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16 octubre 2017

Corea del Norte, evolución nuclear


Una corta reseña histórica del conflicto en la Península Coreana como introducción al candente tema de actualidad.


La Guerra de Corea (1950-1953) fue el primer conflicto relevante durante la denominada Guerra Fría. Sobre ella se han escrito importantes obras que narran su desarrollo, por lo que priorizamos entender el origen de la misma, algo que ha descuidado la historiografía occidental. 

Para los norcoreanos, la guerra fue provocada por Corea del Sur en connivencia con sus aliados norteamericanos. Esta postura se mantuvo en el resto del mundo socialista hasta la Perestroika (1985), cuando el líder soviético Mijail Gorbachov afirmó públicamente que el conflicto había sido iniciado por Corea del Norte.

Naturalmente que existen varios antecedentes. La ocupación del Imperio japonés de la Península de Corea antes y durante la segunda guerra mundial, muchas facciones coreanas de la resistencia anti-nipona fueron entrenadas y armadas por la Unión Soviética, su teatro de operaciones fue prioritariamente la región de Manchuria en donde surgió el mítico Kim Il Sung, quien constituirá posteriormente la República Popular Democrática de Corea.

Como sabemos, la guerra del Pacífico de los estadounidenses contra Japón terminó con la rendición del Imperio del Sol Naciente. Las fuerzas de Estados Unidos ocuparon el sur de la península de Corea, la parte norte se mantuvo todavía un tiempo bajo ocupación japonesa que fue cediendo su presencia a las tropas de la Unión Soviética. El paralelo 38 fue establecido por los EEUU. Kim Il Sung rechazó esa tácita división de la península, él manifestó: “Los imperialistas estadounidenses están maniobrando para convertir el paralelo 38 en una frontera permanente que divide nuestro territorio en dos partes y así, dividir nuestra nación”. 




El llamado a elecciones generales organizado por el Comité Popular Provisional determinó que Kim II Sung, del Partido del Trabajo de Corea (PTC), sea elegido presidente (20 octubre 1945, las elecciones fueron solo en el Norte) sin que estuviere prevista la posibilidad de establecer un estado independiente en el sur. A su vez, los Estados Unidos apoyaron en el sur a Syngman Rhee, un político exiliado que estableció un gobierno militar represivo contra las organizaciones que clamaban la unidad de toda Corea.

Harry S. Truman instaura la “Doctrina Truman” (1947) con la finalidad de “redimir” al mundo de la “amenaza comunista”. Desde entonces, Corea es vital geopolíticamente para los Estados Unidos, ya que le puso a las puertas de China y de la extinta Unión Soviética (hoy frontera rusa). Oficialmente, el 17 de julio de 1948, se crea la República de Corea (Sur), contando con el apoyo de fuerzas militares japonesas, los norteamericanos forman el Ejército de Corea del Sur (ROK Army). En contramedida, el 9 de septiembre de 1948, se erige la República Popular Democrática de Corea (Norte).

Es difícil encontrar material historiográfico que no sea pro norteamericano, normalmente se acepta que los norcoreanos se hallaban motivados por el triunfo comunista en China (1949) y la fortaleza de la URSS con la bomba atómica, razón que, presuntamente, estimuló que el 25 de junio de 1950 cruzaran el paralelo 38 rumbo a Seúl. Corea del Norte siempre ha argumentado que en el sur, gobernado por Syngman Rhee, se reprimía duramente a los coreanos que en un gran porcentaje apoyaban al Norte, también el Norte era sometido a periódicos ataques de bandas paramilitares auspiciados por los EEUU y sudcoreanos.

Se discute también el papel de la URSS, a pesar de su apoyo militar al Norte, muchos expertos en la materia afirman que el líder soviético (Stalin) no tenía intenciones que se desatará una guerra entre las Coreas. El papel chino también es fundamental, una vez que los EEUU cruzaron el paralelo 38, Mao Tsé Tung envió tropas en apoyo del Norte.

El rol de los surcoreanos, apoyados por los estadounidenses, también fue una política agresiva de sus dirigentes, Syngman Rhee anhelaba atacar, estaban convencidos que podrían tomar Pyongyang en un solo día, además, como hemos dicho, las provocaciones abiertas de grupos paramilitares surcoreanos en territorio del norte estaban a la orden del día, mucho antes del estallido del conflicto abierto.

Kim Il Sung era consiente que su inferioridad en material y en hombres, ante ese hecho recurrió a la URSS y a China para salvar estas carencias.

El 25 de junio de 1950, las tropas norcoreanas intervienen en Corea del Sur y rápidamente llegan a Seúl, los EEUU convocan al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, responsabiliza a Norcorea del estallido de la guerra y solicita el cese la agresión. A los pocos días se aprueba la Resolución que condena el ataque y que aprueba defender Corea del Sur.

Este último acto político de la ONU solo pudo ser realizable a través de una hábil maniobra diplomática. China no estaba representada por el embajador de la República Popular China de Mao Tsé Tung, sino por un delegado chino exiliado en Taiwán, la URSS protestó y se retiró de la deliberación. No había más que discutir, las puertas de la intervención armada de los Estados Unidos y de algunos países, en nombre de la Naciones Unidas se hacía efectiva, desatándose una cruenta guerra.

Preguntas: 

Qué hubiese pasado si el delegado de Stalin se mantenía presente en el Consejo de Seguridad, los soviéticos tenían derecho al veto e impedido, al menos, que se utilice el nombre de las Naciones Unidas para desencadenar el conflicto. Fue intencional esa reacción de Stalin? Temía que la vigente Guerra Fría enfrentara directamente en territorio coreano a las grandes potencias nucleares?.

El resto es ya historia documentada…

Algo que si debe quedar puntualizado es que los Estados Unidos han pretendido, siempre, instalarse en la frontera china. La guerra económica de los Estados contra China está ya vigente, en todo el Lejano Oriente y en el Próximo Oriente el objetivo es destruir los intereses económicos chinos. Es cuestión de tiempo para una gran confrontación armada entre estos dos grandes colosos.



                                                                                            t. andino
                                                                                       (editor del blog)



A continuación ponemos a su disposición las siempre interesantes ponencias de actualidad del politólogo italiano Manlio Dinucci, los artículos originales corresponden al diario “Il Manifesto” (Italia), reproducidos y traducidos por Red Voltaire.



*****


Tecnología estadounidense en la bomba norcoreana



Por Manlio Dinucci



Mientras el mundo se inquieta por los ensayos nucleares de Corea del Norte, Manlio Dinucci nos recuerda que la tecnología que posee Pyongyang proviene en parte de Estados Unidos. Se la vendió, como hombre de negocios, el ex secretario de Defensa Donald Rumsfeld, especializado –como político– en atacar países a los que acusa de haber comprado armamento sensible.

Después de que Pyongyang anunciara haber realizado una explosión subterránea de ensayo de una bomba de hidrógeno, el presidente estadounidense Barack Obama, aunque poniendo en duda que en verdad se trate de una bomba de hidrógeno, pide «una respuesta internacional fuerte y unida ante el comportamiento inconsciente de Corea del Norte».

Pero “olvida” que fue precisamente Estados Unidos quien proporcionó a Corea del Norte las tecnologías más importantes para la producción de armas nucleares. Nosotros mismos documentamos esto hace 13 años [1].

La historia comienza cuando, después de haber sido secretario de Defensa de la administración Ford en los años 1970 y –en los años 1980– consejero del presidente Reagan para los sistemas estratégicos nucleares, Donald Rumsfeld entra, en 1996, en el consejo de administración de la firma ABB (Asea Brown Boveri), grupo líder en tecnologías para la generación de energía. Rumsfeld recurre de inmediato a su influencia para lograr que Washington autorice esa empresa a proporcionar tecnología nuclear a Corea del Norte, a pesar de que ya se sabía que ese país tenía un programa nuclear de carácter militar.

Menos de 3 meses más tarde, el 16 de mayo de 1996, el Departamento de Energía de Estados Unidos anuncia haber «autorizado ABB Combustion Engineering Nuclear Systems, empresa enteramente controlada por ABB, a proporcionar una vasta gama de tecnologías, equipos y servicios para la proyección, construcción, manejo operativo y mantenimiento de dos reactores en Corea del Norte». El Departamento de Energía de Estados Unidos –responsable no sólo de la industria nuclear civil sino también de la producción de armamento nuclear– sabía que aquellos reactores podían ser utilizados con fines militares y que los conocimientos y tecnologías entregados también podían ser utilizados para el desarrollo de un programa nuclear de carácter militar.

Así pudo ABB firmar con Corea del Norte, en el año 2000, dos grandes contratos para la «entrega de componentes nucleares». En aquel momento, Donald Rumsfeld todavía era miembro del consejo de administración de ABB, del que siguió siendo miembro hasta enero de 2001, cuando se convirtió en secretario de Defensa de la administración Bush.

En 2003, Corea del Norte anuncia que se retira del Tratado de No Proliferación (TPN), al que había entrado en 1985. Se iniciaron entonces las «conversaciones entre Seis» (Estados Unidos, Rusia, China, Japón, Corea del Norte y Corea del Sur), que se interrumpieron en 2006, cuando Corea del Norte realiza el primero de sus 4 ensayos nucleares. Las conversaciones fueron retomadas después, pero se interrumpieron nuevamente en 2009. Pero Pyongyang no fue el único responsable de esa interrupción. Ante el hecho que Estados Unidos sigue violando el Tratado de No Proliferación, a pesar de ser su primer firmante, en Pyongyang llegaron simplemente a la conclusión de que más vale tener armas nucleares que no tenerlas.

























El Tratado de No Proliferación obliga a los Estados dotados de armas nucleares a no transferirlas a otros Estados (Artículo 1) y también obliga a los Estados no poseedores de armas nucleares a no recibirlas (Artículo 2). Al mismo tiempo, también obliga a todos los Estados firmantes, comenzando con los poseedores de armas nucleares, a adoptar «medidas eficaces a favor del cese de la carrera armamentista nuclear y del desarme nuclear» hasta que exista «un Tratado que establezca el desarme general y completo» (Artículo 6). Y también obliga a todos los Estados firmantes a «renunciar, en sus relaciones internacionales, al uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier otro Estado» (Preámbulo del TPN).

¿Es Estados Unidos un ejemplo sobre cómo operar en materia de desarme nuclear? A un costo de 1 000 millones de dólares, Estados Unidos ha iniciado un plan para reforzar sus fuerzas nucleares con otros nuevos 12 submarinos de ataque –armados cada uno con 200 ojivas nucleares– y 100 bombarderos estratégicos más –con más de 20 ojivas nucleares cada uno. Simultáneamente, violando el Tratado de No Proliferación, Estados Unidos está a punto de almacenar en 5 países de la OTAN –cuatro Estados europeos y Turquía, que por consiguiente también violan así el Tratado de No Proliferación– unas 200 nuevas bombas nucleares del tipo B61-12. Setenta de esas bombas nucleares estadounidenses, con una potencia equivalente a 300 bombas como la de Hiroshima, irán a Italia. Mientras tanto, las fuerzas nucleares de Estados Unidos y la OTAN, incluyendo las de Francia y Reino Unido, disponen en total de unas 8 000 ojivas nucleares, de las cuales 2 370 están listas para ser utilizadas en cualquier momento. Si sumamos las que poseen China, Pakistán, la India, Israel y Corea del Norte, resulta un estimado total de 16 300 ojivas nucleares, 4 350 de las cuales están listas para ser utilizadas. Pero la carrera armamentista sigue adelante, sobre todo con la modernización de los arsenales.

Con la primera guerra contra Irak, en 1991; la guerra contra Yugoslavia, en 1999, la invasión de Afganistán, en 2001; la invasión de Irak, en 2003; la guerra contra Libia, en 2011 y la guerra desatada contra Siria desde 2013, Estados Unidos y la OTAN nos ofrecen probablemente más “ejemplos” de cómo «renunciar al uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia de todo Estado». Como también lo hicieron seguramente con el golpe de Estado de Ucrania, que forma parte de la nueva guerra fría y de la reactivación de la carrera armamentista nuclear.

Es así como la aguja del llamado «Reloj del Apocalipsis», el índice simbólico del Bulletin of the Atomics Scientists que indica a cuántos minutos nos encontramos actualmente de la funesta medianoche de la guerra nuclear, se desplazó de las 12 menos 5 minutos, en 2012, a las 12 menos 3 minutos, en 2015 [2].

Pero la razón de ello no es tanto el «comportamiento inconsciente» de Pyongyang como el «comportamiento consciente» de Washington.


Corea del Norte en el gran juego nuclear




   Imagen del film “Dr. Insólito o cómo aprendí a dejar de preocuparme y amar la bomba”.



Manlio Dinucci señala que la crisis alrededor de Corea del Norte nos hace perder de vista el verdadero problema. El problema no es que Pyongyang tenga la bomba atómica sino las increíbles proporciones de los arsenales nucleares que poseen las grandes potencias, que otros 35 países estén a punto de adquirir armas atómicas y el hecho innegable que, ante la estrategia de Estados Unidos, los poseedores de armamento nuclear están realmente más protegidos que los demás.


Los proyectores político-mediáticos, enfocados en los ensayos nucleares y balísticos norcoreanos, dejan –como siempre– en la sombra el contexto general que rodea esos ensayos: el de una creciente carrera armamentística que, mientras que mantiene un arsenal nuclear capaz de borrar la especie humana de la faz del planeta, apuesta por el uso de ojivas y de vectores de alta tecnología cada vez más avanzados.

La Federación de Científicos Estadounidenses estima que Corea del Norte ya tiene «materia fisible suficiente para producir 10 o 20 ojivas nucleares, pero no hay pruebas disponibles de que haya puesto en disposición operativa ojivas nucleares susceptibles de ser transportadas mediante misiles balísticos».

También según la Federación de Científicos Estadounidenses, Estados Unidos posee 6 800 ojivas entre las que se cuentan 1 650 ojivas estratégicas y 150 no estratégicas ya listas para ser utilizadas en cualquier momento.

Agregando las 300 de Francia y las 215 del Reino Unido, las fuerzas nucleares de la OTAN disponen de 7 315 ojivas nucleares –entre ellas 2 200 ojivas listas para su lanzamiento– ante las 7 000 de Rusia, de las que 1 950 están listas para el lanzamiento.

Según la Federación de Científicos Estadounidenses, hay alrededor de 550 ojivas nucleares estadounidenses, francesas y británicas desplegadas en Europa, próximas al territorio de Rusia. Para ser más claros, es como si Rusia hubiese desplegado en México cientos ojivas nucleares apuntando hacia Estados Unidos.

Agregando las ojivas nucleares de China (270), Pakistán (entre 120 y 130), la India (entre 110 y 120) e Israel (80) el total de ojivas nucleares puede estimarse en alrededor de 15 000. Pero esos estimados son aproximativos, casi seguramente por defecto, y la carrera armamentista prosigue con la constante modernización de ojivas y vectores.

A la cabeza de esa carrera está… Estados Unidos, país que efectúa constantemente ensayos con los cohetes balísticos intercontinentales Minuteman III y se dispone a reemplazar estos últimos por otros más modernos, con un costo aproximado de 85 000 millones de dólares. El Congreso estadounidense aprobó en 2015 un plan –con un costo aproximado de 1 000 millones– destinado a potenciar las fuerzas nucleares con 12 nuevos submarinos de ataque –a un costo de 7 000 millones cada uno– que llevarán cada uno 20 cabezas nucleares. En ese mismo marco entra el reemplazo de las bombas atómicas estadounidenses B61, almacenadas en Italia y en otros países de Europa, por las nuevas B61-12, que son armas destinadas a asestar un primer golpe. La modernización de las fuerzas nucleares estadounidenses incluye además el supuesto «escudo antimisiles» que neutralizaría la respuesta del enemigo ante un primer golpe nuclear, como el que Estados Unidos ha instalado en Europa contra Rusia y en Corea del Sur, no contra Corea del Norte sino en realidad contra China.

Rusia y China están acelerando la modernización de sus fuerzas nucleares, para impedir que el otro bando tome ventaja. En 2018, Rusia desplegará un nuevo misil balístico intercontinental, el Sarmat, con un alcance de 18 000 kilómetros, capaz de transportar entre 10 y 15 ojivas nucleares y que, en el momento de su reentrada en la atmósfera –a velocidad hipersónica (más de 10 veces la velocidad del sonido)– puede incluso realizar maniobras evasivas para escapar a los misiles interceptores y penetrar así el «escudo».







En esa situación, en que un círculo restringido de Estados monopoliza las armas nucleares y en que quien posee ese tipo de armamento amenaza al que no lo posee, es cada vez más probable que otros Estados traten de obtener armamento nuclear y que lo logren. Además de los 9 países que ya disponen de armas atómicas, hay alrededor de 35 más capaces de construirlas.

Pero los periódicos y la televisión no hablan de eso, mientras que se dedican a sembrar la alarma sobre Corea del Norte, país al que se denuncia como única fuente de una amenaza nuclear. Y tampoco se habla de una lección que Pyongyang dice haber aprendido cuando recuerda que Kadhafi renunció totalmente a cualquier forma de programa nuclear y autorizó inspecciones de la CIA en territorio libio. Pero eso no salvó a Libia cuando Estados Unidos y la OTAN decidieron destruirla. En Pyongyang estiman que si Libia hubiese tenido armas nucleares, nadie se habría atrevido a atacarla. Y otros pueden hacer ese mismo razonamiento y llegar a la conclusión de que, en la actual situación mundial, más vale tener armas nucleares que no tenerlas.

Mientras que esa lógica peligrosa hace crecer las probabilidades de proliferación nuclear, el Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares que la gran mayoría de los países miembros de la ONU adoptó en julio pasado está siendo ignorado por las potencias nucleares, por los miembros de la OTAN y por los principales socios de ese bloque militar (Arabia Saudita, Ucrania, Japón y Australia). Es necesaria una gran movilización para que nuestro país [Italia] también se sume al Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares y ordene, por consiguiente, que las armas nucleares estadounidenses sean retiradas del suelo italiano, donde su despliegue constituye de hecho una violación del Tratado de No Proliferación Nuclear, ya ratificado por Italia.

A falta de conciencia política, deberíamos confiar al menos en el instinto de conservación.


                                                                           Manlio Dinucci
                                                               Il Manifesto (Italia) / Red Voltaire
NOTAS: 
[1] «Donald Rumsfeld a fourni de la technologie nucléaire à la Corée du Nord », por Manlio Dinucci, Il Manifesto (Italia), Réseau Voltaire, 5 de febrero de 2003.
[2] «A sólo 3 minutos de la medianoche», por Manlio Dinucci, Il Manifesto (Italia) , Red Voltaire, 28 de enero de 2015.

11 octubre 2017

Kim Jong-un y Donald Trump, dos “locos” muy singulares.




































Breve relato de las crisis anuales en la Corea dividida.


por Tito Andino U.


La eterna rivalidad y crisis anual de movilizaciones, maniobras bélicas, ensayos de misiles, disputas diplomáticas y ataques masivos de desinformación entre Corea del Norte, por un lado; y, los Estados Unidos/Corea del Sur, por otro, es pan de cada año. Hasta las Naciones Unidas y su Consejo de Seguridad suelen lanzar amenazas a Pionyang por probar misiles balísticos de corto y largo alcance. En fin, una combinación de gritos y dialogo entre bastidores, es característico durante un corto lapso de tiempo anual.


De mucho ruido y pocas nueces se podría calificar esta especie de circo internacional. Para quien quiere hacer memoria bastará recordar que es ya una “tradición” realizar maniobras militares conjuntas entre los EEUU y Corea del Sur, ya sea por cielo, mar o tierra, dentro del espacio territorial del último y en aguas interncionales. Esto suele ser respondido por el Norte advirtiendo con su clásica política de tomar represalias y amenazando con un ataque masivo, si se viola su soberanía; por lo mismo, también es usual que los norcoreanos desplieguen sus tropas, ensayen sus armas, incluidas las nucleares.

Para los medios de desinformación masiva es un titular que cada año vende mucho. Los políticos de parte y parte se insultan, se advierten de ataques preventivos o con una inminente guerra, desatándose las alarmas y pánico en el mundo. 

Es una época ideal para los especuladores financieros internacionales, quienes consiguen pingues negocios, gracias al “preludio anual” de posible “declaración” de guerra, dedicándose a jugar con la caída de las bolsas ante el forjado temor.

Por supuesto, está dentro de la lógica, que las acciones de Estados Unidos y Corea del Sur no solo buscan agotar a Corea del Norte psicológica y económicamente, la provocan, miden sus reacciones, sondean la posibilidad de llevarla a un conflicto bélico. Las amenazas provocan otras amenazas. Tanto va el agua al cántaro que al final se rompe, los norcoreanos disponen de armas nucleares y ahora el juego ha pasado a otro nivel, algún momento las cosas pudieren salirse de control, sino hay un dialogo sincero.

 


Estos días están de moda dos “locos”

El presidente estadounidense Trump y el heredero norcoreano Kim Jong-un. Pero, ni el uno ni el otro están lo suficientemente fuera de sus cabales para ir a una guerra sin retorno, la histeria colectiva que se desata todos los años es previsible mantenga su acalorado ritmo hasta que no se firme algún tratado (de paz, económico, político).

En conclusión, a menos que alguien se vuelva literalmente loco, la escenificación que vivimos cada año se mantendrá, un corto periodo de tiempo en que se hacen buenos negocios de armas y otras ganancias implícitas desatadas por las alarmas de la política.

Por qué me parece que el orden dentro de ese caos mantendrá el statu quo vigente?. Es evidente. Tras todo el sainete, la diplomacia de verdad – no la fantástica que nos muestran los medios – trabaja sigilosamente, apartada del mundanal ruido mediático.

Decir que Kim Jong-un está perdiendo el juicio o que Trump padece problemas mentales, es subestimar la realidad. Propios mandos de la CIA clasifican a Kim Jong-un como “un actor muy racional", muy lejos de ser el “hombre misil”, despectivo calificativo que Trump hacía a su colega de “locuras”.



Evidentemente esa “chifladura” compartida también es aplicada en casa del presidente estadounidense, recientes notas de prensa dieron a conocer que un grupo de 35 psiquiatras firmaron una carta alertando de los problemas mentales de Trump… Vaya usted a saber, estamos manejados por puro “locos” en el mundo… En esa consonancia, el “hombre misil” ha respondido a los Estados Unidos y sus aliados con utilizar armas nucleares.

Volviendo a las notas de prensa, la cadena rusa RT expresaba, hace pocos días, que la CIA ha contradicho a su Jefe, al parecer este organismo de inteligencia afirmó que la última persona que quiere un conflicto armado en la península coreana es Kim Jong-un, según la Agencia su principal esperanza es "gobernar por un periodo muy largo y morir en paz en su propia cama".

Yong Suk Lee, subirector adjunto de la CIA en el Centro de Misión para Corea afirmó que
"Tenemos la costumbre en este país y en todas partes de menospreciar de algún modo el conservadurismo que rige en aquellos regímenes autoritarios, pero, probablemente, ese es el interruptor más importante en cualquier conflicto… si dejamos aparte la bravuconería y la retórica (Kim Jong-un) no está nada interesado en involucrarse en un conflicto directo con Estados Unidos y sus aliados". (Agencia EFE reproducido por RT. Declaraciones de Suk Lee en la conferencia 'Ética y el Oficio de la Inteligencia',  CIA - Universidad George Washington – 4 octubre 2017).

Si habrá o no una guerra en la península coreana con implicación de arsenal nuclear es meramente especulativo, la diplomacia secreta intenta evitar que los “cariñosos” epítetos de bando y bando no pasen de eso. Rusia y China también actúan con sigilo para impedir un escalamiento de tensiones. 
Mientras sea tan provechosa la “guerra de amenazas” para todas las partes implicadas, a nadie conviene una hecatombe nuclear. La política norcoreana de disuasión armada (nuclear) es un poderoso aliado contra las siempre latentes amenazas estadounidenses.

Continuaremos en la siguiente entrega con un análisis de Manlio Dinucci sobre las tensas relaciones intercoreanas y las repercusiones en la política internacional.  



POS-ADDENDUM


23 abril 2018


Que Trump y Kim Jong-un vayan a reunirse es algo que mucha gente se niega creer, las condiciones están dándose. 

Conversaciones diplomáticas, reuniones de diferente tipo, disposición de los mandatarios de las dos coreas y estadounidenses están cambiando las reglas de juego que cada año nos tienen acostumbrados a los típicos "vientos de guerra" entre estos países. 

- Quien más gana de todo esto es, sin duda, el líder norcoreano, a su país le urge firmar un tratado de paz con Corea del Sur, si quiere sobrevivir en una economía mundial que le ha cerrado las puertas.
- Poder mantener relaciones comerciales libremente con otros países es algo que ha estado vetado a los norcoreanos más de medio siglo.
- Norcorea no puede seguir sosteniéndose económicamente, a pesar de todos los esfuerzos y sacrificios que hace el gobierno y la propia sociedad, esperando la siempre oportuna asistencia de China.
- Corea del Norte necesita, imperiosamente, poder unirse a exitosos modelos económicos regionales.
- La única forma para conseguirlo es rubricando un Tratado de Paz con sus hermanos del Sur. Las negociaciones siguen en buen camino. 
- Se espera grandes sorpresas, una nueva reunión intercoreana ha celebrarse el próximo 27 de abril puede develarnos algo interesante. Expertos afirman que podría lograrse una declaración conjunta que anuncie el final del largo conflicto entre las dos naciones.
Si Mr. Trump no se pone alevosamente "loco" y Kim Jong-un no comete otra "locura", este par de "locos" pueden poner un poco de cordura en este mundo "loco". 

Las cosas pueden ir por buen camino para los norcoreanos. Hay que recalcar que, lo último que ha deseado Corea del Norte, a lo largo de los años, es una guerra con los Estados Unidos. Está claro que Norcorea, para sobrevivir ante retóricos discursos amenazantes, no tenía otra opción que armarse, tomar una posición de fuerza que ha privado de muchos recursos a la población.


El programa de tecnología nuclear y desarrollo de misiles fue vital para Norcorea, eso y solo eso impidió que el país sea atacado o invadido. La persuasión nuclear siempre ha sido efectiva, no solo en este caso, sino entre las potencias mundiales, Mas, los norcoreanos no tienen forma de seguir manteniendo ese statu quo, privándose del desarrollo industrial en áreas claves para una economía sostenible. A ello debe sumarse la clara advertencia de China y hasta de Rusia que no están dispuestas a tolerar un conflicto nuclear cerca de sus fronteras. 


Hoy, Kim Jong-un ha declarado la suspensión del lanzamiento de misiles y pruebas  nucleares, aspira negociar convenientemente el desarme nuclear no solo de su país sino que exhorta a un plan más amplio que involucre a todos. Tal vez pide demasiado en lo último, pero por algo se empieza.



Al final King Jong-un no está tan loco... Trump tampoco.

25 abril 2017

Descifrando la política exterior de Trump (2)


El lector no especializado o sin el suficiente conocimiento sobre la realidad geopolítica mundial ya habrá caído en cuenta que nuestros prólogos buscan dar una guía previa del tema a tratarse, así lo hemos hecho en la entrega anterior dedicada a la política exterior que el presidente Trump intenta poner en marcha, pese a que su mayor oposición se encuentra en su propia casa y en sus aliados de la Unión Europea - OTAN; y, claro, en aliados regionales del Próximo Oriente como Israel y las monarquías wahabíes del Golfo Pérsico. 

La lectura de la primera parte de este artículo permite una mejor comprensión de lo que hoy hacemos entrega, a continuación podrán revisar un minucioso análisis de especialistas internaciones, con privilegiado acceso a fuentes relevantes de primera mano. Hecha esta aclaración, os invito a repasar las magistrales ponencias de Thierry Meyssan relacionadas con la nueva doctrina Trump referente a la lucha contra el terrorismo, la erradicación del yihadismo y el futuro de Siria.

A continuación, un compendio de varios artículos de Thierry Meyssan que complementan nuestra ponencia anterior.

Buena lectura.


PUNTO UNO: La doctrina Trump anti yihadista


Las cancillerías y la prensa aseguran que el presidente Trump ha cambiado su política, que traicionó a sus electores al aceptar la renuncia del general Flynn y con el bombardeo contra la base aérea siria de Shairat. Thierry Meyssan expone una serie de incoherencias que hacen pensar lo contrario: la agresión militar estadounidense contra Siria podría en realidad estar dirigida contra los aliados de Washington.

Donald Trump en su campaña (y por ello triunfó) proclamó el fin del imperialismo y su anhelo de garantizar los derechos y verdaderos intereses del pueblo norteamericano.

Luego de los bombardeos en Siria, los aliados de Estados Unidos aprobaron la acción invocando la consabida defensa de los valores humanitarios amparados en los principios del Derecho Internacional.

En el debate del Consejo de Seguridad de la ONU, el representante del secretario general de Naciones Unidas no apoyó la tesis del ataque químico supuestamente perpetrado por Damasco, en ese momento era imposible saber cómo pudo suceder. Otros han dudado la existencia misma del incidente químico. Recordando que quienes denuncian el supuesto ataque no son otros que los famosos Premios Oscar 2017, es decir, los White Helmets (“Cascos Blancos”), “un grupo de al-Qaeda que el MI6 británico utiliza para cubrir sus necesidades en materia de propaganda contra Siria”, conforme afirma Meyssan. Por otro lado, todos los expertos militares coinciden en que los gases de combate se utilizan mediante disparos de obuses pero nunca, absolutamente nunca, mediante bombardeos aéreos.

El bombardeo estadounidense contra Shayrat se antoja feroz al utilizarse 59 misiles Tomahawk con un potencial que equivale a casi 2 bombas atómicas (usada en Hiroshima); mas el ataque se caracterizó por ser ineficaz, sin mayores daños.

Para Thierry Meyssan hay dos opciones: O la US Navy es un «tigre de papel» o esta operación no fue más que una puesta en escena. Esa es la explicación del por qué la defensa antiaérea rusa que posee un programa de respuesta automática no reaccionó, la lógica nos dice que los S-400 fueron desactivados antes del ataque.

La fuente de consulta va más allá: Todo se desarrolló como si la Casa Blanca hubiese imaginado una artimaña cuyo objetivo final sería arrastrar a sus aliados a una guerra contra los utilizadores de armas químicas, o sea contra los yihadistas. En efecto, hasta ahora, según Naciones Unidas, los únicos casos realmente comprobados de uso de ese tipo de arma en Siria e Irak son los que se atribuyen a los yihadistas”.

Recordemos algo que es fundamental para entender la tesis de Thierry Meyssan, Trump en su poco tiempo en el gobierno ha hecho lo impensable: “Estados Unidos rompió con la política del republicano George Bush hijo –quien firmó la declaración de guerra contra Siria contenida en el texto de la Syrian Accountablity Act– y del demócrata Barack Obama –quien respaldó la «primavera árabe», o sea la reedición de la «Gran Revuelta Árabe», organizada por los británicos en 1916”.

Trump no ha conseguido, pero se empeña en ello, convencer a sus aliados, fundamentalmente a británicos, franceses y alemanes para modificar la política guerrerista de sus predecesores nombrados. Y, como un lector sagaz ya habrá caído en cuenta, el ataque a la base Siria es un mensaje al yihadismo, porque son precisamente ellos quienes utilizan armas químicas.

Se dice que con ese ataque Washington ha cambiado de política, pero en realidad él no quiere que al Assad se aparte del gobierno legítimo en Siria, a pesar que ante los medios lo califica de “animal” y pronuncia otras frases retóricas para calmar a los halcones y otros exaltados partidarios de la guerra.

En ese contexto el lector debe preguntarse, por qué el secretario de Estado estadounidense, Rex Tillerson, hace exactamente todo lo contrario que su homólogo británico, participando del encuentro con su par ruso en Moscú? Lavrov y Tillerson charlaron largas horas y luego juntos se dirigieron a dialogar con Putin. Aparentemente no ocurrió nada importante en esa reunión, salvo algo que la prensa internacional calla para seguir alimentando los “vientos de guerra”, Lavrov señaló a la prensa local que los Estados Unidos dio su palabra (asumió el compromiso) de no volver atacar a las fuerzas sirias y Moscú decidió restablecer la anterior coordinación entre sus unidades en Siria y el mando norteamericano con el fin de evitar incidentes aéreos.

Otra pregunta clave: Por qué el presidente chino Xi Jinping, no reaccionó durante el bombardeo a la base siria, si en ese mismo momento estaba junto al presidente estadounidense? Recordemos que China ya ha hecho uso, en seis ocasiones, de su derecho al veto en el Consejo de Seguridad para proteger a Siria.

Durante todo ese alboroto de los aliados de Estados Unidos por el mundo, el consejero adjunto del presidente Trump, Sebastian Gorka, envió  mensajes en sentido contrario. Afirmó que la Casa Blanca considera al presidente sirio como legítimo y a los yihadistas como el enemigo a liquidar. Gorka tiene estrecha relación con el general Michael Flynn, quien concibió el plan de Trump contra los yihadistas en general y, en particular, contra el Emirato Islámico (Daesh). (1)

Como dice Meyssan, “Trump vocifera clamando su poderío y bombardea”, pero tiene “mucho cuidado en no cometer nada irreparable. Lo peor y lo mejor siguen siendo posibles” (2).

Michael T. Flynn y su amigo Sebastian Gorka muestran cada uno el libro del otro. El general Michael Flynn, representante de la política anti-yihadistas, se vio obligado a renunciar a sus funciones como consejero de seguridad nacional. Sebastian Gorka se mantiene como consejero adjunto del presidente Trump. Según Gorka, las apariencias del bombardeo de Shairat disimulan la realidad en cuanto a la política actual de la Casa Blanca.


PUNTO DOS: Aliados de los EEUU en contra de la doctrina Trump

Thierry Meyssan es firme en su tesis: “Mientras Washington ha multiplicado las señales que confirman su intención de destruir el Emirato Islámico (Daesh), británicos y franceses –y tras ellos el conjunto de los europeos– se plantean un rumbo diferente. Londres y París parecen haber coordinado una ofensiva contra las ciudades sirias de Damasco y Hama para obligar al Ejército Árabe Sirio a concentrarse en su defensa, debilitando así la presencia de tropas del gobierno sirio alrededor de Raqqa. Los europeos esperan organizar la huida de los yihadistas hacia la frontera turca”.

La reunión de la coalición anti-Daesh (Washington 22-23 de marzo) no guardó unanimidad. Los miembros de la coalición a pesar de confirmar su voluntad de luchar contra el Daesh (Estado Islámico), demostraron sus profundas discrepancias, de allí que muchos de esos países de la coalición manejan la cuestión siria por su cuenta.

Rex Tillerson, Secretario de Estado de Trump recordó a los demás que el presidente “se comprometió ante el Congreso de Estados Unidos a acabar con el Emirato Islámico (Daesh) y no a limitarse a reducirlo, como pretendía hacer la administración Obama. A la vez que hacía ese recordatorio, y sin aceptar discusiones, Tillerson puso a los demás miembros de la coalición ante hechos consumados”.


Primer problema: si ya no se trata sólo de desplazar a los yihadistas sino realmente de liquidarlos, ¿cómo podrán los europeos, sobre todo los británicos, salvar a “sus” yihadistas?

Tillerson y el primer ministro iraquí Haider al-Abadi, presentaron un balance de la batalla de Mosul. A pesar de marchar según lo previsto, se ha hecho hincapié, según los expertos, que la batalla de Mosul durará todavía algunos meses, la razón es que en Mosul casi cada familia tiene al menos uno de sus integrantes enrolados en el Daesh.

En Raqqa parece ser más simple ya que en la ciudad siria la mayoría de yihadistas son extranjeros. “La prioridad sería entonces comenzar por cortarles el aprovisionamiento y después separarlos de la población siria”.

Segundo problema: el ejército de Estados Unidos debe obtener previamente la autorización del Congreso, y también la autorización de Damasco, para desplegarse en Siria. Los generales James Mattis –secretario de Defensa– y John Dunford –jefe del Estado Mayor Conjunto estadounidense– han tratado de convencer a los congresistas, pero nada garantiza que obtengan esa autorización. Habrá entonces que negociar con Damasco y, por tanto, aclarar cierto número de cosas.

“A la pregunta de los europeos sobre lo que Washington haría con Raqqa después de la liberación de esa ciudad, Rex Tillerson respondió enigmáticamente que haría regresar la población desplazada o refugiada. Los europeos sacaron como conclusión que, dado que esa población es masivamente favorable al gobierno de Damasco, la intención de Washington sería devolver ese territorio a la República Árabe Siria”.

Los socios europeos de los Estados Unidos, como hemos analizado, manejan otras opciones, en esa misma reunión, el ministro de Exteriores de Portugal, Augusto Santos Silva, recordó que esa proposición contradice lo decidido anteriormente, es decir, que los europeos tienen el deber moral de proteger a los refugiados que huyeron de la “dictadura sanguinaria”. En otras palabras, liberada Raqqa de yihadistas, la ciudad no sería zona segura debido a la presencia del Ejército Árabe Sirio.

Thierry Meyssan nos aclara el panorama: “No es por casualidad que los europeos optaron por el representante de Portugal para hacer esta intervención. El actual secretario general de la ONU, Antonio Guterres, fue primer ministro de Portugal y tuvo a Santos Silva entre los miembros de su gobierno. El hoy secretario general de la ONU Antonio Guterres fue también presidente de la Internacional Socialista, organización totalmente controlada por las estadounidenses Hillary Clinton y Madeleine Albright. En otras palabras, Guterres es la nueva fachada en la ONU del embajador estadounidense Jeffrey Feltman –a cargo de los “Asuntos Políticos” en la organización internacional– y del clan belicista”.

Tercer problema: Todos parecen estar de acuerdo para liberar Raqqa de Daesh, pero –según los europeos– no para restituirla a Damasco, de ahí las maniobras de Francia en el terreno.

Inmediatamente terminada la reunión de Washington, los yihadistas atrincherados en Yobar – barrio en la periferia de Damasco– iniciaron una ofensiva hacia el centro de la capital. Y en las provincias de Hama y Daraa emprendieron duros ataques contra centros poblados. Quizás se trata para ellos de un intento desesperado por obtener un premio de consuelo en Astaná y Ginebra antes de que termine la partida. Pero es también posible que sea una estrategia coordinada por Londres con París. (esas ofensivas yihadistas continúan hasta el momento de publicarse esta sinopsis).

Seguramente veremos una gran operación de las potencias coloniales en Raqqa, afirma Meyssan. Londres y París decidirían atacar Raqqa antes que sea completamente cercada, permitiendo la huida de los yihadistas, obligando al Estado Islámico (Daesh) a desplazarse a las fronteras turcas, pero salvándolos de su aniquilación. Aquí entrará en juego el socio de París y Londres, Turquía, que utilizaría, nuevamente, al Daesh para exterminar a los kurdos.

Así han venido manejando la situación los socios de la OTAN en su guerra de invasión a la República Árabe Siria, cada cual defiende sus propios intereses y no la defensa de los derechos humanitarios de la población siria. (4)


PUNTO TRES: Qué significará poner fin al yihadismo?


Thierry Meyssan nos explica lo que puede suceder si en verdad Trump ordena cancelar el programa de conquista del próximo Oriente utilizando al yihadismo en su provecho.

A pesar de todo lo relatado en los anteriores puntos, la sola voluntad del presidente Trump de combatir a Daesh y acabar con el terrorismo internacional no basta, resulta extremadamente difícil llevarlo a los hechos, significa no solo enemistarse con sus socios y poner en su contra al mismísimo “estado profundo” que ha gobernado los Estados Unidos.

Sin duda perjudica a los países que han coadyuvado a mantener el programa del terrorismoyihadismo como arma de imposición imperial, aquello implica una total reorientación de la política internacional. "El nuevo presidente estadounidense no parece en condiciones de ordenar a sus tropas el paso a la ofensiva mientras no logre establecer nuevas alianzas”.

Donald Trump tiene que enfrentar una dura oposición a su plan presentado en la reunión del 22 de marzo (plan de lucha contra el Emirato Islámico –Daesh-). El único objetivo confirmado es la voluntad de terminar con el yihadismo, pero la forma de hacerlo (por desarrollar) tendrá sus detractores dentro de sus aliados y en casa propia, como ya viene sucediendo.

“En el terreno, todo se limita por tanto a un intercambio de información entre los estadounidenses, de un lado, y rusos e iraníes del otro. Para mantener la situación, estas 3 potencias han acordado evitar un enfrentamiento entre los turcos y los kurdos y se están realizando intensos bombardeos aéreos contra al-Qaeda, en Yemen, y contra el Emirato Islámico, en Irak. Pero no se ve nada decisivo. Se mantiene el compás de espera”.

Meyssan nos ha revelado un punto que quizá ha pasado desapercibido:

Quien se ocupa del manejo del terrorismo internacional por cuenta de Londres y Washington es la Liga Islámica Mundial, que ha venido haciéndolo desde 1962. La Liga Islámica Mundial abarca simultáneamente la Hermandad Musulmana –que se compone de árabes– y la Orden de los Naqchbandis –cuyos miembros son fundamentalmente turco-mongoles y caucásicos.

“Hasta el inicio de la guerra de Yemen, el presupuesto militar de la Liga Islámica Mundial era más alto que el del ejército de Arabia Saudita, lo cual quiere decir que la Liga es el primer ejército privado del mundo, sobrepasando ampliamente al tristemente célebre Academi/Blackwater. Aunque es una fuerza estrictamente terrestre, resulta particularmente eficaz en la medida en que su logística depende directamente del Pentágono y porque dispone de numerosos combatientes suicidas”, explica Thierry Meyssan.

Fue la Liga Islámica Mundial –o sea, la familia real de Arabia Saudita– quien garantizó a Londres y a Washington el personal que organizó en 2011 la segunda «Gran Rebelión Árabe», siguiendo el modelo de la que tuvo lugar en 1916, pero respondiendo esta vez a la denominación de «primavera árabe». 

En ambos casos, el objetivo era apoyarse en los wahabitas para redefinir las fronteras regionales en interés de los anglosajones.


Por consiguiente, ahora no se trata simplemente de abandonar el arma que constituye el terrorismo sino también:

- Romper la alianza entre Londres y Washington tendiente a garantizar el control del Medio Oriente Ampliado;

- Privar a Arabia Saudita y Turquía del arma que habían venido desarrollando por cuenta de Londres y de Washington durante más de medio siglo;

- Decidir el futuro de Sudán, Túnez y Libia.

Por otro lado, hay que llegar también a un acuerdo con Alemania y Francia, países que desde 1978 acogieron dirigentes de la Hermandad Musulmana y financiaron la yihad.

Estamos observando que el Reino Unido no está muy conforme con todo eso. Ahora resulta que fue el GCHQ –o sea, el servicio británico que se dedica a la intercepción satelital– la entidad que garantizó la escucha de las comunicaciones de la ‘Trump Tower’ durante la campaña electoral estadounidense y el posterior periodo de transición. Por su parte, según la agencia jordana de noticias ‘Petra’, Arabia Saudita financió en secreto un tercio de la campaña electoral de Hillary Clinton contra Donald Trump.

Es por eso que el presidente Trump parece estar en busca de nuevos aliados cuyo respaldo le permita imponer el cambio.

Trump organizó el encuentro con el presidente chino Xi Jinping, para planificar la adhesión de Estados Unidos al banco chino de inversiones. “Con esa jugada, Trump pondría a sus aliados ante el hecho consumado: si Estados Unidos participa en la construcción de las rutas de la seda, será imposible para el Reino Unido, Arabia Saudita, Turquía, Alemania y Francia continuar la yihad en Irak, Siria y Ucrania”.

Todas estas pistas que nos brindan los exhaustivos análisis de Thierry Meyssan, nos dan luces sobre el por qué debemos darle tiempo a Trump.


Fuentes:

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