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07 mayo 2020

El pulpo en las caricaturas políticas




Nick Ottens
STEAMPUNK
Never Was Magazine


Los pulpos son un tropo popular en el arte político. Se pusieron de moda en la década de 1870, cuando Frederick W. Rose describió a Rusia como un pulpo gigante que dominaba el este de Europa. El monstruo marino fue rápidamente traspasado a Alemania cuando representaba una mayor amenaza para la paz en Europa. Durante la temprana Guerra Fría, fue nuevamente el turno de Rusia. El pulpo fue la metáfora perfecta para difundir el comunismo.

Aquí se expone una selección artística con las mejores y peores criaturas marinas con tentáculos.

Pulpo ruso

1877, mapa de Europa por Frederick W. Rose (Biblioteca de la Universidad de Cornell)


El británico Fred Rose fue el primero en representar a Rusia no como un oso sino como un pulpo. Su mapa de guerra serio-cómico, que sería revisado y traducido a varios idiomas europeos, apareció en marzo de 1877, dos meses después de que Rusia atacara al Imperio Otomano en respuesta a la masacre de cristianos en Bulgaria (representada en el mapa con una calavera).

Rose muestra al gigante pulpo ruso que estrangula a Persia y Polonia, sosteniendo a Finlandia a su alcance y luchando con Turquía.

La política británica estaba dividida en ese momento entre los liberales anti-turcos de William Gladstone, que se disculparon por Rusia, y los conservadores rusos, que pidieron un pacto con los otomanos para bloquear la expansión rusa. La caricatura de Rose ayudó a influir en la opinión pública a su favor.


Tentáculos hacia Asia


1904, mapa de Asia y Europa por Kisaburō Ohara (Biblioteca de la Universidad de Cornell)


Uno de los primeros artistas en imitar a Rose fue Kisaburō Ohara de Japón. Esta caricatura, de la época de la guerra ruso-japonesa, muestra los tentáculos de Rusia que se extienden hacia Asia. Cabe destacar el tentáculo más a la derecha, que toca Port Arthur: el sitio del ataque de 1904 de Japón contra la flota rusa.

El mapa se hizo para persuadir a Gran Bretaña, entonces el principal poder naval del mundo, para que se mantuviera al margen de la guerra.


El pez diablo en aguas egipcias


El pez diablo en aguas egipcias, caricatura publicada en Punch (1888)


El final del siglo XIX fue también la marca del apogeo del imperialismo británico. Esta caricatura de 1888, publicada en Punch, muestra a John Bull, la personificación del Reino Unido, incursionando en aguas egipcias.

"Es una curiosa mezcla de leones, mulas y pulpos", engullendo territorios a lo largo de la ruta a la India: Gibraltar, el Cabo, Malta, Chipre y el recientemente inaugurado Canal de Suez.


Revancha

Detalles de una mapa de portada de La Revanche de 1886, que muestra a soldados franceses y rusos luchando contra un pulpo alemán.


Prusia, y más tarde Alemania, se convirtieron en un pulpo favorito en la propaganda francesa.

Esta portada de la revista francesa de asuntos públicos La Revanche muestra a Francia y Rusia asesinando al pulpo alemán en 1886, quince años después de que Francia perdiera Alsacia y el departamento de Mosela de Lorena en la Guerra de 1870. Francia y Rusia formalizarían una alianza anti-alemana cinco años después.


Gemelos


1915, Mapa británico de pulpos alemanes y austriacos ( Wikimedia Commons )


Este mapa británico de 1915, también traducido a otros idiomas, se burla de la promesa de Alemania de no hacer la guerra "para subyugar a los pueblos extranjeros" al destacar las tierras que Austría tenía anexadas a lo largo de los siglos.

Sin embargo, simplifica la expansión territorial de Prusia y deja de lado el contexto histórico. Baviera, por ejemplo, se fusionó libremente con Prusia para formar el Imperio alemán en 1871. El mapa tampoco menciona el papel que el aliado de Gran Bretaña, Rusia, jugó en la partición de Polonia.


Expansión prusiana


1917, mapa de la expansión de Alemania por Maurice Neumont (IGM)


Es una versión francesa de la anterior. Si mira de cerca podrá apreciar al pulpo con un Pickelhaube en el medio.

Maurice Neumont, el ilustrador, cita a varios políticos franceses que advirtieron contra el expansionismo prusiano. El soldado húngaro representa el tamaño del ejército de Alemania en comparación con el de la Francia revolucionaria un siglo antes. Quizás una comparación más justa hubiera sido con el ejército francés de 1914, que tenía cuatro millones de hombres armados contra 4.5 millones de los alemanes.


Instando a los franceses a resistir


Cartel anticomunista francés de 1936 o 1937


Este cartel de propaganda anticomunista francés de 1936 o 1937 fue uno de los primeros que describió a la Rusia soviética como un pulpo.

Sostiene que toda Europa está luchando contra el comunismo. Tenga en cuenta que los británicos, alemanes, italianos y turcos han cortado uno de los brazos del pulpo. Los nacionalistas españoles están en el proceso de hacer lo mismo. (El bando republicano en la Guerra Civil española fue apoyado por la Unión Soviética, aunque solo una parte de los combatientes fueron militantes comunistas).

Los franceses, por el contrario, supuestamente están permitiendo que la criatura comunista estrangule su bandera.


Stalin el monstruo marino


Cómo funciona el comunismo


Este panfleto anticomunista estadounidense, producido por el Servicio de Biblioteca Católica en 1938, lleva la metáfora del pulpo un paso más allá al representar al líder soviético Joseph Stalin como una criatura marina.

Uno de sus tentáculos se enrosca alrededor de España, donde la Guerra Civil todavía se está librando. Otro se extiende a Norteamérica: la sugerencia, por supuesto, es que la impía amenaza roja estaba llegando a los Estados Unidos.


Churchill sediento de sangre


Cartel propagandístico francés anti-británico de 1941 que representa a Winston Churchill como un pulpo.


Los fascistas devolvieron el favor en 1941 o 1942 al representar al primer ministro británico en tiempos de guerra, Winston Churchill, como un pulpo.

Sus tentáculos se ven alcanzando África y Oriente Medio. Las amputaciones en Dakar, Mers El Kébir, Egipto, Libia y Siria indican la resistencia del Eje al imperialismo británico.

La idea era convencer a los franceses de que su verdadero enemigo era Gran Bretaña, a pesar de que los nazis estaban ocupando su tierra natal. Los lugares mencionados fueron sitios de acción militar aliada contra la Francia de Vichy, aliado nazi. El ataque de Gran Bretaña a la flota francesa en Mers El Kébir en particular había causado muchas bajas francesas.

Conspiración sionista británica


La caricatura antisemita de la era nazi de Josef Plank muestra a Winston Churchill como un pulpo con la Estrella de David sobre su cabeza (Biblioteca del Congreso)


Esta caricatura alemana antisemita, publicada en algún lugar entre 1935 y 1943, representa de manera similar a Churchill como un pulpo pero con una Estrella de David sobre su cabeza, vinculando el imperialismo británico con una imaginaria conspiración judía global.


Pulpo Rothschild


Un pulpo que representa a la familia bancaria inglesa Rothschild  del Coin's Financial School (1894)


La idea de que los intereses monetarios judíos controlan la política británica es antigua. En un folleto de 1894 se abogaba por la introducción de un estándar mixto del oro y la plata. William Hope Harvey había representado a la familia bancaria Rothschild como sinónimo de Inglaterra. Sus tentáculos se extienden por todo el mundo.


Standard Oil 


1904, Caricatura estadounidense que representa a la compañía Standard Oil como un pulpo (Biblioteca del Congreso).


La caricatura de pulpo más famosa debe ser esta representación de 1904 de Standa Oil de John Rockefeller. Tenga en cuenta que sus tentáculos están envolviendo no solo el Congreso de los Estados Unidos y una casa estatal, sino también las industrias de cobre, acero y transporte marítimo. El próximo objetivo es la Casa Blanca.

Las caricaturas antimonopolistas como estas ayudaron a que Theodore Roosevelt prevaleciera en las elecciones presidenciales de ese año.


Abrazo inoportuno de Japón


Un póster británico en tiempos de guerra contra Japón que amenaza el comercio mundial (LHCMA); y, un cartel de las Indias holandesas de 1944 que pide la liberación de las Indias (NIOD).


Japón no escapó de la representación como un pulpo en la propaganda aliada.

El afiche británico argumentó que la otra potencia amenazaba el comercio mundial de la isla al mostrar sus tentáculos envueltos alrededor de los productos que se encuentran en el este y el sudeste asiático.

El cartel holandés de 1944 pedía la liberación de las Indias Orientales del inoportuno abrazo de Japón. Aunque "liberación" significaba volver al dominio colonial holandés.


El retorno del pulpo rojo 



El pulpo rojo regresó después de la Segunda Guerra Mundial, cuando el oeste capitalista y el este comunista volvieron una vez más a enfrentarse. 

Esta imagen proviene de la portada de un folleto de 1950 difundido por la Liga Económica favorable a las empresas en el Reino Unido. Sugiere que el comunismo está a punto de devorar al mundo entero.


Reconocer el peligro

Cartel electoral del Partido Popular de Austria en 1949 representa al comunismo soviético como un pulpo (ÖNB)


Solo un poco menos amenazante, este cartel electoral de 1949 del conservador Partido Popular de Austria muestra que el comunismo está extendiendo su influencia hacia el oeste de Europa. Insta a los votantes a "reconocer el peligro" de la ideología soviética.

Al igual que Alemania, Austria estaba ocupada por los aliados victoriosos en ese momento. Los soviéticos controlaban lo que se convertiría en los estados de Burgenland y la Baja Austria. Solo después de que el país declaró su neutralidad en 1955, las tropas occidentales y soviéticas se retiraron.


Imperialismo americano


Ante Los Bárbaros


Los movimientos de izquierda también emplearon el tropo de pulpo.

El escritor colombiano José María Vargas Vila, por ejemplo, describió a los Estados Unidos como un monstruo marino hambriento en la portada de su "Ante Los Bárbaros" de 1930, agarrando la isla de Cuba bajo el dominio pro-estadounidense y mirando a Centroamérica.


"Francia no será una colonia"


Cartel del partido comunista francés de los años 50. Los comunistas franceses tuvieron la misma idea. Observe los signos de dólar en los ojos del pulpo estadounidense en este cartel.


En el texto se lee: "¡No! ¡Francia no será un país colonizado! El gobierno francés estaba ansioso en esos momentos por convertirse en un socio dependiente de los estadounidenses.

*****

Dos ilustraciones interpuestas por el editor del blog


Póster sobre el presidente Ronald Reagan, que se comercializa vía internet. Titula "Imperio. La Pesadilla del  Líder Codicioso". 


Esta es una representación de Vladimir Putin. Titula "Octoputin", Fue originalmente encargado para ilustrar una portada de The Economist, la autoría corresponde a Jon Berkeley. 



Anexo 2

El siguiente es un interesante artículo que  se reproduce integramente.

Rusia, la (más) mala de la película en los mapas satíricos

Geografía Infinita
Gonzalo Prieto

Los mapas satíricos han sido a lo largo de los siglos una poderosa herramienta de propaganda política. Utilizados con motivo de conflictos o tensiones, son la plasmación gráfica de prejuicios e ideas preconcebidas sobre como unos estados ven a otros.


"The Avenger" (El Vengador): Un mapa alegórico de la guerra en 1877. Frederick Rose.


Rusia fue siempre la mala de la película en este tipo de mapas. O la más mala. 

El siguiente mapa fechado en 1871 representa Europa vista por un nacionalista italiano, muestra a Rusia como un gigante carnicero enfadado.



Visión italiana de Europa. 1871.


El autor aprueba la por entonces anexión italiana de Roma (1870). El “monstruo” francés está muerto (Batalla de Sedán de 1870, de la guerra franco prusiana que se saldó con la detención de Napoleón III).

Los sacos alemanes de dinero situados ante un amenazante Guillermo I podrían ser la contribución que los franceses tuvieron que pagar a partir de 1870, ya que hay un soldado prusiano comiendo las tartas de Alsacia y Lorena y bebiendo vino francés. Por su parte, Gran Bretaña es despreciada.

El mapa está lleno de ironía sobre quienes luchan por su independencia. Grecia mira en un espejo en busca de sus largos dientes perdidos, mientras otras naciones de los Balcanes se representan como ovejas, como Serbia, Bosnia, Albania, Bulgaria.

El siguiente mapa hace referencia a la Guerra de Crimea del XIX. Es un ejemplo de mapa satírico, fechado en 1856, por lo que puede considerarse el primero propagandístico de su tipo, precursor de un estilo que arrasaría en los siguientes 70 años en Europa.


Mapa humorístico del Teatro de Guerra en Europa a vista de pájaro. 1856.


El mapa se enmarca la Guerra de Crimea, que enfrentó a Rusia y el Imperio Otomano, y  es considerada como la primera guerra “moderna”. El enfrentamiento contó por primera vez, con corresponsales de guerra, lo que indica también el aumento del interés de la opinión pública por la situación política internacional.

En el mapa, Rusia aparece como un oso con corona imperial, al tiempo que blande un látigo. Polonia aparece como un esclavo, unido con una cadena. Las garras del oso se corresponden con la península de Crimea, donde las flotas francesa e inglesa intentan cortar esas garras, en oposición a la flota rusa que aparece más al este como “nicht sichtbar” (no visible) ya que el Tratado de París de 1856 estipulaba que los barcos rusos no podían mantener una flota en el Mar Negro.

En el siguiente mapa satírico Bismark frena con un gesto a una anciana Rusia que por 1875 (fecha de realización) mantenía una estructura social anclada en el pasado, mientras en Centroeuropa comenzaban a abrirse paso formas de gobierno tendientes a la democracia.



Das heutige Europa’ (La Europa de Hoy). Mapa de Caesar Schmidt de 1875.


Durante la época victoriana fue muy frecuente la publicación de mapas políticos satíricos. Tanto que se dio inicio a una nueva “corriente”. El Octopus Map, que sigue el estilo iniciado por Joseph Goggin, es uno de los más conocidos y representa los acontecimientos políticos del convulso año 1877 en Europa, expresando la hostilidad británica frente a las ansias expansionistas del Imperio Ruso. Uno de los grandes en la elaboración de estos mapas fue sin duda el británico Frederick Rose.


Mapa satírico de Europa (1877). Frederick Rose. (Wikipedia).


Misma figura para representar a Rusia, utilizado en diferentes países como representación. El siguiente mapa fue producido en la segunda mitad del siglo XIX por J.J. van Bredero de Haarlem (Países Bajos). Es un ejemplo más de los muchos mapas que circularon en Europa con una cartografía antropomórfica con la cual se buscaba ilustrar la tensa situación geopolítica del momento.



Mapa satírico de Rusia de 1870. Humoristische-Oorlogskaart (1870). 


El pulpo aparece en los mapas satíricos para representar a Rusia de manera recurrente. También a principios ya del siglo XX. En el siguiente mapa se puede apreciar como el Zar busca con sus tentáculos alcanzar a Polonia y Finlandia, por entonces (1900) en pleno proceso de absorción. Hasta China siente como se acerca el pulpo, cuyos tentáculos también apuntan a Persia y Afganistán mientras que otro amenaza una vez más al Imperio Otomano, que de nuevo podría ser atacado por el Cáucaso.


John Bull and his Friends. A Serio-Comic Map of Europe


El pulpo tuvo mucho éxito e incluso una corriente “continuadora” que fue años más allá, cerca de 25 desde la elaboración de los primeros mapas de su “especie”. El siguiente mapa satírico japonés de 1904, pintado por Kisaburo Ohara, representa a Rusia con la forma de este molusco.


Mapa satírico japonés de 1904 pintado por Kisaburo Ohara, en el que se representa a Rusia como un pulpo negro.


En el texto de la parte superior izquierda Kisaburo detalla por qué pinta así al pulpo (opresor, intentando abarcar todo lo que está a su alcance). Es una manera de mostrar apoyo a su país (Japón) en la lucha que estaban manteniendo en aquel momento el imperio japonés y ruso en las tierras de Corea y Manchuria (1904-1905).

Sin duda muchos detalles de estos mapas satíricos se nos escapan. No obstante, a través de estos mapas es posible apreciar un claro sesgo propagandístico que deja entrever que la cartografía fue utilizada también como herramienta política. Gracias a estas visualizaciones decimonónicas los autores conseguían trasmitir una idea general sobre las relaciones internacionales, siempre desde el punto de vista del emisor.


Fuentes originales

Nick Ottens
Geografía Infinita

04 abril 2020

La planificada destrucción de Canadá (2)




El referéndum de Quebec
El proyecto GRAND Canal 
Unión Continental de Estados Unidos y Canada para 2005

Entre las miles de páginas de documentación que se han acumulado a lo largo de años de investigación, se encuentran varias entrevistas con las personas que participaron de forma activa en las negociaciones del Tratado de Libre Comercio. Su papel a la hora de desenmascarar la trama sucia ha sido fundamental y ayudó a parar en seco los planes de la élite que pretendía desmantelar Canadá y hacerse con su recurso natural más importante: el agua.

La siguiente y asombrosa ENTREVISTA es un extracto de libro: "NUEVO ORDEN MUNDIAL: LA CORRUPCIÓN EN CANADÁ", editado por Robert O'Driscoll y Elizabeth Elliott (Toronto, Saigon Press, 1994. 648 pp). El libro en la actualidad es imposible de encontrar. La segunda entrevista de George Kralik que hoy publicamos ha sido tomada exclusivamente de la antigua página web de Daniel Estulin, publicada entre mayo y junio del 2007 bajo el título "Los hombres que regalaron Canadá. El Referéndum de Quebec. El proyecto del Grand Canal", versión en castellano.

Esta entrevista, continuación de la anterior, cuenta una historia tan asombrosa, tan llena de cruel corrupción y avaricia, tan destructiva para el pueblo Cree y de Quebec y, para la nación canadiense, tan "bien oculta" por aquellos medios en Canadá que son "plenamente conscientes" de estos detalles, que merece recordar a cada uno de los narradores principales:

GEORGE KRALIK: (entrevistador) Veterano que sirvió once años en las Fuerzas Armadas canadienses.

SHELLEY ANN CLARK: (entrevistada) Asistente ejecutiva de Germain Denis, la persona designada por Brian Mulroney para asistir a las negociaciones del Acuerdo de Libre Comercio, durante las que se proyectó el desmembramiento y demolición de Canadá, primero mediante la separación del Quebec y después a través de la Unión Continental en 2007.

GLEN KEALEY: (para la primera entrevista) Antiguo agente comercial del distrito central de negocios Hull (Quebec) que descubrió el sistema de crimen organizado y corrupción controlado por el gobierno del anterior Primer Ministro Mulroney, con la complicidad de la Real Policía Montada Canadiense, la Fuerza Nacional de Policía de Canadá y el sistema judicial. Al investigar el asunto, Kealey encontró pruebas de la existencia de un enorme plan de sobornos y comisiones ilegales manejado y controlado directamente por la Oficina del Primer Ministro y una estrecha colaboración entre los Tories, los medios de comunicación y la policía. Kealey consiguió llevar ante los tribunales a 16 personas, incluyendo miembros del gobierno y de la Real Policía Montada del Canadá, acusados de prevaricación.



The sponsorship scandal, AdScam or Sponsorgate. En castellano "El escándalo de patrocinio" es un bullado caso que surgió como resultado de un "programa de patrocinio" del gobierno federal canadiense en la provincia de Quebec y que involucró al Partido Liberal de Canadá, en el poder de 1993 a 2006. Originalmente se estableció como un esfuerzo para crear conciencia sobre las contribuciones del Gobierno de Canadá a la industria en Quebec y otras actividades para contrarrestar las acciones del gobierno del Parti Québécois en la provincia que trabaja promoviendo la independencia de Quebec. El programa se ejecutó desde 1996 hasta 2004, cuando se descubrió una amplia corrupción en sus operaciones y fue suspendido. Se revelaron actividades ilícitas e ilegales dentro de la administración del programa, que incluyó el mal uso y la mala dirección de los fondos públicos destinados a la publicidad gubernamental en Quebec. ¿Recuerda esa maravillosa ilustración de la época del ´escándalo de patrocinio´del Western Standard? Fue un poco una parodia basada en el drama criminal de televisión, muy popular en ese tiempo, "Los Soprano". Mostraba una galería deshonesta de liberales que, en algunos casos, fueron juzgados y condenados por fraude y corrupción.



SEGUNDA ENTREVISTA: 
a Shelley Ann Clark

Shelley Ann Clark tuvo un papel fundamental, al más alto nivel, en las negociaciones del Tratado de Libre Comercio entre Canadá y Estados Unidos 1987/1988, en las que se trocó en secreto el futuro de Canadá. Los lectores que conozcan la Hoja de Ruta de Puesta en Práctica (Implementation Steps Chart, así conocida en inglés) saben que detalla los pasos que llevaron al compromiso para la construcción del Grand Canal y, en última instancia, a la Unión Continental, la admisión como banco de American Express en Canadá para manejar la financiación del inmenso proyecto Grand Canal. Pues bien, ese paso fue un hecho en Canadá.

Shelley Ann Clark: Me eligieron a dedo para el puesto de ayudante de Germain Denis. Desde el primer momento me dijeron que la entrevista era puro formalismo. ¡Resultó ser una verdad como un templo!. Después de que Germain Denis me hubiera entrevistado durante aproximadamente 3 minutos, me preguntó cuando podría comenzar el trabajo. Como quería aceptar el reto, accedí a ser su ayudante ejecutiva.

Me contrataron en julio y en septiembre ya teníamos un sistema informático llamado GEAC. El sistema lo había introducido un tal Peter Hines, que hoy es millonario, y descubrí rápidamente que él y Germain Denis estaban muy unidos. Me preguntaba por qué. Ciertamente no eran los conocimientos técnicos lo que les unía: Germain Denis era una persona que se negaba a tener ordenador en su oficina.

Germain Denis era, como se ha dicho antes, el responsable de aspectos fundamentales de las negociaciones del Tratado de Libre Comercio. En aquella época yo tenía dos secretarias que trabajaban para mí, las cuales introducían material altamente secreto en el sistema informático. No teníamos horario: cuando entrabas en la oficina, nunca sabías a qué hora te marcharías.

Un viernes por la tarde, sobre las 6:30 de la tarde, llamó una señora bastante exigente, Sylvia Ostry –doctora en economía por la Universidad McGill de Canadá y por la Universidad de Cambridge. Ha recibido 18 títulos de doctora honoris causa. Nombrada por el gobierno de Canadá en 1990 por su contribución a la planificación de la política económica de los asuntos internacionales de Canadá como funcionaria y economista. Colabora con la revista Foreing Affairs de David Rockefeller y el CFR.–, pidiendo una copia de un documento que estaba en el ordenador: dijo que en dos horas debía tomar un vuelo hacia los Estados Unidos y que necesitaba ese documento en particular. Por desgracia, yo era la única que quedaba en la oficina. Las secretarias se habían ido a casa. Cada persona con acceso a la computadora tenía una contraseña: nadie sabía la contraseña de los demás por razones de seguridad, me dijeron. Lo que hice fue llamar inmediatamente a la persona que había instalado el sistema GEAC (Peter Hines) y por suerte lo encontré todavía trabajando. Mi primera pregunta era saber si se podía hacer algo para dar respuesta a la petición de Sylvia Ostry. Me dije que debía haber algún modo de romper los códigos del programa de los ordenadores y que, si alguien lo conocía, ese era él. “No se lo cuente a nadie, Shelley Ann”, me dijo, “pero la única manera de entrar en el sistema informático de la Oficina de Negociación Comercial es ponerse en contacto con el presidente de GEAC. Él tiene la contraseña “todopoderosa”. “¿La contraseña “todopoderosa”? ¿Qué caray es eso?”. “Bueno”, contestó, “así la ha llamado el presidente y él es el único que la tiene”. “¿Me está diciendo que el presidente de GEAC tiene acceso a toda la información contenida dentro de nuestro sistema informático?”. “Así es. Él puede acceder al ordenador de Simon Riesman –el negociador del Tratado de Libre Comercio– y de los todos los demás”. “¿Y está en Toronto, Peter, el presidente de GEAC?”. “¡Así es!”. “¿Y nosotros estamos aquí en Ottawa?”.“¡Así es!”. “¿Pero él puede hacer operaciones desde Toronto?”. “¡Así es!”.




Las implicaciones, pensé, son enormes. Aquí estamos negociando este acuerdo comercial super secreto entre Canadá y los Estados Unidos –tan secreto que las secretarias de la misma oficina no saben la contraseña del ordenador de los demás– mientras que el presidente de la empresa informática que registra la información tiene acceso a toda esa información. ¿Qué clase de seguridad es esta?. ¿O acaso los resultados de las negociaciones ya están pactados?. Por no hablar del “Gran Hermano”, invisible, pero observándolo todo y en todo momento. Sin duda, conectándose de vez en cuando para ver si todo está en orden, sobre todo por parte de los canadienses.

A la mañana siguiente (he sido diplomática de Asuntos Exteriores toda mi vida; me escogieron directamente en la escuela de negocios cuando tenía dieciséis años; he trabajado mi vida entera en Asuntos Exteriores entre información altamente secreta y se que hacer cuando se tiene acceso a esa clase de conocimientos, que hay que vigilar, etc.), lo primero que hice fue ir a ver al jefe de seguridad de la División de Libre Comercio. Mientras Germain Denis aún era Jefe de Comercio Multilateral, los memorandos para el Gabinete, por lo general clasificados como “secreto” o “alto secreto” con las tácticas de negociación que debían usarse con los estadounidenses, se revisaban antes de llegar a la mesa de negociaciones.

De manera que fui a ver al jefe de seguridad, Guy Marcoux, y le exigí que investigara el tema. Quién estaba detrás de la empresa GEAC. ¿Era una empresa canadiense o era una empresa estadounidense con una sucursal canadiense como tapadera?. El jefe de la seguridad me dijo que estaba buscándole tres pies al gato, que yo veía problemas donde no los había y que no pensaba investigar el tema.

Inmediatamente acudí al segundo en el escalafón, Gordon Ritchie, negociador jefe y le expliqué que el jefe de seguridad no quería seguir con la investigación. Ritchie ordenó que la investigación se realizara: el resultado final fue que “sí, GEAC era una empresa estadounidense”. Mientras se llevaba a cabo la investigación, tres representantes de GEAC solicitaron a través del negociador jefe –Gordon Ritchie– una entrevista conmigo para convencerme de que no había nada erróneo en el sistema. Cuando Gordon Ritchie me vino a ver le pregunté: “¿por qué quieren verme a mí?”. “Fuiste la que lo descubrió. Te dejaré la famosa mesa redonda” –donde celebraba todas sus reuniones importantes– “de mi despacho para recibir a estos representantes de GEAC”. Y los representantes de GEAC vinieron y estuvieron hablando conmigo durante dos buenas horas.

Entonces, me senté y escuché y cuando terminaron les miré a cada de ellos y dije: “después de todo lo que han dicho, quiero que uno de ustedes me garantice que nadie puede estar al otro lado de la calle, en otra ciudad o en cualquier otra parte y tener acceso a los documentos contenidos dentro de esta computadora. Garantíceme esto por escrito y me daré por satisfecha”. Yo sabía que no podían porque unos días antes su presidente me había proporcionado un documento super secreto procedente de nuestro ordenador. Tuvieron que admitirlo: “no”, dijeron, no podían garantizar eso. Y así acabó la cosa.

Fui de nuevo a ver a Gordon Ritchie con aquella información y cuarenta y ocho horas después de que se hubiera realizado la queja, todo el sistema instalado en la Oficina de Libre Comercio Canadá/Estados Unidos, que había costado 12 millones de dólares, se había eliminado.

Mi impresión era que Simon Riesman y Gordon Ritchie agradecían mis esfuerzos. Lo que no pude entender entonces –y es una cuestión que sigue en mi mente– fue la reacción de Germain Denis: una cólera total y absoluta. Se puso hecho una fiera, perdió los papeles y estaba absolutamente furioso. Lo que le cuento está en mi informe a la Alianza de Servicio Público de Canadá fechado el 22 de julio de 1988, porque no fue hasta ese día notable cuando me di cuenta de la razón de la rabia de aquel hombre, que yo en verdad había descubierto algo y que había hecho algo sobre el tema.

Yo tenía pruebas irrefutables: sin el presidente de GEAC, Sylvia Ostry hubiera tenido que dejar el país sin su documento.




 Kealey: Desde luego, eliminar el ordenador y sustituirlo por otro no significa que el problema se haya resuelto. Lo único que significa es que Shelley Anne Clark no pudo demostrar nunca más que alguien externo tenía acceso a la computadora.
Shelley Ann Clark: ¡Exactamente! Llegó un ordenador nuevo, compatible con IBM, me dijeron. Después de mi primer descubrimiento, estaban muy atentos a mis reacciones y me explicaron que el disco principal estaba allí mismo en el decimoséptimo piso. Incluso me mostraron donde estaba y me dijeron que todo lo que nosotros introdujéramos en la computadora quedaría grabado en ese disco principal que –al final de las negociaciones– sería transferido a los archivos. Bueno, me creí lo que me contaban.

Entonces hubo una filtración a la prensa y se supo que no había ningún francófono en las negociaciones de Libre Comercio, de manera que Simon Riesman designó a Germain Denis como el tercero en el escalafón, a cargo de las cinco principales áreas de interés para este país: subvenciones, agricultura, tarifas, propiedad intelectual (el paraguas de los programas sociales, los derechos de autor, los productos farmacéuticos, etc.) y programas de gobierno.

Todo empezó en octubre de 1986. En enero de 1987, los principales negociadores fueron a Washington para la primera sesión de negociación. Cada “jefe” creó su grupo de trabajo, un grupo de trabajo de agricultura, un grupo de trabajo de tarifas, un grupo de trabajo sobre subvenciones, etc. Durante las negociaciones, estos grupos viajaron a Washington y se encontraron con sus colegas estadounidenses. Cuando Denis volvió de los Estados Unidos, me explicó que había que comenzar a informar a las Provincias.

Después de planear la primera sesión de negociación principal, me preguntaba cómo manejaría él las diferentes reuniones informativas, y a las diez me fui a casa, pensando que se había acabado la jornada. Llegué a casa a las diez y media: una hora más tarde Germain Denis me llamó, pidiéndome que me reuniera con él en la oficina central, pero que no entrara por la puerta principal, que me esperaría en el garaje con una llave del ascensor. Se evitaba así pasar los controles de seguridad; al entrar por la puerta de la calle, cualquiera tenía que pasar el control de seguridad, indicar la hora de entrada y era filmado por el circuito cerrado de televisión antes de llegar a su destino. La manera en que el señor Denis lo preparó todo significaba que nadie nos observaría.

La otra cosa que me dijo fue que “ni esa noche ni ninguna otra en el futuro debe explicar a su familia a donde va; si lo hace, deberá pagar un gran precio”. De nuevo –gracias a mi preparación en temas de Asuntos Exteriores y seguridad– no tuvo que repetírmelo. Entendí perfectamente bien que estaba en una situación comprometida. No supe cómo de comprometida hasta que las negociaciones estuvieron en plena ebullición en enero de 1987 y él comenzó a cambiar cifras y suprimir párrafos de un modo exagerado.

Me llamaban de noche –recuerden que no me permitían contarle a nadie a donde iba– y a menudo estaba allí hasta las cuatro de la mañana. La primera cosa que tuve que hacer fue aprender a manejar el ordenador, pero no se me permitió decirle a nadie por qué yo no tenía una secretaria para hacer precisamente eso. Aprendí a crear un duplicado del archivo del disco principal que estaba en la sala del decimoséptimo piso y que contenía toda la información. Me mostraron como eliminar la información del disco principal una vez que había terminado.

Llegaba y extraía el documento que ellos habían negociado en Washington. Si habían estado trabajando sobre “subvenciones”, yo sacaba el documento “subvenciones”, lo duplicaba y lo grababa de nuevo con el nombre “provincial”. Entonces mi superior lo examinaba paso a paso; si habían negociado el 30% o el 40%, la cifra se rebajaba a la menor cifra posible, alrededor del 10%. Se hacía así porque quería tener margen de maniobra para aumentar las cantidades: las provincias que negociaban habrían sospechado si las cifras no hubieran variado. Había que dar la impresión de que se negociaba, cuando en realidad, según parece ahora, todo había sido decidido de antemano.

¿Energía? Los párrafos sobre energía fueron metódicamente suprimidos. El libro Faith and Fear (Fe y Miedo) de los profesores Doern y Tomlin confirma lo que ya he revelado a los medios de comunicación. Ellos dicen que el capítulo de energía no fue incluido en el acuerdo hasta el famoso último fin de semana del 3 de octubre de 1987. Sé por qué no se incluyó ese capítulo hasta el último minuto. Estuvo allí todo el tiempo: en la versión estadounidense, en la versión federal canadiense, pero no en la versión provincial; íbamos suprimiendo el capítulo sobre energía de la versión provincial.

- Kealey: Sí, los Premieres de todas las provincias, excepto dos, no comprendieron que el país se estaba regalando al mejor postor. Los Primeros Ministros de Saskatchewan y Alberta, a quienes Mulroney había designado como “topos” en el grupo –tenían la responsabilidad de averiguar a escondidas lo que pensaban los otros Premieres Primeros Ministros–, cuál sería su postura en la negociación y otros datos confidenciales que podrían ser manipulados para ventaja del Gobierno Federal sobre las provincias.

Entonces ellos pasaban esta información a Germain Denis para que pudiera incluir en el documento cifras que casaran con lo que los Premieres estaban dispuestos a ceder. Así que nunca se dio el problema de presentar cifras que estuvieran demasiado por encima de lo que los Primeros Ministros estaban dispuestos a aceptar. Si lo hubiera, la solución era bastante sencilla: modificar las cifras en el documento. Mulroney y sus cohortes lo sabían antes de negociar gracias a los dos topos, el Primer Ministro de Alberta y el Primer Ministro de Saskatchewan.


- Shelley Ann Clark: Así es. Pude demostrar a la CJOH TV (Nota: una cadena de televisión en Ottawa propiedad de CTV Network) más allá de cualquier duda que estas reuniones tuvieron lugar. Yo había guardado mis agendas del 86 y del 87 y cuando ocurrió registré cada reunión que tuvo lugar, las salas en las que se celebraron, los horarios, etc. Llevé a un testigo –John Bowlby, un miembro de la ejecutiva de Citizens Against Bad Law (Ciudadanos contra las Malas Leyes)–. Fotocopiamos la documentación delante de un abogado. Se entregó a Charlie Greenwell de CJOH TV, para que él y sus abogados supieran que cuando se emitiera el programa había pruebas suficientes –entre el documento de julio de 1988 de la Alianza de Servicio Público y esa agenda– para demostrar que yo decía la verdad. 


Vista panorámica de Quebec City.


Me gustaría volver a hablar del segundo documento “amañado” que se entregó a las Provincias. Siguiendo las directrices de Germain Denis, yo creaba una copia, hacía las modificaciones adecuadas en el disco duro de mi ordenador, además de modificar el disco de la sala principal. Una vez hecho esto, entonces hacía diez copias para diez informes. Los diez informes eran numerados porque tenía que estar segura de a donde iba a parar cada libro en caso de que alguno se perdiera.

Así que fueron numerados del uno al diez; Alberta tenía el número 1; Manitoba, el número 2; Saskatchewan, el número 3, etc. A pesar de la presión que ejercieran sobre mí la Oficina del Primer Ministro, la Oficina del Consejo Privado o los encargados de Relaciones Federales Provinciales –y me habían advertido de que habría una presión excesiva y quejas de los Premieres por no recibir sus informes varias horas antes de las reuniones informativas–, me ordenaron que no entregara los informes sino literalmente minutos antes de que comenzaran las reuniones informativas. Al final de cada reunión, Germain Denis recogía él mismo los informes o, si no lo hacía, me llamaban y cuanto abandonaban la sala yo iba y los recogía, para devolverlos y guardarlos en la caja fuerte de Denis.

Entonces a medianoche, desencuadernaba nueve de las copias y las destruía con una trituradora de papel. Había que hacerlo a medianoche: no se podía correr el riesgo de que los agentes de seguridad lo descubrieran, y nos habían ordenado en un memorando especial de la Oficina del Ministro que ninguno de los documentos usados en la negociación Canadá/Estados Unidos debía destruirse sin la autorización de Riesman o Ritchie. Así de altas eran las autorizaciones requeridas para destruir cualquier papel: podíamos destruir un télex de Asuntos Exteriores pero no podíamos tocar ningún documento sobre la negociación. El único momento en que podía destruir documentos era entre la medianoche y las 3 de la madrugada. Destruía nueve copias y guardaba un juego completo que colocaba en la caja fuerte de manera que, la siguiente vez que negociaran sobre un tema en particular con los estadounidenses, nosotros sacaríamos ese juego y Denis sabría hasta donde había llegado. Si había negociado el 10%, la siguiente vez mostraría un 12% y así cada vez.

El paso siguiente fue que Maude Barlow –un activista político y miembro del Council of Canadians (Consejo de canadienses), una organización opuesta a la integración política con los Estados Unidos– y John Turner –Primer Ministro de Canadá en 1984 por el Partido Liberal, que se opuso al Tratado de Libre Comercio entre Canadá y Estados Unidos propuesto entonces, afirmando que su adopción implicaría la completa renuncia de la soberanía política de Canadá en manos de los Estados Unidos– comenzaron a acusar a Mulroney: que estaba vendiendo el país al mejor postor, que nuestros programas sociales estaban en peligro, etc., etc. Como trabajaba directamente sobre los programas de Seguridad Social y otras cuestiones –como era mi caso– yo sabía que estos individuos decían la verdad. Cuanto más me daba cuenta de la ilegalidad de lo que hacía, más asustada estaba: lo que significaba para el país y como sería un peso que llevaría encima como una especie de chantaje completo, para siempre.

Quise dejar el trabajo, dejar de hacer lo que hacía. Empecé preguntando al Ministerio de Asuntos Exteriores para que me destinaran a otro sitio: no me hubieran trasladado por nada del mundo. Quedó vacante una plaza en la Oficina de Negociaciones Comerciales de jefe de protocolo y hospitalidad. El Director General de Operaciones, que era un tipo honesto, me miró: “Shelley Ann, ¿estás loca?. Germain Denis nunca dejará que te vayas. Tendría que ser por encima de su cadáver el que yo te trasladara”.

- Rod:–el profesor Robert O’Driscoll, autor de New World Order Corruption in Canada (Corrupción del Nuevo Orden Mundial en Canadá)– Pero, ¿por qué? ¿Tiene pruebas que podamos ver?.
- Shelley Ann Clark: Son los secretos implicados en el tema. Recuerde que Denis Germain, el Primer Ministro, y yo éramos los únicos que conocíamos las complejidades e implicaciones para Canadá del Tratado de Libre Comercio en aquel momento.

- Kealey: Lo que hay que tener en cuenta es: si ella se hubiera llevado algún documento que formara parte de la documentación, ella estaría en la cárcel. Hubiera sido un delito federal –apropiación de documentos secretos– y entonces hubiera perdido cualquier ventaja si se hubiera apropiado de documentos. Lo que hizo, sin embargo, fue presentar una queja formal ante su sindicato. Ella tiene la queja y la carta de respuesta en la que se le pide que la retire. Ella es el testigo ocular: la prueba es el Tratado de Libre Comercio real que se guarda en recipientes fuera de Ottawa y que los canadienses nunca han visto.

- Rod: Pero, ¿alguna vez saldrán a la luz estas pruebas?. Si, por ejemplo, lo incluimos en este libro que estamos preparando, junto con otras pruebas que apunten en la misma dirección, ¿alguna vez llegará realmente al gran público?.
Kealey: Tenemos un ejemplo aquí mismo. Shelley Ann le contó su historia a un periódico semanal. Ellos explicaron la historia con detalle y ya ha habido gente que ha contactado con ellos diciendo, “yo también trabajé en ese área. He visto como se transfería la documentación de un lugar a otro. Puedo atestiguar lo que ella dice”. Cuanto más se publique, a cuantas más manos llegue la información, más posibilidades hay de que circule. Al publicarlo, al difundir el material, se elimina el miedo y más gente saldrá a la luz.

- Shelley Ann Clark: El 6 de enero de 1994 yo estaba en un programa de entrevistas que se emite en todo Alberta. Declaré sin rodeos que nos encontrábamos ante un caso de traición. La reacción ha sido extraordinaria. Sinceramente creo que el libro que usted prepara, New World Order Corruption in Canada, debería ser publicado cuanto antes: ésta es la manera de llegar a más canadienses.

- Kealey: Ellos puede que tengan su calendario de ejecución y hayan puesto fechas en las que ciertas fases del trato tengan que completarse, pero este es un contrato fraudulento y un contrato fraudulento no tiene validez legal una vez que se ha probado que es un fraude. Por lo tanto, las posibles fechas establecidas arbitrariamente en última instancia no son importantes.

- Shelley Ann Clark: He estado tentada de viajar por Canadá, de explicar a los canadienses lo que se e intentar conseguir que hagan algo al respecto. Cien o doscientas cartas no son suficientes. Se necesitan manifestaciones masivas, cientos de miles de cartas. Una vez que en la Colina del Parlamento se den cuenta de que el país entero lo sabe, entonces los parlamentarios tendrán que hacer algo.

Durante las pasadas elecciones pensé que podría hacer algo con el apoyo del Partido Nacional, que una persona como Mel Hurtig –presidente fundador del Consejo de Canadienses– utilizaría al máximo a alguien como yo. Tengo información de primera mano: me ordenaron que cometiera actos fraudulentos. ¿Qué hicieron Mel Hurtig y el Partido Nacional?. ¡Nada!. Me pagaron 1.000 dólares como honorarios, pero no me dieron fondos para publicidad o para cubrir los otros gastos que son necesarios para conseguir llevar las ideas a los votantes. La gente de mi distrito electoral preguntaba: “¿por qué, con lo que tienes que contar, no puedes conseguir ningún apoyo?. ¿Por qué no aparece tu imagen por todas partes?”.

- Kealey: Ya sabemos el porqué, porque después de las elecciones recibimos alguna documentación y he estado en contacto con algunos candidatos del Partido Nacional. Me enteré. Conseguí pruebas de que el Partido Nacional manipuló ciertos distritos electorales para impedir que sus candidatos ganaran las elecciones. Si no tenían posibilidades, les daban cuatro o cinco mil dólares. Si tenían alguna posibilidad de ganar, entonces sólo les daban mil dólares.

La documentación que tenemos ahora indica que en 1972 Mel Hurtig era candidato de los Liberales. Él también había estado vinculado al Canadian Institute for International Affairs –Instituto Canadiense para Asuntos Internacionales–. (Nota: el “gemelo” canadiense del CFR y el RIIA). Estaba en un programa que seguía las recomendaciones de las reuniones de los miembros de Bilderberg que se habían celebrado en la Laurentidas y en Vermont. Cuando vinculas a Mel Hurtig directamente con la cuadrilla del Nuevo Orden Mundial, adivinas muy rápidamente la razón por la que él estaba donde estaba durante las últimas elecciones. Estaba regalando el Oeste de Canadá al mismo grupo al que Mulroney y su banda habían entregado el resto del país.

También está Bill Loewen. Tenemos pruebas de que Bill Loewen, que tenía una empresa llamada Comcheq, vendió su empresa al Canadian Imperial Bank of Commerce por 160 millones de dólares justo un año antes de las elecciones. Me atrevería a apostar que Bill Loewen vendió su empresa por 150 millones de dólares y consiguió 10 millones de dólares de los banqueros para crear un partido político con un único objetivo: eliminar la disidencia sobre el Tratado de Libre Comercio del Partido Socialdemócrata en el Oeste, de manera que los Liberales pudieran ganar.

Esto es exactamente lo que pasó por todo el Oeste y la razón por la cual hoy los Liberales tienen mayoría. Los votos socialdemócratas que se llevó el Partido Nacional permitieron que ganaran los Liberales con un escaso margen.



La Asamblea Nacional de Quebec

¿Qué nos queda?. Brian Mulroney, que con el dinero que robó a los canadienses durante los años que ejerció el cargo, pudo comprar las elecciones de 1993. En mi opinión, así es como lo hizo:

1. Presentó a Lucien Bouchard a los quebequenses y le convirtió en un héroe separatista fingiendo una pelea pública con él sobre el papel de Quebec en Canadá. Bouchard se convirtió en el político más popular de Quebec y llevó a su partido, el Bloc Québéquois, con el apoyo financiero de Mulroney, a la victoria en Quebec. El Bloque incluso se convirtió en la Oposición Oficial en el Parlamento canadiense después de las elecciones de 1993.

2. Usó su considerable influencia y dinero para convencer a todos los “peces gordos” conservadores de que se retiraran de las elecciones de 1993. Esto garantizó a los Liberales (equipo 2) bajo Mitchell Sharp (el hombre de los banqueros en Ottawa) y Jean Chretien (un títere de Charlie McCarthy como Ronald Reagan) una buena oportunidad de conseguir una amplia mayoría.

3. Colaboró con el plan de Conrad Black –miembro de Bilderberg, magnate de la prensa ahora deshonrado y arruinado– para financiar el Partido Reformista en Ontario (limitando su posibilidades e influencia allí) al permitir que Preston Manning (un líder con vínculos en la CIA en 1967-1968) se dirigiera al Canadian Club –club exclusivo que incluye entre sus miembros a los agentes de bolsa más importantes del país– y otros con la condición de que advirtieran a los quebequenses de que debían actuar como las otras provincias o “largarse”. Este mensaje era completamente opuesto a la posición de Alberta durante el referéndum de 1980 sobre la independencia de Quebec, cuando les dijeron a los quebequenses que eran apreciados y queridos en Canadá.

4. Colaboró con banqueros (Canadian Imperial Bank of Commerce) para financiar la creación del nuevo Partido Nacional por parte de Bill Loewen. Este nuevo partido político, con Mel Hurtig como líder –miembro entre 1968 y 1972 del elitista Instituto Canadiense de Asuntos Internacionales–, engañaría a 200.000 canadienses antiguos votantes del NDP (de izquierda) opuestos al libre comercio, permitiendo así que los Liberales y los Reformistas ganaran en muchas de las circunscripciones clave del NDP.

5. Destruyó a Kim Campbell, el nuevo líder Conservador, usando los medios de comunicación bajo su control –para que le hicieran el trabajo sucio–. El resultado final fue que sólo dos Conservadores fueron elegidos y que el político más odiado en el Canadá francófono condujo al único partido político con miembros de costa a costa a un gobierno de mayoría en Canadá.

6. Cuando Quebec se independice de Canadá, podrá financiar la construcción del proyecto Grand Canal de Simon Riesman (100.000-200.000 millones de dólares) y otros proyectos de trasvase de agua en el norte. Poseerá, controlará y trasvasará agua, a cambio de dinero, hacia EE.UU. y México.

7. De manera que lo que tenemos es un plan para la desintegración de Canadá preparado por Mulroney y los banqueros: el primer paso es conseguir que Quebec se independice; el segundo, integrar al resto de Canadá en los Estados Unidos; el tercero, conseguir que los habitantes del norte de Quebec se rebelen; el cuarto, enviar a los militares de Fort Drum como cascos azules –base militar situada en el Estado de Nueva York, al otro lado de la frontera de Kingston en el lado canadiense. El plan secreto implicaría la petición del gobierno canadiense de ayuda y soldados estadounidenses vestidos de cascos azules de las Naciones Unidas que entrarían para ofrecer ayuda– y el quinto, construir el Grand Canal.

- Shelley Ann Clark: Algo de esto lo he visto confirmado en documentos. En marzo de 1988 se difundió una circular en la Oficina de Libre Comercio que ordenaba que todos los documentos usados en las sesiones de negociación debían ser entregados a una persona en particular que se encargaría de catalogarlos para los archivos. Una hora después de recibir la circular, Germain Denise me llevó a su oficina, me pidió que cerrara la puerta, que me sentara y que prestara mucha atención a lo que iba a decirme: si me desviaba lo más mínimo, afirmó que acabaría con mi carrera en la función pública en Ottawa, ¡en todas partes!.




- MC: ¿No tiene la sensación de estar en una posición bastante comprometida?.
Shelley Ann Clark: Mi vida parece estar en peligro en cualquier momento. Si ahora viajara a los Estados Unidos, hay quien cree que estaría muerta (–de hecho, Marcel Masse, un político conservador del gobierno Mulroney, y Stephen Lewis, embajador canadiense ante las Naciones Unidas bajo el Primer Ministro Mulroney, intentaron conseguir su traslado a Nueva York–). Pero tiene que entender que todavía no somos parte de los Estados Unidos, que todavía vivimos en este bendito país que es Canadá. Menos Mulroney, Germain Denis y Gerald Shannon –en aquel momento vice-ministro de Comercio Internacional–, no se quien más estaba en el ajo, pero se ahora que pasan cosas entre bastidores, que hay gente que quiere que revele lo que se. Esto en realidad podría incluir a la Real Policía Montada de Canadá (RCMP) o tal vez incluso al CSIS (Canadian Security Intelligence Service, encargado de las operaciones de espionaje de Canadá), no estoy segura. Me han enviado mensajes que no entiendo: que lo más seguro que puedo hacer es revelar lo que sé.

- MC: Tal vez la están convirtiendo en una especie de chivo expiatorio.
Shelley Ann Clark: Tal vez. En agosto o septiembre del año pasado dejé de tener miedo. Había vivido muerta de miedo durante seis años, más que miedo: pánico absoluto. Temía por mis niños, temía por mí. Llegó un punto en que prefería estar muerta a seguir con vida. La mera existencia alcanza un punto donde no puedes ver cómo puedes continuar. Quiero decir que, si sabes que te van a matar, en un determinado momento te paras y dices: “hacedlo ahora. No voy a preocuparme por ello”. Me costó seis años alcanzar ese punto. Y luego comencé a pensar que tenemos un deber para con la gente que nos trajo al mundo, para con la gente que dejaremos atrás y para con la tierra que permanece constante. Tomé la decisión de dejar de estar asustada y de repente ya no tenía miedo. Decidí contar al mundo lo que sé.

  Kralik: Superó la barrera de miedo.
Shelley Ann Clark: Superé la barrera de miedo. Ahora vuelvo a trabajar en el Ministerio de Asuntos Exteriores, en una posición de mucha responsabilidad, de manera que si algo me ocurriera con lo conocida que soy en este país ahora, me atrevo a decir que estallaría una revolución, pienso que para todo hay un límite.

- Kealey: Al emplear de nuevo a Shelley Ann, los liberales están diciendo: “Nosotros no tuvimos nada que ver con aquello”.

- Shelley Ann Clark: Un mes después de ganar las elecciones, los Liberales intentaron rectificar mi situación. Me encontré con un parlamentario del Partido Reformista en el Parlamento y comprendí que tuve que hacer esto porque yo había prometido a los canadienses que lo haría.

Quizá nunca conozcamos la historia completa. Cuando recibimos la circular que pedía que se enviara todo el material relativo a las negociaciones a los archivos, Germain Denis me ordenó que sacara todos los documentos de negociación de su caja fuerte y los pusiera en el maletero de su coche. Me dio las llaves de su coche. Me dijeron que los sacara en intervalos de dos horas y si me parecía que iba muy lenta que aumentara a intervalos de una hora, pero que no me pillaran ni dijera nada. “Cuando aparezcan, Shelley Ann, y le pidan que entregue los documentos al archivista…”. “Sí, ¿qué pasará cuando no tenga nada que darle?”. “Dígales, lo siento, comenzamos a cerrar antes de que llegara la circular. El señor Denis me ordenó que lo destruyera todo”.

Éstas eran mis órdenes y por supuesto me llevó desde las 10:30 de la mañana hasta las 6:30 de la tarde. Llevé un total de siete cajas de fotocopiadora grandes al maletero de aquel funcionario.

¿Qué más puedo decir? La verdad sigue un curso tortuoso pero estable; tarde o temprano, como un río que nace en la montaña, se libera de su prisión subterránea y fluye libre por la ladera. Hace unos minutos alguien me hablaba de teorías sobre conspiraciones. ¿Teoría? Esto son hechos. Yo estaba allí.

Fin del Reportaje.





   Canadá 2019. 
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