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18 marzo 2021

El derrocamiento de Evo Morales y la primera guerra del litio

 



por Thierry Meyssan


Desde finales del siglo XIX, el mundo se había acostumbrado a las guerras del petróleo. ‎Pero ahora comienzan las guerras del litio, que es un mineral fundamental para la fabricación de ‎teléfonos celulares… y también para la de automóviles eléctricos. Un historiador y ‎un periodista británicos lograron obtener una serie de documentos del Foreign Office –‎el ministerio de Exteriores del Reino Unido– que demuestran que Londres organizó ‎de punta a cabo el derrocamiento del presidente de Bolivia, Evo Morales, para ‎apoderarse de las reservas de litio de ese país.


Boris Johnson afp / Justin Tallis


Mientras entretenía al público con sus payasadas, Boris Johnson supervisó el derrocamiento ‎del presidente Evo Morales en Bolivia, ocupó la isla de Socotra y organizó la victoria de ‎Turquía sobre Armenia… sin que nadie mencionara nada de eso.

 

¿Recuerdan ustedes el derrocamiento del presidente boliviano Evo Morales, a finales de 2019? ‎En aquel momento, la prensa dominante anunciaba que Morales había transformado su país en ‎una dictadura y que “el pueblo” lo había sacado del poder. Por su parte, la Organización de ‎Estados Americanos (OEA) publicó un informe donde “certificaba” que había existido fraude en la ‎elección presidencial boliviana –en la cual Evo Morales había sido reelecto en primera vuelta– y ‎que lo ocurrido no era un golpe de Estado sino un “regreso a la democracia”. ‎

Para no acabar como el presidente chileno Salvador Allende, Evo Morales se fue a México, donde ‎denunció que había sido objeto de un golpe de Estado organizado por fuerzas deseosas de ‎apoderarse de las reservas de litio de Bolivia. Al no ser capaz de identificar a quienes se movían detrás ‎de los golpistas, su denuncia fue ridiculizada en Occidente. ‎

Sólo nosotros revelamos entonces que la operación que derrocó ‎al presidente Evo Morales había sido ejecutada por una comunidad de católicos croatas ‎descendientes de ustachis (también llamados “ustachas”), asentada en el departamento boliviano ‎de Santa Cruz desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, en realidad una de las redes stay-‎behind montadas por la OTAN después de aquel conflicto [1].‎

Un año más tarde, el candidato del partido del presidente Evo Morales –el Movimiento ‎al Socialismo (MAS)– ganó por amplia mayoría una nueva elección presidencial [2]. Esta vez no hubo reclamos sobre la ‎legitimidad de la elección y Evo Morales pudo regresar a su país, donde fue acogido triunfalmente ‎‎–aunque ya no como presidente de Bolivia [3]. La supuesta dictadura ‎de Morales nunca existió pero la que Jeanine Áñez había instalado –gracias a la complicidad de ‎los altos mandos del ejército y de la policía– acababa de ser expulsada del poder mediante ‎las urnas.

 ‎


En Londres, el historiador Mark Curtis y el periodista Matt Kennard lograron acceso a documentos ‎desclasificados del ministerio británico de Exteriores (Foreign Office). Y acaban ‎de publicar sus conclusiones en el sitio web Declassified UK, asentado en Sudáfrica desde que fue ‎blanco de la censura militar en Reino Unido [4].‎

A lo largo de su carrera, Mark Curtis nos ha mostrado que la descolonización no modificó la ‎política del Reino Unido. El nuevo trabajo de Mark Curtis muestra que el derrocamiento del presidente boliviano Evo ‎Morales fue resultado de una orden del ministerio británico de Exteriores y de varios elementos ‎de la CIA estadounidense, y que no pasó por la administración Trump. 

 

El objetivo de la operación ‎era hacer posible el saqueo del litio boliviano, que despierta la ambición del Reino Unido en el ‎actual contexto de la transición energética.‎

 

En 2009, la administración Obama ya había emprendido en Bolivia una intentona golpista, ‎frustrada por el presidente Evo Morales y cuyo resultado fue la expulsión de varios diplomáticos y ‎funcionarios estadounidenses en aquel país. Por su parte, la administración Trump parece haber ‎aparentado que dejaba las manos libres a los neoconservadores en América Latina, aunque ‎impidiéndoles sistemáticamente proceder a la ejecución final de sus planes. ‎

El litio es un elemento fundamental en la fabricación de baterías y está presente en los llamados ‎‎“salares” existentes en las montañas de Chile, Argentina y principalmente en Bolivia –países que ‎conforman el «triángulo del litio»–, así como en el Tíbet. Pero también está presente, en forma ‎sólida, en ciertos minerales que se extraen en minas, como en Australia. Actualmente, el litio se ‎ha convertido en un elemento clave, más importante incluso que el petróleo, en el contexto de ‎los Acuerdos de París sobre el cambio climático. ‎


El Salar de Uyuni es la fuente de recursos del litio que Bolivia sueña con industrializar. (Getty Images)

En febrero de 2019, el presidente Evo Morales había autorizado el TBEA Group –una empresa ‎china– a explotar las principales reservas de litio de Bolivia. Así que en Londres se trazó un plan ‎para robar el litio boliviano. ‎

Evo Morales, dirigente aymara, fue electo presidente de Bolivia en 2006. Había llegado ‎al mundo de la política a través del sindicalismo, como dirigente de los pequeños productores de ‎hoja de coca –una planta local prácticamente indispensable para las poblaciones que viven a ‎grandes altitudes sobre el nivel del mar, pero que también puede ser procesada para convertirla ‎en la conocida cocaína, la poderosa droga públicamente prohibida en Estados Unidos. ‎Al convertirse en el primer miembro de los pueblos originarios electo presidente de Bolivia, Evo ‎Morales encarnó el regreso de esas poblaciones al poder, al que nunca habían tenido acceso ‎desde la colonización española. ‎

En este punto, se impone una pequeña cronología:‎


- Ya en 2017-2018, el Reino Unido había enviado expertos a la empresa nacional boliviana ‎Yacimientos de Litio Bolivianos (YLB) para evaluar las condiciones para la eventual explotación de ‎las reservas de Bolivia.‎

- En 2019-2020, Londres financia un estadio para «optimizar la exploración y la producción del litio ‎boliviano utilizando la tecnología británica».‎

- En abril de 2019, la embajada del Reino Unido en Buenos Aires organiza un seminario con ‎representantes de Argentina, Chile y Bolivia, responsables de empresas mineras y responsables ‎gubernamentales, para presentarles las ventajas que representaría para ellos trabajar con la ‎London Metal Exchange –la Bolsa de Metales de Londres. El gobierno del presidente Evo Morales ‎envió un ministro como representante de Bolivia.

- Justo antes del derrocamiento del presidente Evo Morales, el Banco Interamericano de ‎Desarrollo (BID) estuvo financiando los proyectos británicos.

- Mucho antes del golpe contra el presidente Evo Morales, el ministerio británico de Exteriores ‎recurrió a una empresa de Oxford –Satellite Applications Catapult– para cartografiar las reservas ‎de litio. El mapa así obtenido fue distribuido por el Banco Interamericano de Desarrollo –el ya ‎mencionado BID– sólo después del derrocamiento de Evo Morales.

- Meses después del derrocamiento de Evo Morales, la embajada del Reino Unido en Bolivia y la ‎empresa Watchman UK organizaron un seminario con 300 actores del sector del litio. ‎Watchman UK se especializa en cómo manipular poblaciones enteras para llevarlas a participar ‎en proyectos contrarios a sus propios intereses, o sea en cómo evitar que esas poblaciones ‎se rebelen. ‎

 

Carbonato de Litio producido en Bolivia para la exportación (Reuters)

Antes y después del golpe de Estado contra el presidente Evo Morales, la embajada británica ‎disminuyó su actividad en La Paz –la ciudad sede del gobierno boliviaano– para concentrar ‎su interés en la región de Santa Cruz, donde los descendientes de los croatas ustachis habían ‎obtenido legalmente el poder. La embajada británica comenzó a realizar allí numerosos eventos ‎culturales y comerciales. ‎

Para neutralizar a los bancos bolivianos, la embajada británica organizó –8 meses antes del golpe ‎de Estado– un seminario sobre seguridad informática. En ese evento fue presentada la firma ‎DarkTrace (creada por el MI5 británico) y se explicó a los participantes que sólo los ‎establecimientos bancarios que utilizaran los servicios de DarkTrace podrían trabajar con la City ‎londinense. ‎

Mark Curtis y Matthew Kennard señalan que Estados Unidos no participó oficialmente en ‎el golpe contra Evo Morales… pero varios funcionarios salieron de la CIA para orquestarlo. ‎Por ejemplo, DarkTrace reclutó a Marcus Fowler, un especialista de la CIA en ciberoperaciones, y ‎a Alan Wade, ex jefe de inteligencia de la CIA. El personal encargado de preparar el golpe era ‎principalmente británico, como los responsables de Watchman UK, Christopher Goodwin-Hudson ‎‎–ex militar de carrera y posteriormente director de la seguridad en Goldman Sachs– y Gabriel ‎Carter –miembro del Special Forces Club de Knightsbridge, quien pasó por Afganistán. ‎

El historiador Mark Curtis y el periodista Matthew Kennard aseguran también que la embajada ‎británica en Bolivia proporcionó a la Organización de Estados Americanos (OEA) los datos que ‎fueron utilizados para «probar» el supuesto fraude en la elección presidencial. Aquel “informe” ‎de la OEA fue posteriormente desmentido por investigadores del Massachusetts Institute of ‎Technology (MIT) [5], antes de que los electores bolivianos se encargaran de desmentirlo ‎definitivamente en las urnas, en la elección siguiente. ‎

Los hechos están confirmando los trabajos del historiador británico Mark Curtis. En 3 años, desde ‎el golpe de Estado en Bolivia –realizado en 2019–, hemos mostrado el papel del Reino Unido ‎en la guerra contra Yemen [6] y en el ‎conflicto del Alto Karabaj (2020) [7].‎




- El Reino Unido realiza guerras cortas y operaciones secretas, evitando en la medida de lo posible ‎que su acción quede bajo las luces de los medios

- Controla la percepción pública sobre ‎su presencia utilizando para ello una multitud de agencias de prensa y de medios de difusión que ‎Londres subvenciona en secreto. 

- Utiliza todos esos medios y agencias de prensa para explotar ‎el país según su propia conveniencia. E incluso puede hacer durar esa situación por el mayor ‎tiempo posible, manteniendo la certeza de que sus víctimas volverán a recurrir a su supuesta ‎ayuda, lo cual pone a Londres en situación de ser el único actor capaz de aplacar los conflictos ‎que inicia.


Thierry Meyssan


[1] «Bolivia, laboratorio de una nueva ‎estrategia de desestabilización», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, ‎‎26 de noviembre de 2019.

[2] «Resultado de la elección presidencial en Bolivia.‎ Una sonora bofetada para la ‎‎“coalición occidental”», por el general Dominique ‎Delawarde, Red Voltaire, 22 de octubre de 2020.

[3] «Regreso triunfal de Evo Morales ‎a Bolivia», Red Voltaire, 22 de noviembre de 2020.

[4] “Revealed: The UK supported the coup in Bolivia to ‎gain access to its ‘white gold’”, Matt Kennard, Daily ‎Maverick, 8 de marzo de 2021.

[5] «El fraude de la OEA sobre la elección de ‎Evo Morales», Red Voltaire, 4 de marzo de 2020 y Analysis of the 2019 Bolivia Election, Jack R. Williams y John Curiel, ‎MIT, febrero de 2020.

[6] «La primera guerra de la “OTAN-MO” ‎perturba el orden regional», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 24 de marzo de 2020.

[7] «Victoria de Londres y Ankara en el Alto Karabaj, derrota para Soros y los armenios», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 24 de ‎noviembre de 2020.

11 enero 2021

Planes británicos en la segunda guerra mundial



Never Was Magazine


Nota previa del editor del blog

Nick Ottens y su página web Never Was nos volverá, como siempre, a entretener con amenos temas reconstruyendo la historia de algunas máquinas que en su tiempo se transformaron en eficientes medios de guerra como el ferrocarril, del que daremos un corto repaso al final; así como un dispositivo que debería funcionar como complemento de los acorazados de guerra; y, en esta primera entrega un utópico proyecto que, sin embargo, quedó esbosado en la mesa de sus diseñadores, nunca tomó vida, al menos en el formato que se había planificado -el portaaviones sobre hielo-. Curiosamente estas tres "armas" fueron ingenio de mentes británicas, nos enfocamos en la segunda guerra mundial (excepto el ferrocarril). 

Estos cortos relatos son retro, el cómo se idearon para convertirles en artelugios de guerra, salvo el uso del ferrocarril, que ya existía, no llegaron a ser realidad. 

Algunos proyectos fueron demasiado fantasiosos para volverse realidad, hubiesen sido colosales máquinas sin sentido práctico desde su misma idealización, tal es el caso del dirigible que, ante la aparición y desarrollo del avión y su implementación en el área militar, no tenía razón de ser para dedicar ingentes recursos en la construcción de monstruosas y lentas máquinas voladoras (excepto su utilización como apoyo logístico). El tema del dirigible lo abordaremos en siguientes entregas.

No es necesario demostrar como han evolucionado en nuestros días los tanques de guerra ni los portaaviones de propulsión nuclear. Es lastimoso que el avance tecnológico y el desarrollo científico desde inicios del siglo XX haya priorizado el programa armamentístico de las grandes potencias coloniales y hoy mundiales. El avance en el campo militar, pese a las comodidas tecnológicas del presente, sigue relegando a segundo plano el progreso en beneficio de la humanidad. Es lo que somos y es lo que tenemos. 

La siguiente es una amena lectura, permanecen en el tiempo como anécdotas de la historia, atractivas para el género literario de la fantasía y ficción, salvo el ferrocarril utilizado en su tiempo como arma de guerra y transporte militar. Esta es una primera entrega de tres, Never Was Magazine -como siempre- es la fuente de las referidas consultas.

t. andino

 

Un insumergible portaaviones británico — ¡Sobre hielo!

 

El proyecto Habakkuk


En 1942, la Guerra en el Atlántico no iba bien para los Aliados. Los submarinos alemanes, que operaban en "manada de lobos" al margen de los aviones, destrozaban las estratégicas líneas de suministro aliadas. En la primera mitad del año, los Aliados lograron hundir solo un submarino por cada cuarenta barcos mercantes perdidos. A ese ritmo, Gran Bretaña pronto se quedaría sin material para sostener la guerra.


Mapa de la situación militar en el Atlántico a mediados de 1941, de la revista Life (21 de julio de 1941)

 

Lord Louis Mountbatten, como jefe de Operaciones Combinadas, fue responsable de llegar a una solución. Animó a su departamento a explorar todas las posibilidades, sin importar lo extravagante que fueran. Una de las ideas, se originó con el inventor Geoffrey Pyke, fue construir un portaaviones de hielo, lo que permitiría a los Aliados atacar submarinos alemanes sin importar lo lejos que navegaran de la costa. La razón por la que Pyke se fijó en el hielo fue que el aluminio y el acero eran tan escasos.

Mountbatten y el Primer Ministro Winston Churchill estaban entusiasmados. El proyecto se llamaba Habakkuk. Pidió la construcción de pistas de madera en icebergs huecos, alimentados por motores a ambos lados.


Ilustración del Proyecto Habakkuk, 


Un pequeño prototipo fue construido en Canadá, con un peso de 1.000 toneladas congelado y con un motor de un caballo de fuerza. Churchill ordenó la construcción de un barco completo, que los canadienses prometieron entregar en 1944.

Pero entonces varios problemas comenzaron a sumarse. El alcance esperado de la nave se amplió a 7.000 millas (11.000 kilómetros). El Almirantazgo exigió que la nave fuera a prueba de torpedos y capaz de soportar las olas más grandes registradas. Eso requería un casco más grueso. El Mando Aéreo decidió que los bombarderos pesados deberían poder despegar del portaaviones, lo que significaba que la cubierta tenía que ser extendida.


Proyecto Habakkuk (diseño)


A medida que el Habakkuk avanzaba, se analizó la posibilidad de que comenzara a derretirse. Para entonces, los portugueses habían permitido a los Aliados el uso de aeródromos en las Azores. Un nuevo bombardero estadounidense, el B-24 Liberator, era capaz de cerrar la brecha del Atlántico medio. Los tanques de combustible de mayor alcance también dieron a los aviones británicos tiempo adicional de patrulla sobre el Atlántico. En el Reino Unido se había roto el último código alemán Enigma, lo que significaba que sabían dónde encontrar a los submarinos enemigos. Y Mountbatten, el iniciador del proyecto, se trasladó al sudeste asiático. Habakkuk fue cancelado en 1943.

Algunos datos explicativos adicionales

El Habukkuk  no iba a ser un ON ice (sobre hielo), iba a ser construido en grandes bloques de un compuesto de hielo / fibra de madera llamado "Pykrete" un notable invento. El tema es tratado en una excelente biografía de 2015 "CHurchill´s Iceman: The true story og George Pike: Genius, fugitive, spy". El Habakkuk se habría enfrentado con aislamiento por dentro y por fuera y, por lo tanto, tan liso y con forma regular como cualquier barco de acero, como se muestra en las imágenes más pequeñas y antiguas.

Se puede decir que por otras imágenes que el plan no era construir una pista sobre un iceberg. La imagen de portada tiene algunas características que no formaban parte del diseño real de Habbakuk: cubierta de hangar, torretas de cañón grande, etc. la velocidad máxima del diseño original era de siete nudos. Podría ser que el artista (de la portada) se basó en una imagen del portaaviones USS Shangri-La, que tenía en el caso el número "38" en la parte delantera de la cubierta de vuelo. Algunas fotografías del Shangri-La, más o menos del mismo ángulo, coinciden en algunos detalles y otros no con el dibujo de portada. En fin, es probable que el artista escuchó: "portaaviones sobre hielo" y se le ocurrió hacer ese diseño que no es una representación exacta de Habbakuk.


¡Scatter! El arma secreta del tanque de Gran Bretaña

 

CDL (Canal Defense Light)


De una estrecha hendidura en la gruesa piel de acero del tanque británico estalló una luz. La luz cegadora de 13 millones de velas atravesó la oscuridad cuando, un momento después, el haz sólido de luz cambió con la orden de "Scatter!" (¡Dispersión!).

Alcanzando la oscuridad de la noche, el rayo de luz comenzó a parpadear. Deslumbró y desorientó al enemigo que imprudentemente intentó apuntar a su brillante rayo parpadeante. Con el adversario iluminado y confundido, el tanque rodó por el campo listo para acabar con su enemigo.


El CDL- una luz de defensa del canal Grant probando su rayo en el castillo de Lowther, Inglaterra (Enciclopedia de tanques)


Ese escenario fue lo que imaginaron los inventores del secreto Canal Defense Light (CDL) cuando montaron la lámpara de arco en el interior de un tanque Matilda en el verano de 1940.

Unas 300 torretas estaban equipadas con la unidad de lámparas que podían iluminar 350 yardas a una distancia tres veces mayor. Los tanques equipados con el CDL debían usarse junto con otros tanques y la infantería en primera línea, ya sea iluminando a los objetivos o deslumbrando (cegando) al enemigo que intentara atacar al vehículo blindado.

En una prueba del CDL, un tanque británico dejó el rayo constantemente encendido y parpadeando con filtros de diferentes colores mientras zigzagueaba bajo el fuego y la observación. Cuando el tanque se detuvo, se pidió a los observadores que informaran qué camino tomó el tanque. Para un hombre, su conclusión era la misma y errónea, una línea recta.

Se creía que si el rayo brillante oscilaba a la frecuencia correcta, abrumaría el ojo de los observadores causando ceguera temporal. Este parpadeo también confundió a los observadores a la hora de estimar el alcance o si el tanque se estaba moviendo. La prueba lo demostró.


Una torreta con el CDL (Canal Defense Light) instalado en un tanque M3 Grant (IWM)


Envuelto en secreto y considerado tan valioso, el CDL fue retenido por los británicos para una operación de mayor impacto. Aunque estaban reservados para el norte de África nunca se usaron. Los tanques equipados con el CDL tampoco se emplearon para el Día D, su propio secreto fue en contra de su adecuado uso. Como era poco conocido fuera de los selectos círculos británicos, los planificadores aliados no incluyeron el CDL en sus planes de batalla.

Estados Unidos quedó prendado de la tecnología CDL, la montó en 355 tanques obsoletos; sin embargo, sus capacidades únicas se utilizaron nada más como un foco de alta potencia durante las operaciones nocturnas.

El único uso registrado del CDL contra las tropas alemanas se produjo cuando las fuerzas aliadas cruzaron el Rin. Una noche, mientras en el río se juntaban tanques, camiones y tropas para cruzarlo, tres nadadores de combate alemanes quedaron atrapados en el rayo cegador de un tanque equipado con el CDL. Según los informes, la luz intensa congeló a los nadadores, deteniendo su intento de sabotear el avance aliado.


Los ferrocarriles y la guerra


Tren acorazado del imperio austro-húngaro


Nota del editor: Aclarando que  el título de esta entrada habla sobre proyectos británicos que no fueron realidad durante la segunda guerra mundial, como apéndice y curiosidad histórica hemos incluido al ferrocarril, un invento británico que en sus primeros años fue transformado -según las necesidades- en un eficiente medio de guerra. Lo hemos incluido aquí por ser un ingenio que nació en Inglaterra y muy popular en el subgénero literario del steampunk que en principio vio luz en la ciencia ficción especulativa aparecida en la década de 1980 al poseer una estética retrofuturista, volviendo a la época victoriana (siglo XIX), en la cual la tecnología no evoluciona por el desarrollo de la ingeniería eléctrica sino a través de la máquina de vapor, dando lugar a toda clase de artilugios e inventos fantásticos y utópicos, como analizaremos en siguientes entradas sobre la temática. El género steampunk está influenciado por el romanticismo, el positivismo y el modernismo. Se inspira básicamente en las cosas imaginarias que hallamos en los libros de Julio Verne y H. G. Wells.

***

Probablemente no hay nada más steampunk que la locomotora, además de la aeronave, por supuesto. Los ferrocarriles siempre han representado el movimiento, la libertad, el genio humano, pero después de su introducción pronto se infectaron por el germen de la guerra y comenzaron a servir a propósitos destructivos.


Este parece ser el triste destino de todos los inventos humanos, desde los antiguos carros hasta los aviones modernos. 


Reemplazando a los animales

1825, generalmente se considera el comienzo de la era del ferrocarril  cuando se abrió la línea entre Stockton y Darlington (Inglaterra). En décadas, todas las grandes potencias tenían ferrocarriles funcionando para servir a sus florecientes bases industriales. Solo tomó unos pocos años más antes de que las naciones reconocieran las posibilidades estratégicas del tren.

Desde los albores del hombre, los animales llevaban armas y alimentos al campo de batalla, pero los animales también tenían que comer. Se ha calculado que la comida necesaria para los animales en un ejército podría representar más de la mitad de la comida total transportada.

Además, todas las estrategias de guerra dependían de la velocidad de movimiento de las tropas. Los ferrocarriles cambiaron el patrón antiguo. Las tropas y los suministros se podían entregar en poco tiempo y en mayor cantidad cuando fuera necesario, proporcionando una ventaja sobre el enemigo, que tenía que depender de sus animales.

Además, si eran derrotados tenían mejores oportunidades de abandonar el campo de batalla y reorganizarse en otro lugar.


Plan alemán


Helmuth von Moltke


Alemania fue la primera nación que planificó un extenso y estratégico sistema de transporte ferroviario diseñado para mover tropas desde los centros militares hacia las fronteras. El plan, propuesto en 1842 por el general Helmuth von Moltke, cubría todo el territorio alemán y prusiano, con ramificaciones que llegaban a Turquía y al suroeste de África, los próximos objetivos planificados del colonialismo alemán.

En los siguientes años, en el lado europeo el sistema ferroviario se modernizó con alojamientos, depósitos y otras infraestructuras necesarias para apoyar a un ejército en movimiento, sin embargo, Alemania había perdido las ramas asiática y africana en las guerras coloniales.

El sistema ferroviario alemán ayudó a Prusia a ganar dos guerras en el siglo XIX: la Guerra Austro-Prusiana (1866) y la Guerra Franco-Prusiana (1870-71). Ni Francia ni Austria estaban preparadas para mover muchas tropas y suministros a lo largo de sus sistemas ferroviarios: las tropas se acumulaban en la cabeza de los ferrocarriles, se reunían sin suministros ni alimentos, además de otros problemas similares derivados de la escasa coordinación entre las compañías ferroviarias y los ejércitos, hizo que ambas naciones no estuvieran listas cuando comenzaron las guerras.


Guerra civil americana


Tren de vapor Firefly o locomotora Firefly cruza sobre un caballete del Ferrocarril de Orange y Alexandria, 1 de enero de 1863 (NARA)


Sin embargo, la primera guerra en la que el ferrocarril tuvo un papel decisivo fue en la Guerra Civil estadounidense (1861-65).

De hecho, se considera la primera guerra moderna por el nivel de tecnología utilizada tanto en armamento (artillería mejorada, barcos de hierro, submarinos) como en logística (incluido el uso táctico de ferrocarriles).

En 1860, había vías férreas de 30.000 millas, dos tercios de las cuales en los estados del norte. El sur tenía un sistema ferroviario mal conectado y no podía reparar o reconstruir vías o locomotoras dañadas con tanta eficiencia como el norte. El poder industrial de los estados de la Unión, de los cuales los ferrocarriles fueron probablemente el signo más notable, es generalmente aceptado como un factor importante de su victoria.


Primera Guerra Mundial


Arriba: Tropas checas en un tren blindado en Irkutsk - Siberia (Rusia) 1918. Abajo: Un tren alemán transporta tanques británicos capturados lejos del frente occidental, 1917 (Bundesarchiv)


Durante la Primera Guerra Mundial, los trenes se utilizaron regularmente para transportar hombres y suministros al campo de batalla, pero hubo paridad por primera vez entre las partes combatientes. Cuando comenzó la guerra, todas las tropas estaban en posiciones, listas para la masacre.

La guerra de trincheras fue una guerra estática que consumió grandes cantidades de recursos. Para abastecer el frente, se desarrollaron ferrocarriles de trinchera, fáciles de construir y fáciles de operar. Las vías fueron prefabricadas y ensambladas en el sitio. Las locomotoras eran ligeras y de vapor, aunque se utilizaron locomotoras de gasolina en el rango visual del frente, ya que el vapor y el humo las convertían en objetivos visibles para la artillería enemiga.

Al ser relevantes para las operaciones militares, los ferrocarriles se convirtieron naturalmente en objeto de ataques durante las guerras.

Esta estrategia fue utilizada por primera vez durante la Guerra Civil estadounidense por ambos lados, pero probablemente durante la Primera Guerra Mundial podamos encontrar el ejemplo más interesante en Lawrence de Arabia impulsando a las tribus árabes a una guerra contra los turcos en el Levante. Como las tribus seguramente habrían perdido una batalla real, Lawrence planificó atacar el Ferrocarril de Hejaz, la única línea que conectaba Arabia y Turquía.

Atacando estaciones de ferrocarril y dañando las vías en lugares críticos como los puentes, limitaron los movimientos de tropas turcas, impidiéndoles, por ejemplo, reunir tropas contra el ejército británico en Egipto o abastecer puestos de avanzada sitiados que terminaban rindiéndose a los árabes.

 

Fuente original en inglés:

Railways and War

Scatter! Britain’s Secret Tank Weapon

Unsinkable British Aircraft Carrier — On Ice!

16 diciembre 2020

Ley Préstamo - Arrendamiento de los EEUU en la IIGM. ¿Fue tan útil la ayuda?





Nota de introducción por el editor del blog

En la serie de películas informativas encargados por el gobierno de Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial, Why We Fight? (¿Por qué luchamos?), producidas por el Departamento de Guerra, División de Servicios Especiales y Servicios de Imágenes del Ejército de los Estados Unidos, cuya finalidad fue demostrar tanto a las tropas como a la población civil la razón de la participación del país en la guerra. La exhibición de los documentales, sobre todo a los civiles, buscaba comprometer el apoyo ciudadano en la participación estadounidense en la guerra.

Las mencionadas películas informativas fueron realizadas entre 1942 y 1945. En el año 2000, la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos consideró las películas "culturalmente significativas" y las seleccionó para su conservación en el Registro Nacional de Películas. Ahora son de dominio público y están disponibles en internet.

Nos interesa por su trascendencia y por razones históricas, el capítulo V, de Why we Fight?, "The Battle of Russia" (divididos en dos episodios) que detalla la histórica defensa y la guerra rusa contra Alemania en una lucha a muerte contra los ejércitos nazis en las puertas de Moscú y Stalingrado. Los Aliados lucharon contra la Alemania nazi y la URSS fue parte de esa Alianza, los militares de las naciones aliadas comprendían y tenían los mismo objetivos, el mando político no, fueron éstos últimos quienes decidieron hasta donde podían avanzar. La camaradería entre tropas estadounidenses y soviéticas quedó reflejada en el río Elba, el 25 de abril de 1945, hito histórico conocido como "el espíritu del Elba". 

Vale la pena transcribir las palabras de varias autoridades civiles y militares de los Estados Unidos que abren el capítulo V de la serie ¿Por qué Luchamos?, "La Batalla de Rusia".


"La historia no ha visto un mayor despliegue de coraje que el que exhibió el pueblo de la Rusia soviética". Henry L. Stimson, Secretario de Guerra (1940-1945) bajo los presidentes Franklin D. Roosevelt y Harry S. Truman.

"Nosotros, así como todos nuestros aliados reconocemos la eterna deuda de gratitud que tenemos con el ejército y el pueblo de la Unión Soviética" Frank Knox, Secretario de la Marina.

"La caballerosidad y el espíritu luchador de los soldados rusos provocan la admiración del ejército estadounidense". George Marshall, Jefe del Estado Mayor del Ejército de los EEUU.

"Me adhiero al sentimiento de admiración por la heroica e histórica defensa de la Unión Soviética". Ernest J. King, Comandante en Jefe de la Flota de los EEUU y Jefe de Operaciones Navales durante la IIGM.

"La magnitud y el esplendedor del esfuerzo realizado por los rusos lo convierten en el mayor logro militar de la historia". General Douglas MacArthur, Comandante supremo de las potencias aliadas, Área del Pacífico suroeste.


Sin embargo, en el presente se pretende reinterpretar la historia. Algunos políticos en los Estados Unidos y en Europa nos están diciendo que fueron los rusos y los nazis quienes iniciaron la segunda guerra mundial... (esos temas ya lo hemos tratado AQUÍ y AQUÍ, por lo que no insistiremos). Por lo mismo, muchos se preguntarán: ¿Entonces, por qué los Estados Unidos a través de la Ley de Préstamo y Arriendamiento apoyó a la Unión Soviética contra los nazis?; o, ¿todo eso fue una tapadera para fingir una inexistente alianza de parte de los aliados occidentales con la URSS?

Es recomendable no solo leer estas líneas, usted debería observar y escuchar la narración del video (en inglés). Aquí el capítulo V de la serie Why We Figth?. Saque sus propias conclusiones.

 

Why we Fight?. "The Battle of Russia"


Las siguientes líneas corresponden al historiador y bloguero ruso Evgeniy Spitsyn, texto originalmente escrito en ruso y traducidas al inglés en Oriental Review, mayo del 2015. El texto que aquí se presenta es una traducción del inglés que titula WWII lend-lease: was the US aid that helpful? Préstamo-Arrendamiento en la Segunda Guerra Mundial: ¿fue tan útil la ayuda estadounidense?. La investigación original fue publicada en dos entregas (la presentamos unificada para mayor compresión). 

Buena lectura

T. Andino U.

***

por Evgeniy Spitsyn


I parte

La Ley de Préstamo y Arrendamiento, o "Una ley para promover la defensa de los Estados Unidos"



La estructura de la Ley de Préstamo y Arrendamiento requería que la nación receptora cumpliera una serie de condiciones:

1) No se requiere el pago de ningún artículo que se pierda o que se pierda o destruya durante las hostilidades, pero cualquier propiedad que sobreviva y sea adecuada para uso civil debe pagarse en su totalidad o en parte, como reembolso de un préstamo a largo plazo otorgado por los Estados Unidos;

2) Los artículos militares almacenados en los países receptores pueden permanecer allí hasta que Estados Unidos solicite su devolución;

3) A su vez, todos los arrendatarios deben ayudar a los Estados Unidos utilizando todos los recursos e información en su poder.


La Ley de Préstamo y Arrendamiento requería que los países que solicitaban asistencia estadounidense proporcionaran a un informe financiero exhaustivo. El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Henry Morgenthau Jr., tenía razón al reconocer este requisito como algo sin precedentes en los asuntos mundiales, al afirmar durante una audiencia del Comité del Senado que, por primera vez en la historia, un estado y un gobierno estaban proporcionando voluntariamente información a otro sobre sus propias finanzas.


El presidente Roosevelt firma el proyecto de ley de préstamo y arrendamiento


Con la ayuda de la Ley de Préstamo y Arrendamiento, la administración del presidente Roosevelt se preparó para abordar una serie de cuestiones urgentes, tanto nacionales como extranjeras. En primer lugar, su marco permitiría crear nuevos puestos de trabajo en Estados Unidos, que aún no había salido del todo de la extrema crisis económica de 1929-1933. En segundo lugar, la Ley de Préstamo y Arrendamiento hizo posible que el gobierno estadounidense ejerciera un cierto grado de influencia sobre los países receptores de la ayuda. Y tercero, al enviar a sus aliados armas, bienes y materias primas, pero no botas sobre el terreno, el presidente Roosevelt pudo mantenerse fiel a su promesa de campaña, en la que prometió: “Sus muchachos no serán enviados a ninguna guerra extranjera".

El sistema de préstamo y arrendamiento no fue diseñado en modo alguno para ayudar a la URSS. Los británicos fueron los primeros en solicitar ayuda militar sobre la base de esta relación de arrendamiento especial (que era similar a un arrendamiento operativo) a finales de mayo de 1940, en un momento en que la aplastante derrota de Francia había dejado a Gran Bretaña sin aliados militares en el continente europeo. Londres solicitó a Washington 40-50 destructores "viejos", ofreciendo tres opciones de pago: conseguirlos gratis, pagar en efectivo o alquilar. El presidente Roosevelt aceptó rápidamente la tercera opción y esa transacción se completó a fines del verano de 1940.

En ese momento, a los empleados del Departamento del Tesoro de Estados Unidos se les ocurrió la idea de tomar el concepto detrás de ese acuerdo privado y extenderlo para aplicarlo a todas las relaciones intergubernamentales. Los Departamentos de Guerra y Marina fueron incorporados para ayudar a desarrollar el proyecto de ley de préstamo y arrendamiento, y el 10 de enero de 1941 la administración presidencial de los Estados Unidos presentó ese acto para su consideración ante ambas cámaras del Congreso, donde fue aprobado el 11 de marzo. En septiembre de 1941, después de mucho debate, el Congreso de los Estados Unidos aprobó lo que se conoció como el Programa de la Victoria, cuya esencia, según los historiadores militares estadounidenses (Richard Leighton y Robert Coakley), era que "la contribución de Estados Unidos a la guerra sería en armas, no ejércitos".


El presidente estadounidense Franklin D. Roosevelt se reúne con el Ministro de Relaciones Exteriores soviético Vyacheslav Molotov en los Estados Unidos en 1942.


El 1 de octubre de 1941, el Comisario del Pueblo de Relaciones Exteriores, Vyacheslav Molotov, el Ministro de Abastecimiento británico, Lord Beaverbrook y el Enviado Especial de los Estados Unidos, Averell Harriman firmaron el Primer Protocolo (Moscú), que marcó el comienzo de la expansión del programa de préstamos y arrendamientos para la Unión Soviética. Posteriormente se firmaron varios protocolos adicionales.

¿Qué importancia tuvo el préstamo-arrendamiento en EE. UU.?

Durante la guerra, las fábricas soviéticas produjeron más de 29,1 millones de  armas pequeñas  de todos los tipos principales, mientras que solo 152.000 armas pequeñas (0,5% del total) fueron fabricadas por plantas estadounidenses, británicas y canadienses. Al  observar todos los tipos de sistemas de artillería de todos los calibres, vemos una imagen similar: 647.600 armas y morteros soviéticos frente a 9.400 de origen extranjero, lo que representa  menos del 1,5% del total.

Las cifras son menos desalentadoras para otros tipos de armas: la proporción de tanques domésticos frente a aliados y artillería autopropulsada fue, respectivamente, 132.800 frente a 11.900 (8,96%), y para  aviones de combate  - 140.500 frente a 18.300 (13%). 

 

De los casi $ 46 mil millones que se gastaron en toda la ayuda de préstamos y arrendamientos, los EE UU asignaron solo $ 9,1 mil millones, es decir, solo un poco más del 20% de los fondos al Ejército Rojo, que derrotó a la gran mayoría de las divisiones de Alemania y sus satélites militares.


Durante ese tiempo, el Imperio Británico recibió más de $ 30,2 mil millones, Francia - $ 1,4 mil millones, China - $ 630 millones, e incluso América Latina (!) recibió $ 420 millones. Se distribuyeron suministros de préstamo y arrendamiento a 42 países diferentes.


Un bombardero A-20 “Boston” (Douglas A-20 Havoc / DB-7 Boston), se estrella en el aeropuerto de Nome (Nome) en Alaska durante la destinación a la Unión Soviética en el marco del Lend-Lease.


Pero tal vez, a pesar del hecho de que las cantidades de ayuda transatlántica fueron bastante insignificantes, ¿fuera posible que desempeñara un papel decisivo en 1941, cuando los alemanes estaban a las puertas de Moscú y Leningrado, dentro de los 24-40 km de la Plaza Roja? 

Veamos las estadísticas de los envíos de armas de ese año. Desde el inicio de la guerra hasta finales de la misma, el Ejército Rojo debía recibir: 1,76 millones de rifles, armas automáticas y ametralladoras, 53.700 piezas de artillería y morteros, 5.400 tanques y 8.200 aviones de combate. De estos, a finales de 1941, nuestros aliados en la coalición anti-Hitler suministraron solo 82 armas de artillería (0,15%), 648 tanques (12,14%) y 915 aviones (10,26%).  Además, gran parte del equipo militar que se envió, en particular 115 de los 466 tanques fabricados en el Reino Unido, ni siquiera llegó al frente en el primer año de la guerra

Si convertimos estos envíos de armas y equipo militar en su equivalente monetario, entonces, según el conocido historiador Mikhail Frolov "Velikaya Otechestvennaya Voina 1941-1945 v Nemetskoi Istoriografii", San Petersburgo, 1994 (La Gran Guerra Patriótica 1941-1945 en la historiografía alemana), “hasta finales de 1941 - el período más difícil para el estado soviético - bajo la Ley de Préstamo y Arrendamiento, Estados Unidos envió a la URSS materiales por valor de $ 545.000, de los $ 741 millones en suministros enviados a todos los países que formaron parte de la coalición anti-Hitler. Esto significa que durante este período extraordinariamente difícil, menos del 0,1% de la ayuda estadounidense se destinó a la Unión SoviéticaPor ejemplo, en 1941 Estados Unidos prometió enviar 600 tanques y 750 aviones, en realidad solo envió 182 y 204, respectivamente.

Además, los primeros envíos de préstamos y arriendos durante el invierno de 1941-1942 llegaron a la URSS muy tarde, aunque durante esos meses críticos Rusia pudo librar una lucha impresionante contra los agresores alemanes por su cuenta, sin ninguna ayuda para hablar de las democracias de Occidente. A fines de 1942, solo el 55% de las entregas programadas habían llegado a la URSS".


Derrota del Convoy Aliado PQ-17, en el Océano Ártico, julio 1942, el convoy transportaba armamento y suministros a la URSS, como resultado del ataque alemán se perdieron 23 mercantes (que transportaban 430 tanques, 210 aviones, 3350 vehículos de diferente tipo). Las pérdidas superaban lo enviado en 7 convoyes a la URSS en 1941. (Citas del editor de este blog)


En noviembre de 1942, es decir, en el punto álgido de la batalla por el Cáucaso y Stalingrado, las entregas de armas prácticamente se detuvieron por completo. Las interrupciones en los envíos ya habían comenzado en el verano de 1942, cuando los aviones y submarinos alemanes aniquilaron casi por completo el Convoy PQ-17 que fue abandonado -por orden del Almirantazgo- por los destructores británicos asignados para escoltarlo. Trágicamente, solo 11 de los 35 barcos originales llegaron a salvo a los puertos soviéticos, una catástrofe que se utilizó como pretexto para suspender los convoyes posteriores de Gran Bretaña.

Un nuevo convoy, el PQ-18, perdió 10 de sus 37 buques a lo largo de su ruta, y no se envió otro convoy hasta mediados de diciembre de 1942. Así, durante tres meses y medio, cuando una de las batallas más decisivas de toda la Segunda guerra mundial se estaba librando en el Volga, menos de 40 barcos que transportaban carga de préstamo y arriendo llegaban intermitentemente a Murmansk y Arkhangelsk. Por esta razón, es comprensible que muchos sospecharan que Londres y Washington estaban pasando ese tiempo esperando a ver quién quedaría en pie después de la batalla de Stalingrado.


Como resultado, entre 1941 y 1942 solo el 7% de la carga en tiempo de guerra enviada desde los Estados Unidos llegó a la Unión Soviética. La mayor parte de las armas y otros materiales llegaron a la Unión Soviética en 1944-1945, una vez que los vientos de guerra cambiaron decisivamente.


¿Cuál fue la calidad del equipo militar de préstamo-arrendamiento?

De los 711 aviones de combate que habían llegado a la URSS desde el Reino Unido a fines de 1941, 700 eran modelos irremediablemente anticuados como el Kittyhawk, Tomahawk y Hurricane, que eran significativamente inferiores a los Messerschmitts alemanes y los Yakolev Yaks soviéticos,  tanto en velocidad como en agilidad, y ni siquiera estaban equipados con armas. Incluso si un piloto soviético lograba colocar a un as de vuelo alemán en la mira de su ametralladora, esas armas del calibre de un rifle a menudo eran completamente inútiles contra la robusta armadura del avión alemán. En cuanto a los aviones de combate  Airacobra  más nuevos, solo se entregaron 11 en 1941. Y el primer Airacobra llegó a la Unión Soviética desmontado, sin ningún tipo de documentación, habiendo ya vivido mucho más de su vida útil.


Un modelo usado del P-39Q Airacobra, entregado a la URSS en el programa Préstamos y Arrendamiento (foto interpuesta por el editor del blog).


Por cierto, este también fue el caso de los dos escuadrones de cazas Hurricane que estaban armados con cañones de tanques de 40 mm diseñados para atacar a los vehículos blindados alemanes. Pero estos aviones de combate resultaron ser tan completamente inútiles que se quedaron fuera de la guerra en la URSS porque no se pudo encontrar ningún piloto del Ejército Rojo dispuesto a volarlos.

Una situación similar se observó con los tan aclamados tanques ligeros británicos Valentine que los operadores de tanques soviéticos apodaron "Valentinas", y los tanques medios Matilda, para los cuales esos operadores de tanques reservaron un epíteto más mordaz: "Adiós a nuestra patria". Su armadura delgada, motores de gasolina altamente inflamables y transmisiones positivamente prehistóricas los hicieron presa fácil para los artilleros y lanzagranadas alemanes.


Una emotiva foto para la propaganda Aliada. Tanques de infanteria Valentine MKII (foto interpuesta por el editor del blog)


Según Valentin Berezhkov, intérprete de Joseph Stalin que participó en todas las negociaciones entre los líderes soviéticos y los visitantes angloamericanos, Stalin a menudo se sentía profundamente ofendido por las acciones británicas de ofrecer aviones obsoletos como el Hurricane como dádivas de préstamo y arrendamiento, en lugar de luchadores más nuevos como el Spitfire. Además, en septiembre de 1942, en una conversación con Wendell Willkie, líder del Partido Republicano de Estados Unidos, Stalin le preguntó a quemarropa frente a los embajadores estadounidense y británico, William Standley y Archibald Clark Kerr: ¿por qué los gobiernos británico y estadounidense ¿Suministrar equipos de tan mala calidad a la Unión Soviética?

Explicó que estaba hablando principalmente de envíos del P-40 estadounidense en lugar de los Airacobra mucho más actualizados, y agregó que los británicos estaban proporcionando cazas Hurricane completamente inadecuados, que eran muy inferiores a los que tenían los alemanes. Stalin afirmó que una vez, cuando los estadounidenses se preparaban para enviar 150 Airacobras a la Unión Soviética, los británicos intervinieron y se los quedaron. "Sabemos que los estadounidenses y los británicos tienen aviones que son iguales o mejores que los modelos alemanes, pero por alguna razón muchos de ellos no están llegando a la Unión Soviética".

El embajador estadounidense, almirante Standley, no sabía nada de esto, pero el embajador británico, Archibald Clark Kerr, admitió que estaba al tanto del evento del Airacobra, pero defendió su redirección con la excusa de que en manos británicas esos combatientes serían mucho más valiosos a la causa común aliada que si terminaran en la Unión Soviética ...




Otros aviones usados destinados a la URSS. Arriba: Bombardero norteamericano B-25J-30 en viaje a la URSS; en el Centro: Bombarderos Douglas A-20G preparados para la URSS; Abajo: Cazas P-63 RoyalCobra para la Fuerza Aérea Soviética (fotografías interpuestas por el editor del blog).


II parte

Ayuda de préstamo-arrendamiento no letal

 

La URSS recibe de los estadounidenses el avión No.5000, se trata de un P-63 Kingcobra. En Ladd Field (ahora Fort Wainwright), Fairbanks, Alaska, 10 de septiembre de 1944.

Además de armas, también se proporcionaron otros suministros en régimen de préstamo y arrendamiento. Y esas cifras son absolutamente indiscutibles.

En concreto, la URSS recibió 2.586.000 toneladas de combustible de  aviación, una cantidad equivalente al  37%  de lo que se produjo en la Unión Soviética durante la guerra, más casi 410.000  automóviles, que constituyen el  45%  de la flota de vehículos del Ejército Rojo (sin contar los automóviles capturados al enemigo). Los  envíos de alimentos también jugaron un papel importante, aunque se proporcionó muy poco durante el primer año de la guerra, Estados Unidos suministró solo alrededor del  15%  de la carne enlatada y otros productos no perecederos a la URSS.

Este apoyo también incluyó máquinas de herramienta, vías férreas, locomotoras, vagones, equipos de radar y otros elementos útiles sin los cuales una máquina de guerra puede hacer pocos avances.


Muchos de los vehículos enviados (tanques, aviones, etc.) estaban en malas condiciones y algunos modelos eran peores que los modernos soviéticos (el ejército rojo también tuvo que conformarse con sus tanques y aviones obsoletos y usarlo junto a su equipo moderno). En general los retrasos y las cifras menores a lo prometido fue la característica, aunque es probable que los occidentales intentaran hacer lo mejor posible en cuanto a proporcionar ropa de abrigo, comida enlatada y otros suministros. Curiosamente fue la Gran Bretaña quien dio el primer paso para la ayuda. Según datos técnicos: PRÉSTAMO Y ARRENDAMIENTO: El mejor tanque Fue el Sherman, el peor el tanque mediano M3. El mejor avión caza: el P39Q AiraCobra (el KingCobra era mejor, pero el modelo P63 voló solo algunas misiones contra Japón), el peor: el Hurricane (obsoleto; los soviéticos rearmaron a Hurricane con buenas armas, pero todavía era demasiado lento). El mejor bombardero: El B25 Mitchell, el peor: el Hampden. El mejor avión de reconocimiento: Spitfire (Spitfire era un buen caza, pero no era apto para el frente oriental), el peor avión de reconocimiento: O52 Owl. El mejor avión de transporte: el C47 (la URSS también construyó muchos Li-2, la propia variante con licencia), el peor avión de transporte: el Albemarle. Muchas y variadas publicaciones no se ponen de acuerdo con las cifras reales de los envíos de material de guerra, lo que aquí se publica está basado en datos y fuentes occidentales, no hay que olvidar que el porcentaje de pérdidas en el traslado fue preocupante. (Nota interpuesta por el editor del blog)


Por supuesto, esta lista de ayuda de préstamo-arrendamiento parece muy impresionante, y uno podría sentir una sincera admiración por los socios estadounidenses en la coalición anti-Hitler, excepto por un pequeño detalle: los fabricantes estadounidenses también estaban suministrando lo mismo a la Alemania nazi al mismo tiempo ... (Ver: Las guerras del Estados Unidos empresarial)

Por ejemplo, John D. Rockefeller Jr. poseía una participación mayoritaria en la corporación Standard Oil, pero el siguiente accionista más grande era la empresa química alemana IG Farben, a través de la cual la empresa vendía gasolina y lubricantes por valor de 20 millones de dólares a los nazis. Y la sucursal venezolana de esa empresa envió 13.000 toneladas de crudo a Alemania cada mes que la robusta industria química del Tercer Reich convirtió inmediatamente en gasolina. Pero los negocios entre las dos naciones no se limitaban a la venta de combustible; además, Henry Ford también enviaba tungsteno, caucho sintético y muchos componentes diferentes para la industria automotriz a través del Atlántico al Führer alemán. En particular, no es ningún secreto que el 30% de todos los neumáticos producidos en sus fábricas fueron utilizados por la Wehrmacht alemana.




Los detalles completos de cómo los Ford y los Rockefeller se coludieron para abastecer a la Alemania nazi aún no se conocen completamente porque eran secretos comerciales estrictamente guardados, pero incluso lo poco que se ha hecho público y reconocido por los historiadores deja en claro que la guerra no hizo desacelerar en ningún el ritmo del comercio de Estados Unidos con Berlín.


La Ley de Préstamo-Arrendamiento no era caridad

 


Existe la percepción de que Estados Unidos ofreció la ayuda de préstamo-arrendamiento con la bondad de su corazón. Sin embargo, esta versión no se sostiene tras una inspección más cercana

En primer lugar, esto se debió a algo llamado "préstamo-arrendamiento inverso". Incluso antes de que terminara la Segunda Guerra Mundial, otras naciones comenzaron a enviar a Washington materias primas esenciales valoradas en casi el 20% de los materiales y armas que Estados Unidos había enviado al extranjero. Específicamente, la URSS proporcionó 32.000 toneladas de manganeso y 300.000 toneladas de mineral de cromo, que eran muy apreciados por la industria militar. Basta decir que cuando la industria alemana se vio privada del manganeso de los ricos depósitos de Nikopol como resultado de la ofensiva soviética Nikopol-Krivoi Rog, en febrero de 1944, el blindaje frontal de 150 mm de los tanques “Royal Tiger” alemanes resultó ser mucho más vulnerable a los proyectiles de artillería soviética que la placa blindada de 100 mm que se encontraba anteriormente en los tanques Tiger ordinarios.

Además, la URSS pagó los envíos aliados con oro. De hecho, un crucero británico, el  HMS Edinburgh, transportaba 5,5 toneladas de ese metal precioso cuando fue hundido por submarinos alemanes en mayo de 1942.

La Unión Soviética también devolvió gran parte del armamento y equipo militar después de la guerra, según lo estipulado en el acuerdo de préstamo y arrendamiento. A cambio se les emitió una factura por $ 1.300 millones. Dado el hecho de que se habían cancelado las deudas de préstamo-arrendamiento con otras naciones, esto parecía un robo en la carretera, y Stalin exigió que se recalculara la "deuda de los Aliados.



Posteriormente los estadounidenses se vieron obligados a admitir su error, pero inflaron los intereses adeudados en el gran total, y el monto final, incluido ese interés, ascendió a  $ 722 millones, cifra que fue aceptada por la URSS y los Estados Unidos bajo un acuerdo de conciliación firmado en Washington en 1972. De esta cantidad, $ 48 millones se pagaron a los EEUU en tres cuotas iguales en 1973, pero los pagos posteriores se interrumpieron cuando EE UU introdujo prácticas discriminatorias en su comercio con la URSS (en particular, la notoria Enmienda Jackson- Vanik).

Las partes no volvieron a la discusión de la deuda por préstamo-arrendamiento hasta junio de 1990, durante una nueva ronda de negociaciones entre los presidentes George Bush padre y Mikhail Gorbachev, durante la cual se fijó un nuevo plazo para el pago final, que será en 2030 - se reconoció que la deuda total pendiente era de $ 674 millones -.

Después del colapso de la Unión Soviética, sus deudas se clasificaron como deuda soberana (el Club de París) o deudas con bancos privados (Club de Londres). La deuda de préstamo-arrendamiento era un pasivo del gobierno de Estados Unidos y es parte de la deuda del Club de París, que Rusia pagó en su totalidad en agosto de 2006.


Monumento "Lend. Lease" en el centro de Riverfront Park en Fairbanks, Alaska. La estatua representa a pilotos rusos y estadounidenses de la Segunda Guerra Mundial (foto interpuesta por el editor del blog)


Discurso directo

El presidente de los Estados Unidos, Franklin D. Roosevelt, declaró explícitamente que la ayuda a Rusia era dinero bien gastado, y su sucesor en la Casa Blanca, Harry Truman, fue citado en las páginas del  New York Times  en junio de 1941 diciendo:


“Si vemos que Alemania está ganando la guerra, debemos ayudar a Rusia; y si esa Rusia está ganando, deberíamos ayudar a Alemania, y así dejar que maten a tantos como sea posible...”

 

Nikolay Voznesensky (1903-1950)


La primera evaluación oficial del papel desempeñado por la ayuda del programa "préstamo y arrendamiento" en la gran victoria sobre el nazismo, fue proporcionada por el presidente de Gosplan, Nokolay Voznesensky en su obra Voennaya Ekonomika SSSR v Period Otechestvennoi Voiny (Complejo militar soviético durante la Gran Guerra Patriótica) (Moscú: Gospolitizdat, 1948), escribió, “Si se compara la cantidad de bienes industriales enviados por los aliados a la URSS con la cantidad de bienes industriales fabricados por las fábricas socialistas en la Unión Soviética, es evidente que los primeros equivalen solo a alrededor del 4% de lo que se produjo en el país durante los años de la economía de guerra".

Los académicos estadounidenses y los propios funcionarios militares y gubernamentales (Raymond Goldsmith,  George Herring y  Robert H. Jones) reconocen que toda la ayuda aliada a la URSS equivalía a no más de 1/10 de la producción de armas de los propios soviéticos, y el total de la cantidad de suministros de préstamo-arrendamiento, incluidas las conocidas latas de spam (comida enlatada) a las que los rusos se refieren sarcásticamente como el "segundo frente", representaba alrededor del 10-11%.

Además, el famoso historiador estadounidense Robert Sherwood, en su histórico libro,  Roosevelt and Hopkins: An Intimate History  (Nueva York: Grossett & Dunlap, 1948), citó a Harry Hopkins diciendo que los estadounidenses “nunca habían creído que nuestra ayuda de Lend-Lease hubiera sido el factor principal en la derrota de Hitler en el frente oriental por los soviéticos. Que esto había sido hecho por el heroísmo y la sangre del ejército ruso ".

El primer ministro británico, Winston Churchill, dijo una vez que el préstamo y el arrendamiento son "el acto financiero más desinteresado y desordenado de cualquier país en toda la historia". Sin embargo, los propios estadounidenses admitieron que el préstamo y arrendamiento generó ingresos considerables para los Estados Unidos. En particular, el exsecretario de Comercio de EE UU, Jesse Jones, declaró que EE.UU no solo había recuperado su dinero a través de suministros enviados desde la URSS, sino que incluso había obtenido ganancias, lo que, según él, no era infrecuente en las relaciones comerciales reguladas por el estado estadounidense.

Su compatriota, el historiador George Herring, escribió con la misma franqueza que prestar-alquilar no fue en realidad el acto más desinteresado en la historia de la humanidad, sino más bien un acto de egoísmo prudente, con los estadounidenses plenamente conscientes de cómo podrían beneficiarse de ello.

Y ese fue de hecho el caso, ya que el préstamo-arrendamiento resultó ser una fuente inagotable de riqueza para muchas corporaciones estadounidenses. De hecho, Estados Unidos fue el único país de la coalición anti-Hitler que obtuvo importantes dividendos económicos de la guerra



Existe una razón por la que los estadounidenses a menudo se refieren a la Segunda Guerra Mundial como "la guerra buena", como lo demuestra, por ejemplo, el título del libro del famoso historiador estadounidense Studs Terkel:  The Good War: An Oral History of World War II (1984). Con descarado cinismo, citó: 

 

“Mientras el resto del mundo salió magullado, lleno de cicatrices y casi destruido, nosotros salimos con la maquinaria, las herramientas, la mano de obra, el dinero más increíbles ... La guerra fue divertida para Estados Unidos. No me refiero a las pobres almas que perdieron hijos e hijas. Pero para el resto de nosotros, la guerra fue muy buena”.


Fuente original en ruso: Ukraina.ru 

para la traducción en inglés:             

Oriental Review

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