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10 septiembre 2022

La Segunda Guerra Mundial continúa en el Donbass

 



Introducción por el editor del blog.

Previo a dar revista a una importante entrevista, vale recordar que durante la segunda guerra mundial, los ucranianos occidentales simpatizaron con los nazis, les abrieron los brazos... pero no fueron bien recompensados por los ocupantes, al igual que todos los países de los Territorios Ocupados del Este por el Reich Alemán, tuvieron que someterse al cruel trato de sus nuevos amos germanos; pese a ello, fuerzas colaboracionistas ucranianas se prestaron para el trabajo sucio.

Esos fanáticos grupos de traidores pretendieron igualarse a sus amos "arios" nazis, solicitaron algo que sabían les seria negado, una Ucrania independiente.

La UPA (siglas en ruso) fue el brazo armado de la Organización de Nacionalistas Ucranianos (OUN) que brindaron obediencia a los nazis, la misión de la UPA era atacar en la retaguardia a los soldados soviéticos (tropas ucranianas incluidas), se embrutecieron contra los partisanos y resistencia polaca, participaron de forma activa en las ejecuciones en masa y limpieza étnica contra poblaciones rusas, polacas, judías y, por supuesto, contra los ucranianos soviéticos en el Donbass y sur de Ucrania. En la fase final de la guerra se fusionaron en el Ejército de Liberación Ucraniano (UVV) a las ordenes exclusivas del nazismo alemán y en las infames SS hitlerianas bajo bandera ucraniana de la división ‘Galitzia’ y otras unidades policiales de las SS. Se llenaron de ‘’gloria’’ masacrando a la resistencia ucraniana y rebeldes antinazis de Eslovaquia, Eslovenia y Polonia; llegaron incluso a Francia a combatir a la Resistencia Francesa y contra la Resistencia holandesa en los Países Bajos. Bajo el uniforme negro de la calavera fueron cancerberos y torturadores en los campos de la muerte, Treblinka y Sobibor destacan en sus hojas de servicio como principales destinos de las unidades ucranianas  de las SS.


Ceremonia de juramento del UVV. Donbass, septiembre de 1942. A la derecha actual símbolo de Svoboda. Los tres dedos extendidos significan el juramento de fidelidad a las fuerzas armadas alemanas durante la segunda guerra mundial.


Para los neonazis ucranianos de hoy no existieron el millón y medio de sus compatriotas que murieron combatiendo en el Ejército Rojo, niegan a los más de medio millón de judíos asesinados por los Einsatzgruppen bajo colaboración directa de los “patriotas” del UPA, sin contar con millares de civiles ucranianos muertos durante la guerra. Hoy, éstos neonazis se declaran herederos de Stepan Bandera y del UPA. 

Desde 2014 estos grupos extremistas -nacionalistas- como suelen calificarse desarrollan tareas represivas contra los habitantes del Donbass de habla rusa, son operaciones de castigo que emulan las "hazañas" de sus abuelos en el UPA.

Esos demonios están de vuelta, gozan de status oficial y actúan con impunidad en el Donbass. Odessa, en las orillas del Mar Negro, es un ejemplo elocuente de la locura neonazi, en mayo del 2014 más de cuarenta partidarios del federalismo fueron cobardemente asesinados e incinerados en la Casa de los Sindicatos, los modernos fascistas prendieron fuego a seres humanos y coreaban “Slava Ukraini” (Gloria a Ucrania), mientras la gente moría quemada. Nadie los juzgó. Son los mismos nazis que luchan por Kiev en contra de la región independentista del Donbass. En la misma Odessa, sus siniestros antepasados del UPA recibieron a los invasores nazis en octubre de 1941 y ejecutaron otro holocausto como partícipes y cómplices de la ejecución en masa de decenas de miles de personas de la ciudad de Odessa, además quemaron vivas a 28.000 personas, la mayoría de ellos habitantes locales judíos. En 2007, Kiev anunció el hallazgo de una fosa común con los restos de alrededor de cinco mil judíos ejecutados en la región de Odessa, se sabe que existen otras fosas comunes que aún no han sido identificadas.

Las “hazañas” del fascismo ucraniano en la segunda guerra mundial se encuentra perfectamente documentado y accesible a todo público. Traemos estos ecos del pasado para concienciar en el lector sobre quienes ostentan el real poder en Ucrania y el paralelismo entre esas atrocidades del pasado y el presente.
 
Occidente (OTAN) los apoya, los financia, entrena y arma. El británico Boris Johnson gritó su propio "Slava Ukraini" en nombre de su pueblo, le dijo a Zelensky que el Reino Unido está con Ucrania. Este no ha sido ni el primero, ni el último grito de gloria respaldando a los neonazis.

Bajo este contexto revisemos la siguiente entrevista.

Nota aclaratoria interpuesta: El ejército ucraniano tiene batallones abiertamente neonazis que operan en los frentes de batalla contra Rusia, con símbolos nazis a la vista y reclutando en sus filas extremistas neonazis de otros países. Esto plantea dudas sobre el compromiso de Europa y sus pretensiones de combatir la apología del nazismo, según las resoluciones de las Naciones Unidas y del Parlamento Europeo.


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Entrevista al escritor montenegrino Milutin Mićović


Avis Krane

© Rossa Primavera News Agency

Traducción de la versión en inglés: "World War II continues in Donbass. Interview with a Montenegrin writer"


Habiendo obtenido la independencia, Ucrania comenzó a trabajar contra sí misma, contra su memoria histórica, cortando sus propias raíces culturales y espirituales.


El filósofo y escritor de Montenegro Milutin Mićović es un invitado frecuente en Rusia, participante en foros literarios internacionales. Está convencido de que la cultura rusa, a pesar de los cataclismos históricos, ha conservado la conexión con la memoria del pueblo y la capacidad de revivir.

Hoy, Milutin Mićović reflexiona sobre lo que, en su opinión, es el significado histórico de los acontecimientos actuales en Ucrania. También compartió sus observaciones sobre cómo se evalúa en los estados balcánicos la trágica ruptura que surgió en la nación eslava, una vez unida.


 Agencia de noticias: Milutin, por favor díganos, ¿cuál es su actitud personal hacia los eventos en curso en Ucrania?

 

- Milutin Mićović: Ha resultado que el conflicto en Ucrania tiene varios niveles. Mucha gente, tanto en Oriente como en Occidente, ya está diciendo que hay una batalla entre el Occidente colectivo y Rusia en Ucrania. Esta es ciertamente una tragedia para el pueblo eslavo, y se está desarrollando de acuerdo con un guión escrito en Washington.

De hecho, es obvio que Ucrania desde el principio, cuando se convirtió en un estado “independiente” (después de la desintegración de la URSS), no pudo ser verdaderamente independiente. Ucrania comenzó a usarse como plataforma para una variedad de ideologías occidentales, entre ellas el fascismo no disimulado, que expandió cada vez más el odio hacia Rusia, el pueblo ruso, la cultura, el idioma ruso y similares. Ucrania, como estado y cultura, actuó contra sí misma, contra su memoria histórica, cercenando sus raíces culturales y espirituales. La principal estrategia del estado ucraniano ha sido destruir la hermandad del pueblo ucraniano dividiéndolos en ucranianos y rusohablantes y enfrentándolos entre sí.

Aquí en los Balcanes, y específicamente en Montenegro, estamos presenciando la misma estrategia de los centros de poder occidentales que primero desgarraron Yugoslavia y que continúan sembrando la enemistad en ciertas repúblicas, literalmente según las mismas matrices que ahora vemos en Ucrania.

Cuando toda la energía negativa acumulada en Ucrania fue dirigida por la OTAN contra el "único" enemigo, Rusia, que, en sus palabras, "es antidemocrática, fascista, dictatorial, antioccidental, imperial, asiática", en una palabra, que es el enemigo más fuerte del mundo occidental, la cultura y la civilización, entonces tenemos este conflicto de múltiples capas.

Mi sentimiento personal y mi actitud hacia el conflicto en Ucrania proviene del hecho de que lo veo a la luz de toda esta complejidad y multiplicidad de niveles. Rusia en este conflicto protege su memoria histórica e integra regiones que siempre han sido rusas en espíritu en su espacio estatal. Mi posición es apoyar la operación especial rusa para la desnazificación y desmilitarización de Ucrania, porque de hecho es la limpieza del pueblo ucraniano de la enfermedad espiritual que los ideólogos fascistas, herederos directos de la ideología de los banderistas, les han contagiado.


 Agencia de noticias: En su opinión, ¿cómo afectarán las acciones de Rusia en Ucrania a los procesos globales?

 

- Milutin Mićović: En mi opinión, a escala global, especialmente en el mundo occidental, los procesos se están desarrollando en dos direcciones opuestas. Por un lado, en paralelo con el estancamiento en términos económicos, se está desarrollando el odio hacia Rusia y muchos sentimientos negativos. Básicamente, esta es la idea de que Rusia tiene la culpa de todo y que debe ser castigada por “invadir” un “país soberano”. Por otro lado, existen en Occidente otras opiniones que tienen una base espiritual y tienen en cuenta la memoria histórica.

Occidente siempre ha atacado a Rusia con el objetivo principal de conquistarla y apoderarse de sus enormes recursos naturales. Esta agresión occidental en nuestro tiempo se concentra en la alianza militar de la OTAN, que en las últimas décadas ha ido destruyendo naciones enteras, sembrando cada vez más conflictos, todo bajo el pretexto de la democratización y los derechos humanos. La OTAN ya ha mostrado su rostro inhumano de manera muy clara y brutal. El mundo ya no es unipolar, y la agresión y destrucción de estados ya no puede verse como una misión humanitaria.

Rusia está recuperando rápidamente su poderío militar, la memoria histórica, el carácter ruso. Es por eso que hay cada vez más puntos de vista críticos en Occidente sobre la estrategia militar y de sanciones de Occidente. La manipulación global estadounidense ha sido destruida: ha caído la cortina detrás de la cual se expandía la dictadura estadounidense bajo la apariencia de democracia. Se ha vuelto obvio para la gente pensante que Estados Unidos está en guerra contra Rusia derramando la sangre de los ucranianos. De esto se trata el manipulador humanismo occidental y la democracia.


 Agencia de noticias: Me gustaría hablar más sobre los estados balcánicos. ¿Qué piensas? ¿Cómo afectaron las sanciones impuestas por Occidente contra Rusia a los países de la Península Balcánica?

 

- Milutin Mićović: Hay una recesión económica en los Balcanes, devaluación del euro, bloqueo de información, prohibición de canales de televisión rusos. Esta es la situación en Montenegro y otras repúblicas de la ex Yugoslavia, excepto Serbia. Las sanciones son las mismas: lo que está haciendo el resto de Europa lo siguen las repúblicas balcánicas, excepto Serbia.

Todos los medios de comunicación están controlados por las autoridades estatales, presentan una opinión única, la cual es impuesta directamente por la Unión Europea (UE).

El estado de la opinión de la gente, puedo decir de Montenegro, es diferente. El pueblo conserva la memoria de Rusia como gran potencia, cabeza de los pueblos eslavos, defensora de los eslavos y de la fe ortodoxa. La mayoría de nuestro pueblo se regocija con los éxitos de la operación militar especial rusa, los resultados en el campo de batalla. 

Repito, la gente sabe que esta es una tragedia eslava, pero las razones de la operación especial se entienden absolutamente. También tenemos la memoria histórica de que a finales del siglo XVIII nuestro pueblo se trasladó a Rusia, exactamente al Donbass. Hay muchos lugares allí que todavía se llaman casi en serbio hoy, como Novoserbsk y otros. Incluso ya tenemos una broma aquí: los serbios se rebelaron nuevamente contra los fascistas.


 Agencia de noticias: ¿Hay algún problema con los refugiados ucranianos en Montenegro? ¿Cómo los percibe la gente de Montenegro?

 

- Milutin Mićović: Hay varios miles de refugiados ucranianos, creo que unos diez mil. El estado los trata con mucha humanidad. Pero personalmente no he conocido a estos ucranianos.


 Agencia de noticias: ¿Usted y la gente de Montenegro en general saben que los banderistas neonazis ucranianos han estado llevando a cabo genocidios y bombardeos de la población pacífica de Donbass durante 8 años desde 2014?

 

- Milutin Mićović: Cuando Rusia se unificó con Crimea, yo estaba en Moscú. Recuerdo la elevación espiritual que hubo en el pueblo ruso y entre los estados balcánicos. Simplemente porque prevaleció la verdad histórica de que Crimea había pertenecido a Rusia desde la época de Catalina la Grande. Pero, por otro lado, fue la primera señal para Occidente de que Rusia ahora defendería y preservaría sus intereses nacionales.

Muchas personas en Montenegro sabían sobre el conflicto en el este de Ucrania. Sabíamos que la gente moría allí, que había batallas diarias entre el ejército ucraniano y los defensores de Donbass. También sabíamos de la constante asistencia de Rusia a la gente de Donbass. Es cierto que no sabíamos qué atrocidades se cometieron contra los civiles allí durante ocho años. Nadie habló de genocidio, recién ahora nos estamos dando cuenta.

La razón y los hechos de la ideología neonazi, que estaba profundamente arraigada en el estado ucraniano, no eran conocidos por la gente de Montenegro. Ahora la ideología de los banderistas se ha vuelto más conocida, es muy similar a la ideología del fascista croata Ante Pavelić (jefe del movimiento nazi en Croacia, fundador del Estado Independiente de Croacia en 1941 bajo el patrocinio de Hitler), quien fue también el iniciador del campo de concentración de Jasenovac, donde unos 700.000 serbios y 30.000 judíos fueron asesinados entre 1941 y 1945. 


Resultó que la Segunda Guerra Mundial continuaba de alguna forma nueva. Lo vimos a finales del siglo pasado, en Ucrania lo vemos ahora.


       Vyacheslav Yakovenko © Agencia de noticias Rossa Primavera


 Agencia de Noticias: Cerrando nuestra conversación, nos gustaría hacer otra pregunta. ¿Cuáles son las opiniones sobre la operación especial en los estados balcánicos?

 

- Milutin Mićović: Pensar libre e independientemente es muy raro en el mundo de hoy. Los medios de comunicación “piensan” para la mayoría de los ciudadanos: el hombre moderno se ha convertido literalmente en un mediácrata. Pero, en última instancia, la libertad humana no puede ser suprimida

El coronavirus fue una fórmula para matar la libertad, la opinión personal, un mecanismo para expandir el miedo colectivo y una instalación de algún gobernante invisible del mundo. Pero también el coronavirus, al matar, se mató a sí mismo, pero eso no quiere decir que no vaya a haber nuevas epidemias. Habrá. Todos estos eventos nos dicen: el hombre puede soportar cualquier cosa, muchas enfermedades y delirios. 

La libertad personal está ligada a una comprensión de Dios, que da al hombre la capacidad de libertad creativa y enciende en él la sed del espíritu en busca de la verdad. Por lo tanto, es más importante lo que piensa un hombre libre que mil esclavos.

En Montenegro, como en otros países, hay muchas opiniones. Pero la pregunta que late constantemente en el alma es ¿cuál es la verdad, cuál es el sentido de la vida humana, el sentido de la vida de todo un pueblo? ¿Cómo puede una nación en el mundo contemporáneo seguir siendo nación, conservar una profunda memoria histórica y cultural, cómo una persona y una nación pueden servir a la verdad?

Me parece que Rusia ahora, en nuestro tiempo, y en este complicado conflicto en Ucrania, mantiene los valores básicos no solo del pueblo ruso, sino que simplemente está del lado del Hombre, ¡lucha por el Hombre!


Agencia de noticias: Muchas gracias, Milutin, por sus interesantes comentarios y apoyo moral al pueblo ruso en los tiempos de ansiedad de hoy.


Milutin Mićović

Montenegro, agosto 2022

Esta es una traducción de la entrevista publicada por Rossa Primavera News Agency, el 29 de agosto de 2022

09 abril 2021

El año en que milité en la Anti-Nazi League



 
por Kiko Amat

1

En el año 1999, a mis veintisiete años, entré a formar parte de la Anti-Nazi League. Sobre esa época yo vivía en Londres, y fue allí donde me sobrevino aquella repentina (francamente inesperada) ventolera de politización y militancia. Aunque siempre me había considerado (de boquilla) de extrema izquierda y antifascista, en los únicos frentes donde había militado hasta entonces eran los de la extrema beodez, el vandalismo público y la subcultura mod. Y la pequeña delincuencia. Y la holgazanería punible por la ley. No tengo una razón particular para justificar mi escaso talante para la militancia, más allá de que en mi instituto, en 1987, los militantes de izquierda, independentista o no (POSI, PORE, MDT y cáfilas similares), eran una panda de PUTOS hippies, estalinistas ajados, charlatanes odiosos, cotillas irredentos, gallinas e hipócritas que olían como fosas sépticas, vestían como camas sin hacer y estaban todo el día chinchando por los pasillos con el altavocito aquel, reclamándonos a todos los felices borrachos que hacíamos la rabona a nuestro aire que dejásemos de inmediato el absentismo académico y acudiéramos de inmediato a esta o aquella manifestación en contra de la ley Corcuera (ni recuerdo qué hostias era) o las pruebas de la selectividad (aquellos sucios hippies querían anularlas, si pueden creerlo). 

La cuestión es que en 1999 yo tenía veintisiete años, como les decía, y aún no había militado en ninguna parte porque, ya lo vieron, los cenáculos pretéritos me habían dado bastante asquito, y además todo apuntaba a que yo era un jeta egocéntrico patológicamente incapacitado para la empatía. Y fue entonces, en Londres, cuando me dio por apuntarme a la ANL. Así, tal cual. Sin meditarlo demasiado, que es como suelo hacer yo las cosas. Como para desafiar la inercia, ¿me explico?


Las imágenes que tenía yo de la organización hasta entonces eran nítidas, rotundas e históricas, y llevaban adornando mi mente —y las paredes de mi habitación adolescente— desde hacía una década: los dos carnavales Rock Against Racism de 1978, con más de cien mil asistentes y casi todas mis bandas favoritas del momento en cartel (Buzzcocks, Stiff Little Fingers, The Ruts, The Clash, Sham 69, X-Ray Spex, Generation X…), las manifestaciones multitudinarias y bullangueras y multirraciales, la omnipresencia de chapas con la flecha de la ANL en una vasta mayoría de chupas de cuero y Harrington que llevaban las bandas del momento, el vapuleo constante a los nazis cada vez que levantaban cabeza y trataban de reagruparse…



Para mí, entrar en la ANL era como pasar de inmediato a formar parte de la leyenda del antifascismo y el punk rock inglés de una sola tacada. Deseaba ser miembro activo de la organización y empezar de inmediato a… Comenzar a… Un momento. ¿Qué se suponía que hacían este tipo de organizaciones? ¿Cuál iba a ser mi papel? Sin duda, razoné, iban a asignarme una tarea comprometida y arriesgada en la lucha contra el neonazismo británico. Quizás me adiestrarían como agente doble para espiar las actividades del National Front o el British National Party desde el vientre de la bestia. Yo sería el tipo de tío que dice precisamente expresiones como «desde el vientre de la bestia». Tal vez incluso tendría un misterioso mote de guerra: Spanish Kiko. Mad Spanish Kiko. Kiko The Mad Spanish Bastard. Kiko The Catalan Tank. The Catalan Tankard. The Drunken Catalan Fool. Careful-With-That-Axe-Kiko. Big Dick Kiko. Handsome Big Dick Kiko. Cool Hand Kiko. Farty Pants Kiko.

Esta y otras cuestiones cruciales atascaban las cloacas de mi mente cuando llegué a Brixton, que era el barrio (en la otra maldita punta de la ciudad) que alojaba su cuartel general. Desde fuera, déjenme que les diga esto de inmediato, aquello no tenía ninguna pinta de «cuartel general». ¿Qué había visualizado yo en mi imaginación febril? Si lo pienso bien, yo diría que imaginé un edificio entero. Eso veía yo en mis ensoñaciones: un caserón con pinta vagamente castrense y actividad febril en los pasillos, y un montón de chicos valerosos y mozas despampanantes agitando banderines y apilando sacos terreros, marciales y dispuestos para el definitivo combate contra esos malvados nacionalsocialistas de la porra. Y con un gran logo corporativo en la fachada.

Déjenme saciar su curiosidad: la ANL no era nada así. Para empezar, era un jodido segundo piso, y ni siquiera especialmente grande. Cien metros cuadrados, y suelo tender al despiporre numérico. Su fachada no desvelaba ningún tipo de información sobre el contenido del habitáculo (ni siquiera en el timbre), y el único rótulo visible desde el exterior, a pie de calle, era el del restaurante griego Panathinaikos II que ocupaba la planta baja. ¿Me deshinché yo por aquello? No señor. Tal vez se trataba de algún tipo de operación encubierta, me dije a mí mismo mientras subía las escaleras y el pestazo a fritanga helénica impregnaba todas mis prendas. Allá voy, Anti Nazi League. Ábreme ya las puertas de la glooooo… Oh. 

¿El montón de chicos valerosos y mozas despampanantes? Eran dos. Dos putas personas. Mujeres. Damas. Las llamaré Sigourney y La Chepitas, no tanto por cautela o para preservar su anonimato, sino porque no conservo el menor recuerdo de sus nombres reales.

Sigourney, lo vi bien rápido, era la chica negra más pija de todo el Reino Unido, un poco como la Hillary de El príncipe de Bel Air, y tenía el acento que deben tener los hijos de David Cameron (aunque ella lo aderezaba con algo de jerga callejera, espolvoreada aquí y allí sin demasiado método). Era obvio que estaba en la ANL por algún tipo de voluntariado obligatorio (valga el oxímoron) de esos que uno cursa para obtener créditos (o como carajo se llamen) de su carrera. Llevaba un afro de clase media (tolerable, pulcro, nada amenazador) y yo la recuerdo con peto tejano, aunque esto último tal vez obedezca simplemente a alguna de mis fantasías onanistas de fornicio hippie.

La Chepitas, por su parte, era una vieja. Una vieja enana, de barbilla prominente, tal vez incluso pilosa (así la recuerdo yo); un poco como aquella Abuelita Paz de Bruguera. Sí, aquella buena mujer parecía una anciana (¿quizás estuvo de cuerpo presente en la batalla de las Ardenas, en 1944, dándoles leña a los nazis originales?), aunque lo cierto es que no debía tener más de cuarenta años. «Quizás la ha envejecido todo el cruento guerrear contra las fuerzas del neonazismo», volví a decirme mientras me adentraba en el cubículo y chocaba esos cinco con ambas, tratando al mismo tiempo de camuflar mi patente desilusión. 


Las fotografías son de 1978. La foto inferior es la marcha del Rock Against Racism (RAR) hacia el sitio del carnaval, en la gráfica se los observa pasando por Trafalgar Square (Londres). Fotografías y nota adicionada por el editor de éste blog.

Estaba claro: los tiempos turbulentos y bulliciosos de la Anti Nazi League habían terminado, de forma oficial. Allí no habían milicianos ni armas ni saludos castrenses ni ambiente bélico de ningún tipo (ni mozas despampanantes, huelga decir). Solo pancartas y pegatinas polvorientas amontonadas por todas partes, como en un prosaico almacén de la UGT de Cornellà, y una kettle eléctrica para hacer té, y las dos personas menos fascinantes de la Gran Bretaña soltando bostezos felinos a discreción. Una de las cuales señaló a un zigurat de sobres, y acto seguido a otro zigurat de panfletos, e indicó sin dejar lugar para la interpretación personal que aquel sería mi cometido heroico en la ANL. Ensobrar pasquines, y luego ensobrar unos cuantos más, y en medio de ambas actividades hacer té para ambas como si no existiese un mañana.

Tras dejar claro en qué iba a consistir mi hercúlea tarea en la contienda antinazi, hicieron un par de bromas francamente inapropiadas sobre mi bolsa de mano Lonsdale (hacía muy poco había estallado aquella famosa nailbomb en un pub gay del Soho) y luego volvieron a sus quehaceres y sus bostezos. Dejé escapar un suspiro, y me puse a ensobrar. Al cabo de una hora llamé por teléfono a mi mujer, y le dije que ya estaban repartiendo las armas y que todo estaba dispuesto para el combate final, y luego le conté la verdad, y ella se echó a reír.

3


No me llevó mucho tiempo ratificar que la ANL no era lo que había sido. Desde su fundación en 1977 por el SWP, y vinculada al ala izquierda del partido laborista, la ANL desde siempre había sido tildada de tibia organización socialdemócrata por sus detractores. Pero en el pasado, al menos, eran bien capaces de involucrarse en una buena zapatiesta callejera con boneheads o de montar un verbenón callejero en condiciones. Cuando yo me uní a ellos las tornas habían cambiado, estaba claro. Hasta el Club Rubik Catalunya o la Associació Pessebrista de Prada de Conflent tenían unos estatutos más radicales y firmes —y unos militantes más rudos— que la ANL de 1999. Allí nunca se hacía nada más que enviar pasquines informativos o ejemplares de Searchlight, que para colmo ya estaba empezando a expectorar sus últimos estertores y empezaba a desvariar de forma grande en sus titulares.

Aburrido como una ostra, empecé a hacer lo que siempre había hecho en empleos anteriores cuando empezaba a aburrirme: robar todo lo que pudiese ser robado por una mano humana y no estuviera atornillado al suelo. Sí, robar. Saquear, rapiñar, expoliar. Rapiñé en una organización antifascista, lo admito y me llena de bochorno y asquito mi propia admisión; pero lo hice por puro tedio, de veras, y también (aquí viene la infame justificación de mi crimen, pues siempre hay una justificación) porque razoné que era una organización a sueldo de Labour. ¿Y quién no robaría a Labour, eh? Eran parte del establishment, como el PSOE, traidores a la clase obrera, y además me apetecía poseer varias de esas cucas camisetas de ANL y todas esas chapas multicolor, y tal vez también ese atractivo librito White Noise; Inside the International Nazi Skinhead Scene, que era un quién es quién de todos los nazis locos e hijoputas que tanto me fascinaban. Todo fue al saco. Y también a los bolsillos, Dios del cielo. Bolsillos repletos de cachivaches como alforjas a petar de algarrobas. El único mote con el que llegaría a conocérseme aquí, ya empezaba a verse, era Kiko El Apandador de Mierda. Quizás si me meto el White Noise aquí, entre la rabadilla y el panta…

—Mad Kiko —dijo La Chepitas, entrando al almacén (en realidad no dijo lo de Mad) y peinándose el hirsuto mentón con un gran cepillo de cerdas duras, de los que se utilizan en jamelgos—. Prepáralo todo para la manifestación de Southall, que tenemos que vender merchandising.

—Claro —le dije, lanzando las camisetas a tomar por saco, y todas las chapas que me había embutido en los bolsillos sonaron clin-tilín-clanc como campanillas de un trineo— Un momento: ¿manifestación?

Cada año la ANL celebraba una marcha callejera en Southall para conmemorar la muerte de uno de sus militantes, Blair Peach, que por desgracia sonaba a mis oídos como algún nuevo tipo de sabroso artículo de confitería. A Blair Peach lo apioló la policía, como sucede a menudo en cada esquina del globo, pero nadie fue condenado y la ANL seguía manifestándose anual y tercamente (si bien con la asistencia decreciendo de modo geométrico) para recordar dicha injusticia.

Y bien por ellos, no me entiendan mal, aunque hacia esa época yo ya empezaba a estar hasta el moño de la ANL, como pueden ustedes imaginar, y veía de forma diáfana que había escogido mal mis afiliaciones, y que todo aquello era más ñoño que un club de tricot. En todo caso pensé que una buena refriega urbana con la pasma (y también, tal vez, con algunos nazis) me devolvería la fe en el movimiento.

Con tal espíritu acudí a Southall. Dicho espíritu aguantó firme durante tres minutos escasos, hasta que alguien de la organización (no era de Brixton; a los de Brixton los tenía contados: eran dos) depositó en mis manos una hucha y un nuevo saquito de chapas para vender. Ni corto ni perezoso señalé a la cámara que yo llevaba colgada del cuello (me había dado la ventolera paralela de que quería ser fotógrafo) y le dije a aquel viejo (pues casi seguro que también era un viejo achacoso) esta frase, que desde hace años está incluida con todos los honores en mi Libro Gordo del Bochorno Kikil:

—Creo que puedo ser más útil a la organización tomando fotografías del evento.

Lo que, por descontado, ustedes pueden traducir como:

—Mira, Sieteculos —le bauticé así—. Me da un poco de apuro lo de vender chapas por ahí como un hippie piojoso, ¿sabes? Aparte de que soy un vago de siete suelas y (ya percibes que) la militancia práctica no es para mí, y además esta manifestación es más sosa y cuadriculada que unas convivencias salesianas. Nen.

Buscando justificar que había dicho esa estupidez, para colmo, me puse de inmediato a sacar fotos como un demente, pese a que no tenía previsto hacer tantas ni en broma. Aún conservo esos dos carretes revelados, con centenares de fotografías de una concentración insulsa llena de gente que no conozco ni de vista, y también unas cuantas de mi mujer poniendo cara de circunstancias por haber tenido que acompañarme a aquel disparate.

4




Se acabó. Había llegado el momento de ponerle los cuernos a la ANL con otra organización de perfil más viril. Me decidí por la Anti Fascist Action (AFA), basándome esencialmente en una sola frase que mi amigo Roger, un punki de la tienda de discos donde yo trabajaba (y que llevaba el pelo más pringoso de laca que Barbara Cartland), me había dicho un día:

—Los del AFA son unos tarugos sanguinarios e iletrados —me dijo, mientras reordenaba alfabéticamente la sección de reggae A-Z— pero están de nuestro lado. Eso me tranquiliza.

Los nazis de Blood & Honour habían atestiguado este hecho en sus magullados traseros cuando el famoso incidente del Main Event, en 1989, su intento de organizar un macroconcierto de bandas nazis en el oeste de Londres. La discretísima idea de Blood & Honour era reunir a todos sus seguidores en Hyde Park Corner y luego encaminarse sin llamar la atención (un gran plan: centenares de skins rapados portando cruces gamadas en el centro de Londres, silbando y con las manos a la espalda, la-lo-li) hacia la localización secreta del concierto. No importa demasiado la hora o el lugar acordados, porque los nazis jamás pasaron de Hyde Park. Un millar de antifascistas, la gran mayoría del AFA, les arrearon a aquellos rapazuelos nacionalistas una de las GRANDES palizas de la historia del antifascismo. Qué digo: de la historia en general. Fue el fin ratificado de Blood & Honour en Londres. O sea, en serio. Las siguientes actividades de Blood & Honour tendrían lugar en granjas ignotas en mitad de las Midlands, o en pubs desvencijados en algún culo-del-mundo del Gran Londres, con asistencias que oscilaban entre lo risible y lo directamente grotesco.

Emocionado por esta gesta decidí llamar al teléfono del AFA londinense. Una voz grave me comunicó —en cockney casi incomprensible, mascando todas las consonantes y haciéndolas gravilla— que vale, que podíamos citarnos en la estación de metro de Aldgate East para una primera entrevista. Le pregunté cómo íbamos a reconocernos, y la voz me respondió que ellos me reconocerían a mí, y que les dijese solo cómo iba a ir vestido.

Veamos: en aquella época aún conservaba yo innumerables tics y extravagancias de mi época mod, y lo de qué iba a ponerme al día siguiente no se consideraba una cuestión baladí que pudiese yo responderle a un extraño por teléfono, así de sopetón. Diversos factores estéticos, meteorológicos y esotéricos entraban en consideración y, además, no tenía mi armario ropero a mano ni podía comprobar combinaciones cromáticas como Dios manda (ante un espejo, y plantificándote las prendas delante, como un muñecajo de papel a quien le vas alterando el uniforme).

Aturullado, le contesté al fulano que llevaría una donkey jacket, qué sé yo, y así cerramos la hora de la cita.

Naturalmente, cuando llegó el día de nuestro randevú espionajesco yo ya había olvidado por completo lo de mi promesa, y aquella mañana azul y fresca me engalané con lo que se antojaba perfecto: un anorak snorkel monísimo, de color azul y con el parche de un búho que anunciaba CASINO CLASSICS en la pechera.

El resultado de ese impulso lechuguinesco, como pueden sospechar, fue que el agente secreto del AFA y yo estuvimos plantificados en la estación de Aldgate East durante más de cuarenta minutos, incapaces de reconocer al otro. Solo al final de aquella larga espera, y cuando ya solo quedábamos en la salida del metro un caballero muy musculoso con tremenda cara de borrico y yo, me decidí a interpelarle.

—Perdona, ¿eres del AFA? —le dije—. Soy Kiko.

Él me miró de arriba abajo, y luego realizó un barrido visual a izquierda y derecha, para cerciorarse de que no fuese una trampa que le habían tendido unos pérfidos birrias catalanes con peinado Small Faces.

—Pero no llevas la… —me dijo, señalando el anorak.

—Es c-complicado de explicar —titubeé, recordando lo de la donkey jacket—. Cambié de idea.

Él me miró como si acabara de brotarme un culo de mandril en mitad de la frente, y ese culo acabase de recitar la Ilíada entera en griego.

En fin. Cagancho (acabo de bautizarle así) me transportó a un pub cercano, y una vez allí pidió dos pintas de lager (afortunadamente una de ellas era para mí) y un paquete de pork scratchings (morros) y procedió a meterse el contenido entero de la bolsa en el hocico.

—¿For fé fieres enfrar en el AFA, entonfef?— dijo, con la boca llena, como un auténtico cerdo y sin invitar en ningún momento.

Me encantaría relatarles el contenido de la vital conversación con Cagancho, que sin duda fue tan importante para el devenir de Europa como la conferencia de Yalta, pero no recuerdo qué cojones debí contestarle. Sé que Cagancho no me dejó ni un solo morro, como había previsto, que debí tomarme otra pinta (por hacer algo), y que nunca ingresé en el AFA. Se me quitaron las ganas de repente, tras verificar el peso intelectual de aquel estulto cacho de carne. Cagancho era una pieza indiscutiblemente valiosa de la guerra antinazi, no lo dudo, pero me temo que no era el tipo de individuo con el que yo pudiese discutir las novelas de Colin Wilson o la calidad del paño de las bufandas universitarias o los filmes de Powell-Pressburger. Y yo era así, por aquel entonces.

Naturalmente, también abandoné la ANL. Me despedí de Sigourney y La Chepitas en un pub bastante fifí de Brixton, y (ya a mis anchas, y sin carnet de ninguna organización) empleé mi tiempo restante en la ciudad ocupándome de asuntos tan cruciales como leer todas las novelas del Soho existentes, tomar quintales de MDMA en clubs de soul, buscar-y-hallar discos raros, rastrear trapitos monos en ropavejeros y casi vivir en The Blue Posts, el pub de Berwick Street que había en la esquina contigua a mi tienda de discos, Reckless Records. 

No volvería jamás a intentar militar en ninguna otra parte. Había quedado claro: aquello no era para mí.

 

Kiko Amat 

 

Nota del editor del blog: Carteles del 2018 para celebrar el 40ª aniversario de los carnaval Rock Against Racism (RAR) no solo es un festival de música, forma parte de un movimiento político y cultural. Apareció en 1976 ante los continuos ataques racistas en las calles del Reino Unido y la arremetida del Frente Nacional, grupo de extrema derecha en la política y las urnas. Los activistas del RAR, entre 1976 y 1982, organizaron carnavales y conciertos por todo el país. A través de la música se disuadía a los jóvenes abrazar el racismo, por lo mismo su aspecto multiétnico era notorio. La música y los artistas era variable dentro de lo que denominamos género música pop. "Reggae, soul, rock'n'roll, jazz, funk y punk" era uno de los lemas de RAR. En 1978 RAR organizó en Londres dos Carnavales junto a la Liga Anti-Nazi (ANL). El 30 de abril de 1978, alrededor de 100.000 personas marcharon por las calles hasta Victoria Park donde se celebró el concierto al aire libre en Victoria Park. El segundo carnaval tuvo lugar el 24 de septiembre de 1978 con un número similar de asistentes que marcharon al concierto desde Hyde Park, cruzaron el Támesis hasta Brockwell Park en Brixton. Los festivales se han repetido en varias ocasiones desde entonces.


* Todas las gráficas, excepto la portada son adiciones del editor de este blog

10 diciembre 2020

¿Por qué la Unión Europea se abstiene de condenar el nazismo en las Naciones Unidas?




por Tito Andino U.


Este reporte es la continuación de un anterior artículo sobre la misma temática. Aparte de los detalles históricos establecidos, en la actualidad tanto en Europa como en los Estados Unidos se debate histéricamente (no históricamente) prejucios que nada tienen que ver con la ciencia de la historia y la nobleza de la historiografía existente sobre el período que comprende los años previos al estallido de la segunda conflagración mundial, aunque más correctamente deberíamos decir sobre la guerra que estalló en Europa desde mucho antes de la fecha oficial aceptada (septiembre 1939).


Los miebros de la Unión Europea se abstuvieron de condenar el nazismo en las Naciones Unidas.


Antecedente.

Resolución del Parlamento Europeo, 19 septiembre 2019, importancia de la memoria histórica europea para el porvenir de Europa. Es fundamental este documento ya que:

 

"- Condena toda manifestación y propagación de ideologías totalitarias, como el nazismo y el estalinismo, en la Unión

Condena el revisionismo histórico y la glorificación de los colaboradores nazis en algunos Estados miembros de la Unión

- Pide a todos los Estados miembros que conmemoren el 23 de agosto como Día Europeo Conmemorativo de las Víctimas del Estalinismo y del Nazismo a escala tanto nacional como de la Unión. 

- Pide a los Estados miembros que condenen y contrarresten todas las formas de negación del Holocausto, incluidas la trivialización y la minimización de los crímenes cometidos por los nazis y sus colaboradores, y que eviten su banalización en el discurso político y en los medios de comunicación. 

Pide una cultura común de memoria histórica que rechace los crímenes de los regímenes fascistas y estalinistas, y de otros regímenes totalitarios y autoritarios del pasado". 

 

Además, en la Resolución, el Parlamento Europeo: "Declara que la integración europea como modelo de paz y reconciliación ha sido una opción libre de los pueblos de Europa para comprometerse en favor de un futuro compartido y que la Unión Europea tiene la responsabilidad especial de promover y proteger la democracia, el respeto de los derechos humanos y el Estado de Derecho, no solo dentro sino también fuera de la Unión Europea". De manera explícita señala que: "Condena el hecho de que las fuerzas políticas extremistas y xenófobas en Europa recurran cada vez más a la distorsión de los hechos históricos y utilicen símbolos y retóricas que evocan aspectos de la propaganda totalitaria, como el racismo, el antisemitismo y el odio hacia las minorías sexuales y de otro tipo".

La Resolución concluye que: "Insta a los Estados miembros a que garanticen el cumplimiento de las disposiciones de la Decisión Marco del Consejo, con el fin de hacer frente a las organizaciones que difunden discursos de incitación al odio y a la violencia en los espacios públicos y en línea y que prohíban efectivamente los grupos neofascistas y neonazis y cualquier otra fundación o asociación que exalte y glorifique el nazismo y el fascismo o cualquier otra forma de totalitarismo, dentro del respeto del ordenamiento jurídico y la jurisdicción nacionales".

Para buen entendedor pocas palabras.


Símbología neonazi en España y Ucrania. Las fotos de España corresponden al 6 de diciembre 2020 en Barcelona (la primera, con las calaveras es un símbolo de voluntarios neonazis que combaten en Ucrania)


La Asamblea General de la ONU nos ha recordado siempre lo siguiente: "La victoria contra el nazismo en ‎la Segunda Guerra Mundial contribuyó a establecer las condiciones que permitieron crear las ‎Naciones Unidas para prevenir las guerras en el futuro y preservar a las generaciones venideras del ‎flagelo de la guerra".

 

***

New York, 18 de noviembre de 2020

Asamblea General de la ONU


Tercera Comisión de las Naciones Unidas. Resolución para “Combatir la glorificación del ‎nazismo, el neonazismo y otras prácticas que contribuyen a exacerbar las formas ‎contemporáneas de racismo, discriminación racial, xenofobia y formas conexas de ‎intolerancia.‎ 


La Resolución hace eco de algo que se ha venido denunciando en este blog, la apología del nazismo mediante el mal llamado "revisionismo" que pretende reescribir la historia en aras de perversos intereses ideológicos, incluso mediante la discriminación racial. La ONU advierte sobre la continua divulgación propagandística a través de diversos medios; la ONU alerta sobre la presencia de organizaciones neonazis, racistas y ‎xenófobos en numerosas regiones del mundo. La ONU manifiesta su "profunda preocupación ante cualquier ‎forma de glorificación del movimiento nazi, del neonazismo y de quienes fueron en su día miembros ‎de la organización Waffen-SS", ya que ello contribuye a "exacerbar las formas contemporáneas de racismo, discriminación ‎racial, antisemitismo, islamofobia, cristianofobia, xenofobia y formas conexas de intolerancia".

 ‎

Dos fotografías conocidas mundialmente, simbología que según las resoluciones de la ONU fomentan el odio y la segregación racial, lo cual se pretende combatir sin éxito. Arriba marines estadounidenses en Afganistán; abajo, voluntarios ucranianos del Batallón "Azov", nótese las banderas de la OTAN, de la unidad paramilitar ucraniana con simbología nazi y una bandera nazi. ¿Coincidencia?

 

Y, como toda Resolución, la del 18 de noviembre de 2020, exhorta a los Estados miembros de las Naciones Unidas adoptar medidas que contrarresten ese fenómeno, ratificando otra Resolución de la Asamblea General de la ONU del 18 de diciembre de 2019. ‎


La aprobación por la Tercera Comisión (18 noviembre 2020) contó con el respaldo de 122 votos a favor. Sin embargo, fue vetada por dos estados: Estados Unidos y Ucrania, además, todos los estados integrantes de ‎la OTAN se abstuvieron, así como algunos socios de la organización Atlántica como Japón y Australia, entre otros. ‎El neonazismo parece estar de moda en Europa y el mundo, las abstenciones involucraron en total a 53 estados miembros de la ONU, es decir, con su voto de abstención (que en la práctica es un voto en contra de la Resolución) se abstienen de condenar la glorificación del nazismo y el neonazismo.

A decir del politólogo italiano Manlio Dinucci, esto tiene un significado político evidente, "los miembros de la OTAN y sus socios ‎boicotearon una resolución que, sin nombrarla, cuestiona directamente y sobre todo a Ucrania, ‎cuyos movimientos neonazis han sido y son utilizados por la OTAN con fines estratégicos. Está ‎ampliamente demostrado que brigadas neonazis recibieron entrenamiento militar ‎de Estados Unidos y de la OTAN, que las utilizaron después en el putsch de la plaza Maidan –‎en 2014– y contra las poblaciones rusas de Ucrania, antes y después del regreso de Crimea a la ‎Federación Rusa, iniciando así en Europa una nueva confrontación análoga a la de la guerra fría". ‎


Batallón Azov, una milicia reclutada por el Ministerio del Interior y la Guardia Nacional de Ucrania 

La evidencia está a la vista, el ejemplo más claro, más palpable y hasta extensamente documentado es la glorificación en Ucrania del conocido batallón "Azov", formado en 2014 con claras inclinaciones ultranacionalistas y racistas que evocan el pasado nazi, de quienes adoptan sus símbolos e ideología como la defensa de la "pureza racial ucraniana". El "Azov" que nació como ilegal organización paramilitar no ha tenido inconveniente en ser "adoptado" con carácter oficial por la Guardia Nacional de Ucrania y participa como unidad militar (regimiento) dotado de artillería y blindados en los continuos combates en el Donbass. ¿Cómo se identifican?, llevan con orgullo los emblemas nazis de la otrora división "Das Reich" de las SS. ¿Quiénes los entrenan? Ni más ni menos que las fuerzas que llevan la democracia a todo el mundo: Tropas del US Army que provienen de diferentes repartos de la OTAN.



En un viejo recuerdo histórico, este blog presentó dos artículos en 2015, Los “revolucionarios” del Maidán y la añoranza fascista, la cual puede ser repasada como una nota explicativa a lo que hoy debatimos.  ‎

"El hoy regimiento Azov ‎no es una unidad militar ucraniana sino un movimiento ideológico y político que sigue teniendo ‎como jefe a Andriy Biletsky, dedicado principalmente a “educar” a los jóvenes, inculcándoles ‎el odio contra los rusos y entrenándolos militarmente. En simultáneo en Kiev se reclutan ‎neonazis de toda Europa. ‎Ucrania se ha convertido así en “vivero” del nazismo que renace en pleno corazón de Europa" (Manlio Dinucci). ‎

Ahora, preguntémonos. ¿Por qué una Resolución tan importante como ésta, votada en la Asamblea General de las Naciones Unidas ha permanecido en silencio? ¿Dónde está la prensa libre e imparcial? callada, por supuesto. 


Lo único real es que la Unión Europea / OTAN se abstiene en la votación de una resolución de ‎las Naciones Unidas contra la apología del nazismo e insiste en convencernos que debemos mantener y conservar la Memoria Histórica Europea al haber proclamado el "Día Europeo en Conmemoración de las Víctimas del Estalinismo y del Nazismo" (Resolución del Parlamento Europeo, 19 septiembre 2019).

 



Segunda Parte

El Parlamento Europeo y la Memoria Histórica 


Como resumen de una anterior ponencia, el Parlamento Europeo bajo atenta vigilancia de los Estados Unidos / OTAN propuso y aprobó entre otras cosas acusar a la extinta URSS de complicidad con el nazismo para desatar la segunda guerra mundial: Resolución del Parlamento Europeo, 19 septiembre 2019, sobre la importancia de la memoria histórica europea para el porvenir de Europa. 

Un imparcial debate y, por supuesto, una lógica resolución debía haber enmarcado el hecho histórico acaecido el 30 de septiembre de 1938, verdadera fecha en que las potencias occidentales de Europa (Gran Bretaña y Francia) traicionaron a Checoslovaquia y los pactos de seguridad colectiva en favor de la Alemania nazi. Política de contención fue bautizado ese acto de barbarie mediante el cual se autorizó la invasión germana (húngara y polaca) de los territorios que conformaban la hoy extinta nación checoeslovaca y que en la práctica desató el inicio de la guerra en Europa. 

La lógica pregunta es ¿quién fue responsable de ese acto?... La Unión Soviética, sin duda no. Hace ya más de 20 años en que la Unión Europea (bajo auspicio de la OTAN) inició una campaña pública para desacreditar a la actual Rusia, lo detestable es que lo hace "denigrando, falsificando o manipulando la historia".

No pretendo volver a escribir sobre el tema, en 80 años atrás ... Mito y realidad del pacto Hitler-Stalin, quedó analizado hasta la saciedad el pacto de no agresión nazi-soviético de 1939, nos remitimos a ese estudio como referencia.

Bien, el Parlamento Europeo, mediante eufemismos señala que el mencionado pacto de no agresión nazi - soviético es el origen de la contienda en Europa. Primaron razones ideológicas y nada históricas para la resolución, en ninguna parte se menciona absolutamente nada sobre la complicidad polaca, esos detalles también quedaron reflejados en el artículo La Segunda Guerra Mundial comenzó en octubre de 1938 . 


Moscú 24 de junio de 1945. Desfile por el Día de la Victoria contra el nazismo

"El día que Occidente prefiere olvidar", debería traernos a la memoria que la UE / OTAN quieren reescribir la historia. ¿Cuál mente sensata puede olvidar que Hitler deseaba la guerra?, esa fue la única motivación de su trastornada existencia, estalló en cólera cuando a fines de septiembre de 1938 se le privó de su rabioso anhelo de aplastar militarmente a Checoslovaquia. Hitler nunca quiso la "Conferencia de Munich" y tampoco respetó sus ventajosos términos, tan rápido como pudo devoró a su víctima y asalto "pacíficamente" el resto de la nación checoeslovaca, bajo aplausos de sus admiradores en la isla británica y sus cómplices polacos y franceses. 

La Unión Europea quiere hacernos olvidar que en esos días si existieron valientes alemanes que se opusieron a la guerra y a la conquista territorial, la historia de quienes intentaron parar la locura hitleriana la hemos repasado en ¿Y si Hitler hubiese sido asesinado en 1938?

En aquellos ya  lejanos días, Francia y la Gran Bretaña eran los dos más grandes imperios coloniales del mundo, es bueno refrescar mentes. La verdadera guerra en Europa inició en octubre de 1938 cuando Chamberlain y Daladier pactaron con Hitler y Mussolini, despedazaron Checoslovaquia. Ni checos, ni rusos fueron "invitados" a Munich. Hoy, nadie quiere recordar en la democrática Europa que el totalitarismo comunista de la URSS realizó todos los esfuerzos para lograr la firma de un Acuerdo de Seguridad Colectiva en Europa contra la inminente agresión nazi. (Estos detalles pueden ser revisados en la La "guerra" por encontrar al culpable del inicio de la segunda guerra mundial)

Imperiosamente debemos volver a plantear la pregunta: ¿Fueron o no Aliados los británicos, franceses, estadounidenses y los soviéticos en la segunda guerra mundial? Por largas décadas nos dijeron que sí, que juntos lucharon por la libertad contra la Alemania nazi; y, mientras los militares compartían el mismo objetivo, los políticos decidían hasta donde se podía avanzar. La camaradería entre tropas estadounidenses y soviéticas quedó reflejada en el río Elba en abril de 1945, "El espíritu del Elba". En el presente resulta que los herederos del estado soviético, la Federación Rusa fue la "mala de la película".

 


La serie de films de propaganda de los Estados Unidos (1942-1945) "Why We Figth?" (¿Por qué luchamos?) capítulo V, "The Battle of Russia" describe la histórica defensa y la guerra rusa contra la Alemania nazi, aquí algunos comentarios que aparecen en la película:

"La historia no ha visto un mayor despliegue de coraje que el que exhibió el pueblo de la Rusia soviética". Henry L. Stimson, Secretario de Guerra (1940-1945) bajo los presidentes Franklin D. Roosevelt y Harry S. Truman.

 "Nosotros, así como todos nuestros aliados reconocemos la eterna deuda de gratitud que tenemos con el ejército y el pueblo de la Unión Soviética" Frank Knox, Secretario de la Marina.

"La caballerosidad y el espíritu luchador de los soldados rusos provocan la admiración del ejército estadounidense". George Marshall, Jefe del Estado Mayor del Ejército de los EEUU.

"Me adhiero al  sentimiento de admiración por la heroica e histórica defensa de la Unión Soviética". Ernest J. King, Comandante en Jefe de la Flota de los EEUU y Jefe de Operaciones Navales durante la IIGM.

"La magnitud y el esplendedor del esfuerzo realizado por los rusos lo convierten en el mayor logro militar de la historia". General Douglas MacArthur, Comandante supremo de las potencias aliadas, Área del Pacífico suroeste.


Volvamos a la actualidad. Algunos países miembros de la Unión Europea, que política y económicamente no representan nada (salvo intereses para la propaganda, tal el caso de Polonia y los países bálticos, sumamos a ellos Ucrania como miembro asociado) mantienen el interés de plantarse como adversarios de Rusia, guardando silencio respecto de Alemania, ya que ésta última es quien sustenta sus economías, cualquier alusión a la Alemania nazi y la época en que sufrieron su ocupación parece haber sido olvidada de su historia nacional, afloran los malos recuerdos de los soviets. Y es lógico, de Rusia no ven ni un centavo, por eso es fácil acusarlos de responsabilidad por la segunda guerra mundial, mientras los alemanes equilibren sus finanzas saldrán impolutos de la cuestión. Un negocio histórico rentable desde todo punto de vista

Afirma el periodista e investigador ruso, Leonid Radzikhovsk, que los rusos pueden intentar adoptarse a la actitud alemana, versión «light» "Nosotros no somos los herederos de Stalin, nosotros somos sus víctimas, víctimas del régimen soviético, ¡aún mucho peor de lo que fueron las víctimas de Polonia o de los Países Bálticos!. Nosotros los rusos hemos tenido más víctimas de Stalin que los alemanes han tenido de Hitler. Sin embargo, este enfoque va en contra de nuestro orgullo nacional de gran potencia y no cuadra con el mito". Las cosas son más complejas, afirma, "los alemanes se sacan de encima a Hitler y de su guerra a grandes gritos (a pesar que siguen pagando como si fuera oro en polvo las pensiones de sus antiguos combatientes nazis)".

  

Sin embargo, si los rusos quisieran imitar a los alemanes, "tendríamos que hacer un verdadero show de equilibrista: ¡repudiar al «malvado Stalin» conservando al mismo tiempo el orgullo de la guerra!. Se podría pretender haber ganado «a pesar de él», pero esto no funcionaría. El instinto elemental del pueblo, de la mayoría de la gente, le suena en la oreja que es muy difícil disociar Stalin de la guerra. Y si lo hiciéramos, la imagen de la guerra perdería su brillo".

 

Tropas nazis en 1941 y tropas ucranianas en 2015 unidas por el mismo símbolo.


Oficialmente la actual Federación Rusa, a través de su Parlamento y otros órganos estatales han condenado públicamente los crímenes del estalinismo; pero, el pueblo ruso se ha negado a repudiar a Stalin por la llamada "Gran Guerra Patria", mucho menos lo harán para complacer a la UE/OTAN bajo una premisa histórica distorsionada, aceptar aquello sería para los rusos "una expoliación de su victoria, y ¿qué nos quedaría después de todo esto?", se pregunta el citado investigador; y, tampoco es necesario "brindar por la Patria, por Stalin y servirnos otro vaso más", como sugirió el líder del Partido Comunista de Rusia en 2009.


"No poder disociar la guerra de su comandante en jefe es una cosa y no quererlo hacer es otra cosa; otra cosa es designar un tirano indiscutible, reconocido como tal por todo el mundo, en tanto que personalidad histórica de Rusia; ¡ y otra cosa es arrodillarse, cabeza inclinada para defenderlo, defender toda su política, incluso aquella de los años 1939 a 1941 !"


No olvidemos jamás que Hitler fue fabricado con el consentimiento de todos los políticos de Europa, ese proceso se inició con los financieros y políticos occidentales mucho tiempo antes de que Stalin lo "emulara", como quieren convencernos hoy en Europa. 

En resumen tenemos, la Resolución del Parlamento Europeo, 19 de septiembre de 2019, al conmemorar los 80 años del estallido de la segunda guerra mundial y la importancia de la memoria histórica europea para el porvenir de Europa; una década antes, el 23 de septiembre de 2008, se proclamó el "Día Europeo en Conmemoración de las Víctimas del Estalinismo y del Nazismo" (nótese que primero va el estalinismo y como complemento el nazismo).

La mencionada Resolución dice que: "Considerando que hace 80 años, el 23 de agosto de 1939, la Unión Soviética comunista y la Alemania nazi firmaron un Tratado de no Agresión, conocido como el Pacto Molotov-Ribbentrop, y sus protocolos secretos, por el que Europa y los territorios de Estados independientes se repartían entre estos dos regímenes totalitarios y se agrupaban en torno a esferas de interés, allanando así el camino al estallido de la Segunda Guerra Mundial". Por tanto, según la UE, vía Parlamento Europeo, "pone de relieve que la Segunda Guerra Mundial, la guerra más devastadora de la historia de Europa, fue el resultado directo del infame Tratado de no Agresión nazi-soviético de 23 de agosto de 1939, también conocido como Pacto Molotov-Ribbentrop, y sus protocolos secretos, que permitieron a dos regímenes totalitarios, que compartían el objetivo de conquistar el mundo (?), repartirse Europa en dos zonas de influencia (?)".

También se considera que "mientras que los crímenes del régimen nazi fueron evaluados y castigados gracias a los juicios de Nuremberg, sigue existiendo la necesidad urgente de sensibilizar sobre los crímenes perpetrados por el estalinismo y otras dictaduras, evaluarlos moral y jurídicamente, y llevar a cabo investigaciones judiciales sobre ellos". 

Lo siguiente es digno de resaltar: "Considerando que, a pesar de que el 24 de diciembre de 1989 el Congreso de los Diputados del Pueblo de la URSS condenó la firma del Pacto Molotov-Ribbentrop, junto con otros acuerdos celebrados con la Alemania nazi, las autoridades rusas negaron, en agosto de 2019, ser responsables de este acuerdo y de sus consecuencias, y en la actualidad están fomentando la idea de que Polonia, los Estados bálticos y Occidente fueron los verdaderos instigadores de la Segunda Guerra Mundial"

Como conclusión dice el organismo europeo que: "Rusia sigue siendo la mayor víctima del totalitarismo comunista y que su evolución hacia un Estado democrático seguirá obstaculizada mientras el Gobierno, la élite política y la propaganda política continúen encubriendo los crímenes comunistas y ensalzando el régimen totalitario soviético; pide, por tanto, a la sociedad rusa que acepte su trágico pasado". 



El presidente de Ucrania, Petro Poroshenko, posa junto a soldados ucranianos, a su izquierda uno de ellos usa en el pecho el distintivo de la calavera de las SS cobijado por la bandera de Ucrania, la foto data de 2018. Y, es precisamente esto lo que dice combatir las resoluciones del Parlamento Europeo y la ONU

Con todos los antecedentes, la documentación y otras evidencias, con la ayuda de los artículos aquí citados y de cientos de historiadores, intelectuales e investigadores, la única interpretación posible es que la Resolución del Parlamento Europeo es una retórica declaración política cuyo objetivo es desestabilizar a un estado europeo opuesto a los principios ideológicos de quien controla realmente la Unión Europea: la OTAN. Y, ¿qué es la OTAN?... el brazo político-militar de los Estados Unidos para Europa y ahora para el mundo.

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