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06 julio 2026

Los corredores energéticos y la guerra contra Irán en mapas (6)


         Captura pantalla, reportaje de RTVE


No es novedad en absoluto, pero debemos iniciar señalando que Israel no puede permitirse vivir en paz con Irán. Las causas son diversas desde proyectos políticos hasta cuestiones “místicas”. Es imposible conseguir la paz porque Israel sigue creyendo que es el amo, el "elegido", etc., y sostiene la tesis de que debe ejercer la supremacía regional alegando que ha podido doblegar a las naciones árabes. En cierto sentido fue cierto, la diplomacia de las armas y el chantaje prevalecieron desde su fundación, pero sin las armas y respaldo de Estados Unidos y de las potencias coloniales de Europa eso hubiese sido impensable. Hoy son pocos quienes dudan de que la era de las sanciones, asesinatos, operaciones encubiertas y escalada militar contra Irán está llegando a su fin, los persas les ha dado una lección en el campo de batalla y en el aspecto político - diplomático.

Centrémonos en que el Memorando de Entendimiento entre EEUU e Irán es solo una pausa, una tregua estratégica para los dos bandos; sin embargo, si no se elimina o aparta a los actores que provocaron el conflicto es difícil que prosperen los diálogos y reuniones. La "Tercera Guerra del Golfo" nunca fue un proyecto estadounidense, se trata de un plan operacional israelí que -para que funcione- se necesitaba del poder del U. S. Army.

Israel estuvo a punto de triunfar por el control hegemónico regional, la brillante política de seducir al mundo árabe con los Acuerdos de Abraham ha colapsado, empero que para coquetear a las petromonarquías del Golfo tuvieron -previamente- que destruir Irak, Libia, Siria, Yemen, los demás ejércitos árabes no tienen importancia, lo único que sirve es el poder económico de las petromonarquías forzadas a adquirir para sus fuerzas de defensa material bélico en exceso y, por supuesto, la venta lo hace Estados Unidos por miles de millones de petrodólares en cada transacción. La excepción es Egipto con un numeroso ejército, pero la tierra de los faraones tiene un tratado de paz con Israel y su rol es de simple receptor de refugiados palestinos o garante de acuerdos (o hacerse de la vista gorda).

Lo único que impide que Israel se convierta en el amo de la región es Irán y el llamado “eje de la resistencia” que se ha formado durante décadas precisamente para detener las ambiciones de Israel. La arrogancia e ilusiones israelíes no permiten aceptar que Irán haya aguantado y revertido la traicionera ofensiva lanzada por Estados Unidos e Israel. Es seguro que nadie en los servicios de inteligencia y del gobierno de Israel se plantearon la posibilidad de que Irán no solo sobreviva, saliendo más fortalecido y dándose tiempo de darles una lección militar a sus agresores.


Un parche militar bordado en uniformes del ejército de Israel, aunque se diga que no es oficial, tiene un contexto político-religioso. El parche está escrito en hebreo, se traduce literalmente como: "La Tierra Prometida de Israel". En el mapa (junto al texto) ilustra el concepto ideológico e histórico-irredentista conocido como el "Gran Israel" (o Eretz Yisrael Hashlema), las fronteras dibujadas no corresponden a los límites geopolíticos del Estado de Israel, abarca una vasta región que incluye la totalidad de los territorios de Palestina (Gaza y Cisjordania), Jordania y Líbano, además de amplias zonas de Siria, Irak, Egipto (península del Sinaí) y zonas del norte de Arabia Saudita. Esta delimitación se basa en ciertas interpretaciones maximalistas de las fronteras bíblicas prometidas en las escrituras hebreas. Dentro del contexto militar la imagen comenzó a circular en redes sociales en 2024 al ser portada por un soldado de las FDI. Es cierto que no es una insignia oficial del ejército de Israel, pero refleja el sentimiento político-militar-religioso en gran parte de Israel.


Un excelente análisis resume el objetivo mayor de la guerra:

Los ataques militares por sí solos nunca fueron el objetivo final. Estaban destinados a crear las condiciones políticas para algo mucho más grande: El cambio de régimen en Teherán. Incluso se quería ir más lejos, fragmentar a Irán en entidades étnicas rivales: separatismo kurdo, insurgencia baluchi, nacionalismo azerí y otras, porque un Irán unificado y soberano siempre ha sido el mayor obstáculo para las ambiciones regionales a largo plazo de Israel.

De triunfar Israel, Teherán volvería a depender de Occidente, el sector energético iraní se habría abierto a las empresas extranjeras y posiblemente el control del estratégico Estrecho de Ormuz habría cambiado.

“Imagina, por un momento, un Israel que hubiera neutralizado con éxito a Irán, mantenido una superioridad militar abrumadora, disfrutado de un apoyo incondicional estadounidense, ampliado la normalización en el mundo árabe y moldeado indirectamente el acceso a uno de los corredores energéticos más importantes del mundo. Tal resultado habría transformado a Israel no solo en el aliado regional más cercano de Estados Unidos, sino también en el actor geopolítico dominante desde el Mediterráneo hasta el Golfo Pérsico. Los países que dudaron en unirse a los Acuerdos de Abraham habrían enfrentado incentivos abrumadores para hacerlo. Los movimientos de resistencia se habrían encontrado cada vez más aislados. Los gobiernos árabes se habrían adaptado a un nuevo equilibrio regional de poder en el que la acomodación sería más segura que la oposición”.

Israel parece que tendrá que resignarse en el hecho de que depender enteramente de la supremacía estadounidense es ya una quimera, ningún imperio permaneció dominante por siempre e Israel lo sabe, es consciente del declive paulatino de Estados Unidos. Es por ello que ya se escucha de que Israel va a depender de sí mismo en los próximos años y mientras “el poder militar, diplomático y financiero estadounidense siga disponible”, lo aprovechará. “Usar el poder estadounidense hoy para asegurar la primacía israelí mañana”, tal es la consigna.

Se estaba preparando el Oriente Medio pos-americano en el que Israel tiene que ser el eje central, pero primero deben destruir Irán. Con esta perspectiva es lógico señalar que -salvo algo excepcional- que acontezca en los próximos meses, una paz duradera seguirá siendo una utopía. Y, aquí surge la paradoja de la “paz armada”: la disuasión y persuasión militar. Cuando Israel comprenda (acepte) que sus objetivos estratégicos a través de la guerra se han vuelto inalcanzables, empezará a hablar de paz. No creemos que Israel haya llegado a esa conclusión. Al contrario.

Teherán entiende que la tregua no representa un acuerdo permanente, es consciente de que la inteligencia israelí, los lobbies políticos y las redes encubiertas siguen operando activamente. “A veces los acuerdos ponen fin a las guerras. A veces simplemente los posponen. Y en conflictos donde las apuestas geopolíticas implican hegemonía regional, corredores energéticos, el futuro del poder estadounidense y el equilibrio de poder en Asia Occidental, el aplazamiento suele confundirse con paz. La historia tiene la costumbre de recordarnos que no son lo mismo”, razona el analista geopolítico sirio Kevork Almassian. ("Por qué Israel no puede permitirse la paz con Irán")


La balcanización de Irán. Mapa de la distribución de la población por grupos étnicos y religiosos en Irán elaborado por la CIA


Para complementar, "El colapso de la sagrada alianza: cómo Israel está perdiendo América", es un análisis detallado de Mohammed Ibin Faisal al-Rashid, aborda la erosión del apoyo incondicional de los Estados Unidos hacia Israel, impulsada por un cambio generacional, el libre acceso a la información y el descontento con las decisiones de Benjamín Netanyahu.

Estamos ante el fin de un tabú político porque, tradicionalmente, cuestionar el respaldo de Washington a Israel significaba el fin de la carrera de cualquier político o activista estadounidense. Sin embargo, desde octubre de 2023, la opinión pública en EE. UU. ha experimentado un cambio drástico, rompiendo por completo ese consenso histórico debido a las acciones militares en la Franja de Gaza.

El declive de la imagen de Israel no es una fluctuación pasajera, es un fracaso histórico respaldado por cifras: Solo el 32% de los estadounidenses aprueba las acciones militares de Israel. Entre los menores de 35 años, el respaldo se desploma a un mínimo histórico del 9%. El Consejo de Chicago sobre Relaciones Internacionales otorgó a Israel una puntuación de 50 sobre 100, la calificación más baja registrada en casi medio siglo.

El quiebre en las bases partidistas de los Demócratas es visible, el rechazo es abrumador entre los jóvenes. Solo el 15% de los jóvenes demócratas apoya posibles ataques a las instalaciones nucleares de Irán, en comparación con el 55% de los mayores de 55 años. Entre los Republicanos, el bastión más seguro para Israel, la percepción negativa está creciendo. El 57% de los republicanos de entre 18 y 49 años ve a Israel de forma negativa. Congresistas como Thomas Massie señalan que sus votantes ya no entienden por qué el dinero de sus impuestos se destina a financiar bombardeos.

El impacto de las redes sociales y la información abierta desenmascara la propaganda oficial y los medios tradicionales estadounidenses que ya no pueden controlar la narrativa. Las plataformas permiten que los ciudadanos vean imágenes directas y en tiempo real de la destrucción de hospitales, universidades y la muerte de civiles palestinos, generando una enorme brecha de desconfianza frente a los comunicados oficiales del ejército israelí.

El Comité de Asuntos Públicos Estados Unidos-Israel (AIPAC), considerado históricamente el grupo de presión de política exterior más poderoso de Washington, está perdiendo su control. Figuras demócratas progresistas como Alexandria Ocasio-Cortez y Bernie Sanders rechazaron públicamente sus fondos. El verdadero golpe político radica en que figuras moderadas y potenciales candidatos presidenciales para 2028 (como Josh Shapiro o Gavin Newsom) se han sumado a la promesa de no aceptar financiamiento de este grupo.

Aunque pasa inadvertida se aprecia una inesperada alianza entre la izquierda y la derecha (si así podríamos definirla en los EE. UU.) El escepticismo hacia el rol de EE. UU. como "policía del mundo" ha unido a sectores tradicionalmente opuestos. Figuras de la derecha populista aliadas a Donald Trump (como Tucker Carlson y Marjorie Taylor Greene) critican abiertamente que se arriesguen vidas estadounidenses en guerras ajenas y acusan a Israel de intentar arrastrar al país a un conflicto directo con Irán.

Pero es Benjamín Netanyahu el catalizador de ese deterioro, la opinión pública lo ve como el principal responsable del daño a la reputación de su país. Los índices de desconfianza hacia su figura alcanzaron el 59% a nivel general en EE. UU., afectando tanto a demócratas mayores como a republicanos jóvenes.

Como conclusión el cambio en la relación bilateral es de carácter estructural y no coyuntural. Los politólogos como John Mearsheimer, advierten que en un plazo de cinco a siete años, Estados Unidos pasará de la crítica pasiva a adoptar acciones concretas que afecten directamente los intereses de Israel. Israel está dejando de ser percibido como un aliado estratégico vital para convertirse en una carga política y financiera de cara a las nuevas generaciones.

Como apreciarán, en esta ocasión, al contrario de las entregas anteriores de la serie "Los corredores energéticos y la guerra contra Irán en mapas", hemos escogido análisis y críticas de intelectuales del mundo árabe. Repasemos la siguiente ponencia de Abdal Jawad Omar que constituye la sexta entrega de la serie en mención.

Buena lectura.

T. Andino

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El Corredor Económico India-Oriente Medio-Europa (IMEC) es una ambiciosa red de infraestructuras multimodales anunciada durante la cumbre del G20 de 2023. Su objetivo es conectar India con Europa a través de vías marítimas y ferroviarias, atravesando Oriente Medio y pasando por países como Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita y Grecia. Dada la nueva realidad geopolítica de la zona, su ejecución será inviable.

La guerra de Netanyahu contra Irán fue una apuesta por el futuro de Israel, y fracasó.
Abdal Jawad Omar
Mondoweiss / junio 2026


Netanyahu ha apostado el futuro económico de Israel a convertirse en un centro comercial mediterráneo que sustituya el Estrecho de Ormuz. La guerra contra Irán se suponía que iba a hacer eso posible, pero consumió el espacio fiscal, el respaldo estadounidense y el capital del Golfo necesarios para ello.

Existe una versión de la guerra contra Irán que Benjamin Netanyahu quiere que creas que solo trata de centrifugadoras y la supervivencia del Estado judío. La otra versión, mucho menos comentada, es una en la que el premio de Israel es un ferrocarril.  (NdelE: Y los corredores energéticos)

La ambición de Israel, a juzgar por las palabras de su propio primer ministro, es convertirse en el terminal mediterráneo del comercio que fluye desde el Golfo y el sur de Asia - el lugar donde los contenedores asiáticos llegan a los puertos europeos sin causar problemas al Estrecho de Ormuz. La guerra, sea como sea, es una ruta hacia ese destino. La ironía, y no es pequeña, es que la campaña que genera la unidad de la oposición también consume los medios para apoderarse de ella.

Netanyahu lo dijo él mismo dos veces, con tres años de diferencia, ahorrándonos el trabajo de leer entre líneas.

En septiembre de 2023, días después de que India, EE.UU., Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos y la UE presentaran el Corredor Económico India-Oriente Medio-Europa (IMEC) en el G20 de Nueva Delhi, lo calificó como "el mayor proyecto de cooperación de nuestra historia" y prometió que Israel se convertiría en "un cruce central" dentro de él - sus puertos y ferrocarriles formando, en sus palabras, "una nueva puerta de entrada desde la India a través de Oriente Medio hasta Europa, y de vuelta".

En la ONU ese mismo mes, presentó dos mapas, al estilo de un hombre que nunca ha conocido un objeto que no le guste: uno titulado "La Maldición", que representa la red regional de Irán; el otro "La Bendición", que muestra a Israel conectado por ferrocarril y oleoducto a Jordania, el Golfo y luego a Europa. Le gustó tanto el dispositivo que lo trajo de vuelta un año después, diciendo en la Asamblea General de 2024: "Este es el mapa que presenté aquí el año pasado". La sutileza nunca ha sido el objetivo.


El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, pronuncia un discurso ante la Asamblea General de la ONU, 27 de septiembre de 2024


En esta fotografía, Benjamin Netanyahu sostiene un mapa que borra Palestina. Asamblea General de la ONU, 22 de septiembre de 2023.


En marzo de 2026, con Ormuz prácticamente cerrado por la respuesta de Irán a la guerra de agresión lanzada contra él, el discurso dejó de ser un discurso y se convirtió en algo más cercano a una declaración de tesis.

En una rueda de prensa en Jerusalén el 19 de marzo, Netanyahu trazó la línea entre la guerra y el ferrocarril sin que se le pidiera dos veces:

"En lugar de pasar por puntos de estrangulamiento como el Estrecho de Ormuz y Bab el-Mandeb, podemos construir oleoductos hacia el oeste a través de la Península Arábiga hasta los puertos mediterráneos de Israel, y eliminar efectivamente estos puntos de estrangulamiento".

Un Ormuz cerrado, en otras palabras, no es un efecto secundario desafortunado de la guerra. Es el argumento a favor de la alternativa que Israel ha estado vendiendo a inversores desde antes de octubre de 2023. (Ndel E. ¿Pueden darse cuenta de por qué incluso el cierre de Ormuz es beneficioso para Israel? !Por eso siempre prefieren la guerra que la paz! todo va con sus planes!)

El problema de vender una alternativa es que tienes que construirla, y construir cosas, resulta, es difícil cuando tu presupuesto de defensa está devorando el país. Convertirse en un centro logístico exige los elementos poco glamurosos de la diplomacia - capacidad portuaria, ferrocarril, mano de obra, margen fiscal - justo en el momento en que los cuatro están siendo requisados en otros lugares.

El gasto en defensa de Israel se ha estabilizado en aproximadamente el 8% del PIB, un nivel que normalmente se asocia con estados en riesgo existencial en lugar de estados que intentan atraer fondos soberanos. El presupuesto de 2026, elevado a 144.000 millones de NIS (Nuevo Shekel Israelí) deja poco margen para la inversión en transporte que realmente necesita la rama israelí de IMEC. La deuda externa ha subido de alrededor del 60% del PIB antes de la guerra a aproximadamente el 70%. Decenas de miles de reservistas han sido retirados de la construcción y la logística, incluso cuando la exclusión de la mano de obra palestina durante la guerra ha dejado las obras con medio personal y las reparaciones de viviendas estancados.

Nada de esto demuestra necesariamente que la mejora del puerto de Haifa haya retrasado específicamente su calendario, ya que esos datos no son públicos, pero indica el mecanismo: un país que libra una guerra maximalista en varios frentes no puede también estar sentando caminos discretamente. Tarde o temprano, el libro mayor tendrá una sola columna.

También está deteriorando la única relación sobre la que se construyó el corredor: IMEC fue concebido, y será financiado en gran medida, como un proyecto estadounidense. El respaldo de Washington siempre formó parte de su estructura de capital, así como la credibilidad de un banco central forma parte del valor de una moneda. Ese respaldo está visiblemente reduciéndose, tanto por las propias guerras arriesgadas de Estados Unidos como por el espacio de tensión que se abre entre EE. UU. e Israel debido a intereses divergentes en la forma de poner fin a la guerra contra Irán.

Trump supuestamente le ha dicho a Netanyahu: "Estarías en prisión si no fuera por mí", después de que los ataques israelíes en Beirut amenazaran con descarrilar su diplomacia con Teherán. Este no es el lenguaje de un hombre que considera que los objetivos bélicos de su aliado están claramente alineados con los suyos. Por otro lado, Trump le ha dicho a Netanyahu que "lo arregle" con Erdogan en lugar de abrir un segundo frente con Turquía.

Ambos episodios apuntan en la misma dirección: Washington quiere un resultado lo suficientemente estable para que el capital pueda avanzar, mientras Israel sigue comportándose como si más guerra fuera la estrategia.




En esta ecuación, un patrón que tiene que seguir menospreciándote es un patrón cuyo entusiasmo se está depreciando, y el IMEC, como la mayoría de los proyectos de infraestructuras ambiciosos, depende de un entusiasmo que se acumula en lugar de decaer.

Luego está el Golfo, cuyo dinero el corredor no puede prescindir, y que se cubre en algo cercano al tiempo real. Arabia Saudí ha declinado de forma conspicua aceptar el plan del gasoducto, no ajeno a sus propias relaciones frías con Netanyahu, incluso cuando los petroleros permanecían inactivos en el estrecho y Washington puso escoltas navales. Los EAU han tomado la dirección contraria, apoyándose más en los Acuerdos de Abraham y beneficiándose por primera vez de las capacidades de defensa antimisiles israelíes mientras eran bombardeados por drones y misiles iraníes.

Riad inicialmente apoyó la campaña antes de descubrir lo que estaba haciendo con su propia economía dependiente del petróleo, en cambio se ha ido acercando a Turquía y Pakistán. El mayor posible financiador de las ambiciones del centro israelí está, en otras palabras, acercándose al mismo actor que el centro fue diseñado para dejar irrelevante.

Ese actor no ha estado inactivo. Turquía e Irak han impulsado la Carretera de Desarrollo, un enlace ferroviario y autopista de Basora a Mersin vía Bagdad, concebido desde el principio para trasladar el comercio del Golfo a Europa sin acercarse a Israel. Erdogan expresó claramente su objeción al proyecto rival en el vuelo de regreso desde la misma cumbre del G20 que lo lanzó. Dijo a los periodistas:

"Decimos que no hay corredor sin Turquía. Turquía es una base importante de producción y comercio. La línea más conveniente para el tráfico de este a oeste debe pasar por Turquía".

Desde entonces, los funcionarios turcos han hecho explícito el plan israelí en lugar de verlo como algo incidental. El ministro de Asuntos Exteriores, Hakan Fidan, ha declarado que Israel, tras agotar a Irán como adversario, "no puede vivir sin un enemigo", y ahora posiciona a Ankara como el próximo. Fidan incluso ha acusado a Jerusalén de tratar los pactos de seguridad regionales, incluido el marco de defensa Israel-Grecia-Chipre que limita con el corredor gasífero EastMed, como una "alianza militar contra los países musulmanes de la región".

Mapa de 1911 de las vías férreas en Turquía, Asia, realizado por la Oficina de Guerra británica. La Carretera de Desarrollo es un megaproyecto de $17.000 a $20.000 millones que unirá el Golfo Pérsico con Europa. Consiste en 1.200 km de autopistas y vías férreas de alta velocidad desde el puerto de Al-Faw en Basora hasta Turquía (vía Bagdad y Mosul), conectando posteriormente con el puerto mediterráneo de Mersin. (Wiki)



Tampoco es meramente retórica: los camioneros polacos y alemanes ya han hecho el viaje de Europa al Golfo vía Irak en tan solo diez o doce días, un hecho que se repite rápido en los círculos de transporte de mercancías. Cada semana que Ormuz se queda callado afina tanto las ideas de Israel como de Turquía por igual, y solo una de las dos queda libre del lastre político de Israel.

De forma significativa, la política israelí ha empezado a tratar a Ankara menos como un fastidio y más como el próximo adversario. Naftali Bennett, que nunca es un hombre que minimiza una amenaza, ha calificado a Turquía como parte de un eje "similar al iraní".

Tómalo con cautela: la hostilidad entre Erdogan y Netanyahu precede con creces cualquier ferrocarril y tiene sus propias quejas, desde Gaza hasta Siria y un rechazo personal ya bien entrado en su segunda década-, pero el intercambio de acusaciones sobre corredores, puertas y alianzas te indica que ambas partes han empezado a tratar la logística como un campo de batalla propio.

Sería excesivo afirmar que la guerra se está librando por un ferrocarril. La evidencia de eso no llega tan lejos, y las guerras rara vez tienen un solo autor que siga su lógica. Lo que respalda las pruebas es, creo, más estrecho e interesante:

El liderazgo israelí ha vinculado explícita y repetidamente su futuro económico deseado al cierre de Ormuz y a la dilución de su importancia, y ha señalado la alteración del antiguo orden marítimo por la guerra como la condición que hace viable su alternativa.

Lo que se puede decir con confianza es que esto deja a Israel en una posición asimétrica. Incluso en el escenario más optimista, donde Ormuz sigue siendo disputado, se construyen los oleoductos y Haifa amplía lo previsto, la misma campaña habrá gastado en las tres cosas en las que realmente funciona una estrategia de centro: espacio fiscal, un patrocinador estadounidense cuyo apoyo no necesita vigilancia constante, y capital del Golfo dispuesto a pasar por alto el coste político de enrutar el comercio a través de un país en guerra con la mitad de sus vecinos, y dispuesto a bombardear el Golfo en su búsqueda de la victoria total.

Israel aún podría obtener sus ferrocarriles y oleoductos. Pero actualmente financia las vías y tuberías vendiendo las cosas que harían que cualquiera quisiera montarla.

 


Otras lecturas consultadas:

21 junio 2026

Los 14 puntos del Memorando de Entendimiento EE.UU - Irán





Viene de la Parte 1

El acuerdo entre EE. UU. e Irán no es un Tratado de Paz, es una tregua firmada




Comencemos recordando que no se trata de un acuerdo de paz definitivo, sino un cese de hostilidades temporal y un marco de negociación preliminar. Técnicamente, el documento firmado por el presidente Donald Trump y el mandatario iraní Masoud Pezeshkian debe llamarse Memorando de Entendimiento de Islamabad (MoU, siglas en inglés). Más aún, dado que Israel lo desconoce, el Memorando es inaplicable, pudo ser pero no será... conforme marchan las cosas. Irán ha suspendido las negociaciones programadas en Suiza para el domingo 21 de junio, y tiene toda la razón y el derecho para hacerlo.

Revisemos el documento que pudo ser y probablemente no será... 

El Memorando de Entendimiento fue firmado de forma electrónica y remota el 17 de junio de 2026. El documento fue certificado, firmado y anunciado públicamente en su entrada en vigor por el primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, actuando como mediador principal, durante las primeras horas del 18 de junio de 2026.

El Memorando de Entendimiento de Islamabad establece un alto al fuego de 14 puntos para detener las hostilidades en Medio Oriente, incluyendo el desminado del Estrecho de Ormuz y el levantamiento de restricciones navales. El acuerdo estipula un plazo de 60 días para negociar un tratado de paz definitivo, condicionado al congelamiento del programa nuclear iraní y la liberación de fondos congelados.

Por la firma del documento -en teoría- debería detenerse la guerra iniciada en febrero de 2026, la "cesación de las operaciones militares en todos los frentes, incluido el Líbano", pero no garantiza una paz duradera en Medio Oriente, ya que los problemas estructurales más complejos quedan pospuestos.

Aunque jurídicamente el memorando de entendimiento es definitivo, cualquiera de las partes puede retirarse en cualquier momento hasta que se logre un acuerdo vinculante y completo. Es decir, técnicamente se puede suspender por alguna eventualidad, pero no significa que se reabre nuevamente la guerra. El ejemplo lógico son las acciones militares de Israel en el Líbano.


El presidente estadounidense Donald Trump firma el Memorando de Entendimiento de Islamabad en el Palacio de Versalles durante las reuniones del G-7


- Cuando nos referimos al marco temporal de negociaciones es porque en el texto se establece una tregua obligatoria de 60 días para que comiencen las negociaciones técnicas en Suiza en búsqueda de un tratado de paz permanente.

- Hay un compromiso de reducción nuclear, Irán acepta diluir su inventario de uranio altamente enriquecido bajo supervisión del OIEA. Sin embargo, no se ha resuelto si desmantelará sus instalaciones o si entregará el material.

- El acuerdo afirma que Irán jamás podrá desarrollar un arma nuclear, una promesa que los iraníes han mantenido en el pasado.


Teherán, el presidente Masoud Pezeshkian al firmar calificó el memorando de entendimiento con Estados Unidos como “un documento histórico y un mensaje de un Irán poderoso” (IRNA)


- Alivio económico masivo a cambio de frenar el avance en el desarrollo nuclear de Irán, Estados Unidos prometió descongelar activos iraníes, otorgar exenciones inmediatas al petróleo y planificar un fondo de reconstrucción regional de 300.000 millones de dólares. Las negociaciones también definirían un plan para el levantamiento de todas las sanciones estadounidenses contra Irán en un plazo acordado.

- ¿Por qué la paz en Medio Oriente sigue bajo una gran incertidumbre? Es algo que no necesita ser analizado. La postura de Israel es la clave, su primer ministro Benjamín Netanyahu y su gabinete han mostrado un fuerte descontento con los términos, y las fuerzas israelíes han continuado con bombardeos contra Hezbolá en el Líbano pese a que el memorando exige el fin de los ataques en todos los frentes.

- Estados Unidos es plenamente consciente de lo que acordó y de lo que espera de Irán. La fragilidad de estos compromisos pende de un hilo. El propio Donald Trump ha advertido públicamente que si no se llega a un acuerdo definitivo al vencer el plazo de 60 días, las fuerzas estadounidenses "volverán a bombardear" Irán. Probablemente (esperemos que no) la historia se repetirá una vez más.

- La desconfianza mutua es latente. La “puñalada por la espalda” es algo real; los negociadores clave de Teherán, como el presidente del Parlamento Mohammad Bagher Ghalibaf, han declarado que debe mantenerse "el dedo en el gatillo" y advirtieron que no cumplirán el pacto si Washington no retira por completo sus sanciones.

- Dentro de los Estados Unidos, la oposición política interna ha emitido duras críticas tanto de legisladores demócratas como de halcones republicanos en el Congreso, lo califican como "el peor error de política exterior en décadas" al considerar que beneficia excesivamente al régimen de los ayatolás.

- Más que una paz resuelta, el documento representa un respiro diplomático de alto riesgo dictado por la urgencia económica mundial. El verdadero futuro de la estabilidad regional se definirá exclusivamente por la letra pequeña que se dispute durante los próximos dos meses.


El primer ministro Shehbaz Sharif firma el 'Memorando de Entendimiento' de Islamabad como mediador. (Foto Oficina del Primer Ministro)



El acuerdo de 14 puntos entre Estados Unidos e Irán

Memorando de Entendimiento de Islamabad (MoU)

1. Los Estados Unidos de América y la República Islámica de Irán, junto con sus aliados en la guerra actual, mediante la firma de este Memorando de Entendimiento, declaran la terminación inmediata y permanente de las operaciones militares en todos los frentes, incluyendo el Líbano, y se comprometen a partir de ahora a no iniciar ninguna guerra ni operación militar entre sí, así como a abstenerse de amenazar o usar la fuerza mutuamente y a garantizar la integridad territorial y la soberanía del Líbano. El acuerdo final confirmará la terminación permanente de la guerra en todos los frentes, incluyendo el Líbano, y demás disposiciones de este párrafo.
 
2. Los Estados Unidos de América y la República Islámica de Irán se comprometen a respetar la soberanía e integridad territorial del otro, y a abstenerse de interferir en los asuntos internos del otro.


3. Los Estados Unidos de América y la República Islámica de Irán se comprometen a negociar y alcanzar el acuerdo final en un plazo máximo de 60 días, plazo que puede prorrogarse con consentimiento mutuo.


4. Inmediatamente después de la firma de este Memorando de Entendimiento, Estados Unidos comenzará a levantar el bloqueo naval y cualquier obstáculo o perturbación contra la República Islámica de Irán, y lo pondrá fin por completo en un plazo de 30 días. Durante este período, el tráfico marítimo se restablecerá en proporción al tráfico previo a la guerra en la República Islámica de Irán. Estados Unidos se compromete además a retirar sus fuerzas de las proximidades de la República Islámica de Irán en un plazo de 30 días tras la firma del acuerdo definitivo.


5. Tras la firma de este Memorando de Entendimiento, la República Islámica de Irán hará todo lo posible para garantizar el paso seguro y gratuito de buques comerciales durante 60 días desde el Golfo Pérsico al Mar de Omán y viceversa. El tráfico de buques comerciales comenzará de inmediato y, considerando la necesidad de eliminar los obstáculos técnicos y militares y realizar el desminado por parte de la República Islámica de Irán, se implementará en un plazo de 30 días. La República Islámica de Irán dialogará con el Sultanato de Omán para definir la futura administración y los servicios marítimos en el Estrecho de Ormuz, en consulta con otros Estados ribereños del Golfo Pérsico, de conformidad con el derecho internacional aplicable y los derechos soberanos de los Estados ribereños del Estrecho de Ormuz.

 


6. Estados Unidos se compromete, junto con sus socios regionales, a elaborar un plan definitivo y consensuado, con un presupuesto mínimo de 300 mil millones de dólares estadounidenses, para la reconstrucción y el desarrollo económico de la República Islámica de Irán. El mecanismo para la implementación de este plan se definirá como parte de un acuerdo final en un plazo de 60 días. Estados Unidos otorgará todas las licencias, exenciones y permisos necesarios para las transacciones financieras pertinentes.


7. Estados Unidos de América se compromete a levantar todo tipo de sanciones contra la República Islámica de Irán, incluidas las resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, las resoluciones de la Junta de Gobernadores del OIEA y todas las sanciones unilaterales estadounidenses -primarias y secundarias- en un calendario acordado como parte del acuerdo final. La República Islámica de Irán y Estados Unidos de América reconocen la importancia crucial del levantamiento de las sanciones antes mencionadas y expresan su intención de abordar de inmediato estas cuestiones en las negociaciones para lograr un acuerdo mutuo al respecto.


8. La República Islámica de Irán reafirma que no adquirirá ni desarrollará armas nucleares. Estados Unidos y la República Islámica de Irán han acordado resolver la disposición de las reservas de material enriquecido mediante un mecanismo que se acordará mutuamente, de conformidad con el calendario mencionado en el párrafo siete, siendo la metodología mínima la desnaturalización in situ bajo la supervisión del OIEA. Ambas partes también acordaron debatir la cuestión del enriquecimiento y otros asuntos mutuamente acordados relacionados con las necesidades nucleares de la República Islámica de Irán, sobre la base de un marco satisfactorio que se acordará en el acuerdo final. El acuerdo final confirmará las disposiciones de este párrafo. Estados Unidos y la República Islámica de Irán reconocieron la importancia crucial de las cuestiones nucleares antes mencionadas y expresaron su intención de abordarlas de inmediato en las negociaciones para lograr un acuerdo mutuo al respecto.


9. A la espera del acuerdo final, Estados Unidos y la República Islámica de Irán acuerdan mantener el statu quo. La República Islámica de Irán mantendrá el statu quo actual de su programa nuclear y Estados Unidos no impondrá nuevas sanciones ni desplegará fuerzas adicionales en la región.


10. Estados Unidos de América se compromete a que, inmediatamente después de la firma de este Memorando de Entendimiento y hasta la finalización de las sanciones, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos emitirá exenciones para la exportación de petróleo crudo iraní, productos derivados del petróleo y todos los servicios asociados, incluidas las transacciones bancarias, los seguros, el transporte, etc.

 


 

11. Estados Unidos se compromete a poner a disposición los fondos y activos congelados o restringidos de la República Islámica de Irán. Tras la entrada en vigor del Memorando de Entendimiento, Estados Unidos y la República Islámica de Irán acordarán mutuamente, durante las negociaciones, los procedimientos relativos a la liberación de dichos fondos. Estos fondos, ya sean retenidos en la cuenta original o transferidos, estarán plenamente disponibles para el pago a cualquier beneficiario final designado por el banco central de la República Islámica de Irán. Estados Unidos se compromete a expedir todas las licencias y autorizaciones necesarias.


12. Estados Unidos de América y la República Islámica de Irán acuerdan que se establecerá un mecanismo ejecutivo para supervisar la correcta aplicación de este Memorando de Entendimiento y el cumplimiento futuro del acuerdo final.


13. Después de la firma de este Memorando de Entendimiento, y sujeto al inicio de la implementación de los párrafos 1, 4, 5, 10 y 11 de este Memorando de Entendimiento, y la implementación continua de estas medidas, los Estados Unidos de América y la República Islámica de Irán comenzarán negociaciones sobre el acuerdo final exclusivamente sobre los demás párrafos.


14. El acuerdo final será ratificado mediante una resolución vinculante del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.
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El acuerdo entre EE. UU. e Irán no es un Tratado de Paz, es una tregua firmada




por Tito Andino


Ciertamente solo poca gente privilegiada conoce la verdad de lo que se manejó en las negociaciones entre Estados Unidos e Irán, si es que debemos hablar de negociaciones directas -que no existieron-. Es de lamentar la desproporcionalidad de la desinformación que circula en la red, “expertos” nos ofrecen sus análisis diarios copiando y locutando las noticias de los medios, pero, entendamos una cosa, son informaciones de prensa que aparecen al momento de que ocurre un hecho y que rara vez tiene un enfoque crítico de los hechos.

De forma irresponsable, se engaña a la gente, se miente al expresar con toda pomposidad de que la Cumbre del G-7 se realizó en Versalles para que sirva de marcó a la rendición de Estados Unidos, totalmente falso. No hay rendición, ni hay un tratado o acuerdo de paz, no. Lo que formalmente se ha firmado es un cese de hostilidades temporal y la apertura de un marco de negociaciones preliminar. Técnicamente, el documento firmado por el presidente Donald Trump y el mandatario iraní Masoud Pezeshkian debe denominarse “Memorando de Entendimiento de Islamabad” (MoU, por sus siglas en inglés).

Para llegar a esta fase han pasado más de 100 días de crisis y conflicto en el Estrecho de Ormuz, y, por supuesto, es momento de hablar objetivamente de los resultados (lo hemos venido planteando en la serie de artículos tituladas “Los corredores energéticos y la guerra contra Irán en mapas”).

Diríamos -sin que realmente lo sea- que estamos en una fase de “posguerra”, donde escuchamos de negociaciones, posibles acuerdos e intercambios de ataques y represalias entre los tres principales protagonistas: Israel, Estados Unidos e Irán; y, por fin, una firma de un acuerdo de entendimiento para negociaciones futuras, que dista mucho de ser un Tratado o Acuerdo de Paz. En este lapso, cada nuevo enfrentamiento está lejos de ser meras escaramuzas, poniendo en riesgo cualquier posible acuerdo. Los ataques y represalias durante el mes de junio fueron alarmantes y lo sigue siendo en el Líbano. Sin embargo, se nota una particularidad, real o fingida, la administración Trump expresó su negativa a proporcionar medidas defensivas a Israel tras las últimas represalias con misiles iraníes; no obstante, EE. UU. respondió con fuerza al presunto derribo de un helicóptero apache sobre el estrecho de Ormuz. Cada vez que ocurre un “incidente” de esta magnitud nos peguntamos: ¿se ha reactivado la guerra?

¿Por qué pasa esto? ¿quién obstaculiza las negociaciones? Solo hay una respuesta posible y ahora los estadounidenses no tienen empecho en decirlo: Israel. Tácitamente Estados Unidos ha reconocido su fracaso contra Irán y que es el momento de retirarse con dignidad y conseguir acuerdos “convenientes” para seguir siendo la gran potencia mundial, que -pese a todo- lo seguirá siendo, su arsenal nuclear lo asegura; además, los donantes multimillonarios de EE. UU. e Israel nunca aceptarán un acuerdo que deje a Irán intacto o fortalecido.

También hay sectores en Estados Unidos que creen que es el momento de contener a esos fanatizados del gobierno de Israel, encabezados por Smotrich, Ben-Gvir y el primer ministro Netanyahu. Por elemental sentido común, Irán no podrá estar en paz ante la incapacidad de la administración Trump -y en general con cualquier gobierno de Estados Unidos- para frenar a los siempre belicosos israelíes y sus pretensiones territoriales (empezando por Gaza y el Líbano), que son condiciones sine qua nom, esenciales, imprescindibles para llegar a la “paz”. No hay duda, las reiteradas violaciones israelíes impedirán la efectivización del acuerdo, lo hacen a propósito, Israel no quiere paz, solo quiere ver la destrucción de Irán como amenaza a su poderío regional, solo aspira a ser el nuevo eje de dominio de Oriente Próximo y cumplir con la promesa política del mal llamado “Gran Israel”.

Pese al pesimismo de los mediadores paquistaníes, se ha llegado a la firma de un memorando (acuerdo, si prefieren calificarlo así). Mr. Trump tuvo que decirlo por cuadragésima vez sobre la inminencia de un acuerdo con Irán, es consciente que está traicionado a sus amigos en Israel y Estados Unidos, siempre ha sido y serán las acciones de Israel tanto en Líbano como en Gaza el principal obstáculo para lograr un entendimiento y un posible final al conflicto después que se establezcan nuevas negociaciones. Trump ha firmado el Memorando de Entendimiento de Islamabad, a pesar de la ira en Israel que no renunciará a sus acciones militares o al menos hasta consolidar las nuevas ocupaciones territoriales en el Líbano mediante nuevos ataques aéreos e incursiones terrestres, tiene que vender su “victoria” a la sociedad israelí.


          AFP


Ante las adversidades provocadas por Israel, Irán mantendrá sus defensas activas, no se trata de jugar a poner en jaque a Occidente y al mundo, es cosa de sentido común, hay alguien que no quiere la paz. Irán es consciente que entre los objetivos reales de los ataques estadounidenses e israelíes estaba la destrucción y fragmentación total de Irán, no un simple cambio de régimen, este hecho unió fuertemente el apoyo interno en el país. Irán ha sido firme con "Alto al fuego para todos o para nadie", amenazó con aplicar la política de “reciprocidad” absoluta de Israel: atacar duramente el norte de Israel si el ejército israelí bombardea y sigue incursionando en el Líbano. Trump está obligado a forzar a Netanyahu a detener dichos ataques. Mientras Israel exige la destrucción de Hezbolá, Irán pone como condición innegociable el fin de la guerra en el Líbano y la retirada de esas fuerzas.

Ahora Irán tiene otras cartas, incluso puede “chantajear” a la economía global sin necesidad de volver a cerrar Ormuz o imponer bloqueos navales; muchos expertos consideran que “la próxima gran guerra no comenzará con un ataque a las plataformas petrolíferas, sino con un "apagado silencioso" de internet. Mientras el Pentágono gasta miles de millones en defensa antimisiles, Irán ha encontrado una respuesta asimétrica a la superioridad tecnológica de Estados Unidos e Israel. Esa respuesta se encuentra en el fondo del Golfo Pérsico, oculta bajo el agua, y es prácticamente invulnerable a las armas convencionales… Hoy en día, arterias digitales recorren el lecho marino del estrecho, por donde se bombea el 99% de los datos intercontinentales y las transacciones financieras por un valor de unos 10 billones de dólares cada segundo”. Hablamos del Ormuz digital y la posibilidad de que Irán convierte los cables submarinos en una ventaja estratégica en contra de Estados Unidos, Israel y sus aliados. Para el mundo financiero, los cables submarinos de internet en el Golfo Pérsico importan más que los negocios que se desarrollan en Wall Street.

Otro punto candente de la realidad geopolítica que veremos como transcurre es aquello que hace poco Israel y Estados Unidos celebraron como una gran victoria, los proclamados Acuerdos de Abraham. Ahora, con la realidad sobre el terreno, se puede afirmar que Trump y Netanyahu volvieron a fracasar, ese famoso acuerdo impuesto por Trump ha colapsado.

La estrategia de Donald Trump de condicionar acuerdos de paz con Irán a la normalización con Israel bajo los Acuerdos de Abraham fue un error geopolítico grave, pretendiendo ignorar cómo la guerra de Gaza transformó la región, incluso la resistencia de Arabia Saudí y otros estados árabes, debido al alto costo político interno post-Gaza, forzó el abandono de esta exigencia en las negociaciones reales, evidenciando un nuevo orden regional donde la estabilidad del mundo árabe primará sobre una alianza con Israel.

La actual o nueva posición de Arabia Saudí es inequívoca e inflexible si Israel desea “normalizar” las relaciones: “no habrá normalización sin ‘un camino irreversible’ hacia la creación de un Estado palestino. Ese camino no puede ser una promesa vaga ni una hoja de ruta, sino un proceso concreto y verificable”. Pakistán tiene una posición más negativa, “unirse a los Acuerdos de Abraham choca con nuestras ideologías fundamentales”.

Las acciones de Israel en Gaza corren el riesgo de terminar en un aislamiento diplomático jamás visto, hoy el mundo árabe percibe que Israel no representa ese "eje moderado" que les vendió Trump para “normalizar” relaciones con los estados del Golfo, Israel demostró ser tan fundamentalista como los verdaderos grupos terroristas de la región, los árabes han empezado a entender que Irán no representa la principal amenaza regional, y, sobre todo, la opinión pública árabe -alejada del mundillo del poder de los petrodólares- sigue percibiendo a Israel como ilegítimo y potencialmente amenazante para sus gobiernos.


          Foto archivo, ejercicios militares iraníes


A pesar de que no se ha firmado ningún Acuerdo de Paz, los políticos israelíes de línea dura, por no decir la mayoría, están furiosos por el memorando firmado con Irán y desean que Netanyahu se vaya, su intención es simple: llevar a cabo un "verdadero cambio de régimen". Israel no va a dar tregua, lo siento… a menos que algo excepcionalmente grande acontezca. 

Las declaraciones del vicepresidente J. D. Vance son importantes, ante las críticas en Washington por las concesiones excesivas al régimen de los ayatolás, defiende el acuerdo porque -según afirma- ya opera la apertura del estrecho de Ormuz que ha permitido en pocas horas el movimiento de millones de barriles de petróleo, y aún manejan la opción armada en caso de que en 60 días no haya un acuerdo final.

Vance dio un aviso a Israel, luego que Benyamin Netanyahu se desmarcara del acuerdo al expresar no estar obligado a cesar sus ataques en Líbano. Vance, lo digo en tono duro: “Deben respetar este proceso de paz porque es beneficioso para ellos y para toda la región”, Acusó a los críticos israelíes de ser malagradecidos con Estados Unidos. Más que a Netanyahu se refería a otros miembros del gabinete israelí que siempre hacen declaraciones públicas negativas atacando personalmente al presidente de los Estados Unidos (el ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, y el ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben-Gvir). Vance recordó al gabinete israelí que “dos tercios de las armas defensivas que han protegido su patria han sido fabricadas por manos estadounidenses y pagadas con los impuestos de los estadounidenses”.

Vance dijo al respecto: “Mi mensaje para ellos sería doble: primero, Donald J. Trump es el único jefe de Estado en todo el mundo que simpatiza con la nación de Israel en este momento, y resulta que es el jefe de Estado de la superpotencia mundial… Si yo formara parte del gabinete del gobierno israelí, probablemente no atacaría al único aliado poderoso que me queda en todo el mundo”.

El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, comparece ante la prensa en la Casa Blanca, el 18 de junio 2026. AFP


"Los traidores pagarán un alto precio", fue la respuesta de Ben Gvir. Volvamos a la realidad, el vicepresidente Vance enfatizó que el plazo de 60 días para alcanzar un “acuerdo final” descrito en el memorando de entendimiento ha comenzado desde la firma. Recuerden que esto es un alto el fuego para toda la región durante 60 días, Israel ya lo a violado, Además, EE.UU. ha expresado que se reserva el derecho a volver a atacar si considera que Teherán está incumpliendo su parte

No hay que ser adivinos para saber quién podría conseguir que Teherán incumpla su parte. Irán no solo que corre el riego de tener una nueva guerra, Irán ha jugado sus ases, se arriesgó con una guerra total; por el momento, su férrea posición va imponiendo, pero Israel ni Estados Unidos cederán a todas sus pretensiones.

En conclusión.

El conflicto entre Estados Unidos e Irán deja en una posición incomoda no solo a Estados Unidos, Irán debe asumir que no debe dejarse caer en las provocaciones de una guerra limitada o intermitente, o ataques de represalia ante las agresiones de Israel en el Líbano y Gaza, a pesar de tener el respaldo no solo de la comunidad internacional, sino por poseer una capacidad de causar daños masivos a la infraestructura de Israel y del Golfo como represalia. 

Irán sabía que Occidente se acercaba a una crisis energética, pero sabiamente eligió el diálogo, porque el real peligro vendría cuando Occidente empiece a sufrir el inminente colapso económico por lo que actuarían en desesperación; sin embargo, Irán no ha dejado de apartarse de sus pilares estratégicos: el control de Ormuz y la disuasión armada.

Este artículo quedaría incompleto si no mencionáramos los famosos 14 puntos del Memorando de Entendimiento de Islamabad (MoU). Por favor haga click AQUÍ para continuar la lectura. 

17 abril 2026

La economía de desgaste en la guerra

         "El Bloqueo", caricatura política (Knight Cartoons, obra de Mark Knight)


por Tito Andino
Revisión y resumen de varios artículos de actualidad.


Una interesante pregunta que se plantea y analiza diariamente por muchos expertos probablemente ya no es novedad. “¿Qué podría suceder cuando una dudosa victoria táctica de Estados Unidos/Israel oculta una derrota estratégica inminente? Nadie conoce a ciencia cierta cuáles son las reales reservas del belicoso dúo, pero los hechos parecen querer demostrarnos que el enorme coste material y económico de la defensa aérea israelí contra los económicos y letales misiles iraníes han inclinado la balanza en beneficio de Irán.

Debe quedar claro que los ataques de Irán no están destinados a “destruir” Israel, no se realizan para demoler edificios, peor aún para matar civiles. Esos ataques no han sido ni los más grandes ni los más mortíferos, los más sofisticados misiles balísticos apenas fueron puestos en acción tras semanas de guerra y toman pocos minutos en llegar hasta Israel.

El mensaje iraní es demostrar al pueblo de Israel que no son invencibles, que sus líderes les han mentido y que la propaganda ha dejado de ser un arma efectiva. Los ataques iraníes están diseñados para destruir la capacidad de defensa de Israel, degradar sus sistemas para una siguiente etapa, los complejos militares y centros vitales de Israel (industria y economía).

Los interceptores de defensa, sea cual sea el sistema utilizado por Israel (aquí no nos pondremos exquisitos en describir esos mecanismos conocidos por muchos) se disparan desde baterías instaladas por todo Israel, son eficaces, derriban misiles entrantes, pero luego viene otra ola de misiles y más lanzamientos de interceptores atajan un buen número de objetos atacantes; tras un corto y relativo tiempo de calma, una nueva ola de misiles se acerca, a veces puede ser en mayor número, e Israel consume más interceptores. No "conformes" los iraníes aún se atreven a lanzar otra oleada, obligando a Israel a lanzar más interceptores.

Cuando se anuncia el fin de la alerta, ¿cuántos interceptores de la defensa aérea israelí se habrán consumido? Revisemos un informe basado en un ejemplo verdadero que explica un ataque con cuatro oleadas de misiles iraníes en un intervalo de tres horas (durante la tercera semana de conflicto):

“Israel disparó 86 interceptores Arrow en menos de tres horas. La tasa de intercepción fue de aproximadamente el 78%, bajo cualquier estándar un rendimiento defensivo notable”. Las fuerzas de defensa de Israel declaran una defensa exitosa. Netanyahu y sus voceros alaban la preparación y capacidad de sus fuerzas armadas. El escudo de hierro es fuerte y se mantiene firme, una defensa “impenetrable” que, obviamente, no puede atajar todos los objetos entrantes, pero el 78% de éxito es técnicamente un logro inmenso ante misiles balísticos. Pero hay algo que esos titulares de los noticieros no mencionan, ha sido una noche aterradora, estratégicamente devastadora dirían otros, a pesar de que dibujan una victoria. Esos 86 interceptores representan aproximadamente 258 millones de dólares en municiones gastadas por Israel que no puede reemplazarlos a corto plazo.

Aquí entra en juego la trampa financiera: Misiles Arrow vs Misiles Iraníes, el éxito de impactos del Arrow requiere sensores, procesadores y propulsión al límite de la tecnología actual. Cada interceptor Arrow 2 cuesta unos $2.200.000 y los Arrow 3 valen unos $3.500.000 (aproximadamente), Israel los disparó combinados, estimaciones señalan un gasto total de al menos 258 millones (posiblemente superando los 300 millones de dólares).




Comparemos con lo que gastó Irán en ese ataque, sus misiles Ghadr-H cuestan aproximadamente entre 150.000 y 250.000 por unidad. El más avanzado Kheibar Shekan ronda entre los 300.000 y 400.000. Se usaron unos 160 misiles iraníes, si los ponemos a un costo promedio de $400.000 cada uno (que no es el caso, al menos no de todos), quiere decir que Irán gastó 64 millones de dólares o menos, obligando a gastar a Israel 258 millones de dólares como mínimo. Es una ventaja de costos de 4 a 1 para el atacante. El ejemplo es de una sola noche. Irán lanzó ataques similares separados por lo menos una docena de veces durante las tres primeras semanas del conflicto.

Irán entiende esto a la perfección. El caso del ejemplo no fue diseñado para abrumar las defensas en un solo ataque, estaba forzando el gasto insostenible de interceptores. Cada Arrow disparado es uno menos disponible para el día siguiente. Es una guerra de desgaste aplicada a la defensa antimisiles, las matemáticas favorecen abrumadoramente a Irán.

Un dato llamativo, la guerra empezó con cazas furtivos y misiles de crucero de precisión -como el Tomahawk-, dicen que las reservas de Tomahawk acumulados durante muchos años se ha reducido drásticamente; lo mismo se dice de los misiles de crucero JASSM, usados al máximo, se ha consumido casi todo el inventario de misiles de larga distancia, dejando a los poderosos, modernos y ultra caros cazas furtivos de última generación sin el material suficiente para ser empleado.

Un buen análisis señala que la guerra tendrá que dar un giro, probablemente drástico, comenzó con alta tecnología y probablemente termine “con bombas gravitatorias lanzadas desde aviones que hasta tu abuelo reconocería. Los viejos bombarderos B-52, más antiguos que el Estado de Israel, están lanzando ahora JDAMs no guiados directamente sobre Irán”. Para dibujarlo más claro, las JDAM (Joint Direct Attack Munition) son kits de guía que convierten bombas de caída libre convencionales ("bombas tontas") en armas guiadas de alta precisión ("bombas inteligentes") mediante tecnología GPS y sistemas de navegación inercial (como las que usa Rusia en territorio disputado a Ucrania con el fin de conservar sus preciados misiles de precisión).

Estamos tratando de economía de desgaste. Otro sencillo ejemplo de la relación coste-intercambio merece ser comprendido. Supongamos que el gasto ofensivo total de Irán durante toda la guerra es de 200 millones de dólares, para hacerlo frente el Pentágono solicita 200.000 millones de dólares en financiación suplementaria. “Eso es una proporción de 1.000 a 1, que es el tipo de retorno del capital por el que la mayoría de los fondos de riesgo matarían a muerte, aunque normalmente no en este extremo”.

Un dron Shahed de 50.000 dólares requiere la intervención de un Patriot de 3,87 millones para interceptarlo, ofrece a Irán una eficiencia de capital inigualable por enfrentamiento que los contratistas de defensa estadounidenses solo pueden admirar, pero que no les da vergüenza, ya que van a ganar mucho dinero, demasiado…

Otro ejemplo, Irán no tuvo, ni tiene una marina o flota aérea de guerra a destacar, no necesita de ninguna de ellas. La doctrina de la asimetría de costes es muy simple: miles de drones y misiles baratos con una dosis de paciencia para dispararlos uno a uno hasta que las matemáticas del interceptor se rompen.

Es una asombrosa asimetría financiera. El patrón es consistente, se disparan salvas de misiles diseñadas específicamente para agotar las reservas de interceptores israelíes. El costo acumulativo de defensa aérea de Israel se estimaba entre 1.800 y 2.300 millones de dólares en interceptores gastados (hasta finales de la tercera semana de guerra). El presupuesto de Israel no puede sostener operaciones defensivas de un cuarto de billón de dólares cada pocas noches. Por el otro lado, el presupuesto de defensa de Irán puede sostener sus ataques promedio de 64 millones dólares indefinidamente. No son especulaciones, se trata de evaluaciones estratégicas basada en datos disponibles (hasta la tercera semana de guerra) y divulgadas por expertos.

“La realidad estratégica se vuelve aterradora. Israel no puede fabricar interceptores Arrow a nivel nacional en cantidades suficientes para reemplazar lo que se está consumiendo (Arrow es un sistema israelí que Boeing fabrica bajo licencia), la capacidad de producción no existe en territorio israelí. La producción del Arrow está limitada por la capacidad de fabricación de la empresa Boeing en los Estados Unidos. El inventario de Arrows de Israel antes de este conflicto se estimaba en menos de 500 interceptores en total. La línea de producción operando bajo contratos y prioridades normales de tiempo de paz produce aproximadamente de 60 a 80 interceptores Arrow por año entre ambas variantes. Israel ha estado consumiendo esa cantidad de interceptores en una sola semana en este conflicto”.

Las matemáticas no cuadran, incluso si Boeing pudiera duplicar la capacidad de producción de inmediato, lo cual no puede hacer, aún tomaría un mínimo de 18 meses reemplazar lo que Israel ya ha disparado. Los ataques no se detuvieron el primer mes, fueron acelerándose. Esa es la realidad de la cadena de suministro que hace imposible un reemplazo rápido debido a restricciones de la física y la fabricación que el dinero no puede superar. “Cuando Israel realiza un pedido de emergencia de interceptores, el proceso de fabricación aún toma un mínimo de nueve meses, incluso con la designación de prioridad del Departamento de Defensa y Financiamiento ilimitado. Ese cronograma de nueve meses asume que todos los componentes están disponibles, que todos los proveedores están operando a su máxima capacidad y que no ocurren interrupciones en la cadena de suministro. Ninguna de esas suposiciones es cierta en este momento”.

Mientras tanto, el grupo industrial Shahid Bagheri de Irán opera múltiples instalaciones que producen misiles de cuatro a seis meses, con reservas medidas en miles durante dos décadas de producción. Irán puede mantener las tasas de ataque actuales durante meses sin nueva producción.

El negocio de este tipo de armamento es tan grande que los contratistas de defensa globales se enfrentan a una demanda sin precedentes en diversos conflictos. Estados Unidos tiene compromisos con Europa que, a su vez, suministra a Ucrania los sistemas de defensa aérea. “Taiwán está ordenando interceptores para un posible conflicto con China, compitiendo directamente contra los contratos israelíes por los mismos espacios de producción. Los países de la OTAN en Europa deben reponer sus propias reservas de defensa aérea. TODOS solicitan al mismo limitado grupo de proveedores. Todos los contratistas de defensa del planeta están operando a su máxima capacidad con retrasos en los pedidos que se extienden meses o años. Estados Unidos se han comprometido a suministrar interceptores Arrow adicionales bajo ayuda de emergencia, pero la entrega acelerada significa un mínimo de seis meses. Los Estados Unidos no mantienen reservas de Arrow”.

La defensa aérea israelí enfrenta decisiones de racionamiento, significa que toda la doctrina de defensa de Israel está en riesgo. Su defensa aérea en capas “Cúpula de Hierro” pierde su capacidad de defensa contra misiles balísticos. Significa priorizar objetivos y decidir qué ciudades defender y cuáles dejar expuestas, sus radares y sistemas de seguimiento deben determinar cuáles misiles representan una amenaza a ser interceptados y otros que se dejará sigan su trayectoria final, los ciudadanos saben que pueden ser sacrificados debido a la escasez de municiones.

Esta guerra está siendo observada por otras potencias, están tomando nota para replicar la misma táctica de producción de misiles y saturación económica. Si Irán gasta aproximadamente 64 millones de dólares una noche e Israel gastó un mínimo de 258 millones de dólares esa misma noche. Durante 20 días de ataques sostenidos, Irán habrá gastado unos 1.280 millones de dólares e Israel, solo defendiéndose, gastará una friolera cifra de más de 5.000 millones. “La ventaja de costos para el atacante es consistente y puede sostener el gasto indefinidamente”.





Por otro lado, no existen cifras realistas sobre el presupuesto anual de defensa iraní, el SIPRI (Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo) en 2024 estimó el gasto en aproximadamente 7.900 millones de dólares, se piensa que la cifra es muy conservadora, está basada en datos presupuestarios oficiales y tipos de cambio de mercado. En respuesta a las tensiones regionales, la proyección para 2025 era que el gobierno iraní planeaba triplicar su presupuesto de defensa (145% al 200% según distintas fuentes). Estimaciones alternativas del IOD/IISS estiman que el gasto real en 2024 fue de casi 17.000 millones de dólares, incluyendo flujos de ingresos no detallados en el presupuesto público. Otras fuentes proyectaron para 2025 una cifra de 50.100 millones de dólares, sumando partidas extrapresupuestarias y exportaciones de petróleo directas a las fuerzas armadas.

En el otro bando, el presupuesto de defensa de Israel sigue siendo altamente variable debido a sus operaciones -en especial desde 2023- y las tensiones con Irán. Se afirma que en 2024 Israel gastó 46.500 millones de dólares (65% más que el 2023), que equivale al 8,8% de su PIB. En septiembre de 2025, la Knéset aprobó un suplemento de 9.300 millones de dólares para cubrir costos adicionales de la guerra en Gaza y el conflicto de 12 días con Irán (junio 2025). El presupuesto fiscal proyectado por el gabinete para 2026 se estableció en 34.630 millones de dólares, a pesar de que es inferior al gasto de 2024, es mucho más elevado que los niveles previos a la guerra (en 2023 eran 18.000 millones de dólares). En parte ese presupuesto es apoyado por la ayuda anual en asistencia militar de Estados Unidos, Israel recibe “oficialmente” 3.800 millones de dólares, de los cuales 500 millones se destinan específicamente a defensa antimisiles (como el sistema Cúpula de Hierro).

Volvamos a la economía de desgaste. En el ejemplo real presentado más arriba, el gasto iraní -sobre los 1.200 millones de dólares- es fácilmente sostenible para una campaña cuyo retorno estratégico al degradar las defensas israelíes hasta el colapso vale múltiplos del costo. En cambio, los interceptores no pueden reemplazarse lo suficientemente rápido. Más de 5.000 millones dólares es el valor estimado de la reserva de interceptores que se consumieron desde que comenzó este conflicto (hasta finales de la cuarta semana). Ese monto se evaporó entre festejos por las múltiples y exitosas operaciones defensivas; no obstante, el defensor que se dice ganador tras cada batalla, está perdiendo la guerra, a menos que logre destruir la capacidad de Irán; o se llegue a un real alto el fuego, que no parece estar funcionando.

En el balance de la economía de desgaste, la parte, más “débil” militarmente, puede llevar al límite logístico y financiero a una superpotencia militar simplemente saturando el espacio aéreo con tecnología barata, todas las reglas del juego táctico han cambiado dramáticamente. 

“La guerra económica asimétrica demuestra que el arma más peligrosa del siglo XXI no es el misil hipersónico indetectable, sino la capacidad de ensamblar miles de municiones rudimentarias a un costo minúsculo. La venta de la idea de la invulnerabilidad garantizada por la maravilla tecnológica de las defensas multicapa de Israel fue el motor de la inversión extranjera y del enorme crecimiento del sector de la alta tecnología. Cuando esa promesa se rompa el cielo deja de ser un escudo para convertirse de inmediato en una amenaza abierta a la fuga de capitales y la migración de talento altamente calificado. Las corporaciones multinacionales y las empresas emergentes que forman la columna vertebral de la economía nacional simplemente no pueden operar en un entorno donde sus infraestructuras críticas y su personal enfrentan el riesgo diario de impactos balísticos sin restricciones. El costo del seguro de riesgo soberano se dispararía hasta niveles paralizantes, asfixiando el comercio internacional y hundiendo el producto interno bruto en una espiral recesiva profunda de la cual sería muy difícil salir”.

Lo dicho, sin que hayamos puesto sobre el tapete los misiles hipersónicos, juguetes muy avanzados que Irán ha sacado a relucir para una nueva fase, que -lamentablemente- tuvo que llegar; no obstante, los misiles hipersónicos de última generación iraníes, prácticamente siguen en reserva, apenas han sido utilizados en casos concretos. A eso sumémosle la todavía no confirmada noticia que otras potencias están suministrando sofisticados misiles y defensa antiaérea a Irán aprovechando la "tregua".

El escenario descrito no es solo en Israel, se aplica a todo el Oriente Próximo, a los aliados árabes de EE. UU. (las petromonarquías), Irán ha logrado lo mismo contra esos aliados de Estados Unidos, llevados hacia la trampa de agotamiento asimétrico. EE. UU. y sus aliados regionales han utilizado cientos de interceptores de diverso tipo, han consumido cientos de millones de dólares en defensa para interceptar masivas olas de drones baratos del ejército iraní. Sí, drones baratos, porque los misiles se reservan para blancos específicos. Y no, EE. UU. no mantiene reservas ilimitadas junto a los países del Golfo Pérsico, están consumiendo las reservas de carísimos interceptores, es como querer mantener la brasa de una fogata quemando billetes de cien dólares. Según cálculos de especialistas, las monarquías del Golfo emplearon cientos de misiles interceptores Patriot para derribar alrededor del 70% de drones iraníes de bajo costo. Una vez más, ¿cuánto cuesta cada uno de estos misiles? y, ¿cuánto se gasta en interceptar un solo dron de pocos miles de dólares?, sí, millones. Irán asumió un gran riesgo para entablar batalla y su juego ha dado resultados hasta el momento.

En un mes de conflicto la cifra fue multiplicándose. Datos de Bloomberg estiman que el total de misiles interceptores utilizados en Israel y Próximo Oriente supera los 2.400, que también se estima es casi la totalidad del arsenal existente previo a la guerra. Blomberg pregunta si saben cuántos interceptores tiene Estados Unidos en su arsenal… 2.800 (según la fuente); ¿cuánto se han consumido? 2.400. No quedan muchos disponibles en reserva, y cómo van las cosas se tendrá que hacer uso de ellos, al ritmo actual se agotarán en poco tiempo, las defensas habrán caído… fabricar más, sí, se puede, lo explicamos esto más arriba (cálculos de Bloomberg, pero en realidad es imposible saber cuáles son las reservas reales que se mantienen en los EE. UU.) No debemos olvidar que Estados Unidos posee otro tipo de poderosos misiles balísticos convencionales que se vería obligado a usarlos ante la situación empantanada en que se halla tras caer en la trampa del agotamiento asimétrico.


           www. craiyon.com


¿Dónde hay más interceptores? En las bases de EE. UU. en Corea del Sur, técnicamente pertenecen a Corea del Sur, otros pertenecen a Taiwán, no se sabe cuántos quedan en Ucrania, también en Polonia hay cierta cantidad. Hablamos de los que EE. UU. podría dar uso “inmediato” al ser trasferidos a Oriente Próximo; Polonia se ha negado rotundamente a cederlos. ¿Y si China ve que es el momento de intervenir en Taiwán? ¿Y si el “loco” de Corea del Norte se le apetece arreglar cuantas con sus hermanos del sur? ¿Y si Rusia destruye los que quedan en Ucrania? (algo de eso pasó en Odessa ante una posible transferencia, según fuentes no contrastadas). Todavía quedan interceptores en otros países de la OTAN, pero dadas las cosas eso va en contra de los intereses de la Unión Europea. Los interceptores que están por allí son propiedad de otros estados, se les exige en su cesión a pesar de que ya no son propiedad estadounidense.

Estados Unidos planteó cara a Corea del Sur, tras venderles los interceptores Patriot a un costo de más de un millón de dólares por unidad (sin contar el valor de las lanzaderas) ahora les dicen: "¿dónde van a guardarlos?" "No disponen de bases adecuadas, se pueden echar a perder. Nosotros tenemos bases en territorio coreano, los guardo por ti… Te defenderé por si eres atacado, estamos entrenados...”. Ya hace un par de semanas que se transfirieron esos interceptores a Medio Oriente con el fin de usarlos para detener drones Shahed que van desde los 5.000 hasta los 35.000 dólares por unidad. Según versión estadounidense, con “suerte” el enemigo usará misiles más sofisticados y se justificará el costo. ¿Transferencia o robo?

Como dicen analistas de Blomberg, RT y otras fuentes, Estados Unidos no estaba preparado para una guerra de drones, a pesar de monitorear el conflicto ucraniano, seguían imaginándose que chocarían con un enemigo que lucharía con aviones, tanques de guerra y cientos de misiles nada o algo sofisticados. La concepción de la guerra ha cambiado drásticamente en pocos años, los drones baratos son tan efectivos como la alta y cara tecnología militar de Estados Unidos, ahora en obsolescencia, esa es la mayor vulnerabilidad de la poderosa potencia mundial.

Estados Unidos e Israel subestimaron a Irán, a pesar de sus experiencias recientes (Guerra de los 12 Días), no estaban preparadas para una guerra moderna basada en drones, me refiero a pequeños y económicos drones de uso militar que atacan en enjambre, que nada tienen que ver con los poderosos drones o aviones no tripulados de los que fue pionero EE. UU. Además, los drones de largo alcance como el Gerán y otros de alcance medio, aún los baratos drones Shahed, le han complicado la existencia a la superpotencia. 

Cuando EE.UU. ha decidido fabricar “pequeños” drones suicidas se ha topado, en primer lugar, con las sagradas reglas del negocio, el “producto de calidad” industrial se impondrá a un alto costo. Tendrán nuevas armas, se harán pruebas, pero no estarán listas para usarse en este conflicto, no habrá suficientes drones en un tiempo prudencial a menos que prolonguen el conflicto por largos meses; peor aún, no podrá producirse a un costo bajo como el producto iraní, las leyes del capitalismo salvaje insisten siempre en el beneficio económico sobre todas las cosas.

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