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21 septiembre 2020

El 0tro 11-S contra Estados Unidos: Bengasi, 11-S 2012



 Introducción por el editor del blog.

 

El 11 septiembre de 2012 fue uno de esos raros casos en que un acontecimiento de magnitud mundial fue profundamente retransmitido y fotografiado. Se ha concluido que el asalto al consulado de los Estados Unidos en Bengasi - Libia estaba anunciado, todos habrían sabido que iba a suceder. El cuándo y cómo, no estaba claro para los infalibles servicios secretos, las alarmas estaban dadas:


- Abril 2012, una boma casera explotó en la verja de la embajada estadounidense;

- Mayo 2012, la sede de la Cruz Roja, llena de personal estadounidense, es ataca por miembros de al Qaeda (al menos así se identifican al reivindicar el ataque);

- Junio 2012, otra bomba es arrojada contra la verja de la embajada;

- Junio 2012, el convoy del embajador británico es atacado en Bengasi, varias miembros de su personal de seguridad quedan heridos;

- Junio 2012, se ataca la embajada de Túnez

Varios grupos de radicales islamistas que se atribuyen los atentados.


Embajador J. Christopher Stevens


El embajador de los Estados Unidos J. Christopher Stevens, fue un funcionario con alta experiencia en Medio Oriente, había servido previamente en Jerusalem, Damasco, El Cairo, Riad, su último cargo, el consulado en Bengasi - Libia. Stevens solicitó al Departamento de Estado reforzar la seguridad del consulado, apenas recibió el apoyo de ex operarios del grupo SEAL que trabajaban para la conocida firma privada de seguridad (mercenarios) Blackwater, una medida insuficiente dada las características físicas del edificio del consulado que no garantizaba su seguridad ni la de sus ocupantes.

Con las condiciones dadas, el 11 de septiembre de 2012, alrededor de 150 milicianos atacan y asaltan por la noche el consulado en Bengasi, para ello usan armas de guerra, fusiles de asalto, granadas y ametralladoras pesadas montadas en vehículos, previamente habían cerrado la zona. Dentro del consulado apenas se encuentra el embajador, un funcionario y cinco hombres de seguridad.

Las medidas de defensa fueron tomadas al interior, se alertó a la embajada en Tripoli, a Blackwater, al Departamento de Estado, al Cuartel General de la Brigada Libia "17 de febrero", incluso a una unidad de combate del US Army cercana a la zona, hasta la CIA trató de calmar a los asediados, diciéndoles que según sus informes del momento no había peligro y que debían seguir informando lo que suceda. El embajador Stevens fue capturado vivo y ejecutado por los milicianos. Cerca de la medianoche se envió un dron de reconocimiento, era demasiado tarde, el recinto diplomático ardía y su principal funcionario estaba muerto.

El presidente Obama prometió llevar a los responsables ante la justicia, se justificó la falta de apoyo a los defensores del complejo diplomático aduciendo que el acto terrorista fue un hecho espontáneo, imposible de preveer


El presidente Obama y la Secretaria de Estado Hillary Clinton en rueda de prensa luego del ataque en Bengasi

En junio de 2014, el ciudadano libio Abu Jattala fue capturado en Bengasi en una operación secreta de las fuerzas especiales y del FBI, tras ser interrogado en secreto fue enviado a los Estados Unidos para su proceso que inició en octubre de 2017. Sin embargo, un par de años antes, el 19 de octubre de 2012, The New York Times publicaba un artículo señalando que Ahmed Abu Jattala (o Khattala) se movía en libertad, confiriendo una entrevista a ese diario, expresó que no ha sido interrogado, pese al llamamiento de Estados Unidos a dar con los responsables.

El gobierno, en su escrito de acusación, acusó a Abu Jattala de ser el comandante de Ubaydah Bin Jarrah, milicia de Bengasi que se había unido al grupo "Ansar al Sharia" en 2011 y por dirigir al grupo de militantes hasta la misión diplomática el 11 de septiembre de 2012, traspasar la puerta principal y atacar con rifles de asalto, granadas y otras armas. Amhed Abu Jattala fue condenado en 2017 por cargos de terrorismo, sentenciado a 22 años de prisión. No fue el único procesado por este caso criminal. En enero de 2020, un juez federal condenó al libio Mustafa al-Imam a 19 años de prisión por su participación en los ataques de Bengasi. Los fiscales habían solicitado una condena de 35 años por colaboración en el asalto al consulado. Mustafa al-Imam fue capturado en octubre de 2017. 


Otro informe revelador publicado por The New York Times, el 28 de diciembre de 2013, afirmaba que ni Al Qaeda, ni ninguna otra organización terrorista internacional dirigió ni planificó el ataque de Bengasi. Su artículo titula «Una mezcla mortal en Bengasi». Afirma el rotativo  que "el ataque fue perpetrado por combatientes que se habían beneficiado directamente del apoyo logístico y el extenso poder aéreo de la OTAN durante la rebelión contra el coronel Gadafi... Al contrario de lo que alegan algunos miembros del Congreso, (el ataque) fue alimentado en gran medida por la ira contra un vídeo producido en EE.UU. que denigraba al islam".


El atentado tuvo lugar en plena campaña para las elecciones presidenciales de noviembre de 2012, Barack Obama flameando su intachable lucha contra al Qaeda, exhibiendo su éxito en la localización y muerte de Osama Bin Laden. El ataque al consulado de Bengasi (septiembre) causó gran polémica política, los republicanos culparon al Gobierno de intentar ocultar, por razones electorales, la naturaleza terrorista del suceso. Hillary Clinton, Secretaria de Estado, tuvo que comparecer ante el Congreso por esos sucesos.



Sin embargo, medios como Fox Niews señalaban que, conforme el Comité Permanente de Inteligencia del Congreso, el artículo del Times es "engañoso", al señalar como autor del ataque a Ahmed Abu Jattala de quien se ha demostrado tener como aliado al jefe de la milicia Ansar Al Sharia, una filial de Al Qaeda, organizaciones de las que no existe distinciones.

En fin, cosas de la política estadounidense:

Al principio la tesis era que el ataque fue un acto espontáneo; luego, las autoridades afirmaron que se trató de un ataque previamente planeado. Las autoridades libias y otras fuentes han expresado que los atacantes, probablemente, se valieron de las protestas contra Estados Unidos como tapadera para el ataque y pudieron haber contado con el apoyo de elementos de los servicios de seguridad, sin aclarar cuáles, Libia era (y sigue siendo) un caos tras la caída de Gadafi.

A continuación demos lectura al siguiente reportaje de un polémico medio antigubernamental estadounidense, AMMO, su autor, Sam Jacobs. Sin duda, la fuente de información de este artículo también provocará polémica al tratarse de las siglas de una empresa de venta de armas y municiones para uso civil en los Estados Unidos que declara ser una organización defensora de las libertades civiles, como la conservación de la Segunda Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos de América, es decir, el derecho de los ciudadanos estadounidense a poseer y portar armas, que forma parte de lo que se denomina "Bill of Rights" o Carta de Derechos estadounidenses. (Sobre ello y sobre AMMO, se ha explicado Aquí . También debe quedar claro que las opiniones políticas de AMMO no son necesariamente compartidas por el editor de este blog. Sus artículos históricos -a pesar de ciertas críticas- suelen ser análisis rigurosos.


***

El ataque de Bengasi: la historia olvidada del ataque de 2012 al consulado de Estados Unidos en Libia

 

Título original en inglés:

The Benghazi Attack: The Forgotten History of the 2012 Attack on the U.S. Consulate in Libya

Sam Jacobs / AMMO


Si dice "11 de septiembre", la mayoría de la gente piensa automáticamente en los ataques contra los edificios del World Trade Center y el Pentágono, el 11 de septiembre de 2001. Lo que probablemente ni siquiera recuerdan sucedió el 11 de septiembre, fueron los ataques al consulado de Estados Unidos en Bengasi, Libia, en 2012.


Una vez que comenzó la Revolución Libia en febrero de 2011, la CIA comenzó a colocar activos en la región, intentando hacer contactos dentro de la región. El embajador J. Christopher Stevens, cuyo nombre e imagen pronto se convertirían en sinónimo de los ataques de Bengasi, fue el primer enlace entre Estados Unidos y los rebeldes. La tarea que tenía ante sí la comunidad de inteligencia estadounidense en ese momento era conseguir armas en el país, sobre todo misiles disparados desde el hombro, tomados del ejército libio.


El este de Libia y Bengasi fueron los principales puntos focales de recopilación de inteligencia en el país. Pero había algo más en juego aquí: la CIA estaba usando el país como base para canalizar armas a las fuerzas anti-Assad en Siria, así como a su supuesta misión diplomática.


Rumores tempranos del desorden en Bengasi

Los problemas comenzaron en abril de 2012. Fue entonces cuando dos ex guardias de seguridad del consulado arrojaron un artefacto explosivo improvisado por encima de la cerca. No se informó de víctimas, pero se arrojó otra bomba contra un convoy apenas cuatro días después. En mayo, la oficina de la Cruz Roja Internacional en Bengasi fue atacada y la filial local de al-Qaeda se atribuyó la responsabilidad. El 6 de agosto, la Cruz Roja suspendió las operaciones en Libia.

Todo esto fue parte de una preocupante escalada de violencia en la región. El embajador británico Dominic Asquith fue víctima de un intento de asesinato el 10 de junio de 2012. Como resultado de esto y de los ataques con cohetes contra convoyes, los británicos retiraron todo su personal consular de Libia a fines de junio de ese año.

El personal militar y consular estadounidense en la escena estaba cada vez más preocupado por la situación y lo comunicaba a los altos mandos a través de canales oficiales. Dos guardias de seguridad en el consulado notaron que un oficial de policía libio (o al menos alguien vestido como tal) tomaba fotografías del edificio, lo que generó alarma. De hecho, los funcionarios consulares habían estado solicitando seguridad adicional desde marzo.

El 6 de junio de 2012, se hizo un gran agujero en la pared de la puerta del consulado. Se estimó que 40 hombres podrían atravesar el agujero en la pared. En julio, el Departamento de Estado informó a los funcionarios sobre el terreno que no se renovaría el contrato de seguridad existente. El 2 de agosto, el embajador Stephens solicitó detalles de seguridad adicionales. El Departamento de Estado respondió eliminando completamente su equipo de seguridad tres días después. Tres días después de esto, su equipo de seguridad había abandonado Libia por completo. El 16 de agosto, el oficial de seguridad regional advirtió a la entonces secretaria de Estado Hillary Clinton que la situación de seguridad en Libia era "terrible".



El día del ataque a Bengasi: comienza el encubrimiento

El ataque del 11 de septiembre de 2012 fueron en realidad dos ataques de dos milicias distintas. El primero fue el ataque a la misión diplomática, el segundo fue un ataque de mortero al anexo de la CIA. Pero los ataques en sí fueron observados de manera efectiva en tiempo real por la Casa Blanca, gracias a los drones de seguridad en la región. A las 5:10 pm ET (hora exacta de la zona horaria del Este), el presidente Barack Obama, el vicepresidente Joe Biden y el secretario de Defensa Leon Panetta estaban viendo imágenes en tiempo real a través de un dron desplegado en el área. 

Media hora después, el Departamento de Estado se negó oficialmente a desplegar el Equipo Extranjero de Apoyo a Emergencias (FEST). FEST existe específicamente para una respuesta rápida a ataques terroristas en todo el mundo y tiene entrenamiento especial con respecto a la defensa de embajadas estadounidenses. En tres horas, un grupo islámico de la región se atribuyó la responsabilidad del ataque. Aproximadamente seis horas después de los primeros disparos, dos ex SEAL de la Marina que constituían las únicas fuerzas de defensa serias del consulado murieron por fuego enemigo. El dron de vigilancia los había estado observando luchar solos durante más de dos horas.

A las 10:30 de esa noche, Hillary Clinton culpó nebulosamente del ataque a “material incendiario en Internet”. La noción de que el ataque fue motivado por el film La Inocencia de los Musulmanes (Innocence of Muslims, en el original) era absurda: el día anterior al ataque, el líder de al-Qaeda en la región pidió venganza por la muerte de su secretario. Tres días después del ataque, el diario personal de Stephens no estaba protegido, junto con toda la otra información confidencial de inteligencia en el complejo.

Durante días, se culpó a la película a pesar de que la Casa Blanca tenía pleno conocimiento de que se trataba de un ataque terrorista. De hecho, el 14 de septiembre, Barack Obama le prometió al padre de uno de los Navy SEAL asesinados que no llevaría ante la justicia a quienes planearon el ataque, sino al hombre que hizo la película.



El 20 de septiembre de 2012, la Casa Blanca gastó $ 70.000 en videos de disculpas por la película. Un día después, diez días después del ataque, Clinton admitió al público lo que sabía desde hacía más de una semana: que se trataba de un ataque terrorista coordinado. Sin embargo, el día 25, el presidente Barack Obama se dirigió a las Naciones Unidas una vez más culpando al video, dando la que quizás sea una de las citas más memorables de su presidencia: "El futuro no debe pertenecer a quienes difaman al Profeta del Islam".

El 27 de septiembre de 2012, Nakoula Basseley Nakoula fue arrestado en Los Ángeles por violaciones de la libertad condicional, todas las cuales estaban relacionadas con su producción de la película y cumplió un año de cárcel. Más tarde fue condenado a muerte en rebeldía por el gobierno egipcio.

Barack Obama no asistió a su sesión informativa diaria de inteligencia durante seis días consecutivos antes de los ataques, sino que hizo campaña para la reelección contra Mitt Romney.

Susan Rice, que entonces actuaba como embajadora de Estados Unidos ante las Naciones Unidas, estuvo presente en no menos de cinco importantes programas de entrevistas de los domingos por la mañana, un proceso conocido como "el Ginsburg completo" (The Full Ginsburg). En estos programas, estaba armada con una serie de puntos de conversación de la CIA que incluyeron la falsa afirmación de que se trataba de protestas espontáneas inspiradas en protestas similares contra la Embajada de Estados Unidos en El Cairo, sin conexión con el terrorismo institucional.


Las apariciones de Rice y los puntos de conversación que se le proporcionaron confirman aún más un patrón general: la administración Obama fue fundamentalmente incapaz de reconocer quién era el verdadero enemigo. Y cuando las cosas salieron mal, la atención no se centró en corregirlas para proteger a los estadounidenses en el futuro, sino en proteger la imagen de la Administración Obama, sobre todo el Presidente y la Secretaria de Estado. Por lo tanto, la culpa pasó de los grupos terroristas islámicos a un video de YouTube.


Las (aparentemente interminables) investigaciones de Bengasi.

Hubo no menos de 10 investigaciones sobre el ataque a Bengasi, ninguna de las cuales encontró evidencia de irregularidades, a pesar de que varias de ellas habían sido dirigidas por republicanos.

Sin embargo, el público estadounidense obtuvo información valiosa de estas audiencias, y no menos importante que Hillary Clinton no valora la vida de los militares estadounidenses. Por ejemplo, la atención de los correos electrónicos eliminados de Hillary Clinton llegó por primera vez al Departamento de Estado y al Congreso de los Estados Unidos gracias a estas investigaciones. De hecho, aproximadamente 30 de los mensajes de correo electrónico que "se llevó el viento" de su servidor privado, casero, estaban relacionados con la falta de respuesta al ataque a Bengasi. Esto es según el propio Departamento de Estado.


Pero aún queda la pregunta: ¿Por qué dejar morir a estos hombres? ¿Y por qué mentir sobre eso durante días después del hecho?


La respuesta radica en dos preocupaciones políticas: primero, la reelección de Barack Obama; segundo, la candidatura prevista de Hillary Clinton.

La fecha del ataque es muy importante: eran las últimas semanas de una campaña electoral presidencial. Y aunque Obama ganó cómodamente (en gran parte debido a la imagen distante y patricia del director de Bain Capital, Mitt Romney), no es más que un político inteligente. Un ataque contra el Consulado de los Estados Unidos en Libia no era algo que quisiera en la conciencia pública durante una temporada electoral, sobre todo si era el resultado de un ataque terrorista de lo que antes había sido una nación estable, que poco a poco entró en el redil de lo que eufemísticamente se llama "la comunidad internacional".

Para Clinton, la situación era aún más grave. De hecho, "se adueñó" de la situación en Libia, ya que la reconstrucción (y en última instancia, la destrucción) del norte de África fue uno de los proyectos emblemáticos de su mandato en el Estado. Es más, ella ciertamente era dueña de la situación de seguridad en el terreno, que probablemente nunca fue segura.

El edificio recibió la designación de "temporal", en gran parte para eludir una serie de regulaciones que se aplican a los edificios permanentes del Departamento de Estado. La solicitud de más seguridad del Embajador Stephens podría haber sido un mal consejo, no porque fuera imposible asegurar la ubicación de ninguna manera a largo plazo y sostenible. El movimiento correcto podría haber sido eliminar por completo al personal estadounidense, pero esto habría ido en contra de la narrativa oficial de que todo iba a las mil maravillas en Libia.


Otros países y organizaciones (como la Cruz Roja) se estaban yendo porque no podían proteger a su gente. El Departamento de Estado de Clinton vio esto como impensable, porque representaría un fracaso y contradeciría la narrativa.


Y aunque los comités liderados por republicanos no encontraron ninguna irregularidad, es importante señalar que también se quejaron de que la administración los bloqueó en todo momento. Es difícil descubrir evidencia de irregularidades cuando hay una campaña institucional para evitar que obtenga alguna evidencia.


Varios denunciantes y otras fuentes muestran que había fuerzas adicionales listas para ir a la región a defender el consulado. Entonces, ¿por qué no se desplegó ninguno de ellos? ¿Por qué se perdieron cuatro vidas estadounidenses debido a la inacción en los niveles más altos del gobierno?


La razón por la que no se desplegó a nadie quizás se deba más a la incompetencia y la mala política que a cualquier tipo de conspiración. Nuestro artículo sobre el 11 de septiembre es instructivo sobre este asunto: a veces el encubrimiento es una conspiración para ocultar la idiotez y el fracaso del evento real. En el caso de Bengasi, si bien hay evidencia que apunta hacia un encubrimiento por motivos políticos, el evento real, como los ataques del 11 de septiembre, parece ser principalmente el resultado de una mala política e incompetencia más que de malicia.

En este caso, la mala política fue el deseo de la administración Obama de evitar incluso la apariencia de “botas en el suelo” y retorcerse las manos por obtener el permiso de Libia (y de otros 12 países) para desplegar asistencia al consulado. Esto fue parte de la filosofía política general de apaciguamiento de los terroristas islámicos que caracterizó a la Administración Obama.



Esto explica las órdenes de retiro que las fuentes oficiales han negado, pero que han sido confirmadas por varios denunciantes y documentos filtrados desde los ataques.

Tanto el presidente como el secretario de Defensa emitieron órdenes de desplegar fuerzas, pero no se desplegó ninguna. Una vez que se confirmó la desaparición del embajador, se celebró una reunión de dos horas en la que los principales hombres de la administración Obama propusieron una serie de elementos de acción, la mayoría relacionados con el video de YouTube (cinco de los diez elementos de acción estaban relacionados con el video) o retorcerse las manos por la falta de permiso del gobierno libio para proteger nuestras propias fuerzas.

Los estadounidenses en el anexo de la CIA fueron finalmente evacuados al aeropuerto por miembros de una milicia compuesta por antiguos leales al régimen de Gadafi, no por las milicias de oposición que estaban nominalmente aliadas con los Estados Unidos. Mientras tanto, las fuerzas estadounidenses reales pasaron mucho tiempo poniéndose y quitándose sus uniformes y equipo táctico porque las instrucciones de Washington cambiaban minuto a minuto.

Fue una parálisis total de la acción sobre el terreno por parte de los altos mandos en DC, porque tenían miedo de que pareciera que se estaban desplegando fuerzas terrestres, tanto desde la perspectiva de la respuesta política en casa como desde la respuesta política en Libia. Como resultado, cuatro estadounidenses murieron y se implementó un encubrimiento masivo para proteger a los responsables de una inacción gravemente negligente.

Después del hecho, se enviaron correos electrónicos, cuyo propósito no era tanto averiguar qué salió mal para evitar que volviera a suceder y asignar responsabilidades, como asegurarse de que todos estuvieran en sintonía con respecto a los puntos de conversación.


El ataque a Bengasi, la muerte de cuatro estadounidenses y el consiguiente encubrimiento son una visión profunda de la realidad que se esconde detrás de muchas de las llamadas "teorías de la conspiración". 


Lo que comenzó como una torpeza burocrática y una torpeza impulsada ideológicamente se convirtió en un encubrimiento y, en cierto sentido, una conspiración después de los hechos. Nada de esto tiene la intención de liberar a Obama-Clinton. De hecho, ninguna de las críticas a Obama-Clinton se vuelve menos aguda cuando se las considera incompetentes y encubridoras.

Sam Jacobs

10 septiembre 2020

¿Dónde estaba Osama bin Laden el 11 de septiembre de 2001?




por Michel Chossudovsky
Global Research


Nota del editor del blog 

Michel Chossudovsky es el autor de la mejor investigación global de 2005 sobre la “Guerra contra el terrorismo” de Estados Unidos, conocido profesor de economía en la Universidad de Ottawa y director del Centro de Investigación sobre la Globalización.

El siguiente artículo fue publicado originalmente hace 14 años, el 9 de septiembre de 2006, en el contexto de la conmemoración del trágico evento de septiembre de 2001. Ha sido reeditado el 10 de septiembre de 2010, 10 septiembre 2015, el 21 de octubre de 2018 y el 5 de septiembre de 2020. El interés por el tema de los atentados a las Torres Gemelas de New York persiste. El análisis del profesor Chossudovsky sigue siendo válido y es una fuente de referencia para los investigadores del presente.

Nota: Los lectores pueden publicar este artículo de forma cruzada con el fin de correr la voz y advertir a la gente sobre los peligros de una guerra más amplia en Oriente Medio. Indique la fuente y la nota de copyright. 

Al dar repaso a este artículo debe tenerse en cuenta la fecha de su publicación -2005 - está redactado en tiempo presente de aquel momento. Todas las fotografías, incluida la portada, son adiciones del editor de este blog.


***


En 2015 el profesor Chossudovsky señalaba:

"El paradero de Osama bin Laden el 10 de septiembre de 2001 fue confirmado por CBS News Report. Osama había sido hospitalizado el 10 de septiembre de 2001, un día antes de los ataques del 11 de septiembre. ¿Cómo diablos pudo haber coordinado los ataques desde su cama de un hospital militar paquistaní fuertemente vigilado ubicado en Rawalpindi?
Tenga en cuenta que el Hospital Militar Combinado de Rawalpindi (bajo la administración del ejército paquistaní) exclusivamente “brinda tratamiento especializado al personal del Ejército y su familia inmediata”. Osama bin Laden debe haber tenido algunas conexiones en el ejército o la inteligencia paquistaníes para ser admitido en el hospital. Según el informe de CBS de Dan Rather, se le proporcionó "tratamiento para una persona muy especial".
Si el informe de CBS de Dan Rather es exacto y Osama había sido admitido en el hospital militar paquistaní el 10 de septiembre de 2001, cortesía del aliado de Estados Unidos, con toda probabilidad estaba todavía en el hospital de Rawalpindi el 11 de septiembre, cuando los ataques ocurrieron. Con toda probabilidad, los funcionarios estadounidenses conocieron su paradero en la mañana del 12 de septiembre, cuando el secretario de Estado Colin Powell inició negociaciones con Pakistán, con miras a arrestar y extraditar a bin Laden.
El informe de CBS es una bomba potencial. Invalida la “leyenda” de Osama bin Laden creada por la inteligencia estadounidense. Arroja dudas sobre la noción de que Osama fue el "cerebro" detrás de los ataques del 11 de septiembre. Apunta al encubrimiento y la complicidad en las más altas esferas de la administración estadounidense.



El presunto asesinato de Osama bin Laden por el presidente Obama (abril de 2011) fue parte de una estratagema de propaganda. Osama fue el presunto arquitecto del 11-S, organizando y coordinando los ataques del 11 de septiembre desde su cama de hospital en la sala de urología del hospital militar de Rawalpindi. La historia oficial fue que se desconocía su paradero el 11 de septiembre al salir del hospital" .
 (Michel Chossudovsky, 10 de septiembre de 2015) 

 ***

"Ir tras bin Laden" ha servido para mantener la leyenda del "terrorista más buscado del mundo", que "persigue a los estadounidenses y a millones de personas en todo el mundo".

Donald Rumsfeld ha afirmado repetidamente que el paradero de Osama bin Laden sigue siendo desconocido: “Es como buscar una aguja en un montón de heno”.

En noviembre de 2001, bombarderos estadounidenses B-52 bombardearon una red de cuevas en las montañas Tora Bora, en el este de Afganistán, donde presuntamente se escondían Osama bin Laden y sus seguidores. Estas cuevas fueron descritas como "la última fortaleza de Osama".

Los “analistas de inteligencia” de la CIA concluyeron posteriormente que Osama había escapado de su cueva en Tora Bora en la primera semana de diciembre de 2001. En enero de 2002, el Pentágono lanzó una búsqueda mundial de Osama y sus principales lugartenientes, más allá de las fronteras de Afganistán. Esta operación, denominada por el secretario de Estado Colin Powell como una “persecución en caliente”, se llevó a cabo con el apoyo de la “comunidad internacional” y los aliados europeos de Estados Unidos. Las autoridades de inteligencia estadounidenses confirmaron al respecto que:




“Mientras que Al Qaeda ha sido destruida de manera significativa,… el hombre más buscado, el propio Bin Laden, sigue un paso por delante de Estados Unidos, con el núcleo de su red terrorista mundial todavía en su lugar. (Global News Wire - Asia Africa Intelligence Wire, InfoProd, 20 de enero de 2002)

Durante los últimos cinco años, el aparato militar y de inteligencia de Estados Unidos (a un costo considerable para los contribuyentes estadounidenses) ha estado “buscando a Osama”. Se estableció una unidad de la CIA con un presupuesto multimillonario, con el mandato de encontrar a Osama. Al parecer, esta unidad se disolvió en 2005. “Los expertos en inteligencia están de acuerdo”, se esconde en una zona remota de Pakistán, pero “no podemos encontrarlo”:

“La mayoría de los analistas de inteligencia están convencidos de que Osama bin Laden está en algún lugar de la frontera entre Afganistán y Pakistán. Últimamente, se ha dicho que probablemente se encuentra en las cercanías del pico Tirich Mir de Hindu Kush de 7700m en el área tribal de Chitral en el noroeste de Pakistán". Hobart Mercury (Australia), 9 de septiembre de 2006)


El presidente Bush ha prometido repetidamente "sacarlo a humo" de su cueva, capturarlo vivo o muerto, si es necesario mediante ataques terrestres o con misiles. Según una declaración reciente del presidente Bush, Osama se esconde en una zona remota de Pakistán que "es extremadamente montañosa y muy inaccesible, ... con altas montañas entre 9.000 y 15.000 pies de altura ...". No podemos atraparlo porque, según el presidente, no hay infraestructura de comunicaciones, lo que nos permitiría ir tras él de manera efectiva. (citado en Balochistan Times, 23 de abril de 2006)

La búsqueda de Osama se ha convertido en un proceso altamente ritualizado que alimenta la cadena de noticias a diario. No solo es parte de la campaña de desinformación mediática, sino que también justifica el arresto arbitrario, la detención y la tortura de numerosos "sospechosos", "combatientes enemigos" y "cómplices", que supuestamente podrían estar al tanto del paradero de Osama. Y esa información es, por supuesto, vital para "la seguridad de los estadounidenses".

La búsqueda de Osama sirve tanto a objetivos militares como políticos. Los demócratas y republicanos compiten en su determinación de eliminar el "terrorismo islámico".

The Path to 9/11, una serie de ABC de cinco horas sobre "la búsqueda de Osama" -que hace su debut los días 10 y 11 de septiembre para conmemorar el quinto aniversario de los ataques- acusa casualmente a Bill Clinton de haber estado "demasiado ocupado con el escándalo de Monica Lewinsky para luchar contra el terrorismo". El mensaje de la película es que los demócratas descuidaron la "guerra contra el terrorismo".




El hecho es que todas las administraciones, desde Jimmy Carter, han apoyado y financiado la red de "terror islámico", creada durante la administración Carter al comienzo de la guerra afgano-soviéticaAl Qaeda es un instrumento de inteligencia de Estados Unidos: un activo de inteligencia patrocinado por Estados Unidos.

¿Dónde estaba Osama el 11 de septiembre? 

Hay pruebas de que la administración Bush conoce el paradero de Osama

El 10 de septiembre de 2001, el "Enemigo número uno" estaba en un hospital militar paquistaní en Rawalpindi, cortesía del indefectible aliado de Estados Unidos, Pakistán, según lo confirma un informe de Dan Rather, CBS News

Podría haber sido arrestado con poca antelación, lo que nos habría "ahorrado muchos problemas", pero entonces no hubiéramos tenido una Leyenda Osama, que ha alimentado la cadena de noticias, así como los discursos de George W en el transcurso de los últimos cinco años.

Según Dan Rather, CBS, Bin Laden fue hospitalizado en Rawalpindi. un día antes de los ataques del 11 de septiembre, el 10 de septiembre de 2001. 

video


 
11-9 Bin Laden en el Hospital Rawalpindi, 
10 de septiembre

"Pakistán. La Inteligencia Militar de Pakistán (ISI) dijo a CBS que bin Laden había recibido tratamiento de diálisis en Rawalpindi, en el cuartel general del Ejército de Pakistán".

Transcripción del video 

DAN RATHER, PRESENTADOR DE CBS: Mientras Estados Unidos y sus aliados en la guerra contra el terrorismo presionan en la búsqueda de Osama bin Laden, CBS News tiene información exclusiva esta noche sobre dónde estaba bin Laden y qué estaba haciendo en las últimas horas antes de que sus seguidores atacaran Estados Unidos el 11 de septiembre.
Este es el resultado de los informes de investigación rigurosos de un equipo de periodistas de noticias de CBS y de uno de los mejores corresponsales extranjeros en el negocio, Barry Petersen de CBS. Aquí está su informe.
(COMIENZA EL VIDEOTAPE) BARRY PETERSEN, CORRESPONSAL DE CBS (voz en off): Todos recuerdan lo que sucedió el 11 de septiembre. Aquí está la historia de lo que pudo haber sucedido la noche anterior. Es una historia tan retorcida como la caza de Osama bin Laden.
Se ha dicho a CBS News que la noche antes del ataque terrorista del 11 de septiembre, Osama bin Laden estaba en Pakistán. Estaba recibiendo tratamiento médico con el apoyo de los mismos militares que días después prometieron su respaldo a Estados Unidos, guerra contra el terrorismo en Afganistán.
Fuentes de inteligencia de Pakistán le dijeron a CBS News que bin Laden fue trasladado a este hospital militar en Rawalpindi para un tratamiento de diálisis renal. Esa noche, dice este trabajador médico que quería que se protegiera su identidad, sacaron a todo el personal regular del departamento de urología y enviaron un equipo secreto para reemplazarlos. Dice que fue un tratamiento para una persona muy especial. El equipo especial obviamente no tramaba nada bueno.
“Los militares lo tenían rodeado”, dice este empleado del hospital que también quería que se ocultara su identidad, “y vi al misterioso paciente ayudado a salir de un automóvil. Desde entonces”, dice, “he visto muchas fotos del hombre. Es el hombre que conocemos como Osama bin Laden. También escuché a dos oficiales del ejército hablando entre ellos. Decían que había que vigilar y cuidar a Osama bin Laden cuidadosamente”. Quienes conocen a Bin Laden dicen que padece numerosas dolencias, problemas de espalda y de estómago. Ahmed Rashid, que ha escrito extensamente sobre los talibanes, dice que el ejército solía estar allí para ayudar antes del 11 de septiembre.
(…)
PETERSEN (en cámara): Los médicos del hospital le dijeron a CBS News que esa noche no había nada especial, pero rechazaron nuestra solicitud de ver los registros. Esta noche, los funcionarios del gobierno negaron que bin Laden hubiera recibido tratamiento médico esa noche.
(voz en off): Pero fue el presidente de Pakistán, Musharraf, quien dijo en público lo que muchos sospechaban, que bin Laden padece una enfermedad renal, y dijo que cree que bin Laden puede estar cerca de la muerte. Su evidencia, viendo este video más reciente, muestra a un bin Laden pálido y demacrado, su mano izquierda nunca se mueve. Los funcionarios de la administración Bush admiten que no saben si Bin Laden está enfermo o incluso muerto.
DONALD RUMSFELD, SECRETARIO DE DEFENSA: Con respecto al tema de la salud de Osama bin Laden, simplemente yo, no tengo ningún conocimiento.
PETERSEN: Estados Unidos no tiene forma de saber quién en el ejército o la inteligencia de Pakistán apoyó a los talibanes o a Osama bin Laden, tal vez hasta la noche anterior al 11 de septiembre, organizando diálisis para mantenerlo con vida. Por tanto, es posible que Estados Unidos no sepa si esas mismas personas podrían ayudarlo de nuevo a alcanzar la libertad.
Barry Petersen, CBS News, Islamabad.
(FIN VIDEOTAPE)
Copyright CBS News 2002
(CBS News, 28 de enero de 2002)


Cabe señalar que el hospital está directamente bajo la jurisdicción de las Fuerzas Armadas de Pakistán, que tiene estrechos vínculos con el Pentágono. Asesores militares estadounidenses con base en Rawalpindi trabajan en estrecha colaboración con las Fuerzas Armadas de Pakistán. Una vez más, no se hizo ningún intento de arrestar al fugitivo más conocido de Estados Unidos, pero quizás Bin Laden estaba sirviendo a otro "mejor propósito". Rumsfeld afirmó en ese momento que no tenía conocimiento sobre la salud de Osama. (CBS News, 28 de enero de 2002)

El informe de CBS es una pieza de información crucial en nuestra comprensión del 11 de septiembre.

CBS refuta la afirmación de la administración de que se desconoce el paradero de Bin Laden. Apunta a una conexión con Pakistán, sugiere un encubrimiento en los niveles más altos de la administración Bush.

Dan Rather y Barry Petersen no logran extraer las implicaciones de su informe de enero de 2002. Sugieren que Estados Unidos fue engañado deliberadamente por funcionarios de inteligencia paquistaníes. No hacen la pregunta:

- ¿Por qué la administración estadounidense afirma que no pueden encontrar a Osama?

Si quieren mantener su informe, la conclusión es obvia. La administración miente. Se conocía el paradero de Osama bin Laden.

Si el informe de CBS es exacto y Osama había sido admitido en el hospital militar paquistaní el 10 de septiembre, cortesía del aliado de Estados Unidos, todavía estaba en el hospital en Rawalpindi el 11 de septiembre, cuando ocurrieron los ataques, o había sido liberado del hospital en las últimas horas antes de los ataques.

En otras palabras, funcionarios estadounidenses conocieron el paradero de Osama en la mañana del 12 de septiembre, cuando el secretario de Estado Colin Powell inició negociaciones con Pakistán, con miras a arrestar y extraditar a bin Laden. Estas negociaciones, lideradas por el general Mahmoud Ahmad, jefe de la inteligencia militar de Pakistán, en nombre del gobierno del presidente Pervez Musharraf, tuvieron lugar los días 12 y 13 de septiembre en la oficina del subsecretario de Estado Richard Armitage.

Pudo haber sido arrestado con poca antelación al 10 de septiembre de 2001. Pero entonces no hubiéramos tenido el privilegio de años de historias de los medios relacionados con Osama. La administración Bush necesita desesperadamente la ficción de un "enemigo exterior de Estados Unidos".

La conocida y documentada Al Qaeda de Osama bin Laden es una construcción del aparato de inteligencia de Estados Unidos. Su función esencial es darle rostro a la “guerra contra el terrorismo”. La imagen debe ser vívida.


Según la Casa Blanca:

La mayor amenaza para nosotros es esta ideología de extremismo violento, y su mayor defensor público es Osama bin Laden. Bin Laden sigue siendo el objetivo número uno, en términos de nuestros esfuerzos, pero no es el único objetivo". (Reciente declaración de la asistente de seguridad nacional de la Casa Blanca, Frances Townsend, 5 de septiembre de 2006).

La doctrina de la seguridad nacional se basa en la ficción de los terroristas islámicos, liderados por Osama, que son retratados como una "amenaza para el mundo civilizado". En palabras del presidente Bush: 

“Bin Laden y sus aliados terroristas han dejado sus intenciones tan claras como Lenin y Hitler antes que ellos. La pregunta es ¿escucharemos? ¿Prestaremos atención a lo que dicen estos hombres malvados? Estamos a la ofensiva. No descansaremos. No nos retiraremos. Y no nos retiraremos de la lucha hasta que esta amenaza a la civilización haya sido eliminada". (citado por CNN, 5 de septiembre de 2006)

La "persecución" de Osama en las escarpadas zonas montañosas de Pakistán debe continuar, porque sin Osama, mencionado hasta la saciedad en los informes de noticias y declaraciones oficiales, la frágil legitimidad de la administración Bush se derrumba como una baraja de cartas.

Además, la búsqueda de Osama protege a los verdaderos artífices de los ataques del 11-9. Si bien no hay evidencia de que Al Qaeda estuviera detrás de los ataques del 11-9, como lo revelan numerosos estudios y documentos, existe una creciente evidencia de complicidad y encubrimiento en los más altos niveles del aparato estatal, militar y de inteligencia.

El arresto continuado de presuntos cómplices y sospechosos del 11-9 no tiene nada que ver con la "seguridad nacional". Crea la ilusión de que árabes y musulmanes están detrás de los complots terroristas, al tiempo que desvía la realización de una investigación criminal real sobre los ataques del 11-9. Y de lo que se trata es de la criminalización de las altas esferas del Estado.



Trabajador del hospital: "Vi a Osama"

La noticia tal como la publicó CBS News ya no está disponible en la red. Constaba en el siguiente enlace:   

28 de enero de 2002

Cita:
“Los militares lo tenían rodeado. He visto muchas fotos del hombre. Es el hombre que conocemos como Osama bin Laden”. Empleado del hospital.
(CBS) Todos recuerdan lo que sucedió el 11 de septiembre y el informe del corresponsal de CBS News, Barry Petersen, aquí está la historia de lo que pudo haber sucedido la noche anterior.
En una historia tan retorcida como la búsqueda de Osama bin Laden, CBS Evening News ha dicho que la noche antes del ataque terrorista del 11 de septiembre, Osama bin Laden estaba en Pakistán. Estaba recibiendo tratamiento médico con el apoyo de los mismos militares que días después se comprometieron a respaldar la guerra de Estados Unidos contra el terrorismo en Afganistán.
Fuentes de inteligencia de Pakistán le dijeron a CBS News que bin Laden fue trasladado a un hospital militar en Rawalpindi para recibir tratamiento de diálisis renal.
"Esa noche", dijo un trabajador médico que quería que se protegiera su identidad, "sacaron a todo el personal regular del departamento de urología y enviaron un equipo secreto para reemplazarlos". Dijo que era un tratamiento para una persona muy especial y que "el equipo especial obviamente no tramaba nada bueno".
“Los militares lo tenían rodeado”, dijo un empleado del hospital que también quería que se ocultara su identidad, “y vi al misterioso paciente ayudado a salir de un automóvil. Desde entonces", dijo, “he visto muchas fotos del hombre. Es el hombre que conocemos como Osama bin Laden. También escuché a dos oficiales del ejército hablando entre ellos. Decían que había que vigilar y cuidar a Osama bin Laden cuidadosamente”.
Quienes conocen a Bin Laden dicen que padece numerosas dolencias: problemas de espalda y de estómago.
Ahmed Rashid, que ha escrito extensamente sobre los talibanes, dijo que el ejército solía estar allí para ayudar antes del 11 de septiembre.
"Hubo informes de que la inteligencia de Pakistán había ayudado a los talibanes a comprar máquinas de diálisis y el rumor era que eran buscados por Osama bin Laden", dijo Rashid.
Los médicos del hospital le dijeron a CBS News que no había nada especial en esa noche, pero rechazaron nuestra solicitud de ver los registros. Los funcionarios del gobierno contactados el lunes por la noche negaron que bin Laden hubiera recibido tratamiento médico esa noche.
Un funcionario estadounidense, que habló bajo condición de anonimato, dijo el martes que Estados Unidos no ha visto nada que corrobore el informe.
Fue el presidente de Pakistán, Pervez Musharraf, quien dijo en público lo que muchos sospechaban: que bin Laden sufre de una enfermedad renal, y dijo que cree que bin Laden puede estar cerca de la muerte.
Su evidencia: ver el video más reciente, que muestra a un bin Laden pálido y demacrado, sin mover la mano izquierda. Los funcionarios de la administración Bush admiten que no saben si Bin Laden está enfermo o incluso muerto.
“Con respecto al tema de la salud de Osama bin Laden, simplemente… no tengo ningún conocimiento”, dijo el secretario de Defensa Donald Rumsfeld.
Estados Unidos no tiene forma de saber quién en el ejército o la inteligencia de Pakistán apoyó a los talibanes o a Osama bin Lade, tal vez hasta la noche anterior al 11 de septiembre organizando diálisis para mantenerlo con vida. Por lo tanto, es posible que Estados Unidos no sepa si esas mismas personas podrían ayudarlo nuevamente, tal vez a la libertad.
 Copyright CBS News 2002



La fuente original de este artículo es  Global Research
Copyright © Profesor Michel Chossudovsky , Global Research 2020

21 febrero 2020

ARGELIA: la historia no tan secreta del colonialismo francés (2)




Neocolonialismo francés, "Argelia Libre", los "años de sangre", la nueva dictadura, la amenaza islamista.


Ir a la primera parte



Introducción por el redactor del blog.

Para quienes se interesan por la historia del colonialismo europeo en África, sin duda, Argelia tiene un significado especial. Durante el periodo de independencia, precisamente Argelia experimentó uno de los procesos más violentos en el continente, el grado de represión llegó a límites insospechados. Francia se negó a concederles independencia, los EEUU y la OTAN se alinearon con París, temían por el advenimiento de un régimen de corte comunista. Pero tras la proclamación de independencia en 1962, nada cambió, Francia siguió manejando los hilos del destino del país magrebí a través de los testaferros de la política, la clase militar y usando una de las armas favoritas de la OTAN, la violencia islamista.

Argelia se "liberó" en 1962, pero en la práctica nunca han experimentado una verdadera democracia, mucho menos libertad, otras fuerzas coaccionadas con la Metrópolis francesa formaron una nueva casta de poder, una dictadura (a veces civil,  a veces militar) que ha sembrado lo mismo de la etapa independentista, un "baño de sangre", pero esta vez con la irrupción en el escenario de grupos yihadistas.

Y eso sucedió no solo en Argelia, la mayor parte del Sahel (norte y centro de África) sigue siendo llamado la "Francáfrica", donde antes y ahora se mantiene -con las excepcionalidades de la época- el colonialismo imperial francés. Francia nunca ha dejado de manejar el destino de la región, es la "autoridad" a la que se consulta en caso de disputas en la zona. Aquí entra en juego un aliado valioso para los intereses de París, el yihadismo, el terrorismo islámico garantiza que Francia despliegue miles de efectivos militares en la región para "contener" a los radicales. Sensacionalistas notas de prensa, por ejemplo: "Francia arma un muro de contención al terrorismo islámico del norte de África" (Infobae, 9 feb. 2020) coadyuban al objetivo único: controlar económica, política y militarmente el Sahel por encontrarse bajo "amenaza del ISIS y otras fuerzas yihadistas". Como un acto de "bondad", el gobierno francés (Macron) "asume un incómodo liderazgo en sus ex colonias". El pretexto del gobierno galo es evitar la expansión del yihadismo en el Sahel; defender sus antiguas colonias de ultramar y la frontera sur de Europa; velar por su seguridad interna porque en el Sahel "está el origen de algunos de los terroristas que atentaron en Francia en los últimos años". Son más de cinco mil los militares desplegados en la zona, como centro de operaciones está Mali. Qué tan cierto son esas afirmaciones del estado francés que la prensa atlantista hace eco?. Lo comprenderemos a continuación. 

En una notable ENTREVISTA el historiador y periodista francés Lounis Aggoun (nacido en Argelia), autor del libro "La Colonie française en Algérie. 200 ans d’inavouable" (Argelia, colonia francesa. 200 años de algo inconfesable; editorial Demi Lune, 2010), denuncia "las nefastas implicaciones de personalidades mediáticas y políticas francesas en los asuntos argelinos, su apoyo a las facciones que boicotearon el proceso democrático en Argelia, con todas las violencias y sufrimientos que ha generado". Aggoun es coautor, junto a Jean-Baptiste Rivoire de Françalgérie, del libro "Crimes et mensonges d’États, La Découverte" (2004) que relata los pormenores de la guerra sucia en Argelia. 

Bien cabe recordar a nuestros lectores, las ponencias y entrevistas que publicamos en este blog sobre las investigaciones de Daniele Ganser, el paralelismo es el mismo; mejor dicho, la Guerra Secreta de Francia en Argelia era parte de la estrategia de la tensión, de la lucha de los ejércitos secretos de la OTAN contra un enemigo invisible -el comunismo-. Era la época de la "Guerra Fría" y la caza de brujas estaba en pleno auge.

Silvia Cattori, de quien también hemos publicado algunos de sus trabajos, entrevistó a Lounis Aggoun. He intentado realizar un compendio, preciso y sustancial de aquella larga entrevista realizada en 2010, ya que el material es amplio respecto a esa dura etapa histórica para lograr la independencia de Argelia y la posterior "guerra" contra el yihadismo.  

La entrevista original, conforme su formato, fue presentada en dos partes tituladas: "Argelia, los años de sangre y las complicidades de Francia"; y, "Argelia, los años de sangre y el papel de los agentes de influencia". Evidentemente el francés fue el idioma de las publicaciones, la entrevista fue traducida al castellano en octubre de 2010 por Beatriz Morales Bastos. También es necesario señalar que prestigiosas redes alternativas de noticias acogieron este esclarecedor documento: Rebelión, Red Voltaire, Global Research, Webislam, entre otras. 

Entonces, el lector se preguntará para qué reeditarla nuevamente? La respuesta es sencilla, ha transcurrido una década de la aparición del libro de Aggoun, sin que hayamos tenido la suerte de tenerla en castellano; y, sobre todo, porque Francia (y la UE) decidieron volver al ataque para "reconquistar" sus ex colonias africanas, tal como lo analizamos en "La Unión Europea, África y el neocolonialismo". 

En realidad,  la imposición colonial bajo la denominación común de "neocolonialismo" nunca ha dejado de estar vigente en África. El último proceso electoral en Argelia lo demuestra, Francia se inmiscuyó tratando de evitar que Abdel Mayid Tebbún sea electo presidente de Argelia en diciembre 2019 (tal como dejamos sentado en el artículo anterior). 

Respecto a la entrevista, tomamos las notas de presentación de Red Voltaire (2010) que resume esta entrevista: 

La independencia no permitió a Argelia salir de la violencia, lejos de eso. No se devolvió el poder al pueblo, sino que un grupo inicialmente elegido por Francia para proteger sus intereses lo acaparó. Para mantenerse, este grupo no dudó en manipular a unos islamistas y en sumir al país en un nuevo ciclo de violencia. En una documentada obra, «Argelia, colonia francesa. 200 años de algo inconfesable», Lounis Aggoun denuncia un sistema elaborado por unos argelinos con el apoyo de Francia y después de Estados Unidos en detrimento de todo un pueblo (Argelia, los años de sangre y las complicidades de Francia)

Los crímenes cometidos por el régimen militar que gobierna Argelia han sido tapados bajo la etiqueta de lucha contra el terrorismo, crímenes que han sido blanqueados o ignorados en la prensa internacional por los agentes de influencia. En el corazón de este dispositivo podemos distinguir quiénes son esos marionetistas (Jacques Attali, Bernard-Henry Lévy, etc.) y sus espadones mayordomos menos escrupulosos (Yasmina Khadra, Daniel Leconte, Xavier Raufer, Mohamed Sifaoui etc.). (Argelia, los años de sangre y el papel de los agentes de influencia)

T. Andino



Entrevista con Lounis Aggoun
por Silvia  Cattori

"Argelia, los años de sangre y las complicidades de Francia"

Lounis Aggoun y su libro

➤  Sivia Cattori: "Argelia, colonia francesa. 200 años de algo inconfesable" es impresionante. 600 páginas densas y cautivantes que se basan en una amplia documentación y que hablan con empatía de un pueblo maltratado, al que se ha puesto de rodilllas. Se comprende que es el relato de un hombre herido por el sufrimiento de su pueblo y decidido a enfrentarse a esta realidad brutal, a la realidad. ¿Es así como lo vive usted?

Lounis Aggoun: No quiero mezclar mis escritos con el desbordante raudal de contrasentidos y controversias en los que consisten las obras sobre Argelia. ¿Cómo no sentirse herido cuando se es testigo permanente del espectáculo de su pueblo martirizado? ¿Cómo no sentirse indignado después de ver al tirano investirse de virtud y presentarse como el garante de la libertad, de ver al violador, al ladrón, al canalla, en suma, todo lo que hace el Estado argelino, venir cotidianamente a asestarnos lecciones de moral? En el drama argelino no hay término medio. Por una parte está el territorio de los colonos (los nuevos, se entiende) y por otro el de los colonizados, que viven una realidad espantosa. ¿Podemos dedicarnos simplemente a nuestras obligaciones una vez que se ha tomado conciencia de esto? Por más que lo intento no lo logro.

➤ Silvia Cattori : Usted afirma en el libro que la historia reciente de Argelia, de sus relaciones con Francia, es muestra de una permanente mentira. Al querer preservar a cualquier precio sus intereses estratégicos en Argelia, ¿verdaderamente obró Francia de manera que después de 1962 Argelia no pudiera acceder a la plena posesión de su soberanía? ¿Para Francia, Argelia valía más que otras ex-colonias?

Lounis Aggoun : Las cosas no se presentan de una manera tan maniquea. Dicho esto, es conocida la obra falsamente liberadora del general de Gaulle en África. ¿Cómo creer que haya concebido en Argelia el proyecto contrario al que era el suyo en el resto del continente? Esto no quiere decir que les deseara el mal a los argelinos, lejos de eso. Pero entre su proyecto de una Argelia independiente pero en manos de un poder garante de los intereses franceses (sus propias palabras dan testimonio de ello) y la concretización de ello (una abominable dictadura que exacerbó todas las ignominias de la ex-colonia) hay un margen y un río de sangre. Los argelinos son responsables de los abusos del gobierno tras el alto el fuego del 19 de marzo de 1962 (sean cuales sean las influencias externas, que son reales). Pero la mentira original (que difunden los mismos que pretenden militar por la verdad y la historia) consiste, medio siglo después, en negar que en el punto de partida está la voluntad por parte del poder francés de infiltrarse en la administración argelina. Después es trivial afirmar que el aprendiz de brujo perdió el control de su diabólica criatura.

Los creadores de opinión podrán seguir pretendiendo (no me hago ilusiones) que Francia no tienen nada que ver en el desastre argelino tras la independencia y que quienes afirman lo contrario no son sino unos excitados inmaduros; los hechos son abrumadores y prevalecerá la demostración.

➤ Silvia Cattori : ¿ La afirmación de que la Independencia vino seguida «de una primera década de eliminación de las elites y de infiltración» deja en mal lugar la visión romántica que vigente durante las décadas de 1960 y 1970 de una Argelia socialista triunfante, admirable, completamente comprometida con los movimientos de liberación, dotada de brillantes diplomáticos, avalada por una destacable política exterior? ¿Era una visión completamente equivocada? ¿Puede explicitarlo?

Lounis Aggoun : En la escena internacional y la realidad que se imponía al pueblo argelino hay una diferencia como de la noche al día. Y como en toda ilusión, la desilusión es tanto más dolorosa cuanto más hermoso es el sueño. Por lo que se refiere a los brillantes diplomáticos (y no se trata de decir que no los hubo), sólo sirvieron de apoyo a unos políticos que estarían implicados en crímenes contra la humanidad si la justicia internacional pudiera estudiar la cuestión. Por lo demás, la respuesta a su pregunta es simple: se puede medir fácilmente la calidad de esta administración con el hecho de que uno de sus miembros más eminentes, Abdelaziz Buteflika, se convirtió en presidente en 1999, casi cuarenta años después de abonar el terreno para la dictadura argelina y que en este mismo momento prosigue su obra devastadora. Siempre hay que desconfiar de las historias románticas. La vocación de la elite es no sumirse en ellas. Ahora bien, observadores y comentaristas de todo tipo siguen propalando las sandeces que justifican el mantenimiento en el poder del que pretende ser la oposición.

➤ Silvia Cattori : Sin duda usted tiene razones que le permiten asociar a Ahmed Ben Bella con Boumédiène y Bouteflika. Ben Bella, invitado a la tribuna principal y muy aplaudido, como pude constatar en el Foro Social Europeo (FSE) en Florencia, Italia, en noviembre de 2002, sigue siendo muy apreciado. ¿Qué tiene en común con ellos?

Lounis Aggoun : Ben Bella es el hombre que confiscó a los argelinos la libertad. A ese título, asume la mayor responsabilidad en la desgracia de su pueblo. No recuerdo haber oído de su boca un inicio de autocrítica desde que fue destituido, al contrario, cada vez que interviene es para agobiar a los mejores cuadros políticos de la revolución y para justificar la suerte que les ha sido reservada (con frecuencia sus asesinatos). Son muchos en la esfera de influencia comunista quienes tras haber sido engañados apoyando a Stalin (antes de resituarse en la Resistencia) después de 1956 votaron a favor de otorgar poderes especiales al ejército (para actuar en Argelia, de la misma manera apoyarán otra guerra sucia en 1992 pretendiendo querer salvar a los argelinos de sí mismos y tomando el relevo de una política completamente genocida, llamada sin complejos "erradicación"), creyeron rehacerse una virginidad apoyando al poder totalitario que se instalaba en Argelia. Convirtieron este apoyo en la obra positiva de sus vidas. Por mucho que ahora se les ponga en evidencia, prefieren mirar a otra parte.

Su pregunta merece ser ampliada. Cuando se descubren los horrores del actual poder, en comparación los crímenes del anterior parecen veniales (los 200.000 muertos de la década de 1990 son un crimen de masas imborrable, pero las vías destructivas en funcionamiento en aquel momento tendrán a largo plazo las más graves consecuencias). A fin de cuentas, viendo la década de 1990, considerada en perspectiva la de 1980 con Chadli parece bastante suave. Y si se tienen en cuenta los horrores de la década de 1980 de Chadli, el reino de Bumedian parece ser muestra de la edad de oro de la independencia argelina. Por lo tanto, conociendo las abominaciones del régimen de Bumedian, la era de Ben Bella (en la que, sin embargo, se fundó la dictadura) parece ser muestra de una época de ensueño. Además de que el tiempo calma los horrores engendrados por los sucesivos poderes, esto traduce el inexorable descenso a los infiernos de los argelinos



Ex gobernantes argelinos, de izquierda a derecha: Ahmed Ben Bella, el primer presidente de la República Argelina Democrática y Popular tras su independencia en 1962 (al final del gobierno provisional de Ferhat Abbas), el 15 de septiembre de 1963 - depuesto por un golpe de estado el 19 de junio de 1965. Houari Boumédiène, su nombre real es Mohamed Ben Brahim Bou Kharouba, en castellano lo conocemos como Houari Boumedian. Presidente de Argelia entre 1965-1978. Chadli Bendjedid, Presidente entre el 9 de febrero de 1979 y el 11 de enero de 1992. Fue oficial del Ejército francés, desertó para unirse al FNL (Frente Nacional de Liberación), guerra de independencia. Fue Ministro de Defensa de Boumedian entre noviembre de 1978 a febrero de 1979, nombrado Presidente del país a la muerte de Houari Boumedian.


➤ Silvia Cattori : Todos los capítulos de su libro son apasionantes y merecen ser debatidos. En particular me gustaría hablar con usted de estos acontecimientos que usted describe con precisión y que desde 1988 preparan lo peor. Creo que pocas personas saben lo que ocurrió verdaderamente durante estos «años de sangre». Todo esto es extremadamente abrumador. ¿Hasta qué punto el rosto de Argelia ha quedado trastornado para siempre? ¿Cuando se podrá decir que todo esto pertenece al pasado?

Lounis Aggoun : Un pueblo enjaulado, eso es lo que son los argelinos hoy. Para escapar, hombres y mujeres liquidan todos sus bienes para poder comprar un hipotético pasaje a Europa en barcos destartalados que se hunden en alta mar o en barcos en los que corren el riesgo de ser arrojados por la borda por unas tripulaciones que no desean tener problemas con los servicios de inmigración de los países en los que atracan. Si el alma del pueblo argelino se desvive por escapar de la furia, el paisaje en el que evoluciona la población ha sido totalmente destruido.

Los argelinos deseaban la libertad, se les ha sumido en la dictadura. Quisieron imponer la democracia en 1988 y se les sumió en el horror. Hoy sólo conocen enemigos: quienes se pelean a las puertas de su casa para acaparar las riquezas (petróleo, gas, minerales …) que oculta su subsuelo. Hay también quienes venden armas al régimen que los asesina. Quienes querrían salvarles de su supuesta propensión a la barbarie y que experimentan con ellos el arsenal del terror. Quienes les acusan de todas las desgracias del mundo y que en nombre de ello se arrogan el derecho a machacarlos. No olvidemos a los medios de comunicación y a las elites occidentales que desinforman al respecto cuando hablan sobre ellos y que se volatilizan cuando se vuelve imperativo defenderles.

En diez años se descubrirá que las operaciones que se llevan a cabo hoy (por parte de un gobierno al que se recibe con gran pompa en los salones occidentales) son muestra de crímenes contra la humanidad. Y entonces se asistirá no a la condena de estos crímenes sino a la elaboración de nuevos crímenes aún más abominables que impedirán a la opinión pública occidental abordar en detalle los de hoy. Y, por consiguiente, hoy en día, naturalmente, para evitar que se traten los crímenes de la década de 1990, el poder está tratando de corromper a la población en lo que ésta tiene de más íntimo, sus engranajes sociales. Y en las columnas de los medios de comunicación franceses se retrata a este país que le estoy describiendo como El dorado económico, un ejemplo de democracia.

➤ Silvia Cattori : Hoy ha quedado claro que el Grupo Islámico Armado (GIA) era una emanación de los servicios de seguridad argelinos, una «organización tapadera». ¿Estaba claro para usted en la década de 1990?

Lounis Aggoun : Estaba claro para quienes habían escapado de las masacres desde el mismo momento en que enterraban a sus allegados. Pero, ¿qué vale la palabra de un torturado cuando nadie consiente en escucharlo, ni siquiera en entenderlo? Basta con no perder lo que es propio del ser humano, la facultad de razonar, para saber que si ciertos atentados eran, efectivamente, obra de islamistas radicales, los más emblemáticos, los que tuvieron mayor repercusión en Occidente, eran demasiado beneficiosos para el régimen y sólo para él como para no ser sospechosos: era esencial que no se hicieran preguntas sobre la identidad de quienes verdaderamente los habían ordenado. Pero, para qué sirve saber, para qué sirve incluso que todo el mundo lo sepa si las únicas palabras que se oyen en los medios de comunicación franceses hoy, diez o veinte años después de los hechos, repiten la misma cantinela falsa. Quienes hace quince años afirmaban ya que los emires más sanguinarios, por ejemplo, Djamel Zitouni y Ali Touchent, eran agentes del DRS (siglas en francés de Departamento de Información y de Seguridad) son algunos de los grandes responsables de los servicios de seguridad franceses. Es un secreto a voces. Esto no impide a los medios de comunicación hacer como si nadie lo supiera y soltar contrasentidos en todo el periódico.

➤ Silvia Cattori : Quienes están al corriente de estas prácticas secretas que son muestra de la «estrategia de la tensión» que utilizan los Estados a espaldas de sus ciudadanos saben o pueden comprender inmediatamente que todo lo que usted describe y que parece pertenecer a lo inimaginable, por desgracia es muy real, a saber, que un puñado de generales argelinos sumieron deliberadamente a su propio país en el caos con el objetivo de acusar al Frente Islámico de Salvación (FIS) y que la «guerra de erradicación» contra los islamistas tenía unos móviles ocultos. Pero, ¿cómo podría imaginar el gran público, que está desinformado e ignora todo de estas maquivélicas estrategias, que los culpables no son islamistas sino los generales que los manipulan? ¿Sabe el pueblo argelino lo que verdaderamente se trama?

Lounis Aggoun : En primer lugar, para que una gran mentira sea viable debe basarse en una parte de verdad. En Argelia siempre ha habido y hay islamistas radicales. Hay islamistas que desean sumir al país en el terror. Hay islamistas que desearían reeditar las «hazañas» de la generación de 1954 contra el colono interior. Pero, como en toda sociedad, son una ínfima minoría a la que los resortes democráticos existentes habrían podido confinar en esta dimensión marginal. El poder, cuyas detestables intenciones se han confirmado, planificó (se trata de una premeditación y no de algo descontrolado) injertarse en esta minoría, a la que hizo crecer con sus propios efectivos, para empujar a los islamistas no a la moderación sino al radicalismo. A título de ejemplo, el " majliss echoura " del FIS, su instancia dirigente, pasó a estar en un momento dado bajo el control absoluto del DRS; algunos de sus dirigentes son hoy ministros de Buteflika o diputados y ofrecen el país al saqueo internacional. De todos los dirigentes de primera fila sólo Ali Benhadj era sin lugar a dudas un hombre sincero.

¿Cómo escapar a esta desinformación? Los argelinos lo saben y no se dejan engañar. Evidentemente, no hablo de los argelinos que frecuentan los periodistas u hombres de negocios franceses en los bares de Alleti o Aurassi y para los que la vida es bella. Hablo de la Argelia profunda, de la Argelia de tercera fila. Por lo que se refiere a los europeos que desean librarse de la ceguera saben que hay que leer y escuchar. Yo añadiría que «los franceses de la Francia profunda» padecen hoy los mismos ataques por parte del Estado francés y son víctimas al mismo título que los argelinos. Por ello, decir la verdad, toda la verdad, cuando se la conoce y siempre que se presente la ocasión es una operación de higiene pública que supera el marco de Argelia. 

Pero hay que examinar su pregunta con más perspectiva. En una manipulación no haya que confundir manipulador y manipulado(s), lo mismo que hay que distinguir al desinformador de las personas a las que engaña. No hay que caer en este defecto argelino que consiste en acusar a la víctima de ser víctima. No creo que al pueblo le guste que le mientan. La mayoría de los «guardianes de las líneas editoriales» que me han llamado para escribir se han apresurado a ponerme salvaguardas. Me han reprochado decir demasiado, describir una verdad demasiado cruda. En definitiva, me piden maquillar la verdad para, según creen ellos, no asustar al lector. ¿Acaso ignoran que la menor brecha en una verdad la envenena y mata?


Logos de El Grupo Islámico Armado (GIA) y del Frente Islámico de Salvación (FIS). El GIA se formó tras el golpe militar de 1992 e internamiento de miles de funcionarios del FIS, luego que ganara las elecciones parlamentarias en diciembre de 1991. El GIA fue dirigido por diferentes emires que iban siendo arrestados o asesinados uno tras otro. El GIA perseguía desestabilizar al gobierno y su lema era: "sin acuerdo, sin tregua, sin diálogo". El grupo creó la inseguridad general mediante secuestros, asesinatos y bombas contra  fuerzas de seguridad y civiles. Hizo presencia fuera de Argelia (Francia, Bélgica, Gran Bretaña, Italia, Estados Unidos). El Frente Islámico de Salvación FIS fue un partido político islamista argelino, con dos líderes principales. Abbassi Madani y Ali Belhadj. En las elecciones de gobierno locales (1990) obtuvo más de la mitad de los votos válidos. Cuando parecía ser el ganador de las elecciones generales en enero de 1992, un golpe militar desmanteló al partido e internaba a miles de sus funcionarios en el Sahara. Algunos líderes del FIS querían establecer un Estado Islámico y eliminar la lengua y la cultura francesa. Por un lado, Madani condenaba la violencia "de donde sea que viniera", partidario de la democracia y respeto de las minorías. Belhadj, por su parte, expresaba: "No hay democracia en el Islam"  y "Si la gente vota en contra de la Ley de Dios ... esto no es otra cosa que blasfemia. El ulama ordenará la muerte de los delincuentes que han sustituido su autoridad por eso". Aclarando que en la actualidad Argelia cuenta con otras organizaciones yihadistas como el al "Qaeda en el Magreb Islámico" (AQMI)


➤ Silvia Cattori : Durante estos años de represión salvaje François Mitterrand estaba en el poder en Francia. No parece que usted haya apreciado las implicaciones de su gobierno en este asunto. ¿Favoreció este gobierno la política de estos generales argelinos que multiplicaban las operaciones sangrientas contra su pueblo? ¿Las consideró realmente "la muralla defensiva contra el islamismo radical del FIS"?

Lounis Aggoun : La coartada de la "muralla defensiva contra el terrorismo" es cómoda. Es una burda artimaña para enmascarar secuestros a gran escala. La responsabilidad de François Mitterrand es monumental. Lo he demostrado. Pero Mitterrand es un hombre y la política es obra colegiada. Presidió gobiernos de izquierda y de derecha: de todos los políticos que le han rodeado no son muchos los que pueden jactarse de haber mostrado un sentido del honor concerniente a las relaciones con Argelia. Si la responsabilidad es compartida, la de François Mitterrand rebasa todos los límites en el sentido de que él tenía el poder de actuar en un sentido noble y sistemáticamente actuó de forma detestable. 

Dicho esto, no hay que minimizar los peligros del islamismo radical. Y muchos de los ex-dirigentes del FIS (aquellos que aspiraban a devolver al pueblo argelino su dignidad) tienen una enorme responsabilidad por haber contribuido, por descuido, a sumir al país en el caos. Pero, veinte años después de los hechos se siguen parapetando en el silencio y se niegan a aportar el testimonio que podría ayudar a los observadores a comprender mejor la historia reciente de su país. En otras palabras, se niegan deliberadamente a ayudar a su pueblo a conocer la verdad que les permitiría librarse de los tiranos que padece. Ejemplo entre otros, es más que evidente que su jefe, Abassi Madani, trabajaba hombro con hombro con el DRS

 Silvia Cattori : El Eliseo no podía ignorar que los atentados que causaban miles de muertos estaban controlados por los servicios secretos argelinos. ¿Qué interés tenía Francia en acabar con el proceso de democratización en Argelia y en utilizar la instrumentalización de la amenaza islamista?

Lounis Aggoun : La respuesta a su pregunta daría para escribir un libro, es el que acabo de publicar. El interés de Francia y de François Mitterrand no es algo a lo que se pueda responder puntualmente por medio de una afirmación o una negación. Es cuestión de dinámicas, de engranajes, de realpolitik, de depredaciones económicas, de chantajes, de prejuicios, de un espíritu de revancha mal consumido, a veces de miedo, etc. Además, no hay que confundir el interés de Francia con el de sus gobernantes. Cada día que pasa se demuestra que son incluso antinómicos.

➤ Silvia Cattori : Por consiguiente, ¿las potencias occidentales permitieron a los generales argelinos abrir las puertas del infierno por no haber aceptado que prosiguiera el proceso democrático en Argelia y haber aprobado la irrupción por la fuerza del acceso al poder del Frente Islámico de Salvación (FIS)?

Lounis Aggoun : Una vez más, las dinámicas y los engranajes en funcionamiento se extienden durante años, durante décadas. Si se hubiera explicado a los dirigentes franceses que la interrupción de la democracia en Argelia en 1991 engendraría la década mórbida que se produjo después, sin lugar a dudas se lo habrían pensado dos veces. Pero el arte de un manipulador es hacer que las decisiones y los actos que pide ratificar o apoyar oculten las consecuencias que se desprenderían de ellos. Una vez que se revelan las consecuencias es demasiado tarde, hay que arreglárselas con la realidad y evitar que las cosas empeoren y, por consiguiente, apoyar a una dictadura a la que basta con presentar como una muralla defensiva contra lo peor.

Desde hace 20 años se pretende que la democracia en Argelia va a llevar a los islamistas al poder. Nada es más falso. Cuando su movilización era más fuerte, es decir, en el momento en que el régimen neutralizó a todas las fuerzas democráticas y ayudó al FIS a estructurarse, la popularidad que gozaban los islamistas no superaba el 30 %. En junio de 1991 unas elecciones legislativas deberían haber llevado al poder a una coalición democrática. Los generales argelinos simularon una guerra civil que duró una noche para acabar con el proceso democrático y eliminar al único gobierno que había actuado en interés del pueblo argelino, el gobierno Hamrouche. En cuanto se interrumpió el proceso democrático (con la aprobación del poder francés), el DRS designó un gobierno que tenía el objetivo de lanzar otro proceso electoral con el fin de que ganara el FIS y justificar el final de la democracia que no merecía el pueblo. Después de seis meses de una manipulación gigantesca el general Larbi Belkheir, artífice de esta operación, anuncia esta victoria cuidadosamente planificada de los islamistas. Sabemos lo que ocurrió después.

➤ Silvia Cattori : Después de la desaparición de Larbi Belkheir y Smaïn Lamari, ¿qué ocurrió con las relaciones entre el régimen de Buteflika y el Eliseo? ¿Y con las actas que se han atribuido a Al-Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI)? ¿Qué se oculta tras este nombre?

Lounis Aggoun : La respuesta a su pregunta se reduce a una frase: el AQMI y el DRS son una misma organización y todo lo demás es literatura. Los sinsabores de Francia con el poder argelino provienen de que sus agentes más fieles (Larbi Belkheir y Smaïn Lamari) murieran respectivamente en 2010 y en 2007. Por lo tanto, Francia se encuentra con un interlocutor que no tiene la misma disposición respecto a ella. El actual amo del régimen, Tufik Mediene, prefiere jugar otras bazas, estadounidense, china, etc. Esta guerra subterránea es lo que en el terreno se traduce en secuestros y en las continuas humillaciones infligidas por el AQMI (el DRS) a Francia. Lo peor es que ni los políticos ni los periodistas, que han practicado permanentemente la mentira, pueden explicar los verdaderos entresijos. Y lo que encontramos en todos los platós de televisión es a los expertos-impostores de siempre, manipuladores para los que la vida de los rehenes tiene un valor ínfimo.


ARRIBA: Logo del DRS (Département du Renseignement et de la Sécurité) Departamento de Inteligencia y Seguridad de Argelia. Su existencia data desde la lucha por la independencia. En 2016 fue disuelto por el presidente Abdelaziz Bouteflika y reemplazado por la Dirección de Servicios de Seguridad. Vendría a ser el equivalente francés de la Dirección General de la ‎Seguridad Externa (DGSE - Direction Générale de la Sécurité Extérieure; o de la Dirección General de Seguridad Interna (DGSI - Direction Générale de la Sécurité Intérieure). El AQMI o Al-Qaeda en el Magreb Islámico es una organización islamista de Argelia (filial de al -Qaeda ) su objetivo es luchar contra el gobierno argelino e instituir un estado islámico. Tuvo su origen como Grupo Salafista de Predicación y Combate (GSPC). Sus actividades se han expandido a países fronterizos con Argelia. ABAJOLarbi Belkheir, Mayor General del ejército y político argelino, colaborador del presidente Chadli Bendjedid del cual fue Jefe del Consejo Superior de Seguridad, Secretario General de la Presidencia y Jefe del Gabinete, entre octubre de 1991 a julio de 1992 fue Ministro del Interior. En 1992 ayudó a liderar el golpe militar que depuso a Chadli Bendjedid, iniciándose la Guerra Civil. En 1999, ayudó a Bouteflika a convertirse en presidente, en octubre de 2000 fue designado Jefe de Gabinete (murió el 28 de enero de 2010); Mayor General Smain Lamari, fue jefe del servicio de inteligencia argelino, del Departamento de Contraespionaje y Seguridad Interna. (Smain Lamari murió en 2007).  Los generales Mohamed Lamari, Khaled Nezzar, Larbi Belkheir, Smain Lamari y "Tufik" Mediene fueron los generales argelinos más influyentes en la política argelina, junto a otros militares han sido llamados la "Mafia de los generales argelinos". 

➤ Silvia Cattori : En muchas ocasiones usted vuelve sobre el papel de Jack Lang, Hubert Védrine, Jean-Louis Bianco, Jacques Attali. ¿Por qué son particularmente censurables estos personajes, tan presentes todavía hoy en los medios de comunicación?

Lounis Aggoun : Algunos de estos hombres son buenos consejeros del poder en la sombra en Argelia, en torno a Larbi Belkheir. Por lo tanto, en diferentes grados son los arquitectos de la obra de este hombre: la destrucción de Argelia y de que se haya devuelto a su pueblo a los tormentos de una colonización peor que la colonización y que no osa decir lo que es…


"Argelia, los años de sangre y el papel de los agentes de influencia".


Al Qaida en el Magreb Islámico (AQMI), es un seudo grupo islámico controlado por el DRS argelino, es decir los servicios de inteligencia de Argelia y que sirve a justificar la guerra al terrorismo y conceder una razón de existir y ejercer plenos poderes al régimen militar argelino.
➤ Silvia Cattori : En 1999 los telespectadores francófonos pudieron ver horrorizados “Bentalha, autopsia de una masacre”; este reportaje mostraba que la noche del 22 al 23 de septiembre de 1997 el ejército argelino mató salvajemente a unos doscientos habitantes del pueblo. Leyendo su libro se comprende que estas revelaciones no lograran entonces desvelar los crímenes de Estado, sobre todo a causa de “la influencia de Bernard-Henri Lévy y de una banda de intelectuales negativos (André Glucksmann, Denis Jeambar, Daniel Leconte, etc.), bien secundados por políticos influyentes”, entre ellos Jack Lang y Hubert Védrine. ¿Puede explicitar cómo se manifestó esta “influencia”?

Lounis Aggoun : En primer lugar, hay que saludar a la redacción de France 2 que tuvo el valor de presentar este documento; en aquel momento estaban Paul Nahon y Bernard Benyamin. No se han atrevido a repetir la experiencia, sobre todo desde que se nombró directora a Arlette Chabot y desde que la cultura de la mentira alcanzó su apogeo.

Por lo que se refiere a Bernard-Henri Lévy (apodado BHL), es conocido su papel habitual en la galaxia mediática y la nefasta influencia que ejerció en 1998 publicando en Le Monde (tras una visita de dos días a Argelia con escolta militar) un texto en el que exoneraba a los generales argelinos de todos sus crímenes, excepto quizá, decía él, el de incompetencia. Bernard-Henri Lévy, este pensador mediocre al que se presenta en todas partes como un intelectual, este ensayista comprometido con los poderosos (en este caso con criminales de masas) logró ocultar un movimiento de opinión naciente en Francia, favorable al pueblo argelino.

Esto ocurría unos meses antes de la masacre de Bentalha en la que, recordémoslo, los militares a los que él exoneraba de toda responsabilidad habían planificado y ejecutado (dirigiendo unos escuadrones de la muerte formados por terroristas “islamistas” que estaban a sueldo de ellos) la masacre indecible de mil personas en unas horas de la noche, en un sector cuidadosamente balizado por el ejército, el cual por toda actuación se limitó a impedir a la población de los pueblos vecinos ayudar a quienes estaban asediados y a cerrar el paso a las víctimas para obligarlas a volver al escenario de la masacre.

El día en que los medios de comunicación admitan esta verdad, que sólo discuten estos “agentes” de la desinformación, aparecerá el verdadero rostro de Bernard-Henri Lévy: el de un cómplice de muchos crímenes de masas, de muchos crímenes contra la humanidad y el encubridor de muchos crímenes que se desprenden de ello. Mientras, se le considera el filósofo contemporáneo con más talento del mundo.

La verdad, las elucubraciones de Bernard-Henri Lévy sólo hacen ilusión en el microcosmos mediático-político francés que contra toda evidencia y de manera deliberada trata de imponer una visión binaria del mundo en la que hay por un lado los buenos demócratas, ellos, el Bien, y por otro los “islamoterroristas” y sus cómplices, es decir, todos aquellos que no toman lo que ellos profesan por dinero en efectivo, el Mal. Y si Bernard-Henri Lévy tiene esta influencia es porque puede contar con sólidos apoyos en los medios.


Bernard-Henri Lévy, magnate y neoconservador francés. Controla con una mano de hierro el contenido ideológico de una gran parte de los medios de comunicación y de la edición en Francia.

En Arte, una cadena de televisión en la que, sin embargo, no faltan expertos, periodistas e historiadores íntegros, Daniel Leconte hace estragos como un déspota y parece tener un poder exorbitante. También es copropietario (con Bernard-Henri Lévy) de una productora, Docs en stock, en la que hace películas muy discutibles desde el punto de vista de la deontología y el rigor. BHL y Daniel Leconte juegan sobre seguro, Arte organizó un programa Thema en el que BHL y Leconte escupieron su hiel en el plató a través de reportajes en los que la imparcialidad era el menor de sus defectos. A continuación el bombardeo mediático hizo su trabajo ya que el dogma que defendía esta maléfica cohorte era el siguiente: ¡los asesinos que actuaron en Argelia eran, de manera evidente, únicamente fanáticos islamistas como afirmaban los generales en el poder! Decretados así inocentes por esencia, los verdaderos criminales, esencialmente agentes del DRS, escuadrones de la muerte, ninjas y milicias, pudieron seguir su obra con total impunidad. Y si había que deplorar algunos deslices, según él eran perfectamente excusables porque tenían como misión pionera cerrar el paso a la “barbarie islamista” que amenazaba a Francia y Occidente.



Bernard- Henri Lévy y Daniel Leconte


Hacer pasar a los generales genocidas por salvadores del mundo, ésta fue la obra en Argelia de Bernard-Henri Lévy, este “Mickey Mouse” del pensamiento intelectual (la comparación es de Emir Kusturica, con ocasión del conflicto de los Balcanes en el que Tartarin-BHL había tenido compromisos similares). Es conocido su compromiso a favor de la política israelí contra el pueblo palestino, su ensañamiento con Irán, con la Venezuela de Chávez y no me detengo más en ello.

El efecto inmediato fue detener de golpe el naciente movimiento de opinión, lo cual no dejó de tener consecuencias para el pueblo argelino que continuó sufriendo asesinatos masivos sin que ninguna persona en el mundo pudiera protestar so pena de ser acusada de apoyar al fanatismo islámico. Concretamente el régimen, que estaba a punto de ser denunciado a escala mundial, salió de ello blanqueado, reforzado y legitimado para proseguir con su acción asesina.

Bernard-Henri Lévy y Daniel Leconte, como ángeles del terror, tienen una enorme responsabilidad en la muerte violenta de decenas de miles de inocentes masacrados después de su intervención, ya que el ejército gozaba de una impunidad adquirida gracias a esta carta blanca.

Si Argelia fuera hoy independiente, estaría capacitada para llevarlos ante los tribunales internacionales por complicidad en crímenes contra la humanidad. En vez de ello, Bernard-Henri Lévy sigue siendo el embajador de la postura francesa en el mundo y Daniel Leconte sigue arrojando en la televisión su veneno sobre los magrebíes y los inmigrantes musulmanes, ya que ve bárbaros en todos los banlieues desfavorecidos que rodean París.



Mohamed Sifaoui, periodista argelino neo-conservador.

➤ Silvia Cattori : ¡Es asombroso todo esto! La “banda” de personalidades a las que usted incrimina en su libro se amplia al hilo de las páginas: Jack Lang, Hubert Védrine, Jean-Louis Bianco, Jacques Attali, Jean-Louis Bruguière, Antoine Sfeir, Daniel Leconte, Franz-Olivier Giesbert, Guillaume Durand, Yves Calvi, Mohamed Sifaoui, Yasmina Khadra. ¿Qué tienen en común estas personas a las que usted agrupa? ¿Tienen la misma responsabiliad en la colaboración con “este simulacro de Estado” argelino, en el curso de estos “años de sangre” y de esta “guerra sucia” que ha causado más de 200.000 muertos? Según usted, ¿qué lugar ocupan precisamente Mohamed Sifaoui y Yasmina Khadra ?

Lounis Aggoun : Mohamed Sifaoui es un hombre dispuesto a “erradicar” a un pueblo si esto puede aportarle un minuto de “gloria” en la televisión. Es una bendición para un medio al que hacía falta un “moro de turno”. Tiene un perfil ideal para profesar el odio al musulmán, el odio al joven de la banlieue que, según la dialéctica de Sifaoui, sueña con aterrorizar a Francia; el odio de los argelinos, que desde su punto de vista son indignos de la democracia y lo único que saben hacer es elegir a terroristas para que los dirijan; el odio de los emigrantes que, según él, no pararán hasta que no hayan islamizado Francia. Si se comporta de este modo no es en absoluto por convicción sino porque en este momento lo que paga es la isalmofobia; profesaría el mismo odio al francés si estuviera en Argelia, el odio al Satán judeo-estadounidense si estuviera en Irán, odio que se preocupa de verter ante sus invitados elegidos, cuidadosamente seleccionados y tan encarnizados como él. Los medios franceses y hombres como Jean-François Kahn o Paul Amar promueven a un Mohamed Sifaoui que, si llegara al poder, los enviaría a la hoguera sin la menor duda.


Mohammed Moulessehoul (alias Yasmina Khadra), oficial argelino encargado de la represión contra los islamistas en la región de Orán (Oeste de Argelia). Se retira repentinamente del ejército argelino. escribe novelas y encarna una falsa oposición al régimen militar en el país.

El caso de Yasmina Khadra (pseudónimo de Mohammed Moulessehoul) pretende ser más sutil. Habiendo aniquilado a la oposición, los generales argelinos necesitaban a alguien que los encarnara en los medios franceses y de ahí la pseudo-retirada del ejército de este hombre para personificar una oposición en un universo en el que está prohibido cualquier desvío de la versión oficial. Un supuesto oponente, cuyo papel es subestimar la amenaza o negarla cuando existe, e inventarla cuando no existe. Un “intelectual” al que le sopla una brigada de redactores del DRS. 

Pero la ambición de Moulessehoul (Khadra) tropieza contra una realidad ineludible: no sabe expresarse, lo que obliga a restringir sus intervenciones en la televisión a las operaciones de promoción de “sus” obras donde un discurso pobre viene a contradecir sistemáticamente la supuesta erudición de los textos que firma. Sifaoui y Khadra son enemigos del pueblo argelino, enemigos de la democracia, aliados del terrorismo internacional, aliados de las estrategias de tensión, en resumen, todo lo que constituye un buen agente del DRS.

➤ Silvia Cattori : Un pasaje de su libro (página 535) también me parece que aclara las manipulaciones que ha rodeado la guerra contra el pueblo de Afganistán y siguen alimentando la propaganda contra Irán, propagada bajo mano por Israel: “Quienes han apoyado deliberadamente un programa que proclama abiertamente la erradicación de una parte de la población, aquéllos que han ofrecido su ayuda a una tiranía a punto de ser desenmascarada y han asegurado el relevo de su propaganda a un régimen mafioso no son simples espectadores sino cómplices. El periodista, el experto mediático y el político pueden bloquear esta máquina y, sin embargo, han contribuido a engrasar sus mecanismos. Se trata del estadio supremo de la complicidad. (…) Esta innoble tarea es la que en 1998 cumplieron fríamente Bernard-Henri Lévy y André Glucksmann, bien secundados por Daniel Leconte y algunos otros líderes de opinión. (…) No contentos con no hacer nada en beneficio de las víctimas, han militado activamente para impedir que se organice la movilización para frenar a los verdugos…”. Este pasaje produce inquietud acerca de las complicidades que contribuyen a asegurar una audiencia a estos personajes maquiavélicos. Con lo que se sabe hoy de su alineamiento con Israel y los neoconservadores ¡se deduce que no han llegado ahí por casualidad, por error! ¿Están vinculados a semejante aparato?

Lounis Aggoun : Me guardo de enunciar cosas sobre las que no sé nada y me esfuerzo por no escribir nada que no sea capaz de defender ante un tribunal. Me contento con dar por cierto lo que sé y esto es ya suficientemente abrumador para esta comunidad de parásitos. Sin embargo, las redes financieras, industriales, mediáticas, intelectuales, etc., están bien documentadas por muchas obras publicadas en los últimos años y los delitos que Bernard-Henri Lévy atribuye al pueblo argelino son lo suficientemente graves para que sea inútil añadir más. Cada una de sus intervenciones ha sido un atentado contra la simple razón, un atentado contra la humanidad.

 Silvia Cattori : “Resulta penoso escuchar a los medios tratar temas concernientes a los argelinos”, escribe usted al final del libro. ¿En qué son especialmente censurables las cadenas de televisión TF1 y France 2, que usted pide que no se vean? ¿Cree que su redacciones sabían que las masacres atribuidas al Frente Islámico de Salvación (FIS) o al Grupo Islámico Armado (GIA) formaban parte de una “estrategia de la tensión” mantenida por las grandes potencias, entre ellas Francia? ¿Siguen solicitando, para sofocar lo “inconfesable”, a Alain Bauer y Xavier Raufer, que según usted pertenecen a una “nueva clase de expertos, de agentes de influencia que han hecho carrera en los servicios”?

Lounis Aggoun : Cuando se ha comprendido que TF1 fabrica mentiras, que su telediario no hace información sino propaganda machacona hay que ser lógico con uno mismo y no contribuir a engordar las audiencias que legitiman sus agresiones a la verdad. Siendo así, TF1 es una empresa privada que no tiene vocación de informar sino de ayudar a su jefe a ganar contratos para llenar el mundo de hormigón y, a fin de cuentas, lo hace bien. El caso de France 2 es mucho más grave porque su ambición declarada es informar y porque tiene una misión de servicio público que le debería prohibir jugar con la verdad. Ahora bien, su redacción hace el tour de force de hacerlo peor que TF1


Christian de Bongain (alias Xavier Raufer), periodista y criminólogo francés. Ha trabajado y rendido servicio a diversas coberturas de la CIA, especialmente a la National Strategy Information Center de Bush padre.

➤ Silvia Cattori : ¿Nos llevó esta “segunda” guerra de Argelia al clima de desconfianza y de rechazo que hoy conocen los árabes musulmanes, sobre todo en Francia? ¿Y al hecho de que ahí donde se encuentren los argelinos tienen razones para estar inquientos? En resumen, ¿todo se desarrolló como querían los estrategas del Estado?

Lounis Aggoun : La estrategia del miedo no es nueva. Los generales argelinos querían conservar el poder, aún a riesgo de “eliminar a dos millones de argelinos”. Y se ha hecho.

➤ Silvia Cattori : En Argelia la verdad es peligrosa para aquellos dirigentes que no tienen la conciencia tranquila, pero, ¿es también el caso de Francia?

Lounis Aggoun : El hecho de que la verdad sea peligrosa no impide que los argelinos la reclamen, poniendo en peligro sus vidas. El valor de las familias de las víctimas del terrorismo y de sus comités de defensa es infinitamente más meritorio que todos los libros que se pueden publicar al abrigo de la represión inmediata. Los medios de comunicación franceses ocultan sistemáticamente los incesantes esfuerzos de los argelinos para recuperar un poco de dignidad y de soberanía de su propia tierra. Por desgracia, una gran parte del drama argelino se vive en Francia. Pero los medios franceses han llegado a tal grado de compromiso que practican la omerta en una medida aún más importante que en Argelia. 

➤ Silvia Cattori : Hay personas que tienen una exigencia de verdad, pero el gran público casi nunca tiene acceso a esas personas, no es a ellas a quienes se suele invitar a expresarse. Usted les hace honor en su libro. Pienso en este importante testimonio de la connivencia franco-argelina: Lucile Schmid. ¿Existe una autoridad que se le oponga?

Lounis Aggoun : Todo el mundo puede constatar a diario, hasta el punto de que resulta caricaturesco, que cada vez que alguien está dispuesto a denigrar al pueblo argelino y a elogiar los méritos del poder militar es acogido entre cumplidos en todos los platós de televisión. Por el contrario, cualquiera que adopte la defensa del pueblo y critique al régimen se le prohibe en seguida. Anne Dissez estaba presente en las oficinas del FIS en diciembre de 1991 y cuando se anunciaron los resultados de las elecciones fue testigo directa de cómo empalideció el entonces dirigente del FIS, Abdelkader Hachani (un intelectual, vinculado a la democracia y al interés de su país, y no menos islamista), que no deseaba en absoluto la victoria. Después el DRS asesinó a Hachani porque no cuadraba bien con la imagen del islamista degollador de bebés que querían presentar los generales... podría citarle una larga lista de periodistas capaces de hablar inteligentemente de Argelia y a los que no se puede acusar de ser fanáticos del Islam. 

La exterminación mediática de todos los intelectuales argelinos del paísaje audiovisual francés ha sustituido al genocidio físico. Para nadie es un secreto que el poder francés, los medios franceses, están bajo la influencia directa de los servicios secretos argelinos. De hecho, en el estado actual de cosas no hay nada que el poder argelino no pueda permitirse en Francia. Puede hacer estallar bombas, asesinar, sembrar el terror y los medios y politicos franceses vendrán en su ayuda para proclamar que está libre de toda sospecha. El poder que ejerce Argel sobre París es exorbitante. Los generales compraron a cualquiera que detentara un poder o una influencia en el año 2003, hermosamente bautizado “año de Argelia en Francia”; por su parte, se fue apartando gradualmente a los refractarios. Durante todo un año se dieron millones a todos aquellos que se declaraban dispuestos a promover al régimen, a “colaborar” con Argelia, como repetía entoces el representante de Bouteflika, Cheb Mami. El escándalo Khalifa y sus 7.000 millones de euros de fondos dilapidados (que no son sino la parte emergente de la espoliación) no es un asunto entre argelinos, es casi un asunto entre franceses; lo único que ha hecho Argelia, como siempre, es poner la pasta.

➤ Silvia Cattori : Me gustaría volver sobre las relaciones entre el régimen de Bouteflika y el Eliseo, y sobre las acciones que se atribuyen a al-Qaeda en el Magreb islámico (AQMI) evocadas durante la anterior entrevista. En efecto, la entrevista provocó muchos correos de los lectores que, para mi sorpresa, parecían convencidos de que los actos atribuidos por los diversos poderes al AQMI están manipulados por el Estado argelino con la complicidad, sobre todo, de los servicios de inteligencia franceses.

Lounis Aggoun : Se lo decía anteriormente, el AQMI, es el DRS. Dése usted cuenta de que en un momento en que el mundo occidental proclama unánimemente que el terrorismo es el azote promordial que hay que combatir, los interesados se conceden como condición previa a sus investigaciones el excluir de la lista de sospechosos al principal culpable. Por más que el DRS firmara sus actos terroristas, los jueces, los políticos y los medios franceses concernidos organizan unas mascaradas para disculparle y para tratar de identificar a un culpable por esencia imposible de confundir porque, por decreto, estaba libre de toda sospecha. Quedan los subalternos, quienes tienen los pies atrapados en la red, aceptan como los perfectos chivos expiatorios para eliminar el problema creándose buena conciencia, mientras que quienes han ordenado estos actos son recibidos fastuosamenbte en el Eliseo para organizar el saqueo de los recursos de Argelia.


Amari Saïfi (alias Abderazak el Para o Abou Haydara), llamado «el Bin Laden del Sahara», líder del GSPC. Este «terrorista islámico» es en realidad un antiguo comandante de la guardia del Ministerio de la Defensa de Argelia y un agente del Departamento de la Inteligencia y la Seguridad Estatal argelina (antigua Seguridad Militar).

AQMI tiene ante sí una buena época. Pero el nombre de esta organización es en sí mismo una obra maestra de la manipulación. En dos palabras, se les margina de la humanidad, sin otra justificación que la de ver estas palabras así unidas, el Islam y todos los pueblos del Magreb, uniéndolos a al-Qaeda y Osama Ben Laden. En una declaración se pretende que al-Qaeda apoya a la organización y la financian países y organizaciones muy ricos, y en la misma frase que necesita secuestrar a europeos para financiarse. En un momento se afirma que está sobreequipada (sin que nunca, nunca jamás, se pongan en peligro los intereses del régimen argelino contra el que se supone que lucha) y en el siguiente que es un ejército de mendigos. Se otorga a la organización el propósito de llevar a cabo una guerra total contra los invasores y los occidentales, y todo el mundo encuentra normal que nunca haya atentado contra sus intereses (y, sobre todo, contra los estadounidenses que pululan por la zona) cuando el desierto, en el que se supone que vive “como pez en el agua”, oculta miles de kilómetros de oleoductos que sería muy fácil hacer estallar.

Se afirma que la organización está decimada y sin transición que el medio millar de sus soldados controla un territorio tan grande como Europa del este, en un terreno que es de los más hostiles del planeta, donde, sin embargo, se concentran las fuerzas armadas de cuatro países que oficialmente las acosan con el apoyo de las fuerzas especiales de Francia, de la OTAN, de Estados Unidos, etc. Se proclama que estos terrorista pueden atacar donde quieran, cuando quieran y cada vez que atacan es con una finalidad turbia aunque tarde o temprano se descubre que sirve a objetivos puramente crapulosos que, en todo caso, en absoluto tienen nada que ver con ningún móvil religioso. Se pretende que estos hombres son irreductibles y regularmente se difunden sus avisos contra tal o cual país que no se conforma a sus exigencias, como por ejemplo, abrogar la ley sobre el burka en Francia. ¿Quiere esto decir que si Francia se plegara a esta exigencia el AQMI aceptaría dejarla saquear los recursos de los países del Sahel?


Combatientes de Al-Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI)


¿Cómo conciliar esto con el propósito incial de al-Qaeda, que es llevar a cabo una guerra total contra los occidentales? Nunca el AQMI (y antes de él el GSPC (Grupo Salafista para la Predicación y el Combate) o siquiera el GIA) ha cometido en 20 años de existencia un acto que haya contribuido a debilitar al régimen y a servir al pueblo. Se puede probar fácilmente que cada una de sus acciones de envergadura ha ocurrido en un momento clave que ha tenido como consecuencia perjudicar al pueblo argelino y reforzar al régimen.

En las abundantes obras sobre el AQMI, ¿quién recuerda que Amara Saïfi, alias Abderazak El-Para, alias “el Bin Laden del Sahara”, vive apaciblemente en el Club de los Pinos de Argel tras haber sido presentado como la persona que llevó a la adhesión del GSPC a al-Qaeda? Todo esto podría ser alucinante, pero “expertos”, “especialistas”, “directores de institutos”, de “centros de investigación”, de “observatorios” se turnan en los platós de televisión para contarnos, sin reirse, una patraña que sólo se mantiene porque la dicen sin que nadie la contradiga, unos individuos que tiene dificultades para ocultar su afiliación a los servicios secretos. Por ello se impone la prohibición de cualquier palabra que se desmarque de la historia oficial.

La lucha antiterrorista a escala mundial es un fracaso evidente. No tiene como consecuencia difundir la democracia ahí donde no existe sino que la ha destruido ahí donde existía. Es exactamente el objetivo de los terroristas. La única respuesta concreta de los poderes occidentales consiste en proponer medidas de fichaje de la población, la multiplicación de los sistemas de vigilancia, de biometría y, por consiguiente, aniquilar todo lo que las democracias tienen de democrático. ¿Y con qué resultado “pragmático”?

A la larga la presencia de franceses en el Sahel corre el riesgo de ser indefendible. Sin embargo, si se aborda la cuestión desde el punto de vista puramente cínico del interés francés, el interés estratégico es vital. Roland Jacquard, Xavier Raufer, Antoine Sfeir, Louis Caprioli, Jean-Louis Bruguière, Mohamed Sifaoui, estos son los enemigos de Francia porque son los cómplices directos del terrorismo internacional ya que su discurso se articula para disculpar a los verdaderos responsables y echarles la culpa de todo a los subalternos.

Entonces, el AQMI es el DRS.  Quienes pretenden lo contrario son peligrosos falsificadores.  Desafío a cualquiera de todos aquellos que detentan estos poderes (medios, policía, justicia, política, investigación de todo tipo) a aportarme el menor elemento que no sea un chisme inverificable, supuestos atentados desbaratados, confidencias de agentes secretos que no aportan el menor esbozo de prueba.

Desafío a todos estos “expertos” juntos a presentar un solo elemento tangible de lo que ellos afirman sobre el AQMI, si no mensajes virturales enviados por terroristas virtuales que sostienen unas tesis grotescas, que se desarrollan según unos escenarios rocambolescos y se enuncian ante periodistas que parece tener por pliego de condiciones solo tragarse tanto más encantados la mentira cuanto mayores sea, no tienen ambición de acabar con el terrorismo, favorecen la diseminacióm y legitiman la instauración de la dictadura en las sociedades occidentales.

A finales de noviembre de 2010 Nicolas Sarkozy participa en una reunión de la Unión por el Mediterráneo. Cuando se vea en la televisión a los jefes de Estado así reunidos podemos estar seguros de tener ante nosotros a algunos de los claros responsables y organizadores del terrorismo internacional y a sus cómplices, así como a los encubridores de sus acciones. Así es como un puñado de depredadores ejercen su férula sobre la casi totalidad de la humanidad, atribuyéndole las fechorías de las que ellos son instigadores y luego imponiéndole aportar la prueba de su inocencia tras haberle quitado todos los medios que le permitían reunirla.

Es el momento de que esto acabe. Se puede hacer no permitiendo más que pase la mentira, poniendo ante la evidencia a los propagandistas, ahí donde se expresan, en un plató de la televisión o en un bar: ellos son los cómplices indiscutibles del terrorismo. Tendrían muchas dificultades para demostrarles a ustedes lo contrario a pesar de los poderes y de los infinitos medios de los que disponen. 

 Silvia Cattori : Los grandes medios ocultaron su anterior libro, que tuvo una amplia acogida. ¿Cree usted que éste tiene posibilidades de ser mejor acogido mediáticamente?

Lounis Aggoun : Cuando se pretende alinear la crónica insostenible de doscientos años de hechos incofesables no se puede esperar ver a los intermediarios de la mentira permanente promover una obra que describe su propio fracaso...   La “guerra sucia” empezó en 1999, salpicó incluso a Francia y continúa hoy a pesar de las apariencias es la consecuencia directa de esta obsesión argelina de François Mitterrand. 

Cuando se publicó Françalgérie, crimes et mensonges d’Etats, simplemente hemos demostrado por A+B que es patente la mano del DRS a propósito de varias cuestiones sobre las que circulan tesis mentirosas. Nunca se ha hecho el menor desmentido de ninguna de las acusaciones muy graves y con el nombre de los culpables que hay en el libro; la historia nos ha dado la razón sobre muchas cuestiones. Con todo, perdura la mentira y la verdad oficial que harán de los argelinos un pueblo de terroristas en potencia y de los generales asesinos los guardianes de la libertad, los parangones de la democracia.

En resumen, cuando la verdad histórica no es una mentira debe ser calibrada para ser “comercializable”. La historia se ha convertido en un fondo de comercio que gestionan con erudición sus propietarios “legítimos”. A cuenta gotas conceden una verdad molesta, a ese ritmo haría falta un siglo de éxitos de ventas para esperar ver emerger finalemente toda la verdad recontruida a base de retazos. Mientras tanto un pueblo se muere. Es consentir un sacrificio demasiado grande para no cometer un crimen de lesa-autoridad mediática.


Jacques Attali, francés, economista y escritor de ensayos políticos, nacido en la ciudad de Orán (Argelia). Fue escriba del ex presidente François Mitterrand, juega un rol central en las relaciones franco-argelinas y el desarrollo del poder militar.

 Silvia Cattori : En conclusión, ¿qué perspectivas tiene Argelia?

Lounis Aggoun : El problema de Argelia no se resolverá mientras Francia esté bajo influencia argelina y viceversa. El problema principal es de orden mediático, vinculado directamente a la información. No es casual que quien ayudó a Larbi Belkheir y a su gobierno negro a apropiarse de Argelia en la década de 1980, el arquitecto de la descomposición del país, quien concibió el liberalismo salvaje y bárbaro (la forma moderna de tiranía) que arruinó a Argelia sea la misma persona a la que Nicolas Sarkozy confia la tarea de hacer la lista de las “reformas” que hay que llevar a cabo en Francia, el arsenal de la expoliación del pueblo por parte de los poderosos: Jacques Attali, un hombre omnipresente en los medios franceses.

He respondido que hacía falta una revolución y que ésta consiste en no caer en la trampa de la violencia (de la que sólo se benefician los poderosos, los dictadores, las fuerzas ocultas, los aprendices de brujo, los traficantes de armas, los depredadores de toda calaña, los manipuladores, los garantes de la mentira oficial y los terroristas), sino simplemente en exigir la verdad. La revolución pude ser tan simple como una postal enviada asiduamente, una vez al mes (a coste de un sello y hasta que se restablezca la equidad) a la redacción de France 2, a David Pujadas, a Arlette Chabot, para recordarles su misión de informar; a un diputado, a un presidente, a todos aquellos que han traicionado para hacerles saber que no se les votará la próxima vez, ¡y mantener la promesa!


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Silvia Cattori
Lounis Aggoun

Traducción del francés para Rebelión:
Beatriz Morales Bastos (15.11.2010)

Enlaces originales:
Rebelión

Parte de las fotografías y notas a pie de foto de la entrevista corresponde a Red Voltaire (2010); otras son adiciones del editor del blog.
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