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26 septiembre 2021

Made in USA: Licencia para matar - guerra global contra el terrorismo




Nota previa del editor del blog

Hoy presentamos una combinación de artículos del geógrafo y politólogo italiano Manlio Dinucci, autor de varios libros sobre política europea y columnista para diversos medios nacionales e internacionales, sus cortos pero precisos análisis se publican habitualmente en el diario italiano "Il Manifesto", periódico que representa la voz de los intelectuales de izquierda (aunque se identifica como quotidiano comunista), en realidad fue fundado por un grupo disidente del PCI (Partido Comunista de Italia), que, por ejemplo en 1969, se expresaron en contra de la invasión soviética de Checoslovaquia. 

Desde 1990 el periodismo italiano ve 'il manifiesto' como un periódico más independiente, considerado unánimemente como un ejemplo de periodismo creativo y sofisticado, no exento de oposición por su contenido político; 'il manifiesto', incluso, ha hecho frente a las reclamaciones presentadas en su contra por la OTAN a través del servicio de relaciones públicas del Mando Conjunto de la OTAN en Nápoles, en especial por un artículo de Manlio Dinucci "Bajo el dominio de Estados Unidos y la OTAN" de marzo de 2018. En igual sentido, también el Departamento de Estado se ha dirigido a otros diarios cuyos artículos aparecen en Red Voltaire para que corten toda colaboración. 

Aprecio necesario hacer este tipo de aclaraciones; una vez más insistiré que este blog, a pesar de su corazoncito izquierdoso, no hace proselitismo político, ni su editor ha militado nunca en movimiento o partido político alguno. La línea editorial de este blog es histórica bajo la lupa del análisis geopolítico.

A continuación repasemos una recopilación de los últimos artículos del mencionado Manlio Dinucci que en su formato original han sido traducidos por la página Web Red Voltaire.


*****

La ley que da al presidente de ‎Estados Unidos licencia para matar

por Manlio Dinucci




Al cambiar de casaca y conceder su aval a la entrega de Kabul, el presidente ‎estadounidense Joe Biden retoma la estrategia Rumsfeld-Cebrowski de la guerra ‎sin fin. Ya no se trata de desplegar grandes cantidades de tropas en el terreno sino de ‎multiplicar los “teatros” de intervención donde operarán drones “asesinos”, unidades de ‎fuerzas especiales y mercenarios. La guerra sólo cambia de aspecto pero sigue extendiéndose.‎

 

El 18 de septiembre de 2001, una semana después de los hechos del 11 de Septiembre, ‎el Congreso de Estados Unidos aprobaba, gracias al voto conjunto de republicanos y demócratas, la ‎Ley Pública 107-40, donde se estipula:‎


"El Presidente está autorizado a utilizar toda la fuerza necesaria y apropiada contra las ‎naciones, organizaciones y personas que él considere que planificaron, autorizaron, ‎cometieron o ayudaron en los ataques terroristas ocurridos el 11 de septiembre de 2001, o ‎que hayan dado refugio a esas organizaciones o personas, con el objetivo de prevenir ‎todo futuro acto de terrorismo internacional contra Estados Unidos de parte de esas ‎naciones, organización o personas".


Esa ley, que confirió al presidente republicano George W. Bush plenos poderes de guerra, había ‎sido redactada por el senador demócrata Joe Biden, entonces presidente de la Comisión de ‎Relaciones Exteriores. ‎

El presidente George W. Bush se veía así autorizado por el Congreso, en nombre de la «guerra ‎contra el terrorismo», a utilizar la fuerza militar no sólo contra organizaciones o personas sino ‎incluso contra naciones enteras, cuya culpabilidad sería simplemente decretada por él mismo, ‎investido de la autoridad para emitir una sentencia sin juicio e inapelable, y ordenaba la inmediata ‎ejecución de los “culpables” mediante una guerra. ‎


Dron espía no tripulado RQ-4 Global Wawk USAF

En otro artículo, "¿Aprendió alguien algo de la ‎catástrofe afgana?"‎, Manlio Dinucci, resume la guerra de Afganistán: No lo decimos nosotros, es el presidente Joe Biden quien acaba de ‎reconocerlo: Washington nunca buscó ayudar a los afganos y mucho menos ‎construir un Estado en Afganistán. Lo que tanto nos repitieron los medios durante ‎‎20 años era sólo propaganda.‎

En su alocución del 16 de agosto sobre Afganistán, desde la Casa Blanca, el presidente Biden hizo ‎una declaración lapidaria: ‎"Nuestra misión en Afganistán nunca tuvo como objetivo construir una nación. ‎Nunca apuntó a ‎crear una democracia unificada y centralizada". ‎"Nuestro único interés nacional en Afganistán sigue siendo hoy lo que siempre fue: impedir ‎un ‎ataque terrorista contra la patria estadounidense". ‎

Con esas concisas palabras, el presidente de Estados Unidos enterró inesperadamente la ‎narración oficial que acompañó durante 20 años la «misión en Afganistán», misión a la que ‎Italia (y otros países como España, Francia, Alemania, etc.) dedicó vida humanas y miles ‎de millones de euros provenientes de sus fondos públicos.‎

El Washington Post, deseoso de limpiar su propio armario de esqueletos (las hoy llamadas ‎‎fake news), lanza el oprobio sobre esas palabras de Joe Biden al señalar que: "Los presidentes ‎de Estados Unidos y los dirigentes militares engañaron deliberadamente al público sobre la ‎más larga guerra estadounidense, librada en Afganistán durante dos décadas". 

El objetivo real de esa guerra era concretar la ocupación del territorio afgano, de primera ‎importancia geoestratégica por tener fronteras con las tres repúblicas centroasiáticas ex soviéticas ‎‎(Turkmenistán, Uzbekistán y Tayikistán), y con Irán, Pakistán y China (específicamente con la ‎región autónoma de Xinjiang (o Sinkiang). ‎En aquella época, ya se veían señales claras de acercamiento entre China y Rusia. ‎Los presidentes Jiang Zemin y Vladimir Putin habían firmado el Tratado de Buena Vecindad y ‎Cooperación Amistosa, definido como «piedra angular» de las relaciones entre sus países. ‎Washington veía la naciente alianza entre China y Rusia como una amenaza para los intereses ‎estadounidenses en Asia. "Existe la posibilidad de que ‎surja en Asia un rival militar con una formidable base de recursos", advertía el Pentágono en un ‎informe fechado el 30 de septiembre de 2001. ‎


Una estación de control de drones del USAF

Volviendo a la ley "permiso para matar" (por darle un nombre figurativo), sólo dos senadores han venido solicitando desde hace tiempo la anulación de esa ley: ‎el demócrata Tim Kaine y el republicano Todd Young. Pero no han tenido éxito. 

La Ley del 18 ‎de septiembre de 2001 sigue vigente y, después del presidente republicano George W. Bush, la ‎han utilizado sucesivamente el presidente demócrata Barack Obama, el republicano Donald Trump y, ahora, ‎el demócrata Joe Biden, quien antes fue vicepresidente en la administración Obama. Se calcula ‎que esa ley ha sido utilizada para “legitimar”, durante los últimos 20 años, operaciones ‎militares efectuadas por las fuerzas armadas de Estados Unidos –por orden presidencial– en ‎al menos 19 países, como Afganistán, Irak, Libia, Yemen, Túnez, Kenya, Mali, Nigeria, Somalia, ‎Camerún y Níger. ‎

Tres semanas después de la adopción de esa ley, el presidente George W. Bush ordenaba atacar ‎e invadir Afganistán, "oficialmente" para capturar a Osama ben Laden, "protegido" por los talibanes. ‎Tres meses después ordenaba la apertura de la prisión de Guantánamo, donde llegaban ‎deportados y eran torturados presuntos terroristas de diferentes partes del mundo. Año y medio ‎más tarde, en respuesta a una solicitud de 77 senadores republicanos y demócratas –‎encabezados por Joe Biden– George W. Bush ordenaba atacar e invadir Irak, acusando a ese país ‎de poseer armas de destrucción masiva, acusación que posteriormente resultó ser falsa. También ‎ordenó aplastar la resistencia con mano de hierro, lo cual quedó confirmado por las imágenes de ‎las torturas aplicadas en la cárcel de Abu Ghraib –reveladas en 2004. ‎

También basándose en la ley de 2001, que lo autorizaba a «utilizar toda la fuerza necesaria y ‎apropiada», el presidente Barack Obama autorizaba la CIA –diez años después– a realizar ‎operaciones secretas en Libia para preparar la guerra de la OTAN, que destruiría el Estado libio. ‎

Utilizando el mismo procedimiento “legal”, según documentaba el New York Times el 29 de ‎mayo de 2012, se instituyó bajo la administración Obama la llamada «kill list», actualizada ‎semanalmente, en la que se enumeran las personas de todo el mundo secretamente condenadas ‎a muerte bajo la acusación de terrorismo, personas que –previa aprobación del presidente de ‎Estados Unidos– son físicamente eliminadas, generalmente recurriendo al uso de drones ‎asesinos. Ese fue el procedimiento utilizado en enero de 2020 por el presidente Donald Trump, ‎al ordenar el asesinato del general iraní Qassem Suleimani, alcanzado por un dron ‎estadounidense en el aeropuerto de Bagdad. Ataques similares con drones estadounidenses ‎también han sido “legalmente” autorizados en Afganistán, Irak, Libia, Pakistán, Somalia, Siria ‎y Yemen. ‎

MQ-1 Predator de General Atomics (foto Reuters/ Baz Ratner). El MQ-1 Predator fue el primero de los drones asesinos, apareció en la década de 1990 como un avión no tripulado de reconocimiento, por su tamaño podía portar misiles, por lo que se buscó como asesinar a gran distancia, rápido y en silencio, sin perturbar el ambiente político. El MQ-1 inició sus misiones asesinas en febrero de 2002 en Afganistán.... El presidente de EE UU solía dirigir personalmente las operaciones. En 2012  The New York Times detallaba cómo Obama autorizaba en persona quiénes serían los blancos de las acciones de los drones en Yemen, Somalia y Pakistán en las reuniones semanales del equipo antiterrorista de la Casa Blanca, se presentaba al presidente la lista de los condenados a muerte (Kill List) que eran localizados, y éste, tras estudiarla caso por caso, daba o no la autorización. Una investigación de la cadena pública alemana ARD y el diario 'Süddeutsche Zeitung' señalaba en 2013 que los EE.UU gestiona sus drones y el asesinato selectivo de presuntos terroristas en África desde Alemania*.


El ataque más reciente de un dron asesino fue realizado, con autorización del presidente Joe ‎Biden, el 29 de agosto pasado, en Kabul, contra un vehículo que supuestamente transportaba ‎explosivos para Daesh. Una investigación publicada el 10 de septiembre en el New York Times ‎reveló que el vehículo –que el operador del dron había seguido por mucho tiempo, a miles de ‎kilómetros de distancia– no transportaba explosivos sino depósitos de agua. Pero el vehículo ‎fue volado –en medio de un barrio densamente poblado– por un misil estadounidense Hellfire ‎‎(literalmente, “Fuego del Infierno”), que mató 10 civiles, entre ellos 7 niños. 


El balance de "la guerra global contra el terrorismo" (otro artículo de Dinucci) sólo es una sucesión de despliegues ‎de tropas de Estados Unidos en más de la mitad de los países de todo el mundo, con ‎o sin la autorización de los gobiernos locales. En todos esos países, Estados Unidos ‎lucha supuestamente contra un enemigo invisible, “enemigo” que Washington ‎no vacila en respaldar secretamente en otras latitudes. El objetivo final es presentar a ‎Estados Unidos como actor indispensable de una paz que ese mismo país sabotea ‎permanentemente. ‎


Dos noticias publicadas recientemente en el Washington Post –“Las familias del 11 de ‎septiembre dicen que Biden no es bienvenido en los actos conmemorativos si no presenta las ‎pruebas que obran en posesión del gobierno” y “Biden firma un orden ejecutiva que reclama la revisión, la ‎desclasificación y la apertura de documentos clasificados sobre el 11 de septiembre”– abren ‎nuevas y profundas grietas en la versión oficial. El hecho que 20 años después de los atentados ‎del 11 de septiembre todavía haya en los archivos de Washington documentos secretos sobre ‎aquellos hechos significa que su verdadera dinámica todavía está pendiente de examen. ‎

Lo que sí está claro es el proceso que el 11 de septiembre puso en marcha. Durante la década ‎anterior, marcada por la retórica sobre «el Imperio del Mal», la estrategia de Estados Unidos ‎se había concentrado en las «amenazas regionales», conduciendo a las dos primeras guerras ‎posteriores a la llamada guerra fría: la guerra del Golfo y la guerra contra Yugoslavia. ‎

Esas dos guerras tuvieron como objetivo fortalecer la presencia militar y la influencia política de ‎Estados Unidos en el área estratégica del Golfo y en Europa, en momentos en que se redefinían ‎sus contornos. Simultáneamente, Estados Unidos fortalecía la OTAN, atribuyéndole –con el ‎consentimiento de los demás miembros de ese bloque militar– el derecho a intervenir de ‎‎“su área” y extendiéndola hacia el este, al incorporar los países del desaparecido Pacto ‎de Varsovia a la alianza atlántica



La economía estadounidense –a pesar de seguir siendo la primera ‎del mundo– había perdido terreno ante la economía de la Unión Europea. En el mundo árabe se ‎veían indicios de rechazo a la presencia y la influencia de Estados Unidos mientras que en Asia el ‎acercamiento entre Rusia y China presagiaba el posible surgimiento de una coalición capaz de ‎desafiar la supremacía estadounidense. Fue precisamente en aquel momento crítico que los ‎acontecimientos del 11 de septiembre de 2001 permitieron a Estados Unidos abrir una nueva ‎fase estratégica, justificándose oficialmente con la necesidad de enfrentar «la amenaza mundial ‎del terrorismo». ‎

La «guerra contra el terrorismo» es una guerra de nuevo tipo, una guerra permanente, que ‎no conoce fronteras geográficas, contra un enemigo que puede ser –de un día para otro– ‎no sólo un individuo o una organización terrorista sino cualquiera que se oponga a los intereses ‎de Estados Unidos. Es el enemigo perfecto, incapturable y sempiterno, sin rostro y por ende ‎‎“presente” en todas partes. El presidente George W. Bush lo definió como "un enemigo que ‎se esconde en oscuros lugares del mundo", de donde sale de improviso para perpetrar actos ‎aterradores a la luz del día, de fuerte impacto emocional en la opinión pública. ‎

Así comenzó la "guerra global contra el terrorismo": En 2001, Estados Unidos ataca Afganistán y ocupa ese país, con la participación de la OTAN ‎a partir de 2003; en 2003, Estados Unidos ataca Irak y lo ocupa, con la participación de aliados de la OTAN;‎ en 2011, Estados Unidos ataca Libia y la destruye, como ya lo había hecho antes con ‎Yugoslavia; también en 2011, Estados Unidos emprende una operación similar contra Siria, operación ‎paralizada 4 años después por la intervención de Rusia en apoyo al gobierno sirio;‎ en 2014, con el putsch de la Plaza Maidan, Estados Unidos abre en Ucrania un nuevo conflicto ‎armado. ‎


Mientras dice librar la «guerra global contra el terrorismo», Estados Unidos financia, entrena y ‎arma –con ayuda principalmente de Arabia Saudita y de otras monarquías del Golfo– toda una ‎serie de movimientos terroristas islamistas y explota las rivalidades locales.

En Afganistán, Estados Unidos arma a muyahidines y talibanes. En Libia y en Siria, Estados Unidos arma también un montón de grupos que hasta poco antes ‎Washington clasificaba como terroristas y cuyos combatientes provienen de Afganistán, Bosnia, ‎Chechenia, etc.‎ Posteriormente, en mayo de 2013 –un año después de la fundación de Daesh–, el futuro ‎‎«califa» de ese ente yihadista se reúne en Siria con el senador estadounidense John McCain, ‎cabecilla republicano a quien el presidente demócrata Barack Obama había confiado la ejecución ‎de ciertas operaciones secretas por cuenta de su administración. ‎


MQ-9 Reaper de General Atomics (foto: Baz Ratner / Reuters) 

En la «guerra contra el terrorismo» Estados Unidos utiliza no sólo fuerzas aéreas, terrestres y ‎navales sino también, y cada vez con más frecuencia, unidades de fuerzas especiales y drones ‎‎“asesinos”, cuyo uso presenta la gran ventaja de no requerir aprobaciones del Congreso y poder ‎mantenerse en secreto, lo cual evita suscitar reacciones de parte de la opinión pública. ‎

Los elementos de las fuerzas especiales estadounidenses que participan en operaciones secretas ‎suelen no estar uniformados y vestirse según la usanza local, evitando así que Estados Unidos ‎se vea acusado de los asesinatos y torturas que perpetran. ‎

Para la «guerra no convencional», el Mando estadounidense para las operaciones especiales ‎‎(USSOCom o SOCom) recurre cada vez más frecuentemente a compañías que le proporcionan «contractors» ‎‎(léase mercenarios). En el área del CentCom, o sea en el Medio Oriente, los «contractors» que ‎trabajan para el Pentágono son más de 150.000. Pero a ellos hay que agregar también otros ‎‎«contractors» utilizados por otros departamentos del gobierno estadounidense y por los ‎ejércitos de los países aliados, «contractors» provenientes de todo un oligopolio de grandes ‎‎«compañías de seguridad», estructuradas como verdaderas transnacionales. ‎

Así nos ocultan la guerra de manera cada vez más eficiente, poniéndonos con ello en la posición ‎de quien cree caminar sobre terreno seguro, sin saber que bajo nuestros pies se mueven fuerzas ‎que pueden provocar un terremoto catastrófico. ‎


Manlio Dinucci

La ley que da al presidente de ‎Estados Unidos licencia para matar

La guerra global contra el terrorismo

21 septiembre 2021

La batalla de Leningrado en caricaturas




por Tito Andino

para el resumen de textos y selección de gráficas 

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Hablar del sitio o asedio militar de los ejércitos alemanes sobre la ciudad rusa de Leningrado (1941-1944) no es nuestro cometido. Una vez más el argumento es lógico, decenas de libros y cientos de publicaciones en el cyber-espacio cubren este episodio de la historia de la actual San Petersburgo y no es recomendable insistir en lo mismo hasta el aburrimiento. Recordar esos duros años con un poco de humor anti-nazi, en el lápiz de los mejores artistas de la época y acompañado de textos explicativos es una interesante forma de comprender ese trágico acontecimiento. 
 

"Ventanas TASS-Leningrado" - (Окна TACC en ruso)

Nos valdremos de medios rusos para este proyecto ya que el contexto no fue solo las operaciones bélicas, liberar Leningrado del bloqueo fue posible no solo gracias al espíritu de lucha de los soldados, la agobiada y hambrienta población entendió por qué ellos tenían que trabajar, incluso los mandos comunistas peleaban en primera línea del frente para devolver la vida a la ciudad. El frente de información poseía el "arma" ideológica, la Agencia Telegráfica de la Unión Soviética, TASS-Leningrado coordinaba los informes del frente, de la ciudad sitiada y del movimiento partisano (guerrillas).


Pósters y carteles emitidos por TASS-Leningrado durante el asedio (1941-1945), se pueden apreciar los trabajos de Vasily Selivanov y Pyotr Magnushevsky, entre otros.


Datos generales del asedio alemán a Leningrado. Inició el 8 de septiembre de 1941 y fue levantado por las tropas rusas el 18 de enero de 1944. El objetivo primario tras el comienzo de "Barbarroja" (junio 1941) era tomar la ciudad de Leningrado (actual San Petersburgo). Ante la imposibilidad de capturarla rápidamente, por la formidable resistencia de la infantería y artillería soviéticas que construyeron una intrincada defensa alrededor de la ciudad, los alemanes y sus aliados finlandeses optaron por bloquear la ciudad y dejar morir de hambre a la población civil y a la guarnición de la ciudad. Para el 9 de septiembre de 1941 los alemanes cortaban todas las comunicaciones con el mundo exterior, el cerco estaba completado y el destino de Leningrado quedaba sellado por mucho que dure su resistencia, decían los alemanes.


Diseños originales de carteles de propaganda creados por artistas de Leningrado en 1941-43 fueron realizados por los miembros de la asociación "Lápices de Lucha". Sin firma de autoría de los carteles. 


Entonces, expertos militares neutrales no esperaban la pronta caída de Leningrado, las tácticas alemanas de usar artillería pesada contra la ciudad no sugería un asalto relámpago, dibujaba un asedio. Los combates eran intensos y con una violencia sin precedentes, las bajas en ambos lados eran enormes, sobre todo en aviones y tanques. Se pensaba que el papel de la Luftwaffe, a pesar de sus pérdidas, con grandes bombardeos podría decidir la batalla, pero la información más fiable en esos días indicaba que la caída de Leningrado no era inminente.


Arriba, izquierda: Póster "Leningradienses", el enemigo está a las puertas, ¡todas las fuerzas para derrotar al enemigo!", junto a dos pósters del artista M. Vakser, "Ganamos en 1786; y, ¡Ganaremos ahora!", Ventana TASS-Leningrado


Otros diseños originales de carteles de propaganda creados por artistas de Leningrado en 1942-43, miembros de la asociación "Lápices de Lucha", sin determinar la autoría de los carteles


Una de las acciones más importantes conocidas de las operaciones contra Leningrado fue el movimiento de los finlandeses más allá de la frontera de 1939, al noreste del lago Ladoga, donde habían recapturado el territorio cedido y habían comenzado un avance hacia la Carelia rusa y hacia el sureste rumbo al Canal Báltico-Mar Blanco que conecta los lagos Ladoga y Onega. Los planes de Hitler y los mandos alemanes no dejaban para Leningrado ningún futuro, expresaron sus intenciones de arrasar la ciudad. Parecida opinión fue de su aliado Finlandia, en septiembre de 1941, el presidente finlandés Risto Ryti expresó al enviado alemán en Helsinki: "Si Leningrado ya no existe como una gran ciudad, entonces el Neva sería la mejor frontera del istmo de Carelia ... Leningrado debe liquidarse como un Ciudad grande".


Tres pósters de TASS-Leningrado, diversos artistas. De izquierda a derecha: "Matar al dios"; "Mata a los asesinos de niños"; y, "Muerte a los ocupantes fascistas".

El asedio se convirtió en uno de los cercos más largos y destructivos de la historia debido a la cantidad de bajas causadas, no solo por los feroces combates, ya que el hambre sistemática y la destrucción intencional de la población civil de la ciudad fue la doctrina militar alemana ante la imposibilidad de tomarla por las armas. Millares de familias murieron de hambre y frío en sus hogares, la población llegó a alimentarse de palomas, gatos y ratas, se han descrito casos de antropofagia. Entre el 29 de junio de 1941 y el 31 de marzo de 1943, las operaciones militares de evacuación de civiles fue un éxito, más de un millón setecientos mil personas lo consiguieron (incluidos más de cuatrocientos mil niños), trasladados a zonas del Volga, los Urales, Siberia y Kazajistán. (Se estima que antes de la guerra, Leningrado tenía una población de 3.385.000, contando los suburbios). La ciudad sobrevivió gracias a la ayuda mínima que llegaba a través de un corredor establecido a través del helado lago Ladoga. Hasta la liberación de la ciudad las víctimas superaban el 1.200.000.


Este grupo de seis caricaturas entre 1941-1944 son obra del artista nacido en Ucrania, Vasily Nikolaevich Selivanov, ilustrador, zincografista y litógrafo. Durante la Gran Guerra Patria, trabajó no solo como artista, sino también como fotoperiodista militar del periódico "On Guard of the Motherland". A menudo fue a la vanguardia del Frente de Leningrado, y desde marzo de 1942 se convirtió en el editor de la Asociación de Leningrado "Ventanas de Tass". Sus decenas de carteles se conservan en el Museo Conmemorativo Estatal de Defensa y Asedio de Leningrado (de donde se toman estos ejemplares). 


La Propaganda de TASS

"Ventanas de TASS" - "Windows TASS" (en inglés); (Окна TACC en ruso) fueron carteles políticos de propaganda muy conocidos en el frente y la retaguardia, trascendió fronteras y fueron muy censurados en el Imperio Alemán de Hitler bajo pena de muerte ya que los dibujos de los artistas recurrían a la sátira y ridiculización dura del enemigo. Los famosos pósters y carteles patrióticos de "TASS" se colocaban en lugares públicos en el centro de las ciudades, convocaban a vencer al invasor nazi, glorificando las hazañas del pueblo soviético y recordando el pasado. 


Los más conocidos carteles de "Windows TASS" eran los producidos en Moscú y Leningrado (a más de otras ciudades, regiones y repúblicas soviéticas). Desde el verano de 1943, caricaturas y otros materiales de propaganda de "Ventanas TASS" fueron impresas en hojas de papel con formato más pequeño, que se entregaban en primera línea o se lanzaban a las zonas en que operaban los partisanos.


En Leningrado, un equipo de artistas trabajó en la producción de carteles. Los más conocidos: el famoso caricaturista Vladimir Galba, Vasily Selivanov, L.S. Astapov, V.M. Kurdov, N.E. Muratov, G.N. Petrov. Moses Vakser, Leonid Torich, Elena Melik-Bagdasarova, junto a otros prolíferos artistas que dejaron su legado en "Lápices de Lucha", un colectivo artístico paralelo a Windows TASS. Cada uno de los autores participaron en otros tipos de actividades de campaña, ya sea creando carteles, panfletos de guerra, postales. Como curiosidad histórica, el diario de bloqueo de uno de los editores de TASS (Ivan Bondarenko), describe la vida cotidiana de la época de guerra de la gente que laboraba en los sótanos de TASS, desde abril de 1942 los empleados de TASS debían presentarse obligatoriamente a trabajar con máscaras antigás, estricto uso racional del papel y materiales de trabajo, así como la rigurosa censura de toda información gráfica o escrita, etc.


Arriba a la izquierda, no podían faltar los famosos Kukryniksy: "Sobre el cerco a Leningrado" (1941); a la derecha TASS-Leningrado con Pyotr Magnushevsky expone "Dejémoslo acabar con el zorrillo" (1944). Abajo, dos muestras de "Lápices de Lucha", a la izq. Vladimir Galba: "Daño a lo largo de la línea" (1942) y una curiosidad de la segunda etapa de esta serie, emitida en 1970, "Una popular historia" sobre Leningrado del artista V. Kunnap.

Anécdotas del sitio de Leningrado

Una de las anécdotas más conocidas en Rusia data de mayo de 1942, en plena línea de combate, en la estación de  Pesochnaya, aparecieron inusuales caricaturas hechas en grandes lienzos de gasa de 3 × 4 m, los combatientes dividieron la caricatura en cuadrados y en proporciones que eran transferidas a la gasa, así las caricaturas aumentaron a grandes proporciones ridiculizando a Hitler, Bormann, Goebbels, Goering y otros nazis (la caricatura de Hitler -en uniforme, en una gorra y sin pantalones, ni siquiera en ropa interior). El autor de estos dibujos era un joven dibujante gráfico, Vladimir Galba. Los enormes lienzos no sobrevivieron a la guerra, excepto uno que fue sacado de la línea eléctrica por la noche y luego enviado al Museo del Ejército Soviético, donde se almacena hasta el día de hoy. Sin embargo, un conjunto de postales sobre el bloqueo a la ciudad denominado "Cadena de perros fascistas", obra de Galba, nos proporciona una visión de lo que se expuso en la primera línea de combate:


Hitler, Himmler, Goebbels y Goering, de Vladimir Alexandrovich Galba, un ícono de los maestros satíricos durante los años del bloqueo de Leningrado. Sus caricaturas se imprimieron casi todos los días en el "Leningradskaya Pravda". Además, el artista realizó numerosos carteles para la asociación "Lápices de Lucha".


Por la noche, los lienzos eran colocados en la vanguardia causando grandes risas y burlas en el frente, se extendían frente a las trincheras alemanas. Al amanecer los nazis los veían y decidieron quitarlos, intentaron "abatir" a tiros a sus líderes satirizados, completamente inútil: las balas atravesaron la tela sin dañar las imágenes, los intentos de destruir los carteles a mano no tuvieron éxito, los soldados saltaron de las trincheras alemanas para arrancar las enormes lienzos; nuevos intentos de eliminar las caricaturas de la línea del frente llevaron a algunos soldados alemanes a caer víctimas de los francotiradores de Leningrado. Galba bromeó: Fue el caso mismo cuando la sátira mató en el acto. "La risa mata" es una expresión que en este caso se entiende en el sentido literal. Allí fue cuando Hitler declaró a Galba su enemigo personal y prometió ahorcarlo cuando los alemanes tomaran Leningrado (misma amenaza que hizo a los Kukryniksy y otros artistas de TASS). 


Vladimir Alexandrovich Galba: "El globo de Goering", 1942. El texto dice: "Ni una bomba caerá sobre Alemania. f) Goering".


Ese era el sentido de las caricaturas, en los difíciles días del bloqueo, la risa ayudaba a resistir y luchar, el miedo desaparecía. Como resultado, caricaturas burlonas de Hitler se abrían paso en muchos lugares y colgaban frente a ellos durante mucho tiempo.


Otra anécdota


Los Héroes con cola, los gatos que salvaron al Leningrado asediado de roedores. Dibujo de Alexey Minchenko. Museo del Gato.


Cada 1 de marzo, Rusia celebra el Día del Gato (no oficial), se recuerda en San Petersburgo a los gatos que salvaron a la sitiada Leningrado de otra invasión: de ratas. En memoria de los salvadores se erigieron esculturas del gato Elisei y el gato Vasilisa. Durante la terrible hambruna del invierno de 1941 por el sitio de Leningrado No había nada que comer. En invierno, los perros y los gatos comenzaron a desaparecer de las calles, se los comían. A principios de 1943 todos los gatos desaparecieron, las ratas proliferaron en la ciudad, se alimentaban de los cadáveres que yacían en las calles, entraban en los apartamentos y se comían los últimos suministros, roían los muebles e incluso las paredes de las casas. Se formaron equipos especiales para destruir roedores, aplastadas incluso con tanques pero nada ayudó, las ratas continuaron atacando la ciudad sitiada. Las calles estaban llenas de ellos. Además de esto, las ratas también propagaban enfermedades peligrosas.


Autor N. Muratov. "Sobre la rata hambrienta y el poder del pueblo", 1941. "Lápices de Lucha", No. 21


En abril de 1943, cuatro vagones de gatos siberianos fueron llevados a Leningrado desde Yaroslavl, los gatos blue smoke eran considerados buenos cazadores de ratas. Los gatos siberianos aunque no pudieron resolver el problema por completo salvaron a la ciudad de las ratas. Al final de la guerra, un segundo grupo de miles de gatos llegaron a Leningrado, provenían de varias regiones de Siberia (Omsk, Tyumen, Irkutsk), esta vez las ratas fueron destruidas. 


SELECCIÓN DE PÓSTERS Y CARTELES DE

TASS-LENINGRADO Y LÁPICES DE LUCHA




Izquierda: Mikhail Cheremnykh, "Los nazis son... ¡asesinos, violadores, ladrones, pirómanos, verdugos, merodeadores! ¡Mata a estos animales!", 1943; Derecha: "¡Muerte a los invasores germano-finlandeses!", V. N. Selivanov. El cartel muestra a un soldado finlandés, frente al cual, como cebo, Hitler sostiene una hoja con la inscripción "Finlandia a los Urales, a Leningrado". En la parte inferior el finlandés y Hitler salen volando bajo los golpes del Ejército Rojo, 1944






Izquierda: Pyotr Magnushevsky (y el poeta Boris Timofeyev) "Ersatz Napoleón" (el reemplazo de Napoleón),1944; Derecha: "El ruso dio una lección al alemán: un cerco, una propuesta [el ultimátum soviético), la destrucción" o "el ruso pidió un pimiento alemán!", Astapov I.S., Kurdov V.I.


Izquierda: "Historia de una visita"; Derecha: "Tácticas alemanas y práctica rusa", Artista N. Bylev





Izquierda: "¡Guerra ultrarrápida prolongada!", Astapov I.S., Kurdov V.I.; Derecha: El cartel soviético "Viaje de ida y vuelta", 1944 por los artistas Kukryniksy tras el final del bloqueo de Leningrado. El cartel muestra dos escenas: una de Hitler bombardeando Leningrado, la otra: los esqueletos de los alemanes van a la tumba. El cartel está firmado por el poeta S. Marshak: "Hitler marchaba sobre Leningrado, vertía lluvia de obuses. ¡Pero el asedio fascista no rompió Leningrado! Ha llegado la hora y Leningrado está haciendo retroceder a Hitler. El camino a la tumba de la banda del reptil se encontró cerca de Leningrado".


Una moderna caricatura de "Lápices de Lucha" de los años 70, "Leningrado", autor: V. Kunnap


V.N. Selivanov, "Todos los días y obstinadamente, el ratón Goebbels fue azotando y conquistando por el aire a sus burros sumisos", 1943



Sergei Pankratov: "Una historia de muchas divisiones alemanas", 1944

V. N. Selivanov: "Las bombas inglesas están volando, Fritz está arriesgando su cuello".1943


Autor: B. Leo: "1) Invierno de 1942. ¡Se acerca el verano, se lo mostraremos a estos rusos! 2) Verano de 1943. Y, efectivamente, lucieron ... ¡tacones! 3) Una bala partisana con precisión ... 4) Fon-Knopke salió a caminar con una cruz de hierro, pero tuvo que regresar con una de madera ...", 1943.



V.N. Selivanov: "Bajo los golpes del Ejército Rojo, los generales alemanes aprendieron a levantar los brazos, estirar las piernas y lubricar los talones". 1944



Artista P. Magnushevsky. Texto de A. Flit. "Hitler planea invadir Leningrado desde Helsenki", el texto (poema) dice: "De todos los esclavos notorios, / De todas las manadas alemanas / Lacayos fascistas de Europa / ¡Finn es el perro y ladrón más codicioso! / Nuestro poder está tronando / Los cielos rugen como truenos. /  Un final, una tumba / ¡Están esperando tanto al "amo" como al perro!"



V.N. Selivanov: El texto recoge una frase de Stalin: "Se acerca el momento en que el Ejército Rojo, junto con los ejércitos de nuestros aliados, romperá el lomo de la bestia fascista". 1944 







"Lápices de Lucha", No. 83. Autor, Vladimir Galba: "El cantante Belovinsky"




"Lápices de Lucha", No. 86. Autor V. Galba: "Encuentro de un ancestro con un descendiente"




"La tarea es mantener a Alemania agarrada entre los dos frentes. Esta es la clave de la victoria". (Discurso de Stalin). Artista: V.Sevilanov, 1944



Cartel No. 2 de 1945 de Ventanas de TASS - Leningrado. "Budapest está tomado"



Ventanas de TASS - Leningrado No. 10. 1943


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Consulta: Diversas fuentes rusas (TASS y otras)
y biografías de los artistas de Leningrado.
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