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21 octubre 2020

Una guerra sin alternativa: La I Guerra Mundial en la historia alternativa




Nota de introducción por el editor del blog:

Una reseña del libro de Margaret MacMillan, “La guerra que terminó con la paz: el camino hacia 1914” (Penguin Canada, 2013) tiene sus similes en el presente, ¿los mismos protagonistas? Sin duda. ¿Los mismos escenarios? Probablemente. ¿La misma política? Si, pero bajo otro nombre.

 

La Primera Guerra Mundial fue una lucha entre potencias imperialistas, hoy la disputa se lleva en un escenario recreado por esas mismas potencias bajo un nuevo término "Globalización", es decir, guerra económica por imponerse en los mercados del mundo (igual que en la Gran Guerra, un conflicto económico por los mercados coloniales) y dentro de esa misma disputa económica la lucha por el control de los recursos energéticos en la región más inestable y codiciada del planeta: Oriente Próximo. ¿Acaso no han reflexionado que dentro de la OTAN sus socios se disputan la hejemonía del África?, por citar un ejemplo, desatando conflictos en los que, naturalmente, intervienen "indirectamente" armando a las partes. 

La realidad actual, por lo mismo, se parece en gran medida a los antecedentes previos a la Gran Guerra, lo que se ha modernizado son los términos. Ahora hablamos de libre mercado, protección de los derechos humanos y la democracia (estado de derecho), conceptos loables que las potencias imperiales "defendían" desde aquellos tiempos. Hoy, quien lleva y controla la democracia en Europa no es tanto la Unión Europea (UE) sino la OTAN (bajo la égida de los Estados Unidos). Para muestra un botón, la OTAN persigue incansablemente expandir la "democracia" hacia el este de Europa, a los otrora dominios de otra ex potencia imperial, la Rusia zarista y su sucesora, la URSS (el Imperio del Mal, según Occidente). 

Es evidente que no podemos dejar de anotar que, igual que hace más de 100 años, los “movimientos por la paz” son manejados por los portadores de la enfermedad del militarismo, tal es el caso de los Estados Unidos. Muy pocos confían en las dudosas pretensiones de instituciones internacionales o movimientos por la paz que "velan" por el cumplimiento de tal agenda. ¿Cómo puede defenderse la paz si son las grandes potencias de hoy las que dedican ingentes recursos a la industria del armamentismo? Suele decirse que la disuación armada es la mejor forma de prevenir la guerra. Si somos fuertes (en defensa militar) un potencial agresor se lo pensará dos veces antes de "ofender" a la paz y a los tratados internacionales.


Una obra de arte de John Singer Sargent: "Gassed" (1919), óleo sobre lienzo. Se conserva en el Museo Imperial de la Guerra en Londres (Imperial War Museum)
 

En un mundo globalizado, donde prevalecen las grandes empresas transnacionales de la muerte (armamento), hablar de un movimiento por la paz, suena utópico. La diplomacia de hoy -eso si bien encubierta- es la de los cañones. Jim Milles -reconocido analista- mencionaba en un artículo sobre el arriba mencionado libro que, "merece todo el cinismo y la hostilidad que se puedan dirigir contra ella sin desencadenar la próxima guerra, y mientras escribo esto, también fue uno de los elementos cruciales de la pre Primera Guerra Mundial, tratar de no desencadenar una guerra, pero también queriendo una si pensaban que podían hacer que pareciera culpa del otro". 

Es cierto que no fue culpa exclusiva de los militares el detonante de la Gran Guerra, pero la aceptaban como norma de "honor", la creían inevitable y necesaria, presionando en tal sentido. En el presente, esos mismos países confían en avanzadas tecnologías defensivas para "conservar" la paz y, por supuesto, la disuación y persuación nuclear es la norma imperante, aunque pasa desapercibida con relativo exito.

En cuanto a la economía, una clara señal del preludio bélico en la Gran Guerra como en los conflictos contemporáneos radica en la situación financiera, "nerviosismo en los mercados de valores, corridas bancarias (no existía la economía digital en ese entonces, solo dólares reales), acaparamiento de suministros, ¿alguien quiere papel para el inodoro?...Está bien, un tema diferente, pero todavía habla de delirio masivo.


Los tiempos son diferentes tecnológicamente, mas, la naturaleza humana es la misma, los seres humanos somos manipulables con facilidad, nos gusta -gracias al poder de las comunicaciones- encontrar a los villanos en el otro lado, en lugar de encontrar fallas en nosotros mismos.

 

"Hay suficientes similitudes en la mentalidad política actual de las naciones que debemos recordarnos, educarnos, saber que el militarismo, la codicia corporativa y las manipulaciones de los medios mantienen al mundo al borde del desastre".

 

Otra obra de John Singer Sargent, "Oficiales Generales de la Primera Guerra Mundial". El cuadro fue elaborado entre 1920-1922 y se conserva en la Galeria Nacional de Retratos, Londres. Están representados 22 generales británicos que participaron en la contienda.

Tras la Primera Guerra Mundial, "los políticos se apartaron de la democracia liberal para revivir o retener su imperios, un nuevo colonialismo bajo mandato de la Liga de Naciones", razona Milles. Tras la Segunda Guerra Mundial el escenario se repitió con la creación de las Naciones Unidas y la actual lucha por imponer la Globalización de los mercados... La naturaleza humana no ha variado.

Olvidémonos por un momento de la realidad del mundo actual, retrocedamos más de un siglo para divagar con una historia alternativa sobre un conflicto que no tenía alternativa, todos los caminos conducían a la Gran Guerra.


Tito Andino U.


***

Una guerra sin alternativa: la primera guerra mundial en la historia alternativa

por Alasdair Czyrnyj

Artículo publicado originalmente en inglés en "Never Was Magazine", mayo de 2009 (A war without alternative: The First World War in Alternative History)


Un soldado alemán observa un avión en el Johannisthal Air Field cerca de Berlín, 1910 (DHM / Otto Haeckel)


La Primera Guerra Mundial fue una de las grandes catástrofes de la historia de la humanidad. En cuatro años de combates, casi diez millones de soldados murieron y resultaron heridos, con grandes extensiones del continente europeo devastadas.


Al final de la guerra, el panorama político de Europa había cambiado irrevocablemente, con los imperios alemán, austriaco, ruso y otomano desmoronándose en una turba de nuevos estados-nación a caballo entre Europa central y el Medio Oriente.

 

Para las potencias victoriosas, Gran Bretaña y Francia, el triunfo tuvo un costo inconmensurable, y ambas naciones sufrieron inestabilidad económica, disturbios políticos y sentimientos antiimperialistas durante las próximas décadas.

La guerra dio al mundo la Unión Soviética y allanó el camino para un papel estadounidense ampliado en los asuntos internacionales.

Finalmente, las secuelas de la carnicería dejaron a las frágiles naciones de Europa presa del canto de sirena del nacionalismo étnico y el fascismo, preparando el escenario para futuras tragedias.


¿Dónde está la guerra alternativa?


Con un impacto tan tremendo en la historia mundial, es aún más desconcertante que la Primera Guerra Mundial sea un tema bastante olvidado en la historia alternativa.

 

Mientras que las historias que discuten versiones alohistóricas de la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Civil Estadounidense ascienden a cientos, la cantidad de historias escritas desde 1918 que describen versiones alternativas de la Primera Guerra Mundial apenas supera las sesenta, y la gran mayoría de ellas consta de cuentos y ensayos. en lugar de novelas de larga duración.

(La cifra se tomó de Ucronia como un recuento aproximado de todas las historias con un punto de divergencia histórica entre 1910 y 1918, excluidas las que tratan específicamente de la Revolución Rusa. Dadas las limitaciones de la base de datos y la tendencia de las historias a tener puntos de divergencia mucho antes de los eventos que describen, esta cifra no debe considerarse más que una estimación).

Escapista

A pesar del pequeño cuerpo de textos, las historias sobre la Primera Guerra Mundial alternativa tienden a dividirse en ciertos tipos.

De lejos, el subgrupo más grande sería las historias alternativas "escapistas". Estas son historias escritas simplemente para entretener, para reutilizar los tropos e imágenes asociadas con la guerra como escenario para una historia de aventuras estereotipada o un juego satírico.


"El azul salvaje y el gris". "El barón rojo sangriento". "1901"


Un buen ejemplo de este tipo sería The Wild Blue and Grey (1991) de William Sanders, que narra las hazañas de un piloto cherokee que sirve en la Fuerza Aérea Confederada en el Frente Occidental. The Bloody Red Baron (1995) de Kim Newman, parte de la serie Anni Dracula, trata el tema de manera similar, representando una guerra en la que tanto la Entente como las Potencias Centrales despliegan fuerzas aéreas respaldadas por vampiros, aunque juega con elementos más posmodernos (particularmente en el uso de varios personajes de la ficción de época como protagonistas dentro de la narrativa) que la mayoría de historias de este tipo.

Incluso cuando estas novelas no discuten directamente una versión alternativa de la Primera Guerra Mundial, como 1901 (1995) de Robert Conroy, un relato de un asalto naval alemán a la ciudad de Nueva York basado libremente en los planes de guerra alemanes de la era anterior a la guerra, gastan mucho tiempo aludiendo a diversas figuras y hechos del conflicto actual.

Paz temprana

Por supuesto, algunas historias de la primera Guerra Mundial alternativa intentan considerar seriamente los resultados alternativos de la guerra. Si bien es relativamente poco común, los autores tienden a intentar eludir los horrores del siglo XX poniendo fin a la Primera Guerra Mundial antes en una "paz sin vencedores" negociada.


El ala cortada (The Severed Wing, 2002) de Martin Gidron, una profunda meditación de los efectos del Holocausto en la identidad judía, imagina una intervención anterior de los Estados Unidos, gracias a la reelección del presidente Theodore Roosevelt, así como un movimiento contra la guerra reunido por el socialista francés Jean Jaurès para terminar con la guerra en 1917 lo que producirá una Europa libre del legado de la Segunda Guerra Mundial.


En "Resistencia: caída del hombre", curiosamente, la Europa de Gidron no es una gran utopía. A finales del siglo XX, Europa se encuentra en medio de una especie de larga década de 1930, con imperios coloniales británico y francés en lenta decadencia y una lucha de poder cada vez más feroz entre Alemania y Rusia en Europa del Este.

Una versión más optimista de este escenario se puede encontrar en la historia de fondo del juego de disparos en primera persona de Insomniac Games, Resistance: Fall of Man (2006), que describe una Primera Guerra Mundial ligeramente alterada que termina en otra paz negociada en 1918, lo que resulta en la formación de una proto-Unión Europea y la rápida anulación del fascismo y la Gran Depresión, solo para ser arruinada por la destrucción de Europa por invasores alienígenas en 1949.


Victoria del poder central

Relativamente más común es la especulación sobre los resultados de una victoria de las potencias centrales en la guerra.

Algunos escritores, como Niall Ferguson en su historia de la Primera Guerra Mundial The Pity of War (1999), han especulado que una rápida victoria alemana en 1914 habría sido un evento positivo, permitiendo a Gran Bretaña mantener su imperio y a Alemania para crear una economía europea unificada para fomentar la integración nacional y prevenir la aparición tanto del fascismo como del comunismo.


La Compañía de los Muertos

Sin embargo, la mayoría de los escritores prefieren discutir la victoria alemana en términos crudamente negativos.

El cuento de Stephen Baxter de 1994 "Mittelwelt", por ejemplo, describe un Segundo Reich victorioso, enamorado de los escritos de Nietzsche más que de Hitler, a punto de lanzar una guerra contra Japón en 1940 por los restos de la India británica.


Enigma: marea creciente

Los alemanes y japoneses luchan una vez más en La compañía de los muertos (2007), de David Kowalski, donde un cambio en el destino del Titanic permite inadvertidamente una victoria alemana en 1917 y la fragmentación de los Estados Unidos a fines de la década de 1920, lo que establece el escenario para la división y consolidación del mundo durante más de un siglo en imperios mundiales alemanes y japoneses mutuamente hostiles.

En el simulador naval Enigma: Rising Tide (2003) de Tesseration Games se adopta un enfoque un poco más sutil, donde en 1937 estalló una furiosa carrera armamentista naval entre Estados Unidos, la Europa alemana y el este asiático japonés, con estallidos de rutina en el Atlántico Norte , América Latina y el Pacífico.


Se desvaneció de la memoria


Los soldados estadounidenses marchan en un desfile de la victoria de la Primera Guerra Mundial en Nueva York, 18 de febrero de 1919 (NARA)


A pesar de estos títulos variados, están muy lejos de la avalancha de títulos que representan la Segunda Guerra Mundial, las guerras civiles estadounidenses e incluso las guerras napoleónicas. Si las historias descritas anteriormente muestran que la Primera Guerra Mundial es un terreno fértil para la especulación contrafáctica, ¿por qué entonces se ha descuidado tanto como fuente de ideas para historias?

Parte del problema puede ser que la Primera Guerra Mundial es un conflicto cuyo tiempo ha pasado.

Si bien la especulación contrafáctica de eventos históricos ha existido posiblemente desde el surgimiento del estudio de la historia misma, solo ha sido desde finales de la década de 1960, con el gran renacimiento de la ciencia ficción de posguerra, que la historia alternativa ha surgido como un subgénero en toda regla. Dados los antecedentes personales y contextuales de los autores que experimentan con la historia alternativa, el enfoque predominante del género en la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Civil Estadounidense tiene cierto sentido.

Muchos escritores de ciencia ficción en ese momento habían participado en la Segunda Guerra Mundial, conocían personas que vieron o estaban inclinadas a ver la Segunda Guerra Mundial como la fuente de muchos de los males actuales del mundo moderno, desde la Guerra Fría hasta la carrera de armas nucleares. a la decadencia de los imperios europeos.

De manera similar, el Movimiento por los Derechos Civiles y la lucha por la segregación naturalmente dejaron a muchos escritores estadounidenses con un interés renovado en la política divisoria de la Guerra Civil.

Por el contrario, en la década de 1960, la generación que había luchado en la Primera Guerra Mundial pasaba de la vida pública, y hasta los veteranos más jóvenes entraban en los sesenta y setenta a finales de la década.

Además, a pesar de las batallas coloniales y la intervención estadounidense, la Primera Guerra Mundial siempre se ha considerado un conflicto europeo. En la memoria estadounidense, la Primera Guerra Mundial ha desaparecido casi por completo, suplantada por el impacto de la Gran Depresión y la Segunda Guerra Mundial. Incluso en Europa, los recuerdos de la Segunda Guerra Mundial a menudo superan a los de la Primera, dejando las discusiones sobre alternativas a ese conflicto de intereses solo para unos pocos entusiastas.

Mas alla de lo comprensible


Soldados británicos avanzan hacia una nube de gas durante la batalla de Loos, 25 de septiembre de 1915 (IWM)


Junto con los problemas del tiempo y otras distracciones, el lugar de la Primera Guerra Mundial en la historia alternativa también ha estado muy determinado por la forma en que se recuerda la guerra en sí.

Como señaló una vez el historiador cultural Modris Eksteins, la verdadera Primera Guerra Mundial fue hace mucho tiempo "tragada por la imaginación bajo la apariencia de la memoria". La magnitud de las batallas, sin precedentes en la historia europea, y la inmensidad de la destrucción y la pérdida de vidas han llevado a muchas personas, tanto historiadores como laicos, a buscar una justificación general adecuada para toda la carnicería.

A diferencia de la Segunda Guerra Mundial, un conflicto que todavía se considera la responsabilidad principal de unos pocos tomadores de decisiones clave, lleno de batallas que se basaron en el azar, la contingencia y la buena suerte, la Primera Guerra Mundial se ha convertido en una gran fuerza más allá de la comprensión o modificación humana.

Si bien algunos historiadores modernos como Niall Ferguson y David Stevenson atribuyen la responsabilidad de la guerra a las acciones de algunos líderes austriacos y alemanes clave durante el largo septiembre de 1914, la mayoría de los historiadores prefieren ampliar la red. Desde hace décadas, la guerra franco-prusiana de 1870 se ha descrito tradicionalmente como la chispa que encendió la larga mecha hasta 1914, con su reordenación del orden europeo y el surgimiento de una Alemania poderosa y expansionista.

Algunos historiadores, como AJP Taylor, se remontan aún más atrás y ven las revoluciones de 1848 y la Guerra de Crimea como la sentencia de muerte del orden posnapoleónico en Europa y el punto de inflamación de la Primera Guerra Mundial.

Dependiendo de la fuente, la Primera Guerra Mundial fue causada por cualquier cosa, desde una carrera armamentista anglo-alemana, una competencia global cada vez más peligrosa por la influencia colonial, las contradicciones inherentes del capitalismo que salieron a la luz cuando el imperialismo se quedó sin nuevas tierras para conquistar, la paranoia con respecto a la relativa expansión económica y declive de varias potencias, la aparición de nuevas tecnologías de armas que nadie entendía y la creación de planes de movilización tan complejos que su mera implementación conducía automáticamente a la guerra.

De manera similar, la escala de las batallas ha tendido a desalentar la especulación contrafáctica sobre cómo las batallas individuales de la Primera Guerra Mundial podrían haber evolucionado de manera diferente, más allá de los movimientos iniciales de 1914 y las batallas finales móviles de 1918.


Con semejante experiencia intelectual, especular sobre alternativas a la Primera Guerra Mundial puede parecer inútil para los aspirantes a escritores. Después de todo, ¿cómo podría haber salido algo diferente si todo fue decidido hace décadas por miles de personas por cientos de razones diferentes?


Guerras mundiales alternativas

Irónicamente, esta interpretación de la Primera Guerra Mundial, como una especie de evento inevitable en la historia del mundo moderno, es lo que más ha resonado entre los escritores de la historia alternativa. En lugar de depender de las acciones de los individuos, la Primera Guerra Mundial se ha convertido en una especie de evento "natural" en la historia que ocurre cada vez que un mundo alcanza una determinada etapa de desarrollo industrial y político.

En la novela de 2002 de Kim Stanley Robinson Los años del arroz y la sal, ambientada en un mundo en el que Europa fue apartada de la historia debido a la peste negra, estalla una gran guerra de civilizaciones entre el mundo islámico y una alianza chino-india-iroquesa a principios de siglo XX, se luchó durante más de seis décadas con trincheras y artillería en una docena de frentes diferentes en todo el mundo.


"Los años del arroz y la sal", "La casa de las tormentas", "La gran guerra: camina en el infierno"


The House of Storms (2005) de Ian R. MacLeod, ambientada en una Inglaterra impulsada por una Revolución Industrial basada en la magia, detalla los orígenes y el curso de una cruel guerra civil entre Bristol y Londres en algún momento de mediados del siglo XXI en un agosto "inusualmente caluroso" durante el "Año 114 de la Era de la Luz", nada menos, con muchas trincheras y artillería de sobra.

La trilogía Great War de Harry Turtledove (1998-2000), ambientada en su serie ampliada de novelas Timeline 191, imagina el estallido de la guerra en Europa desencadenando otra guerra aún más brutal entre Estados Unidos y la Confederación, debido a la integración de ambos países en el sistema europeo de alianzas.

Incluso en historias que no lo discuten explícitamente, la Primera Guerra Mundial a menudo encuentra una manera de ocurrir, aunque solo sea como la breve "Guerra del Emperador" del clásico contrafactual de la Guerra Civil Estadounidense de Ward Moore, Bring the Jubilee (1955).

El surrealista

E incluso cuando la Primera Guerra Mundial estalla en líneas de tiempo similares a la nuestra, el legado literario y artístico de la guerra real a menudo hace que evolucione hacia direcciones surrealistas y fantasmagóricas.

El shooter en primera persona de 4X Studio, Iron Storm (2002), rápidamente se dirige en esta dirección, imaginando un mundo donde la guerra ha continuado durante cincuenta años, evolucionando de una pelea dentro de Europa a una lucha a muerte entre la civilización occidental y un imperio ruso panasiático.


Tormenta de hierro - The Time ships - Baltimore - (vampiros)


The Time Ships (1995) de Stephen Baxter, una secuela amorosa de The Time Machine de HG Wells, describe una visión extrañamente wellsiana de 1938 donde Gran Bretaña y la Alemania imperial luchan entre sí con gigantescos "acorazados terrestres" y aviones de bombardeo automatizados mientras se esconden en cúpulas de hormigón que se extendían por la ciudad.

Un ejemplo más sutil de esta tendencia se puede encontrar en Baltimore de Mike Mignola y Christopher Golden, o The Steadfast Tin Soldier and the Vampire (2007), donde una Primera Guerra Mundial en una Europa ligeramente diferente a la nuestra se desvanece como una horrible plaga sobrenatural que comienza a barrer las tumbas del frente occidental y más allá.

Conclusión

En el análisis final, puede que no sea del todo cierto que la Primera Guerra Mundial haya sido descuidada por la historia alternativa. Más bien, es más apropiado decir que la imagen de la Primera Guerra Mundial en la mente de los escritores se ha vuelto mucho más poderosa que el recuerdo del conflicto físico en sí. La Primera Guerra Mundial se ha convertido en un tema no tanto de historia alternativa, sino de fantasía oscura, una fantasía de batallas de pesadilla de barro, hierro y horror, una que vivirá mucho después de que los eventos originales se hayan desvanecido.


Alasdair Czyrnyj

Esta historia apareció por primera vez en Gatehouse Gazette 6 (mayo de 2009), p. 14-16, con el titular “Una guerra sin alternativa: la primera guerra mundial en la historia alternativa”.

18 abril 2020

IIGM: Planes del EJE que nunca existieron





Nick Ottens


Nota de introducción por el editor del blog

Sería posible que hayan existido planes nazis y del imperio japonés durante la segunda guerra mundial para invadir a los Estados Unidos de América? O, esos presuntos planes eran solamente ficción, alimentados desde la posguerra por una profusa literatura de un mundo distópico?. 

La historia nos señala otro camino, lo que no impide conocer que personajes como Hitler si soñaban en algún momento con que el nazismo conquistara el mundo. Hitler era un psicópata, dentro del concepto clínico, planeaba ir cumpliendo sus objetivos paso por paso, cuando fue dueño de Europa era lógico que se planteará la posibilidad mediata de atacar el continente americano, para ello se valió de quinta columnistas en el Hemisferio Occidental e intentó inundar América Latina con su ideología, México fue un buen ejemplo. 

Los nazis se plantearon la posibilidad de conquistar el mundo, pero NO hay evidencia alguna de que hayan podido desarrollar planes militares para una eventual conquista de Norteamérica más allá de su imaginaria, y no lo hicieron porque no quisieran, NO podían hacerlo, al carecer de los medios.


Un mapa alemán animado de 1938, de la revista satírica nazi "Brennessel" (noviembre 1938), en el que se mofaban de las apreciaciones del resto del mundo sobre las ambiciones territoriales del nazismo. El mapa titula: "Para la cocinilla de las mentiras". Con la siguiente leyenda: "Dedicado a todos aquellos periodistas de leyenda negra que no cesan de inventar infundios sobre las pretensiones expansionistas alemanas. Este mapa pretende estimular aún más su fantasía creadora". Por desgracia, en gran parte llegó a ser realidad, sobre todo en Europa. En el caricaturesco mapa nazi las grandes potencias del mundo (de la época) aparecen ubicadas en islas del Ártico o del Atlántico Norte, y la bandera de la cruz gamada ondea en todos los continentes. Ese temor no andaba tan descaminado ya que en un par de años la expansión alemana era una realidad como puede apreciarse en los ejemplos del mapa: el "Rotspont-Gau" (Francia); el "Wodka-Gau" (Unión Soviética) conocerían muy de cerca las consecuencias. 



Hitler estaba enfrascado en una terrible guerra en Europa, cualquier planificación estratégica ordenada a su Estado Mayor de la Wehrmacht resultaría ridículamente insultante; por lo mismo, jamás se desarrolló un plan alemán para invadir los Estados Unidos. La situación militar, la carencia de recursos humanos, materiales y la no desarrollada tecnología del proyecto "armas maravillosas", lo impedía (lo único posible era realizar acciones de sabotaje utilizando espías). La más clara evidencia del fracaso de esa intencionalidad fue el plan de invasión a Inglaterra, "León Marino" era irrealizable por la dificultad de contar con los medios materiales para enfrentarse a una planificada y sólida defensa británica.
  
Salvo sus seguidores del presente, no hay el menor resquicio de duda de que el führer nazi estaba acosado por sus aberrantes delirios. Desde el punto de vista psicológico suele llamarse a estos episodios de diferentes maneras: personalidad psicopática, sociopatía narcisista, o, a secas, un psicópata. Dentro de las ciencias de la criminología como la medicina legal o forense, psicología jurídica y otras, suele señalarse que


"la mayoría de los sociópatas narcisistas son criminales. Algunos son simplemente criminales más exitosos que otros, y esto generalmente depende de su capacidad para mezclarse e imitar o manipular a las personas normales... Los sociópatas narcisistas (psicópatas) representan alrededor del 1% de cualquier población dada, pero son responsables de la gran mayoría de los delitos violentos o empresas delictivas". 

Sus rasgos característicos están allí: Inexistente moralidad, eso le permite no racionalizar sus pretensiones de carácter destructivo; carece de conciencia y empatía; necesita sentirse admirado (hasta adorado); sentimiento de creerse “especial” (elegido, por la Providencia), por lo mismo se siente superior; es elitista (complejo de superioridad o delirio de grandeza); controla, manipula y conduce el destino de los demás, etc.

He citado estas características de la personalidad del führer nazi para que se comprenda que si bien no llegó a cristalizar un plan para invadir América, si lo anhelaba; y, si las circunstancias, la situación militar y el desarrollo tecnológico de su época lo hubiese permitido, lo hubiese hecho sin la menor duda.

Otra caricatura de 1938, el "Punch" (revista semanal británica de humor y sátira) en la edición del 6 de abril 1938 señala que incluso la estatua de la libertad debía adaptarse a las nuevas formas, ironizando el expansionismo alemán.


Dejemos estas reflexiones y pasemos a un tema más ameno, al mundo de ficción en que la segunda guerra mundial fue ganada por las fuerzas del Eje. La literatura es muy rica en temas de ucronía y dentro de los populares géneros artísticos y literarios del dieselpunk, nuestro estimado Nick Ottens ha dedicado algunos artículos que revisan la realidad y la ficción sobre estos temas que se exponen con cierta frecuencia.

tito andino


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(Los artículos originales del autor solo están disponibles en inglés, han sido traducidos y corregidos gramaticalmente por el editor de este blog)

Planes de invasión del Eje a los Estados Unidos
Axis Invasion Plans of the United States




La invasión del Eje de América nunca llegó. Ni Alemania ni Japón se prepararon para invadir los Estados Unidos. Eso no evitó que los estadounidenses se preocuparan.

Las potencias del Eje en la Segunda Guerra Mundial nunca tuvieron planes de invadir el territorio continental de los Estados Unidos. Los nazis esperaban mantener a los estadounidenses fuera de la guerra por completo. Ya en la primavera de 1941, Adolf Hitler dijo que una invasión alemana del hemisferio occidental era tan fantástica como una invasión a la Luna.

El ataque de Japón a Pearl Harbor en diciembre de ese año impulsó a los alemanes a desarrollar bombarderos de largo alcance que pudieran alcanzar la costa este. Pero aunque Hitler comenzó a hablar grandiosamente de una futura contienda entre Estados Unidos y Alemania, no se hicieron preparativos para tal evento.

Los japoneses tampoco pensaron seriamente en conquistar los Estados Unidos. Algunos abogaron por tomar Hawai. Japón ocupó brevemente las islas leutianas en Alaska, pero eso fue todo.

Por supuesto, eso es lo que sabemos ahora. Las cosas se apreciaban muy diferente en el invierno de 1941, cuando Estados Unidos se encontró inesperadamente en guerra tanto con el Imperio de Japón como con la Alemania nazi que controlaba casi toda Europa.


Mapa de la posible invasión del Eje de América, por la Revista Life, 2 de marzo 1942


Poco después de que Hitler declarara la guerra a los Estados Unidos, la revista Life, en marzo de 1942, consideró varias formas en las que sus ejércitos y los de Japón podrían intentar una invasión.

Una de ellas implicaba que los japoneses saltaran y brincaran a través del Pacífico Norte (hop-skip-and-jump across, en el original). La invasión comenzaría con un ataque naval en Dutch Harbor en Alaska. (Nota del editor del blog: Dutch Harbor se ubica en la isla de Amaknak en Unalaska - Alaska. Bombardeado por los japoneses en junio de 1942, además de Hawai, fue uno de los pocos sitios en los Estados Unidos sometido a bombardeos aéreos por una potencia extranjera durante la segunda guerra mundial). Luego, los aviones con base en tierra ayudarían a los portaaviones a proteger el próximo avance marítimo por la costa oeste. Una quinta columna de simpatizantes del Eje causaría estragos en casa. "Los japoneses se apoderan de la industria de la aviación de la Costa Oeste, de los astilleros y de los pozos de petróleo. Luego los alemanes apuñalarán la costa este".



Mapa de la posible invasión japonesa de América, por la Revista Life, 2 marzo 1942


Otras versiones de un ataque liderado por los japoneses sugerían ir a través de Pearl Harbor a San Francisco o cruzar el Pacífico Sur y a través de América Central.

Los planes dirigidos por los alemanes asumían que los nazis capturarían los restos de la flota francesa (la mayoría de los principales buques habían sido hundidos por los británicos en Mers El Kébir en 1940), los combinarían con los italianos y recibirían el apoyo de los japoneses a través del Océano Índico.

Primero, tomarían Gibraltar, la fortaleza británica de montaña que vigila el Mediterráneo. A partir de ahí, los planes se desviaron.


Mapa de la posible invasión alemana de América, por la Revista Life, 2 marzo 1942


Uno sugirió pasar por Dakar, en África occidental francesa, y cruzar el Atlántico hasta Brasil; tomar Trinidad, una colonia británica, y luego invadir América del Norte por el río Mississippi.

Otra opción era ir por Islandia y Groenlandia e invadir los valles del río San Lorenzo y la bahía de Hudson. "Los alemanes podrían bombardear Chicago, Detroit, Akron y arrasar el Medio Oeste", escribió Life.


Mapa de una posible invasión alemana de América, por la Revista Life, 2 marzo 1942


Eso se conseguiría si la flota británica quedara atrapada. Life sugirió que los submarinos y aviones de guerra alemanes podrían mantener ocupada a la Royal Navy alrededor de las Islas Británicas, permitiendo que la fuerza invasora se escabulle.

Todo esto, por supuesto, suponiendo que los alemanes pudieran haber construir una flota lo suficientemente grande como para montar una invasión. En el mundo real, ni siquiera pudieron cruzar el Canal para invadir Inglaterra.

En todo caso... 

Y sí  Alemania y Japón hubieran conquistado los Estados Unidos?



Hemos analizado algunos planes hipotéticos de invasión del Eje a los Estados Unidos. En realidad, ni Alemania ni Japón tuvieron un plan concreto para atacar a América del Norte. Pero, ¿y si lo hubieran hecho?

La novela de 1963 de Philip K. Dick, The Man in the High Castle, nos ofrece un mundo en el que los dos poderes del Eje no solo organizaron una invasión de Estados Unidos, sino que lograron conquistarla.

Su historia diverge del mundo real en 1933, cuando Franklin Roosevelt no sobrevive a un atentado para asesinarlo. Sin Roosevelt y el Nuevo Acuerdo (New Deal), Estados Unidos se halla empobrecido y no está dispuesto a entrar en la Segunda Guerra Mundial hasta que es demasiado tarde. 

- La Alemania nazi derrota a Gran Bretaña y a las otras potencias europeas; 

- Japón conquista toda Oceanía;

- Los Estados Unidos se rinden en 1947 y se dividen en dos:

Japón establece los Estados del Pacífico de América en la costa oeste,
  
Alemania controla unos Estados Unidos títere en la costa este.

- Se mantiene una zona neutral (amortiguador) entre las dos potencias ocupantes en las Montañas Rocosas.

La novela fue adaptada para televisión por Amazon en 2015. La serie sigue en gran medida la trama original, pero especifica que Alemania ganó la guerra al haber desarrollado la bomba atómica antes que los Estados Unidos y lanzándola sobre Washington DC.




También, de forma ridícula se denomina a la parte alemana de América el "Gran Reich Nazi", cuando los nazis no solían nombrar ningún territorio después de su conquista. Pero debemos suponer que sonará aún más siniestro que el original de Dick.


Mapa de los imperios alemán y japonés en The Man in the High Castle (2016)


El primer mapa militar de los imperios alemán y japonés describe los principios de la década de 1960. Muestra que Alemania ha conquistado el área del Atlántico, incluyendo África, Europa y Medio Oriente. Japón tiene todo el borde del Pacífico, incluyendo lo que solía ser la costa oeste estadounidense, partes de América Central, Chile, Perú y Ecuador.

Separando los imperios, que formalmente son aliados, en realidad viven encerrados en una guerra fría, hay una zona neutral rebelde en América del Norte, México y un estado llamado "Amazonia" en el centro de América del Sur.

Asia Central tampoco ha sido conquistada. Afganistán y Pakistán aparecen como estados independientes.


Mapa mundial en The Man in the High Castle (2016)


Un segundo mapa, que aparece en una escuela secundaria estadounidense (en el primer episodio de la segunda temporada de la referida serie de televisión), muestra la misma división del mundo, pero hay algo extraño al respecto: las fronteras de muchos de los países que existen en nuestro mundo todavía están en él !

Es aún más extraño cuando recordamos que la mayoría de las repúblicas en África no consiguieron su independencia hasta muchos años después de la Segunda Guerra Mundial. Eso es una inconsistencia, pero suponemos que los creadores (de la serie) pensarían que nadie examinaría estos mapas como lo hemos hecho!

Nick Ottens

28 marzo 2020

Planes nazis en la ficción y la realidad (3)




Por Nick Ottens
Never Was Magazine

Extraños aviones del Tercer Reich: reales e imaginarios
Strange Aircraft of the Third Reich: Real and Imagined

¿Sabías que muchos de los extraños aviones de combate alemanes que vemos en el género dieselpunk se basan en diseños reales? Cuando la Segunda Guerra Mundial llegaba a su fin en Europa, la Alemania nazi apresuró el desarrollo de bombarderos avanzados y aviones de combate en un esfuerzo final para detener a los Aliados. 

Desde el primer caza turbojet operacional del mundo hasta el ala voladora, algunas de estas tecnologías estaban tan adelantadas a su tiempo que los comandantes aliados especularon que los alemanes podrían haber cambiado el rumbo de la guerra si solo hubieran logrado prolongarla por unos pocos meses.


Fotografía e ilustraciones artísticas de la "Ala voladora" alemana: Horten Ho IX


El más conocido de los extraños aviones de Alemania debe ser el ala voladora de los hermanos Horten. Walter (1913-98) y Reimar Horten (1915-94) prácticamente no tenían entrenamiento formal en aeronáutica, sin embargo, se les ocurrieron algunos de los diseños de aviones más innovadores del siglo XX.

El Horten Ho IX (también conocido como el Ho 229 y el Gotha Go 229  (construido en la Gothaer Waggonfabrik) era uno de los favoritos del jefe de la Luftwaffe Hermann Göring. Originalmente interpretado como un bombardero, el Ministerio del Aire ordenó la adición de dos cañones de 30 mm para que también se pudiera usar como caza.

El primer Ho IX voló el 1 de marzo de 1944, seguido de otro vuelo de prueba en diciembre de 1944. Göring ordenó la construcción de cuarenta aviones en Gotha. El programa se aceleró después de que los Aliados cruzaron el Rin en marzo de 1945, pero la producción fue demasiado lenta. La única ala voladora preparada para el combate fue capturado rápidamente por los estadounidenses. Ahora está almacenado en la Instalación de Restauración Paul E. Garber del Museo Nacional del Aire y el Espacio del Smithsonian en Suitland, Maryland.


Arte de Rob Caswell.

Por supuesto, eso no impide que el género dieselpunk imagine lo que podría haber sido. Varios videojuegos alternativos de la Segunda Guerra Mundial presentan alas voladoras de estilo Horten, incluyendo War Front: Turning Point (2007), Blazing Angels 2: Secret Missions of WWII (2007) y Wolfenstein: The New Order (2014).

Izq. Alas voladoras en la portada de War Front: Turning Point. Derecha, Dos alas voladoras en Blazing Angels 2: Misiones secretas de la Segunda Guerra Mundial


Izq. Ilustración de Mask1985; der. ilustración de Wolfenstein: las alas voladoras del Nuevo Orden

Imágenes de portada de la caja del kit modelo del ala voladora Horten Ho IX que vende Revell (arte de Egbert Friedl).


El arte conceptual de Stuart Jennett para la película de terror Panzer 88 presenta un ala voladora similar. Sin embargo, no estamos seguros si esa película se realizará finalmente, parece que ha estado en desarrollo durante años (en el limbo).

Arte conceptual de Panzer 88


Otras alas voladoras

Messerschmitt, uno de los mayores constructores de aviones del Tercer Reich, diseñó su propio ala voladora, el Me P.08.01, en 1941. Nunca salió de la mesa de dibujo.

En "Indiana Jones y los cazadores del Arca Pérdida" (1981) se observa un ala voladora, pero es más pequeña que la de los hermanos Horten. Dado que la película está ambientada en un mundo alternativo de 1936, debe estar en un plano completamente diferente.

Messerschmitt Me P.08.01. Izq. ilustración del ala voladora alemana, arte de Matin Letts. Derecha, fotograma del film "Cazadores del Arca Perdida".


Ala voladora en el film "Captain America: The First Avenger" (2011)


El ala voladora de Hydra en "Captain America: The First Avenger" (2011) claramente se inspira en la realidad, pero es muchas veces más grande. Tiene dos motores a reacción masivos, así como ocho bombas voladoras enganchadas en la parte posterior, cuyas hélices ayudan a levantar el avión.


Para el Amerika Bomber, la compañía Arado propuso el Arado E.555. Llegó en varias versiones, la más notable de las cuales montó seis motores a reacción en la parte superior de un ala voladora. Revell vende un kit modelo de esta versión.

Ilustraciones: Carátula de caja del kit de bombardero Arado E.555 de Revell - Derecha: Ala voladora alemana en Turning Point: Fall of Liberty


Un avión similar aparece en el videojuego de 2008 Turning Point: Fall of Liberty. Se desarrolla en un mundo donde Winston Churchill murió en 1931, Gran Bretaña es derrotada y los nazis han lanzado una invasión de los Estados Unidos continentales.


Messerschmitts Me 262 y 270


Izq. Avión a reacción Messerschmitt Me 262. (Foto de la USAF); derecha: Avión a reacción Messerschmitt Me 270 en Turning Point: Fall of Liberty.


Otra arma que los alemanes traen a Estados Unidos en Turning Point: Fall of Liberty es el Messerschmitt Me 270, un sucesor en el mundo real del Messerschmitt Me 262, que fue el primer avión de combate de propulsión a chorro operativo en la historia.

Los problemas con el motor impidieron que el Me 262 ingresara a la Segunda Guerra Mundial hasta 1944. Aunque era más rápido y estaba mejor armado que sus homólogos estadounidenses y británicos, en ese momento ya era demasiado tarde para tener un impacto decisivo en la guerra.

Bombardero en picado Henschel Hs 132


Henschel Hs 132 bombardero en picado e interceptor alemán.


El Henschel Hs 132 fue diseñado como un bombardero en picado e interceptor para contrarrestar la invasión aliada de Europa. Su diseño único presentaba un motor a reacción montado en la parte superior y una cabina completamente apantallada en el contorno del fuselaje, con el piloto en una posición boca abajo, con un notable parecido con el Heinkel He 162 contemporáneo.

La Luftwaffe ordenó seis prototipos. Solo tres fueron construidos antes del final de la guerra (nunca volaron, quedando abandonados y tres estaban incompletos).


Amerika Bomber

El proyecto Amerika Bomber fue una de las iniciativas de aviación avanzada más ambiciosas del Tercer Reich. Intentó obtener un bombardero de largo alcance para la Luftwaffe que pudiera atacar a los Estados Unidos continentales.

Messerschmitt presentó el Me 264.

Messerschmitt Me 264 bombardero alemán. Arte de Gareth Hector y de Igor Artyomenko, respectivamente.


Fotografías reales de un modelo Messerschmitt Me 264 bombardero alemán.


Los hermanos Horten propusieron una versión más grande de su ala voladora, llamada H.XVIII, con seis turborreactores.



Avión alemán Horten Ho 229. Ilustración de dos alas voladoras Horten sobre Manhattan, Nueva York (Gino Marcomini)


El diseño más exótico fue el Silbervogel ("Silver Bird"), un bombardero suborbital propulsado por cohetes soñado por Eugen Sänger y su esposa, Irene Bredt. Habría sido disparado a la estratosfera, cruzaría el Atlántico a una velocidad de 5,000 kilómetros por hora, lanzaría sus bombas sobre América y luego aterrizaría en Japón.



Esquema e ilustración del bombardero alemán Silbervogel. 


El diseño que finalmente se eligió fue más convencional: el Junkers Ju 390.

¡Pero tiene una historia interesante! Se afirma, y se discute, que en algún momento de 1944, uno de los prototipos realizó un vuelo transatlántico a menos de veinte kilómetros de la costa este de Estados Unidos.

El bombardero Junkers Ju 390 Amerika



Focke-Wulf Triebflügel


Ilustraciones de aviones alemanes Focke-Wulf Triebflügel. Arte de David Myhra.


El Triebflügel fue diseñado por Focke-Wulf como un interceptor vertical de despegue y aterrizaje para defender sitios industriales importantes que no tenían o solo poseían pequeños aeródromos.

En lugar de alas, el Triebflügel tenía un conjunto de rotor / hélice que funcionaba como un helicóptero en el despegue y como una hélice en vuelo horizontal.


Izq. Bomba voladora Hydra Parasit en "Captain America: The First Avenger- Derecha, arte de Fantastic Plastic.


El Triebflügel nunca fue construido, pero algo así aparece en Capitán América: El primer vengador (2011), llamado "Parasit"


El Concorde nazi

Secuencias del film "The Man in the High Castle" 


En The Man in the High Castle de Philip K. Dick presenta un jet supersónico alemán que es similar al Concorde anglo-francés, que voló por primera vez en 1969. (The Man in the High Castle se ambienta a 1962).


En la serie de televisión de Amazon, el avión es solo un poco diferente del avión real. Las ventanas de la cabina son más grandes, la cola es recta, no curva, y la versión alemana parece tener solo dos puertas en la parte delantera. El verdadero Concorde también tenía dos en la parte de atrás.







Título original en inglés
Strange Aircraft of the Third Reich: Real and Imagined
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