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14 julio 2026

Los corredores energéticos y la guerra contra Irán en mapas (7)




Introducción por el editor del blog

Israel no logró ninguno de sus objetivos en la derrota más épica de los conflictos en que ha participado hasta la fecha. Irán ha conseguido poner en su sitio al orden occidental liderado por Estados Unidos e incluso ha logrado preservar sus fuerzas armadas y el arsenal de misiles. Aunque no es el final de la “Tercera Guerra del Golfo”, el memorando de entendimiento (MoU) entre Irán y Estados Unidos es un avance a pesar de todo lo que sigue pasando.

No queda duda de que la victoria corresponde hasta el momento a la República Islámica, lo que pase después dependerá de que hasta que punto van a seguir intercambiando fuego entre las partes; las acciones militares ocurridas entre el 7 y 10 de julio ya no fueron represalias mutuas, se trataron de acciones mutuas de guerra al estilo de los meses de verdadera hostilidad. ¿Volverán a las negociaciones? Si, sobre todo las negociaciones sobre el programa nuclear que es el interés “principal”.

En Irán hay quienes ven el posible alivio de sanciones como algo que podría valer la pena. Hemos expresado en otras ponencias que realmente el problema para Estados Unidos y sus aliados es China, no Irán. Decía Andrew Korybko que la victoria será total "si China aún puede confiar en Irán como un proveedor fiable y de bajo coste de energía, mientras convierte el yuan en una moneda de reserva global que desafíe al petrodólar", algo que, por supuesto, se negará ceder los Estados Unidos: y sin el petroyuan Irán mantendrá su dependencia en la exportación de petróleo a China. Por ello, un alivio de las sanciones ayudaría a redirigir gradualmente sus ventas, por ejemplo a la India.

Se ha dicho que las negociaciones no habrían tenido lugar si Estados Unidos hubiese tenido que entablar diálogos con los sectores duros de Irán, el rol de los “moderados” ha sido fundamental para conseguir, entre otras cosas, el famoso fondo de reconstrucción de 300.000 millones de dólares para Irán (pueda que no lo sea en su totalidad, pero sigue siendo una cifra importante) que se reflejará en inversiones estadounidenses y del Golfo, sobre todo en la industria energética iraní.

Un nuevo orden regional tras la “Tercera Guerra del Golfo” es factible, incluso manejando la hipótesis de que Irán se reincorpore gradualmente al sistema occidental, con ciertas limitaciones lógicamente, eso equivale decir a que habría mejores relaciones con sus vecinos del Golfo, dejando a Israel como perdedor, ya que su plan de dividir y gobernar a Irán y al Golfo no podrá ser, perdiendo - incluso- el respaldo de Estados Unidos.

Aún se baraja otra hipótesis. El analista Larry C. Johnson, cree ver en toda esta crisis como gran perdedor a los Emiratos Árabes Unidos. Sobre todo, Dubái. El surgimiento de Dubái “siempre fue su lógica geográfica: es decir, se sitúa en la encrucijada del comercio global, extrae suficiente petróleo para construir la infraestructura y luego reemplaza gradualmente los ingresos petroleros por todo lo demás - turismo, finanzas, bienes raíces, el inescrutable negocio de ser un lugar donde personas muy ricas aparcan grandes cantidades de dinero sin hacer preguntas incómodas. Oh, ¿he mencionado blanqueo de dinero y prostitutas?”.




La fórmula funcionó brillantemente siempre que la variable se mantuvo constante: un Estrecho de Ormuz abierto, veintiún millas de agua que mantenían la economía global fluyendo hicieron que la posición de Dubái sea la del centro logístico, centro financiero y destino de lujo de la región, todo eso fue plausible, era geométricamente inevitable hasta que el ataque de Estados Unidos e Israel contra Irán cambió esa posición, confirma Johnson.

Dubái tomó el ejemplo de Las Vegas, “la vieja promesa fundamental de que la geografía es irrelevante, que una ciudad en medio del desierto puede convertirse en el centro del mundo por pura fuerza del neón y el apetito humano. Dubái tomó esta lección y la aplicó a gran escala. Si Las Vegas pudo crear una ciudad de la nada en Nevada, Dubái podría crear un centro financiero global desde la nada en un desierto al borde de un cuerpo de agua históricamente significativo, pero económicamente periférico”. Ser el principal centro logístico de la región es una ventaja competitiva extraordinaria hasta el momento en que la región se vuelve inaccesible.

“El mercado inmobiliario, que lleva veinte años siendo un indicador fiable de cuánto dinero necesita el mundo para reubicarse discretamente, está experimentando lo que los agentes describen como un periodo de recalibración y lo que todos los demás describen como un colapso. La crisis de Ormuz ha despojado, al menos temporalmente, de la cómoda ficción de que la posición de Dubái era natural y no construida, inevitable y no contingente. Dubái existe porque la economía global necesitaba un nodo en una ubicación geográfica específica, y alguien tuvo la audacia y el capital de construir uno allí”.

Johnson es más profundo, señala que hay un lado oscuro en los Emiratos Árabes Unidos en general y en Dubái en particular: es un centro de blanqueo de dinero y actividades de inteligencia extranjera. Los EAU operan ahora como una plataforma de seguridad del Golfo vinculada a sionistas e Israel: ciberseguridad, vigilancia, defensa y sistemas de inteligencia han permeado la capacidad estatal central hasta el punto de un control estratégico efectivo sobre capas clave de seguridad, economía y tecnología. El flujo de dinero también ha cambiado. Dubái y los Emiratos Árabes Unidos, en general, sirvieron como “entorno del enrutamiento de alta liquidez para capital offshore, dinero sensible a sanciones, ingresos de sindicatos criminales y flujos ilícitos relacionados con África, oro, bienes raíces, comercio, activos de lujo y estructuras corporativas. El riesgo de guerra y el impacto de integración de seguridad han dañado ese flujo. El capital que depende de la opacidad, la estabilidad y la confianza ininterrumpida se vuelve inestable cuando la jurisdicción anfitriona está visiblemente incrustada en una arquitectura de conflicto”.

Una anécdota que relata Johnson es la siguiente: “¿Adivina quién es el tío que visita semanalmente los Emiratos Árabes Unidos llevando bolsas de dinero? Si has adivinado a Volodimir Zelensky, tienes razón. El tío de Zelensky, según mi fuente, deposita el dinero en bancos locales. El dinero se utiliza entonces para comprar propiedades que posteriormente se venden. Los ingresos de esa venta se envían luego a bancos en Israel... Todo limpio. A partir de ahí, parte del dinero regresa a los miembros del Congreso de EE. UU. como forma de agradecerles su apoyo a Ucrania”.

¿Volverá los Emiratos Árabes Unidos a su antigua gloria? Quizá. Por ahora, Singapur es más seguro, tras la fuga significativa de capitales desde Dubái. La expulsión de facto de Estados Unidos del Golfo Pérsico, junto con las iniciativas chinas y rusas para crear una nueva arquitectura de seguridad en el Golfo, está llevando a los emiratíes a reevaluar sus relaciones pasadas. No está claro qué camino elegirán seguir en el futuro, pero los emires de los EAU enviaron una delegación a Teherán el 9 de junio. “¿Está Dubái considerando un futuro sin extranjeros ricos con apetito por el alcohol y las prostitutas? Quizá”.

Revisemos la ponencia principal.



La verdadera historia detrás del Irán nuclear y el Acuerdo de Islamabad.

Pepe Escobar
X.com
junio 2026


El lunes 1 de junio, en Power Shift, una nueva plataforma geopolítica independiente, Zulfiqar Ali, Larry Johnson y yo revelamos una información que, a todos los efectos prácticos, es una bomba: si las nubes oscuras persisten, Teherán está listo para pasar de la ambigüedad nuclear a la detonación de un dispositivo nuclear en territorio iraní.

Menos de una semana después, la página de Power Shift fue censurada en YouTube, sin explicación ni apelación. Sin embargo, lo que revelamos ya se había detallado en varios podcasts y entrevistas a lo largo de la semana pasada, con Larry y conmigo; y en el foro de San Petersburgo.

Los equipos de negociadores han tenido que suspender el intercambio de textos y mensajes a través del mediador Pakistán por diversas razones (ataques y represalias, generalmente). Irán ha reiterado que está dispuesto a abandonar el "alto el fuego" si el grupo extremista de Asia Occidental seguía adelante con su amenaza de bombardear Dahiyeh, el suburbio de mayoría chiíta al sur de Beirut. Ante la presión de Trump, el líder del grupo extremista se vio obligado a ceder. Solo por unos días. Trump necesitaba desesperadamente un Memorando y un alto el fuego prolongado para presentarlo como una "victoria". Su victoria.

Una llamada telefónica de 105 minutos, jueves 28 de mayo, entre el presidente iraní Masoud Pezeshkian y el primer ministro pakistaní Shehbaz Sharif fue concluyente. Islamabad es el único canal de comunicación extraoficial, funcional y de confianza, entre Teherán y Washington. Nuestras fuentes revelaron que, durante la llamada telefónica, Pezeshkian presentó un ultimátum formalmente estructurado de tres pasos que debía comunicarse a la Casa Blanca con absoluta claridad:

1. No más conversaciones nucleares. Es decir, la prioridad es el fin de todas las guerras contra Irán y el Eje de la Resistencia.

2. No más marco para un posible tratado nuclear. Es decir, no habrá discusiones que conduzcan a un posible JCPOA 2.0 diluido; solo después de que se resuelva el fin de las guerras y el estatus del Estrecho de Ormuz.

3. Si las amenazas de Estados Unidos persisten, dijo Pezeshkian, eso llevaría a la "detonación de un dispositivo nuclear en territorio iraní", ejecutado no como un acto de guerra, sino como una demostración soberana e irreversible de capacidad para controlar la escalada.

Lo que resulta particularmente sorprendente es que nada de lo anterior se trata de una postura diplomática. Lo que tuvimos fue al Presidente de Irán transmitiendo lo que es esencialmente una decisión del Líder Mojtaba Khamenei, señalando que si Washington cruza el siguiente umbral, Teherán pasaría instantáneamente de la ambigüedad nuclear a una demostración innegable.

Y eso implicaría una ruptura permanente del sistema global de no proliferación, con consecuencias imprevistas.




La alineación estratégica China-Irán-Pakistán.

El Primer Ministro pakistaní, Shehbaz Sharif, obviamente hizo los cálculos de la magnitud de dicha información. Inmediatamente le dijo al Ministro de Asuntos Exteriores pakistaní, Ishaq Dar, quien se encontraba en Nueva York para las sesiones del Consejo de Seguridad de la ONU, que transmitiera la información a Washington.

Dar eludió todo el aparato burocrático y llamó directamente al Secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, en Nueva York. El mensaje, de Teherán a la administración Trump, fue contundente: la escalada ahora tiene un peldaño terminal.

Rubio "puede" (y esa es la palabra clave) haber reconocido la gravedad suprema de lo que de hecho es un ultimátum nuclear formal. Informó a Trump. Al día siguiente, 29 de mayo, Trump detuvo abruptamente cualquier acción militar. Y su retórica incendiaria se suavizó de inmediato.

Esto no tuvo nada que ver con un repentino ataque de contención estratégica en el eje War-a-Lago/Oficina Oval. Fue el resultado directo de la comunicación extraoficial entre Sharif, Dar y Rubio.

La mañana del 29 de mayo, Dar llegó a Washington para una visita oficial de un día. Sentado frente a Rubio, le ofreció la información detallada que la llamada telefónica de Nueva York solo había anticipado.

Colocó dos bombas sobre la mesa de negociación:

1. Irán no entregará nada de su uranio altamente enriquecido (UHE). Nada. Cero. Y eso es definitivo. Se trata de independencia soberana (dos conceptos centrales de la reciente declaración conjunta Rusia-China firmada en Pekín durante la visita oficial de Putin a Xi Jinping).

Por lo tanto, Teherán no entregará sus reservas, sean cuales sean las condiciones, temporal o permanentemente, solo para cumplir con un mecanismo de honor diseñado para el público estadounidense. Desde el punto de vista del liderazgo iraní -con Mojtaba al mando-, el HEU va mucho más allá de un activo técnico; es la fusión definitiva de soberanía, disuasión, influencia y supervivencia política.

2. China ha entregado a Irán sistemas de defensa estratégica de última generación -incluidos MANPADS portátiles- enviados clandestinamente a través de terceros países (y por eso no se puede obtener ninguna confirmación oficial).

En resumen: existe una alineación estratégica total y operativa entre China, Irán y Pakistán.

¿Sigue siendo posible un Acuerdo de Islamabad?

Por el momento, ninguno de nosotros -incluidas nuestras fuentes- sabe si un arma nuclear detonada en territorio iraní habría sido desarrollada exclusivamente por Irán (ya que poseen la capacidad científica) o con la posible ayuda de Rusia, Pakistán o Corea del Norte. Todas las opciones son plausibles.

Según el profesor Ted Postol del MIT, Irán podría convertir fácilmente 450kg de hexafluoruro de uranio al 65% en aproximadamente un 85% apto para armas nucleares: todo lo necesario para un arma de baja potencia, que podría montarse en al menos 10 sistemas de lanzamiento de misiles capaces de alcanzar Israel. Esto significa, como mínimo, 10 bombas nucleares.

Técnicamente, este tipo de arma de baja potencia puede diseñarse, explica Postol, utilizando un reflector de neutrones hecho de uranio empobrecido -o carburo de berilio/tungsteno- y colocado justo alrededor del núcleo fisionable. Este reflector redirige los neutrones que escapan hacia el material nuclear para aumentar la eficiencia de la fisión y reduce la masa crítica necesaria. En resumen: menos material y más bombas.

Muy importante: un borrador de esta columna fue presentado a principios de mes a un alto funcionario iraní, parte del círculo íntimo del líder Mojtaba Khamenei. Su reacción: "No haré comentarios sobre este asunto".

Más allá de esta falta de respuesta, lo que quedó instantáneamente claro es la transmisión verificada de la comunicación extraoficial más trascendental de la crisis de la no guerra ni la no paz.

Fue así: Pezeshkian habló con Sharif; Sharif habló con Dar; Dar habló con Rubio; Rubio habló con Trump; Dar habló con Rubio cara a cara (durante su reunión informativa en Washington).

Todo esto arroja nueva luz sobre el alto el fuego de 60 días, posteriormente roto, la frágil vía de escape que Trump necesitaba desesperadamente. Este marco fue organizado por Pakistán y respaldado estructuralmente por China, como confirmé en Shanghái.

Teherán ha insistido repetidamente en el orden de los procedimientos. Primero, todas las guerras deben cesar, especialmente la ofensiva del grupo extremista en Líbano. Luego, entrar en las modalidades para restablecer el tráfico comercial a través del estrecho de Ormuz. La tercera y última etapa consiste en reanudar algún tipo de diálogo nuclear significativo.

En términos generales, ya se está llevando a cabo una profunda reestructuración, independientemente de las desagradables sorpresas que puedan surgir al romper el alto el fuego.




En la actualidad:

- Los Acuerdos de Abraham están prácticamente muertos;

- Arabia Saudita ha congelado todas las conversaciones extraoficiales sobre la "normalización" de las relaciones con Israel;

- Qatar y Omán están elaborando discretamente cronogramas de transición militar para la retirada gradual de Estados Unidos de Asia Occidental.

Y, lo que es más importante, una nueva arquitectura de seguridad en Asia Occidental se está consolidando rápidamente fuera del paraguas "protector" estadounidense, impulsada por los Cuatro Sunitas: Pakistán, Arabia Saudita, Turquía y Egipto.

Nuevamente en Power Shift (mientras nuestra página de YouTube seguía activa), Zulfiqar Ali, Larry Johnson y yo identificamos el posible Acuerdo de Islamabad como el marco emergente para poner fin a la guerra entre Estados Unidos e Irán, mucho antes de que los principales medios de comunicación occidentales lo reconocieran como la estructura organizativa.

También identificamos el mecanismo que lo impulsaba: la diplomacia itinerante pakistaní incesante, respaldada de manera discreta pero decisiva por China.

Presentamos la hoja de ruta en dos fases: primero, un alto el fuego inmediato y la reapertura del Estrecho de Ormuz (Irán está de acuerdo con ambos); segundo, un breve período de negociación para finalizar el acuerdo político y financiero más amplio.

Informamos que la liberación de los activos congelados de Irán, un tema sumamente controvertido, no era una mera especulación, sino una herramienta activa en el proceso. Dicha liberación de activos y el posible alivio de las sanciones se estaban tratando como medidas concretas para generar confianza.

También informamos que una delegación iraní de alto nivel, que incluía al líder del Parlamento, Ghalibaf, al Ministro de Asuntos Exteriores, Abbas Araghchi, y al Gobernador del Banco Central, Abdolnaser Hemmati, viajaría a Doha en relación con el tema de los fondos congelados.

Todo se confirmó más tarde en todo el espectro, incluido el hecho de que el componente del banco central estaba directamente vinculado a los activos congelados. También adelantamos que Islamabad podría convertirse en el escenario del acto político final, incluida una posible visita de Trump, junto con Pezeshkian; sin embargo, ahora esa posibilidad parece más remota que nunca.

China simplemente observa el curso del río.

Estos son los hechos, tal como están las cosas:

Irán está lejos de estar aislado y está posicionado para una guerra prolongada, con un respaldo material y estratégico significativo de China, Pakistán y Corea del Norte, y un apoyo cuidadosamente calculado de Rusia, como confirmé durante el foro de San Petersburgo.

Estados Unidos está paralizado. La administración Trump puede parecer que quiere una salida; pero está totalmente limitada por la presión del culto a la muerte en Asia Occidental, como hemos visto; vías de escalada agotadas; y la ausencia de una opción militar decisiva que pueda alterar el tablero de ajedrez sin crear una crisis infinitamente más inmanejable.

Las petromonarquías del Golfo están aterrorizadas ante una posible reanudación de la guerra, con la principal excepción de los Emiratos Árabes Unidos.

Esto deja a Islamabad como la única vía de escape en la ciudad, con el mariscal de campo Asim Munir posicionado como el intermediario indispensable; y Pekín y Moscú siguiendo de cerca todos los acontecimientos, en algunos aspectos influyendo activamente en el desarrollo de la situación.

Los bombardeos del sur de Beirut en junio se perpetró una vez más en un momento crítico de las negociaciones, como señaló Mohammad Mokhber, asesor principal del líder Mojtaba Khamenei y miembro del Consejo de Conveniencia de Irán.

Al bombardear Líbano durante la presencia del mediador en Irán (se refería a Asim Munir), el enemigo incendió la mesa de negociaciones por tercera vez para denunciar las reiteradas violaciones del alto el fuego en todas las zonas. Nos dirigimos a los infractores con firmeza; el eje de la resistencia es un cuerpo unido y, sin duda, pagarán un alto precio por esta agresión en el terreno.

El bombardeo del sur de Beirut, perpetrado por un grupo de fanáticos, dio lugar a un espectáculo francamente surrealista: la administración Trump buscando desesperadamente al mediador pakistaní en Teherán, rogándole que intercediera ante los iraníes para lograr la desescalada. El emperador que quería destruir la civilización iraní tuvo que pedirle a Pakistán que salvara lo que aún se podía salvar.

Esto significa, como ya informamos, que con Irán imponiendo las condiciones de la escalada y aumentando su capacidad disuasoria, y con Trump sin opciones, la única solución posible reside en la diplomacia a través de Islamabad.

Y, por supuesto, está el intrigante ángulo chino.

Los centros de pensamiento estadounidenses quedarán totalmente paralizados cuando finalmente se den cuenta de que, al inyectar armamento militar avanzado en el teatro de operaciones iraní, Pekín está poniendo a prueba los límites de la coerción hegemónica estadounidense.

Y si la situación se complica e Irán se ve obligado a realizar una demostración nuclear a la vista de todo el mundo, China obtendrá una prueba irrefutable de que la disuasión estadounidense es ineficaz. Es asombroso cómo se ha orquestado semejante demostración de estrategia, sin disparar un solo tiro.

Pero las cosas parecían volver a su cauce “normal” luego del intercambio de fuego la primera candente semana de julio. Las demostraciones de fuerza seguirán operando hasta agotar el término máximo del memorado de entendimiento. El plazo original de 60 días fijado por el Memorando de Islamabad vencería oficialmente el 17 de agosto de 2026.

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Otras fuentes de consulta y lecturas

06 julio 2026

Los corredores energéticos y la guerra contra Irán en mapas (6)


         Captura pantalla, reportaje de RTVE


No es novedad en absoluto, pero debemos iniciar señalando que Israel no puede permitirse vivir en paz con Irán. Las causas son diversas desde proyectos políticos hasta cuestiones “místicas”. Es imposible conseguir la paz porque Israel sigue creyendo que es el amo, el "elegido", etc., y sostiene la tesis de que debe ejercer la supremacía regional alegando que ha podido doblegar a las naciones árabes. En cierto sentido fue cierto, la diplomacia de las armas y el chantaje prevalecieron desde su fundación, pero sin las armas y respaldo de Estados Unidos y de las potencias coloniales de Europa eso hubiese sido impensable. Hoy son pocos quienes dudan de que la era de las sanciones, asesinatos, operaciones encubiertas y escalada militar contra Irán está llegando a su fin, los persas les ha dado una lección en el campo de batalla y en el aspecto político - diplomático.

Centrémonos en que el Memorando de Entendimiento entre EEUU e Irán es solo una pausa, una tregua estratégica para los dos bandos; sin embargo, si no se elimina o aparta a los actores que provocaron el conflicto es difícil que prosperen los diálogos y reuniones. La "Tercera Guerra del Golfo" nunca fue un proyecto estadounidense, se trata de un plan operacional israelí que -para que funcione- se necesitaba del poder del U. S. Army.

Israel estuvo a punto de triunfar por el control hegemónico regional, la brillante política de seducir al mundo árabe con los Acuerdos de Abraham ha colapsado, empero que para coquetear a las petromonarquías del Golfo tuvieron -previamente- que destruir Irak, Libia, Siria, Yemen, los demás ejércitos árabes no tienen importancia, lo único que sirve es el poder económico de las petromonarquías forzadas a adquirir para sus fuerzas de defensa material bélico en exceso y, por supuesto, la venta lo hace Estados Unidos por miles de millones de petrodólares en cada transacción. La excepción es Egipto con un numeroso ejército, pero la tierra de los faraones tiene un tratado de paz con Israel y su rol es de simple receptor de refugiados palestinos o garante de acuerdos (o hacerse de la vista gorda).

Lo único que impide que Israel se convierta en el amo de la región es Irán y el llamado “eje de la resistencia” que se ha formado durante décadas precisamente para detener las ambiciones de Israel. La arrogancia e ilusiones israelíes no permiten aceptar que Irán haya aguantado y revertido la traicionera ofensiva lanzada por Estados Unidos e Israel. Es seguro que nadie en los servicios de inteligencia y del gobierno de Israel se plantearon la posibilidad de que Irán no solo sobreviva, saliendo más fortalecido y dándose tiempo de darles una lección militar a sus agresores.


Un parche militar bordado en uniformes del ejército de Israel, aunque se diga que no es oficial, tiene un contexto político-religioso. El parche está escrito en hebreo, se traduce literalmente como: "La Tierra Prometida de Israel". En el mapa (junto al texto) ilustra el concepto ideológico e histórico-irredentista conocido como el "Gran Israel" (o Eretz Yisrael Hashlema), las fronteras dibujadas no corresponden a los límites geopolíticos del Estado de Israel, abarca una vasta región que incluye la totalidad de los territorios de Palestina (Gaza y Cisjordania), Jordania y Líbano, además de amplias zonas de Siria, Irak, Egipto (península del Sinaí) y zonas del norte de Arabia Saudita. Esta delimitación se basa en ciertas interpretaciones maximalistas de las fronteras bíblicas prometidas en las escrituras hebreas. Dentro del contexto militar la imagen comenzó a circular en redes sociales en 2024 al ser portada por un soldado de las FDI. Es cierto que no es una insignia oficial del ejército de Israel, pero refleja el sentimiento político-militar-religioso en gran parte de Israel.


Un excelente análisis resume el objetivo mayor de la guerra:

Los ataques militares por sí solos nunca fueron el objetivo final. Estaban destinados a crear las condiciones políticas para algo mucho más grande: El cambio de régimen en Teherán. Incluso se quería ir más lejos, fragmentar a Irán en entidades étnicas rivales: separatismo kurdo, insurgencia baluchi, nacionalismo azerí y otras, porque un Irán unificado y soberano siempre ha sido el mayor obstáculo para las ambiciones regionales a largo plazo de Israel.

De triunfar Israel, Teherán volvería a depender de Occidente, el sector energético iraní se habría abierto a las empresas extranjeras y posiblemente el control del estratégico Estrecho de Ormuz habría cambiado.

“Imagina, por un momento, un Israel que hubiera neutralizado con éxito a Irán, mantenido una superioridad militar abrumadora, disfrutado de un apoyo incondicional estadounidense, ampliado la normalización en el mundo árabe y moldeado indirectamente el acceso a uno de los corredores energéticos más importantes del mundo. Tal resultado habría transformado a Israel no solo en el aliado regional más cercano de Estados Unidos, sino también en el actor geopolítico dominante desde el Mediterráneo hasta el Golfo Pérsico. Los países que dudaron en unirse a los Acuerdos de Abraham habrían enfrentado incentivos abrumadores para hacerlo. Los movimientos de resistencia se habrían encontrado cada vez más aislados. Los gobiernos árabes se habrían adaptado a un nuevo equilibrio regional de poder en el que la acomodación sería más segura que la oposición”.

Israel parece que tendrá que resignarse en el hecho de que depender enteramente de la supremacía estadounidense es ya una quimera, ningún imperio permaneció dominante por siempre e Israel lo sabe, es consciente del declive paulatino de Estados Unidos. Es por ello que ya se escucha de que Israel va a depender de sí mismo en los próximos años y mientras “el poder militar, diplomático y financiero estadounidense siga disponible”, lo aprovechará. “Usar el poder estadounidense hoy para asegurar la primacía israelí mañana”, tal es la consigna.

Se estaba preparando el Oriente Medio pos-americano en el que Israel tiene que ser el eje central, pero primero deben destruir Irán. Con esta perspectiva es lógico señalar que -salvo algo excepcional- que acontezca en los próximos meses, una paz duradera seguirá siendo una utopía. Y, aquí surge la paradoja de la “paz armada”: la disuasión y persuasión militar. Cuando Israel comprenda (acepte) que sus objetivos estratégicos a través de la guerra se han vuelto inalcanzables, empezará a hablar de paz. No creemos que Israel haya llegado a esa conclusión. Al contrario.

Teherán entiende que la tregua no representa un acuerdo permanente, es consciente de que la inteligencia israelí, los lobbies políticos y las redes encubiertas siguen operando activamente. “A veces los acuerdos ponen fin a las guerras. A veces simplemente los posponen. Y en conflictos donde las apuestas geopolíticas implican hegemonía regional, corredores energéticos, el futuro del poder estadounidense y el equilibrio de poder en Asia Occidental, el aplazamiento suele confundirse con paz. La historia tiene la costumbre de recordarnos que no son lo mismo”, razona el analista geopolítico sirio Kevork Almassian. ("Por qué Israel no puede permitirse la paz con Irán")


La balcanización de Irán. Mapa de la distribución de la población por grupos étnicos y religiosos en Irán elaborado por la CIA


Para complementar, "El colapso de la sagrada alianza: cómo Israel está perdiendo América", es un análisis detallado de Mohammed Ibin Faisal al-Rashid, aborda la erosión del apoyo incondicional de los Estados Unidos hacia Israel, impulsada por un cambio generacional, el libre acceso a la información y el descontento con las decisiones de Benjamín Netanyahu.

Estamos ante el fin de un tabú político porque, tradicionalmente, cuestionar el respaldo de Washington a Israel significaba el fin de la carrera de cualquier político o activista estadounidense. Sin embargo, desde octubre de 2023, la opinión pública en EE. UU. ha experimentado un cambio drástico, rompiendo por completo ese consenso histórico debido a las acciones militares en la Franja de Gaza.

El declive de la imagen de Israel no es una fluctuación pasajera, es un fracaso histórico respaldado por cifras: Solo el 32% de los estadounidenses aprueba las acciones militares de Israel. Entre los menores de 35 años, el respaldo se desploma a un mínimo histórico del 9%. El Consejo de Chicago sobre Relaciones Internacionales otorgó a Israel una puntuación de 50 sobre 100, la calificación más baja registrada en casi medio siglo.

El quiebre en las bases partidistas de los Demócratas es visible, el rechazo es abrumador entre los jóvenes. Solo el 15% de los jóvenes demócratas apoya posibles ataques a las instalaciones nucleares de Irán, en comparación con el 55% de los mayores de 55 años. Entre los Republicanos, el bastión más seguro para Israel, la percepción negativa está creciendo. El 57% de los republicanos de entre 18 y 49 años ve a Israel de forma negativa. Congresistas como Thomas Massie señalan que sus votantes ya no entienden por qué el dinero de sus impuestos se destina a financiar bombardeos.

El impacto de las redes sociales y la información abierta desenmascara la propaganda oficial y los medios tradicionales estadounidenses que ya no pueden controlar la narrativa. Las plataformas permiten que los ciudadanos vean imágenes directas y en tiempo real de la destrucción de hospitales, universidades y la muerte de civiles palestinos, generando una enorme brecha de desconfianza frente a los comunicados oficiales del ejército israelí.

El Comité de Asuntos Públicos Estados Unidos-Israel (AIPAC), considerado históricamente el grupo de presión de política exterior más poderoso de Washington, está perdiendo su control. Figuras demócratas progresistas como Alexandria Ocasio-Cortez y Bernie Sanders rechazaron públicamente sus fondos. El verdadero golpe político radica en que figuras moderadas y potenciales candidatos presidenciales para 2028 (como Josh Shapiro o Gavin Newsom) se han sumado a la promesa de no aceptar financiamiento de este grupo.

Aunque pasa inadvertida se aprecia una inesperada alianza entre la izquierda y la derecha (si así podríamos definirla en los EE. UU.) El escepticismo hacia el rol de EE. UU. como "policía del mundo" ha unido a sectores tradicionalmente opuestos. Figuras de la derecha populista aliadas a Donald Trump (como Tucker Carlson y Marjorie Taylor Greene) critican abiertamente que se arriesguen vidas estadounidenses en guerras ajenas y acusan a Israel de intentar arrastrar al país a un conflicto directo con Irán.

Pero es Benjamín Netanyahu el catalizador de ese deterioro, la opinión pública lo ve como el principal responsable del daño a la reputación de su país. Los índices de desconfianza hacia su figura alcanzaron el 59% a nivel general en EE. UU., afectando tanto a demócratas mayores como a republicanos jóvenes.

Como conclusión el cambio en la relación bilateral es de carácter estructural y no coyuntural. Los politólogos como John Mearsheimer, advierten que en un plazo de cinco a siete años, Estados Unidos pasará de la crítica pasiva a adoptar acciones concretas que afecten directamente los intereses de Israel. Israel está dejando de ser percibido como un aliado estratégico vital para convertirse en una carga política y financiera de cara a las nuevas generaciones.

Como apreciarán, en esta ocasión, al contrario de las entregas anteriores de la serie "Los corredores energéticos y la guerra contra Irán en mapas", hemos escogido análisis y críticas de intelectuales del mundo árabe. Repasemos la siguiente ponencia de Abdal Jawad Omar que constituye la sexta entrega de la serie en mención.

Buena lectura.

T. Andino

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El Corredor Económico India-Oriente Medio-Europa (IMEC) es una ambiciosa red de infraestructuras multimodales anunciada durante la cumbre del G20 de 2023. Su objetivo es conectar India con Europa a través de vías marítimas y ferroviarias, atravesando Oriente Medio y pasando por países como Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita y Grecia. Dada la nueva realidad geopolítica de la zona, su ejecución será inviable.

La guerra de Netanyahu contra Irán fue una apuesta por el futuro de Israel, y fracasó.
Abdal Jawad Omar
Mondoweiss / junio 2026


Netanyahu ha apostado el futuro económico de Israel a convertirse en un centro comercial mediterráneo que sustituya el Estrecho de Ormuz. La guerra contra Irán se suponía que iba a hacer eso posible, pero consumió el espacio fiscal, el respaldo estadounidense y el capital del Golfo necesarios para ello.

Existe una versión de la guerra contra Irán que Benjamin Netanyahu quiere que creas que solo trata de centrifugadoras y la supervivencia del Estado judío. La otra versión, mucho menos comentada, es una en la que el premio de Israel es un ferrocarril.  (NdelE: Y los corredores energéticos)

La ambición de Israel, a juzgar por las palabras de su propio primer ministro, es convertirse en el terminal mediterráneo del comercio que fluye desde el Golfo y el sur de Asia - el lugar donde los contenedores asiáticos llegan a los puertos europeos sin causar problemas al Estrecho de Ormuz. La guerra, sea como sea, es una ruta hacia ese destino. La ironía, y no es pequeña, es que la campaña que genera la unidad de la oposición también consume los medios para apoderarse de ella.

Netanyahu lo dijo él mismo dos veces, con tres años de diferencia, ahorrándonos el trabajo de leer entre líneas.

En septiembre de 2023, días después de que India, EE.UU., Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos y la UE presentaran el Corredor Económico India-Oriente Medio-Europa (IMEC) en el G20 de Nueva Delhi, lo calificó como "el mayor proyecto de cooperación de nuestra historia" y prometió que Israel se convertiría en "un cruce central" dentro de él - sus puertos y ferrocarriles formando, en sus palabras, "una nueva puerta de entrada desde la India a través de Oriente Medio hasta Europa, y de vuelta".

En la ONU ese mismo mes, presentó dos mapas, al estilo de un hombre que nunca ha conocido un objeto que no le guste: uno titulado "La Maldición", que representa la red regional de Irán; el otro "La Bendición", que muestra a Israel conectado por ferrocarril y oleoducto a Jordania, el Golfo y luego a Europa. Le gustó tanto el dispositivo que lo trajo de vuelta un año después, diciendo en la Asamblea General de 2024: "Este es el mapa que presenté aquí el año pasado". La sutileza nunca ha sido el objetivo.


El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, pronuncia un discurso ante la Asamblea General de la ONU, 27 de septiembre de 2024


En esta fotografía, Benjamin Netanyahu sostiene un mapa que borra Palestina. Asamblea General de la ONU, 22 de septiembre de 2023.


En marzo de 2026, con Ormuz prácticamente cerrado por la respuesta de Irán a la guerra de agresión lanzada contra él, el discurso dejó de ser un discurso y se convirtió en algo más cercano a una declaración de tesis.

En una rueda de prensa en Jerusalén el 19 de marzo, Netanyahu trazó la línea entre la guerra y el ferrocarril sin que se le pidiera dos veces:

"En lugar de pasar por puntos de estrangulamiento como el Estrecho de Ormuz y Bab el-Mandeb, podemos construir oleoductos hacia el oeste a través de la Península Arábiga hasta los puertos mediterráneos de Israel, y eliminar efectivamente estos puntos de estrangulamiento".

Un Ormuz cerrado, en otras palabras, no es un efecto secundario desafortunado de la guerra. Es el argumento a favor de la alternativa que Israel ha estado vendiendo a inversores desde antes de octubre de 2023. (Ndel E. ¿Pueden darse cuenta de por qué incluso el cierre de Ormuz es beneficioso para Israel? !Por eso siempre prefieren la guerra que la paz! todo va con sus planes!)

El problema de vender una alternativa es que tienes que construirla, y construir cosas, resulta, es difícil cuando tu presupuesto de defensa está devorando el país. Convertirse en un centro logístico exige los elementos poco glamurosos de la diplomacia - capacidad portuaria, ferrocarril, mano de obra, margen fiscal - justo en el momento en que los cuatro están siendo requisados en otros lugares.

El gasto en defensa de Israel se ha estabilizado en aproximadamente el 8% del PIB, un nivel que normalmente se asocia con estados en riesgo existencial en lugar de estados que intentan atraer fondos soberanos. El presupuesto de 2026, elevado a 144.000 millones de NIS (Nuevo Shekel Israelí) deja poco margen para la inversión en transporte que realmente necesita la rama israelí de IMEC. La deuda externa ha subido de alrededor del 60% del PIB antes de la guerra a aproximadamente el 70%. Decenas de miles de reservistas han sido retirados de la construcción y la logística, incluso cuando la exclusión de la mano de obra palestina durante la guerra ha dejado las obras con medio personal y las reparaciones de viviendas estancados.

Nada de esto demuestra necesariamente que la mejora del puerto de Haifa haya retrasado específicamente su calendario, ya que esos datos no son públicos, pero indica el mecanismo: un país que libra una guerra maximalista en varios frentes no puede también estar sentando caminos discretamente. Tarde o temprano, el libro mayor tendrá una sola columna.

También está deteriorando la única relación sobre la que se construyó el corredor: IMEC fue concebido, y será financiado en gran medida, como un proyecto estadounidense. El respaldo de Washington siempre formó parte de su estructura de capital, así como la credibilidad de un banco central forma parte del valor de una moneda. Ese respaldo está visiblemente reduciéndose, tanto por las propias guerras arriesgadas de Estados Unidos como por el espacio de tensión que se abre entre EE. UU. e Israel debido a intereses divergentes en la forma de poner fin a la guerra contra Irán.

Trump supuestamente le ha dicho a Netanyahu: "Estarías en prisión si no fuera por mí", después de que los ataques israelíes en Beirut amenazaran con descarrilar su diplomacia con Teherán. Este no es el lenguaje de un hombre que considera que los objetivos bélicos de su aliado están claramente alineados con los suyos. Por otro lado, Trump le ha dicho a Netanyahu que "lo arregle" con Erdogan en lugar de abrir un segundo frente con Turquía.

Ambos episodios apuntan en la misma dirección: Washington quiere un resultado lo suficientemente estable para que el capital pueda avanzar, mientras Israel sigue comportándose como si más guerra fuera la estrategia.




En esta ecuación, un patrón que tiene que seguir menospreciándote es un patrón cuyo entusiasmo se está depreciando, y el IMEC, como la mayoría de los proyectos de infraestructuras ambiciosos, depende de un entusiasmo que se acumula en lugar de decaer.

Luego está el Golfo, cuyo dinero el corredor no puede prescindir, y que se cubre en algo cercano al tiempo real. Arabia Saudí ha declinado de forma conspicua aceptar el plan del gasoducto, no ajeno a sus propias relaciones frías con Netanyahu, incluso cuando los petroleros permanecían inactivos en el estrecho y Washington puso escoltas navales. Los EAU han tomado la dirección contraria, apoyándose más en los Acuerdos de Abraham y beneficiándose por primera vez de las capacidades de defensa antimisiles israelíes mientras eran bombardeados por drones y misiles iraníes.

Riad inicialmente apoyó la campaña antes de descubrir lo que estaba haciendo con su propia economía dependiente del petróleo, en cambio se ha ido acercando a Turquía y Pakistán. El mayor posible financiador de las ambiciones del centro israelí está, en otras palabras, acercándose al mismo actor que el centro fue diseñado para dejar irrelevante.

Ese actor no ha estado inactivo. Turquía e Irak han impulsado la Carretera de Desarrollo, un enlace ferroviario y autopista de Basora a Mersin vía Bagdad, concebido desde el principio para trasladar el comercio del Golfo a Europa sin acercarse a Israel. Erdogan expresó claramente su objeción al proyecto rival en el vuelo de regreso desde la misma cumbre del G20 que lo lanzó. Dijo a los periodistas:

"Decimos que no hay corredor sin Turquía. Turquía es una base importante de producción y comercio. La línea más conveniente para el tráfico de este a oeste debe pasar por Turquía".

Desde entonces, los funcionarios turcos han hecho explícito el plan israelí en lugar de verlo como algo incidental. El ministro de Asuntos Exteriores, Hakan Fidan, ha declarado que Israel, tras agotar a Irán como adversario, "no puede vivir sin un enemigo", y ahora posiciona a Ankara como el próximo. Fidan incluso ha acusado a Jerusalén de tratar los pactos de seguridad regionales, incluido el marco de defensa Israel-Grecia-Chipre que limita con el corredor gasífero EastMed, como una "alianza militar contra los países musulmanes de la región".

Mapa de 1911 de las vías férreas en Turquía, Asia, realizado por la Oficina de Guerra británica. La Carretera de Desarrollo es un megaproyecto de $17.000 a $20.000 millones que unirá el Golfo Pérsico con Europa. Consiste en 1.200 km de autopistas y vías férreas de alta velocidad desde el puerto de Al-Faw en Basora hasta Turquía (vía Bagdad y Mosul), conectando posteriormente con el puerto mediterráneo de Mersin. (Wiki)



Tampoco es meramente retórica: los camioneros polacos y alemanes ya han hecho el viaje de Europa al Golfo vía Irak en tan solo diez o doce días, un hecho que se repite rápido en los círculos de transporte de mercancías. Cada semana que Ormuz se queda callado afina tanto las ideas de Israel como de Turquía por igual, y solo una de las dos queda libre del lastre político de Israel.

De forma significativa, la política israelí ha empezado a tratar a Ankara menos como un fastidio y más como el próximo adversario. Naftali Bennett, que nunca es un hombre que minimiza una amenaza, ha calificado a Turquía como parte de un eje "similar al iraní".

Tómalo con cautela: la hostilidad entre Erdogan y Netanyahu precede con creces cualquier ferrocarril y tiene sus propias quejas, desde Gaza hasta Siria y un rechazo personal ya bien entrado en su segunda década-, pero el intercambio de acusaciones sobre corredores, puertas y alianzas te indica que ambas partes han empezado a tratar la logística como un campo de batalla propio.

Sería excesivo afirmar que la guerra se está librando por un ferrocarril. La evidencia de eso no llega tan lejos, y las guerras rara vez tienen un solo autor que siga su lógica. Lo que respalda las pruebas es, creo, más estrecho e interesante:

El liderazgo israelí ha vinculado explícita y repetidamente su futuro económico deseado al cierre de Ormuz y a la dilución de su importancia, y ha señalado la alteración del antiguo orden marítimo por la guerra como la condición que hace viable su alternativa.

Lo que se puede decir con confianza es que esto deja a Israel en una posición asimétrica. Incluso en el escenario más optimista, donde Ormuz sigue siendo disputado, se construyen los oleoductos y Haifa amplía lo previsto, la misma campaña habrá gastado en las tres cosas en las que realmente funciona una estrategia de centro: espacio fiscal, un patrocinador estadounidense cuyo apoyo no necesita vigilancia constante, y capital del Golfo dispuesto a pasar por alto el coste político de enrutar el comercio a través de un país en guerra con la mitad de sus vecinos, y dispuesto a bombardear el Golfo en su búsqueda de la victoria total.

Israel aún podría obtener sus ferrocarriles y oleoductos. Pero actualmente financia las vías y tuberías vendiendo las cosas que harían que cualquiera quisiera montarla.

 


Otras lecturas consultadas:

14 junio 2026

Los corredores energéticos y la guerra contra Irán en mapas (5)


        Ilustración de campusstellae.com




Las verdaderas razones de la guerra en contra de Irán

Introducción por el editor del blog.

Comencemos esta entrada resumiendo el gran logro que alcanzó Irán en su represalia ante los ataques de Estados Unidos e Israel. Los persas han logrado efectivamente debilitar ese sistema regional que sostenía la supremacía militar de los mencionados. Debemos tener en cuenta los términos utilizados: debilitar es el verbo, porque Irán es consciente que intentar destruir a su enemigo directamente -que es factible- puede ser demasiado peligroso, aplica una lógica pragmática frente al riesgo de una escalada nuclear con Israel.

Irán llevó a cabo lo siguiente: Atacó el sistema de apoyo, Irán se ha enfocado en las bases estadounidenses, radares e infraestructura en el Golfo Pérsico porque funcionan como la retaguardia operativa y escudo defensivo de Israel. Implementó la guerra psicológica y económica con lo que quiebra la ilusión de seguridad inquebrantable que se ha vendido a las monarquías del Golfo (Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Arabia Saudita, Bahrein, Jordania, Kuwait), ahuyentando la inversión extranjera, haciendo huir al turismo y demostrando que la protección de EE. UU. es un riesgo. Una guerra de desgaste a largo plazo, Irán entiende que un ataque existencial directo provocaría una respuesta nuclear, por lo que apostó por minar lentamente el orden regional que beneficia a Tel Aviv; lo trascendental de esto es que se ha frenado la ambición imperial israelí, porque en el fondo, el conflicto definirá si Medio Oriente se reorganizará como un eje dominado por Israel (controlando rutas comerciales y energéticas) o si la resistencia detendrá dicha transformación, creando un nuevo orden regional. A la vez, ha conseguido fracturar la política dentro de los Estados Unidos, el consenso histórico de apoyo incondicional a Israel se está agrietando, especialmente dentro de las corrientes conservadoras y jóvenes estadounidenses, reduciendo potencialmente su margen de acción futuro, aunque el poder real que gobierna la Unión Americana mantenga su visión supremacista y, sobre todo, posee la riqueza mundial.

Dice Thierry Meyssan en su análisis: “Irán ni toma represalias ni negocia; continúa su búsqueda revolucionaria de justicia”, significa que Irán no busca negociar una paz inmediata, quiere transformar el orden político internacional porque es la única garantía para que sea respetado y no atacado a traición cada vez que a cualquier potencia se le venga la idea. Meyssan expone que los países occidentales no comprenden los motivos de Irán al asumir que sus prioridades son meramente económicas o defensivas.

Irán ha mantenido una identidad revolucionaria, su postura se fundamenta en la historia antiimperialista y en el legado de figuras como Mohammad Mossadegh y el ayatolá Jomeini, priorizando la soberanía y la justicia global sobre el bienestar material. Y, sobre todo, dentro del campo de la estrategia militar y política, Irán asume que no puede derrotar el poder aéreo de Estados Unidos e Israel, por lo que su avance es principalmente político, buscando evidenciar ante sus vecinos la explotación colonial de las potencias occidentales.

En el campo de la legítima defensa, que ya lo revisamos brevemente en la entrada pasada, es verdad que Irán atacó a bases extranjeras: Teherán ordenó atacar posiciones militares estadounidenses en países del Golfo (como Arabia Saudita, Bahrein, los Emiratos Árabes Unidos, Jordania, Kuwait y Qatar) señalando su complicidad al ceder territorio al Pentágono para bases hostiles a su nación. En igual sentido, mediante restricciones administrativas en el Estrecho de Ormuz, Irán ha expuesto la complicidad de la comunidad internacional en el bloqueo financiero que sufre, obligando a las naciones occidentales a elegir entre seguir la política de Estados Unidos o desvincularse de ella.

Para la mayoría de expertos en geopolítica y entendidos en el sistema económico global está muy claro que el actual orden mundial se ha derrumbado, pero, las cosas no terminarán ahí: Ahora viene la parte peligrosa.

Cuando la Unión Soviética desapareció, la expresión 'nuevo orden mundial' sobrevivió, fue rápidamente reutilizada por la administración de George H.W. Bush, el concepto pasó a significar otra cosa, no una arquitectura internacional compartida que fue el deseo de la URSS (a través de Gorbachov), desde entonces significa un orden liberal dominado política y militarmente por Estados Unidos -dominio unipolar- bajo la complicidad de sus aliados europeos.

Llegada la segunda década del siglo XXI, el antiguo orden mundial liberal liderado por Estados Unidos está dejando de existir (mediados de 2026). Probablemente tengamos que enfrentar una era caótica y peligrosa donde las potencias actúan de forma impulsiva y sin reglas compartidas, “los gobiernos actúan primero e improvisan las consecuencias después”, según un análisis presentado por Fyodor Lukyanov, nos aprestamos a presenciar un oportunismo geopolítico donde las potencias rompen límites para ganar ventajas rápidas en recursos y tecnologías.

Organismos disfuncionales como la ONU siguen en pie, pero no cabe duda que se usa por conveniencia selectiva; de la misma manera, el comercio global parece resistirá a la fragmentación total gracias a cadenas de suministro flexibles. Pero, donde está el mayor peligro, a diferencia de otras transiciones históricas, es que ningún país tiene un diseño claro para el futuro y es imposible seguir aferrándonos a fragmentos incompatibles de la historia, lo que puede generar más inestabilidad. Dado los convulsos tiempos que vendrán, es imposible que tengamos nuevas reglas y principios de inmediato, por un simple hecho: la redefinición del mundo está en marcha y no existen reglas universales ni un consenso sobre cómo debe ser el éxito global, conforme afirma Lukyanov.

Eso en perspectiva general, Revisemos un nuevo capítulo de nuestra serie “Los corredores energéticos y la guerra contra Irán en mapas”. El siguiente artículo analiza los intereses geopolíticos de largo plazo detrás del conflicto actual, el autor se basa en información verificable de fuentes abiertas. Obviamente, las proyecciones sobre escenarios futuros siguen siendo análisis especulativos, no afirmaciones de certeza: “Este análisis se construye exclusivamente sobre declaraciones públicas, movimientos militares verificables y datos económicos documentados”.

La verdadera razón de la guerra en contra de Irán” de “Asimetría Total” tuvo una entrega original aparecida en marzo de 2026. Hoy, les presentamos una edición revisada y complementada con una segunda parte (los dos textos aparecen aquí unificados).

Buena lectura.

T. Andino

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La verdadera razón de la guerra en contra de Irán

Por Qué Irán es el Pivote del Nuevo Orden Mundial

Asimetría Total
21 marzo y 14 de abril de 2026


El petróleo no es el objetivo real

Llevamos meses escuchando que esta guerra es sobre el Estrecho de Ormuz, sobre el control del flujo de petróleo, sobre la posibilidad de que Irán tenga misiles nucleares. Son razones reales, pero no son la razón central. La guerra contra Irán es, en su nivel más profundo, una batalla por quién controla las rutas comerciales del siglo XXI.

Trump no está peleando contra Irán. Trump está peleando contra una línea en un mapa que conecta Mumbai con San Petersburgo, y Shanghái con Rotterdam, y las dos rutas pasan por el mismo punto: el territorio iraní.

El corredor que Washington quiere destruir

Irán es el nodo central de dos megaproyectos logísticos que amenazan la hegemonía comercial americana.




El primero es el INSTC: el Corredor Internacional de Transporte Norte-Sur, que conecta la India con Rusia a través de Irán por ferrocarril y carretera, evitando el Canal de Suez y las sanciones occidentales. Para Rusia, Irán no es un aliado ideológico sino una necesidad geográfica: es la columna vertebral que le permite comerciar con el mundo sin pasar por territorios bajo influencia americana.

El segundo es la Nueva Ruta de la Seda china: el BRI, cuya rama más estratégica converge precisamente en Irán. China firmó en 2021 un acuerdo de cooperación de 25 años valuado en $400,000 millones para convertir a Irán en un hub logístico de trenes de alta velocidad, puertos modernos y corredores energéticos. Ese acuerdo no es solo comercio. Es la arquitectura del mundo que China quiere construir cuando el dólar deje de ser la moneda del petróleo.

Al atacar Irán, Trump no está solo buscando petróleo. Está intentando quemar la inversión más grande de la historia de China en el extranjero, y cortar la columna vertebral del sistema comercial que Rusia necesita para sobrevivir a las sanciones occidentales.

Por qué China no puede dejar que Irán pierda

China tiene un problema estratégico verificado que Washington conoce perfectamente: el Estrecho de Malaca. El 80% del comercio chino con Europa pasa por ese punto angosto entre Malasia e Indonesia, donde una flota americana podría bloquearlo en horas en caso de conflicto por Taiwán.

Irán es la solución terrestre a ese problema. Si los corredores a través de Irán están operativos, China tiene una ruta comercial que ningún portaaviones puede bloquear. Por eso China firmó el acuerdo de 25 años. Por eso China apoya a Irán con tecnología satelital, con el sistema de navegación BeiDou, y con lo que el portavoz chino describió esta semana como apoyo a los derechos legítimos de Irán, sin entrar en detalles sobre qué incluye ese apoyo. Además de que los puertos del golfo Pérsico y mar de Omán de Irán le permitirían a China enviar sus mercancías por tren hasta Irán y luego zarpar por los puertos de Irán, evitando el Estrecho de Malaca.

Los detalles, sin embargo, han ido emergiendo. El 95% de los componentes de los drones iraníes son de fabricación china, verificado por el propio Pentágono cuando copió el Shahed para crear su drone Lucas. Una fábrica china publicó en Douyin un video mostrando líneas de producción de Shaheds completos. Los dark port calls en el Mar Caspio aumentaron 400% desde el inicio de la guerra. La gráfica de lanzamientos iraníes muestra valles y picos con precisión de reloj cada siete días, exactamente el tiempo que tarda un cargamento en ir de Chengdu a los puertos del norte de Irán por tren y barco. China no está en la guerra. Pero China está en la guerra.

Los beneficios del corredor euroasiático para cada actor


         North South Transport Corridor (NSTC) 


Para Rusia:

El INSTC le da a Rusia lo que las sanciones occidentales intentaron quitarle: acceso a mercados globales sin depender de infraestructura que pasa por territorio europeo u occidental. Antes de las sanciones de 2022, el 40% del comercio ruso con Asia pasaba por rutas marítimas susceptibles de bloqueo occidental. Con el corredor norte-sur activo a través de Irán, Rusia puede exportar granos, fertilizantes, metales y energía hacia India, Asia Central y el Golfo sin que Washington pueda interceptarlo. Adicionalmente, Irán le proporciona a Rusia acceso al Océano Índico, que es la salida geográfica que los zares rusos buscaron sin éxito durante siglos. Lo que Pedro el Grande no pudo conseguir por la fuerza, Putin lo está construyendo por infraestructura.

Para China:

El beneficio central para China es la solución al problema del Estrecho de Malaca: En un conflicto por Taiwán, la Marina americana podría bloquear ese punto en 48 horas, asfixiando el 80% del comercio chino con Europa. El corredor a través de Irán es la ruta terrestre que ningún portaaviones puede bloquear. Pero el beneficio va más allá de la seguridad militar. China tiene un exceso de capacidad industrial que necesita mercados de exportación. El BRI, con Irán como nodo central, le abre acceso directo a 400 millones de consumidores en Asia Central, al mercado indio de 1,400 millones de personas por el INSTC, y al mercado europeo sin pagar peajes en infraestructura controlada por occidentales. La inversión de $400,000 millones en Irán no es filantropía. Es la compra del peaje más estratégico del mundo.

Para Irán:

El modelo de pivote euroasiático le ofrece a Irán algo que 45 años de sanciones le negaron completamente: legitimidad económica internacional y acceso a tecnología avanzada. En el esquema del corredor, Irán no es un país sancionado que vende petróleo con descuento. Es el administrador de infraestructura crítica que cobra por servicios logísticos, portuarios y ferroviarios a las dos economías más grandes del mundo. China financia la reconstrucción de su infraestructura. Rusia garantiza su seguridad en el norte. India se convierte en su cliente más grande por el INSTC. Y el petróleo, aunque sigue siendo importante a corto plazo, deja de ser la única carta. La geografía iraní, que ninguna bomba puede destruir, se convierte en el activo permanente que reemplaza al crudo cuando este pierda relevancia global.


El proyecto que Trump y Netanyahu quieren imponer: el IMEC

Frente al corredor euroasiático que amenaza la hegemonía americana, Washington tiene su propio proyecto: el IMEC, el Corredor Económico India-Medio Oriente-Europa, anunciado con gran fanfarria en el G20 de 2023.




El IMEC propone conectar a India con Europa a través de los Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita e Israel, usando el puerto de Haifa como puerta de entrada al Mediterráneo. El objetivo es exactamente el opuesto al INSTC: sacar a Irán, Rusia y China de la ecuación comercial euroasiática, y convertir a los aliados americanos del Golfo en el único puente logístico entre Asia y Europa.

Si Irán queda fuera de combate, la India no necesita el corredor norte-sur hacia Rusia. Puede enviar sus exportaciones por los puertos emiratíes y saudíes hacia Israel y de ahí a Europa. El comercio fluye por los aliados de Washington, genera ingresos para los aliados de Washington, y consolida la influencia americana sobre las rutas más importantes del planeta.

Netanyahu propuso explícitamente que Israel se convierta en corredor de petróleo y gas desde la Península Árabe hacia el Mediterráneo, evitando el Estrecho de Ormuz. No es una propuesta nueva. Es el objetivo existencial que explica por qué Israel tiene tanto interés en esta guerra como EE.UU., y por qué Netanyahu llamó a Irán el mal moderno durante 20 años. No es ideología. Es geografía comercial.

La visión de Trump: gerente del flujo comercial mundial

La ambición de Trump en esta guerra va más allá de abrir el Estrecho de Ormuz o destruir el programa nuclear iraní. Si EE.UU. lograra controlar la costa sur de Irán y neutralizar a Irán que puede controlar el estrecho de Ormuz, el IMEC se convertiría en la única ruta segura y estable para el comercio entre Asia y Europa.

 

Trump pasaría de ser un presidente en guerra a ser el administrador del flujo comercial más importante del planeta. Los países que quieran comerciar entre Asia y Europa tendrían que hacerlo por rutas que pasan por aliados americanos, pagan peajes en dólares, y refuerzan la hegemonía del sistema financiero occidental.

Es, en términos empresariales, el mayor deal de la historia. Controlar no el petróleo, sino las carreteras por donde viaja todo lo demás.

Los beneficios del corredor IMEC para EE.UU. e Israel

Para EE.UU.:

El IMEC le ofrece a Washington algo que ninguna operación militar puede garantizar permanentemente: control estructural sobre las rutas comerciales del siglo XXI sin necesidad de mantener tropas en cada punto estratégico. Si el corredor India-Medio Oriente-Europa se convierte en la ruta dominante del comercio euroasiático, los países que quieran participar en él tendrán que operar dentro del sistema financiero americano, pagar en dólares, y aceptar las condiciones que Washington imponga sobre acceso a esa infraestructura.

El beneficio más importante no es económico sino estratégico. El IMEC desconecta a India del bloque euroasiático. India es el factor decisivo del siglo XXI. Con 1,400 millones de habitantes y la economía de mayor crecimiento del mundo, el país que logre anclar a India en su sistema de alianzas tiene ventaja estructural sobre el otro. El INSTC empuja a India hacia Rusia y China. El IMEC la jala hacia EE.UU. e Israel. Si Washington logra que el comercio indio fluya por los Emiratos, Arabia Saudita e Israel en lugar de por Irán y Rusia, habrá ganado la partida geopolítica más importante de las próximas décadas sin disparar un tiro contra Beijing.

Adicionalmente el IMEC revitaliza el petrodólar. Si el petróleo del Golfo fluye por rutas controladas por aliados americanos hacia mercados europeos e indios, la denominación en dólares de esas transacciones se fortalece. El petroyuan que China intentó imponer usando a Irán como palanca perdería relevancia si el corredor dominante opera en dólares.

Finalmente el IMEC consolida la irrelevancia estratégica de Rusia en el comercio euroasiático. Si India comercia con Europa por el corredor americano, Rusia pierde al cliente más importante del INSTC y queda aislada en sus sanciones sin la válvula de escape que Irán le proporcionaba.

Para Israel:

Para Israel el IMEC representa la transformación más radical de su posición regional en toda su historia. Pasar de ser percibido como una presencia militar occidental en medio árabe a convertirse en el nodo logístico indispensable del corredor comercial más importante del planeta.

El puerto de Haifa como punto de entrada al Mediterráneo del corredor IMEC convierte a Israel en un actor económico que los países árabes del Golfo necesitan para acceder al mercado europeo. Esa dependencia económica genera una normalización de relaciones que ningún acuerdo diplomático puede producir artificialmente. Los Acuerdos de Abraham que Trump impulsó en su primer mandato fueron el preludio diplomático. El IMEC sería la consolidación económica.

Los problemas que tiene Israel para que pueda consolidarse como eje pivote: son Siria y Líbano, por eso los conflictos que hemos visto en estos países por parte de EE.UU. que colocó un gobierno títere en Siria y la expansión de Israel hacia el Líbano son fundamentales para garantizar que este corredor sea factible. Además de sacar a Irán de la ecuación.

Netanyahu lo dijo explícitamente al proponer que Israel sea el corredor de petróleo y gas desde la Península Árabe hacia el Mediterráneo. No es una propuesta nueva. Es el objetivo de largo plazo que explica el interés israelí en neutralizar a Irán. Irán es el único actor regional con la geografía, la población y la capacidad militar para bloquear ese proyecto. Un Irán debilitado o fragmentado es la condición necesaria para que el IMEC funcione.

Adicionalmente Israel obtiene algo que valora más que cualquier beneficio económico: la ruptura definitiva del eje de resistencia que Irán construyó durante décadas. Sin Irán como financiador y coordinador, Hezbollah pierde su fuente de misiles. Hamas pierde su respaldo estratégico. Los Houthis pierden su cadena de suministro. El cerco que Irán construyó alrededor de Israel durante 45 años se deshace estructuralmente. No por operaciones militares que tienen que repetirse cada pocos años, sino por el colapso del modelo económico que lo sostenía.




Por qué Irán puede sobrevivir sin petróleo

Si Irán resiste la ofensiva militar y mantiene su integridad territorial, su modelo económico no depende necesariamente de vender barriles de crudo. El petróleo es un activo que se agota. La geografía es eterna.

Irán sabe que el mundo se mueve hacia energías renovables. Su apuesta de largo plazo es que para cuando el petróleo pierda relevancia, Irán ya sea el punto nodal por donde fluye el comercio internacional entre las tres grandes potencias del bloque euroasiático: Rusia, China e India. En ese escenario, Irán no vende petróleo. Irán cobra peaje.

La reconstrucción post-guerra, si Irán sobrevive, estaría financiada por China y Rusia a cambio de derechos de explotación energética y mineral de largo plazo. No es un modelo de independencia total. Es un modelo de soberanía negociada que, a diferencia de los 45 años de sanciones occidentales, ofrece a Irán acceso a tecnología, inversión y mercados que Washington le ha negado durante décadas.

El resultado que nadie quiere admitir

Si Trump gana, el IMEC se convierte en la columna vertebral del comercio euroasiático, el dólar mantiene su hegemonía, y China pierde la ruta terrestre que necesita para esquivar el Estrecho de Malaca en un conflicto por Taiwán.

Si Irán resiste, el INSTC y la Ruta de la Seda se consolidan, el petrodólar se debilita estructuralmente, y China tiene la ruta terrestre que necesita para el escenario que considera inevitable: el conflicto por Taiwán.

Esta guerra no es sobre misiles nucleares ni sobre el Estrecho de Ormuz. Es sobre cuál de estos dos mapas del mundo prevalece en las próximas décadas. Y los países que creían estar al margen, los que dijeron que no enviarían barcos, los que evacúan ciudades y ven arder sus refinerías, están descubriendo que en una guerra por las rutas comerciales del siglo XXI, no existe la neutralidad geográfica.


¿Por qué Europa no entra en este conflicto? El dilema europeo:

Europa depende energéticamente de rutas que pasan por la zona de conflicto.

Si gana EE.UU. y el IMEC:

- Europa tendría acceso a energía del Golfo por rutas controladas por aliados americanos.

- El precio sería aceptar condiciones americanas sobre su política comercial.

- Incluyendo distanciarse de China.

- Incluyendo sanciones que afectan sus propias empresas.


Si gana el bloque Euroasiático:

- Europa tendría que negociar con Rusia y China como potencias dominantes en energía y rutas comerciales.

- Con menos influencia americana sobre esas negociaciones.

- Europa ya compró gas ruso durante décadas.

- Ya tiene relaciones comerciales con China de $800,000 millones anuales.

- Ya sabe negociar con ese bloque.


Europa está esperando ver quién controla las rutas comerciales del siglo XXI antes de firmar con el ganador. En una guerra cuyo resultado determinará el orden económico de las próximas décadas, apostar por el perdedor sería el error estratégico más costoso de su historia reciente. Un continente que vivió dos guerras mundiales conoce bien ese costo. Por eso se mantiene al margen, no participa con EE.UU. aunque le permite utilizar algunas bases para ataques, pero siempre al margen de no participar directamente, ya que un error estratégico, podría resultarles muy caro en las futuras negociaciones para firmar tratados internacionales de comercio.


           Mapa del petróleo en Oriente Próximo (EOM)


Gaza: La “Nueva Dubái” de Sangre

Arriba en este análisis se respondió el porqué de la guerra, ahora se responderá el para qué. Detrás del IMEC, la ruta comercial que EE.UU. e Israel quieren imponer como alternativa a las rutas eurasiáticas que pasan por Irán, hay un plan que va más allá de las rutas comerciales: la transformación de Gaza en un enclave de lujo administrado por Washington y Tel Aviv, edificado sobre el borrado sistemático de una civilización. No son conflictos separados. Son el mismo plan visto desde ángulos distintos.

La prolongación de las hostilidades en la Franja de Gaza y el sur del Líbano, lejos de responder únicamente a imperativos de seguridad, revela una arquitectura de gentrificación geopolítica. El proyecto, delineado por sectores de la administración de Trump y el gabinete israelí, propone una transformación radical del territorio palestino en un enclave de élite, diseñado bajo criterios de supremacía demográfica y estética occidental.

Los grandes proyectos geopolíticos nunca se anuncian completos. Se ejecutan en piezas que parecen separadas hasta que alguien las conecta. Nadie anunció la doctrina Monroe como “vamos a dominar el hemisferio occidental”. Nadie dijo explícitamente “vamos a rodear a la URSS con bases militares”. Se leyó en las acciones acumuladas.




Lo que ocurre en Gaza tiene esa misma coherencia retrospectiva cuando unes las piezas:

- Acuerdos Abraham: normalización árabe-israelí que aísla a palestinos y prepara el terreno regional.

- IMEC anunciado en G20 2023: Israel como nodo del corredor India-Europa.

- 7 de octubre y respuesta: demolición sistemática de Gaza como territorio habitable.

- Eliminación de la población de Gaza.

- Declaraciones de Gaza como “propiedad costera de valor”.

- Guerra contra Irán: el único actor que geográficamente bloquea el IMEC.

- Desestabilización del Golfo: erosión del paraguas de seguridad a las petromonarquías.


Visto separado parece coyuntural. Visto junto tiene una dirección. Y eso es lo que se ha revelado, un mismo plan desarrollado con anticipación por EE.UU. e Israel, la guerra en Irán y el conflicto en Gaza y el Sur del Líbano son parte del mismo plan.





El Conflicto con los Países Árabes y los Acuerdos de Abraham

Aunque los Acuerdos de Abraham buscaban normalizar relaciones mediante negocios, el plan para Gaza ha estirado esa lógica hasta un punto de ruptura para muchos firmantes y aliados potenciales.

- Rechazo al Desplazamiento: Países como Egipto y Jordania han rechazado tajantemente el plan porque sugiere el desplazamiento de la población palestina hacia sus territorios para facilitar la construcción del resort.

- Competencia Regional: Existe una resistencia a financiar un proyecto que, además de ser políticamente costoso, busca competir directamente con los centros financieros y turísticos ya establecidos en el Golfo.

- La Alternativa Árabe: En respuesta, la Liga Árabe aprobó su propio plan de 53,000 millones de dólares centrado en la reconstrucción soberana y el rechazo a cualquier expulsión de palestinos.

La comunidad internacional y expertos locales ven en este plan una agenda imperialista que busca borrar el carácter indígena de Gaza para convertirla en una zona de exclusión turística administrada por intereses extranjeros.

Gaza como la “Riviera de Oriente Medio”

El plan maestro, presentado por Jared Kushner en foros como Davos (enero de 2026), no se centra en restaurar el tejido social previo, sino en borrarlo para construir una “Nueva Gaza”.




Infraestructura de Lujo: El proyecto incluye hasta 180 rascacielos, hoteles de lujo, balnearios y centros de datos.

Modelo de Negocios: Se describe la Franja como una “valiosa propiedad frente al mar”. El objetivo es transformarla en un polo turístico y tecnológico similar a Dubái o Doha.

- Administración: El plan contempla que el enclave esté bajo administración estadounidense durante 10 años, con la seguridad gestionada por una fuerza internacional liderada por EE. UU., mientras Israel mantiene un control periférico y estratégico.


El Corredor IMEC: El “Bypass” de Israel a Europa


          IMEC (Reporte Asia)


El Corredor Económico India-Oriente Medio-Europa (IMEC) busca conectar la India con Europa mediante una red de ferrocarriles y puertos que atraviesan los Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita y Jordania, culminando en los puertos israelíes de Haifa y Ashdod.

- Nodo Energético: El proyecto no solo contempla mercancías, sino también cables submarinos y ductos de hidrógeno y energía.

- Disuasión por Interdependencia: Al convertir a Israel en el puerto de salida hacia Europa para el comercio y la energía del Golfo, se crea un desincentivo económico para cualquier ataque. Un conflicto que afecte los puertos israelíes paralizaría las exportaciones críticas de los países árabes firmantes.

- Estado actual: Aunque el proyecto sufrió parones por la guerra, la administración Trump y Netanyahu lo han relanzado con fuerza en 2026 como una prioridad estratégica para competir con la Ruta de la Seda de China y la Ruta norte-sur de Rusia, ambos proyectos Euroasiáticos tienen como núcleo estratégico a Irán.


Gaza como Puerto de Relevo (El Plan Trump)




El proyecto de la “Nueva Gaza” o “Resort-City” de Trump incluye la creación de infraestructura portuaria moderna que se integraría a este esquema regional.

- Control de Seguridad: El plan propone que la seguridad del enclave sea gestionada por una fuerza internacional liderada por EE. UU., pero bajo la supervisión técnica y militar de Israel, garantizando que el flujo de bienes no se interrumpa.

- Vigilancia del Flujo: Al ser Gaza (y potencialmente otros nodos controlados) la puerta de entrada al Mediterráneo, Israel adquiere la capacidad de monitorear y, en última instancia, filtrar el acceso de los recursos árabes hacia el mercado europeo.

- Soberanía vs. Negocio: Mientras los líderes del Golfo ven la ventaja económica de usar a Israel como puente, la presión social interna por la situación en Gaza complica la formalización de estos acuerdos.

El objetivo de estas megaestructuras es hacer que atacar a Israel sea económicamente suicida para sus vecinos, al tiempo que garantiza a EE. UU. e Israel un control casi total sobre el grifo energético que alimenta a Europa.


El Fracaso del Corredor IMEC frente a la Realidad de Eurasia

El plan inicial buscaba consolidar a Israel como el nodo maestro del corredor India-Medio Oriente-Europa (IMEC), marginando a Irán de las rutas comerciales globales. Sin embargo, este diseño ha colapsado ante la resiliencia de las infraestructuras terrestres eurasiáticas:

- El Corazón Irán: Mientras el IMEC permanece congelado por el conflicto, el Corredor Norte-Sur (INSTC) y la Ruta de la Seda china han demostrado ser inexpugnables. El estancamiento en el conflicto contra Irán, esta desmoronando el plan del IMEC, que necesita el apoyo de los países árabes del golfo pérsico, los mismos países que fueron abandonados a su suerte por EE.UU. ante los ataques de Irán.

- Retirada al Negocio Inmobiliario: Ante la imposibilidad de controlar las grandes arterias de transporte de Asia, la estrategia se ha desplazado hacia la creación de una “ciudad élite” aislada en Gaza. Es la admisión de que la batalla por la conectividad continental se ha perdido frente al eje Irán-Rusia-China.


Gaza el Activo Inmobiliario de Trump: “Tabula Rasa” y Limpieza Ética




Lo que figuras clave de la administración estadounidense han denominado “propiedad costera de gran valor” representa el núcleo de una estrategia de reemplazo poblacional. La destrucción sistemática de la infraestructura civil en Gaza no busca solo la neutralización militar, sino la erradicación de la identidad árabe para permitir una reconstrucción desde cero.

- Sustitución Demográfica: El objetivo es establecer un “Nuevo Dubái” habitado por poblaciones de origen europeo y norteamericano, eliminando la “competencia visual” y cultural de la población autóctona.

- Arquitectura de Control: La planificación urbana proyectada para el territorio anexado no incluye la restauración de la vida palestina, sino la creación de zonas de ultra-lujo, protegidas por una arquitectura de vigilancia avanzada y el respaldo naval en el Mediterráneo.


La Obsolescencia Programada del Golfo

Para que este enclave en el Mediterráneo sea viable, el capital global debe percibir que las alternativas actuales -Dubái y Abu Dabi- han dejado de ser seguras.

- Inseguridad Inducida: La inacción estratégica frente al bloqueo del Estrecho de Ormuz y la vulnerabilidad de las infraestructuras de las petromonarquías sugiere un abandono deliberado del “paraguas de seguridad” de EE.UU. frente a los ataques de Irán como algo planeado por anticipación, el objetivo es demostrar que medio oriente no es seguro.

- Migración de Capitales: Al convertir el Golfo Pérsico en una zona de “final incierto”, se fuerza a las empresas y a las élites económicas a buscar un nuevo refugio. Gaza, bajo control total y protección occidental, se presenta como el heredero cosmopolita de un Dubái cuya seguridad ha caducado.




La Crisis de Legitimidad Moral

La ejecución de este plan requiere una “limpieza” que el mundo observa hoy en ciudades como Tayri y la propia Gaza. El uso de municiones de racimo y el bombardeo de zonas residenciales son las herramientas de una ingeniería social que busca asegurar que no haya un “derecho al retorno”.

Doble Moral Sistémica: El contraste entre la denuncia internacional y la ejecución de estas tácticas ha erosionado la credibilidad de las potencias occidentales. La supremacía racial implícita en el proyecto de repoblación de Gaza está convirtiendo a sus arquitectos en parias morales ante una comunidad internacional que ya no valida la “defensa” como pretexto para la anexión.

- Israel continúa limpiando la zona: Israel ha reactivado la limpieza de gaza apenas EE.UU. e Irán llegaron a un acuerdo de 20 días de paro al fuego. Inmediatamente Israel regreso a Gaza para continuar con el genocidio y la limpieza de Gaza, esta claro que quieren apresurar todo para distraer este plan final de la erradicación de toda una civilización en Gaza antes de que el conflicto con Irán termine.

Gaza se proyecta hoy no como una zona de paz, sino como un activo inmobiliario construido sobre un cementerio civilizatorio. El abandono de las petromonarquías y la destrucción del Líbano son daños colaterales de un intento desesperado por mantener la relevancia de Occidente en una región donde la geografía y la resistencia han dictado un orden diferente. La “Nueva Dubái” de sangre es el último intento de la supremacía por reclamar un territorio que el siglo XXI ya ha comenzado a integrar en un mapa eurasiático multipolar.

El “Plan Maestro”: Borrado Civilizatorio y la Edificación de la Utopía Excluyente

Lo que el mundo presencia en 2026 no es solo una campaña de desgaste militar, sino la ejecución de un reemplazo estructural. Bajo la narrativa de la “reconstrucción”, se esconde un proyecto de ingeniería social que busca sepultar la memoria histórica de Gaza para dar paso a una metrópolis cosmopolita, diseñada por y para capitales extranjeros, cimentada sobre la eliminación sistemática de su población original.

David McIntosh, que trabajó en lugares de ayuda en Gaza gestionados por GHF de EE. UU., compartió nuevos videos de soldados israelíes «disparando abiertamente contra civiles por diversión». Dijo que los trabajadores humanitarios estaban tratando de ayudar a los palestinos en gaza hambrientos, pero que el ejército israelí saboteaba repetidamente sus esfuerzos y «cometía crímenes de guerra con total impunidad».

La Desarticulación Demográfica: Datos del Borrado

Para que el proyecto de una “ciudad cosmopolita” sea viable bajo la visión de sus promotores, el terreno debe ser vaciado de su “carga” histórica y humana. Los informes de organismos internacionales a inicios de 2026 confirman esta tendencia:

- Cifra de Víctimas: Según el Ministerio de Salud y reportes de la ONU, el número de fallecidos supera los 69,000, sin contar a miles de desaparecidos bajo los escombros. Investigaciones epidemiológicas sugieren que las muertes indirectas por hambruna y colapso sanitario podrían elevar la cifra real a niveles catastróficos.

- Destrucción Habitacional: Se estima que el 78% de las edificaciones de la Franja han sido dañadas o destruidas por ingenieros militares y bombardeos. Esta “tierra quemada” tiene un objetivo claro: convertir el territorio en inhabitable para los palestinos, forzando un desplazamiento permanente que la ONU ya cataloga como limpieza étnica.


El “Master Plan” de Davos: Lujo sobre la Sangre




En enero de 2026, durante el Foro Económico Mundial, se presentaron los borradores de la “Nueva Gaza”. La visión presentada por figuras vinculadas a la administración estadounidense e inversores inmobiliarios como Yakir Gabay, propone un cambio de paradigma:

- El Resort del Mediterráneo: Los renders muestran rascacielos de cristal, paseos marítimos bordeados de árboles y puertos deportivos de lujo. Se proyecta una inversión de 25,000 millones de dólares para transformar lo que Jared Kushner denominó “propiedad costera muy valiosa” en un destino turístico global.

- Gaza como “Propiedad Inmobiliaria”: Donald Trump ha descrito públicamente a Gaza como una “propiedad hermosa” y ha sugerido que su ubicación frente al mar la hace “muy valiosa” para el desarrollo turístico. Esta retórica ha sido denunciada por organizaciones de derechos humanos como una forma de ignorar el sufrimiento de los 2.3 millones de personas que viven allí.

- La Gentrificación del Conflicto: El plan ignora deliberadamente a la población nativa, proyectando una ciudad de “2 a 3 millones de personas” bajo un modelo de 100% empleo y prosperidad económica, omitiendo que esa población sería reemplazada por una élite internacional y colonos, en un entorno donde el rastro de la civilización palestina habrá sido físicamente demolido.

El Mecanismo de “Limpieza” y Transparencia Racial

La estrategia de “limpiar el terreno” -término utilizado en foros académicos y políticos de alto nivel- responde a una lógica de supremacía estética y racial:

- Limpieza Étnica Encubierta: El plan propuesto por figuras cercanas a Trump, como Jared Kushner, sugiere “sacar a la gente” de Gaza hacia zonas seguras o incluso al desierto del Néguev para poder “limpiar” y construir. Amnistía Internacional ha calificado estas propuestas como una “flagrante violación del derecho internacional” y una posible incitación a crímenes de guerra.

- Estética Occidental: La nueva Gaza se promociona como un enclave “seguro y moderno”, un espejo de Occidente en el Levante. Esta visión requiere que la población sea “adecuada” para el consumo del capital global, marginando cualquier rastro de la cultura, religión o presencia física de los habitantes originales, a quienes se despoja incluso de su derecho a ser parte del paisaje.

- El Resort vs. Los Escombros: El proyecto incluye representaciones de una “Nueva Gaza” con 180 rascacielos y centros tecnológicos al estilo Dubái. Sin embargo, la realidad actual es de 50 millones de toneladas de escombros, cuya remoción podría tardar hasta 21 años, según estimaciones de la ONU. Por eso la urgencia de Trump de que le den dinero para comenzar el trabajo de su proyecto resort en Gaza.

La Inmoralidad de la “Inversión Futura”

El concepto de una “Nueva Gaza” cosmopolita se vende como una señal de “esperanza”, pero los datos demuestran que es un negocio de sucesión. Mientras los ataques continúan -como los recientes en Tayri o el centro de Gaza-, los desarrolladores ya calculan el PIB futuro del territorio. Esta desconexión entre el sufrimiento humano actual y la proyección de lujo futuro es la mayor evidencia de que el genocidio es, en esta visión, un paso administrativo necesario para la creación del “Dubai del Mediterráneo”.

El Espejismo de la Seguridad y el Nuevo Eje del Golfo

La vulnerabilidad expuesta por los sistemas de defensa de última generación durante este conflicto ha roto el pilar fundamental sobre el que se construyeron ciudades como Dubái y Abu Dabi: la ilusión de una seguridad absoluta garantizada por Occidente. En abril-mayo de 2026, la realidad geográfica se impone sobre el marketing de los rascacielos. En Israel el domo de hierro ha demostrado ser ineficaz frente a los misiles hipersónicos de Irán.

El Colapso del “Domo”: La Física de la Saturación

La incapacidad del Domo de Hierro y de los sistemas Aegis estadounidenses para detener las oleadas de saturación -incluyendo los drones shahed y los misiles hipersónicos de precisión- ha enviado un mensaje claro a los inversores globales:

- Límites de la Tecnología: Ningún sistema de interceptación puede proteger una ciudad costera si el atacante posee la ventaja de la proximidad geográfica y la saturación masiva. La caída de 120,000 millones de dólares en la capitalización bursátil de los mercados de los Emiratos desde febrero es el reflejo de esta pérdida de confianza.

- El Fin del Blindaje: Si la infraestructura de defensa más avanzada del mundo no pudo blindar los activos críticos en el terreno, la promesa de seguridad de una “Gaza Cosmopolita” nace herida de muerte por las mismas leyes de la física militar.

El “Abandono Programado” y la Reacción del Golfo

Como hemos analizado, el desvío de la atención y los recursos hacia el proyecto inmobiliario en Gaza ha sido interpretado en Riad y Abu Dabi como una traición táctica.

- La Torpeza de los Aliados: Los “petromonarcas” han comprendido tarde que el paraguas de EE. UU. no es inagotable ni gratuito. Al ver que sus ciudades han dejado de ser prioridades para la administración Trump, están acelerando su propio “Plan B”.

- Diversificación de Riesgos: La seguridad ya no se busca en Washington, sino en la mediación de Pekín. Las llamadas que han sostenido algunas petromonarquías con China en las últimas semanas es solo la punta del iceberg de un movimiento global de líderes que buscan en el eje chino la estabilidad que el “teatro de guerra” estadounidense ya no ofrece.

- El cambio de eje: este cambio de eje de los países del golfo seria paulatino, ya que no pueden cambiar de la noche a la mañana de un eje al otro, todo dependerá del futuro del conflicto y si Irán mantiene su hegemonía de potencia global militar emergente en la región.


El Nuevo Plan: El Eje Chino-Irán-Golfo

Lo que los estrategas occidentales ignoran es que el Golfo tiene una salida que no pasa por el Mediterráneo: la integración en la seguridad colectiva de Eurasia.

- Protección mediante la Conectividad: China está diseñando un marco de seguridad donde Dubái y Abu Dabi funcionen como terminales seguras de la Ruta de la Seda. Bajo este esquema, Irán deja de ser la amenaza para convertirse en el garante del tránsito. China garantiza lo que EE.UU. ya no puede, una Irán sea aliada y segura para todos los países del Golfo Pérsico.

- El Fin de la Amenaza: Si estas ciudades se integran plenamente en el bloque económico China-Irán, la amenaza de ataques desaparece, no por un escudo de misiles, sino por la interdependencia económica. Irán no atacará las ciudades que son vitales para su principal socio comercial (China) y para sus propias rutas de comercio.

Gaza vs. El Nuevo Eje del Golfo

Mientras Israel y EE. UU. sueñan con una ciudad cosmopolita levantada sobre la sangre de Gaza, las ciudades del Golfo están ante una oportunidad histórica:

- Gaza será siempre una zona de conflicto latente, un resort de lujo rodeado de resentimiento y geográficamente vulnerable a la resistencia regional, levantada sobre un cementerio de más de 69,000 fallecidos si el proyecto de Trump e Israel se imponen.

- Dubái y Abu Dabi, si logran sellar una alianza con China en el futuro próximo, podrían recuperar su estatus de centros globales bajo un nuevo tipo de “paraguas”: el paraguas diplomático y logístico de Pekín, que prefiere el flujo de mercancías al estruendo de los misiles de racimo.

La seguridad de Occidente en Medio Oriente ha demostrado ser una construcción mediática que se derrumba ante la realidad de los drones y los misiles de Irán. Mientras el proyecto de la “Gaza-Élite” se basa en la exclusión y el genocidio, el futuro de las ciudades del Golfo depende de su capacidad para abandonar a un aliado que ya los ha abandonado y unirse al corazón de la región. La verdadera seguridad no vendrá de un nuevo domo de hierro, sino de aceptar que el centro de gravedad del mundo se ha desplazado definitivamente hacia el Este.


El Chantaje del Consejo de Paz “Board of Peace”

Trump ha sido tajante: de los 17,000 millones de dólares prometidos en la conferencia de Washington de febrero de 2026, apenas ha llegado una fracción (menos de 1,000 millones).

Mientras tanto, Israel reanudo sus bombardeos a campamentos en Gaza, Trump no condeno esta nueva masacre de homicidios a civiles, en su lugar, condeno que no den el dinero para llevar a cabo su proyecto de “Gaza Resort”.

- Los que pagaron: Solo los Emiratos Árabes Unidos (EAU), Marruecos y el propio EE. UU. han transferido fondos reales.

- El reclamo a los demás: Trump ha señalado públicamente a Qatar, Arabia Saudita y Kuwait, exigiéndoles que cumplan con sus promesas de 1,000 millones cada uno. Para Trump, estos países son “torpes” si creen que pueden prometer dinero y no entregarlo bajo su supervisión. Su lógica es empresarial: “Ustedes prometieron el capital, yo puse la fuerza militar; ahora paguen”.

- Duda sobre la Soberanía: Países como Arabia Saudita temen que dar el dinero ahora sea validar formalmente la desaparición del Estado Palestino. Si pagan la reconstrucción bajo las reglas de Trump, están aceptando que Gaza es, para siempre, una colonia de lujo israelí.

- Prioridad al Capital, no a la Ayuda: Se critica que el Consejo de Paz se enfoque en atraer inversiones de lujo mientras los envíos de ayuda humanitaria básica siguen siendo insuficientes y el sistema de salud de Gaza está prácticamente diezmado.

La “Ciudad Élite” sobre el Vacío

Trump vende la reconstrucción como una oportunidad de negocio, pero sin el flujo total de los petrodólares, el plan está estancado.

- La crisis de liquidez: Los reportes de hoy indican que el Comité Nacional de Administración de Gaza (NCAG) -el grupo de tecnócratas que Trump quiere poner al frente- no tiene fondos ni para pagar salarios básicos.

- Esto explica la agresividad de Trump en la prensa: necesita que los árabes paguen la “limpieza” y la “edificación” de un proyecto que, en última instancia, los dejará fuera del mercado turístico y logístico.

- El Informe de Abril 2026: Organizaciones como Oxfam y Save the Children publicaron hace unos días un reporte denunciando que el plan de Trump ha fallado en todos sus objetivos humanitarios. La “reconstrucción” es vista como una fachada para la ocupación ilegal de Gaza.

- El Regreso a las Raíces: La exigencia del pueblo de Gaza es clara: no quieren un “centro comercial de lujo” sobre las fosas comunes de sus familias. Exigen la reconstrucción de sus escuelas, hospitales y la soberanía sobre sus propios recursos naturales y costas.

- Condicionamiento: Países clave como Arabia Saudita han condicionado cualquier apoyo financiero al establecimiento formal de un Estado palestino, algo que el plan de Trump ignora al centrarse exclusivamente en el desarrollo económico y la seguridad israelí.

“Estrategia de inseguridad dirigida”

Ahora esta teoría cobra fuerza para los países árabes, ante los recientes ataques directos a infraestructura corporativa estadounidense en la región. En el actual contexto de abril-mayo de 2026, la vulnerabilidad de las empresas tecnológicas parece estar siendo utilizada como una herramienta de presión para centralizar la inversión bajo el nuevo orden de seguridad que propone Donald Trump.

- Ataque a Amazon en Baréin: El 2 de abril de 2026, la Guardia Revolucionaria de Irán destruyó un centro de datos de Amazon Web Services (AWS) en Baréin. A pesar de ser un aliado clave de EE.UU., la infraestructura no contó con la defensa aérea necesaria para evitar el impacto, lo que envió un mensaje de vulnerabilidad a todo el sector tecnológico en el Golfo. EE.UU. abandono a propósito esas empresas norteamericanas en el Golfo Pérsico, a pesar de que Irán había advertido, la seguridad fue nula.

- La “Oferta” de Seguridad en Gaza: El proyecto de Trump en Gaza no se presenta solo como un resort, sino como una “Zona de Seguridad Reforzada” administrada directamente por una fuerza internacional liderada por EE. UU. y protegida por la tecnología militar de Israel.

Al permitir que los nodos de estas empresas en Dubái o Baréin sean golpeados, se crea el incentivo para que estas corporaciones busquen la “seguridad garantizada” del enclave administrado por Washington.

- Dubái bajo Amenaza: El modelo de negocio de Dubái como “refugio seguro” está en crisis debido a la paralización del Estrecho de Ormuz y los ataques constantes a refinerías y centros de datos en el Golfo. Y sobre todo porque su garantía se basaba en el escudo de seguridad de EE.UU. para venderse al mundo como la ciudad más segura y cosmopolita.

- Séquito Tecnológico: Es notable que en sus giras recientes por la región (marzo de 2026), Trump haya estado acompañado por directivos como Andy Jassy (Amazon) y Sam Altman (OpenAI), vendiendo la idea de un futuro donde el comercio, y no el caos, defina a Oriente Medio, siempre y cuando se alineen con sus estructuras de poder.

El Nuevo Eje y el Despertar del Golfo

Diez días antes de que los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán sumieran a la región en la guerra, Trump organizó una conferencia en Washington en la que los Estados árabes del Golfo se comprometieron a aportar miles de millones para la gobernanza y la reconstrucción de Gaza tras dos años de devastación. 
 
Los países árabes han empezado a notar que el plan de Trump es una sustitución estratégica de Medio Oriente por su plan en Gaza.

Los árabes están en una encrucijada: si pagan, financian su propia obsolescencia y la anexión de Gaza; si no pagan, se enfrentan a la ira y las sanciones de un Trump que ya no los considera aliados estratégicos, sino meros “cajeros automáticos” para su visión del mundo. La “Gaza de sangre” que planean depende de un dinero que, por primera vez, las petromonarquías están dudando en entregar.

Si apoyan la creación de una Gaza-Israel que compita con ciudades como Dubái, están cavando su propia fosa económica.

Esta “falta de defensa” en puntos tradicionales del Golfo parece ser, efectivamente, el catalizador para que el capital privado abandone las capitales árabes y se refugie en el ambicioso proyecto de Gaza, donde la protección de EE. UU. e Israel es el principal producto de venta.

La construcción de una “ciudad-resort” de lujo en Gaza implica edificar sobre lo que hoy es, literalmente, un camposanto masivo. Es un acto atroz y condenable para la humanidad.

- Borrado de Memoria: Para que el proyecto de rascacielos y hoteles sea viable, el plan de Trump requiere una limpieza física total de la población de Gaza, lo que el mundo ya condena como un genocidio y extermino de una civilización. El paso dos para Trump y Netanyahu es la limpieza de los escombros donde aún yacen miles de desaparecidos. Esto no es solo reconstrucción, es un borrado histórico y cultural de la tragedia palestina.

- Gentrificación Post-Guerra: El hecho de que se pida inversión privada para centros de datos y turismo mientras la población civil local sigue bajo bombardeos o desplazada, refuerza la acusación de deshumanización absoluta. Se valora el suelo por su potencial frente al mar, ignorando el derecho de retorno y el luto de los sobrevivientes.

- Legitimación de la Tragedia: Al buscar que empresas internacionales y países árabes financien este modelo, se les intenta hacer cómplices de un sistema donde el beneficio económico se impone sobre el derecho internacional y la justicia básica.

- Gaza y el plan IMEC: Ambos planes son parte de un solo plan, que fue calculado con anticipación, para que EE.UU. y su Proxy terrorista Israel exterminen a toda una civilización que les estorba para sus planes, no es casualidad que Israel ahora ataque el sur del Líbano, todo forma parte de la misma estrategia, el IMEC requiere una zona segura para que pueda funcionar, por lo que la limpieza étnica del sur del Líbano y Gaza forman parte del plan, esos son los motivos por los que esta guerra comenzó, ahora vemos que el ataque a Gaza, el sur del Líbano y a Irán forman parte del mismo plan, no son conflictos separados, son la estrategia que EE.UU. e Israel planearon con anticipación.

En definitiva, lo que se presenta como “paz y prosperidad” es visto por gran parte del mundo como un monumento al genocidio, donde el capital extranjero pretende bailar sobre los escombros de una civilización destruida.


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