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30 diciembre 2020

"En el rostro del Führer", sátiras mexicanas de Antonio Arias Bernal (I)



por Tito Andino U.
para el trabajo de recopilación de textos y gráficas



Antonio Arias Bernal (1913 - 1960) fue un destacado caricaturista político mexicano conocido por satirizar a los dictadores de su tiempo, cariñosamente le decían "El brigadier". Durante la Segunda Guerra Mundial realizó carteles de propaganda anti-Eje para la Oficina del Coordinador de Asuntos Interamericanos (CIAA), una agencia de la época establecida para promover la solidaridad y la cooperación entre los países del Hemisferio Occidental.




Aún estudiante comenzó a laborar en diferentes revistas haciendo lo suyo, caricaturas, Medios mexicanos de su época como: "El Hogar", "Vea", "México al Día" y "Todo". Por su destacado, ingenioso e irónico trabajo artístico fue conocido en el mundo del periodismo, siendo llamado por la prestigiosa revista "Hoy". Sus dibujos también se presentaron a través del periódico "Excelsior" y otros. Arias Bernal fue miembro fundador de revistas como "Mañana" y "Siempre", sin dejar de mencionar la creación de otras revistas de humor y crítica: "Presente", "Don Ferruco", "El Serrote" "El Futuro".




Como anécdota, Arias Bernal también colaboró con la revista mexicana "Timón", de clara inclinación germanófila, dirigida por José Vasconcelos. "Timón" y "Hoy" son dos publicaciones con ideologías opuestas en el contenido político dentro del contexto de la segunda guerra mundial. Lo que tienen en común, indubitablemente único en su tiempo, es el arte gráfico de Arias Bernal en los inicios de la década de 1940. "Timón" brindaba su apoyo disimulado y a veces de forma directa a la Alemania nazi; por otro lado, "Hoy" difundía la doctrina del panamericanismo. Sin entrar en polémicas, las dos revistas, en su contenido ideológico, hacen uso de la caricatura política y la propaganda. Pero, también es seguro que las caricaturas de Antonio Arias Bernal en todas las portadas de "Hoy" reflejan el pensamiento del artista sin necesidad de mayor análisis crítico (sobre "Timón" y José Vasconcelos, lo analizamos aquí).


Portada de la Revista "Timón", del 11 de mayo de 1940, obra de Antonio Arias Bernal


Sin embargo, fue su talento reflejado en la revista mexicana "Hoy", lo que abrió las puertas a Antonio Arias Bernal para ser invitado por el gobierno de los Estados Unidos a Washington D.C. en 1942.

Sus obras de arte gustaron tanto al Tío Sam que llegó a incorporarse a un selecto círculo de artistas convocados para ridiculizar a los líderes del Eje a través de caricaturas editoriales promoviendo el esfuerzo de guerra de los Aliados. Los carteles de Arias Bernal fueron distribuidos en gran número durante los siguientes años por toda América Latina a través de la Oficina del Coordinador de Asuntos Interamericanos (CIAA, siglas en inglés de The Office of the Coorninator of Inter-American Affairs) creada por el presidente Roosevelt en 1940 bajo otro nombre y al poco transformada en la CIAA (1941).


Portadas de la Revista mexicana "Hoy".








También sus numerosos trabajos en publicaciones mexicanas fueron reproducidos por The New York Times y afamadas revistas estadounidenses como Collier's Magazine y Life. Entre las publicaciones en formato de libro destacan el "Album histórico de la Segunda Guerra Mundial Ilustrada por Arias Bernal. 1945", por Ignacio Carral Icaza y Antonio Arias Bernal (Carral y Carral, Primera Edición).




Esta obra fue publicada en los Estados Unidos como "An Historic Album of World War II - Illustrated" (inglés, tapa blanda, editorial Banner Publications, enero 2003, 114 páginas) de Antonio Arias Bernal (autor), Bill Schroeder (autor), éste último popularizó ese trabajo en "In Der Fuehrer's Face The Cards and the Captions". 

Otro reconocido libro sobre el artista es "El Siglo XX en la Mirada de Antonio Arias Bernal", de Gustavo Vásquez Lozano y otros (Primera edición publicada por el Instituto Cultural de Aguascalientes - México, 2007; también editado en inglés para los Estados Unidos por Libros Latinos, Redlands, CA, U.S.A. y AbeBooks Seller Since). Como es normal con las obras de grandes artistas, se realizaron exposiciones en la posguerra. Veamos algunos ejemplos:




La trayectoria artística y periodística de Arias Bernal fue reconocida con el premio “María Moors Cabot” de periodismo en 1952, otorgado por la Universidad de Columbia, así como un homenaje organizado por el gobernador Luis Ortega Douglas al cumplir el artista 25 años como caricaturista. En 1950 aún diseñaba temas alusivos a la posguerra y otros temas de moda.



Destacadas producciones de posguerra de Antonio Arias Bernal. Estos ejemplos bastan para apreciar su arte: Arriba (de izquierda a derecha) "Diplomacia" y "Cambio de roles"; Abajo: (izq. a der.) "Ballet de los murciélagos" (o bat ballet) y "patinadores sobre ruedas".  

Algunos ejemplares del arte de Antonio Arias Bernal publicados como pósters por el gobierno de los Estados Unidos en su campaña contra el Eje, así como llamando a la unidad Hispanoamericana.

 











El trabajo de este grandioso artista es tan amplio que apenas podemos recoger una muestra. Para muchos lo que más gustó de Antonio Arias Bernal fueron las publicaciones de la revista "Hoy", mejor dicho del semanario que inició con su primera publicación en febrero de 1937. Debería estar en proceso el trabajo de sistematización en la Fototeca Nacional luego de que se recibiera en donación (en la década de 1980) material fotográfico de la revista que provenía de la Dirección General de Intercambio Cultural y Educativo Internacional. El material donado contiene más de 74.000 positivas que comprenden el período entre 1938 y 1977 de la revista "Hoy".

Por lo mismo, aquí otra muestra del estilo artístico de Don Antonio Arias Bernal publicados en la Revista "Hoy".






Para terminar esta entrada, no se puede dejar de mencionar una de las obras más apreciadas por los coleccionistas y, dado lo voluminoso del trabajo, seguiremos deleitándonos con el arte de Antonio Arias Bernal en la siguiente entrada. De esa forma cerramos el año e iniciaremos el próximo con humor "en el rostro del Führer". 

Felicidades para todos!.


Ir a la Segunda Parte


Fuentes de consulta:

Las gráficas aquí constantes han sido obtenidas de diversas fuentes: libros, organismos gubernamentales, artículos de prensa, exposiciones, colecciones privadas, galerías de  arte y otras.
Entre los principales referencias tenemos:

“Arias Bernal’s Trip to Washington”: a Mexican Cartoonist Joins the War Effort

Researching World War II Spanish Posters at the National Archives

Life Magazine, February 9, 1942

Las caricaturas-portada de las revistas Timón y Hoy (1940-1945). Un análisis historiográfico a los “Monitos” de Antonio Arias Bernal

Revista Hoy, Instituto Nacional de Antopología e Historia. SINAFO Sistema Nacional de Fototecas. México

Antonio Arias Bernal. Wikipedia

27 diciembre 2020

Primera Guerra Mundial: La tregua navideña de 1914




por  Dr. Jacques R. Pauwels

Extracto de su libro "La gran guerra de clases, 1914-1918"


La situación en el otoño de 1914, después de la "guerra de movimiento" ha dado paso a la infame "guerra de trincheras" estacionaria:

 

Los soldados corrientes desarrollaron cada vez más antipatía e incluso odio hacia sus propios oficiales. Simultáneamente, empezaron a sentir empatía e incluso simpatizar por los hombres que se enfrentaban a ellos en el otro lado de la tierra de nadie. El enemigo oficial, alemanes, rusos, franceses, lo que sea, fue demonizado por las autoridades, pero los soldados tenían poco o nada contra ellos. En muchos casos, apenas conocían a las personas a las que se suponía que debían odiar y matar. Además, pronto descubrieron que tenían mucho en común con “el enemigo”, primero y sobre todo un trasfondo social de clase baja, y segundo, la misma exposición al peligro y la miseria.


Los hombres aprendieron de muchas maneras que el enemigo oficial de hecho no era el enemigo real, que los soldados del otro lado eran seres humanos como ellos. Esta lección podría aprenderse, por ejemplo, leyendo cartas y mirando fotografías que se encuentran tomadas de prisioneros. El desprecio por el "otro", deliberadamente fabricado por los superiores militares y políticos, pronto dio paso al respeto mutuo y al sentimiento de "que todos somos iguales", a un "respeto recíproco e incluso simpatía". En enero de 1915, un poilu francés comentó lo siguiente sobre las cartas que había encontrado sobre un prisionero:


“Lo mismo que de nuestro lado. La miseria, la desesperación, el anhelo de paz, la monstruosa estupidez de todo esto. Los alemanes están tan descontentos como nosotros. Son tan miserables como nosotros".

 

Soldados británicos y alemanes intercambian una alegre conversación - impresión artística de The Illustrated London News del 9 de enero de 1915- Tregua de Navidad en las trincheras opuestas. El subtítulo dice "Sajones y anglosajones confraternizando en el campo de batalla en la temporada de paz y buena voluntad: oficiales y hombres de las trincheras alemana y británica se encuentran y se saludan: un oficial alemán fotografiando a un grupo de enemigos y amigos" Archivo: Illustrated London News - Tregua de Navidad 1914.


Este tipo de lección también se aprendió mediante reuniones físicas con el enemigo. Evidentemente, no se trata de un combate cuerpo a cuerpo, que en realidad era mucho menos frecuente de lo que solíamos creer, sino de encuentros con prisioneros de guerra. Sobre los cautivos alemanes, un oficial británico informó que "eran tipos agradables, que generalmente se comportaban como caballeros". Y en 1916, un soldado escocés, Joseph Lee, expresó su lástima y simpatía por los prisioneros alemanes de la siguiente manera:


Cuando te vi por primera vez en la calle curiosa

Como un pelotón de soldados fantasmas en gris

Mi loco impulso fue todo para golpear y matar,

Para escupirte, hollarte bajo mis pies.

Pero cuando vi como cada alma triste saludaba

Mi mirada sin signo de expresión desafiante

(…)

Sabía que nos habíamos sufrido el uno como el otro,

Y podría haber agarrado tu mano y gritar: "¡Mi hermano!"


La simpatía por los prisioneros alemanes también se reflejó en el poema "Liedholz", escrito por el oficial británico Herbert Read. Pudo haber sido un oficial, pero resultó ser un anarquista convencido. Read capturó a un alemán llamado Liedholz, y ya antes de llegar a las trincheras británicas, "werden de versperringen van formele vijandschap weggenomen", para usar las palabras de un comentarista literario: (Nota del editor. La frase está escrita en neerlandés y significa: "se eliminaron las barreras de la enemistad formal").


Antes de llegar a nuestro alambrado

Me dijo que tenía esposa y tres hijos.

En el refugio le dimos un whisky.

(…)

En francés roto discutimos

Beethoven, Nietzsche y la Internacional.


En "Memorias de un oficial de infantería", publicado en 1930, Siegfried Sassoon debía escribir que, durante la guerra, los ciudadanos británicos generalmente odiaban a los alemanes, pero no, o ciertamente mucho menos, a los soldados británicos. Él mismo, agregó, "no tenía nada en contra de ellos". Innumerables soldados franceses tampoco desarrollaron sentimientos de odio con respecto a sus "vecinos alemanes del otro lado". “No odiamos a los alemanes”, escribió un poilu en una carta que fue interceptada por los censores.


El sencillo soldado del pueblo, británicos rumbo al matadero en la Primera Guerra Mundial.

El soldado francés Barthas pronto sintió simpatía por los prisioneros alemanes que escoltaba en un tren que viajaba desde el frente hasta un campo en algún lugar del sur de Francia, y que fueron abusados ​​verbalmente por civiles en las estaciones de tren. Él y sus compañeros compartieron el vino y las uvas, que esos mismos civiles les habían ofrecido, con sus prisioneros en un gesto de camaradería. "Aquellos que han visto las terribles realidades de la guerra", observa Max Hastings, "retrocedieron ante las demostraciones de chovinismo". 

Los soldados detestaban a los civiles, periodistas y políticos que podían o no entender su miserable destino. Por el contrario, les resultó imposible odiar a un supuesto enemigo que compartía su miseria. “Los soldados de los ejércitos rivales sentían un sentido de comunidad mucho más fuerte entre ellos que con sus pueblos en casa”, escribe Hastings.

La “tierra de nadie” que separaba a los ejércitos se reveló menos ancha que la brecha que separaba a los soldados de los oficiales de estos ejércitos. A finales del verano y el otoño de 1914, dos guerras diferentes habían comenzado a devastar Europa. Primero, una guerra “vertical” muy visible, un conflicto entre grupos de países, en el que todos los uniformados de un lado eran enemigos de todos los uniformados del otro lado. Segundo, bajo la superficie, por así decirlo: una guerra "horizontal", una explosión de conflicto de clases, un conflicto en el que los oficiales de cada ejército eran enemigos de sus propios subordinados, mientras que un alto grado de solidaridad unía a los soldados ordinarios de ambos lados. En la primera guerra, un frente geográfico (o topográfico) separó a amigos y enemigos, en la segunda guerra, una brecha social separó a los antagonistas.


Los verdaderos señores de la guerra, contemplado el armamento que construyen para que otros mueran en su nombre.

En el otoño de 1914, cuando en el frente occidental la "guerra de movimiento" se agotó y dio paso a una "guerra estacionaria", los soldados descubrieron que sus enemigos eran seres humanos como ellos, con los que casualmente tenían mucho en común. Eran abrumadoramente de origen de clase baja y todos experimentaban una necesidad urgente de frenar la masacre mutua tanto como fuera posible. Surgieron prácticas que se han descrito como "vive y deja vivir". Por ejemplo, los soldados a menudo se abstuvieron deliberadamente de disparar sus armas, especialmente durante las comidas, con la esperanza de que el enemigo hiciera lo mismo, como solía ocurrir. Cuando, durante esa pausa, de repente se disparó un mortero, una voz alemana ofreció en voz alta disculpas a los “Tommies” británicos, lo que evitó una escalada de los disparos. Cuando llegaron órdenes específicas de "arriba" para abrir fuego, los hombres deliberadamente apuntaron demasiado alto y el enemigo hizo lo mismo. Los artilleros también abrían fuego a menudo a la misma hora del día, apuntando al mismo objetivo, esto para dar al enemigo la oportunidad de retirarse a un área segura.

Por lo tanto, los sectores tranquilos se originaron a lo largo del frente, áreas donde la tasa de víctimas fue notablemente más baja que en otros lugares. En las cercanías de Ypres, los británicos y los alemanes acordaron dejar que los hombres de ambos lados se sentaran en el parapeto de sus trincheras embarradas y frecuentemente inundadas, a la vista el uno del otro, para mantenerse secos. Otra forma más de “vivir y dejar vivir” consistió en la conclusión de altos el fuego no oficiales, no autorizados por los superiores, después de intensos combates, que permitieron a ambas partes recuperar a los heridos y enterrar a los muertos. Esas oportunidades se aprovechaban a menudo para iniciar una conversación con el enemigo e intercambiar pequeños obsequios como tabaco e insignias, es decir, para "confraternizar". ¡Ocasionalmente, esto incluso involucraba visitas a las trincheras al otro lado de la tierra de nadie! Un soldado alemán recordó más tarde una pausa en los combates en Francia hacia fines de noviembre de 1914: “Los soldados franceses y alemanes caminaban, completamente visibles a la luz del día. Nadie disparó sus armas. Se dijo que algunos hombres valientes incluso visitaron las trincheras enemigas”. El mismo soldado relató cómo incluso más tarde, por ejemplo en febrero de 1915, “se acordó en silencio dejarse en paz lo más posible”. Y un poilu francés,Gervais Morillon, describió en una carta cómo el 12 de diciembre de 1914.

Franceses y alemanes se dieron la mano después de que alemanes desarmados salieran de sus trincheras, ondeando una bandera blanca... Nosotros correspondimos, y visitamos las trincheras de los demás e intercambiamos puros y cigarrillos, mientras unos cientos de metros más allá se disparaban.

En algunos sectores, estas confraternizaciones se convirtieron en una rutina casi diaria. En el área de la ciudad de Pont-à-Mousson, soldados franceses y alemanes comenzaron en noviembre de 1914 a buscar agua diariamente en la Fuente del Padre Hilarion (Fontaine du Père Hilarion), un manantial situado en un barranco en medio de la tierra de nadie. Normalmente, se turnaban para ir allí y no se disparaban mientras se recogía el agua, se llegó con frecuencia a reuniones y conversaciones. Según un informe que parece referirse a ese sitio, franceses y alemanes intercambiaban “pan, queso y vino”, comían juntos, se mostraban fotos de esposa e hijos, se divertían juntos, cantaban canciones, tocaban el acordeón. Esa sociabilidad terminó abruptamente cuando, el 7 de diciembre, estallaron fuertes enfrentamientos en la zona.



Se suponía que los soldados se odiaban entre sí, pero en realidad sucedió algo muy diferente: en ambos lados muchos hombres, aunque hay que reconocer que no todos, desarrollaron una considerable empatía y solidaridad con sus contrapartes del otro lado de la tierra de "nadie"El estallido de la guerra produjo una explosión de nacionalismo y asestó un duro golpe al ideal de solidaridad internacionalista entre los proletarios, exactamente como esperaba la élite. Pero ahora parecía que los caprichos de la guerra hicieron que los proletarios uniformados redescubrieran y apreciaran la solidaridad internacionalista. 


La élite militar no lo aprobó. De la guerra se esperaba que enterrara el internacionalismo de una vez por todas en lugar de resucitarlo. Según Adam Hochschild, un "estallido de solidaridad espontánea entre los soldados ordinarios de la clase trabajadora ... indignó a los superiores y militaristas de ambos lados".


Los soldados ordinarios eran muy conscientes de que sus superiores tenían sus razones para repudiar todas las formas de 'vivir y dejar vivir', aunque a veces resultó posible persuadirlos o incluso obligarlos a participar, como veremos más adelante. Por tanto, es comprensible que estas actividades ocurrieran a menudo cuando los oficiales no estaban presentes, lo que a menudo era el caso en las peligrosas primeras líneas. Las confraternizaciones fueron inmediatamente abortadas cada vez que se señaló que los oficiales estaban en camino. Barthas describe un hecho de este tipo que tuvo lugar en la región de Champagne en el verano de 1916. Los franceses tuvieron que informar a los soldados alemanes con los que estaban socializando que sus oficiales habían comenzado a sospechar, por lo que tuvieron que suspender las reuniones. “Los alemanes estaban profundamente conmovidos y nos agradecieron cordialmente. Antes de que desaparecieran detrás de sus sacos de arena, uno de ellos levantó la mano y gritó: "¡Franceses, alemanes, soldados, todos somos camaradas!" Luego hizo un puño: 'Pero los oficiales, NO'. "Bartha comentó lo siguiente:

¡Dios! Ese alemán tenía razón. No hay que generalizar, pero la mayoría de los oficiales estaban moralmente más alejados de nosotros que esos pobres diablos de los soldados alemanes que están siendo arrastrados contra su voluntad al mismo matadero.




De hecho, los oficiales aborrecieron cualquier arreglo que reflejara la solidaridad entre sus propios subordinados y el "enemigo". Charles De Gaulle, por ejemplo, descendiente de una familia burguesa católica en Lille, un joven oficial durante la Primera Guerra Mundial, condenó cada forma de "vivir y dejar vivir" como "lamentable". Pero también había muchos soldados ordinarios que no aprobaban tales reuniones, ya que habían interiorizado el espíritu nacionalista y militarista de la élite y, por lo tanto, odiaban genuinamente al enemigo. Hitler fue uno de ellos.

Las autoridades condenaron y prohibieron toda forma de confraternización y de “vivir y dejar vivir” en general. Los oficiales a veces ponen a trabajar a francotiradores cuando sospechan que las confraternizaciones "amenazan" con producirse. Sin embargo, las treguas y fraternizaciones espontáneas también reflejaron la necesidad de todos los guerreros de mantener y mostrar una apariencia de humanidad incluso en medio de una guerra bestial sin precedentes. Esto explica por qué los oficiales también a veces optan por participar. El soldado francés Gervais Morillon describió cómo un oficial caminaba a la cabeza de un grupo de alemanes que salían de sus trincheras. A veces participaban superiores con un rango tan alto como el de coronel.

El hecho de que las confraternizaciones estuvieran estrictamente prohibidas, aparentemente las hacía aún más fascinantes y atractivas para los soldados. Probablemente sea así que podamos interpretar un mito que disfrutó de un éxito desmesurado entre los soldados de ambos bandos durante la guerra. Innumerables soldados estaban convencidos de que, en algún lugar de la tierra de nadie, en trincheras abandonadas y preferiblemente en las profundidades del suelo, y por tanto fuera del alcance de los proyectiles y de los oficiales, los desertores bestiales de todos los ejércitos vivían juntos en una especie de estado permanente de confraternización. Por la noche robaban a los muertos y heridos, buscaban comida, etc. Se convirtieron en una amenaza tal para las tropas que finalmente los jefes militares ordenaron que fueran exterminados con gas. Este mito fue un cóctel de muchos ingredientes. Ascendió a una versión moderna del tema medieval del "hombre salvaje" simultáneamente temido y admirado. Pero también fue un comentario de los soldados sobre su propia existencia bestial en las trincheras y una fantasía sobre la desobediencia. Por último, pero no menos importante, reflejaba vagamente la solidaridad de los soldados con los hombres del otro lado de la tierra de nadie, combinada con el ardiente deseo de despedirse de sus propios superiores y de la miserable guerra.




"Un olor anti-establecimiento se adhirió a este mito", escribe Tim Cook, era "una forma de desobediencia". De hecho, los generales podían prohibir las confraternizaciones en el mundo real, pero demostraron su impotencia frente a tal confraternización mítica, esto claramente para satisfacción de los soldados que deseaban creer en este mito. 

En cualquier caso, las autoridades tampoco pudieron evitar la ola de confraternizaciones que se produjo el día de Navidad de 1914. En las inmediaciones de Ypres, el sector del frente occidental que se celebró desde septiembre-octubre de ese año por los británicos y se les conoció como “Flanders 'Fields”, ya comenzó en la víspera de Navidad. Los alemanes decoraron árboles cerca de sus trincheras con velas encendidas y comenzaron a cantar canciones navideñas como Stille Nacht, "Silent Night". Los británicos reaccionaron encendiendo hogueras y cantando villancicos ingleses. Luego, los soldados de ambos lados comenzaron a gritar en voz alta los deseos de Navidad. Los alemanes acordaron entregar una tarta de chocolate a los británicos, acompañada de una invitación para concluir una tregua. Poco después, los soldados salieron arrastrándose de sus trincheras para fraternizar en tierra de nadie y en las trincheras de los demás. Ese tipo de cosas continuó el mismo día de Navidad, y en algunos sectores incluso en el Boxing Day. Se intercambiaron regalos como tabaco, whisky y puros, y los dos lados se ayudaron mutuamente para enterrar a los muertos. En la tierra de nadie también se jugó un partido de fútbol, ​​que los británicos afirmaron haber ganado. Un soldado inglés escribió en una carta que esta era "la Navidad más notable" que jamás había vivido y que "había tenido el placer de estrechar la mano de numerosos alemanes, ... fumar juntos y disfrutar de una charla amistosa". Un tema de conversación favorito era la locura de una guerra de la que ambos bandos habían tenido más que suficiente. 

Entre británicos y alemanes, la tregua extraoficial de Navidad afectó prácticamente a todo el frente de aproximadamente cuarenta kilómetros por los que se enfrentaron. En algunos sectores de ese frente la tregua se prolongó hasta el día de Año Nuevo. Algunos historiadores afirman que las confraternizaciones anglo-alemanas de finales de diciembre de 1914 fueron nada menos que "masivas". Pero el día de Navidad también se produjeron treguas y confraternizaciones similares entre alemanes y franceses. Barthas confió a su diario que, en su sector, la mañana de Navidad fue testigo de “cantos y gritos y el disparo de bengalas” y que no se hicieron disparos. Y se sabe que poilus se reunía con boches para cantar e intercambiar tabaco, coñac, postales, periódicos y otros obsequios en las cercanías de Soissons y en pueblos de Picardía como Cappy y Foucaucourt.

Los boches nos hicieron señas e indicaron que querían hablar con nosotros. Me acerqué a tres o cuatro metros de su trinchera para hablar con tres de ellos que habían salido a la superficie… Me pidieron que nos abstengamos todo el día y la noche de disparar y dijeron que ellos mismos no dispararían un solo tiro. Ya estaban hartos de la guerra, decían, estaban casados ​​y no tenían nada contra los franceses, solo contra los ingleses. Me dieron una caja de puros y un paquete de sigarets, y yo les di un ejemplar de la revista Le Petit Parisien a cambio de un periódico alemán. Luego me retiré a la trinchera francesa, donde muchos hombres estaban ansiosos por probar mi tabaco alemán. Nuestros vecinos del otro lado cumplieron su palabra, incluso mejor que nosotros. No se disparó ni un solo disparo de rifle.




Había muchos otros sitios a lo largo del frente donde grupos de soldados franceses visitaban las trincheras alemanas para disfrutar de una bebida, o donde los alemanes iban a ofrecer puros a los Franzosen. Los villancicos se interpretaron en ambos idiomas, por ejemplo, Minuit chrétien y O Tannenbaum. Belgas y alemanes, que se enfrentaron en las tierras bajas del estuario del río Yser, supuestamente también fraternizaron en la Navidad de 1914. Los alemanes acordaron enviar cartas de soldados belgas a familiares en la Bélgica ocupada. En el frente oriental también llegó a las confraternizaciones. Los rusos se encontraron con sus enemigos austro-húngaros en la tierra de nadie en Galicia e intercambiaron el tabaco habitual, pero también aguardiente, pan y carne.

Los superiores estaban lejos de cambiar las treguas navideñas, pero no pudieron evitarlas. En el lado británico, un oficial se apresuró al lugar con esta intención, aparentemente desde la seguridad de la retaguardia, pero llegó demasiado tarde. Sus hombres ya habían comenzado a socializar con los alemanes en la tierra de nadie. Solo podía resignarse al hecho consumado. Él mismo y un puñado de otros oficiales terminaron uniéndose a sus subordinados y fueron a saludar a los oficiales alemanes. Uno de los últimos ordenó que trajeran cerveza para todos, y los oficiales bebieron cortésmente por la salud de los demás. Un oficial británico correspondió al tratar a los presentes con trozos de un budín de ciruela tradicional inglés. Finalmente se acordó que la tregua no oficial duraría hasta la medianoche, de modo que todos tendrían que estar de regreso en sus propias trincheras a la medianoche.




Cuanto más alto era el rango de los superiores, menos les gustaba este extraño idilio navideño. El comandante en jefe británico, General French, que el día de Navidad disfrutó de una cena gourmet, con sopa de tortuga, con un aguardiente de 1820 ofrecido por los Rothschild como digestivo, emitió una orden específica para cortar de raíz cualquier futuro intento de fraternización. Un año después, se haría que la artillería disparara en tierra de nadie todo el día, comenzando en Nochebuena, para evitar reuniones allí. Sin embargo, resultó imposible evitar que ocurrieran confraternizaciones aquí y allá y de vez en cuando.

En la década de 1980, los extraños acontecimientos de la Navidad de 1914 inspiraron la canción Christmas in the Trenches 1914, escrita y musicalizada por el cantante folclórico estadounidense John McCutcheon. Cuenta con las siguientes líneas:


Era Navidad en las trincheras donde colgaba la helada tan amarga,

Los campos helados de Francia estaban quietos, no se cantó ninguna canción de Navidad,

Nuestras familias en Inglaterra estaban brindando por nosotros ese día,

Sus valientes y gloriosos muchachos tan lejos.

(…)

¡Alguien viene hacia nosotros! gritó el centinela de primera línea

Todas las miras estaban fijadas en una figura solitaria que venía de su lado.

Su bandera de tregua, como una estrella de Navidad, brilló en esa llanura tan brillante

Mientras caminaba valientemente desarmado hacia la noche.

Pronto uno por uno a cada lado entró en la tierra de nadie

Sin arma ni bayoneta nos encontramos mano a mano

Compartimos brandy secreto y nos deseamos lo mejor

Y en un partido de fútbol con bengalas les dimos un infierno.

Intercambiamos chocolates, cigarrillos y fotografías de casa.

Estos hijos y padres lejos de sus propias familias

El joven Sanders tocó su acordeón y tenía un violín

Esta curiosa e improbable banda de hombres.

(…)

Era Navidad en las trincheras, donde la escarcha tan amarga colgaba

Los campos helados de Francia se calentaron mientras se cantaban canciones de paz

Por las paredes que habían mantenido entre nosotros para exigir el trabajo de la guerra

Se había derrumbado y se había ido para siempre.

Mi nombre es Francis Tolliver, en Liverpool habito

Cada Navidad que viene desde la Primera Guerra Mundial he aprendido bien sus lecciones.

Que los que toman las decisiones no estarán entre los muertos y los cojos

Y en cada extremo del rifle somos iguales.


Una cruz, dejada en Saint-Yves (Saint-Yvon - Ploegsteert; Comines-Warneton en Bélgica) en 1999, para conmemorar el lugar de la Tregua de Navidad. El texto dice: "1914 - La tregua navideña de Khaki Chums - 1999 - 85 años - No olvidemos"

Dr. Jacques R. Pauwels

Copyright ©

Fuente original: Global Research 2020

Todas las fotografías, excepto la nota de prensa del "Daily Express" del 28 de abril de 2009 son interpuestas por el editor de este blog.

23 diciembre 2020

La liberación de Alepo. ¿Alguien se avergüenza?


Obras Silk Peace Art Road (SPAR)  / Aleppo War Collage, con fotografías de Jan Osberg

 Por Jan Oberg

The Transnational for peace by peaceful means


Nota de introducción por el editor del blog

El artículo Lamentos de las viudas de Alepo lo presenté en diciembre de 2016, tras la liberación de la ciudad por las tropas de la República Árabe Siria, para la OTAN/EEUU y sus aliados árabes, turcos e israelíes ese hecho constituyó la "caída" de Alepo. “El ‘mundo’ apaga sus luces por Alepo”, rezaba en grandes titulares de la prensa atlantista. “La ‘oposición’ va cayendo en las terribles garras del régimen ocasionando cientos de víctimas”. “El asedio de las tropas del régimen provoca el éxodo de miles de alepinos”. “Salvemos Alepo”, rugen los medios de embrutecimiento masivo. “Estados Unidos y la Unión Europea exigen el fin de los ataques de Rusia contra la ciudad”, etc, etc, etc. Si usted fue uno de aquellos que se creyeron tales "noticias" debería dar repaso al citado artículo y al presente. 

"Lágrimas brotan de mis ojos al leer tu carta de despedida... Después de tanto amor, tu te vas y me abandonas..". es la letra de una popular canción del artista panameño Roberto Blades que bien pudieron haber entonado las tropas, servicios secretos, mercenarios, yihadistas, todos ellos extranjeros, que juraron defender Alepo de la "tiranía del régimen" de Assad. Hubo muchas lágrimas -eso si debemos reconocer- por parte de las "viudas" de Alepo, ya acostumbradas a ser dueñas de la ciudad tras cinco años de ocupación. 

Recordamos en esas líneas que las “viudas” lloronas de Alepo traspasan fronteras, religiones y continentes; las “viudas” de Alepo derramaron lágrimas de cocodrilo puesto que la población de la ciudad, que jamás les importó, fue “desplazada” sin rumbo cierto. En la "lógica" atlantista y sus aliados resultó que rescatar a los civiles de Alepo, por años escudos humanos de inexistentes “rebeldes moderados", era “desplazamiento forzado” o “exilio” ordenado por el inhumano “régimen” sirio que “obligó” a decenas de miles de residentes abandonar sus hogares.

En conjunción, un clamor internacional de las “viudas” de Alepo protestó al no concederse (por parte del gobierno sirio) a sus protegidos (yihadistas) un estatuto especial; al estar ya vencidos militarmente el atlantismo exigió autonomía para los radicales que controlaban Alepo. Una vergüenza sin precedentes que estimulará a cualquier organización terrorista que tome u asedie una ciudad – en el nuevo concepto del Derecho Internacional – (en el sentido irónico, claro está) a pedir “autonomía”!.


Alepo Este, centro de recepción de Jibrin, la gente de Alepo (civiles y militares) tras la liberación de la ciudad, diciembre 2016. Collage fotográfico realizado con las tomas de Jan Oberg

Sin embargo, las “viudas” de Alepo se olvidaron de practicar el Derecho Humanitario en todo el tiempo que ocuparon la ciudad. Jamás permitieron la entrada de medicinas ni alimentos para los cientos de miles de rehenes bajo custodia forzada de sus hijos putativos (yihadistas y otras especies moderadas). Estremecidas quedaron las “viudas” de Alepo cuando las tropas del ejército sirio encontraron en la ciudad inmensos depósitos de alimentos destinados únicamente para el engorde de sus ahijados, mientras privaban de los medios de subsistencia a millares de civiles de la gran ciudad. 

Tampoco las “viudas” asimilaron el dolor de perder sus grandes depósitos de armas. Pero, el verdadero llanto de las viudas de Alepo fue tener que abandonar el mejor botín de guerra que habían conseguido hasta entonces en la invasión a Siria: la ciudad de ALEPO. Las "viudas locas" habían perdido SU guerra.


T. Andino U.


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En el primer año de la verdadera liberación de Alepo, Jan Oberg escribía las siguiente líneas: "Aleppo’s liberation one year ago today: Anybody ashamed?" (La liberación de Alepo hoy hace un año: ¿Alguien se avergüenza?), el artículo no tiene traducción al castellano, fue publicado inicialmente en "The Transnational", sitio web de TFF (Transnational Foundation for Peace and Future Research), de la cual Oberg es su cofundador; su personal página web es "LIFE • PEACE • ART"  (Vida • Paz• Arte). Jan Oberg nació en Dinamarca, reside en Suecia desde 1971, siendo un investigador, mediador y comentarista de la paz, respetado internacionalmente, así como un fotógrafo de arte. El estilo gramatical de Oberg es difícil de traducir, intentamos presentar un texto coherente. Todas las fotografías de esta entrada pertenecen en exclusiva a Jan Oberg, algunas de las cuales están protegidas por derechos de autor (copyright).


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Este de Alepo, diciembre de 2016 (foto: Jan Oberg)

El 12 de diciembre de 2017 marca el primer aniversario de la liberación - Occidente la llamó caída - de Alepo en Siria. Lo que sucedió ese día es convenientemente olvidado por Occidente.

Algunos de nosotros no podemos olvidar lo que fue historia tanto mundial, regional como local. Importante para Siria, para Occidente y para el futuro orden mundial, por al menos 5 razones:


1. La narrativa engañosa - construida, ignorante o ambas - de los medios de comunicación occidentales desde 2011 fue desacreditada.

Perspectivas que los medios de comunicación y los tomadores de decisiones políticas omitieron deliberadamente (recuerde que las cosas omitidas son más importantes que las falsas):

•  La historia y papel de los colonialistas en Siria.

• La inmensa complejidad de la sociedad siria.

• Siria como civilización de 7000 años y como final de la Ruta de la Seda.

• Los conflictos de décadas que subyacen a la violencia, desde el golpe de estado de la CIA en 1949.

• Las políticas de cambio de régimen impulsadas por Occidente años antes de 2011.

• Otras causas de los conflictos además de "Assad el dictador y su régimen", como la crisis ambiental, el petróleo y gas, y estar parcialmente ocupado desde 1967 por Israel.

• Que nada de la complejidad del conflicto puede reducirse de facto a la cuestión del papel de un solo hombre, como no podría suceder con Milosevic (ahora exonerado), Saddam o Ghadafi;

• Que esto pudo haber sido una guerra civil durante aproximadamente una semana, para convertirse en largos años de agresión internacional por parte de miles de grupos extranjeros, gobiernos occidentales / proveedores de armas y sus aliados liderados por Arabia Saudita.

• El derecho de Siria en tales circunstancias a la autodefensa de acuerdo con el Artículo 51 de la Carta de la ONU.

• El papel principal en la destrucción total de Siria jugado por los países de la OTAN, especialmente Turquía cuando se trata de Alepo, y aliados de Occidente como Arabia Saudita y los estados del Golfo; para ellos todo fue simplemente "el dictador / régimen matando a su propio pueblo"... 

• Que Rusia e Irán eran las únicas potencias extranjeras legítimamente presentes de acuerdo con el Derecho Internacional.

• Que la ONU fue marginada - nuevamente - y encargada del imposible papel de hacer las paces con las políticas de los Estados miembros.

El interés de los medios de comunicación en Siria desapareció inmediatamente después de la liberación de Alepo, como si estuviera orquestado por un solo director. Silencio.

• Y Facebook y la Búsqueda de Google cambiaron los algoritmos ... La cobertura de los medios se detuvo allí y entonces, como músicos bajo un director, obedeciendo al más mínimo movimiento.


Este de Alepo, diciembre 2016 (Foto: Jan Oberg)

2. Marcó el final del intento de Occidente de cambiar de gobierno desde 2012.

Había comenzado formalmente el 12 de diciembre de 2012, el día cuatro años antes, en Marrakech. Los “¡Amigos de Siria!” declararon ilegítimo al gobierno de Assad y establecieron un Consejo Nacional Sirio, sin preguntar, por supuesto, al pueblo sirio que se suponía que representaba. Allí está presente la cobertura de AlJazeera / AFP y otros medios de esa cruel decisión.


3. Fue el punto de inflexión de la agresión internacional contra Siria.

Con Alepo perdido, los disturbios - rebeldes -insurgencia - oposición - terroristas - perdieron impulso. Los Libres -esto y aquello- huyeron, se dispersaron o se mataron unos a otros. Y los amados Cascos Blancos de Occidente, con su nombre robado haciendo trabajo humanitario solo entre terroristas, no se vieron por ningún lado en Alepo el 12 de diciembre.

Cualquiera en un Ministerio de Relaciones Exteriores de la OTAN, en una “agencia de inteligencia” o en un instituto de investigación financiado por el estado podría haber averiguado en Internet cuál era esa organización en realidad. Ellos no. Por obvias razones. 


4. Una guerra intervencionista occidental más perdida

Después de Vietnam, Somalia, Yugoslavia, Afganistán, Irak, Libia, etc., esta fue una intervención militar más que desafió la ley internacional para imponer, supuestamente, lo mejor de los valores occidentales en su Misión Civilizadora, pero predeciblemente perdió. Una contribución más al declive y caída de Occidente, el Imperio de Estados Unidos y la OTAN en particular. Y un posicionamiento más en el lado equivocado de la historia.


5. Un ejemplo más de la incapacidad de sentir empatía con el sufrimiento humano a raíz de nuestras políticas.

300.000-400.000 civiles inocentes muertos y millones de desplazados que apenas sobreviven fuera de Siria. Historia y civilización destruidas directamente o por representantes terroristas militantes que apoyaron los disturbios de Occidente.

Y la sociedad civil, por supuesto, nunca participó en ninguna negociación, solo los grupos asesinos. Los países se reúnen en las mesas: conflicto total y analfabetismo de paz en el mejor de los casos o un deseo cruel de simplemente destruir y conquistar.

Además, a los medios de comunicación y la política nunca se les ocurrió que uno pudiera ponerse del lado del pueblo sirio inocente y no asesino. No, o te has puesto del lado del "régimen" o de Occidente y sus aliados en su contra.


Ciudad de Alepo tras la liberación, diciembre 2016 (Foto Jan Oberg)

Si la verdad es la primera víctima de la guerra, la comprensión del conflicto y el respeto por la complejidad es la segunda y la tercera. Nuestra propia complicidad la cuarta.


Incluso si el presidente Assad hubiera sido el peor dictador del mundo desde Hitler, nada puede justificar nuestra complicidad, como países de la OTAN y Estados Unidos, en un sufrimiento humano de tales proporciones.

- ¿Algún político o gobierno occidental ha expresado su pesar?

- ¿Alguno de los principales medios de comunicación se ha disculpado por su cobertura?

- ¿Expresaron la llamada izquierda, los sindicatos o los trabajadores de todo el mundo su solidaridad con los 30.000 trabajadores y sus familias cuyas vidas fueron destruidas en la zona industrial Sheikh Najjar de Alepo, que producía el 5% de los bienes industriales en Siria y era la segunda zona industrial más grande del Medio Oriente?

- ¿Alguien habla de reconciliación con Siria, de una Comisión de Historia y Reconciliación para toda la guerra y no solo de algunas “Comisiones” politizadas para investigar ataques individuales, para que el juego de la culpa pueda continuar?

- ¿O, como gesto de arrepentimiento, un gran programa para reconstruir Siria?

No. No hay vergüenza.

Y esperamos que la gente de Oriente Medio nos ame, ¿verdad?

Pero China está conectando el vasto continente euroasiático con un nuevo y constructivo Cinturón y Ruta de la Seda desde Beijing a Serbia.

Y Siria.

Energía positiva, gran visión, potencialmente promotora de la paz como ninguna otra cosa en este momento.


Lo que quedó de Alepo fue liberado por las tropas del Ejército Árabe Sirio en diciembre de 2016. Todas las secuencias fotográficas corresponden a Jan Oberg.

 Una perspectiva de la Guerra Fría

Hace unos 25 años terminó la Primera Guerra Fría. Cayeron la Unión Soviética y el Pacto de Varsovia, militarizado hasta la muerte y atrapado en Afganistán. Hoy podríamos haber tenido un Occidente mucho mejor y pacífico y en buenas relaciones con Rusia.

Ahora Occidente ha estado en Afganistán más del doble del tiempo que estuvo Rusia; desafortunadamente, no tiene a nadie ni remotamente comparable a Gorbachov, el último dirigente de la URSS. En cambio, Occidente libró guerras por todas partes y expandió la OTAN, contra todo lo prometido a Gorbachov, cuando debería haberse disuelto y construido una nueva estructura de seguridad.

Los aliados de la OTAN siguen ciegamente a Estados Unidos, la voz de su amo, sin un pensamiento independiente o dudoso. Ahora estamos en una Segunda Guerra Fría, nueva pero diferente. Siria también se trata de eso. Esa Segunda Guerra Fría la perderán Estados Unidos y los países de la OTAN, Occidente.

¿Y para el pueblo sirio, para aquellos que nunca tocaron un arma?

Tan triste como puede ser.

Y Assad ahora puede ser - dice Washington - El conductor…

Causamos la mayor crisis humanitaria del mundo (en ese momento) desde 1945 por nada. Quizás 400.000 murieron y millones son desplazados internos o refugiados en estados vecinos.


Soldado y voluntarios repartiendo pan en Alepo tras la liberación, diciembre 2016. (Foto: Jan Oberg)

 

Mejor olvídalo. Y pasemos a nuevas guerras: Corea del Norte, Irán ... ¿quién sigue?

Desvergonzadamente.


Reflexiones personales

He visto mucha destrucción durante mis años de trabajo en zonas de conflicto y guerra. Pero nada como Alepo Este, la ciudad vieja y la zona industrial de Alepo. Kilómetro cuadrado tras kilómetro de destrucción: solo el 5-7% fue atacado desde el aire, para aquellos que quieran saber, el resto se destruyó mediante combates casa por casa. Trillones de balas.

He visto el sufrimiento, pero también la alegría, de la gente en el Este y de aquellos que vinieron al Oeste en busca de ayuda; los únicos ayudantes presentes allí del 10 al 14 de diciembre fueron la Media Luna Roja, los médicos de campo rusos con hospitales de campaña, el Ejército Árabe Sirio y voluntarios de la Universidad de Alepo. Impactante.

Profundamente conmovedor. Nunca dejará mi memoria.




Ninguna persona normal que haya visto lo que yo vi podría defender a partir de entonces la guerra como una herramienta para lograr cualquier objetivo político. Los tomadores de decisiones y los medios de comunicación fuera de Siria simplemente no lo entenderán. Distancia y entumecimiento psíquico, los escudos alrededor de los pasillos del poder matan.

No los culpo por no arriesgar sus vidas yendo allí. Los culpo por su mentalidad colonialista y su creencia en su propia superioridad moral excepcionalista.

El siguiente impacto que experimenté, tal vez debido a mi creencia en la decencia y el profesionalismo, pero de todos modos demostré ser ingenuo, sucedió en mis intentos de llegar a los medios con lo que había visto.

TFF PressInfo llega, entre otros, a unos 3000-4000 medios y periodistas de todo el mundo, incluidos muchos cientos en los países nórdicos.


Ninguna reacción expresó interés en lo que había visto en un lugar donde yo era el único de los países nórdicos y de los medios occidentales que habían estado presentes pero se habían ido antes del 12 de diciembre de 2016.

 

Escribiendo a salvo desde Beirut, Estambul, París, Berlín y Washington, sabían que con la "caída" de Alepo lo siguiente sería el genocidio de Assad sobre sus habitantes, quienes, sorprendentemente para ellos, les informé, lloraron de felicidad por haber salido de 4-5 años de ocupación del terror, bailaron, bebieron y celebraron en las calles.

Hablé libremente con cualquiera en esas calles y no estaba incrustado, pero obtuve protección militar dentro y fuera de las zonas de guerra de Alepo en un momento en que todos los combates aún no habían terminado. Estaba agradecido por eso, necesario en un entorno tan peligroso.

Durante mi trabajo en las guerras de disolución de Yugoslavia, en Georgia, en Irak, siempre hubo algunos medios en alguna parte que decían: OK, él ha estado allí, sabe sobre análisis de conflictos, ha hablado con gente de todos lados y no representa a ningún gobierno. Es independiente, escuchemos lo que tiene que decir.

¿En el caso de Siria? No tanto.

En este caso, también produje 6 series de documentales fotográficos, vistas por 134.000 personas aquí, pero ninguna de las imágenes han sido utilizadas por los principales medios de comunicación.

Entonces, no hubo ni la más mínima grieta en el masivo muro de los medios, medios que podrían haberme visto y entrevistado como una especie de primicia ya que no tenían a nadie allí.

Tampoco en mis medios regionales líderes como Dagens Nyheter, Sydsvenskan, Politiken, Berlingske, 24/7, Deadline, lo que sea.

Y el liberal The Nation, la revista política más antigua de los Estados Unidos, me pidió que resumiera en uno tres artículos que habían leído, solo para luego decirme que habían "cambiado repentinamente las prioridades editoriales" y, por lo tanto, no publicarían mi manuscrito sin pagarme unos honorarios (que ni siquiera había pedido).


Jan Oberg en Alepo tras la liberación de la ciudad, diciembre 2016

En resumen, solo hubo dos tipos de respuestas:

No hay respuesta o "podemos hacer una entrevista con usted sobre cómo es para un investigador de la paz estar incrustado en el régimen del dictador sirio y su ejército", es decir, sólo un interés en enmarcar. Sin interés en lo que había visto y oído.

 

¿Alguna vez alguien ha sido incriminado por ir a las capitales de los agresores occidentales, como Washington o Bruselas?


Fui incriminado por arriesgar mi vida yendo a Damasco y Alepo para tratar de entender ese lado también, el lado que no ha recibido una audiencia justa.

Hasta aquí los medios de comunicación occidentales libres - demostrando excelentemente su lugar como segunda M en el MIMAC (siglas en inglés de) -el Complejo Militar-Industrial- Mediático-Académico- que siempre está listo para promover la violencia y omitir o marginar las voces de la comprensión del conflicto y la paz.


Texto original en inglés
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