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17 octubre 2026

¿Se transformará China en la nueva potencia imperialista?


Xi Jinping y Donald Trump en la Casa Blanca durante una cena de Estado, 24 septiembre 2026 (Alex Brandon - AP, en Los Ángeles Times)


Parte I

por Tito Andino

Ya no es nada curioso encontrarnos con decenas de artículos referentes al ascenso económico de China, los podemos encontrar desde la perspectiva de la perpleja economía capitalista de Occidente hasta análisis con una perspectiva marxista. Todos concuerdan en el mismo argumento, China está terminando -si no lo ha hecho ya- una transición para convertirse en una potencia imperialista emergente que compite por el reparto del mercado mundial.

Como hemos analizado en otras ponencias en este blog, debemos referirnos a que dicho éxito económico -algunos lo califican de restauración capitalista- surge a partir de las reformas económicas de Deng Xiaoping en la década de 1970, más concretamente con el apoyo financiero y tecnológico de Estados Unidos!, hasta culminar en la exportación masiva de capitales hacia economías dependientes en varias regiones del mundo. (VER: ¿Qué demonios pasó en 1971?)

En concreto, las reformas de 1978 en China transformaron su modelo y planes económicos, ante el pavor tardío de las élites económicas estadounidenses. El programa de estructuración chino se efectuó a través de dos estrategias principales: la liberalización del mercado interno y la apertura al comercio exterior, guiado bajo la estrategia de "Las Cuatro Modernizaciones", toda la estrategia estatal se priorizó en torno a cuatro pilares fundamentales de desarrollo: agricultura, industria, ciencia y tecnología, y la defensa nacional.

- Zonas Económicas Especiales (ZEE): Para atraer capital y conocimiento extranjero sin alterar toda la economía nacional, el gobierno designó áreas específicas en la costa sur (como Shenzhen y Xiamen). Y hay una serie de incentivos fiscales, infraestructuras modernas y libertades de operación para inversiones extrañas, convirtiéndose en laboratorios de capitalismo global.

- Promoción de la Empresa Privada y las ETV: Se legalizaron los pequeños negocios privados y se impulsaron las Empresas de Poblados y Aldeas (ETV), cooperativas locales orientadas al mercado que absorbieron la mano de obra rural sobrante y dinamizaron la producción industrial.

- Apertura Internacional y Orientación Exportadora: China abandonó el aislamiento y comenzó a competir en los mercados internacionales mediante la exportación de productos manufacturados, ese proceso culminaría años más tarde con el ingreso en el 2001 a la Organización Mundial del Comercio (OMC).

El proceso de las reformas tuvo sus límites, sobre todo el control político. A pesar de la profunda apertura y la adopción de mecanismos capitalistas de mercado, Deng Xiaoping mantuvo intacto el monopolio del poder político en manos del Partido Comunista de China (PCCh). El proceso se guió por los llamados ‘Cuatro Principios Fundamentales’, que aseguraban la vía socialista y el liderazgo indiscutible del Partido. Cuando las reformas económicas generaron demandas de apertura política, el régimen respondió de forma tajante, deteniendo temporalmente el proceso reformista tras los graves hechos de la plaza Tiananmén en 1989, para luego reactivarlo con vigor en 1992 tras la célebre "inspección del sur" de Deng.

Pero, no solemos dimensionar el masivo impacto histórico de este modelo gradual, China empezó a registrar tasas de crecimiento económico sin precedentes durante cuatro décadas y propició la mayor reducción de la pobreza extrema documentada en la historia, sacando a más de 800 millones de personas de esa condición, muy a pesar de las críticas de los “defensores” mundiales de la “democracia”.

El argumento irrefutable es que China ha dejado de ser un país socialista o una economía en desarrollo para convertirse formalmente en una potencia imperialista emergente, si nos queremos poner quisquillosos con las críticas de los partidarios del marxismo que siguen basándose en la teoría clásica de Lenin, argumentamos que el gigante asiático cumple con las características de esa fase, es decir, una sobreacumulación interna de capitales que ahora necesita exportar agresivamente al resto del mundo para seguir generando ganancias.

Hay que ser concretos al afirmar que, con la restauración capitalista, a partir de las reformas económicas de Deng Xiaoping, se inició el desmantelamiento gradual de las bases socialistas chinas. La burocracia del Partido Comunista Chino (PCCh) se ha transformado en una nueva clase regente que dirige un modelo de capitalismo de Estado sumamente eficiente que haría palidecer a Marx, Lenin y otros. 

El presidente chino Xi Jinping y el presidente Donald Trump ingresando al interior de la Casa Blanca durante la visita oficial de Estado, septiembre 2026. Foto @WhiteHouse (X)


Se habla -y hay muchos indicios sobre ello- de que China está participando en el nuevo reparto geopolítico del orbe, el mundo unipolar controlado por Estados Unidos ha llegado a su fin. Uno de esos indicios se puede encontrar en los análisis del cómo los capitales chinos están adquiriendo masivamente infraestructuras críticas en países dependientes. Empresas estatales chinas han adquirido redes eléctricas, compañías tecnológicas, yacimientos mineros, etc., lo que a la larga puede ser considerado una nueva subordinación económica activa.

Aunque no entraré en la polémica, existen diversas posiciones de la izquierda política, desde las que defienden ciegamente a Pekín solo por oponerse a Estados Unidos hasta los que denuncian el gran cambio, China ya no es un aliado ideológico, declaran, sino un competidor global que opera bajo las mismas lógicas de acumulación y dominación que las potencias occidentales. Por ello, otros sostienen que el conflicto geopolítico actual no es entre "socialismo y capitalismo", sino una pugna inter-imperialista por el control de los mercados globales, similar a los escenarios previos a la Primera Guerra Mundial.

A continuación revisemos el resultado oficial de la histórica visita de Estado del presidente chino, Xi Jinping, a su homólogo estadounidense, Donald Trump, en la Casa Blanca, del 24 al 25 de septiembre de 2026, sin olvidarnos de la anterior cumbre en Pekin del 13 al 15 de mayo pasado, cuyos resultados fueron comentados en nuestro artículo Explicando el por qué el dólar no va a caer.

Los nuevos diálogos han garantizado: 

- La tregua comercial ha sido prorrogada. Antes de dar inicio formal a las sesiones bilaterales, se confirmó la extensión de la tregua comercial hasta el 10 de enero de 2027. Esto frenó la implementación inmediata de nuevos aranceles cruzados.

- Diálogo sobre Inteligencia Artificial. Aunque no se ha llegado a ningún compromiso, se acordó abrir formalmente un canal de comunicación bilateral para discutir la seguridad y regulación en materia.

- Mecanismos de Estabilidad Estratégica. Ambas delegaciones coincidieron en promover una relación basada en la estabilización estratégica, el respeto y la reciprocidad para los próximos tres años.

- Continuidad de la diplomacia de alto nivel. Washington y Pekín reafirmaron su intención de mantener abiertos los canales políticos comprometiéndose a brindarse apoyo mutuo en la organización de las próximas cumbres de la APEC y del G20.

Quedaron asuntos pendientes:

- Taiwán. La isla continúa siendo el mayor punto de fricción militar. Xi Jinping reiteró la exigencia de que Estados Unidos se oponga activamente a la independencia de Taiwán, mientras que la administración estadounidense mantuvo su postura habitual sin ceder espacio doctrinal.

- Seguridad regional. Quedó bajo revisión y sin resolución definitiva diversos temas abiertos en el ámbito de la seguridad e intercambio de inteligencia militar, sobre todo en las guerras en Medio Oriente y el asunto Irán. China sigue restringiendo el suministro de tierras raras y otros minerales estratégicos a los Estados Unidos, principalmente como una herramienta de presión geopolítica y comercial. Es obvio -en el ámbito político global- que China aprovecha su cuasimonopolio global en la refinación y procesamiento de esos recursos indispensables para la tecnología avanzada y la defensa. 

Es importante seguir evaluando los resultados de la visita de Xi Jinping a la Casa Blanca en las semanas pasadas. Un análisis conciso fue presentado por Lorenzo María Pacini de la Fundación Cultura Estratégica, bajo el título: "El día después en la Casa Blanca: Estados Unidos y Xi Jinping". Leamos sus comentarios. 


El presidente de EE. UU., Donald Trump, le muestra al presidente de China, Xi Jinping, una pintura que conmemora el intento de asesinato en su contra en Butler, Pensilvania (13 de julio de 2024) durante la visita de Estado a la Casa Blanca en septiembre de 2026. La pintura es obra del artista Marc Lipp y donada a través de la Blue Gallery.


Parte II  

La cumbre ha estabilizado las relaciones sino-estadounidenses sin estabilizar el Golfo, y con respecto al Golfo, Pekín ha ofrecido palabras, no presión.

Acuerdos sin costo alguno

Xi Jinping partió de Washington el viernes 25 de septiembre, se despidió con una salva de 21 cañonazos y los altos funcionarios de la administración alineados en el aeropuerto. Una visita de Estado de tres días organizada con un nivel de atención al detalle que la Casa Blanca rara vez reserva para un rival sistémico: la bienvenida al pie de la escalerilla del avión, una reunión de tres horas en el Despacho Oval, la cena de Estado, el té con las esposas y una visita a los Archivos Nacionales.

Se eligió un Schramsberg para la cena, la misma bodega que proporcionó el vino para el brindis de 1972 entre Nixon y Zhou Enlai. En la mesa se sentó la mitad de la comunidad empresarial estadounidense: Musk, Jensen Huang, Zuckerberg, Tim Cook, Bezos, Pichai, Dimon, Fink, así como tres jueces de la Corte Suprema, el presidente de la Reserva Federal y la mitad del Gabinete.

Luego está la conversación real, que debe leerse entre líneas. Pekín publicó inmediatamente su propia versión de las conversaciones. Por parte estadounidense, en la madrugada, no hubo declaración oficial: solo comentarios de funcionarios y de un presidente que optó por no responder preguntas sobre el fondo del asunto.

Esta asimetría en la documentación por sí sola revela quién quería establecer los términos de la reunión por escrito.

Sobre el tema de Irán, fuentes de la administración presentaron un acuerdo en tres puntos como un "progreso significativo": Irán nunca debe adquirir armas nucleares; el estrecho de Ormuz debe permanecer abierto; y no debe haber peajes en el estrecho. Tomados uno por uno, estos tres puntos coinciden con las posiciones que Pekín había estado defendiendo incluso antes de abordar el avión. China tiene un asiento permanente en el Consejo de Seguridad y es signataria del JCPOA de 2015: la no proliferación iraní ha sido su política oficial durante más de una década. Un estrecho de Ormuz abierto beneficia a China incluso más que a Estados Unidos, porque Asia Oriental consume la mayor parte del petróleo crudo que transita por el estrecho, y China paga más que nadie por el crudo Brent que se mantiene por encima de los 100 dólares por barril. En cuanto a los peajes, una tasa de tránsito impuesta por Teherán afectaría principalmente a los petroleros con destino a puertos chinos.

De este modo, Washington ha conseguido la firma de Xi en tres declaraciones que Pekín habría respaldado en cualquier foro. La ganancia real es más limitada, pero existe. El distanciamiento de China de la demanda iraní de peajes debilita una baza que Teherán está jugando en las negociaciones de Nueva York, donde las discusiones se centran en una salida gradual de la crisis (reapertura del estrecho, levantamiento simultáneo del bloqueo naval estadounidense, seguido del descongelamiento de los activos congelados), y donde, según informes, la delegación iraní pretende trasladar el tema de los derechos de tránsito a un anexo aparte.

Relatos independientes completan la información que omite la versión estadounidense. Xi solicitó a Trump un retorno inmediato al Memorando de Entendimiento de Islamabad y la reanudación de las negociaciones "lo antes posible", que conduzcan a un acuerdo integral que incluya el tema nuclear. Trump no accedió. En lugar de resolverse en la cumbre, el tema iraní quedó fuera de la agenda.

Teherán y Taiwán:

Respecto al apoyo chino a Irán, los propios funcionarios admiten que la situación es incompleta: "Creemos que ha habido apoyo indirecto, pero no hay pruebas directas". Estados Unidos afirma estar "muy preocupado", pero no puede probarlo. Sin embargo, según informes, Trump le dijo personalmente a Xi que cualquier ayuda a Teherán - "ya sea directa o indirecta, en forma de inteligencia, componentes o equipo militar"- es "totalmente inaceptable".

Una advertencia solo es tan efectiva como la herramienta que la respalda, y en este caso, dicha herramienta brilla por su ausencia. Durante el mismo período, los datos de seguimiento de vuelos registraron un aterrizaje programado de un vuelo de la aerolínea iraní Mahan Air en Guangzhou, sin que se tomaran medidas contra aeropuertos u operadores chinos: la zona de exclusión aérea alrededor de Irán ha fracasado precisamente en lo más crucial. Además, el término "indirecto" se mantiene deliberadamente ambiguo. Si incluyera la compra de petróleo iraní, atentaría contra el núcleo del comercio sino-iraní; si no lo incluye, se reduce a suministros militares que Washington, según admite, no puede justificar.

La ambigüedad beneficia a ambas partes: a los estadounidenses, para mantener la amenaza latente, y a los chinos, para seguir operando en la zona gris. Mi evaluación es que es improbable que el Tesoro tome medidas contra entidades chinas vinculadas a Irán antes de que se finalice el acuerdo comercial, con un grado moderado de confianza.

Washington insiste en que la presión sobre Irán es un asunto aparte, sin relación con el suministro de armas a Taiwán ni con ninguna otra negociación. Esta separación tiene su propia lógica interna. A menos de seis semanas de las elecciones de mitad de mandato del 3 de noviembre, la administración no puede arriesgarse a ser acusada de intercambiar a Taipéi por la cooperación china en el Golfo.

La cuestión es que esta separación es unilateral.

En la versión china, Xi describió la postura de Pekín sobre la reunificación y la integridad territorial como inequívoca; instó a Estados Unidos a oponerse a la independencia de Taiwán y a abordar el tema con cautela, señalando que hacerlo sentaría una base sólida para la cooperación estratégica entre ambos países. Taiwán no es solo un asunto más entre muchos; es la condición subyacente a todos ellos, incluido Irán. Pekín estará atento a cómo Washington traduce sus declaraciones en acciones concretas, y esa respuesta seguirá siendo el principal indicador de la seriedad estadounidense. El resultado es una clara asimetría: Estados Unidos renuncia a usar a Taiwán como palanca de negociación, mientras que China lo mantiene como condición previa.

¿Y qué hay de la opción de una tregua comercial?


Foto de archivo. El presidente chino Xi Jinping interviene en el evento de altos dirigentes chinos organizado por el Comité Nacional de Relaciones entre Estados Unidos y China y el Consejo Empresarial Estados Unidos-China, en el marco de la cumbre de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) en San Francisco, California, Estados Unidos, el 15 de noviembre de 2023. REUTERS/CARLOS BARRIA


En el frente económico, la cumbre resultó en la extensión de la tregua comercial hasta el 10 de enero, lo que evita un retorno inmediato a aranceles mucho más altos, y el anuncio de un acuerdo comercial gestionado, cuyos detalles se esperan para el lunes tras semanas de negociaciones. No hubo avances en materia de aranceles, tierras raras o controles tecnológicos. El término en sí evoca el modelo de la "Fase Uno" de enero de 2020: compromisos de compra cuantificados, es decir, gestionar los síntomas de una rivalidad cuyas causas estructurales permanecen inalteradas.

En cuanto a la inteligencia artificial, las posiciones siguieron siendo distintas. Xi propuso un diálogo sobre riesgos, supervisión humana de las tecnologías y cooperación contra los abusos, invitando a ambas partes a aprovechar sus respectivas fortalezas en lugar de vigilarse mutuamente. Trump reconoció que la IA concierne al futuro de la humanidad, pero dejó claro que prefiere que el statu quo actual permanezca prácticamente sin cambios. Sin reglas comunes, sin mecanismos. Las dos capitales se limitaron a confirmar su apoyo mutuo a la cumbre de la APEC y a la cumbre del G20 que acogerán este año, estableciendo así el calendario de las próximas reuniones.

En conjunto, el resultado para Estados Unidos consiste en una convergencia declarativa sobre tres principios ya compartidos, una advertencia verbal y un acuerdo comercial aún por revisar. Pekín se lleva la victoria. Más: una tregua hasta enero, ninguna restricción tecnológica nueva, Taiwán reafirmado como la base de la relación y, sobre todo, la adopción por parte de Estados Unidos de la fórmula china para una "relación constructiva de estabilidad estratégica", acordada en mayo y ahora reactivada.

Robert Lawrence Kuhn ofreció el resumen más honesto: el principal resultado de la cumbre es un horizonte de planificación más amplio. Para una potencia convencida de que el tiempo está de su lado, ese horizonte más amplio es la recompensa.

Hay una objeción que debe tomarse en serio. El distanciamiento público de Xi de las concesiones aísla a Teherán justo cuando se abre un frente interno en Irán, con una moción de destitución presentada en el parlamento contra el ministro de Asuntos Exteriores Araghchi, acusado de negociar con los estadounidenses sin la aprobación del Consejo Supremo de Seguridad Nacional. Pero esta misma situación pone de relieve las limitaciones de esa ganancia. La cuestión en Teherán ya no es solo qué ofrecer, sino quién tiene la autoridad para ofrecerlo; y en este punto, la presión china sobre los peajes no cambia nada.

Hay pocos indicadores concretos a tener en cuenta en las próximas semanas: El texto del acuerdo revelará si el pacto comercial se extiende a las tierras raras o se limita a las compras agrícolas y energéticas. El canal de Nueva York indicará si el intercambio gradual, que implica el transporte marítimo a través del estrecho de Ormuz a cambio del levantamiento del bloqueo, se pone en marcha.

Los seis misiles balísticos lanzados por Ansarallah hacia Yanbu y Taif, dirigidos a la terminal de la única ruta principal saudí que evita el estrecho, demuestran lo estrecho que es el margen antes de que el precio del petróleo crudo empuje a Trump, en vísperas de las elecciones, hacia opciones militares.

Finalmente, una posible designación de entidades chinas por parte del Tesoro daría mayor peso a la advertencia de la Casa Blanca.

Mientras ninguna de estas señales cambie, podemos decir que la cumbre ha estabilizado las relaciones sino-estadounidenses sin estabilizar el Golfo, y en lo que respecta al Golfo, Pekín ha ofrecido palabras, no medidas de presión.

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fuentes de consulta:

Más noticias de los periódicos 



16 septiembre 2026

El poder invisible de la geopolítica determinará quien controle la IA



         Brian Penny
      

A manera de prólogo

Muchos conocen el invaluable aporte de Marc Vidal, analista económico independiente y experto en transformación digital e inteligencia artificial, reconocido en listas como Forbes Top 100 Influencers y otras redes de relevancia internacional.

En una de sus últimas aportaciones en su canal de YouTube titulada “EEUU no necesitará invadir países. Está construyendo el mayor sistema de poder jamás creado”, examina cómo la regulación de la inteligencia artificial dejó de ser un debate ético para convertirse en una jugada de poder geopolítico y el por qué del país que construya primero todo eso será el que dicte las reglas que tú, yo, Europa entera tendrá que aceptar para poder jugar.

Mientras Estados Unidos y China construyen, Europa se posiciona como árbitro moral con una legislación avanzada. Sin embargo, quienes no desarrollan la tecnología por sí mismos no pueden, en última instancia, hacer cumplir las normas y deberán aceptar los estándares de otros.

El cambio de estrategia de Estados Unidos viene relacionado por varios factores, entre otros por su decadencia militar. Donald Trump dio un giro en la política, aplicando la regla del liderazgo a los países que van rezagados. Las regulaciones que impone Estados Unidos son cadenas que frenan y, cuando esas regulaciones van ganando se convierten en un muro para los competidores. Por ello, la industria no solo sigue funcionando, está transformándose, pero se convierte en obligatoria para otros. 

Vidal habla del "Privilegio Exorbitante" del paso del control monetario del dólar al control de la Inteligencia Artificial, ese será el nuevo peaje global. Ese mismo "privilegio exorbitante" fue lo que permitió a Washington imprimir el dólar con la que el mundo comerciaba, a la vez que exportaba sus crisis. Hoy, probablemente se sustituirá el dólar por la infraestructura de IA (chips, sistemas, modelos, centros de datos), como chantaje político, quien fije ese patrón cobrará un peaje invisible en forma de dependencia tecnológica y de datos a cada ciudadano y gobierno del planeta.

A eso Vidal denomina "la interdependencia como arma silenciosa", la "correa tecnológica" porque cuando los hospitales, bancos, administraciones y ejércitos de un país operan bajo modelos de IA y chips fabricados a miles de kilómetros, no hay una simple relación comercial, existe una "correa de transmisión" donde el país proveedor decide cuándo tirar o aflojar, lo que convierte la regulación en una disputa por quién sostiene dicha correa.

Y la competencia es entre Estados Unidos y China, quedando la Unión Europea en medio de un dilema y riesgo, a manera de árbitro moral, pero sin poder. Mientras EE. UU. centraliza para dominar y China construye a velocidad de Estado, Europa ha optado por redactar las regulaciones más elegantes y sofisticadas sobre privacidad y ética digital. Vidal advierte que "regular es fácil cuando no construyes nada"; pero, -en realidad- quién construye el sistema escribe las reglas del futuro. Al igual que Keynes en Bretton Woods, Europa tiene ideas justas pero carece del poder real para imponerlas. El riesgo inminente es convertirse en una "estatua de mármol" perfecta pero irrelevante, ya que nadie negocia un estándar que no ha construido; simplemente lo acepta y asume una pérdida de soberanía.

Así pues, los modelos de IA, chips y datos se convierten en la nueva dependencia global y, por lógica, las regulaciones favorecerán siempre al país que va ganando. Debe quedar claro, la IA no va solo de chips, es la interdependencia como arma geopolítica. No es extrañeza alguna observar como en semanas pasadas el gobierno de Estados Unidos preparaba una regulación para obligar a los Países Bajos a prohibir a la empresa ASML vender a China cualquier máquina para la fabricación de chips. ASML, prácticamente es la única en el mundo que fabrica las máquinas de litografía que, a su vez, sirven para producir los microchips más complejos. China, no quiere quedarse atrás, sabe que le será vetado el acceso a este tipo de tecnología occidental, por eso también está dando pasos gigantescos al iniciar a producir sus propias máquinas de litografía DUV de inmersión desarrolladas en el país para fabricar chips, reducirá la dependencia de tecnología extranjera y reforzará su estrategia tecnológica soberana con la capacidad para fabricar semiconductores avanzados. Sin embargo, estas herramientas aún no pueden rivalizar con las máquinas de ASML; sin duda será una gran competencia por dominar el mercado de semiconductores y chips.

Volviendo al campo meramente político, es lo que Albert Hirschman fijaba para el comercio: dependencia y presión política, eso que se suele decir “comercio entre países” o “cooperación pacífica” genera dependencias asimétricas que pueden transformarse en armas. “Si un país pequeño vende casi todo a un país grande, el grande no necesita invadirlo, ¿verdad? Basta con que un día cierre la frontera comercial para ponerlo de rodillas”, razona Vidal.

En otras palabras, el sistema lo escribe quien construye y luego nos impone (gobierna) a los demás. Es lo que pasó con el Imperio británico, una época fue el centro del mundo y dejó de serlo sin que se lo viera venir; igual podría decirse ahora de los Estados Unidos porque “las hegemonías no caen con un estruendo, con unos truenos, con una catástrofe. Se erosionan en silencio mientras otro en otra parte está colocando los cimientos del siguiente sistema sin pedir permiso”. Y eso está por dilucidarse entre China y Estados Unidos.

"Regular la inteligencia artificial no basta" -dice Vidal- "la clave es quién la controla”. La pregunta de verdad es, ¿quién la está construyendo? Por qué ese y solo ese escribirá las reglas que después todos vamos a tener que firmar sin haber estado en la sala, por mucho que queramos regular éticamente, si no lo construimos será casi imposible.

“¿Construyes tus propias reglas, algo que sea personal, propio, íntimo, a título individual u obedeces las de otros? A mí me sirve de elección, quizás sea la más sencilla. En cualquier juego que importe tu carrera, tu negocio, tu manera de entender lo que viene, conviene preguntarse si estás construyendo algo propio o si te estás limitando a cumplir las reglas que otro escribió para ti. Porque entre construir y obedecer hay toda una distancia, la distancia del mundo. Y esa distancia casi siempre debería de ser así, la deberías de decidir tú”.

Demos paso a la ponencia central de este post. 

T. Andino

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         Autor © Desconocido


La geografía invisible del poder israelí

Fundación Cultura Estratégica
Lorenzo Maria Pacini
Profesor asociado de Filosofía Política y Geopolítica, UniDolomiti de Belluno. Consultor en Análisis Estratégico, Inteligencia y Relaciones Internacionales

El mapa oculto por los servidores y la ilusión de las fronteras digitales
La soberanía de los datos es el nuevo petróleo, pero mientras Asia Occidental extrae la materia prima los gigantes tecnológicos extranjeros la refinan.

El 10 de junio de 2025, dos ejecutivos de Microsoft Francia comparecieron ante una comisión de investigación del Senado francés encargada de examinar la contratación pública y la soberanía digital. La audiencia transcurrió en el habitual tono tranquilizador hasta que una pregunta cambió por completo el ambiente:

- ¿Podría la empresa garantizar que los datos de los ciudadanos franceses, incluso si se alojan en servidores ubicados en Francia, nunca se transferirían a una autoridad extranjera sin el consentimiento del gobierno francés?

Anton Carniaux, director de asuntos públicos y legales de la filial, respondió bajo juramento con cuatro palabras:
- "No, no puedo garantizarlo".

Esa declaración rompió con años de retórica corporativa basada en frases como "regiones de nube locales", "infraestructura confiable" y "residencia de datos". Francia podía alojar los servidores, los ciudadanos franceses podían generar los datos y las instituciones francesas podían pagar por el servicio, pero la autoridad última podía residir en otro lugar. La comisión llegó a una conclusión clara: Microsoft no podía garantizar la soberanía sobre los datos que alojaba. Este intercambio revela una realidad con consecuencias específicas, incluyendo -y quizás sobre todo- para Asia Occidental: la ubicación física de los datos ya no coincide con su ubicación política.

La geografía clásica del poder enseña que la soberanía ocupa territorio. El petróleo pertenece al Estado bajo cuyo suelo se encuentra; los puertos están bajo la autoridad del país en cuyas costas se ubican; los oleoductos siguen las fronteras que cruzan. En esta tradición, el poder se interpreta en la superficie de la tierra. Los datos siguen una geografía diferente.

           Geralt


Un historial médico puede crearse en Riad, almacenarse en Baréin, procesarse mediante un algoritmo entrenado en Estados Unidos y gestionarse a través de una filial europea. ¿Qué Estado lo controla realmente? La respuesta convencional atribuye los datos al individuo, la empresa o el gobierno que los generó. En la práctica, la propiedad importa menos que el control. El verdadero poder reside en quien pueda acceder, procesar, transferir, restringir o exigir legalmente la divulgación de la información.

Este principio lo enuncia inequívocamente el propio Departamento de Justicia de Estados Unidos en virtud de la Ley CLOUD, los proveedores sujetos a la jurisdicción estadounidense pueden ser obligados a entregar datos mediante procedimientos legales válidos, "independientemente de dónde los almacene la empresa". Washington presenta la ley como una herramienta legítima para obtener pruebas electrónicas. A nivel geopolítico, permite que la jurisdicción estadounidense se extienda a través del control corporativo, alcanzando información almacenada mucho más allá del territorio estadounidense. El nuevo mapa del poder no solo se define por fronteras, cables y centros de datos, sino también por domicilios sociales, claves de cifrado, obligaciones legales, administradores de sistemas y los estados capaces de obligarlos a cooperar.

En Asia Occidental, los gobiernos están invirtiendo fuertemente en computación en la nube, inteligencia artificial, identidad digital, ciudades inteligentes y servicios públicos basados ​​en datos. Arabia Saudita aspira a convertirse en una economía de datos líder; los Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Bahréin, Omán y Turquía están ampliando sus capacidades de gestión y gobernanza de la información. 

La capacidad física también se concentra en unos pocos centros regionales: una evaluación del Banco Mundial de 2025 contabilizó treinta y nueve centros de datos en los Emiratos Árabes Unidos y treinta y tres en Arabia Saudita, cifras inferiores al promedio de los países de altos ingresos (ochenta y uno), pero significativamente superiores al resto de la región.

La transición es cuantificable. Según la Unión Internacional de Telecomunicaciones, en 2024, el 70% de la población de los estados árabes utilizaba Internet, en comparación con el 68% a nivel mundial. Sin embargo, el promedio regional oculta una brecha de 82 puntos porcentuales entre las economías menos y más conectadas, mientras que las suscripciones de banda ancha fija siguen siendo menos de la mitad de la cifra global. La expansión digital es rápida y, al mismo tiempo, profundamente desigual.

El panorama de proveedores, por otro lado, está altamente concentrado. Según Synergy Research Group, en el tercer trimestre de 2025, Amazon, Microsoft y Google representaron el 63% del gasto empresarial global en infraestructura en la nube, en un mercado trimestral que había crecido de 68 mil millones de dólares a 107 mil millones de dólares solo dos años antes. 

Los países que están construyendo rápidamente sus propios sistemas digitales están entrando en un mercado ya estructurado en torno a la dependencia. Un gobierno puede exigir que los datos de los ciudadanos permanezcan dentro de las fronteras nacionales mientras confía a una empresa extranjera la gestión de la plataforma, la actualización del software, el suministro del modelo de IA o el control de capas críticas del sistema. Esto crea la apariencia de soberanía sin su sustancia.

La localización de datos solo responde a una pregunta: ¿dónde se almacena la información? Deja abiertas las preguntas cruciales: ¿Quién controla las claves de cifrado? ¿Quién actualiza el software? ¿Quién puede suspender el servicio? ¿Qué leyes nacionales rigen al proveedor? ¿Quién puede obligar a su divulgación y quién posee la capacidad de computación necesaria para extraer valor estratégico de ella? Mantener los servidores dentro de las fronteras nacionales no los coloca bajo control nacional.

Palestina y los datos como arma

En ningún otro lugar son más evidentes las consecuencias de esta geografía oculta que en la Palestina ocupada. La guerra moderna depende cada vez más de la recopilación, el cruce y la interpretación de enormes cantidades de información. Los registros telefónicos, los identificadores biométricos, las comunicaciones interceptadas, los historiales de ubicación y las imágenes aéreas pueden transformarse en inteligencia militar mediante la computación en la nube y la inteligencia artificial.

El uso combinado de productos de Microsoft y OpenAI por parte del ejército israelí en marzo de 2024 había alcanzado un nivel de casi doscientas veces superior a la de la semana anterior al 7 de octubre de 2023. Los datos almacenados en los servidores de Microsoft se habían duplicado con creces, superando los 13,6 petabytes en julio de 2024, mientras que el uso de los servidores creció en casi dos tercios durante los dos primeros meses de la guerra. Según se informa, la plataforma Azure se utilizó para recopilar, transcribir y traducir información obtenida mediante vigilancia masiva, y parte de la inteligencia se cotejó con sistemas de adquisición de objetivos.

En septiembre de 2025, Microsoft desactivó ciertos servicios en la nube y de IA proporcionados a una unidad militar israelí después de que una auditoría interna confirmara que sus productos se estaban utilizando para la vigilancia masiva de palestinos; los datos en cuestión se almacenaban en las instalaciones en la nube de la empresa ubicadas en Europa.

Esta cadena de acontecimientos es reveladora:

Información recopilada en Palestina, procesada por una unidad militar israelí, alojada en Europa y, en última instancia, sujeta a una decisión tomada por una empresa estadounidense.

La limitación de esta medida es igualmente reveladora:

Como señaló Hossam Nasr, ex empleado de Microsoft y defensor de la campaña «No Azure para el Apartheid», la mayor parte del contrato con el aparato militar israelí permaneció intacta. Las grandes empresas tecnológicas ahora ocupan posiciones que antes estaban reservadas casi exclusivamente a los Estados: proporcionan capacidades utilizadas en operaciones de inteligencia, deciden si un cliente conserva el acceso, investigan presuntos abusos e imponen restricciones transfronterizas. 

El propio Israel reconoce la importancia estratégica del control sobre la nube. El proyecto Nimbus, adjudicado a Google y Amazon Web Services, fue diseñado para proporcionar a los ministerios israelíes y organismos públicos relacionados una infraestructura integral en la nube. El contrato, valorado en 1200 millones de dólares, requería infraestructura local y se presentó como un medio para mantener la información gubernamental dentro de las fronteras del país. Sin embargo, los principales proveedores siguen siendo empresas estadounidenses, integradas en los sistemas legales y tecnológicos de Estados Unidos. Nimbus encarna la paradoja central de la soberanía de los datos: un gobierno puede exigir que la información permanezca dentro de su territorio mientras confía el almacenamiento, la computación y la gestión de la plataforma a empresas con sede en otros países. Israel negoció con firmeza para reducir esta vulnerabilidad. La mayoría de los países de Asia Occidental carecen del poder de negociación de Israel, de su integración tecnológica con Washington o de su capacidad para presionar a las grandes corporaciones estadounidenses. 


            Coli NOOB processor


En este caso, la soberanía también depende del poder de negociación. La disputa sobre los datos es, en última instancia, una lucha por tres derechos estratégicos.

- El primero es el derecho a recopilar: los gobiernos, las plataformas digitales, los operadores de telecomunicaciones, los bancos y los servicios de seguridad acumulan información sobre identidad, movimientos, comunicaciones, salud, consumo y comportamiento.

- El segundo es el derecho a procesar: los datos brutos adquieren valor estratégico solo si el actor posee los chips, algoritmos, plataformas en la nube y personal cualificado necesarios para procesarlos.

- El tercero es el derecho a obligar: la autoridad, reclamada por los gobiernos y los tribunales, para obligar a los proveedores a revelar, conservar, eliminar o restringir la información.

La concentración económica en torno a estos tres derechos se está intensificando. La UNCTAD informa que las cinco mayores multinacionales digitales han aumentado su participación combinada en las ventas del sector del 21 % en 2017 al 48 % en 2025, mientras que su participación en los activos aumentó del 17 % al 35 %. El control sobre los datos y la computación se acumula más rápido que la expansión de la infraestructura. 

Un país que controla solo el primer derecho es un proveedor de materias primas digitales; uno que controla la recopilación de datos y la computación puede convertirse en una potencia digital; un actor capaz de ejercer los tres posee algo cercano a la soberanía digital.

Lo que está en juego económicamente está aumentando rápidamente. La UNCTAD estima que el mercado mundial de inteligencia artificial crecerá de 189.000 millones de dólares en 2023 a 4.800.000 millones de dólares en 2033, un aumento de veinticinco veces en una década. Las regiones que suministran datos pero carecen de la infraestructura informática y la propiedad intelectual necesarias para procesarlos corren el riesgo de retener solo una parte mínima de ese valor. 

En el siglo XX, el valor estratégico residía no solo en la extracción de petróleo, sino también en su refinación, transporte, fijación de precios y financiación. En el siglo XXI, la misma distinción se aplica a los datos: Asia Occidental puede generar la materia prima, pero el poder decisivo reside en las "refinerías de datos", es decir, en las plataformas en la nube, los modelos de IA y los sistemas informáticos que transforman la información en beneficios, inteligencia y poder geopolítico.

Más allá del colonialismo digital

La solución no es el aislamiento tecnológico. Ningún Estado de Asia Occidental puede reproducir por sí solo todas las capas de la infraestructura tecnológica global, y sustituir la dependencia de los proveedores estadounidenses por una dependencia total de plataformas chinas o de otro tipo simplemente desplazaría el centro de gravedad externo. El riesgo que se debe evitar es que la liberación de la dependencia del petróleo se convierta en colonialismo digital: un escenario en el que las empresas de la región generen los datos mientras que las plataformas extranjeras sean propietarias de la infraestructura, extraigan su valor y mantengan el control del acceso. Lo que se necesita es autonomía tecnológica distribuida.

Sobre esta base, se puede establecer un orden de prioridades concreto. La adquisición de servicios en la nube debe tratarse como una decisión de seguridad nacional, no como una gestión informática rutinaria. Los contratos deben especificar: quién controla las claves de cifrado, cómo se gestionarán las solicitudes legales extranjeras y si los datos y las aplicaciones pueden migrarse a otro proveedor. Los datos de salud, defensa, biométricos, judiciales y del registro civil requieren una protección más estricta que la información comercial ordinaria. Los gobiernos deben invertir en capacidades de nube regionales interoperables, estándares abiertos, auditoría independiente y la capacidad de mantener servicios esenciales en caso de que un proveedor extranjero revoque el acceso. Sobre todo, la soberanía de los datos debe ir más allá del almacenamiento para abarcar toda la cadena: recopilación, clasificación, procesamiento, acceso, intercambio y eliminación.


           Alana Jordan

Durante más de un siglo, la importancia geopolítica de Asia Occidental se ha cartografiado a través de campos petrolíferos, oleoductos, puertos, estrechos y bases militares. Estas estructuras siguen siendo centrales, pero otra red estratégica se ha extendido sobre ellas: una compuesta por bases de datos, contratos en la nube, jurisdicciones legales, sistemas de identidad, modelos de IA y autorizaciones invisibles. El control de los datos otorga a los estados y las corporaciones el poder de cartografiar las sociedades, interpretar sus comportamientos, anticipar sus cambios políticos y económicos, y traducir ese conocimiento en acciones.

 

Los estados de Asia Occidental están construyendo rápidamente la infraestructura digital sobre la que se sustentarán sus economías e instituciones públicas. Sin embargo, gran parte de la autoridad que gobierna esos sistemas permanece fuera de la región. En el siglo XXI, el control sobre un territorio dependerá cada vez más del control sobre los datos que revelan a su gente, instituciones y recursos.

La pregunta planteada al Senado francés en junio de 2025 claramente trasciende las fronteras de Francia: quienes no pueden garantizar el destino de sus datos no gobiernan plenamente su propio territorio.

Y con esos datos, literalmente, se puede hacer cualquier cosa.

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10 septiembre 2026

Explicando el por qué el dólar no va a caer


Cartel soviético. "Parlamento Burgués". Engaño. Obstáculos electorales. Soborno. Artista Veniamin Briskin, 1954


por Tito Andino
Análisis y reflexiones de las últimas entradas sobre economía


El futuro del dólar, la economía global y la IA

En las cuatro entregas anteriores hemos hecho un repaso de la historia y los principios económicos basados en el patrón oro y el papel moneda. Para continuar esta serie de investigaciones dedicadas a la economía es importante destacar que en la actualidad se combate (en la política y el frente de batalla) para moldear un nuevo sistema global multipolar en el que seguirá presente Estados Unidos de América, pero ya sin ese rol hegemónico y monopólico del que disfrutó durante el último siglo (el fin del siglo americano), China y Rusia, además de otras potencias emergentes como la India, tendrán roles protagónicos dentro de sus respectivas esferas de influencia geográfica.

Revisadas las anteriores ponencias relacionadas con el patrón oro y la prevalencia del dólar durante una centuria, muchos creen que el fin del imperio estadounidense está relacionado con la caída del dólar… parecería que sí, pero no. 

El dólar en efecto ha perdido cierto valor, sin embargo, deberíamos recordar que nunca fue la moneda más fuerte del mundo, se impuso como la moneda del comercio internacional tras la segunda guerra mundial. La libra esterlina, el euro, el franco suizo e incluso otras monedas de las petromonarquías del Golfo son y han sido más fuertes que el dólar.

También es un hecho que los imperios no sucumben de la noche a la mañana. Un precedente histórico es la transición del Imperio Británico al naciente poder económico de los Estados Unidos, en ese caso fue un cambio -digámoslo- pacífico y lento. Cuando el Imperio Británico cedió el trono global a Estados Unidos, el sistema de libre comercio, el derecho internacional y las finanzas globales no colapsaron, simplemente cambiaron de administrador. Lo mismo sucedió con la moneda británica, la libra esterlina siguió siendo una moneda clave de reserva durante décadas después de que el Reino Unido perdiera su estatus de superpotencia, hubo y sigue habiendo la coexistencia.

Es verdad que Estados Unidos está perdiendo su hegemonía mundial en cuanto al poder político, económico y militar, pero nadie puede quitarle el “privilegio” de ser una gran potencia nuclear y con eso bastaría para sentar a cualquier entusiasta opositor. Tampoco debemos obviar que concentra la mayor cantidad de multimillonarios y multinacionales que por si solos regulan parte de la riqueza mundial a través de las reservas mundiales de oro. Y para agregar -esto es muy relevante- con el desarrollo y lucha por la hegemonía global de la IA, los estadounidenses están edificando un nuevo sistema de poder tecnológico que hará de la guerras e invasiones a otras naciones una cosa del pasado. Es un inmenso paso: del dólar a la Inteligencia Artificial. Aún, nada está perdido para el Imperio, ¿podrán China y/o Rusia detener a los gigantes oligarcas tecnológicos de Estados Unidos?


Como dice el economista español, Marc Vidal, la IA es "un privilegio que nadie le concedió por mérito, sino que lo obtuvo por haber construido primero el sistema y haberse sentado en el centro de esa cañería. Ahora sustituye dólar por infraestructura de inteligencia artificial. los modelos, los chips, los centros de datos, los estándares técnicos, las normas de seguridad, todo eso. Quien fije ese patrón obtendrá su propio privilegio exorbitante. Cobrará un peaje invisible a cada empresa, a cada gobierno, a cada ciudadano del planeta que quiera usar la tecnología y no lo hará en forma de impuesto, lo hará en forma de dependencia".



"El vientre insaciable del imperialismo", autor: Herluf Bidstrup (caricaturista danés), pero es un cartel de propaganda soviético. 1979 


Los efectos financieros de la caída del dólar no se perciben grandemente por las siguientes razones:

Cambiar la arquitectura financiera global tomará décadas, si es que eso fuera a ocurrir; lo que se observa avecinarse es la multipolaridad en la cual el dólar será una más de las monedas con que se manejará las finanzas globales. Es un hecho que los bancos centrales seguirán manteniendo dólares por seguridad y liquidez durante mucho tiempo.

Aunque Estados Unidos y sus aliados han luchado por imponer la globalización -incluso mediante la fuerza-, está naciendo (o ya ha surgido) otro tipo de instituciones multipolares confiables y estables. Sin embargo -contradictoriamente- estas reafirman una Interdependencia Económica Profunda, mejor dicho, la Globalización, que seguirá garantizando la cadena mundial de suministros. Simplemente se suman otros actores, dejando de ser un monopolio mundial de EE.UU  y sus socios.

Se explicará más adelante como las economías de Estados Unidos, China, Europa y el Sudeste Asiático van fusionándose de forma irreversible. 

Y esto tiene una explicación: Cualquier líder mundial, independiente de su “ideología”, intentará evitar un colapso brusco del mercado estadounidense, porque el efecto sería arrastrar instantáneamente a otras potencias comerciales, como China. Todos los actores tienen incentivos para amortiguar y gestionar el declive, evitar lo que algunos han llamado -tomando prestado un término militar- la destrucción mutua asegurada de la economía mundial.

Debemos ser objetivos con la realidad de los Estados Unidos. Ha sido la privatización y el poder de sus corporaciones globales, además de su soberanía tecnológica, quienes han impuesto al mundo las reglas de su sistema económico. Esas grandes corporaciones multinacionales: tecnológicas, energéticas y financieras, operan por encima de las fronteras estatales y queramos o no aceptarlo, han logrado estabilizar los mercados; eso si, a costa de los menos favorecidos. También es cierto, como nos recuerdan reputados economistas, más que a las órdenes de la Casa Blanca, el moderno capitalismo globalizado ha respondido bien a las dinámicas de los mercados e inversores globales. 


Cartel de propaganda soviética, "Maquinaciones electorales en los países capitalistas". Artista Veniamin Briskin, 1950. La imagen muestra escenas satíricas en las que figuras que representan a los Estados Unidos, como el Tío Sam, utilizan umbrales electorales y la corrupción. En la columna de la izquierda aparece el Tío Sam sobre un cañón (intimidación); un político con dos caras, una paloma de la paz y un garrote oculto (engaño); muestra la compra de votos con bolsas de dinero (soborno). En el panel central: "Barreras Electorales", los personajes burgueses y un miembro del Ku Klux Klan usan postes para bloquear el paso al parlamento ("Parlamento burgués"), los carteles que bloquean el camino dicen: "No hay lugar para las mujeres", "No hay lugar para los negros"; "Censo colonial-racial / Censo de propiedad" (Restricciones para votar según riqueza o raza); "Censo de edad" (restricciones por edad); "Censo de residencia / Censo educativo". En la columna derecha tenemos las dos caras del candidato. "Promesas del candidato". Arriba: El político sonríe y ofrece globos con palabras bonitas como "Democracia", "Libertad" y "Prosperidad". Abajo el mismo político se transforma en un lobo feroz que ruge órdenes reales contra el pueblo. Las notas que salen de su boca dicen: “¡Recortar salarios!" - "¡Disparar a los huelguistas! - "¡Perseguir! - "¡Matar! - "¡Estrangular!". 


¿Hay pánico en los mercados? Si, por supuesto, se trata de negocios. Y, como en todo asunto financiero hay riesgo, se gana y se pierde… no hay otra, y eso se transmite a los estados, al gobierno de los países. La crisis militar en el Golfo hizo que lo inevitable explote, Estados Unidos viene acarreando una crisis financiera grave, la deuda es enorme, impronunciable e impagable; es obvio que los acreedores y los tenedores de bonos se hallan en pánico. 

Repasando algo de historia, viene bien recordar que en agosto de 1971, Georges Pompidou, presidente de Francia envió un buque de guerra a Nueva York para recuperar las reservas de oro de Francia de las bóvedas de la Reserva Federal de Estados Unidos, Pompidou solicitó lo que le correspondía por sus reservas en dólares: una cantidad equivalente de oro de la cámara de la Reserva Federal, aquello obligó al presidente Nixon a cerrar formalmente la convertibilidad del dólar en oro u otros activos de reserva.

Otros ejemplo básico de actualidad: Japón declaró haber puesto en venta sus bonos estadounidenses a pasos rápidos, siendo lógico que ocasionara advertencias a los mercados mundiales. “La venta masiva amenaza con disparar los intereses que paga EE.UU. y drenar liquidez de las bolsas mundiales. El movimiento pone en jaque la estrategia del 'carry trade' y presiona las finanzas de otros países”. El pasado mayo, Japón redujo su exposición a estos títulos en casi 67.000 millones de dólares, la caída más rápida que se ha visto en casi cuatro años, desde septiembre de 2022, y la cantidad de bonos americanos en sus manos ha caído hasta mínimos de un año, ahora en 1,14 billones de dólares... 

Japón tiene el mismo problema interno que puede llegar a afectar a China: el consumo de sus ciudadanos ha caído, todo el mundo ahorra. Por lo mismo, en Japón las empresas dejan de vender, los salarios bajan, se despide trabajadores; entonces, al haber más paro laboral las familias ahorran más, volviéndose un círculo constante. El gobierno, a través del Banco del Japón bajó los tipos de interés a cero o menos de cero durante muchos años. Para entenderlo mejor, el gobierno ha estado pagando a la gente por endeudarse: la idea eran que la gente ahorre menos y gaste más, imprimiéndose yenes en abundancia. Lo irónico es que Japón ha llegado a deberse dinero a sí mismo... siendo el mayor deudor y el mayor acreedor del planeta. Parte de la "producción" (impresión) de billetes fue desviada a la compra de bonos del tesoro estadounidense; nuevamente, la idea era conseguir deuda barata para obtener más dinero... solo era cuestión de tiempo para que la burbuja explotara, la inflación japonesa se ha disparado con fuerza desde la pandemia; y se aplica lo lógico: subir las tasas de interés e imprimir menos billetes. La "solución mágica" de hoy, empezar a vender todos los bonos estadounidenses, comprar yenes para ponerlos al mercado. Las cosas andan tan mal que han sido los propios estadounidenses quienes han llegado a Japón a poner "orden" en la economía nipona, porque deshacerse rápidamente de los bonos causaría el hundimiento del dólar. Tal cuál como explicaremos más adelante con la situación en China. 

Anteriormente el mayor acreedor del mundo en los Estados Unidos era China y fue superada por Japón entre 2019-2024, el Reino Unido pasó a ocupar la segunda posición a nivel mundial entre los tenedores extranjeros de esos activos financieros, pero en este segundo caso fue debido a la estrategia china de diversificar sus reservas fuera del dólar y al papel de Londres como el principal custodio financiero de Europa. 

Debemos aclarar que los inversores domésticos poseen cerca de tres cuartas partes de la deuda total de Estados Unidos, esto incluye los fondos de pensiones, fondos mutuos y la propia Reserva Federal, Y, en cuanto a inversores extranjeros, éstos controlan un aproximado del 24% del total de la deuda federal a través de los bonos  del Tesoro.


Cartel de propaganda soviética, "el estilo de vida americano", Mikhail Cheremnykh. 1949. El diseño satiriza el lema estadounidense "el tiempo es dinero" utilizando un reloj de bolsillo central para ilustrar estadísticas de criminalidad.



¿Hablamos de China...? ¿Caerá el poderoso dólar? 

Si, aunque es relativo. Para unos, China posee el 'botón nuclear' financiero con el que podría destrozar la economía de EE.UU. El déficit estadounidense con China es enorme, eso quiere decir que tienen que seguir emitiendo deuda. 

No obstante, en las circunstancias actuales, es probable que Estados Unidos siga conservando su “exorbitante privilegio” como emisor de deuda segura a largo plazo, a pesar de que reguladores chinos recomiendan a instituciones limitar tenencias de bonos del Tesoro.

China, la gran incógnita del dólar

1) China es uno de los mayores acreedores de Estados Unidos;
2) Se habla de la “desdolarización” y el avance del yuan; y, 
3) China se halla acumulando oro y diversificando su economía. China es una "gran incógnita" por su propia política estricta de control y propia estrategia económica y por su futura posición financiera en el “nuevo orden mundial”.


Explicación de la economía china y la realidad global 

Nos enfocaremos en los análisis del hoy popular Profesor Jiang Xuequin sobre el por qué China no va a destruir el dólar evitando la ”Destrucción Mutua Asegurada Financiera”.

Para eso no hay más que referirnos a la trampa de los Bonos del Tesoro estadounidenses que posee China, uno de los mayores poseedores de deuda pública estadounidense (bonos). Si China decidiera deshacerse de todos sus bonos de golpe para "hundir" al dólar, el valor de esos mismos bonos colapsaría. Tanto su valor y la propia riqueza de China depositada en esas reservas se evaporaría. Por eso, no debe sorprender -ni hay contradicción alguna- cuando en días recientes China siguió comprando deuda estadounidense mientras todos intentan vender, algunos llaman a esto la "trampa china", pero en el fondo no lo es tanto, es también la supervivencia de la economía china.

Si el dólar cayera a cero, los billones de dólares que Estados Unidos le debe a China no valdrían nada. China quedaría en la quiebra financiera instantánea. La visita del presidente Trump a Xi Jinping, junto a los multimillonarios de Wall Street fue una clara demostración que ambos países están atados de manos. Es necesario que China sea financieramente responsable de sus compras y que pueda lograr progreso económico debido a los requisitos económicos de su industria manufacturera.

En uno de los videos conocidos del profesor Jiang (Teoría de juegos N.° 25: Trump visita China) explica -a su estilo- la perspectiva de la Teoría de Juegos. Aprecia el encuentro entre Donald Trump y Xi Jinping no como una simple reunión diplomática, sino como un juego de estrategia económica de alto nivel, un "Gran Pacto" comercial. Detalla cómo Pekín utiliza la enorme dependencia de las empresas tecnológicas de Wall Street respecto al mercado y las fábricas para negociar un acuerdo macroeconómico equilibrado, a pesar de las tensiones arancelarias.

Trump y los CEOs de las más grandes corporaciones mundiales fueron a China sin tener que pagar por su colapso debido a las grandes inversiones y capitales.

Donald Trump confirmó que subió al avión presidencial Air Force One a los 12 CEOs más importantes de Estados Unidos y los llevó a China para lograr "acuerdos" con Xi Jinping durante sus reuniones en Beijing, representando uno de los viajes empresariales y políticos más poderosos de la historia. Citemos algunos nombres:

1. Elon Musk, CEO de Tesla y SpaceX
2. Jensen Huang, CEO de Nvidia
3. Tim Cook, CEO de Apple
4. Larry Fink, CEO de BlackRock
5. Stephen Schwarzman, CEO de Blackstone
6. Kelly Ortberg, CEO de Boeing
7. Brian Sikes, CEO de Cargill
8. Jane Fraser, CEO de Citigroup
9. Larry Culp, CEO de General Electric
10. David Solomon, CEO de Goldman Sachs
11. Sanjay Mehrotra, CEO de Micron
12. Cristiano Amon, CEO de Qualcomm

Además, junto a Trump y los citados viajaron alrededor de 200 CEOs, en un viaje que apenas va revelándose.


Dos caricaturas soviéticas. Izquierda, "Ganzúas transoceánicas", de Y. Fedorov, 1961, revista Cocodrilo. Derecha, V. Zhavoronkov y A. Shlykovsky.el texto dice: "Gente el mundo, no dejen que inicien un incendio", 1977.


Es necesario repetirlo, como si explicáramos a un niño.

- Tenemos la trampa del acreedor (el dilema de los bonos). Si el dólar cae, China pierde primero. Si el dólar colapsa o China intenta vender masivamente sus bonos para debilitar a EE.UU., el precio de esos bonos caerá en picado. Al hacerlo, China destruiría el valor de sus propios ahorros nacionales de la noche a la mañana.

- El capital chino está "dolarizado".

- El motor de la economía china es la exportación que, a su vez, es la dependencia del consumidor estadounidense. China produce, pero necesita que alguien con dinero real compre esos productos. Los ciudadanos y empresas estadounidenses compran bienes chinos pagando en dólares. Si el dólar colapsa, el poder adquisitivo de los estadounidenses desaparece. Las fábricas en China tendrían que cerrar masivamente por falta de clientes, provocando un desempleo catastrófico y desestabilización social dentro de la propia China.

- Por más que escuchemos bonitos discursos, NO existe alternativa real al dólar (por ahora). Para que el dólar caiga de forma definitiva, debe existir otra moneda que el mundo entero acepte con la misma confianza. El profesor Jiang explica que el Yuan chino (RMB) no puede sustituir al dólar actualmente porque el propio gobierno de Pekín mantiene un control estricto sobre el flujo de su moneda y no permite el libre mercado absoluto que Wall Street sí ofrece. 

- Ningún gran inversor internacional quiere guardar su fortuna en una moneda que el gobierno puede congelar o devaluar unilateralmente. 

- Por lo mismo, China es el mayor interesado en que la economía de Estados Unidos y el dólar sigan estables, porque la riqueza y la estabilidad interna de China dependen directamente del valor de esa moneda.

Pocos entendieron la jugada de Trump.

Mr. Trump viajó a Pekín con los mayores multimillonarios de EE.UU. (Elon Musk, Jensen Huang, etc.) para amenazar con aranceles y un "desacoplamiento". Y, en la 'Teoría de Juegos' del profesor Jiang, esto es una estrategia de presión extrema. Trump dice que está tirando un mameluco sobre la mesa y, por lo tanto, no está seguro de qué hacer porque depende de la producción china. La jugada de Xi Jinping (el rehén co-dependiente) sabedor que China tiene atrapados billones de dólares en bonos estadounidenses, se asusta y vende los bonos, destruye la economía de EE.UU., pero también quiebra a China.

Al final, las estrategias económicas más importantes de China son el resultado de la recuperación del "Gran Pacto", es importante ser conscientes de las concesiones económicas y tecnológicas. Los dos líderes globales saben bien que están atados. El "ganador" no es el que destruye al otro, sino el que logra obligar al rival a sentarse a renegociar las reglas bajo un nuevo equilibrio de fuerzas, manteniendo el dólar como el idioma financiero común.

Otro recordatorio histórico

Aquí cabe hacer mención al artículo: "¿Qué demonios pasó en 1971?", para entender de qué va el "Gran Pacto" y la economía global, una explicación necesaria que usted gentil lector debe repasar para comprender lo "incomprensible" de la posición actual de China. Simplemente acotaremos otros puntos claves de aquel raro período en que China y la URSS (las dos potencias comunistas) eran rivales. Incluso las caricaturas soviéticas de la época no dejaron desapercibido aquel hecho.


Izquierda: “El pato de Pekín y sus burbujas de jabón". Autor: Anatoly Vasylenko, revista ucraniana Perets. 1979. El Pato representa a la agencia de noticias 'Xinhua' empeñada en una frenética campaña antisoviética en relación con la firma del tratado sobre la limitación de armas estratégicas. (Se refiere a la firma del histórico tratado SALT II -Tratado de Limitación de Armas Estratégicas- entre Leonid Brézhnev (URSS) y Jimmy Carter (EE. UU.) en Viena el 18 de junio de 1979. A la China, liderada entonces por Deng Xiaoping no le convenía que las superpotencias se entendieran, y su agencia de noticias criticó ferozmente el acuerdo. La metáfora es brillante para la época, la propaganda china es presentada como un pato que lanza unas simples burbujas de jabón (bulos noticiosos cuyos argumentos son vacíos y explotan fácil) que intentan asustar a Europa: "¡¡¡La amenaza soviética está creciendo!!!" - "¡La URSS atenta contra el mundo libre!" - "¡El tratado SALT II es una amenaza para Europa Occidental!". Derecha: "El 'pato' de Pekín en el caldero fétido del antisovietismo". Serhiy Herasymchuk, Revista Perets, 1975. La escena muestra a un oficial chino llevando un "pato" con la inscripción Pekín directamente hacia los brazos de los líderes occidentales, quienes lo reciben encantados para meterlo en su "caldero de mentiras". El texto del caldero dice "Antisovietismo", sostenido por las figuras occidentales con folletos que dicen "calumnias" o "difamaciones".


Una contextualización sobre la palabra "pato" (качка, en el ucraniano de las caricaturas). Se usaba en la prensa de la época como un doble sentido para referirse a un "bulo" o "noticia falsa". Satiriza la aproximación diplomática entre China y Occidente en plenas tensiones sino-soviéticas. Como vemos, la diplomacia del "Pato" hace un juego directo de palabras con el famoso plato del Pato de Pekín. Se trata de un ataque satírico muy específico contra el deshielo de las relaciones entre China y Estados Unidos iniciadas formalmente en 1971 con la diplomacia del ping-pong y la histórica visita del presidente Richard Nixon a Pekín en 1972. En contraparte, en la Unión Soviética fue visto como una traición ideológica absoluta el ver a la China comunista aliarse y compartir inteligencia con Occidente. La prensa soviética y revistas como Perets y Krokodil difundieron una serie de caricaturas en la década de los 70 para denunciar lo que ellos llamaban "las calumnias" de Pekín orquestadas por Washington. Los dibujantes trazaban al pato como un animal ridículo con un traje que simula el uniforme chino de la prensa oficial.

El origen de la llamada diplomacia del tablero de ajedrez al parecer se debió al interés mutuo Estados Unidos - China, la primera buscaba una salida diplomática a la Guerra de Vietnam y presionar a Moscú, mientras China necesitaba un contrapeso militar frente a la supuesta amenaza de invasión soviética. Ambos países querían frenar el poder de la URSS.


Izquierda: Esta caricatura satírica de la revista ucraniana Perets, del artista Valeriy Zelinsky, 1981. Denuncia la alianza de propaganda entre Estados Unidos y la China de Mao contra la Unión Soviética durante la década de 1970. En los papeles que salen del megáfono (China) se lee: "¡La amenaza soviética!". "¡La URSS quiere conquistar el mundo!". En el cuerpo del megáfono dice: "Calumnias" / "Difamaciones". El hombre de la izquierda lleva un sombrero con las letras "US", representando al Tío Sam o al gobierno estadounidense gritando a través del megáfono chino, sostiene una hoja que se traduce como "Calumnias contra la URSS". La cabeza del megáfono representa a un militar chino con la clásica gorra maoísta y los rasgos exagerados que la propaganda soviética usaba en esa época para caricaturizar a los dirigentes de Pekín. También podríamos decir que el diseño satiriza cómo el dinero de los EE. UU. (representado por el Tío Sam sosteniendo el megáfono) "alimentaba" y le daba voz a la prensa de Europa Occidental y a las emisoras de radio financiadas por el bloque de la OTAN para esparcir rumores sobre la amenaza comunista, como se lee junto al megáfono: Calumnias contra la URSS, la amenaza soviética! , etc. Derecha: Caricatura de la revista Krokodil. Autor: Naum Lisogorsky, el año no se ha podido determinar (pero por lógica corresponde a la década de los 70) El humo de arriba forma la palabra principal: "Antisovietismo". Abajo se lee "En un fumadero de opio de Pekín". El autor utiliza un provocador recurso histórico, un fumadero de opio, que hace referencia a la historia de China del siglo XIX (las Guerras del Opio), pero alterando los roles por completo. Vemos al Tío Sam vestido de vaquero con su chaleco de estrellas, acostado de forma complaciente junto a un miembro del gobierno chino. Ambos comparten una pipa de opio muy larga. Pero, en lugar de fumar opio real, la caricatura muestra que la sustancia de la que son adictos y que los une en la misma cama es el "antisovietismo" (el humo negro que sube y forma la palabra).


Como se ha dicho, ese acercamiento secreto comenzó en 1971, el asesor de seguridad nacional de EE.UU., Henry Kissinger, viajó en secreto a Pekín para abrir canales de comunicación. En febrero de 1972 el entonces presidente estadounidense Richard Nixon realizó su histórica visita oficial a China. Las relaciones oficiales se firmaron en 1979, esas reuniones terminaron con acuerdos de colaboración militar y de inteligencia secreta: Washington autorizó la instalación de tecnología militar y de radares civiles y militares en Pekín durante el año 1980, además de bases secretas de espionaje en la frontera china; ambos enviaron armas a Afganistán contra la URSS. 

De allí nació China como un mercado económico y comercial, iniciándose la industrialización masiva de China. Ese "Gran Pacto" implícito que comenzó a gestarse entre 1971 y 1972 -con la diplomacia secreta de Henry Kissinger, la visita de Richard Nixon a Pekín y la posterior apertura económica de Deng Xiaoping- cambió el tablero mundial para siempre. 

Estados Unidos buscó esa alianza principalmente por una razón geopolítica inmediata: dividir al bloque comunista y debilitar a la Unión Soviética durante la Guerra Fría (algo que se reflejó en las caricaturas soviéticas de ese periodo).

Es evidente que Washington no calculó del todo a largo plazo o minimizó el hecho de que, al abrirle las puertas del comercio global y de las cadenas de suministro occidentales a China, estaba sembrando la semilla de la superpotencia económica, tecnológica y militar que hoy le disputa -incluso le ha arrebatado- la hegemonía global y la supremacía del dólar. Es, sin duda, un giro de guion histórico del que hoy muchos políticos y corporaciones en Estados Unidos se arrepienten profundamente.

Estados Unidos blindaba el dólar tras el colapso de Bretton Woods (1971) vinculándolo al petróleo de la OPEP -el nacimiento del "petrodólar" (1974), mientras la apertura de China garantizó a largo plazo un mercado masivo de manufactura barata que absorbió esos dólares globales, manteniendo la inflación estadounidense baja durante décadas. Sin ser magos, en la URSS ya advertían que Occidente estaba financiando y usando la retórica de Pekín para sostener su propio sistema. 

La siguiente caricatura del pato bicitaxi cargado misiles occidentales refleja la ironía sobre las armas y la tecnología, es una metáfora perfecta del rearme y la transferencia tecnológica. En 1979, Estados Unidos vio con buenos ojos fortalecer industrial y militarmente a China para presionar a los soviéticos. Medio siglo después, esa misma capacidad industrial es la que le permite a China desafiar las rutas comerciales y la influencia económica de Occidente.


Izquierda: "Carrera armamentista. El pato de Pekín en el papel de un bicitaxi”, Mark Abramov, 1979. La caricatura refleja el repunte de tensiones por el tratado SALT II y el rearme global de la época. "A algunos en los EE. UU. y otras potencias occidentales les gustó tanto el rumbo de Pekín, hostil a la URSS, que surgió la tentación de convertirlo en un instrumento de presión sobre el mundo del socialismo. Los imperialistas suministran armas modernas a quienes, estando al frente de uno de los países más grandes del mundo, declararon abiertamente su hostilidad a la causa de la distensión, proclamaron la guerra como inevitable y lanzaron preparativos activos para ella". "La amenaza del Norte" (la justificación que usaba China para rearmarse, apuntando a la URSS). Sentado cómodamente arriba del arsenal va un militar chino sonriente, feliz de ser transportado por el "bulo" (pato) de la propaganda antisoviética hacia un rearme financiado indirectamente por el beneplácito de Occidente. Derecha: "HEGEMANÍA". (escrito intencionalmente con una errata satírica: en lugar de la palabra correcta "Hegemonía". Autor: Mark Abramov, 1979. "La apuesta por la guerra en alianza con el imperialismo y las aspiraciones hegemonistas de Pekín van de la mano". Da a entender que Pekín sufre de una "manía de grandeza" o "manía hegemónica". El texto bajo los pies: “Mapa del mundo". El sombrero de Pagoda en el personaje es una representación genérica de la cúpula militar y política china, lleva un sombrero desproporcionadamente enorme con la estructura de una pagoda tradicional, simboliza las ambiciones desmedidas de liderazgo global que la URSS le achacaba a China. El personaje pisotea el mapamundi de forma desafiante, lo que conecta con la advertencia del recuadro sobre su "apuesta por la guerra".


Retornemos a la actualidad.

¿Qué pasaría si China intenta usar el Oro para escapar?

Muchos analistas sugieren que China podría deshacerse de sus dólares y comprar oro masivamente para respaldar su propia moneda (Yuan) y destruir al dólar. El profesor Jiang desmonta esta teoría explicando por qué el oro no es una salida viable para China. 

El oro no genera rendimiento (interés). Los bonos del Tesoro de EE. UU. le pagan a China intereses constantes en dólares. El oro físico, guardado en una bóveda en Pekín, no produce absolutamente nada; de hecho, cuesta dinero almacenarlo y protegerlo. China necesita flujos de efectivo activos para financiar su infraestructura global, no metal congelado. El mercado de oro es diminuto comparado con la liquidez del mercado de deuda estadounidense. 

Si China intentara cambiar sus 800.000 millones de dólares en bonos por oro de golpe, el precio del oro se dispararía a niveles absurdos a nivel mundial. China terminaría comprando muy poco oro a un precio extremadamente caro, destruyendo su propio poder adquisitivo en el proceso.

El oro no compra petróleo ni tecnología: China necesita importar petróleo para sus fábricas y semiconductores avanzados. Arabia Saudita y los mercados internacionales de energía no aceptan lingotes de oro para transacciones diarias a gran escala, aún exigen petrodólares. Aunque China intente comerciar en yuanes, los países árabes terminan convirtiendo esos yuanes a dólares para invertirlos en Wall Street.

El Profesor Jiang está de acuerdo con que el oro es un excelente refugio para momentos de crisis o inflación, pero no funciona como el motor de la economía global. China continuará comprando oro como una pequeña póliza de seguro, pero matemáticamente seguirá obligada a sostener los bonos y el sistema del dólar para asegurar que sus exportaciones sigan funcionando y sus inversiones mantengan su valor real.

Y un hecho que a muchos les disgusta es que, Trump -a pesar de todo- mostró el poder que tiene Estados Unidos (mejor dicho sus multimillonarios). La decisión de Trump de representar los billones estadounidenses tiene una base:

- Demuestra a China quién es el verdadero "cliente". Son decisiones importantes, con incentivos para los EE. UU., que puede mover la producción de Vietnam, India y otros lugares de regreso a América. La economía china colapsaría por desempleo masivo.

- El "ancla" de los billones de dólares.

- Trump formó un "Escudo Humano" corporativo con los empresarios, obligando a China a sentarse en la mesa para que entendieran la geopolítica del conflicto y que éstos no negociaran con China a espaldas de la Casa Blanca.

- Se intenta forzar la firma de acuerdos inmediatos, China prefiere negociaciones largas y burocráticas para ganar tiempo. Al llevar a los directores ejecutivos (CEOs) en el avión presidencial, Trump forzó a Xi Jinping a cerrar acuerdos comerciales multimillonarios en ese mismo instante. Un político no puede firmar contratos de compra de tecnología, aviones o soja, los empresarios sí. De esa visita surgieron acuerdos comerciales firmados en directo por más de 250.000 millones de dólares (aunque se aduce que China no se compromete con esas negociaciones).

- Trump no llevó a los millonarios para que pasearan por Pekín. Los llevó como un ejército financiero para recordarle a China que, aunque posea muchos bonos del Tesoro, Estados Unidos sigue controlando el mercado global de consumo y el capital privado que China necesita desesperadamente para sobrevivir.


Izquierda: “EN LAS ADUANAS DE EUROPA OCCIDENTAL”. Dibujo de B. STARCHIKOV, 1983, revista Krokodil. “Washington está intentando obligar a los países de Europa Occidental a reducir al mínimo sus relaciones comerciales con la URSS. Este es nuestro nuevo agente de aduanas. Está buscando mercancías estratégicas...” Derecha: “Y capturamos estos trofeos del enemigo en la batalla de Greenham Common”, dibujo de Y. EROFEEVA o Erofeyev, 1984, revista Krokodil. (Significativo movimiento de protesta pacífica y antinuclear durante la Guerra Fría, término satírico utilizado en la caricatura soviética para referirse a la fuerte represión policial británica contra el Campamento de Paz de Mujeres de Greenham Common).


¿Qué contraestrategia utilizó Xi Jinping en esa misma reunión para defenderse de la presión de los empresarios estadounidenses?

- El "Abrazo del Oso" (halagos y sumisión simulada).

- Dividir y vencer, la mejor manera es explotando la codicia de Wall Street. Xi logró como resultado que los empresarios presionaran a Trump "por detrás" para que no impusiera aranceles destructivos. El ejército financiero de Trump terminó convertido en el principal grupo de cabildeo (lobby) de China dentro de la Casa Blanca.

- La trampa del "Espejismo de los 250.000 millones" con los que Trump pudo regresar triunfante a Washington, proclamando una victoria absoluta ante sus votantes, Xi Jinping le entregó en bandeja de plata la firma de contratos comerciales récord por valor de más de 250.000 millones de dólares. Sin embargo, el profesor Jiang señala que la mayoría de estos acuerdos eran Memorandos de Entendimiento (MoU) no vinculantes y planes de compra a largo plazo (como aviones Boeing o soja) que China ya planeaba adquirir de todos modos. Xi le dio a Trump el "espectáculo" y el titular mediático que necesitaba para su política interna, a cambio de que Washington no bloqueara el acceso de China a tecnologías clave en ese momento.

- El recordatorio silencioso del "Botón Rojo" Financiero. No hubo necesidad de amenazar abiertamente, la delegación china dejó claro que cualquier intento de Estados Unidos por asfixiar las exportaciones del país asiático provocaría que Pekín dejara de comprar deuda estadounidense. Como analizamos antes, una venta masiva o el cese de compra de bonos del Tesoro dispararía las tasas de interés en EE. UU., encareciendo las hipotecas y destruyendo el mercado inmobiliario americano. Xi Jinping demostró que China estaba dispuesta a aguantar el dolor económico mucho más tiempo que los ciudadanos estadounidenses en un año electoral.

Xi Jinping utilizó la Teoría de Juegos para transformar una amenaza externa en una herramienta de control. Le dio a Trump la victoria política superficial que buscaba, mientras se aseguraba de que el verdadero motor financiero -la dependencia de Wall Street respecto a China- permaneciera intacto.

¿Cuál fue el resultado real de esta reunión a largo plazo? ¿Cómo afectó este equilibrio a la posterior guerra de semiconductores (microchips) entre ambos países? El resultado real fue una coexistencia armada.

El Desenlace de la Reunión fue el “triunfo” de Trump, y pudo obtener su gran foto política. Sin embargo, el acuerdo comercial fase uno fracasó en secreto. China jamás compró lo prometido, pero Wall Street seguirá ganando; además, los gigantes financieros abrirán sedes en Pekín. Es decir, el dinero profundo no se movió para nada.


Dos caricaturas de la revista ucraniana soviética Perets. Izquierda: "En el mercado de Europa Occidental". Artista: Hryhoriy Krytchenko, 1952. El Tío Sam compra los mercados y los gobiernos. Se observa figuras conocidas como John Bull (Reino Unido), representa el viejo imperialismo que, aunque debilitado y en quiebra, intenta sacar tajada del mercado; a su lado, un león desnutrido y triste con un parche británico simboliza la decadencia del Imperio británico; el letrero en el suelo, cerca de John Bull, reza: “Todo vendido”. Francia e Italia como mercancías son representadas por dos figuras, un cartel sobre ellos dice: "¡¡¡Barato!!! Se vende la independencia". Grecia y Turquía relegadas a las esquinas del mercado, son peones estratégicos. Otros como el Benelux y los países nórdicos, están señalados como: "Vendido al por mayor", completan la alegoría del mercado de naciones. Derecha: “La Crisis”. Artista: V. Litvinenko, 1954. La imagen refleja temas comunes de la propaganda soviética contra el capitalismo. La ilustración representa la "Crisis" como una figura esquelética que estrangula a un capitalista. El capitalista sostiene una bolsa de dinero con el símbolo del dólar etiquetada como "Superbeneficios". El texto en la parte inferior dice: “Se han aferrado”, subrayando la temática de la codicia corporativa.


Analicemos brevemente tres puntos clave:

- La Guerra de los Microchips (el nuevo "petróleo")

- El avance del "Petroyuan" y los BRICS+

- La "Trampa de Liquidez" interna de China


La Guerra de los Microchips o el estrangulamiento tecnológico.

El Impacto en los chips. Estados Unidos ha venido observando la debilidad de China, concluyó que Pekín importaba más chips que petróleo y Washington activó el bloqueo total. Prohibieron vender máquinas clave (como ASML) para asfixiar el hardware avanzado de China.

La contraestrategia de China es el estrangulamiento de suministros. Xi Jinping sabe que Estados Unidos diseña los chips más rápidos, pero China controla la materia prima para fabricarlos. Pekín ha restringido la exportación de metales críticos como el galio, el germanio y el antimonio. Sin estos elementos, las fábricas de alta tecnología en Occidente simplemente se desconectan.

China ha venido acelerando su independencia inyectando miles de millones en subsidios para lograr hitos con tecnología madura. Se enfocaron en chips automotrices dominando el mercado de legado. Para los chips avanzados de IA China ha creado vías de contrabando globales, su capital y equilibrio financiero ha podido soportar y financiar la guerra tecnológica.

El resultado del juego es evidente. Se ha creado un nuevo equilibrio del terror. Ninguno puede avanzar sin el otro. Estados Unidos tiene el cerebro (diseño) y China tiene los músculos (materiales y ensamblaje). Además, para quienes quieren el yuan, China creó la Bolsa de Oro de Shanghái, permitiendo que cualquier país cambie sus yuanes por oro físico de inmediato. China es muy popular por sus atractivos económicos, por lo que es importante financiar su negocio. De allí que hayamos pronunciado que estos dos gigantes económicos hayan acordado una coexistencia armada.

El avance del "Petroyuan" y los BRICS+

El Petroyuan es el "escudo financiero" chino que libera miles de millones, el petroyuan le da a China dinero para financiar su investigación libre del control estadounidense, mientras que las grietas en el sistema de Taiwán le proveen el conocimiento técnico y los chips que aún no sabe fabricar por sí misma.

El "Gran Fondo" de Semiconductores de China (Big Fund), es el fondo financiero que utiliza esos dólares para subsidiar sus empresas nacionales tecnológicas (como SMIC o Huawei). Esto significa que puede aprovechar al máximo los chips que fabrica, financiar sus inversiones y desarrollar nuevos componentes, y generar sus propios salarios para sus ingenieros en China.

El rol secreto de Taiwán, conocido como el "Silicon Shield" (Escudo de Silicio) a logrado una silenciosa fuga de cerebros desde Taiwán hacia China durante la última década, Pekín ha "comprado" a miles de ingenieros y ejecutivos senior de TSMC ofreciéndoles salarios tres o cuatro veces superiores en corporaciones chinas como SMIC. La tecnología china actual es, en gran parte, propiedad intelectual taiwanesa importada legal e ilegalmente. Por ello, en el supuesto de que si China invadiera Taiwán, los fabricantes de TSMC han diseñado su tecnología para ser inutilizables remotamente (depende del software original). El "secreto" de Taiwán es la superioridad tecnológica del país, y China la necesita intacta; a la vez, Estados Unidos necesita defenderla para no perder el control del mundo digital.

En cuanto al de los BRICS+ en el plan de China, garantiza a ésta un seguro contra las sanciones de Estados Unidos. Si la economía global se divide en dos bloques, China se asegura el suministro de petróleo (gracias a Rusia e Irán) y las materias primas (gracias a Brasil y África). El financiamiento indirecto opera al normalizar el uso del yuan dentro de los BRICS+, China logra que su moneda tenga valor real fuera de sus fronteras. Esto significa que el permiso debe expedirse para garantizar que la economía esté protegida de la destrucción.

La "Trampa de Liquidez" interna de China. 

China sufre una crisis interna porque sus ciudadanos no gastan. Xi Jinping necesita expandir su mercado fuera de sus fronteras usando a los BRICS+ y dominar la tecnología del futuro mediante la soberanía en microchips.

La trampa de liquidez ocurre cuando un banco central baja las tasas de interés y el gobierno inyecta muchísimo dinero en la economía, pero nadie quiere gastar ni invertir. El dinero se queda congelado en los bancos. El temor de los ciudadanos chinos ha surgido tras la crisis inmobiliaria ocasionada por Evergrande, empresa china de desarrollo inmobiliario, que se había convertido en la segunda mayor promotora inmobiliaria de China por volumen de ventas y en la empresa inmobiliaria más valiosa del mundo. El repentino colapso de Evergrande en 2021 y su disolución en 2024 desencadenó la actual crisis del sector inmobiliario chino, el desempleo juvenil. Las familias chinas perdieron la confianza, prefieren guardar cada yuan que ganan en cuentas de ahorro en lugar de consumir, por ello las empresas han optado por obtener menos y las empresas locales no quieren expandirse porque el consumo interno ha decaído.


"La política estadounidense en el país y en el extranjero", Viktor Koretsky, 1970


Finalmente, un punto adicional.

La desconexión con los microchips es la clave del problema. El gobierno chino inyecta miles de millones de yuanes en la economía, pero ese dinero no genera movimiento interno. Por eso, el Estado se ve obligado a "extraer" ese dinero atrapado y dirigirlo a la fuerza hacia sectores estratégicos como la inteligencia artificial (IA) y los microchips. Es un intento de reactivar la economía desde arriba, ya que los ciudadanos no están gastando desde abajo.

Los tres puntos referidos están conectados: 

Como el ciudadano chino no gasta dinero dentro del país, China necesita obligatoriamente vender hacia afuera a través de los BRICS+ y asegurar su energía barata mediante el petroyuan para que su economía no colapse.

Lo único que impide el intervencionismo directo de su principal rival, es porque estos gigantes económicos: Estados Unidos y China, acordaron una coexistencia armada, seguirán dándose en el mazo a través de terceras naciones. Aparte de que es casi seguro que Trump y Xi Jinping redefinieron la economía global y el futuro de la IA.


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Fuentes referenciales: 

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