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23 octubre 2026

La ‘OTAN musulmana’, verdades y mentiras



           Lisanews.org


por Tito Andino 
Síntesis de varias lecturas



El 'Pacto de La Meca' -oficialmente denominado "Acuerdo de Defensa Conjunta de La Meca"- es un tratado de defensa colectiva firmado el 7 de agosto de 2026 por Arabia Saudita, Turquía y Pakistán, aunque no ha sido publicado oficialmente. Sin embargo, por la naturaleza de las cláusulas que se conoce, analistas internacionales lo han catalogado informalmente como una especie de "OTAN musulmana", dicho acuerdo no establece un mando conjunto, una fuerza permanente, ni mecanismo de mecanismos de acción específicos.

El Acuerdo de Defensa Conjunta podría ser el modelo para una nueva arquitectura de seguridad regional en la que aparentemente se alejan de las alianzas de seguridad occidentales tradicionales. Y esto tiene una gran repercusión geopolítica porque Turquía es el segundo ejército más grande de la OTAN (en número de efectivos); Arabia Saudí ofrece sus recursos financieros provenientes de la exportación de petróleo a nivel global; y, Pakistán es una potencia nuclear en el mundo islámico.

En el marco de una actual reconfiguración de Oriente Medio debido a la guerra entre Estados Unidos / Israel contra Irán, el Acuerdo Conjunto de Defensa de La Meca busca reestructurar la seguridad regional. La declaración pone énfasis en que no está dirigida a ningún enemigo común, ni busca un objetivo contra ningún país específico. Se dice que el Acuerdo es una manifestación de que los tres países “se mantendrían unidos frente a las amenazas de seguridad compartidas, y restaurarían el equilibrio en la región”.

Por ende, existe una cláusula de defensa mutua. Su pilar central establece el principio de que un ataque contra cualquiera de los tres países firmantes se considerará un ataque contra todos (emulando el art. 5 de la OTAN). Este acuerdo está abierto a la participación de otros estados, Egipto, al parecer, podría estar dispuesto a dar el visto bueno.

A pesar de las dudas y controversias entre los analistas geopolíticos, la nueva crisis desatada por el conflicto estadounidense contra Irán y las acciones de los hutíes yemeníes, han conseguido que el 5 de octubre, el Comité Estratégico, Político y de Defensa del 'Pacto de La Meca' celebre una reunión de emergencia en Riad, busca poner en acción el compromiso de defensa mutua contra Yemen. Los tres países acordaron desplegar fuerzas militares conjuntas como parte del Acuerdo de Defensa, tal decisión llega en medio de la escalada de enfrentamientos en Yemen y la presunta intención de los hutíes de atacar ciudades sagradas como La Meca y Medina. Los turcos tienen una limitación, su Constitución (Art. 92) exige la aprobación parlamentaria para enviar tropas al extranjero, y el pacto aún no ha sido ratificado. El ministro de Asuntos Exteriores turco, Hakan Fidan, dijo el 8 de octubre que Ankara considerará asistir a Arabia Saudí, pero descartó enviar tropas para atacar Yemen.

Aquí es donde las cosas se distorsionan, deberíamos analizar si es un asunto o causa meramente defensiva, porque quien ha estado interfiriendo -agrediendo- durante largo tiempo con intervenciones militares, mercenarios, aprovisionamiento logístico, bombardeos y de otra índole en territorio yemení ha sido Arabia Saudí (los saudíes no han sido atacados, ni invadidos, han sufrido represalias por sus actos). 

La crisis se agudizó tras el respaldo saudí a los Estados Unidos contra Irán, a pesar de que se diga lo contrario, los saudíes han plantado una falsa posición de “neutralidad” al mismo tiempo que redoblan sus esfuerzos contra los hutíes.

En este caso, Yemen es el país agredido por el poder político y militar de los saudíes, no de hoy, esto viene se hace al menos un par de décadas. Debido a las acciones militares de las milicias hutíes hacia territorio saudí, respondiendo a los ataques aéreos y terrestres en su contra, ¿debería ser causa para activar la alianza “defensiva”? o, ¿se trata -simplemente- de proteger los intereses de las potencias occidentales que ven peligrar el acceso rápido a los recursos petroleros?


       
La “OTAN musulmana” toma forma. Foto Canal26.com


Es obvio que Estados Unidos y Europa están alarmados, los hutíes a través del movimiento Ansarallah y de las Fuerzas Armadas yemeníes han advertido a los Saud, el mensaje es claro: “si seguís atacándonos, perderéis vuestra infraestructura petrolera y toda vuestra economía”. Ya vemos que sobre el terreno no se trata de advertencias, ni amenazas, en la práctica ha empezado a suceder, es una represalia a los bombardeos a infraestructuras yemeníes, los hutíes y militares yemeníes han lanzado misiles y drones contra las instalaciones de Aramco en Dammam, la refinería Aramco en Riad, la refinería Aramco en Rabigh. No es necesario explicar que Aramco es una de las más valiosas empresas del mundo.

Sumemos el hecho de que la otra ruta de exportación de petróleo saudí, el Estrecho de Ormuz, se halla paralizada y ahora Bab al-Mandab… está muy claro por qué la OTAN musulmana se active por primera vez… para complacer a Occidente (básicamente, aunque en realidad afecta a todo el mundo).

Aquí no vamos a repasar la historia del conflicto yemení, pero si recomendamos revisar sus antecedentes en el artículo de este blog: Objetivo: Yemen

El Estrecho de Ormuz y el de Bab al-Mandab cerrados al mismo tiempo, los Saud se ven privados de exportar petróleo, y si eso continúa, la economía del reino saudí puede derrumbarse, súmelo a ello la paralización de los aeropuertos saudíes en Riad, Nárrán, Jazán, Yanbu, Al-Jawf, Yeda, Taif, Dammam. Los hutíes están devolviendo el asedio y bloqueo que sufren desde hace mucho tiempo. A nadie debe extrañar que el único objetivo yemení en esta crisis, y lo proclama al mundo, es: Que los saudíes levanten el bloqueo a su país, piden que el Reino de los Saud deje de matar e imponer hambrunas al pueblo de Yemen. 

A los hutíes, yemeníes en general, no les interesa la riqueza petrolera de Arabia Saudí, ese no es su objetivo, pero ese si es el pretexto de Occidente y de la OTAN Musulmana para intervenir. 

Otro factor es que el “poderoso” ejército saudí, lleno de arsenales occidentales y de vanguardia es incompetente, el soldado saudí carece del espíritu de lucha, el ejército yemení tiene la capacidad para aplastar al ejército saudí; y, si os habéis fijado, bajo la bandera saudí luchan mercenarios y “asesores” extranjeros, entre los que se puede contar israelíes. Irónicamente, la supuesta 'Alianza de Defensa de La Meca' defiende los ataques contra una nación musulmana para proteger también los intereses israelíes; y eso de que Turquía advierte a Israel por Gaza sigue siendo puro circo mediático.

Y sí -reconozcámoslo- es cierto, Irán proporciona armas y apoyo de inteligencia a la milicia hutí (Ansarallah), no obstante, es importante dejar sentado que las decisiones yemeníes “giran en torno a una estructura completamente independiente de Irán, presidida por su líder, Abdul Malik Al-Houthi”.

Turquía ha planteado ampliar el envío de contingentes de asistencia técnica, radares de guerra electrónica y sistemas de defensa aérea para proteger el territorio saudita frente al agravamiento del conflicto y los recientes ataques de los hutíes con drones y misiles contra infraestructura civil y energética en ciudades como Riad, pero evita enviar tropas. Por su lado, Pakistán ha adoptado una postura de firme respaldo defensivo a Arabia Saudita, pero prioriza la diplomacia, evitando el combate terrestre directo en Yemen.

La posición oficial de Islamabad es interesante.

Activación del pacto y despliegue defensivo: El Primer Ministro pakistaní, Shehbaz Sharif, calificó los ataques de los hutíes como una "línea roja" y reafirmó el compromiso inquebrantable de proteger la soberanía saudí y los lugares sagrados del Islam. En cumplimiento del Pacto de La Meca, el ejército de Pakistán confirmó el envío de tropas a Arabia Saudita, pero sus funciones se limitan a asistencia técnica, tareas de inteligencia, logística y capacidades defensivas... La historia nos enseña en que suele terminar la presencia de “asesores” en conflictos. No obstante, Pakistán insiste en que su prioridad es que el conflicto se resuelva por vías pacíficas. Se ha revelado que se programan reuniones de emergencia para explorar canales de diálogo político con los hutíes como alternativa a una escalada puramente militar.

Un factor que no puede pasarse por alto es la presencia de Irán que es el principal respaldo de los hutíes y comparte una frontera sumamente sensible con Pakistán, La intencionalidad de Islamabad parece ser sincera, no quieren una guerra, mucho menos intervenir en una guerra ajena contra los hutíes en Yemen. Las autoridades pakistaníes mantiene contactos con Teherán para presionar y contener a sus aliados hutíes. Pakistán juega a preservar su rol histórico como mediador regional y no quiere verse arrastrado a una guerra por delegación en el Medio Oriente.




Entonces, políticamente, ¿qué es el Pacto de la Meca?

“El pacto de defensa entre Turquía, Arabia Saudí y Pakistán, firmado el 7 de agosto de 2026 en la ciudad de La Meca, puede considerarse un signo de un nuevo equilibrio de poder emergente en Oriente Medio. Este desarrollo llega en un momento en que la estructura de poder regional está en proceso de transformación y el orden de seguridad tradicional, en gran medida dependiente del apoyo estadounidense, se enfrenta a nuevas limitaciones y cuestiones. Aunque la formación de este pacto debe entenderse principalmente como producto de los propios cálculos y preocupaciones de seguridad de las potencias regionales, a corto plazo también podría alinearse con ciertos cálculos estratégicos en Washington, incluyendo el reparto de cargas y el equilibrio de Irán”. (Mohammad Aref Erfan, El Pacto Trilateral de Defensa entre Turquía y Arabia Saudí y Pakistán: ¿El comienzo de un nuevo equilibrio de poder en Oriente Medio?)

La firma del Pacto de Defensa Trilateral podría -en teoría- representar el inicio de un nuevo equilibrio de poder en el Medio Oriente hacia un orden multipolar. Y pudiere ser posible ya que tenemos una presunta combinación de respaldo financiero, fuerzas militares y dislocaciones nucleares para asegurar la importancia continua del poder de negociación colectiva. En teoría el “síntoma” está determinado -la transición hacia la multipolaridad y el pragmatismo regional-; sin embargo, exagera la cohesión real del pacto y lo encuadra bajo una narrativa ideológica que busca magnificar la pérdida de influencia de Occidente mediante una búsqueda de autonomía estratégica: 'Acuerdo de Defensa Conjunta de La Meca'.

Tenemos omisiones muy forzadas en el papel. La realidad es que estas naciones siguen manteniendo dependencia estructural con Occidente, Turquía es miembro activo y reúne un poderoso ejército para la OTAN, Arabia Saudí opera con sistemas de armas predominantemente estadounidenses y suministra energía al mundo occidental y Pakistán depende del apoyo internacional financiero (FMI) vinculado a las potencias occidentales y presumiendo su arsenal nuclear.

NO, el 'Acuerdo de Defensa Conjunta de La Meca' no supone el fin de la presencia militar estadounidense en el Golfo Pérsico. Si bien el pacto trilateral firmado el pasado 7 de agosto marca el declive del monopolio de los Estados Unidos y sus aliados occidentales, analistas geopolíticos de instituciones como el Council on Foreign Relations (CFR) y el Carnegie Endowment for International Peace coinciden en que tal cosa no va a suceder. Lo que pasará es que la hegemonía de una sola potencia (EE.UU.) se diversifica, pero no sustituye a la llamada ‘Estrategia de Cobertura’.

Para Riad, el acuerdo funciona como una "póliza de seguro paralela" frente a potenciales amenazas. Es imposible que, a pesar de las fábricas militares turcas, esta nueva alianza pudiere suplir la cooperación en la fabricación de material bélico, maniobras conjuntas e intercambio de inteligencia, en la práctica una nueva coordinación política, limitada a tres países, más bien las limitaría. No solo las fuerzas armadas saudíes operan con sistemas estadounidenses, el resto de fuerzas del Golfo (Consejo de Cooperación del Golfo lo hacen)

Por lo mismo, el acuerdo de La Meca no reemplaza el paraguas de seguridad estadounidense sobre Arabia Saudita. Los “nuevos” socios de Riad siempre han sido aliados de Washington, no rivales. En Washington no hay preocupación por ese Acuerdo; el mismo presidente Trump ha elogiado el acuerdo, expresando que de esa manera podrán finalmente defenderse de forma más efectiva. Ojo, Trump mira esto con satisfacción porque le quita un peso de encima en la región, ya no quiere ser el policía que debe asumir la carga de los problemas. Siendo más objetivos, el Acuerdo de La Meca beneficia más a los saudíes en términos de capacidad industrial, diplomática y defensa colectiva, les cae muy bien esa “ayuda” extra para su guerra contra los rebeldes yemeníes.

También es cierto que hubo (o hay) una creciente desconfianza saudí respecto a la protección estadounidense a sus infraestructuras por la guerra contra Irán; probablemente de allí surgió a idea de "diversificar las alianzas de seguridad". Pero el reino petrolero de los Saud no tiene solo alianzas militares de protección con Estados Unidos, fuerzas británicas operan abiertamente desde la primavera de 2026, y no solo en Arabía Saudí, también en Kuwait y Bahréin. Es decir, Arabia Saudí seguirá dependiendo de la tecnología y operaciones críticas de Estados Unidos y de los británicos (de la OTAN, en general), algo que por si solo no puede suplir Turquía, mucho menos Pakistán.

Tan evidente es la cosa que, ante la ausencia de una estructura militar integrada (a diferencia de la OTAN que posee un comando militar unificado), Arabia Saudí ha tenido que solicitar asistencia estadounidense a pesar del Acuerdo de la Meca con su tardía reacción política. Los hutíes ya controlan posiciones en torno a Bab al-Mandab, ni Turquía ni Pakistán pueden comprometerse de inmediato con una respuesta militar. El 5 de octubre se invocó el Pacto, inicialmente las medidas conjuntas de disuasión incluyen el "despliegue rápido" de tropas pakistaníes y turcas en Arabia Saudí, aclarando que Turquía se limita (por el momento) a brindar apoyo defensivo y técnico al reino, necesitan la aprobación parlamentaria, Pakistán mantiene en secreto los detalles de su despliegue y las operaciones saudíes siguen contando con el apoyo de los mandos del Comando Central de los Estados Unidos (USCENTCOM)

En conclusión, el Acuerdo de La Meca no expulsa ni pone fin a la presencia militar de EE. UU., sino que formaliza el nacimiento de un sistema de seguridad híbrido y multipolar. En este nuevo escenario, el Golfo Pérsico deja de depender de un único protector occidental para transitar hacia un esquema donde las potencias medianas asumen un mayor control de su propia defensa, manteniendo a las fuerzas estadounidenses como un aliado fundamental pero ya no exclusivo.


Representación del eje estratégico formado por Turquía, Arabia Saudí y Pakistán - Imagen creada con ChatGPT


¿ Y qué hay con Israel? ¿Será que el 'Acuerdo de La Meca' está dirigido contra Israel?

Dejémoslo sentado desde el inicio, NO. Aunque sobre el papel, Palestina entra en los planes de seguridad de Riad. En septiembre de 2024, el príncipe heredero Mohammed bin Salman (MbS) señaló oficialmente que el reino saudí no establecería relaciones diplomáticas con Israel sin un estado palestino independiente con Jerusalén Este como capital, algo que para Israel es innegociable (retornar a las fronteras de 1967). Siria es otro escollo, y los saudíes tienen muchos proyectos en territorio sirio, ahora libre de los Assad; debido a la guerra contra Irán, la amenaza en los estrechos de Ormuz y Bab al-Mandab incitan a buscar nuevas rutas comerciales y el territorio de Siria es viable para ello; por ejemplo: hay propuestas para “un ferrocarril de alta velocidad saudí desde Arar a través de Jordania hasta la costa siria; un comité jordano-turco-sirio coordina un corredor terrestre; planes para reactivar el Ferrocarril del Hejaz entre Aqaba y Europa; y un trabajo saudí-turco para conectar esa red con los puertos del Golfo con el reino saudí”. También incluye acuerdos de telecomunicaciones e inversiones saudíes millonarias en el puerto de Tartus. Es obvio que “el capital y el comercio se mueven más rápido que las vías férreas destinadas a transportarlos”.

Israel observa y toma nota, realiza sus cálculos y tomará acciones cuando sea oportuno. 'El Pacto de La Meca' está en el debate israelí, pero no existe ninguna respuesta oficial israelí, ciertas voces piensan que esto debería encender las alarmas en Israel, advirtiéndose que se puede sentar un precedente si hay una intervención turco-paquistaní. Algunos funcionarios en Israel creen que el pacto está dirigido contra Israel, pero en la práctica, Arabia Saudí solicitó asistencia de tipo militar (consejeros) para combatir a los hutíes; otros sectores del poder en Jerusalem piden al gobierno a seguir buscando vínculos más estrechos con Riad -que ya existen- mientras mantiene abiertos los canales con Ankara, pese a los propagandísticos discursos de Ankara respecto a Gaza.

Netanyahu promete -con toda la seguridad de lo que habla- sobre "un nuevo Oriente Medio” levantado en base a las asociaciones con el Golfo, Arabia Saudí sigue siendo su mayor premio en el Golfo, mientras tanto ha formalizado los lazos de defensa con Turquía; y, ¡sorpresa! al igual que en Turquía, en la política de Israel se habla de Turquía como un “rival estratégico”...

Por el momento y pese a las “movilizaciones” de la ‘OTAN musulmana’, el acuerdo sigue estando lejos de ser una alianza real para el mundo islámico. “Sus miembros ven diferentes amenazas principales: Turquía mira hacia Siria y el Mediterráneo oriental, Pakistán hacia India y Arabia Saudí hacia sus instalaciones vitales y frontera sur.

La primera prueba del pacto de La Meca está en el tapete, pero son los intereses saudíes lo que están en juego, ha hecho el llamado a Ankara e Islamabad y cuenta con el apoyo estadounidense, no han desestimado las advertencia de Irán, pero -al parecer- Israel no tiene (por el momento) sitio en la mesa de negociaciones.

Para el reconocido investigador internacional Alfredo Jalife-Rahme en su artículo “El ‘Pacto de La Meca’ entre Arabia Saudí/Pakistán/Turquía vs. el ‘Gran Israel’, aprecia que está implícitamente dirigido contra Israel. Su explicación refiere que previamente ya existía un pacto de defensa entre Arabia Saudí y Pakistán, ahora tenemos un nuevo invitado, Turquía, y se espera la incorporación de Egipto. ¿Po qué?, afirma el analista que los saudíes por fin han entendido que la prioridad de los Estados Unidos seguirá siendo siempre Israel.

De momento, algunos políticos de Israel describen a Turquía como "el nuevo Irán", y alertan sobre un presunto "eje sunita hostil con Pakistán nuclear”. En el mundo árabe -no todo por cierto- se aprecia a Israel y no a Irán como una potencia desestabilizadora, a pesar de señalarse que el Pacto de La Meca es "un tigre de papel", lo que si concuerdan entre estos países de la región -ya lo han comprendido- es que entienden que no pueden contar con Estados Unidos para su seguridad. En Teherán, el Ministerio de Asuntos Exteriores iraní ha manifestado que "no hay motivo para temer que el pacto vaya contra Irán. Turquía y Pakistán mantienen profundos lazos históricos con Irán.

Pero en geopolítica todo es posible, incluso ha habido advertencias del ministro de Defensa de Pakistán al calificar a Israel de "amenaza para todo el mundo islámico" y propuso "deshacerse de los judíos europeos (los jázaros)", definió a Israel como "una entidad malévola y una maldición para la humanidad". Los turcos también expresaron que el pacto no está dirigido contra Irán. Como hemos expresado más arriba, Turquía y Pakistán han defendido enérgicamente a los palestinos frente al genocidio israelí -al menos en el discurso- y el reino saudí no ha concretado la adhesión a los ‘Acuerdos de Abraham’ a pesar de que Estados Unidos lo ha venido presionando.

En consecuencia, se puede apreciar que el trasfondo real del pacto es apoyar a Arabia Saudí en su guerra contra las guerrillas yemeníes Ansarallah y con ello garantizar la seguridad y el transporte en el Mar Rojo.

El 'Acuerdo de Defensa de La Meca' entre Pakistán, Arabia Saudí y Turquía -la "OTAN musulmana"- si bien pudiera ser un obstáculo geopolítico para Estados Unidos que evitará polemizar con ninguno de esos países, seguirá manteniendo diversos e importantes vínculos de cooperación con todos ellos. Lo hemos explicado: con Turquía por intermedio de la OTAN; con Arabia Saudí a través del sistema del petrodólar; y, las buenas relaciones bilaterales que mantiene con Pakistán -donde ha ejercido su poder- para los últimos cambios de gobierno a su conveniencia. Dicho esto, a Estados Unidos no le conviene apoyar abiertamente a Israel en un hipotético caso de confrontación con Turquía, las consecuencias en el mundo islámico le pondría en evidencia aún más de el ejemplo demostrado a través de su furia contra los iraníes y su falta de respeto a la fe musulmana.

Será de un futuro análisis el observar como Estados Unidos manejará esta cuestión porque su prioridad como potencia mundial es evitar que sus aliados se alejen; y, sobre todo, hay que preguntarse si desde Washington se podrá seguir aplicando la vieja estrategia de "caos controlado" y “guerras sin fin” en la región.

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Fuentes consultadas:

El "nudo gordiano" de Oriente Medio se enreda más: "Israel sionista" se enfrenta a la "OTAN musulmana", en medio de la caótica agresión estadounidense de Trump 
Más otras noticias de actualidad de la prensa digital.

16 enero 2024

Objetivo: Yemen





La Historia nos enseña por analogía, no por identidad.
Daniel Estulin


por: Tito Andino U.

Originalmente en el año 2015 presentamos este artículo, siendo necesario volver a reproducirlo y ampliar los hechos con la situación actual en Yemen.

Viejas historias, mismos argumentos. Esto ya ha sucedido en Yemen en diversas oportunidades. En 2009 Estados Unidos defendiendo su zona de influencia y a sus aliados lo bombardeó. En 2015 escondiendo la mano de hierro, Estados Unidos uso a sus socios del Consejo de Cooperación del Golfo para que llevaran a cabo la hazaña de "liberar" Yemen de hutíes mediante el uso del bombardeo de terror que intentó allanar una posterior invasión terrestre, esto a "petición" de su marioneta, el destituido presidente mariscal Abd Rabbo Mansur Hadi.
 
La misma pregunta de siempre: ¿El Consejo de Cooperación del Golfo y sus socios de la OTAN, combatirán alguna vez a los terroristas de al-Qaeda y del Estado Islámico en Irak y Siria y otras regiones árabes?.

Estados Unidos y Arabia Saudí fracasaron con la "primavera árabe yemení" en el 2011 y hasta el presente intentan fortalecer el movimiento separatista conocido como “Comités Populares del Sur” para que combatan a los hutíes. Temen tanto a las milicias hutíes -de tendencia chií, respaldadas por las fuerzas armadas yemeníes, por Irán y por partidarios del ex presidente Hadi, incluso por milicias suníes opuestas al terrorismo yihadista patrocinado por Arabia Saudí, el Consejo de Cooperación del Golfo y OTAN/EEUU/Israel, que no tienen otra oportunidad viable que no sea provocar una nueva guerra aprovechando la posición yemení contra la agresión israelí en Palestina.



La importancia estratégica de Yemen seguirá provocando la reacción de muchos intereses por su control, no solo del petróleo, sino por las vías de navegación.


Desde 2011 los planes imperiales de una victoria preveían dividir Yemen en dos estados (como en la época de la Guerra Fría). Nunca anhelaron encontrar una solución al conflicto, buscaron y seguirán buscando la fórmula de destruir y partir en dos a Yemen: Un Yemen del Norte bajo égida de los hutíes, privados de salida al mar; y, la nueva "Arabia del Sur" con dominio de la zona meridional, es decir que regiría y contraloría el acceso al Golfo de Adén. Ese era el plan en la década pasada. La estrategia siempre ha sido la misma: armar la discordia y la guerra civil. 

Es el eterno deseo de los “defensores de la democracia” en el mundo, Estados Unidos y su socio Arabia Saudí (en esa ocasión), como ejemplos de “democracia” y “tolerancia” en los países árabes (hoy parece ser que la posición de los saudíes va cambiando con sus esfuerzos de reconciliación con los estados árabes laicos y, sobre todo con su forjado enemigo, Irán).

No hay necesidad de comentar y profundizar en lo que está pasando estos días en Yemen con el bombardeo británico-estadounidenses respaldado logísticamente por el resto de la OTAN en menor o mayor grado. La crisis en Yemen afecta a la Península Arábiga: Arabia Saudita y Omán hasta el norte del Golfo Pérsico: Irán, Kuwait e Irak, llegando al Mar Rojo y el Cuerno de África: Somalia, Kenia, Etiopía, Yibuti, Eritrea y la costa de Sudán. Tampoco necesitamos señalar que las repercusiones geoestratégicas y económicas se sentirán a nivel global.

La importancia estratégica de Yemen ha provocado, provoca y provocará la reacción de muchos intereses por su control y vasallaje, no solo es por las vías marítimas de navegación, que es un cuasi-monopolio mundial del dúo anglo-estadounidense, es decir, "solo" defender la "democracia" y el libre tráfico, en esencia protegen su imperio económico. No se olviden que Yemen es rico en petróleo.
 
Retrocedamos en el tiempo, repasemos historia para entender la situación bélica en Yemen. 

En 2010, Alfredo Jalife-Rahme escribía para Contralínea, "Petróleo detrás de la nueva guerra contra Yemen", lo resumió en tres puntos:

1. Una guerra teológica en el norte entre sunnitas (apoyados por Arabia Saudita, Jordania y los Emiratos Árabes Unidos) y los chiíes (apoyados por Irán).

2. Una guerra separatista en el superestratégico sur, pletórico en petróleo, y donde resaltan dos puntos muy sensibles: la isla Socotra y el Estrecho de Bab Al-Mandab –un punto de estrangulamiento (“chokepoint”) a los dos lados de Yemen y Somalia donde transitan 3.5 millones de barriles al día y cuya obstrucción afectaría el precio del petróleo.

3. La aparición fantasmagórica de “terroristas yihadistas-salafistas” de al-Qaeda en la zona montañosa del sur, auspiciada por (valga la redundancia) EEUU/OTAN/Israel/Monarquías del Golfo.

Yemen es un caso curioso de analogía histórica. Allá en el año 2009, Juan Gelman (investigador argentino) reflexionaba en algo que, salvo la fecha actual, algún despistado lector podría pensar que es lo que está sucediendo en este preciso momento. En "Yemen", publicado en ‘Página 12’, Gelman expresa que ese país  “forma parte ya de la lista de países -Mali, Pakistán, Somalia, Uganda y otros- en los que el Pentágono y la Casa Blanca desarrollan esa clase de guerra no declarada que abunda en los llamados "daños colaterales". Los bombardeos de cazas estadounidenses y de la fuerza aérea saudí (en ese entonces) son tan constantes como los argumentos falaces que los “justifican” y, sobre todo, la muerte de civiles yemeníes.


Una gran explosión en Sana - Yemen, tras un ataque aéreo de la coalición militar liderada por Arabia Saudita, abril 2015.( Khaled Abdullah/Reuters)


El general David Petraeus, ex jefe del comando central a cargo de las guerras de Iraq, Afganistán y Pakistán, declaraba que “EE.UU. apoya la seguridad de Yemen en el contexto de la cooperación militar que proporciona a sus aliados en la región” (13-12-09). El mismo día de esas declaraciones, el diario Yemen Post publicaba fotografías de los cazas norteamericanos bombardeando la provincia de Saada (norte de Yemen), objetivo: liquidar a todos los guerrilleros hutíes posibles. Resultado: decenas de bajas civiles. El mariscal Saleh desmintió la intervención de Estados Unidos en la matanza y lanzó ofensivas contra los rebeldes del Norte con la evidente colaboración de Washington y Riad.

Los pretextos, ayer como hoy (siempre), son Irán y al Qaeda. Los rebeldes hutíes forman parte de la minoría chiíta del país, un tercio de la población, se alzaron en armas contra un gobierno autoritario que los discriminó y reprimió; se les acusa de recibir armamento de Teherán, pero su chiísmo Zaydi es una versión muy diferente del iraní. Hasta altos funcionarios estadounidenses admitieron que no había evidencia que Irán les proporcione todo de lo que se dice. El Pentágono, a su vez, argüía que bombardea reductos de al Qaeda.


Los rebeldes hutíes y las Fuerzas Armadas de Yemen, en la actualidad actúan en coordinación. (foto archivo, marzo 2015)


Cabe preguntarse el porqué del interés de EEUU por el país más pobre de la región. La supuesta guerra mundial contra el terrorismo de Bush mudó de nombre con Obama, pasó a denominarse “operaciones de contingencias en ultramar”. Los dos productos tienen el mismo olor: Petróleo. Estas estrategias están destinadas a extender el conflicto desde Afganistán a zonas concéntricas más amplias de Asia central y del sur, el Cáucaso y el Golfo Pérsico, el sudeste asiático y el golfo de Aden, el Cuerno de África y la península arábiga (razonaba Rick Rozoff, el 15-12-09). 

En ese entonces hubo un factor convergente y nada despreciable que hoy titubea, Arabia Saudí (ahora los saudíes -aparentemente- ya no aceptan ese juego geopolítico). El rol que Arabia Saudí y las monarquías afines del Golfo Pérsico desempeñaron la “nueva estrategia” de Obama (enriquecer más al Complejo Militar Industrial), invirtieron en la compra de equipos militares estadounidenses, se estima en la friolera cifra de más de 20.000 millones de dólares en la década de 2010 a 2020  (apreciación de agosto del 2009, que sin duda se quedó corta). 

Hace casi 10 años, una coalición liderada por Arabia Saudí aglutino a muchas naciones musulmanes bendecidas  política y militarmente por Estados Unidos, iniciaron un genocidio contra la población de Yemen que venía atravesando una guerra civil desde septiembre de 2014. El ex presidente Abed Rabbu Mansour Hadi renunció en enero del 2015 y se exilió en Riad, los saudíes le susurraron a los oídos lo "fácil" que sería retomar el poder y, gracias a su "solicitud", desde marzo de 2015 los saudíes se involucraron en el conflicto junto a los Emiratos Árabes Unidos (EAU) y otros contingentes del Golfo, pusieron tropas en territorio yemenita, incluso contaban para el combate con efectivos de al-Qaeda y el Estado Islámico (enemigos acérrimos del Islam chií). EEUU tampoco se quedó atrás, destinando pequeños grupos de comandos para operar en la costa sur en apoyo a sus citados colegas. 


Raytheon Technologies es el contratista principal del Pentágono para la compra de los interceptores y equipos "Patriot", que le costó miles de millones a Arabia Saudí, incluso en 2022 se concretó la venta de 300 misiles balísticos tácticos de guiado mejorado MIM-104E (GEM-T) para el sistema de defensa antimisiles "Patriot", así como equipos de apoyo, repuestos y soporte técnico al Reino de Arabia Saudí (foto archivo Reuters)


¿Consecuencia? Decenas de miles de víctimas, alrededor de quince o más millones de desplazados, el inicio de una crisis alimenticia (hambruna) y sanitaria (epidemia de cólera) provocó miles de fallecidos yemeníes. La infraestructura (puertos, carreteras, redes eléctricas, cientos de escuelas y hospitales, millares de viviendas fueron destruidos por la aviación saudí "con la colaboración táctica y estratégica de pilotos israelíes", confirmaba el analista internacional especializado en África, Medio Oriente y Asia Central, Guadi Calvo, en el artículo "Yemen: Los secretos del genocidio" (septiembre 2017). 

En esta guerra sucia se implantaron centros de detención clandestinos de tortura en el sur del país para miles de yemeníes sin proceso judicial, operados por miembros de al-Qaeda. También se comprobó que Emiratos Árabes Unidos operó prisiones secretas de tortura en Yemen con ayuda de Estados Unidos, funcionarios estadounidenses aceptaron que cierto personal participaba en los interrogatorios, "solo direccionaron las preguntas, sin torturar personalmente a nadie". Las denuncias recogían información sobre detenidos trasladados ilegalmente a una base de los EAU en Eritrea a través del Mar Rojo. Son los famosos “agujeros negros”, una red de prisiones secretas a lo largo del mundo creados por la CIA después del 11 de septiembre, allí eran destinados los sospechosos de terrorismo para su interrogatorio. En teoría Barack Obama ordenó su desmantelamiento en 2009. 

El presente
 
Iniciada la ofensiva israelí sobre Gaza (octubre 2023), Yemen y los hutíes -representados por el movimiento Ansarallah- declararon un bloqueo marítimo en las aguas del Mar Rojo que pone en graves aprietos al transporte marítimo y las cadenas de suministro. Evidente es que con esta acción Yemen brinda respaldo a Palestina al causar más daño a una ya sangrante economía de guerra israelí. Es una decisión unilateral yemení, "consciente e inquebrantable (de atacar barcos israelíes) para lograr justicia para el oprimido pueblo palestino que está siendo víctima de un genocidio cada día" (General yemení, Abdulá Jafri).

Yemen aclaró que este bloqueo únicamente está destinado a los buques de bandera israelí (o asociada), o propiedad de israelíes y a transportes que tienen como destino Israel. Es como imaginarnos -en proporción- que los árabes e Irán declararan el embargo de petróleo y gas a las naciones que apoyan a Israel. 




Todos captaron el mensaje, el tráfico mercante es libre, libre tránsito entre Bab al-Mandeb y el Mar Rojo para todos, excepto para Israel; nadie habló de un posible bloqueo del Estrecho de Ormuz que sería una bomba de implosión económica mundial por los costos del petróleo y sus consecuencias.

Por supuesto, la declaración yemení constituye una infracción al Derecho Internacional, pero resulta ser más una tragicomedia para el orgullo del US Navy y las marinas de guerra de sus socios atlánticos que han llamado a defender la libre navegación, en el fondo sabemos que protegen sus intereses económicos. Por otro lado, es fantasioso que se pudiera establecerse un "bloqueo naval total de Israel, meticulosamente diseñado", según un alto mando iraní, Israel podría "enfrentar pronto el cierre del Mar Mediterráneo, el Estrecho de Gibraltar y otras vías fluviales" (según cita el analista internacional, Pepe Escobar en su artículo "Cómo Yemen lo cambió todo".

La operación militar naval de la "Coalición" internacional 2024 no cuenta está vez con los respaldos de hace una década, el principal socio árabe de los EEUU ha dicho nones por esta ocasión, ya que esa "protección" tiene un claro mensaje de guerra hacia Irán, Yemen es el pretexto; y, sobre todo, en Riad y otros emiratos árabes entienden mejor que nadie que los misiles de Ansarallah (hutíes) tienen autonomía para alcanzar los campos petrolíferos saudíes y emiratíes.

El Derecho Internacional y el bloqueo yemení en el Mar Rojo

Un reciente artículo del analista político estadounidense (radicado en Moscú) Andrew Korybko aclara cuestiones de derecho y geopolítica y la posición de Rusia con el caso Yemen, "¿Por qué Rusia no vetó la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU que Occidente acaba de aprovechar para atacar a los hutíes?"

Resumamos el esclarecedor análisis.

El ataque estadounidense contra Yemen y los rebeldes hutíes era previsible tras la Resolución del 10 de enero 2024 del Consejo de Seguridad de la ONU sobre el Mar Rojo, el  representante ruso ante la ONU advirtió que el bloque creado por EEUU (básicamente la OTAN) iba a aprovecharla incluso antes de que tuviera lugar la votación, propuso varias enmiendas que fueron rechazadas. No es cierto que Rusia apoye a los hutíes, Rusia respaldó un comunicado de prensa conjunto del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas condenando los ataques de los hutíes contra buques civiles. 

El diplomático ruso señaló:

“No debemos hacernos ilusiones sobre los verdaderos objetivos de los autores de la resolución. No se trata en absoluto de garantizar la seguridad de la navegación en el Mar Rojo, sino de un intento de legitimar (post factum) las acciones de la mencionada 'coalición' y contar con el respaldo del Consejo de Seguridad por tiempo ilimitado... En el Derecho Internacional  no existe legalmente el "derecho de los estados a defender sus buques contra ataques", que no existe en el derecho internacional, es una innovación extremadamente dudosa desde el punto de vista jurídico como político”. 

La Resolución del Consejo de Seguridad fue aprobada, curiosamente Rusia y China no lo vetaron, se abstuvieron en la votación. Occidente se aprovechó (como lo ha hecho en otras ocasiones) para atacar a los hutíes a pesar de que Moscú predijo con precisión las consecuencias de antemano, en lugar de vetarla.

El diplomático ruso justifica su abstención con el siguiente argumento: "Queremos subrayar una vez más que no se puede considerar que esta resolución legitime las acciones en el Mar Rojo de la llamada 'coalición' formada por Estados Unidos y sus satélites. Observamos que el OP3 no puede crear un "derecho de los estados a defender sus buques contra ataques", que no existe. Todas las actividades previstas en este párrafo, tal como se establece en el propio párrafo, deben llevarse a cabo estrictamente dentro del marco del derecho internacional vigente... No es necesario recordar diversas interpretaciones erróneas de las resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas a las que Washington se ha permitido. Con el pretexto de proteger a los civiles, las tropas de la OTAN lideradas por Estados Unidos destruyeron el Estado libio. Al distorsionar las disposiciones de las resoluciones de sanciones del Consejo de Seguridad contra Yemen, interceptaron armas en el Mar Arábigo, que luego fueron enviadas a las fuerzas armadas ucranianas.

De las palabras del Representante Permanente de los Estados Unidos se desprende que los Estados Unidos equiparan la defensa de los buques comerciales con la autodefensa. De hecho, Estados Unidos se expuso al votar junto con Gran Bretaña contra las enmiendas al PP9 (sobre no sentar precedentes) y al OP3 y demostró que el propósito por el cual promovieron este proyecto de resolución era tener libertad para interpretar el 'derecho a defender los buques' con referencia a la autodefensa”.


La OTAN dice que se trata de un ataque defensivo diseñado para preservar la libertad de navegación en una de las vías marítimas más vitales del mundo. En la imagen un avión despega de un portaaviones para llevar a cabo ataques aéreos dirigidos a la milicia hutí y las fuerzas armadas de Yemen por el hostigamiento a los transportes internacionales en el Mar Rojo.  Imagen publicada el 12 de enero de 2024 desde un lugar no revelado. (Comando Central de EU. vía X/Handout vía REUTERS (US CENTRAL COMMAND VIA X/via REUTERS)


Afirma Korybko que "el hecho “políticamente inconveniente” es que Rusia no podría detener de manera realista esos ataques previamente inminentes, incluso si fuera tan pro-huties y pro-palestinos como lo describe falsamente, una cosa es abstenerse basándose en estar parcialmente de acuerdo con parte de un determinado texto lo suficiente como para no vetarlo, y otra completamente distinta vetar ese texto pero luego no poder hacer cumplir el derecho internacional, del mismo modo que no pudo detener la guerra de la OTAN contra Libia en 2011. Una intervención militar directa contra Occidente habría llevado a la Tercera Guerra Mundial".

En conclusión 

Caso polémico, incluso incomprensible para quienes no dominan la alta diplomacia y las nefastas consecuencias de una pésima aplicación. Rusia tampoco puede darse la tarea de actuar como policía del mundo (al estilo estadounidense / OTAN) y "castigar" a los Estados Unidos militarmente, lo que tampoco se atreverían hacer los otros. Lo que queda es impedir que los ataques de la nueva coalición anti-Yemen pretendan destruir nuevamente a la misma nación por los mismos intereses políticos, económicos y geoestratégicos. La anterior coalición, utilizando a las monarquías del Golfo fracasó en el intento.


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NOTAS:
 
Algunos enlaces originales publicadas en 2015 ya no están activos en la red. Para la presente actualización consultamos, entre otros, los siguientes análisis. 



11 julio 2022

Crímenes saudíes: La masacre de peregrinos yemeníes en 1923



por Naseh Shaker 

Al Mayadeen English

Título original: The forgotten massacre of Yemeni pilgrims in Tanomah, Sadwan of Saudi Arabia (La olvidada masacre de peregrinos yemeníes en Tanomah y Sadwan de Arabia Saudí)


Nota de introducción por el editor del blog

Durante la peregrinación a La Meca (El Hajj), uno de los Cinco Pilares del Islam, en 1923, se produjo una de las tantas atrocidades del reino de los Saud contra la nación yemení. Esos hechos no han variado en el último siglo. La posición de los Saud, propietarios de un reino conocido como La Arabia de los Saud (Arabia Saudí) es la del mero vasallo complaciente ante el Imperio Británico y ahora también de Estados Unidos.

En el presente los crímenes saudíes en Yemen persisten en una brutal guerra de ocupación, todo patrocinado por Occidente, nadie escucha fuera de unas escuetas notas de prensa sobre la invasión saudí. Esa agresión internacional comandada por la Arabia de los Saud tiene el respaldo cómplice de Occidente -EEUU y OTAN- es por eso que no nos enteramos de los crímenes cometidos contra civiles yemeníes. Al proporcionar armas y equipo militares, Occidente participa en el asesinato de yemeníes inocentes. Y, gracias al "humanismo" y deseo de sembrar "democracia" en el asolado Yemen, ha costado hasta el momento más de 380 mil personas fallecidas y millares de refugiados. 

Según la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCAH), "más de 19 millones de personas pasan hambre, incluidas más de 160.000 al borde de la hambruna", el organismo mundial ve como los recortes de fondos obstaculizan la ayuda a las personas necesitadas. A esto debemos agregar que la agresión saudí a Yemen ha entrado en su octavo año y "una madre y seis bebés yemeníes mueren cada dos horas y dos tercios de la población está privada de atención médica básica, alrededor del 66 % de los 30,5 millones de habitantes de Yemen", conforme un  informe presentado la semana pasada por  Basheer Omar, funcionario del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), quien termina haciendo un llamado a la comunidad internacional para que no deje al pueblo yemení “solo frente a su destino”. 

No se trata  solo de números o estadísticas, el asunto es un verdadero genocidio silencioso: "Bloqueo económico, infraestructura demolida y millones de personas en riesgo de morir de hambre. La coalición liderada por Arabia Saudita continúa realizando incursiones y bombardeos en provincias yemeníes mientras el país enfrenta la peor crisis humanitaria del mundo". Todo a pesar de una tregua pactada, violada cientos de veces por las huestes saudíes y fuerzas extranjeras contratadas (mercenarios).



¿Alguien tiene la desvergüenza de respaldar este crimen contra la humanidad? No hay derecho a insultar al movimiento de resistencia yemení, los hutis, que han puesto en jaque a la coalición militar internacional invasora liderada por Arabia Saudí, que incluye: Emiratos Árabes Unidos (EAU), Sudán, Bahréin, Kuwait, Qatar, Egipto, Marruecos, Jordania y Senegal.

Pero, hoy no trataremos la presente guerra de exterminio contra Yemen. Recordaremos otro hecho histórico, uno más, de la barbarie de los Saud para complacer a sus titiriteros, ya que sin el favor de EEUU y el Imperio Británico la Arabia de los Saud no existiría, al menos con ese nombre y propietarios.

T. Andino


Entrevista 

de Naseh Shaker, periodista yemení (de Al Mayadeen)

al profesor y escritor Hamoud Al-Ahnoumi.


Esta vieja imagen muestra la Ka'bah y el santuario de La Meca durante la peregrinación (Hajj) (Fotografía HA Mirza & SonsBritish Library)


Hace 99 años, las bandas de Abdulaziz Ibn Saud cometieron una masacre contra los peregrinos yemeníes en Tanomah y Sadwan, en la región de Asir de Arabia Saudí, cuando se dirigían a realizar la peregrinación. Hasta hoy no se ha hecho justicia.


En 1923, bandas pertenecientes al fundador de Arabia Saudí, Abdul Aziz Ibn Saud, mataron a tiros a más de tres mil peregrinos yemeníes que se dirigían a La Meca para realizar el Hajj anual.

Cuando llegaron a Tanomah y Sadwan, en el sur de Arabia Saudí, las bandas llamadas Al-Ghatghat comenzaron a disparar a los peregrinos, matando a 3.105 pacíficos peregrinos, según el profesor Hamoud Al-Ahnoumi, autor del libro titulado "La gran masacre de peregrinos... La masacre de peregrinos yemeníes en Tanomah y Sadwan por las bandas de Ibn Saud en 1923".


Hablando de lo que empujó a Ibn Saud a cometer este crimen, Ahnoumi dijo que esta masacre fue una "prueba de aceptación" británica para que fuera su hombre en la región. 

 



"Gran Bretaña estaba preparando a Ibn Saud para ser su primer hombre y principal agente en la región, que pondría en marcha su proyecto disruptivo y diferenciador, pero quería que realizara una prueba de aceptación que le calificara para ser su hombre que pudiera llevar a cabo cualquier cosa fea que le pidiera", dijo Ahnoumi.

Al-Ahnoumi dijo a Al Mayadeen, citando el manuscrito de Yahya bin Ali Al-Dhari archivado en la Gran Mezquita de Sanaa, que uno de los eruditos, Ahmed Al-Washli que llegó de La Meca, dijo: "el número de supervivientes fue de unas 500 personas, de las cuales 150 continuaron su camino hacia el Hajj".

Añadió que, debido a que los yemeníes no permitieron que Ibn Saud controlara las Dos Mezquitas Sagradas con el apoyo del Reino Unido, éstos cometieron la masacre de Tanomah y Sadwan para impedir que los yemeníes defendieran los dos lugares sagrados, subrayando que "la masacre de Tanomah tuvo lugar en 1923 y el asalto a las Dos Mezquitas Sagradas por Ibn Saud con el apoyo británico tuvo lugar en 1924".

Según Ahnoumi, la guerra entre Yemen y Arabia Saudí estalló en 1934 y terminó con el Tratado de Taif, siendo esta masacre una de las causas de la guerra.

A continuación, el texto íntegro de la entrevista de Al Mayadeen con el profesor Hamoud Al-Ahnoumi.


➤ ¿Fue la reacción de Ibn Saud a la masacre de los peregrinos yemeníes similar a la reacción de Mohammed bin Salman al asesinato de Jamal Khashoggi?


El enfoque sangriento sobre el que se fundó el dominio saudí con el apoyo colonial desde el llamado primer estado saudí es un enfoque continuo, y lo que hoy llamamos el horrible y horrendo comportamiento del ISIS hacia los opositores es el comportamiento que la familia Saud y su autoridad han adoptado desde el primer día.

Cuando los soldados de la familia Saud dispararon y mataron a esos peregrinos (yemeníes) en una emboscada mientras estaban a salvo, y luego los masacraron con espadas y cuchillos y separaron sus cabezas de sus cuerpos, como lo prueban los numerosos documentos que hemos recibido, e incidentes similares ocurrieron antes y después de eso como cuando el régimen saudí mata a Khashoggi, que vivió su vida como propagandista del régimen saudí, pero cuando empezó a dirigirles algunos de sus consejos, lo desmembraron, lo que pone de relieve que el sangriento enfoque saudí no ha cambiado y que es un comportamiento arraigado genéticamente en esta sangrienta entidad con función colonial.


➤ ¿Cómo pudo Ibn Saud encubrir este crimen y enterrarlo, y cuál fue la posición de Estados Unidos y Gran Bretaña respecto a esta masacre?


Ibn Saud fue capaz de encubrir y enterrar la masacre a través de cuatro cosas: 

1. Invirtiendo mucho dinero proveniente del petróleo para limpiar la suciedad y la inmundicia del régimen, creando un ambiente local, regional y global que solo muestra las ventajas, muchas de ellas exageradas, y trabaja para enterrar todos los crímenes cometidos y que han sido perpetrados por la entidad saudí.

2. Los gobernantes de la familia Saud dirigieron sus universidades y centros para celebrar conferencias y simposios internacionales donde se suele convocar a muchos investigadores y académicos, y se les otorga mucho dinero, con tal de que escriban extensas alabanzas y favores a los gobernantes de la familia Saud y entierren todos sus defectos, lo que produjo muchos ejércitos de escribas, investigadores, centros y universidades con la misión de adular a la familia Saud, y esto es bien conocido en los círculos académicos.

3. Castigaron a todos los que escribieron sobre la verdad, y los privaron de su riqueza. Es más, incluso castigaban a los que decían la verdad privándoles del Hajj y la Umrah durante toda su vida, como le ocurrió al profesor de historia moderna y contemporánea, el profesor Sayed Mustafa Salem, que Dios se apiade de él, a quien los saudíes miraban con desprecio, a pesar de que intentaba ser justo y objetivo. Sin embargo, los saudíes no lo aceptaron a menos que formara parte del rebaño, de lo contrario, no debería entrar en Arabia Saudí para el Hajj y la Umrah.

4. Cuando la familia Saud tomó el control de las decisiones soberanas, políticas, educativas y culturales en Yemen, y encuadró a los gobernantes de Yemen dentro del Comité Especial Saudí, y pagó sus salarios, se ejerció una gran presión constante sobre todos los escritos, periódicos, revistas y universidades que pudieran producir algo de la verdad. 

Hay muchos escritores que se deshicieron de artículos, que exponían al régimen saudí y sus crímenes, fueron borrados o se prohibió su publicación. Muchas personalidades yemeníes que se resistieron a la política de sometimiento saudí fueron objeto de asesinatos, creándoles problemas y combatiéndoles en sus trabajos y negocios.

Aquí presento el final del Dr. Abdul Rahman Al-Wajeeh, que escribió en sus tesis académicas sobre Asir y el conflicto yemení-saudí, y cuando regresó a Yemen se le impidió obtener una plaza de profesor en la Universidad de Sana'a. Cuando el tribunal dictaminó que debía tener la plaza, murió en circunstancias misteriosas junto con los miembros de su familia en un misterioso accidente de tráfico.


Abdullah bin Abdulaziz Al Saud, fundador de Arabia Saudí en una fotografía del 14 de febrero de 1945 junto al presidente norteamericano Franklin D. Roosevelt

En cuanto a la posición estadounidense, no la vimos en su momento, ya que su estrella no brilló hasta después de la Segunda Guerra Mundial. En cuanto a la posición británica, ciertamente contempló la masacre con satisfacción y vio que había logrado sus objetivos coloniales. Dos documentos británicos sobre la masacre, enviados por uno de sus funcionarios, en los que el Reino Unido reducía el número de peregrinos asesinados por los que el denominaba "wahabíes de línea dura". Pero hacer la vista gorda ante este horrible crimen y no comentarlo políticamente indica la responsabilidad de la masacre.


➤ ¿Qué impulsó a Ibn Saud a cometer esta masacre contra peregrinos pacíficos, con una fealdad sin parangón? 


El gobierno yemení de aquella época se resistía a Gran Bretaña, y el imán Yahya Hamid al-Din se negó a participar en la Primera Guerra Mundial con Gran Bretaña contra Turquía, aunque fue él quien dirigió la revolución yemení contra la ocupación turca, porque vio que no es permisible apoyar a un estado colonial infiel contra un estado islámico, se abstuvo de participar, a diferencia de Ibn Saud y el Sharif de La Meca. Luego, Gran Bretaña trató de castigar a Yemen ocupando Hodeidah desde 1918 hasta 1921, y luego entregándola a su cliente Mohammed al-Idrisi.

De vez en cuando, el imán Yahya trató de restaurar las zonas ocupadas en el sur de Yemen, y solía hacer declaraciones inquietantes contra Gran Bretaña a este respecto. Al mismo tiempo, Ibn Saud estaba ocupando partes de Asir de Yemen, y el Imam le pedía que lo evacuara por ser una tierra yemení. 

En ese momento, Gran Bretaña estaba preparando a Ibn Saud para que fuera su primer hombre y su principal agente en la región, que pondría en práctica su proyecto perturbador y diferenciador, pero quería que realizara una prueba de aceptación que lo calificara como su hombre capaz de llevar a cabo cualquier cosa fea que le pidiera.


Dado que los yemeníes están profunda e históricamente vinculados a las Dos Mezquitas Sagradas, Gran Bretaña e Ibn Saud querían suprimir cualquier tendencia de los yemeníes a apoyar las Dos Mezquitas Sagradas cuando los británicos y los saudíes llevaran a cabo su plan de apoderarse de las Dos Mezquitas Sagradas para su nuevo y principal agente Ibn Saud.


Esto es lo que realmente sucedió, ya que la masacre de Tanomah tuvo lugar en 1923, y el asalto a las Dos Mezquitas Sagradas por Ibn Saud con el apoyo británico tuvo lugar en 1924, después de que lograron enviar un mensaje salvaje y aterrador a todos los yemeníes que se alejaran de las Dos Mezquitas Sagradas porque vendrían a masacrarlos, de esa manera mataron a los peregrinos.

Por lo tanto, Gran Bretaña ordenó a Ibn Saud que llevara a cabo este crimen, pero a manos de un grupo militar ideológico y wahabí llamado Al-Ghatghat, que veía en los musulmanes en general como politeístas e infieles que debían ser asesinados y su dinero saqueado, mientras veían tales actos atroces como una recompensa que puede acercarlos a Dios.


➤ ¿Cómo reaccionó el imán de Yemen ante esta masacre?


Desgraciadamente, el plan de Gran Bretaña e Ibn Saud era cometer la masacre y culpar a un tercero, al que el gobierno yemení no podía llegar. Tan pronto como se produjo el crimen, Ibn Saud envió una carta desmintiendo el crimen y diciendo que no tenía nada que ver con él. 

El imán le pidió a Ibn Saud que condenara a los asesinos según el juicio de Dios, considerando que se encontraban entre sus soldados que estaban bajo su mando, y el imán esperaba que se tomara retribución de ellos, pero Ibn Saud, siendo el que ordenó la masacre, eludió al principio y prometió que el asunto se resolvería.

El imán en ese momento estaba sufriendo algunas rebeliones internas, y estaba ocupado construyendo su nuevo estado, pero tan pronto como la posición militar y económica de Ibn Saud se hizo fuerte, se volvió abiertamente contra el imán y comenzó a dirigirse a él irrespetuosamente en su correspondencia.

Y a pesar de que el gobierno del imán seguía planteando el agravio de los mártires de Tanomah en reuniones bilaterales, conferencias árabes y mediaciones, Ibn Saud acabó repudiando el crimen por completo, y se negó a tratar el expediente, y rechazó el reembolso a las familias de las víctimas; porque era de la opinión de que esto constituiría una admisión del crimen, y le quitaría los beneficios políticos y morales que había obtenido con él.

Luego estalló la guerra (entre Yemen y Arabia Saudí) en 1934, que terminó con el Tratado de Taif, y una de las causas de la guerra fue esta masacre.


Viñeta de la agencia de noticias de Yemen, SABA


➤ El viajero e historiador sirio Nazih Moayad Alazem, que visitó Yemen en 1927, mencionó en su libro "Journey in Arabia Felix" que el número de mártires de esta masacre fue de entre 5 mil y 6 mil. ¿Cuál fue el número exacto de mártires y cómo lo investigó?


Debido a la falta de estadísticas precisas sobre los peregrinos de aquella época, los historiadores emitieron múltiples versiones sobre su número, pero la cifra que se estableció en las partes yemení y saudí de la época a través de su correspondencia y documentos decía que eran más de tres mil mártires, y hemos recibido estadísticas precisas transmitidas por Yahya bin Ali Al-Dhari en un manuscrito de la Gran Mezquita (de Sanaa), que uno de los eruditos, Ahmed Al-Washli, llegó desde La Meca, y afirmó que los peregrinos eran 3.105.


➤ Alazem mencionó en su libro que los que sobrevivieron a la masacre fueron entre siete y cinco... ¿Hasta qué punto es exacto, y conoció a los supervivientes o se reunió con sus hijos o familiares?


En el citado manuscrito se menciona que el número de supervivientes fue de unas 500 personas, de las cuales 150 siguieron su camino hacia el Hayy tras huir a Tihama de Asir, y cabalgaron hasta Yeddah, lo cual es un número muy razonable, con la evidencia de que pudimos obtener los nombres de docenas de estos supervivientes a través de sus hijos y nietos.

No conocimos a ninguno de los supervivientes, pero hemos entrevistado a docenas de sus hijos y nietos, y hemos documentado sus noticias en mi libro "La gran masacre de los peregrinos", y se sigue trabajando para documentar el mayor número posible de mártires y supervivientes.


➤ Después de 99 años de la masacre... ¿Qué se puede hacer para que la comunidad internacional se mueva para reconocer este crimen y garantizar que Arabia Saudí no quede impune?


Todo el mundo admite que más de tres mil mártires de los peregrinos yemeníes fueron asesinados por una formación militar ideológica saudí, bajo las órdenes de Ibn Saud, por lo que el régimen saudí es el primer responsable penal, político, moral y ético de esta masacre, que los juristas califican de crimen contra la humanidad.

Tuvo lugar en el contexto de la seguridad y la paz, no a la sombra de la guerra, y este tipo de crimen es un delito imprescriptible, ya que existe la posibilidad, según los expertos legales, de presentar demandas contra el régimen saudí ante los tribunales internacionales, y esto necesita el apoyo del Estado, los abogados y las organizaciones de derechos humanos, con el apoyo de las familias de las víctimas.

También pido que se emita una ley que regule la presentación de demandas ante los tribunales yemeníes, que se establezca un tribunal especial para este delito y que se emitan sentencias en él, y pronto llegará el día en que los yemeníes impongan al régimen saudí la aplicación de estas disposiciones.

En definitiva, los yemeníes están legitimados por el Corán para remediar y tomar la justicia en sus manos para sus víctimas. El Todopoderoso dijo {Y si alguien es asesinado injustamente, hemos dado a su heredero autoridad (para exigir)} y ésta es la legitimidad más fuerte en la que se puede confiar.


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Fuente Original en inglés

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