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18 marzo 2021

Dos historias sobre la Guerra Fría



 

Nick Ottens nos trae dos interesantes historias sobre la Guerra Fría. Iniciaremos por lo característico que identifica al autor, la historia alternativa. También este blog suele recurrir a la historia alternativa para analizar algunas hipótesis que los historiadores se plantean en sus investigaciones.

 

Italia al finalizar la segunda guerra mundial estuvo a poco de ser dirigida por movimientos de carácter socialista-comunista, solo la presencia militar de los tropas estadounidenses impidieron tal suceso. Los Aliados occidentales no estaban para aventuras revolucionarias, la guerra fría había iniciado y exigieron que los Acuerdos entre los Aliados, soviéticos incluidos, que habían trazado una zona de influencia que las potencias victoriosas, debían respetarse (Yalta-Potsdam). Italia, naturalmente, quedaba bajo la zona de influencia de los Aliados occidentales. De esa forma el poderoso ejército partisano -por así denominar a los diversos grupos de combatientes de izquierda, que incluso habían capturado y ejecutado al Duce, se vieron enfrentados a la realidad, el ejército de ocupación estadounidense no permitiría que movimientos socialistas, comunistas, anarquistas o de cualquier inclinación de izquierdas se haga con el poder, tal acontecimiento no sería tolerado. Caso de que llegaran a triunfar en los eventos de elección popular, lo cual era factible ante el poder y la popularidad de la izquierda italiana que sostuvo la resistencia contra el fascismo de Mussolini y la invasión alemana, ya existía incipientes organizaciones de ultra derecha que llegarían a conformar las tristemente célebres organizaciones stand behind y la futura "Operación Gladio".

Basta recordar que en el referéndum italiano de 1946, que además de poner fin a la monarquía de la Casa de Saboya, beneficiaria directa de la dictadura fascista, las guerras coloniales y la desastroza participación en la segunda guerra mundial, dio origen al nacimiento de la República de Italia; en 1948 entró en vigor una nueva Constitución, se revisaron las fronteras en beneficio de Francia y Yugoslavia, la pérdida de su imperio colonial, así como la definitiva configuración del territorio italiano. El camino fue duro para la democracia, los  primeros comicios electorales demostraron la inmensa popularidad de los Partido Socialista Italiano y Partido Comunista Italiano, que, por supuesto, estaban respaldados por la URSS, frente a ellos encontramos a la Democracia Cristiana, impulsada por los Estados Unidos y su visión de "democracia". La injerencia de Truman y las veladas amenazas de las fuerzas militares aliadas en territorio italiano consiguieron la exclusión de los comunistas del gobierno, logrando lo que no habrían podido conseguir en las elecciones legislativas de 1946, una holgada victoria de la Democracia Cristiana que controlaría la política del país durante décadas.

Pero, ¿qué hubiese pasado si las fuerzas populares italianas asumían el poder?. Como hemos dicho tal escenario hubiese provocado una sangriente guerra civil respaldada por las fuerzas de ocupación estadounidenses; el otro escenario hubiese sido la división de Italia durante la Guerra Fría; y, es precisamente esta última hipótesis la que es analizada por Nick Ottens en Never Was Magazine.

La segunda historia del mismo autor se basa en acontecimientos históricos conocidos, dejamos a un lado la especulación histórica para analizar lo que sucedió en Francia, concretamente la posición asumida por Charles de Gaulle y su particular Guerra Fría. 

Buena lectura

T. Andino


¿Y si Italia se hubiera dividido durante la Guerra Fría?

 

El artista conocido como “Dom-Bul” imagina qué pasaría si, en lugar de Alemania, Italia se hubiera dividido entre Oriente y Occidente durante la Guerra Fría. Mapa ficticio de una Italia dividida durante la Guerra Fría ( Dom-Bul )


Hay dos posibles puntos de divergencia:

Los soviéticos, en lugar de los aliados occidentales, invaden el sur de Italia durante la Segunda Guerra Mundial. Las fuerzas estadounidenses y británicas aterrizan en el sur de Francia (ver Cómo cambiar la Segunda Guerra Mundial) e invaden Italia desde el norte. Se encuentran en el centro de la península las tropas occidentales y el Ejército Rojo, al igual que se reunieron en el centro de Alemania en 1945.

La guerra civil estalla en Italia, no en Grecia, en 1947. Es la primera batalla por poderes de la Guerra Fría. El Partido Comunista Italiano respaldado por los soviéticos, el más grande de su tipo en Europa Occidental con más de dos millones de miembros, prevalece en el sur. Los demócratas cristianos pro occidentales defienden el norte. El país está dividido como lo estaba Corea en 1953.

Se crea una República Democrática de Italia en el sur y se adhiere al Pacto de Varsovia. Una República Federal en el norte se une a la OTAN y a la Comunidad Europea del Carbón y del Acero. Roma se divide a lo largo del río Tíber con un puesto de control en el puente Garibaldi.


Ponte Garibaldi en Roma, Italia en 1956


Ruggero Grieco, en el mundo real el jefe de propaganda del Partido Comunista Italiano, se convierte en el primer líder de la república y pide a Stalin el regreso de la Marcha Juliana de Yugoslavia. Stalin acepta pero Tito se resiste. El líder yugoslavo solo acepta cuando Stalin acepta incorporar a Bulgaria a la República Federativa Socialista de Yugoslavia, lo que acerca un paso más el sueño de Tito de una Federación Balcánica. (El líder comunista búlgaro Georgi Dimitrov realmente accedió a fusionar su país con Yugoslavia, pero fue detenido por Stalin. Vea Países que casi existían) Gorizia, en la frontera con lo que ahora es Eslovenia, está dividida en dos, como Roma.


Ruggero Grieco - Josip Broz Tito - Joseph Stalin


Grieco muere de un infarto en 1955 y es sucedido por Palmiro Togliatti, en el mundo real secretario general del Partido Comunista Italiano de 1934 a 1938, viceprimer ministro en el primer gobierno democrático italiano de posguerra y admirador de Stalin. Su gobierno adopta una línea dura contra el crimen organizado, que en las comunidades rurales pobres del sur de Italia, especialmente Sicilia, es a menudo la única fuente de empleo para los hombres jóvenes. Muchos abandonan la República Democrática (no existe un equivalente al Muro de Berlín que lo impida), instalándose en el norte, donde la economía está en auge en la década de 1960, o en Estados Unidos.

Togliatti muere de vacaciones en Crimea en 1964 y es sucedido por Enrico Berlinguer, quien en el mundo real dirigió al Partido Comunista Italiano de 1972 a 1984 y lo alejó de Moscú para trazar una "tercera vía" entre el capitalismo y la versión soviética del socialismo. En esta línea de tiempo Berlinguer permanece en el poder hasta su muerte en 1984 y relaja tanto el régimen en el sur como las relaciones con Occidente, allanando el camino para la reunificación bajo su sucesor, Alessandro Natta.


Palmiro Togliatti - Enrico Berlinguer - Alessandro Natta


En el mundo real, Natta dirigió el Partido Comunista Italiano de 1984 a 1988. Aquí es el líder de la República Democrática cuando la Unión Soviética implosiona en 1991. Los otros estados comunistas de Europa no se quedan atrás. Se levantan los controles fronterizos en Roma y Gorizia. El Tratado de Roma de 1992 reúne a Italia bajo el liderazgo del norte. Todo el país se convierte en una república federal. Natta se convierte en senador vitalicio.

Nota explicativa (N.d.E.)

Eso podía haber sido plausible, si los soviéticos hubiesen entrado desde el norte, a través de Yugoslavia, tenían mucha mayor capacidad para movilizarse en tierra y establecer en el norte de Italia un estado. La URSS no tenía la capacidad ni la logistica anfibia para atacar desde el sur y nunca la tuvieron, ni siquiera en el apogeo de su poder durante la Guerra Fría. Por otro lado, los comunistas italianos (entre los más exitosos electoralmente de cualquier país occidental) no fueron tan efectivos y populares en el sur donde existía (aun hoy) una fuerte influencia de la mafia (conservadora). La fuerza electoral de los comunistas estaba concentrada en el centro de Italia, la ubicación menos sostenible militarmente (no cerca de ninguna frontera).


La guerra fría de De Gaulle




Los países europeos en general dieron la bienvenida a la participación estadounidense después de la Segunda Guerra Mundial. Desde el Plan Marshall hasta la OTAN, Estados Unidos fue visto como una influencia benévola.

Pero la ayuda estadounidense tuvo un precio. Se esperaba que los gobiernos europeos mantuvieran a la extrema izquierda fuera del poder, aceptaran la rehabilitación de Alemania Occidental y restringieran el comercio y otras relaciones con la Unión Soviética.

Francia hizo una excepción al ser tratada como un instrumento de la política exterior estadounidense. Charles de Gaulle bloqueó la entrada de Gran Bretaña en la Comunidad Económica Europea, creyendo que sería un caballo de Troya para Estados Unidos. Se negó a renunciar a la disuasión nuclear independiente de Francia e incluso se retiró de la estructura militar integrada de la OTAN en 1966.

Socio obstinado 


Charles de Gaulle, alrededor de 1942


Francia había sido un socio obstinado en la alianza occidental liderada por Estados Unidos desde el principio. De Gaulle, como líder en tiempos de guerra de la Francia Libre, había insistido en ser tratado como un igual por Winston Churchill y Franklin Roosevelt, pero no lo era. Francia intentó, sin éxito, que sus colonias, en particular Argelia, fueran reconocidas como territorios que estarían cubiertos por los términos del Tratado del Atlántico Norte.

Gran Bretaña y Francia sacaron lecciones diferentes de la traición estadounidense percibida durante la Crisis de Suez, cuando el presidente Dwight Eisenhower los obligó a ellos e Israel a retirarse de Egipto. Los británicos aceptaron que sus días de superpotencia habían terminado y abrazaron más a los estadounidenses. Los franceses, que todavía pensaban que eran un tercio de un triunvirato que gobernaba Occidente, tomaron la Relación Especial como un desaire.

Grandeza

De Gaulle regresó como líder de Francia en 1958, cuando reemplazó a la Cuarta República parlamentaria, que no pudo lidiar con la crisis de independencia de Argelia, por un sistema presidencial. Con el viento económico a sus espaldas (Francia estaba en medio de sus “treinta gloriosos años” de crecimiento casi ininterrumpido), De Gaulle se propuso restaurar el prestigio francés en el mundo. Europa sería su vehículo.

“La grandeza se convirtió en un ingrediente importante de la política exterior gaullista”, argumenta Sebastian Reyn en Atlantis Lost: The American Experience with De Gaulle, 1958-1969 (2007), “en parte porque abordó una profunda necesidad política y psicológica entre los franceses de tranquilidad en una época de decadencia".

Implicaba situar a Francia como un modelo de civilización y una fuerza moral sobre la base de sus logros históricos, políticos y culturales. El deseo de De Gaulle de amplificar la influencia francesa más allá de sus fronteras resonó con la imagen que su pueblo tenía de una nación que hizo avanzar la historia.

Una expresión de este excepcionalismo francés fue el ejército. La defensa nacional, según De Gaulle, era responsabilidad central del estado y no debía confiarse a forasteros. De ahí la necesidad de una disuasión nuclear francesa independiente.


De Gaulle y Eisenhower en 1960 (DPA / Benjamin E. Forte) - Jacqueline y John Kennedy junto a Charles de Gaulle en 1961      (Life / Hanks Walker)

Charles de Gaulle y Lyndon Johnson en 1967 (Biblioteca LBJ) - Richard Nixon y Charles de Gaulle en 1969 (Archivos Nacionales)


Tercer polo

En la década de 1960, Europa Occidental se había recuperado de la Segunda Guerra Mundial. América estaba distraída en Cuba, América Latina y el sudeste asiático. De Gaulle sintió que había llegado el momento de una nueva relación transatlántica, una en la que Europa podría aprovechar la "reserva" de Estados Unidos en tiempos de necesidad, pero de lo contrario los estadounidenses permanecerían al otro lado del océano.


De Gaulle y el canciller alemán Konrad Adenauer en una cumbre de la Comunidad Económica Europea en Bonn, el 18 de julio de 1961 (AFP)


De Gaulle no fue ingenuo. Comprendió la necesidad del apoyo estadounidense contra la amenaza del expansionismo soviético. Despreciaba la intromisión estadounidense en los asuntos de Europa tanto como temía el aislacionismo estadounidense. La solución fue una Europa fuerte que pudiera defenderse por sí misma. Liderado, por supuesto, por Francia.

El resto de Europa no estaba tan seguro. Los alemanes occidentales, que estaban en la primera línea de la Guerra Fría, confiaron en Estados Unidos para su defensa. Geir Lundestad escribió en Estados Unidos y Europa Occidental desde 1945 (2005) que los estadounidenses explotaron esta dependencia para obligar al gobierno de Bonn a elegir un bando: Estados Unidos o Francia. Los alemanes occidentales estaban consternados, pero también claros: si llegara el momento, se pondrían del lado de los estadounidenses.

De Gaulle no se inmutó. Después de retirarse de la estructura de mando de la OTAN en 1966, visitó Rusia para afirmar la equidistancia de Francia del bloque soviético y Estados Unidos. Estaba convencido de que la Guerra Fría terminaría algún día y una Europa liderada por Francia emergería como el tercer polo entre Oriente y Occidente.


De Gaulle regresa a Francia desde Baden-Baden, Alemania, donde se reunió con el general Jacques Massu después de los disturbios de París, el 30 de mayo de 1968 (Henri Bureau)


Los soviéticos no compartieron su visión. Moscú apreciaba la independencia del viejo general de Washington, pero no estaba dispuesto a hacer concesiones. Cuando los tanques soviéticos entraron en Checoslovaquia en agosto de 1968, las esperanzas de De Gaulle de unir Europa desde “el Atlántico hasta los Urales” tuvieron que detenerse. La realidad de la Guerra Fría había intervenido y había restaurado la primacía de Estados Unidos en el campo occidental.


What If Italy Had Been Divided During the Cold War?

De Gaulle’s Cold War

16 noviembre 2020

Conflictos olvidados: la guerra libio-chadiana o la "Guerra de los Toyota"



Por Zachary Lynn
Título original en inglés:

Introducción por el editor del blog

 

Sin duda la guerra entre Libia y Chad es uno de los tantos "conflictos de baja intensidad" desatados durante la Guerra Fría, los grandes bloques o superpotencias mundiales se encontraban en abierta disputa geopolítica por imponer sus sistema más allende de sus fronteras. Y, por supuesto, África fue uno de los encarnizados escenarios de ese enfrentamiento. 


No hay que tapar el sol con un dedo, la Libia del Coronel Gadafi se estrenó en el concierto internacional con una demostración de fuerza. Gadafi estaba armado hasta los dientes con material soviético y, con fundamentos o sin ellos, pretendió imponer -seamos más suaves-, trató de sembrar el pan-arabismo en territorio africano. Esa doctrina pan-arabista constituía un auténtico peligro para los intereses de las ex potencias imperialistas y de los Estados Unidos, nada de ello tenía con ver con el fundamentalismo religioso ausipiciado siempre por las potencias coloniales. Recordemos que en aquellos lejanos años 70 Gadafi fue una especie de padre de la unidad libia y promotor de la Unión Africana, así intentó renacer una República Árabe Unida que ya había existido (Egipo y Siria). También Gadafi convertió a Libia en base de apoyo y entrenamiento de organizaciones de liberación nacional de izquierda y de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP).



Gadafi fue declarado enemigo de la "libertad" por Ronald Reagan quien ordenó su asesinato, en abril de 1986 un bombardeo de Trípoli intentó eliminarlo, la tentativa fracasó; luego vendría el incidente de Lockerbie, que minó la voluntad de Gadafi, esa presunta participación libia en el atentado, llevó a la acusación mundial contra Gadafi de apoyar el terrorismo internacional (La Comisión de Investigación de Casos Criminales de Escocia -Scottish Criminal Cases Review Comisión- puso en tela de juicio la participación libia en el atentado terrorista contra aerolíneas Pan Am 103, del 21 diciembre de 1988). Libia se vio forzada a pagar 2.7 mil millones de dólares a las víctimas del supuesto atentado libio, sin que haya reconocido su responsabilidad. Gadafi, el “terrorista”, “miembro” de la coalición  del “Eje del Mal”, fue chantajeado para aceptar una inexistente responsabilidad. A cambio Gadafi recibió la seguridad de Occidente de perpetuarlo en el “trono” libio. Fue allí que Gadafí dio un giro radical, se convirtió en aliado de Europa e inició la adquisición de armamento occidental, dejando a los rusos con pocos contratos. Viajó por Europa, besándose con cuanto líder se puso en su camino. Un “gran” amigo consiguió Occidente en este juego, Gadafi viajó por el mundo haciendo “aliados”; pero su destino ya estaba escrito, no en las estrellas, sino en los despachos de los líderes de las potencias de la OTAN. Sería depuesto y asesinado a través de una “espontánea revolución” popular, una supuesta y esperada imposición “democrática” de corte yihadista con apoyo de la OTAN... 


Tropas del Chad durante el conflicto libio-chadiano (1986-1987) movilizándose en un vehículo Toyota


Volvamos al tema central de este artículo. Se conoce como "La Guerra de los Toyota" al conflicto que involucró a los estados de Libia, Chad y Francia entre 1986-1987, es un episodio de las frecuentes crisis armadas entre Libia y Chad por la Franja de Aouzou que iniciaron en 1973. No será la primera vez que se utilizará a Toyota como sinónimo de guerra. La más reciente demostración del "poder" de Toyota (nos referimos a la calidad del vehículo) fue su uso en la guerra yihadista contra Irak y Siria, cientos de flamantes todoterreno de esa marca desfilaban por las cuidades conquistadas enarbolando la bandera del Estado Islámico. ¿Quién financió la adquisición de esas flotas? sigue siendo un "misterio"... En cuanto al conflicto Libia y Chad 1986-87, se bautizó como "Guerra de los Toyota" dado el hecho de que las tropas chadianas usaban camionetas de esa marca a las que se adaptaron armas pesadas y misiles antitanque. Atravesando el desierto​ los Toyota se enfrentaron de igual a igual con los vehículos blindados libios y triunfaron.

La táctica fue tan ingeniosa que es modelo de estudio en la actualidad. Veamos un breve guión: 

Las fuerzas libias convirtieron varias aldeas del norte de Chad en verdaderas fortalezas. Además de la zonas fortificadas e infanteria con armas antitanque, las unidades libias están compuestas por tanques T-62 y T-55A, PC BMP-1 y BTR-70.

La MISIÓN de las fuerzas chadianas es atacar y capturar esas fortificaciones libias utilizando la movilidad de las camiones "Toyota" y hasta se planifica una incursión en Libia para capturar la base aérea de Maatan-As-Sarra.

La composición de las fuerzas "Toyota" del ejército del Chad es la siguiente:

3 pelotones de camiones de 50 Cal MG

3 pelotones de camiones de remolque

3  pelotones de camiones RCL

3 pelotones de infantería de camiones

3 x camiones de suministro

2 baterías de artillería de tres tubos.



Los libios sufrieron grandes pérdidas materiales y humanas, algunas fuentes señalan en más de 7.500 soldados libios muertos y pérdidas en equipo militar equivalente a 1.500 millones de dólares. Libia perdió está guerra en particular dejando en el olvido sus exitosas campañas de años anteriores. Como ANEXO en la parte final de este artículo se agrega un interesante video de la "Guerra de los Toyota"

A continuación revisemos un interesante análisis de ese conflicto redactado por Zachary Lynn del portal Sea Lion Press, cuyo título original en inglés es "Forgotten conflicts: The Libyan-Chadian War". 


Tito Andino

 

***


Hay innumerables guerras y batallas que aún se recuerdan en la conciencia colectiva del público como la Segunda Guerra Mundial, Corea, Vietnam o la Guerra de Rusia en Afganistán. Incluso las guerras de otro siglo como la guerra de los 30 años o la guerra de Crimea pueden ser bien conocidas. Sin embargo, muchas guerras se libran fuera de la conciencia generalizada del público. Pero todavía tienen sus propias historias que deben contarse.

Este artículo trata sobre una de esas guerras, el oscuro conflicto sobre la Franja de Aouzou. Libia y Chad disputarán durante muchos años esta región desértica rica en minerales y el conflicto se convertiría en ocasiones en una guerra indirecta que involucraba a potencias como Francia y Arabia Saudita. Si bien la serie de batallas conocida como la ´Guerra de Toyota´ recibe la mayor atención, esa fue simplemente una fase de un conflicto de 9 años en África Central.

La descolonización de África había dejado muchas preguntas sobre dónde se suponía que debían estar las fronteras, con fronteras esencialmente establecidas por varias potencias coloniales europeas. La Franja de Aouzou se había considerado parte del África francesa, pero fue entregada al Imperio italiano en 1935 como parte de una política de apaciguamiento hacia Mussolini. Cuando el efímero Reino de Libia surgió en 1951 como estado independiente del desaparecido Imperio italiano, firmó un tratado con Francia en 1955 renunciando a la Franja de Aouzou. Cuando Chad se independizó en 1960, incluyó esa pequeña franja de desierto. Esto era algo que resentiría al posterior gobierno libio.

La guerra comenzaría debido tanto a las ambiciones del dirigente libio Muammar Gaddafi hacia el sur como al factor desestabilizador de la guerra civil chadiana que estalló poco después de la independencia. La existencia de tratados territoriales coloniales europeos contradictorios de 1955, 1935 y 1899 sobre el status de la franja permitió reclamos de jurisdicción, pero la realidad era que el conflicto solo sucedió porque se creía que la franja era rica en depósitos de uranio. Toda la región no tiene más de 10.000 habitantes, de los cuales 1.300 viven alrededor de la ciudad Oasis de Aouzou, por lo que normalmente no valdría la pena luchar por ella, pero las riquezas minerales esperadas cambiaron esa ecuación.


Gráfica captada de Twitter (Periodistán). Añadida por el editor de este blog

La guerra civil de Chad comenzó como una lucha entre el presidente cristiano Francios Tombalbaye y la organización FROLINAT (Frente para la Liberación Nacional de Chad), una fuerza insurgente antigubernamental dominada por musulmanes. Libia apoyaba a FROLINAT contra el presidente Tombalbaye,  en 1970 fueron sorprendidos intentando organizar un golpe. En respuesta, Tombalbaye rompería todas las relaciones con Libia e invitaría a Chad a cualquier tipo de oposición libia que pudiera encontrar. Duplicando el despecho, luego procedería a reclamar la región libia de Fezzan con una lógica bastante endeble, justificándola en última instancia como si no fuera diferente del endeble reclamo de Libia sobre la Franja de Aouzou. 

Estamos de acuerdo con la idea de que tales reclamos se refieren principalmente al deseo de más tierras en lugar de principios legales, pero tampoco dirijimos el Ministerio de Relaciones Exteriores de ninguna nación, así que aquí estamos.

Sin embargo, Francia y Nigeria presionarían a las dos naciones para que solucionen las cosas. En una reunión secreta de la que los detalles exactos son en gran parte conjeturas, se cree que Libia acordó pagar a Chad 40 millones de libras esterlinas por la franja de Azouzou. Es cierto que después de esa reunión, las fuerzas libias avanzaron hacia la región y establecieron una base de la fuerza aérea fortificada para proteger su nueva tierra y también que Libia abrió una cuenta para invertir el dinero adeudado en Chad. Sin embargo, a pesar de las afirmaciones de que Tombalbaye estuvo de acuerdo con esto, la única prueba que se ha presentado es una carta posiblemente falsificada en la que Tombalbaye reconoce los reclamos libios sobre la región. Libia, durante la mediación de la ONU, nunca pudo mostrar ninguna otra documentación que pudiera haber legalizado la ocupación. Los historiadores creen que este es el punto en el que Gaddafi decidió que su objetivo era el establecimiento de un estado cliente en Chad, o incluso la anexión. Entonces podría adentrarse más en África Central.


El Presidente François Tombalbaye de Chad, en una foto tomada durante una visita a Israel, octubre de 1959. Y a la derecha, el Coronel Gadafi en los años 70.


El presidente Tombalbaye fue destituido por un golpe de estado en 1975 por el general Noël Milarew Odingar y un militar, anteriormente encarcelado, el general Felix Malloum quien se convirtió en presidente. Malloum rápidamente hizo causa común con el comandante de la milicia islámica Hessan Habré, quien se había separado de FROLINAT por la cuestión de aceptar el apoyo libio, ambos resolvieron luchar contra Libia. Malloum también se acercaría tanto a la ONU como a la Comunidad Árabe en busca de apoyo contra Libia, especialmente cuando Libia redobló su apoyo a FROLINAT contra el Gobierno en la capital chadiana de N'djamena. Esto parecía una apuesta decente para los libios, ya que el ejército chadiano en ese momento estaba mal armado, en su mayoría equipado con rifles, ametralladoras y algunos restos de blindados ligeros  de la época colonial,  mientras que las fuerzas de FROLINAT tenían armas pequeñas pero modernas y estaban respaldadas por tanques y helicópteros artillados  libios.

FROLINAT avanzaría contra el ejército chadiano y capturaría la ciudad de Faya-Largeau en 1978. Había sido defendida por 5.000 soldados, pero aunque superaban en número a FROLINAT, FROLINAT tenía la ventaja blindada y, por lo tanto, la ciudad cayó y el ejército conjunto rebelde / libio continuó moviéndose hacia el sur. Además, 2.500 chadianos fueron hechos prisioneros y el ejército chadiano fue efectivamente diezmado. Fue en la batalla de Ati, a unas 300 millas al norte de la capital chadiana, cuando finalmente se detuvo el avance de FROLINAT. Y no por las fuerzas de Chad, sino por las fuerzas de la Legión Extranjera Francesa y la presencia de la Fuerza Aérea Francesa, ante quienes los libios se negaron a entablar combate por temor a una escalada del conflicto.


Foto de archivo. Miembros de la Legión Extranjera Francesa -LEF- fines de la década de 1970.


La presencia de tropas francesas y libias creó un estancamiento militar que conduciría a algo que de alguna manera casi se parece al juego de tronos con AK-47. Malloum, Habré y Goukouni, el líder de FROLINAT, se convirtieron en los tres jugadores clave en la región del Chad en la región. Después de la derrota de Libia y FROLINAT en Ati, Malloum y Habré tenían fuerzas significativas en N'djamena. Goukouni también tenía fuerzas considerables en Faya-Largeau, sin embargo, su relación con las tropas libias se había derrumbado después de que se negó a adoptar el Libro Verde. Gaddafi cambió su apoyo a una facción menor liderada por Ahmat Acyl. Como era de esperar, la tensión se convirtió en violencia, primero Acyl atacó y fue derrotado por Goukouni, luego estalló la Batalla de N'Djamena entre las fuerzas de Malloum y Habré. En medio de este caos FROLINAT entró en la ciudad para luchar del lado de los musulmanes de Habré contra los cristianos de Malloum. Después de haber obligado a Malloum a retirarse hacia el sur, Goukani y Habré se enfrentarían en un intento de avance de Acyl / Libia desde el norte.

Con el país cayendo cada vez más en la anarquía y los señores de la guerra regionales emergiendo, Nigeria acogería varias conferencias de paz. Allí se acordó que Malloum dimitiría y Goukouni se convertiría en presidente, con Hessan Habré como ministro de Defensa, Acyl como ministro de Asuntos Exteriores y, leal a Malloum, Kamougué como vicepresidente. Este Gobierno de Unidad duraría ... no mucho.

El tratado establecía que las tropas francesas restantes serían reemplazadas por tropas de la Unión Africana y, en medio de esta transición, la milicia de Habré renovaría su lucha contra las milicias de Acyl y Goukouni, finalmente en 1981 Goukouni pidió la ayuda de Gaddafi para derrotarlo. Las tropas libias fueron transportadas en avión más cerca de N'djamena y, ante el ejército libio, Habré fue desalojado de la capital. Huyó a Sudán, pero prometió que volvería. Si bien esta era una amenaza común durante las guerras civiles, Habré en realidad regresaría antes de lo que esperaba.

A finales de 1981, Goukouni y Gaddafi emitieron una comunicación conjunta en la que establecían un objetivo común de unidad entre Libia y Chad. Esto fue recibido con algo parecido al horror por el resto del mundo e incluso la mayor parte del gobierno chadiano y es probable que Goukouni se viera obligado efectivamente a participar en el comunicado, de hecho, retrocedió bajo la presión internacional. Aún así, la presión aumentó y, a pesar de que Gaddafi afirmó que sus tropas estaban en el país para mantener la paz, aceptó retirarse de todo Chad excepto de la Franja de Aouzou. Se prometió más pacificadores africanos para llenar el vacío.


Tropas libias arriban el helicópetero a un poblado en la zona de disputa, La foto corresponde al conflicto de 1986-87

Nadie tuvo en cuenta los planes de Habré. La propia milicia de Habré, la FAN, había recibido apoyo y entrenamiento de Sudán, Egipto, Arabia Saudita y la CIA durante su exilio y ahora era una fuerza formidable. Vio su oportunidad y, tras la retirada de los libios, cruzó la frontera con este ejército, tomando la importante ciudad de Abeche y la capital en unos meses. Goukouni huyó al exilio y el vicepresidente Kamougué también huyó después de que la ayuda libia no se materializara. Hessan Habré declaró que ahora era presidente de Chad, menos de dos años desde que se había ido. Habré comenzó a rodar hacia el norte para reclamar su país, y aunque al principio Libia dudaba en intervenir, pronto terminaría apoyando a Goukouni en la reconstrucción de una milicia para retomar a N'Djamena. En otra batalla en Faya Largeou, Habré fue derrotado y llamó a Francia en busca de ayuda. Francia en este punto estaba haciendo el equivalente diplomático internacional al dar un triste suspiro, esencialmente trazó una línea en la arena. Chad se dividió a lo largo del paralelo 50 entre Habré y Goukouni en 1984 y los próximos años serían relativamente tranquilos, ya que Habré trabajaría para reconstruir su ejército y planificar una nueva ofensiva, no cabía la posibilidad de un Chad permanentemente dividido, en 1987 las fuerzas de Goukouni habían desertado en gran medida y Libia había perdido gran parte de su legitimidad.

Entre 1986-1987, Habré, con el apoyo de Francia, lanzó ofensivas al norte replanteando la guerra civil como una lucha contra la invasión extranjera. En contraste con el ejército derrotado de 1978, el ejército chadiano de 1987 estaba formado por 10.000 soldados bien entrenados, patriotas y motivados. Francia también les había suministrado 400 camionetas Toyota nuevas y misiles antitanque Milán. Los chadianos en ese momento también se habían enterado de que las camionetas pickup no detonarían las minas terrestres libias si se movían a más de 100 kilómetros por hora cuando pasaran sobre ellos. Los libios, aunque contaban con 8.000 hombres, 300 tanques y otras fuerzas en la franja, estaban mal dirigidos y nada motivados.



La decisiva batalla de Fada en enero de 1987 vio a los chadianos usar su velocidad y conocimiento del área para flanquear y destruir las fuerzas libias en su base de comunicaciones en Fada. Esta batalla resultó con apenas 50 bajas chadianas en comparación con 800 libios y decenas de tanques libios destruidos. La Fuerza Aérea Libia participaría en bombardeos, pero los chadianos escondían con frecuencia sus vehículos en el extenso desierto donde los libios no podían encontrarlos. Además, los aviones libios con frecuencia simplemente no volaban, ya que existía el temor de que la fuerza aérea francesa, que había atacado los aeródromos libios en 1986, los derribara. A pesar de una victoria libia en el extremo norte, los chadianos podrían atacar la propia Libia por primera vez, destruyendo la base aérea clave de Maatan-as-Sarra.

En este punto, Francia intervino para mediar en un alto el fuego, antes de que Habré los arrastrara a una invasión de la propia Libia. Gaddafi había sido efectivamente humillado. El hecho de que Chad hubiera aplastado a los libios y provocado la huida de una parte razonable del ejército había arruinado su capacidad para ser visto como una gran potencia militar. Estados Unidos le había proporcionado a Chad misiles Stinger, por lo que la Fuerza Aérea de Libia era ahora una amenaza vacía. Gadafi retuvo el control sobre la franja de Azouzou, sin embargo, independientemente de lo mucho que los libios no pudieran soportar a Habré, ahora tenían que reconocerlo como presidente. La cuestión de la franja de Azouzou sería llevada a la Corte Internacional de Justicia para su mediación. El propio Habré fue derrocado por uno de sus comandantes de campo, Idriss Deby, en 1990, sus ocho años en el poder estuvieron marcados por abusos de derechos humanos a gran escala.


La Gran Yamahiriya Árabe Libia Popular Socialista fue el nombre oficial que recibió Libia durante el período entre 1977 y 2011, luego de la proclamación en la Declaración de Sabha de la Yamahiriya (‘Estado de las masas’) por el líder de la entonces República Árabe Libia, el coronel Muamar el Gadafi, en el poder desde 1969. En esta declaración, Libia oficialmente se convierte en un Estado socialista regido por la ideología de la «tercera teoría universal», y el coronel Gadafi traspasa el poder ejecutivo al Congreso General del Pueblo mientras creaba para él un nuevo cargo superior, el de «Hermano Líder y Guía de la Revolución». En 2011, durante la llamada «Primavera Árabe», el gobierno de Gadafi y la Yamahiriya fueron derrocados y sustituidos por el Estado Libio tras una insurrección armada de corte islamista en una parte del país, insurrección que contó con el respaldo de la OTAN, que estableció una zona de exclusión aérea y bombardeó objetivos gadafistas, bajo el amparo de la ONU (cita interpuesta, tomada de Wiki).


¿Podría la bandera verde de la Jamahiriya Árabe Libia haber ondeado sobre todo Chad? En 1994, la franja de Azouzou votó para ser reintegrada a Chad por 15-1. Libia aceptó y el conflicto terminó. 

Hay mucho potencial para especular con la historia alternativa en esta guerra, a pesar de ser un área que rara vez se toca. Varias de las intervenciones francesas se llevaron a cabo durante elecciones políticas en Francia y la percepción pública ligeramente diferente podría haber asegurado que Francia no se involucrara. Libia muy bien podría haber ocupado y anexado Chad si Francia no se hubiera inmiscuido. Animado por el éxito en Chad, ¿podría Libia haber entrado en Níger o en la República Centroafricana? Eso parece posible, ya que ninguno de los dos países es conocido por ser estable o incluso funcional en gran medida. Por supuesto, tales pretensiones habrían sido inquietantemente inestables y podrían haber llevado a una caída mucho más fea de Libia.

Por otro lado, Chad es rico en uranio. Si bien no se ha encontrado en Azouzou, está presente en el sur. ¿Podría Gaddafi con un suministro de uranio haber construido armas nucleares?... ese es un pensamiento alarmante. En esos años, Gaddafi era visto como una seria amenaza para la paz regional, ¿podría Egipto haberse involucrado finalmente? O incluso los Estados Unidos bajo un presidente que se tomó en serio los planes de Gaddafi.

En una inclinación más extrema, ¿podría Gaddafi anexar Chad y romper el tabú internacional sobre la anexión de territorios en el mundo en tiempos de guerra? Desde la Segunda Guerra Mundial ha existido una moratoria no oficial sobre tales cosas. ¿Podríamos ver el colapso de la moratoria cuando las naciones decidieran que es hora de lanzarse contra un enemigo elegido, siempre y cuando las potencias lo apoyen?

Tal vez. Solo tal vez.


ANEXO

VIDEO 

Guerra de los Toyota 1986-1987

13 noviembre 2020

Erdogan ya no quiere ser emperador otomano sino califa




por Thierry Meyssan

Este artículo viene a ser continuación de ¿Se convertirá el Alto Karabaj en la tumba de Erdogan?, del mismo autor.


Se equivocan quienes acusan al presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, de querer restaurar el imperio ‎otomano. Para Erdogan, las conquistas territoriales no son un objetivo sino una ‎manera de propiciar alianzas. Al cabo de largas vacilaciones, Erdogan ya no tiene ‎intenciones de ser sultán sino califa, convirtiéndose en el jefe de los musulmanes ‎sunnitas del mundo entero. ‎

Hace un mes que Azerbaiyán reinició las hostilidades en el Alto Karabaj y los ejércitos de ese país y ‎de Turquía siguen obteniendo éxitos militares en el terreno, mientras que Bakú y Ankara ‎acumulan reveses diplomáticos. ‎

En general, todo marcha como lo habíamos previsto, partiendo del principio que en realidad ‎se trata de la preparación de una operación de los miembros de la OTAN contra el jefe de la ‎Hermandad Musulmana, Recep Tayyip Erdogan, por demás presidente de Turquía. La verdadera ‎operación podría comenzar cuando se inicie un nuevo genocidio contra la población armenia en ‎el Alto Karabaj. ‎

Sin embargo, la intervención de actores imprevistos en el conflicto del Alto Karabaj y el resultado ‎de la elección presidencial en Estados Unidos son elementos que podrían perturbar el plan de ‎Washington. 

Recep Tayyip Erdogan saluda haciendo con las manos el gesto que ‎lo identifica como miembro de la Hermandad Musulmana –la mano abierta pero con el pulgar ‎hacia el interior de la mano. ¿Su objetivo? Reinstaurar el califato en su propio beneficio.

Turquía acumula muchos

conflictos sin resolver

- Desde su creación, la Turquía moderna sigue negando el genocidio perpetrado contra sus ‎poblaciones no musulmanas (en 1894-1895 y, posteriormente, desde 1915 hasta 1923) ‎dedicándose a destruir las pruebas. Pese a ello, documentos que corroboran la autenticidad de las ‎órdenes impartidas, primero por el Imperio Otomano y más tarde por los “Jóvenes Turcos”– ‎fueron hallados en 2018 (1).‎

- Desde 1974, Turquía ocupa el noreste de Chipre. La ocupación turca persiste allí a pesar de que ‎Chipre se convirtió, en 2004, en miembro de la Unión Europea. Para decirlo claramente, hace ‎‎16 años que el ejército turco ocupa parcialmente un país miembro de la Unión Europea.

- En 2012, Turquía emprendió, por cuenta de la OTAN, una operación tendiente a despoblar Siria. ‎Las autoridades turcas propusieron a las poblaciones del norte de Siria refugiarse temporalmente ‎en territorio turco, hasta que se estabilizara la situación en el aspecto militar. Turquía construyó ‎incluso varias nuevas ciudades para albergar a los refugiados sirios… pero sigue sin darles acceso ‎a esos alojamientos.

- También en 2012, Turquía invadió el norte de Siria –actualmente sigue ocupando la ‎gobernación siria de Idlib. También saqueó las instalaciones industriales de la región siria de ‎Alepo, robando las máquinas-herramientas de las fábricas locales.

- En 2013, el «banquero de al-Qaeda», Yassin al-Qadi, de Arabia Saudita, resultó herido en un ‎accidente automovilístico en Estambul, mientras se hallaba en compañía del jefe de la seguridad ‎del presidente Erdogan. Un hijo del propio Erdogan lo visitó en el hospital donde fue internado.

- En 2014, el ejército turco dirigió a los yihadistas en Siria, llegando incluso a atacar junto a ellos ‎varias localidades sirias, como Kassab –de población mayoritariamente armenia–, y obligando sus ‎habitantes a huir.

- En 2015, los servicios secretos turcos aportaron todo tipo de apoyo al Emirato Islámico (Daesh), ‎mientras que la empresa Powertans, propiedad del cuñado del presidente Erdogan, organizaba el ‎transporte del petróleo sirio robado por los yihadistas hacia el puerto turco de Ceyhan. Desde allí, ‎otra empresa –BMZ Group Denizcilik ve Insaat A.S., comprada por un hijo del presidente Erdogan– ‎enviaba el petróleo robado a Siria hacia Israel y varios países occidentales. Al mismo tiempo, ‎una hija del presidente Erdogan dirigía un hospital secreto en la ciudad turca de Sanliurfa, donde ‎se atendía a los yihadistas heridos provenientes de Siria hasta ponerlos en condiciones de ‎regresar al combate.

- En 2015, la mafia turca, bajo la dirección del primer ministro Binali Yildirim, instalaba en las zonas ‎controladas por Daesh talleres dedicados a la falsificación de artículos de diferentes marcas ‎occidentales para su posterior venta en Europa, garantizando además el transporte de los ‎artículos falsificados hacia Europa.

- También en 2015, Turquía amenazaba a la Unión Europea con “abrir la compuerta” para permitir ‎la llegada a Europa de un millón de refugiados de Afganistán, Irak y Siria. Con este chantaje, ‎Turquía obtenía de la Unión Europea el pago de cuantiosas subvenciones que le permitieron ‎proseguir sus guerras.

- En 2015 y 2016, Turquía rechazó el fin de los acuerdos secretos concluidos con Francia y Bélgica ‎con vista a la creación de un seudo Kurdistán en suelo sirio. En represalia por la ruptura de esos ‎acuerdos, Turquía orquestó una serie de atentados que dejaron 138 muertos en Francia y ‎‎35 muertos en Bélgica.

- En 2016, el ejército turco se negó a retirarse de Irak, a pesar de los pedidos de Bagdad. Bajo la ‎ocupación estadounidense, Turquía había instalado –a título provisional– varias bases militares en ‎suelo iraquí pero comenzó a utilizarlas para aportar apoyo a los yihadistas de Daesh contra el ‎Estado iraquí. Actualmente, Turquía mantiene sus instalaciones militares en Irak.

- En 2017, el presidente turco Recep Tayyip Erdogan hizo campaña en el seno de las comunidades ‎turcas en el exterior. Alemania y los Países Bajos, le prohibieron realizar mítines políticos en ‎su suelo. Durante aquellos incidentes, el presidente Erdogan calificó de «nazi» a la canciller ‎alemana Angela Merkel.

- En 2019, Turquía procedió a la firma de un acuerdo con el gobierno libio creado en Trípoli y ‎posteriormente firmó otro con el gobierno de Túnez. A raíz de esos acuerdos, Turquía comenzó a ‎enviar a ambos países combatientes yihadistas provenientes de la región que aún sigue ocupando en Siria. ‎Esos yihadistas luchan actualmente contra las fuerzas emiratíes que apoyan el gobierno libio ‎establecido en Bengasi.

- En 2020, Turquía reclamó la posesión de yacimientos de gas en el Mediterráneo. Las fronteras ‎marítimas con Grecia nunca han llegado a delimitarse desde la creación de la República de ‎Turquía. Ciertamente Turquía tiene derecho a explotar parte de los yacimientos de gas ‎descubiertos, pero no todos. A raíz de ese diferendo, navíos de la marina de guerra turca ‎amenazaron de hecho unidades navales de la marina de guerra francesa. ‎

Esta lista de “asunto pendientes” está lejos de ser exhaustiva. 

El presidente turco Recep Erdogan no disimula su ambición. Se hizo construir la residencia oficial más grande del mundo donde recibe a sus invitados, rodeado de 16 guerreros que simbolizan los 16 imperios turcos.

 

El conflicto entre

Estados Unidos y Turquía

Estados Unidos comenzó a cuestionar las “actividades” del clan Erdogan cuando el presidente ‎turco inició sus compras de armamento ruso y la construcción de un gasoducto con la Federación ‎Rusa. Desde ese momento, Washington trató de deshacerse de Erdogan por la vía “democrática” ‎‎–respaldando al Partido Democrático de los Pueblos (HDP). Como el partido de Erdogan –‎el AKP– logró manipular las elecciones legislativas realizadas en junio y noviembre de 2015, ‎la CIA ha tratado de asesinar al presidente Erdogan en varias ocasiones. El 15 de julio de 2016, ‎el cuarto intento de asesinato contra Erdogan acabó convirtiéndose en una intentona golpista ‎improvisada en el último momento. ‎

A partir de ahí, el presidente Erdogan, aun subrayando su adhesión a la OTAN, ha venido ‎multiplicando las provocaciones. Por ejemplo, durante un viaje oficial a Estados Unidos, Erdogan ordenó a ‎sus guardaespaldas personales arremeter a golpes contra seguidores del predicador Fehtullah ‎Gulen que realizaban una manifestación frente a la embajada turca en Washington. También ‎ordenó el encarcelamiento de un ciudadano estadounidense en Turquía. ‎

El plan actual de Estados Unidos contra el presidente turco Erdogan consiste en empujarlo a ‎cometer un error para deshacerse de él con cierto respaldo internacional –algo similar a ‎la trampa en la que cayó el presidente iraquí Saddam Hussein con la invasión de Kuwait, hecho ‎que sirvió para justificar la Operación Tormenta del Desierto. Hoy en día, una acción contra ‎el presidente turco Erdogan podría justificarse internacionalmente mediante una masacre contra ‎los armenios, en el marco del conflicto en el Alto Karabaj, si se garantiza la continuidad en la ‎Casa Blanca (Nota del editor del blog: Como el autor dice más arriba, el plan corre el riesgo de ser olvidado ya que Joe Biden ha ganado la presidencia de los Estados Unidos).

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Erdogan corre a caer en la trampa

Durante todo el mes de octubre, el clan Erdogan ha repetido sin cesar que la OTAN necesita más ‎a Turquía que a la inversa, o sea que la alianza atlántica nunca podrá excluir de sus filas ‎a Turquía… ni tampoco atacarla.


Así que el presidente Erdogan sigue adelante con su ofensiva en todos los frentes. Incluso envió ‎consejeros turcos a garantizar la formación de los guardacostas del gobierno libio de Trípoli, ‎en lugar de los consejeros italianos. De esa manera, Erdogan vuelve a amenazar a la Unión ‎Europea con “abrir la compuerta” a la migración, ahora desde África. Por otro lado, Turquía ‎también favoreció últimamente nuevos ataques de los yihadistas contra los militares rusos ‎en Siria.

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Presencia militar turca en el norte de Siria (foto archivo)


Moscú ha sido el único en reaccionar ante las provocaciones turcas. El Kremlin ordenó la ‎reanudación de los bombardeos aéreos contra los yihadistas en la región siria de Idlib, ‎concentrando esas acciones sobre un grupo apadrinado por Turquía y anteriormente vinculado a ‎al-Qaeda. El hecho es que esos ataques rusos violan los acuerdos ruso-turco en Siria pero ‎a la vez ponen de relieve la obediencia del movimiento yihadista a la autoridad personal de ‎Recep Tayyip Erdogan. ‎

Más recientemente, el presidente turco Erdogan abrió un nuevo frente arremetiendo contra ‎el presidente francés, Emmanuel Macron, insultándolo incluso más que a la canciller alemana ‎Angela Merkel hace tres años. Aunque puede parecer banal, este asunto es mucho más importante ‎de lo que parece ya que tiene que ver con el fondo del problema. ‎


La guerra de civilizaciones no opone el islam al cristianismo, sino dos principios: la religión de Estado frente a la libertad de conciencia

Después de muchas dilaciones, Recep Tayyip Erdogan está tratando de dar respuesta a la pregunta ‎existencial que se plantea Turquía. Y lo hace definiéndola como la patria de la Hermandad ‎Musulmana. ‎

Erdogan abandona así los sueños neo-otomanos de su ex primer ministro, Ahmet Davutoglu, hoy ‎en la oposición. También renuncia a los espacios naturales que son, para Turquía, el mundo ‎turcoparlante y Occidente (la Unión Europea y la OTAN). Ahora espera extender su poder sobre ‎el conjunto del mundo musulmán aferrándose al principio de una religión de Estado, de la que ‎él mismo pretende convertirse en califa. ‎

Es importante recordar aquí que Mahoma no fue, como Cristo, un simple carpintero sino un ‎político y además un general victorioso, siendo a la vez un líder espiritual. Al morir Mahoma, sus ‎discípulos lucharon entre sí. El «califa» –o sea, el «sucesor»– heredó el poder temporal del ‎Profeta, no su poder espiritual. Por cierto, es evidente que muchos califas ni siquiera creían ‎en Dios. Al final de la Primera Guerra Mundial, el «califa» era el soberano otomano que residía ‎en Constantinopla (hoy Estambul). El ideal de la Hermandad Musulmana es reinstaurar el califato ‎‎(el poder temporal del Profeta) gracias al derecho de la época del Profeta: la sharia. Al igual que ‎los europeos del siglo XVI, los miembros de la Hermandad Musulmana estiman que un pueblo ‎tiene que adoptar obligatoriamente la religión de su soberano, una visión del mundo ‎radicalmente opuesta al principio de libertad de conciencia establecido en Francia desde la ‎abjuración de Enrique IV, en 1593 (2), y también contrario al compromiso del laicismo, ‎establecido en 1905 (3). De hecho, ‎Recep Tayyip Erdogan y la Hermandad Musulmana tratan así de imponer un retroceso, echando ‎abajo el legado de Mustafá Kemal Ataturk, el fundador de la Turquía moderna. ‎

Es por consiguiente muy lógico que el presidente turco Erdogan haya optado por designar a su ‎homólogo francés como líder de sus adversarios. 


El primer ministro paquistaní, Imran Khan, y el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan. Si bien se puede argumentar que el presidente francés debería haber abordado el tema del laicismo en Europa de una manera diferente, las críticas de Erdogan y Khan son hipócritas e indignantes. (Reuters)


El resultado de esta oposición va a definirse en Estados Unidos, que tendrá que elegir entre ‎defender la herencia británica de los «Padres Peregrinos» (a través de Joe Biden, junto al ‎canadiense Justin Trudeau) o asumir el legado de los inmigrantes europeos (representado por ‎Donald Trump). Si la primera opción resulta ganadora, Washington tratará a toda costa de ‎mantener a Turquía en la OTAN. Pero si gana la segunda, Estados Unidos defenderá ‎su principio de coexistencia entre las religiones hasta hacer fracasar el proyecto de califato. ‎(Nota del editor del blog: Como ya conocemos, el ganador es Biden. Lo que diga sobre Erdogan es ahora solo una hipótesis).


Thierry Meyssan


(1) Killing Orders: Talat Pasha’s Telegrams and the Armenian Genocide, ‎Taner Akçam, Palgrave Macmillan, 2018; Ordres de tuer: Arménie 1915 [en español, “Órdenes ‎de matar: Armenia 1925”], Taner Akcam, CNRS éditions, 2020.

(2) Para convertirse en rey de Francia, Enrique ‎de Navarra –quien era calvinista– abjuró del protestantismo en la basílica de San Denis, el 25 de ‎junio de 1593, y se convirtió al catolicismo –debido a ello se le atribuye la frase «París bien ‎vale una misa». Reinó como Enrique IV de Francia y proclamó para todos sus súbditos la libertad ‎de religión que él mismo no había disfrutado.

(3) Al cabo de innumerables vacilaciones, avances y retrocesos, los republicanos franceses finalmente proclamaron la libertad de conciencia. Basándose en ‎ese principio, establecieron por ley la separación entre el Estado y las iglesias, en 1905. Pero ‎esa separación no es total ya que subsiste un control del Estado sobre el sacramento del ‎matrimonio en ciertas religiones. Desde ese punto de vista, la creación de un «matrimonio gay» ‎para garantizar a las parejas de homosexuales «la igualdad en derecho» es un error histórico. ‎Para dar continuidad al movimiento de la sociedad hacia el laicismo era necesario más bien ‎trasladar el matrimonio entre personas heterosexuales al marco de lo privado, opción que la ‎iglesia francesa había aceptado y que hoy cuenta con el apoyo del papa Francisco.

07 noviembre 2020

La OTAN del siglo XIX. Una corta historia de la futura Alianza




Nota de introducción del editor del blog


En este blog hemos aclarado en diversos artículos lo que realmente representa la mayor fuerza militar del mundo. Su real poder se encuentra en el control de la política y la economía de Europa y de parte del mundo (sus zonas de influencia), hay datos veraces que confluyen en una dirección: Las verdaderas conspiraciones por el control político mundial se manejan en el seno de esta Alianza Militar dirigida por los Estados Unidos. 


El famoso y ultraconocido "Club Bilderberg" (secreto según algunos teóricos) no es más que una Conferencia anual organizada desde su creación por la OTAN, es decir, es un instrumento de su política económica global.

Las siguientes líneas se enfocan en hitos históricos de los socios de la Alianza Atlántica, principalmente del reino Británico y Francia, dos superpotencias que siguen (silenciosamente) en una permanente disputa por controlar sus colonias del pasado y para ello se enfrentan a través de terceros en los denominados "conflictos de baja intensidad" para hacerse con los recursos naturales del presunto continente "pobre" (África). También hay que añadir que este tipo de intervencionismo de la Alianza Atlántica aplica de forma indiscriminada la "estretegia de la tensión", que conforme analiza el reconocido historiador suizo, Daniele Ganser, se trata del terrorismo no reconocido de la OTAN. "Estrategia de la Tensión" no es otra cosa que la táctica de perpetrar atentados criminales y atribuirlos a otro, algo muy común en Europa para justificar la "guerra contra el terror" y justificar el intervencionismo militar en los países que "apoyan" el terrorismo, ¿esto les recuerda algo?. Y dentro de la guerra psicológica, el término tensión refleja el sentimiento de miedo (tensión emocional) que se siembra en la población a través de los medios de embrutecimiento masivo (medios de comunicación alineados al atlantismo); y, el término estrategia, claro está, se refiere a todo lo que alimenta el miedo de la gente hacia determinado grupo o estado (organizaciones terroristas creadas clandestinamente con auspicio de la OTAN, generalmente de corte islamista que en gran parte son equipadas, financiadas y entrenadas por la CIA y los servicios secretos europeos).

Por ejemplo, París y Londres nunca han dejado de dominar sus ex colonias -solamente cedieron el manejo del gobierno bajo administración local-. Hoy necesitan consolidar ese poder sobre sus ex colonias, es la única forma de mantener la "calidad de vida" en las metropolis europeas. Es decir, para que el europeo goce de lo que llamamos "estado de bienestar" es necesario explotar y, en último caso, ultimar a la oposición en sus colonias africanas y del medio oriente mediante guerras subsidiadas. (Algunos datos de referencia se encuentran en las notas a pie de página).

Martin Sieff de "The Strategic Culture Foundation" nos trae un interesante análisis histórico de los principales socios europeos de la Alianza.


***

La primera OTAN: agresiones conjuntas británicas y francesas a mediados del siglo XIX


La delgada línea roja (93º montañeses de Sutherland en Balaclava). Pintura al óleo sobre lienzo de Robert Gibb © Dominio público / Wikimedia. "The Thin Red Line", 1881, representa al 93º Regimiento en la Batalla de Balaclava, el 25 de octubre de 1854, durante la Guerra de Crimea. 

Martin Sieff 

The Strategic Culture Foundation


Las dos naciones más poderosas militarmente en Occidente, ambas libres de proyectar poder naval y dominación marítima en cualquier parte del mundo, se unen para castigar y derrocar a los regímenes que encuentran culpables de abusos contra los derechos humanos y represión política en nombre de los derechos humanos y la promoción de la democracia. ¿Qué podría salir mal?


Es, por supuesto, el nuevo llamado del Secretario General de la OTAN, Jens Stoltenberg, a la OTAN, que ya en la última década ejerció la promoción de políticas y construcción nacional ilustradas con un éxito tan brillante en Ucrania, Libia, Siria y Afganistán desde donde extiende su manto de protección, iluminación y paz sobre el Indo-Pacífico y el resto de Asia.


Pero todo esto se ha hecho antes. Y los resultados trajeron muerte, esclavitud, ruina y destrucción a cientos de millones de personas completamente inocentes.


De 1840 a 1870, Gran Bretaña y Francia unieron fuerzas en una serie extraordinaria de agresiones e invasiones militares

Invadieron Rusia e infligieron cerca de un millón de muertes de civiles y militares en la Guerra de Crimea de 1854-55. Invadieron China, dos veces, obligando a la nación más poblada del mundo a aceptar importaciones ilimitadas de opio que colapsó su tejido social y provocó la guerra civil más sangrienta en la historia humana: la Rebelión de Taiping de 1850 a 1865.


La guerra del opio, británicos contra China


Alentaron encarecidamente a los estados del sur de los Estados Unidos a separarse como una nación independiente propietaria de esclavos, abiertamente apoyada por los principales internacionalistas liberales en Londres y París. Esto desencadenó la guerra civil más sangrienta que el Hemisferio Norte del mundo había visto jamás: la Guerra Civil de los Estados Unidos de 1861-65.

El apoyo francés también permitió a Gran Bretaña aplastar sin piedad la primera Guerra de Liberación Nacional de la India (que los historiadores británicos y otros occidentales durante más de 160 años han seguido llamando "el motín indio"). Al menos un millón de indios fueron asesinados durante un año de horror en 1857.

El destino de China fue aún peor: estimaciones del número de personas que murieron a manos de los rebeldes de Taiping, que practicaron una extraña y oscura parodia del cristianismo comparable hoy en su disposición genocida de los no creyentes al Estado Islámico en Irak y Siria (ISIS ), corre a 40 millones.

Con audacia e hipocresía impresionantes, los franceses, con el aliento y la aprobación británicos, incluso derrocaron al gobierno independiente de México y establecieron a un archiduque austríaco, el hermano del emperador Francisco-José como el nuevo "emperador" de México para ser apoyado por el esclavismo propietario de los Estados Confederados de América (CSA). Francia también paralizó al Imperio de los Habsburgo de Austria que controlaba Europa Central en su guerra de 1859. Durante 30 años, nada pudo detener a los británicos y los franceses.

La cantidad de sufrimiento humano causado por estas guerras de agresión y la interferencia desvergonzada en los asuntos internos de otras naciones era inconmensurable. La intromisión británica y francesa en los asuntos internos de los Estados Unidos, de hecho, muestra paralelos asombrosos con los esfuerzos infructuosos de Gran Bretaña, Francia y Estados Unidos para derrocar al gobierno legal de Siria durante la última década.


Ambas intervenciones mostraron que la "Vieja" OTAN de 1840 a 1870, como la "Nueva" OTAN desde el final de la Guerra Fría, era capaz de las más flagrantes ineptitudes y errores de cálculo militares.


En lugar de dividir con éxito a Estados Unidos en dos y, en la práctica, destruirlo, un objetivo político abiertamente concebido por Robert Gascoigne-Cecil, más tarde Lord Salisbury, el genio rector de la política exterior británica desde mediados de la década de 1860 hasta su retiro en 1902. La intervención produjo un líder estadounidense decidido a mantener unida a su nación y proteger su seguridad e integridad tan implacable y determinadamente como el actual presidente sirio Bashir Assad. Se llamaba Abraham Lincoln.


Guerra de Secesión. Batalla de Spotsylvania (mayo 1864), ilustración del sueco-estadounidense Thure de Thulstrup (1887), se encuentra en la División de Impresiones y Fotografías de la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos.

Al igual que Assad, que trabajó tan duro para evitar que el pueblo de Siria fuera sometido al exterminio por ISIS, Lincoln fue calumniado y abusado sin cesar en la prensa británica y francesa como carnicero y tirano.

Por lo tanto, los imperios británico y francés fueron responsables en gran parte de la muerte de 850.000 personas en la Guerra Civil de los Estados Unidos. Subestimaron a Lincoln y fracasaron, al igual que sus sucesores en la última década que buscaban destruir Siria, para anticipar los exitosos movimientos diplomáticos y militares rusos para proteger al estado amenazado.


El presidente estadounidense Abraham Lincoln (1861-1865)

Esta "edad de oro" del liberalismo de mediados del siglo XIX también vio fronteras abiertas, y el libre comercio impulsado con entusiasmo e impuesto por Gran Bretaña y Francia bajo sucesivos regímenes, tanto liberales como supuestamente conservadores.

También tenía otros aspectos oscuros espantosos. En 1860, se creó el cartel de la esclavitud humana "Two Towers" o "Zwei Migdal", la primera organización criminal moderna verdaderamente internacional, transnacional e incluso mundial, utilizando las nuevas tecnologías de los ferrocarriles, los barcos de vapor y la comunicación telegráfica a la velocidad de la luz a través de continentes.

Floreció durante 80 años, atrayendo a inocentes jóvenes judías ortodoxas de entornos protegidos en Rusia y el Imperio austríaco a falsos matrimonios con proxenetas de apariencia respetable que las llevaron a vidas generalmente cortas de horror, abuso y degradación en los burdeles de Buenos Aires en Argentina, donde la organización tenía su sede, y en casas similares de prostitución en puertos gobernados por británicos en África y al menos en la India.

Esta red de prostitución fue dirigida por proxenetas judíos en Buenos Aires que se aprovechaban de sus correligionarios con impunidad virtual y antes de que el Holocausto lo pusiera fin, se estima que unas 140.000 niñas fueron esclavizadas. Incluso en el siglo XIX, las fronteras abiertas y el libre comercio tuvieron una desventaja muy definida. (Antes de la aparición del depravado sexual Jeffrey Epstein, Zwi Migdal era un sindicato judío del crimen organizado que traficaba mujeres y niños para la esclavitud sexual)

Además, el vil comercio británico de opio en China continuó, principalmente a través del puerto de Hong Kong, establecido por Gran Bretaña después de su victoria naval sobre la dinastía Qing en la Primera Guerra del Opio, durante más de un siglo.


El barco británico Nemesis destruyendo los juncos de guerra chinos durante la Segunda batalla de Chuenpee, el 7 de enero de 1841. Obra del artista Edward Duncan en 1843


Esta "Primera OTAN" recibió su primera derrota impresionante cuando el zar Alejandro II envió escuadrones de la Armada rusa a los Estados Unidos para disuadir cualquier intervención británica y francesa del lado de la Confederación propietaria de esclavos durante la Guerra Civil de los Estados Unidos.


Finalmente se rompió cuando el canciller prusiano Otto von Bismarck, apoyado diplomáticamente por el zar destruyó el Segundo Imperio francés, derrotando a los ejércitos del emperador Napoleón III en 1870.

Una Alemania unida, protegida de la esclavitud y la indigencia económica británica por los elevados aranceles del Zollverein, la Unión Aduanera Alemana y luego por las necesarias políticas económicas de Bismarck, sucedió a Francia como la potencia dominante en el continente europeo. (Nota del E. El resurgimiento del militarismo prusiano impulsó el nacimiento del Imperio Alemán en 1871, un rival duro de roer para los británico-franceses, es decir, a la "Alianza Atlántica" de esa época le apareció la competencia por el control de los "mercados" coloniales, volviéndose incontrolaba, se reflejaría en la Gran Guerra de 1914-18 que ya había iniciado mucho antes con otros conflictos regionales).


Mural pintado en 1884 por Carl Steffeck muestra al general Reille entregando la carta de rendición de Napoleón III al rey Guillermo I (Wilhelm I), batalla de Sedan, 1 de septiembre de 1870. La obra fue destruida durante un bombardeo en la segunda guerra mundial (1944), se encontraba en la antigua Ruhmeshalle de Berlín.


Gran Bretaña había perdido a Francia como su leal aliado y su "espada" de confianza para hacer la guerra a otras naciones importantes de todo el mundo, aunque la Tercera República Francesa en la década de 1880 continuó expandiendo su imperio colonial en vastas regiones del África subsahariana y el sudeste asiático.


La era maníaca destructiva de "La primera OTAN" había terminado. Pero sus lecciones para la humanidad del siglo XXI son muy claras

Una vez más, se están desplegando cínicamente consignas inspiradoras sobre los derechos humanos y las intervenciones internacionales supuestamente del lado del bien para proyectar su poder y disfrazar la agresión para todos los públicos demasiado crédulos en Occidente.

Los nuevos peligros en la era de las armas nucleares y otras armas de destrucción masiva son mayores que nunca. 


Como le gustaba decir al presidente de los Estados Unidos, Harry Truman, no hay nada nuevo bajo el sol, excepto la historia que aún no conoce.


Martin Sieff

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