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21 enero 2022

La negación de la historia. ¿Por qué la OTAN no cumple sus compromisos con Rusia?



Introducción por el editor del blog

Estados Unidos no acepta firmar garantías de seguridad a Rusia en el tema más importante de todos y mantiene su intención de ubicar misiles nucleares en las fronteras de Rusia, así de simple. El otro punto son la prolongación de las famosas "revoluciones de color" en los ex estados soviéticos para desestabilizar a la Federación Rusa. A todo esto, Washington espera "resignación" del lado ruso, exige que su política internacional no sea perturbada. 


Denunciar esto no puede ser tildado ni de anti-estadounidense, ni de prorruso. Debemos considerar las palabras del investigador estadounidense Paul Craig Roberts: "Washington ha demostrado que Estados Unidos representa una hostilidad potencialmente mortal hacia Rusia".

La OTAN ha instalado misiles en Rumania y Polonia (bases  controladas por EEUU). Y hay quienes se burlan presentando un mapa de la inmensa Rusia comparada con la indefensa Europa. La pregunta es, ¿quién amenaza a quién? Es verdad que Rusia tiene la capacidad de destruir las bases de misiles estadounidenses usando, a su vez, sus misiles, no necesita enviar un ejército terrestre e invadir esos países. En ese sentido Rusia si que podría vencer a las fuerzas convencionales de la OTAN en Europa del Este (la OTAN es pequeña ante Rusia en número de tropas y no podrían librar ningún tipo de lucha contra los ejércitos rusos). Esto en teoría, ya que aquello implicaría que Rusia se vea forzada a invadir Europa del Este, como consecuencia provocaría que Estados Unidos movilice sus ejércitos para la lucha.

Desde la desaparición de la URSS, tres décadas atrás, en ni una sola ocasión, Rusia ha mandado un mensaje o ha hecho demostraciones de hostilidad hacia Europa. Al contrario, Rusia ha cumplido sus compromisos suscritos desde el fin de la segunda guerra mundial - Acuerdos de Yalta - en que los Aliados definieron por mutuo consenso sus zonas de influencia europea (al fin y al cabo fueron los nazis quienes provocaron tal cosa... gracias al inicial apoyo de Occidente). 

Ha sido la URSS quien cedió ante Europa y Estados Unidos por su incapacidad de mantener unido al Pacto de Varsovia, respuesta a la creación de la OTAN. La Primavera de Praga hace más de medio siglo es la prueba que su sistema no funcionaba. Sí, el supuesto sistema económico comunista resultó ser un experimento social condenado al rotundo fracaso. No se puede vivir solo de teorías. 

¿Quién amenaza a quién? En 2014 no fue Rusia quien planificó romper el compromiso de mantener las zonas de influencia para su seguridad. El caso de la Crimea rusa puede ser sustentado en cualquier foro histórico y político; y, desde la desaparición de la URSS, Ucrania no es el único caso (lo hemos abordado en otras ponencias). En el presente, la posición de Rusia es clara, no puede permitir que Ucrania sea miembro de la OTAN, porque eso significa una cosa: Instalación de bases de misiles de la OTAN/EEUU en Ucrania. Esa es la cuestión, Rusia se vería obligada a actuar en Ucrania en lugar de permitir que aquello sucediera. O, si se intenta instalar misiles se verá forzada a destruirlos.

Reflexiona Paul Craig Roberts que: "Rusia no se va a sentar y esperar a que eso suceda. Ciertamente... antes de usar la fuerza, es probable que Rusia coloque misiles nucleares a 200 millas de las costas del Atlántico y el Pacífico de los Estados Unidos como una restricción para que Washington convierta una acción convencional discreta en una guerra nuclear para salvar la cara. Washington, en su arrogancia y estupidez, se ha preparado para una derrota que le resultará difícil de aceptar, especialmente porque Washington la habrá traído sobre sí misma".

Es posible que la guerra nuclear sea el resultado. Eso se basará en estúpidas decisiones desde la Casa Blanca que no son las intenciones de Rusia. Occidente está presentado a Rusia una "amenaza inaceptable" que Rusia tendrá que contrarrestar. En estos días de deliberaciones entre las dos superpotencias, "ni Washington ni su brazo de la OTAN escucharon a los rusos decirles que las bases militares en las fronteras de Rusia son inaceptables. Como el Kremlin ha encontrado que la razón y la diplomacia son inútiles para tratar con Occidente, la perspectiva de construir una seguridad europea común ya no está en su mente. Rusia "no tiene más remedio que implementar una política de contra-contención y contra-intimidación". Habiendo rechazado la seguridad de Rusia, Occidente puede esperar la guerra", afirma Craig Roberts citando las palabras del viceministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Alexander Grushko. ("By Refusing Security to Russia Washington Has Opened the Door to War".- Paul Craig Roberts. Institute for Political Economy, 12 enero 2022)

Ese es el idílico paraíso pos-atómico que nos ofrece Estados Unidos una vez consumada la destrucción apocalíptica causada por una guerra nuclear. No obstante, hay "optimistas" en Occidente que esperan que aún será necesario el uso de fuerzas terrestres para acabar con el enemigo y que Estados Unidos pueda prevalecer... Luego, la "globalización" podrá seguir su planificado rumbo comercial en medio de un infierno radioactivo.  

Pero, en el mundo real, la verdadera seguridad contra las armas atómicas es la coexistencia pacífica y no la capacidad para tomar medidas ofensivas con una fuerza abrumadora. Un ataque contra cualquiera de estas potencias será seguido de inmediato por un contra-ataque atómico devastador.

La segunda parte que viene es un monumental aporte histórico documentado que desbarata el "inocente" discurso de los Estados Unidos de que la OTAN nunca ofreció garantías de seguridad a Rusia... La importancia del material documental es trascendental -para compartirlo- (las fuentes originales en inglés se encuentran detalladas apropiadamente). Se debe concientizar a la opinión pública que los EEUU/OTAN, al negar seguridad a Rusia, están abriendo la puerta a la guerra. Una guerra que irremediablemente será nuclear, sin ganadores ni perdedores, sin buenos ni malos.

Hay mucha gente que cuestionará estos análisis realizados por la "izquierda radical", ante ello solo cabe hacer uso de la historiografía para demostrar quién tiene la razón, políticamente hablando. Polemizar sobre los "buenos" y los "malos" no tiene sentido, eso lo dejamos para los descerebrados... que abundan.


Lanzamiento de un misil Trident II desde un submarino US Navy en la costa California, 26 marzo 2018. Reuters


Parte II

Expansión de la OTAN: Lo que escuchó Gorbachov

El sitio web en inglés de investigación "La Transnacional. Por la paz por medios pacíficos" ha presentado a sus lectores una asombrosa reseña histórica de los Acuerdos Gorbachov y líderes occidentales. Lo siguiente es historia pura y no propaganda. El lector sacará las conclusiones de quien miente al mundo entero. Los documentos y notas que reproduce la mencionada página web fueron publicadas originalmente por el Archivo de Seguridad Nacional de la Universidad George Washington "NATO Expansion: What Gorbachev Heard". 


Por: Svetlana Savranskaya y Tom Blanton

Los autores: Svetlana Savranskaya y Tom Blanton del National Security Archive, cuyo libro más reciente, "The Last Superpower Summits: Gorbachev, Reagan, and Bush: Conversations That Ended the Cold War" (CEU Press, 2016) analiza y publica las transcripciones desclasificadas y documentos relacionados de todas las cumbres de Gorbachov con presidentes estadounidenses, incluidas docenas de garantías sobre la protección de los intereses de seguridad de la URSS.

"¿Quién prometió qué a quién sobre la expansión de la OTAN?"El Archivo compiló estos documentos desclasificados para un panel de discusión el 10 de noviembre de 2017 en la conferencia anual de la Asociación de Estudios Eslavos de Europa del Este y Euroasiáticos (ASEEES) en Chicago bajo el título "¿Quién prometió qué a quién sobre la expansión de la OTAN?"


Michail Gorbachev discutiendo la unificación alemana con Hans-Dietrich Genscher y Helmut Kohl en Rusia, 15 de julio de 1990. Foto: Bundesbildstelle / Presseund Informationsamt der Bundesregierung.


Los documentos desclasificados muestran garantías de seguridad contra la expansión de la OTAN de Baker, Bush, Genscher, Kohl, Gates, Mitterrand, Thatcher, Hurd, Major y Woerner a los líderes soviéticos.


La famosa garantía de "ni una pulgada hacia el este" del secretario de Estado de EE.UU., James Baker, sobre la expansión de la OTAN en su reunión con el líder soviético Mikhail Gorbachov el 9 de febrero de 1990, fue parte de una cascada de garantías sobre la seguridad soviética dada por los líderes occidentales a Gorbachov y otros funcionarios soviéticos a lo largo del proceso de unificación alemana en 1990 y hasta 1991, según documentos estadounidenses, soviéticos, alemanes, británicos y franceses desclasificados publicados hoy por el Archivo de Seguridad Nacional de la Universidad George Washington" (Washington DC, 12 de diciembre de 2017).

Los documentos muestran que múltiples líderes nacionales estaban considerando y rechazando la membresía de Europa Central y Oriental en la OTAN a principios de 1990 y hasta 1991, que las discusiones de la OTAN en el contexto de las negociaciones de unificación alemana en 1990 no se limitaron en absoluto al estado del territorio de Alemania Oriental, y que las quejas posteriores soviéticas y rusas sobre ser engañados sobre la expansión de la OTAN se fundaron en memorandos escritos y comunicaciones telefónicas contemporáneas en el más alto nivel.

Los documentos refuerzan las críticas del ex director de la CIA, Robert Gates, de "seguir adelante con la expansión de la OTAN hacia el este (en la década de 1990), cuando Gorbachov y otros fueron llevados a creer que eso no sucedería". La frase clave, respaldada por los documentos, es "llevado a creer".


Página de las notas de Stepanov-Mamaladze del 12 de febrero de 1990, que refleja la garantía de Baker a Shevardnadze durante la conferencia de Cielos Abiertos de Ottawa: "Y si U[nited] G[ermany] permanece en la OTAN, debemos tener cuidado con la no expansión de su jurisdicción hacia el este." 

El presidente George H.W. Bush había asegurado a Gorbachov durante la cumbre de Malta en diciembre de 1989 que Estados Unidos no se aprovecharía ("No he saltado arriba y abajo en el Muro de Berlín") de las revoluciones en Europa del Este para dañar los intereses soviéticos; pero ni Bush ni Gorbachov en ese momento (o para el caso, el canciller de Alemania Occidental Helmut Kohl) esperaban tan pronto el colapso de Alemania Oriental o la velocidad de la unificación alemana.

Las primeras garantías concretas de los líderes occidentales sobre la OTAN comenzaron el 31 de enero de 1990, cuando el ministro de Relaciones Exteriores de Alemania Occidental, Hans-Dietrich Genscher, abrió la licitación con un importante discurso público en Tutzing, Baviera, sobre la unificación alemana.

La Embajada de los Estados Unidos en Bonn (ver Documento 01 Cable confidencial de la Embajada de los Estados Unidos en Bonn al Secretario de Estado sobre el discurso del Ministro de Relaciones Exteriores de Alemania: Genscher describe su visión de una nueva arquitectura europea) informó a Washington que Genscher dejó en claro "que los cambios en Europa del Este y el proceso de unificación alemana no deben conducir a un 'menoscabo de los intereses de seguridad soviéticos'. Por lo tanto, la OTAN debería descartar una "expansión de su territorio hacia el este, es decir, acercándolo a las fronteras soviéticas". El cable de Bonn también señaló la propuesta de Genscher de dejar el territorio de Alemania Oriental fuera de las estructuras militares de la OTAN, incluso en una Alemania unificada en la OTAN.


Eduard A. Shevardnadze (derecha) saluda a Hans-Dietrich Genscher (izquierda) y Helmut Kohl (centro) a su llegada a Moscú el 10 de febrero de 1990 para hablar sobre la reunificación alemana. Foto: AP Photo / Víctor Yurchenko.
 

Esta última idea de estatus especial para el territorio de la RDA fue codificada en el tratado final de unificación alemán firmado el 12 de septiembre de 1990 por los ministros de relaciones exteriores del Dos más Cuatro (ver Documento 2512 de septiembre 1990 Ministerial de dos más cuatro en Moscú: Relato detallado, incluye el texto del Tratado sobre la Solución Definitiva con respecto a Alemania y el Acta Acordada del Tratado sobre el estatuto militar especial de la RDA después de la unificación).

La idea anterior sobre "más cerca de las fronteras soviéticas" no está escrita en tratados, sino en múltiples memorandos de conversación entre los soviéticos y los interlocutores occidentales de más alto nivel (Genscher, Kohl, Baker, Gates, Bush, Mitterrand, Thatcher, Major, Woerner y otros) que ofrecen garantías a lo largo de 1990 y en 1991 sobre la protección de los intereses de seguridad soviéticos y la inclusión de la URSS en las nuevas estructuras de seguridad europeas.

Las dos cuestiones estaban relacionadas, pero no eran las mismas. El análisis posterior a veces confundió las dos y se argumentó que la discusión no involucró a toda Europa. Los documentos publicados a continuación muestran claramente que así fue.


El acuerdo para iniciar las conversaciones Dos más Cuatro es presentado a la prensa por los seis ministros de Relaciones Exteriores en la Conferencia “Cielos Abiertos” en Ottawa el 13 de febrero de 1990. De izquierda a derecha: Eduard Shevardnadze (URSS), James A. Baker (EE.UU.), Hans-Dietrich Genscher (RFA), Roland Dumas (Francia), Douglas Hurd (Gran Bretaña), Oskar Fischer (RDA). Foto: Bundesbildstelle / Presseund Informationsamt der Bundesregierung

La "fórmula Tutzing" se convirtió inmediatamente en el centro de una serie de importantes discusiones diplomáticas durante los siguientes 10 días en 1990, lo que llevó a la crucial reunión del 10 de febrero de 1990 en Moscú entre Kohl y Gorbachov cuando el líder de Alemania Occidental logró el asentimiento soviético en principio a la unificación alemana en la OTAN, siempre y cuando la OTAN no se expandiera hacia el este. Los soviéticos necesitarían mucho más tiempo para trabajar con su opinión interna (y la ayuda financiera de los alemanes occidentales) antes de firmar formalmente el acuerdo en septiembre de 1990.

Las conversaciones antes de la garantía de Kohl implicaron una discusión explícita sobre la expansión de la OTAN, los países de Europa Central y Oriental y cómo convencer a los soviéticos de aceptar la unificación. Por ejemplo, el 6 de febrero de 1990, cuando Genscher se reunió con el ministro de Relaciones Exteriores británico Douglas Hurd, el registro británico mostró a Genscher diciendo: "Los rusos deben tener alguna seguridad de que si, por ejemplo, el Gobierno polaco abandona el Pacto de Varsovia un día, no se unirían a la OTAN al siguiente". (Ver Documento 2 Sr. Hurd a Sir C. Mallaby (Bonn). Telegraphic N. 85: Llamada del Secretario de Estado a Herr Genscher: Unificación alemana. 06-feb-1990)


Primera ronda oficial de negociaciones Dos más Cuatro, con los seis ministros de Asuntos Exteriores, en Bonn el 5 de mayo de 1990. Foto: Bundesbildstelle / Presseund Informationsamt der Bundesregierung

Después de haberse reunido con Genscher en su camino hacia las discusiones con los soviéticos, Baker repitió exactamente la formulación de Genscher en su reunión con el Ministro de Relaciones Exteriores Eduard Shevardnadze el 9 de febrero de 1990; y aún más importante, cara a cara con Gorbachov. (ver Documento 4 Memorándum de Paul H. Nitze a George H.W. Bush sobre la reunión del "Foro para Alemania" en Berlín. 06-feb-1990)

No una, sino tres veces, Baker probó la fórmula de "ni una pulgada hacia el este" con Gorbachov en la reunión del 9 de febrero de 1990. Estuvo de acuerdo con la declaración de Gorbachov en respuesta a las garantías de que "la expansión de la OTAN es inaceptable".

Baker aseguró a Gorbachov que "ni el presidente ni yo tenemos la intención de extraer ninguna ventaja unilateral de los procesos que se están llevando a cabo", y que los estadounidenses entendieron que "no solo para la Unión Soviética sino también para otros países europeos es importante tener garantías de que si Estados Unidos mantiene su presencia en Alemania en el marco de la OTAN, ni una pulgada de la actual jurisdicción militar de la OTAN se extenderá en dirección este". (Ver Documento 6 Grabación de la conversación entre Mijaíl Gorbachov y James Baker en Moscú. (Extractos) 09-feb-1990)


De derecha a izquierda: el Ministro de Relaciones Exteriores Hans-Dietrich Genscher (RFA), el Ministro Presidente Lothar de Maizière (RDA) y los Ministros de Relaciones Exteriores Roland Dumas (Francia), Eduard Shevardnadze (URSS), Douglas Hurd (Gran Bretaña) y James Baker ( EEUU.) firman el llamado Acuerdo Dos más Cuatro (Tratado sobre el Acuerdo Final con respecto a Alemania) en Moscú el 12 de septiembre de 1990. Foto: Bundesbildstelle / Presseund Informationsamt der Bundesregierung

Después, Baker escribió a Helmut Kohl, quien se reuniría con el líder soviético al día siguiente, con mucho del mismo lenguaje. Baker informó: "Y luego le hice la siguiente pregunta (a Gorbachov). ¿Preferiría ver una Alemania unida fuera de la OTAN, independiente y sin fuerzas estadounidenses o preferiría que una Alemania unificada estuviera vinculada a la OTAN, con garantías de que la jurisdicción de la OTAN no se desplazaría ni una pulgada hacia el este desde su posición actual?

Respondió que el liderazgo soviético estaba pensando realmente en todas esas opciones (....) Luego agregó: "Ciertamente cualquier extensión de la zona de la OTAN sería inaceptable". Baker agregó entre paréntesis, para el beneficio de Kohl, "Por implicación, la OTAN en su zona actual podría ser aceptable". (Ver Documento 8 Carta de James Baker a Helmut Kohl, 10-feb-1990)

Bien informado por el secretario de Estado estadounidense, el canciller de Alemania Occidental entendió un resultado final soviético clave, y aseguró a Gorbachov el 10 de febrero de 1990: "Creemos que la OTAN no debería expandir la esfera de su actividad". (Ver Documento 9 Memorando de conversación entre Mijaíl Gorbachov y Helmut Kohl. 10-feb-1990) Después de esta reunión, Kohl apenas pudo contener su entusiasmo por el acuerdo de Gorbachov en principio para la unificación alemana y, como parte de la fórmula de Helsinki de que los estados eligen sus propias alianzas, Alemania podría elegir la OTAN. Kohl describió en sus memorias caminando toda la noche por Moscú, pero aún así entendiendo que aún quedaba un precio por pagar.


Las sesiones de trabajo en Camp David se reunieron en la cubierta, al aire libre, aquí en el sentido de las agujas del reloj desde la parte superior izquierda, el intérprete Peter Afanasenko, Baker, Bush, el vicepresidente Dan Quayle, Scowcroft, Shevardnadze, Gorbachev y Akhromeyev (atrás a la cámara), 2 de junio de 1990. (Crédito: Biblioteca Presidencial George HW Bush, P13412-08)

Todos los ministros de Relaciones Exteriores occidentales estaban a bordo con Genscher, Kohl y Baker. Luego vino el ministro de Relaciones Exteriores británico, Douglas Hurd, el 11 de abril de 1990. En este punto, los alemanes orientales habían votado abrumadoramente por el marco alemán y por una rápida unificación, en las elecciones del 18 de marzo en las que Kohl había sorprendido a casi todos los observadores con una victoria real.

Los análisis de Kohl (explicados por primera vez a Bush el 3 de diciembre de 1989) de que el colapso de la RDA abriría todas las posibilidades, que tenía que correr para llegar a la cabeza del tren, que necesitaba el respaldo de Estados Unidos, que la unificación podría ocurrir más rápido de lo que nadie creía posible, todo resultó ser correcto.

La unión monetaria procedería ya en julio y las garantías sobre la seguridad seguían llegando. Hurd reforzó el mensaje de Baker-Genscher-Kohl en su reunión con Gorbachov en Moscú, el 11 de abril de 1990, diciendo que Gran Bretaña claramente "reconoció la importancia de no hacer nada para perjudicar los intereses y la dignidad soviéticos". (Ver Documento 15 Sir R. Braithwaite (Moscú). Telegráfica N. 667: "Reunión del Secretario de Estado con el Presidente Gorbachov". 11-abr-1990)

La conversación de Baker con Shevardnadze el 4 de mayo de 1990, como Baker la describió en su propio informe al presidente Bush, describió de manera más elocuente lo que los líderes occidentales le estaban diciendo a Gorbachov exactamente en ese momento: "Utilicé su discurso y nuestro reconocimiento de la necesidad de adaptar la OTAN, política y militarmente, y de desarrollar la CSCE para asegurar a Shevardnadze que el proceso no produciría ganadores y perdedores. En cambio, produciría una nueva estructura europea legítima, una que sería inclusiva, no exclusiva". (Ver Documento 17 James A. Baker III, Memorándum para el Presidente, "Mi reunión con Shevardnadze".4 mayo 1990)


El presidente Bush saluda al presidente checo Vaclav Havel fuera de la Casa Blanca, Washington, DC, 20 de febrero de 1990. Crédito: Biblioteca y Museo Presidencial de George Bush 

Baker lo dijo de nuevo, directamente a Gorbachov el 18 de mayo de 1990 en Moscú, dándole a Gorbachov sus "nueve puntos", que incluían la transformación de la OTAN, el fortalecimiento de las estructuras europeas, mantener a Alemania no nuclear y tener en cuenta los intereses de seguridad soviéticos.

Baker comenzó sus comentarios: "Antes de decir algunas palabras sobre el tema alemán, quería enfatizar que nuestras políticas no están dirigidas a separar a Europa del Este de la Unión Soviética. Teníamos esa política antes. Pero hoy estamos interesados en construir una Europa estable y hacerlo junto con ustedes". (Ver Documento 18 Grabación de la conversación entre Mijaíl Gorbachov y James Baker en Moscú. 18 mayo 1990)

El líder francés Francois Mitterrand no estaba en una fusión mental con los estadounidenses, sino todo lo contrario, como lo demostró al decirle a Gorbachov en Moscú el 25 de mayo de 1990, que estaba "personalmente a favor de desmantelar gradualmente los bloques militares"; pero Mitterrand continuó la cascada de garantías diciendo que Occidente debe "crear condiciones de seguridad para ustedes, así como la seguridad europea en su conjunto". (Ver Documento 19 Registro de la conversación entre Mijaíl Gorbachov y Francois Mitterrand (extractos). 25 mayo 1990) Mitterrand inmediatamente escribió a Bush en una carta sobre su conversación con el líder soviético, que "ciertamente no nos negaríamos a detallar las garantías que tendría derecho a esperar para la seguridad de su país". (Ver Documento 20 Carta de Francois Mitterrand a George Bush. 25 de mayo de 1990)


El Ministro de Relaciones Exteriores Genscher entrega al Presidente Bush un trozo del Muro de Berlín, Oficina Oval de la Casa Blanca, Washington, DC, 21 de noviembre de 1989. Crédito: Biblioteca y Museo Presidencial de George Bush. 

En la cumbre de Washington el 31 de mayo de 1990, Bush hizo todo lo posible para asegurarle a Gorbachov que Alemania en la OTAN nunca se dirigiría a la URSS: "Créanme, no estamos empujando a Alemania hacia la unificación, y no somos nosotros quienes determinamos el ritmo de este proceso. Y, por supuesto, no tenemos ninguna intención, ni siquiera en nuestros pensamientos, de dañar a la Unión Soviética de ninguna manera. Es por eso que estamos hablando a favor de la unificación alemana en la OTAN sin ignorar el contexto más amplio de la CSCE, teniendo en cuenta los lazos económicos tradicionales entre los dos estados alemanes. Tal modelo, en nuestra opinión, corresponde también a los intereses soviéticos". (Ver Documento 21 Registro de la conversación entre Mijaíl Gorbachov y George Bush. Casa Blanca, Washington D.C. 31 mayo 1990)

La "Dama de Hierro" también intervino, después de la cumbre de Washington, en su reunión con Gorbachov en Londres el 8 de junio de 1990. Thatcher anticipó los movimientos que los estadounidenses (con su apoyo) tomarían en la conferencia de la OTAN de principios de julio para apoyar a Gorbachov con descripciones de la transformación de la OTAN hacia una alianza más política y menos amenazante militarmente. Ella le dijo a Gorbachov: "Debemos encontrar formas de dar a la Unión Soviética la confianza de que su seguridad estaría asegurada ... La CSCE podría ser un paraguas para todo esto, además de ser el foro que llevó a la Unión Soviética a la discusión sobre el futuro de Europa". (Ver Documento 22 Carta del Sr. Powell (N. 10) al Sr. Wall: Memorando de conversación Thatcher-Gorbachov. 08-jun-1990)

La Declaración de Londres de la OTAN el 5 de julio de 1990 tuvo un efecto bastante positivo en las deliberaciones en Moscú, según la mayoría de los relatos, dando a Gorbachov municiones significativas para contrarrestar a los partidarios de la línea dura en el Congreso del Partido que estaba teniendo lugar en ese momento. Algunas versiones de esta historia afirman que se proporcionó una copia anticipada a los ayudantes de Shevardnadze, mientras que otras describen solo una alerta que permitió a esos asistentes tomar la copia del servicio de cable y producir una evaluación positiva soviética antes de que los militares o de línea dura pudieran llamarlo propaganda.


Los directores se reunieron para una foto grupal en Camp David, todo sonrisas excepto el mariscal soviético a la derecha. Desde la izquierda, Baker, Barbara Bush, el presidente Bush, Raisa Gorbachov, el presidente Gorbachov, Shevardnadze, Scowcroft, Akhromeyev. 2 de junio de 1990. (Crédito: Biblioteca Presidencial George HW Bush, P13437-14)  

Como Kohl le dijo a Gorbachov en Moscú el 15 de julio de 1990, mientras elaboraban el acuerdo final sobre la unificación alemana: "Sabemos lo que le espera a la OTAN en el futuro, y creo que ahora también lo sabe", refiriéndose a la Declaración de Londres de la OTAN. (Ver Documento 23 Registro de la conversación entre Mikhail Gorbachev y Helmut Kohl, Moscú (Extractos). 15-jul-1990)

En su llamada telefónica a Gorbachov el 17 de julio, Bush quiso reforzar el éxito de las conversaciones Kohl-Gorbachov y el mensaje de la Declaración de Londres. Bush explicó: "Así que lo que tratamos de hacer fue tener en cuenta sus preocupaciones expresadas a mí y a otros, y lo hicimos de las siguientes maneras: mediante nuestra declaración conjunta sobre la no agresión; en nuestra invitación a usted a venir a la OTAN; en nuestro acuerdo de abrir la OTAN a contactos diplomáticos regulares con su Gobierno y los de los países de Europa del Este; y nuestra oferta sobre garantías sobre el tamaño futuro de las fuerzas armadas de una Alemania unida, un tema que sé que discutió con Helmut Kohl. También cambiamos fundamentalmente nuestro enfoque militar sobre las fuerzas convencionales y nucleares. Transmitimos la idea de una CSCE ampliada y más fuerte con nuevas instituciones en las que la URSS pueda compartir y ser parte de la nueva Europa". (Ver Documento 24 Memorándum de conversación telefónica entre Mijaíl Gorbachov y George Bush. 17-jul-1990)


Los documentos muestran que Gorbachov aceptó la unificación alemana en la OTAN como resultado de esta cascada de garantías, y sobre la base de su propio análisis de que el futuro de la Unión Soviética dependía de su integración en Europa, para la cual Alemania sería el actor decisivo.


Él y la mayoría de sus aliados creían que alguna versión de la casa común europea todavía era posible y se desarrollaría junto con la transformación de la OTAN para conducir a un espacio europeo más inclusivo e integrado, que el acuerdo posterior a la Guerra Fría tendría en cuenta los intereses de seguridad soviéticos. La alianza con Alemania no solo superaría la Guerra Fría, sino que también pondría patas arriba el legado de la Gran Guerra Patria.


La llegada a la cumbre de Washington el 31 de mayo de 1990 contó con una gran ceremonia en el césped de la Casa Blanca, aquí con saludos formales del presidente Bush para Mikhail Gorbachev, ahora presidente de la URSS. (Crédito: Biblioteca Presidencial George HW Bush, P13298-18)  

Pero dentro del gobierno de Estados Unidos, continuó una discusión diferente, un debate sobre las relaciones entre la OTAN y Europa del Este. Las opiniones diferían, pero la sugerencia del Departamento de Defensa a partir del 25 de octubre de 1990 fue dejar "la puerta entreabierta" para la membresía de Europa del Este en la OTAN. (Ver Documento 27 James F. Dobbins, Oficina Europea del Departamento de Estado, Memorando al Consejo de Seguridad Nacional: Documento de Revisión de la Estrategia de la OTAN para la Discusión del 29 de octubre. 25-oct-1990

La opinión del Departamento de Estado era que la expansión de la OTAN no estaba en la agenda, porque no estaba en el interés de los Estados Unidos organizar "una coalición antisoviética" que se extendiera a las fronteras soviéticas, entre otras cosas porque podría revertir las tendencias positivas en la Unión Soviética. La administración Bush adoptó este último punto de vista. Y eso es lo que escucharon los soviéticos(Ver Documento 26 Departamento de Estado de los Estados Unidos, Oficina Europea: Documento de estrategia revisado de la OTAN para su discusión en la reunión del subgrupo. 22-oct-1990)

Ya en marzo de 1991, según el diario del embajador británico en Moscú, el primer ministro británico John Major aseguró personalmente a Gorbachov: "No estamos hablando del fortalecimiento de la OTAN". Posteriormente, cuando el ministro de defensa soviético, el mariscal Dmitri Yazov, le preguntó a Major sobre el interés de los líderes de Europa del Este en la membresía de la OTAN, el líder británico respondió: "Nada de eso sucederá". (Ver Documento 28 Diario del Embajador Rodric Braithwaite, 5 de marzo de 1991. 05-mar-1991)

Cuando los diputados del Soviet Supremo ruso vinieron a Bruselas para ver a la OTAN y reunirse con el secretario general de la OTAN, Manfred Woerner, en julio de 1991, Woerner dijo a los rusos que "No deberíamos permitir... el aislamiento de la URSS de la comunidad europea". Según el memorando de conversación ruso, "Woerner enfatizó que el Consejo de la OTAN y él están en contra de la expansión de la OTAN (13 de los 16 miembros de la OTAN apoyan este punto de vista)". (Ver Documento 30 Memorándum a Boris Yeltsin de la delegación del Soviet Supremo ruso en los cuarteles generales de la OTAN. 01-jul-1991)

Así, Gorbachov fue al final de la Unión Soviética con la seguridad de que Occidente no estaba amenazando su seguridad y no estaba expandiendo la OTAN. En cambio, la disolución de la URSS fue provocada por los rusos (Boris Yeltsin y su principal asesor Gennady Burbulis) en concierto con los antiguos jefes del partido de las repúblicas soviéticas, especialmente Ucrania, en diciembre de 1991.

La Guerra Fría había terminado hace mucho tiempo para entonces. Los estadounidenses habían "tratado" de mantener unida a la Unión Soviética (discurso de Bush el 1 de agosto de 1991). La expansión de la OTAN fue años en el futuro, cuando estas disputas estallarían de nuevo, y más garantías llegarían al líder ruso Boris Yeltsin.


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* El panel de la Asociación de Estudios Eslavos de Europa del Este y Euroasiáticos (ASEEES) incluyó a:

* Mark Kramer del Centro Davis en Harvard, editor del Journal of Cold War Studies, cuyo artículo de 2009 en el Washington Quarterly argumentó que la "promesa de no ampliación de la OTAN" era un "mito"; 

* Joshua R. Itkowitz Shifrinson de la Escuela Bush en Texas A&M, cuyo artículo de Seguridad Internacional de 2016 argumentó que Estados Unidos estaba jugando un doble juego en 1990, lo que llevó a Gorbachov a creer que la OTAN sería subsumida en una nueva estructura de seguridad europea, mientras trabajaba para garantizar la hegemonía en Europa y el mantenimiento de la OTAN; 

* James Goldgeier de la Universidad Americana, quien escribió el libro autorizado sobre la decisión de Clinton sobre la expansión de la OTAN, Not Whether But When, y describió las falsas garantías de Estados Unidos al líder ruso Boris Yeltsin en un artículo de WarOnTheRocks de 2016;

* Svetlana Savranskaya y Tom Blanton del Archivo de Seguridad Nacional, cuyo libro más reciente es The Last Superpower Summits: Gorbachev, Reagan, and Bush: Conversations That Ended the Cold War (CEU Press, 2016) y autores de este artículo.

* Para las notas de este artículo, más todos los documentos, por favor consulte los enlaces que nos llevan a la versión original. Los documentos son largos por lo que nos vemos obligados a no transcribirlos directamente. 

      

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NATO Expansion: What Gorbachev Heard

The Transnational 

By Refusing Security to Russia Washington Has Opened the Door to War

Declassified documents show how US lied to Russia about NATO in 1990s

05 enero 2022

¿Por qué consideró Zhukov un fracaso la contraofensiva del invierno 1941-1942?


Saludos del año nuevo!


por Shane Quinn


Nota del redactor del blog

El "General Invierno" no salvó a la URSS de la invasión alemana de 1941, fue el tema que repasamos anteriormente. De la misma manera, se podría decir que el "General Invierno" tampoco fue decisivo para que el ejército rojo consolidará una victoriosa y decisiva contraofensiva en el invierno 1941-1942. 


La Blietzkrieg germana fue paralizada, terminó con el factor sorpresa, Alemania ya no podría ganar la guerra y se puso a la defensiva, eso es verdad. Sin embargo, los competentes mandos y la disciplina de la Wehrmacht lograron, pese a la retirada, conservar una sólida defensa que dio al traste con las aspiraciones de la contraofensiva de Stalin de derrotar definitivamente a los invasores en el duro invierno 41-42. El costo material y humano fue terrible para los dos bandos, solo uno tendría los recursos necesarios para sobreponerse, no así las golpeadas fuerzas alemanas que recurrirían a sus reservas para soportar las periódicas contraofensivas soviéticas y aún intentar una nueva ofensiva hacia el Cáucaso.

Stalin también se equivocaba y fue reacio -en ocasiones- a escuchar a los expertos, se había auto-convencido que los alemanes estaban derrotados y que su colapso final llegaría en la primavera o verano de 1942 (discurso del 7 de noviembre de 1941). Tras el desgaste de sus fuerzas en la contraofensiva de invierno, el líder soviético ordenó planificar una ofensiva durante la primavera, a pesar de la opinión contraria de sus asesores principales que pedían una posición más prudente

Al parecer la idea era agotar rápidamente las reservas alemanas y, según creía Stalin, los alemanes aún podrían ser capaces de realizar operaciones simultáneas en varios ejes estratégicos (y eso resultó ser verídico). Para Stalin una ofensiva de primavera en todo el frente desestabilizaría al ejército alemán e impediría una nueva intentona de tomar Moscú (Memorias de Zhukov).​ La decisión final de Stalin prevaleció, intentar agarrar por sorpresa a los alemanes a través de ofensivas localizadas. Pero, la Wehrmacht también tenía sus propios planes... y reservas estratégicas para embarcarse en una ofensiva al Cáucaso, necesitaban imperiosamente el petróleo para que sus máquinas de guerra sigan siendo operativas. De ello dependía revertir lo inevitable )ya hemos hablado en esto en otras entradas).

Ahora revisemos el análisis que hace Shane Quinn de la lectura de varias fuentes sobre la contraofensiva de invierno de 1941.

La contraofensiva de invierno del Ejército Rojo hace 80 años

 


El lápiz de Boris Efimov destaca la retirada alemana en el invierno 1941-42


Hace ocho décadas, el 5 de diciembre de 1941, el contraataque del ejército soviético contra la Wehrmacht, principalmente en las afueras de Moscú, fue un acontecimiento importante en la Segunda Guerra Mundial y un acontecimiento significativo en la historia moderna. La contraofensiva del Ejército Rojo duró oficialmente desde principios de diciembre de 1941 hasta el 7 de mayo de 1942.


El contraataque fue titulado por los rusos como la Campaña de Invierno de 1941-1942, y proporcionó evidencia, tanto para ellos mismos como para el mundo que los observaba, de que la Wehrmacht no era invencible. El fracaso de la Operación Barbarroja planteó además un serio interrogante sobre si los alemanes podían ganar la guerra en absoluto. 

Moscú, la ciudad más grande e importante de la Unión Soviética se salvó de la ocupación nazi. El comienzo del contraataque trajo alivio y esperanza a muchas personas en toda Europa y más allá, que se habían desesperado ante la idea de un mundo dominado por los nazis. 

Sin embargo, aunque el ejército soviético logró hacer retroceder a la Wehrmacht desde las puertas de Moscú, no pudo convertir la contraofensiva en una derrota final; lo que, en ese caso, probablemente habría llevado a la desintegración del ejército alemán en el invierno de 1941-42; y por tanto la conclusión prematura de la guerra, al menos en Europa. Después de todo, las fuerzas armadas del líder militar francés Napoleón se habían derrumbado seis meses después de su invasión de Rusia en junio de 1812.

 

Cartel de 1941, obras de los Kukryniksy "Napoleón fue derrotado" 

Por razones como estas, el mariscal ruso Georgy Zhukov, el célebre comandante de la segunda guerra mundial, calificó sin rodeos a la contraofensiva soviética de “fracaso”. Zhukov escribió en sus memorias: “La historia de la Gran Guerra de la Patria todavía llega a una conclusión generalmente positiva sobre la ofensiva invernal de nuestras fuerzas, a pesar de la falta de éxito. No estoy de acuerdo con esta evaluación. El embellecimiento de la historia, se podría decir, es un triste intento de pintar sobre el fracaso. Si consideras nuestras derrotas y qué resultados se obtuvieron, quedará claro que fue una victoria pírrica”. (Evan Mawdsley, Thunder in the East: The Nazi-Soviet War, 1941-1945. Hodder Arnold, 23 de febrero de 2007, p. 1271


Georgy Zhukov, retrato del artista Pavel Korin

Zhukov no estaba exagerando; era un general de primera línea que podía ver lo que estaba pasando ante sus ojos y tenía la determinación de expresar sus pensamientos. Como señaló Zhukov, las pérdidas de personal del Ejército Rojo durante la contraofensiva fueron cuantiosas, mucho más altas que las bajas alemanas en lo que a menudo se considera un triunfo soviético histórico. En total, durante los tres meses de enero, febrero y marzo de 1942, el ejército soviético perdió 620.000 hombres. En comparación, en el mismo período los alemanes perdieron 136.000 hombres, bastante menos de una cuarta parte de las bajas rusas. 

El experimentado historiador británico Evan Mawdsley, que se centra en gran parte en la historia de Rusia, ha presentado las cifras de bajas anteriores en su estudio de la guerra nazi-soviética. Mawdsley también declaró: "Las pérdidas alemanas en el frente oriental, en los tres meses y cuarto hasta finales de septiembre de 1941, ascendieron a 185.000" y que "En total, el Ejército Rojo perdió 177 divisiones en 1941, la mayoría de ellas en el período junio-septiembre. Las pérdidas militares soviéticas, hasta finales de septiembre de 1941, se han calculado en al menos 2.050.000”. 

Joseph Stalin había dicho poco después de la derrota de Francia por parte de la Wehrmacht en junio de 1940, "sólo podríamos enfrentarnos a los alemanes en pie de igualdad en 1943". Esta predicción fue precisa y con visión de futuro. El Ejército Rojo “solo mostraría un gran progreso con la Operación Bagration en Bielorrusia en junio de 1944”, destacó Mawdsley. 

Las deficiencias del ejército soviético se debieron, al menos en parte, a, como dijo el mariscal Zhukov después de la guerra, “el enorme daño que Stalin había infligido al país con su masacre de los altos escalones del mando del ejército” (Andrei Gromyko, Memories: From Stalin to Gorbachev. Arrow Books Limited, 1 de enero de 1989, p. 216).

La opinión de Zhukov está respaldada por otros como Leopold Trepper, un destacado agente de inteligencia soviético y combatiente de la Resistencia antinazi, quien escribió que con las purgas, “El Ejército Rojo, desangrado, difícilmente era un ejército ahora, y no lo sería de nuevo durante años”. (Leopold Trepper, The Great Game: Memoirs of a Master Spy. Michael Joseph Ltd; Primera edición, 1 de mayo de 1977, p. 67)



"Mal clima ruso", 1942. Caricatura de Boris Efimov


Mientras tanto, cuando comenzó la contraofensiva soviética, el Ejército Rojo, entre diciembre de 1941 y marzo de 1942, recibiría 117 nuevas divisiones para reforzar sus filas. La principal fuerza de oposición, el Grupo de Ejércitos Alemán Centro, se complementó con unas escasas 9 divisiones durante ese tiempo. (Donald J. Goodspeed, The German Wars. Random House Value Publishing, segunda edición, 3 de abril de 1985, p. 407) 

Para el 26 de noviembre de 1941, los alemanes habían sufrido 743.112 bajas, sin incluir a los enfermos o congelados, y a fines de febrero de 1942, las pérdidas totales alemanas en el frente oriental ascendían a 1.005.636 hombres; esto equivale a aproximadamente el 31% de la fuerza de invasión alemana original, según el erudito militar Donald J. Goodspeed, quien ha proporcionado estas diversas estadísticas. En comparación, el ejército soviético había sufrido alrededor de 5,5 millones de bajas a principios de la primavera de 1942. 

Hitler concedió una inmensa importancia a los millones de bajas que sus divisiones habían infligido al Ejército Rojo. A finales de febrero de 1942 volvió a confiar en la victoria final. Un Hitler jovial declaró a sus colegas cercanos en la sede de Wolfsschanze, “El domingo será 1 de marzo. Chicos, no pueden imaginarse lo que eso significa para mí: cuánto han agotado mis fuerzas los últimos tres meses, puesto a prueba mi resistencia nerviosa”.

Durante diciembre de 1941 y en los meses siguientes, varios comandantes alemanes fieles a Hitler seguían creyendo en la victoria en diversos grados. Goodspeed observó que la jerarquía de la Wehrmacht "razonó que aún eran mejores soldados de verano que los rusos y que, por lo tanto, deberían luchar en el verano" y "reconstruir sus destrozados ejércitos para otro gran impulso en 1942". 



Dos carteles de los Kukryniksy. Izquierda: "Solo han pasado unos meses". 1942. (Goebbels - Mirando las caras ... "Tomó solo unos pocos meses, pero cómo han cambiado"). Derecha: "Hitler y la muerte: me atrevo a informar: la línea del frente está enderezada". 1942. 


La confianza de Hitler y sus generales resultaría fuera de lugar. Los soviéticos podían permitirse pérdidas de personal mucho mayores que los alemanes, y esto no debería haber sido una sorpresa real. La población de la Unión Soviética en 1941 era de unos 193 millones, es decir, 80 millones más que la población del Tercer Reich. La gran estrategia de contraataque soviética requería un asalto a lo largo de un frente amplio, de 800 millas de ancho, desde Leningrado en el norte hasta la península de Crimea en el sur. Su objetivo era asestar una sucesión de golpes que socavarían gravemente a los alemanes y sus aliados del Eje, lo que provocaría el rápido colapso del enemigo, o eso se había previsto.

Esta estrategia fue formulada con aportes decisivos de Stalin, junto con el Alto Mando Supremo (Stavka). Zhukov estaba en firme desacuerdo con el diseño estratégico de la contraofensiva. En sus memorias, Zhukov escribió que solo él "se atrevió a criticar el plan" a Stalin y la Stavka. 

Para el contraataque, Zhukov favoreció amasar sus fuerzas y dirigirlas en una estocada aplastante por el medio "contra el centro de gravedad enemigo". Esta estrategia bien pudo haber infligido un grave golpe, del que los alemanes habrían luchado por recuperarse. En cambio, con la dispersión de las divisiones soviéticas en un frente extendido, la fuerza del golpe se diluyó. Zhukov sintió que le faltaban las fuerzas necesarias para alcanzar sus objetivos. 

De la estrategia de contraofensiva rusa que el citado Mawdsley señala, “el Stavka cometió el mismo error que Hitler y su Alto Mando habían cometido en 1941, asumiendo que el enemigo estaba exhausto y destrozado. También intentó, como hicieron los alemanes en la Operación Barbarroja, atacar por todas partes. La opinión de Zhukov era que habría sido mucho más prudente concentrar recursos y llegar a la línea Staraia Russa – Velikie Luki – Vitebsk-Smolensk-Briansk”.

La línea de ataque favorita de Zhukov tenía 350 millas de ancho, a diferencia de las 800 millas que prefería Stalin. A pesar de las dudas de Zhukov sobre la estrategia soviética, su todavía significativo papel en el contraataque tuvo un comienzo impresionante a partir del 6 de diciembre de 1941. Zhukov se encontró en oposición a uno de los generales más prominentes de la Wehrmacht, Heinz Guderian, al mando del 2.° Ejército Panzer. 


B. Efimov y N.A. Dolgorukov. Póster "Si los alemanes quieren tener una guerra de exterminio, la conseguirán". 1941


Hubo un severo derramamiento de sangre en ambos lados, pero las divisiones de Zhukov prevalecieron sobre las de Guderian, al obligar a este último a retirarse a más de 50 millas. La reputación de Zhukov, ahora ya alta en la Unión Soviética, se mejoró merecidamente. 

El historiador inglés Chris Bellamy reveló cómo Zhukov expuso, en una directiva del 13 de diciembre de 1941, que las tropas soviéticas deberían obligar al enemigo a retirarse de 130 a 160 kilómetros (80 a 100 millas) al oeste de Moscú (Chris Bellamy, Absolute War: Soviet Russia in the Second World War. Pan; edición principal, 21 de agosto de 2009, p. 332). Una vez que se logró, Zhukov continuó diciendo que el Ejército Rojo debería pasar el resto del invierno haciendo retroceder a los alemanes otros 150 kilómetros (93 millas) más o menos hasta la línea al este de Smolensk (230 millas al oeste de Moscú) desde donde habían lanzado Typhoon a principios de octubre”.

Las ambiciones reducidas de Zhukov para la contraofensiva eran realistas, pero incluso entonces quedarían muy lejos. Zhukov se quejó amargamente de que muchas unidades soviéticas en otros lugares habían sido mal dirigidas y "estaban continuamente tratando de atacar a los alemanes frontalmente, en lugar de ser inteligentes y abrirse camino por los lados".

Mawdsley escribió: “En realidad, el Ejército Rojo era un instrumento muy débil en el invierno de 1941-42, tripulado por reclutas no capacitados y mal equipado. En enero de 1942, todo el Ejército Rojo tenía sólo 600 tanques pesados ​​y 800 tanques medianos, además de 6.300 tanques ligeros; en cambio, la cifra de enero de 1943 era de 2.000 pesados ​​(tanques), no menos de 7.600 medianos y 11.000 ligeros”.


Una alegoría de los Kukryniksy recordando a los alemanes lo que hizo el "General Invierno" a las tropas de Napoleón.


Hitler sabía que la Grand Armée de Napoleón se había disuelto en plena retirada 129 años antes. Sin inmutarse por esto, frente a los contraataques soviéticos, algunos altos comandantes alemanes querían retirarse al oeste de Moscú, a los ríos Berezina o Niemen (que se extienden por Bielorrusia y Lituania). 

Tal retirada a mediados de diciembre, a través de la nieve hasta las rodillas y la cintura, podría haber resultado en la destrucción del ejército alemán. Como mínimo, indudablemente se habrían perdido grandes cantidades de artillería y otros equipos, y durante una temporada que "resultó ser uno de los inviernos más severos registrados", según un estudio de investigación publicado en el Bulletin of the American Meteorological Society

Para el 20 de febrero de 1942, los alemanes habían sufrido 112.627 bajas por congelación (John Toland, Adolf Hitler: The Definitive Biography. Bantam Doubleday Dell Publishing Group, 3 de febrero de 2007, Parte 8, El cuarto jinete). Este problema no afligió a los rusos en el mismo grado; porque estos últimos estaban abrigados y tenían un sistema ferroviario en funcionamiento justo detrás de ellos, mientras que estaban acostumbrados a luchar en condiciones invernales. Stalin dijo después de que los soviéticos finalmente habían vencido a Finlandia en marzo de 1940: "No es cierto que la capacidad de combate del ejército disminuya en invierno ... Somos un país del norte".

A mediados de diciembre de 1941, Hitler emitió su orden permanente. Exigió que los oficiales alemanes, desde aquí, obliguen a los soldados a mantener su posición a cualquier precio. Hitler prosiguió diciendo que las tropas alemanas en el campo deberían ignorar el peligro, cuando las fuerzas enemigas han “atravesado los flancos o la retaguardia. Esta es la única forma de ganar el tiempo necesario, de traer los refuerzos de Alemania y Occidente que he ordenado”. 

Hitler había interferido con anterioridad fatalmente en la planificación estratégica alemana, sobre todo posponiendo el avance sobre Moscú seis semanas en agosto de 1941; pero su orden de mantener a toda costa fue con toda probabilidad la decisión correcta, y puede haber rescatado a la Wehrmacht ese invierno.


"Campaña de verano. Parada estratégica preliminar". B. Efimov 1942 


Los alemanes prudentemente no intentaron mantener una línea continua desde Leningrado a Crimea. Hitler y el Alto Mando Alemán (OHK) acordaron implementar una serie de puntos fuertes, conocidos como “erizos”. Estas posiciones fortificadas a menudo se erigían junto a grandes depósitos de suministros alemanes, ubicados de norte a sur, en áreas urbanas bajo ocupación nazi como Shlisselburg, Novgorod, Rzhev, Vyazma, Bryansk y Kharkov, etc. Luego se construyeron fortalezas subsidiarias junto a las principales fortalezas. 

La realidad sobre el terreno era más complicada que esto; porque los erizos alemanes se establecieron a veces en respuesta a los éxitos tácticos soviéticos locales, más que a la voluntad de los alemanes. Los comandantes de la Wehrmacht consideraron aceptables los avances de los soldados rusos en los flancos, ya que cualquier división soviética que avanzara demasiado estaba en peligro de ser aislada y atrapada detrás de las líneas alemanas. 

A principios de enero de 1942, Stalin llegó a la conclusión de que ese mismo año se podía lograr la victoria total sobre los nazis. El 10 de enero, Stalin envió una directiva a sus generales en la que decía: "Nuestra tarea no es dar a los alemanes un respiro, llevarlos hacia el oeste sin detenerse, obligarlos a agotar sus reservas antes de la primavera, cuando tendremos grandes reservas frescas, mientras los alemanes no tendrán más reservas; esto asegurará la derrota completa de las fuerzas nazis en 1942”. (Geoffrey Roberts, Stalin's Wars: From World War to Cold War, 1939-1953. Yale University Press; primera edición, 14 de noviembre de 2006, p. 116) 

Como demostraron los acontecimientos, tales directivas eran demasiado ambiciosas y subestimaron la resistencia de la Wehrmacht. Mawdsley escribió: “La estrategia de Stalin de enero de 1942 de agotar las reservas alemanas antes de la primavera no funcionó ... De hecho, sin embargo, en gran parte del frente los alemanes pudieron aferrarse al territorio que habían alcanzado a principios de diciembre de 1941. Incluso en Rostov y cercanías Moscú, solo habían tenido que retroceder de 50 a 150 millas. Todavía estaban muy adentrados en territorio soviético. En el norte y centro mantendrían esta línea hasta finales de 1943”. (Mawdsley) 

Sorprendentemente, en mayo de 1944, el Centro del Grupo de Ejércitos Alemán todavía estaba a 290 millas de Moscú en su punto más cercano; mientras que las fuerzas soviéticas estaban a 550 millas de Berlín a principios del verano de 1944. (Samuel W. Mitcham Jr., Mariscales de campo de Hitler y sus batallas (Guild Publishers, 1988) p. 274)




Shane Quinn

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