Bienvenido a este Blog. Detectives de Guerra le brinda los mejores análisis de los conflictos internacionales de actualidad
Mostrando entradas con la etiqueta Alemania. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Alemania. Mostrar todas las entradas

29 julio 2020

El cómo ganaron los Aliados la Primera Guerra Mundial


Título original en inglés:

1918: How the Allies Floated to Victory on a Wave of oil.

Por Jacques R. Pauwels



Nota de introducción por el editor del blog

El Dr. Jacques R. Pauwels es autor de "The Myth of the Good War: America in the Second War World" (El Mito de la Guerra Buena. Los Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial) y "The Great Class War 1914-1918" (La Gran Guerra de Clases 1914-1918). Asiduo colaborador de Global Research, ha escrito el presente artículo en inglés para ser compartido a través de ese medio, el cual con toda satisfacción lo traducimos y reproducimos bajo los parámetros de los derechos de autor (Copyright © Dr. Jacques R. Pauwels, Investigación Global, 2020). 

La portada y el material fotográfico ha sido seleccionado por el editor de este blog de diversas fuentes.

Ya hemos revisado en otros artículos el origen del gran mito alemán de la "puñalada por la espalda", que nació en el seno de las propias fuerzas armadas germanas para justificar su fracaso bélico, ese episodio fraudulento fue aprovechado por la ultraderecha y el naciente movimiento nazi para hacerse con el poder en Alemania.

La siguiente ponencia del Dr. Jacques R. Pauwels recoge y analiza las verdaderas causas del fracaso alemán en la Gran Guerra y el por qué del éxito de los Aliados. Para quienes siguen este blog ya se habrán percatado que el Dr. Pauwels, un gran "desconocido" entre los famosos historiadores del presente, es ese gran investigador que estudia no solo el lado histórico de un acontecimiento, señala de forma crítica las raíces político-económicas y sociológicas de los conflictos, un complemento imprescindible que los "superventas" y afamados colegas no suelen dedicarle mayores líneas. Y esa es la razón por la que el Dr. Pauwels no sea tan "famoso" ni un "betseller" como otros consagrados historiadores, eso tampoco significa que su laboriosa investigación sea desconocida, al contrario, sus obras se han traducido a los principales idiomas del mundo y es, hoy por hoy, un clásico referente en el mundo académico, es el quien es quien de la historia de los conflictos contemporáneos del siglo XX.

No es necesario prolongar, el tema sin duda llenará y satisfacerá la curiosidad e interrogantes que muchos aún siguen planteándose: ¿Cuáles fueron las verdaderas causas por las que el Imperio Alemán capituló en la Primera Guerra Mundial?.


*****


 1918: Cómo los aliados flotaron hacia la victoria en una ola de petróleo

3 de marzo de 1918. Alemania firma el tratado de paz de Brest-Litovsk con la Rusia revolucionaria, gobernada por los bolcheviques, que han llegado al poder gracias a su promesa de sacar al país de un conflicto asesino y aparentemente sin sentido. De este modo, Rusia sale oficialmente de la Gran Guerra, pero está a punto de caer en una guerra civil igualmente terrible. En lo que respecta a Alemania, este tratado ofrece la enorme ventaja de no tener que pelear una guerra en dos frentes. Ahora se puede transferir una gran cantidad de tropas alemanas del frente oriental al occidental: un total de cuarenta y cuatro divisiones, aproximadamente medio millón de hombres. Por primera vez desde el comienzo de la guerra, los alemanes disfrutan de una superioridad numérica en el frente occidental. Incluso la llegada de las fuerzas estadounidenses no hace una diferencia significativa.

En el frente occidental, todo el mundo ahora sabe que pronto se desatará una ofensiva alemana; La única pregunta es cuándo. Los soldados franceses, británicos, belgas e italianos, que ya han experimentado casi cuatro años de infierno, ahora temen que lo peor está por venir. El pesimismo invade sus filas a medida que la inevitable ofensiva alemana se acerca y una victoria aliada parece menos probable que nunca. El número de deserciones y rendiciones voluntarias al enemigo aumenta dramáticamente. Las condenas por intento de deserción o rendición se multiplican; en el ejército belga, se elevan de un total de 28 en el período de 1914 a 1917 a 190 en 1918. A pesar de este pesimismo, la gran mayoría de los soldados de los ejércitos belgas y otros aliados "continúan", ciertamente no debido a sentimientos patrióticos o heroísmo excelente, sino más bien de "resignación mediocre", una mezcla de sentido del deber y fatalismo, "lealtad campesina obstinada" y, por último, pero no menos importante, de "solidaridad con sus compañeros soldados", para evitar dejar a sus camaradas en la estacada (De Schaepdrijver, págs. 209, 211, 242). 




Los soldados esperan que, sea cual sea el resultado, la inminente ofensiva alemana traerá el fin de la guerra, para que finalmente puedan volver a casa, victoriosos o no. La canción "When This Bloody War Is Over", un reflejo musical de estos sentimientos, es extremadamente popular entre los soldados británicos en ese momento:

Cuando esta guerra sangrienta termine 
¡Oh, qué feliz seré! 
Cuando me ponga mi ropa de civil 
No más soldados para mí.


La tensión también aumenta en el lado de los alemanes, que son muy conscientes de que el tiempo está trabajando en su contra. Todos los días, de hecho, llegan más estadounidenses para unirse a sus hermanos de armas franceses y británicos. Bloqueado por la Royal Navy, el Reich carece de todo tipo de productos, incluido material de guerra de importancia crucial, por lo que tienen que arreglárselas con Ersatz, productos sustitutos de baja calidad. Más importante aún, tanto los civiles alemanes como los soldados están desnutridos y hambrientos. Están tan descontentos que se teme que sigan el ejemplo revolucionario de Rusia. Ya a principios de año, Berlín y otras grandes ciudades fueron escenario de manifestaciones y disturbios, así como de huelgas. Además, los aliados austrohúngaros, búlgaros y otomanos de Alemania muestran cada vez más signos alarmantes de cansancio de guerra. 


Se debe lanzar una ofensiva lo antes posible para lograr la victoria que, como un deus ex machina, hará que se evaporen todos los problemas, o eso es lo que se espera. Pero debido a las extravagantes demandas de los alemanes frente a los rusos en Brest-Litovsk, que alargaron las negociaciones, se ha perdido mucho tiempo valioso. Y la ocupación del vasto espacio de Europa del Este que Rusia se ha visto obligada a ceder requiere que aproximadamente un millón de hombres permanezcan allí.

 Estas fuerzas podrían haber sido muy útiles para compensar las enormes pérdidas que la ofensiva en el frente occidental seguramente causará. Finalmente, debido a la devastación causada por la guerra, las regiones ocupadas de Europa del Este son prácticamente inútiles para Alemania como fuentes de materias primas y alimentos que podrían haber servido para mejorar la condición material y mental de los soldados y civiles de Alemania


"Operación Michael", u "Ofensiva Ludendorff", fue la última gran operación militar desarrollada por las fuerzas del Imperio Alemán, inició el 21 de marzo hasta el 5 de abril de 1918. En la práctica fue el principio del fin para las potencias centrales.

La famosa "ofensiva de primavera", una creación del general Ludendorff, tiene el nombre en código "Michael", en referencia al arcángel que mató a Lucifer. La idea es que este será el concurso decisivo con el que el alemán, típicamente apodado "Michael", derrotará al Lucifer franco-británico. El ataque se lanzó el primer día de la primavera, el 21 de marzo de 1918, a las 4:30 de la mañana, después de un gigantesco bombardeo de artillería, una "tormenta de fuego y acero", como lo describirá más tarde el soldado alemán Ernst Jünger. El "teatro" es un tramo del frente de unos sesenta kilómetros en la misma área, la provincia francesa de Picardía, donde tuvo lugar la Batalla del Somme en 1916. Los atacantes logran atravesar las líneas británicas y avanzar rápidamente. Unos diez días después, ya están a más de sesenta kilómetros de sus posiciones iniciales. 

Más tarde en esa primavera, así como a principios del verano de 1918, se producen más ataques alemanes contra los británicos en Flandes y contra los franceses a lo largo del río Aisne en dirección a París, y los resultados son siempre muy similares: encabezados por "soldados de asalto de élite", "los ataques alemanes logran impresionantes ganancias territoriales, pero el gran premio esperado, la victoria total, permanece tentadoramente fuera de su alcance. A medida que avanzan y forjan profundas bolsas en las líneas aliadas, la línea del frente se hace más larga, lo que requiere más recursos alemanes en mano de obra y material para dispersarse en lugar de concentrarse, haciendo que sus ataques sean menos contundentes y sus flancos cada vez más largos, más vulnerables a los contraataques aliados. Su progreso en dirección a París finalmente se detiene durante la famosa "Segunda batalla del Marne", entre mediados de julio y principios de agosto de 1918. 

Pero no es el presunto genio de los comandantes aliados como Haig o Foch, o la sombría determinación de los oficiales británicos y franceses, o el heroísmo de los soldados ordinarios, lo que pone fin al progreso logrado por los alemanes. Tampoco es el hecho de que, a partir del 26 de marzo de 1918, todas las fuerzas aliadas están bajo el mando de un solo jefe, el general francés Foch, aunque esto claramente tiene sus ventajas. 



Soldados alemanes abandonan sus posiciones en el frente, otoño de 1918.

Es más correcto decir que el progreso alemán se agota por sí solo. Los soldados alemanes saben que "Michael" es la ofensiva de la última oportunidad. Las perspectivas de un triunfo decisivo en el frente occidental nunca han sido tan buenas desde el comienzo de la guerra en 1914, y saben que sus comandantes han comprometido todos los recursos disponibles en una apuesta para lograr los objetivos de la ofensiva y así ganar la guerra. Es todo o nada, ahora o nunca. Paradójicamente, el éxito del ataque también es al menos parcialmente responsable de su fracaso. Cuando los soldados alemanes invaden posiciones aliadas, se dan cuenta de que estas están repletas de armas y municiones, así como de existencias de alimentos y bebidas que ellos mismos no han visto en años. Los oficiales a menudo intentan en vano incitar a sus hombres a atacar la siguiente línea de trincheras británica o francesa: 

El ataque exitoso arruinó a las tropas. De esta manera [fue] como una derrota... El espectacular avance alemán finalmente se detuvo en gran medida por esta razón: los atacantes, privados de la vista de "bienes de consumo" por años de eficiente bloqueo aliado, disminuyeron la velocidad y finalmente se detuvieron para emborracharse, dormir y mirar alrededor. Las bodegas de champán del Marne resultaron especialmente tentadoras... A mediados del verano era evidente que el ejército alemán se había destruido atacando con éxito (Fussell, pp. 17-18; también Ferguson, pp. 350-51). 

Esta pérdida de ímpetu de la ofensiva alemana permite a los británicos y franceses reorganizarse, apuntalar defensas y levantar reservas, muchos de ellos soldados estadounidenses, de los cuales más de medio millón están disponibles en la primavera de 1918; A partir de finales de marzo de 1918, aproximadamente cien mil yanquis han llegado a Francia cada mes. Los estadounidenses pueden no ser los mejores soldados, pero aparecen donde sea que se necesite ayuda. Eso desmoraliza a los alemanes, que tienen la impresión de que los Aliados disponen de reservas ilimitadas no solo en alimentos, armas y municiones, en todo tipo de material de guerra, sino también en hombres, en "material humano". Mientras tanto, los atacantes alemanes también sufren pérdidas considerables: 230.000 hombres, supuestamente, durante las primeras dos semanas de la ofensiva, y al menos medio millón, y posiblemente hasta un millón, entre marzo y julio (Ferguson, pp. 311-13, 368-73, 386-87; Piper, pp. 430-31; Miquel, pp. 414-15). Estas pérdidas, que no pueden compensarse, inspiran un famoso poema de Bertolt Brecht, Ballade vom toten Soldaten, "La balada del soldado muerto", que presenta estos versos sarcásticos:

Und als der Krieg im vierten Lenz
Y cuando la guerra, en su cuarta primavera,

Keinen Ausblick auf Frieden bot
Ya no ofrece perspectivas de paz

Da zog der Soldat seine Konsequenz
El soldado sacó la conclusión lógica

Und starb den Heldentod
Y murió la muerte de un héroe

¿Cuántas veces más los alemanes tienen que atacar una posición aliada antes de que el enemigo capitule? ¿Cómo se puede derrotar a un enemigo que tiene reservas inagotables de hombres y equipos? Incluso la vista de los prisioneros que llevan en grandes cantidades desmoraliza a los alemanes y sus aliados. Estos hombres se ven bien alimentados y saludables

Un oficial húngaro, que lucha junto a los alemanes, está muy impresionado cuando se encuentra por primera vez con prisioneros de guerra estadounidenses, y comenta lo siguiente: "Su condición física increíblemente buena, la excelente calidad de sus uniformes, el cuero pesado en sus botas, cinturones y demás, la mirada confiada en sus ojos incluso como prisioneros, me hicieron darme cuenta de lo que cuatro años de lucha habían hecho a nuestras tropas" (Englund, p. 474). 



Foto colorizada. Se observa a soldados alemanes rindiéndose a las tropas francesas en 1918, ya se podía observar el cansancio y el bajo peso de los combatientes, sus raciones habían sido reducidas drásticamente hacia el final de la guerra.

Sin embargo, otro factor juega el papel más importante, y casi definitivamente decisivo, en el fracaso de la ofensiva alemana en la primavera y el verano de 1918. Si una y otra vez los Aliados logran aumentar las reservas en hombres y material que se necesitan para reducir la velocidad y, finalmente, detener al gigante alemán, es porque disponen de miles de camiones para hacer el trabajo. Los franceses, que ya hicieron un buen uso de vehículos motorizados anteriormente, por ejemplo, taxis para transportar tropas al campo de batalla del Marne en 1914 y camiones para abastecer a Verdun a lo largo del voie sacrée, la "forma sagrada", en 1916, poseen un gran número de excelentes camiones, en su mayoría modelos diseñados y construidos por Renault, un fabricante que terminará produciendo más de nueve mil de ellos para el ejército francés durante la Gran Guerra. Los británicos, que comenzaron la guerra sin un solo camión, tienen cincuenta y seis mil en 1918. Por otro lado, como en 1914, los alemanes aún transportan a sus tropas principalmente en tren, pero en muchos sectores del frente, por ejemplo los campos de batalla de Somme son difíciles de alcanzar de esa manera. (En el norte de Francia, las líneas ferroviarias corren principalmente de norte a sur, hacia París, y no de este a oeste, hacia la costa del Canal de la Mancha, que es la principal línea de avance del ejército alemán). En cualquier caso, en las inmediaciones del frente, ambas partes continuarán hasta el final de la guerra dependiendo en gran medida de carros tirados por caballos para transportar equipos. Pero también a este respecto, los alemanes están en desventaja, ya que sufren una grave escasez de caballos de tiro y forraje, mientras que los Aliados pueden importar grandes cantidades de caballos y mulas robustas del extranjero, especialmente de los Estados Unidos (Münkler, p. 682; Breverton, p. 113). 

La mayor movilidad de los aliados, sin duda, constituye un factor importante en su éxito. Ludendorff más tarde declarará que el triunfo de sus adversarios en 1918 se redujo a la victoria de los camiones franceses sobre los trenes alemanes. Este triunfo también se puede describir de manera similar como una victoria de los neumáticos de goma de los vehículos de los Aliados, producidos por empresas como Michelin y Dunlop, sobre las ruedas de acero de los trenes alemanes, producidos por Krupp


Por lo tanto, también se puede decir que la victoria de la Entente contra las potencias centrales es una victoria del sistema económico, y particularmente de la industria, de los aliados, contra el sistema económico de Alemania y Austria-Hungría, un sistema económico que se encuentra hambriento de materias primas de importancia crucial debido al bloqueo británico. 



El poder económico e industrial de los Aliados les permitía tener operacionales a las nuevas flotas de ambulancias para sus ejércitos. 


"La derrota militar y política de Alemania, la superioridad económica de los aliados claramente tiene mucho que ver con el hecho de que los británicos y franceses, e incluso los belgas e italianos, tienen colonias donde pueden obtener lo que sea necesario para ganar una guerra industrial moderna, especialmente el caucho, el petróleo, y otras materias primas "estratégicas"


La Gran Guerra resulta ser una guerra entre rivales imperialistas, en la que los grandes premios que se ganan son territorios repletos de materias primas y mano de obra barata, el tipo de cosas que benefician a la "economía nacional" de un país, más específicamente a su industria, y por lo tanto hacer que ese país sea más poderoso y más competitivo

No es una coincidencia que la guerra sea ganada en última instancia por los países que han sido más dotados a este respecto, a saber, las grandes potencias industriales con la mayoría de las colonias; en otras palabras, que los "imperialismos" más grandes, los de los británicos, los franceses y los estadounidenses, derrotaron a un imperialismo en competencia, el de Alemania, sin duda una superpotencia industrial, pero desfavorecidos con respecto a las posesiones coloniales. En vista de esto, es incluso sorprendente que pasaron cuatro largos años antes de que la derrota de Alemania fuera un hecho consumado. 

Por otro lado, también es obvio que las ventajas de tener colonias y, por lo tanto, el acceso a suministros ilimitados de alimentos para soldados y civiles, así como caucho, petróleo y materias primas similares, solo pudieron revelarse a largo plazo. La razón principal de esto es que en 1914 la guerra comenzó como un tipo continental de campaña napoleónica que se transformaría, imperceptiblemente, pero inexorablemente, en un concurso mundial de titanes industriales. Sus etapas iniciales típicamente evocan imágenes de caballería, más específicamente pinturas de uhlanes alemanes y coraceros franceses, sombreros de piel deportivos o brillantes. Cascos y armados con sable o lanza, que aparecen con orgullo en la escena como vanguardias de ejércitos que caminan por campos abiertos. Sin embargo,  en las fotos tomadas en los campos de batalla en 1918, los hombres a caballo están ausentes y vemos a los soldados de infantería transportados al frente en camiones o avanzando detrás de tanques, armados con ametralladoras y lanzallamas, mientras los aviones circulan por encima. El punto simbólico a mitad de camino de esta dramática metamorfosis fue el 1 de julio de 1916, el comienzo de la Batalla del Somme. Allí y luego, el general Haig supervisó el mayor bombardeo de artillería de la historia, pero también mantuvo a un gran número de jinetes con la esperanza de que, como en la época de Napoleón, la caballería pudiera asestar el golpe decisivo al enemigo.

La característica clásica de lo que comúnmente se conoce como "blitzkrieg" es una forma altamente móvil de infantería y armadura, que trabaja en armas combinadas. (Fuerzas armadas alemanas, junio de 1942. Foto tomada del artículo original en inglés)

En 1914, entonces, Alemania todavía tenía la oportunidad de ganar la guerra, especialmente porque tenía excelentes ferrocarriles para transportar sus ejércitos a los frentes occidental y oriental, que es cómo se logra una gran victoria contra los rusos en Tannenberg. Sin embargo, para 1918 esa oportunidad ya no existe. 

Hitler y sus generales llegarán a la conclusión de que Alemania, con el fin de ganar una segunda edición de la Gran Guerra - o, como algunos historiadores lo ven, la segunda parte de la “guerra de los treinta años en el siglo XX” - tendrá que ganarla rápidamente. Es por eso que desarrollarán el concepto de Blitzkrieg, una "guerra a la velocidad del rayo", seguido de "Blitzsieg", "victoria a la velocidad del rayo". Esta fórmula funcionará contra Polonia y Francia en 1939-1940, pero el espectacular fracaso del Blitzkrieg en la Unión Soviética, en 1941, condenará a Alemania a luchar una vez más una guerra larga y prolongada, una guerra que, al carecer de suficientes materias primas como el petróleo y el caucho, le resultará imposible ganar. (Pauwels) 

El caucho no es el único tipo de materia prima estratégica que los Aliados tienen en abundancia mientras que a los alemanes les falta. Otro es el petróleo, por el cual los ejércitos terrestres cada vez más motorizados, y las fuerzas aéreas en rápida expansión, están desarrollando un apetito gigantesco. 

Durante su ofensiva final, en el otoño de 1918, los Aliados consumirán diariamente 12.000 barriles (de 159 litros cada uno) de petróleo. Durante una cena de victoria, el 21 de noviembre, el ministro británico de Asuntos Exteriores, Lord Curzon, declarará, no sin razón, que "la causa aliada flotó hacia la victoria sobre una ola de petróleo", y un senador francés proclamará que "el petróleo había sido la sangre de la victoria". Una cantidad considerable de este petróleo proviene de los Estados Unidos. Ha sido suministrada por Standard Oil, una empresa perteneciente a los Rockefeller, que gana mucho dinero en este tipo de negocios, tal como lo hace Renault al producir los camiones que consumen mucho gas. (De todo el petróleo importado por Francia en 1917, Estados Unidos suministra el 82,6 por ciento y Standard Oil solo el 47 por ciento; en 1918, Estados Unidos suministra el 89,4 por ciento del petróleo importado por los franceses).



Batalla de Zonnebeke, Bélgica 1918


Por lo tanto, es lógico que los Aliados, nadando en el petróleo, por así decirlo, han adquirido todo tipo de material de guerra moderno, motorizado y consumidor de petróleo. En 1918, los franceses no solo disponen de cantidades fenomenales de camiones, sino también de una gran flota de aviones. Y en ese mismo año, tanto los franceses como los británicos también tienen un número considerable de automóviles equipados con ametralladoras o cañones, iniciados por el ejército belga en 1914, así como tanques. Estos últimos ya no son los monstruos pesados ​​e ineficaces que aparecieron por primera vez en el frente en 1916, son máquinas de excelente calidad, como el ligero y móvil "tanque para bebés" Renault FT, considerado el "primer tanque moderno de la historia". Del lado de los alemanes, cuyo comandante en jefe supuestamente brillante, Ludendorff, no cree en la utilidad de los tanques, la aparición de estos monstruos a menudo provoca pánico. Si los alemanes tienen muy pocos camiones o tanques, es porque no tienen suficiente aceite para tales vehículos, o para sus aviones solo están disponibles cantidades relativamente pequeñas de aceite rumano (Engdahl, pp. 46-48). 




El bloqueo británico ha estado estrangulando a Alemania lenta pero seguramente, y la ofensiva de primavera de Ludendorff es para el Reich la última oportunidad de ganar la guerra. Pero a pesar de los espectaculares éxitos iniciales, los alemanes no pueden vencer a los Aliados. Tarde o temprano, la ofensiva se está agotando, y esto sucede en el verano de 1918, más específicamente a principios de agosto. La Segunda Batalla del Marne termina en ese momento con una victoria de los franceses, quienes posiblemente se beneficien de una considerable ayuda estadounidense. Sin embargo, simbólicamente, el día en que cambia la marea es el 8 de agosto. En ese día, los franceses, británicos, canadienses y estadounidenses lanzan un gran contraataque y las tropas alemanas son rechazadas de manera sistemática e inexorable. Ludendorff describirá más tarde el 8 de agosto como el día más negro en la historia del ejército alemán.

En el verano de 1918, la situación militar de Alemania se vuelve crítica, no solo por el fracaso de la gran ofensiva de Ludendorff, sino también porque en ese momento los aliados del Reich también están experimentando grandes dificultades. Los austriacos, por ejemplo, lanzan una ofensiva contra los italianos a lo largo del río Piave. Pero debido al bloqueo británico sufren los mismos problemas que los alemanes, a saber, la escasez de alimentos, materias primas e incluso caballos. También en el caso de su ofensiva, el progreso inicial pronto se detiene. Los italianos se reorganizan, contraatacan y la Batalla de los Piave, peleada entre el 15 y el 23 de junio de 1918, termina con la retirada de los austriacos a las posiciones desde las que habían comenzado su ofensiva. Han perdido 150.000 hombres. Las deserciones comienzan a multiplicarse, y los soldados checos, croatas, y otras minorías del Imperio, en particular, se niegan cada vez más a obedecer las órdenes. El ejército austrohúngaro apenas puede continuar la guerra. Por lo tanto, no sorprende que sufra una derrota catastrófica cuando, el 24 de octubre de 1918, los italianos ataquen, logrando una gran victoria en Vittorio Veneto. Esta batalla termina el 3 de noviembre con la capitulación de los austrohúngaros en Villa Giusti, cerca de Padua. En lo que respecta a Alemania, el colapso de su principal aliado contribuye fuertemente a su propia decisión de tirar la toalla. Otro aliado alemán, Bulgaria, ya se rindió antes, capitulando el 29 de septiembre en Salónica (Newman, p. 144). 

La mayoría de los soldados alemanes en el frente occidental se dan cuenta de que la guerra está perdida. Quieren terminar de una vez y volver a casa. No ocultan su desprecio por los líderes políticos y militares que desataron el conflicto y causaron tanta miseria, y no están dispuestos a perder la vida por una causa perdida. El ejército alemán comienza a desintegrarse, la disciplina se rompe y la cantidad de deserciones y rendiciones masivas se dispara

Entre mediados de julio de 1918 y el armisticio del 11 de noviembre de ese año, 340.000 alemanes se rinden atropelladamente al enemigo. En septiembre de 1918, un soldado británico es testigo de cómo los prisioneros de guerra alemanes se ríen y aplauden cada vez que entra un nuevo contingente de prisioneros. Incluso los soldados de élite capitulan en grandes cantidades. De las bajas que sufre Alemania en este momento, los prisioneros representan un 70 por ciento, sin precedentes. Eluden el combate, muchos hombres que son transferidos de Europa del Este al frente occidental cruzan a los Países Bajos neutrales para esperar allí internados el final de la guerra. No menos de 750.000 soldados alemanes supuestamente desertan en ese momento; y casi tantos otros simplemente son reportados como "ausentes" de su unidad. La policía estima que el número de desertores que andan por la capital, Berlín, es de decenas de miles. La epidemia de deserciones, rendiciones masivas y evasivas durante agosto y septiembre de 1918, se describe este estado de cosas como un Kampfstreik, un "ataque militar no declarado" (Münkler, p. 204). Y así es como los soldados alemanes ven las cosas. ¡Los hombres que abandonan el frente a menudo insultan a los que marchan en la dirección opuesta, llamándolos "rompehuelgas" y Kriegsverlängerer, "prolongadores de la guerra"! La influencia de la Revolución rusa en todo esto se hace evidente cuando, en octubre, los marineros estacionados en el puerto de Kiel se amotinan (Münkler, pp. 704-07; Ferguson, p. 352; Hochschild, pp. 330-31, 338; Rousseau, pp. 74-75; Piper, p. 432; Knightley, pp. 110-11). 

El ejército alemán se está quedando sin gasolina, literalmente y en sentido figurado, también se está quedando sin soldados dispuestos a luchar. Otro factor que contribuye a la decisión de tirar la toalla es el hecho de que la situación en el hogar es simplemente catastrófica. Debido al bloqueo naval británico, no ha llegado suficiente comida a Alemania, por lo que los civiles están muriendo de hambre y la desnutrición causa enfermedades y altas tasas de mortalidad, especialmente entre los niños, las personas mayores y las mujeres. Se estima que durante la Gran Guerra no menos de 762.000 alemanes morirán de desnutrición y enfermedades asociadas. El más infame y mortal de estos trastornos es la "gripe española", originalmente llamada "gripe flamenca" porque fue traída a Alemania por soldados que volvían a casa desde el frente en Flandes. 

Este contexto macabro de miseria y muerte es testigo de una intensificación de la polarización de la opinión pública que surgió a más tardar en 1917, a saber, la que existe entre pacifistas con aspiraciones mayoritariamente democráticas, radicales e incluso revolucionarios, y "halcones" que generalmente son leales a El Orden Imperial establecido y aprecia los valores tradicionales conservadores, autoritarios y militaristas. Para el otoño de 1918, los primeros ganan la delantera, ya que la gran mayoría de la gente desea desesperadamente la paz a cualquier precio (Kolko, pp. 146-48). Como en Rusia un año antes, la combinación del cansancio de la guerra y el deseo de un cambio político y social radical entre los soldados y los civiles hace que la guerra se detenga en medio de la agitación revolucionaria. En el contexto del fiasco de la ofensiva de Ludendorff y la contraofensiva aliada, siguiendo el modelo de los soviets rusos, se instalan en muchas ciudades, incluidas Berlín, Munich y Estrasburgo, la capital de Alsacia, que pronto serán restauradas en Francia. 



Hindenburg, el Kaiser y Ludendorff en 1917

Ludendorff, figura decorativa por excelencia del militarismo, el autoritarismo y el conservadurismo, se ve más o menos obligado a renunciar y huye al extranjero. El propio Kaiser abdica y sale sin gloria el 10 de noviembre para exiliarse en los Países Bajos. Un gobierno compuesto por políticos liberales y socialdemócratas se hace cargo y demanda inmediatamente la paz. Al día siguiente, se firma una capitulación alemana incondicional en el vagón de ferrocarril que sirve de cuartel general al comandante en jefe aliado, el general Foch, estacionado en el bosque de Compiègne, en el territorio de la aldea de Rethondes. 

Hasta ese mismo día, los alemanes de alguna manera continuaron presentando una resistencia ordenada y relativamente efectiva. Han tenido que retirarse, y lo han hecho, pero lentamente y en buen orden. Hasta el amargo final, la Gran Guerra ha seguido siendo la empresa asesina que ha sido desde el principio. Durante las últimas cinco semanas de la guerra, medio millón de hombres son asesinados o heridos. Incluso el último día ve fuertes bajas infligidas en ambos lados. Algunos soldados "caen" solo unos minutos antes de que el armisticio entre en vigor el 11 de noviembre a las 11 de la mañana. 

El 10 de noviembre, las tropas británicas y canadienses llegan a las afueras de la ciudad belga de Mons, donde en agosto de 1914 las fuerzas británicas se enfrentaron por primera vez a los alemanes en una batalla. Tarde en la noche, un mensaje llega a los comandantes locales. En el cuartel general del general Foch, se llegó a un acuerdo con emisarios alemanes para dejar las armas ese mismo día, es decir, a las 11 de la mañana. El poeta británico May Wedderburn Cannan saludará este anuncio tan esperado en un poema titulado "El armisticio": 

La noticia llegó por teléfono: 
Todos los términos habían sido firmados: 
la guerra fue ganada 
Y toda la lucha y la agonía, 
Y todo el trabajo de los años se hizo.  

En Mons, sin embargo, la lucha y la agonía aún no han terminado. Los hombres podrían haber disfrutado de un desayuno tranquilo y esperar hasta las 11 antes de pasear por la ciudad; sin embargo, el comandante canadiense, general Arthur Currie, da la orden de llegar a Mons temprano en la mañana, sabiendo muy bien que los alemanes resistirán, causando que fluya más sangre.

"Fue una cosa orgullosa", explicará más adelante, "que pudimos terminar la guerra allí donde comenzamos, y que nosotros, los jóvenes cachorros [canadienses] del viejo león [británico], pudimos tomar el terreno perdido en 1914".

Pero sus subordinados ven las cosas de manera muy diferente. Dos historiadores canadienses describen su reacción: [Ellos] cuestionaron abiertamente la necesidad de avanzar más... Ninguno de ellos quería ninguna parte del show de Mons. Todos estaban refunfuñando para vencer al infierno. Sabían que la guerra estaba llegando a su fin y que iba a haber un armisticio. ¿Para qué demonios tenemos que ir más allá? se quejaron... Al final del día, los hombres estaban furiosos por las pérdidas. 

Estas pérdidas incluyen a George Ellison y George Price, respectivamente, el último Tommy y el último canadiense en "caer" en la Gran Guerra; son muertos unos minutos antes de que se bajen las armas. Descansan en el cementerio de guerra británico-alemán de Saint-Symphorien, a pocos kilómetros de Mons, junto con John Parr, el primer soldado británico en perder la vida en la Gran Guerra, en agosto de 1914. Cientos de otros alemanes, británicos y canadienses perecen dentro y alrededor de Mons en los últimos minutos de esa guerra. El último soldado caído en la Gran Guerra es un estadounidense de origen alemán, llamado Henry Gunther; cae en el pueblo francés de Chaumont-devant-Damvillers, situado al norte de Verdun, solo un minuto antes del final (Hochschild, p. 337, 341; de Schaepdrijver, pp. 251-52; Breverton, p. 250; Persico, pp. 348-50; Black y Boileau, pp. 371-76).

El último día de la Gran Guerra, el 11 de noviembre de 1918, todos los ejércitos combinados sufren 10.944 bajas en el frente occidental, incluidos 2.738 hombres muertos. Esto es aproximadamente el doble del promedio diario de muertos y heridos durante 1914-1918. (También es aproximadamente un 10 por ciento más que las bajas totales que sufrirán el Día D, el primer día de los desembarcos en Normandía, en junio de 1944). Este derramamiento de sangre podría haberse evitado si el comandante en jefe francés y aliado, Mariscal Foch, no se hubiera negado a aceptar la solicitud de los negociadores alemanes de declarar un alto el fuego tan pronto como se firmara la capitulación en la noche, en lugar de esperar hasta las 11 de la mañana.


Los firmantes del Armisticio, 11 de noviembre 1918, Compiégne (Francia).

Con respecto a los minutos finales de la Gran Guerra, merece mencionarse una anécdota pintoresca, aunque pueda ser apócrifa. Poco antes de las 11 de la mañana, en algún lugar del frente occidental, un soldado alemán comienza a disparar su ametralladora con furia. Precisamente a las 11:00 se detiene, se pone de pie, se quita el casco, hace una reverencia y camina en silencio hacia atrás (Persico, p. 378; Black y Boileau, pp. 374-76; Fussell, p. 196).


Postdata: 

El oro negro de la mesopotamia


Imperios y reinos europeos en guerra, 1914

La Primera Guerra Mundial fue una confrontación entre dos bloques de potencias imperialistas. 

Un objetivo principal era la adquisición, preservación y / o ampliación de sus territorios, en Europa y en todo el mundo, considerados de vital importancia para la economía nacional de estas potencias, principalmente porque contenían materias primas como el petróleo. Hemos visto que este conflicto fue finalmente ganado por aquellos poderes que ya estaban más dotados con tales posesiones en 1914: los miembros de la Triple Entente más los Estados Unidos. Es cierto que el tío Sam se convirtió en beligerante solo en 1917, pero su petróleo estuvo disponible desde el principio para la Entente y permaneció fuera del alcance de los alemanes y austro-húngaros durante toda la guerra debido al bloqueo naval británico. 

Gran Bretaña entró en el siglo XX como la superpotencia mundial, en control de una inmensa cartera de posesiones coloniales. Pero esa elevada posición dependía de que la Royal Navy gobernara los mares, ¿no? Y surgió un grave problema cuando los años posteriores al cambio de siglo presenciaron la rápida conversión del carbón al petróleo como combustible para los barcos. Lo que provocó que Albion, rico en carbón pero privado de petróleo, buscara frenéticamente fuentes abundantes y confiables del "oro negro", del cual había muy poco disponible en sus colonias. Por el momento, el petróleo tenía que comprarse a su mayor productor y exportador en ese momento, los Estados Unidos, una antigua colonia de Gran Bretaña, cada vez más un importante competidor comercial e industrial, y tradicionalmente no una potencia amiga; por lo tanto, esta dependencia era intolerable a largo plazo. Persia, ahora Irán, obtuvo algo de petróleo, pero no lo suficiente como para resolver el problema. Y así, cuando se descubrieron ricos depósitos de petróleo en la región de Mosul de Mesopotamia, una parte del Imperio Otomano que luego se convertiría en el estado de Irak, el patriciado gobernante en Londres, ejemplificado por Churchill, decidió que era imperativo adquirir exclusivo control sobre esa parte hasta ahora sin importancia del Medio Oriente. Tal proyecto no era poco realista, ya que el Imperio Otomano resultó ser una nación grande pero muy débil, de la cual los británicos habían sido capaces de arrebatar grandes cantidades de bienes inmuebles ad libitum, por ejemplo, Egipto y Chipre. Pero los otomanos se habían convertido recientemente en aliados de los alemanes, por lo que la adquisición planificada de Mesopotamia abrió perspectivas de guerra con ambos imperios. Aun así, la necesidad de petróleo era tan grande que se planificó una acción militar, que se implementaría lo antes posible. 


La razón de esta prisa: los alemanes y los otomanos habían comenzado a construir un ferrocarril que uniría Berlín a través de Estambul con Bagdad, lo que aumenta la posibilidad de que el petróleo de Mesopotamia pronto se envíe por tierra al Reich en beneficio de un poderoso Flota alemana que ya era el rival más peligroso de la Marina Real. El ferrocarril de Bagdad estaba programado para ser terminado en... 1914.

Ferrocarril alemán de Bagdad (Fuente: Colección de fotografías G. Eric y Edith Matson a través del dominio público. Publicación del original en inglés).


Fue en este contexto que Londres abandonó su larga amistad con Alemania y se unió a los dos enemigos mortales del Reich, Francia y Rusia, en la llamada Triple Entente, y se acordaron planes detallados para la guerra contra Alemania con Francia. La idea era que los numerosos ejércitos de los franceses y los rusos aplastaran a Alemania, mientras que la mayor parte de las fuerzas armadas del Imperio se trasladarían de la India a Mesopotamia, golpearían los pantalones de los otomanos y tomarían los campos petroleros de Mesopotamia; a cambio, la Armada Real debía evitar que la flota alemana atacara a Francia, y la ayuda simbólica para la acción francesa contra el Reich en el continente se presentaría en forma del Cuerpo Expedicionario Británico comparativamente liliputiense (muy pequeño).

En los meses previos al estallido de la guerra, todavía era posible un compromiso con Alemania y algunas facciones de la élite política, industrial y financiera británica incluso lo favorecieron. Sin embargo, tal compromiso habría significado permitir a Alemania una parte del petróleo de Mesopotamia, mientras que Gran Bretaña quería nada menos que un monopolio. Y así, en 1914, imponer las manos en los ricos campos petroleros de Mesopotamia era realmente el objetivo de guerra real de Londres, aunque no hablado o "latente". Cuando estalló la guerra, enfrentando a Alemania y su aliado austríaco-húngaro contra el dúo franco-ruso y contra Serbia, no parecía haber una razón obvia para que Gran Bretaña se involucrara. El gobierno se enfrentó a un doloroso dilema: estaba obligado al honor al lado de Francia, pero luego tendría que revelar que las promesas vinculantes de dicha asistencia se habían hecho en secreto. Por suerte, El Reich violó la neutralidad de Bélgica y por lo tanto proporcionó a Londres un pretexto perfecto para ir a la guerra. En realidad, los líderes británicos no dieron un higo sobre el destino de Bélgica, al menos mientras los alemanes no pretendieran adquirir el gran puerto marítimo de Amberes, al que Napoleón se refirió como "una pistola dirigida al corazón de Inglaterra"; y durante la guerra, Gran Bretaña violaría la neutralidad de varios países, por ejemplo, China, Grecia y Persia. 

Como todos los planes hechos en preparación para lo que se convertiría en "la Gran Guerra", el escenario inventado en Londres no se desarrolló como se esperaba: los franceses y los rusos no lograron aplastar al anfitrión teutónico, por lo que los británicos tuvieron que enviar muchas más tropas al continente - y sufrir pérdidas mucho mayores - de lo planeado; y en el lejano Oriente Medio, el ejército otomano, con la asistencia experta de oficiales alemanes, inesperadamente demostró ser un hueso duro de roer. (Nota del editor: Un análisis amplio del Dr. Pauwels sobre el oro negro de Mesopotamia, puede ser consultado AQUÍ)

A pesar de estos inconvenientes, que causaron la muerte de aproximadamente tres cuartas partes de un millón de soldados solo en el Reino Unido, todo terminó bien: en 1918, el Union Jack revoloteó sobre los campos petroleros de Mesopotamia. O mejor, casi todo estaba bien, porque si bien los alemanes habían sido expulsados ​​de la región, los británicos tendrían que tolerar en adelante la presencia allí de los estadounidenses, y finalmente tendrían que conformarse con el papel de socio menor de esa nueva superpotencia.        


Notas:

Las fuentes de consulta de esta ponencia del Dr. Pauwels pueden ser consultadas en la versión original en inglés.

La fuente original de este artículo es Global Research
Copyright © Dr. Jacques R. Pauwels. Investigación Global, 2020

18 julio 2020

Cuando la extrema derecha se alzó contra la República de Weimar. 100 años del Putsch de Kapp




Shane Quinn
Título original en inglés:
100 Years Ago: Far-Right Coup against 
Germany’s Weimar Republic. 
The March 1920 Kapp Putsch 
against Social Democracy. Analysis of 
General Erich Ludendorff's Position.




Parte I

Una visión del panorama 1919-1920

por Tito Andino U.

En realidad, el conocido como Putsch (golpe de estado) de Kapp era una trama mayor auspiciada o al menos apoyada por una parte del Reichswehr, monárquicos y facciones nacionalistas. El golpe contrarrevolucionario es conocido también como Putsch Kapp – Lüttwitz. Sus líderes Wolfgang Kapp, político derechista poco conocido; el general Walther von Lüttwitz, Comandante Supremo de todas las fuerzas militares del Reich en caso de emergencia o guerra (ese era su nombramiento oficial), quien dirigió la represión contra los espartaquistas (enero 1919) utilizando los Freikorps; y, el héroe de guerra alemán, general Erich Ludendorff. El golpe de estado tuvo lugar en Berlín desde el 13 y 17 de marzo de 1920, su objetivo central era acabar con la ´Revolución Alemana´ de 1918-1919 y derrocar a la República de Weimar para establecer un gobierno autocrático en su lugar.  



Wolfgang Kapp, Walther von Lüttwitz, Erich Ludendorff


Antecedentes básicos:

- La ´Revolución Alemana´ de 1918 o revolución de noviembre, en la práctica, fue quien derrocó a la monarquía del imperio alemán. Muy sabido es que uno de los detonantes inmediatos fue la orden del comando naval de atacar a la Royal Navy en el Canal de la Mancha a fines de octubre de 1918, produciendo el amotinamiento de las tripulaciones de barcos (levantamiento de los marineros de Kiel). A los pocos días, 9 de noviembre de 1918, se proclamaría la República junto a la renuncia del Kaiser Guillermo II, el Imperio alemán pasa de ser una monarquía constitucional a una democracia parlamentaria, la "República de Weimar". La Constitución de Weimar, 14 de agosto de 1919, marca el fin de la revolución.


Bandera y escudo adoptado por la Constitución de la ´República de Weimar´, que legalmente seguía denominándose Deutsches Reich (Imperio Alemán), estos símbolos reemplazarían a la Bandera Imperial (negro-blanco-rojo); a su vez el nazismo la reemplazaría con la bandera roja y una esvástica.

- La República de Weimar. Durante la ´Revolución Alemana´ o ´Revolución de Noviembre´ se proclamó la República, 9 de noviembre de 1918. La Asamblea Nacional Alemana Constituyente (Parlamento) se reunió por primera vez en Weimar el 6 de febrero de 1919,  La Constitución se dicta el 31 de julio y proclamada el 14 de agosto de 1919. Por lo que se la conoce como "República de Weimar". El primer jefe de estado electo (Presidente del Reich) fue el socialdemócrata Friedrich Ebert, tras su fallecimiento en 1925, Paul von Hindenburg se convirtió en su sucesor. La crisis económica mundial supuso la ruptura de una coalición que mantuvo el "orden" constitucional llevándonos hasta el nombramiento de Adolf Hitler como canciller el 30 de enero de 1933. Se puede decir que la historia de la República de Weimar terminó tácitamente con la llegada de la dictadura nazi al poder, a pesar que la Constitución de Weimar formalmente no fue anulada por los nazis.



"¿Quién apuñaló al ejército alemán en la Guerra Mundial?". Cartel electoral del Partido Popular Nacional Alemán (DNVP). Berlín, 1924. El DNVP se fundó en noviembre de 1918, quería mantener los colores monárquicos y con ellos los valores conservadores nacionales en la recién creada república. Los partidos republicanos, como el SPD, fueron calificados como los "criminales de noviembre", acusados de derrocar brutalmente a la monarquía y entregar el Reich alemán a los poderes de la Entente al firmar el acuerdo de alto el fuego y el Tratado de Versalles. Esa alegoría del soldado apuñalado por la espalda fue utilizado con frecuencia en la República de Weimar por organizaciones y partidos de derecha, en síntesis el cartel de propaganda señala que la socialdemócracia clavó insidiosamente la daga en la espalda del soldado del frente alemán para que se hunda junto con la bandera negra, blanca y roja del Imperio Alemán.


- El mito de la "Puñalada por las espalda".  (Dolchstoß)

La "puñalada por la espalda" es (o fue) una teoría de la conspiración que nació en el seno del Comando Supremo del Ejército (von Hindenburg, Ludendorff) intentando culpar a los protagonistas de la ´Revolución de Noviembre´. Se dice que el ejército alemán permaneció "invicto en el campo de batalla", recibiendo "la puñalada trasera" a través de socialdemócratas y judíos, obligándolos a rendirse, lo que llevó a la proclamación de la República de Weimar. Adolf Hitler popularizaría el mito en sus mitines políticos. La propaganda cumplió su rol, a la población se le engaño echando la culpa a otros, se les dijo que Alemania estaba a punto de ganar la guerra, la derrota era imposible y cuando llegó la población se conmocionó. Se preguntaban: Si estábamos ganando solo hace un par de meses, por qué nos rendimos?.

Como vemos la Dolchstoß (en alemán) sostuvo que Alemania había sido derrotada desde dentro del gobierno, traicionando a Alemania y planificando la derrota militar. La idea era atractiva, explicaba el fracaso bélico alemán, liberaba de culpa a los militares. La sensación de "victimización" se extendió en la cultura alemana a lo largo de las décadas del 20 y 30. Hitler culpó de la "Dolchstoß" a los judíos, trazando líneas imaginarias entre judíos reales en el gobierno de Weimar y una inexistente "conspiración mundial judía" que, conforme la conocida doctrina nazi, abarca -supuestamente- a políticos, industriales, banqueros, comunistas, masones... (Las verdaderas causas de la derrota alemana en la Gran Guerra puede ser consultada AQUÍ)



El Putsch de Kapp 1920


Las tropas de los Freikorps en las calles de Berlín durante el Putsch de Kapp (marzo 1920), nótese que llevan como símbolo la  bandera imperial de guerra.

Inicialmente el putsch tuvo un exitoso resultado, los golpistas asumieron el poder en Berlín, y el gobierno huyó. También llegó victorioso a Baviera donde los militares destituyeron al presidente y nombraron a Gustav von Kahr (político conservador). Los industriales también jugaron su rol en el golpe, había aquellos que financiaron a los Freikorps golpistas, un ejemplo muchas veces citado es Walther Rathenau y su empresa, AEG. Era evidente el temor de la industria ante el imparable avance de la ´Revolución Alemana´ (izquierda: socialismo, comunismo, anarquismo).



Cartel electoral del Bayerische Volkspartei (Partido Popular de Baviera) para las elecciones a la Asamblea Nacional de Baviera del 12 de enero de 1919. "Bayern, der Bolschewik geht um!..." (Baviera, se trata de los bolcheviques. Fuera con él el día de las elecciones!). Toda la propaganda derechista giraba en ese entorno, el temor a la izquierda revolucionaria acusando al bolchevismo de estar detrás de la revolución de 1918/19. Los dos siguientes carteles van el mismo sentido, infundir el miedo en la población ante la amenaza roja.


"El peligro del bolchevismo", cartel privado; y, "Un mar de sangre, un ejército en sus tumbas, eso es el bolchevismo". Carteles electorales de 1919 para sembrar el pánico por la ´Revolución Alermana´, 1918/19.


Fueron justamente esos mismos personajes de 1920, a excepción de Rathenau quienes volverán a escena en 1923 coludidos con un tal Adolf Hitler, autoproclamado "socialista" en otro putsch derechista dirigido desde Munich (noviembre 1923), proclamando la "Revolución Nacional". En realidad, lo del carácter "socialista" del nazismo era una especie de burla contra la poderosa izquierda alemana que, en definitiva, resistió al Putsch de Kapp apoyando al gobierno en 1920. (Sobre la verdad, el nazismo como un nuevo ensayo imperial puede leerlo AQUÍ)

El golpe de Kapp fracasó por la resistencia de los sindicatos convocados a una huelga general por el depuesto gobierno y la convocatoria a la lucha armada por el Partido Comunista, destacándose sus victorias en la región del Ruhr. Los golpistas no contemplaban con la pasividad de la burocracia ministerial en Berlín ante el llamado a paralizar las actividades del gobierno legítimo. En menos de una semana, el Putsch de Kapp, de los algunos militares, freikorps y la extrema derecha fue sofocado. La Asamblea Nacional de Weimar se disolvió, convocándose nuevas elecciones para el 6 de junio de 1920.

Como parentesis, es necesario aclarar la "dual" posición de Walter Rathenau, quien había ejercido importantes funciones políticas previas. En 1922 fue nombrado Ministro de Asuntos Exteriores; declarando que Alemania cumpliría sus obligaciones bajo el Tratado de Versalles, pese a sus esfuerzos por la revisión de sus términos. Rathenau enojó a la extrema derecha alemana al negociar el 22 de enero de 1922 el Tratado de Rapallo con la Unión Soviética, algo que en el fondo favorecía al militarismo alemán, ya que comprendía una colaboración secreta germano-soviética para el rearme que ya estaba en curso desde 1921, incluía la fabricación de aviones alemanes en territorio ruso. Pese a ello, Rathenau mantenía una posición contraria al sistema soviético, él vaticinaba el fracaso del método económico soviético. 

En esos días, ni Hitler ni su partido eran nadie, ni nada, apenas se hacían oir con sus diatribas políticas contra Rathenau, y no eran solo ellos, diversas organizaciones extremistas tildaron al ministro como integrante de una "conspiración judía-comunista", sin reconocer que Rathenau era un liberal nacionalista alemán que apoyó y reforzó el esfuerzo de guerra del Imperio Alemán en la Gran Guerra. En fin, cayó asesinado, por su condición de judío alemán, "responsable", entre otros de la "puñalada por la espalda". No sería la única víctima del nazismo y la recalcitrante extrema derecha alemana.

Después del putsch de Wolfgang Kapp, el ascenso de los nazis liderados por Hitler comienza a sentirse en Baviera. Los nacionalistas de derecha continuaron planeando golpes de estado para defender su ideología. Por desfortuna, Hitler se hace conocer en toda Alemania gracias a otro fallido golpe de estado, millones de personas lo seguirán y serán conducidos al matadero de la Segunda Guerra Mundial, Hitler llevará a la práctica su ideología. 


La lección de la historia es que el Putsch de Kapp lejos de poner en alerta al pueblo, motivó a los radicales de derecha a proseguir la "obra" ... Al menos nueve intentos de golpe o levantamientos de derecha y también algunos de izquierda tuvo que afrontar la débil República de Weimar.


Qué tiene de extraña esta fotografía de febrero de 1924? (durante el proceso por el fallido putsch de la cervecería de noviembre 1923)? A más de posar Hitler junto al general Ludendorff, no les resulta raro demasiados uniformes del Reichswehr. Solo Hitler y Frick andan de civiles, algunos dicen que Hitler fue un innovador revolucionario "nacional y socialista", entonces, qué hace aquí junto a conocidos reaccionarios de derecha...? 

Qué papel jugó el general Erich Ludendorff? será tema de análisis  en la ponencia que viene en la segunda parte de este artículo. Estimado lector: Reflexione sobre la presencia de algunos nombres que se repiten en dos episodios o tentativas de golpe de estado derechistas. Qué les dice la presencia en 1920, apoyando un golpe de estado contra la República de Weimar de personajes como el General Ludendorff, Gustav von Kahr y otros militares junto a las influyentes chequeras de los industriales y banqueros alemanes?. Ludendorff  aparecerá nuevamente en escena en 1923 junto a Hitler y los mismos apoyos de 1920.

Aunque no es el tema de hoy, no deja de ser polémico el caso del triunvirato bávaro engañado (?) por los nazis en el Putsch de la Cervecería de noviembre 1923. El líder derechista de Baviera Gustav von Kahr, el mayor general Otto von Lossow, comandante del Reichswehr en Baviera y el coronel Hans von Seisser, jefe de la policía de Baviera. Es histórico que Hitler y Ludendorff buscaron el apoyo de éstas personas, pero Kahr junto a Lossow y Seisser tenían su propia agenda golpista, eran opuestos a Weimar y justificaban una acción contra Berlín para instalar una dictadura derechista y nacionalista, pero sin Hitler. En ese sentido Kahr advirtió a otras organizaciones derechistas de los planes de Hitler, dudaba sobre la táctica del político nazi, no en el objetivo



El triunvirato que gobernaba de facto Baviera en 1923, forzados protagonistas del Putsch de la Cervecería de Hitler y Ludendorff. De izquierda a derecha: Otto von Lossow, Gustav von Kahr, Hans von Seisser.

"Kahr comentó a una asamblea de oficiales de alto rango el 19 de octubre de 1923 que el verdadero asunto en cuestión era ´una gran batalla de dos cosmovisiones que decidirán el destino del pueblo alemán: el internacional marxista-judío y el nacional germánico´. En este sentido, Kahr no era diferente a muchos alemanes conservadores y su identificación de las amenazas extranjeras percibidas es una característica definitoria de la ideología alemana posterior a 1918; contra lo cual, se creía ampliamente, los alemanes tuvieron que resistir. En consecuencia, Kahr y sus compatriotas de derecha quisieron desafiar la aparente cobardía del gobierno existente de Alemania y eventualmente tomar el control desde que descubrió que la Constitución de Weimar y su liderazgo eran decididamente no alemanes" (Deuerlein, Ernst (1962), Der Hitler Putsch: Bayerische Dokumente zum 8./.9 de noviembre de 1923, Stuttgart: Deutsche Verlags-Anstalt, p. 238; y  Smith, Woodruff D. (1989), Los orígenes ideológicos del imperialismo nazi, Nueva York y Londres: Oxford University Press, pp. 232-235, citados en Wiki)

En fin, el triunvirato bávaro fue presionado por Hitler y sus esbierros, luego por el general Ludendorff, tuvieron que apoyar el golpe nazi, salieron a la gran sala donde la multitud los vitoreo, se dieron la mano, alzaron los brazos juntos y pronunciaron discursos en favor de la "revolución nacional"... el resto es ya historia bien documentada.



Arriba: Heinrich Himmler sostiene la bandera imperial de guerra durante el putsch de Hitler, 9 de noviembre de 1923. Abajo: Tropas de asalto nazis con la bandera de guerra del Imperio Alemán (desfile 1923). Luego nos hablan de la "revolución nacional... y socialista".

Datos relevantes en gráficas del Putsch de Kapp. 1920

1.  "¡Camarada! Ayúdenos contra el bolchevismo, el peligro de Polonia y la hambruna. Informe inmediatamente a la División de Protección Alemana (31º JD, Departamento Lüttwitz)". En 1919 los Freikorps usaron tales carteles para anunciar a los soldados la frustración por el resultado de la guerra. Alrededor de 120 asociaciones de voluntarios (Freikorps) continuaron luchando, con la aprobación del gobierno y los Aliados, en los estados bálticos contra el Ejército Rojo.



2. Según el Tratado de Versalles, las tropas alemanas se reducen a 100.000 hombres. A finales de febrero de 1920, el ministro del Reichswehr Gustav Noske (centro de la fotografía) disolvió dos agrupaciones de élite: la brigada de la marina Ehrhardt de 5.000 hombres y la brigada de la marina von Loewenfeld.


3. El 10 de marzo, el comandante en jefe de Berlín, general von Lüttwitz (centro de la fotografía), que había liderado la represión contra el levantamiento Spartacus en enero de 1919, finalmente le pidió al presidente del Reich, Friedrich Ebert (SPD), que retirara la orden de disolución (de las unidades arriba enunciadas) y le pidió que renunciara. Noske (derecha) sacaría a Lüttwitz de su oficina.



4. Temprano del sábado 13 de marzo de 1920; bajo el mando de Lüttwitz, la Brigada de la Marina Ehrhardt y otros oficiales amotinados marcharon sobre Berlín con sus tropas. Mientras tanto, el gobierno huyó a Dresde.



5. La Brigada de la Marina Ehrhardt y otras asociaciones Freikorps, ocupan el distrito gubernamental de Berlín y proclamar al ex director general paisajista prusiano Wolfgang Kapp, quien fundó el radical Partido de la Patria Alemana en 1917, como canciller. Mientras los oficiales de la Reichswehr reaccionan en muchos lugares, los cuerpos libres se ponen del lado de los golpistas y usan la fuerza, pero ​fracasan debido a la amarga resistencia. En otros sitios los Freikorps ocupan ayuntamientos y editoriales de periódicos. Algunos incluso arrestan y disparan en piquetes de fusilamiento. En el norte de Alemania, hay batallas sangrientas, especialmente en Kiel. En la imagen de arriba: el Freikorps Roßbach, que ha ocupado Wismar.


6. En Sajonia, Turingia y el área del Ruhr, las fuerzas de izquierda están tratando de expandir la huelga general para la "revolución proletaria" en contra del levantamiento, el gobierno golpista ordenó el despliegue de los cuerpos libres, incluida la brigada naval de Hermann Ehrhardt (a la izquierda de la foto).



7. El 17 de marzo, Kapp huyó a Mecklemburgo, desde donde voló a Suecia. Von Lüttwitz se encuentra sin suficiente apoyo en la Reichswehr y renuncia. El golpe terminó después de cinco días: falló, por un lado, debido a una preparación deficiente y, por otro lado, debido a la huelga general en todo el Reich, la resistencia armada comunista y el incumplimiento de las instrucciones de Kapp en la administración ministerial de Berlín.



8. Mapa. Área de proyección del Putsch de Kapp.Leyenda traducida:- Área cubierta por la huelga general (rectángulo rojo).- Ubicación de asociaciones militares proletarias más grandes (Kiel).- Lucha armada (banderita roja)- Acciones conjuntas de la industria y los trabajadores agrícolas (figura ovalada en rojo).- Terror y asesinato de la contrarrevolución (triángulo negro)- Frontera del estado 1920 ( _ . _ )

***

Parte II

La Trama del Putsch de Kapp 1920

Análisis de la posición del general Erich Ludendorff



Por Shane Quinn
para Global Research


El autor de este artículo lo escribió con la intención de publicarlo el mes de marzo, en la fecha exacta del centenario del Putsch de Kapp, pero en su lugar intervino cierto virus que alteró la planificación. Hace un siglo, el 13 de marzo de 1920, se implementó un golpe de estado de extrema derecha contra la naciente República de Weimar, cuya cabeza visible fue Wolfgang Kapp, ese acto se convirtió en una señal de alerta temprana para el ascenso del Partido Nazi

El Putsch de Kapp fue un intento de destruir el gobierno socialdemócrata en Alemania y reemplazarlo con una dictadura absoluta. El nuevo régimen sería dirigido, en el papel, por el Dr. Wolfgang Kapp, un reaccionario funcionario y político prusiano de 61 años. Sin embargo, la realidad sobre el terreno sugiere lo contrario. Participaron en este golpe de estado desde el principio destacados militares alemanes, incluido el general Erich Ludendorff, una de las principales figuras de la historia del siglo XX.

Durante la Primera Guerra Mundial, Ludendorff había sido el dictador de facto de Alemania durante un período de dos años, desde el otoño de 1916 hasta la conclusión de las hostilidades. En los años siguientes, Ludendorff se posicionó, en momentos separados, a la derecha, pero principalmente hacia la extrema derecha, del espectro político. Difundió la leyenda de la puñalada por la espalda y, a medida que crecía, se volvió cada vez más militarista y antisemita. Ludendorff criticó fuertemente las "terribles incursiones" y los perniciosos efectos que el catolicismo romano estaba teniendo en el pueblo alemán.

Ocasionalmente se ha afirmado que Ludendorff fue "el primer nazi", pero hay poca evidencia para proporcionar sustancia a esta afirmación. Aunque elogiado por sus numerosas victorias en la guerra, se puede recordar que, en el campo de la política, era inexperto en el mejor de los casos. Al igual que muchos comandantes militares, Ludendorff carecería del temperamento y el juicio para hacer una transición contundente a la arena política.


Putsch en Berlín 1920. La pancarta advierte: "¡Alto! Quien proceda será fusilado ”. 

Al final de la guerra, después de un exilio de tres meses en la ciudad de Hässleholm, sur de Suecia, Ludendorff regresó a Berlín en febrero de 1919. El general de 53 años continuó vistiendo su uniforme de la Primera Guerra Mundial. Como consecuencia, Ludendorff fue rápidamente reconocido por algunos de sus seguidores en Berlín, quienes, asombrados de verlo caminando por la calle, comenzaron a vitorear en voz alta. Richard J. Evans, el veterano historiador inglés, escribió sobre Ludendorff: "Tal fue el prestigio que había ganado en la guerra, que rápidamente se convirtió en el mascarón de proa de la derecha radical" (1). Donald J. Goodspeed, el biógrafo de Ludendorff, reconoció que "tenía un respeto considerable en todo el país". (2)

En marzo de 1921, Ludendorff fue presentado al poco conocido político extremista Adolf Hitler, cuando este último había sido miembro del Partido Nazi durante aproximadamente un año (3). Ludendorff y Hitler estarían en estrechos términos a mediados de la década de 1920. A fines de 1924, Ludendorff, en gran parte debido a su ilustre nombre, fue elegido miembro del Reichstag como miembro del parlamento de la asociación pangermánica, el Partido Nacional Socialista por la Libertad (NSFP). Ludendorff cofundó el NSFP con Albrecht von Graefe, un político y terrateniente fascista alemán que fue uno de los primeros asociados de Hitler. En febrero de 1925, el NSFP fue absorbido por el partido nazi, dos meses después de la liberación de Hitler de la prisión de Landsberg. Ludendorff, por lo tanto, se convirtió en un diputado del partido nazi en toda regla, y lo seguirá siendo hasta 1928.

A principios de la década de 1930, Ludendorff emitía severas advertencias públicas contra Hitler (4). Lee McGowan, profesor titular de Política Europea en la Queen's University Belfast, escribió que "Ludendorff, uno de los rivales iniciales pero temporales de Hitler, fue uno de los pocos individuos que registró dudas" sobre el líder nazi. McGowan destacó que la "preocupación" de Ludendorff con respecto a Hitler "fue ignorada" por aquellos que más tarde lo pusieron en el poder. Ludendorff describió proféticamente a Hitler como "uno de los más grandes demagogos de todos los tiempos" que "arrojaría a nuestro Reich al abismo y llevaría a nuestra nación a una miseria inconcebible". (5)

En su mejor momento, Ludendorff estaba poseído por haces de energía, inteligencia y crueldad. Estos rasgos de carácter, combinados con un talento excepcional para la organización táctica, lo convirtieron en un líder formidable en la guerra. El teniente coronel Goodspeed, profesor emérito de la Universidad de Brock en Ontario, lo llamó "el genio guía del ejército alemán". A principios de 1920, la ambición de Ludendorff, o más bien su megalomanía, estaba por las nubes. Asombrado por el Tratado de Versalles firmado a fines de junio de 1919, el objetivo de Ludendorff era reasumir la dictadura de Alemania lo antes posible, restaurar sus territorios perdidos y, a partir de entonces, otorgarle a su nación el "lugar al sol" que merecía. Por ahora, reconociendo la posición internacional desfavorable de Alemania, Ludendorff procedió con cierta cautela.

El líder nominal del golpe inminente, Wolfgang Kapp, fue elegido para el Reichstag en enero de 1919 por los monárquicos. En septiembre de 1917, Kapp había sido uno de los principales fundadores del partido de extrema derecha Deutsche Vaterlandspartei (Patria Alemana). Fue un firme partidario de los programas expansionistas de Ludendorff en la guerra, incluida la estrategia agresiva de los ataques irrestrictos en U-Boot. Goodspeed señaló que Kapp era "un intrigante corpulento que durante muchos años había sido un funcionario arduo pero oscuro de oficina en las tierras de Prusia Oriental. Durante la guerra, Kapp había ganado cierta notoriedad como líder de la oposición a las políticas relativamente moderadas del canciller Bethmann-Hollweg ". (6)



Wolfgang Kapp


En agosto de 1919, Kapp buscó al general Ludendorff y se familiarizó con él en persona. En octubre de 1919 establecieron la Nationale Vereinigung -Asociación Nacional- de derecha, una organización considerada el "núcleo de cristalización" del Putsch Kapp. Otro miembro clave de la Asociación Nacional fue el Capitán Waldemar Pabst, un oficial alemán que luego contactaría con Hitler y Mussolini. Pabst ganó la infamia por ordenar las ejecuciones de los socialistas revolucionarios, Rosa Luxemburgo y Karl Liebnecht, el 15 de enero de 1919 (7). La pérdida en particular de Luxemburgo, una de las mujeres más notables en los tiempos modernos, fue un duro golpe para el movimiento socialista.

En las primeras semanas de 1920, los Freikorps, grupos paramilitares alemanes formados por ex soldados de la Primera Guerra Mundial, debatían abiertamente una maniobra que derrocaría a la República de Weimar. Pabst, de 39 años, comandante de la Caballería de la Guardia de Freikorps, fue uno de los primeros en participar en el plan. Alquiló una oficina en el centro de Berlín y reunió a los que estaban convencidos de que se necesitaba un golpe de estado para salvar a la Patria. El coronel Max Bauer se unió a los conspiradores. Fue un distinguido soldado y jefe de operaciones de Ludendorff de 1916 a 1918.

Kapp todavía requería una poderosa espada con la cual empuñar su golpe. Inevitablemente miró a Ludendorff, pero el ícono de la guerra de Alemania avanzó nuevamente con el debido cuidado y no consintió en liderarlo. Kapp tuvo que conformarse con el general Walther von Lüttwitz, un prusiano diminuto y ardiente de unos 60 años, llamado el "Padre de los Freikorps". Von Lüttwitz, que había participado en la Primera Guerra Mundial, había estado planeando desde julio de 1919 como derrocar al gobierno.


Freikorps en Berlín, marzo 1920

Von Lüttwitz se reunió por primera vez con Kapp el 21 de agosto de 1919, y se dio cuenta de que el funcionario no era realmente el hombre para gobernar Alemania. Una vez que el golpe tuviera éxito, el ejército alemán se haría cargo como von Lüttwitz y otros habían planeado. 

El golpe fue ejecutado con la Brigada de Marines de Freikorps, una fuerza de 5.000 soldados liderados por el fanático teniente comandante Hermann Ehrhardt. Sus soldados tenían una reputación implacable. En diferentes momentos de 1919, aplastaron brutalmente una serie de actividades de la izquierda en Alemania, incluida la efímera República Soviética de Baviera.

La Brigada de Marines de Ehrhardt fue fotografiada, a partir del 12 de marzo de 1920, con esvásticas estampadas en sus cascos y vehículos blindados. Fue con la Brigada de Marines que el símbolo de la esvástica experimentó notoriedad generalizada, antes de ser adoptado por el Partido Nazi unos meses más tarde, en el verano de 1920 (8). Se podría argumentar que estos hombres estaban entre los primeros nazis, y de hecho muchos de ellos se convirtieron en seguidores de Hitler. Un joven Hitler inicialmente miró al Putsch de Kapp favorablemente, e incluso voló tardíamente a Berlín desde Munich para encontrarse con los conspiradores. Kapp había arreglado el vuelo de Hitler. (9)


El Capitán de Marina Hermann Ehrhardt y su Brigada de Freikorps recorren las calles de Berlín durante el Putsch de Kapp, marzo 1920. Nótese que los camiones y cascos de la tropa tienen como insignia la esvática y portan la bandera de guerra del Imperio Alemán. 

Bajo las condiciones del Tratado de Versalles, los Freikorps se disolverían y la poderosa Brigada Ehrhardt pronto sería eliminada, el 10 de marzo de 1920. Al escuchar esto, un Ehrhardt aterrorizado se acercó a von Lüttwitz, quien tranquilizó al hombre más joven diciendo: “No hagas nada y quédate callado. No permitiré que las tropas se disuelvan”. Originalmente se esperaba que el golpe tuviera lugar en algún momento en abril de 1920, pero, principalmente debido a la orden de desmovilización anterior, se reprogramó para principios o mediados de marzo.

El 9 de marzo de 1920, la mano derecha de Ludendorff, el coronel Bauer, fue a ver al mayor general Neill Malcolm, jefe de la Misión Militar británica en Berlín. Bauer quería saber si los ingleses, con su actitud ambivalente hacia Alemania, aceptarían su golpe. Bauer comentó a Malcolm que una Alemania resurgente "sería un contrapeso útil a Francia en el continente". Malcolm respondió que un golpe militar en Alemania sería "pura locura" (10). Este encuentro franco no perturbó a Bauer y se fue a decirles a todos que el gobierno británico había asegurado a los conspiradores su neutralidad amistosa.


(Nota del editor: Libro recomendado, recientemente publicado (disponible solo en inglés): "German Military and the Weimar Republic", con el subtítulo: "General  Hans von Seekt. General Erich Ludendorff y el ascenso de Hitler". Autora Karen Schaefer, Pen & Sword Military Books Ltd, Yorkshire - England, 2020.)

El 10 de marzo de 1920, Gustav Noske, el ministro de defensa de la República de Weimar, se alarmó cuando escuchó que la Brigada Ehrhardt no fue desmantelada como estaba previsto. El general Hans von Seeckt, el líder efectivo del nuevo ejército alemán (Reichsweher), le dijo a Noske que von Lüttwitz se había resistido al comando de desmovilización. Von Seeckt, un operador astuto, se sentó en la cerca durante los próximos días. Fue solo el 12 de marzo, a pocas horas del comienzo del golpe, que el ministro de defensa descubrió por casualidad que la Brigada Ehrhardt abandonaba su base en Döberitz, a 24 kilómetros de Berlín y marchaba hacia la capital. Noske hizo todo lo posible para cortar el golpe de raíz, transmitiendo órdenes por teléfono, pero ya era demasiado tarde. 

Noske sabía que el ejército alemán no defendería la República de Weimar contra los Freikorps. Von Seeckt informó a Noske justo antes del golpe que las tropas alemanas no se disparan entre sí, en particular los anteriores camaradas en la guerra. Para complicar las cosas, la policía de seguridad de Berlín también estaba del lado de los rebeldes. Noske informó a la jerarquía del gobierno, el presidente Friedrich Ebert y el canciller Gustav Bauer, que tendrían que huir de Berlín a toda prisa, junto con el resto de sus colegas del gabinete. A las 5 de la mañana, escaparon hacia el sur en una flota de automóviles, viajando a Dresde y luego a Stuttgart, declarando a esa ciudad la capital temporal del Reich.


El ministro de Defensa alemán, Gustav Noske, en Munich. De pie, a la izquierda de Noske. el capitán Karl Mayr, superior inmediato de Adolf Hitler y quien lo introduciría en la política. Noske ocupó el cargo de Ministro de Defensa del Reich desde febrero de 1919, renunció tras el Putsch de Kapp.

Ehrhardt y su batallón, armados con rifles y granadas, entraron en Berlín justo antes del amanecer, a las 6 de la mañana del sábado 13 de marzo. Descansaron brevemente en el parque Tiergarten en el centro de Berlín, adyacente al bulevar Unter den Linden, y a menos de un kilómetro de la Cancillería del Reich. El clima era inusualmente templado y tranquilo. Después de unos minutos en el Tiergarten, algunos miembros de la Brigada Ehrhardt vieron a Ludendorff, con un atuendo militar completo, caminando por el Unter den Linden. Ludendorff también los vio, de hecho había esperado verlos, y se detuvo cerca del Unter den Linden para hablar con von Lüttwitz. Llegó un nervioso Dr. Kapp: el dictador ceremonial estaba vestido adecuadamente para la ocasión con chamarra, sombrero de copa, pantalones a rayas y polainas.

Ludendorff se acercó a saludar a Ehrhardt y sus hombres, que se formaron. Con el reloj acercándose rápidamente a las 7 de la mañana, se desplegaron los colores imperiales de negro, blanco y rojo. Se organizó una banda de música.



Los Freikorps, aquí la Brigada de la Marina Ehrhardt, ocupando el distrito gubernamental de Berlín, 13 marzo 1920

Goodspeed escribió que, Ludendorff, von Lüttwitz y Kapp tomaron sus posiciones frente a las tropas; la banda de guerra entonó ´Deutschland über Alles´; y se alejaron, a paso de la oca por el gran arco de Brandemburgo, subieron por Unter den Linden con la Cuadriga de la Victoria mirándolos, y así sucesivamente hasta el barrio gubernamental de Berlín". (11)

Siendo un sábado, algunos berlineses, que se levantaron temprano para comprar comestibles no se daban cuenta de lo que estaba sucediendo, se quedaron asombrados mientras Ludendorff y la compañía pasaban junto a ellos. Otros residentes de Berlín, despertados por la banda de música, miraban por las ventanas y desde los balcones. Kapp, von Lüttwitz y Ludendorff fueron directamente a la cancillería del Reich y entraron por la puerta principal, pero encontraron el lugar desierto; aparte de, es decir, la presencia del vicecanciller liberal Eugen Schiffer, quien acordó quedarse como representante del gobierno legal.

El teniente comandante Ehrhardt, al enterarse de que los líderes y ministros de Weimar podían escapar, reaccionó con enojo. Sentía, al menos, que deberían haber sido detenidos y encarcelados. Von Lüttwitz, creyendo que eran simplemente un grupo de políticos sin escrúpulos, se contentó con dejarlos ir. Durante el sábado, las crecientes formaciones paramilitares Freikorps rodearon Berlín y tomaron el control con facilidad. Los berlineses cansados ​​de la guerra reaccionaron al golpe, en su mayor parte, con indiferencia o desprecio, pero no se desarrollaron grandes manifestaciones callejeras contra los conspiradores. Cuando se difundió la noticia en Berlín de que Ludendorff estaba directamente involucrado y presente en la Cancillería del Reich, algunos cientos de sus partidarios, monárquicos y derechistas, se reunieron fuera del edificio, agitando banderas imperiales y con la esperanza de echarle un vistazo.

La Cancillería del Reich se estaba llenando de una variedad de personas: desde su santidad Gottfried Traub, un pastor luterano y ex capellán de la corte del kaiser, ahora ministro de cultura, hasta Ignaz Trebitsch-Lincoln, el de los múltiples oficios en el extranjero, nombrado censor de prensa del gobierno de Kapp (en su cortísima función conoció a Hitler al recibirlo un día antes del colapso del Putsch). El coronel Bauer y el capitán Pabst estaban allí, joviales y entusiastas.

Sin embargo, se hizo evidente que ni Kapp ni von Lüttwitz tenían nociones básicas de cómo gobernar. Kapp estaba teniendo dificultades para encontrar una máquina de escribir para componer su proclamación ante el pueblo alemán. Finalmente recordó que su hija había tomado un curso de mecanografía durante la guerra y la convocó de inmediato a la Cancillería del Reich. Para su extrema irritación, Kapp no ​​pudo localizar al nuevo Jefe de Prensa, Hans Schnitzler, y gritó por el pasillo: “¿Dónde está Schnitzler? ¡No puedo gobernar sin Schnitzler! (12) Sin que Kapp lo supiera, los soldados de asalto, que no lo conocían, le negaron la entrada a la Cancillería del Reich.

Von Lüttwitz, discutiendo por teléfono, estaba ocupado lidiando con un caso de insubordinación de su yerno, el coronel Kurt von Hammerstein quien se negó valientemente a enviar sus tropas a Berlín para reforzar el golpe. El general von Seeckt, al escuchar esto, comentó secamente: "¿Cómo puede esperar que von Lüttwitz dirija el país, cuando no puede controlar a su propio yerno?"


Cartel del Gobierno del Reich (República de Weimar) contra el golpe de estado de Kapp, del 13 de marzo de 1920, firmado en Dresde por el presidente del Reich, Dr. Friedrich Ebert, el canciller Gustav Bauer, el ministro de defensa Noske y otros.

Al día siguiente, el domingo por la noche, el golpe comenzó a resquebrajarse cuando los sindicatos se volvieron contra la dictadura. En Stuttgart, el gobierno de Weimar en el exilio firmó una proclamación para una huelga general a nivel nacional, que fue debidamente obedecida por los trabajadores en Berlín el lunes 15 de marzo. No hubo servicios esenciales exentos y la capital dejó de funcionar. En otra parte, el Ruhr industrial estaba paralizado. También el lunes, algunos de los lugareños, discerniendo la incompetencia de los conspiradores, se estaban volviendo inquietos y antagónicos. Los Freikorps respondieron con brutalidad, no por última vez, abriendo fuego contra civiles desarmados. (13)

Durante el lunes por la tarde, Kapp fue informado de que el Alto Comisionado británico, Lord Kilmarnock, dijo que la historia del coronel Bauer de apoyo británico era "una maldita mentira". Kapp palideció al escuchar esto (14). 


El golpe en realidad no podría haber tenido éxito bajo ninguna circunstancia, porque los Aliados no lo habrían permitido tan poco tiempo después de la conclusión de la guerra. Fue este factor, y no solo la huelga general, como se suele decir, lo que fue realmente decisivo en el fracaso del golpe. La tinta apenas estaba seca en los documentos del Tratado de Versalles. 

Francia especialmente hubiera disfrutado la oportunidad de marchar más profundo en un territorio debilitado de Alemania.


Civiles berlineses se manifiestan en contra del putsch de Kapp, algunos serán reprimidos por las armas de los Freikorps.


El martes por la tarde, el mayor general Malcolm describió oficialmente a von Lüttwitz que el gobierno británico, dirigido por David Lloyd George, no reconocería el régimen de Kapp. Esa noche, los golpistas asediados se reunieron en la cancillería del Reich, fuertemente vigilada. Como no podían pensar en ninguna acción para rescatar su golpe, comenzaron a discutir amargamente entre ellos. Cuando quedó claro que von Lüttwitz no iba a estar presente, le echaron la culpa de todos sus problemas. Las recriminaciones continuaron hasta el amanecer. Bauer, con lágrimas en las mejillas, solicitó que Ludendorff ahora liderara el golpe. Ehrhardt en particular apoyó esta sugerencia, pero Ludendorff rechazó sabiamente la oferta, con agradecimiento.

En la mañana del miércoles 17 de marzo, Kapp se enteró de que la Policía de Seguridad de Berlín había revocado su posición y exigía su renuncia. Con más disturbios estallando en Alemania, el escrito estaba en la pared. Kapp perdió el valor y decidió que era hora de renunciar, y así terminó el golpe que llevaba su nombre.


Notas

1 Richard J. Evans, La llegada del Tercer Reich (Penguin Publishing Group, 25 de enero de 2005), pág. 176
2 Donald J. Goodspeed, Los conspiradores (Macmillan, 1 de enero de 1962), pág. 116
3 Michael Kellogg, The Russian Roots of Nazism: White Emigres and the Making of National Socialism (Cambridge University Press; Primera edición, 2 de febrero de 2001), pág. 128
4 Walter Otto Julius Görlitz, "Erich Ludendorff, general alemán", Britannica
5 Lee McGowan, La derecha radical en Alemania, 1870 hasta el presente (Routledge, 1 edición, 14 de febrero de 2003), pág. 64
6 Goodspeed, Los conspiradores, p. 116
7 Wolfram Wette, La Wehrmacht, Historia, Mito, Realidad (Harvard University Press, 2 de noviembre de 2007), pág. 44
8 David Luhrssen, Martillo de los dioses: la sociedad Thule y el nacimiento del nazismo (Potomac Books, Inc., 26 de abril de 2012), pág. 131
9 Kellogg, Las raíces rusas del nazismo, p. 105
10 Goodspeed, Los conspiradores, p. 120
11 Goodspeed, Los conspiradores, p. 127
12 Frank E. Smitha, "Intentos de golpe y violencia, 1920-21", Fsmitha.com
13 Adriana Popa, "Ciudadanos alemanes defienden la democracia contra Kapp Putsch, 1920", Nvdatabase.Swarthmore.edu, 27 de noviembre de 2011
14 Goodspeed, Los conspiradores, p. 134
La fuente original de este artículo es Global Research
Copyright © Shane Quinn, Global Research, 2020
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

AddToAny