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28 marzo 2022

El gran fiasco de la explotación económica alemana de la URSS


Incomparable obra de los Kukryniksy


por Schwerpunkt 

Foro Segunda Guerra Mundial 

Título original: 

El gran fiasco: Explotación económica alemana de la URSS.

* Todo el material gráfico y sus notas a pie de foto corresponden al editor de este blog.


Introducción 

La invasión y conquista de la Unión Soviética tenía dos dimensiones complementarias en la mente de Hitler. Por un lado, la política con la destrucción del archi-enemigo ideológico y, por otro lado, la económica. La ocupación alemana de vastos territorios para su colonización entra en esa dimensión económica a largo plazo. 


Cartel propagandístico soviético de la región de Irkutsk, de la publicación conocida como "Agitokna".


Nos centraremos en la dimensión económica de la ocupación de la URSS que era la que, según Hitler y varios ideólogos nacionalsocialistas, iba a acabar con la dependencia económica alemana y por extensión europea de las materias primas del exterior. Esa explotación económica convertiría a la Europa ocupada en autosuficiente y por tanto inmune al bloqueo británico evitando un colapso similar al de la Primera Guerra Mundial. De nuevo en la mente de Hitler, este objetivo tenía dos dimensiones a corto plazo, la económica de autosuficiencia para Alemania y la política de sentar al Reino Unido a la mesa de negociaciones. A largo plazo las tierras del Este proporcionarían un colosal imperio colonial alemán que no tendría nada que envidiar al británico o francés.

Sabido es que Alemania incluso después de la ocupación de Centroeuropa y Europa occidental seguía teniendo una gran dependencia de materias primas. El Grosswirtschaftsraum o zona económica de Europa controlada por Alemania en vísperas del ataque a la URSS presentaba escasez en diversas materias primas. Esa dependencia era especialmente acuciante en el caso del petróleo, pero había otras materias primas en las que la producción europea era insuficiente o casi inexistente: cobre y metales para aleaciones especiales como manganeso, níquel, cromo, manganeso, molibdeno, vanadio. El Grossraum o zona europea controlada por el III Reich solo producía productos agrarios en un 90% como cereales, grasas vegetales (semillas oleaginosas) y piensos animales.


Tres caricaturas de Ventanas TASS. Izquierda: "Aritmética fascista" (nombre del autor ilegible); medio: "Krivorozhky el pan mineral", de Petr Ashotovich Sarkisian; y, derecha: "Lágrimas combustibles". Inscrito en la lata: Combustible. Texto: Con la pérdida de Ploesti / Los alemanes tienen poco combustible / En este caso, los tanques / tendrán que ser alimentados con lágrimas. Mark Aleksandrovich Abramov - MOA)

La Unión Soviética tenía una producción petrolífera considerable, localizada sobre todo en el Cáucaso. Era una gran productora de manganeso, principal cuello de botella en la producción de aceros especiales, producía algo de níquel, bastante cromo y aunque de cobre, vanadio y molibdeno casi nada, sus yacimientos aseguraban en principio la producción siderometalúrgica europea. Finalmente contaba con la producción agraria de Ucrania que hasta 1914 había sido el granero de Europa.

La ocupación de la URSS y su explotación económica era (en teoría) lo que permitiría la autosuficiencia económica del Reich Alemán y sus zonas ocupadas. Las vastas tierras del este permitirían la colonización alemana y la emigración de vastos contingentes de campesinos y ganaderos alemanes. Se terminaría con la espada de Damocles suspendida sobre Alemania para siempre.


Objetivo económico del Reich Alemán con la conquista de la URSS

Los objetivos eran a largo plazo, la autosuficiencia económica y de materias primas para el Reich y por extensión de Europa, así como la creación de un vasto imperio colonial en el Este. Para ello el suministro de petróleo era absolutamente prioritario. 

En el corto plazo y de una manera más inmediata lo que se buscaba era acabar con los déficits en varios campos: En la agricultura se buscaba la aportación inmediata de cereales y oleaginosas que evitara el derrumbe del frente interior ante el bloqueo británico, a imitación de 1914-1918. Alemania había recabado una reserva de cereales antes de la guerra que ya había sido consumido en buena parte. La ocupación de Europa occidental impuso otra carga adicional a las escasas reservas alemanas, algunos países ocupados como Noruega, Países Bajos eran todavía más dependientes de las importaciones agrarias.

Había que mantener, además, la alimentación de todas las fuerzas militares alemanas lanzadas contra la URSS, los suministros para más de tres millones de soldados era de suma importancia, el consumo de abundantes raciones iba mermando las escasas reservas de cereales creadas con bastante esfuerzo por el gobierno alemán a medida que avanzaban las operaciones militares. (Karl Brandt & Otto Schiller & Franz Ahlgrimm: Management of Agriculture and Food in the German-occupied and Other Areas of Fortress Europe. (pág. 56-57) Stanford University Press 1981).


"Vistas de Crimea", Vladimir Galba, 1944, Serie "Lápices de Lucha", N43


Distorsiones e ideas preconcebidas en el liderazgo alemán

Sin duda la mayor distorsión que sufrieron los líderes alemanes fue la presunta duración de la guerra. Los dirigentes alemanes con Hitler a la cabeza no pensaban que la Unión Soviética pudiera resistir más de ocho semanas* (*Nota corregida por el editor del blog).

Otras distorsiones de la realidad en la explotación económica de la URSS se plasmaba como posibilidad teórica sobre el papel. Hitler y su séquito sufrían una ignorancia casi total sobre el país que iban a invadir. Por un lado, se sufría una acuciante falta de información de primera mano sobre el desarrollo y características de la economía soviética. No solo era falta de información como la ausencia casi total de estadísticas veraces debido al secretismo del régimen estalinista, sino la falta de un análisis objetivo sobre el potencial y limitaciones de la misma. Gran parte del análisis del liderazgo alemán se componía de afirmaciones no contrastadas sobre el retraso intrínseco de los eslavos y postulados racistas sobre la superioridad técnica alemana para poner en funcionamiento las empresas agrícolas e industriales una vez hubieran caído en su poder. 


"Rosquillas y moretones", dos variantes de Kukryniksy, TASS No. 850, 1943 y la segunda de 1944-45. La tercera caricatura corresponde a S. Boim. Explicación: Al entrar en la guerra, los miembros del bloque alemán contaban con una rápida victoria. Dividieron el botín por adelantado: quién recibiría los pasteles y las rosquillas, y quién recibiría los golpes y magulladuras. Comprensiblemente, los moretones y los golpes estaban destinados a sus enemigos, y los pasteles y rosquillas para ellos mismos. "Algunos tendrán tortas y pasteles, otros golpes y magulladuras", Stalin 1943 (discurso de Stalin, 6 noviembre 1943). Las rosquillas de la imagen izquierda están inscritas: El Cáucaso; África; Transilvania; el Kubán; Moscú. Pero ahora está claro que Alemania y sus lacayos no obtendrán los pasteles y rosquillas; en cambio, tendrán que repartirse los golpes y los moretones entre ellos.


Se partía de supuestos falsos como asumir que Ucrania era el granero de Europa, que el petróleo del Cáucaso fluiría al Reich en cuanto cayera en manos alemanas y que las instalaciones industriales y comunicaciones caerían sin demasiados daños. No había una comprensión cabal de la economía soviética ni de los problemas que se encontrarían en el supuesto que todo ese potencial cayera en manos alemanas. No era un problema únicamente de Hitler, cuyo conocimiento superficial sobre Rusia no pasaba de las distorsiones y afirmaciones propagadas por los pangermanistas de la época de Ludendorff sino también de gran parte de la casta militar alemana.

Los informes de los expertos alemanes en industria petrolífera fueron sencillamente ignorados o despreciados por “derrotismo”. Así por ejemplo los memorándums de Alfred Bentz, plenipotenciario en extracción petrolífera de Goering del 24.07.1940 titulado “Confiscación de la demanda petrolífera europea” o el “Abastecimiento de Europa con petróleo tras la guerra, sumario del consumo de posguerra y aseguramiento del suministro”, por Ernst R. Fischer, septiembre de 1940, ordenados por Goering establecían las siguientes ominosas conclusiones para los grandiosos planes hitlerianos:

- Los rendimientos de los campos petrolíferos rumanos no harían sino disminuir, la máxima producción ya se había alcanzado en 1936.

- Escepticismo ante la posibilidad de asegurar el suministro de petróleo de Rusia debido a lo obsoleto de las instalaciones y a las dificultades logísticas. De hecho la URSS tenía problemas en cumplir con las cantidades pactadas con el Reich.

- Imposibilidad de asegurar el suministro a la Europa ocupada (Grosswirtschaftsraum) con solo petróleo soviético. Era necesario, también, asegurar el suministro de Oriente. (Dietrich Eichholtz: Krieg um Öl: Ein Erdölimperium als deutsches Kriegsziel (1938-1943) (pág. 47-48) Leipziger Universitätsverlag 2006).

Los informes de expertos sobre la verdadera situación de la agricultura soviética y las dificultades para explotarla por parte de una potencia exterior fueron despreciados en beneficio de personajes del partido con un conocimiento en el mejor de los casos sesgado, la información debía adecuarse en favor de las tesis de Hitler, distorsionando los informes de la inteligencia alemana. (se analizará más adelante).

Aunque se hubiera obviado la falta de información veraz sobre la economía soviética, es sorprendente la poca atención que se prestó a la planificación y al funcionamiento de esos recursos una vez hubieran caído en manos alemanas. Un descuido que al igual que la miopía sobre los ferrocarriles y comunicaciones soviéticas se pagaría con creces una vez comenzara la campaña. 

También sorprende que no se hubieran extraído lecciones de la breve ocupación de las Potencias Centrales en 1917-1918 de Ucrania, países bálticos y otras zonas de Rusia durante el derrumbe del imperio zarista sobre la factibilidad de la explotación económica. Ya entonces los imperios austrohúngaro y alemán extrajeron muy pocos beneficios de esa ocupación pese a los esfuerzos para apropiarse de cereales y otros productos agrícolas para las hambrientas poblaciones alemana y austrohúngara (aún así Ludendorff pudo sostener a sus ejércitos. Nota del editor del blog).


"Coro de vasallos totales", caricatura de 1941


Geografía económica de la URSS

Es importante comprender la geografía económica de la Unión Soviética en los momentos previos a la invasión alemana. Esta geografía estaba condicionada no solo por la localización geográfica de los yacimientos minerales, centros urbanos, la industria y agricultura sino por las redes de transporte y sus correspondientes flujos de mercancías, insumos y materias primas. Debido en parte a los años de aislamiento y enfrentamiento político con Occidente había poca conexión entre la red ferroviaria soviética y las occidentales. Además debido a que los países bálticos y Polonia adoptaron el ancho de vía europeo, la anexión de estos países en 1940 supuso un problema añadido al tener que efectuar innumerables transbordos entre la antigua red ferroviaria soviética y las de los países de Europa Oriental.

Los intercambios comerciales con el exterior que requerían volúmenes importantes como el petróleo, cereales, minerales se efectuaban vía marítima por el Mar Báltico y el Mar Negro. Los puertos en el Extremo Oriente soviético eran en general pequeños, cerrados muchos meses por el hielo, demasiado lejos de las zonas productoras como para manejar fletes importantes. No obstante los puertos como Leningrado, Odessa u otras ciudades eran puertos de reexpedición de bienes producidos muchas veces a miles de kilómetros, lo que requería una buena logística entre las zonas productoras y de expedición. Los volúmenes exportados en los años treinta por la URSS no habían sido en cualquier caso notables y se concentraban en unas pocas materias primas básicas como petróleo, algunos minerales, algo de madera y cereales. En cualquier caso eran cifras reducidas comparadas con las importaciones que manejaban puertos como Amberes, Rotterdam o Hamburgo en Europa Occidental. Eran exportaciones que habían sido realizadas por el gobierno soviético para conseguir las ansiadas divisas, maquinaria y tecnología para industrializarse en los años treinta. Con las convulsiones políticas de finales de los treinta empezaron a perder importancia hasta convertirse en cifras de muy poca cuantía. La URSS era a todos los efectos a finales de los años treinta un país casi autárquico y este carácter iba a agudizarse tras el inicio de la Segunda Guerra Mundial.


Dos diseños de Windows TASS, No. 1036 y 1181, reparación y transporte de armamentos en las vías ferroviarias.

La URSS al igual que los países de Europa Occidental y EE.UU. compartían varios parecidos en su infraestructura de comunicaciones pero con características propias. Más de un tercio del flete total ferroviario estaba dedicado al transporte de carbón desde las cuencas mineras para su distribución por todo el territorio. Las distancias a recorrer eran mucho mayores. En Europa no era habitual que el carbón viajara más de 500 km desde bocamina hasta las industrias o ciudades donde era consumido. En la cuenca minera del Donbass (o cuenca del Donets) que proveía del 56% del carbón soviético tenía que viajar a los centros industriales de Moscú o Leningrado distancias de 1.000-1.700 km, incluso más cuando eran zonas más alejadas. El petróleo que era extraído en un 86% en el Cáucaso tenía que viajar hasta Moscú, Kiev o Leningrado distancias de unos 2.200-3.000 km y distancias superiores a otros centros industriales. En esa época no había casi oleoductos y el gas se quemaba en el propio yacimiento, la mayor parte del petróleo era transportado en gabarras por el Caspio y el Volga para su posterior procesado en refinerías del Volga Medio o los centros industriales de Moscú y otros sectores. Otra parte, por oleoducto o ferrocarril a los puertos del Mar Negro y a Ucrania. En cualquier caso la logística para transportar a gran escala a Europa Occidental era completamente insuficiente por falta de oleoductos, terminales de gran capacidad, buques tanque, etc.

A pesar de las dificultades, la URSS administraba su sistema de transportes de forma eficiente en un vasto territorio pero con escasa conexión al exterior (el servicio de transporte de pasajeros era malo, escaso y lento). Las operaciones ferroviarias eran capaces de mantener la industria suministrada con todo tipo de materias primas. Esto era el resultado de la inversión en material rodante y construcción de líneas durante los años treinta en la Unión Soviética, justo al contrario que lo ocurrido en el Reich donde el Deutsche Reichsbahn (DRB) había sido arrinconado ante las prioridades del rearme impuestas por Hitler. 

Paradójicamente la URSS entró en la II Guerra Mundial con un material rodante bastante moderno y una infraestructura que pese a sus limitaciones se reveló, a su manera, eficaz en el gran esfuerzo industrializador (el sistema ferroviario soviético tenía 102.000 km de trazado, 28.000 locomotoras y 800.000 vagones, más que Alemania, en todo).

Una cuestión que los alemanes no fueron capaces de percibir, al igual que muchos observadores occidentales, es que el sistema ferroviario alemán con miles de kilómetros trazados, miles de locomotoras y decenas de miles de vagones, era más denso al sistema soviético, pero éste último era capaz de lograr un transporte de mercancías similar a los EE.UU. Los ferrocarriles soviéticos no disfrutaban de la avanzada tecnología del material americano, pero sus grandes trenes con un gran número de vagones a una velocidad menor que los trenes alemanes eran capaces de manejar tonelajes muy superiores, así como una concentración en el tráfico de mercancías y una asignación de recursos al tráfico de pasajeros mucho menor. (Walter Scott Dunn: The Soviet Economy and the Red Army, 1930-1945 (pág. 194-200) ‪Greenwood Publishing Group, 1995)‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬

Los trenes soviéticos de mercancías marchaban a la moderada velocidad media de 23 km/h ante los 40 km/h a la que iban los trenes alemanes en 1940. Cuando Alemania invadió la URSS zonas ferroviarias de Polonia, Ucrania, países bálticos eran zonas todavía bastante desconectadas con el resto de la URSS. De hecho los alemanes tuvieron que reconstruir toda la red en una profundidad de 600 km hasta que llegaron a una red más densa y con más capacidad en Kiev, Krivoj Rog y Ucrania oriental. (Axis Forum: German Railways in the East)

Otra cuestión insuficientemente estudiada por los alemanes es que esos ferrocarriles consumían una enorme cantidad de carbón, carbón que lógicamente habría que suministrar para poder operar los ferrocarriles soviéticos, fuera quién fuera el gestor de los mismos. Así en 1940 en la industria del transporte, 90% era el ferrocarril que consumía 49,5 millones de toneladas de carbón, es decir, el 30% de la producción total soviética. (Ernest W. Williams Jr.: Freight Transportation in the Soviet Union: A comparison with the United States. Princeton University Press 1959).

En cualquier caso, la nueva zona fronteriza en realidad planteó muchos más problemas de comunicaciones e impedía el transporte de grandes volúmenes de mercancías, al menos en el corto plazo, para suministrar materias primas en cantidades suficientes a la Europa ocupada. En 1949, un estudio de la USAAF sobre la capacidad ferroviaria en Europa oriental señalaba que el transporte militar de grandes contingentes desde Moscú hasta Alemania Oriental tenía un cuello de botella al este del Vístula, exactamente como lo encontraron los alemanes en 1941.


"El camino de la muerte esta limpio". Windows TASS-Kirtag, No. 34


Inicio de la campaña militar y conquista

El 22 de junio de 1941 comienza la gigantesca campaña militar de conquista de la URSS. Lógicamente las regiones conquistadas difieren económicamente unas de otras lo que conllevará diferencias en su administración económica. Además dentro de esas conquistas hay territorios recientemente absorbidos por la URSS o bien zonas con población no rusa y por tanto más contrarias a la administración soviética. El avance inicial fue fulgurante en los países bálticos, Rusia Blanca y Ucrania Occidental, pero pronto se estancó a finales de julio. La conquista de Ucrania Oriental, el principal área carbonífera e industrial no se consiguió hasta octubre-noviembre de 1941 y algunos distritos no serían conquistados hasta el año siguiente. La deseada penetración en el Cáucaso no tuvo lugar como consecuencia de los reveses alemanes a finales del otoño de 1941 y los soviéticos tuvieron tiempo para evacuar a gran parte de la industria debido a este retraso en el calendario operativo alemán.

A finales de 1941 los alemanes habían conquistado una zona que proveía a la URSS de preguerra de un buen porcentaje de cereales, carbón, acero, manganeso, aluminio y poco petróleo (Rolf-Dieter Müller: Die Deutsche Wirtschaftspolitik in den besetzten sowjetischen Gebieten 1941-1943, pág. 38. Las cifras totales de producción de cereales en 1940 consta en: ‪Paul R. Gregory‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‪, Robert C. Stuart‬: Soviet Economic Structure and Performance: Harper & Row 1981. Las otras cifras de Rolf-Dieter Müller‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬‬)

Se pensaba que la Unión Soviética sería incapaz de continuar la guerra a gran escala debido a la pérdida de toda esta capacidad industrial y agrícola. Para esas fechas se había conquistado un 30% de la red ferroviaria soviética si bien apenas se había capturado material rodante (para convertirlo al ancho europeo) que no podía atender la demanda de un territorio tan vasto (Hans Potgiesser: Die Deutsche Bahn im Ostfeldzug (pág. 33-48) Scharnhorst Buchkameradschaft. Neckargemünd 1960).

Casi todo el litoral báltico había sido conquistado, la resistencia de Leningrado y el minado del mar dificultaban el transporte marítimo en la región. En el mar Negro la mayor parte de los puertos continuaban en manos soviéticas (Odessa caería en octubre y Sebastopol más tarde). Desde el punto de vista económico solo el ferrocarril era una alternativa viable.



Caricaturas de arriba y medio, de la Serie "Lápices de Lucha" No. 59 y 60, tienen el mismo título: "La odiada cárcel de los pueblos del `Nuevo Orden" de Hitler. Sobre estas líneas "Historia de una cultura física" (Lápices de Lucha No. 26) y,  "Epidemia en el ejército alemán". B.I. Prorokov, de la Serie "El Reflector" No. 1 (23 febrero 1942)

En el verano de 1942 los alemanes lanzan su segunda ofensiva en el sur de la URSS en búsqueda del petróleo del Cáucaso. Se efectuaría una penetración profunda hasta Stalingrado en el Volga. A finales de 1942 se había conquistado un 40% de la red ferroviaria soviética. Los territorios conquistados en la ofensiva de verano no contaban con industrias de importancia si exceptuamos algún centro industrial como Stalingrado, las estepas del Don y del Cáucaso norte se componían de una zona agrícola de bastante calado.




¿Cuál será el futuro para mí?, 1944


El encontronazo con la realidad: Política de Tierra Quemada

Desde los primeros días de la invasión alemana se nombró un Consejo de Evacuación, liderado por Stalin. El 4 de julio se encargó a Vozneseskii, director del Plan Quinquenal, organizar la evacuación de la industria y sus trabajadores. Numerosas fábricas sacrificaron producción, cerraron y fueron evacuadas en agosto. Los trenes empleados para movilizar al Ejército Rojo se movían para evacuar la industria hacia el este. Cientos de miles de vagones se utilizaron para evacuar la industria hacia regiones como los Urales, Siberia Occidental, Asia Central, Kazajistán, Volga Medio, Extremo Oriente soviético. Se dio especial prioridad a la evacuación de la industria pesada, de ingeniería y metalúrgica aunque ningún sector quedó exento.

La evacuación de la industria pesada y de ingeniería vino acompañada por la reconversión de la producción a armamento cesando la producción de vehículos civiles. Las fábricas de tractores fueron reconvertidas en fábricas de carros de combate y las fábricas de vehículos fabricaron camiones y tanques ligeros. La producción de material ferroviario cesó en favor de la fabricación de material bélico (Walter Scott Dunn: The Soviet Economy and the Red Army, 1930-1945 (pág. 196-200) Praeger Pub. 1995).

Los soviéticos practicaron desde el principio una política de tierra quemada generalizada de todas las instalaciones industriales, almacenes y, en general, de cualquier bien o instalación que fuera de utilidad al invasor, destruyéndolas por completo o inutilizándola en la medida de lo posible si la evacuación no podía hacerse. La voladura de puentes de todo tipo, de presas hidroeléctricas y en general de cualquier infraestructura de comunicaciones, generación de electricidad e instalaciones fabriles y mineras. Estas órdenes se cumplieron escrupulosamente desde los primeros días de la invasión. Los alemanes no solo tenían que reconstruir a toda prisa la infraestructura ferroviaria, material rodante, depósitos, puentes, sino que se encontraron con una destrucción casi total del resto de instalaciones fabriles y mineras. Además, se evacuaron a nada menos que 16,5 millones de personas con especial atención a los trabajadores especializados.

A pesar del impresionante avance alemán, la política de tierra quemada soviética y la propia intensidad de la lucha limitó la captura de material rodante soviético que hubiera podido aminorar los problemas logísticos alemanes. La cifra de material rodante capturado por los alemanes fue insignificante. El informe del Ejército del 1 de noviembre de 1941 establecía la cifra en 231 locomotoras y 2.237 vagones capturados, una cifra irrisoria. A finales de 1941 se había capturado un tercio de toda la red ferroviaria soviética pero la cantidad de vagones para atender las necesidades militares y económicas eran insuficientes. Si no se podía atender la demanda militar es evidente que no había prácticamente flete ferroviario para las necesidades económicas. 


"Fritz's Caftan", TASS No. 747 (23 junio1943), Kukryniksy. Texto: "Las tropas de asalto van al frente, / así que el alemán se baja para arreglar la barandilla. / En el hierro clava un clavo. / Pero de repente, ¡una explosión, fuego y polvo! / Una fuente de metralla y fuego: ¡los partisanos han volado la línea! / Sin tomarse tiempo para tomar aire, / el alemán vuelve a reparar los rieles. / En el hierro clava más clavos. / Pero de repente, ¡una columna de tierra vuela! / Sus oídos zumban, / Sus ojos pican. / ¡Los partisanos han volado la línea! / ¡Qué puedes hacer! A pesar del dolor / El trabajo debe comenzar de nuevo. / Con el martillo, el alemán golpea el hierro, / pero luego hay un golpe final. / Los escombros vuelan como una bandada de pájaros. / Y hacia arriba, con ellos, vuela Fritz. / La tropa de partisanos soviéticos / ha logrado el plan a la perfección.


Durante el invierno de 1941-1942 alrededor del 70% de las locomotoras alemanas en la región se encontraban inutilizadas o en reparación debido a los rigores invernales, al estado de destrucción de la red ferroviaria y la desarticulación de las comunicaciones. Prácticamente todos los puentes que atravesaban los grandes ríos como el Dnieper, Desná y otros habían sido destruidos lo que obligaba al transbordo de los convoyes ferroviarios en barcazas hasta que los puentes hubieran sido reconstruidos. (Hans Potgiesser: Die Deutsche Bahn im Ostfeldzug. pág. 140-141;37-47. Scharnhorst Buchkameradschaft. Neckargemünd 1960).

Las granjas colectivas evacuaron todos los alimentos y almacenes que pudieron y destruyeron el resto. Obviamente la población local que quedaba atrás no veía esto con buenos ojos que destruía sus medios de vida y les condenaba al hambre.

A pesar de la desorganización causada en las comunicaciones por los ataques de los partisanos no fueron de las principales razones del fracaso alemán inicial en la explotación económica. Hay varias razones que lo explican:

- La mayor parte de los contingentes partisanos se encontraban en las zonas boscosas de las retaguardias de los Grupos de Ejército Norte y Centro. Ucrania al carecer de esas masas boscosas no podía albergar grupos guerrilleros importantes. Esas eran precisamente las zonas agrícolas deficitarias.

- Hasta el otoño de 1942 la mayoría de grupos partisanos libró una difícil existencia con escasez de armas, suministros, radios, entrenamiento, etc, de manera que gran parte de los esfuerzos fueron de mera supervivencia en especial durante los duros meses de invierno.

A partir del invierno 1942-43 es cuando la multiplicación de los grupos guerrilleros y su mayor efectividad táctica comienza a convertirse en un verdadero quebradero de cabeza, más por la interferencia de las comunicaciones que por la distorsión de las instalaciones productivas. A pesar de eso la mayor parte de problemas se da en los sectores anteriormente citados con Ucrania más afectada.


Carteles de Ventanas TASS que hacen referencia a la lucha de los partisanos. La primera a la izquierda dice: "¡Gloria a nuestros partisanos y partisanas!",_P. Alyakrinsky

El calendario de la conquista alemana influyó en la evacuación y destrucción de material, infraestructura, así como personal de las empresas agrícolas. El rápido avance alemán se produjo en Bielorrusia o Ucrania occidental, regiones relativamente pobres mientras que se estancó en el Dnieper y no fue hasta el otoño de 1941 cuando se penetró finalmente en las tierras más ricas, lo que dio tiempo a la administración soviética a evacuar todo lo que se pudo. Algunas de las zonas agrícolas como la estepa del Don o el Cáucaso norte no cayeron en manos alemanas hasta el verano de 1942.

Los yacimientos petrolíferos fueron saboteados a conciencia, algunos como Maikop en fechas tan tempranas como el otoño de 1941 a pesar de que los alemanes se encontraban a más de 400 km. En el verano de 1942 ante el avance alemán en el Cáucaso se volvió a terminar de destruir estas instalaciones. Los otros yacimientos de importancia como Grozny o el mayor como Bakú sufrirían todo tipo de sabotajes a pesar de que los alemanes nunca llegaron allí. (William Moskoff: The Bread of Affliction: The Food Supply in the USSR During World War II (pág. 72) Cambridge University Press 1990. Y, Leonid D. Grenkevich, David M. Glantz: The Soviet Partisan Movement, 1941-1944: A Critical Historiographical Analysis. Frank Cass Pub. 1999). 


Próxima entrega: La administración de los territorios ocupados...

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*Este artículo es continuación de:Barbarroja. Colonialismo y expolio nazi en la Unión Soviética

Fuente para el presente artículo:

Foro IIGM

22 marzo 2022

La Guerra de los Carteles...

...Durante la "Guerra Fría" 


V. Zhelobinsky. "Nuestro Objetivo - Paz!". 1967


por Tito Andino


Nuestra "Guerra de los Carteles" no se refiere a las luchas intestinas entre organizaciones criminales, ni se trata de telenovelas colombianas sobre "El Cartel", vamos a tratar una "corta" recopilación de carteles de propaganda de la guerra informativa o desinformativa -según la posición que adoptaron las partes en disputa- durante ese largo periodo conocido como "Guerra Fría".


Una nueva "Guerra Fría" se ha desatado en Europa, los protagonistas los mismos de hace 70 años, y para colmo, ayer como hoy, algo tiene que ver con NAZIonalismo, siendo otros factores como el económico los determinantes. Bueno, hoy no "hablaremos" de política.


¿Les recuerda algo de actualidad los colores de las caricaturas? Estos premonitorios trazos son de 1964 sobre la OTAN corresponden al artista ucraniano Mark Aleksandrovich Abramov, mundialmente conocido como MOA. Izquierda: "Dentro de la cocina de Berlín Occidental"; y derecha: "Curso Intensivo".  

Siempre me ha interesado la "moda" retro, el vintage artístico, evidentemente la sátira política es de mi preferencia, reflejado en muchos artículos como la serie de grandes batallas de la segunda guerra mundial en caricaturas. Sobre mis reflexiones y afectos "políticos" los he dejado plasmados en el artículo "Humor político de un ´belicoso´ bloguero".

No hay duda al respecto, los rusos o soviéticos del pasado fueron los supremos maestros del humor antinazi. El lector tenga la seguridad de que si los Estados Unidos y el Reino Unido hubiesen liderado la guerra de caricaturas también gozarían de la misma relevancia que damos a su mejor Aliado de aquellos días, la URSS. Y lo mismo ocurrió en la posguerra (Guerra Fría), los caricaturistas soviéticos fueron insuperables.

 

V. Menshikov, en "Quiere cruzar la frontera".1968

Y eso no quita que siga siendo de mi interés los artistas anglo-estadounidenses, aquí hemos publicado trabajos artísticos de Daniel Robert Fitzpatrick, se ha publicado bonitas series de tarjetas postales made in USA, hasta recopilamos el humor negro anti-japonés de "Tokio Kid Say", una colección de portadas de la revista canadiense "Star Weekly", ni que decir del maestro mexicano contratado por los USA para ridiculizar a Hitler, Antonio Arias Bernal, etc., y todavía están en carpeta los trabajos de los estadounidenses Anne Mergen y la voluminosa serie de caricaturas de guerra de Theodor Geisel, conocido como Dr. Seuss. Han aparecido publicados en algunos artículos del blog obras de los caricaturistas políticos británicos Leslie Gilbert Illingworth y David Low; del casi desconocido artista alemán en el exilio Robert Hans Olschwanger. etc, etc. 

Y para que no me odien tanto mis "amigos" neonazis también recopilamos el humor nazi anti Churchill de la revista "Lustige Blätter", y por ahí les tengo reservado otras sorpresitas a mis mejores "enemigos", haber si con eso la paliza que me tienen ofrecida por ridiculizar a su fuhrercillo se ablanda un poco. Eso si, advirtiendo que el "humor" nazi (salvo excepciones) puede producir aburrimiento por insípido y nefasto (hasta para eso eran muy serios los nazis).


La "Asistencia Económica" estadounidense a través de su existencia se refleja en este cartel de 1968. Nótese que el mensaje bien puede representar a las actuales "ayudas" económicas militares en países como Ucrania, Afganistán, Irak, etc. La obra corresponde al artista búlgaro Kirill Georgiev.

En fin, ¿no pretenderán que bote al tacho de la basura el inmenso catálogo de arte soviético antinazi, si son verdaderas obras de arte, por el hecho del conflicto político-militar entre Rusia contra Ucrania-OTAN? En serio, no me gustaría para nada la idea de visualizar un escenario de sátira política en que el fondo sea un negro panorama post-apocalíptico. Anhelo -como la mayoría- que esta locura (el conflicto en Ucrania) termine ya, no solo con el cese de hostilidades...

Mi interés por la sátira política viene desde la pubertad, tengo grabado en mi mente una caricatura del ya lejano 1982 publicada en un periódico de mi país de origen, refería al ex primer ministro israelí Menachem Begin, responsable de permitir la entrada de la milicia "Fuerzas Libanesas de la Falange" para perpetrar la masacre en los campamentos de refugiados palestinos de Sabra y Shatila (16 septiembre 1982). Dado que me es imposible encontrarla (solía recortar las viñetas publicadas en la prensa) he realizado una cercana recreación de como la guardo en mi disco duro (cerebro). Begin, mirando el retrato de Hitler, el texto si que no se me perdió, decía: "Maestro genocida, ya nada tenemos que envidiarte". 



Insisto, mi interés es artístico. Durante la Guerra Fría sin duda una obscura época de la política internacional, como también lo fue la segunda guerra mundial, el arte y humor político de las dos superpotencias nucleares (USA/URSS) fue una constante en la lucha contra el "terror rojo" o contra el "criminal sistema de explotación capitalista", como usted lo vea según su bando de preferencia.


Joseph Efimovsky, artista de Leningrado (San Petersburgo) presentó "Ignición" en 1968

¿Quién ganó la guerra de los carteles? El status quo se mantuvo, pero, sin duda, el bando soviético tanto por creatividad, producción y mensaje fue superior, igual como hizo trizas al nazismo con la ridiculización de Hitler y la invasión alemana de Europa. Los políticos en Washington tuvieron que recurrir al cine y a los noticieros para enderezar la balanza.

 


Esto también debe hacernos recordar la prolifera producción de carteles de la España Republicana, muy vistosa, arte en su sentido literal ante esa insulsa, sosa, desabrida, inexpresiva propaganda naZionalista. El arte popular no gana guerras claro está, no le sirvió a la República para ganarla, pero ese arte perdura en el presente como expresión de rebeldíaEn ese sentido, si que la caricatura soviética consiguió su objetivo: Ridiculizar a un formidable y terrible enemigo, hizo que la gente no tema a los nazis, se riera de ellos y los enfrentara con determinación.


Carteles de la España Republicana


Las bellas artes como instrumento de propaganda puede concienciar a sectores importantes de la sociedad, muchas veces no se necesita ser un docto en política para su comprensión. Si bien durante la Guerra Fría los bandos estigmatizaron y ridiculizaron a sujetos o símbolos nacionales o culturales, no cabe duda que dejó grandes enseñanzas y mensajes. 

Naturalmente, existe mucha gente que esto les resulta ridículo, horripilante (el arte satírico), trivial e infantil... para gustos y sabores.... Si continúo con este empeño es porque hay miles (sin exagerar) de lectores que les encanta estas "niñadas" (La entrada "La batalla de Stalingrado en caricaturas" ha sido visitada en más de cinco mil ocasiones). Cómo no seguir -a veces- "matando de aburrimiento" con caricaturas para explicar puntuales hechos históricos! Además, a mucha gente no le gusta leer pero se instruye a través de documentales y/o explicaciones gráficas de un episodio del pasado reciente y para ese público se dedica parte de nuestras publicaciones. 


Dos caricaturas que nos recuerda la actual crisis ucraniana. A la izquierda, Ernst Gelms: "Alimentando" (1954) y V. Fomichev en "Amigos" (1966)

Bonitas banderas de éstos integrantes del batallón "Azov". Se aprecia banderas de la OTAN, neonazis y nazis. ¿Ninguna bandera oficial de la República de Ucrania?. ¿Y el amor a la bandera patria? 

Occidente (OTAN) parece no tomar en serio que Ucrania adolece un serio problema con organizaciones neonazis, las ha tolerado y entrenado con un solo propósito: provocar a Rusia. Ahora resulta que Europa no quiere recordar que hicieron los nazis en sus países y en la propia Ucrania con los colaboracionistas locales, despreciando a quienes realizaron el mayor sacrificio para liberarla. Qué lástima, la política del Gran Hermano reescribiendo la historia.

El siguiente material satírico-humorístico de hace más de medio siglo refleja algo que a la gente de Europa pretenden hacernos olvidar o ignorar.


A. Krylov, "Beneficios operacionales",1961 y, B. Shirokorad, "Timbradores de la Guerra",1962



D. Oboznenko, "Nuevos crímenes", 1969; y, B. Semenov "Incensario",1961



D. Oboznenko, "Imperialismo",1962; y, M. Abramov, "Coqueteo atómico",1969



M. Abramov, "Esperando lo prometido", 1969; y, M. Abramov en "Desfachatez que traspasa fronteras",1969


E. Rabinovich, "Vigilancia de la democracia",1968

Dicho esto, quedan "advertidos" que la "Guerra de los Carteles en la Guerra Fría" continuará en este medio. Aparte de este artículo de introducción, se posteará al menos dos entradas más, una dedicada exclusivamente a los carteles de propaganda de EEUU y Occidente; y, otro, dedicado a los carteles soviéticos, con eso se intentará equilibrar la balanza y para que no me llamen hijo de Putin...


Qué la paz reine en sus espíritus en estos convulsos tiempos políticos. Todo indica que la única manera de que la paz reine es por medio de la disuasión nuclear. No hay de otra. Amén.


M. Mazrucho, "Caminantes de la cuerda" (OTAN), 1959

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17 marzo 2022

Barbarroja. Colonialismo y expolio nazi en la Unión Soviética



"Frente al cuadro robado". Ilustración de K. Eliseev, 1943

por Tito Andino


Entre noviembre de 2015 y enero de 2016, se publicaron una serie de entradas en la página web "FORO Segunda Guerra Mundial", un trabajo de recopilación y resumen de numerosas fuentes en otros idiomas referentes a un punto concreto: La explotación económica alemana de la URSS desde 1941, tras la invasión germana conocida como "Operación Barbarroja". 

Previamente, antes de enfocarnos en ese trabajo en próximas entradas, es importante recalcar, una vez más (lo repito con frecuencia en varios post), que todos los conflictos bélicos son disputas por intereses económicos y geoestratégicos programados por los auténticos señores de la guerra, poder financiero e industrial, en nuestro caso -IIGM-, junto a la más retrógrada nobleza europea que perdura en el tiempo, secundados por una corrupta élite política y fanáticos belicistas tanto civiles como militares. 

Había preguntado (en otras ponencias), ¿quién gana en una guerra, aún perdiéndola? Los industriales y banqueros, solo recordemos a los banqueros e industriales nazis que ayudaron a reconstruir Europa luego de la gran matanza que auspiciaron.


               Fascismo - el enemigo de la cultura, 1939, de V. Prorokov


Una guerra no se gana solo en el campo de batalla, ganar una guerra exige un poder económico combinado con la producción industrial que la sustenta. Los imperios hacían la guerra para seguir manteniendo el status quo, es decir la explotación económica de sus mercados coloniales y eso continúa en la actualidad con otro nombre, globalización


Fragmento de la obra de Pavel Sokolov-Skalya, para Ventanas TASS, No. 946, 1944, "El resultado final de la cultura fascista". Representa al artista (pintor) Ilya Repin, "Él creó, pero éste pisoteó". "La malicia del monstruo alemán es inútil: el genio del pueblo ruso es inmortal", dice la parte final de esta litografía que en su totalidad (son tres fragmentos) mide 2.22 m x 82 cm. Donación de la Sociedad de Relaciones Culturales con el Extranjero de la URSS, 2010.176 al Instituto de Arte de Chicago


No filosofemos demasiado sobre el tema. No obstante, es necesario poner como antecedente la explotación económica alemana de los territorios ocupados por el Imperio Alemán en Europa del Este, Rusia incluida, durante la Gran Guerra (1914-1918) que en teoría funcionó mejor y en menos tiempo que la ocupación nazi de las mismas regiones desde 1939.


La explotación económica alemana del Este de Europa durante la Gran Guerra


Los objetivos bélicos de Erich Ludendorff consistían en establecer lo que sería una Gran Germania, la fuerza preeminente en el continente europeo. Ludendorff fue uno de los hombres más poderosos de Alemania, se convirtió en el único centro de influencia real en el país y de los vastos territorios ocupados donde se extendía su dictadura económica. Su socio militar, el mariscal Paul von Hindenburg compartía el plan de germanizar y colonizar grandes áreas de Europa central y oriental, como Polonia, los países bálticos, etc, es decir, el mismo objetivo de Hitler dos décadas después

El 19 de diciembre de 1917, Hindenburg declaró que quería las regiones bálticas con fines estratégicos para la próxima guerra. Para esas fechas la dictadura de Ludendorff controlaba toda Europa central y la mayor parte de Europa oriental, en Occidente aspiraba a la unión económica con Bélgica bajo una prolongada ocupación militar. Alemania mantenía una posición firme en el este de Francia, Ludendorff tenía planes para la incautación de todas las propiedades francesas en Alsacia-Lorena para destinarlas a los veteranos de guerra alemanes como compensación por sus sacrificios.

 

Ludendorff y Hindenburg

Ludendorff y Hindenburg planificaron explotar los recursos naturales, agrícolas y ganaderos de los territorios conquistados para el esfuerzo bélico alemán. Ya en septiembre de 1916, Ludendorff promulgó una ley de trabajo obligatorio, todos los hombres alemanes fueron empleados al servicio del estado, las mujeres a las fábricas de municiones. Ludendorff introdujo el concepto de guerra total en Alemania. En septiembre y octubre de 1916, Ludendorff ordenó a los gobernadores generales de Varsovia y Bélgica que instituyeran el trabajo forzoso, a fin de ayudar aún más a aliviar la escasez de mano de obra. La utilización por Alemania de lo que era efectivamente trabajo esclavo precedió al ascenso de Ludendorff al poder como el verdadero dictador económico del Imperio Alemán.

El embargo naval británico contra Alemania y Austria-Hungría, desde agosto de 1914 hasta ocho meses después de la guerra (julio de 1919) afectó duramente a los no combatientes. cientos de miles de civiles alemanes y de sus aliados murieron lentamente de hambre, pero quienes menos sufrieron fueron las tropas alemanas y austrohúngaras, relativamente bien alimentadas en las zonas ocupadas

En diciembre de 1917 Ludendorff expuso sus términos de paz con la nueva Rusia bolchevique, Ludendorff quería gran parte del flanco occidental del antiguo Imperio Ruso, incluía regiones que se extendían desde el Báltico hasta el Mar Negro. El liderazgo militar alemán codiciaba el petróleo, la madera, los depósitos minerales y el grano de estas regiones, lo que garantizaría que Alemania pudiera resistir fácilmente un bloqueo británico en un futuro conflicto. Iguales pretensiones se plantearon iniciado 1918 sobre el alcance de las políticas imperiales de Alemania respecto a Polonia. 

En las zonas conquistadas Ludendorff había decidido que Alemania sacaría todo lo posible de los territorios ocupados y los administraba con mano despiadada. Se ocupó de que Alemania recibiera grandes cantidades de chatarra polaca, latón, cobre, pieles y cueros. Ordenó la requisa de los caballos de los granjeros y campesinos, a pesar de las penurias de la gente de las regiones ocupadas. Ludendorff ordenó emitir monedas locales, percibió impuestos y derechos de aduana, nacionalizó las industrias en masa y las puso bajo su dominio. Creó monopolios de cigarrillos, alcohol, sal, fósforos y dulces. Fundó una cadena de periódicos y los sometió a estricta censura. Perseguía alcanzar estándares de eficiencia alemana en las zonas ocupadas imponiendo controles estrictos sobre la agricultura enviando arados a motor, maquinaria agrícola y semillas desde Alemania para aumentar las cosechas. Se establecieron empresas alemanas para cultivar las áreas colonizadas, mientras que se realizó un censo del ganado de los campesinos... Todo esto en teoría, en la práctica sucedió lo mismo que pasó con la invasión nazi del Este de Europa en 1939; pero, destacando que en un corto tiempo los logros de Ludendorff fueron más rentables que las conquistas nazis

Ludendorff habló sin rodeos, quería "una Patria mayor y de adquisiciones territoriales que compensen al pueblo alemán por sus sacrificios. Si Alemania hace la paz sin lucro, Alemania ha perdido la guerra". Como humillación para Rusia, y para demostrar su desprecio por el bolchevismo, Ludendorff concedió a Finlandia, Polonia y Ucrania su independencia, todas antes parte del Imperio ruso, mientras que Estonia y Letonia serían ocupadas por el ejército alemán. Ludendorff también dirigió su ira hacia Rumanía, insistió que Rumanía se convierta en un satélite alemán con un régimen títere, los rumanos inesperadamente se unieron al bando Aliado en agosto de 1916.  (Tema ampliado en: Colonialismo alemán en Europa central y oriental durante la IGM y en Las políticas expansionistas de la dictadura de Ludendorff en Europa)


Explotación económica de la URSS por parte de la Alemania nazi



Tras el impulso arrollador de Barbarroja, luego paralizado por el ejército rojo, el 13 de noviembre de 1941 tuvo lugar una importante conferencia en Orsha - Bielorrusia. Ahí se discutió si la Wehrmacht reanudaría o no su avance sobre Moscú o la alternativa de pasar a posiciones defensivas durante el invierno. Ritter von Leeb y Gerd von Rundstedt eran partidarios de una línea de defensa sólida en los territorios conquistados en la URSS. Fedor von Bock, con una ambiciosa opinión personal diferente a sus colegas y jefe del Grupo de Ejércitos Centro, tenía la misión inicial de capturar Moscú llevando a una conclusión épica de la guerra, ignoró el desgaste de su ejército, la resistencia rusa y el factor clima, insistiendo que debía continuarse la marcha hacia Moscú. Hitler apoyó esa postura.

Hemos abordado en otros temas el fracaso de Barbarroja, a pesar de haberse apoderado de una masa territorial más grande que Europa occidental. ¿Cómo explotarla? Se había subestimado la capacidad para administrar esas tierras, por ejemplo, la red de carreteras soviéticas era muy inferior a las occidentales y ese fue un obstáculo para el invasor cuando llegaron las lluvias en octubre de 1941. Por otro lado, los nazis enfrentaron una gran resistencia debido a la brutalidad de las nuevas autoridades en las regiones ocupadas. La Wehrmacht fue recibida en Ucrania como liberadora por un buen segmento de la población, la desilusión fue casi inmediata al desvelarse el verdadero rostro de la ocupación nazi, la mayoría de potenciales aliados se convertirían en enemigos implacables.

Un mes antes de iniciarse Barbarroja, Hitler declaró que los comisarios políticos soviéticos debían ser liquidados por miles; de inmediato (13 mayo 1941) el mariscal Wilhelm Keitel emite la "Orden de los Comisarios", tras su captura, todos los comisarios soviéticos deben ser ejecutados sumariamente, la orden abarca también el fusilamiento de civiles sospechosos de cometer delitos contra la Wehrmacht, los soldados que cometieran crímenes contra no combatientes no serían procesados.


Fragmento de otra obra de Pavel Sokolov-Skalya, para Ventanas de TASS,  "Iasnaia Poliana, Taganrog y Klin", TASS No. 30, 1941. Los nazis saquean y destruyen sitios culturales, incluidas las casas de Tolstoi, Checkov y Tchaikovsky 


En fin. Es difícil señalar por este medio todas las razones de la incapacidad alemana para lograr sus objetivos en los territorios ocupados de la URSS. No hay una sola causa, son una serie de factores, cada uno tan importante como el otro. Lo que está claro para los historiadores es que "la planificación estratégica de Barbarroja era inadecuada y amateur. ¿Fue el fanatismo y la fe ciega de ínfulas guerreras y raciales de los hitlerianos lo que les llevó a esa falta de sentido común? Barbarroja revela un exceso de confianza patológico". Los detalles de inteligencia se elaboraron mal. Las estimaciones sobre la capacidad militar soviética se basaron en conjeturas antes que en información confiable, simplemente se subestimó al enemigo.

"La planificación estratégica, de avanzar a lo largo de muchos cientos de kilómetros de terreno, era excesivamente ambiciosa hasta el punto de ser grotesca". Barbarroja requería una ofensiva en un frente extremadamente amplio, lo que sirvió para diluir la fuerza del ataque y dar tiempo al ejército soviético para recuperarse de los primeros golpes. Con la marca de Hitler por todas partes, el alto mando alemán había intentado alcanzar demasiados objetivos al mismo tiempo (Leningrado, Crimea, Cáucaso, Murmansk, Kiev, Moscú, Donbass)" (Shane Quinn "Consecuencias de la Conferencia de Orsha de noviembre de 1941 de la Wehrmacht").   

Entre los objetivos de la invasión estaba la anexión, saqueo y explotación de los territorios ocupados del Este. Los nazis establecieron la Oficina Económica del Este bajo autoridad del Reichsmarshall Hermann Goering quien informó al Ministro de Relaciones Exteriores de Italia, yerno de Benito Mussolini, conde Galeazzo Ciano, que “Este año (1941) entre 20 y 30 millones de personas morirán de hambre en Rusia. Tal vez sea bueno que así sea, porque ciertas naciones deben ser diezmadas. Pero aunque no lo fuera, no se puede hacer nada al respecto”.

Goering puso por escrito el 15 de julio de 1941 que: “El uso de los territorios ocupados debe hacerse principalmente en los sectores alimentario y petrolero de la economía. Llevar a Alemania la mayor cantidad posible de alimentos y petróleo: ese es el principal objetivo económico de la campaña”.


Tres caricaturas de TASS reflejan el saqueo nazi. Izquierda, "Fortuna fascista"; al medio, Pavel Petrovich Sokolov-Skalia, "Iasnaia Poliana, Taganrog y Klin", TASS No. 30, 1941. Los nazis saquean y destruyen sitios culturales, incluidas las casas de Tolstoi, Checkov y Tchaikovsky; a la derecha, Petr Ashotovich Sarkisian en "Historiadores fascistas del arte", TASS No. 612, 1942. Texto: La banda "buscadora de trofeos" de Ribbentrop / ha saqueado Europa, sus museos y sus palacios. / Ladrones experimentados,  / los malhechores fascistas se disponen / a diezmar los museos soviéticos. / En lugares donde el enemigo logró una victoria temporal, / Los "historiadores del arte" fascistas, / Esos sinvergüenzas, han robado / Pinturas, estatuas, columnas, azulejos- /Ejemplos de los tesoros culturales más raros, / Todo lo que coleccionaron nuestros antepasados, / Todo lo que nuestros padres nos dejaron... / Pero se acerca la hora terrible en que deberán pagar / Por los antiguos palacios en ruinas, / Por cada museo, palacio de cultura, iglesia nuestra. / Se verán obligados a gemir cuando caigan en nuestras manos- / Los ladrones organizados, / "Profesores y Doctores" / De la fascista "ciencia del ladrón" a-histórica- / Y ante el tribunal, el primero en presentar su defensa de ladrones / Será Ribbentrop, el "historiador del arte".


El método nazi de sistematizar el saqueo y administrar los territorios ocupados, denominado Plan Oldenburg, se basó en la creencia de que el Reich requería gran cantidad de alimentos y que la muerte de millones de rusos y judíos por inanición sería un efecto secundario; y/o con la despoblación de las regiones conquistadas, "utilizando el hambre como un proceso conveniente para el asesinato en masa. Cualquiera que sea el motivo principal, las perspectivas de los ciudadanos soviéticos lo suficientemente desafortunados como para caer bajo la ocupación nazi eran sombrías". (Shane Quinn, "La explotación económica de la URSS por parte de la Alemania nazi").

Y, lo peor era que no solo se trataba de saquear, estaba ordenado la destrucción de los "Bienes Culturales" que no podían ser trasladados. Las primeras informaciones detalladas las emitió el gobierno soviético, el 7 de enero de 1942, en un informe sobre las atrocidades alemanas, incluía la destrucción de bienes culturales en los territorios ocupados y recuperado por las tropas soviéticas en la contraofensiva de invierno. El informe describe una “imagen inaudita de saqueo, devastación general, violencia abominable, atropello y masacre, perpetrada por los ocupantes fascistas alemanes sobre la población no combatiente durante la ofensiva, ocupación y retirada alemanas”.


"Lección visual de objetos de historia", Yu. Ganf. Moscú, 1938

Dos caricaturas de la revista soviética "Krokodil" de 1941 y 1943 sobre el saqueo alemán de los bienes culturales de la URSS

Los nazis saquearon sistemáticamente los bienes culturales de los territorios ocupados. Varias agencias del  gobierno alemán compitieron por el botín, incluido el Instituto Rosenberg para los Territorios Ocupados; la Sociedad de Enseñanza e Investigación del Patrimonio Ancestral, supervisada por el Reichsführer-SS Heinrich Himmler; y el SS Sonderkommando Kuensberg, que dependía del ministro de Asuntos Exteriores, Joachim von Ribbentrop. Oficinas de campo y puntos de recolección con personal académico capacitado identificaban, inventariaban y enviaban artículos a Alemania y consintieron en la destrucción de museos. Los saqueos a gran escala disminuyeron cuando el equilibrio de poder en el frente oriental cambió, poniéndose los alemanes a la defensiva.


                   "Invasión". Pintura de Konstantin Vasiliev. Década de 1970


En el siglo XX la expansión oriental alemana bajo Ludendorff y Hindenburg se preocupó por la conquista, pero la suya fue más humana que la política nazi, ya que no descendió a la matanza generalizada de civiles o poblaciones judías. Ludendorff y Hindenburg buscaban apoderarse del ganado y caballos, mientras explotaban los extensos recursos agrícolas y forestales para el esfuerzo de guerra alemán. Mientras que, las divisiones de von Rundstedt que ocuparán toda Ucrania en 1941 ofrecieron a Hitler los recursos para saquearlos y convertirla en “el granero del Reich”. Con los nazis, por ejemplo, la política de Erich Koch, Gauleiter de Prusia Oriental y gobernador de la Ucrania ocupada, era “Nuestra tarea es extraer de Ucrania todos los bienes que podamos obtener, sin tener en cuenta el sentimiento o la propiedad del país. Señores: espero de ustedes la mayor severidad para con la población indígena”. 


"Despedida de la mujer eslava", pintura de Konstantin Alekseevich Vasiliev. Década 1970

Conclusiones

La invasión de la URSS de 1941 fue la causa de la desaparición del Imperio Alemán en 1945. Desde el punto de vista estrictamente económico, la invasión de la Unión Soviética fue un negocio totalmente desastroso. (Cita del autor de los artículos por venir sobre la materia. "Schwerpunkt").

"Si exceptuamos el manganeso no se  consiguieron cantidades apreciables de ninguna materia prima de importancia. Las requisas y entregas agrícolas de cereales y suministros alimenticios quedaron muy lejos de las expectativas y fueron mucho menos importantes que las conseguidas en Francia, Benelux o Dinamarca a pesar de su carácter draconiano y el grave perjuicio para los civiles soviéticos. Además, estos exiguos rendimientos lo fueron al precio de tener que invertir muchísimo esfuerzo y bienes de equipo que hubieran podido ser más rentables en cualquier país de Europa Occidental. El único apartado medianamente positivo fue que el Ostheer (Ejército del Este) fue capaz de autoabastecerse en gran medida con sus requisas sobre el terreno, pero en cualquier caso los problemas generados (partisanos, desafección de la población local y dislocación de la economía) superaron los posibles beneficios.

La ceguera, prepotencia, ignorancia, fanatismo y absoluto desprecio por la vida humana de Adolf Hitler fueron los que ocasionaron la mayor aventura y fracaso militar de la historia. El fracaso en la explotación económica de la que debería haber sido la joya de las colonias alemanas hay que buscarla en última instancia en el propio Hitler. Su ignorancia sobre la economía era casi total: su creencia que la mera posesión de los recursos materiales bastaba para conseguir sus propósitos, su rechazo absoluto a cualquier alternativa que no encajara con su visión predeterminada y preindustrial de la historia es la que explica el por qué de su colosal fracaso. Su desconocimiento y rechazo sobre las posibilidades del comercio internacional, de la interdependencia de los factores de trabajo y capital, de las limitaciones de la logística, etc, prueban que su gran apuesta para resolver el dilema económico y estratégico de Alemania era una completa entelequia sin ninguna base factual. Los continuos vaivenes en la política económica hitleriana durante la guerra prueban que toda su estrategia estaba construida sobre un castillo de arena, sin un análisis coste-beneficio verdadero y siempre con presupuestos optimistas y sobrevalorados. La ocupación de la URSS no fue una excepción a este diletantismo y catastrófico estilo de mando.


Izquierda: "El verdugo principal" de Ilya Kleiner. Derecha: V. Ivanov, "Los alemanes tendrán que pagar". 1944

Los esbirros y comisarios políticos de Hitler fueron en líneas generales unas nulidades, algunos como Heinrich Himmler entregándose a delirantes experimentos de reasentamiento poblacional y colonial. Estos además de fracasar por completo engendraron una mayor oposición si cabe entre las poblaciones ocupadas. En realidad, la mera posibilidad de repoblar con colonos alemanes en tan breve espacio de tiempo una extensión tan vasta como la Unión Soviética, destruyendo la base económica existente para sustituirla por una mera explotación agrícola y de materias primas habla a las claras de la absoluta falta de realidad en la que vivía la élite del III Reich. Los únicos que demostraron realismo y algo de "consciencia" ante las dificultades fueron los industriales alemanes, pero se encontraban atrapados por su servidumbre política y tuvieron que realizar, a regañadientes, algunos gestos de cara a la galería. Si el Reich Alemán fue capaz de seguir su guerra mundial varios años más fue gracias a los recursos de la Europa Occidental ocupada, no de los paupérrimos resultados conseguidos en la URSS.

A pesar de los pobres resultados obtenidos hubo una mejora en rendimientos y organización en tan solo año y medio de ocupación. Sin embargo, esa ganancia es engañosa en cuanto que se partió prácticamente de cero: para que se hubiera podido llegar a un nivel satisfactorio y a una explotación agrícola de interés se hubieran necesitado varios años de paz, una tremenda inversión y sobre todo la colaboración de la población local. No olvidemos que los soviéticos necesitaron varios años de trabajos muy intensos en condiciones de paz y con el concurso de gran parte de la población e incluso el empleo de prisioneros.

La extracción de carbón fue ridícula: unas 4,78 millones de toneladas en unos dos años, es decir, menos del 1% de la producción anual alemana que era de unos 270 millones de toneladas. Y ésta producción fue posible debido a que Alemania aportó igual cantidad. Si contamos el carbón aportado a los ferrocarriles en las zonas ocupadas, Alemania invirtió el 3% de su producción anual siendo pues un negocio absolutamente desastroso. De acero se produjo un 0.1%,  prácticamente nada, de cemento un 11.6% y de electricidad un 8.8% en 1943 y eso después de colosales trabajos de reparación e inversión con maquinaria y bienes de equipo alemanes.

El capítulo del petróleo fue aún peor: no se pudo extraer prácticamente nada de petróleo durante toda la ocupación si exceptuamos las minúsculas cantidades de Galicia y Estonia. El petróleo del Cáucaso quedó en gran medida fuera del control militar alemán y aunque hubiera podido extraerse en cantidades apreciables no se hubiera podido transportar al Reich para darle utilidad. No olvidemos que el petróleo era la “raison d´être” económica de la guerra. Y, en otros insumos como mineral de hierro las cantidades conseguidas fueron casi despreciables. Tan solo el manganeso fue el único material con éxito, pero al precio de dejar otras empresas industriales de lado y concentrar los escasos recursos y flete ferroviario en su extracción y transporte.

Si se consolidan todas las cifras de explotación económica, requisa de productos agrícolas y materias primas la explotación de los territorios ocupados del este hasta la primavera de 1944 se cifra en unos 4,5 milliardos (miles de millones) de RM cuando Bélgica había procurado unos 9,3 milliardos de RM (o sea el doble) y Francia la friolera de 35,0 milliardos (nada menos que siete veces más). Estas cifras ponen de relieve la absoluta irrelevancia económica de los territorios ocupados de la URSS frente a los países occidentales ocupados.

Por otra parte los alemanes conseguirían un gran número de trabajadores forzados de la URSS, la mayoría de ellos fueran deportados entre 1942 y 1943. Llama la atención que a pesar de haber capturado unos 5,7 millones de prisioneros durante toda la guerra, estos no realizaron una contribución apreciable al esfuerzo de guerra alemán. La razón principal fue que unos 3,3 millones fueron asesinados, pero incluso entre los supervivientes no se pudo realizar una integración laboral medianamente satisfactoria dado su estado de debilidad y enfermedad".

En resumen, las razones que hicieron imposible una mínima explotación económica de los territorios ocupados de la URSS, entre otras:

- Ignorancia total de los líderes nazis, con Hitler a la cabeza, de la estructura y condiciones económicas de la URSS y asumiendo informes supra-optimistas.

- Destrucción casi total de la industria e infraestructura de transporte por parte de los soviéticos: imposibilitando una reconstrucción en breve plazo al enemigo (los soviéticos implementaron la política de "tierra quemada" en su inicial retirada.

- El sistema ferroviario, del que dependía en gran medida la industria de la Rusia soviética, pudo ser reconstruido parcialmente por los alemanes para mantener, con muchas limitaciones, las operaciones militares. Una explotación total de la economía hubiera requerido varias veces el flete ferroviario existente. Esto era claramente imposible sin varios años de inversiones gigantescas.

- Una desorganización económica, mayor de la esperada se debió al maltrato, privación de alimentos, persecución y asesinato de grandes grupos humanos de la población soviética por las fuerzas de ocupación.

- Absoluto caos en la administración alemana: Las autoridades de ocupación y sus diversos departamentos tuvieron muchas veces objetivos contrapuestos y competían entre sí.

Para tener una mínima esperanza de integrar los recursos e industria de las zonas ocupadas al soñado Imperio Alemán hitleriano hubiese sido necesario no solo conquistar el Cáucaso, sino realizar una inversión colosal en ferrocarriles, infraestructura de transportes, maquinaria de todo tipo y sobre todo, disponer de varios años de paz y libertad de transporte marítimo. Ante la falta de recursos humanos alemanes en todos los niveles, se hubiera tenido que contar con la colaboración de la población soviética para operar productivamente todas sus conquistas, eso era imposible a la luz del salvajismo del comportamiento del ocupante (No es necesario describir la miseria y sufrimiento indescriptible de la población soviética bajo ocupación alemana).


"Apoteosis del Tercer Reich.  Blitzkrieg o Blitz Crash", poster de la RSS de Georgia, 1941, autor D. Gabashvili


Como se ha señalado, los magros resultados obtenidos fueron el precio del tremendo esfuerzo de reconstrucción e inversión en ferrocarriles e infraestructura por los alemanes en los territorios ocupados a expensas de la producción de material bélico que su enemigo fabricaba a manos llenas lejos de su alcance

Lo paradójico es que el Reich alemán hubiera podido conseguir bastante más con el comercio con la URSS que mediante la invasión militar. El petróleo se consiguió con muchísimo esfuerzo aproximadamente en tres años, en la misma cantidad que la que se consiguió en año y medio de comercio con la Unión Soviética. En otras circunstancias lo racional hubiera sido incrementar los lazos comerciales con los soviéticos, mejorar las comunicaciones y conseguir el máximo de materias primas, en especial petróleo a cambio de los ansiados bienes de equipo y tecnología occidental. Aunque no se hubiera conseguido la autosuficiencia económica total del bloque europeo en poder alemán, no cabe duda de que se hubieran conseguido más recursos materiales con este intercambio pacífico con la URSS que los conseguidos en una guerra de escala colosal que en última instancia destruyó al Imperio Alemán.

El trabajo de "Schwerpunkt" recoge un análisis de las posibilidades alemanas a mediano plazo de haber mantenido la iniciativa militar. Toda posibilidad de una explotación económica a gran escala terminó en el otoño de 1943 con la contraofensiva soviética. La zona económica relevante, Ucrania Oriental, quedó liberada. ¿Hubiera cambiado algo el destino de la guerra, por ejemplo, si el desastre alemán de Stalingrado no hubiera tenido lugar?, asumiendo que el frente quedara estabilizado en algún punto de la estepa del Don, ¿hubieran podido los alemanes conseguir frutos tangibles de sus conquistas?

Todo indica que no hubiera cambiado la suerte de la guerra (perdida ya en 1941, paréntesis del editor). En el verano de 1943 los alemanes tras dos años de ocupación de la zona minera e industrial apenas eran capaces de extraer un 6% del carbón de preguerra, prácticamente nada de acero y una mera fracción de los principales insumos industriales, casi nula producción de bienes manufacturados (en cualquier caso el volumen de los productos conseguidos hubiera sido minúsculo ante las cifras de producción anual de sus principales contendientes e incluso de lo que se explotaba en la misma Alemania). Los soviéticos tras la reconquista necesitaron varios años de reconstrucción para conseguir los niveles de preguerra y eso en condiciones de paz

La producción de carbón, acero y petróleo solo tenía sentido si era posible transportarlos a los centros industriales, para transformarlos, que se encontraban en Europa central y occidental. A la luz de las posibilidades logísticas alemanas y de las circunstancias militares, esto era claramente imposible. A duras penas se logró mantener a los ejércitos en campaña operativos suministrándolos con lo mínimo indispensable. Tampoco se disponía ni del flete ferroviario ni marítimo para conseguir operaciones de transporte a gran escala de supuestas millones de toneladas de materias primas y bienes semielaborados para mantener en marcha su economía de guerra. 

Los países occidentales ocupados a pesar de todas las dificultades, con la falta de materias primas fueron capaces de aportar industrialmente muchísimo más que los territorios ocupados de la URSS. La razón primordial era que las industrias y sistemas de comunicaciones de estos países estaban muy desarrollados y no habían sufrido daños de consideración a la escala sufrida en la Unión Soviética en 1941.


Tarjeta postal. B. Proporokov, 1942 "Regalo de año nuevo"

En realidad los alemanes no tenían plan de contingencia ante la posibilidad real de que los soviéticos destruyeran la industria y comunicaciones en las zonas ocupadas. Ante esa alternativa, incluso con mayor organización y medios de reconstrucción, esa tarea colosal hubiera llevado varios años. Si solo se hubiera querido explotar las materias primas y recursos agrarios el prerrequisito fundamental era que las comunicaciones funcionaran y que hubiera una cierta industria atendiendo las necesidades de la población sin la cual no hubiera sido posible esa explotación.

Epílogo 

Como señalamos al principio, la magnífica reseña sobre la explotación económica de los territorios ocupados del Este publicada por "Schwerpunkt" (Foro IIGM) será la piedra angular de una serie de reportajes que postearemos en futuras entregas, apreciamos ya el contenido con sus notas aquí citadas. 

Inicialmente el editor de este blog recopiló material investigativo y gráfico para una nueva entrada dentro de la temática de los mitos de la economía nazi, expuesto en anteriores entregas. Era mi intención desarrollar el tema como un aporte del blog. Siempre consciente que la segunda guerra mundial está sobradamente estudiada desde varias perspectivas, intentamos evadir la redundancia con títulos de fácil consulta en internet. Investigar el cómo los nazis sostuvieron una larga guerra, perdida ya desde el otoño de 1941, si que debe ser de interés para un ávido y culto lector (lo hemos presentado aquí). Evidente es que la ponencia que ahora nos ocupa da para más. Auscultar como manejaron los nazis los territorios ocupados del Este despierta curiosidad. Con vehemente determinación empecé a documentarme a sabiendas que ello llevaría largas jornadas de estudio, además, no es fácil encontrar literatura suficiente en lengua castellana, la tarea en si se presentaba a más de compleja, vasta. 


Lámina con caricaturas de Hitler, Goering, Goebbels y Ribbentrop. Después de 1945

Afortunadamente encontré en el navegador la fórmula mágica, el "FORO de la Segunda Guerra Mundial" a través de uno de sus moderadores, "Schwerpunkt", había publicado un interesante tema: "El gran fiasco: Explotación económica alemana de la URSS" (de noviembre del 2015 a enero del 2016). Entonces, al encontrarme con un compendio de lujo del expediente que me hallaba ordenando, entendí que no tenía el menor sentido rebosar algo que ya estaba claramente expuesto, no es primordial que sea yo quien lo redacte. 

"Schwerpunkt" presentó su amplio aporte en 2015. Es probable que dado el tiempo transcurrido ahora sea un tema más en el inmenso catálogo del Foro, por esa razón vale la pena reeditarlo. Desconozco que método utilizó el autor para resumir una larga literatura que será citada, básicamente libros en alemán e inglés (no aclara aquello); o, si extracta notas relevantes de las fuentes, en ese caso es una magnífica recopilación de textos; o, incluso, si es una reproducción completa o parcial de una investigación en otro idioma (no he encontrado otro texto en castellano igual o con parecido tema, salvo una entrada de Wikipedia con diferente enfoque). Sea cual sea el caso, destacamos el material aportado que enriquece la historiografía.

Bien, el trabajo de "Schwerpunkt" va ha ser presentado en este blog en un formato diferente al del mencionado Foro. Es muy probable que el lector comparta el criterio de que las conclusiones arriba expuestas resumen todo; mas, el material disponible es demasiado valioso para no rescatarlo, de sus textos vamos a prescindir de amplias notas con estadísticas que abundan en el compendio (no relevantes para nuestro cometido); y, en general se intenta resumir algo más la larga exposición. Esto tiene el lógico propósito de no agobiar al potencial lector, dejando advertido que el enlace a la fuente principal estará a su disposición. 

¿Cuál es el aporte de este blog? Lógicamente el presente artículo de introducción, con posteriores notas explicativas e interesante material gráfico, a veces inédito, de fuentes rusas que amenizarán los reportajes.


Continúe la lectura:

El gran fiasco de la explotación económica alemana de la URSS

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