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21 enero 2022

La negación de la historia. ¿Por qué la OTAN no cumple sus compromisos con Rusia?



Introducción por el editor del blog

Estados Unidos no acepta firmar garantías de seguridad a Rusia en el tema más importante de todos y mantiene su intención de ubicar misiles nucleares en las fronteras de Rusia, así de simple. El otro punto son la prolongación de las famosas "revoluciones de color" en los ex estados soviéticos para desestabilizar a la Federación Rusa. A todo esto, Washington espera "resignación" del lado ruso, exige que su política internacional no sea perturbada. 


Denunciar esto no puede ser tildado ni de anti-estadounidense, ni de prorruso. Debemos considerar las palabras del investigador estadounidense Paul Craig Roberts: "Washington ha demostrado que Estados Unidos representa una hostilidad potencialmente mortal hacia Rusia".

La OTAN ha instalado misiles en Rumania y Polonia (bases  controladas por EEUU). Y hay quienes se burlan presentando un mapa de la inmensa Rusia comparada con la indefensa Europa. La pregunta es, ¿quién amenaza a quién? Es verdad que Rusia tiene la capacidad de destruir las bases de misiles estadounidenses usando, a su vez, sus misiles, no necesita enviar un ejército terrestre e invadir esos países. En ese sentido Rusia si que podría vencer a las fuerzas convencionales de la OTAN en Europa del Este (la OTAN es pequeña ante Rusia en número de tropas y no podrían librar ningún tipo de lucha contra los ejércitos rusos). Esto en teoría, ya que aquello implicaría que Rusia se vea forzada a invadir Europa del Este, como consecuencia provocaría que Estados Unidos movilice sus ejércitos para la lucha.

Desde la desaparición de la URSS, tres décadas atrás, en ni una sola ocasión, Rusia ha mandado un mensaje o ha hecho demostraciones de hostilidad hacia Europa. Al contrario, Rusia ha cumplido sus compromisos suscritos desde el fin de la segunda guerra mundial - Acuerdos de Yalta - en que los Aliados definieron por mutuo consenso sus zonas de influencia europea (al fin y al cabo fueron los nazis quienes provocaron tal cosa... gracias al inicial apoyo de Occidente). 

Ha sido la URSS quien cedió ante Europa y Estados Unidos por su incapacidad de mantener unido al Pacto de Varsovia, respuesta a la creación de la OTAN. La Primavera de Praga hace más de medio siglo es la prueba que su sistema no funcionaba. Sí, el supuesto sistema económico comunista resultó ser un experimento social condenado al rotundo fracaso. No se puede vivir solo de teorías. 

¿Quién amenaza a quién? En 2014 no fue Rusia quien planificó romper el compromiso de mantener las zonas de influencia para su seguridad. El caso de la Crimea rusa puede ser sustentado en cualquier foro histórico y político; y, desde la desaparición de la URSS, Ucrania no es el único caso (lo hemos abordado en otras ponencias). En el presente, la posición de Rusia es clara, no puede permitir que Ucrania sea miembro de la OTAN, porque eso significa una cosa: Instalación de bases de misiles de la OTAN/EEUU en Ucrania. Esa es la cuestión, Rusia se vería obligada a actuar en Ucrania en lugar de permitir que aquello sucediera. O, si se intenta instalar misiles se verá forzada a destruirlos.

Reflexiona Paul Craig Roberts que: "Rusia no se va a sentar y esperar a que eso suceda. Ciertamente... antes de usar la fuerza, es probable que Rusia coloque misiles nucleares a 200 millas de las costas del Atlántico y el Pacífico de los Estados Unidos como una restricción para que Washington convierta una acción convencional discreta en una guerra nuclear para salvar la cara. Washington, en su arrogancia y estupidez, se ha preparado para una derrota que le resultará difícil de aceptar, especialmente porque Washington la habrá traído sobre sí misma".

Es posible que la guerra nuclear sea el resultado. Eso se basará en estúpidas decisiones desde la Casa Blanca que no son las intenciones de Rusia. Occidente está presentado a Rusia una "amenaza inaceptable" que Rusia tendrá que contrarrestar. En estos días de deliberaciones entre las dos superpotencias, "ni Washington ni su brazo de la OTAN escucharon a los rusos decirles que las bases militares en las fronteras de Rusia son inaceptables. Como el Kremlin ha encontrado que la razón y la diplomacia son inútiles para tratar con Occidente, la perspectiva de construir una seguridad europea común ya no está en su mente. Rusia "no tiene más remedio que implementar una política de contra-contención y contra-intimidación". Habiendo rechazado la seguridad de Rusia, Occidente puede esperar la guerra", afirma Craig Roberts citando las palabras del viceministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Alexander Grushko. ("By Refusing Security to Russia Washington Has Opened the Door to War".- Paul Craig Roberts. Institute for Political Economy, 12 enero 2022)

Ese es el idílico paraíso pos-atómico que nos ofrece Estados Unidos una vez consumada la destrucción apocalíptica causada por una guerra nuclear. No obstante, hay "optimistas" en Occidente que esperan que aún será necesario el uso de fuerzas terrestres para acabar con el enemigo y que Estados Unidos pueda prevalecer... Luego, la "globalización" podrá seguir su planificado rumbo comercial en medio de un infierno radioactivo.  

Pero, en el mundo real, la verdadera seguridad contra las armas atómicas es la coexistencia pacífica y no la capacidad para tomar medidas ofensivas con una fuerza abrumadora. Un ataque contra cualquiera de estas potencias será seguido de inmediato por un contra-ataque atómico devastador.

La segunda parte que viene es un monumental aporte histórico documentado que desbarata el "inocente" discurso de los Estados Unidos de que la OTAN nunca ofreció garantías de seguridad a Rusia... La importancia del material documental es trascendental -para compartirlo- (las fuentes originales en inglés se encuentran detalladas apropiadamente). Se debe concientizar a la opinión pública que los EEUU/OTAN, al negar seguridad a Rusia, están abriendo la puerta a la guerra. Una guerra que irremediablemente será nuclear, sin ganadores ni perdedores, sin buenos ni malos.

Hay mucha gente que cuestionará estos análisis realizados por la "izquierda radical", ante ello solo cabe hacer uso de la historiografía para demostrar quién tiene la razón, políticamente hablando. Polemizar sobre los "buenos" y los "malos" no tiene sentido, eso lo dejamos para los descerebrados... que abundan.


Lanzamiento de un misil Trident II desde un submarino US Navy en la costa California, 26 marzo 2018. Reuters


Parte II

Expansión de la OTAN: Lo que escuchó Gorbachov

El sitio web en inglés de investigación "La Transnacional. Por la paz por medios pacíficos" ha presentado a sus lectores una asombrosa reseña histórica de los Acuerdos Gorbachov y líderes occidentales. Lo siguiente es historia pura y no propaganda. El lector sacará las conclusiones de quien miente al mundo entero. Los documentos y notas que reproduce la mencionada página web fueron publicadas originalmente por el Archivo de Seguridad Nacional de la Universidad George Washington "NATO Expansion: What Gorbachev Heard". 


Por: Svetlana Savranskaya y Tom Blanton

Los autores: Svetlana Savranskaya y Tom Blanton del National Security Archive, cuyo libro más reciente, "The Last Superpower Summits: Gorbachev, Reagan, and Bush: Conversations That Ended the Cold War" (CEU Press, 2016) analiza y publica las transcripciones desclasificadas y documentos relacionados de todas las cumbres de Gorbachov con presidentes estadounidenses, incluidas docenas de garantías sobre la protección de los intereses de seguridad de la URSS.

"¿Quién prometió qué a quién sobre la expansión de la OTAN?"El Archivo compiló estos documentos desclasificados para un panel de discusión el 10 de noviembre de 2017 en la conferencia anual de la Asociación de Estudios Eslavos de Europa del Este y Euroasiáticos (ASEEES) en Chicago bajo el título "¿Quién prometió qué a quién sobre la expansión de la OTAN?"


Michail Gorbachev discutiendo la unificación alemana con Hans-Dietrich Genscher y Helmut Kohl en Rusia, 15 de julio de 1990. Foto: Bundesbildstelle / Presseund Informationsamt der Bundesregierung.


Los documentos desclasificados muestran garantías de seguridad contra la expansión de la OTAN de Baker, Bush, Genscher, Kohl, Gates, Mitterrand, Thatcher, Hurd, Major y Woerner a los líderes soviéticos.


La famosa garantía de "ni una pulgada hacia el este" del secretario de Estado de EE.UU., James Baker, sobre la expansión de la OTAN en su reunión con el líder soviético Mikhail Gorbachov el 9 de febrero de 1990, fue parte de una cascada de garantías sobre la seguridad soviética dada por los líderes occidentales a Gorbachov y otros funcionarios soviéticos a lo largo del proceso de unificación alemana en 1990 y hasta 1991, según documentos estadounidenses, soviéticos, alemanes, británicos y franceses desclasificados publicados hoy por el Archivo de Seguridad Nacional de la Universidad George Washington" (Washington DC, 12 de diciembre de 2017).

Los documentos muestran que múltiples líderes nacionales estaban considerando y rechazando la membresía de Europa Central y Oriental en la OTAN a principios de 1990 y hasta 1991, que las discusiones de la OTAN en el contexto de las negociaciones de unificación alemana en 1990 no se limitaron en absoluto al estado del territorio de Alemania Oriental, y que las quejas posteriores soviéticas y rusas sobre ser engañados sobre la expansión de la OTAN se fundaron en memorandos escritos y comunicaciones telefónicas contemporáneas en el más alto nivel.

Los documentos refuerzan las críticas del ex director de la CIA, Robert Gates, de "seguir adelante con la expansión de la OTAN hacia el este (en la década de 1990), cuando Gorbachov y otros fueron llevados a creer que eso no sucedería". La frase clave, respaldada por los documentos, es "llevado a creer".


Página de las notas de Stepanov-Mamaladze del 12 de febrero de 1990, que refleja la garantía de Baker a Shevardnadze durante la conferencia de Cielos Abiertos de Ottawa: "Y si U[nited] G[ermany] permanece en la OTAN, debemos tener cuidado con la no expansión de su jurisdicción hacia el este." 

El presidente George H.W. Bush había asegurado a Gorbachov durante la cumbre de Malta en diciembre de 1989 que Estados Unidos no se aprovecharía ("No he saltado arriba y abajo en el Muro de Berlín") de las revoluciones en Europa del Este para dañar los intereses soviéticos; pero ni Bush ni Gorbachov en ese momento (o para el caso, el canciller de Alemania Occidental Helmut Kohl) esperaban tan pronto el colapso de Alemania Oriental o la velocidad de la unificación alemana.

Las primeras garantías concretas de los líderes occidentales sobre la OTAN comenzaron el 31 de enero de 1990, cuando el ministro de Relaciones Exteriores de Alemania Occidental, Hans-Dietrich Genscher, abrió la licitación con un importante discurso público en Tutzing, Baviera, sobre la unificación alemana.

La Embajada de los Estados Unidos en Bonn (ver Documento 01 Cable confidencial de la Embajada de los Estados Unidos en Bonn al Secretario de Estado sobre el discurso del Ministro de Relaciones Exteriores de Alemania: Genscher describe su visión de una nueva arquitectura europea) informó a Washington que Genscher dejó en claro "que los cambios en Europa del Este y el proceso de unificación alemana no deben conducir a un 'menoscabo de los intereses de seguridad soviéticos'. Por lo tanto, la OTAN debería descartar una "expansión de su territorio hacia el este, es decir, acercándolo a las fronteras soviéticas". El cable de Bonn también señaló la propuesta de Genscher de dejar el territorio de Alemania Oriental fuera de las estructuras militares de la OTAN, incluso en una Alemania unificada en la OTAN.


Eduard A. Shevardnadze (derecha) saluda a Hans-Dietrich Genscher (izquierda) y Helmut Kohl (centro) a su llegada a Moscú el 10 de febrero de 1990 para hablar sobre la reunificación alemana. Foto: AP Photo / Víctor Yurchenko.
 

Esta última idea de estatus especial para el territorio de la RDA fue codificada en el tratado final de unificación alemán firmado el 12 de septiembre de 1990 por los ministros de relaciones exteriores del Dos más Cuatro (ver Documento 2512 de septiembre 1990 Ministerial de dos más cuatro en Moscú: Relato detallado, incluye el texto del Tratado sobre la Solución Definitiva con respecto a Alemania y el Acta Acordada del Tratado sobre el estatuto militar especial de la RDA después de la unificación).

La idea anterior sobre "más cerca de las fronteras soviéticas" no está escrita en tratados, sino en múltiples memorandos de conversación entre los soviéticos y los interlocutores occidentales de más alto nivel (Genscher, Kohl, Baker, Gates, Bush, Mitterrand, Thatcher, Major, Woerner y otros) que ofrecen garantías a lo largo de 1990 y en 1991 sobre la protección de los intereses de seguridad soviéticos y la inclusión de la URSS en las nuevas estructuras de seguridad europeas.

Las dos cuestiones estaban relacionadas, pero no eran las mismas. El análisis posterior a veces confundió las dos y se argumentó que la discusión no involucró a toda Europa. Los documentos publicados a continuación muestran claramente que así fue.


El acuerdo para iniciar las conversaciones Dos más Cuatro es presentado a la prensa por los seis ministros de Relaciones Exteriores en la Conferencia “Cielos Abiertos” en Ottawa el 13 de febrero de 1990. De izquierda a derecha: Eduard Shevardnadze (URSS), James A. Baker (EE.UU.), Hans-Dietrich Genscher (RFA), Roland Dumas (Francia), Douglas Hurd (Gran Bretaña), Oskar Fischer (RDA). Foto: Bundesbildstelle / Presseund Informationsamt der Bundesregierung

La "fórmula Tutzing" se convirtió inmediatamente en el centro de una serie de importantes discusiones diplomáticas durante los siguientes 10 días en 1990, lo que llevó a la crucial reunión del 10 de febrero de 1990 en Moscú entre Kohl y Gorbachov cuando el líder de Alemania Occidental logró el asentimiento soviético en principio a la unificación alemana en la OTAN, siempre y cuando la OTAN no se expandiera hacia el este. Los soviéticos necesitarían mucho más tiempo para trabajar con su opinión interna (y la ayuda financiera de los alemanes occidentales) antes de firmar formalmente el acuerdo en septiembre de 1990.

Las conversaciones antes de la garantía de Kohl implicaron una discusión explícita sobre la expansión de la OTAN, los países de Europa Central y Oriental y cómo convencer a los soviéticos de aceptar la unificación. Por ejemplo, el 6 de febrero de 1990, cuando Genscher se reunió con el ministro de Relaciones Exteriores británico Douglas Hurd, el registro británico mostró a Genscher diciendo: "Los rusos deben tener alguna seguridad de que si, por ejemplo, el Gobierno polaco abandona el Pacto de Varsovia un día, no se unirían a la OTAN al siguiente". (Ver Documento 2 Sr. Hurd a Sir C. Mallaby (Bonn). Telegraphic N. 85: Llamada del Secretario de Estado a Herr Genscher: Unificación alemana. 06-feb-1990)


Primera ronda oficial de negociaciones Dos más Cuatro, con los seis ministros de Asuntos Exteriores, en Bonn el 5 de mayo de 1990. Foto: Bundesbildstelle / Presseund Informationsamt der Bundesregierung

Después de haberse reunido con Genscher en su camino hacia las discusiones con los soviéticos, Baker repitió exactamente la formulación de Genscher en su reunión con el Ministro de Relaciones Exteriores Eduard Shevardnadze el 9 de febrero de 1990; y aún más importante, cara a cara con Gorbachov. (ver Documento 4 Memorándum de Paul H. Nitze a George H.W. Bush sobre la reunión del "Foro para Alemania" en Berlín. 06-feb-1990)

No una, sino tres veces, Baker probó la fórmula de "ni una pulgada hacia el este" con Gorbachov en la reunión del 9 de febrero de 1990. Estuvo de acuerdo con la declaración de Gorbachov en respuesta a las garantías de que "la expansión de la OTAN es inaceptable".

Baker aseguró a Gorbachov que "ni el presidente ni yo tenemos la intención de extraer ninguna ventaja unilateral de los procesos que se están llevando a cabo", y que los estadounidenses entendieron que "no solo para la Unión Soviética sino también para otros países europeos es importante tener garantías de que si Estados Unidos mantiene su presencia en Alemania en el marco de la OTAN, ni una pulgada de la actual jurisdicción militar de la OTAN se extenderá en dirección este". (Ver Documento 6 Grabación de la conversación entre Mijaíl Gorbachov y James Baker en Moscú. (Extractos) 09-feb-1990)


De derecha a izquierda: el Ministro de Relaciones Exteriores Hans-Dietrich Genscher (RFA), el Ministro Presidente Lothar de Maizière (RDA) y los Ministros de Relaciones Exteriores Roland Dumas (Francia), Eduard Shevardnadze (URSS), Douglas Hurd (Gran Bretaña) y James Baker ( EEUU.) firman el llamado Acuerdo Dos más Cuatro (Tratado sobre el Acuerdo Final con respecto a Alemania) en Moscú el 12 de septiembre de 1990. Foto: Bundesbildstelle / Presseund Informationsamt der Bundesregierung

Después, Baker escribió a Helmut Kohl, quien se reuniría con el líder soviético al día siguiente, con mucho del mismo lenguaje. Baker informó: "Y luego le hice la siguiente pregunta (a Gorbachov). ¿Preferiría ver una Alemania unida fuera de la OTAN, independiente y sin fuerzas estadounidenses o preferiría que una Alemania unificada estuviera vinculada a la OTAN, con garantías de que la jurisdicción de la OTAN no se desplazaría ni una pulgada hacia el este desde su posición actual?

Respondió que el liderazgo soviético estaba pensando realmente en todas esas opciones (....) Luego agregó: "Ciertamente cualquier extensión de la zona de la OTAN sería inaceptable". Baker agregó entre paréntesis, para el beneficio de Kohl, "Por implicación, la OTAN en su zona actual podría ser aceptable". (Ver Documento 8 Carta de James Baker a Helmut Kohl, 10-feb-1990)

Bien informado por el secretario de Estado estadounidense, el canciller de Alemania Occidental entendió un resultado final soviético clave, y aseguró a Gorbachov el 10 de febrero de 1990: "Creemos que la OTAN no debería expandir la esfera de su actividad". (Ver Documento 9 Memorando de conversación entre Mijaíl Gorbachov y Helmut Kohl. 10-feb-1990) Después de esta reunión, Kohl apenas pudo contener su entusiasmo por el acuerdo de Gorbachov en principio para la unificación alemana y, como parte de la fórmula de Helsinki de que los estados eligen sus propias alianzas, Alemania podría elegir la OTAN. Kohl describió en sus memorias caminando toda la noche por Moscú, pero aún así entendiendo que aún quedaba un precio por pagar.


Las sesiones de trabajo en Camp David se reunieron en la cubierta, al aire libre, aquí en el sentido de las agujas del reloj desde la parte superior izquierda, el intérprete Peter Afanasenko, Baker, Bush, el vicepresidente Dan Quayle, Scowcroft, Shevardnadze, Gorbachev y Akhromeyev (atrás a la cámara), 2 de junio de 1990. (Crédito: Biblioteca Presidencial George HW Bush, P13412-08)

Todos los ministros de Relaciones Exteriores occidentales estaban a bordo con Genscher, Kohl y Baker. Luego vino el ministro de Relaciones Exteriores británico, Douglas Hurd, el 11 de abril de 1990. En este punto, los alemanes orientales habían votado abrumadoramente por el marco alemán y por una rápida unificación, en las elecciones del 18 de marzo en las que Kohl había sorprendido a casi todos los observadores con una victoria real.

Los análisis de Kohl (explicados por primera vez a Bush el 3 de diciembre de 1989) de que el colapso de la RDA abriría todas las posibilidades, que tenía que correr para llegar a la cabeza del tren, que necesitaba el respaldo de Estados Unidos, que la unificación podría ocurrir más rápido de lo que nadie creía posible, todo resultó ser correcto.

La unión monetaria procedería ya en julio y las garantías sobre la seguridad seguían llegando. Hurd reforzó el mensaje de Baker-Genscher-Kohl en su reunión con Gorbachov en Moscú, el 11 de abril de 1990, diciendo que Gran Bretaña claramente "reconoció la importancia de no hacer nada para perjudicar los intereses y la dignidad soviéticos". (Ver Documento 15 Sir R. Braithwaite (Moscú). Telegráfica N. 667: "Reunión del Secretario de Estado con el Presidente Gorbachov". 11-abr-1990)

La conversación de Baker con Shevardnadze el 4 de mayo de 1990, como Baker la describió en su propio informe al presidente Bush, describió de manera más elocuente lo que los líderes occidentales le estaban diciendo a Gorbachov exactamente en ese momento: "Utilicé su discurso y nuestro reconocimiento de la necesidad de adaptar la OTAN, política y militarmente, y de desarrollar la CSCE para asegurar a Shevardnadze que el proceso no produciría ganadores y perdedores. En cambio, produciría una nueva estructura europea legítima, una que sería inclusiva, no exclusiva". (Ver Documento 17 James A. Baker III, Memorándum para el Presidente, "Mi reunión con Shevardnadze".4 mayo 1990)


El presidente Bush saluda al presidente checo Vaclav Havel fuera de la Casa Blanca, Washington, DC, 20 de febrero de 1990. Crédito: Biblioteca y Museo Presidencial de George Bush 

Baker lo dijo de nuevo, directamente a Gorbachov el 18 de mayo de 1990 en Moscú, dándole a Gorbachov sus "nueve puntos", que incluían la transformación de la OTAN, el fortalecimiento de las estructuras europeas, mantener a Alemania no nuclear y tener en cuenta los intereses de seguridad soviéticos.

Baker comenzó sus comentarios: "Antes de decir algunas palabras sobre el tema alemán, quería enfatizar que nuestras políticas no están dirigidas a separar a Europa del Este de la Unión Soviética. Teníamos esa política antes. Pero hoy estamos interesados en construir una Europa estable y hacerlo junto con ustedes". (Ver Documento 18 Grabación de la conversación entre Mijaíl Gorbachov y James Baker en Moscú. 18 mayo 1990)

El líder francés Francois Mitterrand no estaba en una fusión mental con los estadounidenses, sino todo lo contrario, como lo demostró al decirle a Gorbachov en Moscú el 25 de mayo de 1990, que estaba "personalmente a favor de desmantelar gradualmente los bloques militares"; pero Mitterrand continuó la cascada de garantías diciendo que Occidente debe "crear condiciones de seguridad para ustedes, así como la seguridad europea en su conjunto". (Ver Documento 19 Registro de la conversación entre Mijaíl Gorbachov y Francois Mitterrand (extractos). 25 mayo 1990) Mitterrand inmediatamente escribió a Bush en una carta sobre su conversación con el líder soviético, que "ciertamente no nos negaríamos a detallar las garantías que tendría derecho a esperar para la seguridad de su país". (Ver Documento 20 Carta de Francois Mitterrand a George Bush. 25 de mayo de 1990)


El Ministro de Relaciones Exteriores Genscher entrega al Presidente Bush un trozo del Muro de Berlín, Oficina Oval de la Casa Blanca, Washington, DC, 21 de noviembre de 1989. Crédito: Biblioteca y Museo Presidencial de George Bush. 

En la cumbre de Washington el 31 de mayo de 1990, Bush hizo todo lo posible para asegurarle a Gorbachov que Alemania en la OTAN nunca se dirigiría a la URSS: "Créanme, no estamos empujando a Alemania hacia la unificación, y no somos nosotros quienes determinamos el ritmo de este proceso. Y, por supuesto, no tenemos ninguna intención, ni siquiera en nuestros pensamientos, de dañar a la Unión Soviética de ninguna manera. Es por eso que estamos hablando a favor de la unificación alemana en la OTAN sin ignorar el contexto más amplio de la CSCE, teniendo en cuenta los lazos económicos tradicionales entre los dos estados alemanes. Tal modelo, en nuestra opinión, corresponde también a los intereses soviéticos". (Ver Documento 21 Registro de la conversación entre Mijaíl Gorbachov y George Bush. Casa Blanca, Washington D.C. 31 mayo 1990)

La "Dama de Hierro" también intervino, después de la cumbre de Washington, en su reunión con Gorbachov en Londres el 8 de junio de 1990. Thatcher anticipó los movimientos que los estadounidenses (con su apoyo) tomarían en la conferencia de la OTAN de principios de julio para apoyar a Gorbachov con descripciones de la transformación de la OTAN hacia una alianza más política y menos amenazante militarmente. Ella le dijo a Gorbachov: "Debemos encontrar formas de dar a la Unión Soviética la confianza de que su seguridad estaría asegurada ... La CSCE podría ser un paraguas para todo esto, además de ser el foro que llevó a la Unión Soviética a la discusión sobre el futuro de Europa". (Ver Documento 22 Carta del Sr. Powell (N. 10) al Sr. Wall: Memorando de conversación Thatcher-Gorbachov. 08-jun-1990)

La Declaración de Londres de la OTAN el 5 de julio de 1990 tuvo un efecto bastante positivo en las deliberaciones en Moscú, según la mayoría de los relatos, dando a Gorbachov municiones significativas para contrarrestar a los partidarios de la línea dura en el Congreso del Partido que estaba teniendo lugar en ese momento. Algunas versiones de esta historia afirman que se proporcionó una copia anticipada a los ayudantes de Shevardnadze, mientras que otras describen solo una alerta que permitió a esos asistentes tomar la copia del servicio de cable y producir una evaluación positiva soviética antes de que los militares o de línea dura pudieran llamarlo propaganda.


Los directores se reunieron para una foto grupal en Camp David, todo sonrisas excepto el mariscal soviético a la derecha. Desde la izquierda, Baker, Barbara Bush, el presidente Bush, Raisa Gorbachov, el presidente Gorbachov, Shevardnadze, Scowcroft, Akhromeyev. 2 de junio de 1990. (Crédito: Biblioteca Presidencial George HW Bush, P13437-14)  

Como Kohl le dijo a Gorbachov en Moscú el 15 de julio de 1990, mientras elaboraban el acuerdo final sobre la unificación alemana: "Sabemos lo que le espera a la OTAN en el futuro, y creo que ahora también lo sabe", refiriéndose a la Declaración de Londres de la OTAN. (Ver Documento 23 Registro de la conversación entre Mikhail Gorbachev y Helmut Kohl, Moscú (Extractos). 15-jul-1990)

En su llamada telefónica a Gorbachov el 17 de julio, Bush quiso reforzar el éxito de las conversaciones Kohl-Gorbachov y el mensaje de la Declaración de Londres. Bush explicó: "Así que lo que tratamos de hacer fue tener en cuenta sus preocupaciones expresadas a mí y a otros, y lo hicimos de las siguientes maneras: mediante nuestra declaración conjunta sobre la no agresión; en nuestra invitación a usted a venir a la OTAN; en nuestro acuerdo de abrir la OTAN a contactos diplomáticos regulares con su Gobierno y los de los países de Europa del Este; y nuestra oferta sobre garantías sobre el tamaño futuro de las fuerzas armadas de una Alemania unida, un tema que sé que discutió con Helmut Kohl. También cambiamos fundamentalmente nuestro enfoque militar sobre las fuerzas convencionales y nucleares. Transmitimos la idea de una CSCE ampliada y más fuerte con nuevas instituciones en las que la URSS pueda compartir y ser parte de la nueva Europa". (Ver Documento 24 Memorándum de conversación telefónica entre Mijaíl Gorbachov y George Bush. 17-jul-1990)


Los documentos muestran que Gorbachov aceptó la unificación alemana en la OTAN como resultado de esta cascada de garantías, y sobre la base de su propio análisis de que el futuro de la Unión Soviética dependía de su integración en Europa, para la cual Alemania sería el actor decisivo.


Él y la mayoría de sus aliados creían que alguna versión de la casa común europea todavía era posible y se desarrollaría junto con la transformación de la OTAN para conducir a un espacio europeo más inclusivo e integrado, que el acuerdo posterior a la Guerra Fría tendría en cuenta los intereses de seguridad soviéticos. La alianza con Alemania no solo superaría la Guerra Fría, sino que también pondría patas arriba el legado de la Gran Guerra Patria.


La llegada a la cumbre de Washington el 31 de mayo de 1990 contó con una gran ceremonia en el césped de la Casa Blanca, aquí con saludos formales del presidente Bush para Mikhail Gorbachev, ahora presidente de la URSS. (Crédito: Biblioteca Presidencial George HW Bush, P13298-18)  

Pero dentro del gobierno de Estados Unidos, continuó una discusión diferente, un debate sobre las relaciones entre la OTAN y Europa del Este. Las opiniones diferían, pero la sugerencia del Departamento de Defensa a partir del 25 de octubre de 1990 fue dejar "la puerta entreabierta" para la membresía de Europa del Este en la OTAN. (Ver Documento 27 James F. Dobbins, Oficina Europea del Departamento de Estado, Memorando al Consejo de Seguridad Nacional: Documento de Revisión de la Estrategia de la OTAN para la Discusión del 29 de octubre. 25-oct-1990

La opinión del Departamento de Estado era que la expansión de la OTAN no estaba en la agenda, porque no estaba en el interés de los Estados Unidos organizar "una coalición antisoviética" que se extendiera a las fronteras soviéticas, entre otras cosas porque podría revertir las tendencias positivas en la Unión Soviética. La administración Bush adoptó este último punto de vista. Y eso es lo que escucharon los soviéticos(Ver Documento 26 Departamento de Estado de los Estados Unidos, Oficina Europea: Documento de estrategia revisado de la OTAN para su discusión en la reunión del subgrupo. 22-oct-1990)

Ya en marzo de 1991, según el diario del embajador británico en Moscú, el primer ministro británico John Major aseguró personalmente a Gorbachov: "No estamos hablando del fortalecimiento de la OTAN". Posteriormente, cuando el ministro de defensa soviético, el mariscal Dmitri Yazov, le preguntó a Major sobre el interés de los líderes de Europa del Este en la membresía de la OTAN, el líder británico respondió: "Nada de eso sucederá". (Ver Documento 28 Diario del Embajador Rodric Braithwaite, 5 de marzo de 1991. 05-mar-1991)

Cuando los diputados del Soviet Supremo ruso vinieron a Bruselas para ver a la OTAN y reunirse con el secretario general de la OTAN, Manfred Woerner, en julio de 1991, Woerner dijo a los rusos que "No deberíamos permitir... el aislamiento de la URSS de la comunidad europea". Según el memorando de conversación ruso, "Woerner enfatizó que el Consejo de la OTAN y él están en contra de la expansión de la OTAN (13 de los 16 miembros de la OTAN apoyan este punto de vista)". (Ver Documento 30 Memorándum a Boris Yeltsin de la delegación del Soviet Supremo ruso en los cuarteles generales de la OTAN. 01-jul-1991)

Así, Gorbachov fue al final de la Unión Soviética con la seguridad de que Occidente no estaba amenazando su seguridad y no estaba expandiendo la OTAN. En cambio, la disolución de la URSS fue provocada por los rusos (Boris Yeltsin y su principal asesor Gennady Burbulis) en concierto con los antiguos jefes del partido de las repúblicas soviéticas, especialmente Ucrania, en diciembre de 1991.

La Guerra Fría había terminado hace mucho tiempo para entonces. Los estadounidenses habían "tratado" de mantener unida a la Unión Soviética (discurso de Bush el 1 de agosto de 1991). La expansión de la OTAN fue años en el futuro, cuando estas disputas estallarían de nuevo, y más garantías llegarían al líder ruso Boris Yeltsin.


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* El panel de la Asociación de Estudios Eslavos de Europa del Este y Euroasiáticos (ASEEES) incluyó a:

* Mark Kramer del Centro Davis en Harvard, editor del Journal of Cold War Studies, cuyo artículo de 2009 en el Washington Quarterly argumentó que la "promesa de no ampliación de la OTAN" era un "mito"; 

* Joshua R. Itkowitz Shifrinson de la Escuela Bush en Texas A&M, cuyo artículo de Seguridad Internacional de 2016 argumentó que Estados Unidos estaba jugando un doble juego en 1990, lo que llevó a Gorbachov a creer que la OTAN sería subsumida en una nueva estructura de seguridad europea, mientras trabajaba para garantizar la hegemonía en Europa y el mantenimiento de la OTAN; 

* James Goldgeier de la Universidad Americana, quien escribió el libro autorizado sobre la decisión de Clinton sobre la expansión de la OTAN, Not Whether But When, y describió las falsas garantías de Estados Unidos al líder ruso Boris Yeltsin en un artículo de WarOnTheRocks de 2016;

* Svetlana Savranskaya y Tom Blanton del Archivo de Seguridad Nacional, cuyo libro más reciente es The Last Superpower Summits: Gorbachev, Reagan, and Bush: Conversations That Ended the Cold War (CEU Press, 2016) y autores de este artículo.

* Para las notas de este artículo, más todos los documentos, por favor consulte los enlaces que nos llevan a la versión original. Los documentos son largos por lo que nos vemos obligados a no transcribirlos directamente. 

      

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NATO Expansion: What Gorbachev Heard

The Transnational 

By Refusing Security to Russia Washington Has Opened the Door to War

Declassified documents show how US lied to Russia about NATO in 1990s

10 enero 2022

Desafío de la A a la D sobre la historia de la Alemania de Weimar (I)




Sarah Zama


Introducción por el editor del blog

Sarah Zama, autora de esta serie de artículos ha escrito cuatro libros y muchas historias de fantasía histórica ambientadas en la década de 1920 y la era diesel. Recientemente publicó "Living the Twenties", un libro electrónico de no ficción sobre la década de los 20 del siglo pasado. Sarah mantiene un blog en inglés denominado "The Old Shelter".

En 2018, escribió en su blog una serie de artículos titulados "A-to-Z challenge about the history of Weimar Germany" (Desafío de la A a la Z sobre la historia de la Alemania de Weimar), que consiste en 26 entradas, una por cada letra del alfabeto inglés. 

Nuestro cometido es publicarlos en su totalidad, (en seis entradas) siguiendo la secuencia alfabética inglesa que no siempre coincidirá con la traducción al castellano. Son relevantes (y algunos cortos) artículos con un gran aporte histórico. Cultura general de la época que ilustrará el conocimiento de aquellos aún obscuros años 20 del siglo XX en una Alemania traumatizada por la capitulación en la Gran Guerra. Los relatos de la autora son complementados con material gráfico aportado por nuestro amigo Nick Ottens de Never Was Magazine, de quien traducimos los artículos en inglés de Sarah Zama.

Acertadamente manifiesta Ottens: "dicen que la década de 2020 se convertirá en los locos años veinte de nuestro siglo. Ciertamente, hay connotaciones de Weimar en los Estados Unidos de hoy. No puedo pensar en un mejor momento para volver a publicar la serie de Sarah Zama, de la A a la Z".

Revisar el artículo de Introducción

Buena lectura.


Armisticio

 

Sarah Zama

A la hora 11 del día 11 del mes 11 de 1918, termina la Gran Guerra. Alemania firma un acuerdo de armisticio con los aliados en un vagón de ferrocarril en las afueras de Compiégne, Francia. Debería haber sido el final de la Gran Guerra. De hecho, fue el comienzo de tiempos más difíciles.


En enero de ese año, el presidente estadounidense Woodrow Wilson redactó un documento en catorce puntos que esperaba podría ser la base para un tratado de paz. Presagió el nacimiento de la Sociedad de Naciones, una hermandad de naciones europeas que fomentaría el entendimiento y, con suerte, evitaría el estallido de otra guerra. Declaró la autodeterminación de todos los países europeos y planteó las ideas para un acuerdo entre enemigos después de la guerra.

Cuando terminó la guerra, Alemania estaba enormemente desestabilizada, tanto política como socialmente. El príncipe heredero Max von Baden convenció al Kaiser Wilhelm de que abdicara. Pero cuando fracasó su intento de convertir el imperio en una monarquía parlamentaria, puso el poder en manos del Partido Socialdemócrata (SPD), el mayor partido alemán. Sabía que era necesario un cambio drástico, porque el imperio siempre sería visto como el instigador de una guerra horrible. Pero toda su buena voluntad estaba condenada al fracaso.


11 de noviembre 1918 en un vagón de tren parado en el bosque francés de Compiègne, al norte de París, tuvo lugar en el máximo secreto la firma del armisticio que terminaría con la Gran Guerra. En la fotografía destacan Maxime-Weygand y Ferdinand-Foch


La declaración de que la guerra había terminado, con el reconocimiento de que Alemania había perdido, mientras que a la población se le había hecho creer que una victoria era solo cuestión de tiempo, provocó rebeliones y luchas en todo el país y una apresurada declaración de una nueva entidad política: la República de Weimar.

Estos acontecimientos revolucionarios y el cambio de gobierno impidieron que Alemania participara realmente en la discusión del Armisticio. Pero Alemania conocía el documento de Wilson, y cuando sus representantes se unieron al congreso del Armisticio esperaban que el tratado siguiera la misma línea. También esperaban que la nueva entidad política lograra un acuerdo más favorable. Después de todo, no fue la república la primera en entrar en la guerra.

No iba a ser.

La Primera Guerra Mundial había sido una guerra demasiado horrible, una carnicería impensable que nadie había previsto que vendría. Todas las naciones habían sufrido. Alemania también. Pero ella era la que había atacado a Bélgica y Francia, que fue lo que efectivamente inició el conflicto. Y ahora estaba del lado de los perdedores, aislada de todos los acuerdos. Algunos de los aliados (Francia, en primer lugar, había sufrido el mayor daño) no estaban dispuestos a darle a Alemania la oportunidad de levantar la cabeza nuevamente.

La República de Weimar acudió a la reunión del Armisticio pensando que el objetivo era, como lo había sido durante cien años, encontrar un nuevo equilibrio que habrían de negociar. Pero los aliados no querían un nuevo equilibrio. Querían estar seguros de que nunca más volviera a ocurrir una nueva Gran Guerra.

Muchas de las disposiciones del Armisticio, y más tarde del Tratado de Versalles, se basaron en la "Cláusula de culpa"; la idea de que la Gran Guerra debía atribuirse únicamente a Alemania.


Woodrow Wilson - Maximiliano de Baden - Guillermo II de Alemania


Los alemanes nunca lo aceptaron. Culparon a la república por aceptar esa cláusula. Odiaban el tratado por imponerles reparaciones de guerra imposibles y a los aliados por su intransigencia. Estos resentimientos llevaron a una oleada de hiper-nacionalismo que se afianzó en la vida política y social de la República de Weimar y fue, en última instancia, la ruina de la república catorce años después.


"Esto no es una paz. Es un armisticio por veinte años". Mariscal Ferdinand Jean Marie Foch

 

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Berlín 


Sarah Zama

La República de Weimar nació de la revolución en 1919 y murió en el totalitarismo en 1933. Pero en este corto período ( Die Goldene Zwanziger, o Golden Twenties) realmente brilló, y hoy la cultura de Weimar se considera uno de los períodos más influyentes para la creatividad, no solo para Alemania, pero para toda la humanidad.


En todos los diferentes aspectos de la vida, la cultura de Weimar era contradictoria. Todo fue extremo.

Fue extremadamente tolerante con todo, ya fueran los nuevos movimientos artísticos o la nueva libertad de expresión. Florecieron los periódicos, incluso los duramente satíricos que ridiculizaban a la propia república. Había varias revistas orientadas a los homosexuales disponibles en los quioscos de prensa. Tanto los comunistas como los reaccionarios tenían sus propios periódicos. Se permitió que se escucharan todas las voces.

Fue extrema en su receptividad de todas las formas de vanguardia, por incondicionales y subversivas que sean. Influidos por la experiencia bélica, movimientos como el expresionismo y el dadaísmo no rehuyeron mostrar los rostros más horribles de la guerra: los cuerpos mutilados, los colores violentos y perturbadores, los ángulos extraños y las sombras. El sinsentido de la experiencia.


Berlín, zeppelin sobre Brandenburgo


El cine, la más moderna de las artes, se exploró a fondo y se desarrolló en Alemania. El cabaret se convirtió en una de las formas de entretenimiento más populares, que mostraba desnudez, insinuaciones sexuales, distorsión de género y sátira política de manera liberal, en formas que muchos consideraban decadentes.

Nada era demasiado atrevido.


En secuencia: Berlín, Mauerstraße en 1929 (Bundesarchiv) - Puerta de Brandenburgo de noche (Bundesarchiv) - Dirigible Graf Zeppelin sobre Berlín (Bundesarchiv) - Banda de jazz toca en el jardín del Hotel Esplanada de Berlín, 1926 (Bundesarchiv)


Demasiado extrema para muchos alemanes, la cultura de Weimar era, de hecho, la cultura de Berlín, la antigua capital imperial que había encontrado, después de la guerra, una forma de vida nueva, impactante, extrema y moderna. Muchos alemanes dudaron en considerarla su capital. Incluso dudaron en considerarla verdadera Alemania.

Con cuatro millones de habitantes, Berlín era una de las ciudades más pobladas de Europa, y muchas de esas personas no eran alemanes. La vital vida artística atrajo a artistas de todo el mundo y convirtió a Berlín en una ciudad cosmopolita, un lugar donde se hablaban muchos idiomas y donde personas que podían haber sido consideradas enemigas vivían una vida plena.

También era una ciudad con una comunidad inusualmente numerosa de judíos, que estaban profundamente involucrados en todos los aspectos de la vida de la ciudad.

Aquí fue donde la generación de las trincheras se expresó al máximo. La vieja sociedad imperial y autoritaria se había hecho añicos, las barreras y las reglas se habían aflojado y los jóvenes, que habían luchado en las trincheras o trabajado en casa para sostener a los que estaban luchando, ya no reconocían los viejos valores. Querían algo nuevo y diferente y lo buscaban imprudentemente, sin importarles lo que su mayor pudiera decir. Algunos historiadores incluso sugieren que los jóvenes fueron particularmente imprudentes porque, de alguna manera, sintieron que esta libertad no duraría. Que la inseguridad política y económica acabaría pronto con esa libertad, por lo que presionaron el acelerador todo lo que pudieron.


Potsdamer Platz, Berlín, en la década de 1920 (Archiv für Kunst und Geschichte) - Catedral de Berlín en 1928 (Fortepan)


Pero junto a esta gente vivían aquellos alemanes que no reconocían Berlín como su capital y pensaban que toda esa libertad y modernidad eran en realidad decadencia. Las mujeres que no necesitaban a un hombre en su vida estaban matando a la nación. Los judíos que controlaban la vida artística y cultural estaban torciendo las raíces de la verdadera tradición alemana.

Además, el gobierno era débil y traidor y carecía de autoridad para dirigir la nación.


Fue en Berlín -capital de la libre expresión, tolerante con todo y al contrario de todo- donde finalmente convergieron todas las fuerzas autoritarias que pretendían matar esa libertad.


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Cabaret



Sarah Zama


La cultura de Weimar a menudo se identifica con su experiencia de cabaret, y con razón. En los cabarets que surgen en cada gran ciudad (en Berlín más numerosos que en cualquier otro lugar), el estilo de vida extremo, moderno y libre de la posguerra encontró su forma más completa de expresión.


Los cabarets nacieron en Francia a finales de la década de 1880 y desde el principio se asociaron con insinuaciones sexuales y espectáculos lascivos. Esta forma de entretenimiento llegó a Alemania a principios de la década de 1900, pero al principio, eran muy diferentes de sus contrapartes francesas, ya que la sociedad imperial autoritaria no permitía la libertad de los espectáculos franceses. Los cabarets alemanes eran restaurantes o clubes nocturnos donde se ofrecía un espectáculo de cantantes, bailarines o comediantes desde un pequeño escenario. Nada demasiado subido de tono. Nada demasiado extravagante.

Pero a medida que el imperio se extinguió y la república surgió, los cabarets cambiaron de la misma manera que cambió la sociedad urbana alemana. A medida que la república levantó la vieja forma de censura, los espectáculos se volvieron más audaces y salaces. Los bailarines se vestían cada vez más escasamente y sus bailes y canciones cada vez más sugerentes. El travestismo no era infrecuente. La dura sátira política fue tan popular que algunos cabarets se especializaron en ella. Una forma muy característica de cabaret alemán que llegaría a conocerse como Kabarett.


Cabaret-Berlín


De hecho, era una forma subversiva de arte, donde el modernismo y las expresiones no naturalistas (por lo tanto, no patrióticas, como algunos las consideraban) encontraron un lugar. Todo estaba grotescamente distorsionado, y aún así era perfectamente reconocible. Los personajes pertenecientes a la vida inferior (prostitutas, gánsteres, políticos corruptos) se volvieron muy familiares e incluso amados por el público. Las decoraciones expresionistas, sus ángulos extraños que sugerían ansiedad representaban el desplazamiento de la nueva vida urbana y la guerra industrial, eran muy comunes. También lo fue el maquillaje extremo, que deformó los rostros de los actores.

La vida que Kabarett representó era escandalosamente moderna, extremadamente subversiva y, a los ojos de algunos, completamente decadente. Para la mayoría de los pensadores de derecha, este tipo de espectáculo claramente no era lo suficientemente alemán y demasiado degenerado, algo peligroso que podría manchar y destruir los verdaderos espíritus alemanes. Y si esto no fuera suficiente, el entretenimiento de Kabarett era en su mayoría judío. Los propietarios y gerentes eran judíos la mayoría de las veces. Actores, cantantes, músicos y, lo que es más importante, dramaturgos y autores eran judíos. Para la derecha, esto los convirtió en manipuladores demasiado poderosos de la cultura alemana en general. La cultura Kabarett, popular como era, a menudo se convirtió en el objetivo de su odio y culpa.


La actriz Anita Berber y el dramaturgo Bertolt Brecht


Jazz

"La ciudad tenía un brillo de joya, los vastos cafés me recordaban a los transatlánticos impulsados por los ritmos de sus orquestas. Había música por todas partes". Josephine Baker


En la década de 1920el jazz en Alemania era casi tan popular como en Estados Unidos. Para muchas personas, sonaba como el tiempo moderno que estaban viviendo y, en cierto modo, era una especie de contraparte natural de las imágenes expresionistas.

Comenzó muy temprano, ya al final de la guerra, cuando muchos músicos afroamericanos que habían luchado en la Primera Guerra Mundial eligieron quedarse en Europa y trabajar allí. Europa estaba descubriendo entonces el Jazz y el entorno social les era más favorable.

A medida que el jazz se hizo cada vez más popular, muchos músicos y cantantes famosos de jazz vinieron a Europa para actuar, y la mayoría de ellos pasaron, como era obvio, de Berlín, el semillero del jazz europeo.

Más tarde en la misma década, nacieron muchas bandas alemanas. La primera escuela de Jazz en el mundo abrió en Berlín, en los Estados Unidos, la cuna del Jazz, la primera escuela solo abrió a mediados de la década de 1940. Mientras que Estados Unidos parecía considerar el jazz como una forma menor de música, muchos compositores alemanes lo incorporaron a su música, tal vez debido a su afinidad con el movimiento expresionista. Muchos autores de Kabarett, incluido Bertolt Brecht, lo usaron en sus obras.


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Democracia

 


por Sarah Zama


Alemania había sido un Kaiserreich, un Imperio, durante más de cincuenta años. En este tiempo, muchos derechos se habían extendido a una población más grande. Se podría decir que la democracia había avanzado, aunque el gobierno respondió al Kaiser en lugar del Reichstag, el parlamento.


En los tiempos dramáticos al final de la Primera Guerra Mundial, con la esperanza de crear un cambio que complacería a los Aliados, el Kaiser Wilhelm dio la cancillería al príncipe heredero Maximilian von Baden, que siempre había sido de sentimientos liberales. Después de intentar sin éxito convertir el Imperio en una monarquía parlamentaria, Von Baden abrió el Reichstag al Partido Socialdemócrata (SPD). Inmediatamente comenzó a negociar con los Estados Unidos una posible paz, pero no encontró el favor que esperaba.

La sensación de que la guerra estaba terminando, y no favorablemente, surgió en el país. La rebelión se extendió por toda Alemania, recogida por las personalidades más grandes del Partido Comunista.

Con la esperanza de que esto calmara las cosas, eliminando la conexión principal entre Alemania y la guerra, Max von Baden renunció a su cancillería en manos del líder del SPD, Friedrich Ebert, e instó a Guillermo II a abdicar.


Berlín, Parlamento alemán


Esto sucedió el 9 de noviembre de 1918. Tratando de evitar que los comunistas proclamaran una república socialista que terminaría bajo la influencia de Rusia, uno de los compañeros de partido de Ebert, Philipp Scheidemann, proclamó la República de Alemania sin ninguna consulta. Solo después, en la ciudad de Weimar en Turingia, lejos del desastre en Berlín, el Reichstag democrático escribió su propia constitución.


Maximiliano de Baden - Philipp Scheidemann -Friedrich Ebert


Durante el corto tiempo que vivió, la República de Weimar fue de hecho un faro de la democracia. Permitió que grandes partes de la población participara en la vida política, unas pocas por primera vez en la historia. Fue, de hecho, el primer régimen alemán que concedió el derecho al voto a las mujeres y la ciudadanía plena a los judíos.

Envuelta, como todo el mundo occidental, en los dramáticos cambios sociales de principios del siglo XX, la república la abrazó y la hizo suya.

La libertad de expresión fue ampliamente reconocida, dando lugar a una extraordinaria diversidad de periódicos, revistas y editoriales. La filosofía y la literatura florecieron. Muchos movimientos artísticos —el expresionismo, el dadaísmo, la Neue Sachlichkeit, por mencionar sólo algunos— estaban en casa en Alemania y encontraron allí su forma más alta de expresión. Surgieron nuevas formas de crear diseño, utilizando nuevos materiales y nuevos procesos industriales (Bauhaus).


Reichstag, Berlín. Philipp Scheidemann proclama la República de Alemania desde el balcón del Reichstag en Berlín, 9 de noviembre de 1918 (Wikimedia Commons)


En una sociedad que había sido extremadamente estricta bajo el Imperio y había conocido la rebelión después de la guerra, la sensualidad y los impulsos sexuales se convirtieron en una forma de expresión cada vez más común, especialmente cuando se enconó con la liberación sexual común a todo el mundo occidental. Fue en Alemania donde el primer instituto para el estudio de la sexualidad fue fundado por el Dr. Magnus Hirschfeld, quien era un activista en el movimiento por los derechos de los homosexuales. El Reichstag incluso discutió la práctica del aborto y la anticoncepción, que deberían haber estado disponibles libremente.

A menudo se ha especulado que la república, nacida en tiempos desordenados y siempre moviéndose en terreno rocoso, nunca tuvo realmente una oportunidad de éxito. Socialistas, socialdemócratas y comunistas, que deberían haber sido paladines de la república, nunca la apoyaron tanto como deberían (o podrían), decepcionados como estaban con lo que consideraban solo pequeñas mejoras. Esperaban mucho más de la democracia.

Además, la república tenía muchos enemigos que con gusto señalaban sus debilidades. Una debilidad fue la división política. La situación parlamentaria de la república siempre fue inestable. Nunca hubo una mayoría que pudiera gobernar con seguridad, porque incluso dentro de las mismas áreas políticas no había acuerdo. Tanto la izquierda como la derecha se dividieron en muchos grupos y entidades más pequeños que rara vez llegaron a un acuerdo. Esto creó desconfianza en la población, que generalmente creía que los políticos eran corruptos y egoístas.

Esta desconfianza era buen terreno para cualquier tipo de teoría de la conspiración. El más seguido fue el Dolchstoßlegende, la puñalada en la espalda. Teorizó que Alemania en realidad estaba ganando la guerra (los alemanes lo habían creído firmemente hasta el final. Además, se les hizo creer eso) y la rendición de noviembre de 1918 fue diseñada por socialistas, liberales y judíos en el gobierno civil de Alemania. No fue en absoluto el resultado de la derrota militar o el agotamiento. El hecho de que el nuevo gobierno burgués firmara el odiado Tratado de Versalles, y que los generales militares ni siquiera participaran en la reunión, hizo que esta creencia fuera aún más fuerte. Muchos partidos de derecha utilizaron esta teoría para ganar impulso, y ninguno mejor que el NSDAP de Adolf Hitler.


La caricatura política alemana  de 1924 muestra a Philipp Scheidemann y otros líderes de la Alemania de Weimar apuñalando a los soldados en el Frente Occidental por la espalda.


La debilidad era la inclinación de la república a llegar a un acuerdo y comprometerse con fuerzas que eran sus oponentes naturales. Por ejemplo, en los tiempos revolucionarios, el gobierno tuvo que comprometerse con el ejército para recuperar la ley y el orden, a pesar de que el Reichswehr era uno de sus enemigos más fuertes.

Hoy, sin embargo, los historiadores tienden a estar de acuerdo en que el SPD tenía muy pocas opciones. Los compromisos que aceptaron no fueron por debilidad o indecisión. Si no los hubieran aceptado, la vida de la república probablemente habría sido aún más corta.

Pero tal vez la debilidad última de la república fue el poder excepcional que la constitución le dio al presidente. En tiempos de crisis, podía saltar el Reichstag y tomar sus propias decisiones, como lo haría el viejo emperador.

Esta disposición constitucional es ampliamente considerada como una de las principales causas que eventualmente permitiría a Terceros Ricos llegar al poder.


Continúe AQUI 

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Sarah Zama

The Old Shelter. Weimar Germany

Estas historias se publicaron originalmente en The Old Shelter como parte de un desafío de la A a la Z sobre la historia de la Alemania de Weimar. (Original trabajo en inglés en 26 entradas que corresponden al alfabeto en inglés. Publicación original: The Old Shelter. Weimar Germany

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