los principios de la paz no serán fijados desde ahora, y la llegada de esa paz no será inmediata

Durante el periodo de duelo por la muerte del general Suleimani, Irán no podrá admitir públicamente ‎haber llegado a un acuerdo con Estados UnidosUn acuerdo sólo será válido si cuenta con la aprobación de Irak, Líbano, Siria, Turquía y, ‎por supuesto, de Rusia. A pesar de sus maniobras, el Reino Unido no podrá hacerlo fracasar y ‎tendrá que aceptar que salga a la luz en una conferencia regional. ‎

Qassem Suleimani estaría seguramente orgulloso de su vida si su  muerte permitiera el regreso de ‎la paz en la región.


Deriva iraní hacia el comportamiento de ‎Estados Unidos e Israel‎

Las intervenciones de Irán en la ONU solían captar la atención del mundo entero. Irán enarbolaba el ‎estandarte de los pueblos ante el imperialismo. Hoy nada queda de aquel legado.‎ En la foto, el 23 de septiembre de 2010, el presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, cuestiona la versión oficial ‎de los atentados del 11 de septiembre de 2001 desde la tribuna de la Asamblea General de la ONU. ‎ 

Los 195 Estados miembros de la ONU dicen querer resolver sus conflictos sin recurrir a la guerra ‎sino al Derecho. Desde su creación, en la Conferencia de La Haya de 1899, ese Derecho se basa ‎en una idea de muy fácil comprensión: al igual que las personas –incluyendo a los dirigentes ‎políticos–, que aceptan someterse al Derecho Nacional para evitar la guerra civil,‎ los Estados ‎pueden evitar la guerra sometiéndose voluntariamente al Derecho Internacional. ‎

Al hablar aquí de “Derecho Internacional”, no me refiero a lo que, desde la realización de los ‎juicios de Nuremberg hasta la creación de la Corte Penal Internacional (CPI), legaliza que ‎los vencedores juzguen a los vencidos. A lo que me refiero es a los procedimientos que rigen ‎las relaciones entre los Estados. ‎

Tres miembros de la ONU muestran actualmente que no entienden el Derecho Internacional, ‎mientras que otros han dejado de utilizarlo como referencia y, después de haber tergiversado la ‎noción de «Derechos Humanos», prefieren ‎un «multilateralismo basado en reglas».‎
Tres Estados fuera del Derecho
El primero de esos tres países es Estados Unidos, que, desde su creación misma –hace 2 siglos– ‎dice ser una nación «que no se parece a ninguna otra». Según su mito nacional, Estados Unidos sirvió de refugio a la secta ‎puritana de los «Padres Peregrinos», quienes llegaron a América en el barco «Mayflower», y hoy ‎es refugio de todas las personas perseguidas por razones de índole religiosa o política. En nombre ‎de ese mito nacional, Estados Unidos se permite juzgar con extrema severidad los ‎comportamientos de otras países o gobiernos, pero disculpa a priori los comportamientos ‎reprobables de los estadounidenses; y rechaza toda jurisdicción internacional que se interese en ‎los asuntos internos estadounidenses. Fue por eso que ‎Estados Unidos se negó a ser miembro de la Sociedad de Naciones, mientras empujaba a los ‎demás países a incorporarse a ella. Estados Unidos aceptó los principios del Derecho ‎Internacional durante la guerra fría –desde la creación de la ONU hasta la desaparición de ‎la URSS– pero volvió a su comportamiento anterior en cuanto tuvo oportunidad de hacerlo.

‎En 1999, Estados Unidos atacó ilegalmente la República Federal de Yugoslavia, arrastrando sus ‎vasallos de la OTAN a participar en esa agresión. Posteriormente, recurriendo a pretextos falsos, ‎Estados Unidos emprendió guerras contra Afganistán, contra Irak y contra Libia. Las agresiones ‎que Estados Unidos cometió contra los iraníes, el 3 de enero de 2020, son igualmente ilegales.‎

Israel es el segundo país que viola sistemáticamente el Derecho Internacional, desde su ‎proclamación unilateral –el 14 de mayo de 1948–, en violación del proceso que las Naciones ‎Unidas habían aprobado para la Palestina geográfica. Hace 70 años que Tel Aviv viola ‎sistemáticamente las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU y, cuando se plantea la ‎adopción de sanciones, Israel cuenta con la protección de Estados Unidos para garantizarle ‎impunidad. Israel se considera eternamente amenazado y sólo puede sobrevivir a través de ‎la guerra, posición cultural que quizás termine cuando los ciudadanos que se definen como ‎judíos (partidarios del Likud) sean menos numerosos que los que se definen simplemente como ‎israelíes (seguidores de la coalición Azul y Blanco).

En cuanto a Irán, desde siempre Teherán ejecutó líderes opositores en el extranjero, en el mundo ‎entero, pero nunca ciudadanos de otros países. Por ejemplo, el shah Mohamed Reza Pahlevi ‎ordenó el asesinato del filósofo Alí Shariati, perpetrado en Londres, en 1977. Después de 1978, ‎el gobierno islámico eliminó varios líderes contrarrevolucionarios en Europa. Nadie ‎reclamó nunca oficialmente la autoría de aquellas muertes. Durante la guerra de Irak ‎contra Irán, la República Islámica organizó la realización de acciones contra los intereses de ‎sus enemigos en el exterior: por ejemplo, el atentado contra las fuerzas estadounidenses y ‎francesas de la ONU en Beirut, en 1983. Pero la ejecución misma del atentado estuvo a cargo de ‎intermediarios libaneses –que participaron después en la fundación del Hezbollah– y la acción ‎estuvo dirigida contra las actividades ilegales de aquella fuerza –la reunión ‎secreta regional de la CIA. ‎Pero esta vez, Irán lanzó oficialmente varios misiles, desde su territorio, contra fuerzas ‎estadounidenses estacionadas en Irak, violando así la soberanía de Bagdad.‎

Estados Unidos se ve a sí mismo como la nación de los perseguidos y cree que, debido a ese ‎estatus, no tiene que aceptar consejos de los demás… los perseguidores. Israel dice ser el ‎refugio de un pueblo amenazado y que, por esa razón, no tiene que aceptar consejos de quienes ‎alguna vez ignoraron a ese pueblo o, peor aún, lo hicieron víctima de la violencia. ¿Cuál sería ‎entonces la “justificación” de Irán?
La evolución de Irán



Fotografías del General Qassem Suleimani con personalidades chiíes. Arriba: Con el ayatolá Jamenei; en el medio, junto al popular clérigo iraquí Moqtada al-Sadr; abajo, el líder de la revolución islámica ayatolá Jamenei, el jeque Hassan Nasrallha, líder del Hezbolá libanés.

‎Esa evolución no tiene otra explicación que un cambio profundo del Poder. Todo comenzó a ‎salirse de control a finales del año 2013 y, desde 2017, se han visto manifestaciones no sólo en ‎Teherán e Ispahán sino en todo el país. Poco a poco, las instituciones se han transformado. ‎El sistema judicial, antes independiente del poder ejecutivo y del legislativo, se ha convertido en ‎un órgano de represión política, llegando incluso a condenar a ‎‎15 años de cárcel –en un juicio a puertas cerradas y bajo cargos secretos– al ex vicepresidente ‎nacionalista Hamid Baghaie. El Consejo de los ‎Guardianes, encargado –durante la Revolución– de excluir de las elecciones a los agentes de las ‎potencias extranjeras, se ha convertido en un órgano de censura de la oposición que ha llegado a ‎calificar a los miembros del equipo del ex presidente Mahmud Ahmadineyad como «malos ‎musulmanes». En el islam, la función de los clérigos es la de impartir el derecho, pero en este ‎caso estamos como una clase clerical, que viola todos los principios jurídicos, que vuelve a tomar el ‎control del poder. ‎

Lo hemos repetido constantemente desde hace seis años: esto no tiene nada que ver con la ‎oposición entre prooccidentales y la facción adversa, tampoco es una cuestión de creencias. Es el regreso del problema secular de los iraníes: la ciega veneración hacia la función clerical, ‎sin importar cuál sea la confesión dominante. Y no habrá solución posible sin una separación ‎constitucional entre el poder civil y el poder religioso. Es un problema que se ha planteado en ‎todas las épocas, bajo todo tipo de religiones dominantes, bajo todo tipo de regímenes. ‎

Vuelvo a repetir que este problema no tiene nada que ver con la Revolución de 1978. ‎Contrariamente a la idea preconcebida en Occidente, aquella Revolución no se hizo con la clase ‎clerical sino en contra de esa clase. El ayatola Khomeini había sufrido el rechazo de la clase ‎clerical, que sólo se puso de su lado después de haber comprobado la victoria de Khomeini. ‎La aparente intransigencia que caracterizó entonces la actitud de la clase clerical fue sólo la vía que ‎esa clase encontró para tratar de hacer olvidar sus anteriores excesos. Si usamos como referencia los ‎documentos oficiales estadounidenses ya desclasificados, ‎veremos que el consejero estadounidense de seguridad nacional de aquella época, Zbigniew ‎Brzezinski, veía en la clase clerical iraní un aliado de Estados Unidos ante el shah Mohamed ‎Reza Pahlevi, quien se había vuelto demasiado “goloso”. Brzezinski organizó el regreso del imam ‎Khomeini creyendo –erróneamente– que Khomeini era como los demás clérigos y sólo se dio ‎cuenta del error que había cometido cuando conoció el contenido del discurso antimperialista que ‎Khomeini pronunció en el cementerio de Behesht-e Zahra.‎

Numerosos actores del Medio Oriente, comenzando por el Hezbollah libanés y la República Árabe ‎Siria, han entendido la evolución que ha tenido lugar en Irán. Debido a ello, tanto el Hezbollah ‎como Siria se han distanciado de la política interior iraní. En plena guerra, Teherán tardó más de ‎un año en nombrar un embajador a Damasco. Pero las potencias occidentales han sido ‎incapaces de percibir el cambio porque están atrapadas en su propia propaganda contra la ‎Revolución iraní de 1978. Así que interpretan los movimientos actuales en Irán en función de ‎sus propios intentos –innumerables– de derrocar el “régimen”, en vez de observar los ‎comportamientos de los iraníes. ‎
Las explicaciones de Estados Unidos y de Irán ante el Consejo de Seguridad
Como sucede en cada caso de intervención militar en el exterior, después intercambiar andanadas ‎de misiles, Estados Unidos e Irán dijeron ante el Consejo de Seguridad de la ONU haber ‎actuado respetando la Carta de las Naciones Unidas. 
La carta de la embajadora estadounidense Kelly Craft anunciando el asesinato del general Qassem ‎Suleiman, el 2 de enero de 2020, sólo puede catalogarse como surrealista. La embajadora estadounidense no menciona el intento simultaneo de asesinato contra ‎el segundo del general Suleimani, Abdul Reza Shahlai, quien se encontraba en Yemen.‎ 

Asombrosamente, la carta de Estados Unidos al Consejo de Seguridad contiene una serie de ‎acusaciones contra varios aliados de Irán… pero no contiene ninguna acusación contra el ‎general asesinado. Esa carta no menciona las acusaciones del presidente Trump sobre hipotéticos ataques ‎inminentes –supuestamente preparados por el general Suleimani– contra cuatro embajadas estadounidenses. ‎Por cierto, esas acusaciones de Trump fueron desmentidas implícitamente por… su secretario ‎de Defensa, Mark Esper.‎ La única acusación contra Irán mismo es sobre el ataque iraní de respuesta del 7 de enero. ‎

La carta del embajador iraní Majid Takht Ravanchi es tan inconsistente como la de la embajadora ‎estadounidense.‎ Proclama la legalidad de una respuesta militar iraní, pero no de la del 7 de enero. Nada autoriza ‎a Irán a realizar un ataque contra el territorio iraquí sin autorización del gobierno de Irak. ‎Por su parte, Irak protestó inmediatamente contra los actos de Estados Unidos y de Irán. ‎
El interés del Derecho Internacional
Muchos creen que no hay por qué respetar el Derecho si los demás lo violan. Quienes así ‎piensan no ven el Derecho como una protección sino como un obstáculo. ‎

En su obra Leviatán, el filósofo Thomas Hobbes, quien vivió la Revolución Inglesa (de 1642 ‎a 1651), mostraba que los individuos deben hacer todo lo posible por protegerse del caos. ‎Quienes lucharon contra los ejércitos yihadistas saben cuánta razón tenía Thomas Hobbes. ‎Los demás, cuyo confort nunca fue perturbado, simplemente lo ignoran. Thomas Hobbes ‎pensaba incluso que un Estado autoritario es preferible a los horrores del caos. Hobbes aceptaba ‎así las derivas del Estado, comparándolo con Leviatán, monstruo que cierra el acceso al infierno. ‎

En todo caso, el Derecho Internacional nada tiene de monstruoso. No está en contradicción con ‎la conciencia. Apartarse del Derecho es una amenaza para la paz y, por consiguiente, una grave ‎amenaza para la vida de todos nosotros.

Thierry Meyssan 

18 enero 2020

ARGELIA: la historia no tan secreta del colonialismo francés (1)





Por Tito Andino U.
Selección y resumen de 
varios artículos.


Colonialismo, la V República, el ascenso de Charles De Gaulle

Retornamos al África para presentar algunos antecedentes de la historia sangrienta del colonialismo francés en su ex colonia del Magreb, Argelia. Francia impuso mano dura ante los desafíos independentistas de los argelinos, los relatos desgarradores se pueden encontrar publicadas en artículos de prensa, libros y documentales. Como siempre, en este tipo de casos, este blog prefiere explicar la historia mediante ENTREVISTAS a los protagonistas o expertos historiadores (ello será en la siguiente entrega).

Previamente. debemos recordar que a mediados de diciembre pasado (2019) Argelia experimentó un proceso electoral que puede ser considerado un nuevo revés para el neocolonialismo francés, Abdel Mayid Tebbún (o Abdelmadjid Tebboune) fue elegido presidente de Argelia, ya en 2017 este personaje fue destituido de su cargo de primer ministro simplemente por  advertir que se debía separarse el dinero de la política atacando a la oligarquía corrupta. Y ese sigue siendo su lema, la lucha contra la corrupción, por la que ha ganado las elecciones presidenciales, algo que no ha gustado para nada en París, donde pese a todo, siguen imponiendo las condiciones "democráticas" a los argelinos y a otras ex colonias. Francia exigió un período de transición y el aplazamiento de las elecciones. 

Se ha arribado a este proceso democrático cuando el ex presidente, Abdelaziz Buteflika, tras 20 años en el poder quiso ser reelegido, largas semanas de protesta masiva por su anuncio le obligaron a renunciar, hasta los todopoderosos jefes militares argelinos cedieron y elevaron la petición de que el mandatario sea declarado incapaz de cumplir con sus deberes dada su enfermedad y avanzada edad. Pero, hay algunas voces que dicen que Tabbún es un as escondido de los militares, dada su profunda amistad, incluso personal con los altos mandos, lo que si parece claro es que el presidente electo no es del agrado de París.

Tebbún, mandatario electo,  recordó que el 20 de octubre de 2019, “veinte días después de mi nombramiento, hubo una reunión, en Marsella, de empresarios y otros, a la que se unió el hombre que afirmaba defender a los trabajadores (Abdel Mayid Sidi Said, ex jefe de UGTA, el sindicato más poderoso de Argelia). Ellos reunieron 35 millones de euros para, según Said, destruir a Tebbún”. 


Está claro que si un grupo de personas se reunen en un país extranjero (Francia) y bajo supervisión de autoridades de ese país para decidir sobre asuntos de gobierno de otra nación, solo puede ser interpretada como imposición neocolonial. Lo que piensen ahora en el gobierno francés debe estar relacionado a como volver a desestabilizar al nuevo gobierno argelino. 

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Una histórica confesión nos libera de comentarios y nos dirige directamente a las motivaciones y consecuencias de la conquista francesa del territorio argelino; esa situación no cambió casi nada durante más de un siglo hasta que tras otra sangrienta contienda los argelinos consiguieron su independencia en 1962. 

El teniente coronel De Montagnac, oficial francés durante la conquista de Argelia, escribió en Philippeville, el 15 de marzo de 1843:


"Todos los poblados que no acepten nuestras condiciones deben ser arrasados. Hay que llevárselo todo, saquearlo todo, sin distinción de edad ni de sexo; que la hierba no vuelva a crecer por donde el ejército francés haya pasado. Quien quiere algo no puede reparar en los medios, independientemente de lo que digan los filántropos. Todos los buenos militares que tengo el honor de comandar están prevenidos por mi propia boca de que si me traen un árabe vivo, recibirán una tanda de golpes con la parte plana del sable. (...) He aquí, mi buen amigo, cómo hay que guerrear con los árabes: matar a todos los hombres hasta la edad de quince años, tomar a todas las mujeres y niños (...) meterlos en los buques y enviarlos a las islas Marquesas o a otro sitio. En una palabra, aniquilar todo cuando no se arrastre a nuestros pies como perros". (Fuente: Lettres d’un soldat por el teniente coronel De Montagnac, Plon éd., Paris, 1885, reeditado por Christian Destremeau, 1998).


Comprender esta historia significa conocer que pasaba en la metrópolis francesa. Avancemos en el tiempo y detengámonos en los momentos en que Francia ejercía el terrorismo de estado en una de sus colonias llamada Argelia. Un ex espía, Constantin Melnik, describe en su libro "Un espion dans le siécle"  (Un espía en el siglo) las acciones de los servicios secretos franceses durante la guerra de Argelia, París ordenaba el asesinato en serie de sus opositores en el tiempo del primer ministro Michel Debré (gobierno de la V República Francesa 1959-1962), presidencia de Charles de Gaulle; por supuesto, estas obscuras páginas de la historia francesa nunca han sido reconocidas de manera oficial por el Estado.

Durante la Guerra de Argelia, el gobierno de París ordenó la conformación de un comando especial compuesto de mil paracaidistas para cometer asesinatos en el extranjero, una fuerza que fue calificada como una máquina de matar, sin el menor escrúpulo fueron victimados cientos de abogados, líderes independentistas, ciudadanos y hasta traficantes de armas. Todo ello, conforme el libro de Melnik, tuvo lugar en el periodo 1959-1962.

El mismo Melnik participó en muchas de esas selectivas ejecuciones. Afirma que un comité ad hoc constituido por Melnik, Debré y un delegado del General De Gaulle redactaban una lista con los nombres de las futuras víctimas (generalmente opositores políticos), quienes eran marcados con una cruz eran los inmediatos blancos a eliminar. La tarea de Melnik era transmitir esas órdenes al jefe de los servicios secretos para su ejecución. El modus operandi de las cientos de acciones comando es ya conocido: coches bomba; agentes armados asesinando a la víctima en cualquier lugar público o privado; se llegó hasta hundir barcos que transportaban armas para los independentistas argelinos.

Melnik recuerda, entre otros casos, el asesinato de Aït Ahcene, jefe del "Frente de Liberación Nacional para la Independencia de Argelia" en Bonn - Alemania (1959); el asesinato del traficante de armas Marcel Leopold en Ginebra - Suiza (1959). Para 1960, conforme Melnik, 135 personas fueron asesinadas con esos métodos. Hubo, naturalmente, operaciones fracasadas, como la negativa a eliminar a franceses -aun opositores abiertos que denunciaban los crímenes-. Un escandaloso crimen se perpetró en Roma, cuando un coche bomba se activó al intentar un niño recoger su pelota donde se hallaba una bomba destinada a un blanco seleccionado.



Recuerdan nuestros artículos sobre el Stay-Behind, la Operación Gladio, la CIA-OTAN, los Ejércitos Secretos?. El modus operandi era el mismo, los servicios secretos engañaban a la ciudadanía inventándose la autoría de esos hechos por parte de inexistentes o misteriosas organizaciones terroristas. Al final, de nada sirvió tanto asesinato impune, De Gaulle ante la imposibilidad de conservar Argelia como colonia francesa y tanteando las consecuencias políticas en Francia no tuvo otra opción que otorgar la "independencia" a los argelinos. 

La historia no quedará completa si no repasamos (brevemente) el golpe de estado del 13 de mayo de 1958, cuando por obra y gracia de los Ejércitos Secretos de la OTAN, el "Stay-Behind" puso al General De Gaulle en la presidencia francesa en plena crisis de la guerra en Argelia. Es histórico que los EEUU/OTAN decidieron intervenir para rescatar a la IV República ante la amenaza latente que constituía el Frente Popular (socialistas, comunistas, anarquistas franceses) y  ante la posibilidad de que el Frente de Liberación Nacional en Argelia (prosoviético) llegue a tomar el poder por las armas, a pesar del envío de cientos de miles de tropas francesas a la colonia. 


El Stay-Behind y otras redes de extrema derecha organizaron el golpe militar en Argel, que significó la caída de la República y el ascenso del General De Gaulle.

Pero el golpe no debía parecer para nada una dictadura, debía conservarse las libertades democráticas, eso sí, alejando a los comunistas de la posibilidad de entrar en el poder. Se repetía el guión de la segunda guerra mundial en la que De Gaulle, un personaje secundario, dirigía un gobierno en el exilio (Francia Libre), sin mayor decisión política entre los Aliados (nunca participó en la grandes conferencias de los líderes Aliados) y se le permitió formar un gobierno provisional tras la liberación para evitar sorpresas de los comunistas. En 1957 el mando de la OTAN está resuelto a evitar sobresaltos en Europa ante los revoltosos franceses del Frente Popular preparándose la llegada de De Gaulle a través de complots rigurosamente trazados en el seno de las redes "stay-behind". Uno de eso planes es conocido como la "Gran O" cuya tarea es salvar el Imperio francés poniendo al ejército en el poder, teniendo a su disposición ilimitados medios militares y políticos  en Argelia con los que aplastar la rebelión

Charles De Gaulle está conforme con todo lo que le imponen, incluso el "New York Times" le entrevista si él puede conquistar el poder, De Gaulle respondió: "¿Por qué no? Ya di dos golpes de estado en mi vida. En junio de 1940, cuando organicé nuestro movimiento en Londres, concreté un golpe de Estado. Y, en septiembre de 1944, di un golpe de Estado en París… Constituí un gobierno, yo era el gobierno".

El General Charles De Gaulle, fotografía de febrero de 1943.


El 9 de mayo de 1958 son los estadounidenses quienes transmiten la orden para la operación. Ese día, el general francés Raoul Salan advierte al gobierno:


"La prensa hace pensar que el abandono de Argelia se estudia por el proceso diplomático que comenzaría mediante negociaciones con vistas a un cese del fuego … El ejército francés, de manera unánime, interpretaría como un ultraje el abandono de ese patrimonio nacional. Es imposible prever su reacción ante esa decepción". 

Mientras tanto, en Argel, el 13 de mayo se celebra un homenaje de los colonos por algunos prisioneros ejecutados por el FLN, el acto se convierte en un motín dirigido encubiertamente por los militares; la multitud asalta y saquea el Palacio de Gobierno. Los Jefes militares que dirigen la represión en Argelia asumen el mando de los amotinados, anuncian la formación de un Comité de Salvación Pública Civil y Militar en Argel, en otras palabras, un gobierno provisional, la proclama exige "la creación en París de una gobierno de Salvación Pública, único capaz de salvar Argelia, parte integrante de la Metrópoli"; a la vez se hace el llamamiento a Charles De Gaulle. En Argel esos días la multitud grita "!El Ejército al poder!", los mandos militares corean "¡Viva Francia!", "¡Viva la Argelia francesa!", "¡Viva el general De Gaulle!". 

En París, se funden en un solo grito tanto los simpatizantes del Comité de Salvación Pública, gaullistas y hasta grupos profascistas. En París se conforma un nuevo gobierno (16 mayo) que no adopta ninguna medida contra los generales sublevados en Argel intentando que no pase lo mismo en la metrópolis; el Parlamento vota la declaración de estado de emergencia por tres meses. 

De Gaulle apareció el 15 de mayo y declara:


"... desde hace 12 años, Francia, inmersa en problemas demasiado arduos para el régimen de partidos, se ha visto sumida en este desastroso proceso. En el pasado, el país … confió en mí para conducirlo en su conjunto hasta su salvación. Hoy, ante los obstáculos que de nuevo se alzan ante él, debe saber que yo estoy dispuesto a asumir los poderes de la República". 

El diario L’Humanité resume en primera plana el siguiente titular:


"De Gaulle se quita la careta. El jefe de los generales sediciosos reclama el poder personal. ¡Abajo la dictadura militar! ¡Trabajadores, republicanos de todas las tendencias, únanse, actúen, organícense para acabar con todo intento de golpe de Estado! ¡Viva la República!" (16 de mayo). 

El Comité de Salvación Pública, en nombre de De Gaulle, recauda de empresarios y otros sectores millones de francos destinados al financiamiento del golpe gaullista, el "stay-behind" organiza en favor de De Gaulle más manifestaciones. La Asamblea Nacional empieza a desestabilizarse, el gobierno es incapaz de actuar, solo los partidos y sindicatos de izquierda se movilizan  en París al grito de "¡Alto al fascismo! ¡No a la dictadura! ¡Paz para Argelia!".

El 26 de mayo, el Comité de Salvación Pública instaura un triunvirato que se compone de Massu, Soustelle y el doctor Sid Cara (el último como representante musulmán) Desde Argel paracaidistas arriban a Córcega y toman por asalto la prefectura de Ajaccio (capital de la isla de Córcega), siendo notoria la presencia de miembros de la Red Orion que operaba bajo la ocupación nazi. 

De Gaulle da un paso más contra el Gobierno de la República, el 27 de mayo proclama:


"Ayer emprendí el proceso regular necesario para el establecimiento de un gobierno republicano capaz de garantizar la unidad y la independencia del país. Cuento con la continuación de ese proceso y con que el país demuestre con su calma y su dignidad su deseo de verlo concretarse …Espero de las fuerzas terrestres, navales y aéreas presentes en Argelia que se mantengan de forma ejemplar bajo las órdenes de sus jefes. A esos jefes, les expreso mi confianza y mi intención de ponerme rápidamente en contacto con ellos".

El 28 de mayo el gobierno Pflimlin renuncia. De Gaulle se niega a comparecer ante la Asamblea para su investidura y exige que lo pongan en el poder sin tener que someterse a un debate sobre sus intenciones. El general Jacques Massu declara que es el general De Gaulle quien decide si el ejército debe llevarlo al poder por la fuerza o no. Confundidos por el despliegue de tropas en París, los parlamentarios proclaman, sin debate, a Charles De Gaulle como Presidente del Consejo, es decir, Jefe del Gobierno Francés, el primero de junio de 1958; el 3 de junio la Asamblea se autodisuelve no sin antes autorizar al general-presidente hacer uso de poderes especiales en Argelia, así como le concede poderes constituyentes y plenos poderes por seis meses. 

De esa forma la IV República es derrocada sin correr sangre, ya no eran necesarios los paracaidistas que habían despegado para asaltar la sede de la Asamblea Nacional y capturar a los principales líderes de la izquierda; igualmente, las acciones preparadas por los comandos civiles armados de los Comités de Salvación suspenden los preparativos para el gran asalto.

Un retrato oficial de Charles de Gaulle de 1959, como Presidente de la V República Francesa.


"En julio de 1958, el secretario de Estado estadounidense, John Foster Dulles, llega a París para reunirse oficialmente con Charles de Gaulle. Dulles comienza la entrevista con una alusión al proyecto de complot que él mismo había preparado con De Gaulle en 1947, una forma elegante de recordarle a su interlocutor la existencia de secretos compartidos y de una relación desigual. Después, pasa en revista la situación y se asegura de que su interlocutor haya entendido bien lo que Estados Unidos espera de él, sobre todo en cuanto a la cuestión nuclear. Poco después del regreso de Dulles a Washington, se reune el Consejo de Seguridad Nacional (NSC). Este órgano se congratula por la llegada de De Gaulle al poder y el cambio de rumbo que ello implica. Después de oír el informe del general Lauris Nordstadt, el Consejo de Seguridad Nacional decide alinear la política de seguridad de los Estados Unidos en el Mediterráneo con la de Francia" (Thierry Meyssan Cuando el stay-behind puso a De Gaulle en el poder)

A las pocas horas, 4 de junio, De Gaulle viaja a Argel, desde el balcón del Palacio de Gobierno expresa su conocido " ¡Yo los entiendo! ... En toda Argelia hay una sola categoría de habitantes: sólo hay franceses con todos los derechos". Se pronuncia por la Argelia francesa, propone a los nacionalistas argelinos una "paz de valientes" a cambio de desarrollo, los exiliados nacionalistas responden que lucharán hasta lograr la independencia de Argelia, formando un Gobierno Provisional de la República Argelina (GPRA) para negociar la retirada de las fuerzas coloniales. En esas circunstancias, los militares de Argel obtienen en enorme presupuesto suplementario, la guerra continuará hasta las últimas consecuencias, para ello el estado francés se ve obligado a imponer nuevos impuestos y solicitar más préstamos. En la misma capital francesa ocurre lo insospechado, una represión sin precedentes contra los árabes y kabiles que viven en la ciudad siendo enviados a un centro de internamiento. 

El General De Gaulle y su nuevo gobierno cívico militar prepara una nueva Constitución a la vez que inicia una gira por las colonias expresando su deseo de reorganizar el Imperio siguiendo el modelo británico "Commonwealth" en la que cada territorio será autónomo. Parece ser que De Gaulle aspiraba una especie de descolonización de África en la que los habitantes tengan libertad, a la vez que debían seguir gozando del favor de Francia, a través de la Comunidad. Dicho criterio no era nada compartido por el núcleo duro del poder francés y tampoco por los independentistas en las colonias. La gira resulta un fracaso, el intento por ganarse la confianza de esos pueblos termina en cada acto con la aparición de protestas y pancartas exigiendo la independencia. Ya en casa las cosas no mejoran, a pesar de la propaganda estatal, decenas de miles de simpatizantes convocados por el Partido Comunista Francés corean "¡No! ¡No! ¡No! !No!" al proyecto constitucional, la censura oficial silenciará la represión.

Muchas personalidades de la política de la época creen ver en el proyecto constitucional de De Gaulle sometido a Referéndum una similitud pasmosa con el proyecto de Constitución que había elaborado el mariscal Philippe Pétain en la era de la ocupación nazi. Se intentaba separar el destino de Argelia –llamada a seguir siendo parte de Francia– del destino de los demás territorios de ultramar, que supuestamente serían autónomos y asociados en la Comunidad. (Sin ánimos partidistas ni ideológicos parece ser que solo los comunistas se oponían ferreamente a estas intenciones).



El presidente De Gaulle junto al presidente estadounidense John F. Kennedy, saliendo del Palacio del Elíseo, 1961.


En Argelia, "las reuniones a favor del No se prohiben y se confisca el material electoral. Durante las operaciones de voto, el ejército elabora las listas electorales, transporta a la población hasta los colegios electorales, se ocupa de las urnas y cuenta las boletas. La farsa es total. En la metrópolis, la Constitución resulta aprobada con el 79,25% de los votos efectivos. En las colonias, la media del Sí es del 94%. Incluso se reporta un 99,99% en Costa de Marfil. Guinea será la oveja negra. De Gaulle había decidido dejarla en libertad y hacerle pagar caro la afrenta que él mismo había sufrido en Conakry. Espera que esto sea, además, una forma de disuadir a todos los que exigen la independencia en las demás colonias. Así que, en Guinea, sin control del ejército sobre las elecciones y sin que se reporte ningún fraude de consideración, el Sí obtiene… el 4,6%". (Meyssan)

Adoptada la Constitución, los plenos poderes concedidos por la IV República debían terminar, disposiciones transitorias previstas en el artículo 92 de la nueva Constitución la prolongarán cuatro meses más, tiempo necesario para organizar la elección del primer presidente de la V República y los nuevos diputados... Charles de Gaulle es elegido con un 78%

Contrariamente a lo que afirma la historia oficial, la IV República no murió de exceso de democracia sino por no haber sido lo bastante republicana. 

Es cierto que el acoso parlamentario contra el gobierno dio lugar a una inestabilidad que impedía la realización de grandes reformas. La IV República no supo aplicar los principios universalistas que tanto proclamaba. Rechazó con obstinación la igualdad de derechos de los "pueblos asociados". 


"Ante tales contradicciones, De Gaulle representa una coherencia: la dominación por la fuerza. Para seguir manteniendo el derecho francés sobre los colonizados, De Gaulle se propone exaltar el nacionalismo y renunciar al ideal universalista de la República. Para lograrlo concede total autonomía a cada colonia, de forma tal que el principio de igualdad en vigor en la metrópoli pueda coexistir con varios tipos de sistemas discriminatorios fuera de la metrópoli, y que se pueda mantener la explotación económica de las colonias. De Gaulle pretende además eliminar la democracia representativa que le parece despreciable, e instaurar un poder personal. Siguiendo la tradición bonapartista, el general pretende, a través de su persona, conciliar lo inconciliable: el contrato social de la República y la Francia eterna del Ancien Régime (el periodo de la historia de Francia comprendido entre el fin del Renacimiento y la Revolución Francesa). Por eso termina sus discursos e intervenciones públicas con un paradójico «¡Viva la República! ¡Viva Francia!»."

Como bien aprecian los historiadores, lo único que las instituciones de la V República tienen de republicanas es el nombre ya que convierte al presidente de la seudorepública en presidente por derecho de toda la Comunidad, la V República le hace personalmente responsable del Imperio, de la misma manera en que los reyes de Bélgica eran personalmente propietarios de sus colonias.

Continuaremos...


Lecturas consultadas:

La V República Francesa. Una puerta abierta a la dictadura constitucional. Tecnos SA, Madrid 1958, 191 páginas.