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27 octubre 2021

El mito Goebbels. ¿Genio de la propaganda?



por Tito Andino
Resumen y recopilación de textos y gráficas



Durante decenios el aficionado a la historia militar e incluso serios investigadores han mantenido -de buena fe- la hipótesis de que el Dr. Paul Joseph Goebbels, Gauleiter de Berlín, líder de propaganda del Reich, Ministro del Reich para la Ilustración Pública y Propaganda y Presidente de la Cámara de Cultura del Reich, cargos importantes para el control de la prensa, la radio, el cine y la cultura alemana en general durante la era nazi, era casi un genio de la propaganda. Este es uno de los grandes mitos difundidos por el nazismo que persiste en nuestros días, en realidad el Dr. Goebbels era un muy mal propagandista.


"El alemán, aseado; el judío, sucio; el nacionalsocialista, bueno; el bolchevique, malvado; la raza de los dominadores y los otros, los infrahumanos. Clichés de este tipo difundía la propaganda del Tercer Reich para uso de todos y cada uno de los alemanes. Cuanto se podía leer en los periódicos, oír en la radio, ver en imágenes, había sido seleccionado y acondicionado por la ideología del partido" (Ernest K. Bramsted en "Fanático e Incondicional. Goebbels y la propaganda NS)


Izquierda: Petr Ashotovich Sarkisian, "Nuestro Alfabeto", TASS No.713, 1943. "Lista de divisiones soviéticas (en el dibujo). "Tinta" (en la botella). "El mentiroso dispara con tinta - No se compadece de los regimientos extranjeros¡. DerechaKukryniksy: "El lanzador de mentiras", TASS No. 625, 1942. "El carnicero Hitler, no importa lo que haga / ya no puede ocultar sus pérdidas militares / en Rzhev y en Stalingrado. / Y así, para engañar a su pueblo, / inventó el “lanzador de mentiras” / que lanza una lluvia de mentiras. / El arma dice tonterías a toda velocidad, / pero aún no puede ocultar la verdad. / La verdad brama a lo largo del Don, / y se puede escuchar en el Volga. / Ruge incluso en África / El "lanzador de mentiras" es inútil.

 

Caricaturas de la prensa soviética, Boris Efimov y Kukryniksy plasman en estos trazos la esencia de los discursos de Hitler y la propaganda de Goebbels.

Hemos venido insistiendo que los absurdos discursos de Hitler y Goebbels exaltando las supuestas virtudes del germanismo no son una cuestión de retórica persuasiva, "de hecho, la retórica de Hitler no tiene nada de persuasiva. Las más de las veces, es banal, infantil, repetitiva, desprovista de sustancia". Fue el modo de pronunciarla donde encontramos una "energía maligna", hipnótica, "unida al contagio de la emoción en masa, unido a la presión de millares de seres apretujados en un recinto cerrado, unido a un ceremonial y un espectáculo deliberadamente eclesiásticos e hinchados hasta adquirir proporciones wagnerianas, produce una histeria de masas, un fervor que es, en esencia, religioso. Lo que presenciamos en las concentraciones hitlerianas es una «alteración de la conciencia» como la que los psicólogos acostumbran a asociar con una experiencia mística". Tenían un propósito, crear una atmósfera sobrenatural. (citado del libro "The Mind of Adolf Hitler", Walter C. Langer, 1985, pp 55-56)


ARRIBA: Izquierda, el cartel: "Todos los calendarios mienten", 1942; a la derecha, póster: "Goebbels crea imagen de Hitler como pacificador", 1944. ABAJO: Izq. "¡Entiendo!", se publicó después de la derrota alemana en Stalingrado en el periódico Pravda, Hitler escucha con entusiasmo la transmisión de 1941 sobre la "guerra relámpago", en el segundo plano, suenan palabras completamente diferentes en un tocadiscos maltrecho, lo que al Führer no le gusta: "Una guerra prolongada es inevitable", "Logramos poner los pies en el frente y evitar un nuevo Stalingrado", 1943. Der. "Contando con alegría - Contando con lágrimas". 1943. (Las tres primeras caricaturas son de los Kukryniksy, la cuarta es autoría de Boris Efimov.


¿Dónde nació el mito Goebbels? Probablemente de la misma propaganda nazi, quizá sea difícil averiguarlo, así como quién fue el primer autor de esta estupidez, ¡pero el hecho de que esto sea solo un mito lo es, sin duda!, razona el investigador ruso Vyacheslav Shpakovsky en su estudio "El molino de los mitos: Goebbels - el genio de la propaganda" (en ruso).

Me he dado de bruces con decenas de artículos con listas de las 10 (o más) virtudes del "genio" de la propaganda nazi, no insistiré en ello para no confundir al lector. Solo acotaré una anécdota reciente. ¿Por qué Putin elogió a Goebbels en abril de 2015? (Si, el Vladimir aquel, el que es presidente de la Federación de Rusia), ello sucedió en una reunión con rabinos rusos, hablando sobre los "talentos" del ministro de Propaganda del Tercer Reich. "Goebbels dijo que cuanto más increíble es la mentira, más fácil es creerla. Y se salió con la suya, era un hombre talentoso", dijo Putin. Los opositores del gobierno ruso aprovecharon este desliz como una estupenda oportunidad para afirmar que Putin respeta a Goebbels, fácil de entender dijeron: "es su brillante seguidor", (relacionando a la Rusia de Putin con una enorme fábrica para producir desinformación). 


Esta caricatura soviética titula: "Los patos de Goebbels" (1941), venía como pase para los desertores en el reverso.



Volviendo al caso, el cínico Goebbels proponía que "la propaganda no tiene por qué ser decente, ni amable, ni débil, ni sumisa; debe ser capaz de conducir al éxito", es lo único que contaba. Le valía un ápice las masas, igual que a Hitler, que solía expresar en privado que "las masas eran lentas y holgazanas, tenían una memoria corta y solo reaccionaban ante una idea expuesta de manera muy simple, repetida miles de veces". En su libelo ´Mein Kampf´ dijo que "el pueblo es de índole tan femenina que sus pensamientos y acciones están determinados por muy escasas reflexiones útiles". Goebbels secundaba a su amo: "La masa es una débil, perezosa y cobarde mayoría de individuos".

ARRIBA: Izquierda, Vladimir Vasilevich Lebedev, "Nuestro alfabeto", Ventana TASS No. 645, 1943. Texto: "Los burros se parecen a Goebbels. Siempre gritan lo mismo". Derecha: V. Vlasov, "¿Por qué mientes, mi celoso caballo?", 1941. Texto: "Primero, a si mismo es fiel, en las fronteras de la mentira sin saber, las mentiras de Goebbels como un gris caballo castrado, compone sus resúmenes". ABAJO: Izq. Vladimir Alexandrovich Galba, "Goebbels yace como un castrado gris aumentando cuatro o más veces el número de pérdidas de la aviación soviética", TASS-Leningrado, 1941. Der. Kukryniksy, Ventana TASS No. 906, "Los nazis intentaron aferrarse firmemente a las posiciones del Dnieper", 1944. El cartel muestra un caballo con la cabeza de Hitler que cayó debido a un eje roto. Allí también se representa un pájaro con la cabeza de Goebbels: "Los nazis tenían la intención de aferrarse firmemente a las posiciones del Dnieper. Pero, como dicen, la yegua se aferró a los ejes, pero cayó".

¿Comprende el lector por qué a la jerarquía nazi le importaba un cacahuete el destino de las apaleadas masas alemanas en los últimos años de guerra? ¿Acaso no dijo Hitler algo como si el pueblo alemán no es digno de luchar es mejor que desaparezca de la faz de la tierra?.


Una postal de propaganda soviética con la caricatura de Hitler y Goebbels, "La guerra relámpago de Hitler es una cosa y la guerra relámpago es otra"


Hay que poner fin al mito Goebbels como pionero de la teoría del impacto propagandístico en los medios de comunicación. Eso no fue obra del pequeño nazi, era fruto de la experiencia de la propaganda durante la Primera Guerra Mundial, elaborada por investigadores como Walter Lippman en "Libertad y noticias" (1920) y "Opinión pública" (1922); Harold Lasswell "Técnica de propaganda en la Primera Guerra Mundial" (1927); Arthur Poynsonby, declaraba proféticamente que "Ninguna verdad después de una mentira no restaura adecuadamente la fe en la propaganda". Suele citarse a Ponsonby como el autor del dicho "Cuando se declara la guerra, la verdad es la primera víctima", publicado en su libro "Falsehood in War-time, Containing a Surtment of Lies Circulated Through the Nations during the Great War" (1928), pero la cita probablemente fue pronunciada en 1917 por el senador estadounidense Hiram Johnson: "La primera víctima cuando llega la guerra es la verdad". Estos  personajes eran británicos. El estadounidense Paul. Lazarsfeld (nacido en Austria), introdujo los conceptos de "comunicación de dos etapas" y "líder de opinión". En la Universidad de Nueva York, Edward Bernays dictaba en 1923 el primer curso del mundo sobre "relaciones públicas" y escribió el libro "Cristalización de la opinión pública" (1923).


ARRIBA, izquierda, una caricatura de 1938 de "Kulturkampen", "Alegría oscurecida", con el siguiente texto: "Se están quemando sinagogas en Alemania. Qué lástima que ahora mismo, cuando tenemos la oportunidad de estar orgullosos de nuestra organización y disciplina, nos veamos obligados a atribuir el mérito a las "expresiones espontáneas de voluntad". Derecha, A. Zhitomirsky: "Goebbels Ahora el alemán debería considerar su deber político elemental de no preguntar cuándo terminará la guerra", 1941. ABAJO: Izq. Kukryniksy, "Goebbels repartiendo propaganda a la prensa rusa emigrada (no comunista)",1937; Der. D. Moore, "Cartel de la escuela de Goebbels", 1943   



El aporte de Joseph Goebbels a la cultura en ese periodo fue en 1921, en la Universidad de Heidelberg, defendiendo su tesis doctoral: "Wilhelm von Schütz como dramaturgo. Sobre la cuestión de la historia del drama de la escuela romántica". Intentó hasta 1924 conseguir un trabajo como dramaturgo o periodista, incluso en conocidas editoriales judías, sus ensayos literarios fueron infructuosas, pero tuvo éxito con los simpatizantes de un agitador, Adolf Hitler, luego, como un "hombre altamente educado" recibió la cartera del Ministerio del Reich de Educación Pública y Propaganda.

En sus manos se encomendó un gran poder, pero "¿tenía suficiente conocimiento y talento para ser un verdadero maestro de su oficio? ¡Un estudio cuidadoso de su "herencia creativa" nos permite concluir que en este asunto era solo mediocridad y nada más! Además, como especialista en el campo de la propaganda, resulta que no conocía lo principal, no solo la mentalidad de otros pueblos, sino incluso ... ¡del suyo!", confirma Shpakovsky y cita algunos ejemplos sobre la "genial" propaganda de Goebbels. 


Arriba: Petr Ashotovich Sarkisian, TASS No. 584, 1942.  "Los alemanes arden - !los rusos no luchan según las reglas!... vocifera Goebbels; y (del mismo autor) "Goebbels 'Bulos de Año Nuevo' ", TASS No. 1143, 1945. Inscrito en las burbujas: Plan, Idea, pensamiento. Goebbels sostiene que el Führer está lleno de las más altas virtudes morales e intelectuales. ABAJO: Izq. Kukryniksy, "El último número del programa" , TASS No. 1119, 1944. Hitler dice: "¿Por qué-yo fui a ti, Rusia, / Con toda Europa en mis manos ...". Der. Boris Efimov, "Hitler 'Amor por la humanidad' ", TASS No. 1145, 1945


Un día el pequeño cojo loco, con su lengua lasciva decidió socavar la unidad de la nación británica imprimiendo folletos que representaban a princesas inglesas montando un pony en Hyde Park, los arrojó sobre Inglaterra, al mismo tiempo los publicaba en periódicos alemanes. Quedó claro a través de informes de espías e informantes de la Gestapo que no lograron el objetivo. Los alemanes vieron que, a pesar de la guerra, Inglaterra seguía viviendo despreocupada, y el inglés medio, sobre cuya cabeza volaban los folletos, no encontraba en la vida de las clases altas de su sociedad ninguna injusticia hacia sí mismo. Por eso Goebbels decidió presentar una foto de la vida privada de los líderes del Reich, esperando el mismo resultado, pero resultó lo contrario. La gente vio que esos "siervos del pueblo" vivían mejor que los "amos", ¡los alemanes comunes percibieron eso como un insulto!

Los folletos alemanes que representaban al presidente Roosevelt causó en los soldados estadounidenses una actitud exclusivamente hostil hacia el enemigo y solo fortaleció su moral. El hecho es que el estadounidense promedio está acostumbrado a creer a su presidente, independientemente de si está de acuerdo con sus decisiones individuales o no. Es decir, nada sobrenatural que no se le hubiera ocurrido a Lippmann, Bernais, Poinsonby y Lasswell.


V. G. Nikiforov, "Las victorias de Goebbels", 1941; y, Vadim Vadimovich Pavchinsky, "Muro Atlántico", texto: "La propaganda de Goebbels difunde la fábula sobre la supuestamente inaccesible muralla atlántica que rodea la costa de la Europa ocupada por los alemanes ..." Poemas debajo de la imagen: "Ayudando a Ribbentrop, Goebbels mintió a toda Europa ... ",1943.


Dos magníficas caricaturas de Boris Efimov, "Callejón de la victoria". 1940; y, "Dos calendarios". 1943


Goebbels no inventó nada, lo ya existente no fue utilizado con demasiada eficacia. Fue su propaganda la que afirmaba que el pueblo soviético estaba corrompido por los bolcheviques, que los rusos eran salvajes, que no se aseaban, hablaba de la "depravación bolchevique" (sexual), incapaces para la ciencia y la tecnología moderna, que ni siquiera tenían letrinas en sus hogares, que no creían en Dios.... (debemos admitir que había un problema con las letrinas en la URSS en esos años). Sobre esta base, se concluyó que eran "untermensh", es decir, "subhumanos", y si es así... deberían ser tratados en consecuencia. 

Sobre la mesa del jefe de los servicios de seguridad, Himmler, reposaba un informe que decía que más del 90% de las niñas rusas sometidas a un examen médico eran vírgenes, ¿depravación bolchevique?. Se anotó ampliamente que los trabajadores rusos eran muy limpios, que decoraban sus fábricas y cuarteles con papel, decoraban árboles de Navidad con papel el día de Año Nuevo. La propaganda de Goebbels afirmaba que todos eran ateos, pero el 80% tenía cruces en sus hogares, ¡y declararon su fe en Dios y su deseo de poder confesarse de acuerdo con el rito ortodoxo y tomar la comunión! (a pesar de la ideología comunista reinante) ¿Cómo podría indicarse analfabetismo, sin mencionar la conmoción completa de los burgueses alemanes y sus esposas que descubrieron que muchos jóvenes soviéticos (hombres y mujeres) sabían alemán bastante bien, e incluso conocían las obras de Schiller y Goethe?

Como resultado, el informe que conservaba Himmler concluyó que era necesario abandonar el uso de mano de obra rusa, porque "no arrojará un pañuelo en cada boca", o ... cambiar el carácter de la propaganda alemana! Está claro que Goebbels simplemente no podía hacer esto, por lo que Himmler respondió intensificando la represión contra todos los "demasiado habladores". Pero, ¿fortaleció esto la base de información de la nación alemana?


Kukryniksy, "Estrategia sin cabeza". Subtítulo (parte inferior): "antes de la guerra, planes de los genios para conquistar el mundo". 1944; y, cartel "Primavera de 1945".


Kukryniksy en "El diablo no es tan terrible como está pintado", 1941; y, "Molinillo de órganos", 1944-1945 


Incluso los propios periódicos alemanes se vieron obligados a escribir que "el sistema soviético, que dio a luz al estajanovismo (aumento de la productividad laboral, basado en la propia iniciativa de los trabajadores) dio a luz a un soldado del Ejército Rojo que lucha con perseverancia incluso cuando parece que no hay más fuerza para la resistencia". Se informó además, y cómo podría silenciarse, que "las armas rusas están más adaptadas a las condiciones del clima ruso", y que "los soviéticos reciben tanques, aviones y gasolina de Inglaterra y los Estados Unidos, ¡es por eso que no podemos vencerlos!"

Ninguna propaganda podría defenderse de todo esto, sin mencionar esos francos lloriqueos del Dr. Goebbels aquí mencionados (solo una pequeña parte de ellos). "Así que la mediocridad, es la mediocridad, bueno, ¡las realidades de la vida solo empeoraron las cosas con lo que ésta persona no tenía originalmente!", sentencia Vyacheslav Shpakovsky.


Kukryniksy, "El mono de Krylov sobre Goebbels", TASS No. 1109, 1944. "Me asfixiaría del dolor, si fuera como él".


El "Diario de Goebbels"

Paul Joseph Goebbels llevaba un diario desde 1923, son miles de páginas escritas a mano y miles más dictadas y mecanografiadas. Estos documentos fueron, en parte, botín de guerra del Ejército Rojo tras la toma de Berlín, se hallaron en las ruinas de la Cancillería del Reich, parte de esos volúmenes estaban destrozados por efecto del fuego causado por los bombardeos. Los diarios de Goebbels fueron reconstruidos a partir de fragmentos durante un laborioso trabajo de años, comprendían, principalmente, los años 1925-26. 1942-43 y 1945. Se mantuvieron en secreto hasta que fueron vendidos a la República Federal de Alemania en 1972, esos fragmentos manuscritos son la base de la edición de cuatro volúmenes publicada por Elke Fröhlich en nombre del Instituto de Historia Contemporánea (IfZ) bajo el título "Die Tagebücher von Joseph Goebbels". Elke Fröhlich también descubrió esos archivos en Moscú en 1992, los diarios de Goebbels estaban microfilmados y  conservados adecuadamente. 

La edición "completa" de los diarios de Joseph Goebbels se publicó en 29 volúmenes entre 1992 y 2005, contiene todos los textos de los diarios encontrados y restaurados, que constituyen el 90% del material escrito y dictado por Goebbels. Como toda fuente primaria, los diarios siempre requieren una crítica de la fuente e interpretación. El historiador alemán Bernd Sösemann expresaba que una nueva publicación de los diarios de Goebbels en 2008 se caracterizó por la falta de crítica de las fuentes y "en gran medida no cumple con los requisitos que se deben hacer de una edición científica en términos conceptuales, metodológicos y términos fácticos". 


Paul Joseph Goebbels, las dos caricaturas corresponden a los artistas soviéticos Kukryniksy, la izquierda data de 1943; y, la derecha apareció en el número festivo de la revista Krokodil de 1965, por el 20ª aniversario del fin de la segunda guerra mundial.

Se debe destacar que el biógrafo de Goebbels, Peter Longerich, enfatizó la importancia sobresaliente de los diarios en lo que respecta a la "comprensión del interior de la estructura de poder nacionalsocialista", su corrección en términos de fechas, reuniones y el contenido central de sus "grabaciones de conversaciones”. Para Longerich, el principal problema de los diarios es que son un “intento consciente del propagandista Goebbels de crear una fuente principal para que una historia del nacionalsocialismo se escriba más tarde y, en particular, para influir masivamente la interpretación futura de su propio papel histórico, si no para ser controlado... la imagen que Goebbels transmite de un íntimo confidente de Hitler que participa en todas las decisiones importantes debe evaluarse principalmente como autopropaganda". El contenido estaba fuertemente estilizado en esta dirección, Goebbels pretendía mostrarse en el futuro como el ordenador, el luchador incansable, el admirador inquebrantable del Führer. (citado en Wikipedia) 


La representación de Goebbels en la prensa rusa de su época 



Las mentiras fueron el credo de la propaganda nazi, de ahí que las caricaturas militares de Boris Efimov, Kukryniksy, entre otros, destacaban con mucha frecuencia al jefe del Ministerio de Propaganda y Educación del Tercer Reich, el Dr. Goebbels. Efimov representó a Goebbels en todos sus dibujos de la misma manera: un hombre pequeño y endeble con piernas delgadas y torcidas, que parece un ratón o un mono con una cola larga que no está a la altura. La escritura creativa de Efimov es fácilmente reconocible a primera vista de las caricaturas.


        (Haga click sobre las imágenes para verlas a mayor tamaño)

La propaganda alemana, en tiempos de guerra concentrada en manos de Goebbels, era la comidilla del pueblo ruso. La verdad era admitida solo en la medida en que correspondiera a los intereses del Reich. Cuando las siguientes campañas de las ofensivas alemanas se convirtieron en nuevas derrotas, incluso en completos fracasos, no había necesidad de esperar la verdad de Goebbels.'

"Al mirar la caricatura de Goebbels, no hay sensación de que se trate de una imagen de una persona estúpida y débil. Por el contrario, tenemos ante nosotros un ejemplo de enemigo inteligente, astuto, vil, que no debe subestimarse". (Las mentiras son el credo de la propaganda alemana, artículo del sitio ruso pobeda)

 

                   kukryniksy

El caricaturista Boris Efimov, caracterizando a la camarilla hitleriana, expresó:
"... siendo caricaturizadas en su apariencia, estas personas son terribles y repugnantes por sus actos criminales y sangrientos ..."
Sobre las complejidades del trabajo de un dibujante, Boris Efimov se preguntó:
"... ¿los caricaturistas están haciendo lo correcto cuando representan a estos monstruos crueles y sedientos de sangre de una manera divertida? ..."
La respuesta a esta pregunta se puede encontrar en las palabras del propio artista:
"... la tarea del dibujante ... en mayor medida consiste en golpear con su arma satírica no al débil, débil y quebrado (esto no es una cosa astuta), sino a un enemigo fuerte, feroz y obstinado".

 

 (Haga click sobre las imágenes para verlas a mayor tamaño)



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10 septiembre 2021

Criminales de guerra y nazis en la República Federal de Alemania




por Tito Andino

EL LIBRO MARRÔN

Criminales de guerra y nazis en la República Federal de Alemania 


No se está cargando contra todo el aparato estatal de la era nazi, millares de burócratas trabajaron como es habitual en cualquier parte, fueron funcionarios en la administración pública. Este artículo no puede referirse a otra cuestión que no sea sobre aquellos individuos que cobijaron el nazismo, vistieron su uniforme y debido a sus cargos (medios y altos) desarrollaron políticas de índole criminal, se adhirieron gustosos al programa nazi y cumplieron fielmente mandatos implícitamente ilegales; pese a ello, éstos "tecnócratas" fueron asimilados en la naciente RFA.


Curiosamente, a pesar de la amplia difusión de material documental sobre los criminales de guerra nazis y los denominados "asesinos de despacho", generalmente burócratas, políticos e industriales, sigue siendo desconocido para gran parte de la población en el mundo que un considerable número de funcionarios nazis de nivel medio y alto jamás fueron perturbados por sus acciones pasadas. No necesitaron huir de Alemania, vivieron con las garantías de seguridad que ofrece el estado y cobraron sus pensiones.

La siempre polémica "obediencia debida" fue su mejor defensa; a propósito la "ley" de obediencia debida es el mejor descargo invocado por los criminales de despacho en cualquier parte del mundo, en cualquier sistema, dictadura o ideología. (La "Obediencia Debida" como "justificante" de los crímenes de guerra fue una de las ponencias presentadas por el editor de este blog para la obtención del título de Doctor en Jurisprudencia). Hecha la aclaración, continuemos con los "queridos" nazis de despacho. 



Hablaremos de un libro -olvidado por los años-, en su tiempo se lo calificó como propaganda comunista al haber sido publicado en la otrora República Democrática de Alemania (RDA), investigación dirigida por Albert Norden: "Braunbuch - Kriegs- und Naziverbrecher in der Bundesrepublik: Staat - Wirtschaft - Verwaltung - Armee - Justiz - Wissenschaft" (título en inglés: Brown Book - War and Nazi Criminals in the Federal Republic: State, Economy, Administration, Army, Justice, Science); en castellano "LIBRO MARRÓN. Criminales de guerra y nazis en la República Federal: estado, economía, administración, ejército, justicia, ciencia" (editorial estatal de la RDA, 2 de julio de 1965). Norden argumenta una directa continuidad entre los gobiernos de Hitler y Adenauer, acusando a más de 2.000 políticos, funcionarios estatales y otras personas prominentes de la Alemania Federal de haber trabajado para el régimen nazi, no solo proporciona nombres y apellidos, rangos en las SS y otros organismos nazis, viene respaldado con documentación oficial. El libro tuvo varias ediciones en alemán y fue traducido a diez idiomas.


Albert Norden fue un comunista alemán, desde su juventud trabajó en ese sentido. Entre 1931 y 1933, fue editor de Rote Fahne (Bandera roja). Exiliado durante el nazismo y la guerra, regresó a Alemania en 1946, donde laboró para el gobierno de la RDA como periodista y profesor de Historia Moderna en la Universidad Humboldt. Integró el equipo de investigación sobre la guerra y los crímenes nazis, en la posguerra colaboró con el abogado de Berlín Oriental Friedrich Karl Kaul, en numerosos procedimientos antinazis en Alemania Occidental (juicio de Auschwitz, Dora, Treblinka). Pero también fue político, en 1955 era miembro del Comité Central del Partido de Unidad Socialista de Alemania (SED) y miembro del Politburó del partido (1958) con diversas responsabilidades de importancia en el gobierno.
 

Previo a su afamado libro que causó estragos en Alemania y Europa, con la ascensión al poder de los nazis, Norden fue parte de la investigación sobre los vínculos del NSDAP en el incendio del Reichstag (parlamento) en 1933, ese trabajo fue ampliamente leído en Europa "Braunbuch über Reichstagsbrand und Hitlerterror", 1933 (Libro marrón sobre el fuego del Reichstag y el terror de Hitler').


"El Libro marrón, el fuego del Reichstag y el terror de Hitler" es un libro publicado en París en agosto de 1933, escrito por Otto Katz (conocido como Andre Simone; Albert Norden colaboró en el trabajo). Expuso la tesis que los nazis habían provocado el incendio del Reichstag, 27 de febrero de 1933. Detrás del libro estaba el comunista alemán Willi Munzenberg. La portada fue diseñada por John Heartfield. Fue publicado en inglés en Gran Bretaña, septiembre de 1933, con prólogo de Dudley Leigh Aman, primer barón de Marley. En general, este Libro Marrón detalla los eventos que estaban ocurriendo en la Alemania de 1933 con respaldado documental: la quema de libros, la destrucción de universidades, los campos de concentración, el trabajo forzado, el uso de la excusa de "disparar mientras intenta escapar" para el asesinato político. Tales eventos llegaban por primera vez a la conciencia pública. En la versión inglesa Lord Marley describió el libro como "una contribución a la lucha contra el fascismo de Hitler. Esta lucha no está dirigida contra Alemania; es una lucha en nombre de la verdadera Alemania". En cuanto a la edición francesa, Ediciones Carrefour, París 1933, era una editorial de Willi Münzenberg militante del Partido Comunista de Alemania. El libro apareció poco antes del inicio del Reichstagsbrandprozess, en el que los nazis querían probar la causa del incendio a través de miembros de partidos de izquierda, en especial del Partido Comunista Alemán. El incendio del Reichstag fue muy conveniente, después del suceso se suspendieron las libertades civiles y se instaló la dictadura nazi. (El lector puede apreciar AQUÍ la obra del artista gráfico John Heartfield, autor de la portada del libro).


Hasta se puede señalar que el libro fue utilizado como medio de propaganda del gobierno de la RDA contra la RFA, pero las evidencias de Norden en el "Libro Marrón" (1965) no pudieron ser contradichas ni rebatidas, el documento no contiene calumnias ni mentiras, unos pocos errores en la lista de altos cargos nazis al servicio de Bonn se debieron a homónimos (sin ser la misma persona). En 2011 el Parlamento Alemán confirmó esos nombres y hasta agregó nuevos nombres de nazis reciclados que sirvieron al gobierno federal. Se debe destacar que gran parte de la investigación para el "Libro Marrón" fue llevada a cabo por Norbert Podewin, estudiante de historia en la Universidad Humboldt. En 2002, Podewin publicó la edición extendida de 1968 del "Libro Marrón".


Braunbuch. 1 febrero 2002, Edición ampliada en alemán de Norbert Podewin y Gerhard Dengler


En su tiempo, el libro de Norden provocó una crisis política y duras críticas a los diferentes gobiernos de la Alemania Federal de los años 60, se convirtió en referencia de la nueva izquierda alemana occidental que cuestionó la historiografía oficial sobre el período nazi. Movimientos políticos y sociales, así como los medios de comunicación, reaccionaron alterados, hubo una profunda conmoción social, ocasionando la renuncia de un gran número de funcionarios y ministros de la república federal

Nadie supuso que la segunda edición del "Libro Marrón" apareciese en la Feria Internacional del Libro de Frankfurt de 1967, trastornando nuevamente la vida política y social. Un juez del distrito ordenó a la policía la confiscación del libro antes que culminara la exposición aduciendo tratarse de propaganda comunista (como afirmó el afectado canciller Kurt Georg Kiesinger); una espectacular operación de las fuerzas del orden tuvo lugar. Entre otras reacciones, para mitigar el efecto se editó -muy posteriormente-  un libro similar en Alemania Occidental del mismo nombre, pero destacaba el resurgimiento de los nazis en puestos de alto nivel en la RDA.


"Braunbuch DDR", de Olaf Kappelt 2009

Norden expuso su trabajo en 402 páginas (incluye anexos y documentos) con más de dos mil nombres de funcionarios nazis de nivel medio y alto que ostentaron cargos de importancia tanto en el régimen hitleriano como en la posguerra (años 50 y 60) en la República Federal Alemana. La lista comprende al menos 15 ministros y secretarios de estado; casi 900 funcionarios judiciales (fiscales, jueces y autoridades administrativas); 245 destacados miembros del Ministerio de Relaciones Exteriores; casi 300 altos mandos de la Policía y Servicio de Inteligencia, a más de 100 generales y almirantes de las Fuerzas Armadas. Insistimos que la veracidad de la información incriminatoria se respaldó en detalle con documentos de archivos oficiales, militares y de la Gestapo.

Ejemplos de conocidos personajes de la época: 


Heinrich Lübke, Presidente de la RFA (13 de septiembre de 1959 - 30 de junio de 1969) renunció unos meses antes del final de su mandato debido a las revelaciones sobre su pasado bajo el régimen nazi, él había jurado desde 1945 que había sido un miembro de la resistencia. El "Libro Marrón" destapó su pasado como arquitecto de campos de concentración y gerente de construcción en el centro de investigación del ejército en Peenemünde, y confidente de la Gestapo. 


Kurt Georg Kiesinger, Canciller de Alemania Federal (entre 1966 y 1969), afiliado al partido nazi desde 1933, confidente de Ribbentrop y Goebbels, estuvo a cargo de la propaganda extranjera en los territorios ocupados hasta 1945 desde el departamento de Radiodifusión del Ministerio de Asuntos Exteriores. Entre 1945 y 1946 internado en un campo de prisioneros y liberado por las autoridades aliadas. 


Hans Filbingeren, Ministro Presidente de Baden-Württemberg, (desde 1966 hasta 1978), vinculado al nazismo sirvió como juez naval hasta los últimos días de la guerra, dictando sentencias de muerte que solo se revelaron en 1978. Así como el Fiscal General Wolfgang Fraenkel, responsable de 50 sentencias de muerte dictadas por el tribunal nazi en Leipzig.


Hans Globke, jefe de la cancillería federal de Adenauer, renunció en 1963, antes de la publicación del "Libro Marrón", después de haber sido acusado por las autoridades de Alemania Oriental de participar en la redacción de las leyes raciales de Nuremberg. 

Sonados casos de "compatibilidad" de funciones fueron los del Dr. Theodor Oberländer (afiliado al NSDAP desde 1933)  No obstante su "rico" pasado, Oberländer, ex Gauleiter de Prusia Oriental que fundó el batallón de milicias "Nightingale" (ucranianos que masacraron a miles de civiles en Lviv y otras ciudades de Europa del Este y la URSS) y otros cargos relacionados, sirvió como oficial de inteligencia en el ejército de la RFA, y lo más asombroso es el cargo político que asumió en la posguerra, Ministro Federal para Personas Desplazadas, Refugiados y Víctimas de la Guerra (Segundo y Tercer Gabinete del Canciller Konrad Adenauer de 1953 a 1960 y miembro del Bundestag de 1953 a 1961). Fue despedido de su puesto en 1960, el "Libro Marrón" era contunde. 

Un colega en el mencionado cargo ministerial fue el ex juez de las SS en Polonia, Dr. Hans Krüger, nombrado Ministro Federal para Personas Desplazadas, Refugiados y Víctimas de la Guerra (desde el 17 de octubre de 1963 al 7 de febrero de 1964, Primer Gabinete del Canciller Ludwig Erhard y miembro del Parlamento de 1957 a 1965).


Hanns Martin Schleyer, presidente de la asociación alemana de empresarios, fue miembro de las SS desde 1933 hasta 1945 (SD-Servicio de Seguridad), involucrado en la persecución de líderes estudiantiles de izquierda, desde 1943 prestó servicio en el Protectorado de Bohemia y Moravia como responsable del control y saqueo de la industria en favor de la Alemania nazi. 

El Ministerio de Asuntos Exteriores de posguerra fue prolífero en reciclar a cultos funcionarios nazis de alto nivel, en ese ministerio se discutían los planes de dominación mundial, afloraron proyectos para apoderarse de países de Asia y África bajo control colonial de Inglaterra y Francia. Muchos de esos intelectuales no fueron perturbados y conservaron sus cargos o adjuntos a las misiones diplomáticas en la posguerra. Es curioso que el "Libro Marrón" confirma los parecidos y agresivos objetivos del Tercer Reich y los de Alemania de posguerra para asumir una mayor responsabilidad militar en el mundo, ese tono siguió conservando el viejo discurso de la Realpolitik del Imperio Alemán desde fines del siglo XIX hasta 1945. 

El capítulo del Libro sobre "Los diplomáticos de Ribbentrop en el servicio exterior del gobierno de Bonn" fue incorporado a una investigación en 2010, "La Oficina y el Pasado", de la comisión histórica creada por el Ministerio de Relaciones Exteriores. Los datos fueron confirmados y ampliados. En 1965, no menos de 520 diplomáticos nazis trabajaban para la República Federal Alemana, más de 30 en altos cargos y ex miembros de la Gestapo estaban preferentemente a cargo del departamento de asuntos orientales.

Un caso citado en el "Libro Marrón" es el Dr. Wilhelm Grewe, profesor de derecho nazi que en numerosas revistas políticas clamó por la hegemonía alemana, no solo en Europa sino en todo el mundo: "La lucha es ahora sólo una cuestión de si estamos entrando en un ´siglo americano´, donde la gobernanza del mundo recae en los Estados Unidos, o si prevalece el nuevo orden mundial representado por los poderes del pacto tripartito... Después de 1945, Grewe dirigió el departamento legal y luego el departamento de asuntos políticos del Ministerio de Relaciones Exteriores en Bonn, después de lo cual se convirtió en embajador de Alemania Occidental en los Estados Unidos y más tarde en representante de la OTAN en París".


Ulrich de Maizière, es un renombrado caso, disfrutó de la confianza especial de Hitler y el liderazgo de la Wehrmacht. Sirvió en el führerbunker como oficial de estado mayor del departamento de operaciones, informaba regularmente a Hitler sobre el deterioro de la situación, organizó la administración efectiva del asediado "puesto de mando" de Hitler. Después de 1945 formó parte de la "Office Blank", predecesora encubierta del Ministerio de Defensa federal, desde la Office Blank se impulsó el renacimiento y rearme del nuevo ejército alemán. Ulrich de Maizière se esforzó por asegurar la participación de generales como Adolf Heusinger y Hans Speidel (que llegaría a ser jefe de las fuerzas terrestres de la OTAN 1957-1963). Ulrich de Maizière es el padre del ex ministro del Interior, Thomas de Maizière (diciembre de 2013 a marzo de 2018, tercer gabinete de Angela Merkel y ocupó cargos ministeriales en el primer y segundo gabinete de Merkel).


Dos caricaturas de los geniales artistas soviéticos Kukryniksy en la posguerra, la Guerra Fría en pleno auge. A la izquierda una postal anti OTAN de 1958, el regreso del general alemán Hans Speidel. A la derecha, la adhesión a la OTAN de la República Federal de Alemania (30 de mayo de 1955)

 

"Todo el sistema está infestado de nazis", afirmó Norden en una conferencia de prensa internacional.


El criticado proceso de "desnazificación" impuesto por los Aliados resultó ser una estafa ya que los criminales de despacho (o de cuello blanco) del nazismo que tuvieron la mala fortuna de ser encarcelados tras el fin de las hostilidades fueron indultados a más tardar en 1951. Los cargos clave del gobierno, la administración del estado, el gobierno y diplomáticos serían ocupados básicamente por ex nazis en contra de lo señalado en la nueva Constitución alemana


Caricaturas soviéticas de la década de 1950. "El Ejército europeo de hoy" (izq) representación de Yuliy Ganf


En general, el "perdón" de los nazis de cuello blanco encarcelados lo otorgó el Alto Comisionado de los Estados Unidos para Alemania, John McCloy y su 'Justicia Aliada' de preferencia para industriales y banqueros nazis que obtuvieron la amnistía general, una vez rehabilitados se les reintegró sus bienes. El indulto incluyó a políticos, militares, profesionales y otros criminales que pudieran ser útiles para la lucha contra el comunismo.  1951 fue el año clave en que todos los criminales de despacho, que todavía estaban encarcelados, recobraron su libertad (si no la habían recuperado antes o si nunca pisaron una prisión).

Tras la fundación de la República Federal, el gobierno de Adenauer comenzó a poner fin al proceso de desnazificación en 1949 sobre la base de que era necesario trazar una línea bajo el pasado nazi (su abolición oficial se dio en 1951). No olvidemos que hasta 1949 Alemania era un país ocupado por las potencias Aliadas y lo seguiría siendo tras el nacimiento de la OTAN.

El gobierno federal dictó leyes de amnistía en 1949 y 1954 que favorecieron sobre todo a cientos de miles de simples militantes del partido nazi (recordemos que hasta se obligaba a los servidores públicos a  afiliarse al NSDAP), el parlamento legisló el denominado Reglamento 131, es decir, "derecho al empleo en el sector público a cualquier persona que afirmara durante los procedimientos de desnazificación haber sido simplemente un compañero de viaje nazi".


Dos  sátiras de los Kukryniksy durante la Guerra Fría. Izq.: "Para el eje de la "hermandad". ¿El visible revanchismo de Bonn aprueba esta alianza?. Exposición Internacional "La lucha de la sátira por la paz". 1969. Derecha: Sobre el rearme de Alemania Occidental (Unión Soviética, 1955)


Hecha la ley, hecha la trampa, esas amnistías hicieron posible el indulto de miles de auténticos criminales nazis de rango medio y alto. Para la redacción de estas leyes, preferentemente fueron convocados ex integrantes del Ministerio de Justicia del Reich al servicio de la ideología nazi, ni que decir de la presencia de varios jueces de guerra y tribunales especiales, justicieros del nazismo. 

Más de medio siglo después de la publicación del "Libro Marrón", los rangos superiores militares y los miembros del establecimiento político alemán aún están controlados por una casta cuyos antepasados estuvieron profundamente involucrados en los peores crímenes conocidos por la humanidad, concluye la investigadora Verena Nees, quien acota: "Estas fuerzas tienen la intención de seguir los pasos de sus antepasados".


La política alemana de posguerra. Arriba: "Licitación en subasta" (1983); y,  abajo: "La gallina y el huevo", póster de 1968. Las dos caricaturas son autoría de los Kukryniksy



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Fuente de consulta:


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25 junio 2021

80 años de Barbarroja: La Alemania nazi ataca a la Unión Soviética (III)



Viene de la parte II


por Jacques R. Pauwels

extracto del libro "The Myth of the Good War: America in the Second World War", edición revisada, James Lorimer, Toronto, 2015. 


Notas previas del autor

La batalla de Moscú, diciembre de 1941 fue el punto de inflexión de la Segunda Guerra Mundial. La victoria del Ejército Rojo frente a Moscú fue la gran ruptura ...

Claramente, entonces, en algún momento entre fines de 1940 y 1944, la marea había cambiado dramáticamente. Pero, ¿cuándo y dónde? En Normandía en 1944, según algunos; en Stalingrado, durante el invierno de 1942-43, según otros. En realidad, la marea cambió en diciembre de 1941 en la Unión Soviética, más específicamente, en la llanura árida al oeste de Moscú. Como ha dicho un historiador alemán, experto en la guerra contra la Unión Soviética: “Esa victoria del Ejército Rojo (frente a Moscú) fue sin duda la mayor ruptura (Zäsur) de toda la guerra mundial”.

Que la Unión Soviética fuera el escenario de la batalla que cambió el curso de la Segunda Guerra Mundial, no debería sorprender. La guerra contra la Unión Soviética era la guerra que Hitler había querido desde el principio, como había dejado muy claro en las páginas de Mein Kampf, escrito a mediados de la década de 1920. (Pero una Ostkrieg, una guerra en el este, es decir, contra los soviéticos, fue también el objeto del deseo de los generales alemanes, de los principales industriales de Alemania y de otros "pilares" del establecimiento alemán). De hecho, como un historiador alemán ha demostrado recientemente, era una guerra contra la Unión Soviética, y no contra Polonia, Francia o Gran Bretaña, lo que Hitler había querido desatar en 1939.

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El 11 de agosto de 1939, Hitler explicó a Carl J. Burckhardt, un funcionario de la Liga de Naciones, que

"Todo lo que emprendió fue dirigido contra Rusia", y que "si Occidente (es decir, los franceses y los británicos) es demasiado estúpido y demasiado ciego para comprender esto, se vería obligado a llegar a un entendimiento con los rusos, girar y derrotar a Occidente, y luego volver con todas sus fuerzas para asestar un golpe contra la Unión Soviética”.


Edición alemana de 1933

De hecho, esto es lo que sucedió. Occidente resultó ser "demasiado estúpido y ciego", como Hitler lo vio, para darle "mano libre" en el este, por lo que hizo un trato con Moscú - el infame "Pacto Hitler-Stalin" - y luego desató la guerra contra Polonia, Francia y Gran Bretaña. Pero su objetivo final siguió siendo el mismo: atacar y destruir la Unión Soviética lo antes posible. Hitler y los generales alemanes estaban convencidos de que habían aprendido una lección importante de la Primera Guerra Mundial. Desprovista de las materias primas, como el petróleo y el caucho, necesarias para ganar una guerra moderna, Alemania no podía ganar la nueva edición prevista de la "Gran Guerra". Para ganar una guerra así, Alemania tendría que ganarla rápido, muy rápido. Así nació el concepto de blitzkrieg, es decir, la idea de guerra (Krieg) veloz como un rayo (Blitz).

Blitzkrieg significaba guerra motorizada, por lo que, en preparación para tal guerra, Alemania, durante los años treinta, puso en marcha cantidades masivas de tanques y aviones, así como camiones para transportar tropas. Además, se importaron y almacenaron cantidades gigantescas de petróleo y caucho. Como hemos visto, gran parte de este petróleo se compró a corporaciones estadounidenses, algunas de las cuales también tuvieron la amabilidad de poner a disposición la "receta" para producir combustible sintético a partir del carbón. En 1939 y 1940, este equipo permitió a la Wehrmacht y la Luftwaffe abrumar las defensas polacas, holandesas, belgas y francesas con miles de aviones y tanques en cuestión de semanas; la blitzkriege, "las guerras a la velocidad del rayo", fueron seguidas invariablemente por la blitzsiege, "victorias a la velocidad del rayo".

Las victorias contra Polonia, Francia, etcétera, fueron lo suficientemente espectaculares, pero no proporcionaron a Alemania mucho botín en forma de petróleo y caucho de vital importancia. En cambio, la "guerra relámpago" en realidad agotó las reservas acumuladas antes de la guerra. Afortunadamente para Hitler, en 1940 y 1941 Alemania pudo seguir importando petróleo de los todavía neutrales Estados Unidos, principalmente a través de otros países neutrales (y amigos) como la España de Franco. Además, según los términos del Pacto Hitler-Stalin, la propia Unión Soviética también suministró petróleo a Alemania con bastante generosidad. Sin embargo, fue muy preocupante para Hitler que, a cambio, Alemania tuviera que suministrar a la Unión Soviética productos industriales de alta calidad y tecnología militar de última generación, que fue utilizada por los soviéticos para modernizar su ejército y mejorar su capacidad militar. Otro dolor de cabeza para Hitler fue el hecho de que los términos de su trato con los soviéticos le habían permitido a estos últimos ocupar el este de Polonia, desplazando así su frontera y sus defensas, unos cientos de kilómetros al oeste, haciendo que la marcha planificada a Moscú fuera mucho más larga para el ejército alemán. (Como la Wehrmacht llegó a las afueras de Moscú a finales de 1941, se puede argumentar que probablemente habrían tomado la ciudad, y quizás ganado la guerra, si hubieran podido lanzar su ataque desde posiciones más al este).

En 1939, Hitler había archivado a regañadientes su plan de guerra contra la Unión Soviética. Pero lo resucitó muy poco después de la derrota de Francia, en el verano de 1940. Unos meses más tarde, el 18 de diciembre, se dio una orden formal para preparar planes para tal ataque, que se denominaría Operación Barbarroja

Para 1940 nada había cambiado en lo que a Hitler se refería: "El verdadero enemigo era el del este". Hitler simplemente no quería esperar mucho más antes de darse cuenta de la gran ambición de su vida, es decir, destruir el país que había definido como su archienemigo en Mein Kampf. Además, sabía que los soviéticos estaban preparando frenéticamente sus defensas para un ataque alemán que, como sabían muy bien, llegaría tarde o temprano. (La idea de que, debido a su pacto de no agresión de 1939, La Alemania nazi y la Unión Soviética eran “aliados” amistosos, es un error irremediable). Dado que la Unión Soviética se fortalecía día a día, el tiempo obviamente no estaba del lado de Hitler. ¿Cuánto más podría esperar antes de que se cerrara la ventana de la oportunidad? Además, librar una guerra relámpago contra la Unión Soviética prometía proporcionar a Alemania los recursos virtualmente ilimitados de ese enorme país, incluido el trigo ucraniano para proporcionar a la población de Alemania, que experimenta escasez de guerra, con abundancia de alimentos; minerales como el carbón, a partir del cual se pueden producir aceite sintético y caucho; y, por último, pero ciertamente no menos importante, los ricos campos petrolíferos de Bakú y Grozny, donde los Panzers y Stukas, que consumen mucha gasolina, podrían llenar sus tanques hasta el borde en cualquier momento. Armado con estos activos, Entonces sería un asunto sencillo para Hitler ajustar cuentas con Gran Bretaña, comenzando, por ejemplo, con la captura de Gibraltar. Alemania sería finalmente una auténtica potencia mundial, invulnerable dentro de una "fortaleza" europea que se extiende desde el Atlántico hasta los Urales, poseída de recursos ilimitados y, por lo tanto, capaz de ganar incluso guerras largas e interminables contra cualquier antagonista, incluido Estados Unidos, en una de las futuras "guerras de los continentes" evocadas en la febril imaginación de Hitler.


         (foto archivo)

Hitler y sus generales confiaban en que la guerra relámpago que se preparaban para desatar contra la Unión Soviética sería tan exitosa como lo habían sido sus anteriores guerras relámpago contra Polonia y Francia. Consideraban a la Unión Soviética como un "gigante con pies de barro", cuyo ejército, presumiblemente decapitado por las purgas de Stalin a fines de la década de 1930, no era "más que una broma", como dijo el propio Hitler en una ocasión. Para luchar y, por supuesto, ganar las batallas decisivas, permitieron una campaña de cuatro a seis semanas, posiblemente seguida de algunas operaciones de limpieza, durante las cuales los restos del anfitrión soviético “serían perseguidos a través del país como un montón de cosacos apaleados". En cualquier caso, Hitler se sintió sumamente confiado y, en vísperas del ataque, "se imaginó a sí mismo al borde del mayor triunfo de su vida".

En Washington y Londres, los expertos militares también creían que la Unión Soviética no sería capaz de oponer una resistencia significativa al monstruo nazi, cuyas hazañas militares de 1939-1940 le habían ganado una reputación de invencibilidad. Los servicios secretos británicos estaban convencidos de que la Unión Soviética sería "liquidada dentro de ocho a diez semanas", y el jefe del Estado Mayor Imperial afirmó que la Wehrmacht cortaría al Ejército Rojo "como un cuchillo caliente en la mantequilla", y que el Ejército Rojo sería acorralado "como ganado". Según la opinión de expertos en Washington, Hitler "aplastaría a Rusia como un huevo".


Himmler inspecciona un campo de prisioneros de guerra soviéticos en los territorios ocupados. 1941

El ataque alemán se inició el 22 de junio de 1941, en las primeras horas de la mañana. Tres millones de soldados alemanes y casi 700.000 aliados de la Alemania nazi cruzaron la frontera. Su equipo consistía en 600.000 vehículos de motor, 3.648 tanques, más de 2.700 aviones y poco más de 7.000 piezas de artillería. Al principio, todo salió según lo planeado. Se perforaron enormes agujeros en las defensas soviéticas, se lograron rápidamente conquistas territoriales impresionantes y cientos de miles de soldados del Ejército Rojo murieron, resultaron heridos o fueron hechos prisioneros en una serie de espectaculares "batallas de cerco". El camino a Moscú parecía estar abierto. Sin embargo, demasiado pronto se hizo evidente que la guerra relámpago en el este no sería el juego de niños que se esperaba. Frente a la máquina militar más poderosa de la tierra, el Ejército Rojo, como era de esperar, recibió una gran paliza, pero, como el ministro de propaganda, Joseph Goebbels, confió a su diario el 2 de julio, también opuso una dura resistencia y respondió muy duramente en numerosas ocasiones. 

El general Franz Halder, en muchos sentidos el "padrino" del plan de ataque de la Operación Barbarroja, reconoció que la resistencia soviética era mucho más fuerte que cualquier cosa que los alemanes habían enfrentado en Europa Occidental. Los informes de la Wehrmacht mencionaron una resistencia "dura", "dura" e incluso "salvaje", lo que provocó grandes pérdidas de hombres y equipos en el lado alemán. Más a menudo de lo esperado, las fuerzas soviéticas lograron lanzar contraataques que frenaron el avance alemán. Algunas unidades soviéticas se escondieron en las vastas marismas de Pripet y en otros lugares, organizaron una guerra partisana mortal y amenazaron las largas y vulnerables líneas de comunicación alemanas. También resultó que el Ejército Rojo estaba mucho mejor equipado de lo esperado. Los generales alemanes estaban "asombrados", escribe un historiador alemán, por la calidad de las armas soviéticas como el lanzacohetes Katyusha (también conocido como "Órgano de Stalin") y el tanque T-34. Hitler estaba furioso porque sus servicios secretos no se habían enterado de la existencia de algunas de estas armas.



El mayor motivo de preocupación, en lo que respecta a los alemanes, era el hecho de que el grueso del Ejército Rojo logró retirarse en un orden relativamente bueno y eludió la destrucción en una gran batalla de cerco, en el tipo de repetición de Cannas o Sedán que Hitler y sus generales habían soñado. Los soviéticos parecían haber observado y analizado cuidadosamente los éxitos de la guerra relámpago alemana de 1939 y 1940 y haber aprendido lecciones útiles. Debieron haber notado que en mayo de 1940 los franceses habían concentrado la mayor parte de sus fuerzas tanto en la frontera como en Bélgica, lo que hizo posible que la maquinaria de guerra alemana los cercara. (Las tropas británicas también quedaron atrapadas en este cerco, pero lograron escapar a través de Dunkerque). Los soviéticos dejaron algunas tropas en la frontera, por supuesto, y estas tropas sufrieron previsiblemente las mayores pérdidas de la Unión Soviética durante las etapas iniciales de Barbarroja. Pero, contrariamente a lo que afirman historiadores como Richard Overy, el grueso del Ejército Rojo fue retenido en la retaguardia, evitando quedar atrapado

 

Fue esta "defensa en profundidad" - facilitada por la adquisición de un "glacis", un "respiro" territorial, en Polonia en 1939 - lo que frustró la ambición alemana de destruir al Ejército Rojo en su totalidad. Como escribiría el mariscal Zhukov en sus memorias, "la Unión Soviética habría sido aplastada si hubiéramos organizado todas nuestras fuerzas en la frontera". 

 

Ya a mediados de julio, cuando la guerra de Hitler en el este comenzó a perder sus cualidades Blitz, innumerables alemanes, tanto militares como civiles, tanto de rango bajo como alto, incluido el propio Hitler, perdieron la fe en una victoria rápida. Y a finales de agosto, en un momento en que Barbarroja debería haber estado disminuyendo, el alto mando de la Wehrmacht (Oberkommando der Wehrmacht, o OKW) reconoció que tal vez ya no sería posible ganar la guerra en 1941. Un problema importante era el hecho de que, cuando Barbarroja comenzó el 22 de junio, los suministros disponibles de combustible, llantas, repuestos, etcétera, eran lo suficientemente buenos para solo unos dos meses. Esto se consideró suficiente porque se esperaba que dentro de dos meses la Unión Soviética estaría de rodillas y sus recursos ilimitados, tanto productos industriales como materias primas, estarían disponibles para los alemanes. Sin embargo, a finales de agosto, las puntas de lanza alemanas no estaban ni cerca de esas regiones distantes de la Unión Soviética donde se podía conseguir el petróleo, el más preciado de todos los productos marciales. Si los tanques lograron seguir avanzando, aunque cada vez más lentamente, en las aparentemente interminables extensiones rusas y ucranianas, fue en gran medida por medio de combustible y caucho importados de los EE. UU., a través de España y la Francia ocupada. 

Las llamas del optimismo volvieron a estallar en septiembre, cuando las tropas alemanas capturaron Kiev y, más al norte, avanzaron en dirección a Moscú. Hitler creía, o al menos pretendía creer, que el fin de los soviéticos estaba ahora cerca. En un discurso público en el Sportpalast de Berlín el 3 de octubre, declaró que la guerra del este prácticamente había terminado. Y la Wehrmacht recibió la orden de dar el golpe de gracia lanzando la Operación Typhoon (Unternehmen Taifun), una ofensiva destinada a tomar Moscú. Sin embargo, las probabilidades de éxito parecían cada vez más escasas, ya que los soviéticos estaban trayendo afanosamente unidades de reserva del Lejano Oriente. (Habían sido informados por su espía maestro en Tokio, Richard Sorge, que los japoneses, cuyo ejército estaba estacionado en el norte de China, ya no estaban considerando atacar las fronteras vulnerables de los soviéticos en el área de Vladivostok. Para empeorar las cosas, los alemanes ya no disfrutaban de superioridad en el aire, particularmente sobre Moscú. Además, no se podían traer suficientes suministros de municiones y alimentos desde la retaguardia hacia el frente, ya que las largas filas de suministros se veían severamente obstaculizadas por la actividad partisana. Finalmente, hacía frío en la Unión Soviética, aunque no más de lo habitual en esa época del año. Pero el alto mando alemán, confiado en que su guerra relámpago del este terminaría a finales del verano, no había proporcionado a las tropas el equipo necesario para luchar en la lluvia, el barro, la nieve y las gélidas temperaturas de un otoño e invierno rusos.


Civiles y soldados se alistan para defender Moscú 

Tomar Moscú se perfilaba como un objetivo extremadamente importante en la mente de Hitler y sus generales. Se creía, aunque probablemente erróneamente, que la caída de su capital “decapitaría” a la Unión Soviética y provocaría así su colapso. También parecía importante evitar que se repitiera el escenario del verano de 1914, cuando el aparentemente imparable avance alemán hacia Francia se había detenido in extremis en las afueras del este de París, durante la Batalla del Marne. Este desastre, desde la perspectiva alemana, le había robado a Alemania una victoria casi segura en las etapas iniciales de la Gran Guerra y la había obligado a una larga lucha que, sin recursos suficientes y bloqueada por la marina británica, estaba condenada a perder. Esta vez, en una nueva Gran Guerra luchó contra un nuevo archienemigo, la Unión Soviética, no habría ningún "milagro del Marne", es decir, ninguna derrota en las afueras de la capital y, por lo tanto, Alemania no tendría que luchar una vez más, sin recursos y bloqueada, un conflicto largo y prolongado que estaría condenado a perder. A diferencia de París, Moscú caería, la historia no se repetiría y Alemania acabaría saliendo victoriosa. O eso esperaban en el cuartel general de Hitler.

La Wehrmacht siguió avanzando, aunque muy lentamente, ya mediados de noviembre algunas unidades se encontraban a solo treinta kilómetros de la capital. Pero las tropas ahora estaban totalmente exhaustas y se estaban quedando sin suministros. Sus comandantes sabían que era simplemente imposible tomar Moscú, por tentadoramente cerca que estuviera la ciudad, y que incluso hacerlo no les daría la victoria. El 3 de diciembre, varias unidades abandonaron la ofensiva por iniciativa propia. En cuestión de días, sin embargo, todo el ejército alemán frente a Moscú simplemente se vio obligado a ponerse a la defensiva. De hecho, el 5 de diciembre, a las tres de la mañana, en condiciones de frío y nieve, el Ejército Rojo lanzó de repente un gran contraataque bien preparado. Las líneas de la Wehrmacht fueron perforadas en muchos lugares, y los alemanes retrocedieron entre 100 y 280 kilómetros con grandes pérdidas de hombres y equipos. Sólo con gran dificultad pudo evitarse un cerco catastrófico.


Batalla de Moscú, diciembre1941

El 8 de diciembre, Hitler ordenó a su ejército que abandonara la ofensiva y pasara a posiciones defensivas. Culpó de este revés a la supuestamente inesperada llegada temprana del invierno, se negó a retroceder más hacia la retaguardia, como sugirieron algunos de sus generales, y propuso atacar nuevamente en la primavera. Así terminó la guerra relámpago de Hitler contra la Unión Soviética, la guerra que, si hubiera salido victoriosa, habría realizado la gran ambición de su vida, la destrucción de la URSS. Más importante aún, tal victoria también habría proporcionado a la Alemania nazi suficiente petróleo y otros recursos para convertirla en una potencia mundial virtualmente invulnerable. Como tal, la Alemania nazi probablemente habría sido capaz de acabar con la obstinada Gran Bretaña, incluso si Estados Unidos se hubiera apresurado a ayudar a su primo anglosajón, que, a principios de diciembre de 1941, aún no estaba en el juego. 

Entonces, se suponía que un blitzsieg, es decir, una rápida victoria contra la Unión Soviética, habría hecho imposible una derrota alemana, y con toda probabilidad lo habría sido. (Probablemente sea justo decir que si la Alemania nazi hubiera derrotado a la Unión Soviética en 1941, Alemania todavía sería hoy la hegemonía de Europa, y posiblemente también de Oriente Medio y África del Norte). Sin embargo, la derrota en la Batalla de Moscú en diciembre de 1941 significó que el blitzkrieg de Hitler no produjo el esperado blitzsieg. En la nueva “Batalla del Marne” justo al oeste de Moscú, la Alemania nazi sufrió la derrota que hizo imposible la victoria, no solo la victoria contra la propia Unión Soviética, sino también la victoria contra Gran Bretaña y la victoria en la guerra en general.

Teniendo en cuenta las lecciones de la Primera Guerra Mundial, Hitler y sus generales sabían desde el principio que, para ganar la nueva Gran Guerra que habían desatado, Alemania tenía que ganar rápido, a la velocidad del rayo. Pero el 5 de diciembre de 1941, se hizo evidente para todos los presentes en la sede de Hitler que no se produciría un bombardeo relámpago contra la Unión Soviética y que Alemania estaba condenada a perder la guerra, si no antes, más tarde

Según el general Alfred Jodl, jefe del personal de operaciones del OKW, Hitler se dio cuenta de que ya no podía ganar la guerra. Y así se puede argumentar, como lo ha hecho un historiador alemán, experto en la guerra contra la Unión Soviética, que el éxito del Ejército Rojo frente a Moscú fue sin duda la “gran ruptura” (Zäsur) del mundo entero.


Un desfile del 7 de noviembre de 1941 de las tropas soviéticas en  la Plaza Roja  representado en esta pintura de 1949 de  Konstantin Yuon


En otras palabras, se puede decir que la marea de la Segunda Guerra Mundial cambió el 5 de diciembre de 1941. Sin embargo, como las mareas reales cambian no repentinamente sino gradualmente e imperceptiblemente, la marea de la guerra cambió no en un solo día, sino en un período de días, semanas e incluso meses, en el período de aproximadamente tres meses que transcurrió entre el (finales) verano de 1941 y principios de diciembre de ese mismo año. La marea de la guerra en el este cambió gradualmente, pero no lo hizo de manera imperceptible. Ya en agosto de 1941, observadores astutos habían comenzado a dudar de que una victoria alemana, no solo en la Unión Soviética sino en la guerra en general, todavía perteneciera al reino de las posibilidades. El Vaticano bien informado, por ejemplo, inicialmente muy entusiasmado con la "cruzada" de Hitler contra la patria soviética del bolchevismo "impío", comenzó a expresar una gran preocupación por la situación en el este a fines del verano de 1941; a mediados de octubre, llegó a la conclusión de que Alemania perdería la guerra. Asimismo, a mediados de octubre, los servicios secretos suizos informaron que "los alemanes ya no pueden ganar la guerra". A fines de noviembre, una especie de derrotismo había comenzado a infectar a las altas esferas de la Wehrmacht y del Partido Nazi. Incluso mientras instaban a sus tropas a avanzar hacia Moscú, algunos generales opinaron que sería preferible hacer propuestas de paz y terminar la guerra sin lograr la gran victoria que parecía tan segura al comienzo de la Operación Barbarroja

Cuando el Ejército Rojo lanzó su devastadora contraofensiva el 5 de diciembre, el propio Hitler se dio cuenta de que perdería la guerra. Pero no estaba dispuesto a que el público alemán lo supiera. Las malas noticias del frente cerca de Moscú se presentaron al público como un revés temporal, atribuido a la llegada anticipada del invierno supuestamente inesperado y / o a la incompetencia o cobardía de ciertos comandantes. Fue solo un buen año después, después de la catastrófica derrota en la Batalla de Stalingrado durante el invierno de 1942-43, que el público alemán y el mundo entero se dieron cuenta de que Alemania estaba condenada; razón por la cual aún hoy muchos historiadores creen que la marea cambió en Stalingrado.


Jacques R. Pauwels

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