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26 septiembre 2021

Made in USA: Licencia para matar - guerra global contra el terrorismo




Nota previa del editor del blog

Hoy presentamos una combinación de artículos del geógrafo y politólogo italiano Manlio Dinucci, autor de varios libros sobre política europea y columnista para diversos medios nacionales e internacionales, sus cortos pero precisos análisis se publican habitualmente en el diario italiano "Il Manifesto", periódico que representa la voz de los intelectuales de izquierda (aunque se identifica como quotidiano comunista), en realidad fue fundado por un grupo disidente del PCI (Partido Comunista de Italia), que, por ejemplo en 1969, se expresaron en contra de la invasión soviética de Checoslovaquia. 

Desde 1990 el periodismo italiano ve 'il manifiesto' como un periódico más independiente, considerado unánimemente como un ejemplo de periodismo creativo y sofisticado, no exento de oposición por su contenido político; 'il manifiesto', incluso, ha hecho frente a las reclamaciones presentadas en su contra por la OTAN a través del servicio de relaciones públicas del Mando Conjunto de la OTAN en Nápoles, en especial por un artículo de Manlio Dinucci "Bajo el dominio de Estados Unidos y la OTAN" de marzo de 2018. En igual sentido, también el Departamento de Estado se ha dirigido a otros diarios cuyos artículos aparecen en Red Voltaire para que corten toda colaboración. 

Aprecio necesario hacer este tipo de aclaraciones; una vez más insistiré que este blog, a pesar de su corazoncito izquierdoso, no hace proselitismo político, ni su editor ha militado nunca en movimiento o partido político alguno. La línea editorial de este blog es histórica bajo la lupa del análisis geopolítico.

A continuación repasemos una recopilación de los últimos artículos del mencionado Manlio Dinucci que en su formato original han sido traducidos por la página Web Red Voltaire.


*****

La ley que da al presidente de ‎Estados Unidos licencia para matar

por Manlio Dinucci




Al cambiar de casaca y conceder su aval a la entrega de Kabul, el presidente ‎estadounidense Joe Biden retoma la estrategia Rumsfeld-Cebrowski de la guerra ‎sin fin. Ya no se trata de desplegar grandes cantidades de tropas en el terreno sino de ‎multiplicar los “teatros” de intervención donde operarán drones “asesinos”, unidades de ‎fuerzas especiales y mercenarios. La guerra sólo cambia de aspecto pero sigue extendiéndose.‎

 

El 18 de septiembre de 2001, una semana después de los hechos del 11 de Septiembre, ‎el Congreso de Estados Unidos aprobaba, gracias al voto conjunto de republicanos y demócratas, la ‎Ley Pública 107-40, donde se estipula:‎


"El Presidente está autorizado a utilizar toda la fuerza necesaria y apropiada contra las ‎naciones, organizaciones y personas que él considere que planificaron, autorizaron, ‎cometieron o ayudaron en los ataques terroristas ocurridos el 11 de septiembre de 2001, o ‎que hayan dado refugio a esas organizaciones o personas, con el objetivo de prevenir ‎todo futuro acto de terrorismo internacional contra Estados Unidos de parte de esas ‎naciones, organización o personas".


Esa ley, que confirió al presidente republicano George W. Bush plenos poderes de guerra, había ‎sido redactada por el senador demócrata Joe Biden, entonces presidente de la Comisión de ‎Relaciones Exteriores. ‎

El presidente George W. Bush se veía así autorizado por el Congreso, en nombre de la «guerra ‎contra el terrorismo», a utilizar la fuerza militar no sólo contra organizaciones o personas sino ‎incluso contra naciones enteras, cuya culpabilidad sería simplemente decretada por él mismo, ‎investido de la autoridad para emitir una sentencia sin juicio e inapelable, y ordenaba la inmediata ‎ejecución de los “culpables” mediante una guerra. ‎


Dron espía no tripulado RQ-4 Global Wawk USAF

En otro artículo, "¿Aprendió alguien algo de la ‎catástrofe afgana?"‎, Manlio Dinucci, resume la guerra de Afganistán: No lo decimos nosotros, es el presidente Joe Biden quien acaba de ‎reconocerlo: Washington nunca buscó ayudar a los afganos y mucho menos ‎construir un Estado en Afganistán. Lo que tanto nos repitieron los medios durante ‎‎20 años era sólo propaganda.‎

En su alocución del 16 de agosto sobre Afganistán, desde la Casa Blanca, el presidente Biden hizo ‎una declaración lapidaria: ‎"Nuestra misión en Afganistán nunca tuvo como objetivo construir una nación. ‎Nunca apuntó a ‎crear una democracia unificada y centralizada". ‎"Nuestro único interés nacional en Afganistán sigue siendo hoy lo que siempre fue: impedir ‎un ‎ataque terrorista contra la patria estadounidense". ‎

Con esas concisas palabras, el presidente de Estados Unidos enterró inesperadamente la ‎narración oficial que acompañó durante 20 años la «misión en Afganistán», misión a la que ‎Italia (y otros países como España, Francia, Alemania, etc.) dedicó vida humanas y miles ‎de millones de euros provenientes de sus fondos públicos.‎

El Washington Post, deseoso de limpiar su propio armario de esqueletos (las hoy llamadas ‎‎fake news), lanza el oprobio sobre esas palabras de Joe Biden al señalar que: "Los presidentes ‎de Estados Unidos y los dirigentes militares engañaron deliberadamente al público sobre la ‎más larga guerra estadounidense, librada en Afganistán durante dos décadas". 

El objetivo real de esa guerra era concretar la ocupación del territorio afgano, de primera ‎importancia geoestratégica por tener fronteras con las tres repúblicas centroasiáticas ex soviéticas ‎‎(Turkmenistán, Uzbekistán y Tayikistán), y con Irán, Pakistán y China (específicamente con la ‎región autónoma de Xinjiang (o Sinkiang). ‎En aquella época, ya se veían señales claras de acercamiento entre China y Rusia. ‎Los presidentes Jiang Zemin y Vladimir Putin habían firmado el Tratado de Buena Vecindad y ‎Cooperación Amistosa, definido como «piedra angular» de las relaciones entre sus países. ‎Washington veía la naciente alianza entre China y Rusia como una amenaza para los intereses ‎estadounidenses en Asia. "Existe la posibilidad de que ‎surja en Asia un rival militar con una formidable base de recursos", advertía el Pentágono en un ‎informe fechado el 30 de septiembre de 2001. ‎


Una estación de control de drones del USAF

Volviendo a la ley "permiso para matar" (por darle un nombre figurativo), sólo dos senadores han venido solicitando desde hace tiempo la anulación de esa ley: ‎el demócrata Tim Kaine y el republicano Todd Young. Pero no han tenido éxito. 

La Ley del 18 ‎de septiembre de 2001 sigue vigente y, después del presidente republicano George W. Bush, la ‎han utilizado sucesivamente el presidente demócrata Barack Obama, el republicano Donald Trump y, ahora, ‎el demócrata Joe Biden, quien antes fue vicepresidente en la administración Obama. Se calcula ‎que esa ley ha sido utilizada para “legitimar”, durante los últimos 20 años, operaciones ‎militares efectuadas por las fuerzas armadas de Estados Unidos –por orden presidencial– en ‎al menos 19 países, como Afganistán, Irak, Libia, Yemen, Túnez, Kenya, Mali, Nigeria, Somalia, ‎Camerún y Níger. ‎

Tres semanas después de la adopción de esa ley, el presidente George W. Bush ordenaba atacar ‎e invadir Afganistán, "oficialmente" para capturar a Osama ben Laden, "protegido" por los talibanes. ‎Tres meses después ordenaba la apertura de la prisión de Guantánamo, donde llegaban ‎deportados y eran torturados presuntos terroristas de diferentes partes del mundo. Año y medio ‎más tarde, en respuesta a una solicitud de 77 senadores republicanos y demócratas –‎encabezados por Joe Biden– George W. Bush ordenaba atacar e invadir Irak, acusando a ese país ‎de poseer armas de destrucción masiva, acusación que posteriormente resultó ser falsa. También ‎ordenó aplastar la resistencia con mano de hierro, lo cual quedó confirmado por las imágenes de ‎las torturas aplicadas en la cárcel de Abu Ghraib –reveladas en 2004. ‎

También basándose en la ley de 2001, que lo autorizaba a «utilizar toda la fuerza necesaria y ‎apropiada», el presidente Barack Obama autorizaba la CIA –diez años después– a realizar ‎operaciones secretas en Libia para preparar la guerra de la OTAN, que destruiría el Estado libio. ‎

Utilizando el mismo procedimiento “legal”, según documentaba el New York Times el 29 de ‎mayo de 2012, se instituyó bajo la administración Obama la llamada «kill list», actualizada ‎semanalmente, en la que se enumeran las personas de todo el mundo secretamente condenadas ‎a muerte bajo la acusación de terrorismo, personas que –previa aprobación del presidente de ‎Estados Unidos– son físicamente eliminadas, generalmente recurriendo al uso de drones ‎asesinos. Ese fue el procedimiento utilizado en enero de 2020 por el presidente Donald Trump, ‎al ordenar el asesinato del general iraní Qassem Suleimani, alcanzado por un dron ‎estadounidense en el aeropuerto de Bagdad. Ataques similares con drones estadounidenses ‎también han sido “legalmente” autorizados en Afganistán, Irak, Libia, Pakistán, Somalia, Siria ‎y Yemen. ‎

MQ-1 Predator de General Atomics (foto Reuters/ Baz Ratner). El MQ-1 Predator fue el primero de los drones asesinos, apareció en la década de 1990 como un avión no tripulado de reconocimiento, por su tamaño podía portar misiles, por lo que se buscó como asesinar a gran distancia, rápido y en silencio, sin perturbar el ambiente político. El MQ-1 inició sus misiones asesinas en febrero de 2002 en Afganistán.... El presidente de EE UU solía dirigir personalmente las operaciones. En 2012  The New York Times detallaba cómo Obama autorizaba en persona quiénes serían los blancos de las acciones de los drones en Yemen, Somalia y Pakistán en las reuniones semanales del equipo antiterrorista de la Casa Blanca, se presentaba al presidente la lista de los condenados a muerte (Kill List) que eran localizados, y éste, tras estudiarla caso por caso, daba o no la autorización. Una investigación de la cadena pública alemana ARD y el diario 'Süddeutsche Zeitung' señalaba en 2013 que los EE.UU gestiona sus drones y el asesinato selectivo de presuntos terroristas en África desde Alemania*.


El ataque más reciente de un dron asesino fue realizado, con autorización del presidente Joe ‎Biden, el 29 de agosto pasado, en Kabul, contra un vehículo que supuestamente transportaba ‎explosivos para Daesh. Una investigación publicada el 10 de septiembre en el New York Times ‎reveló que el vehículo –que el operador del dron había seguido por mucho tiempo, a miles de ‎kilómetros de distancia– no transportaba explosivos sino depósitos de agua. Pero el vehículo ‎fue volado –en medio de un barrio densamente poblado– por un misil estadounidense Hellfire ‎‎(literalmente, “Fuego del Infierno”), que mató 10 civiles, entre ellos 7 niños. 


El balance de "la guerra global contra el terrorismo" (otro artículo de Dinucci) sólo es una sucesión de despliegues ‎de tropas de Estados Unidos en más de la mitad de los países de todo el mundo, con ‎o sin la autorización de los gobiernos locales. En todos esos países, Estados Unidos ‎lucha supuestamente contra un enemigo invisible, “enemigo” que Washington ‎no vacila en respaldar secretamente en otras latitudes. El objetivo final es presentar a ‎Estados Unidos como actor indispensable de una paz que ese mismo país sabotea ‎permanentemente. ‎


Dos noticias publicadas recientemente en el Washington Post –“Las familias del 11 de ‎septiembre dicen que Biden no es bienvenido en los actos conmemorativos si no presenta las ‎pruebas que obran en posesión del gobierno” y “Biden firma un orden ejecutiva que reclama la revisión, la ‎desclasificación y la apertura de documentos clasificados sobre el 11 de septiembre”– abren ‎nuevas y profundas grietas en la versión oficial. El hecho que 20 años después de los atentados ‎del 11 de septiembre todavía haya en los archivos de Washington documentos secretos sobre ‎aquellos hechos significa que su verdadera dinámica todavía está pendiente de examen. ‎

Lo que sí está claro es el proceso que el 11 de septiembre puso en marcha. Durante la década ‎anterior, marcada por la retórica sobre «el Imperio del Mal», la estrategia de Estados Unidos ‎se había concentrado en las «amenazas regionales», conduciendo a las dos primeras guerras ‎posteriores a la llamada guerra fría: la guerra del Golfo y la guerra contra Yugoslavia. ‎

Esas dos guerras tuvieron como objetivo fortalecer la presencia militar y la influencia política de ‎Estados Unidos en el área estratégica del Golfo y en Europa, en momentos en que se redefinían ‎sus contornos. Simultáneamente, Estados Unidos fortalecía la OTAN, atribuyéndole –con el ‎consentimiento de los demás miembros de ese bloque militar– el derecho a intervenir de ‎‎“su área” y extendiéndola hacia el este, al incorporar los países del desaparecido Pacto ‎de Varsovia a la alianza atlántica



La economía estadounidense –a pesar de seguir siendo la primera ‎del mundo– había perdido terreno ante la economía de la Unión Europea. En el mundo árabe se ‎veían indicios de rechazo a la presencia y la influencia de Estados Unidos mientras que en Asia el ‎acercamiento entre Rusia y China presagiaba el posible surgimiento de una coalición capaz de ‎desafiar la supremacía estadounidense. Fue precisamente en aquel momento crítico que los ‎acontecimientos del 11 de septiembre de 2001 permitieron a Estados Unidos abrir una nueva ‎fase estratégica, justificándose oficialmente con la necesidad de enfrentar «la amenaza mundial ‎del terrorismo». ‎

La «guerra contra el terrorismo» es una guerra de nuevo tipo, una guerra permanente, que ‎no conoce fronteras geográficas, contra un enemigo que puede ser –de un día para otro– ‎no sólo un individuo o una organización terrorista sino cualquiera que se oponga a los intereses ‎de Estados Unidos. Es el enemigo perfecto, incapturable y sempiterno, sin rostro y por ende ‎‎“presente” en todas partes. El presidente George W. Bush lo definió como "un enemigo que ‎se esconde en oscuros lugares del mundo", de donde sale de improviso para perpetrar actos ‎aterradores a la luz del día, de fuerte impacto emocional en la opinión pública. ‎

Así comenzó la "guerra global contra el terrorismo": En 2001, Estados Unidos ataca Afganistán y ocupa ese país, con la participación de la OTAN ‎a partir de 2003; en 2003, Estados Unidos ataca Irak y lo ocupa, con la participación de aliados de la OTAN;‎ en 2011, Estados Unidos ataca Libia y la destruye, como ya lo había hecho antes con ‎Yugoslavia; también en 2011, Estados Unidos emprende una operación similar contra Siria, operación ‎paralizada 4 años después por la intervención de Rusia en apoyo al gobierno sirio;‎ en 2014, con el putsch de la Plaza Maidan, Estados Unidos abre en Ucrania un nuevo conflicto ‎armado. ‎


Mientras dice librar la «guerra global contra el terrorismo», Estados Unidos financia, entrena y ‎arma –con ayuda principalmente de Arabia Saudita y de otras monarquías del Golfo– toda una ‎serie de movimientos terroristas islamistas y explota las rivalidades locales.

En Afganistán, Estados Unidos arma a muyahidines y talibanes. En Libia y en Siria, Estados Unidos arma también un montón de grupos que hasta poco antes ‎Washington clasificaba como terroristas y cuyos combatientes provienen de Afganistán, Bosnia, ‎Chechenia, etc.‎ Posteriormente, en mayo de 2013 –un año después de la fundación de Daesh–, el futuro ‎‎«califa» de ese ente yihadista se reúne en Siria con el senador estadounidense John McCain, ‎cabecilla republicano a quien el presidente demócrata Barack Obama había confiado la ejecución ‎de ciertas operaciones secretas por cuenta de su administración. ‎


MQ-9 Reaper de General Atomics (foto: Baz Ratner / Reuters) 

En la «guerra contra el terrorismo» Estados Unidos utiliza no sólo fuerzas aéreas, terrestres y ‎navales sino también, y cada vez con más frecuencia, unidades de fuerzas especiales y drones ‎‎“asesinos”, cuyo uso presenta la gran ventaja de no requerir aprobaciones del Congreso y poder ‎mantenerse en secreto, lo cual evita suscitar reacciones de parte de la opinión pública. ‎

Los elementos de las fuerzas especiales estadounidenses que participan en operaciones secretas ‎suelen no estar uniformados y vestirse según la usanza local, evitando así que Estados Unidos ‎se vea acusado de los asesinatos y torturas que perpetran. ‎

Para la «guerra no convencional», el Mando estadounidense para las operaciones especiales ‎‎(USSOCom o SOCom) recurre cada vez más frecuentemente a compañías que le proporcionan «contractors» ‎‎(léase mercenarios). En el área del CentCom, o sea en el Medio Oriente, los «contractors» que ‎trabajan para el Pentágono son más de 150.000. Pero a ellos hay que agregar también otros ‎‎«contractors» utilizados por otros departamentos del gobierno estadounidense y por los ‎ejércitos de los países aliados, «contractors» provenientes de todo un oligopolio de grandes ‎‎«compañías de seguridad», estructuradas como verdaderas transnacionales. ‎

Así nos ocultan la guerra de manera cada vez más eficiente, poniéndonos con ello en la posición ‎de quien cree caminar sobre terreno seguro, sin saber que bajo nuestros pies se mueven fuerzas ‎que pueden provocar un terremoto catastrófico. ‎


Manlio Dinucci

La ley que da al presidente de ‎Estados Unidos licencia para matar

La guerra global contra el terrorismo

21 agosto 2021

La guerra secreta por la heroína afgana


Resumen y recopilación de textos

por el editor del blog


Tras el 11 de septiembre de 2001 Estados Unidos invade Afganistán, para 2006 la OTAN ocupa el territorio afgano con fuerzas militares de 51 países.

Objetivo secreto: Estados Unidos ocupa las áreas de producción de opio y así impidió que el talibán destruya los cultivos. Desde 2007, ya no existe la "Guerra contra el Terrorismo" sino una denominación general para desestabilizar países del Medio Oriente "hostiles", la llamada "Guerra Larga".


"Afganistán es la fuente de más del 90% del suministro mundial de opio y más del 95% del suministro europeo de opio desde 2001". (J. Rubinstein, Contemporary Human Geography. 4th Edition, Pearson. 2019, pág.235).


Mapas y Estadísticas



Desde la ocupación militar estadounidense de Afganistán en 2001 y de la OTAN en 2003, la producción de opio aumenta exponencialmente. (Las zonas de control talibán: producción cero en 2001). Fue el gobierno de Karzai, y no los talibanes, quien dominaba la economía de la droga afgana bajo la atenta mirada de las fuerzas invasoras.



Afganistán está dividido en seis regiones compuestas por provincias administrativas: Nororiental (Kundaz, Takhar, Badakhshan), Oriental (Nuristan, Kunar, Kapisa, Laghman, Nangarhar), Central (Panjshin, Parwan, Wardak, Ghazni, Paktika, Khost, Paktya, Logar, Kabul), Septentrional (Balkh, Jawzjan, Faryab, Samangan, Sari Pul, Bamyan, Baghlan), Occidental (Ghor, Hirat, Farah, Nimroz, Badghis) y Meridional (Hilmand, Kandahar, Zabul, Uruzgan, Day Kundi).  Kabul capital, se encuentra en la provincia de Kabul en la región oriental.

El mayor porcentaje de cultivo de adormidera cosechado se encuentra en las provincias occidentales de Ghor, Hirat, Farah, Nimroz y Badghis. Además, las provincias meridionales de Hilmand, Kandahar, Zabul, Uruzgan y Day Kundi. Estas áreas de cultivo de adormidera están controladas por las fuerzas militares de los Estados Unidos y la OTAN



              Mapa de la base de la OTAN. Fuente: OTAN

Curiosamente a mayor producción de adormidera entre provincias y la no existencia tiene que ver con la presencia de las fuerzas de la OTAN frente a la presencia de las fuerzas del talibán.  

Se dice que “Estados Unidos invadió Afganistán en gran parte para restaurar la industria de la heroína y ahora está ganando alrededor de $ 1,5 billones cada año con este negocio” (Press TV, 2017).


Mapa que muestra los mayores campos dedicados al cultivo de la adormidera en Afganistán y la intensidad de la guerra en 2007 y 2008

Ya en 2005 Michel Chossudovsky (The Spoils of War, Afghanistan’s Multibillion Dollar Heroin Trade. Global Research, May 2005) afirmaba:


“El negocio de la heroína no está “llenando las arcas de los talibanes” como afirma el gobierno de Estados Unidos y la comunidad internacional: ¡todo lo contrario! Las ganancias de este comercio ilegal son la fuente de formación de riqueza, cosechada en gran parte por poderosos intereses comerciales / criminales dentro de los países occidentales. … La toma de decisiones en el Departamento de Estado de los Estados Unidos, la CIA y el Pentágono es fundamental para apoyar este comercio multimillonario altamente rentable, tercero en valor de materias primas después del petróleo y el comercio de armas”.

 

        Fuente: UNODC, 2016


¿Quién se beneficia del tráfico de drogas de opio?

Respuesta: Todos los que invierten en el comercio de opio en Afganistán.

El valor de la producción de opio en 2017 tuvo un valor de entre 4,1 y 6,6 mil millones de dólares, o el 20 - 32% del Producto Interno Bruto (PIB), y proporcionó hasta 354.000 puestos de trabajo a tiempo completo en las zonas rurales para el deshierbe y la cosecha de adormidera. Otros países también se benefician del tráfico de drogas (UNODC, 2017).


Afghanistan Opium Cultivation, 2011. Fuente Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, 2011


"El opio está permitido porque lo consumen los kafirs (infieles) en Occidente y no los afganos". Al demostrar hoy la comprensión de los líderes talibanes sobre la política de la economía de las drogas: “No podemos presionar a la gente para que cultive trigo, ya que habría un levantamiento contra los talibanes si los obligáramos a detener el cultivo de amapola. Así que cultivamos opio y obtenemos nuestro trigo de Pakistán ”(Redmond, H. From poppy to fentanyl lollipops: The war on drugs in Afghanistan. International Socialist Review, (80), November 2011).


¿A dónde va el opio?


          Flujo de opio fuera de Afganistán. Fuente UNODC, 2008

Las fronteras de Afganistán ‎eran ‎de las más seguras del mundo: EEUU/OTAN registraban la ‎identidad de ‎todos los viajeros utilizando sofisticados medios electrónicos.

Es público que los talibanes permiten la venta de adormidera afgana a Pakistán, recaudando un impuesto del 20%. El valor de la producción de opio en 2017 fue de entre 4,1 y 6,6 mil millones de dólares (UNODC, 2017). Agregue a eso los $ 8.6 mil millones que Estados Unidos ha gastado en esfuerzos antinarcóticos en Afganistán (The Guardian, 2018).

El opio y la heroína se ingiere y transporta por refugiados pagados (hombres, mujeres y niños) llamados "empacadores". La ruta de los Balcanes es la principal ruta de tráfico del tráfico mundial de opiáceos en esa modalidad (NdelE: es físicamente imposible que miles de kilos de droga sean transportados a pie por "refugiados").


      Ruta del opio de los Balcanes. Fuente: ONUDD, 2008.

Otra ruta es la ruta de Oppistan.




Mientras que otro son los vuelos diplomáticos. Estos vuelos, de entrada y salida de zonas de guerra, tienen inmunidad diplomática y no pueden ser registrados por contrabando: drogas, armas o personas. (NdelE: El transporte comercial de mercancías desde Afganistán hacia otros países dirigidos por contratistas).


Mapa de la CIA en el que se muestran las rutas del opio afgano destinado a Europa en 1988. Según las informaciones de la CIA, actualizadas en 2008: «La mayor parte de la heroína proveniente del sudeste de Asia transita por vía terrestre, a través de Irán y Turquía, hasta llegar a Europa atravesando los Balcanes» La realidad es que la droga se envía también a través de los estados ex soviéticos, así como de Pakistán y Dubai.


En palabras del investigador Timothy Alexander Guzmán: "¿quién es el dueño de los aviones y los barcos que transportan el 90% por ciento de la heroína del mundo desde Afganistán al resto del mundo en primer lugar? Seguro que no son los talibanes".


Falsos programas de erradicación 

Según el YNODC:

"La producción de opio en Afganistán aumentó en un 43% a 4.800 toneladas métricas en 2016 en comparación con los niveles de 2015, según las últimas cifras de la Encuesta sobre el Opio en Afganistán publicadas hoy por el Ministerio afgano de Lucha contra los Estupefacientes y la ONUDD. La superficie cultivada de adormidera también aumentó a 201.000 hectáreas en 2016, un aumento del 10 por ciento en comparación con las 183.000 hectáreas de 2015.


       Fuente: ONUDD


En teoría, el gobierno de Estados Unidos ocupa Afganistán porque cree que la producción de adormidera “amenaza significativamente a Estados Unidos” (Thomas, J. Narco-Terrorism: Could the Legislative and Prosecutorial Responses Threaten Our Civil Liberties? Washington and Lee Law Review, Vol. 66, 2009, Iss. 4. Pp. 1881-1920. 2009).


Resultados de la Guerra Larga

Aumento de las muertes por sobredosis de drogas en EE. UU.


       Fuente: Centro Nacional de Estadísticas de Salud

Con la heroína y opioides sintéticos que impactan en los estados ...


        Fuente: The Kaiser Foundation, 2016

y comunidades más cercanas a casa.


       Fuente: CDC, Universidad de Chicago (NORC), USDA, 2017. The Staggering Numbers Behind America's Opioid Epidemic, ZeroHedge.com, 17/10/2018.



En los Estados Unidos en 2001, había 189.000 consumidores de heroína, antes de la invasión de Afganistán. Para 2012-2013, eran 3,8 millones, según un estudio de la Escuela de Salud Pública Mailman de la Universidad de Columbia. Se puede confirmar que el número de consumidores de heroína en la actualidad superan los cuatro millones.




En 20o1, 1.779 estadounidenses murieron como resultado de una sobredosis de heroína. En 2016, el número de muertos como resultado de la adicción a la heroína se disparó a 15.446.
 

           Fuente: Instituto Nacional de Abuso de Drogas


Discurso de Trump sobre el estado de la Unión (2018):

..."En 2016, perdimos a 64.000 estadounidenses por sobredosis de drogas: 174 muertes por día. Siete por hora. Si queremos conseguir poner fin a esta plaga, debemos ser mucho más duros con los traficantes de drogas. Mi Administración está comprometida a combatir la epidemia de drogas y ayudar a obtener tratamiento para los necesitados. La lucha será larga y difícil, pero, como siempre hacen los estadounidenses, prevaleceremos". (las cifras de Trump se refiere a todo tipo de drogas)

En 2020, en el momento ávido de la crisis del covid, las muertes por opioides y drogadicción se triplicaron (respecto a las estadísticas señaladas más arriba).


         Gráfico basado en pbs de origen de datos CDC


¿Quién protege las exportaciones de opio fuera de Afganistán?




Ampliamente documentado, la economía del opio en Afganistán fue establecida por la CIA en 1979.

- ¿Existe una correlación entre la adicción a la heroína en los Estados Unidos y el espectacular aumento de la producción de opio que se produjo inmediatamente después de la invasión de los Estados Unidos y la OTAN en octubre de 2001?

"Estados Unidos quería suministrar a los rebeldes muyahidines en Afganistán misiles stinger y otros equipos militares, necesitaba la plena cooperación de Pakistán. A mediados de la década de 1980, la operación de la CIA en Islamabad, una de las estaciones de inteligencia estadounidenses más grandes del mundo. «Si el BCCI es una vergüenza para los Estados Unidos que no se están llevando a cabo investigaciones directas, tiene mucho que ver con la vista gorda que los Estados Unidos dirigieron el tráfico de heroína en Pakistán», dijo un oficial de inteligencia estadounidense. ("The Dirtiest Bank of All", Time, 29 de julio de 1991, p. 22).

Alfred McCoy confirma que a los dos años de la arremetida de la operación encubierta de la CIA en Afganistán en 1979, "las zonas fronterizas entre Pakistán y Afganistán se convirtieron en el principal productor de heroína del mundo, suministrando el 60% de la demanda estadounidense..." "Los activos de la CIA volvieron a controlar este comercio de heroína. Cuando las guerrillas muyahidines se apoderaron del territorio dentro de Afganistán, ordenaron a los campesinos que plantaron opio como impuesto revolucionario. Al otro lado de la frontera en Pakistán, los líderes afganos y los sindicatos locales bajo la protección de la inteligencia pakistaní operaban cientos de laboratorios de heroína. Durante esta década de tráfico abierto de drogas, la Agencia Antidrogas de Estados Unidos en Islamabad no instigó incautaciones o arrestos importantes. (Alfred McCoy, Drug Fallout: the CIA's Forty Year Complicity in the Narcotics Trade. The Progressive, 1º de agosto de 1997).

- ¿Se están utilizando aviones militares estadounidenses para exportar opioides fuera de Afganistán? ¿Se ha dado instrucciones a las fuerzas de ocupación estadounidenses para que hagan la vista gorda? 

Según Abby Martin, "... no hay pruebas concluyentes de que la CIA esté sacando físicamente el opio de Afganistán. Sin embargo, es difícil creer que una región bajo plena ocupación militar estadounidense, con puestos de guardia y drones de vigilancia que monitorean las montañas de Tora Bora, no pueda rastrear las rutas de suministro de opio exportado desde las diversas granjas de amapola del país (ya saben, las que el ejército estadounidense está custodiando).




Michel Chossudovsky reflexiona sobre sus largas investigaciones a través de los años:
 
"La crisis de los opiáceos en Estados Unidos, definida en términos generales, guarda una relación con la exportación de heroína fuera de Afganistán.

¿Cómo se verá afectado este comercio multimillonario que hasta hace poco estaba protegido por las fuerzas estadounidenses por la retirada de esas tropas de Afganistán? Las empresas privadas de mercenarios también participan en el apoyo al comercio del opio.

La retirada estadounidense ha sido objeto de extensas negociaciones entre Estados Unidos y la OTAN y los talibanes. A finales de febrero de 2020 se firmó un acuerdo en Doha. ¿Llegaron los Estados Unidos a un "acuerdo secreto" con los talibanes con respecto al comercio de opio?"

Según el presidente Biden, los dirigentes políticos afganos abandonaron y huyeron del ‎país. La verdad es que la Casa Blanca ‎no respetó la fecha 1 de septiembre y adelantó los acontecimientos al 15 de agosto. El ejército afgano se componía de 300.000 soldados entrenados por Estados Unidos y otros estados miembros de la OTAN, disponían de armamento y de material de guerra sofisticados. "Toda ‎la infantería ‎afgana disponía de chalecos blindados y de equipamiento personal de visión ‎nocturna. La fuerza ‎aérea afgana era muy competente. Los talibanes, al contrario, no pasan ‎de ‎‎100.000 combatientes en sandalias y con ‎simples ‎fusiles kalachnikov y no tenían aviación... Si hubiese habido combates, los talibanes ‎seguramente ‎habrían sido derrotados". ‎

Biden afirmó que el ejército afgano se derrumbó, a veces sin tratar de luchar. Los dirigentes huyeron‎ en aviones militares de países occidentales. "Sobre que el ejército ‎afgano ´a veces´ no trató de luchar… es más bien lo contrario: el ejército ‎afgano ‎‎´a veces´ trató de luchar", reflexiona Thierry Meyssan. 

El cambio de régimen en Afganistán ya se había decidido cuando Donald Trump aún estaba en ‎la ‎Casa Blanca. Biden modificó el calendario para manipular ‎la historia, ‎utilizó el tiempo extra para instalar bases militares en los países vecinos y ‎desplegar ‎al menos 10.000 mercenarios, movilizó el ejército turco –que ya estaba presente en ‎Afganistán, nadie lo menciona a pesar de que se reclutó al menos ‎‎2.000 yihadistas ‎provenientes de Idlib (Siria)… y sigue reclutando. ‎

En "El botín de guerra: el multimillonario comercio de heroína de Afganistán. La agenda oculta de Joe Biden en Afganistán: sostener el tráfico de drogas", el profesor Chossudovsky plantea preguntas y respuestas:

- ¿A dónde va el dinero? 

El comercio se caracteriza por una compleja red de intermediarios. Hay varias etapas, varios mercados interconectados, desde el empobrecido agricultor de adormidera en Afganistán hasta los mercados mayoristas y minoristas de heroína en los países occidentales. Existe una "jerarquía de precios" reconocida por la administración estadounidense:

"La heroína afgana se vende en el mercado internacional de estupefacientes por 100 veces el precio que obtienen los agricultores por su opio justo fuera del campo". (Departamento de Estado de los Estados Unidos citado por la Voz de América (VOA), 27 de febrero de 2004).

La estimación de la UNDOC, basada en los precios locales de las explotaciones agrícolas y al por mayor, constituye un porcentaje muy pequeño del volumen de negocios total del multimillonario comercio de drogas afgano. La ONUDD estima "la entrega anual total del comercio internacional" de opiáceos afganos en US$ 30 mil millones. Sin embargo, un examen de los precios al por mayor y al por menor de la heroína en los países occidentales sugiere que los ingresos totales generados, incluidos los del comercio minorista, son sustancialmente más altos.

- El lavado de dinero de la droga

Los ingresos del tráfico de drogas se depositan en el sistema bancario. El dinero de la droga se lava en los numerosos paraísos bancarios extraterritoriales de Suiza, Luxemburgo, las Islas británicas del Canal, las Islas Caimán y otros 50 lugares de todo el mundo. Es aquí donde interactúan las organizaciones criminales involucradas en el tráfico de drogas y los representantes de los bancos comerciales más grandes del mundo. El dinero sucio se deposita en estos paraísos extraterritoriales controlados por los principales bancos comerciales occidentales. Estos últimos tienen un interés personal en mantener y sostener el tráfico de drogas. (Michel Chossudovsky, The Crimes of Business and the Business of Crimes, Covert Action Quarterly,  1996)

Con el dinero blanqueado se inyecta en inversiones de buena fe, no solo en bienes raíces, hoteles, etc., sino también en otras áreas como la economía de los servicios y la manufactura. El dinero sucio y encubierto también se canaliza a varios instrumentos financieros, incluido el comercio de derivados, materias primas, acciones y bonos gubernamentales.

Conclusiones 

- La prensa y los políticos nos dicen que la intervención estadounidense en Afganistán fue un "error", opinión no compartida en el mundo de los negocios financieros 

- La causa del problema mundial en que se ha convertido la droga no está en Kabul sino en Washington.

Estados Unidos no ha perdido absolutamente nada en Afganistán, no desea ‎que la paz vuelva a ese país. A los políticos de Washington no les interesa las millares de ‎víctimas ‎que su guerra ha provocado. La región debe mantenerse inestable, que no haya gobierno capaz de controlar la explotación de sus ‎riquezas ‎naturales. 

- "Ahora el objetivo de Washington es que las empresas, de cualquier país desarrollado ‎que ‎vengan, tengan que aceptar la protección de Estados Unidos para poder explotar las riquezas ‎afganas, afirma Meyssan (Siete mentiras sobre Afganistán‎. Red Voltaire, 19 agosto 2021).
 ‎
- "Hay compañías chinas que ya explotan minas en Afganistán, pero ahora tendrán que pagar ‎a ‎Estados Unidos… y si no lo hacen serán blanco de atentados terroristas. Es cierto que ‎eso ‎se parece al pago de “protección” que exigen los grupos gansteriles en barrios con muy ‎altos ‎niveles de delincuencia… ¿y qué?‎".


EPÍLOGO

En el artículo anterior se señaló que NADIE (excepto Thierry Meyssan) se detiene un momento sin haber analizado el rol de la HERMANDAD MUSULMANA (o Hermanos Musulmanes) en los conflictos del mundo islámico, lo cual es ocultar -por desconocimiento o por razones ideológicas- las raíces de la "guerra larga". Por esa razón en próximos capítulos dedicaremos tiempo para adentrarnos en el "vientre de la bestia".

Solamente dejamos planteada una inquietud que recoge Thierry Meyssan:

"Es muy importante recordar que durante la guerra contra los soviéticos en Afganistán, ‎el hoy ‎presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, ya era miembro de la Hermandad ‎Musulmana y jefe ‎de una milicia turca –la Milli Gorus, que hoy abre mezquitas en Alemania ‎y Francia. Como ‎miembro de la Hermandad Musulmana y jefe de la Milli Gorus, Erdogan fue a ‎arrodillarse, ‎literalmente, ante Gulbuddin Hekmatyar, el líder afgano de la Hermandad Musulmana ‎y futuro ‎primer ministro de Afganistán. Posteriormente, el propio Hekmatyar juró fidelidad a al-‎Qaeda, ‎lo cual no le impidió presentarse como candidato a la elección presidencial afgana ‎en 2019, ‎bajo la protección de Estados Unidos". ‎


En esta foto, el líder muyahidín afgano Gulbuddin Hekmatyar –fundador del ‎grupo terrorista Hezbi Islami y clasificado como genocida– recibe votos de fidelidad de Rached ‎Ghanuchi (a la izquierda), actual presidente de la Asamblea Nacional de Túnez, y del actual ‎presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan (a la derecha).T. Meyssan, Red Voltaire)‎


Principales fuentes de consulta:

Y otras notas de prensa sobre el tema

Consultas de este blog:

17 agosto 2021

No dejes que te engañen: Afganistán ha sido un "tremendo éxito"



Por Keith Lamb

Global Research


La prensa liberal está inundada de narrativas de que Afganistán es tanto un "fracaso" como un "error". Sin embargo, la guerra de los 20 años ha sido para ellos un éxito sin precedentes. Es importante destacar que la afirmación de que "la guerra de Afganistán ha terminado" también es propaganda. Los grandes contratistas privados permanecerán, al igual que las operaciones encubiertas de la CIA. Las bases aéreas estadounidenses proporcionarán una plataforma de lanzamiento para bombarderos de largo alcance y ataques con drones. (Ver AQUÍ)


Biden sobre Afganistán: 'El objetivo era luchar contra el terrorismo, no construir un país'


De hecho, Afganistán ha sido un ejercicio de contra-narrativas de principio a fin. Por ejemplo, los talibanes siempre estuvieron dispuestos a entregar a Bin Laden, siempre que se dieran pruebas.


➤ Todo el evento del 11 de septiembre, que provocó la guerra, tiene múltiples inconsistencias. Por ejemplo, hay miles de 'arquitectos e ingenieros de la verdad del 11 de septiembre' que afirman que se produjo una demolición controlada en ese día memorable.

➤ La guerra contra el terrorismo no sería la primera que se desatara con un ataque de bandera falsa, Vietnam y Cuba pueden dar fe de ello. Hoy, China también está en medio de ser acusada de genocidio y esclavitud. Lo que realmente distingue a Afganistán es que ha sido un éxito sin precedentes para las élites liberales transatlánticas occidentales.

➤ Sí, ha habido muertes, 241.000 para ser precisos. Sin embargo, solo 2.442 eran militares estadounidenses y no pertenecían a la clase de Bush Jr. que esquivaba el servicio militar obligatorio. A cambio de este "daño colateral", ha habido 20 años ininterrumpidos de ganancias de guerra para las élites liberales transatlánticas.

➤ Utilizando estimaciones conservadoras, EE. UU. ha gastado 2.261 billones y el Reino Unido 30 billones. La venta de armas y la provisión de otros servicios al frente de guerra, que se ha privatizado rápidamente, ha llevado a las grandes empresas a hacer una matanza absoluta.

➤ Sin la inversión del 11 de septiembre y su dividendo de 20 años, ¿cómo podrían personas de Halliburton, del ex vicepresidente Dick Cheney, de la que también fue su presidente, haberse beneficiado mano a mano? Lo mismo ocurre con Blackwater, que tenía una puerta giratoria entre el Partido Republicano y la CIA.

➤ Quienes controlan la producción de opio y las ganancias ilícitas que pueden utilizarse para financiar operaciones secretas y grupos clandestinos de terroristas, también han sido los ganadores de la ocupación de Afganistán. Después de la ocupación, la producción de opio, que había sido casi erradicada, volvió a prosperar y Afganistán proporcionó dos tercios del cultivo mundial de opio.

➤ Hay numerosas fotos en línea de tropas aliadas que protegen la cosecha de opio, así como relatos personales de irregularidades en las que se acusa a la propia OTAN de beneficiarse del comercio de opio. (Ver ¿Cómo explica el comercio de heroína el fracaso de Estados Unidos y el Reino Unido en Afganistán?)



➤ Más allá de las ganancias desnudas, Afganistán ha sido una bendición para los intereses de la clase dominante liberal. 2,3 millones de refugiados afganos han huido al extranjero y el 90% están alojados en Pakistán e Irán, lo que ayuda a desestabilizar estos países. En el frente interno, los refugiados afganos han contribuido a un sistema global de refugiados que se utiliza para alimentar la política de divide y vencerás.

➤ Entre los subalternos occidentales, la derecha, suscrita a la vieja ideología imperial, culpa personalmente a los refugiados e inmigrantes, que huyen de la guerra y la pobreza, de "diluir" la civilización occidental. Perversamente, aunque no se identifica con el mensaje liberal de la globalización multicultural, la derecha apoya las invasiones liberales en el Sur Global que destruyen a otras civilizaciones.

➤ Por el contrario, los liberales (a menudo denominados izquierdistas liberales) se oponen a la derecha por motivos morales. Ven la inmigración y las sociedades multiculturales como un bien innato. Sin embargo, igualmente perverso es que no ven ninguna conexión entre su "bien innato" y el duro poder liberal, es decir, la atrocidad de la guerra contra los derechos humanos, que es la base de los movimientos de población mundial. De hecho, muchos apoyan activamente estas guerras neo-imperiales basadas en los mismos derechos humanos que los liberales afirman valorar.

➤ Irónicamente, tanto la izquierda como la derecha liberales, por diversas razones y en diversos grados, apoyan las guerras liberales y, por tanto, la globalización liberal. Trágicamente, al verse a sí mismos como diametralmente opuestos, siguen ignorando las contradicciones básicas dentro del capitalismo global. Absurdamente, su cuerpo a cuerpo nos es revendido como democracia.

➤ Con los acontecimientos de hoy en Xinjiang, que están estrechamente relacionados con Afganistán, continúa el mismo patrón. La izquierda liberal llama a la acción sobre la propaganda inventada de atrocidades a los derechos humanos. Estos llamados a derrotar a China son luego respaldados por la derecha, con sus diversas narrativas de compromiso de suma cero, donde el ascenso de China se ve como su pérdida civilizatoria.

➤ Para los intereses hegemónicos de la élite liberal, Afganistán ha proporcionado 20 años de incertidumbre en la frontera occidental de China. Es aquí donde las fuerzas de destrucción se encuentran de frente con las fuerzas de la construcción y amenazan el desarrollo del interior.

➤ El caos de Afganistán ha proporcionado un campo de entrenamiento para los extremistas uigures que regresaron a China para desatar el caos. Estos combatientes yihadistas originalmente luchaban contra Estados Unidos, pero ahora, extrañamente, están financiados por Estados Unidos en sus esfuerzos por desestabilizar a China (y Siria).

➤ Esta estratagema continuará con una nueva guerra fría que proporcionará otra ganancia inesperada a los fabricantes de armas. De hecho, son los mismos fabricantes de armas quienes también financian la propaganda de las atrocidades de Xinjiang.

➤ Claramente, si miramos a la prensa liberal oligárquica siempre estaremos cegados por la propaganda que vende su “éxito” como un “error” dentro de la niebla de lo que se supone es nuestro proceso democrático colectivo.

➤ Afganistán está en ruinas con un PIB de solo $ 20.68 mil millones ($ 531 per cápita), en 2019, mientras que Estados Unidos gastó $ 52 mil millones en ocuparlo en el mismo año. Por lo tanto, Afganistán es un éxito sin precedentes para quienes se benefician del estruendo de la guerra y se levantan mediante la destrucción de otros.

➤ Sobre todo, los 20 años de Afganistán han sido un éxito en el lavado de cerebro. Creer que una verdadera democracia puede llevar a cabo tal violencia y destrucción y aún ser considerada "el mejor sistema de gobierno", que otros deberían esforzarse por seguir, es una perversión del deseo humano de paz y progreso global.

➤ Haber pasado 20 años así y seguir creyendo en la santidad de nuestra prensa liberal oligárquica, la misma clase que se beneficia de estos horribles “errores”, es incrédulo. De hecho, no deberían ser absueltos propagándolos como un “error” democrático colectivo del que hemos aprendido, porque, de hecho, la locura continúa mientras nuestras élites liberales llevan a cabo esta estrategia contra China.

➤ Desafortunadamente, las ganancias deben continuar y se buscarán nuevas formas de desestabilizar el Sur Global, ya que su desarrollo alteraría el desorden liberal. El desarrollo conduciría a la globalización democrática y, por lo tanto, acabaría con la huida desesperada hacia los mismos países que los subyugan. El surgimiento del Sur Global desafía al poder duro liberal y su forma globalizada entrelazada con la guerra. Este desafío, a su vez, pondrá fin a los más de veinte años de la hegemonía liberal en el monopolio de la verdad.


Foto: Wakil Kohsar, AFP, agosto 2021

Keith Lamb

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