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08 agosto 2022

El estado colonial de Israel como base militar imperial



 

por  Tito Andino

Recopilación de artículos y notas propias del editor del blog.


Más de un siglo después de la Declaración Balfour, el mito preferido del sionismo sobre la ocupación y colonización de Palestina sigue inalterable, por mandato "divino", fueron "elegidos" porque "alguien" les prometió una tierra. "Resulta  a todas luces una contradicción hablar de una divinidad dadivosa, derechos de propiedad entregados por ésta según criterios de preferencia étnica, junto a objetivos políticos de “retornar” a una tierra, a una tierra que ni siquiera pueden demostrar que se tiene algún vínculo con ella, más allá de mitos, fabulas y cuentos propios de la filmografía  sionista".  (Pablo Jofré Leal.)


Cuestiones previas 

La historia universal es rica en mitos y leyendas populares, o fábulas urbanas que van contándose de generación en generación, convirtiéndose en parte de una cultura popular de amplia divulgación. Suele mezclarse con el patriotismo fervoroso en difíciles tiempos de una nación, lo perverso es el engaño político para contagiar las conciencias.

Es difícil y hasta imposible desmentir la falsedad o utilización maliciosa de un mito a pesar de las evidencias historiográficas. Nunca falta quien repite falsas noticias e "historias", decenas de teorías que hoy denominamos vulgarmente conspiranoicas aparecen cada vez y aquellas viejas leyendas urbanas son reeditadas con variantes gracias a los servicios inestimables del internet. En nuestro caso, es evidente que la historia de Palestina y su pueblo, su cultura, arqueología, costumbres, desarrollo como pueblo que durante miles de años ha poblado el Levante Mediterráneo han sido borradas de los textos de historia.

Nuestra compleja naturaleza humana gusta dar "fe" de suposiciones "históricas" con un matiz sensacionalista, buscamos patrones de conducta coincidentes donde nos los hay, evitamos la explicación lógica, ya que es intrínseco a nuestra condición, inconscientes nos internamos en una "búsqueda mística de sentido" a nuestra vidas. Este tipo de comportamiento, dentro de la psicología humana, es perceptible. Por ejemplo, hay quienes sienten enorme satisfacción al descubrir "su verdad" en la lectura de determinada literatura catalogada como "teoría de la conspiración". La historia como ciencia social no es inmune a este fenómeno por mucho que nos esforcemos en hacer prevalecer la verdad.

El sionismo, en el presente, tiene poco interés en desmentir rumores, es un acto consciente que contribuye a incrementar el mito y conserva abierta la posibilidad de denunciar a perpetuidad la persecución en su contra, en su beneficio.



Antecedentes 

Como revisamos en ponencias anteriores de este blog ("Apuntes sobre el sionismo"), "hasta el final del siglo XIX, el sionismo era un proyecto exclusivamente puritano y anglosajón al que se sumó solo una élite judía, pero fue y es firmemente condenado por los rabinos que interpretan la Torah como una alegoría y no como un plan político". (Thierry Meyssan en "Quién es el enemigo?").  Es evidente que fue un plan, una idea "más propia de una concepción del protestantismo evangélico que del judaísmo", complementa el analista Pablo Jofré Leal.

El sionismo tiene su antecedente, a mediados del siglo XVII, los calvinistas británicos agrupados alrededor de Oliver Cromwell cuestionaron la fe y la jerarquía del régimen, derrocando a la monarquía anglicana británica. Surgió el dogma del "Millenium" (el regreso de Cristo y los apacibles 1.000 años)... pero, "interpretando" la Biblia, habría que dispersar a los judíos por todo el mundo y luego reunirlos en Palestina, reconstruyendo el templo de Salomón. El régimen puritano de Cromwell en 1656 se comprometió a crear el Estado de Israel en Palestina.

La secta de Cromwell fue derrotada militarmente restableciéndose la monarquía anglicana, el proyecto de creación de un Estado para los judíos quedó archivado hasta la "Guerra de Independencia de los Estados Unidos" (1775-83), "esa guerra no se basó en los ideales de la Ilustración, que más tarde animaron la Revolución Francesa, sino que fue financiada por el rey de Francia y se libró por motivos religiosos y al grito de ´¡Nuestro Rey es Jesús!´". "George Washington, Thomas Jefferson y Benjamin Franklin, por solo mencionarlos a ellos, se presentaron como los sucesores de los partidarios exilados de Oliver Cromwell. Lógicamente, Estados Unidos retomó el proyecto sionista".

Meyssan en su impresionante estudio histórico afirma: "En 1868, la reina Victoria designó como primer ministro de Inglaterra al judío Benjamin Disraeli, éste propuso conceder algo de democracia a los descendientes de los partidarios de Cromwell para poder apoyarse sobre todo en el pueblo y extender por el mundo el poder de la Corona. Propuso una alianza con la diáspora judía como medio de aplicar una política imperialista cuya vanguardia sería precisamente esa diáspora. En 1878, el propio Disraeli incluyó "la restauración de Israel" en el orden del día del Congreso de Berlín sobre la nueva repartición del mundo.

Fue sobre esa base sionista que el Reino Unido restableció relaciones con sus ex colonias de América, ya convertidas en Estados Unidos, al término de la Guerra Civil Americana  (Guerra de Secesión, 1861-1865), en la que salieron vencedores los WASP (White Anglo-Saxon Puritans) sucesores de los partidarios de Cromwell.


Como se aprecia, "el sionismo, además de plantear como objetivo la creación de un Estado para los judíos, también sirvió de base a la fundación de Estados Unidos... Al ser el sionismo el elemento que permitió la reconciliación entre Londres y Washington cuestionarlo es atacar la base misma de esa alianza, la más poderosa del mundo".


La adhesión de los judíos al sionismo anglosajón era cuestión de detalles. Theodor Herzl, según las publicaciones internas de la Organización Mundial Sionista, no fue el fundador del sionismo. Herzl no era israelita y ni siquiera le había hecho la circuncisión a su hijo. Era ateo, como muchos burgueses europeos de su época, Herzl recomendó al principio la asimilación de los judíos, estimando incluso que debían convertirse al cristianismo. 

"El verdadero fundador del sionismo contemporáneo no es un judío sino un cristiano dispensionalista. El reverendo William E. Blackstone, predicador estadounidense que consideraba que los verdaderos cristianos no tendrían que sufrir las duras pruebas del fin de los tiempos. Predicaba que los verdaderos cristianos serían sustraídos a la batalla final y enviados al cielo (el llamado "arrebatamiento de la Iglesia", en inglés "the rapture"). Para el reverendo Blackstone, los judíos librarían esa batalla, de la que saldrían además convertidos a la fe del Cristo victorioso". La teología del "arrebatamiento" sigue siendo hoy en día muy poderosa en los Estados Unidos. (Meyssan) (Esto sucedió muchos antes de la creación del AIPAC, grupo de presión proisraelí que tiene el control del Congreso de EEUU. En realidad, el poder de AIPAC no reside en su dinero o capacidad para financiar campañas electorales, mucho menos en la religión, sino en la ideología, aún vigente en Estados Unidos). 


         Reverendo William E. Blackstone                       Theodor Herzl

Blackstone convenció a Herzl para vincular a los dispensionalistas con los colonialistas estipulando que la creación de Israel debía ser en Palestina, justificada con referencias bíblicas. Blackstone y Herzl lograron que la mayoría de los judíos se sumaran a su proyecto. Hoy en día Herzl está enterrado en Israel –en la cima del Monte Herzl– y el Estado israelí puso en su ataúd la Biblia anotada que Blackstone le había regalado.


El objetivo del sionismo nunca fue "salvar al pueblo judío dándole una patria" sino hacer triunfar el imperialismo anglosajón asociando los judíos a esa empresa. Además, no solo que el sionismo no es un producto de la cultura judía sino que la mayoría de los sionistas nunca fueron judíos, mientras que la mayoría de los judíos sionistas no son israelitas.


Fue durante ese periodo cuando se inventó el mito del pueblo judío. Hasta aquel momento los judíos se habían considerado como personas pertenecientes a una religión y reconocían que sus correligionarios europeos no eran descendientes de los judíos de Palestina sino de otras poblaciones que se habían convertido a esa religión durante el transcurso de la Historia.

Blackstone y Herzl fabricaron artificialmente la idea según la cual todos los judíos del mundo serían descendientes de los antiguos judíos de Palestina. A partir de ese momento el término "judío" comienza a aplicarse no solo a la religión israelita sino que pasa a designar también una etnia. Basándose en una lectura literal de la Biblia, todos los judíos pasan así a ser beneficiarios de una promesa divina sobre la tierra palestina. (Hasta aquí, el resumen de la investigación de Thierry Meyssan)


Pasado y presente 

"Los hebreos fueron uno de los pueblos, que en sus incursiones militares estuvieron en la zona, donde en un periodo de tres siglos desarrollaron el poblamiento de ciertos sectores, para luego desaparecer históricamente en el trasiego de guerras, invasiones, destrucción y asimilación.  Lo significativo, es que los actuales colonizadores y ocupantes de Palestina no tienen relación alguna con esos habitantes, ya que se trata de extranjeros, gran parte de ellos europeos, tanto del centro como de Europa oriental y que en el transcurso de la colonización posterior a mayo del año 1948, cuando se funda la entidad sionista bajo la denominación de Israel, generaron una inmigración con etíopes, árabes y hasta latinoamericanos de creencia judía", asevera P. J. Leal en su estudio: "Sionismo: Sobre Mitos, Declaraciones y Crímenes".

Shlomo Sand, historiador judío y otros hablan en sus libros, "no solo de la invención de lo judío, sino también de la invención de la tierra de Israel, en la idea de desmontar esos mitos que suelen cubrir la presencia de extranjeros de creencia judía y hasta ateos sionistas en Palestina, con toda esa carga de prejuicios, supremacismo y racismo con que suele ir acompañada". Sand destroza en su libro “La Invención de Israel” el supuesto concepto derecho histórico-religioso esgrimido para justificar la usurpación de tierras palestinas en una mezcla entre concepciones evangélicas (en lo religioso) y el sionismo (en el marco político). Para Sand “esta invención hizo posible la colonización de Oriente Próximo y la creación de Israel pero constituye también la más seria amenaza a su propia existencia como hogar nacional judío”. 

El libro de Shlomo Sand "demuestra que el mito nacional de Israel hunde sus orígenes en el siglo XIX, no en los tiempos bíblicos en los que muchos historiadores judíos y no judíos reconstruyeron un pueblo imaginado con la finalidad de modelar una futura nación. Sand disecciona con la minuciosidad de un forense la historia oficial y desvela la construcción del mito nacionalista y la consiguiente mistificación colectiva”. 

Las potencias occidentales han enquistado una punta de lanza hegemónica, en el Levante Mediterráneo en general y Palestina en particular, que consigue sentar las bases geopolíticas de expansión en el conjunto de Oriente Medio. "Política destinada a la apropiación de recursos naturales, vías de distribución y comercialización de recursos energéticos y el control de las rutas marítimas que permitieran el dominio general: Estrecho de Ormuz, Bab al Mandeb y el Canal de Suez", reflexiona Leal. 




La historiadora Niloufer Bhagwat en "Contemporary Zionism pursues it assigned role as an advanced military and intelligence base of Anglo-American, European imperialism", incluye posesionarse "de las aguas fluviales y los recursos de Palestina y los territorios árabes adyacentes con un plan proyectado para ocupar territorios desde el "Nilo hasta el Éufrates", y más tarde para extender el control sionista incluso más allá de otras regiones y continentes adyacentes, tal y como avanzó el "Plan Odet-Yinon" a principios de los ochenta para manipular las diversidades de creencias religiosas, razas, tribus y otras divisiones sectarias en los países objetivo para fracturar su unidad y soberanía". 

La Declaración Balfour, es la herramienta política que "ayudó a consolidar una idea falsaria sobre el territorio y sobre las aspiraciones de dominio de un sionismo europeo junto a los afanes de dominio del imperio británico primero y el imperialismo estadounidense, con posterioridad al fin de la segunda guerra mundial... ".

P. J. Leal concluye que "bajo el marco de la declaración Balfour, una ideología como la sionista, Israel ha hecho suya una política de racismo, apartheid y crímenes contra el pueblo palestino... Gran Bretaña, en una decisión abusiva y criminal prometió entregar un territorio que no era de su propiedad a terceros – judíos europeos – cuyo vínculo con la región era inexistente- Ello implicó avalar un plan de colonización, que en esencia llevaba el signo del racismo. Poblando con extranjeros una tierra habitada, expulsando a la población nativa residente y creando las bases del actual sistema de apartheid que rige en la Palestina histórica y aún más en los territorios palestinos ocupados y bloqueados de Cisjordania y la Franja de Gaza”.


El rol del sionismo contemporáneo como base militar imperial.

 



Gran Bretaña y Estados Unidos, a través de sus gobiernos tomaron la decisión de forjar un estado judío en Palestina, se trata de un Pacto anglosajón para crear IsraelLouis Brandeis, que llegaría a ser el primer juez judío de la Corte Suprema estadounidense, bajo los auspicios del reverendo Blackstone fue el negociador. Ese acto fue aprobado posteriormente por el presidente estadounidense Woodrow Wilson y el primer ministro británico David Lloyd George, tras los acuerdos franco-británicos Sykes-Picot por los que Francia y Gran Bretaña se repartían el Medio Oriente.

Bajo auspicio del ejército británico se formó la "Legión Judía" en el seno del ejército británico. El 2 de noviembre de 1917, el ministro británico de Relaciones Exteriores, Lord Balfour, envió a Lord Walter Rotschild una carta abierta en la que se comprometía a crear un "hogar nacional judío" en Palestina. Wilson incluyó la creación de Israel entre sus objetivos de guerra oficialmente reconocidos (Punto N° 12 de los 14 presentados al Congreso de Estados Unidos, 8 de enero de 1918).

Durante la Conferencia de Paz de París, el 3 de enero de 1919, el emir Faisal –hijo del sharif de la Meca y futuro rey del Irak británico– firmó con la Organización Mundial Sionista un acuerdo donde se comprometía a respaldar la decisión anglosajona (complicidad de las monarquías títeres árabes).

En mayo de 1942, el Congreso de organizaciones sionistas en Nueva York decidió convertir el "hogar nacional judío" de Palestina en el "Commonwealth judío" (referencia al Commonwealth instaurado por Cromwell en lugar de la monarquía británica) y autorizó la inmigración masiva de los judíos hacia Palestina. Entre sus objetivos constaba que el estado judío abarcaría la totalidad de Palestina y probablemente la Transjordania; el desplazamiento de la población árabe; y, control judío de todos los sectores de desarrollo y de la economía en todo el Medio Oriente. (Thierry Meyssan, art. cit.)

Casi todos los participantes en el congreso de Nueva York ignoraban que la "solución final de la cuestión judía" (die Endlösung der Judenfrage) había sido secretamente implantada en Europa...

Los británicos propusieron ante la ONU el plan de partición de Palestina a partir de las directrices proporcionados por… los mismos británicos. La idea fue crear un estado binacional, conformado por un Estado judío, un Estado árabe y una zona "bajo régimen internacional especial" para administrar los lugares sagrados (Jerusalén y Belén). El proyecto fue adoptado mediante Resolución 181 de la Asamblea General de la ONU (29 de noviembre de 1947).

David Ben Gurión, presidente de la Agencia Judía, sin esperar la continuación de las negociaciones proclamó unilateralmente el Estado de Israel, inmediatamente reconocido por Estados Unidos. Los países árabes recién independizados intervinieron, pero, no disponían de ejércitos conformados, fueron rápidamente derrotados. Israel procedió a una limpieza étnica y obligó a no menos de 700.000 árabes a huir de sus hogares. 


La Resolución 194 (11 diciembre 1948) reafirma los principios enunciados en la Resolución 181 y proclama el derecho inalienable de los palestinos a regresar a su tierra y a ser indemnizados por los perjuicios sufridos. Israel fue admitido como miembro de la ONU al comprometerse respetar y aplicar las resoluciones de la ONU. 


Mezquita Al-Aqsa en Al-Quds (Jerusalén),  septiembre 2021. (Foto AFP)


Israel siempre violó las resoluciones de la Asamblea General y del Consejo de Seguridad, "sus vínculos orgánicos con dos de los miembros del Consejo de Seguridad con derecho de veto han mantenido a Israel fuera del alcance del derecho internacional. Israel se ha convertido así en un Estado offshore gracias al cual Estados Unidos y el Reino Unido pueden darse el lujo de fingir ser estados que respetan el derecho internacional, cuando en realidad lo violan a través de ese seudo estado". (Meyssan)

La muestra más palpable de estos argumentos es la utilidad para el Pentágono de las Fuerzas de Defensa de Israel (IDF, siglas en inglés), Estados Unidos anualmente invierte miles de millones de dólares para mantener esa poderosa fuerza armada que resguarda sus arsenales almacenados en Israel en las instalaciones 51, 53, 55 y 56, como bien señala el internacionalista Thierry Meyssan en otro reportaje: "Israel es el arsenal del Pentágono en el Medio Oriente". Las IDF son la fuerza regional de los Estados Unidos, cualquier intento de atacar militarmente a Israel debe considerarse como un ataque directo a EEUU.

Insistamos, una vez más:


El sionismo no es ninguna conspiración mundial judía creada por un grupo de psicópatas para apoderarse del mundo. El movimiento sionista nació en Europa y continúa siendo eurocentrista, constituye parte del engranaje de la política imperial británica, luego adoptada por los Estados Unidos de América y sus aliados europeos.  


Soldado israelí toma posiciones contra en palestinos en Azun, Cisjordania ocupada, abril 2022. (Foto Getty Images)


Israel está ahí y seguirá estándolo porque esa es su misión, sirve al Imperio Anglo-Americano en su política mundial de dominación geopolítica y económica. Israel seguirá recibiendo miles de millones de dólares anuales en ayuda financiera y militar, se armará hasta los dientes y lanzará sus clásicas guerras "preventivas" o de "legítima defensa". Israel debe continuar ahí porque es la única razón que mantiene el juego de las potencias occidentales por el control regional, es el elemento disuasorio que deberá contener a Irán y a los países que integran el Eje de la Resistencia anti-imperialista: Siria, Líbano, Yemen, al que se está sumando Irak

Israel es, entre otros estados como Arabia Saudí, un ariete, una pieza clave con que los Estados Unidos/OTAN dirigen una guerra convencional y económica contra Rusia por las zonas de influencia, a pesar que Israel y Rusia son buenos amigos... y socios (al menos antes de iniciarse la guerra en Ucrania). 

La tarea de Israel es no solo de contención y división del mundo árabe, apoya la eliminación de gobiernos como el sirio, iraquí, yemení, libanés, garantizando su existencia al mantener la zozobra regional e intentando ensayar otro proyecto sionista: "Herez Israel" (el Gran Israel, teoría expansionista del Tigris al Éufrates). 

Israel o el estado sionista seguirá prestando servicios invaluables a la Corona Británica y a los Estados Unidos al ser una extensión de aquellas potencias, en general, de las potencias europeas occidentales representadas en la UE/OTAN. Occidente intenta frenar a los "belicosos árabes" integrándolos en torno a Israel (es impensable e imposible que Israel se integre a los árabes), es el "antídoto" contra la fuerte influencia de Irán en la región. El titiritero de la política internacional determinará cuando le llegue la hora de enfrentar a Israel contra Irán, eso será cuando Estados Unidos decida el momento para atacar a los iraníes, esa guerra debe ser vista como "políticamente correcta" (cada vez parece más cercana). 

Como se aprecia, la lucha no es por imponer el sionismo (teoría de la conspiración), los occidentales mantienen activos los conflictos regionales para paralizar el surgimiento industrial y económico de China y Rusia que entre otras cosas desarrollan corredores energéticos o presentan proyectos con otros estados regionales para la apertura de la nueva “Ruta de la Seda”.

Israel puede ser creado de nuevo en cualquier parte del mundo por las potencias imperiales, pero esa no es la idea. Es el gran juego geopolítico mundial, aquí no hay cabida para la "gran conspiración judía". Insistamos hasta el cansancio, Israel es una mera prolongación ideológica, estratégica y política de Estados Unidos, del Imperio Británico, incluso de Francia, en general de Occidente. Las potencias imperiales velan por su existencia, no por imposición de una “mesa de sabios judíos que controlan el mundo”, sino porque Israel es su Caballo de Troya en la región para controlar mediante la guerra los recursos energéticos y geoestratégicos de los árabes y de otras potencias rivales. De ese modo consiguen otro objetivo, contener el avance económico de Irán, Rusia y China por las vías marítimas y terrestres en el comercio mundial.

Algo más sobre el tema



La escritora Niloufer Bhagwat, en su importante reportaje: "El sionismo contemporáneo persigue su papel asignado como una base militar y de inteligencia avanzada del imperialismo angloamericano y europeo", refiere que:

"La verdadera naturaleza del proyecto sionista israelí, estrechamente aliado con la política imperialista angloamericana y europea y con su alcance global, constituye una base militar y de inteligencia avanzada en la Palestina ocupada, en el corazón de Oriente Medio, destinada a controlar los gobiernos y los recursos de una región más amplia, que incluye Irán, el Cuerno de África, África Oriental, África Central y del Sur, y el sur de Asia y Eurasia... esta naturaleza no ha sido analizada en profundidad.

Los académicos sionistas, británicos, estadounidenses y europeos dominan y controlan la narrativa política histórica y contemporánea sobre el sionismo y el proyecto sionista de establecer un estado colonial de colonos, así como los objetivos y las razones del holocausto judío europeo de la segunda guerra mundial perpetrado por la Alemania nazi y por las clases dirigentes de Europa en colaboración con la Alemania nazi. La verdadera naturaleza del proyecto sionista era conocida por las élites británicas, estadounidenses y europeas que apoyaban el ascenso de Hitler y el partido nazi".  (No es secreto que los principales bancos británicos y las instituciones financieras y empresas estadounidenses colaboraron para financiar al partido nazi e invirtieron en Alemania. Las mejores y más brillantes empresas estadounidenses en la Alemania nazi utilizaron mano de obra esclava). 

"Los ideólogos sionistas y sus aliados anglosajones y europeos fueron conscientes desde el principio de que el proyecto de colonización israelí, debido a las limitaciones económicas de la disponibilidad de tierras agrícolas y recursos hídricos en Palestina para apoyar la creciente afluencia de colonos judíos europeos contemplada por los sionistas, se basaba en la despoblación del pueblo indígena árabe palestino y su expulsión a campos de refugiados mediante la limpieza étnica y el genocidio y la liberación de guerras contra los estados árabes vecinos para apoderarse de sus aguas fluviales y sus regiones fértiles, a fin de garantizar los niveles de vida más altos necesarios para la continua inmigración de colonos europeos y otros judíos a "Israel".

"Después de la Declaración Balfour de 1917, seguida por la ocupación militar británica de Palestina durante la Primera Guerra Mundial, el Documento de Mando Británico de 1922, la Resolución del Congreso de los Estados Unidos en 1922 extendiendo el apoyo de los Estados Unidos a la "patria judía", el establecimiento de la agencia judía por los británicos en 1929, y el Acuerdo Haavara de 1933 de la Federación Sionista de Alemania con el Partido Nazi, acordado por los arreglos británicos anglo-palestinos Bankon, permitieron que los judíos europeos pudieron emigrar y tomar las tierras y propiedades palestinas. A partir de 1948, el llamado Estado de "Israel" procedió a apoderarse directamente de las propiedades de las ciudades, pueblos y aldeas palestinas, así como de las tierras agrícolas y los recursos hídricos de Palestina y de los países árabes vecinos, lo que aún continúa". 

El gobierno israelí ha cometido repetidamente masacres y operaciones genocidas de limpieza étnica desde el inicio, matando a cientos de miles de árabes palestinos, lo que los palestinos llaman la catástrofe (Al-Nakba). Esa limpieza étnica y otras operaciones genocidas contra los palestinos nunca han cesado. Simultáneamente, Israel emprendió sucesivas guerras de agresión contra los estados árabes vecinos con el apoyo angloamericano y europeo desde 1948. 

"En apoyo de la política de establecer un "Estado" colonial judío europeo en Palestina, la mayoría de los juristas, analistas políticos y periodistas sionistas, británicos, europeos y norteamericanos se centraron exclusivamente en el "holocausto judío europeo de seis millones de judíos europeos en Europa", olvidando deliberadamente destacar que no eran los palestinos ni el mundo árabe los responsables del holocausto judío europeo. No se hizo hincapié en el deber de los gobiernos europeos de rehabilitar a la población judía europea en ningún país o región de Europa". 

La razón de la concentración exclusiva en "el holocausto del pueblo judío" únicamente y el olvido del holocausto y el genocidio de los eslavos por parte de la Alemania nazi y de sus regimientos europeos; y el hecho de no centrarse en las matanzas de millones de personas en China, el sudeste asiático y otros países de Europa y el mundo árabe y el norte de África, así como Japón y Turquía; los cientos de miles de soldados indios asesinados en Europa; y los millones de indios que murieron durante la hambruna impuesta por los británicos en Bengala en la India colonial durante la Segunda Guerra Mundial.

Todo esto fue deliberado con fines propagandísticos, para justificar ideológicamente y hacer avanzar la política y los objetivos sionistas angloamericanos y europeos en el establecimiento de una entidad política sionista israelí capaz de servir como un puesto de avanzada imperialista, militar y de inteligencia colonial, controlado por el liderazgo judío europeo aliado con el establishment angloamericano y más tarde con la OTAN, posicionado en el corazón del mundo árabe para apoderarse de los recursos de esta región, incluyendo el petróleo, y para el control estratégico de las rutas marítimas que controlan el comercio con Asia, África y Europa, incluyendo el Canal de Suez.

La eminente filósofa política judía estadounidense, Hannah Arendt, observó con ironía: "Las potencias europeas intentaban hacer frente al crimen cometido contra los judíos en Europa cometiendo otro crimen contra los palestinos".

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Principales consultas:

Niloufer Bhagwat

Pablo Jofré Leal

Serie de artículos de este blog: "Apuntes sobre el sionismo"

Thierry Meyssan, Red Voltaire, "¿Quién es el enemigo?

15 enero 2019

Desenmascarando los fraudes del revisionismo (III)




El "Trono de Oro" 

por Tito Andino U.


Introducción 

La presente tiene una motivación, está dirigida a una nueva generación de lectores en Latinoamérica y España que después de siete décadas siguen cayendo en garras de una corriente pseudo histórica autodenominada "revisionismo" de la segunda guerra mundial, sus difusores van desde extremistas de derecha hasta verdaderos xenófobos, nos venden falseadas publicaciones con las supuestas virtudes de la doctrina nazi como fuerza que “luchó” contra la oprobiosa injerencia del “capital judío” en la conquista del mundo. Esta psicopatía perversa está volviéndose viral gracias a la proliferación de miles de páginas web que exaltan a sádicos criminales reinventados como “héroes” en una inexistente lucha contra el "trono de oro" instaurado por una supuesta conspiración judía.  

El "antisionismo" moderno de miles de latinoamericanos y españoles se encuentra ligado, en uña y mugre, a pseudo historiadores mexicanos (Borrego y alias "Traian Romanescu") y algunos españoles, destacándose la figura de Joaquín Bochaca. Esa es la verdadera infiltración mundial del neonazismo, quienes simpatizan con esa ideología deben entender que viven bajo un monumental fraude.

No redundaré, hemos tenido oportunidad de profundizar estas cuestiones; la presente tarea es enfocarnos en desmitificar sus mentiras en materia económica. Una vasta historiografía demuestra quienes encumbraron a ese círculo de bandidos; no obstante, “revisionistas”, mejor dicho apologistas de la versión nazi de la historia, ofertan la fábula que Hitler se opuso al “patrón oro” y por esa razón la banca internacional (necesariamente judía para ellos) desencadenó la guerra para destruir la “doctrina social y económica” de la Alemania nazi.  

Dicho esto, iniciemos con la fábula de la "innovadora" economía nazi.


El mito nazi del "Trono de Oro"



Perpetúa el mito divulgado desde tiempos del nazismo que sustenta la tesis que Hitler se opuso a la usurera banca internacional, “luchando contra el capital financiero…” y rechazando 'el patrón oro' como garantía de la emisión de moneda. Los nazis lo describían como "El Trono de Oro".  Los seguidores del nazismo, sin fundamento alguno, afirman que Alemania logró liberarse de los "banqueros judíos", quienes en venganza, a través de "la judería internacional", declararon la guerra mundial a Alemania, en el mismísimo 1933 !

La prueba aportada a esa aberrante afirmación fue la portada de un diario británico sensacionalista de la época, el "Daily Express": "JUDEA DECLARES WAR TO GERMANY”, del 24 de marzo de 1933. En aquella época el "Daily Express" era catalogado por la sociedad como un tabloide sensacionalista, publicación poco rigurosa (más bien dedicada a lo que hoy llamamos prensa rosa o de corazón). Los ingleses que conocen de su prensa le informarán sin pestañear que el "Daily Express", desde su origen, fue un periódico nada serio, aun vigente en la actualidad ofreciendo una nueva imagen. 



Portada del Daily Express, 24 marzo de 1933. "Judea declara la guerra a Alemania". (El lector puede encontrar fácilmente la totalidad de la nota del Daily Express en inglés y darse cuenta de la realidad. El título sensacionalista es utilizado por los neonazis como "prueba". Evidentemente a un lector de lengua castellana podía engañarse en el pasado, con la moderna tecnología de las traducciones automáticas e internet, hoy los neonazis hispanoamericanos la tienen cuesta arriba).

Bien, un neo nazi que se precie debería saber que en 1933 no existía en ninguna parte del mundo algo que el citado diario denomina "JUDEA", mucho menos un "ejército" para movilizarse contra Alemania. La única realidad es que varias asociaciones judías en los Estados Unidos llamaron a boicotear los productos alemanes, sin mayor éxito, tampoco fue seguida "por organizaciones judías de todo el mundo" (salvo excepciones en países anglosajones), como afirma el rotativo citado, y nunca hubo declaración de "guerra".

Ese es el origen de la supuesta "declaración de guerra de Judea" contra Alemania, en el mundo no se presentó el caso de otra publicación o declaración (ni similar) que confirme al titular del sensacionalista diario inglés. Pero, qué había sucedido realmente para que se publique ese escandaloso encabezamiento?. El "American Jewish Congress", coordinador de varias asociaciones judías en Estados Unidos, convocó para el 27 de marzo de 1933, en New York y otras ciudades, una concentración de protesta contra las acciones del gobierno alemán. Solicitaban que Norteamérica emita medida recíprocas a las dictadas en Alemania (boicot a los productos "judíos", mejor dicho a los negocios de personas judías), la contrapartida sugerida era el "boicot a las importaciones alemanas". Una propuesta en tal sentido fue presentada a debate en la Sociedad de Naciones (sin éxito). 

Aun puede haber preguntas. A los pocos días de asumir el poder, Hitler y los nazis ponen en práctica sus puntos programáticos. El 12 de febrero de 1933, conocido como el "domingo sangriento", las SA asaltan las calles, atacan e incendian a quienes consideran sus enemigos (la oposición alemana y judíos), al poco viene el autoincendio del Reichtag; el 21 de marzo se dicta la "Ley de Defensa del Pueblo y del Estado"; con el respaldo de las autoridades, desde el 9 de marzo de 1933, se inicia el boicot contra los comercios judíos, pintadas y carteles colgando en las tiendas, presencia intimidante de los SA en las puertas de los negocios, es decir, una "declaración de guerra" nazi contra los judíos.

El gobierno nazi si que continuó esa "guerra", el 7 de abril de 1933 dictó la "Ley de Restauración del Funcionariado Profesional", prohibiendo a los no "arios" ejercer cargos públicos. El 11 de abril, mediante decreto se "otorgó" a los judíos la categoría de "raza", para seguir con leyes que transforman la educación, la creación de la Gestapo... las Leyes de Nuremberg de 1935, etc. 

Bien, pasemos al asunto central de esta entrega. 


Los "revisionistas" sostienen que Hitler fue el único iluminado en este planeta que llegó a la conclusión que solo el trabajo es fuente de riqueza, que la riqueza no es el dinero, sino el trabajo mismo. Esa fórmula “mágica” de Hitler constituye para los crédulos neonazis un dogma que se repite millares de veces en libros y websites denominadas NS. 

Si el duro trabajo dio como resultado riqueza y bienestar a los ochenta millones de alemanes, cada hombre y mujer alemán hasta 1939 tendría que haber sido, por lo menos, una persona acaudalada…



Ni Hitler se opuso al capital financiero internacional, ni él inventó la fórmula “que la riqueza está basada en el trabajo de su gente”.

Adam Smith, en el ya lejano 1776, publicó “La Riqueza de las Naciones”. Hemos explicado (en otra ponencia) que, eso que los aduladores de Hitler denominan el "TRONO de ORO", fue en realidad una creación de los Reyes de la España Católica, sin mediación de conjura judía alguna que busca apoderarse del mundo. (Ver: Apuntes sobre el sionismo IV

Defensores de la "lucha" económica del nazismo contra el "Trono de Oro" impulsan la difusión de una gran artimaña, una metódica y selectiva propaganda (solo comparada con la lucha por la "libertad" impulsada por los EEUU desde mediados del siglo pasado). Las fuentes bibliográficas del "revisionismo" aparentan seriedad, dejan sin aliento al curioso lector que no está prevenido para diferenciar entre engaño y realidad, ingentes y selectivos materiales transcritos de diversos autores conforman una mal intencionada "reconstrucción" de la teoría económica.

Salvador Borrego y su “Derrota Mundial”, es el ejemplo clásico de ese nivel propagandístico, en sus páginas inserta segmentos enteros de argumentaciones favorables a la economía nazi. Por sentado, el redactor de este blog ha leído concienzudamente a Borrego, por lo que recomienda a sus lectores cautela al repasar esas páginas. 

Entre las primeras medidas que se impuso Hitler (o que le impusieron) fue contar con la mano magistral de Hjalmar Schacht, conocido como el banquero de Hitler. Borrego ni los actuales neonazis, "expertos en economía", conceden a Schacht el mérito por su diestro manejo de las finanzas. Fue Schacht (y no Hitler) quien logró la recuperación económica, estabilizando el marco alemán; lejos de reconocerlo, acusan a Schacht de ser conspirador y traidor a Hitler (por ser masón), que fingió amistad hacia Goering y Hitler para ser nombrado Presidente del Reichsbank (1933-1939); Ministro de Economía (1934-1937) y ministro sin cartera hasta enero de 1943. Según Borrego (Derrota Mundial), a través de la masonería Schacht se vinculó con los banqueros judíos internacionales, quienes lo ayudaron a prosperar en su carrera, afirma que el “mago de las finanzas” servía a la “Internacional Dorada” (hasta el presente nadie conoce de tal organización), el "Reino del Oro" montado por el capital judío.



Hitler junto a su ministro de economía y presidente del Reichsbank, Hjalmar Schacht, Berlín 1934. Esta fotografía sirvió de portada para el libro de John Weitz "Hitler's Banker" (1999).

Borrego no presta atención al hecho que Hjalmar Schacht impulsó, junto a otros, la política nazi de privar a todos los judíos alemanes sus derechos ciudadanos; o, que compareció ante el Tribunal de Nuremberg acusado de criminal; conforme las actas del proceso, los soviéticos estaban deseosos de enviarle a la horca bajo el cargo de conspiración, pero no de la “gran conspiración judía masónica comunista" de Borrego y de su amigo "Romanescu", sino por conspirar para conseguir el rearme alemán en contra de los dictados del Tratado de Versalles, otras evidencias intentaron demostrar que Schacht, con sus prevenciones económicas, fue la clave para emprender las guerras de anexión y expansión territorial.

Los siguientes párrafos son resúmenes de un inmejorable artículo, "El Trono de Oro", de Spectatorimprescindible lectura para comprender, entre otras cosas, conceptos fundamentales: ¿De dónde surge la “banca judía”?, ¿cuál es el verdadero origen del denominado ”trono de oro”? y, ¿quién lo aplicó durante la historia? (patrón oro en la economía); así como las consecuencias de la explotación y saqueo del oro y la plata en América durante la “cristiana“ era colonial de los Reyes Católicos de España; y, la relación de todo esto con las teorías nazis de la economía. 

Debo acotar que soy partidario -siempre- de conceder espacio, con fines ilustrativos, a las mentiras de don Salvador Borrego, en "Derrota Mundial", edición 1953, Capítulo III, "El Trono de Oro empuja a Occidente", Subcapítulos 4 y 5 (Occidente se interpone) dice que:

"Había otro factor también interesado en que «el mundo entero» se alineara en contra de Alemania. Ese factor era el Trono del Oro. Ahí el judaísmo se movía con ancestral destreza, y mediante abstrusas teorías seudo-científicas disfrazaba su dominio sobre las fuentes económicas. La influencia de ese trono acababa de ser proscrita en Berlín. Hitler había proclamado que la riqueza no es el oro sino el trabajo, y con la realidad palpable de los hechos estaba demostrándolo así... La economía nacionalsocialista de Hitler se aventuró resueltamente por un nuevo camino ante los ojos incrédulos del mundo. Había recibido una Alemania exhausta por la última guerra, y de la miseria resurgía como una potencia internacional... en la minúscula Alemania, no obstante la carencia de vastos campos agrícolas, de petróleo, de oro y de plata, la economía «nazi» había dado trabajo y pan a los 6.139.000 desocupados que le heredó el antiguo régimen.
Si los sabihondos de la «ciencia económica» erigida en «tabú» alegaban que cierto terreno no podía abrirse al cultivo ni acomodarse ahí determinado número de cesantes, debido a que no había dinero, esto parecía ser una razón suficiente. La economía nacionalsocialista, en cambio, se desentendía de que en el banco hubiera o no divisas o reservas de oro; emitía dinero papel, creaba una nueva fuente de trabajo, daba acomodo a los cesantes, aumentaba la producción, y ese mismo aumento era la garantía del dinero emitido. En vez de que el oro apuntalara al billete de banco, era el trabajo el que lo sostenía. En otras palabras, la riqueza no era el dinero, sino el trabajo mismo, según la fórmula adoptada por Hitler.
Por eso Hitler proclamó: «No tenemos oro, pero el oro de Alemania es la capacidad de trabajo del pueblo alemán... La riqueza no es el dinero, sino el trabajo». Los embaucadores del Trono del Oro gritaban que ésta era una herejía contra la «ciencia económica», mas Hitler refutaba que el crimen era tener cesantes a millones de hombres sanos y fuertes y no el violar ciertos principios de la seudo-ciencia económica disfrazada con relumbrantes ropajes de disquisiciones abstrusas".

Frases muy conocidas de Hitler y los nazis sobre economía (resumido de Borrego) son aquellas que decían que: "La causa esencial de la estabilidad de nuestra moneda había que buscarla en los campos de concentración. La moneda permanece estable en cuanto los especuladores van a un campo de trabajo". O, "Lo fundamental es no permitir que los judíos metan en ellas su nariz. La base de la política comercial judía reside en hacer que los negocios lleguen a ser incomprensibles para un cerebro normal. Se extasía uno ante la ciencia de los grandes economistas. ¡Al que no comprende nada se le califica de ignorante!. En el fondo, la única razón de la existencia de tales argucias es que lo enredan todo... Sólo los profesores no han comprendido que el valor del dinero depende de las mercancías que el dinero tiene detrás".

Borrego enumera a varios "incrédulos" que fueron personalmente a Alemania a observar el milagro económico alemán. Su favorito es el economista estadounidense, Maxime Y. Sweezy, en su libro “La Economía Nacionalsocialista”: "... mediante obras públicas y subsidios para trabajos de construcción privada se logró la absorción de los cesantes... Se desplazó a los jóvenes desocupados hacia esferas de actividad de carácter más social que comercial, como los Cuerpos de Servicio de Trabajo, de Auxilios Agrícolas y de Trabajo Agrícola Anual". Sweezy describe como un éxito el Primer Plan Cuatrienal, al reducir la desocupación. El Segundo Plan Cuatrienal quedó en manos de Herman Goering, cuya meta era independizar a Alemania de todos los víveres y materias primas importadas. "La estabilización de precios que resultó de la intervención oficial nacionalsocialista debe conceptuarse como un éxito notable, único en la historia económica desde la revolución industrial... Esta experiencia permitió que prosiguiera la guerra sin que el problema de los precios preocupara a Alemania".

Por sentado, Borrego siente orgullo del informe de Sweezy y se pavonea con el "milagro" nazi, ya que Alemania carecía de oro en sus bancos y minas, sin divisas extranjeras en sus reservas. "¿De qué misteriosas arcas había salido el dinero para emprender obras gigantescas que dieron trabajo a 6.136.000 cesantes existentes en enero de 1933?. ¿Había logrado, acaso, la piedra filosofal buscada por los antiguos alquimistas para transformar el plomo en oro?", se pregunta el escritor mexicano.

En sus palabras, la fórmula no era un secreto, sonaba inverosímilmente sencilla ante la "seudo-ciencia económica judía", «la riqueza no es el dinero, sino el trabajo». "Si faltaba dinero, se hacía, y si los profetas del reino del oro gritaban que esto era una herejía, bastaba con aumentar la producción y con regular los salarios".


Sweezy fue muchísimo más claro que Borrego: "cuando el Gobierno monopoliza el mercado de capitales y cuando la propaganda oficial entusiasma al pueblo".

Para Borrego, "esto entraba en pugna con los intereses de una de las ramas judías que halla más cómodo amasar fortunas en hábiles especulaciones, monopolios o transacciones de Bolsa, que forjar patrimonios mediante el trabajo constructivo".


Cartel de 'Fuerza por la Alegría' -Kraft durch Freude (KdF)-, una organización recreativa en tiempos del Tercer Reich, concebida como medio de propaganda para exhibir las virtudes del nazismo, era parte del Frente del Trabajo Alemán. Suele citarse como una de las pocas cosas rescatables del nazismo, aunque el programa era válido exclusivamente para trabajadores alemanes "arios" (habría que ver como Salvador Borrego y los neonazis latinoamericanos se las hubiesen ingeniado para cumplir con las leyes de Nuremberg). Declarado objetivo fue preservar la "paz laboral", apaciguando a los trabajadores y evitando el rebrote del sindicalismo. De esa forma se ofreció al trabajador beneficios que no podían darse, como la práctica de caros deportes recreativos como el tenis, la navegación o la equitación; viajar al extranjero o acudir a balnearios en el Báltico o en el Mar del Norte. (En Wikipedia se encuentra una precisa reseña sobre esta organización)

Sweezy, citado por Borrego, relata que "la economía nacionalsocialista ayudó a los hombres de negocios a eliminar a los logreros de la industria; se ampliaron las subvenciones para las empresas productoras de bienes esenciales; se implantó un espartano racionamiento. Se creó el 'Frente Alemán del Trabajo', el departamento de «Fuerza por la Alegría»; otro de «Belleza y Trabajo»; se implantó el mejoramiento eugenésico y estético de los centros de trabajo, el sistema de vacaciones (para arios); el «Servicio de Trabajo»,  antes de entrar en el ejército, se trasladaron jóvenes de las ciudades al campo; a los judíos se les aisló del resto de los trabajadores, «con objeto de que el contagio fuera mínimo»  

Borrego encontró en aquellas descripciones de Sweezy, anteriores a la guerra, su mejor mentira para sustentar la defensa del nazismo, "seis años antes de que se encontrara el falso pretexto de Polonia para lanzar al Occidente contra Alemania, ya la Federación Mundial Económica Judía le había declarado la guerra de boicot. La lucha armada fue posteriormente una ampliación de la guerra económica"

Una de las perlitas favoritas del escritor mexicano es: "de ahí nació la entonces tácita alianza entre el Oriente y el Occidente para aniquilar a la Alemania nacionalsocialista. Ni los yugoeslavos, ni los belgas, ni los franceses, ni los ingleses ni los estadounidenses tenían por qué lanzarse a esa lucha, mas para los intereses israelitas era indispensable empujarlos. ¡Con los mismos pueblos que en cierto modo eran sus víctimas, el judaísmo político iba a afianzar su hegemonía mundial!".

"Derrota Nazi" (o "Derrota Mundial"), también cita a Carlos Roel, "Hitler y el nazismo": "La judería se alarmó, pues siendo el acaparamiento del oro y el dominio de la banca sus medios de dominación mundial, significaba un grave peligro para ello, el triunfo de un Estado que podía existir sin oro, y además, desvincular sus instituciones de crédito de la red internacional israelita, ya que muchos otros se apresurarían a imitarlo. ¿Cómo evitar ese peligro? No habría sino una forma: aniquilar a Alemania".


Comentando las falacias de Borrego y otros "revisionistas" sobre cuestiones económicas.



A Hitler se le hizo el verdadero "milagrito" con la crisis económica de los años 1929-1933, Alemania se desplomó y gracias a la crisis surgió su popularidad. Su misión consistía ganarse a todos los estratos sociales, obviamente a las masas populares con prioridad y con el máximo secretismo se acercó a los banqueros e industriales, a quienes prometió estabilidad política y apertura de nuevos mercados, a cambio de financiamiento

La gran industria aceptó el pacto, pero como es el pueblo quien vota, Hitler ofreció a las masas "destruir" a los capitalistas que habían conducido Alemania a su desgracia. Esta muy claro que jamás pretendió crear una sociedad sin clases, ni nacionalizar las empresas, la evidencia está ahí, las transnacionales estadounidenses llegaron y trabajaron codo a codo con las empresas alemanas.


"Hitler aseguró a los hombres de negocios que mantendría el capitalismo y facilitaría a los magnates importantes contratos estatales junto con una mano de obra sin derechos en forma de presos políticos"

La oligarquía apoyó a Hitler porque era el prometido adversario del comunismo, además de ferviente antisemita, confiaban en que los activos en manos judías pasaran, mediante procedimientos legales, a su control. Hitler era un simple medio. Altiva y soberbia, la aristocracia y oligarquía alemana lo miraban como el instrumento que traería a Alemania la tan esperada estabilidad política y económica. Es histórico el desprecio que muchos sentían por el "cabo bohemio", Hitler no fue tomado en serio; creían que a cambio de concesiones y poder político podrían utilizarlo para sus objetivos, así lo hicieron inicialmente; pero, se equivocaron, las ambiciones y personalidad megalómana de Hitler era mucho más grande. 

Insistiré en el argumento central de la propaganda nazi. La fantasía que los judíos impusieron a la humanidad la creencia que la riqueza de las naciones se basa en la cantidad de oro que poseen y no en el trabajo de sus ciudadanos - El "Trono de Oro"-; y, que los grandes capitalistas judíos dominan el mundo, subyugando a las naciones con el 'patrón oro', bajo el cual se respalda la economía mundial. (La fuente de inspiración de esta revelación está detallada en el “Protocolo 22” del fraudulento líbelo "Los Protocolos de los Sabios de Sión").  

Para quien desconoce de economía, el uso del “patrón de oro” no es otra cosa que el respaldo del valor de la moneda circulante de un país con las reservas de oro que posee, es decir, fijar el valor de la moneda en oro. Y esto funcionó durante un tiempo, Inglaterra enterró ese sistema de respaldo de su moneda ya en 1931, en los EEUU se demoró un poco más, 1971, cuando Richard Nixon declaró definitivamente abolido el sistema del 'patrón de oro', es decir, el gobierno no volvería a cambiar el papel billete de un dólar por una cantidad fija de oro prefijada por las autoridades. Con esa decisión, no solo los EEUU, sino el mundo dejó de utilizar la transferencia de oro por papel moneda, dando paso a la fluctuación conforme las leyes de la oferta y la demanda. 

El tipo de información que recoge el libro de Salvador Borrego tampoco desvela cómo es que Alemania pagaba las materias primas importadas del extranjero... ¿con el trueque…?. Tampoco menciona la existencia de los mercados negros dentro de Alemania, donde si funcionaba el trueque de bienes de consumo entre la población. ¿Cuántos de los lectores o el mismo señor Borrego habrán escuchado el término “Zwangswirtschaft” o, en cristiano, economía de compulsión?. (lo revisaremos más adelante)

Veamos, todos sabemos que al imprimir papel moneda se cubre una demanda adicional de producción, sus secuelas no se notan al principio, al contrario se nota un efecto “benéfico” en un corto plazo que pone a funcionar la economía; la inflación es la secuela posterior, el aumento de los precios; y, para controlar eso, el modelo nazi de la economía funcionaba a la perfección. La “innovación” que usted leyó más arriba de boca de Salvador Borrego consiste en considerar que "el aumento de billetes es malo, pero esto no tiene gran importancia cuando se regulan los salarios y los precios, cuando el Gobierno monopoliza el mercado de capitales y cuando la propaganda oficial entusiasma al pueblo

Borrego dice que Hitler explicó a Schacht una verdad elemental: “que la causa esencial de la estabilidad de nuestra moneda había que buscarla en los campos de concentración”. Allá fueron a parar no solo los especuladores, sino cualquiera que se oponga a que su trabajo y vida sea controlado por el estado policial vigente en la Alemania nazi.

La economía nazi superó relativamente bien la inflación que ellos mismos provocaban al imprimir papel moneda, con una eficiente represión, de esa forma, absolutamente TODO el aparato productivo terminó bajo control del gobierno. Las cosas tampoco son tan simples como plantea Borrego en su libro propagandístico: eliminar la banca, volver a los medios de producción del pasado, meter a la gente en los campos de concentración, etc., etc.

El asunto de la "banca judía" es otro mito colosal, los "usureros judíos" que controlan el mundo ha sido explicado convenientemente (Apuntes sobre el sionismo IV). Vale la pena reiterar algo importante: El "trono de oro" si que funcionó muy bien en provecho de Occidente, sobre todo para el Reino de España, por ende, el resto de Europa también se benefició de las riquezas mal habidas tras el saqueo del oro de América. Existen muchos trabajos sobre lo que habría sido la España Católica si no hubieren saqueado el continente americano.

Aclaremos conceptos sobre los "judíos usureros":



La definición de USURA, en su real significado, proviene del latín usura, el término refiere al interés que alguien cobra cuando presta dinero, un contrato que implica el crédito y el derecho a la ganancia o utilidad del mismo. Con los tiempos modernos es común referirnos al término usura en otro sentido, ahora la  ligamos exclusivamente al excesivo interés en un préstamo y la ganancia excesiva que obtiene un prestamista. Coloquialmente calificamos de usureros a entidades y personas que cobran intereses (bancos, instituciones que prestan dinero para hipotecas, préstamos de consumo, como mutualistas, cooperativas, etc.)  

En teoría, la función de la banca comercial, es el préstamo de dinero (usura en su correcta definición). Reconocemos que hoy se ha transformado en un sistema opresivo; la banca ha desviado su función en el negocio marcando a su arbitrio los intereses económicos del mercado, transformando un supuesto servicio en una obligación muy riesgosa para el ciudadano y hasta para el Estado; suele ser cierto que puede influir para colocar, cambiar o eliminar gobiernos. Aquello del interés por nuestros ahorros es una burla –más bien nos cobran por usar los “servicios” bancarios. Lastimosamente, sin el dinero que prestan los bancos la economía se estancaría y los proyectos de desarrollo sin financiación no llegarían a ejecutarse. 

Vivimos otros tiempos, el crecimiento de la población mundial, la necesidad de nuevos recursos, inversiones y planes en general no pueden suplirse con otros medios que no sea con el sistema financiero actual, ya no vivimos en la edad media, o en una supuesta sociedad utópico-anárquica para intercambiar productos de consumo (trueque). Hay que ser realistas. Exigir control, fiscalización, regulación de la operatividad del sector bancario es competencia del Estado; claro, el Estado depende, en muchas ocasiones de la banca… 

Me siento obligado a transcribir, nuevamente, algunos párrafos de anteriores trabajos, con ello entenderemos la acusación en contra de la "banca judía" (textos resumidos de Spectator, "El Trono de Oro").

En lo que toca al judío. La Torah (lo que viene siendo el Antiguo Testamento de los cristianos) desde los tiempos de Moisés prohíbe que entre los judíos se cobre interés alguno por préstamos, excluyéndose el caso en el que un préstamo se haga a un extranjero:

“No obligues a tu hermano a pagar interés, ya se trate de un préstamo de dinero, de víveres, o de cualquier otra cosa que pueda producir interés. Al extranjero podrás prestar a interés, más a tu hermano no prestarás así” (Deuteronomio, 23:20).

En primer lugar debemos superar la imagen infantil del “judío avaricioso”, habría que señalar a los califas musulmanes y a los reyes cristianos, tanto de oriente como de occidente, como responsables del surgimiento de una importante banca judía en el corazón del mundo islámico y de la cristiandad

La iglesia católica y los alfaquíes prohibían la usura, porque esta era útil a sus intereses de Estado. Entonces, ¿por qué no recurrir a un pueblo que ya tenía una “licencia de Dios” al respecto? En el mundo islámico, delegar las prácticas usurarias a los judíos fue habitual durante siglos, con el agravante hipócrita de que uno no se “mancha las manos con la usura”. Precisamente por estas actitudes hipócritas, muchos judíos fueron obligados a fungir como prestamistas o como contabilizadores de préstamos al no permitírseles laborar en oficios y profesiones desligados de actividad bancaria alguna. Y, debemos acotar que, por esas mismas razones hipócritas, los judíos servían en las Cortes de los Monarcas Cristianos en la Edad Media, los conocidos Hofjuden, “Judíos de la Corte”, bajo protección de las familias reales y aristocráticas, eran quienes administraban las finanzas de los reinos y de la clase pudiente, en vista que el préstamo de dinero estaba prohibido por la iglesia y los judíos gozaban de esa "licencia celestial". 

Hoy en día la usura no solo es permitida sino practicada por la Iglesia Católica, el costo que se ha tenido que pagar por esto ha sido una secuela de muy terrenales escándalos financieros como el del Banco Ambrosiano. Se pretende justificar el cambio mediante la distinción entre el interés moderado (permitido por ley) y la práctica usurera (practicada por prestamistas). En el presente la Iglesia puede seguir condenando la usura y practicarla. Sin embargo, cualquiera que tenga una mínima perspectiva histórica no puede dejar de sorprenderse: ¿cómo es posible que la Iglesia haya renunciado a una prohibición de siglos?...


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FUENTES DE CONSULTA del presente ensayo


Nota: En esta serie de ensayos, conscientemente omito los enlaces directos a las fuentes de consulta, el propósito es motivar al lector buscar por sí mismo la información, que se cerciore por su propio esfuerzo lo planteado en esta ponencia. No obstante el material consultado es el siguiente:


- Judea declares war to Germany. Daily Express

- El trono de oro. Spectator
-  La economia islamica y la usura. Webislam
- La interpretación de la usura en el judaísmo, islam y cristianismo, y sus consecuencias. Jaime Lombana Sánchez (PDF)
"No era nadie" y "no lo tomaban en serio": El vertiginoso ascenso político de Adolf Hitler. Actualidad RT
Un tuitero desmonta siete creencias sobre Hitler: “Es importante leer para evitar el ridículo”www.publico.es
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