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09 abril 2021

El año en que milité en la Anti-Nazi League



 
por Kiko Amat

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En el año 1999, a mis veintisiete años, entré a formar parte de la Anti-Nazi League. Sobre esa época yo vivía en Londres, y fue allí donde me sobrevino aquella repentina (francamente inesperada) ventolera de politización y militancia. Aunque siempre me había considerado (de boquilla) de extrema izquierda y antifascista, en los únicos frentes donde había militado hasta entonces eran los de la extrema beodez, el vandalismo público y la subcultura mod. Y la pequeña delincuencia. Y la holgazanería punible por la ley. No tengo una razón particular para justificar mi escaso talante para la militancia, más allá de que en mi instituto, en 1987, los militantes de izquierda, independentista o no (POSI, PORE, MDT y cáfilas similares), eran una panda de PUTOS hippies, estalinistas ajados, charlatanes odiosos, cotillas irredentos, gallinas e hipócritas que olían como fosas sépticas, vestían como camas sin hacer y estaban todo el día chinchando por los pasillos con el altavocito aquel, reclamándonos a todos los felices borrachos que hacíamos la rabona a nuestro aire que dejásemos de inmediato el absentismo académico y acudiéramos de inmediato a esta o aquella manifestación en contra de la ley Corcuera (ni recuerdo qué hostias era) o las pruebas de la selectividad (aquellos sucios hippies querían anularlas, si pueden creerlo). 

La cuestión es que en 1999 yo tenía veintisiete años, como les decía, y aún no había militado en ninguna parte porque, ya lo vieron, los cenáculos pretéritos me habían dado bastante asquito, y además todo apuntaba a que yo era un jeta egocéntrico patológicamente incapacitado para la empatía. Y fue entonces, en Londres, cuando me dio por apuntarme a la ANL. Así, tal cual. Sin meditarlo demasiado, que es como suelo hacer yo las cosas. Como para desafiar la inercia, ¿me explico?


Las imágenes que tenía yo de la organización hasta entonces eran nítidas, rotundas e históricas, y llevaban adornando mi mente —y las paredes de mi habitación adolescente— desde hacía una década: los dos carnavales Rock Against Racism de 1978, con más de cien mil asistentes y casi todas mis bandas favoritas del momento en cartel (Buzzcocks, Stiff Little Fingers, The Ruts, The Clash, Sham 69, X-Ray Spex, Generation X…), las manifestaciones multitudinarias y bullangueras y multirraciales, la omnipresencia de chapas con la flecha de la ANL en una vasta mayoría de chupas de cuero y Harrington que llevaban las bandas del momento, el vapuleo constante a los nazis cada vez que levantaban cabeza y trataban de reagruparse…



Para mí, entrar en la ANL era como pasar de inmediato a formar parte de la leyenda del antifascismo y el punk rock inglés de una sola tacada. Deseaba ser miembro activo de la organización y empezar de inmediato a… Comenzar a… Un momento. ¿Qué se suponía que hacían este tipo de organizaciones? ¿Cuál iba a ser mi papel? Sin duda, razoné, iban a asignarme una tarea comprometida y arriesgada en la lucha contra el neonazismo británico. Quizás me adiestrarían como agente doble para espiar las actividades del National Front o el British National Party desde el vientre de la bestia. Yo sería el tipo de tío que dice precisamente expresiones como «desde el vientre de la bestia». Tal vez incluso tendría un misterioso mote de guerra: Spanish Kiko. Mad Spanish Kiko. Kiko The Mad Spanish Bastard. Kiko The Catalan Tank. The Catalan Tankard. The Drunken Catalan Fool. Careful-With-That-Axe-Kiko. Big Dick Kiko. Handsome Big Dick Kiko. Cool Hand Kiko. Farty Pants Kiko.

Esta y otras cuestiones cruciales atascaban las cloacas de mi mente cuando llegué a Brixton, que era el barrio (en la otra maldita punta de la ciudad) que alojaba su cuartel general. Desde fuera, déjenme que les diga esto de inmediato, aquello no tenía ninguna pinta de «cuartel general». ¿Qué había visualizado yo en mi imaginación febril? Si lo pienso bien, yo diría que imaginé un edificio entero. Eso veía yo en mis ensoñaciones: un caserón con pinta vagamente castrense y actividad febril en los pasillos, y un montón de chicos valerosos y mozas despampanantes agitando banderines y apilando sacos terreros, marciales y dispuestos para el definitivo combate contra esos malvados nacionalsocialistas de la porra. Y con un gran logo corporativo en la fachada.

Déjenme saciar su curiosidad: la ANL no era nada así. Para empezar, era un jodido segundo piso, y ni siquiera especialmente grande. Cien metros cuadrados, y suelo tender al despiporre numérico. Su fachada no desvelaba ningún tipo de información sobre el contenido del habitáculo (ni siquiera en el timbre), y el único rótulo visible desde el exterior, a pie de calle, era el del restaurante griego Panathinaikos II que ocupaba la planta baja. ¿Me deshinché yo por aquello? No señor. Tal vez se trataba de algún tipo de operación encubierta, me dije a mí mismo mientras subía las escaleras y el pestazo a fritanga helénica impregnaba todas mis prendas. Allá voy, Anti Nazi League. Ábreme ya las puertas de la glooooo… Oh. 

¿El montón de chicos valerosos y mozas despampanantes? Eran dos. Dos putas personas. Mujeres. Damas. Las llamaré Sigourney y La Chepitas, no tanto por cautela o para preservar su anonimato, sino porque no conservo el menor recuerdo de sus nombres reales.

Sigourney, lo vi bien rápido, era la chica negra más pija de todo el Reino Unido, un poco como la Hillary de El príncipe de Bel Air, y tenía el acento que deben tener los hijos de David Cameron (aunque ella lo aderezaba con algo de jerga callejera, espolvoreada aquí y allí sin demasiado método). Era obvio que estaba en la ANL por algún tipo de voluntariado obligatorio (valga el oxímoron) de esos que uno cursa para obtener créditos (o como carajo se llamen) de su carrera. Llevaba un afro de clase media (tolerable, pulcro, nada amenazador) y yo la recuerdo con peto tejano, aunque esto último tal vez obedezca simplemente a alguna de mis fantasías onanistas de fornicio hippie.

La Chepitas, por su parte, era una vieja. Una vieja enana, de barbilla prominente, tal vez incluso pilosa (así la recuerdo yo); un poco como aquella Abuelita Paz de Bruguera. Sí, aquella buena mujer parecía una anciana (¿quizás estuvo de cuerpo presente en la batalla de las Ardenas, en 1944, dándoles leña a los nazis originales?), aunque lo cierto es que no debía tener más de cuarenta años. «Quizás la ha envejecido todo el cruento guerrear contra las fuerzas del neonazismo», volví a decirme mientras me adentraba en el cubículo y chocaba esos cinco con ambas, tratando al mismo tiempo de camuflar mi patente desilusión. 


Las fotografías son de 1978. La foto inferior es la marcha del Rock Against Racism (RAR) hacia el sitio del carnaval, en la gráfica se los observa pasando por Trafalgar Square (Londres). Fotografías y nota adicionada por el editor de éste blog.

Estaba claro: los tiempos turbulentos y bulliciosos de la Anti Nazi League habían terminado, de forma oficial. Allí no habían milicianos ni armas ni saludos castrenses ni ambiente bélico de ningún tipo (ni mozas despampanantes, huelga decir). Solo pancartas y pegatinas polvorientas amontonadas por todas partes, como en un prosaico almacén de la UGT de Cornellà, y una kettle eléctrica para hacer té, y las dos personas menos fascinantes de la Gran Bretaña soltando bostezos felinos a discreción. Una de las cuales señaló a un zigurat de sobres, y acto seguido a otro zigurat de panfletos, e indicó sin dejar lugar para la interpretación personal que aquel sería mi cometido heroico en la ANL. Ensobrar pasquines, y luego ensobrar unos cuantos más, y en medio de ambas actividades hacer té para ambas como si no existiese un mañana.

Tras dejar claro en qué iba a consistir mi hercúlea tarea en la contienda antinazi, hicieron un par de bromas francamente inapropiadas sobre mi bolsa de mano Lonsdale (hacía muy poco había estallado aquella famosa nailbomb en un pub gay del Soho) y luego volvieron a sus quehaceres y sus bostezos. Dejé escapar un suspiro, y me puse a ensobrar. Al cabo de una hora llamé por teléfono a mi mujer, y le dije que ya estaban repartiendo las armas y que todo estaba dispuesto para el combate final, y luego le conté la verdad, y ella se echó a reír.

3


No me llevó mucho tiempo ratificar que la ANL no era lo que había sido. Desde su fundación en 1977 por el SWP, y vinculada al ala izquierda del partido laborista, la ANL desde siempre había sido tildada de tibia organización socialdemócrata por sus detractores. Pero en el pasado, al menos, eran bien capaces de involucrarse en una buena zapatiesta callejera con boneheads o de montar un verbenón callejero en condiciones. Cuando yo me uní a ellos las tornas habían cambiado, estaba claro. Hasta el Club Rubik Catalunya o la Associació Pessebrista de Prada de Conflent tenían unos estatutos más radicales y firmes —y unos militantes más rudos— que la ANL de 1999. Allí nunca se hacía nada más que enviar pasquines informativos o ejemplares de Searchlight, que para colmo ya estaba empezando a expectorar sus últimos estertores y empezaba a desvariar de forma grande en sus titulares.

Aburrido como una ostra, empecé a hacer lo que siempre había hecho en empleos anteriores cuando empezaba a aburrirme: robar todo lo que pudiese ser robado por una mano humana y no estuviera atornillado al suelo. Sí, robar. Saquear, rapiñar, expoliar. Rapiñé en una organización antifascista, lo admito y me llena de bochorno y asquito mi propia admisión; pero lo hice por puro tedio, de veras, y también (aquí viene la infame justificación de mi crimen, pues siempre hay una justificación) porque razoné que era una organización a sueldo de Labour. ¿Y quién no robaría a Labour, eh? Eran parte del establishment, como el PSOE, traidores a la clase obrera, y además me apetecía poseer varias de esas cucas camisetas de ANL y todas esas chapas multicolor, y tal vez también ese atractivo librito White Noise; Inside the International Nazi Skinhead Scene, que era un quién es quién de todos los nazis locos e hijoputas que tanto me fascinaban. Todo fue al saco. Y también a los bolsillos, Dios del cielo. Bolsillos repletos de cachivaches como alforjas a petar de algarrobas. El único mote con el que llegaría a conocérseme aquí, ya empezaba a verse, era Kiko El Apandador de Mierda. Quizás si me meto el White Noise aquí, entre la rabadilla y el panta…

—Mad Kiko —dijo La Chepitas, entrando al almacén (en realidad no dijo lo de Mad) y peinándose el hirsuto mentón con un gran cepillo de cerdas duras, de los que se utilizan en jamelgos—. Prepáralo todo para la manifestación de Southall, que tenemos que vender merchandising.

—Claro —le dije, lanzando las camisetas a tomar por saco, y todas las chapas que me había embutido en los bolsillos sonaron clin-tilín-clanc como campanillas de un trineo— Un momento: ¿manifestación?

Cada año la ANL celebraba una marcha callejera en Southall para conmemorar la muerte de uno de sus militantes, Blair Peach, que por desgracia sonaba a mis oídos como algún nuevo tipo de sabroso artículo de confitería. A Blair Peach lo apioló la policía, como sucede a menudo en cada esquina del globo, pero nadie fue condenado y la ANL seguía manifestándose anual y tercamente (si bien con la asistencia decreciendo de modo geométrico) para recordar dicha injusticia.

Y bien por ellos, no me entiendan mal, aunque hacia esa época yo ya empezaba a estar hasta el moño de la ANL, como pueden ustedes imaginar, y veía de forma diáfana que había escogido mal mis afiliaciones, y que todo aquello era más ñoño que un club de tricot. En todo caso pensé que una buena refriega urbana con la pasma (y también, tal vez, con algunos nazis) me devolvería la fe en el movimiento.

Con tal espíritu acudí a Southall. Dicho espíritu aguantó firme durante tres minutos escasos, hasta que alguien de la organización (no era de Brixton; a los de Brixton los tenía contados: eran dos) depositó en mis manos una hucha y un nuevo saquito de chapas para vender. Ni corto ni perezoso señalé a la cámara que yo llevaba colgada del cuello (me había dado la ventolera paralela de que quería ser fotógrafo) y le dije a aquel viejo (pues casi seguro que también era un viejo achacoso) esta frase, que desde hace años está incluida con todos los honores en mi Libro Gordo del Bochorno Kikil:

—Creo que puedo ser más útil a la organización tomando fotografías del evento.

Lo que, por descontado, ustedes pueden traducir como:

—Mira, Sieteculos —le bauticé así—. Me da un poco de apuro lo de vender chapas por ahí como un hippie piojoso, ¿sabes? Aparte de que soy un vago de siete suelas y (ya percibes que) la militancia práctica no es para mí, y además esta manifestación es más sosa y cuadriculada que unas convivencias salesianas. Nen.

Buscando justificar que había dicho esa estupidez, para colmo, me puse de inmediato a sacar fotos como un demente, pese a que no tenía previsto hacer tantas ni en broma. Aún conservo esos dos carretes revelados, con centenares de fotografías de una concentración insulsa llena de gente que no conozco ni de vista, y también unas cuantas de mi mujer poniendo cara de circunstancias por haber tenido que acompañarme a aquel disparate.

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Se acabó. Había llegado el momento de ponerle los cuernos a la ANL con otra organización de perfil más viril. Me decidí por la Anti Fascist Action (AFA), basándome esencialmente en una sola frase que mi amigo Roger, un punki de la tienda de discos donde yo trabajaba (y que llevaba el pelo más pringoso de laca que Barbara Cartland), me había dicho un día:

—Los del AFA son unos tarugos sanguinarios e iletrados —me dijo, mientras reordenaba alfabéticamente la sección de reggae A-Z— pero están de nuestro lado. Eso me tranquiliza.

Los nazis de Blood & Honour habían atestiguado este hecho en sus magullados traseros cuando el famoso incidente del Main Event, en 1989, su intento de organizar un macroconcierto de bandas nazis en el oeste de Londres. La discretísima idea de Blood & Honour era reunir a todos sus seguidores en Hyde Park Corner y luego encaminarse sin llamar la atención (un gran plan: centenares de skins rapados portando cruces gamadas en el centro de Londres, silbando y con las manos a la espalda, la-lo-li) hacia la localización secreta del concierto. No importa demasiado la hora o el lugar acordados, porque los nazis jamás pasaron de Hyde Park. Un millar de antifascistas, la gran mayoría del AFA, les arrearon a aquellos rapazuelos nacionalistas una de las GRANDES palizas de la historia del antifascismo. Qué digo: de la historia en general. Fue el fin ratificado de Blood & Honour en Londres. O sea, en serio. Las siguientes actividades de Blood & Honour tendrían lugar en granjas ignotas en mitad de las Midlands, o en pubs desvencijados en algún culo-del-mundo del Gran Londres, con asistencias que oscilaban entre lo risible y lo directamente grotesco.

Emocionado por esta gesta decidí llamar al teléfono del AFA londinense. Una voz grave me comunicó —en cockney casi incomprensible, mascando todas las consonantes y haciéndolas gravilla— que vale, que podíamos citarnos en la estación de metro de Aldgate East para una primera entrevista. Le pregunté cómo íbamos a reconocernos, y la voz me respondió que ellos me reconocerían a mí, y que les dijese solo cómo iba a ir vestido.

Veamos: en aquella época aún conservaba yo innumerables tics y extravagancias de mi época mod, y lo de qué iba a ponerme al día siguiente no se consideraba una cuestión baladí que pudiese yo responderle a un extraño por teléfono, así de sopetón. Diversos factores estéticos, meteorológicos y esotéricos entraban en consideración y, además, no tenía mi armario ropero a mano ni podía comprobar combinaciones cromáticas como Dios manda (ante un espejo, y plantificándote las prendas delante, como un muñecajo de papel a quien le vas alterando el uniforme).

Aturullado, le contesté al fulano que llevaría una donkey jacket, qué sé yo, y así cerramos la hora de la cita.

Naturalmente, cuando llegó el día de nuestro randevú espionajesco yo ya había olvidado por completo lo de mi promesa, y aquella mañana azul y fresca me engalané con lo que se antojaba perfecto: un anorak snorkel monísimo, de color azul y con el parche de un búho que anunciaba CASINO CLASSICS en la pechera.

El resultado de ese impulso lechuguinesco, como pueden sospechar, fue que el agente secreto del AFA y yo estuvimos plantificados en la estación de Aldgate East durante más de cuarenta minutos, incapaces de reconocer al otro. Solo al final de aquella larga espera, y cuando ya solo quedábamos en la salida del metro un caballero muy musculoso con tremenda cara de borrico y yo, me decidí a interpelarle.

—Perdona, ¿eres del AFA? —le dije—. Soy Kiko.

Él me miró de arriba abajo, y luego realizó un barrido visual a izquierda y derecha, para cerciorarse de que no fuese una trampa que le habían tendido unos pérfidos birrias catalanes con peinado Small Faces.

—Pero no llevas la… —me dijo, señalando el anorak.

—Es c-complicado de explicar —titubeé, recordando lo de la donkey jacket—. Cambié de idea.

Él me miró como si acabara de brotarme un culo de mandril en mitad de la frente, y ese culo acabase de recitar la Ilíada entera en griego.

En fin. Cagancho (acabo de bautizarle así) me transportó a un pub cercano, y una vez allí pidió dos pintas de lager (afortunadamente una de ellas era para mí) y un paquete de pork scratchings (morros) y procedió a meterse el contenido entero de la bolsa en el hocico.

—¿For fé fieres enfrar en el AFA, entonfef?— dijo, con la boca llena, como un auténtico cerdo y sin invitar en ningún momento.

Me encantaría relatarles el contenido de la vital conversación con Cagancho, que sin duda fue tan importante para el devenir de Europa como la conferencia de Yalta, pero no recuerdo qué cojones debí contestarle. Sé que Cagancho no me dejó ni un solo morro, como había previsto, que debí tomarme otra pinta (por hacer algo), y que nunca ingresé en el AFA. Se me quitaron las ganas de repente, tras verificar el peso intelectual de aquel estulto cacho de carne. Cagancho era una pieza indiscutiblemente valiosa de la guerra antinazi, no lo dudo, pero me temo que no era el tipo de individuo con el que yo pudiese discutir las novelas de Colin Wilson o la calidad del paño de las bufandas universitarias o los filmes de Powell-Pressburger. Y yo era así, por aquel entonces.

Naturalmente, también abandoné la ANL. Me despedí de Sigourney y La Chepitas en un pub bastante fifí de Brixton, y (ya a mis anchas, y sin carnet de ninguna organización) empleé mi tiempo restante en la ciudad ocupándome de asuntos tan cruciales como leer todas las novelas del Soho existentes, tomar quintales de MDMA en clubs de soul, buscar-y-hallar discos raros, rastrear trapitos monos en ropavejeros y casi vivir en The Blue Posts, el pub de Berwick Street que había en la esquina contigua a mi tienda de discos, Reckless Records. 

No volvería jamás a intentar militar en ninguna otra parte. Había quedado claro: aquello no era para mí.

 

Kiko Amat 

 

Nota del editor del blog: Carteles del 2018 para celebrar el 40ª aniversario de los carnaval Rock Against Racism (RAR) no solo es un festival de música, forma parte de un movimiento político y cultural. Apareció en 1976 ante los continuos ataques racistas en las calles del Reino Unido y la arremetida del Frente Nacional, grupo de extrema derecha en la política y las urnas. Los activistas del RAR, entre 1976 y 1982, organizaron carnavales y conciertos por todo el país. A través de la música se disuadía a los jóvenes abrazar el racismo, por lo mismo su aspecto multiétnico era notorio. La música y los artistas era variable dentro de lo que denominamos género música pop. "Reggae, soul, rock'n'roll, jazz, funk y punk" era uno de los lemas de RAR. En 1978 RAR organizó en Londres dos Carnavales junto a la Liga Anti-Nazi (ANL). El 30 de abril de 1978, alrededor de 100.000 personas marcharon por las calles hasta Victoria Park donde se celebró el concierto al aire libre en Victoria Park. El segundo carnaval tuvo lugar el 24 de septiembre de 1978 con un número similar de asistentes que marcharon al concierto desde Hyde Park, cruzaron el Támesis hasta Brockwell Park en Brixton. Los festivales se han repetido en varias ocasiones desde entonces.


* Todas las gráficas, excepto la portada son adiciones del editor de este blog

29 marzo 2021

Humor político de un "belicoso" bloguero


    Original postcard (foto colorizada)
 

Por Tito Andino


Habrán percibido en muchos artículos aquí publicados nuestro interés por el humor político, sobremanera el género satírico reflejado en ilustraciones de artistas de fama mundial parodiando lo grotesco del nazismo. En esta ocasión divagaremos con tópicos de carácter histórico y personal, experiencias que van marcando el devenir de este blog.


Francisco de Asís Amat Romeu - novelista y articulista para diferentes medios - es uno de  mis predilectos a la hora de leer, aprender y esbosar una sonrisa al mismo tiempo. Sus lecturas me recuerdan esa predilección hacia la sátira posibilitando una conexión "psicopática". Algunos se preguntarán ¿y quién diablos es ese personaje? Yo mismo lo pasaría por alto, soy incapaz de leer algo firmado por una persona que se identifique con un tan religioso Francisco de Asís... (amén) y, esto me lleva al submundo del deporte al recordar el por qué los futbolistas brasileños y portugueses son fácilmente reconocibles, obvian hacerse llamar por sus largooos nombres. Quién carajos, en estos tiempos de velocidad de banda ancha (internet y fútbol) va a reconocer a un tal Ricardo Izecson dos Santos Leite; a Helbert Frederico Carreiro da Silva; o, a Sócrates Brasileiro Sampaio de Souza; o, un nombre más cortito pero monstruosamente verde, Givanildo Vieira de Souza. Huy! me olvidaba de Leovegildo Lins da Gama Júnior. Oiga señor! me puede recordar en qué equipo juega Givaldo.... what? what? what?. Hombre!, si solo pronunciar el nombre completo de Cristiano Ronaldo.... empieza a aburrir. Lo que lleva a otra pregunta, ¿recordará la nueva generación a José Roberto Gama de Oliveira o a un popular Ronaldo de Assís Moreira, ¿y que decir de un Edson Arantes do Nascimento?. Conste que para éstos últimos he seleccionado nombres muy cortos. 

Bien, demos una patada al balón y volvamos al tema. Quizá el nombre Kiko Amat ya les diga algo, así es conocido en el mundo literario y del periodismo Francisco de Asís... etc, de quien reprodujeramos un exitoso artículo: No seas como Hitler!, un "pasquín motivacional" para pifiar al líder nazi y revolcarse de la risa recordándonos temas sobre la existencia terrenal del cabo austriaco. Por sentado que los bravucones neonazis ansían un escarmiento al mejor estilo hitleriano, colgando de algún poste a aquellos sacrílegos que ofenden a su amado führercillo. Intuyo que la idea de Kiko para aquella sátira surgió luego de escribir un artículo serio... bueno, con sus característicos toques de sarcasmo, para un diario español. 


Original postcard estadounidense emitido durante la IIGM 


Érase una vez que los historiadores y mata sanos de la ciencia forense descubrieron que el aspirante a Kaiser de aquel Imperio de los Mil Años (menos mal que no llegó ni a los doce, menuda suerte tuvimos!) era un contumaz yonky. Cuenta la leyenda que no solo aspiraba sueños imperiales, dicen que solía inocularse -o le inoculaban- una ferviente y metamorfórica dosis de drogas con las que anhelaba transmutarse en el guía espiritual de millones de fans (algo así como el típico gurú místico que veíamos por las calles en los tiempos hippies, pero nuestro personaje era un "gurú" de la guerra). Luego de largas sesiones de experiencia trascendental y extrasensorial con ni se que amplia lista de raras sustancias psicotrópicas y estupefacientes que le proveía su médico de cabecera, el "buen" Theo (Morell), el aprendiz de brujo expelía sus irreflexiones a las masas. Si señor!, "los guías superiores" eran efecto secundario de aquella incontrolada ingesta química que provocaba alucinaciones o ¿alunizajes? en aquella lumbrera que decía era encaminado por el "buen redil" trazado por la Providencia, que de paso era contraria a la ciencia judía, bueno al menos eso decía el cabito aspirante a emperador.

Si esto les parece chapucero tenemos mucha, pero mucha evidencia; mas, conocer la historia con humor no tiene precio. Leánse, entre otros artículos, el High Hitler, Führer del Speed, entretenido relato de Kiko. Hace un par de meses leí uno de sus últimos artículos, se remonta a sus experiencias con organizaciones antifascistas en Albión, su lectura sembró la inquietud en mi mente, ¿valdrá la pena exponer mis historias con los "kamaradas"? (corriendo el riesgo de matar de aburrimiento a muchos). 

Coincido en muchas cosas con el sentido reflexivo y, a la vez, humorístico de Kiko (nada de chorradas), sobre todo en ese morbo satisfactorio de restregar en las narices todas las boberías que difunden los "intelectuales" neonazis de internet. Kiko se refiere a éstos como parte de una subcultura "nerd", una propensión por presumir saber demasiadas cosas sobre la segunda guerra mundial, de lado del Eje, claro es; "nerdez hepatítica", es decir, poner en evidencia todo ese conocimiento impráctico, inútil de un "nerd" que lo atesora de todos modos (en la mayoría de casos son falacias de "revisionistas" que nos cuentan la versión nazi de la historia). Y allí lo mío, las caricaturas satíricas antinazis elaboradas en aquellos tiempos vale más que todo ese estéril discurso. 

Al igual que Kiko, no pertenezco a ninguna ralea organizada sea social, antisocial, amoral o moralista, peor política. No me simpatiza los movimientos políticos -insistiré que la política es necesaria-. A pesar de considerarme un hombre de "izquierda" por derecho divino (soy zurdo de nacimiento) siento profundo desprecio por aquellos socio-listos disfrazados de defensores de los derechos ciudadanos. ¿Acaso no proclama lo mismo la ultraderecha y el fascismo?, no digamos los "comunistas" del presente; a propósito, hay que ver lo bien que viven algunos "kamaradas" de la política, su lema es "primero yo, luego yo, y ya veremos como velamos por las masas proletarias". Así que de "comunista" yo tengo lo que Michael Jackson tiene de blanco.


Captura de pantalla modificada (el símbolo soviético) de un episodio de la serie animada “Fantasías animadas de ayer y hoy”


Anécdota. Un viejo comunista uruguayo (lo digo con cariño), convencido de esa ideología hasta la médula, me invitó a formar parte de una comunidad social -cuando funcionaba aquello del Google Plus... hasta ya olvidé el nombre (de la comunidad), era 100% para "comunistas"... Un ratito... Y, ¿qué diablos iba hacer allí? Me gusta la historia, uno de mis temas favoritos es la WWII para dar caña a los neonazis. Pues bien, reflexionado el caso sobre como lidiar con los "kamaradas" y su comunidad en Google Plus, decidí que mi propósito sería compartir bonitos pósters, carteles, tarjetas postales de propaganda soviética en la "Gran Guerra Patria", por cierto, material super chulo!, arte popular. Muy pronto surgió la desilución con el "alto mando rojo" (por cierto mudaron de nombre a algo que me recuerda el título en latín del film Quo Vadis... el alzheimer impide recordar su nueva denominación)... en fin. 

Uno de los moderadores, muy ilustrado en doctrina marxista-leninista, alejado del mundo real, ! hombre, que estamos en el siglo XXI !, desconocía dónde conseguía el material gráfico que aportaba, pienso que el "kamarada" nunca entró en el buscador de Google (u otros) y tecleó "propaganda soviética en la segunda guerra mundial", le gustaba mucho, se deshizo en alabanzas por la aportación. Erróneamente pensaría que yo sería un "proletario" fiel. El "jefe" no estaba conforme, no era suficiente, llegó a exigirme dedicación al estudio de éste y éste otro doctrinario comunista de la era soviética... y que elaborara un artículo. "Así que a estudiar" me repeló en clara intención de explotarme intelectualmente, al mejor estilo del enemigo (explotación laboral)... ¿Quién diablos puede recordar esos extraños apellidos en ruso que en su nombre debía quemar mis apreciadas neuronas cerebrales?. Mi "delicada" capacidad intelictiva no me lo permite, creo recordar un nombre, algo parecido a rakumin o una variante. Como no pudo ser de otra manera, mi "férrea" personalidad, dijo nones, no le pare bolas, ni que fuera mi kamarada en jefe, ¿verdad?.

 

Entrada la segunda década del siglo XXI estudiar a ignorados doctrinarios rusos de la era del marxismo leninismo es como querer dar la razón a los neonazis que leen el Mein Kampf. !Válgame Dios!

 

El detonante para dejar el aporte con rechula propaganda de guerra en una comunidad apta "solo para comunistas" y que todo se vaya al garete llegó a su paroxismo cuando se publicó una fotografía de uno de los "altos mandos del politburó". Era un chaval al mejor estilo hippie, con un largoooo y suelto pelo azabache, camiseta negra de esas que usan los amantes del metal (género musical) y otras sustancias. El de la melena en cuestión -que ensombrece, palidece, abochorna y aconcojonaría a Pablo Iglesias (por el cabello)- intercambiaba trascendentales "principios ideológicos" para la humanidad con otro súbdito de su red social, el coloquio dialéctico refería a: "cuán largo tengo mi pelo!", el otro al parecer no estaba muy convencido y el "jefe" amenazó con enviarle más fotos de su tremenda cabellera!... Vaya manada de pichulas comunistas. 

Así que de raíz me dí de baja, no sin antes haber sufrido un trastorno estomacal, en un dos por tres estaba en el trono del hogar con una indigestión del p... madre. A veces me pregunto si no sería envidia de mi parte, ya que soy calvo, pero reflexiono y digo que no -como dicen los mexicanos- la neta que no mi carnal; si soy rockero clásico generacional, nací en la época de los Led Zeppelin, Rolling Stones, etc. y estoy acostumbrado a las melenas. 


Como es intuible el filósofo marxista-leninista que exigió preparar un artículo sobre sus idolatrados teóricos rusos de impronuciable nombre habrá tenido que redactarlo él mismo. Google Plus fue un gran fracaso social como lo fue el comunismo, los dos desaparecieron de la faz de la tierra, a pesar de que Vox y otros exaltados mantienen con vida al "comunismo", intentando atemorizar a los incautos: "para que no regrese el comunismo"... bueno, esa es la razón de su existencia, su forma de vida, una buena por cierto... dedicados a la "política"...

Como apreciarán, prefiero andar libre, sin ataduras, ser dueño de mis actos y de mi tiempo, haciendo un poco de mofa sobre aquellos energúmenos que no entienden por qué mismo -siendo unos pobres diablos- siguen apoyando a quienes los explotan, me refiero a fanáticos ultras españolísimos y latinoamericanos que tienen una especie de devoción "espiritual" que los ata más en mugre que en carne a su "caudillo" alemán, sin poder pronunciar un ´heil´ correctamente. Hasta resultó que el jefecito nazi -conforme a una delirante teoría propagandística denominada nazismo esotérico- era un raro bicho, "reencarnación" de un "avatar" de alguna de las deidades del hinduismo, a decir de un conocido literato del cono sur. En el caso del ejemplo fotográfico, la deidad encarnó en forma de un refrescante helado marca "Hitler". Ya te digo, en la India causó sensación y la gente fue a por ellos.


El lector se habrá percatado que este blog se convirtió al "extremismo", eliminó la opción de comentarios, no recibe sugerencias de "amistad" (¿"amigos"?...el ratón del queso), ni "seguidores". ¿Cómo se justifica? Evitar experimentar con los "críticos" previene la dispepsia y alto estrés. Inicialmente había algo de paciencia para leer interminables sandeces de "doctos", "sabios", "intelectuales", "críticos", "todologos" en general, ya sea cobijados de "revisionismo histórico" de ultras derechistas o de "materialismo antidialéctico" de zurdos "radicales".

¿Aburridos? Ojo!!! que tengo otra historia -otra más!-... desde que me involucré en el mundillo "intelectual" que ronda en redes sociales (prometí que nunca más lo haría). Sepan los neonazis que mi mala leche no va solo por ellos. Una ocasión un anarquista reprochaba mi lado "imperialista" y "sionista", yo explicaba la colaboración de grupos armados de la anarquía luchando junto a kurdos y estadounidenses en el norte de Siria. "Propaganda ¡Imperialista"! vociferó el ofendido ante contundente material documental aportado. Estaba claro que su propósito era defender una pseudo- "independencia" kurda en territorio sirio apoyado en las bases militares US Army in situ, cuyo objetivo final era destruir al país árabe, a la vez que comparaba esa "lucha" con un proceso independentista en Españistán. De todos modos pensé:  ! que diablos, para eso es la utopía, soñar cosas fantásticas !

En el fondo me agradan esos chavales anarquistas, son cosas de la edad, sin duda; no simpatizo cuando se disfrazan de camouflage, derraman lágrimas de cocodrilo e increpan al imperialismo, por la retaguardia (literal) reciben financiación y armas made in USA. Los estrategas imperiales valoraron a los anarcos como un simpático grupo moldeable a sus necesidades; o, ¿será que son anarco-capitalistas?... Ahhh!, ¿a qué no sabían que también existen anarco-capitalistas por el mundo?!. Al US Army no le interesa si los kurdos y sus voluntariosos amigos provenientes de las españas y otras latitudes sean terroristas, revolucionarios, sociolistos, comunistas, federalistas, comunitaristas, municipalistas, anarquistas, utopistas, feministas, animalistas, etc, etc.; como tampoco importa los carteles propagandísticos anarcos en inglés (pagados por el Tío Sam), oponiéndose al imperialismo.

Perdón por ponerme serio, quería plagiar la tónica de Kiko Amat... pero ni modo, mi lado serio surge de la oscuridad... ¿Quién no se ha sentido defraudado con los "defensores del pueblo", como la larga lista de -istas del párrafo anterior?. Fantasías de trasnochados. Muchos son realmente buenas personas, apasionados, pero... suelen sobrepasar los límites de la sensatez. El caso de la vida real que comento es de final de campeonato mundial, aquel insensato estaba convencido -como si de un acto de fe se tratara- que los “sionistas” y “agentes” del Mossad infiltrados (es decir, yo!) somos contrarios a la creación del Kurdistán. ¡Madre mía. La ostia!. Textualmente, en tono de pregunta (que interpreté como insulto) dijo: “¿Estás en contra de un Estado Kurdo? ¿Eres del Mossad?”, él frecuentaba varias comunidades de Google Plus con el nick de "Salud y República" dejando en ridículo el significado de la frase -que la comparto- ante su considerable número de fans. Debe dar gracias al anonimato, caso contrario sus admiradores(as) lo habrían arrojado a la cloaca social, hecho que induciría a practicar el ritual del harakiri tras el escarnio público. La dimensión descomunal de tan disparatada pregunta era un claro intento de crucificarme, lincharme, ridiculizarme por mi ignorancia y... por "agente infiltrado sionista". Por un lapso fantasioso de tiempo sentí la tentación de transformarme en un "James Bond", interpretando el rol protagónico de un "Super Agente del Mossad"; hubiese preferido que me diga que soy una mala copia de Maxwell Smart, el Super Agente 86, al menos reiría de buena gana. 

... Es que, al ser "agente del Mossad" e "imperialista" escribo cualquier diarrea mental que me viene. Aquel sujeto, molesto por mi réplica terminó acusándome de "estalinista"... El tío éste, sin ser neonazi, habrá tomado una sobredosis de:



"Uno de los problemas que yo veo en cierta parte de la izquierda es la falta de sentido del humor: se lo toman todo muy en serio, con mucha solemnidad" comentaba Kiko Amat en una entrevista. Tal cosa lo verifiqué en sangre propia. Incorregible yo, tras el arresto de Pablo Hasél que coincidió con una continuada aparición de demostraciones públicas de organizaciones fascistas, que incluye a una chica facha muy mona, incluso bajo protección policial (una marca España sin duda) sugerí que al fascismo y a la extrema derecha se la debe combatir no en las calles sino ridiculizando con la sátira su discurso de odio. En RTVE, alguien dijo que "el fascismo es alegría"... madre mia! lo que tenemos que escuchar en la tele pública. Todo lo contrario, el fascismo odia la felicidad, es insípido, horrorosamente solemne. El fascista asume con demasiado protocolo chorradas como la superioridad racial o el intransigente culto de un disfrazado y falso nacionalismo, ese discurso no ha cambiado a lo largo de su existencia, odio social y búsqueda de un enemigo a quien culpar del fracaso en el tipo de sociedad que, contradictoriamente, defiende. El simple facha protege por ignorancia a quien le explota y culpa con "alegría" al resto, desprende rabia cuando la sátira política los refleja en su verdadera naturaleza...Y esto no gustó a ciertos "kamaradas", prefieren ver correr sangre... Por supuesto, el humor no es la solución, pero ridiculizar a esas gélidas vestales equivale a dar un soberano soplamocos en su intolerante alma.

Ya he dicho antes que los izquierdistas son más inteligentes que los derechozos; y, sin contradecirme, pienso que las mentes críticas empiezan a escasear en la “izquierda”, algunos siguen creyendo en el cuento de hadas de “utopía, paz y libertad”. Decía en alguna ocasión que el único lugar donde puede y está permitido construir la utopía es en el mundo del arte y la literatura, la creación es fruto del ensueño del artista que plasma la exaltación de la belleza simbólica en su obra. Aquel que dice querer hacer utopía utilizando la política como un medio, no puede ser más que un monumental fraude. 


EPILOGO

En esos lapsus brutus que todos pasamos intenté debatir y responder comentarios en este blog, infructuosa tarea. Salvo el mencionado Google Plus, nunca he abierto una cuenta en facebook, tweeter, instagram, etc, no es lo mío. Un conocido suele compartir algunas publicaciones por el simple hecho de adolecer vagancia congénita, no hace otra cosa que pasar el tiempo chateando por la red. "Hombre! -me dijo- que esa actitud te mantendrá desconocido, sin  amigos y seguidores" (fans), me increpó. Que no podré explotar y explorar exponencialmente otros universos -es lo que dice el marketing para atraer clientes, mejor dicho "amigos" en redes sociales- seguramente... Hace poco escuché una frase interesante: "escribo para disfrutar de mi soledad". 

Curiosamente, al leer los artículos de Kiko Amat descubrí esa empatía, llegando al punto de "plagiar" sus pensamientos. Coincido en lo siguiente, iba a escribirlo en mi estilo, pero Kiko es insuperable y prefiero citarlo textualmente para terminar el cuento de hoy: 

"Saber a quién le gustas o disgustas quita mucho tiempo y me parece vanidoso. Me da más miedo la vanidad que el hatemail. Y las redes sociales no le harían bien a un tío como yo, con episodios cataclísmicos de baja autoestima. Tampoco he ido jamás a la zona de comentarios de mis textos, por esa misma razón. Pero mis amigos, que son voluntariosos y cabrones, sí que me hacen mención alguna vez. Mi reacción es un poco: “¿Has oído lo de matar al mensajero? Pues eso es lo que va a pasar ahora mismo, nen: matar al puto mensajero”. Siento mucho rechazo hacia todo eso. Y lo de enviar tweets, además, lo veo poco viril; es como de cursi cotilla. Es el equivalente exacto de enviarse notitas en BUP... Sí, es un poco como en esos foros de rol... (el forista) es en la vida real un guiñapo sollozante. La voz de internet es chillona, histriónica, no crea empatía, sobredimensiona situaciones, y lo peor: nunca es memorable. 

Hay algo muy chungo, y que noto en la gente que tiene menos de treinta años, que es la incapacidad para elogiar sin meter un put down, una especie de semi-insulto cínico. Se me ha acercado gente diciéndome que le encanta tal libro mío para al momento decir que tal otro les parece una mierda. No es que no entienda que algo le pueda parecer una mierda a alguien: es la verbalización y la crítica pueril que no viene a cuento lo que me parece ridículo. Como si fuera imposible mostrar entusiasmo sin parecer vulnerable. Esto me parece una patología super triste: yo nunca iría a Kevin Rowland para preguntarle por qué salió vestido de señora en My Beauty. Sería imbécil hacer algo así. Pero ya te digo: es una incapacidad generacional. Y te lo comento sin ánimo de sonar como un viejo rockero, que es lo opuesto a lo que soy yo: me niego a ser uno de esos barbudos con pantalones de cuero y soflamas antijuventud. Ya escuché suficientes mierdas así cuando tenía catorce años".


Original postcard estadounidense emitido durante la IIGM


Como premio al que tuvo paciencia de llegar al final de estas líneas, en una próxima entrada recibirá un artículo de Kiko Amat, que sin duda se convertirá en un clásico. 

06 marzo 2021

¿Salvaron Estados Unidos y Gran Bretaña a millones de soviéticos en la IIGM?

 


La Ley LEND-LEASE desde otro punto de vista ruso.

Entrevista al historiador Mikhail Suprun

por Andrey Mozzhukhin para Lenta.ru

versión original en ruso traducida:

Положение нашей страны было критическим

enero 2018


Nota aclaratoria por el editor del  blog


En diciembre pasado presenté una publicación de un investigador ruso, Evgeniy Spitsyn, sobre la famosa Ley estadounidense de Préstamos y Arriendos a sus Aliados durante la segunda guerra mundial (Lend-lease). El autor entre sus argumentos pone en tela de juicio la eficacia del proceso, expresa que La Ley de Préstamo y Arrendamiento fue exclusivamente una "ley para promover la defensa de los Estados Unidos" y también trata sobre la "Ayuda de préstamo-arrendamiento no letal". Si es recomendable que previo a leer las siguiente líneas -un nuevo artículo- presentado por otro experto ruso en la materia, repasemos aquel reportaje, es fundamental para llegar a nuestras propias reflexiones: Ley Préstamo Arrendamiento de los EEUU en la IIGM. ¿Fue tan útil la ayuda?

Bien, la principal razón de postear la siguiente investigación se debe a algunos cuestionamientos sobre los argumentos de Evgeniy Spitsyn planteados por algunos lectores que, en términos generales, afirman que se trata de sacar de contexto el esfuerzo de guerra de los Aliados occidentales para proporcionar una invaluable ayuda militar y logística a los soviéticos. En mi análisis personal siempre he planteado que el programa de ayuda -si bien valioso en momentos críticos- no fue determinante al extremo de que haya llegado a cambiar el curso de la guerra y de la historia. Soy un convencido de que el real esfuerzo de los militares Aliados contra el nazismo fue socavado por los políticos occidentales... y por Stalin, por razones estratégicas. Evidentemente los políticos no luchan, no afrontan el sufrimiento del soldado y solo están a la espectativa del cumplimiento de sus agendas geopolíticas, nada novedoso en la historia mundial. 

Durante la guerra, cuando rusos y occidentales eran los Aliados, las fuerzas armadas estadounidenses y británicas se encargaron de transportar y escoltar los convoys que llevarían un importante material bélico a tierras soviéticas y eso también quedó plasmado en la propaganda. La serie de documentales estadounidenses Why We Fight? (¿Por qué luchamos?), en especial el capítulo V, - "The Battle of Russia" - no termina de alabar el tremendo esfuerzo soviético para detener la maquinaria bélica de la Alemania nazi. Es un hecho que los militares habían trazado objetivos que el liderazgo político contuvo (naturalmente había militares en ambos bandos contrarios a una alianza de esa magnitud). Insistiré que entre los soldados (que incluye a la oficialidad) quedó reflejado un hito histórico conocido como "el espíritu del Elba", 25 de abril de 1945. 



En la ponencia anterior, se plantearon preguntas lógicas como, ¿por qué los Estados Unidos a través de la Ley de Préstamo y Arriendamiento apoyó a la Unión Soviética contra los nazis?; o, ¿todo eso fue una tapadera para fingir una inexistente alianza de parte de los aliados occidentales con la URSS?. 

Una vez más este blog aclara que no hay favoritismo, ni partidismo, ni alineamiento pro-ruso, este es un sitio de historia; y, la historia como ciencia social es dialéctica, existen numerosas hipótesis y análisis sobre hechos históricos que pueden causar polémica a quienes quieren apreciar la ciencia de la historia desde un ángulo político y eso es lo que se debe evitar. La siguiente entrevista fue concedida por un historiador al que se puede calificar de "opositor" a las políticas oficiales de la actual Federación Rusa, lo cual no es obstáculo para que sus reflexiones lleguen a conclusiones de evidente carácter histórico.

ENTREVISTADOR: Andrey Mozzhukhin para el conocido periódico ruso de noticias en línea Lenta.ru. (Mozzhukhin fue director del TSLK Europe, Foreign Trade International Relations y es un reconocido Filólogo en lenguas extranjeras por la Universidad estatal de Kaliningrado)

ENTREVISTADO: Mikhail Suprun prestigioso historiador ruso y profesor de la Universidad Federal del Ártico del Norte (Doctor en Ciencias Históricas), una  rama de Leningrado del Instituto de Historia de la Academia de Ciencias de la URSS y ahora Instituto de Historia de Rusia de la Academia de Ciencias de Rusia (en Moscú). En esos centros de educación defendió su tesis doctoral sobre “Préstamo-arrendamiento y los convoyes del norte”. Es autor de más de 180 trabajos científicos, incluidos 14 libros, así como es el compilador, editor y autor de los anuarios "The Northern Convoys: Studies", de la Academia de Ciencias de Rusia. El profestor Suprun ha impartido conferencias e investigaciones en diversas universidades como Universidad Estatal de Moscú (1989), la Universidad de Oxford (1994), la Universidad George Washington (1998-1999), la Universidad Jagiellonian de Cracovia (2000), la Universidad de Tromsø (2003), el Instituto de Historia de la Academia de Ciencias de Polonia (2009). En 2009 Suprun fue arrestado debido a cargos relacionados con su libro titulado "Open Democracy".

t. andino


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Cartel de Benjamin Pinchuk "¡Con un solo golpe!"


ENTREVISTA

"La situación en nuestro país era crítica"


La Rusia de hoy, como la Unión Soviética de la posguerra, tiene malas relaciones con sus antiguos aliados en la coalición anti-Hitler. Por lo tanto, no es costumbre que hablemos de Lend-Lease y su contribución a la victoria general sobre el fascismo. ¿Pero es justo? ¿Por qué la URSS y Gran Bretaña ocuparon Irán juntas en 1941? ¿Quién tiene la culpa de la muerte del famoso convoy PQ-17 en 1942? ¿Por qué Stalin les dio a los estadounidenses una base aérea en Ucrania en 1944? ¿Podría la URSS derrotar sola a la Alemania nazi?, y ¿Rusia tiene todavía deudas de préstamos y arrendamientos? 


Carta de pánico de Stalin


➤ "Lenta.ru": A menudo reprochamos a los aliados angloamericanos en la coalición anti-Hitler que en el verano-otoño de 1941 no tenían prisa con la ayuda y estaban esperando a que alguien la tomara. ¿Es tan así?

Suprun: Sí y no. Gran Bretaña, basada en su estrategia nacional de "apretar el anillo", resultó beneficiada de tener a la URSS como aliado en la lucha contra Hitler. Churchill entendió que el Frente Oriental cerraría el anillo alrededor de Alemania, aislándolo de recursos vitales. No es casualidad que inmediatamente después del ataque de Alemania a nuestro país, el Primer Ministro británico declarara su apoyo incondicional a la Unión Soviética, a pesar de las contradicciones ideológicas.


 ¿Es decir, los británicos apreciaron de inmediato los beneficios de la cooperación con la URSS en la lucha conjunta contra Hitler?

Suprun: Por supuesto, especialmente hasta el 22 de junio de 1941, la Unión Soviética estaba suministrando a Alemania combustible, materias primas y alimentos. Ya en julio de 1941, una misión del almirante británico Vaian fue al Ártico para probar la posibilidad de crear una base naval conjunta anglo-soviética en Bear Island o Svalbard. El primer convoy con ayuda británica llegó a la URSS el 30 de agosto de 1941. En la Primera Conferencia de Moscú el 1 de octubre de 1941, representantes de Gran Bretaña y Estados Unidos ("la misión Beaverbrook-Harriman") se comprometieron a brindar a la Unión Soviética todo el apoyo posible.

Por tanto, no se puede decir que los aliados no empezaron a ayudarnos de inmediato. Al contrario, ayudaron todo lo que pudieron. Otra cosa es que las entregas desde Gran Bretaña realmente se detuvieron a finales de octubre, principios de noviembre de 1941, cuando la situación cerca de Moscú se volvió crítica y no estaba claro si sobreviviría. Y solo después del discurso de Stalin en la estación de metro Mayakovskaya el 6 de noviembre de 1941 y el famoso desfile en la Plaza Roja al día siguiente, Churchill tuvo claro que el líder soviético permanecía en Moscú y no iba a entregarlo. Después de asegurarse de que teníamos la intención de continuar la lucha contra Hitler, los británicos reanudaron inmediatamente el envío de cargamentos.


1942. Charlas en el Kremlin sobre la coordinación de las acciones de Gran Bretaña y la URSS en la guerra contra la Alemania nazi. De derecha a izquierda: Comisario del Pueblo de Relaciones Exteriores de la URSS V. Molotov, Jefe de la Unión Soviética I. Stalin, Embajador de Estados Unidos en la URSS A. Harriman y Primer Ministro británico W. Churchill. Foto: TASS


➤ Dicen que en los primeros meses de la Gran Guerra Patria fueron los británicos en lugar de los estadounidenses quienes nos ayudaron con más gusto.

Suprun: Es cierto, porque Estados Unidos no participó oficialmente en la Segunda Guerra Mundial antes de que Japón atacara Pearl Harbor el 7 de diciembre de 1941. Además, la opinión pública estadounidense estaba dispuesta negativamente hacia la URSS, viendo en él un aliado reciente de Hitler. Por lo tanto, el presidente Roosevelt no pudo aprobar una ley para ayudar a nuestro país a través del Congreso. Luego hizo un truco y ordenó que el cargamento para la Unión Soviética se entregara a través de los británicos.

 

 ¿Cuando fue?

Suprun: Ya en septiembre de 1941. Como saben, el 3 de septiembre de 1941, Stalin envió una carta de pánico a Churchill con una solicitud desesperada de ayuda inmediata. De lo contrario, insinuó inequívocamente sobre la posible retirada de la URSS de la guerra. Churchill envió inmediatamente un mensaje a Roosevelt exigiéndole que apoyara tanto a Gran Bretaña como a la Unión Soviética lo antes posible. En una carta de respuesta fechada el 6 de septiembre de 1941, el presidente estadounidense aseguró a Churchill (de inmediato le escribió a Stalin sobre esto) que Estados Unidos ciertamente ayudaría a ambos países. Para evitar el Congreso, permitió que el primer ministro británico enviara parte de la ayuda aumentada para Inglaterra a nuestro país. Así comenzó realmente el programa de ayuda estadounidense a la URSS. Oficialmente, las entregas préstamo-arrendamiento se extendieron a nuestro país el 7 de noviembre de 1941, el día del desfile militar en la Plaza Roja.

En 1941, Gran Bretaña y los propios Estados Unidos tenían un interés vital en la asistencia integral a la Unión Soviética. Entendieron que si el Frente Oriental colapsaba y Stalin llegaba nuevamente a un acuerdo con Hitler, el resultado de la Segunda Guerra Mundial no estaría claro. Otra cuestión es que en ese momento tenían pocos recursos para una asistencia más sustancial. El ejército estadounidense todavía era débil y pequeño, y Gran Bretaña, que había estado en guerra con Hitler desde 1939, se tambaleaba al borde de la derrota. Para poder pagar las entregas desde Estados Unidos, los británicos incluso se vieron obligados a cederles varias islas del Caribe.


21 de octubre de 1941, Reino Unido. Tanques para el Ejército Rojo. Foto: Fox Photos / Getty Images


Tránsito iraní

 ¿Por qué los estadounidenses no hicieron inmediatamente entregas gratuitas a la URSS, como en el caso de Gran Bretaña y China?

Suprun: Hasta febrero de 1942, los estadounidenses también suministraron a Gran Bretaña con intereses, aunque pequeños. Cuando ambos países acordaron suministros gratuitos con la condición de devolver el equipo sobreviviente después del final de la guerra, Stalin inmediatamente se dio cuenta de esto a través de los canales de inteligencia. Aparentemente, Beria y Sudoplatov acordaron rápidamente para que Roosevelt y Churchill tuvieran desinformación sobre las negociaciones separadas supuestamente en curso entre la URSS y Alemania. Aparentemente, el miedo a la perspectiva de una nueva paz entre Brest y Litovsk obligó a nuestros aliados a ser más dóciles. El 23 de febrero de 1942, el presidente estadounidense envió una carta a Stalin, donde informó no solo sobre la cancelación de préstamos soviéticos anteriores, sino también que la asistencia de préstamo y arrendamiento se proporcionaría de ahora en adelante sobre la misma base gratuita que para Gran Bretaña.


 ¿Qué rutas se utilizaron para las entregas de Lend-Lease a nuestro país?

Suprun: Había tres rutas principales: convoyes marítimos del norte a través del Mar de Noruega, a través del Golfo Pérsico e Irán, y también a través del Océano Pacífico. En diferentes períodos de la guerra hubo otras rutas de entrega auxiliares: a lo largo de la ruta aérea Alaska-Siberia desde el otoño de 1942, a lo largo del corredor de aviación del norte de África después de su liberación en 1943, y en 1944 se agregó la ruta del Mar Negro.

 

 Fotograma: la película "Ferry"


 ¿Cuáles de estos caminos fueron los más cortos y cuáles fueron considerados los más peligrosos?

Suprun: La ruta del norte fue la más corta y al mismo tiempo la más peligrosa. Casi el 40% de todas las entregas de préstamos y arrendamientos se llevaron a cabo de esta manera. Aquí el tiempo de tránsito tomó de 10 a 15 días, mientras que a través de Irán, de 40 a 50 días. Esta diferencia es muy significativa: cuanto mayor es el tiempo de viaje, más combustible se necesita para el transporte. A través de Irán, en un barco de vapor, era posible transportar la mitad de carga que en los convoyes árticos.


 ¿Es por eso que la Unión Soviética y Gran Bretaña ocuparon Irán juntos en agosto de 1941, para garantizar la seguridad de este corredor de transporte?

Suprun: Por eso también. Los aviones soviéticos llevaron a cabo un ataque aéreo en Teherán, nuestras tropas capturaron el norte de Irán y los británicos las regiones sur y central. Un poco más tarde, se les unió el ejército estadounidense, lo que garantizó la seguridad de los suministros en el marco del préstamo y arriendo a través del corredor transiraní.


 Dicen que otra razón para la ´Operación Concordia´ fue la sospecha de Stalin y Churchill de que el Sha iraní simpatizaba con Hitler y, en muchos aspectos, en vísperas de la guerra, cambió el nombre de su estado de Persia a Irán ("la tierra de los arios").

Suprun: Los propios iraníes siempre lo han negado. Pero todavía recuerdan la ocupación en 1941, y esto siempre ha envenenado las relaciones entre Moscú y Teherán, tanto bajo el Sha como bajo los ayatolás. Sospecho que los recientes disturbios en este país también tienen alguna relación con esos eventos.

 

"Alemania primero"

 Aún así, ¿la ruta norte de suministros bajo Préstamo-Arriendo era incomparablemente más importante para nosotros?

Suprun: No solo para nosotros, sino también para nuestros aliados en la coalición anti-Hitler. Creo que en 1942 el destino de toda la Segunda Guerra Mundial en el mar se decidió por las rutas de los convoyes del norte.

 ¿Por qué?

Suprun: Ya hablé al comienzo de nuestra conversación sobre la estrategia de "tirar del anillo". Inicialmente, fue la estrategia nacional de Gran Bretaña, que luego se convirtió en uno de los componentes de la estrategia de toda la coalición anti-Hitler. Operó hasta la Conferencia de Teherán de 1943 y la apertura de un segundo frente en Europa. También se denominó estrategia de "acciones indirectas" o "guerra periférica", lo que significaba estrangular al Tercer Reich desde todas direcciones con la ayuda de un bloqueo naval, bombardeos y sabotajes. Los otros dos principios de una alianza contra Hitler también fueron formulados por primera vez por Churchill. Esto es "Alemania primero" - la prioridad del teatro europeo de operaciones militares y, sobre todo, la lucha contra la Alemania nazi - y Lend-Lease como factor de cimentación para toda la coalición.


Imagen: Biblioteca y Archivos de Canadá


 Pero, ¿qué tiene que ver el concepto de "guerra periférica" ​​con la ruta norte de Lend-Lease y el destino de la Segunda Guerra Mundial?

Suprun: El más directo. El Ártico se  convertió en el sitio más importante de la "guerra periférica" ​​de la coalición anti-Hitler, especialmente para Gran Bretaña. La guerra en las rutas marítimas fue la principal contribución de los británicos a la victoria general. Los estadounidenses de esta coalición estaban comprometidos en la asistencia económica a sus aliados y en la lucha en el Pacífico con la flota japonesa, y los chinos luchaban contra el ejército japonés en el este de Asia. Bueno, tuvimos el Frente Oriental, el principal escenario de operaciones militares en la Segunda Guerra Mundial.

Y si también recordamos el principio de "Alemania primero", entonces la contribución más importante a la guerra en tierra fue hecha por nuestro país, y en el mar por Gran Bretaña. Pero las principales operaciones militares en el mar tuvieron lugar en el Ártico. Por lo tanto, resulta que el destino de la Segunda Guerra Mundial en el mar dependió del resultado de las hostilidades en el área de movimiento de los convoyes del norte. Los tres componentes de la estrategia de la coalición anti-Hitler convergieron aquí. Los nazis también comprendieron la importancia del teatro marítimo de operaciones militares del norte. No es casualidad que fuera aquí donde mantuvieran las principales fuerzas de su flota.

 

La tragedia de la caravana PQ-17

 Uno de los episodios más tristes de la guerra en el Ártico fue la muerte del convoy PQ-17 en el verano de 1942. ¿Es cierto que una de las principales razones de su derrota fueron las tácticas de nuestros aliados para atraer a la flota alemana fuera de los fiordos noruegos con la ayuda de caravanas del norte?

Suprun: Hasta cierto punto, sí. Los británicos inicialmente no querían enviar convoyes en verano, durante los días polares y en calma en el mar, cuando los barcos son visibles para el enemigo de un vistazo. Ofrecieron enviar mercancías por una ruta más segura a través de Irán, pero la situación en el frente soviético-alemán en el verano de 1942 se volvió tan crítica que Stalin insistió en la opción del norte.

De hecho, los británicos utilizaron los convoyes como cebo para la Kriegsmarine. Los grupos de cruceros y acorazados de la flota británica, siguiendo detrás del convoy principal, atacarían al escuadrón alemán, liderado por el acorazado Tirpitz, cuando salía de los fiordos noruegos. Pero los británicos se equivocaron trágicamente en sus cálculos. Dejando el convoy en alta mar, los barcos británicos se movieron para interceptar el Tirpitz 24 horas antes de que realmente entrara en el espacio operativo. Naturalmente, no encontraron alemanes, pero perdieron mucho tiempo y combustible. Después de eso, el escuadrón británico regresó a sus bases y el convoy PQ-17 permaneció indefenso. El resultado es conocido: de los 34 barcos de la caravana, solo 11 barcos llegaron a Arkhangelsk.


Fotograma: la película "Convoy PQ-17"


➤ Pero hay otra versión: que el convoy PQ-17 estaba inicialmente condenado, y los británicos querían usar su muerte como pretexto para detener el préstamo-arrendamiento de suministros a la URSS.

Suprun: Por primera vez esta versión fue presentada por el escritor británico David Irving, y luego fue recogida por Valentin Pikul en su famosa novela "Réquiem por la caravana PQ-17". La mayoría de los historiadores ahora lo rechazan.

 

 Pero después de la derrota del PQ-17, los británicos realmente dejaron de enviar nuevos convoyes a la URSS durante dos meses enteros, ese fue el período más terrible de la Gran Guerra Patria: después de la derrota de las tropas soviéticas en el caldero de Barvenkovo ​​cerca de Jarkov, la carretera a Stalingrado y el Cáucaso se abrió a los alemanes, se libraron fuertes batallas cerca de Rzhev, entre Novgorod y Leningrado sitiado, el 2º Ejército de Choque fue masacrado.

Suprun: Eso es todo cierto. En el verano de 1942, la situación en nuestro país era crítica, pero los aliados tampoco lo estaban haciendo bien: los británicos se retiraban en el norte de África bajo el embate de Rommel, los estadounidenses apenas derrotaron a los japoneses en la batalla del atolón de Midway. En cuanto a la pausa de dos meses en el envío de los convoyes del norte, no estoy de acuerdo con usted. Ya dos semanas después de la derrota del PQ-17, los británicos enviaron una nueva caravana de barcos dispersos a Arkhangelsk. Y el siguiente convoy PQ-18 en toda regla partió el 2 de septiembre de 1942. Por cierto, los británicos pronto compensaron el cargamento perdido para la Unión Soviética durante la muerte del PQ-17 con entregas a través de Irán.

 

Jeeps y penicilina

➤ ¿Qué trajeron exactamente los aliados a la URSS en el marco de Préstamo y arrendamiento?

Suprun: La nomenclatura de los productos numerados en miles de artículos y, dependiendo de la situación específica, podría cambiar rápidamente. Los aliados nos suministraron una amplia variedad de productos, desde botas estadounidenses para nuestros soldados, botones de oro para generales y almirantes, anteojos de diplomático, maletines de cuero y estofado hasta barcos, armas, tanques y aviones.


Imagen: Póster "Ventana TASS"


➤ Y también estaban los famosos camiones Studebaker, en los que luego transportamos Katyushas.

Suprun: Sí, los Aliados nos proporcionaron 430.000 coches, incluidos 30.000 jeeps, que los nuestros inicialmente rechazaron.

 ¿Por qué?

Suprun: Querían que los estadounidenses suministraran motocicletas como las alemanes. Solo más tarde nuestros militares se convencieron de lo cómodos y efectivos que son los jeeps en la guerra. Las estaciones de radio fueron muy útiles, con la ayuda de las cuales logramos mejorar significativamente las comunicaciones en el frente. Mikoyan admitió más tarde en un informe a Stalin que gracias a las estaciones de radio y teléfonos estadounidenses, la industria de la radio soviética había dado un salto hacia adelante durante una década.


 ¿Es cierto que casi toda la penicilina en los hospitales militares soviéticos era estadounidense?

Suprun: Sí, la penicilina se inventó como el primer antibiótico en Gran Bretaña antes de la guerra. Apareció en nuestro país mucho más tarde y escaseaba. Por lo tanto, nuestros heridos fueron rescatados principalmente con penicilina importada de Inglaterra y Estados Unidos.


 ¿Cómo logró la aceptación soviética en Estados Unidos y Gran Bretaña dictar sus condiciones de suministro? Después de todo, obtuvimos exactamente lo que necesitábamos, y no lo que los estadounidenses podían imponer.

Suprun: Los británicos y los estadounidenses entendieron la importancia excepcional del Frente Oriental, que libró toda la guerra terrestre en Europa, por lo que no nos negaron nada. Hay una frase muy conocida del embajador estadounidense en la URSS Harriman "dar, dar y dar, sin contar con una devolución", que de hecho pertenece ciertamente a Roosevelt. Los aliados voluntariamente nos dieron incluso los últimos modelos de equipo militar; por ejemplo, los británicos dieron su tanque "Churchill Crocodile" para el Ejército Rojo. En cuanto a los estadounidenses, según el informe de Mikoyan, en el marco de Lend-Lease nos proporcionaron más de 20.000 artículos de diseños y materiales ultrasecretos. Luego usamos algunos de ellos para crear una bomba atómica.


Foto: topwar.ru


 Cuando intentamos minimizar la importancia de la ayuda de los aliados durante la guerra, mencionan el préstamo-arrendamiento inverso: suministros de la URSS a los EE. UU. o Gran Bretaña.

Suprun: En la Conferencia de Washington en enero de 1942, se formuló el concepto de la piscina como reserva de la victoria. En sentido figurado, era un caldero común, en el que cada miembro de la coalición invirtió en la victoria lo que pudo y, a cambio, recibió lo que necesitaba. Por lo tanto, como un Lend-Lease inverso, enviamos materias primas a EEUU y Gran Bretaña: madera, carbón o mineral. Aunque en su mayoría fueron cargados con barcos extranjeros solo para que no regresaran vacíos y fueran volcados en alta mar. Si la URSS recibió bienes de los aliados por un monto de alrededor de $ 17 mil millones (al tipo de cambio de ese momento), entonces el costo de un préstamo-arrendamiento inverso no excedió los dos millones de dólares. Por lo tanto, su escala fue, por supuesto, incomparable.

 

Base estadounidense en Ucrania

 Cuando Stalin entregó la base aérea cerca de Poltava a los estadounidenses (Operación Frenética), ¿fue esto también una especie de pago por Préstamo y Arriendo?

Suprun: Sí, por supuesto. Los estadounidenses también pidieron permiso a Stalin para utilizar nuestros aeródromos en Siberia para realizar ataques aéreos contra Japón. Sin embargo, se negó, porque por el momento tenía miedo de provocar un conflicto con Tokio.

En 1944, Stalin proporcionó la base aérea en Poltava a los estadounidenses para el reabastecimiento de combustible y el mantenimiento de los bombarderos pesados ​​B-17 y B-25, con base en la Italia recientemente liberada. Después de las incursiones contra Alemania y sus aliados, los aviones estadounidenses fueron cargados cerca de Poltava con bombas estadounidenses recibidas por nosotros bajo Lend-Lease, y en el camino de regreso las dejaron caer en territorio enemigo.


Ejército estadounidense y soviético durante la Operación Frenética. Foto: poltavacity.top


 A menudo acusamos a Estados Unidos de comerciar con la Alemania nazi durante la Gran Guerra Patria. ¿Qué tan cierto es esto?

Suprun: A nivel estatal, esto no podría ser - desde diciembre de 1941, Estados Unidos estaba oficialmente en guerra con la Alemania de Hitler. Pero es posible que algunas corporaciones estadounidenses hayan comerciado secretamente, de manera indirecta, con los alemanes.


 ¿Podrían las estructuras del gobierno de los Estados Unidos condonarlos encubiertamente en esto?

Suprun: Por supuesto que no. Roosevelt era un oponente acérrimo y de principios del nazismo. Si Estados Unidos se enterara de la participación del Estado en algo así, habría un gran escándalo.

 

Imagen: diaryrh.ru


 ¿Fue útil la experiencia Lend-Lease después del final de la Segunda Guerra Mundial?

Suprun: Por supuesto. A partir del sistema Lend-Lease y el concepto asociado de pool, creció la estrategia de globalización y todo el sistema de relaciones internacionales de posguerra. Muchas instituciones internacionales modernas se originan a partir de organizaciones creadas durante la guerra para coordinarse entre los aliados de la coalición anti-Hitler.


 ¿Es decir, Lend-Lease se convirtió en la base del mundo Yalta-Potsdam?

Suprun: Por supuesto, nuestros aliados angloamericanos esperaban arrastrar a la Unión Soviética al sistema económico global. En el último año de la guerra, el 91% de los suministros de Préstamos y Arriendo a la URSS eran civiles: los estadounidenses nos dieron varias refinerías de petróleo, fábricas de conservas y pescado. Gracias a los suministros estadounidenses, nuestro país ha recibido comunicaciones de radio estables entre Moscú y las ciudades más grandes: Leningrado, Kiev, Vladivostok.


 ¿Por qué cree que no fue posible involucrar a nuestro país en las instituciones económicas globales?

Suprun: Creo que incluso por razones ideológicas, la integración de la URSS en el sistema capitalista era casi imposible. Además, en 1945 llegaron al poder nuevos líderes en Estados Unidos y Gran Bretaña, con quienes Stalin no tenía la misma relación de confianza que con Roosevelt y, en parte, con Churchill. La alienación entre los antiguos aliados iba en aumento y las cosas se encaminaban hacia la Guerra Fría.

Por ejemplo, en agosto de 1945, la Unión Soviética solicitó a Estados Unidos un préstamo en condiciones preferenciales para restaurar la economía nacional por un monto de $ 6.5 mil millones, una cantidad enorme en ese momento. Debido al escándalo internacional con los generales polacos que fueron arrestados aquí, las negociaciones en San Francisco prácticamente fracasaron. Como resultado, los estadounidenses nos dieron solo $ 242 millones, que pagamos en 1947. Por tanto, nuestro pueblo, exhausto por la guerra, tuvo que sacar al país de las ruinas exclusivamente por su cuenta.

 

Pago prometido

 ¿Cuán razonable fue la cantidad que nos presentaron los estadounidenses para suministros bajo Préstamo-Arriendo?

Suprun: Durante la guerra, se nos entregó un cargamento por valor de 17 mil millones de dólares, de los cuales una parte importante (por valor de 6 a 7 mil millones de dólares, según estimaciones de los estadounidenses) se quedó en nuestro país. En 1947, en negociaciones bilaterales, no estuvimos de acuerdo con esta cantidad y comenzamos a devolver el equipo recibido en el marco del préstamo-arrendamiento. Luego, nuestro país regresó gradualmente los buques de guerra estadounidenses y barcos de transporte del tipo "Liberty". Este proceso continuó durante mucho tiempo; por ejemplo, incluso durante la crisis de los misiles cubanos de 1962, seis vapores de préstamo y arriendo "Liberty" transportaban misiles soviéticos a Cuba.


Imagen: kolo.poltava.ua


 A menudo citan la frase de Stalin de que "la URSS pagó las deudas del Préstamo y Arriendo íntegramente con sangre".

Suprun: Lo más probable es que sea un apócrifo. Esta frase no está documentada en ninguna parte, pero después del inicio de la Guerra Fría, estaba exactamente en ese estado de ánimo. Teniendo en cuenta el concepto del fondo común, en 1947 Stalin ordenó que cesaran todos los reembolsos en virtud de Préstamo y arrendamiento. Para entonces, los estadounidenses habían reducido el costo del equipo de préstamo y arrendamiento que quedaba en la URSS a tres mil millones, y con Jruschov, cuando reanudamos su devolución, lo redujeron a 1.200 millones de dólares. Durante la visita de Nixon a Moscú en 1972, las conversaciones con Brezhnev fueron de unos 722 millones de dólares. Este fue el momento de la llamada "distensión", además, al año siguiente los primeros petrodólares fueron a la URSS. Brezhnev estuvo de acuerdo con esta cantidad sujeta a la provisión de beneficios de comercio exterior a nuestro país. Como resultado, durante los dos años siguientes, pagamos a los estadounidenses 48 millones de dólares.

El tema de las deudas por préstamo-arrendamiento surgió nuevamente en 1996. La situación económica en nuestro país era difícil, por lo que la reanudación de pagos se pospuso hasta 2002. Cuando llegó este plazo, los estadounidenses acordaron cancelar la cantidad restante, siempre que Rusia ayude a Estados Unidos en la lucha contra el terrorismo internacional. Sospecho que la base de la OTAN en Ulyanovsk también se convirtió en parte de este acuerdo.


 ¿Cree que es la misma tarifa de préstamo y arrendamiento que la base aérea estadounidense cerca de Poltava en 1944?

Suprun: De hecho, sí. Por cierto, el acuerdo entre nuestros países sobre la lucha conjunta contra los terroristas es válido hasta 2030.


 ¿Entonces la pregunta sigue abierta?

Suprun: Sí. Seguramente los estadounidenses creen que no hemos llegado a un acuerdo con ellos en el marco de Préstamo y arrendamiento.


 En su opinión, ¿qué tan significativa fue la ayuda de nuestros aliados durante la guerra?

Suprun: La respuesta a esta pregunta proviene del concepto de préstamo y arrendamiento como un fondo común: cada miembro de la coalición invirtió en él y recibió todo lo que pudo de allí. Esto se aplica igualmente a la URSS, Estados Unidos y Gran Bretaña y, por ejemplo, Mongolia, Nueva Zelanda o México. Realmente fue una victoria común.


Imagen: expositions.nlr.ru


 Ahora hay mucha especulación sobre si nuestro país podría haber prescindido del Préstamo y Arriendo durante la Gran Guerra Patria.

Suprun: En primer lugar, este es otro ejemplo del uso del modo subjuntivo para la historia. En segundo lugar, considero que tal declaración de la pregunta es absolutamente incorrecta, especialmente ahora que no importa en absoluto. Basado en el concepto de préstamo-arrendamiento como un fondo común, nuestros aliados necesitaban esta ayuda tanto como los aliados en el Frente Oriental.


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Lenta.ru

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