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15 enero 2021

Totalitarismos, populismos y nacionalismos


por Fernando Navarro García


La presente recopilación es continuación de:

El siglo XX fue el siglo de los totalitarismos y de los regímenes liberticidas, tales como el nazismo, los fascismos europeos, las dictaduras iberoamericanas y africanas o el comunismo internacional. 

En palabras de Fernando Savater, prologuista de El Delirio Nihilista que acaba de publicarse (El Delirio Nihilista: un ensayo sobre los totalitarismos, nacionalismos y populismos, ed. Última Línea-Citma, 2018), “podemos llamar totalitaria a aquella ideología o conducta política que considera el valor de la vida humana como algo relativo a la norma que impone. Si no se somete a ella, esa vida pierde su calidad de verdaderamente humana o sea deja de pertenecer a nuestra propia especie y por tanto ya no gozará de la protección especial -incluso sagrada- que tienen las existencias de nuestros semejantes”.
Los sistemas liberticidas trajeron consigo los regímenes más déspotas y sanguinarios de la Historia. Sin embargo, de las cenizas de la devastación que fue la Segunda Guerra Mundial y el genocidio surgió un periodo de paz y estabilidad sin parangón. El siglo XXI -a pesar del avance en el respeto a los Derechos Humanos y del progreso socio económico de la humanidad- no parece presentar un panorama exento de riesgos, ya que los enemigos históricos de las libertades vuelven a surgir bien cebados por una larga crisis que no solamente es económica sino también institucional y en donde la insatisfacción es el mínimo común denominador de una ciudadanía huérfana de referentes. 
Steven Pinker escribía hace poco que "un pesimista parece que quiere ayudarte; un optimista, venderte algo" y quizás por eso los populismos viven y medran de rentabilizar la rabia y la frustración de una sociedad acuciada por graves problemas que no tienen soluciones mágicas. Y es en este caldo de cultivo en el que nacen casi siempre los peores sistemas totalitarios y autoritarios.
El totalitarismo es destrucción pura, por eso resulta tan tentador analizarlo en términos de psicopatología. Los líderes totalitarios conducen a sus naciones al suicidio colectivo, no sin antes haber asesinado a millones de personas en el camino. En El Delirio Nihilista, obra anteriormente aludida, se diseccionan seis regímenes totalitarios o autoritarios, con el nihilismo como mínimo común denominador: nazismo, comunismo, fascismo, nacionalismo, populismo y yihadismo.
Es la dificultad para la empatía con el sufrimiento ajeno la que permite identificar a los regímenes liberticidas
Nihilismo y delirio van de la mano, son una causalidad, y por ello su maridaje es inevitable. Nietzsche en La Voluntad de Poder postula que el nihilismo supone que “los valores supremos se deprecian”. Y esa anunciada “de-valuación” llevaba, según Nietzsche, a la muerte de Dios. Dovstoieski en involuntaria réplica escribe en Los Hermanos Karamazov que “si dios no existe, todo está permitido y si todo está permitido la vida es imposible”. Llama la atención que los dos grandes totalitarismos de la Historia hayan compartido su odio a lo divino y a su representación mundana que es la religión. Nazismo y comunismo pretendieron sustituir a Dios para despejar el camino a sus respectivas religiones paganas.
Las desastrosas vidas privadas de LeninHitler o Stalin. confirman muy probablemente esa dificultad para amar y gozar. Y es precisamente esta dificultad para la empatía, especialmente para con el sufrimiento ajeno, la que nos lleva a identificar los peores regímenes liberticidas. De facto, cuando el nihilismo sale de la órbita del mero debate filosófico y encuentra a personas o grupos dispuestos a implantarlo en la sociedad con toda su carga de destrucción y amoralidad es entonces cuando nos encontramos ante el delirio nihilista y la locura destructiva en aras de un futuro siempre promisorio y jamás alcanzado.
La clasificación y diferenciación de la amplia gama de sistemas y regímenes liberticidas tiene como común denominador la privación de libertades a las sociedades y pueblos que los sufren. Si entendemos la democracia -siguiendo la definición de Raymond Aron- como “la organización de la competencia pacífica con vistas al ejercicio del poder” podríamos identificar, como modelos no democráticos, el totalitarismo, el fascismo, los regímenes autoritarios, los nacionalismos, el populismo y el yihadismo.


El Estado totalitario supone un poder absoluto y violento, bajo el liderazgo de una persona que representa al partido único y que no está sujeta a mecanismos de control. Los ejemplos más brutales de totalitarismo son el comunismo (especialmente bajo las tiranías de Lenin y Stalin, pero también de MaoPol-Pot o Kim Jong-un) y el nazismo.

Del nazismo ya no queda rastro, pero el comunismo ha sido capaz de reinventarse periódicamente

Del nazismo ya no queda rastro pues fue totalmente destruido en 1945. El comunismo sin embargo sigue activo y ha sido capaz de reinventarse periódicamente para realizar numerosos experimentos, siempre fallidos y trágicos, y muy a menudo con el beneplácito de una parte nada despreciable de las sociedades libres que, inexplicablemente, siguen distinguiendo entre tiranías buenas y malas.
Jean-François Revel escribe en La Tentación Totalitaria con su ironía habitual: "Un punto a favor del capitalismo es que, por lo menos, está contento de sí mismo solo en tiempos de euforia y cuando todo marcha bien, mientras que el triunfalismo socialista no precisa esta condición para ahuecarse. Los fracasos lo revigorizan, afortunadamente para él, ya que si hubiera de fundar su contento de sí mismo en los éxitos, se retorcería en ininterrumpidas mortificaciones".
El fascismo es un régimen en donde el Estado asume un enorme y despótico poder, pero en el que sin embargo siguen existiendo algunos contrapesos institucionales que conservan una cierta autonomía (pluralismo limitado) y hasta un cierto poder de veto (Mussolini fue derrocado desde las propias instituciones italianas). Precisamente por la existencia de esos "contrapesos" el fascismo -siguiendo las tesis de Juan Linz y otros- no suele ser considerado en sentido estricto como un sistema totalitario puro aunque en muchos aspectos existan identidades.



Los regímenes autoritarios son en realidad un cajón de sastre tan caótico y variopinto que deben ser clasificados en categorías más pequeñas para poder ser analizados con un mínimo de rigor. Coincidimos con Linz en que no tendría demasiado sentido meter en el mismo saco a regímenes tan diversos como los del general Trujillo, Perón, Mobutu, Franco, Salazar, Horthy o Gadafi, por más que todos ellos sean modalidades de regímenes no democráticos y en consecuencia posean obvias similitudes.

El Franquismo es considerado por la mayoría de historiadores como régimen autoritario antes que fascista

En general el Franquismo es considerado por la mayoría de historiadores como un régimen autoritario antes que totalitario o fascista. Así lo hacen historiadores de la talla de Javier TusellStanley PayneEdward MalefakisJuan Pablo Fusi, Juan Linz o más recientemente José Luis Ibáñez Salas. Esta posición mayoritaria no excluye también la defensa de las tesis contrarias defendidas por historiadores tan notables como Paul PrestonRobert Paxton.
El nacionalismo intenta oponer el Estado (en cuanto que institución humana garante de obligaciones y derechos para todos los ciudadanos) a la nación en cuanto que entidad natural, introduciendo así una visión organicista propia del siglo XIX (Sabino Arana en España o Andre Maurrás en Francia). El nacionalismo antepone la sangre y la lengua a la ciudadanía, y lo autóctono a lo cívico; por eso necesita apoyarse en la melancolía de una legendaria edad de oro, en la dialéctica amigo-enemigo y en el victimismo histórico que fundamente sus reivindicaciones insaciables.
Aun tratándose de una doctrina claramente conservadora y reaccionaria, que busca preservar las tradiciones incontaminadas de agresiones exteriores, en España el nacionalismo cuenta con un paradójico respaldo de una parte de la izquierda a la que Horacio Vázquez-Rial llegó a tildar de “izquierda reaccionaria”.
El populismo es una ideología con escasa articulación doctrinal -en ocasiones solo es una simple estratagema dialéctica que se confunde con la demagogia- y que toma su nombre de la apelación al pueblo (populus) al que imaginariamente se contrapone a las instituciones del Estado y al que se pretende representar en exclusiva. 

El populismo no es patrimonio de la derecha ni de la izquierda: sirve a ambas en sus extremos ideológicos

En opinión de Raymond Aron, cuando en el discurso político se esgrime la palabra “pueblo”, “gente” o “soberanía popular” es posible cualquier malabarismo ideológico, pues "nadie sabe en realidad en qué consiste realmente el pueblo”. El populismo siempre ha pretendido representar los intereses reales del pueblo al que halagaban los oídos con dádivas, asistencia social, reparaciones de agravios históricos o promesas de un futuro resplandeciente.
Las tácticas populistas han sido profusamente empleadas a lo largo de la Historia, pero han alcanzado su cenit en el siglo XX con el advenimiento de la sociedad de masas, precisamente por el gran alcance del discurso y por la efectividad y rapidez de los medios de comunicación. El populismo no es patrimonio de la derecha, ni de la izquierda sino que sirve eficazmente a ambas, habitualmente en sus extremos ideológicos.
El resurgir totalitario en el siglo XXI queda encarnado principalmente por el yihadismo como su expresión más criminalSami Naïr escribe que el yihadismo 
“es una suerte de fascismo, no solo porque su nihilismo destructivo lo emparenta con los fascismos europeos, sino también porque postula la misma concepción autoritaria del orden social, el mismo fanatismo ideológico, y por último el mismo odio a los derechos de las personas”.
Se trata de un sistema totalitario de tipo religioso; una “religión de Estado” donde la idea Dios se antepone a la de raza o de clase social y en la que no es necesario disfrazar de religión una idea política, sino que es la misma idea política la que simultáneamente es religión.


Diez similitudes entre los totalitarismos nazi y comunista


Nazismo y comunismo no son iguales, pero como ya apunté en "Reductio ad Hitlerum" y la caja de herramientas totalitaria, ambos comparten algunos rasgos comunes gracias a los cuales llegaron a ser los sistemas totalitarios más sangrientos del siglo XX. En mi opinión, el fondo ideológico debería ocupar un segundo plano cuando para alcanzar las metas políticas - por promisorias que sean - es preciso asesinar y esclavizar a millones de personas. Y sobre esa base moral empiezo por tomar partido: creo que en el siglo XX no hubo peores sistemas que el comunismo y el nazismo. Hay quien los considera esencialmente idénticos y hay también quien los explica precisamente en su antítesis y oposición radical (el nazismo fue una reacción contra el comunismo). Aunque dejo ese apasionante debate en manos de la historiografía más cualificada; trataré en las siguientes líneas de destacar algunas similitudes entre la maldad intrínseca de ambos regímenes que nos deberían alertar para el futuro:

1. La primera similitud entre comunismo y nazismo son los rasgos físicos y psíquicos de sus líderes. Ambos sistemas totalitarios estuvieron sustentados en la personalidad de dos líderes indiscutibles: Stalin y Hitler. Existe numerosa bibliografía que compara a estos dos asesinos de masas. Ambos fueron considerados irrelevantes y "mediocres" en sus principios. Trosky afirmó de Stalin: "No tememos a Stalin. En cuanto intente medrar lo eliminaremos", mientras que Hindenburg calificaba despectivamente a Hitler de "pequeño cabo".



Tanto Hitler como Stalin eran de baja estatura y escasa presencia. Ambos tuvieron un padre autoritario y su infancia y juventud fue difícil, lo que mermó su educación. Los dos vivieron de cerca el suicidio de un familiar con el que habían tenido una relación sentimental: Nadia Alilúyeva, la esposa de Stalin, se suicidó en 1932 y Geli Raubal, la sobrina y amante de Hitler, lo hizo en 1931. El suicidio de ambas mujeres - cuya relación con los tiranos fue de amor-odio- fue en extrañas circunstancias y nunca han sido aclarados del todo. Ambos líderes tuvieron un carácter depresivo y los dos realizaron tentativas de suicidio (Hitler finalmente lo consiguió en 1945).

Stalin y Hitler sufrieron de una paranoia conspiranoide que hizo que durante sus largos mandatos ejecutaran a la mayoría de sus viejos camaradas en purgas puntuales (La noche de los cuchillos largos, en 1934, cuando Hitler acaba con Röhm y el ala más revolucionaria de las SA) o las sucesivas purgas soviéticas (los Procesos de Moscú de 1936 a 1938). En ningún caso mostraron empatía alguna por sus víctimas, ni fueron clementes

Stalin toma el poder en 1924. Hitler asume la dirección del nuevo Partido Nacional Socialista (NSDAP) en 1924. En su estrategia para la toma del poder, ambos líderes supieron ocultar con astucia sus verdaderas intenciones. En el caso de Hitler, se trató de una estrategia de legalidad que suavizó sustancialmente su discurso inicial para atraer al mayor número de votantes tanto de la izquierda como de la derecha.

2. Comunismo y nazismo son ideologías totalistas, orientadas a la consecución de la dictadura del proletariado (comunismo) o la supremacía racial (nazismo). En ambos casos se niega la existencia de la individualidad, de ahí el odio que ambas comparten contra el liberalismo: "Nosotros los bolcheviques somos de una raza especial: el individuo nos importa un comino". Se atribuye a Stalin una frase terrible: "La muerte resuelve todos los problemas: sin hombre no hay problema".

3. Ambos regímenes se fundamentan en un partido único, tutelado por un "caudillo". En el nazismo ese partido es encarnado por el NSDAP (refundado en 1924) y en el comunismo por el PCUS (fundado en 1923, al año de crearse la URSS). Detrás del partido único está siempre la figura todopoderosa de Hitler o de Stalin encarnando el principio de autoridad o caudillismo (Führerprincip). El partido es lo que piensa el líder.

4. Comunismo y nazismo necesitaron para alimentar su discurso del odio la creación de enemigos externos e internos. El comunismo encontró sus principales caladeros de enemigos no solo en las democracias occidentales y liberales, el capitalismo, el imperialismo, el fascismo o los kulaks (pequeños agricultores), sino también en los socialdemócratas, cosacos, en los tildados de "contrarrevolucionarios", en los prisioneros soviéticos liberados de campos de concentración nazis (a los que se suponía "infectados" tras años de contacto con el enemigo) y en su última etapa, también en los judíos: "Toda la generación anterior estaba contagiada por el sionismo" (en las ultimas purgas de Stalin unos dos millones de personas, en su mayoría judíos, fueron enviadas al gulag).

El nazismo por su parte comparte muchos de esos enemigos, pudiéndose destacar entre sus principales objetivos a los judíos, el capitalismo, las democracias occidentales y liberales, la Sociedad de Naciones, los comunistas, los socialdemócratas y otros elementos "antisociales" (el equivalente nazi a los "contrarrevolucionarios").

5. Ambas ideologías totalitarias son claramente anticlericales. La tradicional simplificación que asocia el comunismo a la izquierda y el nazismo a la derecha hace perder de vista que ambos regímenes persiguieron implacablemente cualquier culto religioso; y muy especialmente al cristianismo por su relevancia social. El comunismo lo hizo de una forma violenta (quema y destrucción de iglesias, etc) y programática ("La religión es contraria a los intereses del Pueblo"); mientras que el nazismo lo hizo de una manera más velada mediante el lento proceso de "sincronización" (Gleichschaltung) de las instituciones sociales bajo el manto de la ideología nacionalsocialista (¡Llegó a crearse ad hoc una Iglesia de los Cristianos Alemanes con un Jesús ario y no judío!).

En el proceso nazi de "sincronización" se fomentó el neopaganismo (sustitución de fiestas religiosas por otras paganas; Navidad/Solsticio), la crítica sistemática al cristianismo desde la "intelectualidad" oficial (Rosenberg), las injurias soeces desde las bases más violentas y embrutecidas, la obstaculización legal de la libertad de culto (prohibición del uso de signos religiosos en escuelas y hospitales) y como se ha indicado anteriormente el intento de fagocitación e instrumentalización de las iglesias cristianas bajo la nueva religión nazi.



6. Uso del terror y de las purgas como arma de control, dominación y mantenimiento del poder. Se trata del aspecto más visible y conocido del horror totalitario; una vez tomado el poder mediante una revolución violenta (comunismo en 1917) o a través de la instrumentalización perversa de instituciones democráticas (nazismo en 1933). Es difícil enumerar los numerosos medios de terrorismo de Estado empleados por comunismo y nazismo, si bien los más conocidos son los campos de concentración, con sus distintos grados de represión. Para los comunistas su epítome fueron los GULAG (1930 - 1960) y para los nazis fueron los campos de exterminio (especialmente a partir de 1941) con Auschwitz como símbolo indeleble de una infamia universal. La superviviente comunista alemana Margarette Buber-Neumann, relata en sus memorias sus experiencias como prisionera en los campos de concentración de ambas tiranías. No distingue entre horrores.

Los comunistas inventan el "Juicio Político" (el infame juez Vishinski, posteriormente emulado por el juez nazi Freisler). La purga de 1933 supuso la expulsión de 400.000 militantes del PKUS. Durante la Gran Purga y los tres procesos de Moscú entre 1936 y 1938 (Kamenev, Radek, Bujarin y Yagoda) se llegaron a realizar más de mil ejecuciones diarias, lo que supuso el desmantelamiento del Ejército Rojo (algo que aprovecharía poco después Hitler para invadir la URSS) y la creación en 1938 de una nueva generación de adeptos a Stalin: la Nomenclatura. La purga alemana fue en 1934 durante La noche de los cuchillos largos.

Tales horrores no fueron óbice para que una gran parte de la intelectualidad de la época negara, minimizara o incluso justificara los campos de concentración y los crímenes de sus regímenes favoritos. El muy progresista Louis Aragón aprobaba en 1933 el Gulag con estas insidiosas palabras: "Representan la reeducación del hombre por el hombre".

También personalidades como George B. Shaw o Sartre quedaron fascinadas por la utopía comunista. Otros como George Orwell o Albert Camus tuvieron la coherencia ética de oponerse al totalitarismo soviético con la misma vehemencia con la que se habían opuesto al nazismo. La agria polémica epistolar entre Sartre y Camus en la revista Les Temps Modernes retratará para siempre a cada uno de ellos desde un punto de vista ético y humano. Personalmente, mi corazón estuvo siempre con Camus a quien la ideología no impidió ver los hechos más criminales del comunismo.

7. Otra modalidad de terror muy empleada por el comunismo fueron las hambrunas provocadas (hambruna de 1921, Holodomor ucraniano de 1932-1933 con entre 7 y 10 millones de víctimas). El Primer Plan Quinquenal de 1928 y la Gran Colectivización’ de 1929 con la creación de las granjas colectivas que cambiaba los modos de vida de una población que en 82% era campesina supuso la inevitable revuelta de los pequeños agricultores (kulaks) y una represión salvaje por parte del Ejército Rojo (más de 500.000 deportados). El 7 de agosto de 1932 se promulgó la Ley sobre "robo y dilapidación de la propiedad social" que suponía una condena de diez años en el gulag. Los efectos no se hicieron esperar: malas cosechas, hambre y un éxodo masivo a las ciudades que fue drásticamente frenado con la "pasaportización" de 1933 que impedía literalmente abandonar la población de origen, quedando millones de personas expuestas a la muerte por inanición. Se estima que el proceso de deskulakización entre 1930 y 1932 supuso la deportación de casi tres millones de rusos y la muerte por hambre o enfermedad de 25.000 personas al día (750.000 al mes).



También los nazis emplearon el hambre como arma de guerra fuera de los campos de exterminio. En 1941 se empezó a aplicar el "Plan del Hambre" que implicaba que a los judíos que viviesen en los territorios ocupados se les suministraría un máximo de 420 kilocalorías al día, una ración muy inferior a la necesaria para sobrevivir. Según datos aportados recientemente por el historiador Snyder tal plan supuso 4,2 millones de hambrientos.

Mientras se ejecutaban las hambrunas comunistas, las democracias occidentales se aprestaron - una vez más - a brindar al tirano de turno su particular tonto útil. Un ministro francés tras visitar la URSS en 1933 declaró sin sonrojarse: “Puedo afirmar que el país es un jardín en pleno rendimiento y con admirables cosechas ¿Hambre? ¡Permítanme que lo dude!”

En 1935 el Partido Comunista francés (1935) remataba la faena con esta nueva apostilla alentadora: “Estamos seguros del futuro porque el navío está dirigido por el mejor piloto: Stalin”.

La condescendencia de las democracias liberales no sólo fue con el comunismo. En esa misma época Inglaterra empezaba ya a forjar su política suicida de apaciguamiento con el régimen nazi.

8. Ambos sistemas totalitarios contaron una policía secreta tan eficaz como criminal. En la URSS se crea en 1934 el NKVD o Comisariado del Pueblo para Asuntos Internos. En la Alemania nazi impera desde 1933 la GESTAPO y el KRIPO. Para facilitar la labor policial se alecciona a la población en la denuncia y en la delación, incluso entre miembros de la misma familia. Se enaltecen aquellos casos en los que un hijo delata a sus padres, anteponiendo revolución a familia:

Mi obligación como Pionero (juventudes comunistas), es comunicaros que mi padre se ha comportado de forma contra revolucionaria. Y os pido, no como hijo, sino como pionero, que juzguéis con severidad la responsabilidad de mi padre.

9. La comunicación de masas es empleada para transformar radicalmente la sociedad según el modelo ideal de cada tirano. Y para ello nada más idóneo que crear héroes y mártires. Los comunistas tuvieron a Stajanov y los nazis a Horst Wessel. El gran cineasta soviético S. M. Eisenstein sostiene que "filma el mundo como debería ser", de ahí quizás la mandorla mística con la que envuelve la cabeza de Lenin en su película Octubre (1928). El Eisenstein de los nazis fue una mujer y se llamó Leni Riefenstahl, cuyo “Triunfo de la Voluntad” (1935) resulta ser un panegírico tan tramposo que logra hacer creer que la perversión nazi es una obra de arte. La prensa oficial del partido comunista entre 1918 y 1991 se denominó significativamente Pravda (La Verdad) pues nada fuera del discurso oficialista del PKUS podía ser cierto. Los nazis también supieron "sincronizar" toda la prensa y aunque aparentemente resultara más variada en su edición (Der Angriff, Der Sturmmer, ...) toda ella estuvo sometida al férreo control de Goebbels y su Ministerio de Propaganda.

Todo el arte nazi y soviético (Proletkult, el Realismo Socialista de 1930 a 1950) coadyuva sumisamente a idealizar el horror con un retrato heroico de Stalin o de Hitler. El comunista odia el "arte burgués" y el nazi odia el "arte degenerado". Ambos gustan de lo desmesurado y del gigantismo en las formas.

                           Pacto Ribbentrop–Molotov

10. Ambos totalitarismos fueron tan compatibles e intercambiables que durante casi dos años (1939 a 22 junio 1941) fueron aliados. El Pacto Ribbentrop–Molotov (de 23 agosto 1939) significó no solo un acuerdo de no agresión entre ambas potencias, sino el reconocimiento de intereses mutuos en Polonia y de los intereses exclusivos soviéticos en Finlandia, Estonia, Letonia y Lituania (estados que los comunistas se anexionaran en 1940, junto con algunos territorios de Rumania, con la aquiescencia del III Reich). La cooperación nazi y comunista tuvo su más claro exponente con las Conferencias GESTAPO-NKVD (1939-1940) en las que Himmler y Beria coordinaron sus eficaces aparatos represivos para acabar con la resistencia polaca tras la invasión de Polonia por la Alemania nazi ... y por la URSS. Fruto de esta colaboración entre totalitarismos es la llamada "Purga de refugiados" cuando en 1939 las autoridades soviéticas entregaron a la Gestapo nazi a los exiliados comunistas (alemanes, polacos y húngaros) que habían buscado refugio en la Unión Soviética tras la toma del poder por los nazis y sus posteriores conquistas. En esa misma línea, debe recordarse que cuando el ejército nazi invadió Yugoslavia y Grecia en 1941, la URSS se negó a condenar dichos ataques. Y es lógico pues, como hemos visto, desde mediados de 1939 hasta mediados de 1941 Hitler y Stalin fueron aliados.
Fernando Navarro García
Fuentes:

23 diciembre 2020

La liberación de Alepo. ¿Alguien se avergüenza?


Obras Silk Peace Art Road (SPAR)  / Aleppo War Collage, con fotografías de Jan Osberg

 Por Jan Oberg

The Transnational for peace by peaceful means


Nota de introducción por el editor del blog

El artículo Lamentos de las viudas de Alepo lo presenté en diciembre de 2016, tras la liberación de la ciudad por las tropas de la República Árabe Siria, para la OTAN/EEUU y sus aliados árabes, turcos e israelíes ese hecho constituyó la "caída" de Alepo. “El ‘mundo’ apaga sus luces por Alepo”, rezaba en grandes titulares de la prensa atlantista. “La ‘oposición’ va cayendo en las terribles garras del régimen ocasionando cientos de víctimas”. “El asedio de las tropas del régimen provoca el éxodo de miles de alepinos”. “Salvemos Alepo”, rugen los medios de embrutecimiento masivo. “Estados Unidos y la Unión Europea exigen el fin de los ataques de Rusia contra la ciudad”, etc, etc, etc. Si usted fue uno de aquellos que se creyeron tales "noticias" debería dar repaso al citado artículo y al presente. 

"Lágrimas brotan de mis ojos al leer tu carta de despedida... Después de tanto amor, tu te vas y me abandonas..". es la letra de una popular canción del artista panameño Roberto Blades que bien pudieron haber entonado las tropas, servicios secretos, mercenarios, yihadistas, todos ellos extranjeros, que juraron defender Alepo de la "tiranía del régimen" de Assad. Hubo muchas lágrimas -eso si debemos reconocer- por parte de las "viudas" de Alepo, ya acostumbradas a ser dueñas de la ciudad tras cinco años de ocupación. 

Recordamos en esas líneas que las “viudas” lloronas de Alepo traspasan fronteras, religiones y continentes; las “viudas” de Alepo derramaron lágrimas de cocodrilo puesto que la población de la ciudad, que jamás les importó, fue “desplazada” sin rumbo cierto. En la "lógica" atlantista y sus aliados resultó que rescatar a los civiles de Alepo, por años escudos humanos de inexistentes “rebeldes moderados", era “desplazamiento forzado” o “exilio” ordenado por el inhumano “régimen” sirio que “obligó” a decenas de miles de residentes abandonar sus hogares.

En conjunción, un clamor internacional de las “viudas” de Alepo protestó al no concederse (por parte del gobierno sirio) a sus protegidos (yihadistas) un estatuto especial; al estar ya vencidos militarmente el atlantismo exigió autonomía para los radicales que controlaban Alepo. Una vergüenza sin precedentes que estimulará a cualquier organización terrorista que tome u asedie una ciudad – en el nuevo concepto del Derecho Internacional – (en el sentido irónico, claro está) a pedir “autonomía”!.


Alepo Este, centro de recepción de Jibrin, la gente de Alepo (civiles y militares) tras la liberación de la ciudad, diciembre 2016. Collage fotográfico realizado con las tomas de Jan Oberg

Sin embargo, las “viudas” de Alepo se olvidaron de practicar el Derecho Humanitario en todo el tiempo que ocuparon la ciudad. Jamás permitieron la entrada de medicinas ni alimentos para los cientos de miles de rehenes bajo custodia forzada de sus hijos putativos (yihadistas y otras especies moderadas). Estremecidas quedaron las “viudas” de Alepo cuando las tropas del ejército sirio encontraron en la ciudad inmensos depósitos de alimentos destinados únicamente para el engorde de sus ahijados, mientras privaban de los medios de subsistencia a millares de civiles de la gran ciudad. 

Tampoco las “viudas” asimilaron el dolor de perder sus grandes depósitos de armas. Pero, el verdadero llanto de las viudas de Alepo fue tener que abandonar el mejor botín de guerra que habían conseguido hasta entonces en la invasión a Siria: la ciudad de ALEPO. Las "viudas locas" habían perdido SU guerra.


T. Andino U.


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En el primer año de la verdadera liberación de Alepo, Jan Oberg escribía las siguiente líneas: "Aleppo’s liberation one year ago today: Anybody ashamed?" (La liberación de Alepo hoy hace un año: ¿Alguien se avergüenza?), el artículo no tiene traducción al castellano, fue publicado inicialmente en "The Transnational", sitio web de TFF (Transnational Foundation for Peace and Future Research), de la cual Oberg es su cofundador; su personal página web es "LIFE • PEACE • ART"  (Vida • Paz• Arte). Jan Oberg nació en Dinamarca, reside en Suecia desde 1971, siendo un investigador, mediador y comentarista de la paz, respetado internacionalmente, así como un fotógrafo de arte. El estilo gramatical de Oberg es difícil de traducir, intentamos presentar un texto coherente. Todas las fotografías de esta entrada pertenecen en exclusiva a Jan Oberg, algunas de las cuales están protegidas por derechos de autor (copyright).


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Este de Alepo, diciembre de 2016 (foto: Jan Oberg)

El 12 de diciembre de 2017 marca el primer aniversario de la liberación - Occidente la llamó caída - de Alepo en Siria. Lo que sucedió ese día es convenientemente olvidado por Occidente.

Algunos de nosotros no podemos olvidar lo que fue historia tanto mundial, regional como local. Importante para Siria, para Occidente y para el futuro orden mundial, por al menos 5 razones:


1. La narrativa engañosa - construida, ignorante o ambas - de los medios de comunicación occidentales desde 2011 fue desacreditada.

Perspectivas que los medios de comunicación y los tomadores de decisiones políticas omitieron deliberadamente (recuerde que las cosas omitidas son más importantes que las falsas):

•  La historia y papel de los colonialistas en Siria.

• La inmensa complejidad de la sociedad siria.

• Siria como civilización de 7000 años y como final de la Ruta de la Seda.

• Los conflictos de décadas que subyacen a la violencia, desde el golpe de estado de la CIA en 1949.

• Las políticas de cambio de régimen impulsadas por Occidente años antes de 2011.

• Otras causas de los conflictos además de "Assad el dictador y su régimen", como la crisis ambiental, el petróleo y gas, y estar parcialmente ocupado desde 1967 por Israel.

• Que nada de la complejidad del conflicto puede reducirse de facto a la cuestión del papel de un solo hombre, como no podría suceder con Milosevic (ahora exonerado), Saddam o Ghadafi;

• Que esto pudo haber sido una guerra civil durante aproximadamente una semana, para convertirse en largos años de agresión internacional por parte de miles de grupos extranjeros, gobiernos occidentales / proveedores de armas y sus aliados liderados por Arabia Saudita.

• El derecho de Siria en tales circunstancias a la autodefensa de acuerdo con el Artículo 51 de la Carta de la ONU.

• El papel principal en la destrucción total de Siria jugado por los países de la OTAN, especialmente Turquía cuando se trata de Alepo, y aliados de Occidente como Arabia Saudita y los estados del Golfo; para ellos todo fue simplemente "el dictador / régimen matando a su propio pueblo"... 

• Que Rusia e Irán eran las únicas potencias extranjeras legítimamente presentes de acuerdo con el Derecho Internacional.

• Que la ONU fue marginada - nuevamente - y encargada del imposible papel de hacer las paces con las políticas de los Estados miembros.

El interés de los medios de comunicación en Siria desapareció inmediatamente después de la liberación de Alepo, como si estuviera orquestado por un solo director. Silencio.

• Y Facebook y la Búsqueda de Google cambiaron los algoritmos ... La cobertura de los medios se detuvo allí y entonces, como músicos bajo un director, obedeciendo al más mínimo movimiento.


Este de Alepo, diciembre 2016 (Foto: Jan Oberg)

2. Marcó el final del intento de Occidente de cambiar de gobierno desde 2012.

Había comenzado formalmente el 12 de diciembre de 2012, el día cuatro años antes, en Marrakech. Los “¡Amigos de Siria!” declararon ilegítimo al gobierno de Assad y establecieron un Consejo Nacional Sirio, sin preguntar, por supuesto, al pueblo sirio que se suponía que representaba. Allí está presente la cobertura de AlJazeera / AFP y otros medios de esa cruel decisión.


3. Fue el punto de inflexión de la agresión internacional contra Siria.

Con Alepo perdido, los disturbios - rebeldes -insurgencia - oposición - terroristas - perdieron impulso. Los Libres -esto y aquello- huyeron, se dispersaron o se mataron unos a otros. Y los amados Cascos Blancos de Occidente, con su nombre robado haciendo trabajo humanitario solo entre terroristas, no se vieron por ningún lado en Alepo el 12 de diciembre.

Cualquiera en un Ministerio de Relaciones Exteriores de la OTAN, en una “agencia de inteligencia” o en un instituto de investigación financiado por el estado podría haber averiguado en Internet cuál era esa organización en realidad. Ellos no. Por obvias razones. 


4. Una guerra intervencionista occidental más perdida

Después de Vietnam, Somalia, Yugoslavia, Afganistán, Irak, Libia, etc., esta fue una intervención militar más que desafió la ley internacional para imponer, supuestamente, lo mejor de los valores occidentales en su Misión Civilizadora, pero predeciblemente perdió. Una contribución más al declive y caída de Occidente, el Imperio de Estados Unidos y la OTAN en particular. Y un posicionamiento más en el lado equivocado de la historia.


5. Un ejemplo más de la incapacidad de sentir empatía con el sufrimiento humano a raíz de nuestras políticas.

300.000-400.000 civiles inocentes muertos y millones de desplazados que apenas sobreviven fuera de Siria. Historia y civilización destruidas directamente o por representantes terroristas militantes que apoyaron los disturbios de Occidente.

Y la sociedad civil, por supuesto, nunca participó en ninguna negociación, solo los grupos asesinos. Los países se reúnen en las mesas: conflicto total y analfabetismo de paz en el mejor de los casos o un deseo cruel de simplemente destruir y conquistar.

Además, a los medios de comunicación y la política nunca se les ocurrió que uno pudiera ponerse del lado del pueblo sirio inocente y no asesino. No, o te has puesto del lado del "régimen" o de Occidente y sus aliados en su contra.


Ciudad de Alepo tras la liberación, diciembre 2016 (Foto Jan Oberg)

Si la verdad es la primera víctima de la guerra, la comprensión del conflicto y el respeto por la complejidad es la segunda y la tercera. Nuestra propia complicidad la cuarta.


Incluso si el presidente Assad hubiera sido el peor dictador del mundo desde Hitler, nada puede justificar nuestra complicidad, como países de la OTAN y Estados Unidos, en un sufrimiento humano de tales proporciones.

- ¿Algún político o gobierno occidental ha expresado su pesar?

- ¿Alguno de los principales medios de comunicación se ha disculpado por su cobertura?

- ¿Expresaron la llamada izquierda, los sindicatos o los trabajadores de todo el mundo su solidaridad con los 30.000 trabajadores y sus familias cuyas vidas fueron destruidas en la zona industrial Sheikh Najjar de Alepo, que producía el 5% de los bienes industriales en Siria y era la segunda zona industrial más grande del Medio Oriente?

- ¿Alguien habla de reconciliación con Siria, de una Comisión de Historia y Reconciliación para toda la guerra y no solo de algunas “Comisiones” politizadas para investigar ataques individuales, para que el juego de la culpa pueda continuar?

- ¿O, como gesto de arrepentimiento, un gran programa para reconstruir Siria?

No. No hay vergüenza.

Y esperamos que la gente de Oriente Medio nos ame, ¿verdad?

Pero China está conectando el vasto continente euroasiático con un nuevo y constructivo Cinturón y Ruta de la Seda desde Beijing a Serbia.

Y Siria.

Energía positiva, gran visión, potencialmente promotora de la paz como ninguna otra cosa en este momento.


Lo que quedó de Alepo fue liberado por las tropas del Ejército Árabe Sirio en diciembre de 2016. Todas las secuencias fotográficas corresponden a Jan Oberg.

 Una perspectiva de la Guerra Fría

Hace unos 25 años terminó la Primera Guerra Fría. Cayeron la Unión Soviética y el Pacto de Varsovia, militarizado hasta la muerte y atrapado en Afganistán. Hoy podríamos haber tenido un Occidente mucho mejor y pacífico y en buenas relaciones con Rusia.

Ahora Occidente ha estado en Afganistán más del doble del tiempo que estuvo Rusia; desafortunadamente, no tiene a nadie ni remotamente comparable a Gorbachov, el último dirigente de la URSS. En cambio, Occidente libró guerras por todas partes y expandió la OTAN, contra todo lo prometido a Gorbachov, cuando debería haberse disuelto y construido una nueva estructura de seguridad.

Los aliados de la OTAN siguen ciegamente a Estados Unidos, la voz de su amo, sin un pensamiento independiente o dudoso. Ahora estamos en una Segunda Guerra Fría, nueva pero diferente. Siria también se trata de eso. Esa Segunda Guerra Fría la perderán Estados Unidos y los países de la OTAN, Occidente.

¿Y para el pueblo sirio, para aquellos que nunca tocaron un arma?

Tan triste como puede ser.

Y Assad ahora puede ser - dice Washington - El conductor…

Causamos la mayor crisis humanitaria del mundo (en ese momento) desde 1945 por nada. Quizás 400.000 murieron y millones son desplazados internos o refugiados en estados vecinos.


Soldado y voluntarios repartiendo pan en Alepo tras la liberación, diciembre 2016. (Foto: Jan Oberg)

 

Mejor olvídalo. Y pasemos a nuevas guerras: Corea del Norte, Irán ... ¿quién sigue?

Desvergonzadamente.


Reflexiones personales

He visto mucha destrucción durante mis años de trabajo en zonas de conflicto y guerra. Pero nada como Alepo Este, la ciudad vieja y la zona industrial de Alepo. Kilómetro cuadrado tras kilómetro de destrucción: solo el 5-7% fue atacado desde el aire, para aquellos que quieran saber, el resto se destruyó mediante combates casa por casa. Trillones de balas.

He visto el sufrimiento, pero también la alegría, de la gente en el Este y de aquellos que vinieron al Oeste en busca de ayuda; los únicos ayudantes presentes allí del 10 al 14 de diciembre fueron la Media Luna Roja, los médicos de campo rusos con hospitales de campaña, el Ejército Árabe Sirio y voluntarios de la Universidad de Alepo. Impactante.

Profundamente conmovedor. Nunca dejará mi memoria.




Ninguna persona normal que haya visto lo que yo vi podría defender a partir de entonces la guerra como una herramienta para lograr cualquier objetivo político. Los tomadores de decisiones y los medios de comunicación fuera de Siria simplemente no lo entenderán. Distancia y entumecimiento psíquico, los escudos alrededor de los pasillos del poder matan.

No los culpo por no arriesgar sus vidas yendo allí. Los culpo por su mentalidad colonialista y su creencia en su propia superioridad moral excepcionalista.

El siguiente impacto que experimenté, tal vez debido a mi creencia en la decencia y el profesionalismo, pero de todos modos demostré ser ingenuo, sucedió en mis intentos de llegar a los medios con lo que había visto.

TFF PressInfo llega, entre otros, a unos 3000-4000 medios y periodistas de todo el mundo, incluidos muchos cientos en los países nórdicos.


Ninguna reacción expresó interés en lo que había visto en un lugar donde yo era el único de los países nórdicos y de los medios occidentales que habían estado presentes pero se habían ido antes del 12 de diciembre de 2016.

 

Escribiendo a salvo desde Beirut, Estambul, París, Berlín y Washington, sabían que con la "caída" de Alepo lo siguiente sería el genocidio de Assad sobre sus habitantes, quienes, sorprendentemente para ellos, les informé, lloraron de felicidad por haber salido de 4-5 años de ocupación del terror, bailaron, bebieron y celebraron en las calles.

Hablé libremente con cualquiera en esas calles y no estaba incrustado, pero obtuve protección militar dentro y fuera de las zonas de guerra de Alepo en un momento en que todos los combates aún no habían terminado. Estaba agradecido por eso, necesario en un entorno tan peligroso.

Durante mi trabajo en las guerras de disolución de Yugoslavia, en Georgia, en Irak, siempre hubo algunos medios en alguna parte que decían: OK, él ha estado allí, sabe sobre análisis de conflictos, ha hablado con gente de todos lados y no representa a ningún gobierno. Es independiente, escuchemos lo que tiene que decir.

¿En el caso de Siria? No tanto.

En este caso, también produje 6 series de documentales fotográficos, vistas por 134.000 personas aquí, pero ninguna de las imágenes han sido utilizadas por los principales medios de comunicación.

Entonces, no hubo ni la más mínima grieta en el masivo muro de los medios, medios que podrían haberme visto y entrevistado como una especie de primicia ya que no tenían a nadie allí.

Tampoco en mis medios regionales líderes como Dagens Nyheter, Sydsvenskan, Politiken, Berlingske, 24/7, Deadline, lo que sea.

Y el liberal The Nation, la revista política más antigua de los Estados Unidos, me pidió que resumiera en uno tres artículos que habían leído, solo para luego decirme que habían "cambiado repentinamente las prioridades editoriales" y, por lo tanto, no publicarían mi manuscrito sin pagarme unos honorarios (que ni siquiera había pedido).


Jan Oberg en Alepo tras la liberación de la ciudad, diciembre 2016

En resumen, solo hubo dos tipos de respuestas:

No hay respuesta o "podemos hacer una entrevista con usted sobre cómo es para un investigador de la paz estar incrustado en el régimen del dictador sirio y su ejército", es decir, sólo un interés en enmarcar. Sin interés en lo que había visto y oído.

 

¿Alguna vez alguien ha sido incriminado por ir a las capitales de los agresores occidentales, como Washington o Bruselas?


Fui incriminado por arriesgar mi vida yendo a Damasco y Alepo para tratar de entender ese lado también, el lado que no ha recibido una audiencia justa.

Hasta aquí los medios de comunicación occidentales libres - demostrando excelentemente su lugar como segunda M en el MIMAC (siglas en inglés de) -el Complejo Militar-Industrial- Mediático-Académico- que siempre está listo para promover la violencia y omitir o marginar las voces de la comprensión del conflicto y la paz.


Texto original en inglés
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