Bienvenido a este Blog. Detectives de Guerra le brinda los mejores análisis de los conflictos internacionales de actualidad

21 enero 2019

Recolonización europea y la metamorfosis estadounidense





Dos artículos originales de actualidad, Thierry Meyssan enfoca las grandes contradicciones de la política mundial; por un lado, las pretenciones manifiestas de algunos países europeos por restaurar el viejo modelo imperialista en pleno siglo XXI; y, por otro, la clara actitud del actual gobierno de los Estados Unidos para poner mano dura contra una indefensa Latinoamérica, distrayendo la atención de sus fracasos y presunto abandono de Siria y Afganistán.


*****

RECOLONIZACIÓN

Thierry Meyssan estima que una de las consecuencias de las desapariciones sucesivas ‎del mundo bipolar y del mundo unipolar es la reaparición de proyectos coloniales. Uno ‎tras otro, los dirigentes de Francia, Turquía y Reino Unido han expresado públicamente ‎el regreso a sus ambiciones coloniales. Está por saber qué forma tomarán esas ‎ambiciones en pleno siglo XXI.‎

El imperio francés
Hace 10 años que venimos señalando como un disparate la voluntad francesa de reinstaurar ‎la autoridad de Francia sobre sus ex colonias. Esa era la lógica de la nominación de Bernard ‎Kouchner como ministro de Exteriores, decisión tomada por el presidente Nicolas ‎Sarkozy al llegar al poder. Sarkozy echó a un lado la noción de «Derechos Humanos» de los ‎revolucionarios franceses y adoptó la de los anglosajones [1]. ‎

Posteriormente, el también presidente francés y amigo de Sarkozy, Francois Hollande, declaró en ‎una conferencia de prensa, cuando asistía a la Asamblea General de la ONU, que era hora de ‎reinstaurar un mandato sobre Siria. Más claramente aún lo dijo después el ex presidente francés ‎Valery Giscard d’Estaing, sobrino del embajador Francois George-Picot (el de los acuerdos Sykes-‎Picot). Y es evidentemente en ese sentido que hay que interpretar la voluntad del actual presidente ‎de Francia, Emmanuel Macron, de continuar la guerra contra Siria, aún sin Estados Unidos. ‎

El Imperio francés, "portador" de la civilización.


Siempre hubo en Francia un «partido colonial», en el estaban representados todos los partidos ‎políticos y que actuaba como un grupo de influencia o de cabildeo al servicio de la clase rica. ‎Como siempre ha sucedido cada vez que a los capitalistas sin escrúpulos se les hace difícil ‎controlar impunemente la fuerza de trabajo nacional, hoy resurge en Francia el mito de la conquista colonial. El principio es el siguiente: Si los “Chalecos Amarillos” se rebelan, ‎continuamos la «explotación del hombre por el hombre» usando a los sirios. ‎

En el pasado, esa forma de dominación se escondía tras «el deber de difundir la civilización», ‎invocado por el político francés Jules Ferry –a cuya memoria Francois Hollande dedicó su ceremonia de ‎investidura presidencial [2]. Hoy en día, el pretexto es proteger a los pueblos ‎cuyos dirigentes son calificados de «dictadores». ‎

Francia no es la única ex potencia colonial que actúa de esa manera. Turquía no tardó en seguirle ‎los pasos. ‎

El imperio otomano
Tres meses después del intento de derrocarlo y asesinarlo frustrado en julio de 2016, ‎el presidente turco Recep Tayyip Erdogan pronunciaba un discurso en la inauguración de la ‎universidad que lleva su nombre (RTEU). Y exponía entonces una muestra de las ambiciones de la ‎República Turca desde que fue creada, así como de las ambiciones de su nuevo régimen [3]. En referencia explícita al «Juramento Nacional» (Misak-i Milli) ‎‎ [4], adoptado ‎el 12 de febrero de 1920 por el Parlamento otomano, Erdogan justificaba su irredentismo. ‎

Sultanes Otomanos. El Imperio Otomano, basado en la ignorancia de sus súbditos, cerró las ‎escuelas del mundo árabe. 


Ese juramento, que constituye la base del paso del Imperio Otomano a la República Turca, reclama ‎los territorios del noreste de Grecia (Tracia Occidental y Dodecaneso) [5], todo Chipre, el norte de Siria (incluyendo las regiones de Idlib, Alepo y Hassakeh), y el norte de Irak ‎‎(incluyendo Mosul).‎

Hoy en día, ese imperio en fase de reconstitución ya ocupa el norte de Chipre (la seudo ‎‎«República Turca de Chipre del Norte»), el noroeste de Siria y una pequeña parte de Irak. Para ‎todas esas zonas, donde Turquía impone el uso de su propia lengua y su moneda, se ha nombrado ‎un wali (gobernador), que tiene una oficina en el palacio presidencial (el Palacio Blanco) que ‎Erdogan hizo construir para sí mismo en Ankara. ‎


El imperio británico

Por su parte, el Reino Unido se ve indeciso, desde hace 2 años, sobre su futuro después del ‎Brexit. ‎

Poco después de la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca, la primer ministro británica Theresa ‎May viajó a Estados Unidos. Dirigiéndose a los responsables del Partido Republicano, la señora ‎May propuso reinstaurar el liderazgo anglosajón sobre el resto del mundo [6]. Pero el presidente Trump fue reelecto precisamente por los opositores de los ‎sueños imperiales y para liquidar estos últimos, no para compartirlos. ‎

Presa de la decepción, la señora May viajó entonces a China para proponer al presidente Xi ‎Jinping controlar con él los intercambios internacionales. Le dijo que la City estaba dispuesta a ‎garantizar la convertibilidad de las monedas occidentales en yuanes [7]. Pero el presidente Xi no fue electo para entrar en negocios con la heredera de la ‎potencia que desmanteló su país y que le impuso la guerra del opio. ‎

La señora May trató entonces de aplicar una tercera fórmula con la Commonwealth [8]. Algunas de las ex colonias de la Corona, como la India, registran hoy un fuerte ‎crecimiento y pudieran convertirse en valiosos socios comerciales. Simbólicamente, el delfín de la ‎Corona, el príncipe Charles, fue nombrado presidente de la Commonwealth. Y la señora May ‎anunció que por fin se vería un Reino Unido «global» (Global Britain). ‎

En una entrevista concedida al Sunday Telegraph –edición del 30 de diciembre de 2018– el ‎ministro británico de Defensa, Gavin Williamson, expuso su análisis de la situación. Desde ‎el fiasco del Canal de Suez –en 1935–, el Reino Unido aplicaba una política de descolonización y ‎retiraba sus tropas del resto del mundo. Hoy mantiene bases militares permanentes sólo en Gibraltar, ‎en Chipre, en la isla Diego García y en las islas Malvinas (Islas Falklands, según la denominación ‎imperial). Hace 63 años que Londres viene contando con la Unión Europea, entidad que Winston ‎Churchill imaginó pero sin intenciones de que Inglaterra entrara en ella. El Brexit viene a ‎poner fin a la política del Reino Unido como miembro de la Unión Europea. En lo adelante, «el ‎Reino Unido regresa como potencia global». ‎

El sol nunca se pone en el Imperio Británico. Imagen de Archivo: Federación Imperial, Mapa del Mundo que muestra la extensión del Imperio Británico en 1886


Y ya Londres está tratando de abrir dos nuevas bases militares permanentes. La primera estaría en ‎Asia (en Singapur o Brunei) y la segunda en Latinoamérica, probablemente en Guyana, para ‎participar en la nueva etapa de la estrategia Rumsfeld-Cebrowski de destrucción de las regiones ‎del mundo no implicadas en el proceso de globalización. La guerra en Latinoamérica comenzaría ‎con una invasión contra Venezuela por parte de Colombia (país con un régimen ‎proestadounidense), Brasil (país con un régimen proisraelí) y Guyana (país bajo control británico). ‎

Sin molestarse, como Francia, en inventar grandes discursos, el Reino Unido construyó un imperio ‎con ayuda de las transnacionales, poniendo los ejércitos británicos al servicio de estas últimas. Los ‎británicos dividieron entonces el mundo en dos. Su soberano era rey de Inglaterra –donde tenía ‎que someterse a la tradición política– y emperador de las Indias –donde reemplazaba a la antigua ‎Compañía de Indias y actuaba como autócrata. ‎

La descolonización fue consecuencia de la guerra fría, fue impuesta a los países de Europa ‎occidental por el dúo Estados Unidos-URSS, se mantuvo durante la etapa del mundo unipolar ‎pero su cuestionamiento ya no encuentra obstáculo desde que Estados Unidos anunció que ‎se retira del «Medio Oriente ampliado» (o «Gran Medio Oriente)». ‎

Es difícil prever qué forma adoptará la colonización futura. Las diferencias en los niveles de ‎educación hicieron posible la colonización del pasado. ¿Y ahora?‎


Metamorfosis

RETIRADA ESTADOUNIDENSE DE SIRIA Y AFGANISTÁN 



Reproducimos el artículo, publicado en el diario sirio Al-Watan, donde Thierry ‎Meyssan aborda la retirada de las fuerzas militares estadounidenses ilegalmente ‎presentes en suelo sirio. Este trabajo incluye informaciones que los medios de difusión ‎occidentales han preferido ignorar y que aclaran cómo llegó el presidente Trump a ‎decidir la retirada, con sus aliados sauditas y qataríes y en coordinación con Rusia. ‎

‎Siria se había convertido en un campo de batalla para las naciones de todo el mundo. ‎Estados Unidos y Rusia se hallaban allí frente a frente. El 20 de diciembre de 2018, Washington ‎decidió retirarse sin ningún tipo de compensación. ‎

Esa fecha quedará inscrita en la historia del mundo como la más importante desde la disolución de ‎la Unión Soviética, el 26 de diciembre de 1991. Durante 27 años, el mundo había sido unipolar. ‎Estados Unidos era la primera potencia económica y militar, amo único de los ‎acontecimientos. ‎

Pero Estados Unidos perdió hace 3 años su predominio en el plano económico, al ser ‎sobrepasado por China. Y después perdió, ante Rusia, su condición de primera potencia mundial ‎en materia de guerra convencional. Ahora acaba de perder también el estatus de primera ‎potencia nuclear ante las armas hipersónicas rusas. ‎

El presidente Trump y el general Mattis, jefe del Departamento de Defensa, cumplieron la promesa ‎de retirar el apoyo de Estados Unidos a los yihadistas. También han cumplido su promesa de ‎retirar las tropas estadounidenses tanto de Siria como de Afganistán. ‎

Para Mattis, sin embargo, el fin de la coalición contra el Emirato Islámico (Daesh), que reunió ‎‎73 países alrededor de Estados Unidos, es el preludio de la disolución de la OTAN. ‎Como soldado, Mattis no puede aceptar el riesgo de que Estados Unidos se quede sin alianzas. ‎El presidente Trump, por el contrario, señala que la decadencia de Estados Unidos ya no permite ‎seguir metiéndose en guerras. Para Donald Trump, es imposible para Estados Unidos seguir ‎lidereando a sus aliados y lo más urgente es reparar la economía estadounidense. ‎

US Army en Siria


La decisión del presidente Trump es resultado de una intensa reflexión. ‎Esa decisión se anuncia después del viaje a Damasco –la capital siria– del viceprimer ministro ‎ruso Yuri Borisov, quien dirige el complejo militaro-industrial ruso. Para eso dispone de un ‎presupuesto especial que escapa a toda forma de influencia o control occidental y que ni siquiera ‎es parte del presupuesto oficial del Estado. Durante la estancia de Borisov en Damasco, la Federación Rusa y la República Árabe Siria llegaron a una serie de acuerdos en virtud de los cuales ‎la labor de reconstrucción y las relaciones económicas futuras entre ambos países se desarrollarán ‎únicamente en rublos y a partir de un banco especial, que no tendrá nada que ver con el dólar ‎estadounidense. ‎

La decisión de Trump se anunció también después del viaje a Damasco de un jefe de Estado árabe, ‎el presidente sudanés Omar el-Bechir, quien fue recibido por el presidente sirio Bachar al-Assad. ‎El presidente de Sudán representaba a los jefes de Estado de Estados Unidos, Arabia Saudita y ‎Qatar. En cuanto el presidente sudanés comunicó al presidente Trump lo que había conversado ‎con el presidente sirio Assad, se anunció la retirada de las fuerzas estadounidenses ilegalmente ‎presentes en suelo sirio. ‎

Se mencionó una incorporación –con ayuda de Irán– de los combatientes kurdos al ejército de la ‎República Árabe Siria, previa intervención de la principal milicia chiita iraquí. ‎

Al mismo, el «Trato del Siglo», que sigue sin darse a conocer, ya está en marcha. El Hamas ya ‎no está luchando contra Israel sino que está recibiendo financiamiento israelí a través de Qatar. ‎La monarquía jordana tendrá que aceptar como súbditos a los palestinos, exponiéndose así a que ‎estos la derroquen. El régimen israelí de apartheid reinante en Tel Aviv sufrirá en los próximos ‎años la misma suerte que el apartheid sudafricano. ‎

El mundo no está evolucionando como hubiésemos creído que lo haría: de un sistema unipolar ‎hacia un sistema multipolar. Existe ciertamente, por un lado, la unión euroasiática ruso-china pero... ya no hay Occidente. Cada país de la OTAN se ve bruscamente ante una especie de ‎independencia y es probable que algunos tomen ciertas iniciativas, creyendo saber lo que tienen ‎que hacer. Incluso es posible que estallen guerras entre ellos. ‎

Todo lo que habíamos aprendido sobre el mundo está cambiando. Comienza una nueva era. ‎


Thierry Meyssan



Fuentes originales

Recolonización
Metamorfosis
Al-Watan (Siria)

NOTAS: 
[1] La diferencia entre ambas nociones ‎de los derechos humanos fue el principal tema de debate durante la Revolución Francesa. ‎La incompatibilidad entre ambas nociones fue incluso tema del The Rights of Man de Thomas ‎Paine, que llegó a ser el más vendido durante la Revolución Francesa.
[2] «Francia, según Francois Hollande», por Thierry ‎Meyssan, Red Voltaire, 31 de julio de 2012.
[3] «La estrategia militar de la nueva Turquía», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 13 de octubre de 2017.
[4] «Juramento Nacional turco», Red Voltaire, 28 de enero de 1920.
[5] «Erdogan da a entender que Turquía se prepara para invadir Grecia», Red Voltaire, 20 de febrero de 2018.
[6] “Theresa May ‎addresses US Republican leaders”, por Theresa May, Voltaire Network, 27 ‎de enero de 2017.
[7] «El Brexit redistribuye las cartas de la geopolítica mundial», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 27 de junio de 2016.
[8] «La nueva política exterior británica», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 4 ‎de julio de 2016.

15 enero 2019

Desenmascarando los fraudes del revisionismo (III)



El "Trono de Oro" y otros mitos de la economía nazi

por Tito Andino U.


Introducción 

La presente tiene una motivación, está dirigida a una nueva generación de lectores en Latinoamérica y España que después de siete décadas siguen cayendo en garras de una corriente pseudo histórica autodenominada "revisionismo" de la segunda guerra mundial, sus difusores van desde extremistas de derecha hasta verdaderos xenófobos, nos venden falseadas publicaciones con las supuestas virtudes de la doctrina nazi como fuerza que “luchó” contra la oprobiosa ingerencia del “capital judío” en la conquista del mundo. Esta psicopatía perversa está volviéndose viral gracias a la proliferación de miles de páginas web que exaltan a sádicos criminales reinventados como “héroes” en una inexistente lucha contra el "trono de oro" instaurado por una supuesta conspiración judía.  

El "antisionismo" moderno de miles de latinoamericanos y españoles se encuentra ligado, en uña y mugre, a pseudo historiadores mexicanos (Borrego y alias "Traian Romanescu") y algunos españoles, destacándose la figura de Joaquín Bochaca. Esa es la verdadera infiltración mundial del neonazismo, quienes simpatizan con esa ideología deben entender que viven bajo una monumental estafa.

No redundaré, ya hemos tenido oportunidad de profundizar esas cuestiones; la presente tarea es enfocarnos en desmitificar sus mentiras en materia económica. Una vasta historiografía demuestra quienes encumbraron a ese círculo de bandidos; no obstante, “revisionistas”, mejor dicho apologistas de la versión nazi de la historia, ofertan la fábula que Hitler se opuso al “patrón oro” y por esa razón la banca internacional (necesariamente judía para ellos) desencadenó la guerra para destruir la “doctrina social y económica” de la Alemania nazi.  

Dicho esto, iniciemos con la fábula de la "innovadora" economía nazi.


I parte

El mito nazi del "Trono de Oro" 



Perpetúa el mito divulgado desde tiempos del nazismo que sustenta la tesis que Hitler se opuso a la usurera banca internacional, “luchando contra el capital financiero…” y rechazando 'el patrón oro' como garantía de la emisión de moneda. Los nazis lo describían como el "El Trono de Oro".  Los seguidores del nazismo, sin fundamento alguno, afirman que Alemania logró liberarse de los "banqueros judíos", quienes en venganza, a través de "la judería internacional", declararon la guerra mundial a Alemania, en el mismísimo 1933 !

La prueba aportada de esa aberrante afirmación fue la portada de un diario británico sensacionalista de la época, el "Daily Express": "JUDEA DECLARES WAR TO GERMANY”, del 24 de marzo de 1933. En aquella época el "Daily Express" era catalogado por la sociedad como un tabloide sensacionalista, publicación poco rigurosa (más bien dedicada a lo que hoy llamamos prensa rosa o de corazón). Los ingleses que conocen de su prensa le informarán sin pestañear que el "Daily Express", desde su origen, fue un periódico nada serio, vigente en la actualidad ofreciendo una nueva imagen. 


Portada del Daily Express, 24 marzo de 1933. "Judea declara la guerra a Alemania". (El lector puede encontrar fácilmente la totalidad de la nota del Daily Express en inglés y darse cuenta de la realidad. El título sensacionalista es utilizado por los neonazis como "prueba". Evidentemente a un lector de lengua castellana podía engañarse en el pasado, con la moderna tecnología de las traducciones automáticas e internet, hoy los neonazis hispanoamericanos la tienen cuesta arriba).


Bien, un neo nazi que se precie debería saber que en 1933 no existía en ninguna parte del mundo algo que el citado diario denomina "JUDEA", mucho menos un "ejército" para movilizarse contra Alemania. A lo largo de los años ese titular continúa siendo la "prueba" de la "agresión" contra la Alemania nazi. La única realidad es que varias asociaciones judías en los Estados Unidos llamaron a boicotear los productos alemanes, sin mayor éxito, tampoco fue seguida "por organizaciones judías de todo el mundo" (salvo excepciones en el países anglosajones), como afirma el rotativo citado, y nunca hubo declaración de "guerra".

Ese el origen de la supuesta "declaración de guerra de Judea" contra Alemania, en el mundo no se presentó el caso de otra publicación o declaración (ni similar) que confirme al titular del sensacionalista diario inglés. Pero, qué había sucedido realmente para que se publique ese escandaloso encabezamiento?. El "American Jewish Congress", coordinador de varias asociaciones judías en Estados Unidos, convocó para el 27 de marzo de 1933, en New York y otras ciudades, una concentración de protesta contra las acciones del gobierno alemán. Solicitaban que Norteamérica emita medida recíprocas a las dictadas en Alemania (boicot a los productos "judíos", mejor dicho a los negocios de personas judías), la contrapartida sugerida era el "boicot a las importaciones alemanas". Una propuesta en tal sentido fue presentada a debate en la Sociedad de Naciones (sin éxito). 

Aun puede haber preguntas. A los pocos días de asumir el poder, Hitler y los nazis ponen en práctica sus puntos programáticos. El 12 de febrero de 1933, conocido como el "domingo sangriento", las SA asaltan las calles, atacan e incendian a quienes consideran sus enemigos (la oposición alemana y judíos), al poco viene el autoincendio del Reichtag; el 21 de marzo se dicta la "Ley de Defensa del Pueblo y del Estado"; con el respaldo de las autoridades, desde el 9 de marzo de 1933, se inicia el boicot contra los comercios judíos, pintadas y carteles colgando en las tiendas, presencia intimidante de los SA en las puertas de los negocios, es decir, una "declaración de guerra" nazi contra los judíos.

El gobierno nazi si que continuó esa "guerra", el 7 de abril de 1933 dictó la "Ley de Restauración del Funcionariado Profesional", prohibiendo a los no "arios" ejercer cargos públicos. El 11 de abril, mediante decreto se "otorgó" a los judíos la categoría de "raza", para seguir con leyes que transforman la educación, la creación de la Gestapo, etc. 

Bien, pasemos al asunto central de esta entrega. 


Los "revisionistas" sostienen que Hitler fue el único iluminado en este planeta que llegó a la conclusión que solo el trabajo es fuente de riqueza, que la riqueza no es el dinero, sino el trabajo mismo. Esa fórmula “mágica” de Hitler constituye para los crédulos neonazis un dogma que se repite millares de veces en libros y websites denominadas NS. 

Si el duro trabajo dio como resultado riqueza y bienestar a los ochenta millones de alemanes, cada hombre y mujer alemán hasta 1939 tendría que haber sido, por lo menos, una persona acaudalada…


Ni Hitler se opuso al capital financiero internacional, ni él inventó la fórmula “que la riqueza está basada en el trabajo de su gente”.

Adam Smith, en el ya lejano 1776, publicó “La Riqueza de las Naciones”. Hemos explicado (en otra ponencia) que, eso que los aduladores de Hitler denominan el "TRONO de ORO", fue en realidad una creación de los Reyes de la España Católica, sin mediación de conjura judía alguna que busca apoderarse del mundo. (Apuntes sobre el sionismo IV

Defensores de la "lucha" económica del nazismo contra el "Trono de Oro" impulsan la difusión de una gran artimaña, una metódica y selectiva propaganda (solo comparada con la lucha por la "libertad" impulsada por los EEUU desde mediados del siglo pasado). Las fuentes bibliográficas del "revisionismo" aparentan seriedad, dejan sin aliento al curioso lector que no está prevenido para diferenciar entre engaño y realidad, ingentes y selectivos materiales transcritos de diversos autores conforman una mal intencionada "reconstrucción" de la teoría económica.

Salvador Borrego y su “Derrota Mundial”, es el ejemplo clásico de ese nivel propagandístico, en sus páginas inserta segmentos enteros de argumentaciones favorables a la economía nazi. Por sentado, el redactor de este blog ha leído concienzudamente a Borrego, por lo que recomienda a sus lectores cautela al repasar esas páginas. 

Entre las primeras medidas que se impuso Hitler (o que le impusieron) fue contar con la mano magistral de Hjalmar Schacht, conocido como el banquero de Hitler. Borrego ni los actuales neonazis, "expertos en economía", conceden a Schacht el mérito por su diestro manejo de las finanzas. Fue Schacht (y no Hitler) quien logró la recuperación económica, estabilizando el marco alemán; lejos de reconocerlo, acusan a Schacht de ser conspirador y traidor a Hitler (por ser masón), que fingió amistad hacia Goering y Hitler para ser nombrado Presidente del Reichsbank (1933-1939); Ministro de Economía (1934-1937) y ministro sin cartera hasta enero de 1943. Según Borrego (Derrota Mundial), a través de la masonería Schacht se vinculó con los banqueros judíos internacionales, quienes lo ayudaron a prosperar en su carrera, afirma que el “mago de las finanzas” servía a la “Internacional Dorada” (hasta el presente nadie conoce de tal organización), es decir, el "Reino del Oro" montado por el capital judío.


Hitler junto a su ministro de economía y presidente del Reichsbank, Hjalmar Schacht, Berlín 1934. Esta fotografía sirvió de portada para el libro de John Weitz "Hitler's Banker" (1999).


Borrego no presta atención al hecho que Hjalmar Schacht impulsó, junto a otros, la política nazi de privar a todos los judíos alemanes sus derechos ciudadanos; o, que compareció ante el Tribunal de Nuremberg acusado de criminal; conforme las actas del proceso, los soviéticos estaban deseosos de enviarle a la horca bajo el cargo de conspiración, pero no de la “gran conspiración judía masónica comunista" de Borrego y de su amigo "Romanescu", sino por conspirar para conseguir el rearme alemán en contra de los dictados del Tratado de Versalles, otras evidencias intentaron demostrar que Schacht, con sus prevenciones económicas, fue la clave para emprender las guerras de anexión y expansión territorial.

Los siguientes párrafos son resumenes de un inmejorable artículo, "El Trono de Oro", de Spectatorimprescindible lectura para comprender, entre otras cosas, conceptos fundamentales: De dónde surge la “banca judía”, cuál es el verdadero origen del denominado ”trono de oro” y quién lo aplicó durante la historia (patrón oro en la economía); las consecuencias de la explotación y saqueo del oro y la plata en América durante la “cristiana“ era colonial de los Reyes Católicos de España; y, la relación de todo esto con las teorías nazis de la economía. 

Debo acotar que soy partidario -siempre- de conceder espacio, con fines ilustrativos, a las mentiras de don Salvador Borrego, en "Derrota Mundial", edición 1953, Capítulo III, "El Trono de Oro empuja a Occidente", Subcapítulos 4 y 5 (Occidente se interpone) dice que:

"Había otro factor también interesado en que «el mundo entero» se alineara en contra de Alemania. Ese factor era el Trono del Oro. Ahí el judaísmo se movía con ancestral destreza, y mediante abstrusas teorías seudo-científicas disfrazaba su dominio sobre las fuentes económicas. La influencia de ese trono acababa de ser proscrita en Berlín. Hitler había proclamado que la riqueza no es el oro sino el trabajo, y con la realidad palpable de los hechos estaba demostrándolo así... La economía nacionalsocialista de Hitler se aventuró resueltamente por un nuevo camino ante los ojos incrédulos del mundo. Había recibido una Alemania exhausta por la última guerra, y de la miseria resurgía como una potencia internacional... en la minúscula Alemania, no obstante la carencia de vastos campos agrícolas, de petróleo, de oro y de plata, la economía «nazi» había dado trabajo y pan a los 6.139.000 desocupados que le heredó el antiguo régimen.
Si los sabihondos de la «ciencia económica» erigida en «tabú» alegaban que cierto terreno no podía abrirse al cultivo ni acomodarse ahí determinado número de cesantes, debido a que no había dinero, esto parecía ser una razón suficiente. La economía nacionalsocialista, en cambio, se desentendía de que en el banco hubiera o no divisas o reservas de oro; emitía dinero papel, creaba una nueva fuente de trabajo, daba acomodo a los cesantes, aumentaba la producción, y ese mismo aumento era la garantía del dinero emitido. En vez de que el oro apuntalara al billete de banco, era el trabajo el que lo sostenía. En otras palabras, la riqueza no era el dinero, sino el trabajo mismo, según la fórmula adoptada por Hitler.
Por eso Hitler proclamó: «No tenemos oro, pero el oro de Alemania es la capacidad de trabajo del pueblo alemán... La riqueza no es el dinero, sino el trabajo». Los embaucadores del Trono del Oro gritaban que ésta era una herejía contra la «ciencia económica», mas Hitler refutaba que el crimen era tener cesantes a millones de hombres sanos y fuertes y no el violar ciertos principios de la seudo-ciencia económica disfrazada con relumbrantes ropajes de disquisiciones abstrusas".

Frases muy conocidas de Hitler y los nazis sobre economía (resumido de Borrego) son aquellas que decían que: "La causa esencial de la estabilidad de nuestra moneda había que buscarla en los campos de concentración. La moneda permanece estable en cuanto los especuladores van a un campo de trabajo". O, "Lo fundamental es no permitir que los judíos metan en ellas su nariz. La base de la política comercial judía reside en hacer que los negocios lleguen a ser incomprensibles para un cerebro normal. Se extasía uno ante la ciencia de los grandes economistas. ¡Al que no comprende nada se le califica de ignorante!. En el fondo, la única razón de la existencia de tales argucias es que lo enredan todo... Sólo los profesores no han comprendido que el valor del dinero depende de las mercancías que el dinero tiene detrás".

Borrego enumera a varios "incrédulos" que fueron personalmente a Alemania a observar el milagro económico alemán. Su favorito es el economista estadounidense, Maxime Y. Sweezy, en su libro “La Economía Nacionalsocialista”: "... mediante obras públicas y subsidios para trabajos de construcción privada se logró la absorción de los cesantes... Se desplazó a los jóvenes desocupados hacia esferas de actividad de carácter más social que comercial, como los Cuerpos de Servicio de Trabajo, de Auxilios Agrícolas y de Trabajo Agrícola Anual". Sweezy describe como un éxito el Primer Plan Cuatrienal, al reducir la desocupación. El Segundo Plan Cuatrienal quedó en manos de Herman Goering, cuya meta era independizar a Alemania de todos los víveres y materias primas importadas. "La estabilización de precios que resultó de la intervención oficial nacionalsocialista debe conceptuarse como un éxito notable, único en la historia económica desde la revolución industrial... Esta experiencia permitió que prosiguiera la guerra sin que el problema de los precios preocupara a Alemania".

Por sentado, Borrego siente orgullo del informe de Sweezy y se pavonea con el "milagro" nazi, ya que Alemania carecía de oro en sus bancos y minas, sin divisas extranjeras en sus reservas. "¿De qué misteriosas arcas había salido el dinero para emprender obras gigantescas que dieron trabajo a 6.136.000 cesantes existentes en enero de 1933?. ¿Había logrado, acaso, la piedra filosofal buscada por los antiguos alquimistas para transformar el plomo en oro?", se pregunta el escritor mexicano.

En sus palabras, la fórmula no era un secreto, sonaba inverosímilmente sencilla ante la "seudo-ciencia económica judía", «la riqueza no es el dinero, sino el trabajo». "Si faltaba dinero, se hacía, y si los profetas del reino del oro gritaban que esto era una herejía, bastaba con aumentar la producción y con regular los salarios".


Sweezy fue muchísimo más claro que Borrego, "cuando el Gobierno monopoliza el mercado de capitales y cuando la propaganda oficial entusiasma al pueblo".

Para Borrego, "esto entraba en pugna con los intereses de una de las ramas judías que halla más cómodo amasar fortunas en hábiles especulaciones, monopolios o transacciones de Bolsa, que forjar patrimonios mediante el trabajo constructivo".

Cartel de 'Fuerza por la Alegría' -Kraft durch Freude (KdF)-, una organización recreativa en tiempos del Tercer Reich, concebida como medio de propaganda para exhibir las virtudes del nazismo, era parte del Frente del Trabajo Alemán. Suele citarse como una de las pocas cosas rescatables del nazismo, aunque el programa era válido exclusivamente para trabajadores alemanes "arios" (habría que ver como Salvador Borrego y los neonazis latinoamericanos se las hubiesen ingeniado para cumplir con las leyes de Nuremberg). Declarado objetivo fue preservar la "paz laboral", apaciguando a los trabajadores y evitando el rebrote del sindicalismo. De esa forma se ofreció al trabajador beneficios que no podían darse, como la práctica de caros deportes recreativos como el tenis, la navegación o la equitación; viajar al extranjero o acudir a balnearios en el Báltico o en el Mar del Norte. (En Wikipedia se encuentra una precisa reseña sobre esta organización)


Sweezy, citado por Borrego, relata que "la economía nacionalsocialista ayudó a los hombres de negocios a eliminar a los logreros de la industria; se ampliaron las subvenciones para las empresas productoras de bienes esenciales; se implantó un espartano racionamiento. Se creó el 'Frente Alemán del Trabajo', el departamento de «Fuerza por la Alegría»; otro de «Belleza y Trabajo»; se implantó el mejoramiento eugenésico y estético de los centros de trabajo, el sistema de vacaciones (para arios); el «Servicio de Trabajo»,  antes de entrar en el ejército, se trasladaron jóvenes de las ciudades al campo; a los judíos se les aisló del resto de los trabajadores, «con objeto de que el contagio fuera mínimo»  

Borrego encontró en aquellas descripciones de Sweezy, anteriores a la guerra, su mejor mentira para sustentar la defensa del nazismo, "seis años antes de que se encontrara el falso pretexto de Polonia para lanzar al Occidente contra Alemania, ya la Federación Mundial Económica Judía le había declarado la guerra de boicot. La lucha armada fue posteriormente una ampliación de la guerra económica"

Una de las perlitas favoritas del escritor mexicano es: "de ahí nació la entonces tácita alianza entre el Oriente y el Occidente para aniquilar a la Alemania nacionalsocialista. Ni los yugoeslavos, ni los belgas, ni los franceses, ni los ingleses ni los estadounidenses tenían por qué lanzarse a esa lucha, mas para los intereses israelitas era indispensable empujarlos. ¡Con los mismos pueblos que en cierto modo eran sus víctimas, el judaísmo político iba a afianzar su hegemonía mundial!".

"Derrota Nazi" (o "Derrota Mundial"), también cita a Carlos Roel, "Hitler y el nazismo": "La judería se alarmó, pues siendo el acaparamiento del oro y el dominio de la banca sus medios de dominación mundial, significaba un grave peligro para ello, el triunfo de un Estado que podía existir sin oro, y además, desvincular sus instituciones de crédito de la red internacional israelita, ya que muchos otros se apresurarían a imitarlo. ¿Cómo evitar ese peligro? No habría sino una forma: aniquilar a Alemania".



Comentando las falacias de Borrego y otros "revisionistas" sobre cuestiones económicas.



A Hitler se le hizo el verdadero "milagrito" con la crisis económica de los años 1929-1933, Alemania se desplomó y gracias a la crisis surgió su popularidad. Su misión consistía ganarse a todos los estratos sociales, obviamente a las masas populares con prioridad y con el máximo secretismo se acercó a los banqueros e industriales, a quienes prometió estabilidad política y apertura de nuevos mercados, a cambio de financiamiento. 

La gran industria aceptó el pacto, pero como es el pueblo quien vota, Hitler ofreció a las masas destruir a los capitalistas que habían conducido Alemania a su desgracia. Esta muy claro que jamás pretendió crear una sociedad sin clases, ni nacionalizar las empresas, la evidencia está ahí, las transnacionales estadounidenses llegaron y trabajaron codo a codo con las empresas alemanas.


"Hitler aseguró a los hombres de negocios que mantendría el capitalismo y facilitaría a los magnates importantes contratos estatales junto con una mano de obra sin derechos en forma de presos políticos"

La oligarquía apoyó a Hitler porque era el prometido adversario del comunismo, además de ferviente antisemita, confiaban en que los activos en manos judías pasaran, mediante procedimientos legales, a su control; sin embargo, seguían apreciando en Hitler un simple medio. Altiva y soberbia, la aristocracia y oligarquía alemana lo miraban como el instrumento que traería a Alemania la tan esperada estabilidad política y económica. Es histórico el desprecio que muchos sentían por el "cabo bohemio", Hitler no fue tomado en serio; creían que a cambio de concesiones y poder político podrían utilizarlo para sus objetivos, así lo hicieron inicialmente; pero, se equivocaron, las ambiciones y personalidad megalómana de Hitler era mucho más grande. 

Insistiré en el argumento central de la propaganda nazi. La fantasía que los judíos impusieron a la humanidad la creencia que la riqueza de las naciones se basa en la cantidad de oro que poseen y no en el trabajo de sus ciudadanos - El "Trono de Oro"- . Y, que los grandes capitalistas judíos dominan el mundo, subyugando a las naciones con el 'patrón oro', bajo el cual se respalda las economías mundiales. (La fuente de inspiración para esa acusación está detallada en el “Protocolo 22” del fraudulento líbelo "Los Protocolos de los Sabios de Sión").  

Para quien desconoce de economía, el uso del “patrón de oro” no es otra cosa que el respaldo del valor de la moneda circulante de un país con las reservas de oro que posee, es decir, fijar el valor de la moneda en oro. Y esto funcionó durante un tiempo, Inglaterra enterró ese sistema de respaldo de su moneda ya en 1931, en los EEUU se demoró un poco más, 1971, cuando Richard Nixon declaró definitivamente abolido el sistema del 'patrón de oro', es decir, el gobierno no volvería a cambiar el papel billete de un dólar por una cantidad fija de oro prefijada por las autoridades. Con esa decisión, no solo los EEUU, sino el mundo dejo de utilizar la transferencia de oro por papel moneda, dando paso a la fluctuación conforme las leyes de la oferta y la demanda. 

El tipo de información que recoge el libro de Salvador Borrego tampoco desvela cómo es que Alemania pagaba las materias primas importadas del extranjero... con el trueque…?. Tampoco menciona la existencia de los mercados negros dentro de Alemania, donde si funcionaba el trueque de bienes de consumo entre la población. Cuántos de los lectores o el mismo señor Borrego habrán escuchado el término “Zwangswirtschaft” o, en cristiano, economía de compulsión?. (lo revisaremos más adelante)

Veamos, todos sabemos que al imprimir papel moneda se cubre una demanda adicional de producción, sus secuelas no se notan al principio, al contrario se nota un efecto “benéfico” en un corto plazo que pone a funcionar la economía; la inflación es la secuela posterior, el aumento de los precios; y, para controlar eso, el modelo nazi de la economía funcionaba a la perfección. La “innovación” que usted leyó más arriba de boca de Salvador Borrego consiste en considerar que "el aumento de billetes es malo, pero esto no tiene gran importancia cuando se regulan los salarios y los precios, cuando el Gobierno monopoliza el mercado de capitales y cuando la propaganda oficial entusiasma al pueblo

Borrego dice que Hitler explicó a Schacht una verdad elemental: “que la causa esencial de la estabilidad de nuestra moneda había que buscarla en los campos de concentración”. Allá fueron a parar no solo los especuladores, sino cualquiera que se oponga a que su trabajo y vida sea controlado por el estado policial vigente en la Alemania nazi.

La economía nazi superó relativamente bien la inflación que ellos mismos provocaban al imprimir papel moneda, con una eficiente represión, de esa forma, absolutamente TODO el aparato productivo terminó bajo control del gobierno. Las cosas tampoco son tan simples como plantea Borrego en su libro propagandístico: eliminar la banca, volver a los medios de producción del pasado, meter a los campos de concentración a la gente, etc., etc.

El asunto de la "banca judía" es otro mito colosal, los "usureros judíos" que controlan el mundo ha sido explicado convenientemente (Apuntes sobre el sionismo IV). Vale la pena reiterar algo importante: El "trono de oro" si que funcionó muy bien en provecho de Occidente, sobre todo para el Reino de España, por ende, el resto de Europa también se benefició de las riquezas mal habidas tras el saqueo del oro de América. Existen muchos trabajos sobre lo que habría sido la España Católica si no hubieren saqueado el continente americano.

Aclaremos conceptos sobre los "judíos usureros":


La definición de USURA, en su real significado, proviene del latín usura, el término refiere al interés que alguien cobra cuando presta dinero, un contrato que implica el crédito y el derecho a la ganancia o utilidad del mismo. Con los tiempos modernos es común referirnos al término usura en otro sentido, ahora la  ligamos exclusivamente al excesivo interés en un préstamo y la ganancia excesiva que obtiene un prestamista. Coloquialmente calificamos de usureros a entidades y personas que cobran intereses (bancos, instituciones que prestan dinero para hipotecas, préstamos de consumo, como mutualistas, cooperativas, etc.)  

En teoría, la función de la banca comercial, es el préstamo de dinero (usura en su correcta definición). Reconocemos que hoy se ha transformado en un sistema opresivo; la banca ha desviado su función en el negocio marcando a su arbitrio los intereses económicos del mercado, transformando un supuesto servicio en una obligación muy riesgosa para el ciudadano y hasta para el Estado; suele ser cierto que puede influir para colocar, cambiar o eliminar gobiernos. Aquello del interés por nuestros ahorros es una burla –más bien nos cobran por usar los “servicios” bancarios. Lastimosamente, sin el dinero que prestan los bancos la economía se estancaría y los proyectos de desarrollo sin financiación no llegarían a ejecutarse. 

Vivimos otros tiempos, el crecimiento de la población mundial, la necesidad de nuevos recursos, inversiones y planes en general no pueden suplirse con otros medios que no sea con el sistema financiero actual, ya no vivimos en la edad media, o en una supuesta sociedad utópico-anárquica para intercambiar productos  de consumo (trueque). Hay que ser realistas. Exigir control, fiscalización, regulación de la operatividad del sector bancario es competencia del Estado; claro, el Estado depende, en muchas ocasiones, de la banca… 

Me siento obligado a transcribir, nuevamente, algunos párrafos de anteriores trabajos, con ello entenderemos la acusación en contra de la "banca judía" (textos resumidos de Spectator, "El Trono de Oro").

En lo que toca al judío. La Torah (lo que viene siendo el Antiguo Testamento de los cristianos) desde los tiempos de Moisés prohíbe que entre los judíos se cobre interés alguno por préstamos, excluyéndose el caso en el que un préstamo se haga a un extranjero:

“No obligues a tu hermano a pagar interés, ya se trate de un préstamo de dinero, de víveres, o de cualquier otra cosa que pueda producir interés. Al extranjero podrás prestar a interés, más a tu hermano no prestarás así” (Deuteronomio, 23:20).

En primer lugar debemos superar la imagen infantil del “judío avaricioso”, habría que señalar a los califas musulmanes y a los reyes cristianos, tanto de oriente como de occidente, como responsables del surgimiento de una importante banca judía en el corazón del mundo islámico y de la cristiandad

La iglesia católica y los alfaquíes prohibían la usura, pero esta era útil a sus intereses de Estado. Entonces, ¿por qué no recurrir a un pueblo que ya tenía una “licencia de Dios” al respecto? En el mundo islámico, delegar las prácticas usurarias a los judíos fue habitual durante siglos, con el agravante hipócrita de que uno no se “mancha las manos con la usura”. Precisamente por estas actitudes hipócritas, muchos judíos fueron obligados a fungir como prestamistas o como contabilizadores de préstamos al no permitírseles laborar en oficios y profesiones desligados de actividad bancaria alguna. Y, debemos acotar que, por esas mismas razones hipócritas, los judíos servían en las Cortes de los Monarcas Cristianos en la Edad Media, los conocidos Hofjuden, “Judíos de la Corte”, bajo protección de las familias reales y aristocráticas, eran quienes administraban las finanzas de los reinos y de la clase pudiente, en vista que el préstamo de dinero estaba prohibido por la iglesia y los judíos gozaban de esa "licencia celestial". 

Hoy en día la usura no solo es permitida sino practicada por la Iglesia Católica (el costo que se ha tenido que pagar por esto ha sido una secuela de muy terrenales escándalos financieros como el del Banco Ambrosiano). Se pretende justificar el cambio mediante la distinción entre el interés moderado (permitido por ley) y la práctica usurera (practicada por prestamistas). En el presente la Iglesia puede seguir condenando la usura y practicarla. Sin embargo, cualquiera que tenga una mínima perspectiva histórica no puede dejar de sorprenderse: ¿cómo es posible que la Iglesia haya renunciado a una prohibición de siglos?


II parte

La verdadera economía nazi 


Comenzemos con algo que el señor Borrego y todos los "expertos" en economía nacionalsocialista parecen ignorar. 


La economía de compulsión “zwangswirtschaft”

Ni los nazis, ni los economistas y banqueros del gobierno de Hitler transformaron la banca alemana, el sistema bancario nacionalizado ya estaba operando en la República de Weimar, al asumir el poder los nazis la tuvieron fácil, usaron el sistema para generar el crédito inflacionario y contaron con la enorme suerte que la crisis mundial económica llegaba a su fin casi paralelo a la ascensión de Hitler.

La 'Zwangswirtschaft' ha pasado a la historia por las draconianas medidas que acompañaron su aplicación. No se ha visto nunca algo parecido (y en eso si estamos de acuerdo con el escritor mexicano Salvador Borrego). Para el nazismo el control de los precios tenía un lineamiento político dictatorial y belicista. Goering, Schacht y Funk reconocieron en 1946 que el control de los salarios y precios implicaba desde vigilar el trabajo de la gente hasta sus propias vidas. "Ningún país puede conformarse sólo con hacer parte del trabajo" señalaron.

Hitler se valió de la economía de compulsión para edificar su “modelo” de economía de guerra en que giraba todo su programa. Los nazis no hicieron otra cosa que imprimir papel moneda en grandes cantidades para el gobierno, eso es lo usual y lo hacen todas las naciones cuando necesitan recursos, para evitar la inflación estaba la “zwangswirtschaft”, es decir, el control del trabajo y la vida del alemán, para buen entendedor, los campos de concentración aguardaban a cualquier libre pensador. Los nazis si fueron innovadores en ese aspecto. 

"La economía de compulsión de la Alemania nazi" es un estudio de referencia que hemos consultado. El programa consistía en "establecer sucesivamente precios máximos sobre aquellos artículos que van viéndose afectados por la inflación. Una vez que el gobierno se embarca en controlar precios, el proceso de compulsión ya no se detiene. La combinación de más dinero en las manos del gobierno y del público, con los precios invariables tipificados para algunos productos, hace que la oferta ya no pueda satisfacer a todos aquéllos que están dispuestos a pagar el precio que se pide. Aparecen así sucesivamente las colas, los desabastecimientos, la acumulación por parte de los consumidores de cualquier producto que tienen la suerte de encontrar en las tiendas, se tenga o no necesidad perentoria de él y finalmente el racionamiento". 

"Lejos de constituir el peor aspecto del problema, los mercados negros sirvieron para evitar el caos absoluto de los desabastecimientos. Eso sí, a costa de convertir a millones de personas decentes, en infractores de la ley. En sus etapas finales, la economía alemana absolutamente devastada por la guerra, se encontraba con paradojas como que, en medio de un hambre generalizada, un sombrero (sin precio controlado) costaba millones de veces más que una hogaza de pan (sobre la que sí existía precio máximo). No es difícil para el lector advertir qué era más conveniente fabricar en estas circunstancias. Los alemanes se encontraron en una situación en la que carecía de sentido trabajar a cambio de un papel moneda del que todos ya tenían ingentes cantidades y cuyo problema era encontrar algún establecimiento aprovisionado donde gastarlo. Pasaron de trabajadores a vagabundos y estuvieron en ese estado de postración hasta que Ludwig Erhard en 1948, devolvió la cordura a la economía con su reforma económica".


El Plan Cuatrienal
  
En 1936, Hitler implantó varias medidas económicas cuyo único propósito fue lograr en Alemania la implantación de una economía basada en la preparación de la guerra. La máxima prioridad de los nazis, en pugna con los economistas, era el rearme. 

La función de los economistas y de sectores industriales, que al principio ignoraban los planes, fue preparar el país hacia la "autarquía, es decir, la capacidad de Alemania de ser autosuficiente". Muchos en el sector empresarial apoyaban el rearme, sin embargo, eran realistas, no podían atender dos frentes dispares, el proveer a la población de suficientes medios de consumo, por un lado; y, por otro, el desmesurado presupuesto para gastos militares. Ese anhelo de Hitler no se logró jamás, los canones definitivamente vencieron a la mantequilla. 

Sectores empresariales no ligados al segmento armamentista fueron ignorados, por tanto no tenían capacidad de presentar sus puntos de vista a mentalidades cerradas como Goering. Igual de ignorados estaban los economistas, quienes alarmados contemplaban la "mágica" máquina de imprimir papel moneda, rompiéndose la cabeza para no desatar una nuevo proceso inflacionario. Es aquí donde surge la verdadera razón del distanciamiento de personas como Hjlmar Schacht, el ministro de economía y presidente del Reichsbank, quien renunció a sus cargos a instancias de Goering.


La tarea de organizar el Plan Cuatrienal recayó en Hermann Goering, designado Ministro Plenipotenciario del Reich, por tanto con injerencia en los ministerios de Economía, Defensa, Agricultura y otros. El nombramiento de Goering como jefe del plan tuvo beneficios a corto plazo para Hitler, a la larga fue un desastre, ya que Goering apenas tenia conocimientos de economía y no podía aportar nada que no sea una meta política. Se transformó en dictador de la economía alemana, controlando el aparato industrial y productivo, mediante decretos ley. La propaganda se encargó de suplir los defectos del señor Goering, en quien se constató el único caso en que la mantequilla triunfó ante los cañones.  

Es cierto que el Plan Cuatrienal tenía como propósito regular las importaciones y exportaciones; intentar reducir el desempleo, realizar proyectos de obra pública (autopistas), la producción de automóviles y fibra sintética, proyectos de construcción; aumentar la producción agrícola; en general, autosuficiencia en producir materias primas. No obstante, todas esas actividades se sobordinaban al rearme, la prioridad era la reconstrucción de la defensa militar.

Apenas pocos altos mandos del Partido nazi conocían los detalles minuciosos del  Plan Cuatrienal, en agosto de 1936 recibieron una copia clasificada como "Memorándum Secreto". Algunos datos desconocidos lo tomamos del artículo "Plan Cuatrienal". El plan fue anunciado oficialmente en septiembre de 1936, en Nuremberg. Adolf Wagner leyó la orden de Hitler:

"Hoy presento el nuevo Plan Cuatrienal. Durante los próximos cuatro años, Alemania debe ser totalmente independiente del suministro extranjero de aquellas materias  que se pueden producir en cualquier forma a través de la capacidad alemana, a través de nuestra industria química y de nuestra maquinaria industrial, así como a través de nuestra industria de explotación minera. La reconstrucción de esta gran industria alemana de materia prima servirá para dar empleo a las masas. La implementación del plan llevará a cabo con el vigor y la energía nacionalsocialista. Pero además, Alemania no puede renunciar a la solución de sus demandas coloniales. El derecho de los alemanes a vivir es sin duda tan grande como el de otras naciones. El éxito de este plan es sólo una cuestión de nuestra energía y determinación. Los nacionalsocialistas nunca han reconocido la palabra "Imposible".

El cómo consiguieron los recursos, la materia prima, los capitales, ya no quedaba dentro de las capacidades de la economía alemana ni de la propaganda nazi, allí es donde intervinieron los industriales alemanes, como subsidiarios de las grandes corporaciones norteamericanas que se instalaron en Alemania, gracias a la benevolencia de Adolf Hitler.


Cañones si, Mantequilla no 

Excelentes artículos sobre economía nos explican la disyuntiva, "¿Cañones o mantequilla?", qué elegir para explicar la curva de la Frontera de Posibilidades de Producción, que representa las cantidades máximas posibles de bienes y servicios que pueden producirse en una economía. Hermann Goering, responsable nazi del Plan Cuatrienal, en 1936, dijo: “Los cañones nos harán poderosos, la mantequilla solo nos hará engordar”. Goering ante una audiencia detalló la supuesta carrera armamentista de sus vecinos y preguntó: ¿Quieren cañones o mantequilla?

La pregunta es válida aun en el presente, "estos dilemas se escuchan y leen a diario y es frecuente plantearse que en lugar de aviones o la Cumbre del G7 deberíamos gastar en hospitales; pero con ese criterio el Gobierno no destinaría ni un centavo para seguridad y en el país nunca se haría un evento internacional. El mismo criterio podríamos aplicar a las campañas electorales y municipales. El hecho es que en economía se pueden encontrar combinaciones intermedias entre destinar una proporción a gastos sociales y otra para seguridad" 


En el artículo "Cañones o mantequilla: sistemas económicos y coste de oportunidad", se explica que en economía, elegir entre cañones y mantequilla es indiferente. Los cañones se pueden cambiar por mantequilla en el mercado internacional. Hay una tercera alternativa, un estado belicista utilizará sus cañones para apropiarse de la mantequilla de otro, es aquí donde debemos entender los principios económicos del nazismo, el enorme gasto militar y rearme alemán, con la fabricación de armamento a niveles insospechados, logró el incremento de las fuerzas armadas y la planificación de proyectos donde utilizar esa enorme producción, no cabía duda, una guerra de conquista.

"Las economías autoritarias responden unilateralmente a las preguntas básicas de la economía, imponiendo sus decisiones al resto de la población. En la medida que son unos pocos quienes deciden el destino de muchos, la imposición de las decisiones no siempre son populares de tal forma que el respaldo de las armas no está de más. Otras razones son las defensivas. Si el país logra cierto crecimiento económico y empieza a producir cierta cantidad de mantequilla, puede atraer la envidia de sus vecinos y ser invadido. Tanto los países pobres como los ricos producen cañones pero éstos, a diferencia de los primeros, no necesitan apropiarse de la mantequilla del vecino"

Un excelente razonamiento sobre el dilema cañones o mantequilla, fue planteado por el investigador Harald Steffahn. "Hubiera Alemania ganado la guerra de haber procedido antes a armarse rigurosamente? Contra los EEUU, en ningún caso; contra Inglaterra, solo de haberse decidido por la invasión; contra Rusia quizá, siempre y cuando, naturalmente, que desde el principio no hubiera subestimado sus posibilidades, evitando así los errores cometidos en los primeros tiempos de la campaña"


El mito de “las autopistas del Führer” 

Otra clara tergiversación de la realidad económica de la Alemania nazi fueron las autopistas, que no son invención de Hitler. No es nada raro que hasta el presente, incluso en Alemania, se mantenga la creencia que las autopistas fueron un invento del nazismo y que por ese medio se redujo el desempleo masivo. Esta es otra mentira histórica.

Ya existían grandes proyectos de autopistas desde inicios del siglo XX. Una anécdota curiosa, digna de señalarse es la siguiente, antes de la toma del poder por los nazis:
"Pocos años antes, gran parte del Partido Nacionalsocialista Alemán de los Trabajadores (NSDAP) se oponía conjuntamente con el partido comunista, a la construcción de autopistas.. Aducían que la construcción de “vías sólo para automóviles” serviría sólo a los “aristócratas ricos y a los grandes capitalistas judíos”. Cuando Adolf Hitler subió al poder, en 1933, los nazis descubrieron que las carreteras servirían a sus propósitos".

Es cierto que los planes de grandes autopistas no se cristalizaron masivamente en la Alemania de posguerra, consecuencia de la crisis económica mundial, la hiperinflación, la falta de capitales, el cumplimiento de indemnizaciones, pero, ya existían, no solo en proyectos. Por ejemplo, la última antes del nazismo fue una obra del futuro Canciller alemán, Konrad Adenaeur, en 1932, en su calidad de alcalde de Colonia, aunque pequeña (en cuanto a distancia) unía Colonia y Bonn (un eje muy estratégico para la economía); al asumir el poder los nazis no aceptaron esa calidad de autopista y la “degradaron” a una “mera carretera regional”. 

Para el nazismo era imperioso fomentar su mito, el mérito de haber construido la primera autopista del país tenía que ser obra del nazismo. La única realidad es que las autopistas del Führer tenían un objetivo estratégico fundamental en el área militar, la movilización masiva y rápida de material bélico, pertrechos y tropas (las mismas razones que motivaron a los prusianos a impulsar el ferrocarril); en contrapartida, también fueron un factor determinante para su rápida caída, las “autopistas del Fuhrer” fueron el elemento clave para la fácil y rápida ocupación de Alemania por parte de los Aliados.



En "Hitler y la autopista, una mentira histórica", se relata que el Führer, al aceptar la necesidad de movilidad, dedujo que seduciría a la nación y aseguraría el poder. 
"Su aparato de propaganda comenzó entonces a prometerle movilidad a un pueblo que podría al fin viajar. Según los planes, se construirían 1000 kilómetros de autopistas anualmente. En 1934, Hitler hablaba del comienzo de una “batalla laboral” que iba a generar 600.000 puestos de trabajo. La verdad fue otra. En los momentos más intensos apenas llegaron a ser 120.000 obreros los que a punta de pico y pala construyeron esas vías. La enfermedad y el hambre los acompañaban; las huelgas que hicieron fueron su pasaje al campo de concentración. Sus historias no fueron del dominio público. A la vez, en el transcurso del régimen nazi, cada vez más obreros ingresan en la boyante industria armamentista. Lo que realmente ayudó a reducir el desempleo".

En plena guerra, los prisioneros obligados a trabajos forzados se encargaban de construir y mantener las vías. En 1943, con la limitación del tráfico de coches, las bicicletas fueron los amos de las autopistas.

"No obstante, el aparato de propaganda siguió alimentando la mentira. Y tuvo éxito. En las películas y las fotos que difundía se mostraba grandes contingentes de obreros trabajando en autopistas en las que las obras habían sido detenidas hacía ya rato. Estas imágenes marcaron la memoria de toda una generación. Los nazis habían logrado imponer su mito".

La economía y producción de guerra

"La economía de guerra alemana estaba orientada hacia el golpe definitivo y la sorpresa, hacia el ataque relámpago. La crisis para Alemania comenzó en el momento en que fue imposible ganar batallas con esa táctica". 

El Plan Cuatrienal no culminó en la época de paz, se mantuvo aun entrada la guerra, tras la entrega de nuevas funciones a Albert Speer como Ministro de Armamento y Producción de Guerra del Reich, en 1942, cargo que, practicamente, acaparó la producción y economía alemana, luego vendría la declaración de "Guerra Total" de Goebbels. Los "logros" obtenidos por el señor Speer solo tiene un nombre, la utilización forzada de la mano de obra de prisioneros y civiles de los territorios ocupados. 

Mano de obra esclava

Acaso podemos olvidar que Alemania ganó millones y millones con la explotación de la mano de obra esclava (prisioneros de guerra o políticos, civiles extranjeros, judíos, etc)?. Sectores tan neurálgicos como la industria armamentista y del desarrollo del naciente misil balístico necesitaba mano de obra calificada, obreros extranjeros provenientes del sector industrial fueron sometidos a salarios de miseria, condiciones de vida restrictivas: hambre, hacinamiento en campamentos o refugios subterráneos. En teoría tenían una “mejor” condición de vida del simple prisionero sometido a trabajos de esclavitud. La Alemania nazi y los industriales se enriquecieron enormemente con esa brutal política de “empleo” barato que solo garantizaba una fosa común.

La explotación de la mano de obra esclava en las fábricas alemanas.

La Alemania nazi sobrevivió doce largos años, a pesar que los últimos dos tuvieron que mendigar por combustible para sus ingentes fuerzas mecanizadas de guerra, dado que ya no era posible seguir saqueando las naciones ocupadas, la ya existente ECONOMÍA de GUERRA, vigente desde 1933 con los Planes Cuatrienales del señor Goering, fue reemplazada por la Guerra Total del Dr. Goebbles.

La producción de guerra

Como hipótesis suele discutirse la real capacidad de producción bélica de la Alemana nazi, para unos no llegó a ser tan grande, otros encontraron limitaciones materiales y económicas, por lo que se arguye que no estaban listos para una guerra, otros de plano lo niegan. No obstante, no deja de extrañar su cometido, sea como haya sido, los nazis dedicaron sus recursos a la industria bélica y la utilizaron en sus iniciales guerras relámpago. Qué les faltó recursos?. Eso no puede achacársele a otras naciones europeas o al "sabotaje de la banca judía"; apoderándose de los recursos de los países ocupados intentaron cubrir sus carencias materiales y económicas.   


Si, en efecto, una de las fuentes de riqueza favorita de los nazis era la prioritaria producción industrial... de armamento para la guerra, aquella constituyó la principal fuente de ingresos y de empleo para la Alemania nazi. El actual Complejo Militar - Industrial de los EEUU sería el equivalente a la industria en la época de la Alemania nazi, manejando presupuestos enormes y trabajadores bien remunerados.

Spectator hace una magnífica comparación al señalar que gran parte de la economía norteamericana es una economía basada en la guerra, aún en tiempos de paz, lo mismo sucedía en la Alemania nazi. La construcción y mantenimiento de buques de guerra, portaaviones, tanques, aviones supersónicos de quinta generación, satélites espías, sistemas de misiles, armamento ligero y municiones, entre muchas otras cosas, aseguran el empleo bien remunerado de decenas de miles de obreros, ingenieros, técnicos especialistas, diseñadores, contables, consultores, etc

"El mismo Pentágono es el ejemplo supremo de una burocracia extensa y bien pagada que de otro modo estaría desempleada creando problemas sociales".

En política no hay coincidencias, EEUU, acumula la mayor riqueza del momento, al mismo tiempo es la potencia militar más grande en la historia de la humanidad. Un hecho histórico reconocido y aceptado es que los EEUU salió de los efectos de la Depresión Económica de 1929 gracias a la segunda guerra mundial y no a las reformas sociales y económicas impulsadas por Roosevelt.

"¿Qué sería de la economía norteamericana si en cierto momento decidiera prescindir de toda su industria militar, abandonando cualquier pretensión de sostenerse como la primera potencia bélica del planeta? Eso sería tanto como preguntarse: ¿qué se va a hacer con todos los ingenieros, obreros, diseñadores, contadores, técnicos especializados, consultores, soldados, oficiales de alto rango, con empleos muy bien remunerados en dólares? La respuesta obvia es que Estados Unidos simple y sencillamente no está preparado, al menos en lo que a la cuestión de su economía respecta, para prescindir de su industria bélica".



Retrocedamos a la Alemania nazi, una nación que ha sucumbido en la Gran Guerra, sus recursos agotados y unos términos de rendición (Tratado de Versalles) imposibles de cumplir, encima la Gran Depresión en la economía mundial. En medio de ese caos, brota el "milagro" nazi en la economía, materia de "orgullo" de los los "revisionistas" y neonazis del presente

Spectator afirma que ese "milagro" no es otra cosa que en menos de una década Hitler construyó el Ejército mejor armado y más poderoso que Europa hubiese conocido en su larga Historia. La Alemania Nazi se armó hasta los dientes equipándose con cantidades astronómicas de armamentos que no salieron de la nada, las que envalentonaron a Hitler para emprender sus hostilidades en contra de sus vecinos. Para producir tanto material de guerra se necesitaron muchos ingenieros, muchos técnicos, muchos científicos, muchas fábricas, muchos contadores. Lo cual vino siendo una gran fuente de empleos bien pagados. Y la gigantesca expansión del Ejército alemán, con la adición de miles y miles de soldados y oficiales de alto rango, contribuyó también a reducir en forma significativa las cifras del desempleo.

Hitler no estaba tan loco, jamás se habría atrevido invadir Polonia en 1939 con el armamento y soldados con que contaba Alemania al final de la Primera Guerra Mundial, no se habría atrevido invadir Rusia teniendo abierto el frente de guerra occidental, si no hubiese contado con suficientes armamentos para llevar la guerra simultáneamente a dos frentes. Claro que las promesas de venganza por la humillación en la Gran Guerra, sumada a la promesa de conquista de nuevos territorios (Lebensraum), para darle a Alemania muchas riquezas como botín de guerra de los conquistados, también influyeron en la psiquis alemana. 

"Interesante hubiese sido ver cómo se las habría arreglado Hitler para sostener la recuperación económica de Alemania sin llevar a cabo invasión alguna, al darse cuenta los alemanes que el país contaba ya (para fines de 1938) con un inventario excesivamente grande de armamento sin uso inmediato y sin justificación alguna para seguir construyendo y amasando más material bélico del que ya tenían. 
Bajo el esquema económico de Hitler, Alemania simple y sencillamente no estaba preparada para una paz a largo plazo, porque su economía no estaba diseñada para ser una economía de tiempos de paz; el armamento que ya se tenía debía usarse a como diera lugar para poder mantener las fábricas de armamento funcionando y las fuentes de empleo seguras. El único uso que se le puede dar a un armamento tan grande es usándolo. O dejar el poder, y heredar a otros el problema de convertir una economía basada en el belicismo en una economía basada en el pacifismo, lo cual no resulta nada fácil".

El expolio de Europa 




Alguien se atreve a negar que los nazis se apoderaron de las reservas monetarias (divisas) y de oro de los bancos centrales de los países agredidos?.

El Tercer Reich, durante la guerra, fue el reflejo del capitalismo puro y depredador de las riquezas de otras naciones. El “milagro” económico nazi a más de los enunciados, tiene otro nombre: el saqueo de Europa. El expolio de la propiedad privada y pública de las naciones ocupadas por el nazismo también aseguró el sostén de la economía alemana durante la segunda guerra mundial. 

Deberíamos refrescar los conocimientos. Casi a finales del siglo XXSuiza reconoció que sus negociaciones comerciales con el régimen nazi durante el conflicto se finiquitaron con el oro robado por los alemanes a los bancos centrales de los países ocupados.

La neutral  Suiza se constituyó en el más grande distribuidor y operador del mercado del oro en Europa, a través del Banco Nacional de Suiza; además, durante la guerra, intermediaba en la compra-venta del precioso metal de los bancos centrales de los países en conflicto; y, para rematar, la banca suiza intervino en la financiación de los bandos litigantes. 

En la práctica, otras naciones neutrales hicieron lo mismo, el caso de Suecia está siendo revelado tras la desclasificación de documentos reservados. Imitando a Suiza, los suecos vendían sus valiosas mercancias (metales para la fabricación de armas, generalmente hierro, manganeso, cromo) a cambio de oro saqueado. En ese sentido si que las teorías económicas de Hitler funcionaban, para qué transar en papel moneda, sobre todo divisas extranjeras (de las que carecía) cuando bien podía pagar las materias primas con oro?; y, si no es mío, con mayor razón!  

En el escabroso caso sueco, una publicación refiere como funcionaba el sistema. El oro robado a los bancos centrales de los países invadidos era transferido al Banco Central de Estocolmo que, a su vez, entregaba coronas con las que que se pagaba a los proveedores privados suecos. Pese a las advertencias de los aliados de que, si ganaban la guerra, responsabilizarían a Suecia por el tráfico ilícito de oro, su banco central accedió a dicho intercambio, al igual que los bancos centrales de otros países, como Suiza, España y Portugal.

Para 1943, un responsable sueco (según documentos desclasificados) señalaba su preocupación sobre el origen del oro alemán y el riesgo de devolverlo de comprobarse que era robado; mas, el meollo del asunto era que, todo el gobierno sueco estaba conforme con no pedir explicaciones. Hasta inicios de 1944, Suecia, vía su Banco Central, había recibido 34.564 kilos de oro

El Banco de Pagos Internacionales también garantizaba este tipo de operaciones y Hitler tenía su delegado en esa entidad (inicialmente el Dr. Hjalmar Schacht). Tras la guerra, las fuerzas Aliadas iniciaron una investigación para exigir responsabilidades de los países neutrales que aceptaron el oro robado por los nazis. En 1946 se formó la Comisión TripartitaFrancia, Reino Unido y Estados Unidos– tendiente a recuperar las reservas de oro confiscadas por los nazis en países como: Albania, Austria, Bélgica, Checoslovaquia, Francia, Grecia, Italia, Luxemburgo, Países Bajos, Polonia y Yugoslavia. 

Una interesante publicación, especialista en economía  (OroyFinanzas.com) cita un estudio de una agencia de inversiones en oro inglesa. El dato trascendental del artículo, el conocido saqueo de los bancos centrales de los países invadidos, da un enfoque anterior al estallido de las hostilidades en tres regiones "técnicamente" alemanas, es decir, en las famosas anexiones de Austria y Checoslovaquia, a la que se agregaría luego el oro confiscado en el corredor de Danzing (Prusia Oriental); primero el oro era trasladado al Reichsbank y, luego, para poder comercializar (vender) ese oro incautado, los nazis contaban con la colaboración del Banco de InglaterraEn esos días el mercado del oro era supervisado por el Banco de Pagos Internacionales, con sede en Basilea, por el Banco Nacional de Suiza y por el Banco de Inglaterra.

"El objetivo del gobierno alemán nazi era la descapitalización en oro de los países ocupados y entregarles a cambio de ese oro “promesas de papel”. De esta manera, se cambiaba el respaldo de las monedas nacionales en oro por monedas fiduciarias muy devaluadas".

No existen cifras precisas sobre el total de reservas de oro confiscadas por Alemania entre 1936-1945, pero se hacen cálculos periódicos sobre el valor de ese oro a cambios actuales. Era lógico que buena parte de las reclamaciones de oro de las naciones afectadas no pudo jamás ser satisfecho. Se calcula las pérdidas entre el 35 y 40%, el proceso de reclamaciones estuvo abierto hasta 1998 (Comisión Tripartita de posguerra); evidentemente ese oro había sido ya consumido, según las cantidades requeridas de los depósitos del Reichsbankuna vez impresas las marcas de origen alemán, se ordenaba la venta de lingotes para cubrir los recursos que se destinaba a la industria armamentística.



Al final de la guerra, grandes cantidades de oro fueron recuperados y devueltos a las naciones ofendidas, una tajada del oro robado desapareció en manos de nazis codiciosos, soldados norteamericanos también robaron oro (lingotes); se cree, según varias leyendas urbanas, que un buen botín de ese oro fue enterrado en alguna parte sin que haya sido recuperado.

Y qué pasa con el oro, joyas, obras de arte de personas particulares confiscados?, es otra larga historia. "En los últimos años se han producido diferentes movimientos para intentar compensar las pérdidas ocasionadas por el robo de las reservas de oro. Por ejemplo, en 1997, el Deutsche Bank donó 3 millones de dólares a las víctimas del Holocausto en compensación por el papel que jugó el mayor banco de Europa en las finanzas del Nazismo. En las mismas fechas, la Asociación Suiza de la Banca (Swiss Banking Association) hizo frente a un pago de 270 millones de francos suizos por este mismo concepto".

Otro episodio que desenmascara la mentira de la "noble" economía nazi fue el escamoso tema de la más importante falsificación monetaria de todos los tiempos, un tema popularizado en libros, documentales y hasta en el cine, el lago Toplitz, entre verdades y mentiras, es quizá el más conocido. Pero, muy pocos saben que esta operación de los servicios secretos permitió al gobierno alemán imprimir las divisas que tanto hacían falta en plena guerra


Con las libras esterlinas falsas, el gobierno alemán pagó, como tarde desde 1943, al 70% de su red de agentes en el extranjero. "Los servicios del Gobierno encargados de la "Operación Bernhard" recibieron el 50% de los billetes cambiados, es decir, alrededor de mil millones de marcos en divisas fuertes. El otro 50% se consideró como "gastos" y comisiones de los encargados de realizar el cambio, que transcurrió sin mayores incidentes" (La singular arma secreta de Hitler. 'Operación Bernhard', falsificación de moneda)

Esta parte de la historia no es tan simple como apreciamos en el cine o leímos en alguna parte, no consistía en arrojar papel moneda falso desde aviones alemanes sobre Londres o territorios ingleses, sino de una verdadera infiltración en la economía británica y otros países entre 1942 y 1945. 


"Es cierto que el Banco de Inglaterra siguió aceptando y cambiando billetes de libras reconocidos como falsos con objeto de no restar crédito en el mercado mundial al papel moneda inglés. Está demostrado que la falsificación fue tan perfecta que los billetes eran aceptados prácticamente por los bancos de todos los países. Incluso los bancos suizos aseguraron, después de consultar al Banco de Inglaterra, que los billetes 'falsos' eran auténticos y de curso legal".


Ejemplar "auténtico" de un billete falso de veinte libras esterlinas, impreso por la "Operación Bernhard".

No es especulación alguna, luego de la guerra muchos de los comisionistas y nazis relacionados con la trama seguían teniendo en su poder grandes cantidades de ese dinero, ya no tenían que rendir cuentas al proveedor. Muchas fortunas nacieron y aseguraron una nueva vida a los "pobres nazis" que "lucharon" contra la "banca judía".  

En conclusión: Lejos de la actual propaganda neonazi, el "trono de oro" convirtió la economía alemana en el motor que impulsó la guerra, la verdadera arma secreta de Hitler en su conquista de Europa.

Nos quedamos sin conocer a quienes hicieron posible el "milagro" económico de Hitler, eso será materia de siguientes artículos, dado el volumen de información. 




Artículos relacionados:

"Desenmascarando los fraudes del Revisionismo":


TRAIAN ROMANESCU Un rumano que nunca existió


Desmontando a los “revisionistas” de lengua castellana


FUENTES DE CONSULTA del presente ensayo


Nota: En esta serie de ensayos, Conscientemente omito los enlaces directos a las fuentes de consulta, el propósito es motivar al lector buscar por sí mismo la información, que se cerciore por su propio esfuerzo lo planteado en esta ponencia. No obstante el material consultado es el siguiente:


- Judea declares war to Germany. Daily Express

- El trono de oro. Spectator
Hitler y la autopista, una mentira históricaDick, W. / Lichtenberg, A./Mirra Banchón
-  La economia islamica y la usura. Webislam
- La interpretación de la usura en el judaísmo, islam y cristianismo, y sus consecuencias. Jaime Lombana Sánchez (PDF)
-  La economía de compulsión de la Alemania nazi. José Ignacio del Castillo.
Se esfumaron toneladas de oro que EEUU guardaba desde la guerra. Sputnik (importante para saber como se términó con el 'patrón oro')
Suecia aceptó oro robado en su comercio con Alemania en la II Guerra Mundial. El País
El robo de las reservas de oro de los países ocupados por la Alemania Nazi y el Banco de Inglaterra. Oro y finanzas.com
- La singular arma secreta de Hitler. "Operación Bernhard", falsificación de moneda. Artículo de la Enciclopedia "El Tercer Reich" (Anesa-Noguer)
"No era nadie" y "no lo tomaban en serio": El vertiginoso ascenso político de Adolf Hitler. Actualidad RT
Un tuitero desmonta siete creencias sobre Hitler: “Es importante leer para evitar el ridículo”www.publico.es
- Autopistas de Alemania. Wikipedia
-"¿Cañones  o mantequilla?"El espectador.com 
- Cañones o mantequilla (IV): sistemas económicos y coste de oportunidad. Tribuna de economía
- Cañones o mantequilla. Economía de guerra alemana. Harald Steffahn
El Plan Cuatrienal. No solo batallas
- Plan Cuatrienal. Wikipedia