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15 mayo 2022

¿Por qué la Alemania nazi no logró crear un estado títere ucraniano en 1939?


Caballería ucraniana desfilando frente a Hans Frank, gobernador general nazi del territorio del "Gobierno General" de Polonia ocupada (septiembre de 1939, Lviv, Ucrania). (foto colorizada)



Por Alexander Dyukov
Oriental Review, 2015
Alexander Dyukov, historiador ruso, Director de la Fundación "Memoria Histórica".


El papel de la Organización de Nacionalistas Ucranianos (OUN)


En 1939, los comandantes militares alemanes tenían planes de crear un estado títere ucraniano dentro de Polonia. Este artículo discutirá por qué esto nunca sucedió.


El 1 de septiembre de 1939, las tropas alemanas invadieron Polonia. Desde entonces, este día se ha convertido en una fecha de luto por el inicio de la guerra más terrible de la historia: la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, pocas personas saben que este día podría marcar no solo el comienzo de la guerra, sino también la creación de un estado títere en Ucrania. Podría - si no fuera por las acciones de la dirección de la URSS.

En vísperas de la Segunda Guerra Mundial, la Organización de Nacionalistas Ucranianos (OUN) era un grupo terrorista clave en el que los servicios secretos nazis ponían en juego mientras preparaban un asalto a Polonia. Ese grupo estaba llevando a cabo operaciones subversivas contra los intereses polacos y soviéticos y se le dio un papel sustancial que desempeñar en los planes ofensivos de Alemania.

La contrainteligencia polaca comenzó a recibir informes amenazantes sobre esto ya en la primavera de 1939, poco después de que Hitler aprobara el plan Weiss: una guerra contra Polonia. Esto está más que claramente demostrado por los documentos de los servicios especiales polacos, conservados en los fondos del Archivo Militar Estatal Ruso.

“En Polonia, los nacionalistas ucranianos deben provocar un levantamiento, así como expandir las actividades de sabotaje”, informó el Ministerio del Interior de Polonia a fines de abril en relación con la esperada guerra polaco-alemana. En el territorio de Alemania, los ucranianos están realizando ejercicios militares que tienen el carácter de entrenamiento militar, que se llevan a cabo legalmente. Los miembros de la OUN reciben entrenamiento extraoficial, con el apoyo de elementos militares alemanes.

A mediados de mayo, los servicios secretos polacos recibieron información aún más alarmante: “El gobierno del Reich debería duplicar recientemente los subsidios para la OUN. El dinero debe destinarse al desarrollo de actividades golpistas más amplias con un carácter de sabotaje en el territorio de la Pequeña Polonia Oriental y Volhynia; esta acción está diseñada para socavar el estado polaco desde adentro".

Documentos internos de la inteligencia alemana (Abwehr) publicados en 2007 por empleados del Bundesarchiv confirman que los servicios especiales polacos recibieron información que corresponde a la realidad. En junio de 1939, los representantes de la OUN y la Abwehr se estaban preparando más que activamente para un levantamiento armado de la OUN en Polonia.



El generalmajor Erwin Lahousen, austriaco, fue un oficial de alto rango de la Abwehr durante la IIGM, participo como miembro de la Resistencia alemana antinazi y pieza clave en los intentos de asesinato a Adolf Hitler (1943-1944). Lahousen testificó voluntariamente contra Hermann Göring y otros 21 acusados ​​en los juicios por crímenes de guerra de Nuremberg en 1945-1946. Lahousen fue el primer prominente testigo de la acusación ya que era el único superviviente de la resistencia de la Abwehr. Entre otras cosas, dio testimonio sobre la muerte de cientos de miles de prisioneros de guerra soviéticos y los asesinatos de los escuadrones de la muerte -Einsatzgruppen- de más de un millón de judíos en las áreas conquistadas de la Unión Soviética, Polonia y Ucrania. (Nota adicionada por el editor de este blog)


El 13 de junio de 1939, el coronel Erwin von Lahousen, jefe de la Sección II de la Abwehr (principal responsable de llevar a cabo el sabotaje), instruyó a un representante de la OUN, Roman Sushko, para entrenar a 1.300 oficiales y 12.000 ucranianos comunes para un ataque a Polonia. En un informe fechado el 15 de julio, Lahousen señaló que en preparación para la operación Fall Weiß, el Abwehr estaba entrenando a un grupo de nacionalistas ucranianos para cometer sabotaje bajo el mando de Roman Sushko, que tenía el nombre en código de Bergbauernhilfe y consistía en aproximadamente 600 personas a mediados de agosto de 1939.

Junto con la unidad Bergbauernhilfe, los militantes de la OUN dentro de Polonia también se estaban preparando para un levantamiento antipolaco. Por orden del líder regional de la OUN en el oeste de Ucrania, Vladimir Tymchy (Lopatinsky), los miembros de esa organización comenzaron su entrenamiento militar ya en julio de 1939 en campos secretos en Silesia y los Cárpatos. Según los historiadores ucranianos, a finales de agosto alrededor de mil militantes habían sido entrenados y estaban listos para asumir sus deberes como el núcleo de las fuerzas insurgentes antipolacas.

Las unidades de combate de la OUN no solo fueron asignadas para llevar a cabo el sabotaje, sino también para tomar el poderIvan Patrylyak, historiador ucraniano contemporáneo, habla de esto abiertamente: "Según el plan de Lopatinsky, las unidades partisanas abandonarían sus escondites y habiendo tomado el poder en sus localidades, proclamarían luego la restauración del estado ucraniano y crearían su propia administración".

Mientras tanto, la división de sabotaje de la Abwehr estaba resolviendo los problemas de suministro, proporcionándoles armas, municiones y explosivos. El 18 de agosto de 1939 hubo una entrada notable en el diario de Lahousen (se puede encontrar una copia en los archivos de la Institución Hoover sobre Guerra, Revolución y Paz): 

"El entrenamiento de los miembros de Bergbauernhilfe debe continuar. Presumiblemente serán enviados a la región el 22 de agosto ... El personal militar ucraniano está recibiendo instrucciones a través del mayor Stolze, según las cuales el líder de los ucranianos, Melnyk, debe estar listo para participar en hostilidades armadas si la situación en Polonia así lo exige".

Heinrich Himmler pasa revista a las tropas ucranianas de la división SS "Galitzia", 1944


El 22 de agosto, se suponía que los saboteadores de OUN de Bergbauernhilfe serían enviados a la frontera polaca. Al igual que el otro destacamento abwehr, el batallón especial Ebbinghaus que fue entrenado para la acción en la Silesia polaca, se convertirían en la base para un levantamiento antipolaco. Sin embargo, estos planes se vieron frustrados por el Pacto Molotov-Ribbentrop.

El tratado de no agresión soviético-alemán se firmó el 23 de agosto en Moscú. Para Hitler, era una garantía de que la Unión Soviética no entraría en la próxima guerra del lado de Polonia. Para Stalin, era una garantía de que las tropas alemanas no harían acto de presencia en los países bálticos, Bielorrusia occidental o Ucrania occidental en el corto plazoFue un acuerdo cínico que no gustó ni a los fogosos comunistas ni a los fogosos nazis.

"Este pacto con Moscú eventualmente volverá a atormentar al nacionalsocialismo", escribió el ideólogo nazi Alfred Rosenberg en su diario el 25 de agosto. 

"Si también nos vemos obligados a ceder la Ucrania polaca a la Unión Soviética, entonces ese será el segundo golpe que habremos infligido, después de Cárpato-Ucrania, a la fuerza más fuerte opuesta a Moscú".

Por "la fuerza más fuerte opuesta a Moscú", Rosenberg se refería a la OUN. Su predicción fue precisa: tan pronto como llegó la noticia de Moscú sobre la firma del acuerdo soviético-alemán, a la Abwehr ya no se le permitió usar saboteadores ucranianos.  Lahousen escribió en su diario:

"En mi apartamento recibí una llamada del secretario de Estado Keppler que decía que las instrucciones habían venido de Schloss Fuschl (la residencia del ministro de Asuntos Exteriores), según la cual la 'acción' (es decir, el 'lanzamiento' del movimiento clandestino ucraniano) no debería comenzar".


Durante los días siguientes Lahousen trató de impugnar esa decisión, solo logró ganar el derecho a usar el Bergbauernhilfe con fines defensivos dentro de Eslovaquia (que es donde se estaba entrenando la unidad).

El 28 de agosto, Lahousen registró esta decisión en su diario: 

"Con respecto a los ucranianos, estoy emitiendo las siguientes instrucciones. En caso de paz: los miembros de Bergbauernhilfe deben ser contratados como trabajadores generales. En caso de guerra: al principio no se tomará ninguna medida. Después de consultas con el Estado Mayor, se tomará una decisión sobre si es posible utilizar a estas personas disciplinadas como una unidad integral".

Mientras tanto, en la clandestinidad la OUN en Polonia continuó entrenando para una insurrección armada, de acuerdo con los planes anteriores. Una movilización de partidarios de OUN estaba programada para el 28 de agosto: debían ir al bosque y clasificarse en unidades de combate.


Combatientes del Ebbinghaus


El 1 de septiembre las tropas alemanas invadieron Polonia. El 5 de septiembre, el batallón Ebbinghaus, al que se unieron los alemanes de Silesia, se apoderó del cruce ferroviario de Katowice antes de la llegada de las divisiones de la Wehrmacht. El general Busch, comandante del VIII Cuerpo de Ejército, felicitó a los miembros del personal de la Abwehr que supervisaban el batallón Ebbinghaus por este logro.

El 11 de septiembre, el Abwehr intentó una vez más llegar a una decisión sobre el uso del Bergbauernhilfe para apoyar el levantamiento antipolaco ucraniano, pero esta iniciativa se vio nuevamente obstaculizada. Sin embargo, los destacamentos de OUN en el oeste de Ucrania atacaron puestos avanzados del gobierno polaco, a la policía e incluso a pequeñas unidades militares. Los civiles polacos también fueron víctimas de los nacionalistas. El número de militantes ascendió a al menos 3.000.

Mientras tanto, Berlín se dio cuenta de que la guerra en Polonia había sido ganada. Las tropas polacas se retiraban bajo el ataque de las divisiones alemanas, generando una euforia genuina, a raíz de lo cual Hitler con precaución lanzó a los vientos la decisión de establecer un estado ucraniano títere dentro de las ruinas de Polonia. Esto fue una violación del acuerdo soviético-alemán del 23 de agosto: de acuerdo con un protocolo secreto, el oeste de Ucrania se consideraba dentro de la esfera de influencia soviética.

Los líderes de la Abwehr fueron informados de la decisión el 12 de septiembre. Esa decisión, que el Ministro de Relaciones Exteriores Joachim von Ribbentrop comunicó a los jefes de la Abwehr, se había tomado en consulta con HitlerLa entrada del diario de Lahousen para ese día fue extremadamente lacónica: "Un viaje con el jefe del departamento a Oppeln a través de Breslau. Propósito: una discusión de la cuestión ucraniana". Lahousen dio más detalles sobre esta decisión en su testimonio en Nuremberg: 

"Esta orden o directiva ... Ribbentrop también se lo dio a Canaris durante una breve discusión, fue en referencia a las organizaciones de ucranianos nacionales con las que el Amt Abwehr cooperó a lo largo de líneas militares, y que iban a provocar un levantamiento en Polonia, un levantamiento que tenía como objetivo exterminar a los polacos y los judíos ... Cuando se menciona a los polacos, se refiere especialmente a la intelectualidad, y a todas aquellas personas que encarnaron la voluntad nacional de resistencia ...". 


Por lo tanto, la Abwehr recibió permiso para hacer uso de la unidad Bergbauernhilfe y el apoyo al levantamiento armado antipolaco de la OUN. Los nacionalistas ucranianos también tenían la tarea de destruir cualquier "elemento desleal". La Abwehr no protestó, ya que esto no era nada inusual: el batallón Ebbinghaus mencionado anteriormente también cometió asesinatos en masa de polacos.

 
Andriy Melnyk, 1940


El 15 de septiembre, el jefe de la Abwehr, el almirante Wilhelm Canaris, junto con Lahousen se reunieron con el líder de la OUN, Andriy Melnyk, en Viena. Melnyk les aconsejó sobre la probabilidad de crear una Ucrania pro-alemana, occidental ("Galitzia"). Después, Melnyk dio órdenes de que se reuniera un "gobierno de coalición" para Galitzia. Lahousen, a su vez, comenzó a dar pasos concretos hacia el uso de tropas ucranianas. Su diario muestra esta entrada:

"El personal militar ucraniano está siendo transferido inmediatamente al mando del XIV Ejército (Dehmel). Notificar a Heeresgruppe Süd a través de Abwehr Sección II ... Melnyk debe seguir estando a disposición del jefe del departamento... La Sección II de la Abwehr debe proporcionar un reemplazo para el Bergbauernhilfe".

Sin embargo, estos planes fueron frustrados el 17 de septiembre. Ese día las tropas soviéticas entraron en el oeste de Ucrania y el oeste de Bielorrusia. Según Walter Warlimont, subjefe del Oberkommando der Wehrmacht, cuando el general Alfred Jodl recibió un mensaje que indicaba que las tropas del Ejército Rojo estaban entrando en Polonia, preguntó con horror: "¿Contra quién?

Este intento de crear un estado ucraniano, de acuerdo con el plan aprobado por Hitler, resultaría en que Alemania se viera obligada a una guerra contra la Unión Soviética en las peores condiciones posibles. Y así Berlín comenzó abruptamente a dar marcha atrás.

Lahousen escribe en su diario: 

“A las 0400 horas (hora de Europa Central) los rusos cruzaron la frontera polaca a lo largo de la línea Kamenetz-Podolsky-Polotsk para ocupar el territorio al este de la línea Lemberg-Brest-Litovsk-Bialystok. Por lo tanto, la situación como era el 16.9 ha cambiado... Los miembros de Bergbauernhilfe no serán enviados a la zona de intereses rusos, sino a los asentamientos ucranianos como policías ucranianos. Yarim debe ser vigilado, lo mejor de todo es el aislamiento. El 18 de septiembre debería llegar a Berlín para conversar con el jefe del departamento".


En las semanas siguientes, Canaris, Lahousen y uno de los líderes de la OUN, Richard Yary, se comprometieron a salvar "lo que es posible" organizando la retirada de los miembros de la OUN al territorio polaco controlado por los alemanes y a Hungría.


Ceremonia de juramento del UVV (Ejército de Liberación Ucraniano) septiembre de 1942, a la derecha actual símbolo de Svoboda, los tres dedos extendidos significan el juramento de fidelidad a las fuerzas armadas alemanas en la segunda guerra mundial.


La división Bergbauernhilfe fue disuelta y parte de su personal transferido a un equipo de unidades de policía en la Polonia ocupada. Sin embargo, la asistencia proporcionada por los nacionalistas ucranianos al Reich no quedó sin compensación. La OUN obtuvo estatus legal, y sus miembros fueron asignados para servir en unidades Werkschutz (custodiando los sitios de las fábricas). La población ucraniana del "Gobierno General" creado por los nazis recibió muchos privilegios; en particular a los ucranianos se les dieron casas y tiendas que habían sido confiscadas a los judíos.

Los planes para crear un estado títere ucraniano se suspendieron brevemente, solo para ser revividos en la primavera de 1941, en vísperas del ataque a la URSS. El Acta de Proclamación del Estado ucraniano sería anunciada por los líderes de la OUN el 30 de junio de 1941 en Lvov ocupada por los nazis

Los juegos que los nazis incitaron en la Ucrania ocupada provocarían la masacre de Volyn y otros crímenes contra los pueblos polaco y ruso. Como resultado, la URSS trabajó hasta finales de la década de 1950 para erradicar la clandestinidad nacionalista en el oeste de Ucrania.


Fuente original en ruso: Lenta.ru
Adaptado y traducido por ORIENTAL REVIEW.
La fuente original de este artículo es Oriental Review
Derechos de autor © Alexander Dyukov, Oriental Review, 2015

28 abril 2022

Los anglo-estadounidenses en el auge y caída de Mussolini



Tito Andino

Compendio de diversas fuentes. 

Este artículo es continuación de Razones por las que no se debe "añorar" a Benito Mussolini.


El capital extranjero en la forja del fascismo italiano


Las consecuencias de la Gran Guerra con el desastre por la destrucción económica de Europa obró de igual manera en Italia. Profunda división social y política, inflación, bancarrota del estado, alto desempleo, etc. Las corrientes extremistas estaban listas para subir al escenario. Se suponía que el Reino de Italia estuvo en el "bando ganador" pero sus nacionales se sintieron perjudicados (si no robados) por el Tratado de Versalles (1919), el botín de guerra se repartirían de preferencia Francia, Gran Bretaña y Estados Unidos. Italia "contribuyó" en la matanza europea con más de millón y medio de bajas. 


El fascismo nace en Europa, expresa la ideología de la supremacía europea (sinarquía), Italia era una potencia imperialista débil e inestable, más aun tras la Gran Guerra por lo que se auguraba el éxito de un levantamiento obrero, los socialistas no asumieron el liderazgo permitiendo que se abran las puertas de la contrarrevolución. Esas fuerzas de la reacción: los Arditi (red de mercenarios anti-trabajo dirigidos por ex oficiales del ejército) y los fascistas de Benito Mussolini de ideología procapitalista, tolerados por la policía y el ejército actuaron como milicias asesinas antiobreras.


                      Mussolini, a inicios de los años 20 (foto colorizada)

Ingenuamente el Partido Socialista esperaba que el Estado controlara a los fascistas desistiendo crear una autodefensa organizada, rechazaron entrar en el gobierno (el parlamento democrático aprobó leyes y reglamentos dirigidos contra los fascistas). El Partido Comunista Italiano (escisión de los socialistas desde 1921) estaba a favor de la autodefensa contra los fascistas pero sin alianzas y solo cuando eran atacados, se mantuvo en gran medida al margen de la lucha. Una autodefensa de base, los Arditi del Popolo (comandos del pueblo), sin apoyo de comunistas y socialistas se enfrentaron a los fascistas financiados por la clase dominante y apoyados por el ejército. Aun así, los Arditi del Popolo ganaron batallas campales en varias ocasiones. La clase obrera unida pudo haber tomado la delantera.

Muy tarde, en 1923, la Internacional Comunista adoptó una estrategia para resistir al fascismo: Autodefensa obrera contra la violencia fascista: no a través del terror individual, sino a través de la Acción del "Frente Unido o Frente Popular" contra el fascismo. Insistieron en rechazar un bloque junto a otros partidos para el gobierno. Todo eso ya no importaba, "a fines de 1922 los fascistas consumaron su guerra civil unilateral con un acuerdo parlamentario, en el que fueron nombrados para el gobierno por el rey y los principales partidos capitalistas. Durante la media década que siguió, el régimen fascista se endureció en una dictadura totalitaria que duró hasta 1943".

La izquierda olvidó cual era la esencia de la doctrina fascista: racismo, xenofobia, nacionalismo agresivo basado en planes para la conquista de los eslavos del sur, griegos, turcos, africanos vistos como pueblos inferiores. La respuesta de la izquierda italiana tras 15 años de fascismo en el poder "fue el aislamiento sectario y una supuesta alianza para la reforma progresista o un frente unido para llevar a los trabajadores al poder. Mucho discurso y pocos hechos". Socialistas y comunistas únicamente pasarían a la acción al oponerse a las pretensiones imperiales (invasión de Abisinia 1935) y como fuerza de resistencia efectiva tras la ocupación militar alemana de Italia en 1943. (John Riddell, en ¿Cómo respondieron los socialistas en Italia al advenimiento del fascismo?)




Al igual que la Alemania de Weimar, Italia vio aparecer a una especie de Hitler y asociados, se dio el "lujo", con una década de anticipación, de implantar un sistema corporativista que venía siendo pregonado por la gran industria y sectores financieros de Europa desde el siglo pasado, el sinarquismo internacional. Ya hemos revisado en ponencias anteriores como una "enfermedad" francesa -sinarquía- caló en el Reino de Italia de posguerra, pero allí se conocería como fascismo y luego se llamaría nacional-socialismo en el Imperio Alemán.

A estas alturas del siglo XXI parece que muchos académicos e historiadores quieren ignorar que un tal Benito Mussolini marchó hacia Roma y asumió el gobierno como un acto "extraordinario" ante la decepción de los gobiernos liberales de antes y después de la primera posguerra, pocos reconocen que se trató de un encubierto golpe de estado por el cual se garantizaba al rey de Italia, Víctor Manuel III, un primer ministro manejando el gobierno italiano que prevendría una posible revolución popular

Los historiadores suelen eludir el tema del auspicio del círculo sinarquista europeo que vio en Mussolini a "un oportunista cínico, un operador astuto que poseía notables habilidades periodísticas. El futuro Duce tenía una vena psicopática, como lo revelan sus ojos abultados y negros como el carbón y, a veces, su disposición tímida. Una buena enfermera psiquiátrica habría reconocido las señales de advertencia... estaba más preocupado que nada por sí mismo, y quería el poder por su propio bien".

En una ferviente Italia católica no cabía duda que la Iglesia sería un gran aliado de éste "desertor" de la rama socialista, para ello renunció a su anticatolicismo y tuvo que hacer lo mismo con sus creencias antimonárquicas; para demostrarlo estuvo decidido a inclinarse y ser vasallo del Rey de Italia, Víctor Manuel III, así como azotar con fuerza a la izquierda militante, tarea encargada a la milicia de los "Camisas Negras". Iglesia, monarquía, aristocracia, industria y banca, siempre hambrientas de poder lo cobijaron, sus intereses estaban garantizados a largo plazo.

David Kertzer, historiador y antropólogo, afirma que "el ingrediente clave para que Mussolini realmente se convirtiera en un dictador fue la Iglesia", sin ella su autocracia "no habría sucedido". (Kertzer citado por Alex Floyd, en "A Communion of Dictators Binds Fascism and the Catholic Church", Vineyard Gazette,30 de julio de 2015). Por otro lado, Shane Quinn en "The History of US and British Support to Mussolini’s Fascism" (La historia del apoyo estadounidense y británico al fascismo de Mussolini, Global Research, enero 2021 y base de este resumen de textos) recalca los mitos creados por apologistas católicos romanos y que continúan hoy con el trillado discurso de que "los líderes religiosos estaban en contra del fascismo desde el principio". De hecho, el caso fue al contrario.

"La Iglesia se incorporó al estado bajo Mussolini" (Kertzer), mientras que el Duce y el Papa Pío XI "llegaron a depender el uno del otro, en cierto sentido". Cuando Mussolini asumió el poder nominal recibió el respaldo de las potencias occidentales. El peligro bolchevique ya no sería preocupación. Obrado el "milagro", las corporaciones estadounidenses acudieron en masa, el apoyo financiero y las inversiones en la Italia de Mussolini crecieron, se les ofreció liquidar su deuda de posguerra en favorables condiciones. 


"Satan Leads the Ball", Arthur Szyk, 1942 (haga click sobre la imagen para mayor resolución)

Al igual que las huestes hitlerianas un decenio después, el régimen fascista acabó con la protesta laboral. A finales de 1923 se podía confirmar que "durante los últimos 12 meses no ha habido una sola huelga en toda Italia". Henry Fletcher, embajador de Estados Unidos en Italia desde 1924 y el secretario de Estado Frank Kellogg estaban conformes: la elección en Italia es "entre Mussolini y el fascismo y Giolitti y el socialismo", ya sabemos que prefirieron. Los estadounidenses remarcaron que la oposición a Mussolini se integraba por "comunistas, socialistas y anarquistas" a quienes debía impedirse alcanzar el poder por ser la amenaza "a la supervivencia misma del orden capitalista".

En 1923, Mussolini causó una gran y favorable impresión, el representante del Morgan Bank, Nelson Dean Jay, señalaba el discurso de apertura en la Cámara de Comercio Internacional en Roma por parte del Duce quien expresó que era hora de que los gobiernos europeos privatizaran las empresas que habían sido nacionalizadas durante la Primera Guerra Mundial. (El líder militar alemán, Erich Ludendorff, cuyo reinado se expandió por la mayor parte de Europa en la guerra, había nacionalizado una serie de industrias en Europa central y oriental. Este proceso, de colocar la industria bajo control estatal, se revirtió más tarde después de que Ludendorff se viera obligado a renunciar al final de la guerra. Para las élites occidentales, la privatización gobernaba. (Quinn).

Con la Gran Depresión en toda Europa desde principios de 1930, el régimen de Mussolini recibió elogios aún mayores de los círculos del establishment. "El bienestar futuro de Italia es seguro, ya que humanamente podría estar en manos de Mussolini, pero si algo le sucediera, ¿entonces qué?" (Alexander Kirk, diplomático estadounidense,1932)


La prensa estadounidense derrochaba elogios en Mussolini en los años 20 y 30. Aquí apenas una modesta muestra. 

El artículo de Shane Quinn ahonda en datos: "En 1933, la revista New York Times magazine señaló con aprobación, "no hay ninguna condición limitante impuesta a ningún proyecto fascista" en Italia y "todo lo que Mussolini ordena se ejecuta sin ser obstaculizado por problemas, prácticos o financieros". La revista Fortune, con sede en Nueva York, una importante revista de negocios de Estados Unidos, dedicó un número especial completo a la Italia fascista en 1934. Declaró que, "Los Wops se están desenrollando a sí mismos". Un "wop" es un término despectivo para un italiano, y el titular sugería que bajo Mussolini el pueblo italiano ya no es atrasado y sombrío".

En el mundo real de esos tiempos fascistas gobernado desde Roma bajo tutela del Rey, la "estrategia" totalitaria del gobierno del Duce no funcionaba tan bien como informaban los diplomáticos y políticos estadounidenses. Por ejemplo, "entre 1925 y 1938, el plan económico de Mussolini había reducido los salarios reales de los trabajadores italianos en un 11%. Antes de la Gran Depresión el número de desempleados italianos bajo Mussolini aumentaron más del doble en dos años, de 181.000 sin trabajo en 1926 a 439.000 en 1928. En 1932, más de 1.1 millones de italianos estarían desempleados", esto bajo la "inmunidad" de la Italia fascista a la Depresión. Las políticas de Mussolini también habían elevado el costo de producción, el Duce pudo mantener la moneda estable solo porque tomó medidas drásticas, como incurrir en inflaciones severas seguidas de deflaciones. La deuda nacional en la Italia de Mussolini crecía año tras año, mientras que colocaba a la economía italiana cada vez más en pie de guerra, estaba tratando de crear un Imperio Romano del siglo XX por la fuerza de las armas. "Los funcionarios estadounidenses, impresionados por la estabilidad política de Italia, ignoraron tales advertencias de los problemas". (David F. Schmitz, Los Estados Unidos y la Italia fascista, 1922-1940, University of North Carolina Press, 30 de enero de 1988, Capítulo 5, Italia y la Gran Depresión, citado por Quinn)


Mussolini y otros líderes fascistas europeos en la pluma de los geniales Kukriniksy

Henry Stimson, Secretario de Estado de los Estados Unidos y futuro Secretario de Guerra, dijo en 1933 que "las relaciones estadounidenses con Italia eran del carácter más cordial". Después de la Segunda Guerra Mundial, Stimson recordó que él y el presidente estadounidense Herbert Hoover creían que Mussolini era "un líder sólido y útil". Cuando el general estadounidense Smedley Butler hizo comentarios poco halagüeños sobre Mussolini en 1931, Stimson llegó a iniciar procedimientos judiciales en su contra.

Franklin D. Roosevelt calificó a Mussolini como un "admirable caballero italiano" en 1933, mientras continuaba el apoyo de Washington al dictador. El embajador de Roosevelt en Italia, Breckinridge Long, se mostró entusiasmado con el "nuevo experimento de gobierno" que presentó el fascismo y que "funciona con más éxito en Italia".

El Departamento de Estado de los Estados Unidos consideró que la invasión asesina de Mussolini a Etiopía en 1935 fue un logro "magnífico", y que los Camisas Negras "sacaron el orden del caos, la disciplina de la licencia y la solvencia de la bancarrota". En 1937, el Departamento de Estado consideró tanto el fascismo italiano como el alemán como movimientos políticos que "deben tener éxito o las masas, esta vez reforzadas por las clases medias desilusionadas, volverán a girar a la izquierda". (Noam Chomsky, Hegemonía o supervivencia: la búsqueda de Estados Unidos por el dominio global, Penguin, 1 de enero de 2004, p. 68, citado por Quinn).


Abisinia (Etiopía) amenazada por Italia. Mussolini, dictador fascista gritando por teléfono, 9 mayo 1936, que Italia tiene un imperio. Caricatura de 'Le Canard en chaine', París, 1936


En 1939, cuando se avecinaba una nueva guerra, el presidente Roosevelt dijo que el fascismo italiano era "de gran importancia para el mundo", pero que "todavía estaba en la etapa experimental". Por ejemplo, Thomas Lamont y poderosos banqueros estadounidenses multimillonarios, eran fervientes admiradores de Mussolini. Lamont, socio de la institución bancaria estadounidense J.P. Morgan, llamó a Mussolini "un tipo muy honrado" que había "hecho un gran trabajo para Italia" con sus "ideas sólidas". Otto Kahn, otro influyente banquero estadounidense, elogió a Italia bajo "la guía clara y magistral de ese hombre notable, Benito Mussolini".

El respaldo a Mussolini también se extendió por todo el establishment británico. Los lazos de Mussolini con Londres, de hecho, datan de 1917, cuando fue contratado en el otoño de ese año como agente británico por el MI5, el servicio de inteligencia. Mussolini, entonces de 34 años, como editor del periódico Il Popolo d'Italia en Milán, recibió £ 100 a la semana por parte del MI5 durante al menos un año, lo que equivale a £ 7.000 semanales en la actualidad. Estos pagos fueron dispensados para asegurar que Mussolini continuaría publicando artículos belicistas, instando a Italia a permanecer en el lado aliado contra Alemania.

Los fondos británicos a Mussolini fueron autorizados por el político conservador Samuel Hoare, hombre del MI5 en Roma. Mussolini le dijo a Hoare, que enviaría a veteranos del ejército italiano a golpear a los manifestantes por la paz, una noticia que aparentemente no desanimó a sus pagadores británicos.


Benito Mussolini satirizado por artistas como Arthur Szyk y los Kukryniksy

El dictador de Italia recibió aplausos entusiastas de estadistas británicos de alto rango, como el diputado del Partido Conservador Winston Churchill. En 1927, Churchill, como Ministro de Hacienda, se embarcó en una visita a Roma, donde conoció al Duce. Churchill posteriormente informó a la prensa: "No pude evitar estar encantado, como tantas otras personas, por el porte suave y sencillo del Signor Mussolini y por su pose tranquila y distante, a pesar de tantos peligros y cargas... Su único pensamiento es el bienestar duradero del pueblo italiano… Es perfectamente absurdo declarar que el gobierno italiano no descansa sobre una base popular o que no se sostiene en el consenso activo y práctico de las grandes masas... Si hubiera sido italiano, estoy seguro de que debería haber estado de todo corazón con ustedes de principio a fin, en su lucha triunfal contra los apetitos y pasiones bestiales del leninismo... Desde un punto de vista externo, vuestro movimiento ha hecho un gran servicio al mundo entero".

El "Signor Mussolini" solo se convertiría en un problema para Churchill y sus colegas en las últimas etapas de su gobierno fascista, cuando los intereses británicos se vieron amenazados por las ambiciones coloniales del dictador italiano y su nuevo amigo alemán

Todo esto nos lleva a...

El final del Duce

Winston Churchill y Franklin D. Roosevelt se reunieron en la Conferencia de Casablanca, 14-24 de enero de 1943 (Stalin fue invitado pero no  asistió debido a la feroz batalla por Stalingrado que tenía lugar en esos momentos). En Casablanca se decidió invadir Sicilia, sabiamente se calculó que ello derrumbaría a Mussolini y los Aliados occidentales obtendrían el control del mar Mediterráneo. La invasión de Sicilia comenzó el 10 de julio de 1943. Entre el 25 y 26 de julio, el primer ministro Mussolini es derrocado y detenido por el propio Gran Consejo del Fascismo, el control de las fuerzas armadas italianas pasan al rey Víctor Manuel III. Hitler parece no darse cuenta de la traición italiana hasta inicios de septiembre cuando ordena la ocupación de Italia y el desarme del ejército italiano.


Elocuente caricatura soviética titulada "Opereta", de la famosa serie Windows TASS, No. 836, 1943


Durante la ocupación alemana los italianos conocieron la brutalidad de la Gestapo, las unidades alemanes mataron a cientos de ciudadanos romanos, desde el Vaticano el Papa Pío XII permanecía en silencio. No está demás recordar que muchos historiadores atribuyen el silencio del Papa a su visión personal del mundo (y de la Iglesia), según él la Unión Soviética y el comunismo antes que los nazis eran mayores amenazas para el cristianismo. Pío XII no protestó cuando los alemanes entraron en Roma, seguramente creía que el mundo debía ser protegido de la amenaza comunista.

El 4 de junio de 1944 marcó el final de la ocupación nazi de Roma, cuna de la civilización occidental. Roma fue liberada por las fuerzas aliadas bajo el mando del general Clark de los Estados Unidos. En ese momento Italia tenía dos gobiernos separados. La República Social Italiana (República de Saló), dirigido por un ya títere de las fuerzas alemanas, Benito Mussolini, en el norte; y, el gobierno del mariscal Pietro Badoglio, partidario de las Fuerzas Aliadas. Italia era miembro oficial de las Fuerzas Aliadas desde septiembre de 1943.


"La Liberación de Roma", TASS No. 1001, 21 de junio de 1944, obra del artista soviético Pavel Sokolov-Skalya. 

En 1945, con los aliados avanzando hacia el norte de Italia por la retirada alemana, ¿qué más podía hacer Mussolini?, unirse a la derrotada marcha, y eso sucedió el 25 de abril de 1945 (un año después esta fecha será oficial para recordar la Liberación de Italia o Fiesta de la Liberación, Aniversario de la Resistencia, en que se conmemora el fin de la ocupación nazi del país y el final de la guerra mundial en Italia). 

Ese día de 1945 el Duce todavía tenía cierto sarcasmo dentro de su abatida alma, huyó con glamour de Milán, montado en el majestuoso y rojo Alfa Romeo 6C 2500 Sport Berlinetta que había obsequiado a su amante. Su objetivo, huir a Suiza dejando su imperio fascista derrotado. (El Alfa Romeo Pescara Spyder 2300 de 1935 era el coche preferido del 'Duce'. El jefe del estado fascista pagó 50.000 liras de la época, equivalente a 250.000 euros de hoy en día). 

En circunstancias tan catastróficas huir en un Alfa Romeo rojo no era una buena idea, al día siguiente, 26 de abril de 1945, muy a su pesar, la pareja de amantes descartaron el lujoso vehículo para enlistarse en una caravana de las SS que también quería cruzar la frontera con Suiza. El siguiente paso programado en la mente de Mussolini, una vez en territorio neutral suizo, era tomar un avión que le llevaría donde su colega en la España fascista, los dominios de Franco, el Duce podría garantizarse un refugio seguro.


Yuliy Ganf, artista soviético, representa en "Se fue sin bota" (Revista Krokodil No. 32, 1943) a Adolf Hitler después que las Fuerzas Aliadas invadieran y conquistaran parte de Italia en 1943, dejando a Hitler sin la "ayuda" italiana. Se puede ver en la caricatura un retrato del depuesto dictador Benito Mussolini


Las negociaciones de la retirada alemana estaban aseguradas, a pesar que la firma de capitulación aún estaba pendiente (rendición final de las fuerzas alemanas combinadas en Italia se dio el 2 de mayo de 1945). No habría combates, las fuerzas guerrilleras italianas podían revisar y permitir a las unidades alemanas avanzar ilesas, solo había una pequeña condición... "Siempre que entregaran a sus compatriotas ocultos". El 27 de abril de 1945, el convoy de las SS que ocultaba a Mussolini tuvo que detenerse ante uno de los varios puestos de control de los partisanos comunistas italianos, a unas 30 millas de la frontera suiza, cerca del pueblo de Dongo, en la costa noroeste del lago de Como. La Petacci, aun no reconocida, había sido detenida ya en un control anterior. 

En esta inspección, en la parte trasera de un camión alemán se escondía Mussolini, llevaba un abrigo y un casco alemanes y gafas de sol, fingiendo dormir. Sin embargo, sus inusuales rasgos distintivos, edad, mandíbula cuadrada y boca ancha, traicionaron al Duce, fue identificado de inmediato. Mussolini llevaba consigo una metralleta y pistola, no hizo ningún intento de disparar. "Parecía completamente carente de voluntad, espiritualmente muerto, su rostro revelaba agotamiento absoluto pero no miedo", recordó su captor. En enero de 1945, Mussolini dijo: "Hace siete años, era una persona interesante. Ahora, soy poco más que un cadáver ... He terminado. Mi estrella ha caído. No me queda pelea en mí. Trabajo y lo intento, pero se que todo es una farsa".


Dos interesantes trabajos de Arthur Szyk. Izquierda: "Madness" (locura), 1941 y "He who rules by the sword" (el que gobierna a espada), 1943 

La detención de Mussolini causó un dilema, la dirección del Comité de Liberación Nacional (CLN) anunció por radio que su decisión era fusilar a Mussolini "como un perro rabioso". Ni más ni menos, un futuro presidente de Italia fue el encargado de comunicarlo, Sandro Pertini. Esto contradecía el armisticio suscrito por Pietro Badoglio el 29 de septiembre de 1943 en que se prometió al general Eisenhower que "Benito Mussolini, sus principales asociados fascistas y todas las personas sospechosas de haber cometido crímenes de guerra o delitos similares, cuyos nombres figuran en las listas que serán comunicadas por las Naciones Unidas y que ahora o en el futuro están en territorio controlado por el comando militar aliado o por el gobierno italiano, serán arrestados de inmediato y entregados a las fuerzas de las Naciones Unidas".

En ese sentido, la Oficina de Servicios Estratégicos (OSS) estadounidense remitió un telegrama solicitando que los miembros del gobierno de la República de Saló fueran entregados a las fuerzas Aliadas, según el armisticio firmado... Al día siguiente, 28 de abril de 1945, el CLN envió un comando a Como, debían llevar a término la ejecución de Mussolini. Otra razón argumentada era que el secretario general del Partido Comunista Italiano había ordenado la ejecución del Duce incluso antes de su captura (a través de mensaje radial el 26 de abril de 1945).


Izquierda, "Cinco líderes del Eje" (autor desconocido, 1939-1945); a la derecha, caricatura soviética de 1953, del artista Boris Efimov. Abajo, el funeral del Duce, por Kukryniksy

Mussolini y Petacci fueron ejecutados. El 29 de abril sus cuerpos fueron descargados en Milán, en la plaza de la ciudad de Piazzale Loreto, sus cuerpos fueron pasto de la cólera popular y colgados por sus talones fuera de una estación de servicio en construcción. Como anécdota, en agosto de 1944, en ese preciso lugar, Mussolini supervisó la muerte de 15 partisanos. No obstante, su final tuvo matices más ignominiosos. (La historia de la captura de Mussolini es muy conocida, no insistiremos en mayores detalles).

En la tarde del 29 de abril de 1945, con las tropas soviéticas rodeando la Cancillería del Imperio (Reich), Hitler es informado por radio del destino de Mussolini. Suele darse por hecho que Hitler exclamó: "¡Esto nunca me sucederá a mí!" El destino de su amigo italiano habrá reafirmado la determinación del jefe nazi de no permitir ser capturado, la decisión de suicidarse ya la había tomado y no permitiría que sus enemigos profanen su cuerpo e impidiendo que sus restos se conviertan en un espectáculo. Según Albert Speer, el 23 de abril de 1945, Hitler le dijo que: "No lucharé personalmente. Siempre existe el peligro de que solo me hieren y caiga vivo en manos de los rusos. Tampoco quiero que mis enemigos deshonren mi cuerpo". 


Tres caricaturas de los Kukryniksy: Arriba: "Después de Túnez ...", TASS No. 728, 1943; y, "Hubo un grito cerca de Orel y resonó en Roma", TASS No. 778, 1943. Abajo: "Nueva Europa", TASS No.1079, 1944.


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Lecturas recomendadas en las dos publicaciones:




15 abril 2022

Razones por las que no se debe "añorar" a Benito Mussolini




Tito Andino

Compendio de diversas fuentes. 

 

La historia no contada


Una visión desde otra óptica del fascismo italiano que no concuerda con el aún popular mito de la "benevolencia" del Duce Mussolini. Italia con su moderna historiografía va desvelando una mentira extendida a nivel mundial, otra más!, como aquella que sigue vigente y que dice que Benito acabó con la mafia, la realidad es que él no terminó con los capi mafiosi, él fue parte de un entramado mafioso denominado fascismo y publicitó con éxito su inexistente "triunfo" sobre los Signori della Onorata SocietáBien, ese tema ya lo abordamos en otra ponencia (Mussolini y el mito del triunfo contra la mafia).


Tres cuartos de siglo después de su muerte, en Italia y otras regiones del orbe, hay muchos que siguen convencidos que el líder del fascismo fue "un dictador bueno, que amaba a su pueblo".

Este tema -imperiosamente- va a ser algo extendido (tomará una entrada adicional), iniciaremos con el desmontaje del mito de su "Vuecencia", del "Signor Capitano", el "gran" dictador que "quería" a su pueblo sobre todas las cosas. ¿Cómo podemos interpretar esa tergiversación de la historia?, valiéndonos de los estudios de historiadores italianos, ¿quiénes mejor para descifrar esa negra etapa del Reino de Italia? Fueron dos décadas de intensa y enajenada propaganda que sigue pasando factura en muchos italianos del presente. De allí la necesidad de comprender.



En 1935 a un grupo de profesores de Derecho de la Universidad de Giessen (Alemania) se les ocurrió proponer como candidato al Premio Nobel de la Paz a Benito Mussolini. Bueno, proponer no es lo mismo que nominar, así que el Comité encargado de seleccionar a los candidatos simplemente respondió: NO. 

El escritor italiano Antonio Scurati ganó con "M. El Hijo del siglo" (novela histórica) el prestigioso premio literario "Strega 2019". Cuestiona que se siga considerando a Mussolini como "El" hijo del siglo XX, no fue más que "un producto de esa época". En sus páginas resalta "la mezcla de oportunismo, inteligencia, cinismo, energía -sexual y política- y falta de escrúpulos que caracterizó al Duce". Es uno de los preferidos porque "a través de él, el siglo pasado mostró de manera poderosa su vocación, que acabará en una gran tragedia política". No es casualidad que el fascismo sea de las últimas invenciones políticas que perduran en el mundo con otra etiqueta


Scurati señala que si Mussolini es el "hijo del siglo XX", su madre metafórica es la violencia y la guerra su expresión más extrema. "Yo defino la forma de violencia del fascismo como hiperviolencia, que tiene sus raíces en las trincheras de la Primera Guerra Mundial".

  

El ex periodista Mussolini contó con dos armas para lograr sus objetivos. El "Popolo d'Italia" (el diario que dirigía como propaganda) y los profesionales de la violencia, las bandas fascistas (Camisas Negras, nombre oficial "La Milicia Voluntaria para la Seguridad Nacional") cuya experiencia fue adquirida en la Gran Guerra. El fascismo es el primer movimiento político que se vale de una milicia paramilitar y que asume el poder.



"Parade of Mighty Warriors" (1942). Desfile de poderosos guerreros. Segmento de la obra de Arthur Szky, están representados como aliados de la muerte (Goering, Mussolini, Franco)


En ese tiempo, el miedo a la "revolución mundial" soviética, provoca temor hasta en el pequeño empresario y en el simple funcionario, "pequeños burgueses que no son violentos" que creen que una revolución socialista les privará de sus posesiones. De allí surge la violencia fascista como "posible solución a sus problemas" bajo el mando del primer ministro Mussolini, el "César" moderno (por sus ambiciones imperiales), que es nombrado por el rey Víctor Manuel III para prevenir una posible revolución comunista

¿Y por qué atrae eso en la actualidad? El populismo, Mussolini es el prototipo del líder populista del último siglo, hasta hoy. Scurati diferencia entre el fascismo y los partidos populistas del presente. Los fascistas utilizaron la violencia sistemática en política. Hoy, los partidos populistas, en general, no son violentos, su violencia es verbal y se acoplan al sistema democrático. Sin embargo, persiste el arquetipo del líder populista que consigue "guiar" a las masas que, al igual que el caudillo político, sienten: rabia, miedo, rencor, resentimientos. Refiriéndose a sus compatriotas, afirma Scurati: "somos los últimos en haber sido educados intelectualmente y educados cívicamente en los ideales del antifascismo y del mito de la resistencia contra el nazi-fascismo". ("Mussolini es el arquetipo de líderes populistas como Bolsonaro, Trump y Salvini": entrevista al escritor italiano Antonio Scurati. BBC, septiembre 2020)

Recordemos que desde 1922 Mussolini perpetró actos reñidos con la ley, un golpe de estado encubierto le garantizó que el rey Víctor Manuel III le concediera el manejo del gobierno italiano. Luego el "Duce" tomó como pasatiempo ordenar el asesinato de todo atrevido político rival que osara denunciar la violencia electoral de los esbirros fascistas. También su poder le garantizó promulgar las "leyes fascistísimas", decretos ley que volvieron a instaurar la pena de muerte y coartar la libertad de expresión. 


Caricatura sobre MUSSOLINI y la guerra de Etiopía. Ilustración de SAIDA para una postal española de aquella época.

Entre otras cosas, en 1932 Mussolini expresó que "sólo la guerra eleva a su máxima tensión todas las energías humanas, y pone el sello de nobleza sobre los pueblos que tienen el coraje de enfrentarla". Pues nada, el "Duce" uso armas químicas contra los abisinios. Culminó una alianza no militar con la Alemania nazi en octubre de 1936, el Eje Roma-Berlín. Una alianza total con Alemania se concretó tras la firma del Pacto de Acero en 1939 y la Alianza del Eje se establece con la firma del Pacto Tripartito entre Alemania, Italia y Japón en 1940.

Otro historiador italiano, Francesco Filippi, titula irónicamente su libro "Mussolini ha fatto anche cose buone. Le idiozie che continuano a circolare sul fascismo ("Mussolini hizo también cosas buenas. Las tonterías que siguen circulando sobre el fascismo"; editorial Bollati Boringhieri 2019), Filippi explica cómo se genera las "fake news del fascismo" y por qué se mantienen casi intactas en la actualidad en redes sociales y discursos públicos. "La gran mentira sobre Mussolini es que fue un dictador bueno que quería a su pueblo, como si hubiese sido un padre para toda la nación, fue él quien mató a más italianos en la historia del país", aclara Filippi.


"Si 75 años después de la muerte de Mussolini todavía hace falta un manual como este para arrojar luz sobre el régimen más sanguinario de la historia de Italia, quiere decir que todavía tenemos problemas con la memoria pública sobre el fascismo". 

 

Foto colorizada de la ficha policial del joven Benito Mussolini detenido en Berna - Suiza, el 19 de junio de 1903 a donde había huido para eludir el servicio militar obligatorio en Italia (1902). En julio de 1902 ya había sido arrestado por primera vez (por vagancia). En ese tiempo ya mostraba sus cualidades de agitador, fue detenido al sospecharse que incitaba a los trabajadores italianos a la huelga y al disturbio. El Ministerio Público de la Confederación informó a las policías cantonales que era conveniente no perder de vista a este "anarquista". Se ordenó su deportación, pero la orden de expulsión era válida sólo en el cantón de Berna, Mussolini retornó pronto a Suiza y se queda en Bellinzona (Tesino).


En una entrevista para BBC, "Benito Mussolini, a 75 años de su muerte", (abril 2020) el historiador Francesco Filippi desmitifica al Duce, a más de haber, con sus decisiones, causado la muerte de millares de italianos, "provocó una guerra en la que murieron centenares de miles de personas, que causó daños irreparables al patrimonio cultural, social y económico de este país".

- ¿Cómo la figura del hombre fuerte, del padre autoritario, atrae a las sociedades cuando atraviesan períodos de crisis?. "Hay períodos en los que las personas necesitan respuestas sencillas a problemas complejos. Es lo que yo llamo "infantilismo social": así como los niños, delante de determinados problemas, no quieren entender de soluciones difíciles, algunas sociedades, en determinados momentos, esperan que un adulto les resuelva los problemas con una varita mágica. En el momento en que personajes históricos como Mussolini consiguen encarnar ese papel de solucionador de problemas, a la gente ya no le importa si eso es verdad o no, porque se siente tranquilizada".

- ¿Por qué son tan fuertes algunos mensajes de Mussolini como para ser considerados actuales? "Si hay algo que el fascismo hizo muy bien fue hablar de sí mismo. La propaganda fascista fue muy eficaz porque era primitiva, sencilla y directa. La retórica del "Duce" fue una revolución mundial, y por eso sus mensajes y su lenguaje siguen circulando con fuerza hasta hoy". Mussolini fue pionero en entender la importancia de los medios de comunicación y del contacto directo con las masas, por ello Hitler le declaró su admiración. 

- ¿Qué representa hoy en día la imagen del "Duce" colgado de los pies delante de la población italiana enfurecida que se ensañaba con su cuerpo? "Fue el último acto de la parábola retórica del fascismo, de la relación corpórea entre el dictador y la muchedumbre. Esa misma muchedumbre que lo había apoyado se siente ahora traicionada y humillada pero también huérfana, y se rebela contra ese padre y se ensaña con su cuerpo. Fue el fascismo que se devoraba a sí mismo".


El cómo ayudó Mussolini a los nazis para destruir Austria (Anschluss) *

 

Una portada de la revista mexicana "Hoy" del tiempo de la segunda guerra mundial 

Tras la Gran Guerra la dinastía de los Habsburgo fue depuesta y exiliada, su imperio, Austria-Hungría, en la ruina. Poca gente es consciente que los Habsburgo, a través del Archiduque Otto, estuvieron a punto de ser restaurados en el trono austríaco justo antes de desatarse la segunda guerra mundial. Había un pacto, solamente el cuándo, era el kit del asunto. 

¿Qué lo impidió? La causa vino del último rincón del mundo, un hecho aparentemente inesperado: Etiopía

No nos precipitemos, todo tiene un antecedente. Culminada la Gran Guerra, Austria es reducido a un pequeño estado aislado en Europa. No debería sorprender el por qué muchos austriacos pidieron una unión con Alemania, los aliados se negaron, por temor a fortalecer a los alemanes. Al igual que en muchos lugares de Europa, Austria tuvo conflictos civiles y agitación. El orden fue restablecido por Engelbert Dollfuss, líder del Frente de la Patria, un partido fascistoide (pro-italiano), el "austrofascismo". En 1932 Dollfuss estaba en tratos con los monárquicos.

El pequeño Dollfus mantenía armonía y amistad con Benito Mussolini. Era el tiempo en que éstos dos personajes no sentían simpatía por los nazis. ¿Contradictorio? No. Desde que los Camisas Negras marcharon sobre Roma, el "héroe" de Hitler era Mussolini, pero el italiano no devolvía iguales sentimientos. "A Mussolini inicialmente no le gustaba Hitler e incluso después de que Hitler llegó al poder y los dos se encontraron cara a cara, Mussolini encontró algo desagradable sobre él". 

Los nazis deseaban Austria más que a nada, Italia era el único obstáculo importante y apoyaba la independencia de Austria como un estado amortiguador entre Italia y Alemania. En 1934, Dollfuss fue asesinado por nazis en un intento de golpe de estado. Mussolini enfureció y llevó a las tropas italianas a la frontera, obligó a Hitler a retroceder y denunció a los nazis austriacos que habían cometido el crimen. Los alemanes todavía eran débiles militarmente. ¿Y qué pasó? Nadie en Europa secundó a Mussolini en esa crisis europea, Gran Bretaña y Francia guardaron silencio, el dictador italiano actuó solo. 

Kurt von Schuschnigg sucedió a Dollfuss como canciller y su objetivo era preservar una Austria independiente y fuera del alcance de Hitler. Restaurar la monarquía era un plan factible que podía llegar a buen término. Habría quien se oponga en Europa, pero "en última instancia solo importaban dos hombres: El mismo archiduque Otto y el garante de la independencia austriaca Benito Mussolini".

Las leyes que prohibían a los Habsburgo fueron derogadas y se les restituyó sus propiedades. Los monárquicos estaban de júbilo, los nazis se indignaron y Schuschnigg consultó a Mussolini. ¿Apoyaría Italia o se opondría a la restauración de la monarquía de los Habsburgo en Austria

"En ese momento, Mussolini había estado cerca de pelearse con los Aliados, pero todavía no sentía amor por Hitler ni quería ver a los alemanes en su frontera anexándose Austria. Sorprendentemente, dados sus antecedentes, Mussolini informó a Schuschnigg que no se opondría a la restauración de la monarquía. Incluso dio un paso más y sugirió que los lazos italo-austríacos podrían ser cimentados por un matrimonio de los Habsburgo con un miembro de la Casa Italiana de Saboya (algo para lo cual había muchos precedentes históricos). Schuschnigg organizó una reunión secreta con el archiduque Otto para informarle que el camino había sido despejado para la restauración de la monarquía. Se acordó todo y Schuschnigg declaró que todo debería estar listo para que la restauración se lleve a cabo el año siguiente".

Una restauración no es una cosa rápida, las negociaciones entre Schuschnigg y el Archiduque Otto prosiguieron en 1935. Y llegó lo inesperado.... Soldados etíopes habían atacado un puesto de avanzada italiano en la disputada frontera entre Etiopía y Eritrea. Gran oportunidad para que Mussolini invada Etiopía. La opinión pública mundial criticó a Italia, Gran Bretaña y Francia la denunciaron en la Liga de las Naciones. Vinieron las sanciones a Italia, nada disuadió al Duce de su guerra. Y aquí que aparece Hitler a nombre de Alemania, no se une a las sanciones contra Italia y le extiende una mano amistosa. Abisinia (Etiopía) fue conquistada por las tropas italianas en siete meses y "Mussolini se volvió contra los Aliados de manera firme e irremediable".

Los Aliados habían ofendido, tocado el ego del Duce, éste no les perdonó y prefirió echarse en brazos del caudillo alemán. "A partir de ese momento, Austria ya no podía contar con la protección italiana contra una intervención nazi y Hitler inmediatamente comenzó a planear la anexión de Austria y hacerlo antes que el Archiduque Otto pudiera ser instaurado en el trono. Apropiadamente, el plan nazi para la invasión de Austria recibió el nombre en clave de Operación Otto. (*The House of Hapsburg in World War II)

La restauración monárquica no sucedió. Schuschnigg convocó a un referéndum sobre la independencia de Austria y Hitler decidió actuar antes que pudiera llevarse a cabo. El único que pudo haberlo detenido era Mussolini y éste no se interpuso en el camino de su nuevo amigo. Cuando la noticia llegó a Hitler, el dictador nazi estaba extasiado, Hitler renunció para siempre a cualquier reclamo del Tirol del Sur (un área poblada alemana cedida a Italia después de la primera guerra mundial). El príncipe Felipe de Hesse telefoneó a Hitler desde Roma, le comunicó que Mussolini mantendría sus tropas en casa. Hitler gritó emocionado al teléfono: 


"Por favor, dile a Mussolini que nunca olvidaré esto ... ¡Nunca, nunca, nunca! ¡Vamos lo que sea! ... Y escucha, firma cualquier acuerdo que quiera ... Puedes decirle otra vez. Le agradezco de todo corazón. ¡Nunca lo olvidaré! ... Siempre que deba estar en necesidad o en peligro, puede estar seguro de que me quedaré con él, llueva o truene...". Hitler cumpliría su palabra, al menos en lo que respecta a Mussolini, no lo abandonó a pesar del lastre de aliado que consiguió.


El 12 de marzo de 1938, las tropas del ejército alemán ingresaron a Austria, el Anschluss. Los Aliados siguieron en silencio hasta que estalló la segunda guerra mundial en Europa


¿Por qué fracasó ruidosamente Mussolini en la IIGM? 

 


Una caricatura inédita sobre Mussolini de los Kukryniksy, pertenece a una colección privada de la familia Mamontov de Moscú y exhibida en su Galería de Arte del mismo nombre en 2015, la obra data de 1943.

"En sus más de dos décadas en el poder, uno de los errores fatales de Mussolini fue la incapacidad de reconocer que la composición psicológica italiana carecía de las virtudes militares necesarias para luchar en grandes conflictos, a diferencia de los alemanes que habían emprendido numerosas y significativas batallas en las generaciones pasadas".


En el mundo de ensoñación guerrera en que vivía, el "Duce" del siglo XX se veía como un antiguo caudillo militar romano y declaró la guerra, "pero Mussolini pensó que podía contar con las legiones romanas. Había olvidado que, al final, las legiones romanas estaban formadas por bárbaros, y que la Roma de la antigüedad, de la época de Julio César, ya no existía. Los italianos eran un pueblo pacífico, con otra cultura, otra mentalidad; ya no tenían esas tradiciones militaristas que siempre tuvieron los romanos, mientras que los alemanes las habían mantenido, por lo que Italia entró en la guerra y ya sabes lo que sucedió: derrota tras derrota". Esta cita ni más, ni menos, pertenece a un cubano llamado Fidel Castro.



A la izquierda, póster de propaganda de la marina de guerra italiana de 1941 emulando a las temibles Legiones Romanas. A la derecha, una portada del semanario "La Domenica del Corriere", el semanario más popular en Italia durante la primera mitad del siglo XX. Mussolini el fundador del Imperio (junto a su silueta como legionario de la antigua Roma) 

Shane Quinn explica magistralmente este episodio histórico. Las siguientes líneas resumen su análisis.

Librar guerras puede requerir una devoción ciega y sangrienta y el soldado italiano común traicionó una naturaleza más insubordinada e indisciplinada que su equivalente alemán. Cuando la lucha se volvió agria, los hombres de Mussolini a menudo se fundieron en el paisaje, requiriendo un apoyo nazi crucial en Grecia y África durante la década de 1940.

La ambición impulsora de Mussolini era engalanarse en el mundo como un nuevo Julio César, el dictador y general romano que, casi 2.000 años antes, se convirtió en el primer líder de Roma en cruzar tanto el Canal de la Mancha como el Rin.

A mediados de 1933, y ahora más de una década en el poder, Mussolini planeó lanzar ataques contra Yugoslavia primero, y luego contra Francia nada menos. Cualquier empresa de este tipo probablemente habría estado condenada al fracaso. Italia se vio aún más obstaculizada por ser un país pobre en recursos, que carecía de las materias primas esenciales para llevar a cabo guerras duraderas. Mussolini solo canceló las invasiones después de enterarse de que la inteligencia francesa había descifrado algunos de sus códigos militares.

Tras la insípida actuación de las tropas italianas durante su invasión de Etiopía en 1935, habría sido prudente reconocer la realidad de su situación. Dentro del ejército etíope de escasos recursos, algunos soldados estaban equipados simplemente con espadas y lanzas, otros con equipo militar del siglo XIX. Sin embargo, los etíopes obtuvieron éxitos contra su enemigo italiano, como durante la Ofensiva de Navidad de diciembre de 1935.

Mussolini podía haberse opuesto firmemente a unirse a la guerra del lado de Hitler en junio de 1940, ofreciendo un mero apoyo tácito como cuatro meses después, en octubre de 1940, su homólogo fascista, el general Franco, resistió las propuestas de Hitler de aliarse con España detrás del esfuerzo de guerra nazi. Fue una decisión que aseguró en gran medida que Franco permanecería en el poder durante tres décadas después de la guerra. Sin embargo, Mussolini no poseía la astucia de Franco.


Dos elocuentes caricaturas sobre Mussolini. Arriba: Hitler obliga a un Mussolini poco dispuesto a que colabore militarmente en 1940 (arte soviético). Abajo: "Il Duce..." (1942). Ilustración de Arthur Szyk para Esquire The Magazine for Men, junio de 1942.

En 1945, con la lucha en Europa llegando a su fin, era en muchos sentidos apropiado que Mussolini fuera capturado vistiendo un uniforme alemán. Durante los cuatro años anteriores, Hitler y sus hombres habían acudido al rescate de los italianos en repetidas ocasiones. Recuerden, el Führer no abandonó nunca al Duce, durante el último año y medio de guerra, Mussolini fue apoyado completamente por la fuerza militar alemana en el norte de Italia, fue poco más que un instrumento nazi, de eso era demasiado consciente. El arresto de Mussolini por la guerrilla italiana fue una humillación adicional. Lo peor estaba por venir.

Continuará...
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