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28 abril 2022

Los anglo-estadounidenses en el auge y caída de Mussolini



Tito Andino

Compendio de diversas fuentes. 

Este artículo es continuación de Razones por las que no se debe "añorar" a Benito Mussolini.


El capital extranjero en la forja del fascismo italiano


Las consecuencias de la Gran Guerra con el desastre por la destrucción económica de Europa obró de igual manera en Italia. Profunda división social y política, inflación, bancarrota del estado, alto desempleo, etc. Las corrientes extremistas estaban listas para subir al escenario. Se suponía que el Reino de Italia estuvo en el "bando ganador" pero sus nacionales se sintieron perjudicados (si no robados) por el Tratado de Versalles (1919), el botín de guerra se repartirían de preferencia Francia, Gran Bretaña y Estados Unidos. Italia "contribuyó" en la matanza europea con más de millón y medio de bajas. 


El fascismo nace en Europa, expresa la ideología de la supremacía europea (sinarquía), Italia era una potencia imperialista débil e inestable, más aun tras la Gran Guerra por lo que se auguraba el éxito de un levantamiento obrero, los socialistas no asumieron el liderazgo permitiendo que se abran las puertas de la contrarrevolución. Esas fuerzas de la reacción: los Arditi (red de mercenarios anti-trabajo dirigidos por ex oficiales del ejército) y los fascistas de Benito Mussolini de ideología procapitalista, tolerados por la policía y el ejército actuaron como milicias asesinas antiobreras.


                      Mussolini, a inicios de los años 20 (foto colorizada)

Ingenuamente el Partido Socialista esperaba que el Estado controlara a los fascistas desistiendo crear una autodefensa organizada, rechazaron entrar en el gobierno (el parlamento democrático aprobó leyes y reglamentos dirigidos contra los fascistas). El Partido Comunista Italiano (escisión de los socialistas desde 1921) estaba a favor de la autodefensa contra los fascistas pero sin alianzas y solo cuando eran atacados, se mantuvo en gran medida al margen de la lucha. Una autodefensa de base, los Arditi del Popolo (comandos del pueblo), sin apoyo de comunistas y socialistas se enfrentaron a los fascistas financiados por la clase dominante y apoyados por el ejército. Aun así, los Arditi del Popolo ganaron batallas campales en varias ocasiones. La clase obrera unida pudo haber tomado la delantera.

Muy tarde, en 1923, la Internacional Comunista adoptó una estrategia para resistir al fascismo: Autodefensa obrera contra la violencia fascista: no a través del terror individual, sino a través de la Acción del "Frente Unido o Frente Popular" contra el fascismo. Insistieron en rechazar un bloque junto a otros partidos para el gobierno. Todo eso ya no importaba, "a fines de 1922 los fascistas consumaron su guerra civil unilateral con un acuerdo parlamentario, en el que fueron nombrados para el gobierno por el rey y los principales partidos capitalistas. Durante la media década que siguió, el régimen fascista se endureció en una dictadura totalitaria que duró hasta 1943".

La izquierda olvidó cual era la esencia de la doctrina fascista: racismo, xenofobia, nacionalismo agresivo basado en planes para la conquista de los eslavos del sur, griegos, turcos, africanos vistos como pueblos inferiores. La respuesta de la izquierda italiana tras 15 años de fascismo en el poder "fue el aislamiento sectario y una supuesta alianza para la reforma progresista o un frente unido para llevar a los trabajadores al poder. Mucho discurso y pocos hechos". Socialistas y comunistas únicamente pasarían a la acción al oponerse a las pretensiones imperiales (invasión de Abisinia 1935) y como fuerza de resistencia efectiva tras la ocupación militar alemana de Italia en 1943. (John Riddell, en ¿Cómo respondieron los socialistas en Italia al advenimiento del fascismo?)




Al igual que la Alemania de Weimar, Italia vio aparecer a una especie de Hitler y asociados, se dio el "lujo", con una década de anticipación, de implantar un sistema corporativista que venía siendo pregonado por la gran industria y sectores financieros de Europa desde el siglo pasado, el sinarquismo internacional. Ya hemos revisado en ponencias anteriores como una "enfermedad" francesa -sinarquía- caló en el Reino de Italia de posguerra, pero allí se conocería como fascismo y luego se llamaría nacional-socialismo en el Imperio Alemán.

A estas alturas del siglo XXI parece que muchos académicos e historiadores quieren ignorar que un tal Benito Mussolini marchó hacia Roma y asumió el gobierno como un acto "extraordinario" ante la decepción de los gobiernos liberales de antes y después de la primera posguerra, pocos reconocen que se trató de un encubierto golpe de estado por el cual se garantizaba al rey de Italia, Víctor Manuel III, un primer ministro manejando el gobierno italiano que prevendría una posible revolución popular

Los historiadores suelen eludir el tema del auspicio del círculo sinarquista europeo que vio en Mussolini a "un oportunista cínico, un operador astuto que poseía notables habilidades periodísticas. El futuro Duce tenía una vena psicopática, como lo revelan sus ojos abultados y negros como el carbón y, a veces, su disposición tímida. Una buena enfermera psiquiátrica habría reconocido las señales de advertencia... estaba más preocupado que nada por sí mismo, y quería el poder por su propio bien".

En una ferviente Italia católica no cabía duda que la Iglesia sería un gran aliado de éste "desertor" de la rama socialista, para ello renunció a su anticatolicismo y tuvo que hacer lo mismo con sus creencias antimonárquicas; para demostrarlo estuvo decidido a inclinarse y ser vasallo del Rey de Italia, Víctor Manuel III, así como azotar con fuerza a la izquierda militante, tarea encargada a la milicia de los "Camisas Negras". Iglesia, monarquía, aristocracia, industria y banca, siempre hambrientas de poder lo cobijaron, sus intereses estaban garantizados a largo plazo.

David Kertzer, historiador y antropólogo, afirma que "el ingrediente clave para que Mussolini realmente se convirtiera en un dictador fue la Iglesia", sin ella su autocracia "no habría sucedido". (Kertzer citado por Alex Floyd, en "A Communion of Dictators Binds Fascism and the Catholic Church", Vineyard Gazette,30 de julio de 2015). Por otro lado, Shane Quinn en "The History of US and British Support to Mussolini’s Fascism" (La historia del apoyo estadounidense y británico al fascismo de Mussolini, Global Research, enero 2021 y base de este resumen de textos) recalca los mitos creados por apologistas católicos romanos y que continúan hoy con el trillado discurso de que "los líderes religiosos estaban en contra del fascismo desde el principio". De hecho, el caso fue al contrario.

"La Iglesia se incorporó al estado bajo Mussolini" (Kertzer), mientras que el Duce y el Papa Pío XI "llegaron a depender el uno del otro, en cierto sentido". Cuando Mussolini asumió el poder nominal recibió el respaldo de las potencias occidentales. El peligro bolchevique ya no sería preocupación. Obrado el "milagro", las corporaciones estadounidenses acudieron en masa, el apoyo financiero y las inversiones en la Italia de Mussolini crecieron, se les ofreció liquidar su deuda de posguerra en favorables condiciones. 


"Satan Leads the Ball", Arthur Szyk, 1942 (haga click sobre la imagen para mayor resolución)

Al igual que las huestes hitlerianas un decenio después, el régimen fascista acabó con la protesta laboral. A finales de 1923 se podía confirmar que "durante los últimos 12 meses no ha habido una sola huelga en toda Italia". Henry Fletcher, embajador de Estados Unidos en Italia desde 1924 y el secretario de Estado Frank Kellogg estaban conformes: la elección en Italia es "entre Mussolini y el fascismo y Giolitti y el socialismo", ya sabemos que prefirieron. Los estadounidenses remarcaron que la oposición a Mussolini se integraba por "comunistas, socialistas y anarquistas" a quienes debía impedirse alcanzar el poder por ser la amenaza "a la supervivencia misma del orden capitalista".

En 1923, Mussolini causó una gran y favorable impresión, el representante del Morgan Bank, Nelson Dean Jay, señalaba el discurso de apertura en la Cámara de Comercio Internacional en Roma por parte del Duce quien expresó que era hora de que los gobiernos europeos privatizaran las empresas que habían sido nacionalizadas durante la Primera Guerra Mundial. (El líder militar alemán, Erich Ludendorff, cuyo reinado se expandió por la mayor parte de Europa en la guerra, había nacionalizado una serie de industrias en Europa central y oriental. Este proceso, de colocar la industria bajo control estatal, se revirtió más tarde después de que Ludendorff se viera obligado a renunciar al final de la guerra. Para las élites occidentales, la privatización gobernaba. (Quinn).

Con la Gran Depresión en toda Europa desde principios de 1930, el régimen de Mussolini recibió elogios aún mayores de los círculos del establishment. "El bienestar futuro de Italia es seguro, ya que humanamente podría estar en manos de Mussolini, pero si algo le sucediera, ¿entonces qué?" (Alexander Kirk, diplomático estadounidense,1932)


La prensa estadounidense derrochaba elogios en Mussolini en los años 20 y 30. Aquí apenas una modesta muestra. 

El artículo de Shane Quinn ahonda en datos: "En 1933, la revista New York Times magazine señaló con aprobación, "no hay ninguna condición limitante impuesta a ningún proyecto fascista" en Italia y "todo lo que Mussolini ordena se ejecuta sin ser obstaculizado por problemas, prácticos o financieros". La revista Fortune, con sede en Nueva York, una importante revista de negocios de Estados Unidos, dedicó un número especial completo a la Italia fascista en 1934. Declaró que, "Los Wops se están desenrollando a sí mismos". Un "wop" es un término despectivo para un italiano, y el titular sugería que bajo Mussolini el pueblo italiano ya no es atrasado y sombrío".

En el mundo real de esos tiempos fascistas gobernado desde Roma bajo tutela del Rey, la "estrategia" totalitaria del gobierno del Duce no funcionaba tan bien como informaban los diplomáticos y políticos estadounidenses. Por ejemplo, "entre 1925 y 1938, el plan económico de Mussolini había reducido los salarios reales de los trabajadores italianos en un 11%. Antes de la Gran Depresión el número de desempleados italianos bajo Mussolini aumentaron más del doble en dos años, de 181.000 sin trabajo en 1926 a 439.000 en 1928. En 1932, más de 1.1 millones de italianos estarían desempleados", esto bajo la "inmunidad" de la Italia fascista a la Depresión. Las políticas de Mussolini también habían elevado el costo de producción, el Duce pudo mantener la moneda estable solo porque tomó medidas drásticas, como incurrir en inflaciones severas seguidas de deflaciones. La deuda nacional en la Italia de Mussolini crecía año tras año, mientras que colocaba a la economía italiana cada vez más en pie de guerra, estaba tratando de crear un Imperio Romano del siglo XX por la fuerza de las armas. "Los funcionarios estadounidenses, impresionados por la estabilidad política de Italia, ignoraron tales advertencias de los problemas". (David F. Schmitz, Los Estados Unidos y la Italia fascista, 1922-1940, University of North Carolina Press, 30 de enero de 1988, Capítulo 5, Italia y la Gran Depresión, citado por Quinn)


Mussolini y otros líderes fascistas europeos en la pluma de los geniales Kukriniksy

Henry Stimson, Secretario de Estado de los Estados Unidos y futuro Secretario de Guerra, dijo en 1933 que "las relaciones estadounidenses con Italia eran del carácter más cordial". Después de la Segunda Guerra Mundial, Stimson recordó que él y el presidente estadounidense Herbert Hoover creían que Mussolini era "un líder sólido y útil". Cuando el general estadounidense Smedley Butler hizo comentarios poco halagüeños sobre Mussolini en 1931, Stimson llegó a iniciar procedimientos judiciales en su contra.

Franklin D. Roosevelt calificó a Mussolini como un "admirable caballero italiano" en 1933, mientras continuaba el apoyo de Washington al dictador. El embajador de Roosevelt en Italia, Breckinridge Long, se mostró entusiasmado con el "nuevo experimento de gobierno" que presentó el fascismo y que "funciona con más éxito en Italia".

El Departamento de Estado de los Estados Unidos consideró que la invasión asesina de Mussolini a Etiopía en 1935 fue un logro "magnífico", y que los Camisas Negras "sacaron el orden del caos, la disciplina de la licencia y la solvencia de la bancarrota". En 1937, el Departamento de Estado consideró tanto el fascismo italiano como el alemán como movimientos políticos que "deben tener éxito o las masas, esta vez reforzadas por las clases medias desilusionadas, volverán a girar a la izquierda". (Noam Chomsky, Hegemonía o supervivencia: la búsqueda de Estados Unidos por el dominio global, Penguin, 1 de enero de 2004, p. 68, citado por Quinn).


Abisinia (Etiopía) amenazada por Italia. Mussolini, dictador fascista gritando por teléfono, 9 mayo 1936, que Italia tiene un imperio. Caricatura de 'Le Canard en chaine', París, 1936


En 1939, cuando se avecinaba una nueva guerra, el presidente Roosevelt dijo que el fascismo italiano era "de gran importancia para el mundo", pero que "todavía estaba en la etapa experimental". Por ejemplo, Thomas Lamont y poderosos banqueros estadounidenses multimillonarios, eran fervientes admiradores de Mussolini. Lamont, socio de la institución bancaria estadounidense J.P. Morgan, llamó a Mussolini "un tipo muy honrado" que había "hecho un gran trabajo para Italia" con sus "ideas sólidas". Otto Kahn, otro influyente banquero estadounidense, elogió a Italia bajo "la guía clara y magistral de ese hombre notable, Benito Mussolini".

El respaldo a Mussolini también se extendió por todo el establishment británico. Los lazos de Mussolini con Londres, de hecho, datan de 1917, cuando fue contratado en el otoño de ese año como agente británico por el MI5, el servicio de inteligencia. Mussolini, entonces de 34 años, como editor del periódico Il Popolo d'Italia en Milán, recibió £ 100 a la semana por parte del MI5 durante al menos un año, lo que equivale a £ 7.000 semanales en la actualidad. Estos pagos fueron dispensados para asegurar que Mussolini continuaría publicando artículos belicistas, instando a Italia a permanecer en el lado aliado contra Alemania.

Los fondos británicos a Mussolini fueron autorizados por el político conservador Samuel Hoare, hombre del MI5 en Roma. Mussolini le dijo a Hoare, que enviaría a veteranos del ejército italiano a golpear a los manifestantes por la paz, una noticia que aparentemente no desanimó a sus pagadores británicos.


Benito Mussolini satirizado por artistas como Arthur Szyk y los Kukryniksy

El dictador de Italia recibió aplausos entusiastas de estadistas británicos de alto rango, como el diputado del Partido Conservador Winston Churchill. En 1927, Churchill, como Ministro de Hacienda, se embarcó en una visita a Roma, donde conoció al Duce. Churchill posteriormente informó a la prensa: "No pude evitar estar encantado, como tantas otras personas, por el porte suave y sencillo del Signor Mussolini y por su pose tranquila y distante, a pesar de tantos peligros y cargas... Su único pensamiento es el bienestar duradero del pueblo italiano… Es perfectamente absurdo declarar que el gobierno italiano no descansa sobre una base popular o que no se sostiene en el consenso activo y práctico de las grandes masas... Si hubiera sido italiano, estoy seguro de que debería haber estado de todo corazón con ustedes de principio a fin, en su lucha triunfal contra los apetitos y pasiones bestiales del leninismo... Desde un punto de vista externo, vuestro movimiento ha hecho un gran servicio al mundo entero".

El "Signor Mussolini" solo se convertiría en un problema para Churchill y sus colegas en las últimas etapas de su gobierno fascista, cuando los intereses británicos se vieron amenazados por las ambiciones coloniales del dictador italiano y su nuevo amigo alemán

Todo esto nos lleva a...

El final del Duce

Winston Churchill y Franklin D. Roosevelt se reunieron en la Conferencia de Casablanca, 14-24 de enero de 1943 (Stalin fue invitado pero no  asistió debido a la feroz batalla por Stalingrado que tenía lugar en esos momentos). En Casablanca se decidió invadir Sicilia, sabiamente se calculó que ello derrumbaría a Mussolini y los Aliados occidentales obtendrían el control del mar Mediterráneo. La invasión de Sicilia comenzó el 10 de julio de 1943. Entre el 25 y 26 de julio, el primer ministro Mussolini es derrocado y detenido por el propio Gran Consejo del Fascismo, el control de las fuerzas armadas italianas pasan al rey Víctor Manuel III. Hitler parece no darse cuenta de la traición italiana hasta inicios de septiembre cuando ordena la ocupación de Italia y el desarme del ejército italiano.


Elocuente caricatura soviética titulada "Opereta", de la famosa serie Windows TASS, No. 836, 1943


Durante la ocupación alemana los italianos conocieron la brutalidad de la Gestapo, las unidades alemanes mataron a cientos de ciudadanos romanos, desde el Vaticano el Papa Pío XII permanecía en silencio. No está demás recordar que muchos historiadores atribuyen el silencio del Papa a su visión personal del mundo (y de la Iglesia), según él la Unión Soviética y el comunismo antes que los nazis eran mayores amenazas para el cristianismo. Pío XII no protestó cuando los alemanes entraron en Roma, seguramente creía que el mundo debía ser protegido de la amenaza comunista.

El 4 de junio de 1944 marcó el final de la ocupación nazi de Roma, cuna de la civilización occidental. Roma fue liberada por las fuerzas aliadas bajo el mando del general Clark de los Estados Unidos. En ese momento Italia tenía dos gobiernos separados. La República Social Italiana (República de Saló), dirigido por un ya títere de las fuerzas alemanas, Benito Mussolini, en el norte; y, el gobierno del mariscal Pietro Badoglio, partidario de las Fuerzas Aliadas. Italia era miembro oficial de las Fuerzas Aliadas desde septiembre de 1943.


"La Liberación de Roma", TASS No. 1001, 21 de junio de 1944, obra del artista soviético Pavel Sokolov-Skalya. 

En 1945, con los aliados avanzando hacia el norte de Italia por la retirada alemana, ¿qué más podía hacer Mussolini?, unirse a la derrotada marcha, y eso sucedió el 25 de abril de 1945 (un año después esta fecha será oficial para recordar la Liberación de Italia o Fiesta de la Liberación, Aniversario de la Resistencia, en que se conmemora el fin de la ocupación nazi del país y el final de la guerra mundial en Italia). 

Ese día de 1945 el Duce todavía tenía cierto sarcasmo dentro de su abatida alma, huyó con glamour de Milán, montado en el majestuoso y rojo Alfa Romeo 6C 2500 Sport Berlinetta que había obsequiado a su amante. Su objetivo, huir a Suiza dejando su imperio fascista derrotado. (El Alfa Romeo Pescara Spyder 2300 de 1935 era el coche preferido del 'Duce'. El jefe del estado fascista pagó 50.000 liras de la época, equivalente a 250.000 euros de hoy en día). 

En circunstancias tan catastróficas huir en un Alfa Romeo rojo no era una buena idea, al día siguiente, 26 de abril de 1945, muy a su pesar, la pareja de amantes descartaron el lujoso vehículo para enlistarse en una caravana de las SS que también quería cruzar la frontera con Suiza. El siguiente paso programado en la mente de Mussolini, una vez en territorio neutral suizo, era tomar un avión que le llevaría donde su colega en la España fascista, los dominios de Franco, el Duce podría garantizarse un refugio seguro.


Yuliy Ganf, artista soviético, representa en "Se fue sin bota" (Revista Krokodil No. 32, 1943) a Adolf Hitler después que las Fuerzas Aliadas invadieran y conquistaran parte de Italia en 1943, dejando a Hitler sin la "ayuda" italiana. Se puede ver en la caricatura un retrato del depuesto dictador Benito Mussolini


Las negociaciones de la retirada alemana estaban aseguradas, a pesar que la firma de capitulación aún estaba pendiente (rendición final de las fuerzas alemanas combinadas en Italia se dio el 2 de mayo de 1945). No habría combates, las fuerzas guerrilleras italianas podían revisar y permitir a las unidades alemanas avanzar ilesas, solo había una pequeña condición... "Siempre que entregaran a sus compatriotas ocultos". El 27 de abril de 1945, el convoy de las SS que ocultaba a Mussolini tuvo que detenerse ante uno de los varios puestos de control de los partisanos comunistas italianos, a unas 30 millas de la frontera suiza, cerca del pueblo de Dongo, en la costa noroeste del lago de Como. La Petacci, aun no reconocida, había sido detenida ya en un control anterior. 

En esta inspección, en la parte trasera de un camión alemán se escondía Mussolini, llevaba un abrigo y un casco alemanes y gafas de sol, fingiendo dormir. Sin embargo, sus inusuales rasgos distintivos, edad, mandíbula cuadrada y boca ancha, traicionaron al Duce, fue identificado de inmediato. Mussolini llevaba consigo una metralleta y pistola, no hizo ningún intento de disparar. "Parecía completamente carente de voluntad, espiritualmente muerto, su rostro revelaba agotamiento absoluto pero no miedo", recordó su captor. En enero de 1945, Mussolini dijo: "Hace siete años, era una persona interesante. Ahora, soy poco más que un cadáver ... He terminado. Mi estrella ha caído. No me queda pelea en mí. Trabajo y lo intento, pero se que todo es una farsa".


Dos interesantes trabajos de Arthur Szyk. Izquierda: "Madness" (locura), 1941 y "He who rules by the sword" (el que gobierna a espada), 1943 

La detención de Mussolini causó un dilema, la dirección del Comité de Liberación Nacional (CLN) anunció por radio que su decisión era fusilar a Mussolini "como un perro rabioso". Ni más ni menos, un futuro presidente de Italia fue el encargado de comunicarlo, Sandro Pertini. Esto contradecía el armisticio suscrito por Pietro Badoglio el 29 de septiembre de 1943 en que se prometió al general Eisenhower que "Benito Mussolini, sus principales asociados fascistas y todas las personas sospechosas de haber cometido crímenes de guerra o delitos similares, cuyos nombres figuran en las listas que serán comunicadas por las Naciones Unidas y que ahora o en el futuro están en territorio controlado por el comando militar aliado o por el gobierno italiano, serán arrestados de inmediato y entregados a las fuerzas de las Naciones Unidas".

En ese sentido, la Oficina de Servicios Estratégicos (OSS) estadounidense remitió un telegrama solicitando que los miembros del gobierno de la República de Saló fueran entregados a las fuerzas Aliadas, según el armisticio firmado... Al día siguiente, 28 de abril de 1945, el CLN envió un comando a Como, debían llevar a término la ejecución de Mussolini. Otra razón argumentada era que el secretario general del Partido Comunista Italiano había ordenado la ejecución del Duce incluso antes de su captura (a través de mensaje radial el 26 de abril de 1945).


Izquierda, "Cinco líderes del Eje" (autor desconocido, 1939-1945); a la derecha, caricatura soviética de 1953, del artista Boris Efimov. Abajo, el funeral del Duce, por Kukryniksy

Mussolini y Petacci fueron ejecutados. El 29 de abril sus cuerpos fueron descargados en Milán, en la plaza de la ciudad de Piazzale Loreto, sus cuerpos fueron pasto de la cólera popular y colgados por sus talones fuera de una estación de servicio en construcción. Como anécdota, en agosto de 1944, en ese preciso lugar, Mussolini supervisó la muerte de 15 partisanos. No obstante, su final tuvo matices más ignominiosos. (La historia de la captura de Mussolini es muy conocida, no insistiremos en mayores detalles).

En la tarde del 29 de abril de 1945, con las tropas soviéticas rodeando la Cancillería del Imperio (Reich), Hitler es informado por radio del destino de Mussolini. Suele darse por hecho que Hitler exclamó: "¡Esto nunca me sucederá a mí!" El destino de su amigo italiano habrá reafirmado la determinación del jefe nazi de no permitir ser capturado, la decisión de suicidarse ya la había tomado y no permitiría que sus enemigos profanen su cuerpo e impidiendo que sus restos se conviertan en un espectáculo. Según Albert Speer, el 23 de abril de 1945, Hitler le dijo que: "No lucharé personalmente. Siempre existe el peligro de que solo me hieren y caiga vivo en manos de los rusos. Tampoco quiero que mis enemigos deshonren mi cuerpo". 


Tres caricaturas de los Kukryniksy: Arriba: "Después de Túnez ...", TASS No. 728, 1943; y, "Hubo un grito cerca de Orel y resonó en Roma", TASS No. 778, 1943. Abajo: "Nueva Europa", TASS No.1079, 1944.


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Lecturas recomendadas en las dos publicaciones:




12 marzo 2022

¿Por qué Rusia salvó a los Estados Unidos en 1863?

La olvidada historia de una hermandad.  



por Cynthia Chung

Conferencista, escritora, cofundadora y editora de la Rising Tide Foundation (Montreal - Canadá).


Nota de introducción por el editor del blog


Hemos unificado dos de sus interesantes artículos, "Russia and the United States: The Forgotten History of a Brotherhood" (Rusia y Estados Unidos: la historia olvidada de una hermandad) y, "Why Russia Saved the United States" (Por qué Rusia salvó a los Estados Unidos), presentados en octubre 2019 y diciembre 2020, es evidente que el contexto histórico es el mismo y compactarlos en un solo texto ha sido una lógica consideración.

Por lo mismo, las siguientes líneas son de exclusiva autoría de Cynthia Chung, incluidas las citas, aunque el orden no corresponde a las ponencias originales debido a lo mencionado (dos artículos unificados). También, se ha prescindido de algunos párrafos de los dos textos que básicamente dicen lo mismo y que en absoluto afecta el mensaje, al contrario, lo esclarece.

La temática es simple, historia pura, no pro-rusa ni anti-estadounidense, sin sectarismos ni consignas. Trata sobre la participación de Rusia en la Guerra Civil Estadounidense, en el momento que el zar Alejandro II desplegó las flotas militares rusas en San Francisco y Nueva York para impedir una programada invasión británica a sus ex colonias. 


El tema enfoca al presidente Lincoln y al zar Alejandro II, conocidos como grandes reformadores y emancipadores de los esclavos y siervos libres. Los dos fueron asesinados (el ruso sobrevivió a cinco atentados previos) antes de que sus visiones del mundo llegaran a feliz conclusión.


Así es, hubo un momento en la historia del siglo XIX en que la intervención de Rusia evitó que lo que hoy conocemos como los Estados Unidos de América se desintegre definitivamente ante la inminente invasión de las fuerzas combinadas de los imperios británico y francés para colocarse del lado de los rebeldes del sur. La presencia de las flotas rusas en 1863 fue un punto de inflexión

Podríamos especular en cómo serían hoy los Estados Unidos si la invasión hubiese tenido lugar. También el mundo occidental ha olvidado que la creación británica de Canadá se debió para evitar el proyecto del túnel del ferrocarril del Estrecho de Bering formulada por los aliados de Lincoln y Alejandro II después de la guerra civil estadounidense, "conectaría líneas telegráficas entre continentes, la conexión del Ferrocarril Transiberiano y los Ferrocarriles Transcontinentales de Estados Unidos a través de Columbia Británica, Alaska y Eurasia, como lo expuso espectacularmente el ex gobernador de Colorado, William Gilpin, en su libro de 1890 The Cosmopolitan Railway". No nos corresponde tratar ese tema, pero si señalamos que la venta de Alaska, en octubre de 1867 era parte de aquel proyecto. 

Tampoco nos detendremos aquí a explicar la política que tuvo lugar para el giro radical en la Unión Americana (Ver el Destino Manifiesto y la Doctrina Monroe); o los sucesos que derivaron en una guerra civil rusa tras la revolución bolchevique de 1917 y la casi desintegración total del ex imperio ruso por la intervención efectiva de fuerzas extranjeras provenientes de las potencias coloniales europeas, Japón y de los Estados Unidos apoyando  militarmente al "Movimiento Blanco" (contra-revolucionario). 

De pronto, Rusia que había salvado a los Estados Unidos en la década de 1860, tuvo que afrontar la conspiración de los Estados Unidos, Francia y Reino Unido (1917) para repartirse el control de Rusia en las ya clásicas "zonas de influencia" con la ayuda de los rusos "Blancos", otra causa es que las potencias occidentales decidieron dividirse Rusia para evitar que el Imperio japonés ocupara la región oriental.

 

Desembarco y desfile de tropas estadounidenses en Vladivostok en 1918 (foto Sputnik)


El 15 de agosto de 1918, el Departamento de Estado rompió las relaciones diplomáticas con Rusia y comenzó la "olvidada" invasión estadounidense

Miles de soldados tomaron  la ciudad rusa de Vladivostok en agosto de 1918 (Estados Unidos, Canadá, Italia y Gran Bretaña), solo la derrota del Ejército Blanco dio lugar al fin de la ocupación militar extranjera, las fuerzas estadounidenses abandonaron la región oriental de Rusia el 1 de abril de 1920.

En el siglo XXI, los Estados Unidos de hoy, junto a sus socios OTAN/UE al negar el libre desarrollo y comercio a Rusia y China más bien se dedican a provocarlas. Está claro que Occidente ha elegido el CAMINO DE LA GUERRA, una guerra en que utilizan a terceros. Explicaba el politólogo francés Thierry Meyssan: "EL CAMINO A LA PAZ MUNDIAL pasa porque los occidentales permitan el libre desarrollo de chinos y rusos". Si de verdad quisiéramos cambiar el sistema actual deberíamos "terminar con la mentalidad que prevalece en contra de China y Rusia. Se debe permitir a esas naciones desarrollarse con sus rutas de la seda"... antes que sea demasiado tarde. 


Tito Andino


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¿Por qué Rusia salvó a los Estados Unidos?


Algunos podrían preguntarse, ¿es realmente tan malo que Estados Unidos podría colapsar en un futuro no muy lejano? Después de todo, ¿no está actuando como el peor de los imperios? ¿No está causando estragos en el mundo de hoy? ¿No es bueno que colapse internamente y evite que el mundo siga viviendo guerras? Es cierto que Estados Unidos está actuando actualmente más como un imperio terrible que como una república basada en la libertad. Incluso puede darse el caso de que el mundo se salve por un tiempo de una mayor guerra y tiranía, si Estados Unidos colapsara. Sin embargo, esto es poco probable y ciertamente sería solo temporal, ya que Estados Unidos no es la fuente de tales monstruosidades, sino que es simplemente su instrumento.




Siempre ha sido una necesidad extrema tener precaución al leer los relatos históricos de grandes períodos que amenazaron con cambiar el curso del mundo. 

Es una triste realidad que la mayoría de los estadounidenses han olvidado que los rusos fueron sus hermanos durante la Guerra Civil Estadounidense, una unión que no solo se basó en una estratagema geopolítica, sino que, lo que es mucho más importante, se basó en una visión común de la humanidad; que la degradación de la esclavitud ya no podía tolerarse y que el crecimiento industrial era una condición previa absoluta para liberar al hombre. Los historiadores de hoy en día descartan en gran medida esto como un cuento de hadas, arrojan sus comentarios vitriólicos y tratan de destruir los recuerdos de grandes personas del pasado que realmente creyeron y lucharon por algo noble. Estos historiadores borrarían a nuestros héroes o nos harían creer que no eran más que hombres pequeños y amargados que no se preocupaban por el mundo. Porque si no tenemos memoria de tales héroes, no tenemos memoria de la lucha que quedó inconclusa...

Ya que estos historiadores revisionistas tendrían esto, no seamos guiados por tales guías falsos al bosque oscuro de la historia, sino que nos centremos en las acciones y las palabras de los mismos hombres que dieron forma al escenario mundial como prueba de su temple.


Las raíces de las relaciones ruso-estadounidenses



La princesa Vorontsova-Dashkova (1743-1810) fue una de las líderes políticas y científicas más importantes dentro de Rusia, y se convertiría en la jefa de la Academia Rusa de Ciencias, una de las instituciones de inteligencia más influyentes de Rusia. Benjamin Franklin conoció a la princesa Dashkova en París en 1781 durante su gira europea y los dos rápidamente reconocieron que estaban en la misma página en la perspectiva del mundo, camaradas en la Ilustración, por así decirlo. En 1789, Benjamin Franklin sería reclutado como el primer miembro estadounidense de la Academia Rusa de Ciencias y la princesa Dashkova se convertiría en la primera mujer miembro de la Sociedad Filosófica Americana de Franklin en el mismo año. Aunque algunos podrían hacernos creer que esto fue solo un gesto de espectáculo para el ojo público, cualquiera que comprenda la importancia de estas dos instituciones y sus roles en los círculos de inteligencia estadounidenses y rusos reconocería esto como una pareja cercana.

El diálogo entre los dos países continuaría y en 1809, John Quincy Adams se convirtió en el primer embajador estadounidense en Rusia y comenzó una estrecha relación diplomática con el zar Alejandro I. En menos de dos años desde la llegada de Adams a San Petersburgo, el zar Alejandro I anunció el 31 de diciembre de 1810 un ukase que levantaba todas las restricciones a las exportaciones e importaciones a Rusia por mar, mientras que al mismo tiempo imponía un fuerte arancel a los bienes que llegaban por tierra, la mayoría de los cuales provenían de Francia. Esta acción de Alejandro I marcaría una clara ruptura con el Sistema Continental de Napoleón y fue un gran triunfo para los Estados Unidos, ya que la mayoría de la carga transportada a Rusia por barco venía en buques estadounidenses, ya sea que la carga fuera estadounidense o inglesa. Napoleón concluiría de esta decisión que Rusia se interpuso en el camino de su conquista de Europa y declaró la guerra a Rusia 18 meses después, a lo que, como es bien sabido, Rusia salió victoriosa.

En 1861, Cassius Clay se convirtió posiblemente en el mayor embajador de los Estados Unidos en Rusia (1861-1862 y 1863-1869), Clay fue fundamental para convencer al zar Alejandro II de apoyar a la Unión en medio de la Guerra Civil Americana y ayudó a establecer mejoras industriales masivas dentro de Rusia (sobre esto un poco más adelante). Vale la pena señalar que Clay también se haría muy buen amigo de la familia Dashkova, como citó con frecuencia en sus Memorias.


Los Grandes Libertadores. Unidos bajo una causa común. 


En 1861, el Edicto de Emancipación fue aprobado y llevado a cabo con éxito por el zar Alejandro II que resultaría en la liberación de más de 23 millones de siervos (NdelE. Terminó con la servidumbre más no con la pobreza, pero, ¿quién puede presumir haber acabado con la pobreza?) Esta no fue de ninguna manera una tarea simple para la cual hubo mucha resistencia encontrada y requirió un asombroso grado de habilidad política para llevarla a cabo. En un discurso pronunciado por el zar Alejandro II a los mariscales de la nobleza en 1856 declaró:


"Ustedes mismos pueden entender que el orden actual de poseer almas no puede permanecer sin cambios. Es mejor abolir la servidumbre desde arriba, que esperar ese momento en que comience a abolirse desde abajo. Les pido que piensen en la mejor manera de llevar a cabo esto".


El éxito de este edicto pasaría a la historia como uno de los mayores logros para la libertad humana y el zar Alejandro II llegó a ser conocido como el "Gran Libertador", por el que fue respetado en todo el mundo.

Poco después, en 1863, el presidente Lincoln aprobaría la Proclamación de Emancipación que declaraba "que todas las personas mantenidas como esclavos" dentro de los estados rebeldes "son, y en adelante serán libres". Hay sorprendentemente una gran cantidad de cinismo en torno a esto hoy. Se cree que debido a que Lincoln no anunció esto al comienzo de la guerra, de alguna manera nunca fue genuino. La preservación del país debía ser la máxima prioridad. 

Sin embargo, Lincoln siempre estuvo a favor de la abolición de la esclavitud y la razón de su retraso se debió a que el país estaba tan en desacuerdo consigo mismo que estaba dispuesto a romperse en pedazos sobre el tema, una intención a la que Lincoln se opuso legítimamente y tuvo que navegar contra marea.

Lincoln estaba dispuesto a ver el fin de la esclavitud durante un período de tiempo más largo si podía significar evitar una guerra civil, cuando quedó claro que esto no era posible y que la guerra total era inevitable, declaró que la esclavitud sería abolida en los estados confederados tras la victoria de la Unión. Aquellos que dudan de su posición sobre el tema de la esclavitud deberían revisar su carrera como abogado antes de convertirse en presidente, donde denunció claramente la esclavitud durante toda su vida.

"Una batalla perdida o ganada es fácilmente descrita, entendida y apreciada, pero el crecimiento moral de una gran nación requiere reflexión, así como observación, para apreciarla", dijo Frederick Douglas, antiguo esclavo que más tarde se convertiría en un gran estadista y diplomático estadounidense y aliado de Lincoln, aunque frustrado con el retraso en la igualdad de derechos, entendió después de reunirse y discutir sus preocupaciones con Lincoln que la preservación del país era lo primero, declarando:


"Fue una gran cosa lograr la independencia de Estados Unidos cuando contamos con tres millones (de esclavos), pero fue algo más grande salvar a este país del desmembramiento y la ruina cuando contaba con treinta millones. Solo él, de todos nuestros presidentes, iba a tener la oportunidad de destruir la esclavitud y de elevar a la virilidad a millones de sus compatriotas hasta entonces sostenidos como bienes muebles y contados con las bestias del campo".



Hay muchos discursos que Lincoln dio mientras era abogado, donde habló de manera más clara y transparente contra la esclavitud. En un discurso en Peoria, Illinois (16 de octubre de 1854), 7 años antes de que se convirtiera en presidente, Lincoln declaró:


"Esta declarada indiferencia, pero como debo pensar, verdadero celo encubierto por la expansión de la esclavitud, no puedo dejar de odiar. Lo odio por la monstruosa injusticia de la esclavitud misma. Lo odio porque priva a nuestro ejemplo republicano de su justa influencia en el mundo, permite a los enemigos de las instituciones libres, con plausibilidad, burlarse de nosotros como hipócritas, hace que los verdaderos amigos de la libertad duden de nuestra sinceridad, y especialmente porque obliga a tantos hombres realmente buenos entre nosotros a una guerra abierta con el principio fundamental de la libertad civil, criticando la Declaración de Independencia e insistiendo en que no existe un principio de acción correcto sino el interés propio".


Durante la guerra civil, el señor Robert Cecil (más tarde llamado marqués de Salisbury y tres veces primer ministro de Gran Bretaña) expresó su punto de vista sobre el asunto en el Parlamento británico:


"Los Estados del Norte de América nunca pueden ser nuestros amigos seguros porque somos rivales, rivales políticos, rivales comerciales... Con los Estados del Sur, el caso se invierte por completo. La población es un pueblo agrícola. Proporcionan la materia prima de nuestra industria y consumen los productos que fabricamos a partir de ella. Con ellos, todo interés debe llevarnos a cultivar relaciones amistosas, y cuando comenzó la guerra, de inmediato recurrieron a Inglaterra como su aliado natural". 


En 1840, el algodón representaba más de la mitad de las exportaciones estadounidenses. Más del 75% del algodón esclavo se exportaba a Gran Bretaña. El algodón esclavo estadounidense era la pieza central del sistema mundial de mano de obra barata del Imperio Británico.


Unidos bajo una amenaza común


Sin embargo, nada atestiguaría la solidaridad entre Rusia y los Estados Unidos más allá de la garantía confirmada de Rusia de que interferiría activamente si Gran Bretaña y Francia tomaran medidas militares contra la Unión y para el lado de la Confederación. El otoño de 1862 marcaría la primera fase crítica de la guerra. Lincoln envió una carta urgente al Ministro de Relaciones Exteriores ruso Gorchakov, informándole que Francia estaba lista para intervenir militarmente y estaba esperando a Inglaterra. Por lo tanto, la salvación de la Unión se basaba únicamente en la decisión de Rusia de actuar. El Ministro de Relaciones Exteriores Gorchakov escribió en respuesta a la súplica de Lincoln:


"Ustedes saben que el gobierno de Estados Unidos tiene pocos amigos entre las Potencias. Inglaterra se regocija por lo que te está pasando; ella anhela y reza por tu derrocamiento. Francia es menos activamente hostil; sus intereses se verían menos afectados por el resultado; pero ella no está dispuesta a verlo. Ella no es tu amiga. Su situación está empeorando cada vez más. Las posibilidades de preservar la Unión son cada vez más desesperadas. ¿Se puede hacer nada para detener esta terrible guerra? La esperanza de reunión es cada vez menor, y deseo inculcar a su gobierno que la separación, que me temo que debe llegar, será considerada por Rusia como una de las mayores desgracias. Rusia sola, ha estado a su lado desde el principio, y continuará apoyándolo. Estamos muy, muy ansiosos de que se adopten algunos medios, de que se siga cualquier curso, lo que evitará la división que ahora parece inevitable. Una separación será seguida por otra; te romperás en fragmentos".


El apoyo proclamado de Rusia en sus cartas a Lincoln se pondría a prueba durante el verano de 1863. El presidente Lincoln recibió el visto bueno para publicitar el apoyo de Rusia a la Unión y esto fue suficiente para hacer que Gran Bretaña y Francia dieran un paso atrás. Para entonces, la invasión del Sur al Norte había fracasado en Gettysburg y los violentos disturbios contra la guerra de Nueva York también fracasaron. Gran Bretaña estaba pensando una vez más en una intervención militar directa. Lo que seguiría marca una de las mayores muestras de apoyo a la soberanía de otro país que jamás haya ocurrido en la historia moderna.

La Armada rusa llegó a las costas este y oeste de los Estados Unidos a finales de septiembre y principios de octubre de 1863.


"La Armada rusa visita Estados Unidos. El escuadrón ruso en Nueva York, 1863". Gráfica tomada del Comando de Historia y Patrimonio Naval, sitio web oficial de la Marina de los Estados Unidos.

El momento fue altamente coordinado debido a los informes de inteligencia de cuando Gran Bretaña y Francia tenían la intención de su acción militar. ¡La marina rusa permanecería a lo largo de la costa de los Estados Unidos en apoyo de la Unión durante siete meses! Nunca intervinieron en la guerra civil estadounidense, sino que permanecieron en sus aguas a instancias de Lincoln en el caso de la interferencia de una potencia extranjera.

Si Rusia no hubiera hecho esto, Gran Bretaña y Francia seguramente habrían intervenido en nombre de los estados confederados como dejaron en claro que lo harían, y los Estados Unidos ciertamente se habrían roto en dos en ese momento. Fue el apoyo naval directo de Rusia lo que permitió a los Estados Unidos permanecer enteros.

El zar Alejandro II, que tenía el poder exclusivo de declarar la guerra en nombre de Rusia, declaró en una entrevista al banquero estadounidense Wharton Barker el 17 de agosto de 1879 (publicado en The Independent el 24 de marzo de 1904):


"En el otoño de 1862, los gobiernos de Francia y Gran Bretaña propusieron a Rusia, de manera formal pero no oficial, el reconocimiento conjunto por parte de las potencias europeas de la independencia de los Estados Confederados de América. Mi respuesta inmediata fue: "No cooperaré en tal acción; y no voy a consentir. Por el contrario, aceptaré el reconocimiento de la independencia de los Estados Confederados por parte de Francia y Gran Bretaña como un casus belli para Rusia. Y para que los gobiernos de Francia y Gran Bretaña entiendan que esta no es una amenaza ociosa envié una flota del Pacífico a San Francisco y una flota del Atlántico a Nueva York.

... Todo esto lo hice por amor a mi querida Rusia, más que por amor a la República Americana. Actué así porque entendí que Rusia tendría una tarea más seria que realizar si la República Americana, con un desarrollo industrial avanzado, se rompía y Gran Bretaña debería quedar en control de la mayoría de las ramas del desarrollo industrial moderno".


Por lo tanto, fue en gran medida debido a la dedicada muestra de solidaridad de Rusia con la Unión de Lincoln que Gran Bretaña y Francia no intervinieron y el país pudo reconstruirse. Lincoln se refirió al apoyo ruso en su Proclamación de Acción de Gracias como "las recompensas de Dios de una naturaleza tan extraordinaria que no pueden dejar de penetrar en el corazón".


La lucha por el desarrollo industrial avanzado


¿A qué se refería exactamente el zar Alejandro II al mencionar el avanzado desarrollo industrial de la República Americana? Bueno, en resumen, se refería al sistema hamiltoniano de economía. En particular, el Informe de Alexander Hamilton de 1791 sobre la utilidad de las fábricas en relación con el comercio y la agricultura que se publicó en San Petersburgo en 1807, patrocinado por el Ministro de Finanzas ruso D.A. Guryev. En la introducción al folleto, el educador ruso V. Malinovsky escribió:


"La similitud de las Provincias Unidas Americanas con Rusia aparece tanto en la extensión de la tierra, el clima y las condiciones naturales, en el tamaño de la población desproporcionada al espacio, como en la juventud general de varias instituciones generalmente útiles; por lo tanto, todas las reglas, observaciones y medios propuestos aquí son adecuados para nuestro país".


Fue Hamilton quien fue pionero en un nuevo sistema de economía política que salió de la guerra de independencia que vio a Estados Unidos en bancarrota, subdesarrollado y agrario. Hamilton resolvió este problema federalizando las deudas estatales y convirtiéndolas en crédito productivo, canalizado por los bancos nacionales en mejoras internas a gran escala con un enfoque en el crecimiento de la manufactura. Cualquiera que desee aprender más sobre esto debe leer la reciente publicación de Anton Chaitkin, Who We Are: America's Fight for Universal Progress.

Este "sistema americano" fue lo que el zar Alejandro II reconoció como el único sistema económico que desafió con éxito el sistema imperante, que reconoció como la raíz de toda esclavitud. La mano de obra ineficaz y, en última instancia, costosa de los esclavos no era rival para competir contra una industria de máquina herramienta de la que Frederick Douglas dio fe. La construcción del ferrocarril que fue posible gracias al desarrollo de esta industria de la máquina herramienta es lo que liberó a los países de la supremacía marítima de Gran Bretaña.


El "Sistema Americano"

En 1842, el zar Nicolás I contrató al estadounidense George Washington Whistler para supervisar la construcción del ferrocarril San Petersburgo-Moscú, el primer ferrocarril a gran escala de Rusia. En la década de 1860, la economía de Henry C. Carey se promovería en la educación universitaria de San Petersburgo, organizada por el embajador de los Estados Unidos en Rusia, Cassius Clay. Carey fue un destacado asesor económico de Lincoln y líder hamiltoniano de su época.

Sergei Witte, quien trabajó como Ministro de Finanzas de Rusia de 1889 a 1891 y más tarde se convirtió en Primer Ministro en 1905, publicaría en 1889 el increíblemente influyente documento titulado "Ahorro Nacional y Lista Friedrich" que resultó en una nueva ley de aduanas para Rusia en 1891 y resultó en un aumento exponencial del crecimiento de la economía de Rusia. Friedrich List atribuyó públicamente su influencia en la economía a Alexander Hamilton.

El superintendente del Ferrocarril del Pacífico de Lincoln, el general Grenville Dodge, asesoró a Rusia en su ferrocarril Transiberiano, construido con acero y locomotoras de Pensilvania de 1890 a 1905.




En su informe sobre el presupuesto de 1890, Sergei Witte, haciéndose eco de la Iniciativa de la Franja y la Ruta (the Belt and Road Initiativeque se desarrolla, escribió:

"El ferrocarril es como una levadura, lo que crea una fermentación cultural entre la población. Incluso si pasara a través de un pueblo absolutamente salvaje en su camino, los elevaría en poco tiempo al nivel requerido para su funcionamiento".

Witte fue explícito de su seguimiento del modelo estadounidense de economía política cuando describió su reorganización de los ferrocarriles rusos diciendo: "Ante una grave escasez de locomotoras, inventé y apliqué el sistema de tráfico que había estado en práctica durante mucho tiempo en los Estados Unidos y que ahora se conoce como el "sistema estadounidense". (Memorias p.19)

En 1906, el zar Nicolás II de Rusia apoyó el plan para el túnel estadounidense-ruso del estrecho de Bering, aprobando oficialmente un equipo de ingenieros estadounidenses para realizar un estudio de viabilidad.

Rusia completaría el ferrocarril transiberiano en 1905 bajo el liderazgo del seguidor del "Sistema Americano" Conde Sergei Witte. En su viaje inaugural, el ferrocarril Transiberiano vio vagones de tren fabricados en Filadelfia atravesar el corazón de Rusia, y no es casualidad que todos los actores clave involucrados en la compra de Alaska también estuvieran involucrados en el programa ferroviario continental ruso a ambos lados del océano.

En 1876 Henry C. Carey organizó la exposición del centenario donde 10 millones de personas de 37 países vinieron a Filadelfia para ver los logros de los Estados Unidos en sus avances en la industria de máquinas herramienta, que impulsaron su economía a la primera en el mundo.




La Unión Aduanera de BismarckSolo tres años después, Otto von Bismarck rompió el sistema de libre comercio de Alemania implementando una política arancelaria al estilo estadounidense para su nación. El parentesco entre Alemania y los Estados Unidos se hizo tan fuerte en este momento que el discurso de Otto von Bismarck en el parlamento (1879) fue citado por McKinley en el Congreso de los Estados Unidos:


"Un éxito de los Estados Unidos en el desarrollo material es el más ilustre de los tiempos modernos. La nación estadounidense no sólo ha nacido y suprimido con éxito la guerra más gigantesca y costosa de toda la historia, sino que inmediatamente después disolvió su ejército, encontró empleo para todos sus soldados y marines, pagó la mayor parte de su deuda, dio mano de obra y hogares a todos los desempleados en Europa tan rápido como pudieron llegar a su territorio y aún por un sistema de impuestos tan indirecto que no se percibe, mucho menos sentido... Debido a que es mi juicio deliberado que la prosperidad de Estados Unidos se debe principalmente a sus leyes protectoras, insto a que Alemania haya llegado a ese punto, donde es necesario imitar el sistema arancelario de los Estados Unidos".


Otto von Bismarck estaba organizando fuertemente la construcción del ferrocarril de Berlín a Bagdad, que después de mucha resistencia y retraso solo se completaría en 1940. Si esto se hubiera logrado durante la vida de Otto von Bismarck, el Medio Oriente podría haber evitado la división del Sykes-Picot.




En 1869, los modernizadores japoneses que trabajaban directamente con los estrategas de Lincoln-Carey dirigieron la Restauración Meiji que industrializó Japón.

En las décadas de 1880 y 90, los industriales de Lincoln-Carey Filadelfia fueron contratados para enormes proyectos de infraestructura y construcción de la nación en China. El misionero cristiano hawaiano Frank Damon, habiendo participado en las estrategias del grupo Carey a un nivel muy alto, ayudó a instigar, dar forma y construir la organización Sun Yat-sen que dio a luz a la China moderna.

Sun Yat-sen se refirió a su admiración por los Estados Unidos de Lincoln como la base de un nuevo sistema multipolar diciendo:


"El mundo se ha visto enormemente beneficiado por el desarrollo de Estados Unidos como una nación industrial y comercial. Así que una China desarrollada con sus cuatrocientos millones de habitantes, será otro Nuevo Mundo en el sentido económico. Las naciones que participarán en este desarrollo cosecharán inmensas ventajas. Además, la cooperación internacional de este tipo no puede sino ayudar a fortalecer la Hermandad del Hombre".


¿Cómo terminamos donde estamos hoy?

Con un desembolso tan grande de cooperación e intereses comunes en todo el mundo, unidos contra un sistema económico de imperio, surge la pregunta obvia "¿Qué salió mal? ¿Cómo terminamos donde estamos hoy?"

Para dar una idea rápida de la razón, veamos algunos de los principales asesinatos y golpes blandos de finales del siglo XIX y principios del XX de defensores del sistema estadounidense (consulte la  siguiente imagen).




Henry C. Carey lo dijo mejor cuando describió la situación en su "Armonía de intereses" (1851):


"Dos sistemas están ante el mundo; el que busca aumentar la proporción de personas y de capital dedicados al comercio y el transporte, y por lo tanto disminuir la proporción dedicada a la producción de mercancías con las que comerciar, con un retorno necesariamente disminuido al trabajo de todos; mientras que el otro busca aumentar la proporción dedicada al trabajo de producción, y disminuir la que se dedica al comercio y el transporte, con un mayor retorno a todos, dando al trabajador buenos salarios, y al propietario del capital buenas ganancias ... Uno mira al pauperismo, la ignorancia, la despoblación y la barbarie; el otro en el aumento de la riqueza, la comodidad, la inteligencia, la combinación de acción y la civilización. Se mira hacia la guerra universal; el otro hacia la paz universal. Uno es el sistema inglés; el otro podemos estar orgullosos de llamar el sistema estadounidense, porque es el único que alguna vez ideó, cuya tendencia fue la de elevar mientras se iguala la condición del hombre en todo el mundo".


Todavía tenemos que concluir cual es el vencedor entre estos dos sistemas opuestos, la lucha no ha terminado y sería una tontería rendirnos en la línea de meta. Lo que hagamos hoy decidirá el curso de las cosas en el futuro, y si vivimos bajo un verdadero reconocimiento de libertad y prosperidad, o si somos gobernados y nuestras libertades tratadas como "privilegios", que pueden ser dadas o tomadas en base al juicio de una clase dominante, aún está por verse.

Por lo tanto, escuchemos las palabras de Lincoln, quien en un debate con el campeón del poder esclavo Stephen Douglas, dijo:


"Ese es el tema que continuará en este país cuando estas pobres lenguas del juez Douglas y yo guardemos silencio. Es la eterna lucha entre estos dos principios, el bien y el mal, en todo el mundo. Son los dos principios que han estado cara a cara desde el principio de los tiempos, y siempre continuarán luchando. Uno es el derecho común de la humanidad y el otro el derecho divino de los reyes".


¿Dónde nos encontramos hoy?


Tanto el presidente Lincoln como el zar Alejandro II reconocieron que la soberanía del individuo y de una nación estaban entrelazadas y que Rusia y los Estados Unidos se habían unido en esta causa. Que para que un individuo sea verdaderamente libre, es necesario que exista un sistema que pueda garantizar el acceso a un nivel básico de vida y educación, para lo cual la industria es imperativa. Lincoln sería asesinado el 14 de abril de 1865 y Alejandro II el 13 de marzo de 1881. Sus muertes, como suele ser el caso con los grandes líderes, dejaron un vacío que parecía demasiado grande para volver a llenarlo.

Cynthia Chung concluye en su ensayo (2020) afirmando que "el presidente Putin está abogando por esta misma política junto con China en la Iniciativa de la Franja y la Ruta, una política con la clara intención de elevar el nivel de vida en todo el mundo con un desarrollo industrial avanzado. Es hora de que Estados Unidos se una a esta iniciativa y recuerde a su hermano olvidado".


Cynthia Chung 

Russia and the United States: The Forgotten History of a Brotherhood

Why Russia Saved the United States

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