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20 julio 2026

Mildred Harnack: ejecutada por Hitler, silenciada por la Guerra Fría

 


Por Rebecca Donner
HistoryNet / World War II.
Original en inglés: “Mildred Harnack Lost Her Life to Hitler-And Her Legacy to the Cold War”
Octubre 2021


Notas aclaratorias del editor del blog para una mejor comprensión del artículo.

Orquesta Roja: (Rote Kapelle) El grupo de resistencia al que perteneció Mildred Harnack fue bautizado por la Gestapo como la Orquesta Roja. Lejos de ser una organización comunista centralizada -como la propaganda nazi y más tarde la estadounidense quisieron mostrar-, se trataba de una red diversa de intelectuales, artistas y funcionarios públicos alemanes. Su objetivo era recopilar información de inteligencia para los Aliados, sabotear el esfuerzo bélico nazi y distribuir panfletos para despertar la conciencia del pueblo alemán frente a las atrocidades de Hitler.

En la Guerra Fría: Tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, la figura de Mildred Harnack sufrió un doble silenciamiento debido a las tensiones de la Guerra Fría. En los Estados Unidos de los años 50, marcados por el macartismo y el pánico anticomunista, el gobierno bloqueó los intentos de reconocer su heroísmo, clasificando su expediente y etiquetándola erróneamente como una espía soviética. Al mismo tiempo, el bloque oriental instrumentalizó su memoria por motivos propagandísticos. Atrapada en este fuego cruzado ideológico, su legado como la única mujer estadounidense ejecutada por orden directa de Hitler fue borrado de los libros de historia occidentales durante décadas.


Rebecca Donner, 2021 (cortesía de Rebecca Donner) y la presentación de su libro "MILDRED. La historia de Mildred Harnack y su apasionada resistencia contra Hitler", 8 septiembre 2022. Auditorio de la escuela Peter A. Silbermann en Berlín.


Nacida como Mildred Elizabeth Fish. 16 de septiembre de 1902 - 16 de febrero de 1943, fue una historiadora literaria, traductora y miembro de la resistencia alemana contra el régimen nazi. Adquirió el apellido Harnack tras su matrimonio con el ciudadano alemán Arvid Harnack. Se trasladó a Alemania en 1929 iniciando su carrera académica, pasó un año en la Universidad de Jena y en la Universidad de Giessen trabajando en su tesis doctoral, en ese tiempo observó los inicios del nazismo. En 1931, Mildred Harnack se convirtió en profesora adjunta de literatura inglesa y estadounidense en la Universidad de Berlín.

 


Mildred Harnack: Condenada por traición y decapitada por orden del Führer, Harnack era una estadounidense en el centro de la resistencia. ¿Por qué no es más conocida?

Poco antes de las nueve de la mañana, el 15 de diciembre de 1942, Mildred Harnack entró en una sala de juicios en Berlín. Llevaba una chaqueta y falda de lana gris. Su largo cabello color trigo estaba recogido en un moño. Había pasado los últimos tres meses y medio encerrada en una celda húmeda y, a pesar de sus mejores esfuerzos por arreglarse, estaba inconfundiblemente enferma. Una tos persistente le sacudió los pulmones, devastada por la tuberculosis que había contraído en prisión. Su cuerpo mostraba pruebas de tortura. Ella tenía una figura poco común aquí en el Reichskriegsgericht -o Consejo de Guerra del Reich-, un órgano del Alto Mando de la Wehrmacht. Normalmente, los acusados llevados a esta sala eran militares alemanes: soldados acusados de deserción o oficiales acusados de insubordinación. Mildred Harnack era una civil estadounidense.


Mildred Harnack nacida en Wisconsin, donde estudió en la Universidad de Wisconsin-Madison antes de mudarse a Alemania. En 1926, estudiaba y trabajaba como profesora de literatura alemana en la Escuela Normal Estatal de Milwaukee (actualmente la Universidad de Wisconsin-Milwaukee). Las fotos corresponden a la década de 1920 e inicios de 1930.



Nacida y criada en Milwaukee, había cursado estudios de posgrado en la Universidad de Wisconsin, donde conoció a su marido alemán, Arvid, también estudiante de posgrado. Ella le siguió de regreso a Alemania en junio de 1929 y se matriculó en un programa de doctorado alemán poco antes de que Hitler se convirtiera en canciller en 1933. Alarmados por la popularidad de Hitler, la pareja comenzó a mantener reuniones clandestinas en su apartamento de Berlín para discutir la mejor manera de oponerse al Partido Nazi. Lo que comenzó como un pequeño y combativo grupo de estudiantes, amigos y amigos de amigos creció a lo largo de la década, cruzándose con otros círculos de resistencia. Sus estrategias de oposición fueron variadas. Algunos de ellos produjeron y distribuyeron panfletos que denunciaban al régimen nazi y llamaban a la revolución. Algunos ayudaron a los judíos a escapar de Alemania obteniendo visados de inmigración a través de canales diplomáticos o falsificando tarjetas de identidad y papeles de salida. Algunos planeaban actos de sabotaje. Algunos obtuvieron información ultrasecreta sobre los desarrollos políticos, económicos y militares de Alemania, y otros transmitieron esta información a los enemigos de Hitler. Mildred Harnack conocía todas estas estrategias y había participado en la mayoría. Ahora fue acusada de traición, siendo la única mujer estadounidense en un juicio masivo secreto en la Reichskriegsgericht que implicaría más de 17 juicios judiciales y 76 acusados entre 1942 y 1943.

Se sentó en una silla de madera al fondo de la sala. Uno a uno, 11 de sus cómplices alemanes, incluido su marido, entraron y tomaron asiento. Al otro lado del Atlántico, la familia de Mildred no sabía nada del juicio ni siquiera de su detención. Dos de sus hermanos vivían en Wisconsin, otro en Maryland. La última carta que les envió estaba fechada el 14 de agosto de 1942, incluida en un sobre con matasellos suizos. Era un mensaje cuidadosamente redactado y enigmático. "A pesar de que estamos separados", escribió Mildred, "no nos preocupemos ni pongamos nerviosos".

Cinco jueces se sentaron en una plataforma elevada, mirando hacia abajo a los acusados. El fiscal dio un paso adelante. Había sido elegido personalmente para el puesto por la mano derecha de Hitler, el comandante de la Luftwaffe Hermann Göring. El fiscal -que había ganado el apodo de "El sabueso de Hitler"- pretendía convencer a los jueces de que Mildred Harnack y sus cómplices alemanes eran espías en una extensa red de espionaje soviética que incluía a operativos y agentes experimentados en Moscú, París, Ginebra y Bruselas. Tenía un nombre para ellos: la Rote Kapelle - Orquesta Roja. Mildred nunca había oído ese nombre, ni nadie más en su grupo de resistencia.

Según el derecho penal alemán, existían dos tipos de traición: traición contra el gobierno (Hochverrat) y traición contra el país (Landesverrat). El primero fue castigado con una pena de prisión de tres a cinco años; este último fue castigado con la muerte. Mildred Harnack se levantó de su silla y se acercó al estrado, esperando clemencia.


Mildred Harnack, fichada por la Gestapo. La inscripción abreviada dice: "Gestapa 42 Spt. 228" Geheime Staatspolizeiamt (Oficina Central de la Policía Secreta del Estado) con sede en Berlín. Mildred Harnack, con aspecto cansado pero decidido, aparece en fotografías tomadas en 1942 tras su detención; las imágenes estaban destinadas a un álbum que la Gestapo conservaba de combatientes de la resistencia antinazi. (Bundesarchiv Bild R 58 Bild-03191-228 Foto O. Ang)


Más de una década antes, Mildred Harnack era una estudiante de posgrado de 29 años que impartía clases sobre novelas americanas en la Universidad de Berlín mientras realizaba su tesis doctoral. No ocultaba sus opiniones políticas. El capitalismo, en su opinión, estaba roto. La Gran Depresión estaba devastando la vida de tantos estadounidenses, y los alemanes parecían igualmente condenados; cada día se encontraba con berlineses vestidos con harapos, pidiendo comida, lo que despertaba su simpatía. Sus clases universitarias se movían con fluidez desde las novelas de William Faulkner hasta la prevalencia de los pobres en Alemania y el preocupante ascenso del Partido Nazi. "Se considera altamente moral", escribió en 1932, "y, como el Ku Klux Klan, lleva a cabo una campaña de odio contra los judíos". En la Universidad de Berlín, vigilaba a los estudiantes alemanes que parecían oponerse a los nazis. Al estudiar las reacciones de sus estudiantes a sus clases, que incluían preguntas directas sobre el clima político alemán, pudo hacerse una idea de quién podría estar dispuesto a unirse a la resistencia clandestina. Era una técnica de reclutamiento que requería una paciencia tremenda y una intuición aguda.

En el verano de 1932, Mildred fue despedida de la Universidad de Berlín. Le quedó claro que la administración de la universidad no toleraría que los estudiantes expresaran sus creencias políticas. Ese otoño empezó a enseñar en el Berliner Städtisches Abendgymnasium für Erwachsene - la Escuela Nocturna de Berlín para Adultos, apodada BAG. El BAG admitía a alemanes de clase trabajadora y desempleados, un segmento de la población al que el Partido Nazi atacaba implacablemente con propaganda. Continuó utilizando el aula como foro de debate político y fuente de reclutamiento. De hecho, varios de los reclutas de Mildred del BAG estaban entre los miembros más dedicados de su grupo de resistencia, al que ella se refería en privado como "el Círculo".

El Círculo se cruzaba con otros tres círculos de resistencia -Tat Kreis, Rittmeister Kreis y Gegner Kreis- formando una cadena entrelazada. Entre ellos se encontraban trabajadores de fábrica y oficinistas, estudiantes y profesores, periodistas y artistas. Eran judíos, católicos, protestantes, ateos. Inicialmente, su arma preferida eran panfletos antinazis. Metían los folletos en buzones, los dejaban apilados en fábricas y estaciones de U-Bahn. Pero los panfletos eran un arma pobre contra una dictadura fascista y los exponían fácilmente a arrestos. Mildred esperaba formar una red de resistencia más eficaz, que se extendiera a través de las fronteras alemanas.

Fue contratada como cazatalentos literarios para la editorial berlinesa Rütten & Loening. El trabajo era su tapadera -una forma astuta de viajar a otros países y reunirse con contactos en la resistencia. Su pasaporte estadounidense era valioso, ya que le permitía viajar con más libertad que sus cómplices alemanes. Viajó a Francia, Inglaterra, Suiza, Dinamarca, Noruega. En 1935, Arvid Harnack consiguió un empleo en el Ministerio de Economía para acceder a documentos clasificados sobre las estrategias operativas y militares de Hitler. Mildred y Arvid participaron en la transmisión de esta información a otros países.


Mildred y Arvid Harnack. A la izquierda una fotografía de 1926 en Wisconsin (foto Familia Donner). a la derecha, descansando en el campo alemán en 1930, poco después de que ella se mudara a ese país. (Reproducido con permiso de Gedenkstätte Deutscher Widerstand). Abajo, la pareja en una fotografía tomada de Getty Images.


Que Mildred y los demás formaban parte de una red de espionaje dirigida por el NKVD -la policía secreta soviética- y el GRU, o inteligencia del Ejército Rojo, está bien documentado en archivos de inteligencia británicos, estadounidenses y soviéticos. En ningún lugar de estos archivos se menciona que también transmitiera inteligencia a Estados Unidos. Pero Mildred era en realidad una informante de EE.UU. -algo que sabemos por documentos de fuentes primarias conservados en la Hoover Institution y los archivos de la Biblioteca Presidencial Franklin D. Roosevelt, así como por entrevistas con supervivientes de la resistencia.

Uno de esos supervivientes, un estadounidense, era un niño en ese momento. Tras la invasión de Polonia por Alemania en septiembre de 1939, Don Heath ayudó a Mildred Harnack a transmitir inteligencia a Estados Unidos. Era hijo de Donald R. Heath Sr., un diplomático en la embajada de Estados Unidos en Berlín conocido por sus colegas del Departamento de Estado como "el hombre de Morgenthau".

Varios años antes, el secretario del Tesoro, Henry Morgenthau Jr., había decidido que los informes que los diplomáticos de la embajada de EE.UU. en Berlín enviaban a Washington le servían de poco - a menudo poco más que resúmenes de artículos de periódico o cotilleos recogidos de diplomáticos extranjeros en actos de la embajada. Morgenthau quería datos, cifras e información concreta sobre el Reichsbank y el Ministerio de Economía de Alemania. Quería saber si Alemania planeaba pagar sus formidables deudas a los acreedores estadounidenses. También quería saber si Hitler realmente se estaba preparando para declarar la guerra en Europa y cómo planeaba financiarla. Así que, en un momento en que Estados Unidos carecía de una agencia de inteligencia centralizada, envió a Donald R. Heath a Berlín como agente ad hoc.

En una fría mañana de diciembre de 1939, el joven Don salió corriendo por la puerta principal de su casa en Innsbrücker Strasse 44. Era un niño de 11 años con pecas y ágil. Corrió hasta la estación del U-Bahn en Rathaus Schöneberg, con una mochila azul llena de libros a la espalda, y saltó al tren. Se dirigía a la Woyrschstrasse 16, donde vivían los Harnack. Don había asistido previamente a la American School en Platanenallee, Berlín, pero cerró tras estallar la guerra. La mayoría de los diplomáticos estadounidenses enviaban a sus hijos a internados en Suiza o de vuelta a Estados Unidos, pero Donald R. Heath y su esposa, Louise, decidieron quedarse con su hijo en Berlín. Querían ayudar a la resistencia y habían hecho un acuerdo clandestino con Mildred Harnack para reunirse con su hijo dos veces por semana.

Cuando Don llegó al edificio, subió corriendo las escaleras hasta la cuarta planta. Mildred apareció en la puerta con un vestido modesto que preferían las mujeres del sindicato de profesores nazis. Llevaba una doble vida, haciéndose pasar por una esposa estadounidense tan devota al Partido Nazi como su marido alemán. Mildred invitó a Don al apartamento, donde permaneció una hora más o menos, sentado a su lado en un sofá con reposabrazos de madera, un libro en el regazo. El propósito aparente de estas reuniones dos veces por semana era que Mildred diera a Don clases de literatura inglesa y americana, pero también había otro propósito.

Entre los 11 y 13 años, Don Heath fue el mensajero de Mildred, y su mochila llena de libros era un recipiente para llevar información a su padre. Donald R. Heath instruyó a su hijo cada vez que la visitara por una ruta diferente hasta el edificio de su apartamento. A veces Don entraba en los grandes almacenes Kaufhaus des Westens por una puerta y salía por otra, otras veces subía las escaleras hasta el campanario de la Iglesia Americana cerca de Nollendorfplatz, y otras veces hacía un largo desvío por el Zoo de Berlín. Los domingos, los Harnack y los Heath salían a pasear por el Spreewald, una región boscosa a 60 millas al sureste de Berlín, donde se sentían razonablemente seguros intercambiando información. Don Heath hacía de vigía, corriendo por senderos arbolados y vigilando a los transeúntes.



Arriba: Don Heath juega con una carabina de aire comprimido, un regalo de alguien de la Embajada de Estados Unidos en Berlín, donde trabajaba su padre, Donald R. Heath (en la foto de la derecha junto a su hijo). El niño le transmitía información de Mildred Harnack a su padre. (Fotos: Documentos de Donald R. Heath, Archivos de la Institución Hoover). Abajo: La autora Rebecca Donner aparece aquí entrevistando a Don Heath Jr., de 89 años (foto de la autora).


El 10 de septiembre de 1940, una bomba británica explotó cerca de la embajada de Estados Unidos. En su libro Berlin Diary, el periodista estadounidense William Shirer estimó que estaba a unos 150 metros de la Puerta de Brandeburgo. Una astilla de la bomba "atravesó la ventana doble de la oficina de Donald Heath...", escribió Shirer, "hizo un agujero ordenado en las dos ventanas, continuó directamente sobre el escritorio de Don y penetró cuatro pulgadas en la pared del otro lado de la sala". Otra bomba explotó cerca de la residencia de los Heath en Innsbrücker Strasse, rompiendo las ventanas. Don Heath, entonces con 12 años, quedó profundamente afectado. Como recordó décadas después, en una entrevista de 2016, "Me echaron de la cama".

La familia Heath abandonó Berlín en junio de 1941 tras el traslado abrupto de Donald R. Heath a Santiago de Chile. Los archivos disponibles no detallan la razón de la transferencia.

Con la conexión principal de Mildred Harnack con la embajada estadounidense rota, profundizó su implicación en el espionaje soviético. Durante los seis meses anteriores, Arvid Harnack y su co-conspirador Harro Schulze-Boysen, un teniente senior de la Luftwaffe, habían inundado Moscú con informes detallados sobre los planes de Hitler para invadir la Unión Soviética, advertencias que Stalin ignoró, al igual que las que llegaron de fuentes en Gran Bretaña y Estados Unidos y de un agente soviético con base en Tokio llamado Richard Sorge. Mildred cifró informes enviados por transmisores de radio de onda corta al Centro de Moscú, y otros en el Círculo operaban los transmisores de radio. Fueron entrenados apresuradamente, y los errores fueron muchos.

Cuatro días después del lanzamiento de la Operación Barbarroja, el 22 de junio, agentes alemanes en la Funkabweh -la rama de señales e inteligencia del servicio militar alemán de inteligencia Abwehr-interceptaron un mensaje cifrado enviado por un transmisor de radio. Un año después, la Funkabwehr descifró el cifrado de par en par.

La Gestapo arrestó a Harro Schulze-Boysen el 31 de agosto de 1942. Mildred y Arvid Harnack huyeron de Alemania, planeando escapar a Suecia. Un alto oficial de las SS llamado Horst Kopkow condujo 500 millas en su persecución, rastreándolos en la Lituania ocupada por los nazis el 7 de septiembre de 1942. Mildred y Arvid fueron llevados encadenados a la prisión en el sótano de la sede de la Gestapo en Berlín. Durante las semanas siguientes, la prisión se llenó de hombres y mujeres de la resistencia. A muchos de ellos Mildred nunca los había conocido cara a cara; los conocía solo por sus acciones: el que era mensajero, el que escondía un transmisor de radio en su apartamento, el que escribía folletos, el que los distribuía. La prisión del sótano pronto se llenó de presos, y se tomaron medidas para que otras prisiones acogieran al exceso de reclusos. Los hombres fueron enviados a prisiones masculinas, las mujeres a prisiones de mujeres. Mildred fue encerrada en una celda solitaria en la prisión femenina de Charlottenburg, un edificio de ladrillo rojo oculto tras un patio amurallado en Kantstrasse.


Fotograma del video ilustrativo "Mildred Fish-Harnack: Germany's Secret Hero" | Wisconsin Biographies


Cada mañana la transportaban en un furgón de policía a la sede de la Gestapo para ser interrogada por Walter Habecker, un nazi sádico con una mancha negra de bigote que coincidía con el de Hitler. Habecker sentía afición por los tornillos para los pulgares, las pinzas para la pantorrilla y otros instrumentos de tortura, más severos. Las confesiones obtenidas durante los interrogatorios fueron admitidas como prueba para el juicio masivo.

El juicio de Mildred Harnack duró cuatro días. El 19 de diciembre de 1942, el panel de cinco jueces la declaró culpable de ser cómplice de traición contra el país y la sentenció a seis años en un campo de prisioneros. Arvid y todos los demás, salvo uno, fueron condenados por traición contra el país y sentenciados a muerte en la horca, por fusilamiento o guillotina. Pero Hitler, que recibía informes diarios del juicio, revocó la sentencia de Mildred y ordenó su ejecución. El 16 de febrero de 1943, en la prisión de Plötzensee en Berlín, fue atada a una guillotina y decapitada.


Fotograma del video ilustrativo "Mildred Fish-Harnack: Germany's Secret Hero"

El propio Hitler anuló la sentencia dictada contra Mildred. El 16 de febrero de 1943, fue decapitada en la prisión de Plötzensee de Berlín (imagen superior), lugar donde se llevaron a cabo casi 3000 ejecuciones durante el régimen nazi. (© Centro Conmemorativo de la Resistencia Alemana)


En 1946, el Cuerpo de Contrainteligencia (CIC) del Ejército de los Estados Unidos abrió una investigación sobre la ejecución. "Las acciones de Mildred Harnack son loables", escribió un oficial de enlace por crímenes de guerra en un memorando ultrasecreto fechado el 21 de noviembre de 1946, señalando el "expediente bastante extenso" que tenían sobre ella. En otro memorando ultrasecreto, observó: "Mildred Harnack estuvo de hecho profundamente involucrada en actividades clandestinas destinadas a derrocar al gobierno de Alemania". Un colega de mayor rango le reprendió: "Este caso está clasificado como S/R [secreto/restringido] y no debería haberse remitido a investigación. Retira el caso del Destacamento 'D' y no continúes la investigación". El CIC enterró su caso.

Aun así, se filtró la noticia de su ejecución. El 1 de diciembre de 1947, el New York Times publicó una noticia: "Con un conocimiento exhaustivo del movimiento clandestino alemán, Mildred Harnack se mantuvo valientemente frente a la tortura de la Gestapo y no reveló nada". Unos días después, el Washington Post observó que era "una de las líderes en la resistencia contra los nazis".

Inmediatamente después de la guerra, las agencias de inteligencia estadounidenses y británicas reclutaron a nazis de alto rango, considerándolos valiosas fuentes de información sobre el oficio soviético. Dos de estos alemanes participaron directamente en el arresto, procesamiento, tortura y ejecución de Mildred Harnack, y desempeñaron un papel importante en cambiar durante décadas cómo sería recordada.

El Sabueso de Hitler -el fiscal del Reichskriegs-gericht, también conocido como Manfred Roeder- estuvo a punto de ser acusado como criminal de guerra en Nuremberg en 1947, cuando el CIC lo llevó rápidamente a un lugar secreto y disfrazó su identidad con el nombre en clave "Otelo". Creían que poseía "una gran cantidad de información" que podría ser valiosa para Estados Unidos. Roeder les alimentó la ficción de que Mildred Harnack y sus cómplices habían sido miembros de una enorme red de espionaje comunista que "seguía viva y activa" en Estados Unidos.

La inteligencia británica también fue engañada por el nazi, quien arrestó personalmente a Mildred Harnack y supervisó su tortura. En 1945, Horst Kopkow dijo a sus captores británicos que podía proporcionar información valiosa sobre esta extensa red de espionaje comunista, incluyendo "complots rusos contra intereses británicos". Los agentes del MI6 fingieron la muerte de Kopkow y le dieron al exoficial de las SS una nueva identidad como director de una fábrica textil en Alemania Occidental, "Peter Cordes".

Ninguno de los dos fue juzgado en Nuremberg. En mayo de 1948, el CIC había descartado a Manfred Roeder como fuente. Benno Selke, subdirector de la División de Pruebas en Nuremberg, criticó al CIC por reclutar a Roeder, "uno de los hombres más odiados de Alemania", un "nazi notorio, sin escrúpulos y oportunista". Roeder llegó a ser teniente de alcalde de su ciudad natal de Glashütten y falleció a los 71 años. Se desconoce exactamente cuánto tiempo Horst Kopkow permaneció como fuente para el MI6; Kopkow pasó el resto de su vida en la ciudad de Gelsenkirchen, falleciendo a los 85 años.


Este collage digital específico fue diseñado por el equipo de University Communications de la Universidad de Wisconsin-Madison, el 11 de julio de 2019. La universidad creó esta pieza gráfica como imagen de portada para un detallado reportaje histórico publicado en su portal oficial de noticias (UW-Madison News) titulado "Mildred Fish-Harnack honored as hero of resistance to Nazi regime" (Mildred Fish-Harnack honrada como heroína de la resistencia al régimen nazi). El artículo se preparó para rendir homenaje a su memoria, celebrar su valentía como figura clave en la resistencia contra el nazismo y recordar su pasado como una de las exalumnas y profesoras más destacadas de dicha institución.


En 1998, bajo un mandato de la Ley de Divulgación de Crímenes de Guerra nazis, la CIA, el FBI y el Ejército de EE. UU. comenzaron a publicar documentos que antes estaban clasificados como ultrasecretos, un proceso que continúa hasta hoy. Esta información aporta pruebas concluyentes de que la implicación de Mildred Harnack en la resistencia alemana clandestina fue vista desde una perspectiva de la Guerra Fría. Ya en 1946, un oficial del CIC que evaluaba el caso de Mildred Harnack concluyó que su ejecución por guillotina estaba "justificada".

80 años después de su muerte, ahora tenemos tanto la perspectiva como la documentación para considerar a Mildred Harnack con más matices y profundidades. Según todos los registros disponibles, fue la única estadounidense en el liderazgo de la resistencia clandestina alemana durante el régimen nazi. Tuvo numerosas oportunidades de regresar a Estados Unidos, pero decidió quedarse en Alemania. En una época en la que Hitler gobernaba con el consentimiento de tantos alemanes, una mujer estadounidense arriesgó -y perdió- la vida luchando contra él. En Wisconsin, la legislatura estatal ha instituido un "Día de la Observancia de Mildred Harnack", una escuela lleva su nombre, y en 2019 la ciudad de Madison erigió un monumento para conmemorarla como una "Luchadora de la Resistencia durante la Segunda Guerra Mundial". Aun así, poca gente la conoce, y la escasa cantidad de libros y artículos producidos desde su ejecución en 1943 están llenos de errores que, con el tiempo, se han convertido en hechos.


Izquierda, El monumento en granito honor a Mildred Fish-Harnack, diseñado por el arquitecto John Durbrow, consiste en un obelisco de granito negro de unos 2.6 metros de altura, instalado junto a las orillas del lago Mendota en el Marshall Park, en la ciudad de Madison, con el Picnic Point al fondo. Picnic Point es el lugar donde Mildred se comprometió con su esposo, Arvid, el monumento fue desvelado el 12 de julio de 2019. Derecha, grafitis conmemorativos en honor a Mildred Harnack-Fish en la fábrica Naxos de Fráncfort am Main.


Izq. Placa conmemorativa en honor a Mildred Fish-Harnack. (Crédito de la foto OTFW  Wikimedia Commons CC BY-SA 3.0). Derecha, Un "Stolperstein" para Mildred Fish-Harnack, en Tiergarten, Berlín, Alemania. (Crédito de la foto Paul David Doherty  Wikimedia Commons CC BY-SA 3.0)


Sello que conmemora los esfuerzos de la Resistencia de Arvid y Mildred Fish-Harnack, emitido por la República Democrática Alemana en 1964. (Crédito de la foto Subida a Wikimedia Commons  Dominio)

Epílogo 

Tenía unos nueve años cuando escuché por primera vez el nombre de Mildred Harnack. Fue durante una visita con mi bisabuela, que vivía en Chevy Chase, Maryland. Recuerdo haber mirado una larga línea de marcas horizontales de bolígrafos en la pared de la cocina. Mi bisabuela me indicó que me apoyara en la pared, me puso una regla en la cabeza y midió mi altura. Miré mi marca, y miré las otras marcas. Algunas eran bastante recientes, otras tenues. Señalé una marca tenue y pregunté: ¿Quién es ese? Mi bisabuela -se llamaba Harriette- se tensó de inmediato. Esa es tu tía tatarabuela Mildred, dijo, y lo dejó ahí. Harriette y Mildred eran hermanas; no entendía por qué Harriette no quería hablar de ella ni por qué parecía de repente molesta, incluso enfadada.

Más tarde, exploré el desván. Estaba llena de ropa vieja y mohosa, juegos de mesa infantiles y pilas de cartas con gomas elásticas. Descubrí un gran tarro de botones de varias formas y colores: redondos, cuadrados, hexagonales, ébano, nácar. Harriette me dejó quedarme con el tarro. Me lo llevé a casa y lo puse en una estantería de mi habitación. Me pregunté si alguno de los botones había sido de Mildred. El misterio de ella seguía conmigo.

Muchos años después supe que Harriette estaba furiosa con Mildred. Furiosa con ella por mudarse a Alemania, por involucrarse en la resistencia, por hacerse ejecutar. La idea de que Mildred hubiera estado implicada en lo que el Milwaukee Journal llamó "una conspiración comunista" resultaba profundamente embarazosa para Harriette, cuyo marido, abogado, trabajaba para el gobierno en Washington. Harriette instó a sus hermanos y a otros miembros de la familia a incinerar todo rastro de Mildred. Su sobrino recuerda que ella decía que era imprescindible que "cualquier documentación relativa a esa época en particular fuera destruida por completo, ya que cuanto antes ese triste episodio quedara atrás y olvidado de una vez por todas, mejor para todos los implicados". Harriette murió a los 94 años, ajena a que 50 años antes su propia madre había escondido un fajo de cartas de Mildred en el desván.

Mi abuela encontró las cartas mientras limpiaba el desván. Poco antes de morir, me entregó las cartas y me instó a contar la historia de Mildred Harnack.


Video ilustrativo sobre Mildred Harnack


Mildred Fish-Harnack: Germany's Secret Hero | Wisconsin Biographies

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Estas imágenes y folletos conmemorativos fueron realizados por el Stadtteilkomitee Lichtenberg (el Comité de Barrio del distrito de Lichtenberg en Berlín). Esta campaña informativa digital fue publicada originalmente por el Stadtteilkomitee Lichtenberg en noviembre de 2025, como parte de su programa mensual de conmemoración para recordar el legado antifascista en el distrito. La frase final "Und ich habe Deutschland so geliebt" ("Y yo he amado tanto a Alemania") se atribuye a las últimas palabras de Mildred antes de su ejecución.


Fuente principal de consulta


Lecturas sobre el tema recomendadas:

20 julio 2024

80 años después, ¿Claus von Stauffenberg es un héroe alemán?



por Tito Andino

 

El presente reportaje fue publicado originalmente en 2016 como parte de los artículos "Alemanes en la segunda guerra mundial. Héroes o villanos?". Dado el interés histórico y como se celebra 80 años del intento de golpe de estado contra Hitler -20 de junio de 1944-, los hemos revisado y compartimos ahora un buen segmento de los mencionados artículos como una entrada independiente. 


Revisemos el polémico caso del Conde Claus Philipp María Justinian Schenk Graf von Stauffenberg desde otra perspectiva. Aquí no se analizará la famosa "Operación Valkiria" por el simple hecho de que se halla abundantemente investigado y es fácil acceder a cientos de artículos, libros, films y documentales sobre el tema. Hecha la aclaración pasemos al caso de hoy.

Historiadores, ciudadanos y gobiernos de la República Federal de Alemania han proclamado como héroe alemán y salvador del alma nacional al Conde Claus von Stauffenberg. ¿Puede el aristocrático oficial germano ser declarado un héroe?


Un alto porcentaje de los habitantes de la actual Alemania están de acuerdo en que éste personaje representa la expiación del Tercer Reich. Fue él – quien en nombre de sus auténticos camaradas de armas y del pueblo alemán- hizo ver al mundo que en el estado policíaco que era la Alemania nazi también existía la RESISTENCIA, gente honesta que se opuso al régimen y que estuvo dispuesta al sacrificio con el fin de parar la locura del hitlerismo.

Sí, Stauffenberg se constituye en un auténtico héroe de Alemania, al ser una de las pocas figuras de la guerra que es recordada con orgullo por las nuevas generaciones del país. Éste soldado -al igual que muchos otros- se atrevió a levantarse en contra de lo que, al menos él, consideraba la encarnación del mal en el espíritu del pueblo alemán. A su vez, sus detractores lo señalan como un antidemocrático partidario de la restauración de la monarquía, que tanto él, como su actual descendencia directa familiar siguieron optando por el privilegio de mantener sus rasgos aristocráticos; otros retractores lo tildaron como un asesino que intentó acabar con la vida del líder nazi.

¿Héroe o asesino? La historia, el tiempo y la propia gente han permitido juzgar el caso y valorarlo en su justo contexto.



Esta fotografía es una instantánea de un mural del "Gedenkstatte Deutscher Widerstand" - "The German Resistance Memorial Center" (El Centro Memorial de la Resistencia Alemana) en Berlín. En el centro se aprecia al Conde Stauffenberg junto al Coronel Albrecht Mertz von Quirnheim.


Era lógico que las primeras reacciones después del fallido golpe del 20 de julio de 1944 fueran de temor y rechazo de una población adoctrinada u obligada a escuchar únicamente la voz del régimen. Stauffenberg y sus compañeros del complot fueron tildados de "traidores y criminales", tratados como tales por el régimen nazi. “Traidores a la patria” fue una de las percepciones en aquel momento e incluso de muchos alemanes en los primeros años de posguerra. Esto es explicable

La población alemana de esos tiempos tenía en alto grado los principios de obediencia debida, del honor, de la disciplina y del juramento de fidelidad, viejos rezagos del espíritu marcial prusiano que se impuso como formación no solo militar sino en la educación en general, aquello es algo que no puede borrarse de la noche a la mañana. Así fue como en las dos primeras décadas de posguerra fuera difícil para el simple ciudadano alemán, que ya había repudiado el nazismo, discernir sobre la inmoralidad de ese régimen y las acciones contrarias a la vieja costumbre que se vieron obligados a tomar los miembros de la resistencia aglutinados en la figura del Conde Stauffenberg, les resultaba chocante.


Peter Yorck von Wartenberg, ante el Tribunal que lo condenó a muerte.



El Conde Peter Yorck von Wartenberg, quien fuera ejecutado en agosto de 1944 como miembro de la conjura golpista, escribió: 

Quizás llegue el día en que nuestra actitud se juzgue de otra manera, en que no se nos vea como canallas, sino como premonitores y patriotas. (1)

El conocido comandante de la Wehrmacht Otto Remer, un pro-nazi reconocido, fue quien impidió el éxito de “Valkiria” dentro de Berlín tras el intento de dar muerte a Hitler, él expresó en los iniciales tiempos de la República Federal Alemana (RFA) que los oficiales alineados contra Hitler fueron “traidores a la patria”. Remer fue cofundador del ultraderechista ‘Partido Socialista Imperial’ (SRP) y en esa condición de político lanzó el grito de “traidores a la patria” contra la aniquilada resistencia alemana. (El SRP fue prohibido dentro de Alemania y Remer sentenciado a tres meses de prisión en 1952, no por su ideología neonazi sino por sus reiterados y ofensivos insultos a la memoria de los ajusticiados por el régimen nazi, pena que no la cumplió al abandonar Alemania).

Tras la constitución de la República Federal de Alemania (RFA) y la creación de la Bundeswehr se ha creído erradamente, por influencia de políticas externas, que no era posible prescindir de los servicios de un "valioso" cuerpo de oficiales no comprometidos con el nazismo y que combatieron en la desaparecida Wehrmacht (lo cual -evidentemente- no fue cierto, muchos de los elegidos sirvieron fielmente a los nazis). Para ese nuevo cuerpo de oficiales, durante largo tiempo, fue un tema tabú referirse a Stauffenberg y su círculo de la resistencia

En una interesante nota de prensa, descubrimos que la recién formada Bundeswehr rechazó las acciones de los golpistas“en su lugar, se trató de acudir a las tradiciones militares “positivas” de la propia Wehrmacht y de su antecesora, la Reichswehr de la República de Weimar. De trasfondo estaba también el interés de los antiguos oficiales en imponer el mito de una Wehmacht “limpia” de los crímenes cometidos presuntamente sólo por las SS (el escuadrón de defensa del partido nazi). Así que no fue hasta 1961 en Sigmaringen, en el estado federado de Baden-Wurtemberg, que un cuartel fue nombrado por primera vez como von Stauffenberg”. (2)

Con el devenir de los años, muy largos por cierto, la percepción histórica de la gente común de Alemania fue asumiendo un enfoque más objetivo sobre las razones que motivaron planear la muerte de Hitler, sin que dejemos de resaltar que existió oposición para reconocer el hecho de que parte de la alta oficialidad alemana y de la nobleza hayan sido los responsables de la más decisiva y tardía resistencia al nazismo dentro de Alemania.

No hay que olvidar la posición de la ex República Democrática de Alemania (RDA) y su negativa para aceptar que fueron los nobles y un grupo de oficiales, con una ausencia total de comunistas, quienes organizaran el fallido cambio del curso de la guerra y de la historia (En honor a la verdad, los comunistas alemanes o estaban en campos de concentración, o habían sido asesinados, o habían logrado exiliarse, o pasaron a una clandestinidad pasiva, no tenían posibilidad alguna de organizar una resistencia armada). La RDA simplemente ignoró a esos oficiales y calificó aquel episodio y a sus participes como “agentes reaccionarios del imperialismo estadounidense”.

Previa la unificación de las dos Alemanias se dieron visos de utilización política con la memoria de los conspiradores. En la RDA se celebró precisamente un 20 de julio de 1990 la toma de juramento a los últimos reclutas del Ejército Popular Nacional (NVA). (3)

El entonces Canciller alemán, Gerhard Schroeder (1998-2005) en una de las conmemoraciones expresó que: Quienes se opusieron a la dictadura del terror nos demostraron que no se traiciona a la patria cuando se ataca la violencia dictatorial que atenta contra la humanidad y la nación propia. Calificó a los golpistas de julio del 44 como “defensores de los principios humanistas y cristianos”, aunque no siempre han sido recordados por esa acción como héroes. (4) 



El ex presidente de Alemania, Joachim Gauck, en un momento de la ceremonia conmemorativa del 70 aniversario de la fallida 'Operación Valkiria'


Uno de los mensajes que más conmovieron a la opinión pública alemana fue el discurso pronunciado por el ex presidente Joachim Gauck, en uno de los actos que recordaba a los militares ajusticiados tras el fracaso de la operación ‘Valkiria’, él, entre otras cosas manifestó que la sublevación nos recordaba la capacidad humana de ser valiente para defender sus derechos y "no ser cómplice cuando los demás están equivocados”. Además dijo "se puede elegir entre actuar o no actuar, entre hablar y callar". Señalaba el ex presidente en su discurso sentirse “orgulloso de un ejército que no hace valer un estado autoritario, sino la resistencia contra la injusticia". (5) 

Aquí estamos citando referencias de actos solemnes de varios años atrás por el simple hecho de que, actualmente, se manipulará la memoria de la Resistencia y se utilizará la imagen de las fuerzas armadas alemanas como propaganda de la OTAN contra Rusia (no es necesario explicar el asunto).

También, en nuestra línea de tiempo, hay críticos respetados que no comparten la opinión de erigir a Stauffenberg y sus compañeros como héroes. Una apreciación en tal sentido apareció ya en 2009 en el diario ‘Süddeutsche Zeitung’, en una nota de prensa el historiador británico Richard Evans expresaba que "es incorrecto declarar como súper héroe a este estricto anti-demócrata". Stauffenberg (y los otros complotados) –afirma Evans- “estaba más motivado por la convicción de que era imposible ganar la guerra desatada por los nacionalsocialistas, que por una verdadera oposición ideológica a su doctrina. O al menos así lo revelan intercambios epistolares y otros documentos escritos por algunos de estos oficiales a los que los historiadores han tenido acceso”. (Este punto de vista del estudioso británico surgió a raíz del estreno del film “Valkiria” protagonizado por el actor Tom Cruise). (6)

Al respecto añadiremos, en cierto punto la posición del señor Evans es cierta. Recordemos que en los años iniciales de consolidación del hitlerismo en el poder todo fue posible debido al consentimiento de la alta oficialidad alemana, fueron los militares quienes permitieron el ascenso de Hitler, convencidos que era la única manera de volver a crear unas fuerzas armadas poderosas, pero, no necesariamente compartieron la posición de Hitler de planificar desde el inicio una guerra de agresión contra otras naciones europeas. En principio, el mismo Stauffenberg no se opuso al nacionalsocialismoDe esa fascinación inicial por el Führer, de una parte del cuerpo de oficiales, fue naciendo la desilusión y el presagio de que esa política de “cañones si, mantequilla no” solo conduciría a una guerra de insondables consecuencias.
 

Claus von Stauffenberg


Para la fecha en que se perpetró el atentado contra Hitler la guerra estaba pérdida, tanto Stauffenberg como muchos otros oficiales habían despreciado la obediencia incondicional al nazismo. No fue ese momento en que llegaron a ser conscientes que había que parar toda esa locura y los crímenes del régimen a lo largo del territorio europeo. Fueron diversos factores, circunstancias e imprevistos los que no permitieron a Stauffenberg u otros desafectos actuar antes. La historia así lo tiene registrado con los numerosos intentos de atentar mortalmente contra Hitler por parte del mismo grupo que luego se aglutinó tras la figura de Stauffenberg. VER: ¿Y si Hitler hubiese sido asesinado en 1938?

No hay que olvidar un detalle de suma importancia para la historia. El grupo de conspiradores de Stauffenberg y otros grupos de la Resistencia Civil, como el denominado 'Círculo Kreisau', venían ya operando desde los lejanos años 30 y, no fue solamente un posicionamiento circunstancial, es decir, que la guerra estaba pérdida, para pasar a la acción, definitivamente no

Los opositores al régimen, al menos el grupo relacionado con Stauffenberg, habían decidido mucho tiempo antes romper el juramento de fidelidad y obediencia a Hitler (y no a Alemania) - al que fueron obligados todos los oficiales alemanes-. 
El círculo de la conspiración, de la duda inicial en terminar con la vida del jefe de estado o esperar que el nazismo se hunda solo para iniciar desde las ruinas la regeneración moral de la nación, decidió pasar a la acción intentando librarse de Hitler. 


La fecha (20 de julio de 1944), no fue una imposición tardía y calculada por el desastre bélico, fue consecuencia de las anteriores tentativas fracasadas y quizá la última opción posible de la Resistencia Alemana.

Esto merece una breve explicación. Gran parte del grupo de conspiradores que se unirían más tarde a Stauffenberg ya estaban operativos desde el ascenso al poder por los nazis. El general Hans Oster (teniente coronel, por esos años) tenía planes para asesinar a Hitler desde 1936. Para 1938 existía una sólida estructura civil-militar dispuesta a pasar a la acción. Oster era colaborador del Almirante Wilhelm Canaris, jefe de la Abwehr, contaban con  el general Ludwing Beck, jefe del Estado Mayor del Ejército, el general Witzleben y otros para llevar a cabo un golpe de estado contra Hitler en caso de iniciarse la guerra. El 20 de julio de 1944, los mismos personajes: Oster, Beck, Canaris, Witzleben y muchos otros jefes militares, de la policía de Berlín, comandantes de tropas locales, autoridades civiles, diplomáticos, líderes religiosos, hombres de letras e intelectuales (muchos nombres de la resistencia olvidados de las páginas de la historia) participaron unidos por el liderazgo de un subordinado, el teniente coronel Claus von Stauffenberg
 


La residencia del Conde Helmuth James von Moltke en Kreisau. El ‘Círculo Kreisau’ fue un grupo de resistencia civil en la Alemania nazi. Desde 1940 von Moltke junto a Peter Yorck von Wartenburg iniciaron contactos con opositores de diferentes áreas de la sociedad alemana, también tenían contacto con la resistencia militar. Moltke fue siempre partidario de una solución pacífica y contra el atentado a Hitler, pero otros miembros idearon y participaron en el golpe de estado. Se le denominó ‘Círculo Kreisau’ después que la Gestapo descubriera a este grupo opositor. Claus von Stauffenberg no fue militante del círculo Kreisau pero mantuvo siempre estrecho contacto con sus miembros.


Es necesario introducir otra nota que nos puede aclarar aun más el panorama de la época. Una interesante entrevista brindada por Sebastian von Stauffenberg, sobrino de Claus von Stauffenberg. Reproducimos los extractos más importantes para mejor entendimiento. La entrevista completa el lector podrá revisarla en la nota de enlace.

“¿Cómo ve hoy Alemania a Claus von Stauffenberg?
Oficialmente está considerado un héroe, aunque puede usted encontrar páginas en internet donde se dicen toda clase de barbaridades contra él: traidor, asesino que quiso matar a nuestro Führer, culpable de que perdiéramos la guerra... fíjese. La guerra ya estaba perdida cuando se produjo el atentado. Después del 45, el gobierno alemán no sabía qué hacer con respecto al tema. Ignoraron a su viuda, pero 10 años después le concedieron una pensión ya como general, así que lo ascendieron después de su muerte y pusieron su nombre en muchas calles del país. 
¿Y en los colegios, en la opinión pública, entre los jóvenes? 
Hasta el año 75 digamos que había una idea negativa de Claus. Lo sabemos bien porque en Alemania se hacen encuestas periódicas sobre lo que piensa la gente del nazismo. Más tarde, la generación del 98 no podía tolerar que un aristócrata y además militar fuera quien quisiera acabar con el monstruo en lugar de haberlo hecho un comunista o un obrero. Hasta que, años después, un documental de televisión, independiente y riguroso, dio un vuelco a su imagen. La gente empezó a considerarlo ya como un hombre bueno, con principios y valiente.
Hitler se propuso entonces aniquilar a toda mi familia, explica Sebastian, pero en los interrogatorios, la Gestapo se dio cuenta de que la viuda no estaba al tanto de nada. Está claro que su marido había previsto mantenerla al margen para evitar que la torturaran en caso de fracaso. Sin embargo, los mandaron a todos a campos de concentración hasta que acabó la guerra un año después. En el campo nació su quinto hijo, una niña. 
¿La película resulta favorable para el personaje real? 
Nosotros estamos muy contentos de que se de una imagen honesta y real de Claus. Los lobbies judíos que tienen un gran poder mediático, sobre todo en EEUU y en Hollywood, siempre han querido que se asocie uniforme alemán con nazismo. Oficial alemán, igual a malo, sin matices. Y eso no es justo. Hay que contar de una vez para siempre que en Alemania había de todo, que muchos alemanes, incluida mi familia, estaban horrorizados con las atrocidades que se cometían. Que Hitler organizó la desaparición sistemática de los judíos, pero también de los gitanos, de los homosexuales, de los comunistas, de cualquier opositor. Mató de tifus y de hambre a cientos de miles de prisioneros rusos, violando todas las leyes internacionales de la guerra. Y había mucha gente que estaba en contra de esa ideología asesina. Hubo otros militares antes que idearon también acabar con Hitler aunque los planes no salieron adelante. Nosotros estamos muy orgullosos de Claus von Stauffenberg”. (7)


Sin embargo, el hijo de Claus von Stauffenberg, Berthold María Schenk Graf von Stauffenberg (nacido en 1934, mayor general de la Bundeswehr, el militar con más tiempo en servicio activo -38 años- pasó a retiro en 1994), expresó en entrevista de 2007 a la CBC News (Canadá) su preocupación por la película "Valkiria", aduciendo que el actor que interpreta a su padre es miembro de la Iglesia de la Cienciología, temía que la película pudiera volverse "horrible y kitsch" (Kitsch, palabra prestada del alemán, término aplicado al arte y al diseño que se percibe como una imitación ingenua, excesivamente excéntrica, gratuita o de gusto banal). 




En el presente, el grupo de conspiradores del 20 de julio son considerados verdaderos héroes de la resistencia antinazi. "Aquí murieron por Alemania", reza la placa conmemorativa en su homenaje en la Blenderstrasse (hoy Stauffenbergstrasse), lugar donde tuvo lugar el complot y el fusilamiento de Claus von Stauffenberg, sede del actual Ministerio de Defensa. Desde 1999, cada 20 de julio es día de celebración nacional, la Bundeswehr toma juramento a los nuevos soldados y el Gobierno Federal rememora y honra la memoria de los golpistas, transformando esta gesta como un acontecimiento de política nacional.






Reflexiones finales sobre el Conde Claus von Stauffenberg

"Solamente en el simbolismo se puede apreciar la hazaña y osadía del complot, que al menos expío las culpas de los alemanes, esa redención moral y hasta espiritual es la que en la actualidad sirve de contexto para la defensa de la conciencia y el alma alemana en su conjunto contra el nazismo".

Es cierto que el plan para deshacerse de Hitler fue un fracaso para los conspiradores, no se consiguió ningún objetivo. Pero, el fallido golpe permitió que el mundo entienda que no todos los alemanes eran nazis o estaban en favor de las políticas criminales del régimen hitleriano. Una de las consignas de los complotados era señalar que el poder no puede basarse en el crimen.

Una interesante proclama se escuchó en la madrugada del 21 de julio de 1944 por la radio de Hamburgo, captada por los ingleses. No se sabe a ciencia cierta quién fue el interlocutor, o si ese mensaje captado por las ondas radiales era en efecto verídico o una argucia propagandística de los aliados. Más el mensaje era completamente válido para el pueblo alemán en esas lúgubres fechas de destrucción de la nación. El mensaje radial fue transcrito y reproducido por el ‘Times’ de Londres el 22 de julio de 1944, dice:

“Achtung, camaradas. Achtung, soldados.
Achtung, oyentes de Alemania.
Preparaos para una declaración de la máxima importancia. Camaradas, la muerte de Claus von Stauffenberg significa la llamada clara y potente a la acción, la llamada a la lucha con todos los medios que disponemos, la llamada para que los oficiales alemanes sigamos luchando hasta destruir a Hitler.
Hoy Hitler se ha visto obligado a reconocer que algunas secciones del cuerpo alemán de oficiales, aquellos que son decentes y honrados, se han puesto en su contra. Ya no puede negar que los oficiales alemanes han pasado ha organizar la resistencia contra él. Se intenta paralizar esa lucha de la resistencia y pretende hablar de “una reducida claque de traidores y destructores”, que sepa lo siguiente: hay más de un Stauffenberg, hay más de cien, aquí hay miles de Stauffenberg. Camaradas, los oficiales alemanes que están con nosotros son los que han mantenido limpios sus uniformes y aquellos para los cuales el honor y el deber siguen siendo principios inamovibles. Se trata de nuestros hombres. Hoy apelo a los oficiales que todavía no han establecido contacto con nosotros; donde quiera que estén apostados, sea en el frente o en las reservas, que dejen de obedecer las órdenes de Hitler y sus secuaces” (8)

Lastimosamente el estado policiaco que fue el régimen hitleriano se encargó de eliminar toda la disidencia entre la oficialidad y los civiles alemanes, miles terminaron enganchados dentro de los calabozos de la Gestapo, sus familias separadas y sobre todo, la guerra total del Dr. Goebbels cobraría todavía millones de víctimas hasta que la bestia del nazismo fuera sepultada en Berlín.

El mensaje sigue siendo válido hoy en día, el nazismo -aparentemente- desapareció de la faz de la tierra, pero su doctrina no ha muerto y cientos de psicóticos supremacistas agitan las brasas para revivirlo en Europa. 




En general, la figura de Stauffenberg es vista actualmente como la de un verdadero héroe alemán; su acción, junto a las de otros complotados, se considera un supremo acto de heroicidad, ellos (la Resistencia) actuaron no por ambiciones personales sino por reivindicar el honor de su patria mancillada por otros alemanes. Por eso, el valiente esfuerzo conjunto de aquellos conspiradores tiene que ser recordado como un alzamiento heroico contra la barbarie que representó el nazismo y no ser utilizado políticamente en estos convulsos tiempos de política europea.  

Para el alemán del presente y para quienes estudian la ciencia de la psicología con su aplicación en el consciente colectivo, Stauffenberg constituye la antítesis del “heroísmo colectivo” propugnado por el nazismo. Sin lugar a dudas y sin exageración, Stauffenberg es apreciado como el “sucesor directo de las figuras heroicas, épicas y ‘desmesuradas’ de la literatura y la historia del siglo XIX”. También constituye una importante figura heroica del siglo XX, un hombre de acción y, a la vez, reflexivo, cosa rara en los estereotipos de lo que nos han enseñado constituyen los héroes.

El Conde alemán tenía no solo un compromiso político sino que lo complementaba con una latente moralidad, siendo sus ideales sobre la cultura y el espíritu una de sus fuentes de inspiración. De esa forma, Stauffenberg deja ver lo mejor que puede dar el pueblo alemán y lo que puede llegar a ser. (9) Estos aspectos de la vida personal de Stauffenberg fueron analizados en nuestro ensayo sobre el poeta alemán Stefan George y la "Alemania Secreta".



EPÍLOGO:

Claus von Stauffenberg pronunció momentos antes de su ejecución la misteriosa frase: 

“Es lebe unser geheimes Deutschland!” 
(Viva nuestra Alemania Secreta). 

La frase ha sido, en primer lugar, muy mal traducida o mal interpretada en diferentes libros y foros. Larga vida a la sagrada Alemania es erróneo. Bien, incluso, pudo suceder que las últimas palabras de Stauffenberg sufrieran el clásico error de transmisión oral, de boca en boca, hasta tergiversar el sentido de la oración o le han buscado un sentido práctico a unas extrañas palabras. La frase correcta y su traducción es la que aquí hemos señalado: "Viva nuestra Alemania Secreta!"

¿Pero, qué tiene que ver esto de la “Alemania Secreta” de Stauffenberg con el fracasado golpe de estado y fallida tentativa de asesinato de Hitler? En un anterior ensayo dedicamos tiempo a descifrar de manera exhaustiva el significado histórico de la mencionada frase y otras motivaciones que culminaron en la “Operación Valkiria”.

Los biógrafos de Stauffenberg han venido cuestionándose que influencia tuvo el poeta Stefan George en el futuro círculo de conspiradores, suele plantearse la interrogante: ¿Fue el complot contra Hitler un plan motivado por nacionalistas místicos alemanes? Excepto por pocos miembros del Círculo de George, la mayoría de conspiradores estaba integrado por militares, autoridades civiles y miembros de la aristocracia.

Usted puede dar lectura aquí a Stauffenberg y la “Alemania Secreta”

También puede repasar el post: Homenaje a la RESISTENCIA ALEMANA anti-nazi


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* Este artículo está inspirado en la magnifica obra de Michael Baigent y Richard Leigh "Secret Germany" (versión en castellano, edición de 2009, editorial Martínez Roca). La versión original en inglés titula: "Secret Germany: Claus Von Stauffenberg and the Mystical Crusade Against Hitler" (1994)

(2)  Ibidem.
(3)  Ibidem
(6)  De "traidores" a "héroes" de la resistencia antinazi. Artículo citado.
(8)  Germany Secret.- Ob Cit. Pág. 324-325
(9)  Ibidem

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