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23 mayo 2026

¿Qué mismo es el concepto de multipolaridad planteado por Rusia?





Parte I

por Tito Andino


Introducción y puntos básicos


Todo el mundo habla del "orden mundial multipolar" que podemos intuir viene para quedarse. Un proceso que viene de la "Pax American" a la  "Pax Multipolaris".

Pero ha sido el presidente ruso Vladimir Putin quien lo ha mantenido a rajatabla desde hace muchos años; el jefe de estado chino, Xi Jinping, también es partidario de este proceso y lo reitera en cada oportunidad. En la reciente cumbre ruso-china, Xi y Putin firmaron una declaración conjunta sobre "construir un mundo multipolar".

Importantes personalidades de Europa abogan por ese mundo postimperial que, por supuesto, deberá basarse en reglas, no tienen otra alternativa que aceptar una nueva era de multipolaridad. Las organizaciones privadas conocidas como think-tanks lo trataron en el Informe de la Conferencia de Seguridad de Múnich (febrero 2025),"Multipolarización" fue el tema principal. JPMorgan Chase International Council y el Instituto Tony Blair se asociaron a fines de 2025 y publicaron un informe: "World Rewired: Navigating a Multi-Speed and Multipolar Order". El Foro Económico Mundial (marzo 2026) expresó su punto de vista en el informe: “El futuro de los sistemas de materiales: oportunidades de cooperación en un mundo multipolar". Los medios no se quedan atrás, el Foreign Affairs del Council on Foreign Relations, dijo en diciembre 2025: “América no puede escapar del orden multipolar”; European Times titula "De la unipolaridad a la realidad multipolar - Un nuevo orden mundial está emergiendo rápidamente".

Hoy, es más frecuente leer publicaciones de este calado en cualquier medio del orbe terrestre, tuvo un detonante, el conflicto de EE. UU. e Israel contra Irán está catalizando el orden mundial multipolar. Las acciones de los "semilleros de democracia" en el mundo son los mayores responsables de acelerar el tan deseado nuevo orden multipolar, anhelando el rápido declive imperial. Muchos ven a la guerra contra Irán como un desesperado intento de Estados Unidos de impedir el surgimiento del mundo multipolar. “Lo que está ocurriendo en Irán no es simplemente una guerra por el equilibrio regional de poder o la contención nuclear. Es un intento de romper el núcleo geográfico de un orden multipolar emergente diseñado para eludir la dominación occidental” (informe del Consejo de Asuntos Globales de Oriente Medio). En fin, muchos concuerdan en que la guerra contra Irán ha destapado los límites del poder estadounidense. La cuestión es que, “si Washington no puede adaptarse a las transformaciones en curso de un mundo multipolar, su superioridad se convertirá en una carga”. (Fundación Carnegie para la Paz Internacional). 

Todo parece indicar que el Imperio de América va a sucumbir, y en su lugar surgirá un nuevo orden mundial multipolar, ¿será algo bueno, será mejor? ¿Algo que adopta un nombre que suene bien significa que sea bueno? Esa es la cuestión y sigue siendo una historia que está escribiéndose su prólogo. 

¿Qué es realmente el "orden mundial multipolar"? 

Concepción de China


Vladimir Putin y Xi Jinping durante su última reunión en Pekín. (Atlántico)


Lo que realmente significa la multipolaridad según la concepción de China es la siguiente: 

Un mundo multipolar -sin las comillas- es la de la cooperación global entre naciones soberanas libres e iguales, cada una persiguiendo los intereses de su pueblo sin vivir bajo la sombra de la hegemonía imperial. "Iguales y ordenados, globalización económica inclusiva y universalmente beneficiosa", señaló Xi Jinping en febrero. 

El profesor Wang Yiwei, en su informe: "La filosofía china de un orden mundial multipolar igualitario y ordenado", describe lo diferente que puede ser el mundo bajo el liderazgo chino -o más bien, bajo el no-liderazgo-: “China aboga por un mundo multipolar igualitario y ordenado y una globalización económica inclusiva. Entre ellas, el núcleo de un mundo multipolar igualitario y ordenado es adherirse a la igualdad de todos los países, grandes y pequeños, oponerse al hegemonismo y a la política de poder, y promover eficazmente la democratización de las relaciones internacionales”.

Una visión menos utópica predice un mundo multipolar dividido en bloques o esferas de influencia, pero aún más dinámico y potencialmente justo por estar fuera de la sombra del Imperio. Ese era el significado original de la frase cuando se lanzó por primera vez a finales de los 90, señala Knightly. La verdad detrás de la palabra “multipolaridad” es sencilla: una franquicia global para un antiguo sistema de control. En este sentido Knightly es algo escéptico. "Los defensores de la narrativa del ‘orden mundial multipolar’ suelen argumentar algo así como ¿seguro que un mundo multipolar es mejor que el imperialismo estadounidense? ¿No deberíamos dar la bienvenida a la resistencia a la hegemonía?… Ese mismo argumento ha sido utilizado por partidarios del cambio climático, que afirman que ‘aunque el clima no cambie, proteger el medio ambiente sigue siendo algo bueno, ¿no es así?’ ". 

"Nosotros, en el Occidente colectivo, estamos más que familiarizados con este modelo: es la forma en que funcionan nuestras ‘democracias’ ". Es decir, para Knightly: "La realidad de un "mundo multipolar" será un sistema de instituciones corporativas y estatales entrelazadas que implementan políticas autoritarias y antihumanas y disfrazan una estructura de poder ideológicamente monolítica tras una ilusoria apariencia de ‘elección’ ". 

¿Más de lo mismo bajo otro timón?... quién sabe. (Hasta aquí Knightly, su artículo completo puede ser revisado en las notas a pie de página)

No quiero ser más descriptivo al respecto, ni tampoco sembrar pesimismo en algo que “técnicamente” aún no ha llegado, nos enrumbamos en ese proceso, es evidente, conforme el devenir de los acontecimientos presentes en la política internacional. Nadie es dueño de la verdad; y, en este caso la historia aún no puede ser contada porque está en preparación. Al igual que muchos somos optimistas, anhelamos una nueva transformación en el mundo, deseamos que sea más condescendiente con el menos fuerte -nos referimos a las diferentes aristas en las relaciones internacionales-. Tampoco hay que ser mago para advertir de que siempre habrá alguien que esté por encima de otro.

La cuestión es ver como se transforma el mundo, y me inclino a creer en la hipótesis -muy fundamentada- de que China, Rusia y Estados Unidos están dispuestos a transformar el mundo pese a todo lo que escuchemos en los medios. La reorganización del mundo es un hecho, está sucediendo más rápido de lo que se cree. 2026 vislumbra el retorno de las esferas de influencia y el fin de los imperios coloniales y probablemente el afianzamiento del Derecho Internacional en oposición a las normas del famoso “Mundo basado en Reglas” dictado por Estados Unidos y sus aliados. (A propósito aquí tenemos preparado la versión satírica de Un mundo basado en Reglas)

Para quienes no se percataron, ya presenciamos la primera fase de la reorganización del orden mundial tras la Cumbre de Anchorage (15 de agosto de 2025) junto a otros hechos. Para analistas de talla mundial, como el politólogo francés Thierry Meyssan, es evidente que los presidentes Donald Trump y Vladimir Putin se repartieron el mundo en Alaska. Una ratificación final de este acuerdo habrá tenido lugar en la cumbre Trump-Xi de días pasados (dedicaremos un artículo a ello en el aspecto de la economía).

Meyssan sostiene -con criterio razonado- que el mundo quedará dividido en tres zonas de influencia, y eso no contradice en nada el principio de un mundo multipolar. Como sabemos hasta el presente, el mundo está gobernado por el G5, que a veces se convirtió en G6 o G7 y hasta hubo un G8.

Meyssan señala la desaparición de los imperios inglés y francés. Francia tendrá que descolonizar aún más territorios de ultramar; igual Estados Unidos y, por supuesto, el Reino Unido, lo que no implicará necesariamente que dejarán de mantener su presencia en sus antiguas colonias (es probable que la Commonwealth se desintegre y sus estados miembros, como mínimo, abandonen su ciudadanía compartida).

El G7 quedaría reducido a un grupo G4/5 integrado por China, Estados Unidos, Rusia e India, se ha dicho que Trump intentará sumar a Japón a pesar de la oposición china. Estas cuatro principales potencias podrán decidir hacer lo que quieran en todos los casos no regidos por el derecho internacional. Las alianzas regionales permitirán que las potencias secundarias desempeñen un papel importante. La OTAN se disolverá en los próximos años; alianzas como AUKUS (Australia, Estados Unidos y el Reino Unido) no tiene perspectiva de sobrevivir a la división del mundo. En consecuencia, la UE debería desaparecer. Los ciudadanos europeos son conscientes, se han percatado de que esa burocracia no defiende sus intereses.

China, India y Rusia quieren preservar las Naciones Unidas, pero hay que entender que gran parte de esa estructura será desmantelada y adaptada al verdadero derecho internacional. Las Naciones Unidas no son derecho internacional.

¿ Será posible que esta hipótesis se convierta en una realidad?


El presidente ruso Vladimir Putin y su homólogo chino Xi Jinping se reunieron en el Gran Salón del Pueblo con sus respectivas delegaciones para firmar acuerdos. Foto: Ministerio de Asuntos Exteriores de China.


Concepción de la Federación de Rusia

Tras explicar los anteriores puntos básicos.

Es fundamental entender que, para Rusia, la multipolaridad no es solo un concepto académico, sino la base de su política exterior y una necesidad existencial para mantener su estatus de gran potencia.

La multipolaridad rusa podríamos definirla -de manera sencilla- como la estrategia geopolítica que busca acabar con el dominio de una sola superpotencia (el mundo "unipolar" liderado por EE. UU.) para repartir el poder entre varios centros o "polos" independientes. Para el Kremlin, la multipolaridad es la herramienta para que Rusia recupere su estatus de gran potencia en un mundo donde nadie dicte las reglas a los demás.

Esta estrategia rusa del mundo multipolar tiene algunos puntos clave, a saber (las aquí constantes son definiciones de corte explicativo y no necesariamente corresponden a un estricto concepto doctrinal ruso, pero guardan total coherencia).

1. Soberanía civilizacional. Rusia se define como un "país-civilización", con valores propios, con una perspectiva histórica única. Por lo mismo, rechaza que las normas occidentales del llamado “Mundo basado en Reglas” sean universales y obligatorias. En la concepción rusa contemporánea de "Civilizaciones-Estado" la idea central es que el mundo no se divida solo en países, sino en plataformas civilizatorias o centros de poder. La multipolaridad busca un equilibrio entre estas grandes civilizaciones que actúan como polos independientes, como Occidente, China, India, Rusia.
 
2. Equilibrio de poder. Propone un orden mundial donde grandes potencias como Rusia, China e India gestionen la seguridad global sin injerencias externas. Evidentemente que esto necesita un sistema de Alianzas alternativas, de allí que Rusia se apoya en bloques como los BRICS y la Organización de Cooperación de Shanghai para crear sistemas económicos y políticos fuera del control de Occidente. La estabilidad global solo puede lograrse mediante un equilibrio entre las grandes potencias, similar al concierto europeo del siglo XIX, pero a escala global.

3. Soberanía y Libertad de los Pueblos. El presidente Putin ha argumentado en diferentes foros que la multipolaridad es, ante todo, libertad y derecho al desarrollo; es decir, cada nación tiene el derecho natural a elegir su propio camino de progreso sin interferencias externas, lo que garantiza la preservación de la Identidad nacional. Rusia rechaza la "imposición del modelo occidental" según los dictados de su “Mundo basado en Reglas” y defiende que la verdadera integración mundial ocurre cuando se descubren las capacidades únicas de cada civilización.

De allí obtenemos un concepto fundamental para la humanidad: La Paz mundial solo se conseguirá cuando Occidente permita el libre desarrollo de Rusia y China.

4. Pragmatismo. En sus intervenciones más recientes, como en el Club de Debate Valdái (29 septiembre al 2 de octubre de 2025), Putin sostuvo que la multipolaridad es ya una realidad irreversible, algo que en Occidente solían calificar como "hechos consumados" para evadir las consecuencias políticas de sus actos. Como ejemplo de este nuevo pragmatismo tenemos la crisis que sufre Occidente, según Rusia, el declive del G7 y el ascenso de los BRICS (cuya participación en el PIB mundial ya rivaliza con Occidente). Esa es una prueba empírica del cambio.

Entonces, bajo la visión del presidente de Rusia, Vladimir Putin, la multipolaridad se define a través del fin del "Dictado" Unipolar. Para Moscú, el orden mundial posterior a la Guerra Fría, liderado por Estados Unidos, es un modelo de "dominio de una sola civilización" que impone sus propios valores (globalización, liberalización de los mercados) bajo el pretexto de universalidad. El “orden unipolar” es una forma de neocolonialismo que "despersonaliza" a las naciones; en contrapartida propone un sistema donde no existan hegemonías y el poder sea compartido entre múltiples centros autónomos de decisión.

Desde el punto de vista ruso la realidad del modelo imperante no guarda una igualdad jurídica a pesar de que los estados tienen diferentes capacidades, Rusia exige igualdad de derechos básicos y el fin de los "dobles estándares" de Occidente. Que el sistema de seguridad debe ser indivisible; por lo mismo, ningún estado debe fortalecer su seguridad a expensas de otros. Otro argumento clave usado por Putin para justificar sus acciones frente a la expansión de la OTAN, que se vale de supuestos valores liberal-democráticos para ser sus únicos y legítimos portadores, es la defensa de los valores tradicionales y soberanos.

Si usted está interesado en profundizar la doctrina rusa respecto al tema, puede acceder a la consulta de documentos oficiales como el “Concepto de Política Exterior” de la Federación de Rusia o el sitio oficial del Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia.

Bien, dada la explicación general, quiero ofrecerles una corta lectura basada en las palabras del filósofo ruso Alexander Dugin.


Parte II


         El presidente de la Federación de Rusia, Vladimir Putin (foto de archivo)


El analista internacional Alfredo Jalife-Rahme escribía en octubre de 2025 para “La Jornada” de México: "Dugin analiza la hermenéutica de la 'filosofía de la complejidad' de Putin para el nuevo 'orden multipolar' ". He aquí parte de sus comentarios (textual):

Alexander Dugin, filósofo característico del pensamiento ruso tradicional, describió la definición de multipolaridad de Vladimir Putin. Lejos de la visión simplista occidental de que varias potencias reemplazarían a la hiperpotencia estadounidense, enfatiza que el presidente ruso rompe con el pensamiento lineal y evoca el de la física cuántica.

El filósofo ruso Alexander Dugin diseccionó el discurso de Putin ante el Club Valdái que él define como "un cianotipo filosófico para el mundo multipolar" y que "muestra cómo la complejidad cuántica, la soberanía civilizacional y el realismo estratégico forman un nuevo orden mundial que desafía las simplificaciones occidentales" (Putin propuso una "coexistencia pacífica" a Trump en la cumbre del Club Valdái en Sochi, los primeros días de octubre de 2025).

Alexander Dugin comenta: La "filosofía de la complejidad" de Putin constituye "una alternativa al modelo globalista occidental". Contrasta el estilo ciclotímico y caleidoscópico de Trump con la definición de "multipolaridad" de Putin, que se basa en la biodiversidad biosférica:

"Representa algo nuevo. No es ni un mundo bipolar, ni unipolar, ni el sistema westfaliano de estados-nación, donde todos deberían ser soberanos, pero en realidad no lo son. Solo los grandes estados civilizatorios pueden ser verdaderamente soberanos en nuestro mundo", lo que requiere "conciencia geopolítica".

Él considera que "el modelo del mundo multipolar, donde los polos son los países civilizadores, no tiene equivalente", con la excepción de "la estructura de la humanidad antes de la Edad de los Descubrimientos" con todo su conjunto civilizador: "el califato islámico, la civilización india, el imperio chino, los reinos africanos, los imperios ruso/bizantino y de Europa Occidental". ¡Putin es el anti-Huntington del choque de civilizaciones!

Alexander Dugin afirma: "Antes del colonialismo, existía una verdadera multipolaridad consagrada por imperios, países civilizadores y macropaíses", cuya "transición está hoy delineada por Putin".

Alexander Dugin cree que "el cambio significativo ocurrió con Trump" cuando "el concepto MAGA (Make America Great Again) incluyó el reconocimiento, desde el principio, de la multipolaridad", que los seguidores de la unipolaridad rechazan: "Putin habló de la defensa de los intereses nacionales con calma y delicadeza, enfatizando que tenemos más en común con Trump que con los globalistas europeos. No se menciona nuestra convergencia con Estados Unidos”. (Nota del editor el blog: Debemos tener en cuenta que el artículo es de 2025 y Trump no había desatado la guerra contra Irán en 2026, lo que irreversiblemente consiguió un cambio en la postura rusa respecto a Trump).

"Hoy, el gran proceso de transición hacia la multipolaridad afecta a todas las regiones" mientras "en Estados Unidos y Europa, existe una verdadera guerra civil entre conservadores y liberales globalistas que permanecen fieles a la unipolaridad: políticos sin sustancia, impulsados solo por la frenética y agonizante voluntad de preservar el régimen unipolar y su ideología".

Dugin sostiene que la epistemología de la multipolaridad de Putin "debe guiar la educación, la cultura, la política y la economía", lo cual "no es nuevo", sino que solo "profundiza" la teoría de la filosofía de la complejidad desarrollada por el pensador francés Edgar Morin, que nos obliga a analizar la obra del prodigioso Edgar Morin, ya de 104 años, quien acuñó el término "policrisis" (El método, Edgar Morin, Seuil, 1977)

Dugin continúa su interpretación: "Putin ha mencionado repetidamente los procesos no lineales del nuevo mundo, comparándolos con la mecánica cuántica. Los procesos no lineales y la mecánica cuántica implican interconexión, donde incluso el cambio más pequeño a nivel micro - de un bloguero con un iPhone a una sola persona - afecta a los procesos macro globales. Esto ya no es un mundo de mecánica lineal”. De hecho, el mundo hoy sufre por la nueva "Torre de Babel de las superespecialidades", que son cada vez más ultra-reduccionistas.

Concluye: "El mundo moderno, con su multipolaridad, es un sistema complejo" que requiere "un giro hacia la mecánica cuántica y el estudio de civilizaciones, religiones y teologías que una vez más determinan el curso de los acontecimientos", lo que es "una invitación a la transformación de la conciencia de todo el país y, en particular, de su clase pensante", para "abandonar las visiones simplistas de la realidad".

Conclusión de Dugin: "El gran poder requiere gran filosofía", sin lo cual "se convierte en un golem: una construcción mecánica operada por manos extranjeras", mientras que "el mundo está gobernado por quienes piensan".

Nota del Editor del blog: Se ha ofrecido las líneas anteriores porque resumen y explican tanto los puntos de vista del presidente Putin como la interpretación filosófica de Dugin sobre la política exterior rusa y la multipolaridad. El pensamiento de éstas dos mentes rusas no siempre guardan armonía, recordemos que Dugin ha cuestionado duramente la política de Putin respecto a Ucrania, lo califica de blando y nada decisivo cuando debería actuar con audaz determinación, rapidez y fuerza. Volviendo al tema, los anteriores segmentos sirven de introducción para que el lector se haya familiarizado con el pensamiento filosófico de Alexander Dugin, que no siempre es de fácil comprensión. Las siguientes líneas son un diálogo entre Alexander Dugin y Constantin von Hoffmeister.

Parte III




Putin y la filosofía de la complejidad

Sobre el auge del mundo cuántico y la multipolaridad

por Alexander Dugin
11 de octubre de 2025

Referencias:
- Alexander Dugin: Filósofo, Doctor en Sociología y en Ciencias Políticas, Doctor en Filosofía. Fundador de la escuela geopolítica rusa y del Movimiento Euroasiático.
- Constantin von Hoffmeister, propietario y editor principal de Multipolar Press, autor, periodista y traductor alemán, reside en Moscú. Dirigió anteriormente Arktos Media.

 

Alexander Dugin desentraña el discurso de Valdái de Vladimir Putin como un plan filosófico para un mundo multipolar, mostrando cómo la complejidad cuántica, la soberanía civilizacional y el realismo estratégico forman un nuevo orden global que desafía las simplificaciones occidentales.


Presentador: Hay líderes mundiales a quienes todos observan y escuchan. Y luego están aquellos cuyas palabras la gente no solo observa y escucha, sino que también vuelve a ver y volver a escuchar. Vladimir Putin es uno de los pocos en esta última categoría. La semana pasada, pronunció uno de sus discursos programáticos, que fue activamente visto, escuchado, comentado y, francamente, temido en Occidente. Sin embargo, ¿cuál considera que es la principal conclusión del discurso del presidente ruso en Valdái?

Alexander Dugin: Sabes, por un lado, lo que dijo no difería fundamentalmente de sus discursos anteriores en Valdái u otros lugares. Sin embargo, si uno sigue la secuencia de sus discursos programáticos, se puede ver cómo, paso a paso, nuestro presidente despliega una filosofía completa - una alternativa al modelo globalista occidental. Ya no son meros comentarios o declaraciones tácticas. Por eso no es necesario revisitar los discursos de Trump, pero sí los de Putin - porque cada uno es un episodio nuevo en una serie en curso, especialmente significativo si recuerdas los anteriores.

Los discursos de Trump son fragmentos, memes: puedes verlos desvinculados de la historia estadounidense, incluso desconectados del propio Trump. Dice algo divertido, baila, salta, guiña un ojo, amenaza, asusta y luego se retira. Es un formato a corto plazo: pequeño, inconsistente, llamativo, a veces amenazante, pero contradice lo que mostró un momento antes. Putin es el tipo opuesto: un líder mundial que poco a poco revela su filosofía.

En este discurso de Valdai, Putin continuó profundizando en la multipolaridad - una idea que lleva mucho tiempo discutiendo, pero que ahora es más a menudo, más concreto y más profundamente. Este es el despliegue de la comprensión de la multipolaridad que está despertando no solo en nuestra sociedad, sino también en la propia conciencia del presidente. ¿Por qué la multipolaridad? Porque representa algo nuevo. No es ni un mundo bipolar ni unipolar, ni el sistema westfaliano de estados-nación, donde cada uno supuestamente es soberana pero, en realidad, no lo es. Solo los grandes estados civilizatorios pueden ser verdaderamente soberanos en nuestro mundo, y esto se está aclarando con el tiempo.

Originalmente, "multipolaridad" era un eslogan - un meme que no ataba a nadie a nada. Pero ahora, así como se traza una línea entre dos puntos, la conciencia geopolítica y la narrativa de visión del mundo del presidente avanzan por esa línea. Está esbozando cada vez más claramente el modelo de un mundo multipolar, donde los polos son estados civilizatorios. Cada vez es más evidente por qué el mundo multipolar no se parece a nada que existiera antes. El único paralelo histórico sería la estructura de la humanidad antes de la Edad de los Descubrimientos: estados civilizatorios enteros - el Califato Islámico, la civilización india, el Imperio chino, reinos africanos, los imperios de Europa Occidental y ruso-bizantino. Antes del colonialismo, existía una verdadera multipolaridad, encarnada por imperios, estados civilizatorios o macroestados, como decimos hoy. Putin está trazando esta transición - no solo teóricamente, sino también en la práctica.

En cada reunión de Valdái, hace un balance: qué se ha logrado, qué no, dónde hay obstáculos y dónde se producen los avances. Con Trump se produjo un avance, aunque los partidarios de la unipolaridad empezaron inmediatamente a ajustarse y contenerla. MAGA, en su concepción original, reconocía la multipolaridad, pero los neoconservadores siguen presionando a Trump, intentando alejarlo de esa posición. Este es un proceso constante y grandioso de transición hacia la multipolaridad, que afecta a todas las regiones - dentro de Rusia, en sus fronteras, en el Pacífico, en Oriente Medio, en África y en América Latina.

En Estados Unidos y Europa, existe una auténtica guerra civil entre conservadores y globalistas liberales, que permanecen leales a la unipolaridad - políticos carentes de sustancia, impulsados solo por la frenética y moribunda voluntad de preservar el régimen unipolar y su ideología. Putin analiza todo esto.

La gente empieza a entender que esto no es un meme, sino una demanda - una que debe guiar la educación, la cultura, la política y la economía. Debemos implicarnos activa y de forma proactiva, no reactiva, en la construcción del mundo multipolar. Para ello, todos deben comprender lo que realmente es: una tendencia ideológica, a largo plazo y fundamental, que explica todo lo demás.

Esto ya no es una novedad, sino un aprofundamiento del tema. Lo que es nuevo, en mi opinión, es el énfasis en la filosofía de la complejidad desarrollada por el pensador francés Edgar Morin. Putin mencionó varias veces los procesos no lineales del nuevo mundo, comparándolos con la mecánica cuántica. Procesos no lineales, la mecánica cuántica - que implica interconexión, donde incluso el más mínimo cambio a nivel micro - de un bloguero con un iPhone a una persona individual - afecta a los procesos macro globales. Ya no es un mundo de mecánica lineal.

Para entender este mundo, construir diplomacia, interactuar con diferentes polos, comprender las contradicciones de Occidente dividido - dividido entre Europa y EE.UU. - necesitamos un nuevo pensamiento. 

La diplomacia hoy requiere inmersión en la sociedad, religión y cultura de cada país y civilización. Esto exige, por parte de los diplomáticos de MGIMO (1) -donde enseño la teoría del mundo multipolar y las civilizaciones- una reestructuración completa de la conciencia. Afecta a los negocios, la economía, la industria, la esfera militar y la guerra misma - ahora no lineal, ya que los drones abolieron los parámetros clásicos de la guerra industrial.

La filosofía de la complejidad, tal y como la presenta Putin, es la base de la nueva diplomacia. Es un llamado a abandonar las visiones simplistas de la realidad. El mundo moderno, con su multipolaridad, es un sistema complejo. Dejemos de lado los viejos clichés y dejemos de proyectar plantillas pasadas sobre las nuevas; en cambio, acudiremos a la mecánica cuántica y estudiemos civilizaciones, religiones y teologías, que una vez más determinan el curso de los acontecimientos. Esto es una invitación a una transformación de la conciencia - de todo el Estado, y especialmente de su clase pensante.

Nuestra mentalidad -una mezcla confusa de restos soviéticos y liberalismo olvidado- está al borde de la catástrofe. Si no comprendemos la complejidad de la realidad en la que vivimos, actuamos y tomamos decisiones -de las que dependemos- el resultado será terrible. En esencia, Putin ha pedido filosofía. Una gran potencia requiere una gran filosofía. Sin ella, se convierte en un gólem: una construcción mecánica operada por manos alienígenas. El mundo está gobernado por quienes piensan. No hay gobernantes que sean tontos; si parece que los hay, entonces alguien más manda detrás de ellos. El mundo está gobernado por ideas: falsas o verdaderas, justas o crueles, humanas o inhumanas. Esa, creo, es una de las conclusiones clave del discurso de Vladimir Putin en Valdái.


 
         Alexander Dugin (foto de archivo)


Presentador: En solo quince minutos, ha presentado un análisis detallado, sustantivo y completo del discurso - su significado y importancia. Sin embargo, si uno mira los titulares occidentales, todo lo que dicen es: "Rusia amenaza con la escalada", declaran los titulares. En letra más pequeña, los medios más cautelosos añaden: "en caso de que Europa, Occidente o Estados Unidos se militaricen y se inunden de armas". Pero los titulares de todas partes decían: "Rusia nos da un puño". Ha hecho una buena comparación antes: primero viene la filosofía, luego los clips cortos para redes sociales. Para una atención occidental tan corta, ¿hay algo serio o esencial que aún pueda transmitirse - o es el enfoque más directo de Dmitry Anatolyevich Medvedev, golpeando duro y provocando al presidente estadounidense con trollings, más efectivo?

Alexander Dugin: Creo que Dmitry Anatolyevich Medvedev está haciendo exactamente lo que debe. Cada uno tiene su papel. Vladimir Putin despliega una filosofía seria y reflexiva. Sin embargo, la interpretación occidental es pura fenomenología: una persona, sociedad o civilización ve en el mundo solo reflejos de sus propios prejuicios. En inglés, se dice "reading"; en francés, grille de lecture - un marco de interpretación. Si un terrorista dice "mamá" o "miau", seguiremos escuchando un mensaje terrorista. Las personas ven su propio reflejo, y ningún argumento puede convencerles de lo contrario - ese es el poder de la conciencia. Europa ve a un enemigo en Rusia a través de este prisma e interpreta cada palabra de Putin en consecuencia, ignorando todo lo demás.

Para ser sincero, ni siquiera noté ningún "tema de escalada" en el discurso. Putin habló de defender los intereses nacionales con calma y suavidad, señalando que compartimos más en común con Trump que con los globalistas europeos. Sin embargo, destacan lo que les conviene: "Putin amenaza". La convergencia con Estados Unidos no se menciona. Su interpretación es selectiva: desean ver una amenaza, prepararse para la guerra con Rusia y justificar su inicio acusándonos de provocación, usando cualquier pretexto. Si Putin hubiera permanecido en silencio, habrían interpretado su silencio como una preparación para una escalada. Esto no puede corregirse.

En cuanto a Dmitry Anatolyevich Medvedev, ha dominado el estilo de las palabras cortas, agudas y precisas. Esto se adapta a la mentalidad occidental. Dicen: "Te destruiremos", y él responde: "Intenta - y atacaremos primero". Funciona porque, a su nivel de percepción, es un intercambio de memes: meme contra meme. Trump dice: "Rusia es un tigre de papel". Medvédev responde: "Este tigre mueve la cola, y una bomba nuclear podría caer sobre tu cabeza". Diez vence a nueve - Medvédev gana la mano. Parece un juego de tontos, pero según sus reglas, es póker. Ignoran a los preferenciales de Putin. (2)

Creo que Medvédev se está preparando para el futuro. Demuestra que el futuro no será menos patriótico, solo más duro. Si nuestro curso continúa, se endurecerá aún más. Medvédev está moldeando la imagen de este país de forma vívida, aguda, concisa y memética. La esencia de sus publicaciones es preparar el terreno para una línea inequívoca. Putin, conscientemente, es amable y fluido en sus formulaciones. Sin embargo, tanto el buen policía como el malo son necesarios. Putin es claramente el bueno, Medvédev el duro. Juntos, reparten a los criminales, investigan los casos, trazan líneas y mantienen el orden. Se complementan perfectamente - ambos son necesarios.

Estoy convencido de que Dmitry Anatolyevich (Medvédev) sabe exactamente lo que hace, lo agudo y a veces poco diplomático que puede parecer. Pero cuando se vive entre lobos, hay que aullar como un lobo. Es necesario externamente, para que otros recuerden con quién están tratando. Es uno de nuestros blogueros más populares - la gente lo lee y lo entiende todo al instante.

¿Todos profundizarán en la filosofía de la complejidad de Edgar Morin o en la interpretación de Copenhague de la mecánica cuántica, o estudiarán la multipolaridad? Algunos escucharán, pero para el resto - los demasiado perezosos para pensar - el blog de Medvédev revela la verdad. Para la persona corriente, todo queda claro: en Rusia, estamos por encima de todo, hasta el final - "¡Ríndete, enemigo, congelaos y tumbaos!"


Presentador: Los resultados de las recientes elecciones inevitablemente afectarán la vida de esos países y nuestras relaciones con ellos. Empecemos por Georgia, donde el partido gobernante Sueño Georgiano tuvo un desempeño seguro en las elecciones municipales, recibiendo oficialmente más del ochenta por ciento de apoyo. Quizá sea una pregunta ingenua o simplista. En tiempos recientes -especialmente tras las elecciones- la situación ha estado acompañada de disturbios. Algunos hablan de protestas, otros de manifestaciones. En resumen, la gente sale a las calles con banderas de colores azul-amarillo y azul-blanco familiares. Son viejos esquemas - ideados hace veinte, treinta, cuarenta años para desestabilizar gobiernos indeseables. Esquemas occidentales usados en diferentes países, aunque últimamente menos efectivos. ¿O estoy siendo ingenuo?

Alexander Dugin: En primer lugar, tienes razón: la movilización de la "sociedad civil" para tomar el poder o derrocar regímenes no deseados ha sido una táctica que ha funcionado durante décadas, con éxitos variables. Es un arma poderosa de nuevas tecnologías sociales y políticas. No se trata tanto de crear estructuras de oposición como de movilizar elementos libres de la población: los locos, los predicadores callejeros y las personas que han cambiado su orientación sexual. Son fragmentos mercuriales, átomos dispersos de la sociedad - inútiles para la política constructiva e incapaces de representar una posición coherente. Su número sigue creciendo porque la cultura occidental desestabiliza deliberadamente la conciencia.

Estas masas desarraigadas y mentalmente débiles -multitudes caóticas- se convierten en un instrumento serio de la gran política. Sacuden las sociedades, desestabilizan los estados, y entonces llegan fuerzas genuinas sobre sus hombros - fuerzas que toman el poder y no lo abandonan.

Una vez que cambia el régimen, estas multitudes se dispersan - no exigen nada, no son nadie. Son la basura de las grandes ciudades liberales, no en el sentido ideológico, sino simplemente personas que viven bajo la regla de "cada uno por lo suyo". Estos átomos caóticos se movilizan fácilmente para su destrucción. Sin embargo, no exigen nada a cambio. Sobre sus hombros, se levantan marionetas liberales y establecen dictaduras. Ese fue el caso del Maidán en Ucrania y, en gran medida, también en Francia. En cuanto los liberales toman el poder, lo mantienen firmemente. Las personas que movilizaron como ariete contra gobiernos legítimos y más o menos soberanos - luego las desestiman. En Georgia, esto ha ocurrido varias veces - fue una de las primeras revoluciones de colores.


Presentador: Pero eso fue hace más de veinte años.

Alexander Dugin: Sí, hace veinte años tuvo éxito, llevando al poder a un auténtico dictador y nazi, Saakashvili. Pero Georgia parece haber desarrollado inmunidad a estas revoluciones de color - ya no sucumbe. El gobierno soberano de Sueño Georgiano, inicialmente prooccidental y artificialmente europeo en su orientación -aunque débil y forzado- se ha fortalecido sin embargo en comparación con los provocadores histéricos, terroristas y nazis, en su mayoría una gran masa de esquizofrénicos georgianos. Ha acumulado experiencia y por tanto resiste.

Esto es algo peligroso - la filosofía de la complejidad. Los desechos inútiles pueden cambiar el destino de un país o el curso de la geopolítica. Los microprocesos se explotan activamente. Por cierto, en Estados Unidos, Antifa está formada precisamente por esas personas. Recientemente prohibida en Estados Unidos, se disfraza de "antifascista", pero es una organización ultraterrorista que etiqueta a liberales incómodos como fascistas, los ataca físicamente, los acecha, denuncia, edita Wikipedia y mata - como ocurrió con Charlie Kirk. Esto es peligroso, porque estas personas están mentalmente inestables y caen fácilmente en la violencia física.

Pero Georgia tiene inmunidad. Se han formado anticuerpos. Sueño Georgiano ha madurado. Ha aprendido a gobernar el país con calma - sin tomar medidas precipitadas, resistir provocaciones y guiado por la idea de preservar la soberanía georgiana. Ha encontrado las claves: dónde detenerse, dónde actuar con firmeza, dónde ceder y dónde cambiar de rumbo. Juega este juego peligroso desde una posición de fuerza y eficiencia. Ha captado el algoritmo y lo ha dominado.

Después de Zurabishvili y las elecciones anteriores, todo parecía claro. Pero los liberales, inspirados por las elecciones amañadas en Moldavia -donde la dictadura de Sandu prohibió todo lo que desafiaba su poder y no encontró resistencia seria-, decidieron sacudir Georgia de nuevo. Esta vez, creo, no saldrá nada de esto, pero no hay que subestimar la estrategia. Funciona sorprendentemente bien: cuantos más elementos débiles tiene una sociedad, más efectiva se vuelve.

La cultura occidental fomenta su proliferación. Los inmigrantes ilegales - personas sin raíces en la sociedad, átomos libres - pueden dar fácilmente el salto cuántico de existencia marginal a fuerza destructiva. Esta manipulación del caos se ha convertido en una estrategia adoptada por potencias globales serias. Creo que las protestas en Georgia no darán resultado, pero esta amenaza constante estallará una y otra vez en cualquier sociedad que busque la soberanía.




Presentador: Lo siguiente en el horizonte es la República Checa, donde Babiš ha regresado - un antiguo líder al que algunos llaman un heraldo de cambio. Una vez más, la República Checa podría unirse a Hungría y Eslovaquia como un pequeño pero seguro bloque de naciones que priorizan sus propios intereses, mientras que las europeas y eurocéntricas quedarían en segundo plano. ¿Qué opinas de esto? Las elecciones checas han llevado al poder a un hombre que dista mucho de ser prorruso, pero su política difiere del rumbo abiertamente hostil que la República Checa ha seguido hacia Rusia en años anteriores.

Alexander Dugin: La cuestión no es si uno está a favor o en contra de Rusia - eso es secundario. Cabe destacar que incluso Polonia se inclina más hacia la soberanía. Hungría y Eslovaquia priorizan la soberanía, liberándose de la presión de las fuerzas globalistas que buscan abolirla. Su lógica es pragmática, basada en el interés nacional: moldean su política exterior -incluidas las relaciones con Rusia- en función del principio «Hungría primero, Eslovaquia primero», no «la Unión Europea primero».

Orbán y Fico no son políticos prorrusos: son soberanistas que persiguen consistentemente intereses nacionales. Un soberanista similar ha llegado al poder en la República Checa. Incluso Polonia, a pesar de su hostilidad hacia nosotros, se está moviendo en esa dirección.

Recomiendo leer la monografía del destacado pensador contemporáneo Alexander Bovdunov, dedicada al proyecto La Gran Europa del Este - su tesis doctoral transformada en una obra académica. Hace varios años, antes de que estos procesos se hicieran visibles, demostró que Europa del Este constituye una formación geopolítica independiente, distinta de Europa Occidental. Esto se aplica a todos los países de la región: Rumanía, Bulgaria, Polonia, Hungría, Eslovaquia, República Checa e incluso Austria.

El proyecto Gran Europa del Este de Bovdunov anticipaba la ola de revoluciones populistas que llevarían al poder a los soberanistas - por medios democráticos o menos democráticos - y que esto ocurriría más rápido en Europa del Este que en Occidente. Esta región surgirá como un polo independiente: por un lado, europeo - cerca de Francia, Alemania, Inglaterra, España e Italia - y por otro, cerca de nosotros. Es una región intermedia, una especie de puente. La zona de la Gran Europa del Este podría convertirse en una palanca clave en el gran equilibrio geopolítico europeo y euroasiático.

Los países pequeños que adoptan esta línea estratégica -que Bovdunov formuló como teoría- están viendo ahora cómo se desarrollan estos escenarios, incluso a través del ascenso de Babiš. Los soberanistas de Europa del Este la transformarán gradualmente en una entidad civilizacional autónoma.

En mi propia obra Noomakhia, dos volúmenes están dedicados a Europa del Este - tanto eslavos como no eslavos. Aunque no traté directamente la geopolítica, exploré las identidades culturales de estos pueblos. Es un mundo único. Serbia es otro ejemplo vívido de soberanismo.

Poco a poco, si aceptamos que los soberanistas pueden mantener una postura crítica hacia nosotros, esta imagen se volverá dominante. El problema no es su actitud hacia Rusia, sino la actitud de los líderes polacos hacia el pueblo polaco, los líderes checos hacia el pueblo checo y los líderes serbios hacia el pueblo serbio. El tema es la soberanía.

La ola soberanista en Europa del Este conducirá a la formación de una comunidad independiente. Nos interesa esto. Sin embargo, esto no significa que trabajen para nosotros ni que deban ser rusófilos. Su lógica es diferente: buscan la independencia y buscan actuar únicamente en interés de sus propios estados. Y tienen buenas razones para ello.

Creo que las fuerzas populistas y nacionales triunfarán antes en Europa del Este que en Occidente. En Alemania, la AfD está ganando en todas partes de la antigua RDA y Prusia Occidental - regiones menos dominadas por el totalitarismo liberal, donde las fuerzas patrióticas son más fuertes. Esta parte de la Alemania unificada también limita con Europa del Este (Prusia puede considerarse parte de Europa del Este o Central).

Es un proyecto sumamente interesante. Lo que se está desarrollando en Europa del Este es una tendencia estable, no una serie de arrebatos aleatorios ni obra de tecnólogos políticos. Es la lógica del proyecto Gran Europa del Este, que adopta una forma geopolítica real.

(Traducido del ruso)

* Notas:

1 Nota del traductor: MGIMO (Instituto Estatal de Relaciones Internacionales de Moscú) es la universidad de élite rusa para diplomacia y asuntos internacionales, supervisada por el Ministerio de Asuntos Exteriores.

2 Nota del traductor: Preferans es un juego de cartas ruso tradicional conocido por su complejidad estratégica, usado a menudo metafóricamente para sugerir una planificación profunda y metódica en lugar de movimientos simples o impulsivos.

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Fuentes de consulta para este post:

26 septiembre 2025

El cómo Occidente ha planeado destruir Rusia desde hace siglos (4)




por Tito Andino 
Selección y resumen de artículos de este blog

Viene de la Parte III


Historia y no propaganda

IV

La caída del imperio de los soviets 

Destruyendo Rusia desde 1990

Ya hemos repasado que la ilusión de querer aplastar al gigante ruso es una historia de larga data con historias y discursos retóricos que se agudizaron en los tiempos de la Unión Soviética calificada de el "Imperio del Mal", de la que Ucrania y otros miembros del Pacto de Varsovia en Europa del Este y otras repúblicas del Asia Central se liberaron para unirse al Libre Mercado Mundial alrededor de 1990.

La verdad es que Rusia ha constituido y, seguramente seguirá siendo, por siempre, un baluarte contra la expansión del imperialismo occidental, cuya última intentona “pacífica” es conocida como globalización económica, en la que quieren imponer sus propias directrices para el comercio mundial bajo el tutelaje de EEUU/Unión Europea. Nuevamente se intenta derrotar a Rusia a través de la coacción y chantaje económico, aspiran un cambio en el control del poder en Moscú (como en la época de Yeltsin) para que el mundo sea absolutamente una colonia mercantil en la cual Estados Unidos y sus socios de la Unión Europea impongan las reglas de juego.

Vivimos en un mundo basado en “reglas” dictadas por las élites globalizadoras cuya letra pequeña es aterradora, si no estás de acuerdo con las "reglas" del concepto unipolar te harás merecedor de una buena dosis de “democracia” made in USA/OTAN. Algunas naciones víctimas ya han percibido lo que es recibir la pax americana.

Los mayores obstáculos en la globalización del globo constituyen Rusia y China, siendo incuestionable que desde hace mucho tiempo sigue pretendiéndose obstaculizar e impedir el libre desarrollo de esas naciones, hacerlos retroceder en sus avances, devolverlos a tiempos medievales o lo que llamamos en la actualidad naciones tercermundistas, incapaces de oponerse a los dictados de los EEUU/UE/OTAN.

Por ejemplo, las guerras del Medio Oriente nunca fueron conflictos para destruir a naciones rebeldes como Siria, Líbano, Yemen, Irak o Irán, ellas solo constituyen un obstáculo para un objetivo más grande: RUSIA, el gigante euroasiático, ha sido siempre el objetivo final (China se ha sumado a ese objetivo).

Los medios occidentales hablan de ‘agresión’ rusa, del retorno del ‘expansionismo’ y el ‘peligro’ que representan los rusos para Europa y el mundo (así como China represente el "peligro amarillo"). La pregunta del millón es, ¿por qué los Estados Unidos y la OTAN se empeñan, no hoy, sino desde hace décadas, en rodear a Rusia con bases militares por todos lados de sus fronteras?; ¿por qué la OTAN y sus aliados regionales en el Medio Oriente (Israel y las Monarquías del Golfo) desataron su proyecto yihadista en el Cáucaso? La respuesta salta a la vista, destruir a Rusia y sus áreas de influencia. Es evidente que el terrorismo islamista tendrá que volver ha ser utilizado contra de Rusia.

Hace casi una década presentamos el artículo “RUSIA, el caos poscomunista” en el que preguntamos si ¿alguien recuerda cómo destruyeron la Unión Soviética? Como complemento tenemos la sangría económica que representó mantener la disuasión nuclear ante Occidente y que llevó a una virtual bancarrota del sistema soviético.

Resumiendo.


Gorbachov fue el último dirigente de la Unión Soviética hasta su caída en 1991 (Reuters)


Recordemos que Estados Unidos y sus aliados manejaron y manipularon los mercados financieros, abarataron el precio del petróleo, con la complicidad de las monarquías del Golfo, forzaron a la intervención militar en Afganistán para combatir a sus agentes (Bin Laden y compañía), entre otras causas.

Naturalmente, no debemos dejar de mencionar que el sistema totalitario comunista resultó un rotundo fracaso social, demostró a lo largo de los años su incapacidad de satisfacer las necesidades internas de la población (y no nos referimos solamente a lo material, sino también a otro tipo de valores).

Ahora, viviendo en la segunda década del siglo XXI, esas viejas tácticas aplicadas a la extinta URSS siguen repitiéndose en contra de la Federación de Rusia, desatando la guerra de Ucrania y la imposición de sanciones económicas en un intento de aislarla del resto del mundo, está vez fracasó. Solo Europa sigue añorando esa vieja y caduca idea de dominación imperial para destruir y conquistar Rusia mediante una guerra de desgaste total (utilizando a Ucrania y probablemente a otros pequeños estados de la región).

Queriendo imitar el colapso soviético de la década de 1990, ahora, desde 2022, se pretende –entre otros medios- doblegar a Rusia destruyendo el precio del petróleo, se ha intentado inundar los mercados con hidrocarburos por todos lados y abaratar los precios, pero no ha dado el efecto deseado porque muchos se han negado. Sin embargo, la economía rusa entró en una nueva recesión en 2008 tras la caída del rublo en el mercado internacional (más no en los parámetros que se preveía). Todo eso a expensas de destruir, no solamente la economía rusa, sino provocando una recesión global (a través de la crisis inmobiliaria). El bloqueo comercial y draconianas sanciones financieras fueron modalidades utilizadas contra la URSS y hoy, aprovechándose de la situación en Ucrania se aplica a Rusia, incluso a título personal.

Al dominar los medios de comunicación global, EEUU/UE han logrado aplicar el poderoso recurso propagandístico para demostrar la “amenaza rusa”. Nos citan como ejemplos más recientes la intervención rusa en la guerra siria, cuando los acontecimientos se forjaron con la descarada injerencia de las potencias coloniales europeas y sus aliados del Medio Oriente incitando la invasión yihadista de Siria. Rusia no tuvo otra opción, proteger sus flancos, y Siria constituye un flanco. Rusia apoyó directamente a las fuerzas sirias del ahora derrocado gobierno de Bashar al-Assad. En otras circunstancias y con otros actores, lo lógico hubiese sido que el mundo occidental intervenga a través de la clásica “Guerra Humanitaria”, o “intervención en defensa de los derechos humanos”, o el legendario “deber de proteger” y otra terminología elegante que inventan para justificar sus guerras de agresión, Rusia estuvo de por medio, por lo que no pudieron llevar la "democracia" en forma directa a Siria.

La consecuencia de la movilización militar rusa en Siria y hoy en Ucrania, sirve para que, a su vez, Occidente “justifique” el desplazamiento de tropas y bases militares, el pretexto es denunciar el intervencionismo ruso. Además, no olvidemos, es quizá la mejor manera de golpear la economía rusa. Lo hemos repetido infinidad de veces, una guerra convencional no solo se gana con soldados, ni en el campo de batalla, sino con la capacidad económica para resistir una tarea de tal magnitud. Por ello, ante los fracasos de la alianza atlántica, se intentará apoyar a la “causa” con la reactivación de la amenaza yihadista dentro de las repúblicas del Cáucaso de la Federación de Rusia.

A ciencia cierta, no sabemos la capacidad a largo plazo de resistencia de la economía rusa con este tipo de embestidas, resultando evidente que la Unión Europa no quiere terminar la guerra de Ucrania, siguen contemplando nuevos tipos de sanciones, no van a detenerse en aplicarlas (aunque sean los principales afectados); posibles nuevos teatros de operaciones se perfilan peligrosamente, usando a naciones tan precarias como Moldavia o Georgia, o a la misma Polonia, o a los países bálticos. Nunca dan la cara directamente. Hasta el momento, los hechos demuestran que Putin hizo bien en prevenir esas contingencias respaldando su sistema financiero. Si algo sucediere en un futuro a Rusia no será nada parecido al rotundo golpe que se le dio a la URSS. Rusia viene asegurándose con la acumulación de grandes reservas de oro y otros metales valiosos.

Es cierto que luego de la caída del telón de acero en 1989, todo el mundo tenía el convencimiento que la sociedad civil se había impuesto con su racionalidad, aplicando el derecho natural y el sentimiento del estado-nación contra la forzada aplicación del autoritarismo comunista representado por la URSS (porque lo hubo). Pero, solo fue ilusión, no fue más que el inicio de una nueva confrontación por el control supremacista del mundo.




Rusia, tras la caída del totalitarismo soviético, estuvo en un K.O. técnico, caos, hambre, pobreza. Sin embargo, detrás de esta calamidad estaban:

"Las instituciones económicas más poderosas, trabajando de la mano con elementos criminales, la mafia, respetables organizaciones filantrópicas, comités de expertos de prestigio internacional, organizaciones no gubernamentales, servicios de inteligencia y las principales entidades bancarias occidentales, iniciaron la empresa de destruir Rusia deliberada y meticulosamente. Los recursos rusos son sinónimo de supervivencia, por lo que desestabilizar Rusia se ha convertido en la clave de la supervivencia futura”, escribió, con todo argumento, el investigador Daniel Estulin, en su obra ‘Los Señores de las Sombras’.

La URSS colapsó en diciembre de 1991, inmediatamente hubo un brote de nuevos “amigos” de Rusia, Estados Unidos a la cabeza, emprendiendo la tarea de apoyar al extinto sistema para llevarle a una transición democrática rumbo al capitalismo. Rusia, en un lapso un poco mayor a una década, dejó de ser un rival o una amenaza a los intereses estadounidenses, no tenía medios para oponerse a Estados Unidos que logró el control del petróleo y gas del Asia Central.


El inicio del mayor robo a los recursos de una nación

Entonces, se inició quizá el mayor saqueo de los recursos de una nación, casi olvidado en la actualidad o muy poco divulgado por los medios occidentales, Putin y quienes dirigen la Federación de Rusia no lo olvidaron. La extinta URSS manejaba, sin duda, la mayor riqueza mineral del mundo, petróleo, níquel, platino, oro y otros minerales valiosos, incluso su material bélico.

El juego con la manipulación del mercado fue tremendo, se realizaron operaciones colosales de subasta de rublos por cientos de miles de millones a cargo del crimen organizado, dinero que salió de Rusia. Todo iba a ser desmantelado en una operación combinada, pero clandestina, codo a codo entre los servicios de inteligencia occidentales, especuladores financieros e importantes bancos, la Mafia de Estados Unidos y la italiana (Cosa Nostra), más el aporte de los criminales rusos surgidos con el fin de la URSS, es decir, la mafia rusa “Vorovskoi Mir” (Mundo de Ladrones) en alianza con viejos oficiales del KGB, ex veteranos de Afganistán y oficiales del ejército retirados. Según Estulin, estos grupos combinados crearon alianzas de conveniencia para impulsar la malversación económica a niveles increíbles, de esa forma (y de otras) apoyaron el desplome de la URSS y la insolvencia de Rusia.

Del libro ‘Gangster’s Paradise’, del británico D. Gayatt, tomamos algo importante: “…poco a poco se hizo evidente que las enormes cantidades de rublos exportados no eran simple papel de colores. Sin perder tiempo, la mafia, ahora rica en rublos, se dispuso a saquear los abundantes tesoros naturales de Rusia. Platino, piedras preciosas, petróleo, madera, materias primas estratégicas, cobalto, cobre, bronce, titanio y todo tipo de valiosa maquinaria, fueron a parar a subastas fraudulentas. Casi sin valor en el mercado internacional, fueron repatriados a través de unos 260 bancos controlados por la mafia que surgieron por doquier en el país”.

No debemos olvidar algo, el Partido Comunista estaba metido también en el rollo, al igual que los grupos descritos arriba, el Partido encargó al KGB actuar en igual sentido: robo masivo de propiedades y recursos naturales del Estado, inundar el mercado extranjero de rublos, vender ilegalmente materias primas y blanquear las ganancias en Occidente. Daniel Estulin es categórico cuando señaló: “Sobre esta base, a todos los niveles de la jerarquía del partido, se produjo una creación masiva de bancos del partido, empresas conjuntas y sociedades anónimas en 1990 y 1991”. Sin duda, el Comité Central del Partido dispuso la ocultación de sus propiedades en la naciente economía de mercado rusa. El presidente Yeltsin se negó a tomar medidas.

El objetivo secreto de todo esto (claro que esta parte lo desconocían todos los grupos criminales y políticos rusos en ese entonces) era permitir que los gánsteres financieros norteamericanos y otros socios se apoderen y controlen las reservas de gas y petróleo de Asia Central, básicamente Azerbaiyán. Con la inexistente resistencia a las operaciones militares del US Army, Rusia fue expulsada de su área natural de influencia a fin de garantizar el suministro de petróleo y gas natural a Occidente.

De una manera brillante, silenciosa, se destruyó la base económica de Rusia, a decir de expertos, se pretendía regresar a Rusia a los tiempos de un país tercermundista. Según el propio Yeltsin, Rusia se convirtió en una “superpotencia del crimen, en una mafiocracia” (la Rusia de Yeltsin, por supuesto).

El siguiente paso, con la connivencia de Yeltsin, fue crear reformas democráticas y un ligero impulso económico, pero evitando que Rusia resurja como competencia a nivel mundial contra los Estados Unidos. Se permitió que los estadounidenses empiecen a desarmar los proyectos nucleares rusos in situ. La “tarea” del FMI y la era Clinton fue la de “apoyar’ a la nueva economía de la democrática Rusia de Yeltsin.


Los nuevos amigos de Rusia, según Boris Yeltsin, en la década de 1990


Yeltsin hizo lo habitual en estos casos, aceptar préstamos internacionales (la imposición de ‘ayudas’) a cambio de emitir obligaciones (deuda). Si no pagas pierdes la garantía subsidiaria (que garantiza el préstamo). Las garantías rusas, no está demás decirlo, eran las acciones de las principales industrias estatales. En otras palabras: Préstamos por acciones. Así, si el gobierno ruso no podía rembolsar los préstamos, los bancos tenían derecho a subastar acciones en áreas energéticas, recursos naturales, industrias, etc.

La destrucción de Rusia en la década de 1990 nos recuerda hasta que punto se puede derrotar a un poderoso enemigo dotado de armas nucleares sin disparar ni un solo tiro. Se hizo a través de una combinación de presión militar y económica, Organizaciones No Gubernamentales (ONG), guerra de información psicológica e individuos de la quinta columna, y ejecutores a través de aliados dentro del mismo seno del gobierno ruso. En esa década, Estados Unidos gozó de la supremacía mundial, controló los mercados rusos, Rusia en ese lapso dejó de funcionar como un estado, se vio en graves aprietos para alimentar a su población y su capacidad militar disuasiva se vino a pique...

Entonces, surgió Putin. Los problemas llegaron, no para los rusos ni para Rusia, sino para los Estados Unidos, para los buitres financieros, para los nuevos oligarcas rusos y para la mafia ruso-israelí.


La asunción al poder de Putin transformó todos los planes, tanto de los Estados Unidos como de las potencias coloniales europeas. No fueron los únicos desilusionados, los nuevos oligarcas rusos, sedientos por continuar el saqueo de los recursos públicos y naturales de la nación en complicidad con la mafia rusa, organizaciones internacionales y firmas fachada, también se sintieron afligidas con la llegada de Putin al poder.

"Hay una serie de individuos, organismo y países que se beneficiarían enormemente de la salida de Putin: las grandes empresas petroleras occidentales a las que ha impedido el acceso ilimitado a las reservas energéticas rusas; antiguos oligarcas, ya fallecidos, exiliados o encarcelados, como Berezovski, Khodorkovsky y Leonid Nevzlin, que saquearon la economía rusa y escondieron en el extranjero los miles de millones robados; los "guerreros de la libertad" chechenos..." y un largo etc. (D. Estulin)

En la Rusia posterior a 1991, la quinta columna se tornó en Oligarquía. Una Nueva Rusia de superclase capitalista creó sus propias fuerzas de financiación de manera privada de una forma que no tiene comparación en ninguna otra parte del mundo. Con dinero, compraron los servicios y la lealtad de los más altos niveles de la burocracia de la ex URSS.


La fiesta continua con el gobierno de Yeltsin se terminó cuando V. Putin asumió el mando de Rusia


Muy pocos recuerdan al señor Mijail Khodorkovsky y la “hazaña” que casi le lleva a ser presidente de Rusia, valiéndose de los miles de millones de dólares de su ex empresa petrolera ‘Yukos’, naturalmente bajo el auspicio del mundo libre “comercial” de Occidente. Él fue la pieza clave de un premeditado golpe de estado respaldado por Estados Unidos con el objetivo de hacerse con la presidencia de Rusia en 2004.

Khodorkovsky iba a utilizar su enorme riqueza para comprar suficientes escaños en las elecciones a la Duma y así poder cambiar las leyes de Rusia respecto a la propiedad de terrenos petrolíferos y gasoductos para su transporte. Planeaba desafiar directamente a Putin y convertirse en presidente. Debería de haber sabido que el nuevo FSB (Servicio Federal de Seguridad, principal sucesor del KGB de la era soviética) nunca dejaría pasar este tipo de traición. Khodorkovsky estaba dispuesto a una guerra nuclear interna, si era el caso para cumplir su objetivo. Un golpe de estado sin precedentes estuvo organizado por quinta columnistas y subversivos clandestinos dentro de la propia Rusia. (Este es un tema muy amplio que podemos abordarlo en otro momento).

Daniel Estulin detalla una lista de compañías privadas mercenarias, tanto del ámbito de la Inteligencia como militar, que formaba parte de esta conspiración: “Diligence LLC, KBR, y New Bridge Strategies para la CIA y la DIA, “Erinys International” y “Meteoric Tactical International”, Aegis Defence Services para el MI6 y el Servicio de Inteligencia de Defensa (Reino Unido). Desde Arabia Saudita, también el Servicio General de Inteligencia, representada por el príncipe Rasheed, Presidente de Far West, un pariente del príncipe Turki al Faisal, y la familia de Adnan Khashoggi. El Estado Mayor turco y los Lobos Grises están representados por la Oficina de inteligencia de Estambul, o el Servicio de Información del Ministerio de Defensa de la República Chechena de Ichkeria, bajo el mando del Brigada General Saidov Ruslan y Nukhaev Khozh, buscados por la Fiscalía General de Rusia por el asesinato de Anna Politkovskaya y Paul Khlebnkov de la revista Forbes. La inteligencia militar de Ucrania (GUR) está representada por los generales Vladimir Filin y Alexei Likhvintsev. La KGB de Bielorrusia, por el general Valery Lunev y el vice-presidente, Viktor Sheiman. La inteligencia militar Lituana por Audrius Butkevicius y Rolandas Paksas”. (Los nombres corresponden a los responsables del sabotaje que dirigían las operaciones en 2010).

De igual forma enumera a los principales socios de Occidente y Oriente Medio y conexiones con el Lejano Oeste Americano, etc. (Nota: Puede dar lectura al artículo completo: Caos poscomunista 2). Ya en la década de 1940, la OSS (precursor de la CIA), evaluando al continente europeo, señalaba a un cártel anglo-sajón y franco-alemán de financieros y empresarios internacionales, que se erigiría en una poderosa facción de financiación y control del eje nazi-fascista, y que estaría dirigiendo los gobiernos europeos a través de agentes con poca o ninguna lealtad a sus naciones.


La guerra secreta contra la Rusia de Putin

Tomó forma durante el periodo 2003 - 2004. Después de Irak, vino el asunto Yukos y la expulsión de Voloshin y Kasianov de los círculos de poder ruso. Estados Unidos se embarcó de nuevo en la carrera de una Guerra Fría para derrotar de una vez por todas a Rusia, esta vez Rusia debía quedar como un socio menor de los Estados Unidos con las materias primas del país incluidas en un paquete de acuerdo global, a cambio de la “estabilización” del país.

El método empleado en la Rusia de Yeltsin en la década de 1990 se hizo a base de acuerdos entre las élites de Estados Unidos, “La Familia” y empleados de Yeltsin y sus compinches en el ejército ruso, pero eso sería un auténtico fracaso con Putin en la sede presidencial.

Es incuestionable que el actual presidente ruso, que puso en su sitio a los oligarcas rusos y a los políticos afines a Yeltsin, mantuvo en sus inicios una discreta política de contención, tolerando la imparable expansión de los Estados Unidos y de la OTAN en las ex repúblicas soviéticas. Luego, con el paso del tiempo, sus progresivas acciones para defender los intereses rusos han sido calificadas de exageradas e intolerables por las potencias occidentales, por tanto, Putin es una amenaza a los objetivos económicos de Occidente.

El último intento para desalojar a Putin y cambiar la base de poder al control de los políticos occidentales siguiendo el “patrón Yeltsin” se llevó a cabo en el verano de 2003, se pedía la retirada gradual de las tropas rusas de Tayikistán, vinieron golpes militares “naranjas” en Georgia, Adjaria, Ucrania, Abjasia y Kirguistán.

Actos terroristas también fueron el denominador común: Beslán, la guerra de guerrillas, el caso de Igor Sechin, no olvidemos las guerras de Chechenia (sobre Chechenia en la próxima entrega). Sin embargo, Estados Unidos y Gran Bretaña cayeron en cuenta de que ni sus espantosas operaciones terroristas, ni revoluciones naranjas, ni las guerrillas en el Cáucaso del Norte desalojarían a Putin. Era necesario encontrar una nueva dirección y herramientas a aplicar con el fin de subyugar a Rusia. Se planeó eliminar a Putin (Caso Igor Sechin. ex agente de la KGB, un amigo y conservador consejero de Putin. Ver: Caos Poscomunista)


         kremlin.ru


Se utilizó, entre otros medios al ex presidente ucraniano Viktor Yushchenko, quien firmó un “Acuerdo de Asociación Estratégica” con Bush, una colaboración entre los servicios secretos ucranianos y americanos contra los intereses de la Federación de Rusia, tanto en el interior como en el extranjero. Al parecer se pretendía llevar a cabo una conspiración conservadora transatlántica que buscaba “sacar a la luz los trapos sucios de Putin y de las personas cercanas a su esfera de influencia”. ¿Por qué? ¿Tenían en mente chantajear a los dirigentes rusos para la rendición de Rusia y la entrega de sus riquezas naturales a las élites occidentales en el poder?

Al final, Putin fue capaz de derrotar estos planes jugando el viejo juego del “policía bueno” (Dimitri Medvedev, presidente ruso en 2008) frente al “policía malo” (Sergei Ivanov). Poco después, Sechin fue degradado a un puesto de vice-primer ministro que puso fin a los planes de guerra en el Lejano Oeste para derrocar a Putin a través de Sechin.

Casi de inmediato vino la tarea asignada al régimen “naranja” de Saakashvili en Georgia para la guerra secreta contra Rusia. Georgia, mejor dicho, su gobierno, debería provocar una crisis militar con Rusia que convencería a la “vieja Europa” de la inevitable nueva Guerra Fría con Rusia, alinearla con Estados Unidos y eliminar cualquier objeción en una rápida integración de Georgia y Ucrania en la OTAN. Por “mera coincidencia”, representantes del centro clandestino Banderovite en la Dirección General de Inteligencia Militar del Ministerio de Defensa de Ucrania participaron en la conspiración georgiana. Aquel plan fracasó estrepitosamente. (Sobre la guerra en Georgia ver la próxima entrega)

“Operación Campo Despejado”, la invasión de Osetia estaba servida. Querían que los rusos entraran a Georgia. El objetivo estratégico era provocar y mantener a Rusia en una guerra prolongada, agotadora y sangrienta como fuera posible, con grandes pérdidas de vida entre la población civil y un caos que se extendiera por todo el Cáucaso y más allá, en el interior de Rusia. Pero el ejército georgiano apenas resistió cinco días. (Daniel Estulin).

Y, en otra “curiosidad” de la geopolítica mundial, igual escenario fue diseñándose para Ucrania con las mismas pretensiones: guerra prolongada, sangrienta y de desgaste, quería (aún lo desean) ver a Rusia en “acción” bombardeando y asesinando a la población civil ucraniana para pedir la intervención de la comunidad internacional (OTAN), nada de eso ha sido posible.

Para cerrar este capítulo, el investigador Daniel Estulin se pregunta:

“¿Qué tienen en común los neoconservadores pro israelíes y los islamistas radicales?” El mismo nos da la respuesta: ”El odio a Putin y al nacionalismo ruso. A Putin lo detestan las élites occidentales no porque aspire a ser un dictador, sino porque las desafía. Putin acabó con el poder de los oligarcas rusos y con la corrupción y el robo descarado que estaban acabando con el país”.

Brzezinski, en su gran juego de tablero del ajedrez mundial, expresaba que una Rusia independiente es un estorbo para los planes de los Estados Unidos en la hegemonía global, que en su doctrina señala que todo lo que se cruza en sus caminos debe ser eliminado y la Rusia de Putin se atraviesa en esos caminos. Por una década Yeltsin complació esa tesis, mantuvo a Rusia sumida en el caos. Sin embargo, la Rusia de Putin se erigió como la mayor amenaza al futuro de las ambiciones geoestratégicas estadounidenses, se ha opuesto a ese mundo unipolar.


Continúe en la Parte V

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Nota Referencial: Este artículo tiene como base principal el libro de Daniel Estulin, "Los Señores de las Sombras", (2007), editorial Del Bronce, Madrid. El libro de D. Estulin ha sido analizado en diferentes artículos de este blog, de donde obtenemos la información. Las ilustraciones de este post son responsabilidad del editor del blog.

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