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23 mayo 2026

¿Qué mismo es el concepto de multipolaridad planteado por Rusia?





Parte I

por Tito Andino


Introducción y puntos básicos


Todo el mundo habla del "orden mundial multipolar" que podemos intuir viene para quedarse. Un proceso que viene de la "Pax American" a la  "Pax Multipolaris".

Pero ha sido el presidente ruso Vladimir Putin quien lo ha mantenido a rajatabla desde hace muchos años; el jefe de estado chino, Xi Jinping, también es partidario de este proceso y lo reitera en cada oportunidad. En la reciente cumbre ruso-china, Xi y Putin firmaron una declaración conjunta sobre "construir un mundo multipolar".

Importantes personalidades de Europa abogan por ese mundo postimperial que, por supuesto, deberá basarse en reglas, no tienen otra alternativa que aceptar una nueva era de multipolaridad. Las organizaciones privadas conocidas como think-tanks lo trataron en el Informe de la Conferencia de Seguridad de Múnich (febrero 2025),"Multipolarización" fue el tema principal. JPMorgan Chase International Council y el Instituto Tony Blair se asociaron a fines de 2025 y publicaron un informe: "World Rewired: Navigating a Multi-Speed and Multipolar Order". El Foro Económico Mundial (marzo 2026) expresó su punto de vista en el informe: “El futuro de los sistemas de materiales: oportunidades de cooperación en un mundo multipolar". Los medios no se quedan atrás, el Foreign Affairs del Council on Foreign Relations, dijo en diciembre 2025: “América no puede escapar del orden multipolar”; European Times titula "De la unipolaridad a la realidad multipolar - Un nuevo orden mundial está emergiendo rápidamente".

Hoy, es más frecuente leer publicaciones de este calado en cualquier medio del orbe terrestre, tuvo un detonante, el conflicto de EE. UU. e Israel contra Irán está catalizando el orden mundial multipolar. Las acciones de los "semilleros de democracia" en el mundo son los mayores responsables de acelerar el tan deseado nuevo orden multipolar, anhelando el rápido declive imperial. Muchos ven a la guerra contra Irán como un desesperado intento de Estados Unidos de impedir el surgimiento del mundo multipolar. “Lo que está ocurriendo en Irán no es simplemente una guerra por el equilibrio regional de poder o la contención nuclear. Es un intento de romper el núcleo geográfico de un orden multipolar emergente diseñado para eludir la dominación occidental” (informe del Consejo de Asuntos Globales de Oriente Medio). En fin, muchos concuerdan en que la guerra contra Irán ha destapado los límites del poder estadounidense. La cuestión es que, “si Washington no puede adaptarse a las transformaciones en curso de un mundo multipolar, su superioridad se convertirá en una carga”. (Fundación Carnegie para la Paz Internacional). 

Todo parece indicar que el Imperio de América va a sucumbir, y en su lugar surgirá un nuevo orden mundial multipolar, ¿será algo bueno, será mejor? ¿Algo que adopta un nombre que suene bien significa que sea bueno? Esa es la cuestión y sigue siendo una historia que está escribiéndose su prólogo. 

¿Qué es realmente el "orden mundial multipolar"? 

Concepción de China


Vladimir Putin y Xi Jinping durante su última reunión en Pekín. (Atlántico)


Lo que realmente significa la multipolaridad según la concepción de China es la siguiente: 

Un mundo multipolar -sin las comillas- es la de la cooperación global entre naciones soberanas libres e iguales, cada una persiguiendo los intereses de su pueblo sin vivir bajo la sombra de la hegemonía imperial. "Iguales y ordenados, globalización económica inclusiva y universalmente beneficiosa", señaló Xi Jinping en febrero. 

El profesor Wang Yiwei, en su informe: "La filosofía china de un orden mundial multipolar igualitario y ordenado", describe lo diferente que puede ser el mundo bajo el liderazgo chino -o más bien, bajo el no-liderazgo-: “China aboga por un mundo multipolar igualitario y ordenado y una globalización económica inclusiva. Entre ellas, el núcleo de un mundo multipolar igualitario y ordenado es adherirse a la igualdad de todos los países, grandes y pequeños, oponerse al hegemonismo y a la política de poder, y promover eficazmente la democratización de las relaciones internacionales”.

Una visión menos utópica predice un mundo multipolar dividido en bloques o esferas de influencia, pero aún más dinámico y potencialmente justo por estar fuera de la sombra del Imperio. Ese era el significado original de la frase cuando se lanzó por primera vez a finales de los 90, señala Knightly. La verdad detrás de la palabra “multipolaridad” es sencilla: una franquicia global para un antiguo sistema de control. En este sentido Knightly es algo escéptico. "Los defensores de la narrativa del ‘orden mundial multipolar’ suelen argumentar algo así como ¿seguro que un mundo multipolar es mejor que el imperialismo estadounidense? ¿No deberíamos dar la bienvenida a la resistencia a la hegemonía?… Ese mismo argumento ha sido utilizado por partidarios del cambio climático, que afirman que ‘aunque el clima no cambie, proteger el medio ambiente sigue siendo algo bueno, ¿no es así?’ ". 

"Nosotros, en el Occidente colectivo, estamos más que familiarizados con este modelo: es la forma en que funcionan nuestras ‘democracias’ ". Es decir, para Knightly: "La realidad de un "mundo multipolar" será un sistema de instituciones corporativas y estatales entrelazadas que implementan políticas autoritarias y antihumanas y disfrazan una estructura de poder ideológicamente monolítica tras una ilusoria apariencia de ‘elección’ ". 

¿Más de lo mismo bajo otro timón?... quién sabe. (Hasta aquí Knightly, su artículo completo puede ser revisado en las notas a pie de página)

No quiero ser más descriptivo al respecto, ni tampoco sembrar pesimismo en algo que “técnicamente” aún no ha llegado, nos enrumbamos en ese proceso, es evidente, conforme el devenir de los acontecimientos presentes en la política internacional. Nadie es dueño de la verdad; y, en este caso la historia aún no puede ser contada porque está en preparación. Al igual que muchos somos optimistas, anhelamos una nueva transformación en el mundo, deseamos que sea más condescendiente con el menos fuerte -nos referimos a las diferentes aristas en las relaciones internacionales-. Tampoco hay que ser mago para advertir de que siempre habrá alguien que esté por encima de otro.

La cuestión es ver como se transforma el mundo, y me inclino a creer en la hipótesis -muy fundamentada- de que China, Rusia y Estados Unidos están dispuestos a transformar el mundo pese a todo lo que escuchemos en los medios. La reorganización del mundo es un hecho, está sucediendo más rápido de lo que se cree. 2026 vislumbra el retorno de las esferas de influencia y el fin de los imperios coloniales y probablemente el afianzamiento del Derecho Internacional en oposición a las normas del famoso “Mundo basado en Reglas” dictado por Estados Unidos y sus aliados. (A propósito aquí tenemos preparado la versión satírica de Un mundo basado en Reglas)

Para quienes no se percataron, ya presenciamos la primera fase de la reorganización del orden mundial tras la Cumbre de Anchorage (15 de agosto de 2025) junto a otros hechos. Para analistas de talla mundial, como el politólogo francés Thierry Meyssan, es evidente que los presidentes Donald Trump y Vladimir Putin se repartieron el mundo en Alaska. Una ratificación final de este acuerdo habrá tenido lugar en la cumbre Trump-Xi de días pasados (dedicaremos un artículo a ello en el aspecto de la economía).

Meyssan sostiene -con criterio razonado- que el mundo quedará dividido en tres zonas de influencia, y eso no contradice en nada el principio de un mundo multipolar. Como sabemos hasta el presente, el mundo está gobernado por el G5, que a veces se convirtió en G6 o G7 y hasta hubo un G8.

Meyssan señala la desaparición de los imperios inglés y francés. Francia tendrá que descolonizar aún más territorios de ultramar; igual Estados Unidos y, por supuesto, el Reino Unido, lo que no implicará necesariamente que dejarán de mantener su presencia en sus antiguas colonias (es probable que la Commonwealth se desintegre y sus estados miembros, como mínimo, abandonen su ciudadanía compartida).

El G7 quedaría reducido a un grupo G4/5 integrado por China, Estados Unidos, Rusia e India, se ha dicho que Trump intentará sumar a Japón a pesar de la oposición china. Estas cuatro principales potencias podrán decidir hacer lo que quieran en todos los casos no regidos por el derecho internacional. Las alianzas regionales permitirán que las potencias secundarias desempeñen un papel importante. La OTAN se disolverá en los próximos años; alianzas como AUKUS (Australia, Estados Unidos y el Reino Unido) no tiene perspectiva de sobrevivir a la división del mundo. En consecuencia, la UE debería desaparecer. Los ciudadanos europeos son conscientes, se han percatado de que esa burocracia no defiende sus intereses.

China, India y Rusia quieren preservar las Naciones Unidas, pero hay que entender que gran parte de esa estructura será desmantelada y adaptada al verdadero derecho internacional. Las Naciones Unidas no son derecho internacional.

¿ Será posible que esta hipótesis se convierta en una realidad?


El presidente ruso Vladimir Putin y su homólogo chino Xi Jinping se reunieron en el Gran Salón del Pueblo con sus respectivas delegaciones para firmar acuerdos. Foto: Ministerio de Asuntos Exteriores de China.


Concepción de la Federación de Rusia

Tras explicar los anteriores puntos básicos.

Es fundamental entender que, para Rusia, la multipolaridad no es solo un concepto académico, sino la base de su política exterior y una necesidad existencial para mantener su estatus de gran potencia.

La multipolaridad rusa podríamos definirla -de manera sencilla- como la estrategia geopolítica que busca acabar con el dominio de una sola superpotencia (el mundo "unipolar" liderado por EE. UU.) para repartir el poder entre varios centros o "polos" independientes. Para el Kremlin, la multipolaridad es la herramienta para que Rusia recupere su estatus de gran potencia en un mundo donde nadie dicte las reglas a los demás.

Esta estrategia rusa del mundo multipolar tiene algunos puntos clave, a saber (las aquí constantes son definiciones de corte explicativo y no necesariamente corresponden a un estricto concepto doctrinal ruso, pero guardan total coherencia).

1. Soberanía civilizacional. Rusia se define como un "país-civilización", con valores propios, con una perspectiva histórica única. Por lo mismo, rechaza que las normas occidentales del llamado “Mundo basado en Reglas” sean universales y obligatorias. En la concepción rusa contemporánea de "Civilizaciones-Estado" la idea central es que el mundo no se divida solo en países, sino en plataformas civilizatorias o centros de poder. La multipolaridad busca un equilibrio entre estas grandes civilizaciones que actúan como polos independientes, como Occidente, China, India, Rusia.
 
2. Equilibrio de poder. Propone un orden mundial donde grandes potencias como Rusia, China e India gestionen la seguridad global sin injerencias externas. Evidentemente que esto necesita un sistema de Alianzas alternativas, de allí que Rusia se apoya en bloques como los BRICS y la Organización de Cooperación de Shanghai para crear sistemas económicos y políticos fuera del control de Occidente. La estabilidad global solo puede lograrse mediante un equilibrio entre las grandes potencias, similar al concierto europeo del siglo XIX, pero a escala global.

3. Soberanía y Libertad de los Pueblos. El presidente Putin ha argumentado en diferentes foros que la multipolaridad es, ante todo, libertad y derecho al desarrollo; es decir, cada nación tiene el derecho natural a elegir su propio camino de progreso sin interferencias externas, lo que garantiza la preservación de la Identidad nacional. Rusia rechaza la "imposición del modelo occidental" según los dictados de su “Mundo basado en Reglas” y defiende que la verdadera integración mundial ocurre cuando se descubren las capacidades únicas de cada civilización.

De allí obtenemos un concepto fundamental para la humanidad: La Paz mundial solo se conseguirá cuando Occidente permita el libre desarrollo de Rusia y China.

4. Pragmatismo. En sus intervenciones más recientes, como en el Club de Debate Valdái (29 septiembre al 2 de octubre de 2025), Putin sostuvo que la multipolaridad es ya una realidad irreversible, algo que en Occidente solían calificar como "hechos consumados" para evadir las consecuencias políticas de sus actos. Como ejemplo de este nuevo pragmatismo tenemos la crisis que sufre Occidente, según Rusia, el declive del G7 y el ascenso de los BRICS (cuya participación en el PIB mundial ya rivaliza con Occidente). Esa es una prueba empírica del cambio.

Entonces, bajo la visión del presidente de Rusia, Vladimir Putin, la multipolaridad se define a través del fin del "Dictado" Unipolar. Para Moscú, el orden mundial posterior a la Guerra Fría, liderado por Estados Unidos, es un modelo de "dominio de una sola civilización" que impone sus propios valores (globalización, liberalización de los mercados) bajo el pretexto de universalidad. El “orden unipolar” es una forma de neocolonialismo que "despersonaliza" a las naciones; en contrapartida propone un sistema donde no existan hegemonías y el poder sea compartido entre múltiples centros autónomos de decisión.

Desde el punto de vista ruso la realidad del modelo imperante no guarda una igualdad jurídica a pesar de que los estados tienen diferentes capacidades, Rusia exige igualdad de derechos básicos y el fin de los "dobles estándares" de Occidente. Que el sistema de seguridad debe ser indivisible; por lo mismo, ningún estado debe fortalecer su seguridad a expensas de otros. Otro argumento clave usado por Putin para justificar sus acciones frente a la expansión de la OTAN, que se vale de supuestos valores liberal-democráticos para ser sus únicos y legítimos portadores, es la defensa de los valores tradicionales y soberanos.

Si usted está interesado en profundizar la doctrina rusa respecto al tema, puede acceder a la consulta de documentos oficiales como el “Concepto de Política Exterior” de la Federación de Rusia o el sitio oficial del Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia.

Bien, dada la explicación general, quiero ofrecerles una corta lectura basada en las palabras del filósofo ruso Alexander Dugin.


Parte II


         El presidente de la Federación de Rusia, Vladimir Putin (foto de archivo)


El analista internacional Alfredo Jalife-Rahme escribía en octubre de 2025 para “La Jornada” de México: "Dugin analiza la hermenéutica de la 'filosofía de la complejidad' de Putin para el nuevo 'orden multipolar' ". He aquí parte de sus comentarios (textual):

Alexander Dugin, filósofo característico del pensamiento ruso tradicional, describió la definición de multipolaridad de Vladimir Putin. Lejos de la visión simplista occidental de que varias potencias reemplazarían a la hiperpotencia estadounidense, enfatiza que el presidente ruso rompe con el pensamiento lineal y evoca el de la física cuántica.

El filósofo ruso Alexander Dugin diseccionó el discurso de Putin ante el Club Valdái que él define como "un cianotipo filosófico para el mundo multipolar" y que "muestra cómo la complejidad cuántica, la soberanía civilizacional y el realismo estratégico forman un nuevo orden mundial que desafía las simplificaciones occidentales" (Putin propuso una "coexistencia pacífica" a Trump en la cumbre del Club Valdái en Sochi, los primeros días de octubre de 2025).

Alexander Dugin comenta: La "filosofía de la complejidad" de Putin constituye "una alternativa al modelo globalista occidental". Contrasta el estilo ciclotímico y caleidoscópico de Trump con la definición de "multipolaridad" de Putin, que se basa en la biodiversidad biosférica:

"Representa algo nuevo. No es ni un mundo bipolar, ni unipolar, ni el sistema westfaliano de estados-nación, donde todos deberían ser soberanos, pero en realidad no lo son. Solo los grandes estados civilizatorios pueden ser verdaderamente soberanos en nuestro mundo", lo que requiere "conciencia geopolítica".

Él considera que "el modelo del mundo multipolar, donde los polos son los países civilizadores, no tiene equivalente", con la excepción de "la estructura de la humanidad antes de la Edad de los Descubrimientos" con todo su conjunto civilizador: "el califato islámico, la civilización india, el imperio chino, los reinos africanos, los imperios ruso/bizantino y de Europa Occidental". ¡Putin es el anti-Huntington del choque de civilizaciones!

Alexander Dugin afirma: "Antes del colonialismo, existía una verdadera multipolaridad consagrada por imperios, países civilizadores y macropaíses", cuya "transición está hoy delineada por Putin".

Alexander Dugin cree que "el cambio significativo ocurrió con Trump" cuando "el concepto MAGA (Make America Great Again) incluyó el reconocimiento, desde el principio, de la multipolaridad", que los seguidores de la unipolaridad rechazan: "Putin habló de la defensa de los intereses nacionales con calma y delicadeza, enfatizando que tenemos más en común con Trump que con los globalistas europeos. No se menciona nuestra convergencia con Estados Unidos”. (Nota del editor el blog: Debemos tener en cuenta que el artículo es de 2025 y Trump no había desatado la guerra contra Irán en 2026, lo que irreversiblemente consiguió un cambio en la postura rusa respecto a Trump).

"Hoy, el gran proceso de transición hacia la multipolaridad afecta a todas las regiones" mientras "en Estados Unidos y Europa, existe una verdadera guerra civil entre conservadores y liberales globalistas que permanecen fieles a la unipolaridad: políticos sin sustancia, impulsados solo por la frenética y agonizante voluntad de preservar el régimen unipolar y su ideología".

Dugin sostiene que la epistemología de la multipolaridad de Putin "debe guiar la educación, la cultura, la política y la economía", lo cual "no es nuevo", sino que solo "profundiza" la teoría de la filosofía de la complejidad desarrollada por el pensador francés Edgar Morin, que nos obliga a analizar la obra del prodigioso Edgar Morin, ya de 104 años, quien acuñó el término "policrisis" (El método, Edgar Morin, Seuil, 1977)

Dugin continúa su interpretación: "Putin ha mencionado repetidamente los procesos no lineales del nuevo mundo, comparándolos con la mecánica cuántica. Los procesos no lineales y la mecánica cuántica implican interconexión, donde incluso el cambio más pequeño a nivel micro - de un bloguero con un iPhone a una sola persona - afecta a los procesos macro globales. Esto ya no es un mundo de mecánica lineal”. De hecho, el mundo hoy sufre por la nueva "Torre de Babel de las superespecialidades", que son cada vez más ultra-reduccionistas.

Concluye: "El mundo moderno, con su multipolaridad, es un sistema complejo" que requiere "un giro hacia la mecánica cuántica y el estudio de civilizaciones, religiones y teologías que una vez más determinan el curso de los acontecimientos", lo que es "una invitación a la transformación de la conciencia de todo el país y, en particular, de su clase pensante", para "abandonar las visiones simplistas de la realidad".

Conclusión de Dugin: "El gran poder requiere gran filosofía", sin lo cual "se convierte en un golem: una construcción mecánica operada por manos extranjeras", mientras que "el mundo está gobernado por quienes piensan".

Nota del Editor del blog: Se ha ofrecido las líneas anteriores porque resumen y explican tanto los puntos de vista del presidente Putin como la interpretación filosófica de Dugin sobre la política exterior rusa y la multipolaridad. El pensamiento de éstas dos mentes rusas no siempre guardan armonía, recordemos que Dugin ha cuestionado duramente la política de Putin respecto a Ucrania, lo califica de blando y nada decisivo cuando debería actuar con audaz determinación, rapidez y fuerza. Volviendo al tema, los anteriores segmentos sirven de introducción para que el lector se haya familiarizado con el pensamiento filosófico de Alexander Dugin, que no siempre es de fácil comprensión. Las siguientes líneas son un diálogo entre Alexander Dugin y Constantin von Hoffmeister.

Parte III




Putin y la filosofía de la complejidad

Sobre el auge del mundo cuántico y la multipolaridad

por Alexander Dugin
11 de octubre de 2025

Referencias:
- Alexander Dugin: Filósofo, Doctor en Sociología y en Ciencias Políticas, Doctor en Filosofía. Fundador de la escuela geopolítica rusa y del Movimiento Euroasiático.
- Constantin von Hoffmeister, propietario y editor principal de Multipolar Press, autor, periodista y traductor alemán, reside en Moscú. Dirigió anteriormente Arktos Media.

 

Alexander Dugin desentraña el discurso de Valdái de Vladimir Putin como un plan filosófico para un mundo multipolar, mostrando cómo la complejidad cuántica, la soberanía civilizacional y el realismo estratégico forman un nuevo orden global que desafía las simplificaciones occidentales.


Presentador: Hay líderes mundiales a quienes todos observan y escuchan. Y luego están aquellos cuyas palabras la gente no solo observa y escucha, sino que también vuelve a ver y volver a escuchar. Vladimir Putin es uno de los pocos en esta última categoría. La semana pasada, pronunció uno de sus discursos programáticos, que fue activamente visto, escuchado, comentado y, francamente, temido en Occidente. Sin embargo, ¿cuál considera que es la principal conclusión del discurso del presidente ruso en Valdái?

Alexander Dugin: Sabes, por un lado, lo que dijo no difería fundamentalmente de sus discursos anteriores en Valdái u otros lugares. Sin embargo, si uno sigue la secuencia de sus discursos programáticos, se puede ver cómo, paso a paso, nuestro presidente despliega una filosofía completa - una alternativa al modelo globalista occidental. Ya no son meros comentarios o declaraciones tácticas. Por eso no es necesario revisitar los discursos de Trump, pero sí los de Putin - porque cada uno es un episodio nuevo en una serie en curso, especialmente significativo si recuerdas los anteriores.

Los discursos de Trump son fragmentos, memes: puedes verlos desvinculados de la historia estadounidense, incluso desconectados del propio Trump. Dice algo divertido, baila, salta, guiña un ojo, amenaza, asusta y luego se retira. Es un formato a corto plazo: pequeño, inconsistente, llamativo, a veces amenazante, pero contradice lo que mostró un momento antes. Putin es el tipo opuesto: un líder mundial que poco a poco revela su filosofía.

En este discurso de Valdai, Putin continuó profundizando en la multipolaridad - una idea que lleva mucho tiempo discutiendo, pero que ahora es más a menudo, más concreto y más profundamente. Este es el despliegue de la comprensión de la multipolaridad que está despertando no solo en nuestra sociedad, sino también en la propia conciencia del presidente. ¿Por qué la multipolaridad? Porque representa algo nuevo. No es ni un mundo bipolar ni unipolar, ni el sistema westfaliano de estados-nación, donde cada uno supuestamente es soberana pero, en realidad, no lo es. Solo los grandes estados civilizatorios pueden ser verdaderamente soberanos en nuestro mundo, y esto se está aclarando con el tiempo.

Originalmente, "multipolaridad" era un eslogan - un meme que no ataba a nadie a nada. Pero ahora, así como se traza una línea entre dos puntos, la conciencia geopolítica y la narrativa de visión del mundo del presidente avanzan por esa línea. Está esbozando cada vez más claramente el modelo de un mundo multipolar, donde los polos son estados civilizatorios. Cada vez es más evidente por qué el mundo multipolar no se parece a nada que existiera antes. El único paralelo histórico sería la estructura de la humanidad antes de la Edad de los Descubrimientos: estados civilizatorios enteros - el Califato Islámico, la civilización india, el Imperio chino, reinos africanos, los imperios de Europa Occidental y ruso-bizantino. Antes del colonialismo, existía una verdadera multipolaridad, encarnada por imperios, estados civilizatorios o macroestados, como decimos hoy. Putin está trazando esta transición - no solo teóricamente, sino también en la práctica.

En cada reunión de Valdái, hace un balance: qué se ha logrado, qué no, dónde hay obstáculos y dónde se producen los avances. Con Trump se produjo un avance, aunque los partidarios de la unipolaridad empezaron inmediatamente a ajustarse y contenerla. MAGA, en su concepción original, reconocía la multipolaridad, pero los neoconservadores siguen presionando a Trump, intentando alejarlo de esa posición. Este es un proceso constante y grandioso de transición hacia la multipolaridad, que afecta a todas las regiones - dentro de Rusia, en sus fronteras, en el Pacífico, en Oriente Medio, en África y en América Latina.

En Estados Unidos y Europa, existe una auténtica guerra civil entre conservadores y globalistas liberales, que permanecen leales a la unipolaridad - políticos carentes de sustancia, impulsados solo por la frenética y moribunda voluntad de preservar el régimen unipolar y su ideología. Putin analiza todo esto.

La gente empieza a entender que esto no es un meme, sino una demanda - una que debe guiar la educación, la cultura, la política y la economía. Debemos implicarnos activa y de forma proactiva, no reactiva, en la construcción del mundo multipolar. Para ello, todos deben comprender lo que realmente es: una tendencia ideológica, a largo plazo y fundamental, que explica todo lo demás.

Esto ya no es una novedad, sino un aprofundamiento del tema. Lo que es nuevo, en mi opinión, es el énfasis en la filosofía de la complejidad desarrollada por el pensador francés Edgar Morin. Putin mencionó varias veces los procesos no lineales del nuevo mundo, comparándolos con la mecánica cuántica. Procesos no lineales, la mecánica cuántica - que implica interconexión, donde incluso el más mínimo cambio a nivel micro - de un bloguero con un iPhone a una persona individual - afecta a los procesos macro globales. Ya no es un mundo de mecánica lineal.

Para entender este mundo, construir diplomacia, interactuar con diferentes polos, comprender las contradicciones de Occidente dividido - dividido entre Europa y EE.UU. - necesitamos un nuevo pensamiento. 

La diplomacia hoy requiere inmersión en la sociedad, religión y cultura de cada país y civilización. Esto exige, por parte de los diplomáticos de MGIMO (1) -donde enseño la teoría del mundo multipolar y las civilizaciones- una reestructuración completa de la conciencia. Afecta a los negocios, la economía, la industria, la esfera militar y la guerra misma - ahora no lineal, ya que los drones abolieron los parámetros clásicos de la guerra industrial.

La filosofía de la complejidad, tal y como la presenta Putin, es la base de la nueva diplomacia. Es un llamado a abandonar las visiones simplistas de la realidad. El mundo moderno, con su multipolaridad, es un sistema complejo. Dejemos de lado los viejos clichés y dejemos de proyectar plantillas pasadas sobre las nuevas; en cambio, acudiremos a la mecánica cuántica y estudiemos civilizaciones, religiones y teologías, que una vez más determinan el curso de los acontecimientos. Esto es una invitación a una transformación de la conciencia - de todo el Estado, y especialmente de su clase pensante.

Nuestra mentalidad -una mezcla confusa de restos soviéticos y liberalismo olvidado- está al borde de la catástrofe. Si no comprendemos la complejidad de la realidad en la que vivimos, actuamos y tomamos decisiones -de las que dependemos- el resultado será terrible. En esencia, Putin ha pedido filosofía. Una gran potencia requiere una gran filosofía. Sin ella, se convierte en un gólem: una construcción mecánica operada por manos alienígenas. El mundo está gobernado por quienes piensan. No hay gobernantes que sean tontos; si parece que los hay, entonces alguien más manda detrás de ellos. El mundo está gobernado por ideas: falsas o verdaderas, justas o crueles, humanas o inhumanas. Esa, creo, es una de las conclusiones clave del discurso de Vladimir Putin en Valdái.


 
         Alexander Dugin (foto de archivo)


Presentador: En solo quince minutos, ha presentado un análisis detallado, sustantivo y completo del discurso - su significado y importancia. Sin embargo, si uno mira los titulares occidentales, todo lo que dicen es: "Rusia amenaza con la escalada", declaran los titulares. En letra más pequeña, los medios más cautelosos añaden: "en caso de que Europa, Occidente o Estados Unidos se militaricen y se inunden de armas". Pero los titulares de todas partes decían: "Rusia nos da un puño". Ha hecho una buena comparación antes: primero viene la filosofía, luego los clips cortos para redes sociales. Para una atención occidental tan corta, ¿hay algo serio o esencial que aún pueda transmitirse - o es el enfoque más directo de Dmitry Anatolyevich Medvedev, golpeando duro y provocando al presidente estadounidense con trollings, más efectivo?

Alexander Dugin: Creo que Dmitry Anatolyevich Medvedev está haciendo exactamente lo que debe. Cada uno tiene su papel. Vladimir Putin despliega una filosofía seria y reflexiva. Sin embargo, la interpretación occidental es pura fenomenología: una persona, sociedad o civilización ve en el mundo solo reflejos de sus propios prejuicios. En inglés, se dice "reading"; en francés, grille de lecture - un marco de interpretación. Si un terrorista dice "mamá" o "miau", seguiremos escuchando un mensaje terrorista. Las personas ven su propio reflejo, y ningún argumento puede convencerles de lo contrario - ese es el poder de la conciencia. Europa ve a un enemigo en Rusia a través de este prisma e interpreta cada palabra de Putin en consecuencia, ignorando todo lo demás.

Para ser sincero, ni siquiera noté ningún "tema de escalada" en el discurso. Putin habló de defender los intereses nacionales con calma y suavidad, señalando que compartimos más en común con Trump que con los globalistas europeos. Sin embargo, destacan lo que les conviene: "Putin amenaza". La convergencia con Estados Unidos no se menciona. Su interpretación es selectiva: desean ver una amenaza, prepararse para la guerra con Rusia y justificar su inicio acusándonos de provocación, usando cualquier pretexto. Si Putin hubiera permanecido en silencio, habrían interpretado su silencio como una preparación para una escalada. Esto no puede corregirse.

En cuanto a Dmitry Anatolyevich Medvedev, ha dominado el estilo de las palabras cortas, agudas y precisas. Esto se adapta a la mentalidad occidental. Dicen: "Te destruiremos", y él responde: "Intenta - y atacaremos primero". Funciona porque, a su nivel de percepción, es un intercambio de memes: meme contra meme. Trump dice: "Rusia es un tigre de papel". Medvédev responde: "Este tigre mueve la cola, y una bomba nuclear podría caer sobre tu cabeza". Diez vence a nueve - Medvédev gana la mano. Parece un juego de tontos, pero según sus reglas, es póker. Ignoran a los preferenciales de Putin. (2)

Creo que Medvédev se está preparando para el futuro. Demuestra que el futuro no será menos patriótico, solo más duro. Si nuestro curso continúa, se endurecerá aún más. Medvédev está moldeando la imagen de este país de forma vívida, aguda, concisa y memética. La esencia de sus publicaciones es preparar el terreno para una línea inequívoca. Putin, conscientemente, es amable y fluido en sus formulaciones. Sin embargo, tanto el buen policía como el malo son necesarios. Putin es claramente el bueno, Medvédev el duro. Juntos, reparten a los criminales, investigan los casos, trazan líneas y mantienen el orden. Se complementan perfectamente - ambos son necesarios.

Estoy convencido de que Dmitry Anatolyevich (Medvédev) sabe exactamente lo que hace, lo agudo y a veces poco diplomático que puede parecer. Pero cuando se vive entre lobos, hay que aullar como un lobo. Es necesario externamente, para que otros recuerden con quién están tratando. Es uno de nuestros blogueros más populares - la gente lo lee y lo entiende todo al instante.

¿Todos profundizarán en la filosofía de la complejidad de Edgar Morin o en la interpretación de Copenhague de la mecánica cuántica, o estudiarán la multipolaridad? Algunos escucharán, pero para el resto - los demasiado perezosos para pensar - el blog de Medvédev revela la verdad. Para la persona corriente, todo queda claro: en Rusia, estamos por encima de todo, hasta el final - "¡Ríndete, enemigo, congelaos y tumbaos!"


Presentador: Los resultados de las recientes elecciones inevitablemente afectarán la vida de esos países y nuestras relaciones con ellos. Empecemos por Georgia, donde el partido gobernante Sueño Georgiano tuvo un desempeño seguro en las elecciones municipales, recibiendo oficialmente más del ochenta por ciento de apoyo. Quizá sea una pregunta ingenua o simplista. En tiempos recientes -especialmente tras las elecciones- la situación ha estado acompañada de disturbios. Algunos hablan de protestas, otros de manifestaciones. En resumen, la gente sale a las calles con banderas de colores azul-amarillo y azul-blanco familiares. Son viejos esquemas - ideados hace veinte, treinta, cuarenta años para desestabilizar gobiernos indeseables. Esquemas occidentales usados en diferentes países, aunque últimamente menos efectivos. ¿O estoy siendo ingenuo?

Alexander Dugin: En primer lugar, tienes razón: la movilización de la "sociedad civil" para tomar el poder o derrocar regímenes no deseados ha sido una táctica que ha funcionado durante décadas, con éxitos variables. Es un arma poderosa de nuevas tecnologías sociales y políticas. No se trata tanto de crear estructuras de oposición como de movilizar elementos libres de la población: los locos, los predicadores callejeros y las personas que han cambiado su orientación sexual. Son fragmentos mercuriales, átomos dispersos de la sociedad - inútiles para la política constructiva e incapaces de representar una posición coherente. Su número sigue creciendo porque la cultura occidental desestabiliza deliberadamente la conciencia.

Estas masas desarraigadas y mentalmente débiles -multitudes caóticas- se convierten en un instrumento serio de la gran política. Sacuden las sociedades, desestabilizan los estados, y entonces llegan fuerzas genuinas sobre sus hombros - fuerzas que toman el poder y no lo abandonan.

Una vez que cambia el régimen, estas multitudes se dispersan - no exigen nada, no son nadie. Son la basura de las grandes ciudades liberales, no en el sentido ideológico, sino simplemente personas que viven bajo la regla de "cada uno por lo suyo". Estos átomos caóticos se movilizan fácilmente para su destrucción. Sin embargo, no exigen nada a cambio. Sobre sus hombros, se levantan marionetas liberales y establecen dictaduras. Ese fue el caso del Maidán en Ucrania y, en gran medida, también en Francia. En cuanto los liberales toman el poder, lo mantienen firmemente. Las personas que movilizaron como ariete contra gobiernos legítimos y más o menos soberanos - luego las desestiman. En Georgia, esto ha ocurrido varias veces - fue una de las primeras revoluciones de colores.


Presentador: Pero eso fue hace más de veinte años.

Alexander Dugin: Sí, hace veinte años tuvo éxito, llevando al poder a un auténtico dictador y nazi, Saakashvili. Pero Georgia parece haber desarrollado inmunidad a estas revoluciones de color - ya no sucumbe. El gobierno soberano de Sueño Georgiano, inicialmente prooccidental y artificialmente europeo en su orientación -aunque débil y forzado- se ha fortalecido sin embargo en comparación con los provocadores histéricos, terroristas y nazis, en su mayoría una gran masa de esquizofrénicos georgianos. Ha acumulado experiencia y por tanto resiste.

Esto es algo peligroso - la filosofía de la complejidad. Los desechos inútiles pueden cambiar el destino de un país o el curso de la geopolítica. Los microprocesos se explotan activamente. Por cierto, en Estados Unidos, Antifa está formada precisamente por esas personas. Recientemente prohibida en Estados Unidos, se disfraza de "antifascista", pero es una organización ultraterrorista que etiqueta a liberales incómodos como fascistas, los ataca físicamente, los acecha, denuncia, edita Wikipedia y mata - como ocurrió con Charlie Kirk. Esto es peligroso, porque estas personas están mentalmente inestables y caen fácilmente en la violencia física.

Pero Georgia tiene inmunidad. Se han formado anticuerpos. Sueño Georgiano ha madurado. Ha aprendido a gobernar el país con calma - sin tomar medidas precipitadas, resistir provocaciones y guiado por la idea de preservar la soberanía georgiana. Ha encontrado las claves: dónde detenerse, dónde actuar con firmeza, dónde ceder y dónde cambiar de rumbo. Juega este juego peligroso desde una posición de fuerza y eficiencia. Ha captado el algoritmo y lo ha dominado.

Después de Zurabishvili y las elecciones anteriores, todo parecía claro. Pero los liberales, inspirados por las elecciones amañadas en Moldavia -donde la dictadura de Sandu prohibió todo lo que desafiaba su poder y no encontró resistencia seria-, decidieron sacudir Georgia de nuevo. Esta vez, creo, no saldrá nada de esto, pero no hay que subestimar la estrategia. Funciona sorprendentemente bien: cuantos más elementos débiles tiene una sociedad, más efectiva se vuelve.

La cultura occidental fomenta su proliferación. Los inmigrantes ilegales - personas sin raíces en la sociedad, átomos libres - pueden dar fácilmente el salto cuántico de existencia marginal a fuerza destructiva. Esta manipulación del caos se ha convertido en una estrategia adoptada por potencias globales serias. Creo que las protestas en Georgia no darán resultado, pero esta amenaza constante estallará una y otra vez en cualquier sociedad que busque la soberanía.




Presentador: Lo siguiente en el horizonte es la República Checa, donde Babiš ha regresado - un antiguo líder al que algunos llaman un heraldo de cambio. Una vez más, la República Checa podría unirse a Hungría y Eslovaquia como un pequeño pero seguro bloque de naciones que priorizan sus propios intereses, mientras que las europeas y eurocéntricas quedarían en segundo plano. ¿Qué opinas de esto? Las elecciones checas han llevado al poder a un hombre que dista mucho de ser prorruso, pero su política difiere del rumbo abiertamente hostil que la República Checa ha seguido hacia Rusia en años anteriores.

Alexander Dugin: La cuestión no es si uno está a favor o en contra de Rusia - eso es secundario. Cabe destacar que incluso Polonia se inclina más hacia la soberanía. Hungría y Eslovaquia priorizan la soberanía, liberándose de la presión de las fuerzas globalistas que buscan abolirla. Su lógica es pragmática, basada en el interés nacional: moldean su política exterior -incluidas las relaciones con Rusia- en función del principio «Hungría primero, Eslovaquia primero», no «la Unión Europea primero».

Orbán y Fico no son políticos prorrusos: son soberanistas que persiguen consistentemente intereses nacionales. Un soberanista similar ha llegado al poder en la República Checa. Incluso Polonia, a pesar de su hostilidad hacia nosotros, se está moviendo en esa dirección.

Recomiendo leer la monografía del destacado pensador contemporáneo Alexander Bovdunov, dedicada al proyecto La Gran Europa del Este - su tesis doctoral transformada en una obra académica. Hace varios años, antes de que estos procesos se hicieran visibles, demostró que Europa del Este constituye una formación geopolítica independiente, distinta de Europa Occidental. Esto se aplica a todos los países de la región: Rumanía, Bulgaria, Polonia, Hungría, Eslovaquia, República Checa e incluso Austria.

El proyecto Gran Europa del Este de Bovdunov anticipaba la ola de revoluciones populistas que llevarían al poder a los soberanistas - por medios democráticos o menos democráticos - y que esto ocurriría más rápido en Europa del Este que en Occidente. Esta región surgirá como un polo independiente: por un lado, europeo - cerca de Francia, Alemania, Inglaterra, España e Italia - y por otro, cerca de nosotros. Es una región intermedia, una especie de puente. La zona de la Gran Europa del Este podría convertirse en una palanca clave en el gran equilibrio geopolítico europeo y euroasiático.

Los países pequeños que adoptan esta línea estratégica -que Bovdunov formuló como teoría- están viendo ahora cómo se desarrollan estos escenarios, incluso a través del ascenso de Babiš. Los soberanistas de Europa del Este la transformarán gradualmente en una entidad civilizacional autónoma.

En mi propia obra Noomakhia, dos volúmenes están dedicados a Europa del Este - tanto eslavos como no eslavos. Aunque no traté directamente la geopolítica, exploré las identidades culturales de estos pueblos. Es un mundo único. Serbia es otro ejemplo vívido de soberanismo.

Poco a poco, si aceptamos que los soberanistas pueden mantener una postura crítica hacia nosotros, esta imagen se volverá dominante. El problema no es su actitud hacia Rusia, sino la actitud de los líderes polacos hacia el pueblo polaco, los líderes checos hacia el pueblo checo y los líderes serbios hacia el pueblo serbio. El tema es la soberanía.

La ola soberanista en Europa del Este conducirá a la formación de una comunidad independiente. Nos interesa esto. Sin embargo, esto no significa que trabajen para nosotros ni que deban ser rusófilos. Su lógica es diferente: buscan la independencia y buscan actuar únicamente en interés de sus propios estados. Y tienen buenas razones para ello.

Creo que las fuerzas populistas y nacionales triunfarán antes en Europa del Este que en Occidente. En Alemania, la AfD está ganando en todas partes de la antigua RDA y Prusia Occidental - regiones menos dominadas por el totalitarismo liberal, donde las fuerzas patrióticas son más fuertes. Esta parte de la Alemania unificada también limita con Europa del Este (Prusia puede considerarse parte de Europa del Este o Central).

Es un proyecto sumamente interesante. Lo que se está desarrollando en Europa del Este es una tendencia estable, no una serie de arrebatos aleatorios ni obra de tecnólogos políticos. Es la lógica del proyecto Gran Europa del Este, que adopta una forma geopolítica real.

(Traducido del ruso)

* Notas:

1 Nota del traductor: MGIMO (Instituto Estatal de Relaciones Internacionales de Moscú) es la universidad de élite rusa para diplomacia y asuntos internacionales, supervisada por el Ministerio de Asuntos Exteriores.

2 Nota del traductor: Preferans es un juego de cartas ruso tradicional conocido por su complejidad estratégica, usado a menudo metafóricamente para sugerir una planificación profunda y metódica en lugar de movimientos simples o impulsivos.

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Fuentes de consulta para este post:

24 mayo 2025

"Peligro Amarillo" para el mundo ¿Lo es realmente China?



por Tito Andino


Importantes y esclarecedores reportajes sobre las "relaciones" chino-estadounidenses no son cosa del presente, mucho menos la guerra "arancelara" de Mr. Trump contra el "mundo", en particular contra China, esos son asuntos de vieja data e iniciaron no solamente con China sino con la denominada "raza amarilla" en general, un viejo ejemplo de racismo colonial euro-estadounidense que aun perdura en las regiones continental e insulares del Asia.

 

¿Recuerdan por qué inició el conflicto del Pacífico entre Japón y Estados Unidos en 1941?... Por supuesto, Japón demostró una política expansionista que amenazó los intereses económicos y territoriales occidentales en Asia, pero las duras sanciones económicas, restricciones comerciales, embargo petrolero, etc. dejó al Imperio del Japón sin alternativas, o se sometían a las exigencias de Estados Unidos o debían expandirse y apoderarse del Sudeste Asiático en previsión al agotamiento de sus reservas estratégicas, optaron por la segunda alternativa, es decir, la guerra. 



Revista Fortune, septiembre 1942. Ilustración del artista mexicano Miguel Covarrubias. El miedo al peligro amarillo (término peyorativo que inicialmente se dio a los inmigrantes chinos en los Estados Unidos a finales del siglo XIX) volvió a resurgir con fuerza tras el ataque japonés a Pearl Harbor (diciembre 1941). El “peligro amarillo” reflejaba en esa oportunidad un marcado sentimiento antijaponés. En EEUU (al entrar en guerra), sobre todo en los estados del Sur se conservaba un latente racismo, además, una segregación estricta hacia estadounidenses negros y latinos, sin garantías en lo que respecta a derechos civiles. En la gráfica, tomada de una página interior de la revista "Fortune", se explica el uso de estereotipos para representar al "peligro amarillo" (en esa oportunidad los japoneses), en la leyenda se dice: "Puede que no todos los japoneses tengan este aspecto siempre, pero la exageración es en todo momento un arma en manos de los caricaturistas. Covarrubias (el artista) conoce a los japoneses y, por lo tanto, ve el rostro del enemigo cuando se vuelve: el soldado dentudo, el capitalista y el comerciante, los oficiales de labios apretados, el sacerdote fanático, la geisha con forma de muñeca, el campesino sumiso y su esposa, quienes crían a los soldados que completan el ejército que realmente dirige Japón, el Dios Emperador"...


En la actualidad, en honor a la verdad y a la historia, no deberíamos desatar nuestra ira solamente en Trump, él solo cumple el sueño de los multimillonarios y las élites industriales estadounidenses que no se atrevieron en otros gobiernos a implantar las medidas que asume Trump, no como políticas innegociables, sino como medio de presión para sentar a gobiernos del mundo entero a “negociar” sobre aranceles, tratados de “libre” comercio, etc, que solamente benefician a la mayor potencia mundial (o ex potencia económica mundial).

 

Breves antecedentes

Antes de abordar el tema principal del presente hay que dar un repaso al como las potencias coloniales del siglo XIX y XX acabaron con el poderos estado chino que de a poco fue perdiendo soberanía en grandes regiones de su territorio. China brindaba muchas expectativas tanto para el comercio como para la explotación de la tierra debido a su debilidad, en la práctica dejó de ser un estado independiente, repartido por zonas de influencia de las potencias extranjeras. 

Quienes más empeño pusieron fueron los británicos, deseaban dominar la economía china, explotar sus recursos naturales, controlar el comercio, los ferrocarriles, etc. Recordemos las guerras del opio implementadas por el Imperio británico para sojuzgar a la población china desde 1839, el Tratado de Nanking de 1842, otorgó a los británicos el enclave de Hong Kong y una decena de puertos para el comercio exterior. Luego vendría más intereses europeos, entre otros de Francia, que decidieron arrebatar los territorios que habían pretendido en la zona, a eso añadimos el interés japonés, ruso, etc.



Ilustraciones sobre la guerra del opio


El nacionalismo chino reaccionó, a inicios del siglo XX (la rebelión de los boxers,1900-1901); en 1911 una revolución terminó con el imperio e instauró la República de China (La Revolución Xinhai o Revolución Hsinhai, puso fin a la última dinastía imperial de China, la dinastía Qing), las nuevas autoridades buscaron liberar a China de las injerencias extranjeras, además de reconstruir el país, pero bajo la “intermediación” de potencias extranjeras (Reino Unido, Estados Unidos, Alemania, Rusia, Japón y Francia).

La naciente República de China como luego la República Popular China apreciaron a la Revolución de 1911 de manera bastante diferente. “Ambas Chinas reconocen a Sun Yat-sen como el Padre de la Nación, pero en Taiwán, significa "Padre de la República de China". En la China continental, Sun Yat-sen es visto como el hombre que ayudó a derrocar a la dinastía Qing, una condición previa para el estado comunista fundado en 1949. La República Popular China ve la obra de Sun como el primer paso hacia la verdadera revolución en 1949, cuando los comunistas establecieron un estado verdaderamente independiente que expulsó a los extranjeros y construyó una potencia militar e industrial. El padre de la Nueva China es visto como Mao Zedong” (cita Wikipedia, entrada Revolución 1911)


Mao Zedong


Algo de historia de las relaciones chino-estadounidenses.

Muchos han lanzado la pregunta del ¿por qué Estados Unidos no luchó abiertamente contra los japoneses en China durante la segunda guerra mundial y así pudo haber mantenido cierta influencia en ese territorio?

En primer lugar, el Lejano Oriente era casi competencia “privativa” de los imperios coloniales europeos. Fue a raíz de que el Imperio del Japón les arrebatara importantes territorios en Asia y en el Pacífico, por ejemplo, Filipinas, la isla de Guam y de Wake (en aquel entonces territorios estadounidenses), las Islas Orientales Neerlandesas (Indonesia), los territorios británicos de Hong Kong, Myanmar (Birmania), Malasia, Singapur, y otras numerosas islas y territorios importantes como las Islas Salomón, Nueva Guinea, Formosa (hoy Taiwán) etc., por lo que Estados Unidos y sus ahora Aliados entraron en acción, pudiendo solo recuperarse de aquel golpe a mediados de 1942 al demostrar su superioridad industrial en el campo bélico.

Hoy solemos ignorar que Estados Unidos y China fueron aliados durante esa guerra y aunque no hubo una intervención militar masiva estadounidense en territorio chino, decenas de miles de tropas del US Army combatieron en el eje de campo de batalla conocido como "China-Birmania-India". Tras la invasión japonesa, el gobierno nacionalista chino de Chiang Kai-shek optó por la resistencia en el interior, negándose a la rendición. La resistencia china conllevó a que se unieran a los Aliados en la guerra contra Japón. China, en su esfuerzo de guerra pudo retener en su territorio a un gran número de tropas japonesas indispensables en otros frentes.

Contingentes importantes de los ejércitos de Gran Bretaña, Mongolia y la Unión Soviética, así como tropas de los Estados Unidos (fuerza aérea secreta -los Tigres Voladores-) y de la Mancomunidad de Naciones se involucraron. Debe destacarse el rol de las tropas del Partido Comunista Chino (Mao) en el enfrentamiento contra los japoneses en el norte de China, ayudando a expulsarlos.

Tras Hiroshima y Nagasaki, en agosto de 1945 el Ejército Rojo atacó a los japoneses en Manchuria. El avance soviético fue incontenible, en septiembre, los soviéticos se detuvieron en la entrada a Corea, ese mismo día (8 de septiembre), tropas estadounidenses desembarcaron en Inchon (Corea), era el primer aviso de la futura división de Corea.

Japón se rindió el 9 de septiembre, China recuperó Manchuria, Taiwán y las islas Pescadores, como había sido acordado en la Conferencia de El Cairo en 1943. El Kuomintang (gobierno nacionalista chino de Chiang Kai-shek) fue reconocido por las Naciones Unidas, pero Mao Zedong y el Partido Comunista de China tenían mucho que decir, gracias a la Unión Soviética, incluso gracias a la anterior ayuda militar estadounidense. La guerra civil china se reactivó, los nacionalistas chinos huyeron a Taiwán en 1949 y la República Popular China obtuvo el puesto en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.


En el presente

Para no hacer esta una interminable historia, retrocedamos solamente a la anterior administración estadounidense de Joe Biden. El destacado politólogo francés Thierry Meyssan destacaba en 2023 que el gobierno de Biden volvía a recordar el “peligro amarillo”, esta vez dentro del contexto económico (y no racista imperial como a fines del siglo XIX y todo el siglo XX), decía el decrépito mandatario:

“China robaría nuestras patentes, promovería la corrupción y destruiría el medio ambiente antes de imponer su régimen totalitario por la fuerza. Afortunadamente, Estados Unidos y la OTAN protegerían las democracias y la paz…” (China: ¿el “peligro amarillo” en serio?, 7 diciembre 2021)

Lo único cierto es que el nuevo proyecto de la “Ruta de la Seda” promovido por China es un logro absoluto, consecuencia del trabajo chino, no obstante los problemas y obstáculos que afrontan los países con que negocia, esas naciones si que han visto un progreso. ¿Qué opinan en Estados Unidos y en la UE luego de décadas de imposición de su inviable sistema de intercambio comercial? La reacción, sobre todo estadounidense es protestar y denunciar ante el mundo el retorno del “peligro amarillo” (el éxito chino). Para ahondar más la acusación contra el "peligro amarillo", que no es nueva, se lanza la alarma de una aparente alianza económica entre Chima y Rusia que intentará destruir la civilización cristiana, al menos esa variante de la historia corre desde 1910.




¿Por qué los proyectos y programas de “prosperidad” promovidos por Occidente para todo el globo no han rendido los supuestos frutos deseados? Las acciones para el "desarrollo" del Tercer Mundo a través de la AID desde hace más de medio siglo (tras la “descolonización”) han sido patéticos e intencionados fracasos socio económicos y políticos. Respuesta: A EEUU y la “democrática” Europa (UE) no les conviene el progreso y desarrollo de las naciones (neocolonialismo). 

La administración Biden, opuesta a su predecesor -Donald Trump- declaró que Estados Unidos “competirá” contra China, logró que el G7 se uniera a la lucha de las "democracias" para mantenerse por delante del sistema "totalitario" chino, y la Unión Europea gustosa impuso su contraproyecto “Global Gateway”.

Biden dirigió la “Cumbre Mundial sobre la Democracia”, a la cual -por supuesto- fue invitada Taiwán, “para dar sustancia ideológica a este enfrentamiento”; pero promover la democracia a toda costa tiene sus límites. El Gobierno estadounidense decidió acoger las primeras Cumbres por la Democracia debido a las dificultades a las que se enfrenta el mundo “libre” o la “democracia” mundial, como queramos llamarla.

En noviembre de 2022, desde la Casa Blanca se informó que Estados Unidos y más de cien gobiernos afines en el mundo tomaron medidas significativas para construir democracias más resilientes, combatir la corrupción y defender los derechos humanos… dicen trabajar juntos para resistir la agresión autoritaria, incluida la guerra no provocada e injustificada de Rusia contra Ucrania. Insisten en señalar el deseo “universal de una gobernanza responsable, transparente y respetuosa de los derechos”. La Cumbre apoyó a los medios “libres e independientes” a través de la Agencia para el Desarrollo Internacional de EE. UU. (USAID)…, protege a los periodistas física, digital y legalmente. USAID costeó la defensa de periodistas, activistas de la sociedad civil y sus organizaciones de difamación que lanzan calumnias para silenciar los informes de sus detractores, inclusive mediante demandas destinadas a silenciarlos. También se habló de la lucha contra la corrupción (Anticorrupción Global) para “garantizar” que los países cumplan con sus compromisos y obligaciones internacionales) …

Las Cumbres fueron más allá, exigieron y siguen exigiendo que Rusia rinda cuentas. En respuesta a la intervención militar en Ucrania por parte de Rusia, “Estados Unidos, en coordinación con aliados y colaboradores, lanzó en marzo el acuerdo multilateral Grupo de trabajo sobre Élites, Apoderados y Oligarcas de Rusia (REPO) para que los responsables y beneficiarios de la maquinaria de guerra de Rusia sean responsabilizados…”. Estados Unidos y sus colaboradores se comprometieron “impulsar el trabajo de los activistas y otros reformadores que trabajan en la primera línea de la renovación democrática”. Además, implementó la “Tecnología avanzada para la democracia”, Biden destinó recursos para “detener la ola de autoritarismo digital, promover una visión positiva para Internet y las tecnologías emergentes, y conectar a miles de millones en todo el mundo con tecnologías digitales e infraestructura respetuosas de los derechos e impulsadas por los valores”, avances tecnológicos que reafirman la democracia en países afines en África y Europa, etc. etc. (citas tomadas de “Hoja informativa: Cumbre por la Democracia: Avances en el Año de Acción”, US Department of State, 29 noviembre 2022).

Como se aprecia del discurso, salvando las diferencias, es un retorno oficializado a una nueva Guerra Fría, no solo en Europa sino en el mundo.

Decía Meyssan en su artículo mencionado, “en nuestra imaginación, la Guerra Fría fue entre la URSS atea y el Occidente religioso, o entre el comunismo y el capitalismo. En realidad, el objetivo era impedir que un bloque con una cultura de la solidaridad ejerciera influencia económica en el bloque dominado por los anglosajones, con una cultura individualista. Esta vez ya no se trataría de defender el derecho a la práctica religiosa y la libre empresa, sino de defender la democracia. En el fondo, se trata todavía de pintar una imagen caricaturesca de una potencia capaz de competir económicamente con los anglosajones, ayer la URSS, hoy China”. (Quiero dejar sentado, una vez más, que el sistema social implantado en la URSS fue un gran fracaso social).

El periodista Lothrop Stoddard acuñó la palabra "untermenschen" utilizada por los nazis, condenando una vieja alianza de chinos y japoneses contra el hombre blanco. Los anglosajones describieron ese momento político como la Caída de Tucídides, en referencia al antiguo historiador que escribió la historia de las Guerras del Peloponeso. En 2017, un famoso politólogo estadounidense, el profesor Graham Allison, explicó: “Lo que hizo que la guerra fuera inevitable fue el crecimiento del poder ateniense y el miedo resultante en Esparta”. De la misma manera, el desarrollo de China está provocando pánico en el "Imperio estadounidense", que se está preparando para la guerra. No importa que este razonamiento ignore las diferencias culturales y aplique un concepto griego a China. Washington está convencido de ello. Sabe que está amenazada por Pekín. (Destinados a la guerra: ¿Podrán Estados Unidos y China escapar de la trampa de Tucídides? , Graham T. Allison, Houghton Mifflin Harcourt (2017), citado por T. Meyssan)

Si el profesor Allison no hubiera sido uno de los asesores de Caspar Weinberger en el Pentágono en la década de 1980, y si hubiera tenido mejor formación, habría comprendido que los chinos no razonan en absoluto como los estadounidenses. Habría escuchado a Beijing protestar contra cualquier proyecto competidor y defender acuerdos en los que todos ganen. No habría entendido esta fórmula en el sentido anglosajón, sino en el chino, para asegurar el éxito de uno sin perjudicar al otro. En el pasado, cuando el Emperador tomaba una decisión, solo podía hacerla cumplir en sus provincias si se aseguraba de que todos vieran en ella algo que fuera beneficioso para él. Como algunos de sus decretos no tenían ningún efecto en esta o aquella provincia, tuvo incluso que crear algo que fuera en interés de esa provincia. El poder del emperador sólo podía mantenerse si no marginaba a nadie, ni siquiera al más pequeño.


Ahora, cada vez que Washington habla de “competencia” con Pekín, China responde que no puede haber tal cosa, que no acepta ni la rivalidad ni la guerra, sino que busca la armonía entre todos a través de relaciones de beneficio mutuo.

 

A continuación, repasemos el resto del importantísimo artículo de Thierry Meyssan, “China: ¿el “peligro amarillo” en serio?” (2021)



"En Chine Le gâteau des Rois et... des Empereurs" ("China - la tarta de reyes y... de emperadores"). Caricatura política francesa de 1898, en el suplemento del "Le Petit Journal", de 16 de enero de 1898. Esta ilustración es una reproducción de la Bibliothèque Nationale de France.  representa los deseos imperialistas hacia China. El pastel representa a China, dividido entre la reina Victoria del Reino Unido, Guillermo II de Alemania que discute con la reina Victoria por un trozo de tierra mientras clava un cuchillo en la tarta en protesta, Nicolás II de Rusia, mira un trozo en particular, la francesa Marianne, se muestra diplomática como si no participara en el reparto, se la representa cercana a Nicolás II, recordando una vieja alianza zarista franco-rusa, el samurái representa a Meiji Tennó (Mutsuhito), emperador del Japón, contemplando cuidadosamente qué trozos tomar. Un funcionario estereotipado de la dinastía Qing levanta las manos para tratar de detenerlos, pero no puede hacer nada.


El 'engaño' chino


En la década de 1900, el periodista británico Sax Rohmer expuso la conspiración del "peligro amarillo" en una serie de historias detectivescas basadas en la figura malvada de Fu Manchú.


Se podría pensar que Occidente entró en pánico por el repentino desarrollo económico de China. El acuerdo entre Deng Xiaoping y las multinacionales estadounidenses ha beneficiado a los salarios más bajos y ha provocado una deslocalización a gran escala de fábricas occidentales en China. La clase media está desapareciendo en Occidente, mientras que ha crecido en China y ahora en la mayor parte de Asia. La Comisión Europea, que saludó este fenómeno hace veinte años, comenzó a criticar la organización de la economía china en 2009. De hecho, estas críticas ya existían antes, pero lo que cambió en 2009 fue que, según el Tratado de Lisboa, pasó a ser competencia de Bruselas. Se trata, en cada caso, de robo de patentes, de incumplimiento de normas medioambientales o de nacionalismo económico chino.

Para Pekín es perfectamente aceptable adquirir conocimientos occidentales. Las patentes son una práctica relativamente nueva en el mundo. Fueron inventados en Europa hace dos siglos. Hasta entonces se asumía que nadie era dueño de un invento, que esto debería beneficiar a todos. Los chinos todavía piensan así. Sin querer robarle a nadie, firman acuerdos comerciales con transferencia de tecnología. Luego lo conservan y lo desarrollan.

 

Mañana el "Peligro Amarillo" invadirá los EE.UU. (folleto de propaganda distribuido a soldados estadounidenses)


En los últimos años, Occidente ha trasladado sus industrias contaminantes a China. Ahora les ofende que China tenga estándares ambientales más bajos que ellos, pero no tienen intención de traer industrias contaminantes a casa. El malentendido cultural alcanzó su punto máximo durante la reciente COP26 en Glasgow. Occidente pide descarbonizar la economía global, mientras que China quiere luchar contra la contaminación. Por ello, Pekín firmó una declaración conjunta con Washington para demostrar que no quería ofender a Estados Unidos. El comunicado asegura que los dos países están en la misma página, sin aclarar nada y sin hacer ni el más mínimo compromiso concreto. Ningún diplomático chino ha dicho nunca no a nadie, y esa palabra no existe en su idioma. Desde el punto de vista chino, esta declaración conjunta es un "no" diplomático; desde el punto de vista estadounidense, es una prueba de que todo el mundo cree en el calentamiento global provocado por el hombre. (“Declaración conjunta de Glasgow de Estados Unidos y China sobre el fortalecimiento de la acción climática en la década de 2020”, Red Voltaire, 10 de noviembre de 2021).


En cuanto a las acusaciones de nacionalismo económico, los chinos nunca han ocultado que son nacionalistas y que todavía no han superado el colonialismo del que fueron víctimas. Aunque se han convertido al capitalismo en el comercio internacional, siguen siendo nacionalistas en su producción.

 

Nunca hubo engaño alguno, ni siquiera deseo alguno de ello, por parte de los chinos, sólo la complacencia de Estados Unidos y sus socios de creer que todo el mundo piensa como ellos e ignorar las discretas advertencias de Pekín.

 

El 'imperialismo' chino

 

Documento de entrenamiento de la década de 1950 para oficiales del Pentágono


El principal error se refiere al desarrollo militar de China. En menos de una década, Beijing ha lanzado la producción en masa de armas muy avanzadas. El ejército popular, que en el pasado era principalmente un servicio a la comunidad, es ahora un cuerpo de élite. El servicio militar es obligatorio para todos, pero sólo los mejores entre los mejores pueden aspirar a realizarlo y disfrutar de los beneficios que conlleva. Hace unos años, China sólo era tan buena en lo militar como lo era en número; hoy posee la armada más grande del mundo y es capaz de ensordecer y cegar a los ejércitos de la OTAN pulverizando sus satélites.

¿Pero para qué puede utilizar este refuerzo de hombres y armas? China ha invertido cantidades astronómicas de dinero en la construcción de Rutas de la Seda en el extranjero. Debe garantizar la seguridad de su personal y de sus inversiones en países lejanos. Además, como en la época antigua y medieval, deberá garantizar la seguridad en estas rutas en todo momento. Sus bases militares en el exterior están destinadas únicamente a estos dos fines y no a competir con Estados Unidos ni a invadir el mundo. Por ejemplo, su base en Yibuti le ha permitido proteger sus suministros marítimos de los piratas somalíes. Cabe señalar que Pekín y Moscú lo lograron rápidamente, mientras que la OTAN, que se había propuesto la misma tarea, fracasó por completo (o no quiere hacerlo por cuestiones geoestratégicas) (“Piratas, corsarios y filibusteros del siglo XXI”, Thierry Meyssan, Red Voltaire, 25 de junio de 2010)

Pekín no tiene intención de revivir su desintegración a través de los tratados desiguales que llevaron a que China fuera ocupada y saqueada por ocho potencias extranjeras (Austria-Hungría, Bélgica, Francia, Alemania, Italia, Japón, Rusia, Gran Bretaña y Estados Unidos). Es pues perfectamente legítimo que se arme para adaptarse a lo que se han convertido esos poderes. Esto no significa que ella planee comportarse como ellos, sino que quiere protegerse de ellos.

 

Continuaremos con una serie de artículos sobre el “peligro amarillo” en nuestros días y la política de Donald Trump, que en el fondo es lo que siempre anhelaron las élites estadounidenses que hoy dicen estar “alarmadas” por las acciones de Trump.


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Lectura consultada:

China: ¿el “peligro amarillo” en serio?

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