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08 junio 2019

Imaginando la tercera guerra mundial en 1945.



I parte

Algunas reflexiones sobre el presente y el pasado por el editor del blog

La mayoría de los hechos que se exponen en la segunda parte de este reportaje son ficticios -por que nunca ocurrieron"explorando un pasado que nunca fue"-, del portal "NEVER WAS" de Nick Ottens, con una visión de cómo pudo ser el mundo si tal o cual acontecimiento de trascendencia universal hubiese sucedido. No son creaciones mentales de pura ciencia ficción, como sería un ataque extraterrestre, están basados de acuerdo a especulaciones o variables reflexivas, meditadas profundamente por quienes se encargaron de planificar la defensa estratégica hace más de medio siglo.

Es cierto que el título de esta entrada es meramente especulativo, en 1945, salvo los Estados Unidos, nadie poseía la bomba atómica y un sistema de misiles para su lanzamiento a miles de kilómetros no pasaba de la imaginaria de los científicos y técnicos militares, los misiles balísticos de von Braun (v-1 y v-2) abrían esa perspectiva en el campo de la investigación sobre la factibilidad de adaptar un componente nuclear a una nueva versión avanzada de la "bomba voladora".

Sería imposible, por ejemplo, que Werner von Braun haya dedicado su vida al diseño de artilugios espaciales si no hubiese soñado desde niño con las novelas de Julio Verne o H.G. Wells, esa pasión infantil fue moldeada posteriormente con el trabajo científico de Hermann Oberth sobre los viajes espaciales en cohetes, siendo el estudiante von Braun uno de sus discípulos. 

Hermann Oberth y Werner von Braun, en 1961

De la misma forma en el presente, científicos y estrategas militares especulan diferentes escenarios de guerra futura y la forma de contrarrestar ataques enemigos o como asestarles un golpe mortal, como es el caso que repasamos en este artículo. Desde inicios de la investigación del potencial atómico se vislumbró ya su utilización como arma de guerra; y, durante la segunda guerra mundial se inició la carrera por saber quién llegaría primero a poseer una bomba atómica.

Lo hemos dicho, ninguna nación poseía el arma atómica hasta 1945, cuando el mundo se paralizó con el bombardeo del 6 de agosto sobre Hiroshima y el 9 de agosto sobre Nagasaki, posteriormente conoceríamos que el denominado "Proyecto Manhattan" había desarrollado una bomba de fusión nuclear, probándose su efectividad el 16 de julio de 1945, la conocida "prueba Trinity"

Este artículo puede ser visto como continuación del anterior La Temprana ´Guerra Fría´: Planes de la OTAN - Pacto de Varsovia

Más de siete décadas después, los modernos misiles balísticos intercontinentales -ICBM, por sus siglas en inglés- (también existen los conocidos misiles crucero), técnicamente son de imposible neutralización efectiva (por  supuesto no se ha realizado prueba alguna contra un misil dotado de una ojiva nuclear). Ante tal amenaza, se desarrollan prototipos de sistemas defensivos antimisiles, sin embargo, es previsible que en el evento de un ataque nuclear masivo, no habrá sistema defensivo efectivo. 

Para no salirnos de contexto ni confundir al lector diremos que existen dos tipos de defensa antimisiles contra los ICBM, para el ejemplo revisamos el caso de los Estados Unidos:

- 1. El Sistema Terrestre de Defensa en Pleno Vuelo (GMD), su variante usado en la Marina es el sistema de defensa de misiles balísticos Aegis. Tteóricamente están capacitados para detener a un ICBM.

- 2. El Sistema de defensa a Gran Altura (THAAD), sistema defensivo de fase final en pleno vuelo que puede destruir objetivos mediante colusión directa tanto en la parte superior de la atmósfera como sobre ella.

Los famosos sistemas de defensa antiaérea como los S-400, los Patriot, Arrow, Iron Dome, operan dentro de la atmósfera, por lo mismo son diferentes al IBCM, aunque pueden funcionar de forma similar. La diferencia es que son diseñados para interceptar misiles de corto y mediano alcance, de menor velocidad y que vuelan a menor altitud que los IBCM. Su radio de acción comprende algunos kilómetros (según el modelo), generalmente se utilizan contra el ataque de misiles de aviones enemigos. Un solo lanzamiento de un misil interceptor puede hacer frente a uno o varios objetivos al desprender varias cargas del misil principal; de igual forma, un misil atacante puede ir secundado con el lanzamiento de "contramedidas" que acompañan al misil principal atacante (señuelos que alteran o confunden al sistema antimisiles).   

El siguiente video (en inglés) ejemplifica lo señalado.



NATO - Ballistic Missile Defence Overview (animation)



Volviendo un poco atrás en el tiempo, los americanos dedicaron mucho esfuerzo y recursos para diseñar el proyecto Strategic Defense Iniciative (SDI) - Iniciativa de Defensa Estratégica- mejor conocido como "Guerra de las Galaxias", iniciativa lanzada por el ex presidente estadounidense Ronald Reagan en 1983. 



El SDI tenía que ser capaz de defender los Estados Unidos en caso de un ataque nuclear, para ello proponía investigar y desarrollar tecnología avanzada con armamento espacial y terrestre, que más bien nos recuerda la ciencia ficción en el cine, un "escudo defensivo" como contramedida. Defensa antimisiles, operativa desde el espacio al detectarse la trayectoria de misiles estratégicos atacantes y, por supuesto, con capacidad de destruirlos en plena trayectoria. 




Al existir una probalidad que los Estados Unidos pudieran lograrlo era indiscutible que se rompería el equilibrio reinante de la disuasión nuclear. Como sabemos, la "Guerra de las Galaxias" no puede desarrollarse por poco realista, los científicos determinan que no es factible conseguirlo en nuestro tiempo, así como tampoco se han inventado ciertas armas futuristas (cañones de rayos laser instalados en satélites de guerra, promocionados por los Estados Unidos).




A pesar de lo dicho si que están en pleno desarrollo nuevos misiles, como los hipersónicos (más veloz que Mach 5). Según el Instituto de Estrategia (medio de comunicación digital español), Rusia ha comunicado que pronto estará operativo el Avangard que "a diferencia de la trayectoria fija de las ojivas de misiles balísticos, puede maniobrar para evitar las defensas antimisiles. Los misiles hipersónicos vuelan a través de la atmósfera superior en lugar del espacio exterior como los ICBM, significa que podrían no ser detectados por los radares de alerta temprana diseñados para rastrear los cohetes a medida que avanzan en el espacio. Por lo tanto, los hipersónicos rusos tienen más posibilidades que los ICBM de penetrar las defensas de misiles balísticos de los Estados Unidos ". Esta, al parecer, es la respuesta rusa al inexistente proyecto de "Guerra de las Galaxias".
   
En los actuales momentos algunas naciones poseen artilugios nucleares tácticos (no estratégicos), algunos los denominan "mini nukis", son bombas de corto alcance para utilizarse contra blancos específicos, por supuesto que estas bombas nucleares tácticas no han sido probadas en un campo de batalla real.

Lo que ha primado, y en buen sentido, es la estrategia de la disuasión nuclear entre las grandes potencias porque no existe medio que se oponga a la conocida teoría de la Destrucción Mutua Asegurada (MAD, por sus siglas en inglés), a la que nos llevaría un conflicto nuclear.  

Regresemos,  nuevamente, a los primeros años de la "Guerra Fría". 


VIDEO: Simulacros de ataques con misiles en New York, 1950


Un interesante comentario al artículo de Nick Ottens "Imaginando la tercera guerra mundial en 1945", que daremos lectura a continuación, es de suma importancia, invita a "retroceder" en el tiempo y, sobre todo, entender que la gente desde los inicios de la "Guerra Fría" tenía pavor a que una guerra nuclear se desencadenara, el fin de mundo, la destrucción mutua asegurada era lo único que se les podía garantizar.

"Siempre me sentí bastante inquieto al ver la película 'The Time Machine' (1960) ya que presenta al viajero en el tiempo victoriano que se detuvo en algún momento en la década de 1960 y habló con un hombre que había conocido por primera vez cerca del final de la Primera Guerra Mundial, pero esta vez la tercera guerra mundial estaba en marcha. Era incómodo que una película simplemente asumiera que habría una guerra de ese tipo, aunque debería haberme dado cuenta cuando vi la película en la televisión en la década de 1970, que estábamos más allá del período en que se mostró.
Luego, por supuesto, todos estábamos asustados en la escuela al sernos exhibida 'Threads' (1984), que fue reeditado en DVD este año y 'The Day After' (1983) en televisión. Definitivamente recuerdo la certeza de mis maestros de escuela de que habría una guerra nuclear antes de que llegáramos a la madurez; Hablaron de ello abiertamente. Siempre nos poníamos nerviosos cuando se escuchaba una fuerte explosión en la noche o cuando un helicóptero militar sobrevolaba.
Viví cerca de una base de la OTAN, por lo que nos "tranquilizaron" de que nos eliminarían en la primera ola de ataques con misiles nucleares y no sufriríamos las muertes persistentes que se muestran en estos dramas. Sé que los jóvenes tienen mucho de qué preocuparse hoy, pero la certeza, tan común en la década de 1980, de que nos convertiríamos en cenizas o moriríamos lentamente a causa de la enfermedad de la radiación, es una cosa que ahora no es tan evidente". 

Tito Andino U.



II parte


Imaginando la Tercera Guerra Mundial en 1945

Ilustración de Washington DC bajo un ataque nuclear


Tan pronto como terminó la Segunda Guerra Mundial, los estrategas militares comenzaron a planificar la próxima.

La revista Life informó en su edición del 19 de noviembre de 1945 que el jefe de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos, el general Henry H. Arnold, había advertido que las tecnologías desarrolladas durante la última guerra (bombas atómicas, misiles balísticos, bombarderos de largo alcance) podrían hacer posible "La más espantoso de todas las guerras".

La destrucción causada por las armas nucleares sería tan rápida y terrible que "una guerra podría decidirse en 36 horas".

Life proveía como sería una guerra así.

"Bombas atómicas descienden sobre los Estados Unidos"

Ilustración de un ataque nuclear en los Estados Unidos de la revista Life, 19 de noviembre de 1945 (Alexander Leydenfrost)


El comienzo de la próxima guerra, dijo el general Arnold, podría venir con una velocidad abrumadora:

Con el equipo actual, una potencia aérea enemiga puede, sin previo aviso, superar todas las barreras visualizadas anteriormente y puede dar golpes devastadores a nuestros centros poblados y nuestro corazón industrial, económico o gubernamental, incluso antes de que se puedan desplegar las fuerzas de la superficie.

“Los centros de radar siguen el curso de la guerra de cohetes”


Ilustración de una instalación de radar de la revista Life, 19 de noviembre de 1945 (Alexander Leydenfrost)


Life imaginó que el radar sería capaz de detectar misiles entrantes, trazar su curso y alimentar los datos a las calculadoras electrónicas en cohetes defensivos. Estos serían lanzados en cuestión de segundos para interceptar a los atacantes.

En realidad, las fuerzas armadas todavía están luchando para hacer que un sistema así funcione siete décadas más tarde.

“Nuestras máquinas defensivas detienen a pocos atacantes”

Ilustración de un misil nuclear interceptado en el espacio de la revista Life, 19 de noviembre de 1945 (Alexander Leydenfrost)


La única defensa contra un cohete, una vez que está en vuelo, es otro cohete, disparado como un proyectil antiaéreo en un punto donde se encontrará con su enemigo.

Una vez lanzado, tal cohete podría detectar la máquina entrante con un radar y hacer sus propias correcciones. Cuando se acerca al cohete enemigo, podría ser explotado en un radio de proximidad, un desarrollo de la Segunda Guerra Mundial.

Pero inevitablemente se perdería parte del tiempo.



"América hace su contraataque"


Ilustración de una base de misiles subterráneos de la revista Life, 19 de noviembre de 1945 (Alexander Leydenfrost)


El general Arnold ya entendió el significado de la destrucción mutua asegurada.

La verdadera seguridad contra las armas atómicas, argumentó, "se basará en nuestra capacidad para tomar medidas ofensivas inmediatas con una fuerza abrumadora".

Debe ser evidente para un agresor potencial que un ataque contra los Estados Unidos sería seguido inmediatamente por un ataque atómico por aire inmensamente devastador.

la Revista Life imaginó sitios subterráneos de lanzamiento de cohetes y fábricas de bombas atómicas para permitir tal respuesta.

"Las tropas aerotransportadas enemigas entran"

Ilustración de las tropas enemigas en la ciudad de Nueva York después de un ataque nuclear de la revista Life, 19 de noviembre de 1945 (Alexander Leydenfrost)


A pesar de la destrucción apocalíptica causada por la guerra nuclear, Life esperaba que un enemigo todavía necesitaría invadir los Estados Unidos para ganarla.

La revista proyectó las bajas en cuarenta millones de muertos, la destrucción de todos los principales centros poblados, aún así confiaba en que Estados Unidos pudiera prevalecer.

Las tropas enemigas aerotransportadas son eliminadas. Los cohetes de Estados Unidos arrasan las ciudades enemigas. Las tropas aerotransportadas de Estados Unidos ocupan con éxito su país. Estados Unidos gana la guerra atómica.

¡Victoria!


Nick Ottens

Nota: No sería necesario insistir, salvo por algún despistado que siempre habrá, que esta segunda parte trata sobre un reportaje de la Revista Life de 1945, un medio estadounidense que, por supuesto, se imaginaba una victoria de su país en una guerra nuclear.
El artículo original de la Revista Life, del 19 de noviembre de 1945 titula THE 36 - HOUR WAR. Arnold report hints at the catastrophe of the next great conflict. (Pág. 27-35)

03 junio 2019

La Temprana ´Guerra Fría´: Planes de la OTAN - Pacto de Varsovia





Introducción del editor del blog.

Este artículo esta estrechamente relacionado con la anterior entrega "Historia de los Ejércitos Secretos de la OTAN", que expone la doctrina atlantista y su plan de acción en caso de una hipotética invasión soviética de Europa Occidental, basado en el temor a la consolidación de la izquierda, así como promover acciones anticomunistas. Los ejércitos secretos, creados y financiados por Washington formaron las llamadas redes stay-behind o la futura "Red Gladio", conformadas como fuerzas de "resistencia".


En cuanto a la realidad política de posguerra hay que dejar puntualizado ciertos aspectos trascendentales:

Algunos historiadores creen ver realmente que Churchill intentaba consolidar un plan para liberar Polonia y otros países del este de Europa del férreo control soviético, y así debían aparentar, al fin y al cabo el mundo fue a la guerra a causa de una Polonia invadida por los nazis. Pese a lo que se diga sobre las reales motivaciones personales y políticas, del espíritu anticomunista de Churchill y de los Aliados, las cosas estaban ya establecidas

Los Aliados Occidentales y la URSS pactaron dividir Europa en sus zonas de ocupación (que incluyó la Alemania nazi derrotada). Polonia, Rumania, Hungría, Bulgaria, Checoeslovaquia, países bálticos quedaron bajo influencia de la URSS estalinista. Hay que destacar que esto fue posible conforme a un Acuerdo de Porcentajes, de octubre de 1944, se entiende, por tanto, que la URSS tenía manos libres en Polonia.

Otros acuerdos confirman que los Aliados Occidentales no tuvieron otra opción ante su aliado soviético, pese a su posición anticomunista que se conservó inalterable. El tiempo que anhelaban ver a la Alemania nazi destruyendo la URSS y el sistema comunista ya no era realista. Ante los sucesos históricos, Occidente se alió con la URSS. 


Stalin, Roosevelt y Churchill, durante la Conferencia de Teherán, 1943.


Está claro que a Churchill no le gustaba este tipo de pactos, sin embargo, tenía que ser práctico, la prioridad era detener a Hitler, aun bajo el temor que los soviéticos no se detuvieran en las líneas trazadas y pretendan avanzar más hacia Occidente. Todavía se percibía en el aire la llamada de Lenin a la "Revolución Mundial" del proletariado, a pesar que el Komintern (Internacional Comunista) renunció a la lucha revolucionaria y fuera suprimido por Stalin en 1941, a raíz de la invasión nazi de la Unión Soviética.

Existen otros pactos entre los Aliados Occidentales y la URSS que confirman el "reparto" de Europa:

El Acuerdo Churchill-Stalin sobre los Balcanes, dividió en áreas de influencia la región de los Balcanes a fines de 1944. El acuerdo no vinculaba a los Estados Unidos. Se trataba de una especie de "guía" que evitara conflictos civiles en la región entre facciones rivales. Por ejemplo, el acuerdo​ garantizó el derecho soviético a intervenir en Rumania, así como los británicos estaban llamados a mantener el orden en Grecia, sin que otras potencias pudieran intervenir.

El 12 de septiembre de 1944, la Gran Bretaña, Estados Unidos y la URSS firmaron el "Protocolo de Londres", ahí fue donde se estableció la división de Berlín en zonas de ocupación (la división de Berlín en dos sectores), la "Conferencia de Postdam" de julio de 1945 no hizo más que confirmar ese acto, se habló de una administración política y económica única, lo cual era irreal. La única realidad fue: Berlín Occidental y Berlín Oriental desde 1948 con el abandono soviético del Consejo de Control Aliado y la Comandancia Militar. La "Guerra Fría" tal como la conocemos iniciaba su largo periplo.

La "Conferencia de Yalta" (febrero 1945) también confirmaba pactos anteriores. Stalin, Churchill y Roosevelt, se reunieron para continuar una serie de encuentros previos como la "Conferencia de Moscú" (agosto 1942); la "Conferencia de Casablanca" (enero 1943); la "Conferencia de Teherán" (noviembre 1943) y las anteriormente enunciadas.

Con esta aclaración demos paso a los siempre interesantes artículos de Nick Ottens redactados originalmente en inglés (traducidos por este blog). "Never Was Magazine". Exploring a past that never was y "Atlantic Sentinel", son dos portales de los que el señor Ottens es fundador y editor jefe, con cuyo consentimiento es posible entregarles esta edición traducida al castellano. Para la presente entrega hemos unificado dos de sus artículos sobre la misma temática: "Mapping the Soviet Invasion of Western Europe" y "World War III Without Missiles" (publicados en 2017 y 2019, respectivamente).

Lo que viene a continuación es la exploración de un pasado que nunca fue, sin embargo, se planificó. 

Tito Andino U.


*****


La Tercera Guerra Mundial sin misiles en los inicios de la "Guerra Fría".
Mapa de la invasión soviética de Europa Occidental. 

Nick Ottens

La mayoría de los escenarios de la Tercera Guerra Mundial comienzan con un primer ataque soviético, pero fueron los Aliados Occidentales quienes primero planearon usar armas nucleares en Europa para compensar la superioridad numérica del Ejército Rojo.

Los planes de guerra británico "Operation Unthinkable" (Impensable) y estadounidense "Operación Dropshot" nos ayudan a imaginar una guerra terrestre en Europa, parcialmente apoyada por armas atómicas.

Cuando la tecnología progresó en la década de los sesenta  con bombas atómicas más y más grandes -los misiles balísticos intercontinentales- la OTAN dejó de seguir integrando armas nucleares solo en sus aviones de guerra. También se preveía una guerra terrestre convencional o una destrucción mutua asegurada con nada de por medio.

Los soviéticos se movieron en la dirección opuesta. Joseph Stalin apreciaba el poco uso de las armas nucleares debido a la ventaja tecnológica de Occidente, eso obligó a sus sucesores a integrarlas más seriamente en sus planes ofensivos. No fue hasta la década de 1980 en que ambas partes abandonaron los planes de uso táctico para las armas nucleares.


Operación Impensable
(Operation Unthinkable)


El líder soviético Joseph Stalin y el primer ministro británico Winston Churchill hablan en Yalta, el 1 de febrero de 1945 (Archivo Hulton)


Antes de que terminara la Segunda Guerra Mundial, Winston Churchill se dio cuenta que Joseph Stalin no iba a cumplir su promesa de liberar a Polonia y las demás naciones de Europa del Este. Las "repúblicas populares" aparecían en todas partes en la estela del Ejército Rojo cuando avanzaba sobre Berlín, la mano de Moscú en estas transformaciones comunistas era demasiado obvia.

Churchill le escribió a Anthony Eden, su secretario de Relaciones Exteriores, el 4 de mayo de 1945 que solo "un enfrentamiento temprano y rápido" con la Unión Soviética podría cambiar el rumbo de los acontecimientos. Argumentó que la alternativa era dejar a Francia y al resto de Europa occidental vulnerables a una invasión soviética.


Mapa de la Guerra Fría de 1947 mediante un Dibujo animado que muestra al líder soviético Joseph Stalin tomando el este de Europa (Stephen Illingsworth)


Mapa agregado por el editor del blog. Posiciones del ejército aliado en el centro de Europa el 10 de mayo de 1945, al rendirse Alemania. La superioridad numérica soviética en relación con los aliados occidentales era más o menos 4:1 en soldados y 2:1 en tanques (mapa y cita tomada de la Wikipedia -Operation Unthinkable-)


Churchill ordenó al general Hastings Ismay, quien luego se desempeñaría como primer secretario general de la OTAN, planear un ataque sorpresa en las posiciones del Ejército Rojo en Europa Central y Oriental. Se la denominó "Operation Unthinkable" (Operación Impensable)

La idea era atacar en medio de las líneas soviéticas, alrededor de Dresde, con 47 divisiones estadounidenses y británicas, aproximadamente la mitad de lo que los aliados occidentales tenían disponibles en ese momento. Unos 100.000 soldados de la Wehrmacht debían participar. El objetivo inmediato era liberar a Polonia, que era, después de todo, la razón por la que Gran Bretaña había ido a la guerra en 1939.

Ismay mismo consideró el plan inviable y advirtió que, lejos de hacer retroceder al Ejército Rojo, podría provocar que la Unión Soviética lance una guerra total en Europa para defenderse.

Los británicos estimaron que las tropas occidentales serían superadas en número de 2.5 a 1. Cuando los estadounidenses retiraron a algunos de sus soldados de Europa para apoyar la invasión planeada de Japón, las probabilidades se convirtieron, en palabras de Churchill, en "extravagantes".


Ilustración de un ataque nuclear a Moscú, del 27 de octubre de 1951 de la revista Collier's Magazine


La única forma de hacer que el plan funcione era usando armas nucleares. Ese es el escenario que Ian Chapman-Curry visualizó en su excelente podcast Almost History (ver nota a pie de página).

Stalin, informado de Unthinkable por sus espías, estaba listo para el ataque cuando ocurriere. El mariscal Georgy Zhukov conduciría fácilmente a las divisiones de Estados Unidos y la Commonwealth a Francia, obligándolos a retroceder a las mismas playas de Normandía en las que habían aterrizado triunfalmente un año antes.

Stalin, se habría imaginado estar a la espera del arribo del primer ministro Clement Attlee y del presidente la Cámara de Representantes de los Estados Unidos, Sam Rayburn, el primero en la línea de sucesión de un deshonrado Harry Truman, en una supuesta Conferencia de Paz en París. Stalin sueña con reorganizar Europa y desmembrar el Imperio Británico; entonces es interrumpido por un nervioso Lavrenti Beria, que le informa que Moscú y Leningrado han desaparecido. Los estadounidenses habían lanzado la bomba.

La tercera guerra mundial acaba de comenzar.


Operación Dropshot

Mapa de la temprana Guerra Fría


Mapa de comandos de la OTAN en la década de 1950 (OTAN)


El primer plan de Estados Unidos para la guerra nuclear se llamó Operación Dropshot. Elaborado en 1949, desclasificado en 1977, preveía que la Guerra Fría se calentaría en 1957.

El plan, que se puede leer en su larga extensión (ver enlaces), proponía utilizar 300 bombas nucleares y 29.000 explosivos de alto rendimiento, lanzados desde bases en Alaska, Okinawa, el Golfo Pérsico, el Reino Unido y el territorio continental de los Estados Unidos, contra:

- Instalaciones soviéticas para el montaje y entrega de armas de destrucción masiva;
- Líneas de comunicación, bases de suministro y concentración de tropas; y
- Objetivos de energía eléctrica, petróleo y acero.

Mapa de las "áreas estratégicas urbanas" de la Unión Soviética y Manchuria, elaborado por la Fuerza Aérea del Ejército de los Estados Unidos de 1945 


En total, Dropshot identificó 200 objetivos en 100 ciudades y pueblos que, de ser destruidos, eliminarían el 85 por ciento de la capacidad industrial de la Unión Soviética.

Esta inicial ola de ataques sería seguida por operaciones aéreas contra objetivos navales, con énfasis en la reducción de las capacidades submarinas soviéticas y lograr un bloqueo marítimo de la Unión Soviética.

En Europa, la OTAN establecería un perímetro en el Rin. Esto se convertiría en una característica recurrente de la planificación de la guerra occidental: Alemania sería esencialmente abandonada en una hipotética tercera guerra mundial. Los estadounidenses calcularon que se necesitarían sesenta divisiones para montar una defensa. Tenían la mitad.

En Italia, Occidente lo haría a orillas del río Piave. Dieciséis divisiones serían necesarias allí.


Tanques británicos en movimiento en Normandía, Francia, 25 o 26 de junio de 1944 (IWM)


El control de los suministros de petróleo de Oriente Medio fue considerado crítico. Por lo tanto, para la operación Dropshot se necesitaría una concentración de fuerzas en el sureste de Turquía y el valle del Tigris para evitar una invasión soviética.

Si los soviéticos no capitulaban, el plan requería una ofensiva terrestre importante en Europa. Advertida las lecciones de la historia, la inmensidad de Rusia y la magnitud del esfuerzo requerido, tanto en términos de mano de obra como de logística, se predijeron “tremendas dificultades” por delante. Una guerra terrestre solo debería llevarse a cabo si "la mayor parte de las industrias de guerra soviéticas y los sistemas de comunicaciones hayan sido destruidos y su producción de petróleo quede reducido a un nivel tal que, para todos los propósitos prácticos, sus fuerzas aéreas hayan quedado detenidas en tierra y sus fuerzas navales y terrestres hayan sido relativamente inmovilizadas".


1944 Mapa de Europa, realizado por el Ejército de los Estados Unidos, es una vista de Europa visto desde la Unión Soviética (Richard Edes Harrison)



Mapa de Europa visto desde Moscú, publicado en la revista Time, 10 de marzo de 1952 (Robert M. Chapin Jr.)


La mejor ruta sería a través de la llanura del norte de Europa en Polonia. Esta fue la ruta tomada históricamente por los invasores de Rusia dado su terreno relativamente plano hasta Moscú. Tenía la desventaja de las largas rutas de avance, con la mayor parte de las fuerzas del Pacto de Varsovia en oposición hasta que la Unión Soviética pudiera ser alcanzada. Pero se consideró más factible que una invasión anfibia a través del Mar Báltico o un ataque desde Escandinavia.

La única alternativa viable era un golpe en el corazón de la Unión Soviética desde el mar Egeo, el estrecho turco, el mar Negro y Ucrania. Sin embargo, esto aún requeriría un gran desembarco anfibio, y tendría las desventajas de las largas rutas marítimas y largas líneas de comunicación.

Soldados participan en un ejercicio de prueba de armas nucleares en Nevada, 1 de junio de 1952 (NNSA)


¿Dónde colocar la línea defensiva ?

Para la alianza occidental, esa era la pregunta, ¿dónde ubicar esa posición?

En 1949, Dropshot había descartado tratar de mantener Alemania Occidental. La ausencia de defensas naturales volvería desesperada tal intención. lo mejor era mantener lo que se llama la "Línea Rin-Alpes-Piave": la mejor línea de defensa natural en Europa occidental, siendo la línea más oriental posible de defensa, que a la vez retendría la mayor parte de la mano de obra y la industria europea bajo el control de la OTAN.

Si eso fallaba, Dropshot recomendaba retornar a la línea del Rin-Franciacés-Línea fronteriza Italiana, lo que significaría renunciar a toda Italia y Sicilia y con ello a las bases aéreas para operaciones contra los Balcanes.

Los aliados también podrían establecerse en los Apeninos, tal como lo hicieron los alemanes y sus aliados italianos en la Segunda Guerra Mundial. Tenía la ventaja de contar con fuertes defensas naturales y retendría algunas bases italianas para la OTAN, pero significaría renunciar al norte de Italia, que es donde estaban (y siguen estando) la mayoría de las industrias del país.

Dropshot consideró intentar mantener el Cotentin o la Península de Bretaña como una cabeza de puente para las operaciones en Europa, advirtiendo que ninguno de ellos tenía fuertes defensas naturales.


Avión de carga estadounidense, Douglas C-124, en una exhibición aérea de 1962 en Zaragoza, España (Emmel Davidson)


Retirarse detrás de los Pirineos era preferible desde un punto de vista defensivo, permitiría el control del Estrecho de Gibraltar y el Mediterráneo occidental, pero sería mucho más difícil lanzar un contraataque desde España. (Sin mencionar la incomodidad política de confiar en el régimen fascista de Francisco Franco).

Mantener a los estados nórdicos se consideró inútil, dada la dificultad de organizar un contraataque en Rusia desde el norte.

Por tanto, la planificación de la Guerra Fría temprana se concentró en mantener el Rin, con una defensa de Alemania Occidental que solo se hizo factible en los años 60 y 70, cuando la OTAN alcanzó al Pacto de Varsovia en términos de fuerza de armas convencionales.

¿Qué estaban pensando los soviéticos?


Mapa de la Guerra Fría por Robert M. Chapin que apareció en la revista Time del 2 de enero de 1950 (Biblioteca de la Universidad de Cornell)



Bajo el mando de Stalin, los soviéticos no planeaban usar armas atómicas en una guerra con Occidente, probablemente debido a la superioridad nuclear masiva de Estados Unidos en ese momento. Eso cambió desde la década de 1960, cuando las superpotencias se aproximaron a una paridad nuclear.


Retrato del líder soviético Joseph Stalin


¿Por qué los soviéticos estaban tan interesados ​​en las armas nucleares?


Oficiales soviéticos permanecen a la sombra de un bombardero estratégico Tupolev Tu-160, 29 de septiembre de 1989 (Wikimedia Commons)

Sabemos por los planes de guerra de 1964 y 1979, desclasificados después de la Guerra Fría por los gobiernos de la República Checa y Polonia, respectivamente, que el Pacto de Varsovia preveía un uso generoso de armas nucleares para despejar el camino en una invasión por tierra.

Zachary Keck argumenta en The National Interest (2015) (revisar enlaces) que el Pacto de Varsovia mantuvo una postura casi totalmente defensiva durante la década de 1950, lo que le distinguía de la planificación de guerra de la OTAN. Probablemente eso era reflejo de la masiva superioridad nuclear de Estados Unidos en ese momento, sus planes de guerra no preveían el uso de armas nucleares en ninguna capacidad. También afirma Keck que los aliados occidentales, en parte, nunca planearon un conflicto nuclear (uso como medida represiva ante una invasión). Desde su punto de vista, la Tercera Guerra Mundial se libraría con armas convencionales o nucleares. Una combinación era impensable.

Eso cambió en la década de 1960, cuando las dos superpotencias se aproximaron a la paridad y se previó por primera vez el uso ofensivo de las armas nucleares.

El pensamiento soviético cambió nuevamente en la década de 1980, cuando Estados Unidos adoptó una nueva doctrina llamada AirLand Battle iniciando el desarrollo de avanzados sistemas como armas sigilosas y láseres.

William E. Odom, el director de la Agencia de Seguridad Nacional bajo Ronald Reagan, escribió en su retiro que el personal general soviético ahora enfrentaba la posibilidad de una serie de ataques profundos de la OTAN que podrían deshacer las operaciones ofensivas soviéticas:

Estaba empezando a hacer que las armas nucleares tácticas parecieran mucho menos atractivas para los planificadores soviéticos, porque la industria soviética no podía proporcionar esa nueva generación de armamento de tecnología superior que está siendo desplegada por la OTAN.

Sería una de las razones por las cuales la Guerra Fría terminó esa década.

Desde el punto de vista soviético, no se está tan de acuerdo. Vojtech Mastny escribiendo para Taking Lyon on The Ninth Day? (revisar enaces) publicó "Planning for the Unplannable", afirma que el Plan del Pacto de Varsovia de 1964 para una Guerra Nuclear en Europa y documentos relacionados (2000), al menos hasta donde sabemos, no consideraban la posibilidad que la Unión Soviética se viera paralizada por represalias nucleares estadounidenses. Por supuesto, eso era exactamente lo que los estadounidenses decían que harían.

Reuniendo los documentos desclasificados checos y polacos junto con un estudio de 1987 del Departamento de Defensa de los Estados Unidos sobre una posible invasión soviética de Europa tenemos una idea de cómo podría haber sido la Tercera Guerra Mundial si los soviéticos la hubieran iniciado en los años cincuenta o principios de los sesenta.

Invasión soviética de Europa Occidental en dos puntas


Mapa especulativo del Departamento de Defensa estadounidense de 1987 sobre una presunta invasión soviética de Europa Occidental (TechConex)

Los planes de guerra soviéticos preveían un uso generoso de armas atómicas. En 1987, dos años antes de la caída del Muro de Berlín, Estados Unidos consideró seriamente la posibilidad de que la Unión Soviética comenzara la Tercera Guerra Mundial.

Este mapa del Departamento de Defensa muestra el esquema general de una invasión soviética de dos puntas de Europa Occidental. El principal impulso de la invasión soviética atravesaría Polonia y luego se dividía en dos: por el norte, una marcha a través de la Llanura del Norte de Europa hacia los Países Bajos; por el sur, una incursión a través de Baviera en Francia y la Península Ibérica. Los ataques secundarios se llevarían a cabo contra Escandinavia y el suroeste de Europa.

En esos momentos, los soviéticos disponían de treinta divisiones desplegadas en Europa del Este para encabezar una fuerza de invasión junto a otras noventa y cuatro divisiones ubicadas en la Rusia occidental. La OTAN era superada en número pero contaba con amenazantes, represivas y abundantes armas nucleares como forma de disuadir a los soviéticos.

En esta etapa, las armas nucleares desempeñaron un papel diferente en la planificación de guerra del Pacto de Varsovia. Lejos de ser un último recurso (como en el caso de la OTAN), fueron concebidas algo así como grandes piezas de artillería que podrían despejar el camino para una invasión terrestre.


Ofensivas secundarias

En el caso de una invasión soviética, los estadounidenses esperaban ataques secundarios en Escandinavia y el suroeste de Europa.


Mapa del Departamento de Defensa estadounidense de 1987 sobre una especulativa invasión soviética de Escandinavia (TechConex)


Mapa del Departamento de Defensa estadounidense de 1987 de sobre una especulativa invasión soviética del suroeste de Europa (TechConex)


En el norte, el objetivo seguramente habría sido separar a una neutral Finlandia de Noruega y Suecia, luego mover las fuerzas soviéticas por la costa hacia Oslo y Estocolmo. Solo Noruega era miembro de la OTAN, pero no habría sido práctico para los rusos respetar la neutralidad de Suecia.

En el sur, la neutral Austria y la Yugoslavia de Tito serían tratados como enemigos para separar a Turquía de los combates en Europa Central, obligando a los Aliados a retirarse hacia Francia. (Cuarenta años antes, Dropshot había predicho que Yugoslavia se pondría del lado de los soviéticos).


Retrato de 1961 del líder yugoslavo Josip Broz-Tito (Biblioteca Digital de Eslovenia)


De las dos maniobras, la ofensiva balcánica sería la más crucial. Sin ella, los ejércitos soviéticos que se abrían paso a través del sur de Alemania corrían el riesgo de ser rodeados y atrapados en caso que los Aliados consiguieran hacer retroceder a la fuerza invasora del norte.


La invasión polaca de los Países Bajos.



Mapa polaco de los años setenta de una invasión de los Países Bajos (Pawel Piotrowski)


Arte de Dusty Crosley

Las tropas polacas estaban destinadas a liderar y tomar la delantera en la ocupación de los Países Bajos. Ámsterdam, Amberes, Bruselas, Copenhague, Hamburgo y Hannover serían atacadas para despejar el camino para la invasión.

Polonia poseía el segundo ejército más grande del Pacto de Varsovia, después del de la Unión Soviética, con una fuerza de paz de 361.000 soldados y podía expandirse a 865.000 tras la movilización. Tenía quince divisiones de combate, frente a las diez divisiones del Ejército de los Estados Unidos de hoy. Los polacos tenían 2.880 tanques, 2.750 vehículos blindados de personal y más de 2.000 piezas de artillería. Sin embargo, a pesar de esta superioridad en número, los polacos aun planeaban usar decenas de armas nucleares.

El mapa anterior de la década de 1970 exigía ataques nucleares en prácticamente todas las principales ciudades del noroeste de Europa, incluidas Ámsterdam, Amberes, Bruselas, Hamburgo y Hannover. Incluso la pequeña Dinamarca, con una población de poco menos de cinco millones en ese momento, habría sido alcanzada con no menos de cinco armas nucleares, incluidas dos arrojadas a la ciudad capital de Copenhague.

Las bajas habrían sido enormes.

Petr Lunak, historiador, calificó todo el plan como un "cuento de hadas", expresó al periódico The Telegraph: "Realmente planearon enviar tropas terrestres a la batalla y hacer que lucharan por unos días hasta que murieran por la radiación". (ver enlace)


Siete días al Rín

Una propuesta más modesta fue desclasificada por el gobierno polaco en 2005 y se conoce como "Siete días al río Rin" (1979). También llamaba a realizar ataques nucleares en ciudades de Alemania Occidental y los Países Bajos, pero evitaba atacar Francia y el Reino Unido con armas nucleares con la esperanza de que pudieran ser persuadidos a no participar en la guerra

Según el plan, las fuerzas húngaras estaban destinadas a capturar lo que quedara de Viena, mientras que las tropas checoslovacas serían enviadas a una pos-atómica Múnich, Nuremberg y Stuttgart.

La ofensiva se detendría en el Rin, similar al plan presentado por el ficticio General Orlov en la película de 1983 de James Bond, Octopussy.

Video

Curiosamente en el film "Octopussy" (James Bond, de la Metro-Goldwyn-Mayer. 1983) el general Orlov presenta similares planes para una invasión de Europa occidental.


Conquistando Francia en una semana



Mapa del presunto plan de invasión del Pacto de Varsovia para Europa occidental a partir de un memorando de inteligencia desclasificado de la CIA, junio de 1968


El plan de 1964 requería un avance en Francia, liderado por los checoslovacos.

Después de asegurar Baviera, se supondría que el ejército checoslovaco conquistara Lyon en el sur de Francia. Después de eso, probablemente habiendo perdido muchos soldados debido al envenenamiento por radiación, los refuerzos soviéticos llegarían desde el Distrito Militar de los Cárpatos para seguir abriéndose paso por los Pirineos.

La idea era lograr esto dentro de siete a nueve días, lo que parece ambicioso. Para cumplir con su fecha límite, los ejércitos del Bloque del Este habrían necesitado duplicar el promedio de avance a unas setenta millas por día, a la vez que debían enfrentarse contra defensores bien entrenados y armados con armas avanzadas.

La publicación War is Boring (revisar enlace) señala que la Blitzkrieg nazi a través de Francia en mayo de 1940 asombró al mundo al avanzar 35 millas por día. La diferencia con 1940, por supuesto, es que esta guerra sería nuclear. Para cumplir con su calendario, los soviéticos planeaban bombardeos atómicos a través de Francia. 


Pero, habrían enfrentado el mismo problema que los polacos: cómo reforzar y reabastecer a sus tropas a través de un desierto atómico¨?...


World War III Without Missiles

Mapping the Soviet Invasion of Western Europe


Enlaces del artículo original en inglés:

Operation Unthinkable – Churchill’s plan that would have started World War 3
"Dropshot" - American Plan for War with the Soviet Union, 1957
The Soviet Union's Insane Plan to Crush NATO in Battle Zachary Keck
Taking Lyon on the Ninth Day? The 1964 Warsaw Pact Plan for a Nuclear War in Europe and Related Documents Documento en PDF, entre otros consta el trabajo de Vojtech Mastny
Soviet plan for WW3 nuclear attack unearthed The Telegraph
The Warsaw Pact’s Crazy Plan to Conquer France in a Week 
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