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27 diciembre 2016

HÉROES O VILLANOS? Alemanes en la segunda guerra mundial (II)


STAUFFENBERG o LAS SS?
MITOS Y VERDADES.




Por: Tito Andino U.



Un tema difícil de abordar teniendo en cuenta los tabúes surgidos respecto a la Alemania controlada por la dictadura nazi. En nuestro época –transcurridos 70 años del fin de la contienda bélica- en las calles de las ciudades alemanas y en las instituciones estatales es común encontrarse con una “carencia” de “héroes” que identifiquen el gran sacrificio que hizo el pueblo alemán, como tal, durante la guerra, millones de muertos y desaparecidos, millones de heridos y mutilados, sin embargo, es difícil identificar el prototipo de héroe, aquel personaje o personajes que sean recordados como patriotas en la psiquis colectiva.

Se preguntarán, valió la pena tanto derramamiento de sangre de lo mejor de la sociedad germana?, si no existe a quién recordar en las conmemoraciones patrias. Sin duda, esa “escasez” de gente virtuosa que merezca el apelativo de “héroe” se debe en gran parte a la estigmatización en contra de los soldados alemanes etiquetados como nazis en su conjunto. 

Es evidente que, hoy en día, tratar de glorificar auténticos nazis como “héroes” alemanes constituye incitar al odio y al crimen (excepto para los neonazis y sus miles de websites); pero, no deja de ser menos cierto que, dejando a un lado a los nazis y a sus exaltados seguidores del presente, existieron alemanes que fueron y se hicieron merecedores a tal distinción.

Es una anécdota histórica, documentada con material fotográfico, que en los días finales del 'Reich de los 12 Años', se condecoraba cualquier acto que escasos años atrás era inimaginable merecer una distinción militar. La evidencia nos entrega una verdad absoluta: En mayo de 1945 en Berlín se podía encontrar, en cualquier edificio militar o del estado, cajas repletas de condecoraciones esperando ser colgadas de los pechos y cuellos de miles de voluntarios que estuvieren dispuestos a destruir un tanque enemigo o sostener una improvisada trinchera urbana con el único fin de seguir manteniendo artificialmente un cadáver insepulto.

No seré yo quien cuestione las hazañas, coraje y valentía demostrado por muchos SS en el campo de batalla y sus merecidas condecoraciones, sin duda las ganaron en la lid, a pesar de que gozaron de la preferencia del régimen en cuanto dotación de armamento y logística en detrimento de las tropas de la Wehrmacht que por su tamaño y composición llevó desde el principio al fin el duro peso de la guerra.


EL MITO DE LA “ELITE” COMBATIVA NAZI –LAS WAFFEN SS-



En la actualidad miles de páginas web hacen apología del nazismo y sus “virtudes”, al extremo que cada uno de sus seguidores pugna por abrir un blog, website o participar en foros de "expertos", en su imaginaria fanática aducen tener más "conocimientos" de la segunda guerra mundial que los más connotados investigadores e historiadores. Ya sabemos su modus operandi, su "sapiencia" proviene de la copia textual de los "revisionistas" (una sencilla tarea de copiar y pegar con las facilidades de internet). También tienen una nueva ”moda”, intercambiar réplicas de medallas, fotos y otro tipo de recuerdos –recién confeccionados- que llenarán de “orgullo” a sus poseedores como militantes de un inexistente movimiento “nacional" y "socialista” que luchará por sus derechos(?).

Con la costumbre de “glorificar” a las tropas de combate del nazismo, concretamente, a la Waffen SS, cada día se copian y cuelgan en el ciberespacio decenas de fotos de un foro a otro, destacando a los “héroes” nazis que lucharon en “unidad” europea contra el bolchevismo. He aquí uno de los tantos mitos sobre la “magnificencia” de estos combatientes.


Se pretende convencer a un público apático y crédulo que el reclutamiento de voluntarios extranjeros para las Waffen SS fue la demostración de una supuesta lucha contra el judeo-comunismo encarnado en la URSS. Premisa tan falsa como falsa fue y sigue siendo la propaganda sobre el tema, la baja cantidad de voluntarios reclutados así lo demuestra. 

La verdad histórica es que esa imaginaria fuerza “europea”, enrolada en las Waffen SS, apenas representó un mínimo porcentaje comparada a los alemanes étnicos. Ejemplo:


“La división SS Wiking, presentada como prototipo de la unidad “germánica”, solo tenía en sus filas una parte relativamente baja de voluntarios extranjeros en el momento de la ofensiva contra la Unión Soviética en junio 1941: Apenas el 6% de sus efectivos (1.142 extranjeros sobre 19.377). Con excepción de los muy numerosos contingentes de alemanes étnicos (Volksdeutsche) nacidos fuera del Reich (especialmente en los Estados de la cuenca danubiana), los 37.367 voluntarios extranjeros “germánicos” que servían con el uniforma SS representaban todavía el 31 de enero de 1944 una cifra “extremadamente baja”, como lo reconoció incluso el responsable del reclutamiento: el 7,5% de los soldados SS de ese momento” (1)

Podemos considerar a las Waffen SS fuerzas heroicas y a sus combatientes héroes?.


Que hubo muchos nazis, soldados de las Waffen SS y hasta voluntarios enrolados en esas agrupaciones que se caracterizaron por su valor y coraje en el campo de batalla, jamás podrá ser negado; el arrojo que demostraron muchos de sus integrantes fue recompensado con las máximas condecoraciones militares de la época. No obstante, a pesar de lo dicho, historiadores de la época y actuales, llegan a un consenso diferente, sin basarse en posicionamiento doctrinario alguno, sino como resultado de una rigurosa investigación de los archivos y otras fuentes, concluyen que se dio una desmesurada mitificación de la capacidad de lucha y de los actos “heroicos” de los SS. El origen de estas exaltaciones exageradas lo encontramos en los órganos de propaganda del régimen nazi, que controlaba absolutamente todo, necesitando elevar a la categoría de “héroes” a la mayor cantidad posible de sus soldados atiborrados de la ideología nacionalsocialista.

Tenemos una idea general sobre estos combatientes, la propaganda nazi los representó como luchadores fanáticos del nacionalsocialismo y defensores de la raza y de la cultura europea contra las hordas bolcheviques. Esta presunta característica, es decir, adoctrinamiento político de las tropas, llevó a una consecuencia, los soldados de las SS sentían desprecio del peligro en la lucha, a tal punto que la cifra de bajas en los primeros años de la guerra fueron, en grado porcentual, demasiado elevadas. El mito que estaba luchando contra razas inferiores (como los polacos y otros eslavos -untermensch-) provocaba en los jóvenes soldados un sentimiento total de superioridad; y, sobre todo, el mito de invencibilidad, por el mero hecho de ser un SS. Por otro lado, ese irresponsable arrojo –o quizá estúpido desprecio por su vida- producía otro efecto, el tratar de manera despiadada a sus contrincantes.

De ello se ha concluido, con el devenir de los años, que el supuesto “elitismo militar y la criminalidad eran, en el caso de los soldados SS, las dos caras de un mismo fanatismo bélico”. 

Hoy en día, el investigador, el especialista en historia militar y el estratega no están conformes con que se siga calificando a las Waffen SS como una élite militar (sin duda fue elitista dentro del nazismo). Por qué?, veamos la siguiente explicación:


“Para definir el elitismo militar, hay que hablar de la capacidad de un cuerpo de tropas para cumplir su misión con rapidez y eficacia, es decir, con el mínimo de pérdidas”. Lo cual ciertamente no fue una característica de las Waffen SS ni siquiera cuando se decretó la formación de las unidades blindadas SS, las que mayor éxito tuvieron en el campo de batalla (y esta medida se tomó para contrarrestar las terribles pérdidas humanas, los tanques tampoco marcaron gran diferencia pese a su poder de fuego). “El propio comandante del cuerpo de ejército blindado SS deploró, al final de la batalla de Járkov, que se prefiriera el ataque frontal, en detrimento de maniobras tácticas más elaboradas; fijación y ataque en los flancos, ataque nocturno, etc.; que se efectuaban muy esporádicamente”. (2)

Insistimos que el mito de la élite militar de la Waffen SS tiene una realidad objetiva, su ensalzamiento no fue más que producto de la propaganda nazi que controlaba todos los segmentos de la sociedad alemana. 


El soldado político, el soldado ideológico, el soldado racialmente "ario" no fue más que producto de consumo propagandístico; su capacidad combativa fue de menor rango que un simple y bien entrenado soldado de la Wehrmacht; y, como el producto se agotaba (por el elevado número de bajas) era necesario mantener la propaganda fantástica para atraer más reclutas.

La instrucción militar de las SS fue deficiente desde su origen. Tratar de convertir en soldado competente a un afiliado al nazismo, por su simple fanatismo, no garantizó nunca la obtención de un buen combatiente, mucho menos llegar al "idílico modelo del guerrero “ario”


“Entre los candidatos había una multitud de individuos mediocres o desclasados, a quienes la SS les ofrecía una posibilidad de promoción social. Casi la mitad de los alumnos de esas primeras promociones habían sido declarados no aptos por el ejército de tierra para convertirse en oficiales: esto desmiente lo que dijeron más tarde muchos apologistas y ex generales SS. Los oficiales superiores SS tampoco daban el ejemplo”. (3) 

Acotaré que este tipo de oficialidad fue la que ostentó, presuntuosamente, las mayores condecoraciones creadas por los dirigentes del "Reich de los 12 Años".


“El combate en el terreno solo da lugar a la valentía en proporciones limitadas, En efecto, el valor profesional de una tropa militar se basa, en primer lugar, en la competencia técnica; saber utilizar las armas y los materiales a su disposición; y la táctica; saber, en cada nivel jerárquico, desplegarse en el terreno en función de la misión y desarrollar la cooperación interarmas. A esta base de competencias se agregan las capacidades individuales de resistencia frente a las privaciones; sed, hambre, falta de sueño; o las condiciones climáticas desfavorables; frío, calor, intemperie; otros factores de orden moral podían considerarse fundamentales en los soldados; fidelidad a los jefes, espíritu de cuerpo, adhesión a la misión, etc.; pero sería inútil pensar que el aspecto moral pudiera pelear las deficiencias técnicas y tácticas ya mencionadas”. (4)

Estos hechos, habilmente ocultados por la propaganda del régimen nazi, se impuso como todo mito del nazismo y, curiosamente, perduró en la posguerra; es decir, la deficiencia de las Waffen SS, como fuerza militar coherente y desequilibrante, fue transformada (en teoría) en una poderosa rama que supuestamente marcó la diferencia en la batalla. 

Sin embargo, tenemos la obligación de señalar que fue un hecho casual y contraditorio - las grandes victorias iniciales de la Wehrmacht - las que impulsaron el mito de la superioridad de las Waffen SS con sus frontales  ataques –innecesarios- contra las tropas polacas que los superaban en número. Tuvieron éxito porque actuaban con audaz determinación; pero, a la vez, el exagerado número de bajas dejaba reducida sus unidades en restos que tenían que ser alistados en otras agrupaciones. Tampoco fueron solo triunfos, al fracasar en otras batallas derramaron su “valentía” en contra de los prisioneros de guerra y los civiles, para mitigar la ausencia de preparación militar.


Hauptsturmfuhrer Michael Wittmann, I SS Panzer Korps. Normandía, mayo 1944. Sin duda un valiente soldado, posando para una clásica fotografía de la propanganda alemana.


Hubo una etapa en que las Waffen SS fueron realmente efectivas, mas esta llegó demasiado tarde, ya nada podían hacer por contribuir a salvar una guerra pérdida ante los sub-hombres eslavos del ejército rojo – los untermensch-. Hemos dicho ya que esos logros de última hora de las SS se produjeron en detrimento del mantenimiento y dotación de recursos materiales y humanos para la Wehrmacht. “En la primavera de 1943 las formaciones de reclutamiento alemán de la Waffen-SS mostraron su mejor valor militar. En esa época contaban con un equipamiento abundante, de personal ampliamente motivado y de cuadros formados en la dura escuela de la guerra del este. La política de la SS alentaba precisamente la promoción de jóvenes oficiales, aún treintañeros, que reivindicaban como su principal cualidad militar su audacia en combate. Este tipo de oficiales SS “temerarios” se impulsó en el mando de los regimientos y de las divisiones blindadas SS en los dos últimos años de la guerra. Durante mucho tiempo contribuyó a mantener el nivel de las unidades SS, cuyo reclutamiento se estaba desmoronando”. (5)

Es seguramente en esta tardía etapa en que se presentaron muchos casos particulares entre los miembros de las Waffen SS de temeridad y valentía en sus acciones las que fueron calificadas en su momento como actos de heroicidad y recompensadas con una condecoración.



TRATANDO DE CONCEPTUALIZAR AL HÉROE Y EL HEROÍSMO


Trasladémonos por un instante a los campos de batalla de la primera guerra mundial para entender el inicio de la decadencia de los conceptos de héroe y heroísmo. Dicen los autores de “Germany Secret”


“La Primera Guerra Mundial produjo heroísmo a escala inflacionaria… al igual que los marcos alemanes, el concepto de heroísmo acabó degradado y devaluado. Durante el prolongado estancamiento en el frente occidental no hubo muchas oportunidades de realizar actos heroicos distintivos o decisivos. Con un esfuerzo mínimo cualquiera podía convertirse en héroe; ni siquiera era necesario encabezar una carga localizada o realizar una hazaña; bastaba con asomar la cabeza por encima del parapeto de una trinchera para convertirse rápidamente en héroe difunto. El concepto se desacreditó porque el heroísmo era habitual y se alcanzaba fácilmente”.

En lo que respecta a nuestros días señalan los autores que



“Hasta la guerra, espacio tradicional del heroísmo, en nuestra época ofrece oportunidades limitadas. Ya no es posible dirigir la carga de caballería rimbombantemente pintoresca que determina el resultado de la batalla. En el caso de la guerra moderna, la única oportunidad del heroísmo individual decisivo radica en las operaciones secretas, en la actividad guerrillera, en el sabotaje y en las misiones tras las líneas enemigas, actividades vinculadas con fuerzas y grupos especializados. Incluso así, los actos individuales no son necesariamente decisivos. Simplemente pueden convertirse en factores que contribuyan, incluso de forma más o menos modesta, al resultado definitivo”. (6)

Hablando de héroes y heroísmo diremos que ya no bastan las destrezas en el campo de batalla ni ser valiente para ser calificado de héroe, un concepto que si era válido en épocas antiguas. La valentía puede ser cuestionada ante la ausencia de otras virtudes como la moralidad de un acto ejecutado.

“Muchos miembros de las SS fueron incuestionablemente valientes. Sin embargo, ello no los vuelve moralmente menos insolventes, despreciables y repelentes. Para la mentalidad moderna, la valentía por sí misma ya no valida, justifica ni redime automáticamente al individuo que la manifiesta o a la causa en nombre de la cual la muestra” (7)

El régimen nazi necesitaba “héroes” que fueren compatibles con su ideología, imperiosamente se requería gente del pueblo para glorificarlos y hacer la “competencia” a los nobles y a los aristocráticos junkers prusianos de las fuerzas armadas. Aquí el terreno era más escabroso, en muchas ocasiones, de forma cínica, para crear esos “héroes” se decidía otorgar una condecoración, como la Cruz de Hierro, a cualquier oficial superior de las SS con mando en el frente.


Oskar Dirlewanger

Realmente se merecían tal distintivo? Conocidos criminales de guerra como los oficiales que comandaban los ‘Eitzegruppen’ lucían en sus guerreras los distintivos de un “héroe” germano. Tipos como Oskar Dirlewanger, un psicópata asesino, ostentaba en su uniforme las máximas condecoraciones que podía aspirar un auténtico soldado alemán, como la Cruz Alemana de Oro y la Cruz de Caballero de la Cruz de Hierro (las dos invenciones del nazismo).

Otros “héroes” nazis fueron producto del amplio material propagandístico. Un caso especial es Otto Skorzeny, un hombre sin capacidad militar porque nunca recibió tal formación profesional hasta después de iniciada la guerra (es innegable que en las SS se lo formó para el espionaje y sabotaje)



Condecoraciones de Otto Skorzeny



Su bonito uniforme SS se lo debe a su tardía afiliación al nazismo y a su estatura. Skorzeny, con el tiempo se convirtió en un agente personal de Hitler, quien le encargó acompañar a las tropas de la Wehrmacht en distintas misiones, como el rescate de Mussolini, privándoles del éxito y la gloria a los paracaidistas que ejecutaron esa misión. Hoy sabemos que Skorzeny no fue un héroe, al menos no para la categoría o el estereotipo clásico de esa figura; quizá sea un “héroe” para los nazis y sus actuales admiradores que seguirán idolatrándolo como tal. Tajantemente diremos (pidiendo disculpas por lo redundante): Fue Hitler quien se encargó de elevarlo a esas alturas por fines propagandísticos, gracias a la imperiosa política hitleriana de convertir en “héroes” a la mayor cantidad posible de soldados nazis provenientes de las entrañas de los bajos estratos de la sociedad alemana, “exaltando” las virtudes del nacionalsocialismo, así surgieron casos como Skorzeny.

Podríamos seguir divagando mucho tiempo con múltiples casos, pero ese no es el propósito.

Nuestra misión es encontrar el verdadero prototipo de “héroe” que se ajuste al concepto. En el caso de los soldados alemanes de la segunda guerra mundial, la lógica nos dice que solamente es posible encontrarlos, por lo referido, buscando en las filas de la Wehrmacht, los auténticos militares – algunos muy serviles a Hitler, otros menos dependientes del hitlerismo, otros abiertamente contrarios al Fuhrer nazi y aquellos apolíticos que lucharon por su juramento de lealtad a la patria-.



TRAS LA BUSQUEDA DE UN HÉROE ALEMÁN


                                 

Sin dejar de mencionar el valor combativo y las muestras de heroísmo dentro de la Wehrmacht, nuestro cometido sería interminable si detallaramos los miles de casos heroicos o de valentía ejecutados por las tropas; aquí abordaremos algo fuera de lo común, un caso singular que es, hoy en día, tanto polémico como razón de orgullo de los alemanes.

Pero, previamente, dejemos puntualizados algunos razonamientos para mejor comprensión de los conceptos heroísmo – heroico – héroe.

Fueron las corrientes totalitaristas del siglo XX (nazismo/bolchevismo) quienes degradaron el concepto de heroísmo. Crearon –al arbitrio- un nuevo significado, algo parecido a un “heroísmo colectivo”; es decir, toda la sociedad tiene que ser forzosamente inculcada en el sentimiento nacional. Los nazis, por ejemplo, proponían que el ‘Volk’ alemán era el todo y de por sí heroico, algo parecido hicieron los soviets con las “masas proletarias”. 

De esa forma, la individualidad del “héroe” quedó suprimida en su conciencia. Del potencial “héroe” se requería obediencia ciega a los principios del ‘Volk’, su independencia para razonar quedó suprimida. Por tanto, lo heroico ya no será más el individuo, para el totalitarismo lo heroico no puede ser más que la colectividad.


“El carácter engañoso de ese heroísmo colectivo resulta harto evidente. Si absuelve o no, para ser exactos, si priva al individuo de responsabilidades, también lo despoja de individualidad y de cuanto la civilización occidental considera más sagrado. El heroísmo colectivo putativo del totalitarismo moderno también es profundamente retrógrado, entraña el retorno a lo ‘primitivo’. Se trata, una vez más, de la valentía irreflexible y enloquecida…valentía divorciada del contexto moral y que solo se justifica mediante la unanimidad  impuestas. No contribuye en nada a satisfacer la autodefinición, ya sea individual o colectiva. Tampoco da solución satisfactoria a la crisis de identidad individual o colectiva. Es incapaz de reintegrar las esferas disociadas de pensamiento y acción. En el mejor de los casos, constituye una suerte de anestesia espiritual y psicológica” (8)


    El Conde Claus von Stauffenberg como héroe

Desde este momento, el presente reportaje analizará el polémico caso del Conde Claus Philipp María Justinian Schenk Graf von Stauffenberg, a quien historiadores, ciudadanos y los recientes gobiernos alemanes lo han proclamado como héroe alemán y salvador del alma nacional


Un alto porcentaje de los habitantes de la actual Alemania están de acuerdo en que éste personaje representa la expiación del Tercer Reich. Fue él – quien en nombre de sus auténticos camaradas de armas y del pueblo alemán- hizo ver al mundo que en el estado policíaco que era la Alemania nazi también existía la RESISTENCIA, gente honesta que se opuso al régimen y que estuvo dispuesta al sacrificio con el fin de parar la locura del hitlerismo.

Stauffenberg constituye un auténtico héroe de Alemania, al ser una de las pocas figuras de la guerra que es recordada con orgullo por las nuevas generaciones alemanas. A su vez, sus detractores lo ven como un asesino que intentó acabar con la vida del führer nazi.

Héroe o asesino? La historia, el tiempo y la misma gente ya han juzgado el caso.



Esta fotografía es una instantánea de un mural del "Gedenkstatte Deutscher Widerstand" - "The German Resistance Memorial Center" (El Centro Memorial de la Resistencia Alemana) en Berlín. En el centro se aprecia al Conde Stauffenberg junto al Coronel Albrecht Mertz von Quirnheim.



Sobre 'Valquiria' y el fallido golpe contra Hitler no abordaremos aquí. Estamos interesados en éste soldado que osó levantarse en contra de lo que él consideraba la encarnación del mal en el espíritu del pueblo alemán.

Era lógico que las primeras reacciones después del fallido golpe del 20 de julio de 1944 fuera de temor y rechazo de la población adoctrinada u obligada a escuchar únicamente la voz del régimen. Stauffenberg y sus compañeros del complot fueron tildados de "traidores y criminales", tratados como tales por el régimen nazi. “Traidores a la patria” fue una de las percepciones en aquel momento y de muchos alemanes en los primeros años de posguerra. Esto es explicable

La población alemana de esos tiempos tenía en alto grado los principios de obediencia debida, del honor, de la disciplina y del juramento de fidelidad, viejos rezagos del espíritu marcial prusiano que se impuso como formación no solo militar sino en la educación en general, aquello es algo que no puede borrarse de la noche a la mañana. Así fue como en las dos primeras décadas de posguerra fuera difícil para el simple ciudadano alemán, que ya había repudiado el nazismo, discernir sobre la inmoralidad de ese régimen y las acciones contrarias a la vieja costumbre que se vieron obligados a tomar los miembros de la resistencia aglutinados en la figura del Conde Stauffenberg, les resultaba chocante.


Peter Yorck von Wartenberg, ante el Tribunal que lo condenó a muerte.


El Conde Peter Yorck von Wartenberg, quien fuera ejecutado en agosto de 1944 como miembro de la conjura golpista, escribió: 

Quizás llegue el día en que nuestra actitud se juzgue de otra manera, en que no se nos vea como canallas, sino como premonitores y patriotas. (9)

El conocido comandante de la Wehrmacht Otto Remer, un pronazi, fue quien impidió el éxito de “Valkiria” dentro de Berlín tras el intento de dar muerte a Hitler, él expresó en los iniciales tiempos de la República Federal Alemana (RFA) que los oficiales alineados contra Hitler fueron “traidores a la patria”. Remer fue cofundador del ultraderechista ‘Partido Socialista Imperial’ (SRP) y en esa condición de político lanzó el grito de “traidores a la patria” contra la aniquilada resistencia alemana. (El SRP fue prohibido dentro de Alemania y Remer sentenciado a tres meses de prisión en 1952, no por su ideología neonazi sino por sus reiterados y ofensivos insultos a la memoria de los ajusticiados por el régimen nazi, pena que no la cumplió al abandonar Alemania).

Tras la constitución de la República Federal de Alemania (RFA) y la creación de la Bundeswehr no se podía prescindir de todo un valioso cuerpo de oficiales, no comprometidos con el nazismo, que combatieron en la desaparecida Wehrmacht. Para el nuevo cuerpo de oficiales, durante largo tiempo, fue un tema tabú referirse a Stauffenberg y su círculo de la resistencia. En una interesante nota de prensa, descubrimos que la recién formada Bundeswehr desechó las acciones de los golpistas, “en su lugar, se trató de acudir a las tradiciones militares “positivas” de la propia Wehrmacht y de su antecesora, la Reichswehr de la República de Weimar. De trasfondo estaba también el interés de los antiguos oficiales en imponer el mito de una Wehmacht “limpia” de los crímenes cometidos presuntamente sólo por las SS (el escuadrón de defensa del partido nazi). Así que no fue hasta 1961 en Sigmaringen, en el estado federado de Baden-Wurtemberg, que un cuartel fue nombrado por primera vez como von Stauffenberg”. (10)

Con el devenir de los años, muy largos por cierto, la percepción histórica de la gente común de Alemania ha ido asumiendo un enfoque más objetivo sobre las razones que motivaron planear la muerte de Hitler, sin que dejemos de resaltar que existió oposición para reconocer el hecho que parte de la alta oficialidad alemana y de la nobleza hayan sido los responsables de la más decisiva y tardía resistencia al nazismo dentro de Alemania.

No hay que olvidar la posición de la ex República Democrática de Alemania (RDA) y su negativa para aceptar que fueron los nobles y un grupo de oficiales, con una ausencia total de comunistas, quienes organizaran el fallido cambio del curso de la guerra y de la historia. La RDA simplemente los ignoró y calificó ese episodio y a sus participes como “agentes reaccionarios del imperialismo estadounidense”. Mas, previa la unificación de las dos Alemanias se dieron visos de utilización política con la memoria de los conspiradores. En la RDA se celebró precisamente un 20 de julio de 1990 la toma de juramento a los últimos reclutas del Ejército Popular Nacional (NVA). (11)

El entonces Canciller alemán, Gerhard Schroeder (1998-2005) en una de estas celebraciones expresó que: “Quienes se opusieron a la dictadura del terror nos demostraron que no se traiciona a la patria cuando se ataca la violencia dictatorial que atenta contra la humanidad y la nación propia”. Calificó a los golpistas de julio del 44 como “defensores de los principios humanistas y cristianos”, aunque no siempre han sido recordados por esa acción como héroes. (12) 



El ex presidente de Alemania, Joachim Gauck, en un momento de la ceremonia conmemorativa del 70 aniversario de la fallida 'Operación Valkiria'


Uno de los mensajes que más conmovieron a la opinión pública alemana fue el discurso pronunciado por el ex presidente Joachim Gauck, en uno de los actos que recordaba a los militares ajusticiados tras el fracaso de la operación ‘Valkiria’, él, entre otras cosas manifestó que la sublevación nos recordaba la capacidad humana de ser valiente para defender sus derechos y "no ser cómplice cuando los demás están equivocados”. Además dijo "se puede elegir entre actuar o no actuar, entre hablar y callar". Señalaba el ex presidente en su discurso sentirse “orgulloso de un ejército que no hace valer un estado autoritario, sino la resistencia contra la injusticia". (13)

Pero, también hoy en día hay críticos respetados que no comparten la opinión de erigir a Stauffenberg y sus compañeros como héroes, una apreciación en tal sentido apareció en 2009 en el diario ‘Süddeutsche Zeitung’, en la nota de prensa el historiador británico Richard Evans expresaba que "es incorrecto declarar como súper héroe a este estricto anti-demócrata". Stauffenberg (y los otros complotados) –afirma Evans- “estaba más motivado por la convicción de que era imposible ganar la guerra desatada por los nacionalsocialistas, que por una verdadera oposición ideológica a su doctrina. O al menos así lo revelan intercambios epistolares y otros documentos escritos por algunos de estos oficiales a los que los historiadores han tenido acceso”. (Este punto de vista del estudioso británico surgió a raíz del estreno del film “Valkiria” protagonizado por el actor Tom Cruise). (14)

Al respecto añadiremos, en cierto punto la posición del señor Evans es cierta. Recordemos que los años iniciales del hitlerismo en el poder fue por consentimiento de la alta oficialidad alemana quien, permitió el ascenso de Hitler convencida que era la única manera de volver a crear unas fuerzas armadas poderosas, pero, no necesariamente compartieron la posición de Hitler de planificar desde ya una guerra de agresión contra otras naciones europeas. El mismo Stauffenberg no se opuso al nacionalsocialismo en un principio. De esa fascinación inicial por el Führer, en una parte del cuerpo de oficiales, fue naciendo la desilusión y el presagio de que esa política de “cañones si, mantequilla no” solo conduciría a una guerra de insondables consecuencias. 

Para la fecha en que se perpetró el atentado contra Hitler la guerra estaba pérdida, tanto Stauffenberg como muchos otros oficiales habían despreciado la obediencia incondicional al nazismo. No fue ese momento en que llegaron a ser conscientes que había que parar toda esa locura y los crímenes del régimen a lo largo del territorio europeo. Fueron diversos factores, circunstancias e imprevistos los que no permitieron a Stauffenberg u otros desafectos actuar antes. La historia así lo tiene registrado con los numerosos intentos de atentar mortalmente contra Hitler.

No hay que olvidar un detalle de suma importancia para la historia. El grupo de conspiradores de Stauffenberg y otros grupos de la Resistencia Civil, como el denominado 'Círculo Kreisau', venían operando ya desde los lejanos años 30 y, no fue solamente un posicionamiento circunstancial, es decir, que la guerra estaba pérdida, para pasar a la acción, definitivamente no

Los opositores al régimen, al menos el grupo relacionado con Stauffenberg, habían decidido mucho tiempo antes romper el juramento de fidelidad y obediencia a Hitler (y no a Alemania) – al que fue obligado todo oficial alemán-. El círculo de la conspiración, de la duda inicial en terminar con la vida del jefe de estado o esperar que el nazismo se hunda solo para iniciar desde las ruinas la regeneración moral de la nación, decidió pasar a la acción intentando librarse de Hitler. 



La fecha (20 de julio de 1944), no fue una imposición tardía y calculada por el desastre bélico, fue consecuencia de las anteriores tentativas fracasadas y quizá la última opción posible de la Resistencia Alemana.


La residencia del Conde Helmuth James von Moltke en Kreisau. El ‘Círculo Kreisau’ fue un grupo de resistencia civil en la Alemania nazi. Desde 1940 von Moltke junto a Peter Yorck von Wartenburg iniciaron contactos con opositores de diferentes áreas de la sociedad alemana, también tenían contacto con la resistencia militar. Moltke fue siempre partidario de una solución pacífica y contra el atentado a Hitler, pero otros miembros idearon y participaron en el golpe de estado. Se le denominó ‘Círculo Kreisau’ después que la Gestapo descubriera a este grupo opositor. Claus von Stauffenberg no fue militante del círculo Kreisau pero mantuvo siempre estrecho contacto con sus miembros.



Es necesario introducir otra nota que nos puede aclarar aun más el panorama de la época. Una interesante entrevista brindada por Sebastian von Stauffenberg, sobrino de Claus von Stauffenberg. Reproducimos los extractos más importantes para mejor entendimiento. La entrevista completa el lector podrá revisarla en la siguiente nota de enlace.

- “¿Cómo ve hoy Alemania a Claus von Stauffenberg?
Oficialmente está considerado un héroe, aunque puede usted encontrar páginas en internet donde se dicen toda clase de barbaridades contra él: traidor, asesino que quiso matar a nuestro Führer, culpable de que perdiéramos la guerra... fíjese. La guerra ya estaba perdida cuando se produjo el atentado. Después del 45, el gobierno alemán no sabía qué hacer con respecto al tema. Ignoraron a su viuda, pero 10 años después le concedieron una pensión ya como general, así que lo ascendieron después de su muerte y pusieron su nombre en muchas calles del país. 
- ¿Y en los colegios, en la opinión pública, entre los jóvenes? 
Hasta el año 75 digamos que había una idea negativa de Claus. Lo sabemos bien porque en Alemania se hacen encuestas periódicas sobre lo que piensa la gente del nazismo. Más tarde, la generación del 98 no podía tolerar que un aristócrata y además militar fuera quien quisiera acabar con el monstruo en lugar de haberlo hecho un comunista o un obrero. Hasta que, años después, un documental de televisión, independiente y riguroso, dio un vuelco a su imagen. La gente empezó a considerarlo ya como un hombre bueno, con principios y valiente.
Hitler se propuso entonces aniquilar a toda mi familia, explica Sebastian, pero en los interrogatorios, la Gestapo se dio cuenta de que la viuda no estaba al tanto de nada. Está claro que su marido había previsto mantenerla al margen para evitar que la torturaran en caso de fracaso. Sin embargo, los mandaron a todos a campos de concentración hasta que acabó la guerra un año después. En el campo nació su quinto hijo, una niña. 
- ¿La película resulta favorable para el personaje real? 
Nosotros estamos muy contentos de que se de una imagen honesta y real de Claus. Los lobbies judíos que tienen un gran poder mediático, sobre todo en EEUU y en Hollywood, siempre han querido que se asocie uniforme alemán con nazismo. Oficial alemán, igual a malo, sin matices. Y eso no es justo. Hay que contar de una vez para siempre que en Alemania había de todo, que muchos alemanes, incluida mi familia, estaban horrorizados con las atrocidades que se cometían. Que Hitler organizó la desaparición sistemática de los judíos, pero también de los gitanos, de los homosexuales, de los comunistas, de cualquier opositor. Mató de tifus y de hambre a cientos de miles de prisioneros rusos, violando todas las leyes internacionales de la guerra. Y había mucha gente que estaba en contra de esa ideología asesina. Hubo otros militares antes que idearon también acabar con Hitler aunque los planes no salieron adelante. Nosotros estamos muy orgullosos de Claus von Stauffenberg”. (15)


En el presente, el grupo de conspiradores del 20 de julio son considerados verdaderos héroes de la resistencia antinazi. "Aquí murieron por Alemania", reza la placa conmemorativa en su homenaje en la Blenderstrasse (hoy Stauffenbergstrasse), lugar donde tuvo lugar el complot y el fusilamiento de Claus von Stauffenberg, sede del actual Ministerio de Defensa. Desde 1999, cada 20 de julio es día de celebración nacional, la Bundeswehr toma juramento a los nuevos soldados y el Gobierno Federal rememora y honra la memoria de los golpistas, transformando esta gesta como un acontecimiento de política nacional.







Reflexiones finales sobre el Conde Claus von Stauffenberg.


Solamente en el simbolismo se puede apreciar la hazaña y osadía del complot, que al menos expío las culpas de los alemanes, esa redención moral y hasta espiritual es la que en la actualidad sirve de contexto para la defensa de la conciencia y el alma alemana en su conjunto contra el nazismo.

Es cierto que el plan para deshacerse de Hitler fue un fracaso para los conspiradores, no se consiguió ningún objetivo. 

El fallido golpe permitió que el mundo entienda que no todos los alemanes eran nazis o estaban en favor de las políticas criminales del nazismo. Una de las consignas de los complotados era señalar que el poder no puede basarse en el crimen.

Una interesante proclama se escuchó en la madrugada del 21 de julio de 1944 por la radio de Hamburgo, captada por los ingleses. No se sabe a ciencia cierta quién fue el interlocutor, o si ese mensaje captado por las ondas radiales era en efecto verídico o una argucia propagandística de los aliados. Más el mensaje era completamente válido para el pueblo alemán en esas lúgubres fechas de destrucción de la nación. El mensaje radial fue transcrito y reproducido por el ‘Times’ de Londres el 22 de julio de 1944, dice:

“Achtung, camaradas. Achtung, soldados.
Achtung, oyentes de Alemania.
Preparaos para una declaración de la máxima importancia. Camaradas, la muerte de Claus von Stauffenberg significa la llamada clara y potente a la acción, la llamada a la lucha con todos los medios que disponemos, la llamada para que los oficiales alemanes sigamos luchando hasta destruir a Hitler.
Hoy Hitler se ha visto obligado a reconocer que algunas secciones del cuerpo alemán de oficiales, aquellos que son decentes y honrados, se han puesto en su contra. Ya no puede negar que los oficiales alemanes han pasado ha organizar la resistencia contra él. Se intenta paralizar esa lucha de la resistencia y pretende hablar de “una reducida claque de traidores y destructores”, que sepa lo siguiente: hay más de un Stauffenberg, hay más de cien, aquí hay miles de Stauffenberg. Camaradas, los oficiales alemanes que están con nosotros son los que han mantenido limpios sus uniformes y aquellos para los cuales el honor y el deber siguen siendo principios inamovibles. Se trata de nuestros hombres. Hoy apelo a los oficiales que todavía no han establecido contacto con nosotros; donde quiera que estén apostados, sea en el frente o en las reservas, que dejen de obedecer las órdenes de Hitler y sus secuaces” (16)

Lastimosamente el estado policiaco que fue el régimen hitleriano se encargó de eliminar toda la disidencia entre la oficialidad y los civiles alemanes, miles terminaron enganchados en los calabozos de la Gestapo, sus familias separadas y sobre todo, la guerra total del Dr. Goebbels cobraría todavía millones de víctimas hasta que la bestia del nazismo fuera sepultada en Berlín.

El mensaje sigue siendo válido hoy en día, el nazismo desapareció de la faz de la tierra pero su doctrina no ha muerto y cientos de psicóticos supremacistas agitan las brasas para revivirlo en Europa. 

En general, la figura de Stauffenberg es vista actualmente como un verdadero héroe alemán; su acción, junto a los otros complotados, es considerado un supremo acto de heroicidad, ellos (la Resistencia) actuaron no por ambiciones personales sino por reivindicar el honor de la patria alemana. Por eso, el valiente esfuerzo conjunto de aquellos conspiradores debe ser recordado como un alzamiento heroico contra la barbarie que representó el nazismo.   

Para el alemán del presente, y para quienes estudian la ciencia de la psicología con su aplicación en el conciente colectivo, Stauffenberg es la antitesis del “heroísmo colectivo” propugnado por el nazismo. Sin lugar a dudas y sin exageración, Stauffenberg es apreciado como el “sucesor directo de las figuras heroicas, épicas y ‘desmesuradas’ de la literatura y la historia del siglo XIX”. También constituye una importante figura heroica del siglo XX, un hombre de acción y, a la vez, reflexivo, cosa rara en los estereotipos de lo que nos han enseñado constituyen los héroes.

El Conde alemán tenía no solo un compromiso político sino que lo complementaba con una latente moralidad, siendo sus ideales sobre la cultura y el espíritu una de sus fuentes de inspiración. De esa forma, Stauffenberg deja ver lo mejor que puede dar el pueblo alemán y lo que puede llegar a ser. (17)



EPÍLOGO:

Claus von Stauffenberg pronunció momentos antes de su ejecución la misteriosa frase: 


“Es lebe unser geheimes Deutschland!” 
(Viva nuestra Alemania Secreta). 

La frase ha sido, en primer lugar, muy mal traducida o mal interpretada en diferentes libros y foros. “Larga vida a la sagrada Alemania” es erróneo. Bien, incluso, pudo suceder que las últimas palabras de Stauffenberg sufrieran el clásico error de transmisión oral, de boca en boca, hasta tergiversar el sentido de la oración o le han buscado un sentido práctico a una extraña frase. La frase correcta y su traducción es la que aquí hemos señalado: "Viva nuestra Alemania Secreta!". En un futuro ensayo dedicaremos de manera exhaustiva al significado histórico de la mencionada frase y otras motivaciones que culminaron en la “Operación Valkiria”.


t. andino


Próximo capítulo:
STAUFFENBERG y la “ALEMANIA SECRETA”

Anterior capítulo:

HÉROES O VILLANOS? Alemanes en la segunda guerra mundial (I)


NOTAS bibliográficas:

(1)  Los Mitos de la Segunda Guerra Mundial.- Jean López / Olivier Wieviorka.- Ed. El Ateneo. 2016. 
También existe un excelente resumen sobre el capítulo de las SS en el siguiente enlace: http://www.urgente24.com/257336-como-se-construyen-mitos-el-caso-de-las-ss-de-hitler
(2)  Ibidem
(3)  Ibidem
(4)  Ibidem
(5)  Ibidem
(6) Secret Germany.- Michael Baigent y Richard Leigh. Ediciones Martínez Roca. Madrid Espania 2009. Páginas 317-319 
(7)  Ibidem. Pág. 315
(8)  Ibidem. Pág. 323-324
(9) De "traidores" a "héroes" de la resistencia antinazi. http://www.dw.com/es/de-traidores-a-h%C3%A9roes-de-la-resistencia-antinazi/a-15253055
(10)  Ibidem.
(11)  Ibidem
(12) 20 de julio: un símbolo de la lucha contra las dictaduras http://www.dw.com/es/20-de-julio-un-s%C3%ADmbolo-de-la-lucha-contra-las-dictaduras/a-1272417
(14)  De "traidores" a "héroes" de la resistencia antinazi. Artículo citado.
(15) Cuando mi tío quiso matar a Hitler. Entrevista a Sebastian von Stauffenberg. http://www.elmundo.es/suplementos/cronica/2009/693/1232838008.html
(16)  Germany Secret.- Ob Cit. Pág. 324-325
(17)  Ibidem
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