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05 septiembre 2019

Sudáfrica: Lágrimas de los dioses, o diamantes malditos (2)



Flota holandesa del siglo XVII




Segunda parte

- SUDÁFRICA ENTRA EN LA HISTORIA 
- BREVE SEMBLANZA DEL BOERVOLK

A partir de la unificación de Portugal con España en 1580, Holanda comenzó a atacar también las posesiones portuguesas, infiltrándose poco a poco hacia el Índico y adueñándose de los secretos portugueses de navegación. 

Mientras Portugal dominaba el estrecho de Malaca (actual Singapur), los holandeses pusieron su esfuerzo en dominar el de Sunda (actual Yakarta). En 1602, aquellos sectores del comercio holandés que deseaban llegar a las Islas de las Especias se organizaron entorno a la Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales (VOC por sus siglas originales), imitando a la British East India Company, dos años más antigua pero todavía mucho más cutre en comparación. Buena parte del capital de la Compañía procedía de mercaderes de diamantes judíos. 


El Gobierno holandés dotó a la VOC de poderes extraordinarios: poseer ejércitos, construir fortalezas y firmar tratados con gobiernos extranjeros. En los sultanatos y espacios vírgenes del Sudeste asiático, la corporación empleó brutales tácticas de terrorismo para imponer su poder, hasta el punto de que a menudo los indígenas preferían matar ellos mismos a sus líderes para salvarse de la ira de los holandeses. 

Bajo el liderazgo de hombres como Jan Pieterszoon Coen, los soldados de la VOC se embarcaron en orgías de destrucción y violencia, sabiendo que la desestabilización y la inseguridad crearían una escasez de recursos, lo que a su vez mantendría altos los precios de las mercancías. 


El poderío marítimo de Holanda no estaba tan unido al Estado como a la iniciativa empresarial privada, representada por la Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales (VOC), multinacional talasocrática que mantuvo un collar de perlas que llegaba hasta el Extremo Oriente. Desde Galle (Ceylán, actualmente Sri Lanka) y Batavia (la actual capital de Indonesia), los comerciantes holandeses manejaban un comercio que llegaba al Oeste a los estrechos de Mandeb y Hormuz, y al Este hasta China, Formosa (Taiwán), Japón y las codiciadas Islas de las Especias (las actuales Molucas). Para llegar a Occidente, todas estas mercancías se veían antes canalizadas, como en un embudo, hacia el Cabo de Buena Esperanza. Entre 1602 y 1796, se calcula que la VOC mandó a un millón de europeos a trabajar en el comercio asiático en 4.785 naves y transportando 2,5 millones de toneladas de mercancías, monopolizando casi totalmente el lucrativo comercio de las especias. En comparación, el resto de Europa combinado mandó solo 882.412 personas entre 1500 y 1795. La Compañía Británica de las Indias Orientales, la "pobre" competidora de la holandesa, transportó un quinto del tonelaje sobre 2.690 barcos. La VOC fue manejada con puño de hierro por un consejo de diecisiete hombres de Ámsterdam.

En 1649 hubo una revolución en Inglaterra que sentaría las bases para el futuro imperio de la City de Londres, mal llamado Imperio Británico. El militar y fundamentalista puritano Oliver Cromwell, al frente de una extraña coalición que incluía al Parlamento inglés, a una facción militar, a diversas sectas protestantes, a la burguesía comercial urbana y a un grupo de diez mil matones en Londres, dio un golpe de Estado, decapitó al rey (algo insólito en la Europa del Antiguo Régimen, donde el rey era visto como una figura folklórica, paternal y protectora), se impuso como dictador y proclamó la República de Inglaterra, Irlanda y Escocia, a la que llamó la Commonwealth. Cromwell, que creía firmemente estar guiado por Dios, estuvo financiado por poderosos judíos de Ámsterdam, descendientes de sefarditas expulsados de España y Portugal: el rabino cabalista Manoel Dias Soeiro (mejor conocido por su nombre hebreo Menasseh ben Israel), Antonio Ferdández Carvajal (Moses Carvajal), Abraham Coen Gonsales y otros. Estos círculos financieros de Ámsterdam consiguieron que Cromwell permitiese a los judíos, expulsados en 1290, volver a Inglaterra. Parece claro que el objetivo de la camarilla judía de Ámsterdam era tomar el control del Gobierno y de la economía de Inglaterra, en la que veían un vasto manpower y potencial comercial. Aquí es donde se debería buscar el motivo del crecimiento de Inglaterra a costa de la decadencia de Holanda: en las camarillas financieras que decidieron retirar su capital de Ámsterdam y utilizarlo para apostar por Londres. Muchos de estos judíos fueron responsables de la Leyenda Negra española e incluso inventarían que las perdidas diez tribus de Israel se hallaban en los Andes, con la esperanza de que Inglaterra u Holanda intervendrían para desestabilizar al Imperio Español y obtener una cabeza de puente en el litoral pacífico de América, preferiblemente en Chile o Ecuador. Los judíos de Ámsterdam, esta vez encabezados por Solomon Medina (el primer judío de la historia ordenado caballero en Inglaterra), volverían a colocar a un agente suyo en Londres en 1689: Guillermo III de Orange.


Para establecer el imperio financiero de las autoridades judías en Inglaterra, era necesario derribar antes las tradiciones del Antiguo Régimen mediante una violenta revolución cultural, que tuvo lugar en 1649, recién terminada la Guerra de los Treinta Años. El dictador Oliver Cromwell (izquierda), financiado por Menasseh ben Israel (derecha), era un fundamentalista puritano ―es decir, calvinista de la rama inglesa― que destruyó gran cantidad de patrimonio artístico ("idolatría"), arremetió contra las tradiciones folklóricas del pueblo (paganismo, brujería), persiguió sin piedad a los católicos y llevó el terrorismo de Estado a Irlanda, de donde mandó a muchos habitantes como esclavos a las colonias penales de Barbados y Bermuda. Irlanda le debe a Cromwell la pérdida de un tercio de su población. En contraste, los judíos fueron bien tratados bajo su gobierno y se les permitió reasentarse en Inglaterra. El mandato de Cromwell marca la definitiva ruptura de Inglaterra para con el viejo orden, convirtiéndose en un pragmático y desalmado imperio comercial, ya libre de la influencia geobloqueante que sobre ella ejercía la católica Irlanda. La "vieja Inglaterra" folklórica, rural, de herencia céltica, romana, anglosajona, vikinga, normanda y netamente europea, quedó tocada de muerte. Sobre sus ruinas se alzó la Inglaterra talasocrática, comercial, industrial, burguesa, financiera, atlantista, urbana, conspiradora e imperialista, cuyos tentáculos no tardarían en extenderse por el mundo entero… incluyendo Sudáfrica.

Nota del editor del blog: Una aclaración respecto a las explicaciones de "Europa Soberana" sobre Oliver Cromwell y los judíos.
El sionismo no es un fruto del judaísmo, por mucho tiempo se opuso a esa ideología. El sionismo es un proyecto imperialista nacido de la ideología puritana británica. Cromwell derrocó la monarquía inglesa y proclamó la República (siglo XVII), puso los cimientos para una sociedad igualitaria pretendiendo extender el poderío de su país. Necesitaba a alguien que asumiera ese rol fuera de su patria, aceptando ser la vanguardia del imperialismo británico, para ello quería entablar una alianza con la diáspora judía, permitiendo el retorno de los judíos a Inglaterra (expulsados hacía 400 años); además, anunciaba su intención de crear un Estado judío: Israel. Pero Cromwell murió sin haber logrado que los judíos se unieran a su proyecto, cosa que se efectivizó con el nombramiento de Benjamin Disraeli como primer ministro de la reina Victoria (Conferencia de Berlín 1884). El impulsor del imperialismo británico, Cecil Rhodes, fundador de la De Beers Mining Company (monopolio mundial del comercio de diamantes) y de Rhodesia, encontró en Theodor Herzl el hombre que necesitaba para la efectivización del proyecto imperialista británico de crear un estado judío, por sentado que ello era un secreto en esos tiempos. El mundo debía seguir bajo dominio de la "raza superior" germánica, que no era solo de los alemanes, si no, también británicos, irlandeses, estadounidenses, canadienses, australianos, neozelandeses; y, por supuesto, los sudafricanos. Esta raza tenía que extender su imperio conquistando nuevas tierras con ayuda de los judíos. Theodor Herzl convenció a la diáspora para unirse al proyecto e "invirtió la opinión de su comunidad mediante la manipulación de sus mitos bíblicos. El Estado judío no estaría en una tierra virgen, en Uganda o en Argentina, sino en Palestina y con Jerusalén como capital. De manera que el actual Estado de Israel es al mismo tiempo hijo del imperialismo y del judaísmo". Desde 1948 Israel se acerca a Sudáfrica y Rhodesia que se identifican con el colonialismo de Rhodes. No tiene importancia que los afrikaneers sean partidarios de los nazis. Importa la misma visión del mundo que los sionistas. En 1953 la Asamblea General de la ONU condenó "la alianza entre el racismo sudafricano y el sionismo". Con la llegada de Mandela "fue posible liberarse de ese tipo de ideología y alcanzar la paz civil. Israel es hoy en día el único heredero mundial del imperialismo según la versión de Cecil Rhodes".

En 1652, el holandés Jan van Riebeeck, oficial de la VOC, estableció en el Cabo de Buena Esperanza una terminal de reabastecimiento para barcos comerciales, azotados por la enfermedad y la muerte. Con el tiempo, esta humilde estación llegará a ser Ciudad del Cabo, un núcleo vertebrador comparable a lo que fue Río de Janeiro para Brasil. Van Riebeeck conocía tanto Japón (más exactamente, la isla artificial de Deshima) como Vietnam y organizó hábilmente la incipiente colonia, que en adelante sería administrada, no por la República Neerlandesa, sino directamente por la Compañía, en un modelo político parecido al de algunas colonias inglesas en Norteamérica. La VOC introdujo esclavos de Madagascar y Malasia, construyó una fortaleza, un taller de reparación de barcos y un hospital, y para obtener víveres recurrió a los indígenas hotentotes. A pesar de que la VOC no tenía intenciones de colonizar la zona, en 1657 aceptó a regañadientes el asentamiento de un grupo reducido tras tener problemas a la hora de obtener grano de la población hotentote local. En 1665, la comunidad holandesa (también había alemanes y suecos) todavía era muy reducida: había sólo 82 hombres y 8 mujeres. Parece claro que hubo también judíos en la apartada colonia, ya que poco antes de su constitución, Holanda había recibido una oleada de refugiados judíos que huían de los pogromos acaecidos durante la rebelión de Chmielnicki (o Khmelnytsky), una insurgencia cosaca en la actual Polonia. Muchos de estos judíos llegaron desesperados y aceptaron convertirse al protestantismo para poder conseguir un empleo con la VOC. Sabemos que en 1669 había judíos bautizados en la colonia de El Cabo, como Samuel Jacobson, un pastor, o David Heilbrom, establecido en la estratégica isla de Robben al norte de la colonia. Como los estatutos de la VOC no dejaban que los judíos fuesen empleados de la misma (aunque sí accionistas o directores), estos individuos serán criptojudíos hasta que la llegada de los ingleses en 1805, con sus políticas igualitaristas y su libertad de religión, les permita salir a la luz.


Kasteel de Goede Hoop, la ciudadela de El Cabo, fue construida en el Siglo XVII para asegurar el flujo del comercio holandés entre el Atlántico y el Índico.

Con el paso de los años, el emporio comercial de la Colonia del Cabo creció y necesitó un espacio vital agrario y ganadero para poder subsistir. Con ese objetivo, se liberó de sus contratos a varios trabajadores de la VOC para que pudieran establecer granjas, arraigarse a la tierra y ponerla a producir comida. El objetivo: que la colonia fuese autosuficiente. Estos "burghers (ciudadanos) libres" serían conocidos como bóers ("granjeros" en holandés), comenzaron a ascender por el río Liesbeek y finalmente continuaron alejándose de la costa. Estaban destinados a romper con sus orígenes marítimos y comerciales y abrazar el modo de vida continental y productivo, produciendo una importantísima ruptura en la colonia que señala la clave de la geopolítica: el enfrentamiento entre potencias telurocráticas y potencias talasocráticas.

Para la década de 1670, la VOC empleaba a los hotentotes como mano de obra y fuente de información sobre el terreno, en ocasiones llegando a mezclarse racialmente con ellos. A cambio de grandes cantidades de brandy y tabaco, los hotentotes proporcionarían ganado a los colonos y les enseñarían a moverse y sobrevivir en el nuevo entorno africano, al que los europeos no estaban acostumbrados. Con el tiempo, algunos colonos se adentrarían hacia el interior del territorio, pasando a ser pastores itinerantes (trekboeren) o agricultores y artesanos de frontera (grensboeren). Estos granjeros no podían ya contar con la protección de los soldados de la VOC, por lo que se armaron y en adelante se ocuparon de su propia seguridad, sentando las bases para una sociedad altamente móvil y telúrica (continental). En los primeros comienzos de los bóers, había pocas mujeres blancas y muchos de ellos tomaron esposas hotentotes o esclavas malayas o de Madagascar, engendrando a la casta kleurlinge (coloureds en inglés, o "coloreados"), que en el futuro Apartheid tendrían su propio estatus social. Más despectivamente, a estos mezclados se les llamaría basters: bastardos. Los colonos holandeses, al parecer, no tenían el sentido de la exclusividad racial tan desarrollado como los colonos ingleses de Norteamérica, o bien el clima más suave de Sudáfrica producía una relajación de la conciencia étnica tradicional.


Primera expansión de los holandeses en El Cabo, Siglo XVII.


En 1679, un nuevo gobernante, el comandante Simon van der Stel (que tenía un cuarto de sangre hindú procedente de Goa), incrementó la colonización holandesa, estableciendo nuevos asentamientos, como Stellenbosch, un poblado 50 km al este de Ciudad del Cabo donde la colonia abandonaba definitivamente su carácter comercial, marítimo y esclavista por un estilo continental, autosuficiente, agro-pastoral y productivo. El comandante estimuló la inmigración de Europa, especialmente holandesa, para poblar estos nuevos proyectos.  

En 1688 llegaron más protestantes a la colonia, esta vez hugonotes (rama francesa del calvinismo) que habían huido a raíz de la revocación del Edicto de Nantes por Luis XIV y que pretendían empezar desde cero en una nueva tierra prometida. Las autoridades de la VOC, temiendo que los hugonotes pudiesen actuar como quinta columna de Francia en un futuro, llevaron al cabo una política de asimilación, convirtiendo el holandés en el idioma oficial en iglesias y escuelas y dotando a la población blanca de cierta homogeneidad cultural. Estos franceses serían posteriormente los artífices de los célebres vinos sudafricanos.

Con el tiempo también llegarían escandinavos, irlandeses, escoceses, flamencos, valones, alemanes y frisios. Los mercenarios contratados por la VOC habían sido en un principio alemanes protestantes del Norte, incluyendo veteranos de la Guerra de los Treinta Años, que se agregaron con los demás al leve sustrato portugués presente en la zona desde el Siglo XV. En este conglomerado de europeos étnicos, se acabaría imponiendo el idioma holandés, que acabará adquiriendo sus propias peculiaridades y se denominará afrikaans. Aquellos que lo hablaban y lo consideraban su herencia serán conocidos como afrikáner.

Paralelamente, a principios del Siglo XVIII, los judíos controlaban aproximadamente el 80% de los diamantes de la VOC (en comparación con el 8% del resto de commodities). En 1725, justo cuando el suministro de diamantes de India parecía comenzar a agotarse, se descubrieron nuevos yacimientos en la colonia portuguesa de Brasil, y los holandeses de la WIC (la contrapartida occidental de la VOC) maniobraron para meter ficha en ellos, pero para mediados de siglo, los ingleses se habían hecho con el comercio y el centro diamantero mundial pasó a ser Londres. Amberes retuvo su estatus como factoría de control, tallado, pulido y distribución a todas las cortes europeas, que comenzaron a acoger a un nuevo personaje: el "judío de la corte", encargado, entre otras cosas, de evaluar la calidad de los diamantes. Las familias de "judíos de la corte" abundarían en Europa (familia Isaac en Suecia, familia Oppenheim en Austria, familia Lippold en Hamburgo). 


(Nota del editor del blog: En este particular caso, se aprecia la inclinación ideológica del autor y su intento (y de muchos otros) de culpar a los judíos de todos los males. "Los judíos de la Corte" son de vieja data, vienen de la Edad Media y no furon exclusividad del negocio de los diamantes. Esto tiene una explicación.
En Apuntes sobre el sionismo, se describe dónde y cuándo surgió el mito que los judíos dominan el mundo a través del 'trono de oro". De hecho es una creación de la España Católica, sin intervención de judíos. Recordemos a Adam Smith: “La Riqueza de las Naciones” (1776) cuando el imperio español basaba su riqueza y prosperidad en los caudales de oro y plata explotados en América. Por ello Smith declaró que la verdadera riqueza de las naciones se basaba en el trabajo de la gente.
Hernán Cortés no era ningún judío. Tampoco lo eran sus soldados y los reyes que enviaron esas hordas de bandidos tampoco eran judíos, presumían ser muy “católicos”. El Imperio Español se convirtió en el imperio más poderoso de su época, no por el trabajo de su gente sino por las enormes cantidades de oro y plata extraidas de América. Ahí está el origen que la riqueza de una nación se basa exclusivamente en sus posesiones de oro/plata. Lo de ahora, solo en la teoría, es consecuencia directa del "revisionismo" histórico ordenado por el dictador español Francisco Franco bajo cuya férrea mano la prioridad consistió en exculpar a los Reyes Católicos de todos sus crímenes justificándoles absolutamente todo.
Debemos señalar a los califas musulmanes y a los reyes cristianos, tanto de oriente como de occidente, como responsables del surgimiento de una importante banca judía en el corazón del mundo islámico y de la cristiandad. La iglesia católica y los alfaquíes prohibían la usura (en su real concepto), que era útil a sus intereses de Estado. Entonces, ¿por qué no recurrir al judío que ya tenía una “licencia de Dios” al respecto? En el mundo islámico, delegar las prácticas usurarias a los judíos fue habitual durante siglos, con el agravante hipócrita de que uno no se “mancha las manos con la usura”. Precisamente por estas actitudes hipócritas, muchos judíos fueron prácticamente obligados a fungir como prestamistas o como contabilizadores de préstamos al no permitírseles laborar en oficios y profesiones desligados de actividad bancaria alguna, a los judíos se les tenía prohibido la práctica de numerosos oficios, eran considerados ciudadanos de segunda. Y, debemos acotar que, por esas mismas razones hipócritas, los judíos servían en las Cortes de los Monarcas Cristianos en la Edad Media, los conocidos Hofjuden, “Judíos de la Corte”, bajo protección de las familias reales y aristocráticas, eran quienes administraban las finanzas de los reinos y de la clase pudiente, en vista que el préstamo de dinero estaba prohibido por la iglesia y los judíos gozaban de esa "licencia celestial". (Deuteronomio, 23:20).
Hoy en día la usura no solo es permitida sino practicada por la Iglesia Católica (el costo que se ha tenido que pagar por esto ha sido una secuela de muy terrenales escándalos financieros como el del Banco Ambrosiano). La historia de la banca es amplia, y no perderemos tiempo aquí en detalles que se pueden encontrar en muchas referencias. El primer banco moderno fue fundado en Génova, Italia, con el Renacimiento italiano en marcha, en el año 1406, y su nombre era 'Banco di San Giorgio', a este primer banco no puede atribuírsele una patente de exclusividad judía, ya que en su funcionamiento colaboraron prominentes familias genovesas no-judías, incluyendo la casa de los Grimaldi (actuales soberanos del principado de Mónaco, no-judíos). Alguien recuerda o, al menos ha escuchado, alguna vez en su vida, sobre la Nobleza Negra Veneciana y su poderosa influencia aun en el presente?.
En la actualidad se emplea los poderes del Estado para alcanzar objetivos geopolíticos, desarrollándose una red secreta de intereses financieros privados vinculados entre sí y unidos por la vieja oligarquía aristocrática de la Europa Occidental. En muchos sentidos sigue el modelo de la Compañía anglo-holandesa de las Indias Orientales del siglo XVII, tiene tantos nombres como los que describe el autor del artículo. El corazón es el centro financiero del viejo Imperio Británico, la City de Londres. Por ejemplo, Soros o los Rothschild son de aquellos que en la Edad Media se les denominaría "Hofjuden", “judíos de la Corte”, que gozan de la protección de las familias reales y aristocráticas y, aunque muchos se resisten a aceptarlo, 
dependen de (y hasta son criados) de la familia real británica. Solos no podrían dominar a la "raza blanca" dominante. 



En 1707 el censo de El Cabo arrojaba el número de 1.779 burghers. En 1750, ya ascendían a 5.500. Según Sudáfrica se iba llenando de holandeses a lo largo del Siglo XVIII, también comenzaron a llegar las señales de la nueva ideología iluminista-liberal: para 1772 ya se había establecido en El Cabo la primera logia masónica. Entretanto, el empuje de los bóers hacia el interior se había expandido enormemente. Primeramente se habían dirigido hacia el Norte, hasta que la tierra se tornó árida y desértica. Después la expansión siguió a través del Gran Karoo (zona semi-desértica) hacia el Este. Cien años tras el establecimiento del primer asentamiento holandés, los bóers ya comenzaban a aventurarse en expediciones dispersas más allá del río Orange, a unos 800 km de El Cabo. Entonces el empuje se detuvo: al Norte, había desierto, en el centro los bosquimanos comenzaban a oponer resistencia y en el Sureste encontraron un nuevo enemigo con una mentalidad mucho más guerrera que los pueblos khoisán: los xhosa, una etnia de origen bantú. El Gran Río Fish se convirtió en la frontera entre el mundo bóer y el mundo xhosa, aunque debido a su escaso caudal en Invierno, eran frecuentes las razzias en ambas direcciones, especialmente para robar ganado. Los bóers se vieron lo bastante libres como para establecer un par de repúblicas: Swellendam y Graaff Reinet.


A partir de 1779, los colonos europeos comenzarían a entrar en conflicto al Este con los xhosa, una etnia bantú. De 1779 a 1879, se lucharán numerosas guerras, conocidas como las Guerras Xhosa, las Guerras Kaffir o las Guerras de la Frontera del Cabo. Para finales del Siglo XVIII, los bóers, un pueblo insignificantemente pequeño, habían ocupado un territorio más grande que Francia. Desde El Cabo había miedo a perder el control de estos colonos y la VOC intentó implantar magistrados en las dos repúblicas, pero causaron una revuelta bóer y la Compañía tuvo que desistir.

En 1795 la colonia ya tenía más de 15.000 bóers y su estado era preocupante, ya que la VOC estaba casi en la bancarrota debido a sus numerosas deudas, y los xhosa eran difíciles de contener en el Este. Ese mismo año, la colonia fue ocupada por los casacas rojas de la Corona inglesa para evitar que la Francia revolucionaria, que había ocupado Holanda, se apropiase de la estratégica colonia. El tiempo daría la razón a los ingleses, ya que Napoleón se interesaría demasiado por Egipto, y la vertical de Suez-Cabo siempre fue de gran interés para Inglaterra, que emergería de las Guerras Napoleónicas como la principal influencia en ambos extremos del continente africano y la potencia marítima hegemónica del mundo. El fin más que obvio de Londres era controlar todas las bisagras entre el "Océano Occidental" y el "Océano Oriental", recreando la antigua división marítima vigente antes del descubrimiento del Cabo. Y es que los ingleses tenían miedo de que Francia o alguna otra potencia rival, pudiese rodear por mar el continente africano para causarles problemas en la Joya de la Corona: India, donde la presencia francesa, holandesa y portuguesa no era despreciable.


Desde la llegada holandesa hasta el dominio inglés. Inmigración europea, tráfico de esclavos, migraciones internas de tribus nativas y guerras xhosa. Fuente del mapa: Nieves López Izquierdo, Mapping the World, 2010. cartografareilpresente.org

La ocupación británica no fue aceptada de buen grado por las repúblicas bóers independientes, que se alzaron en armas contra los ingleses ―sin éxito, debido a la falta de una logística organizada y a la presión de los bantúes. Sin embargo, aquí reverdeció el antagonismo entre los bóers continentales-autosuficientes del interior y las autoridades imperialistas marítimas-comerciales de la costa. Esta distinción entre potencias continentales (telurocracias) y potencias marítimas (talasocracias) es la clave de la geopolítica, pues ambos modelos de poder territorial y organización de los espacios y de las sociedades son como los polos negativo y positivo de un circuito eléctrico: los extremos que proporcionan la tensión necesaria para el desarrollo del "Gran Juego" estratégico. Las telurocracias "productivas" tienden a conceder importancia a la relación entre el hombre y la tierra (la teoría alemana del Blut und Boden), mientras que la talasocracias "especulativas" tienden a conceder importancia al dinero y a las mercancías. Aunque los bóers descendían de grandes navegantes, se habían convertido definitivamente al estilo de vida continental. Este antagonismo entre bóers del interior e ingleses de la costa acabará dando lugar a dos terribles conflictos armados el siglo siguiente.

Entretanto, el año 1800, había ya 40.000 colonos europeos, de los cuales una minoría eran bóers. En la Convención de Londres de 1814, Holanda cedería formalmente la Colonia del Cabo (Cape Colony) a Inglaterra. La derrota de Napoleón había cambiado muchas cosas: Gran Bretaña quedaba consagrada como reina indiscutible de los mares y su único verdadero rival, el Imperio Español, sería desmantelado en cuestión de décadas por las intrigas inglesas, que tenían en la Masonería una fabulosa herramienta de subversión. Holanda se había convertido en un satélite inglés y la finanza internacional había sido tomada por la familia Rothschild en una audaz maniobra especulativa tras la Batalla de Waterloo (nota del editor: Sobre se punto de la batalla de Waterloo es un viejo mito que persiste en la actualidad)

Nathan Rothschild se había hecho dueño de la economía británica, poseía lazos privilegiados con familiares suyos en Frankfurt, Viena, Nápoles y París, numerosos agentes en otros países (incluyendo en España) y no tardaría en extender su poder también por Sudáfrica.


Nathan M. Rothschild. Tras haberse adueñado de la economía británica en 1815, los Rothschild de Londres llegarán a ser la más importante dinastía financiera del mundo. Sus descendientes tendrán mucho que decir sobre Sudáfrica, como veremos.

En 1815, la población bóer llegaba ya a 27.000 y empezaron a sucederse acontecimientos que incrementaron el malestar de los bóers. Para empezar, los funcionarios británicos eran celosos propagadores de la Ilustración que parecían ver a los hotentotes como el arquetipo del "buen salvaje" de Rousseau, y comenzaron a importar docenas de misioneros anglicanos cada año, dedicados a evangelizar y educar a los indígenas para integrarlos en la sociedad europea y equipararlos a los afrikáner al más puro estilo progre. Desde el principio se hizo claro que estos misioneros habían llegado a Sudáfrica cumpliendo una agenda impuesta desde arriba. En todas las disputas judiciales que tenían lugar entre el amo bóer y el sirviente hotentote, las autoridades británicas se ponían invariablemente del lado del sirviente, con los misioneros (quienes, igual que los masones, tenían al rey de Inglaterra como máxima autoridad) apoyando enérgicamente a los hotentotes. Más aun, cuando un bóer era llamado a juicio para responder ante una alegación de abuso por parte de su criado, significaba que debía abandonar a su familia durante semanas enteras, dejándola indefensa y a merced de ataques. Asimismo, el Imperio Británico, sabiendo que no podía confiar en los afrikáner, comenzó a reclutar hotentotes para imponer sus leyes en la colonia.

Uno de los resultados de esta política fue la matanza de Slagtersnek ese mismo año, cuando una patrulla de soldados coloreados (pandoere) mandados por un teniente blanco, asesinó a Frederik Bezuidenhout, un grenboere (bóer agricultor) que vivía en la frontera más alejada, dura y aislada de la colonia. Johannes, el hermano del asesinado, juró liberar al país de los tiranos, y junto con sesenta hombres más, se alzó en armas contra las autoridades en un intento de vengar la muerte de Frederick. La insurrección acabó rodeada por las autoridades imperiales, Johannes murió en una escaramuza y cinco de sus compañeros fueron condenados a muerte. Otros 34 insurgentes, entre los cuales había veteranos de las Guerras Xhosa, serían castigados de otros modos, incluyendo obligados a presenciar la ejecución de sus compañeros. La pena debía ser llevada al cabo en el mismo lugar donde los granjeros habían pactado la rebelión, pero en el momento de ser ahorcados, cuatro de las sogas se rompieron. En vez de conmutarles la pena, como era lo normal en esos casos, se volvió a ahorcarlos, esta vez con éxito. Los bóers de la frontera interpretaron la rotura de las sogas como una protesta de Dios ante las ejecuciones, y en adelante celebrarían el 9 de Mayo, aniversario del acontecimiento.


Monumento a la matanza de Slagtersnek.


El Imperio Británico, inmerso en una nueva oleada de liberalismo, siguió apretándoles las tuercas a los bóers. Una nueva oleada migratoria reflejaría el nuevo estado de cosas en 1820, con la llegada a Port Elisabeth de cinco mil colonos ingleses, incluyendo judíos. La intención de las autoridades era mandar a estos uitlanders (foráneos, extranjeros) hacia el Este del país, hacia lo que hoy es Mozambique, para que contuvieran la agresiva expansión de los pueblos bantúes. Así se fundó Albany, un islote de habla inglesa en un mar de habla afrikaans. En 1822 el inglés fue declarado único idioma válido para el gobierno y los tribunales, y seis años después se prohibió el holandés en las iglesias y la administración. Además, por primera vez, se declaró la libertad de culto y los judíos pudieron "salir del armario" practicando su religión en público y rompiendo aun más la homogeneidad cultural. Los bóers también veían que la protección de los soldados británicos no era suficiente para contener los ataques y robos de ganado por parte de los xhosa en torno al río Kei, y que tendrían que poder ocuparse ellos mismos de su propia seguridad.

Londres comenzó a introducir derechos para la población indígena y en 1833 colmó la paciencia del resto de europeos étnicos cuando abolió la esclavitud -la logia de Ciudad del Cabo no perdía tiempo- Todos los esclavos debían ser emancipados; el Imperio Británico pagaba una indemnización a los amos, pero era muy reducida y, para más INRI, había que viajar a Londres para cobrarla. Muchos esclavos libertos no tenían otro modo de ganarse la vida y recurrieron al hurto. A esto se añadieron varios conflictos fronterizos con los xhosa en el Este en 1834 y el aumento del precio de la tierra, así como una sequía. Incluso la mismísima Iglesia Holandesa Reformada empezó a ser vista como un intento de retomar el control por parte de la antigua oligarquía comercial de El Cabo, y empezaron a surgir nuevas opciones religiosas, como los doppers, un pequeño y estricto grupo de puritanos caracterizados por su austeridad en la vestimenta, en el habla y en el culto religioso y que, aunque pocos en número, tenían una gran cultura y llegarían a ejercer una influencia desproporcionada en tiempos futuros. Hay que dejar claro que Londres no prohibía la esclavitud por humanitarismo, sino por pragmatismo: su industria crecientemente compleja precisaba de mercados extranjeros con mayor poder adquisitivo y le interesaba que los negros fuesen capaces de ganar un salario, consumir, pedir un crédito y endeudarse.

En general, los bóers veían la Ilustración como una "revolución" contra su Dios y su forma de vida. Muchos afrikáner, especialmente los bóers, habían desarrollado una cultura aristocrática, dominante y cuasi-feudal, consideraban que la equiparación de kaffires y blancos violaba la ley de Dios y decidieron huir de las imposiciones de Londres igual que sus antepasados habían huido de las imposiciones del Vaticano siglos atrás. El calvinismo tenía esa vena de independencia, libertad, rebelión e identidad de grupo, según la cual, si no te gusta la república que te gobierna, te marchas con tu gente y fundas tu propia república. En 1835, los bóers fueron consecuentes con sus ideas y comenzarían a emigrar, posiblemente lamentando dejar en manos de los ingleses una vasta tierra que habían conquistado ellos. La historia de esta gran emigración (el "Gran Trek") la veremos en la tercera parte de este artículo.


BREVE SEMBLANZA DEL BOERVOLK
Sin presión, no hay diamantes.
(Thomas Carlyle).

Nota del editor del blog: En este punto, el autor de "Europa Soberana" hace uso de otro estudio, no sin antes dejar sentado su siempre admiración por la superioridad racial blanca, expresa que hay que prestar atención al tipo humano que protagoniza la historia, rechaza la "historiografía moderna, fuertemente influenciada por la historiografía marxista, ya que esta última no cree que la voluntad humana sea el motor de la Historia si no una conjugación azarosa de procesos materiales, especialmente económicos". Basado en el trabajo de Thomas Carly plantea el carácter y el perfil psicológico del gran protagonista de esta era: el granjero afrikáner, a su decir, el diamante más valioso de Sudáfrica. Naturalmente no desaprovecha para elogiar a un grupo étnico que pretende mantenerse puro racialmente. Hay partes del texto que nos recuerda a la propaganda nazi para exaltar las "virtudes" de la "raza aria" y pretende justificar el moderno apartheid (olvidándose que no fueron solo los bóers holandeses si no que los ingleses consolidaron el sistema). De todas formas conservamos el texto (Los símbolos de interrogación (?) son míos, y se intercalan donde la explicación se aleja del real contexto histórico haciendo uso de la típica propaganda supremacista).

La palabra boer es la versión holandesa del bauer (campesino) alemán. El bóer era, ante todo, un tipo duro. Sus antepasados ya llevaban dos siglos viéndoselas con las tribus africanas cuando los Estados europeos comenzaron a abrirse paso en el continente en el Siglo XIX. De estirpe principalmente germánica y céltica, sano, bien alimentado, acostumbrado a vivir en la intemperie, gran cazador, excelente carnicero y con un enorme conocimiento del terreno, sus habilidades de rastreo, orientación y supervivencia en muchos casos las había aprendido de las tribus bosquimanas indígenas, del mismo modo que los colonos norteamericanos las aprenderían de los indios nativos. Debido a su dieta principalmente cárnica, los bóers eran descritos (por ejemplo, por los ingleses) como un pueblo de gente a menudo alta y grande. Utilizaban sombreros de ala ancha para protegerse del Sol y de la lluvia, usaban cráneos de buey como banquetas y en poco más de un par de generaciones, sus antepasados se habían hecho resistentes a las enfermedades africanas. El bóer formaba parte de una vanguardia de colonización y civilización en un continente salvaje y primario, una tierra donde aun se mataba con la lanza, la flecha y el cuchillo, donde ni las mujeres ni los niños podían esperar piedad y donde la diplomacia y la intriga estaban fuera de lugar, muy lejos de la civilizada Europa. El bóer era también desde el principio un gran jinete, un buen tirador y un excelente combatiente (especialmente guerrillero), y a los 13 ó 14 años ya se le consideraba lo bastante hombre como para irse de "comando" con sus padres y hermanos mayores.




Las mujeres bóer eran de armas tomar en un sentido totalmente literal, ya que agarraron el fusil y el cuchillo no pocas veces. Sabían dónde encontrar agua, cómo preparar un animal para ser cocinado, conocían las plantas comestibles de su entorno y desde pequeñas se ocupaban de cuidar a sus hermanos menores. En muchos momentos de desesperación y flaqueza, fueron ellas las que animaron a sus hombres a seguir adelante. Industriosas y sufridas, estas mujeres preferían ser madres a amantes, trabajadoras activas antes que mantenidas pasivas, respetadas antes que deseadas. A los veintipocos años ya formaban su propia familia y a lo largo de sus vidas lloraron amargamente la muerte de muchos padres, hermanos, hijos y esposos asesinados por las tribus bantúes. En más de una ocasión, tuvieron que presenciar la tortura, violación y muerte de sus hijos e hijas a manos de los bantúes antes de sufrir ellas la misma suerte. La suya era una vida de tragedias, sueños quemados y corazones rotos, pero de la unión de estos hombres tan machos y estas mujeres tan hembras nació un pueblo fuerte y curtido, con una voluntad férrea de sobrevivir: la humanidad indoeuropea en su máxima expresión (?).

También deberíamos dar gran importancia al imaginario colectivo del tipo humano protagonista de la historia, en este caso, a la "ideología bóer", ya que al siglo siguiente esta ideología cristalizará en sociedades secretas afrikáner y en el sistema de castas del Apartheid. El bóer era esencialmente un WASP, es decir, blanco, anglosajón (la antigua invasión anglosajona de Gran Bretaña partió de costas holandesas entre otras) y protestante, y esto define en buena medida su mentalidad. Profundamente religioso, el bóer se identificaba con el Antiguo Testamento leído en clave germánica (?); ésa era su mitología: la historia de un pueblo itinerante y pastoral, en busca de una tierra prometida en la que asentarse, negándose a dejarse dominar o asimilar por los pueblos que lo rodeaban, combatiendo a docenas de tribus hostiles, escapando de los imperios opresores y siguiendo el mandato de un Dios al que rezaban y cantaban con devoción ―aunque, como buen protestante, el bóer nunca destacó en arte material, sino que sublimaba su espiritualidad en la música, la oratoria y el trabajo, sabiendo que nada le sería dado gratis y que todo lo que quería lo alcanzaría sólo mediante el esfuerzo. Los bóers no se identificaban con el trasfondo, mucho más pacífico y universalista, del Nuevo Testamento, sino que consideraban que estaban repitiendo la historia del Éxodo; sus enfrentamientos con las tribus indígenas llevaron a algunos a pensar que ellos eran el nuevo "pueblo elegido" y que el hombre blanco era la creación más elevada de Dios, hecha "a imagen y semejanza" del Señor.

A pesar de su fama tosca, rural y simplona, la realidad es que, gracias a la Biblia, los bóers tenían un altísimo índice de alfabetización para la época, su constitución física era mucho más sólida que la del campesino europeo promedio y, como los puritanos en Estados Unidos, estaban familiarizados también con los autores de la antigüedad europea clásica. Aborrecían cualquier forma de gobierno (oficiales de la VOC, autoridades imperiales británicas… incluso la mismísima Iglesia Reformada Neerlandesa) que no emanase de ellos mismos, ya que se veían como un pueblo dominante, despreciaban toda burocracia y su pensamiento político puede ser descrito como verdaderamente democrático y libertario, con una intensa pasión por la independencia, la familia, la autosuficiencia y la soberanía individual. En muchos sentidos, su ideología se aproximaba bastante al anarquismo.

En la sociedad protestante ―especialmente la rígida y militante sociedad calvinista― no existía una figura comparable al católico hidalgo "pobre pero con honra", ni tampoco instituciones de caridad comparables a las del mundo católico, donde se velaba por proteger o subvencionar anti-eugenésicamente a personas que a menudo eran incapaces de condición, con el objetivo de mantener bolsas sociales adictas, estómagos agradecidos, ingenieros sociales y redes de Inteligencia a pie de calle. ¿Cómo iba un hombre a ser amado de Dios si era incapaz de prosperar por sus propios medios, si no era capaz de trabajar en equipo o si era indeseable para sus semejantes? Esta mentalidad protestante tendió a engendrar sub-castas de "basura blanca", individuos que quedaron fuera del orden colectivo, que carecían de la más elemental cultura y que involucionaron a lo largo de generaciones de endogamia. Sin embargo, el resto del cuerpo social estaba libre de controles oficiales, tenía una extraordinaria autosuficiencia económica y una sólida cohesión tribal.

En el Antiguo Régimen, las sociedades católicas eran mucho más liberales socialmente que las protestantes: las fiestas abundaban, el vino corría y el carnaval, heredero de las saturnales y bacanales romanas, permitía la manifestación controlada del caos orgiástico-dionisiaco acumulado a lo largo del año ―que si había algún desliz, una oportuna confesión podía ponerle remedio. En el mismísimo Vaticano, por lo demás, se esculpieron dioses y diosas paganos en diversos grados de desnudez y, para mantener la "paz con Dios", se instauraron órdenes religiosas de frailes y monjas, que encerrados en sus monasterios y conventos, realizaban todos los sacrificios religiosos necesarios para redimir al resto de la sociedad de sus pecados.

La sociedad calvinista, en cambio, había abolido el mundo monacal y del alto clero, pero a cambio impuso una estricta militancia religiosa a todos sus miembros. Todo el mundo debía conocer la Biblia bien, eso de esculpir dioses paganos no estaba en concordancia con la palabra de su Dios, confesarse no valía para borrar una falta, no existía el colorido aire festivo del mundo católico y el carácter social era más bien tirando hacia lo apolíneo y sobrio. En vez de cultivar minorías altamente ascéticas e iluminadas, los calvinistas querían que toda la sociedad adoptase cierto grado de ascetismo para poder hablar con Dios "de tú a tú", sin intermediarios. A diferencia del mundo católico ―que era un orden jerárquico por castas, debido a una gran diversidad étnica y social―, los calvinistas procedían de zonas étnicamente bastante homogéneas y no veían la necesidad de una jerarquía por castas más allá del simple reconocimiento social y la lealtad entre hombres libres.  


Hasta hoy, los bóers han conservado los rasgos idiosincrásicos de un pueblo que se niega a ser exterminado.


En cuanto al modo de vida de este esqueje del árbol europeo, era muy similar al de las primeras sociedades indoeuropeas de la estepa eurasiática, desplazándose en caravanas compuestas de vagones de madera tirados por bueyes y alimentándose de la ganadería, la caza, la pesca y la recolección. Siendo una tribu nómada, la agricultura, propia de sociedades sedentarias, no se encontraba en la base de su sustento, y por tanto su dieta carecía de cereales, azúcares refinados y similares. Una familia bóer típica poseía varias cabezas de ganado, un carro cubierto, una tienda de campaña y varias armas de fuego. Las mujeres iban dentro de los vagones, los niños o criados los conducían y los hombres iban montados a caballo alrededor de la caravana, explorando en busca de amenazas o lugares idóneos para pasar la noche. Este régimen de marcha les permitía hacer 8-15 km en un día. En situaciones de peligro, formaban con los carros un laager (círculo fortificado); los hombres se colocaban en el exterior a modo de barricada, y las mujeres, ancianos y niños en el interior protegido. Estos fortines improvisados podían levantarse con gran rapidez y constituyeron verdaderos castillos móviles. En ocasiones, mandaban hombres a Ciudad del Cabo para comprar pólvora, pieles, marfil, cera de abejas, café, herramientas agrarias o para organizar matrimonios. Perfectamente comparables a los vaqueros norteamericanos, los conquistadores españoles, los gauchos sudamericanos, los bandeirantes portugueses o a los cosacos rusos, los bóers, a diferencia de los cowboys, no han tenido ninguna publicidad, y a diferencia de los cosacos, ya no se encuentran apoyados por ningún Estado. A pesar de ser claves en la apertura, conquista y pacificación de vastos espacios africanos, el mismo Imperio Británico les acabará dando la espalda, abandonándoles a su suerte y apropiándose de sus conquistas.

Estos vanguardistas, equivalentes a los pioneros puritanos en Estados Unidos, son conocidos como voortrekkers, y sentaron las bases de un sentimiento popular que en el Siglo XX acabaría absorbiendo incluso a los "holandeses del Cabo": la identidad del boervolk o pueblo bóer. En la psique colectiva de este pueblo acabaría formándose toda una mitología en la que tenían enorme importancia los traumatizantes encuentros con los indígenas a la hora de justificar el posterior Apartheid ―algo muy similar a lo que pasó tras la invasión indo-aria de India con la implantación del sistema de castas 3300 años antes.

Todavía en pleno Siglo XXI, los afrikáner de origen bóer se encuentran entre los mercenarios más cotizados por las compañías militares privadas, especialmente en África, donde su actuación (por ejemplo, en el Congo) decidió el auge y la caída de regímenes políticos enteros a lo largo de toda la Guerra Fría.

Casco militar holandés, Siglo XVII.


Continuaremos...

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03 enero 2019

La City de Londres, Wall Street y la reconquista de Estados Unidos en la era del capitalismo financiero


El centro financiero de Londres, la City.

por David Quinn


Nota previa del redactor del blog

Una monumental investigación del profesor Carroll Quigley "Tragedy and Hope. A history of the world in our Time". Volúmenes I-VIII (New York. The Macmillan Company. 1966), por su carácter histórico, sigue siendo referente de los estudiosos de la economía y de los conflictos globales. 

Tragedy and Hope, conforme una corta reseña del libro estipula que el período entre 1895-1950 es la transición del mundo dominado por Europa en el siglo XIX al mundo de los tres bloques en el siglo XX. Con claridad, perspectiva e impacto acumulativo, el profesor Quigley examina la naturaleza de esa transición a través de dos guerras mundiales y una depresión económica mundial. Como historiador interpretativo, intenta mostrar cada evento en toda la complejidad de su contexto histórico. El resultado es un trabajo único, notable de varias maneras. Da una imagen del mundo en términos de la influencia de diferentes culturas y perspectivas entre sí; muestra, más completamente que en cualquier trabajo similar, la influencia de la ciencia y la tecnología en la vida humana; y explica, con una claridad sin precedentes, cómo los intrincados patrones financieros y comerciales de Occidente antes de 1914 influyeron en el desarrollo del mundo actual.

Y, aunque la especialidad de este blog no es la economía, no deja de estar relacionada con la geopolítica y los conflictos mundiales. La City de Londres, junto a otros territorios británicos (muchos), continúan siendo paraísos fiscales. Hasta mediados del 2018, en Londres existían alrededor de 41.000 propiedades offshore, que representa un capital aproximado de 38.000 millones de euros, la incógnita es saber qué pasará después del Brexit. Londres se divide en dos: la ciudad de Londres, propiamente dicha, administrada por su Alcalde  (Mayor of London), y la City de Londres, con su propio alcalde (Lord Mayor of London), que en la práctica es el representante y defensor financiero de todo el Reino Unido, con amplia facultad para decidir y apoyar los negocios y cuestiones de las altas finanzas, dentro y fuera de la City. 

Recordemos que una guerra no se gana en el campo de batalla, una guerra solo puede ser ganada con el sustento de un poder económico combinado con la producción industrial, los seres humanos son solo carne de cañón en esa terrible competencia por apoderarse de los mercados desde tiempos anteriores a la época colonial y con mayor razón durante la primera y segunda guerra mundial. Pasando por todos los conflictos del siglo XX y los que se han desatados en estas dos primeras décadas del siglo XXI, no hay un solo conflicto en que los intereses económicos y la explotación de los recursos naturales de las naciones atacadas haya estado presente. 


Una puntualización previa que desmitifica a los Rothschild, es muy necesaria para valorar el artículo que viene a continuación, personas que se juegan la vida investigando sobre el terreno, afirman que personajes como George Soros, la familia Rothschild y otros, son a su vez, una tapadera que permite dominar la economía global, manipulando los mercados, en otras palabras, especulando financieramente.

La mayoría de la gente se limita a creer en una gran conspiración, supuestamente sionista, la literatura al respecto es prolífera, se escribe mucho sobre ese tipo de personajes, pero en realidad no nos dicen gran cosa, casi nada, son las versiones conspiracionistas muy de moda en internet.

Lo que muy pocos conocen es que Soros, los Rothschild, etc, por intermedio de grandes y diferentes corporaciones son apenas la punta visible de una enorme RED SECRETA de INTERESES FINANCIEROS PRIVADOS, controlados por las principales familias ARISTOCRÁTICAS y REALES de EUROPA, centrada en la CASA BRITÁNICA de WINDSOR. Este enfoque ya lo revisamos en los capítulos dedicados a George Soros, "el mago" (ver notas a pie de página). Casi nadie de los teóricos conspiranoicos, en su vida, han escuchado hablar del CLUB DE LAS ISLAS, edificado sobre los restos del Imperio Británico tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, su sede es Londres, precisamente en la City. La existencia de este círculo fue desenmascarado en 1964 tras la aparición de un polémico libro"Treason in America" (Traición en América) de Anton Chaitkin. En muchos sentidos, el Club de las Islas mantenía el modelo de la Compañía anglo-holandesa de las Indias Orientales del siglo XVII. 

No hay referencias públicas del Club de las Islas, No existen listas de socios ni invitados (que es el caso del Club Bilderberg). Solo los implicados saben quiénes son. Los estudiosos creen que controlan unos 10 mil billones de dólares en activos financieros (diez trillones), dominan el suministro mundial de petróleo, oro, diamantes y muchas otras materias primas vitales; esos activos se despliegan en función de una agenda geopolítica.

Los Rothschild, los Soros y otros son de aquellos que en la Edad Media se denominaban Hofjuden, “judíos de la Corte”, que gozaban de la protección de las familias reales y aristocráticas, ya que el préstamo de dinero era prohibido por la iglesia y los judíos gozaban de esa "licencia celestial" para realizar este tipo de transacciones. (Este tema, también, ya lo tratamos en otra ponencia. Apuntes sobre el sionismo, Cuarta Parte, ver las notas a pie de página). 

Los más importantes de tales “judíos que no son judíos” son los Rothschild, impulsores de la carrera de Soros. No se sorprendan que, como miembros del Club de las Islas, son criados de la FAMILIA REAL BRITÁNICA, una relación que proviene de los tiempos en que Hesse-Kassel (estado independiente de la vieja Alemania) vendió a los británicos tropas hessianas para luchar contra George Washington durante la Guerra de Independencia americana.  En el caso de George Soros, su identidad judía solo tiene un valor utilitario para él, en lugar de ser una fuente de valores morales. Soros es una persona cínica, ambiciosa, por eso fue el recluta ideal para la red de inteligencia británica de posguerra.

Soros y los intereses de los Rothschild prefieren mantener sus vínculos a la sombra, esconden muy bien a sus amigos en la City de Londres, en el Ministerio de Asuntos Exteriores británico, los círculos financieros estadounidenses y en Israel.  

En el sector financiero se ha forjado el mito que esta gente son los “genios financieros de las inversiones en solitario" y de los "fondos alternativos" (considerados por las agencias internacionales de policía como la manera más fácil de blanquear dinero ilegal); pero, como en el caso particular de George Soros, éste nunca hace una inversión importante sin disponer antes de información privilegiada confidencial

Desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, la familia Rothschild se ha esforzado mucho por crear un mito público sobre su propia insignificancia. La familia ha gastado sumas significativas en cultivar una imagen como familia de ricos, pero tranquilos, “caballeros”, algunos de los cuales prefieren cultivar exquisitos vinos franceses, mientras otros se dedican a la filantropía; o, implicándose en la creación de Israel. El banco N.M. Rothschild, de Londres, es el centro de varias operaciones de inteligencia, en más de una ocasión se ha descubierto un vínculo con desagradables sujetos del crimen organizado internacional. La familia prefiere mantener tales vinculaciones en secreto y lejos de su oficina central de Londres, a través de sucursales menos conocidas como el Zurich Rothschild Bank AG o el Rothschild Italia de Milán, el banco del socio de Soros, Richard Katz, etc. 

En fin, demos paso a la ponencia principal de esta entrega.



t. andino



***

"Comenzó alrededor de 1850, alcanzó su pico alrededor de 1914, y terminó alrededor de 1932. Las formas típicas de organización económica eran la sociedad de responsabilidad limitada y el holding. Fue un período de gestión financiera o bancaria más que de gestión de propietarios como en el primer período del capitalismo industrial". 

Una imagen habla más que mil palabras. El príncipe Carlos con Evelyn de Rothschild en Londres (26 marzo 2015), la fotografía fue durante una recepción para salvar en Asia a los elefantes en extención. 

La City 

(En inglés, "the City of London" se refiere al condado que abarca el centro histórico y el distrito de negocios central de la ciudad de Londres, y a menudo se le llama simplemente "the City". Para distinguirlo de la ciudad de Londres, utilizamos el término inglés "City". NdeT.) 

En los dos milenios transcurridos desde que los romanos fortificaron el punto de cruce más bajo del río Támesis, la riqueza de la City de Londres ha garantizado que ni la Corona ni el Parlamento pudieran subordinarla. Desde un principio, la City se convirtió en la potencia dominante en la política exterior y las finanzas gubernamentales en Gran Bretaña (originalmente Inglaterra). La plantación del Ulster y las Cartas Reales de la Compañía Levant y la Compañía de las Indias Orientales fueron orquestadas por poderosos financieros de la City. Tradicionalmente, y ante la ira de sucesivas generaciones de fabricantes británicos, la City de Londres prefirió las inversiones internacionales a las inversiones en la industria local. 

El uso de la deuda como arma no fue inventado por los financieros de la City de Londres, sino que perfeccionaron la técnica en los años anteriores a la Era del Capitalismo Financiero.

En el momento en que Europa estaba luchando por detener el avance de Napoleón y se vieron obligados a pedir prestado para financiar sus gastos extras, en la desesperación se dirigieron a la City. A partir de este momento, los financieros de la City habían llevado a los gobernantes de Europa a la esclavitud de la deuda, bajo la gestión financiera y bancaria.

"La derrota de Napoleón en 1815 (el Banco de Inglaterra, la City y los Rothschild jugaron un papel clave financiando a los enemigos del Emperador), la expansión del Imperio y la Revolución Industrial, permitieron a Gran Bretaña establecer su posición como hegemonía internacional con supremacía en la industria, el transporte marítimo y las finanzas....[La City] prefirió las oportunidades más rentables ofrecidas por el financiamiento del comercio y las guerras extranjeras, la concesión de préstamos a los gobiernos y la generación de oportunidades de inversión especulativa. La producción industrial capitalista, como la agricultura antes que ella, dependía en gran medida de fuentes de financiación regionales y locales..." (Lambie, p. 341).

No podemos hablar de la City de Londres en este periodo sin hacer una mención especial a la familia Rothschild. Entre 1808 y 1859 desarrollaron un fondo de capital y un servicio de inteligencia con el que sus rivales no podían competir. Más de la mitad de todos los bonos soberanos colocados en Londres (el centro financiero mundial) fueron emitidos por los Rothschild, con un valor nominal de más de 42 millones de libras esterlinas (Ferguson 2009, pág. 87). En 1852 su capital combinado era de 9,5 millones de libras esterlinas. En 1899 era de 41 millones de libras esterlinas, empequeñeciendo a Baring Brothers, a la Banque de France y a los principales bancos anónimos alemanes (Ferguson 2009, p. 89)

Los Rothschild eran tan poderosos que, cuando en 1846 el Primer Ministro Lord John Russell les ofreció el título de Baronet, Lionel lo rechazó porque a otros judíos practicantes ya se les había concedido el título. "El príncipe Alberto reporta que dijo: "¿No tienes nada mejor que ofrecerme?" Esta franqueza era digna de su padre, pero su madre Ana estaba indignada..." (Ferguson 2000, p. 25). Sólo un Rothschild puede tratar a la Realeza así. 

Sin embargo, desde la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos de América ha sido el ejército más avanzado del mundo. Gasta más que los siguientes países combinados en su capacidad de hacer estallar cosas (China, Rusia, Arabia Saudí, India, Francia, Reino Unido, Japón), y es la única nación agresora global que regularmente derroca e invade a los gobiernos que se resisten. ¡La OTAN debería ser rebautizada como el Imperio Estadounidense! ¿Cierto? Esta es una simplificación excesiva del campo geopolítico actual que no encaja con la historia financiera de los Estados Unidos. 

Para entender la verdadera procedencia de los Estados Unidos como una fuerza imperial, debemos entender el equilibrio del sistema de poder de la City. Fue diseñado para impedir un desafío a su dominio en Europa, con la complicidad de Francia como socio menor después de la expulsión de Napoleón, como un contrapeso al capital humano de Prusia. En 1870, la eficiencia militar prusiana destruyó ese sistema con una campaña de seis meses que culminó en la rendición francesa, rompiendo la creencia generalizada de que Francia era la potencia terrestre más fuerte del continente. La declaración del Reich alemán en el Salón de los Espejos del Palacio de Versalles que siguió (1871) fue un insulto que los franceses juraron vengar.

"Los años 1869-70 encontraron a Gran Bretaña y su equilibrio de poder en una posición extremadamente precaria. Su injerencia en la Guerra Civil Americana la enfrentó ahora con un Estados Unidos enojado y resentido que poseía el ejército más grande del mundo y una poderosa armada de nuevos y terribles acorazados, exigiendo reparación por los graves daños causados por la cesión británica a la Confederación. Rusia había manifestado plenamente su intención de luchar por la venganza de su derrota en la guerra de 1853-1856 enviando dos flotas a los Estados Unidos cuando la guerra parecía inminente entre los Estados Unidos y Gran Bretaña durante la Guerra Civil..." (Knuth 2006, p. 18).

La derrota de Francia y la mala voluntad del pueblo estadounidense aceleraron la reconquista de los Estados Unidos por parte de la City de Londres durante la Era del Capitalismo Financiero, y a partir de ese momento comenzaron a utilizar a los estadounidenses para liderar sus operaciones norteamericanas. Estados Unidos iba a ser reorientado para competir con Alemania en nombre de Gran Bretaña, y a cambio la inversión de la City de Londres convertiría a Estados Unidos en el principal complejo industrial militar del mundo. Fue un proceso largo, que comenzó tan pronto como se declaró la joven República, pero que finalmente se logró a través de una cuidadosa gestión financiera y bancaria. 


Distribución geográfica de todo el capital británico solicitado, 1865-1914


La Reconquista 

Después de la independencia, la política en Estados Unidos se dividió entre los federalistas y los republicanos democráticos. Sus líderes ideológicos, Alexander Hamilton y Thomas Jefferson, tenían ideas fuertes pero contrarias sobre la dirección y el alcance de las instituciones posteriores a la revolución en Estados Unidos. Ambos lucharon para evitar la destrucción de la joven república, pero tal vez Jefferson no tuvo la previsión de Hamilton, quien entendió que su única oportunidad de libertad significativa era establecer la independencia financiera. 

Como explica el Dr. Webster Tarpley, Hamilton quería instituciones centralizadas que "crearan un gobierno nacional fuerte que pudiera hacer frente a los poderes hostiles que rodeaban al país...[y] argumentó que la industrialización y el dirigismo eran el camino necesario para el progreso estadounidense, en lugar de la sociedad agraria utópica de gobierno limitado de Jefferson. La industria y el comercio permitían una división del trabajo mucho más diversa y compleja". 

Por consejo de Hamilton, el presidente George Washington firmó la ley del (Primer) Banco de los Estados Unidos [B.U.S. por sus siglas en inglés. NdeT.] en febrero de 1791. El gobierno federal poseía el 20% del Banco, que tenía una capitalización de 10 millones de dólares, la corporación más grande del país en ese momento y notable porque los acreedores extranjeros no tenían derecho a voto. Su sistema de sucursales a nivel nacional dejó al B.U.S. en una posición única para dirigir los flujos de dinero con miras al desarrollo, y lo que es más importante, sus acciones extranjeras no tenían derecho a voto. Jefferson luchó contra el Banco de los Estados Unidos antes de convertirse en Presidente, sin embargo, durante su administración, habiendo demostrado ser útil, éste continuó sin ser molestado. 

La combinación de los principales federalistas, en particular la industria marítima del norte, y la red de financieros y compañías de seguros sobre los que se apoyaba, dio lugar a planes fallidos para dividir a la joven República. La negativa de Alexander Hamilton a dirigir y la exposición pública de estos conspiradores le costó la vida en un duelo con Aaron Burr. Su muerte el 12 de julio de 1804 (herido de muerte el día anterior) marcó el fin de las esperanzas de los federalistas de elegir otro presidente, aunque el partido continuó: "Conscientes de los fracasos que habían causado su derrota, trabajaron para construir las organizaciones del partido, para imitar las técnicas electorales republicanas, para alterar su imagen pro británica y antidemocrática, y para encontrar cuestiones populares que ampliaran su atractivo". (John Blum et al. 1981, p. 175) 

Aaron Burr dejó Nueva York en desgracia y en busca de más riqueza. Se involucró en la planificación de la toma de tierras en México y en un complot para separar los territorios occidentales de los Estados Unidos, en connivencia con Gran Bretaña. Fue juzgado tres veces por traición, pero absuelto. Andrew Jackson fue convocado al juicio, debido a su apoyo a Burr, y aprovechó la ocasión para denunciar públicamente al Presidente Jefferson, calificándolo de cobarde. 

Los dueños de las plantaciones de esclavos virginianos de Jefferson, dirigidos por el estricto congresista construccionista John Randolph de Roanoke (un lealista que pasó la revolución en Inglaterra) lo acosaron por los "derechos estatales" en el Congreso. Aaron Burr fue defendido por el hijo de Randolph, Edmund, en su juicio por traición y, cuando fue absuelto, huyó a Inglaterra con dinero que le había sido enviado por John Jacob Astor, un prominente director de varios bancos estatales. Los bancos estatales podían estar, y a menudo estaban, controlados por propietarios extranjeros. 

Bancos comerciales en Estados Unidos, 1860-1914


La carta constitutiva del Banco de los Estados Unidos no fue renovada y expiró en 1811, dos años después de la administración del presidente James Madison. Ahora que Estados Unidos era incapaz de coordinar grandes sumas de dinero para una defensa significativa, Gran Bretaña aumentó la práctica de la impresión y otras intervenciones hasta el punto en que ya no podía ser ignorada. El Congreso de los Estados Unidos declaró la guerra el 18 de junio de 1812. 

Las esperanzas de Madison de capturar franjas de Canadá como elemento de negociación se desvanecieron, ya que muchos de los estados federalistas probritánicos del noreste se negaron a dar apoyo oficial e incluso ayudaron al enemigo. Después de la destrucción de Washington DC en 1814, llegaron noticias de la defensa de Andrew Jackson de Nueva Orleáns al mismo tiempo que una delegación de Nueva Inglaterra amenazaba con la secesión. Para entonces, un tratado de paz había sido firmado por John Quincy Adams, en Ghent. Aunque los federalistas no sobrevivirían a la guerra debido a la Convención de Hartford, sus financistas del noreste se unieron a los plantadores del sur bajo un nuevo nombre, el Partido Demócrata, y a su cabeza estaba el nuevo héroe nacional, Andrew Jackson

Los republicanos democráticos también tuvieron que alterar su política para sobrevivir después de la guerra de 1812, coincidiendo que la expansión hacia el oeste era necesaria para la defensa. Después de la destrucción en la guerra de 1812, Estados Unidos necesitaba reconstruir y modernizar su infraestructura. La idea del segundo Banco de los Estados Unidos (B.U.S.) volvió a ser popular, incluso entre algunos de los más ardientes opositores de su predecesor, como el Presidente Madison, quien otorgó una carta constitutiva de veinte años en 1816. La nueva institución tuvo sus críticos, incluyendo a John Randolph y por supuesto a Andrew Jackson; también incluyeron a los bancos estatales que florecieron desde que el primer B.U.S. expiró. 

La Doctrina Monroe (1823) fue un intento de solidificar la independencia de la República a través de la legislación y advertir a las potencias del viejo mundo de "cualquier intento por su parte de extender su sistema a cualquier porción de este hemisferio". Por desfortuna, debido a la migración hacia el oeste que inspiró, creó una situación en la que Estados Unidos se vio obligado a invitar a las potencias del viejo mundo. Los grandes proyectos de construcción destinados a acortar las grandes distancias entre los territorios fueron emprendidos en su mayor parte por los propios Estados. Los Estados estaban en una batalla por la supremacía con el segundo B.U.S., dejando sólo un lugar que podía ofrecer el financiamiento necesario:

"En la década de 1830, cuando se construyeron por primera vez canales y ferrocarriles en Estados Unidos, los constructores buscaron financiación en el Viejo Mundo, y en Gran Bretaña en particular. En 1836 se habían invertido más de 90 millones de libras esterlinas en canales y ferrocarriles en los estados del noreste, de los cuales más de la mitad estaban garantizados por fondos públicos, la mayor parte del capital se recaudaba en Gran Bretaña". (Mayo 1987, p. 192)


Población en los estados trans-Apalaches


Wall Street 

Antes de 1836, Wall Street fue eclipsada en la banca nacional e internacional por Filadelfia, el hogar del primer y segundo presidente de B.U.S. Andrew Jackson y su secretario de Estado Martin Van Burren (banquero de Nueva York) destruyeron el Segundo Banco de Estados Unidos, lo que llevó a un cambio en el poder que pasó de Filadelfia a Nueva York. También marcó el fin del control de las finanzas estadounidenses por parte de los nacionalistas económicos estadounidenses. El control de una institución emisora de moneda de curso legal en manos de representantes electos fue visto como una amenaza inaceptable para la City. 

El presidente Jackson "profesó ser un libertador de su pueblo de la opresión del mamut; pero en cambio liberó a los bancos privados del control federal y entregó su pueblo a la especulación. No se podía encontrar un ejemplo más sorprendente de un líder que fomentaba la maldad que deseaba furiosamente apartar del camino". (Hammond 1966, p. 231) 

De aquí en adelante, los presidentes y el resto de Washington DC han sido instruidos desde Wall Street. La City de Londres creó Wall Street como una Base de Operaciones Avanzada, desde la cual hicieron redadas y luego reasentaron los vastos recursos de los Estados Unidos. 

La conquista fue una conquista económica incruenta, llevada a cabo sin tener que enviar un solo barco o soldado. En su lugar, los gobiernos estatales, los ferrocarriles, las industrias petroleras y manufactureras y, finalmente, el propio gobierno federal, convergerían en la City y sus sucursales estadounidenses, buscando préstamos a medida que Estados Unidos entraba en una nueva fase de desarrollo. 

La interpretación moderna de que los Rothschild fracasaron en establecer un punto de apoyo en los Estados Unidos ¡simplemente no es cierta! Los Rothschild dominaban los mercados de deuda de Europa, donde las ciudades y municipios en expansión de Estados Unidos se volcaron a financiar masivos proyectos ferroviarios, mineros y de infraestructura. También tenían el monopolio de la producción de mercurio, en ese momento un ingrediente esencial para refinar oro y plata, ya que Jackson estaba forzando a los EE.UU. hacia un estándar de oro. Por pura necesidad, los Estados Unidos mantenían relaciones sustanciales con la City y, por lo tanto, con la familia Rothschild. 


Préstamos emitidos por N.M. Rothschild & Sons, 1852-1914


El nuevo agente de Rothschild en Nueva York, August Belmont, se convirtió en el "rey de la Quinta Avenida". Llegó a Nueva York en 1837, un año después de que la destrucción del segundo B.U.S. por parte del presidente Jackson había causado una depresión financiera. Rico en dinero, Belmont estaba en una posición ideal para monopolizar la cosecha de algodón de ese año. En 1846 fue el principal suscriptor de la deuda de la Guerra México-Estados Unidos (1846-1848), donde los estados occidentales fueron anexionados por los Estados Unidos. Belmont & Co, ahora un nombre olvidado en la historia financiera americana, abrió una oficina en California, rica en oro, tan pronto como le había sido arrebatada a México. 

A través de la deuda (y el matrimonio), August Belmont, los Rothschild y la City de Londres habían devuelto a los Estados Unidos de América a la influencia de Gran Bretaña y habían ampliado su condición de gigante manufacturero y potencia militar mundial. El año 1849 fue testigo de la combinación de dos de las familias financieras y militares más elitistas de Estados Unidos, justo cuando Estados Unidos se embarcó en un curso de aventuras militares: Belmont se casó con la hija del Comodoro Matthew C. Perry. 

Belmont, junto con otros importantes financieros neoyorquinos, fundó un banco que actuaría como una empresa conjunta para la ciudad y la creciente concentración de la riqueza en manos estadounidenses. El Banco Park de New York fue establecido en 1856, más tarde el Banco Nacional Park, con un capital inicial de $2,000,000. Pagó dividendos sustanciales desde su primer año, y en 1857, un año muy pobre para el pueblo estadounidense, el banco "fue capaz de vender oro a una prima considerable y, a pesar de los tiempos difíciles, obtuvo una cómoda ganancia como resultado de las actividades del año". (E.F. Clymer 1917, p. 30) 

Durante este período, la City de Londres acababa de frenar la expansión rusa en la Guerra de Crimea, 1853-1856, y destruyó el impulso de China a la autodeterminación en la Segunda Guerra del Opio, 1856-1860. Algunas de las familias más ricas de la industria marítima del norte hicieron fortunas con el contrabando de opio en este período, persiguiendo los objetivos de la política exterior británica. Las mismas familias constituirían la nueva clase financiera gobernante después de que los Estados Unidos se destruyeran a sí mismos a través de la Guerra Civil en 1861-1865. Oficialmente, Gran Bretaña y Francia eran neutrales; sin embargo, retuvieron la financiación, proporcionaron armas a la confederación y enviaron sus flotas para intimidar a Lincoln. 

"Mientras la confederación se las arregló para conseguir un gran préstamo en Europa, la Unión encontró que sus peticiones de financiación extranjera fueron ignoradas. El coste de la Guerra Civil, al menos para la parte norte, se financiaba en casa". (Watkins 1991, p. 11) 

Los bancos suspendieron los pagos de las especies en 1861, por lo que el Norte concibió dos planes, el primero para emitir billetes de los Estados Unidos en virtud de la Ley de curso legal de 1862, respaldado únicamente por el crédito de los Estados Unidos, y el segundo para promulgar una serie de leyes bancarias nacionales, creando una moneda nacional respaldada por bonos de deuda, emitidos por los bancos estatales. 

En 1865 se convirtió al Banco Nacional Park, bajo la Ley del Banco Nacional de Salmon P. Chase, junto con muchos de los bancos estatales. Después de la Guerra Civil, y el asesinato del Presidente Lincoln, los banqueros estaban ansiosos por volver a los pagos en especies. En 1866 el Banco Nacional Park abrió su muy exitosa Mesa de Intercambio de Libras Esterlinas. Este fue el primero en Nueva York y un embudo a través del cual los operativos de la City extrajeron grandes cantidades de botines, tal como lo habían hecho en la India, China y en el resto de las propiedades de la Corona. 

Una vez más, la invisibilidad de este banco muestra cómo la historia ha sido tergiversada, porque entre 1865 y 1929 emitió más de $90.000.000 en billetes de banco. Este banco olvidado resistió las tormentas financieras de 1857, 1861-1866, 1873, 1884, 1893, 1907 y 1914, a diferencia de muchos de sus contemporáneos. El ya olvidado Banco Nacional Park era tan grande que en 1911 compró Wells Fargo, que sigue siendo un nombre muy conocido en la actualidad. Entre 1856 y 1893, los dividendos distribuidos superaron los 6.000.000 de dólares y los beneficios superaron con creces los 8.000.000 de dólares (Clymer 1917, p. 62). Su crecimiento fue constante independientemente de las condiciones económicas, hasta que en "1892 se informó de que era el mayor banco de Estados Unidos en depósitos, recursos y negocios". (Ibídem, pág. 60) 

El Banco Nacional Park se vinculó íntimamente con la expansión de la influencia de Estados Unidos en América Central y del Sur, Asia e incluso Europa. Por ejemplo, en México estuvo involucrado con la Durango Development Company, extrayendo $21,664,467.89 de plata de las minas Batopilas entre 1880 y 1909. "El superintendente de la compañía Batopilas a veces ordenó que la plata se enviara directamente al Banco Nacional Park en la ciudad de Nueva York, que incluía entre sus directores a John Jacob Astor del Banco National City y a un importante inversionista en la industria minera, August Belmont, Issac Guggenheim de ASARCO, Cornelius Vanderbilt Jnr. y Stuyvesant Fish, el hijo del Secretario de Estado...." (Hart 2006, p. 134) 

Por supuesto, la familia Rothschild y August Belmont no representaban las únicas casas angloestadounidenses en funcionamiento. John Pierpont Morgan es recordado como un titán bancario estadounidense. Sin embargo, su estatus es el resultado de su acceso a los mercados europeos. Los Barings fueron los banqueros del gobierno federal desde una etapa temprana en la República, y permanecieron así constantemente, aparte de un corto período durante la administración de Jackson. Sin embargo, sus verdaderas lealtades salieron a la luz en 1885 cuando Edward Baring se convirtió en el primer Barón Revelstoke. En el mismo año Natty Rothschild se convirtió en Barón Rothschild de Tring y se le otorgó el honor de mantener su propio apellido, tal vez como un edulcorante para evitar que se negara como lo hizo su padre. 

Una vista panorámica del centro financiero de Londres, La City.



Además, el Banco Nacional Park no fue el único banco nacional que la City utilizó para restablecer su dominio en los Estados Unidos. En la década de 1920, cuando se estaba formando una nueva fase del capitalismo, los bancos nacionales con sede en Nueva York iniciaron un proceso de fusión que duró una década. Aunque los bancos más grandes se unieron a ellos, se tomó la decisión de usar el nombre de Chase. Debe su nombre al padre de las Leyes del Banco Nacional durante la Guerra Civil. Salmon P. Chase fue un héroe americano incuestionable y una tapadera perfecta para los múltiples inversores extranjeros. 

Ha surgido la creencia de que debido a que Estados Unidos financió el préstamo-arrendamiento durante la Primera Guerra Mundial, Gran Bretaña se convirtió en el socio menor. "Estados Unidos se convirtió en la nación industrializada más importante del mundo cuando aún era deudor en las cuentas mundiales. También fue el país de más rápido crecimiento en el mundo en los años anteriores a 1914, en el mismo momento en que su estatus de nación deudora era mayor". (Watkins 1991, p. 21) Sin embargo, una explicación más adecuada es que los estadounidenses habían "sacado millones de dólares de este país ¡y ahora deben devolverlos!" El Sr. Jenson entendía cómo funcionaba el juego. 

A medida que Estados Unidos crecía, la City se arraigó en la Universidad de Georgetown, el caldo de cultivo de diplomáticos extranjeros estadounidenses como el infame Henry Kissinger. Y más tarde la Oficina de Servicios Estratégicos (OSS) original, más tarde la CIA, fue entrenada en Gran Bretaña por el Ejecutivo de Operaciones Especiales (OSE).

La City de Londres sigue desempeñando un papel importante en la orientación de la política exterior y financiera del Reino Unido y de los Estados Unidos de América, debido a sus éxitos durante la era del capitalismo financiero. 

19 abril 2018

Lecturas recomendadas sobre la City de Londres:

La City de Londres y los paraísos fiscales


Bibliografía del presente artículo

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