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11 junio 2026

Los corredores energéticos y la guerra contra Irán en mapas (4)


            Crédito de la foto: The Cradle (se ha agregado un mapa de la región del Mar Caspio)


Viene de la Parte 3


Introducción por el editor del blog

El lector frecuente de este blog conoce ya nuestro estilo, cuando reproducimos un artículo, de un tercer investigador, empezamos con una introducción (a veces larga) sobre el tema principal a tratarse. Desde la parte tercera de esta serie dedicada a la guerra contra Irán en 2026 será la característica. Los temas por supuesto son de gran interés para la gente que entiende que la guerra no es un asunto de patriotismo, saludos a la bandera, defensa de la "democracia", acabar con los “regímenes” de terror, etc., en geopolítica nada es al azar, todos estos conflictos han sido preparados, y, en el caso iraní, la “siembra de democracia” viene siendo planificada desde 1980… algo demorado, ¿verdad? Los halcones estadounidenses y de Israel se lamentan, ¿por qué diablos no lo hicimos antes?

La guerra de Estados Unidos contra Irán forma parte de un proyecto de décadas para asumir el control total de Oriente Próximo con el petróleo y gas que se produce y exporta desde la región. Esto no es un medio para tomar la energía para uso propio de Estados Unidos, sirve para establecer y reforzar un monopolio estadounidense sobre la producción y exportación de energía desde el propio país y de las naciones y regiones en las que asumió el control.

El conflicto sigue en una fase de pausa desde abril, con algunas escaramuzas -a veces muy violentas-. Pero esa pausa no está motivada para gestionar “acuerdos de paz”, está motivado por los altos costos económicos, la impopularidad interna y la necesidad de Estados Unidos de priorizar otros compromisos internacionales. El “cese” de hostilidades actual es un estancamiento estratégico sin que se vislumbre un tratado de paz definitivo porque -entre otras cosas- Irán se niega a negociar en los términos impositivos de EE. UU. La experiencia de anteriores “negociaciones” le obliga asumir una posición que falsamente atribuimos a una posición intratable o innegociable. Además, es Irán quien se ha impuesto militarmente en la zona luego de haber sido atacado a traición. Queramos o no, Irán tiene razones lógicas para dudar de la sinceridad de EE. UU., peor aún, es irreconciliable con las pretensiones de Israel. Estamos en pausa bélica, pero, a pesar de los buenos oficios de terceros, no existe negociaciones directas entre los contendientes. La crisis puede empeorar o resolverse, aspirando a que termine con algún tipo de entendimiento.

Dejemos la belicosidad a un lado, y veamos el real motivo de la guerra estadounidense contra Irán: Se llama PETRÓLEO, y ahí tiene mucho que ver China, el gigante asiático absorbe el 90% del petróleo de Irán, el cual pasa obligatoriamente por el estrecho de Ormuz. Por esta razón, el bloqueo naval impuesto por Estados Unidos en 2026 utiliza a Irán como pretexto, pero tiene a China como su verdadero objetivo estratégico.


Este mapa ilustra la compleja situación geopolítica de Oriente Próximo, fue elaborado por Mohammad-Ali Amir-Moezzi, reconocido historiador e islamólogo franco-iraní, editorial Fayard (2004). La versión en castellano es del archivo de cartografía de la revista geopolítica Le Monde Diplomatique. El mapa destaca la extensa infraestructura energética con redes de oleoductos y gaseoductos y la presencia militar conectados a los puertos de exportación en el Golfo Pérsico y el Mar Rojo. Se aprecia las bases militares permanentes o temporales, las zonas de conflicto, tensiones políticas y áreas de influencia de potencias internacionales.


Este mapa específico fue diseñado por el geógrafo y analista francés Philippe Rekacewicz, publicado originalmente en la revista Le Monde Diplomatique en 2002 (esta versión es con su posterior traducción al castellano). El mapa fue concebido para ilustrar la situación geopolítica y el despliegue militar en la región poco después de los atentados del 11 de septiembre de 2001 y justo antes de la invasión de Irak en 2003. El mapa destaca puntos clave de conflictos (estrellas rojas), conflictos en tregua (estrellas blancas) y fuertes tensiones políticas (círculos rojos). Los recursos energéticos, se muestra las principales reservas y explotaciones de petróleo y gas, así como los proyectos de oleoductos y gasoductos. Y, la presencia militar con la ubicación de bases militares permanentes y temporales de EEUU y Gran Bretaña, además de la presencia de buques de asalto y portaaviones. (Recuerden que este mapa data de 2002 que muy poco varió hasta 2026)


Es conocido que el 84% del crudo que cruza el estrecho va hacia Asia, lo que convierte a esta región en la más afectada por el bloqueo; tras el inicio del conflicto, es notoria la caída del suministro, las importaciones chinas de petróleo desde el Oriente Próximo cayeron un 28%, eso evidentemente es la parte de vulnerabilidad china, como lo hemos expuesto sobre todo en la primera entrega de esta serie de artículos. Entonces, la crisis -dejando a un lado el aspecto militar- expone el "dilema de Malaca", es decir, la gran dependencia de China de las rutas marítimas controladas por el poder naval estadounidense. Y, en cuanto al conflicto bélico, se puede decir que esta guerra es una “guerra de circulación”, demostrando que el poder global actual ya no solo busca controlar territorios, sino pretende evitar los flujos mundiales de energía y mercancías, controlar esos flujos es vital para la supervivencia de las potencias occidentales si quieren mantener su hegemonía mundial.

Muy pocos han caído en cuenta de que estamos presenciando la “Tercera Guerra del Golfo”, pero, a diferencia de las anteriores, esta puede llevarnos hacia un nuevo orden en Oriente Próximo. Esa es la gran cuestión porque hemos observado sobre el terreno que se está vislumbrando el futuro no solo de la región sino del mundo, ¿podrá suceder, lo permitirá Estados Unidos?

Hemos expresado más arriba, por el momento estamos en un alto el fuego táctico, ni de lejos es el fin de la guerra, no representa una paz real porque difícilmente se llegará a un acuerdo, pero se podría sacrificando los egos. No podemos precisar si, en efecto, China y Pakistán son verdaderos mediadores, necesitan aliviar la crisis energética global y proteger rutas marítimas clave como el Estrecho de Ormuz. Por otro lado, esa pausa táctica es utilizada por Washington e Israel para reorganizar sus fuerzas. Una excelente nota de prensa que encontrará a pie de página señala la "externalización" del conflicto (Conflict Outsourcing), explicado: Debido al alto coste económico y político que supusieron para Estados Unidos las invasiones pasadas, han cambiado de estrategia. En lugar de intervenir militarmente en forma directa, emplea la externalización del conflicto, ejercer presión militar sobre Irán indirectamente a través de aliados regionales. Ejemplo: durante el tiempo que dure la tregua, los ataques contra el Líbano y las infraestructuras energéticas iraníes continúan con otros actores.

De lo anterior, el conflicto está dejando de ser un enfrentamiento directo entre dos grandes bloques, ha emergido una guerra en red o híbrida, caracterizada por una pluralidad de actores implicados (Emiratos Árabes Unidos, los kurdos y otros que están siendo tentados); también se observa el uso combinado de operaciones militares convencionales y ciberataques. A pesar de la tremenda presión contra Irán, los persas han conseguido cohesión interna y peso diplomático; al contrario, la coalición oponente muestra divisiones internas, especialmente entre las posturas de Estados Unidos e Israel, Bibi Netanyahu se opone a que EE. UU. llegue a un acuerdo con Irán.

Irán, por su peso demográfico y posición geográfica, necesariamente será un actor clave e indispensable para construir cualquier orden futuro de estabilidad en la región, no hay otra alternativa y eso es lo que no gusta en Tel Aviv y en los círculos del poder real en los Estados Unidos.

 

            Mapa del Oriente Próximo.


Irán, a pesar de haber sido golpeado, ha resistido. Un gran análisis lleva por título: “La guerra justa de Irán” (ver notas a pie de página). Las acciones militares de represalia de Irán contra Estados Unidos e Israel están justificadas bajo principios morales y del Derecho Internacional. La filosofía moral clásica -como las teorías de Agustín de Hipona, conocido como San Agustín y de Tomás de Aquino-, se justifica por las siguientes razones:

1. Irán a dado respuesta a agresiones continuas, los ataques de represalia y legítima defensa de Irán no tuvieron una provocación inicial, se trata de un acto legítimo tras años de asesinatos de sus científicos nucleares, comandantes militares, negociadores diplomáticos, jefes de estado y una repetida violación a su soberanía nacional.

2. Irán busca restaurar un equilibrio de fuerza a través de la disuasión, defiende que sus ataques quieren restablecer un estado de restricción mutua frente a potencias mundiales y regionales (EE. UU. e Israel) que actúan con total impunidad en la región.

3. Irán cumple -conforme el Derecho Internacional- con los criterios de la denominada "Guerra Justa", principio que Irán ha respetado en sus requisitos teóricos: declarada por una autoridad estatal legítima, poseer una causa justa (castigar un daño sostenido) y buscar recuperar la paz en lugar de la sumisión a la que se le pretende obligar. El derecho a la resistencia se etiqueta dentro del orden internacional como factible. Además, Irán crítica la doble moral occidental que ha calificado deshonestamente la reacción iraní como "escalada"; es decir, Irán -el agredido-, supuestamente, no tiene derecho a la legítima defensa cuando es atacado por EE. UU. e Israel.

Irán, puede y tiene como acusar a los líderes de EE. UU. e Israel (Donald Trump y Benjamin Netanyahu) de utilizar la agresión militar constante para su propio beneficio político interno e incluso personal, puede demostrar que éstos políticos han desviado la atención a sus continuas acusaciones en sus países (corrupción, caso Epstein, financiamiento, etc).

En lo económico, parece que Mr. Trump sigue ofreciendo acuerdos de paz, "esta vez de verdad", que afectan y/o desestabilizan los mercados mientras algunos petroleros navegan por el estrecho de Ormuz, bajo las condiciones de Irán. ¿Qué hay de cierto de que la guerra es un negocio cínico?, el general estadounidense Smedley Butler lo aseguró hace un siglo: “la guerra es una estafa”, y desde entonces nos hemos cuestionado el origen de los conflictos. Cuando Estados Unidos se inclina por la guerra lo hace porque sabe que es rentable (no porque pueda que sea rentable) y suele terminarla cuando hay una promesa de mayores ganancias. ¿Será esa una "victoria" para EE. UU.? Trump está feliz cuando se gana más dinero vendiendo más petróleo o especulando en los mercados financieros; pero las élites del poder temen que negociar con Irán les lleve a una rendición, sin que se utilice ese término.

Continuemos con el tema principal. Aquí una nueva perspectiva de Los corredores energéticos y la guerra contra Irán en mapas.

T. Andino


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Este mapa ilustra el oleoducto Bakú-Tiflis-Ceyhan (BTC), una infraestructura energética estratégica que transporta petróleo crudo desde el Mar Caspio, comenzando en la terminal de Sangachal cerca de Bakú, Azerbaiyán, atravesando Georgia y Turquía hasta el puerto mediterráneo de Ceyhan. El proyecto fue impulsado por Estados Unidos y sus aliados regionales para evitar a Irán y Rusia creando otra ruta de exportación de energía que “fortalezca la seguridad energética al diversificar las fuentes de suministro para Europa”. El oleoducto fue construido y operado por un consorcio liderado por la compañía petrolera BP.


"La ruta vital del Caspio redibuja el mapa de la guerra para Irán y Rusia".

Aidan J. Simardone
The Cradle
mayo 2026


Mientras Washington y Tel Aviv aprietan a Irán desde el sur, el Caspio se está convirtiendo en la arteria norte de una red de suministro euroasiática construida más allá del alcance occidental.

La presión bélica sobre Irán siempre se ha cartografiado desde el sur. Las bases estadounidenses rodean el Golfo Pérsico, la inteligencia israelí investiga la región desde Azerbaiyán y más allá, y el poder naval de Washington ha tratado durante mucho tiempo las estrechas vías fluviales alrededor de Irán como un punto de presión.

Pero cuanto más se inclina el eje EE.UU - Israel hacia el Golfo, más se desplaza la profundidad estratégica de Teherán hacia el norte, a través de un cuerpo de agua cerrado que los planificadores occidentales no pueden dominar fácilmente.


           Mapa del Mar Caspio


El mar Caspio ahora importa porque da a Irán y Rusia algo que ambos estados necesitan con urgencia: una ruta directa y políticamente controlada, fuera del alcance de corredores terrestres hostiles.

El comercio terrestre debe pasar por estados que estén alineados con Washington o que no estén dispuestos a arriesgarse a una presión secundaria estadounidense. El Caspio, en cambio, une a ambos países sin un guardián externo.

Los barcos aún pueden ser alcanzados por drones y misiles, pero alcanzarlos requiere una penetración mucho más profunda en el espacio iraní y conlleva el peligro de un enfrentamiento con Rusia. A corto plazo, el Caspio ofrece a Teherán una línea de suministro fiable. A largo plazo, podría profundizar la integración Irán-Rusia y convertirse en una ruta central que conecte Rusia con Asia Occidental, India y el mundo en general.


La batalla legal por un mar cerrado.

¿Es el Caspio realmente un mar? No es una pregunta trivial. Si es un mar, está sujeto a la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (UNCLOS), según la cual el territorio se extiende 12 millas desde la costa, tras lo cual se aplica la navegación libre. Si se trata como un lago, el territorio se extiende hasta fronteras acordadas mutuamente por los estados vecinos.

Hasta 1991, solo dos estados ocupaban el Caspio: Irán y la URSS. En 1921, el Tratado de Amistad Ruso-Persa prohibió a otros países navegarla. Pero cuando cayó la Unión Soviética, tres nuevos estados se unieron al Caspio: Azerbaiyán, Kazajistán y Turkmenistán. Estas antiguas repúblicas soviéticas disputaron el tratado de 1921, insistiendo en negociaciones que tuvieran en cuenta la UNCLOS.

Todas las antiguas repúblicas soviéticas, incluida Rusia, querían que el Caspio fuera tratado como un mar, pero como la costa corta de Irán le daría menos territorio, insistían en que el Caspio era un lago. La posibilidad de que la UNCLOS se aplicara también habría permitido la entrada de buques militares extranjeros a 12 millas de Irán. No era un temor hipotético, dada la estrecha alianza de Azerbaiyán con Israel. Si acogiera a la marina israelí, Tel Aviv podría abrir un frente en el norte de Irán.

El fracaso en llegar a un consenso hizo que el estatus legal del Caspio fuera ambiguo, privando a la región de una mayor integración. Por ejemplo, el propuesto oleoducto Transcaspio conectaría Turkmenistán con Azerbaiyán, trayendo petróleo y gas desde Asia Central a Europa. Pero sin claridad sobre quién era el dueño del seabed (lecho marino), el proyecto se estancó.


Mapa del proyecto del oleoducto Transcaspio que conectaría Turkmenistán con Azerbaiyán a través del lecho marino del mar Caspio.


En 2018, los cinco estados llegaron a una decisión. El Caspio no era un lago ni un mar, sino un cuerpo de agua único que estaría sujeto a la Convención sobre el Estatus Legal del Mar Caspio, también conocida como el Tratado del Mar Caspio. (Nota del editor del blog: El 12 de agosto de 2018, los líderes de Azerbaiyán, Irán, Kazajistán, Rusia y Turkmenistán firmaron, en la ciudad kazaja de Aqtau, la Convención sobre el Estatus Legal del Mar Caspio, que había sido desarrollada por los estados litorales del Caspio durante más de veinte años).

Al igual que en la UNCLOS, los estados tendrían 15 millas de territorio desde la costa y otras 10 millas para la pesca. El área restante se compartiría, y cualquier estado parte del tratado podría instalar cables y oleoductos submarinos.

Pero, a diferencia de la UNCLOS, a los Estados no partes del tratado se les prohibió estacionar sus buques armados. Irán no aseguró su demanda maximalista de que el Caspio fuera clasificado como lago, pero la exclusión de ejércitos externos le dio la protección que más importaba.


Cooperación Caspiana

El tratado proporcionó a los estados litorales un marco para la cooperación, pero para las relaciones Irán-Rusia, el Caspio permaneció infrautilizado mientras hubieran rutas terrestres disponibles. A medida que se profundizaba la cooperación sobre Siria, Moscú propuso en 2013 el Corredor Internacional de Transporte Norte-Sur (INSTC), una red de oleoductos, ferrocarriles y autopistas que conecta Rusia a través de Azerbaiyán con Irán y luego con India y el resto del mundo.

Todo cambió cuando Rusia invadió Ucrania en 2022. Aunque Azerbaiyán no impuso sanciones propias contra Rusia, sí proporcionó ayuda humanitaria a Ucrania y expresó su apoyo a su integridad territorial, afirmando que cumplía con las normas de sanciones secundarias.

Mientras tanto, la cooperación entre Irán y Rusia se aceleró. Con Rusia uniéndose a Irán en la sanción, Moscú ya no tenía incentivo para restringir el comercio con Teherán. Moscú también tuvo que buscar otros proveedores para su ejército. Irán proporcionó drones decisivos en el campo de batalla.

¿Por qué confiar en Azerbaiyán cuando el Caspio estaba justo ahí? A casi 1.000 kilómetros de la línea del frente entre Rusia y Ucrania, proporcionaba una ruta directa y encubierta para las armas que iban de Irán a Rusia. A cambio, Rusia suministraba más bienes a Irán.

En 2022, el puerto iraní de Noshashr acogió su primer carguero ruso en 21 años. Ese mismo año, las navieras iraníes y rusas se unieron para formar una nueva corporación que desarrollaría el INSTC. En 2025, el tráfico marítimo en el puerto iraní de Anzali aumentó un 56%.


               Mapa del Corredor Internacional de Transporte Norte-Sur (INSTC)


La ruta norte bajo fuego

Tras la guerra de agresión entre Estados Unidos e Israel contra Irán, Washington bloqueó el Golfo Pérsico. El transporte terrestre también se volvió más arriesgado, con estados vecinos como Azerbaiyán, Pakistán y Turquía manteniendo estrechos lazos con Estados Unidos.

El Caspio volvió a ser crucial, esta vez con el flujo invertido mientras Rusia enviaba armas y bienes críticos a Irán. Un artículo reciente del New York Times (NYT) alega que Rusia ha estado enviando piezas de drones a Irán a través del Caspio.

Los drones resultaron vitales para Rusia en Ucrania, y también han ayudado a Irán a atacar instalaciones militares estadounidenses en Asia Occidental. Se informa que barcos rusos han transportado bienes básicos, incluidos alimentos, para ayudar a los iraníes a resistir el bloqueo.

Estados Unidos e Israel pueden atacar barcos o puertos en el mar Caspio, pero los riesgos son significativos. El Caspio se encuentra lejos de Israel y de las bases militares estadounidenses cerca del Golfo Pérsico. Cualquier ataque a activos iraníes allí también corre el riesgo de arrastrar directamente a Rusia al conflicto, especialmente cuando esos puertos sirven como puntos de atraque y nodos logísticos para buques rusos.

Por eso la oleada de ataques israelí, confirmada públicamente, contra Bandar Anzali en marzo de 2026 provocó una respuesta rusa más contundente que una condena rutinaria. El ataque impactó el mayor puerto iraní en el Caspio, un centro comercial y militar conectado a la misma ruta marítima que Rusia utiliza para mover carga hacia y desde Irán.

La portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores ruso, Maria Zakharova, advirtió que el ataque afectó "los intereses económicos de Rusia y otros países de la región" con los enlaces de transporte con Irán, y afirmó que tales "acciones temerarias e irresponsables" corrían el riesgo de "arrastrar a los estados caspios al conflicto militar".

La advertencia se repitió a un nivel político superior. Tras la conversación del ministro ruso de Asuntos Exteriores Sergei Lavrov con su homólogo iraní, Abbas Araghchi, Moscú dijo que ambas partes expresaron su preocupación por la "peligrosa propagación del conflicto provocada por Washington y Tel Aviv hacia la zona del mar Caspio".

El portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, dijo entonces que Rusia vería cualquier desbordamiento de la guerra de Irán hacia el Caspio de forma "extremadamente negativa", aunque declinó comentar directamente los informes de que los ataques israelíes habían dirigido a buques que supuestamente transportaban armas rusas a Irán.

Teherán también intentó convertir el ataque en un asunto de seguridad a nivel Caspio en lugar de un asunto bilateral limitado. Araghchi advirtió que los ataques a Bandar Anzali habían "puesto en grave peligro la seguridad y estabilidad en el mar Caspio", instando a los estados costeros a adoptar una "postura firme y unificada" frente a la ley desestabilizadora.

El mensaje era lo suficientemente claro. Una vez que la guerra llegó a la costa norte de Irán, afectó a los intereses de todos los estados litorales que dependen de que el Caspio permanezca fuera del campo de batalla entre Estados Unidos e Israel.

Ucrania ha golpeado el Caspio tres veces en los últimos meses. El momento, en el contexto de la guerra con Irán, es sospechoso, aunque hasta ahora los objetivos han sido activos militares rusos. Para Teherán, eso significa que la ruta del Caspio sigue siendo en gran medida segura, especialmente si se compara con los accesos expuestos al sur alrededor del Golfo Pérsico.


El proyecto del gasoducto Irán-Irak-Siria -conocido formalmente como el Gasoducto de la Amistad o Gasoducto Islámico- no fue posible debido a una destructiva combinación de guerra civil, inestabilidad interna, sanciones internacionales occidentales y un profundo conflicto de intereses geopolíticos entre las potencias globales. El memorando de entendimiento se firmó en julio de 2011, justo cuando comenzaba el conflicto armado en Siria, el gobierno fue perdiendo control territorial en las zonas del este y centro del país, imposibilitando físicamente la construcción o el mantenimiento seguro de la infraestructura energética. Otro factor que lo imposibilitó fueron las sanciones económicas y aislamiento internacional a Siria e Irán, tanto por los Estados Unidos como la Unión Europea; luego, vendría otra guerra en Irak cuando se intentó dividir el país con la "mágica" aparición del Estado Islámico (ISIS); por último la falta de financiación, ningún banco ni inversor internacional aceptó financiar un proyecto de miles de millones de dólares sin enfrentarse a graves represalias económicas por parte de Occidente. El objetivo de la ruta era llevar gas hacia el mar Mediterráneo y abastecer a Europa; sin embargo, los países europeos tenían prohibido comprar hidrocarburos iraníes; y, también existía el proyecto rival de Catar con una propuesta alternativa: el gasoducto Catar-Turquía, que pretendía cruzar Siria para vender gas a Europa. El rechazo de Damasco a este plan en 2009 en favor de Irán alimentó el apoyo de estas potencias regionales a los grupos rebeldes sirios para derrocar al gobierno sirio.


En este mapa de abajo observamos el mapa del gaseoducto Irán-Irak-Siria (verde) y su rival, el proyecto Qatar-EE.UU (rojo).  



Profundidad euroasiática más allá del bloqueo

Cuando termine la guerra, el Caspio seguirá siendo fundamental tanto para Rusia como para Irán. Hace más de una década, Moscú veía el INSTC como una forma de llegar a India mientras evitaba Europa. Bajo las condiciones de sanciones occidentales, presión bélica y la expansión de la contención atlantista, ese antiguo plan ha cobrado nuevo peso.

Si finalmente se levantan las sanciones y la India se aleja aún más de la dependencia occidental, el corredor podría convertirse en una de las arterias clave de un orden multipolar. Le daría a Rusia una ruta hacia el Océano Índico, daría a Irán un papel central en el comercio euroasiático y debilitaría la capacidad de Estados Unidos para aislar a cualquiera de los estados mediante presión marítima o coacción financiera.

Dadas sus ventajas, el Caspio tardó sorprendentemente mucho en alcanzar su importancia actual. Su estatus legal solo se aclaró en 2018, y antes de la guerra de Ucrania, las rutas terrestres aún parecían viables. Pero a medida que Moscú y Teherán estrechan la cooperación en un entorno internacional hostil, el Caspio ya no es una vía secundaria. Se está convirtiendo en uno de los pilares silenciosos de la respuesta euroasiática a la hegemonía estadounidense.

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27 mayo 2026

Los corredores energéticos y la guerra contra Irán en mapas (3)


           Crédito de la foto: The Cradle




Introducción por el editor del blog

Continuamos está serie de artículos referente a la actual crisis bélica en Oriente Próximo. Las anteriores entradas de esta serie tuvieron un contexto más histórico acompañado de datos de actualidad. Para esta siguiente ronda revisaremos elementos críticos que se viven en el presente. Comenzamos con la investigación del reconocido analista internacional Pepe Escobar. Pero, antes de leer sus puntos de vista unas breves notas de interés.

En una entrevista en “Fox News” un par de senadores republicanos (Tom Cotton y Josh Hawley) dieron la solución a la crisis bélica, y creo sinceramente es algo que vale la pena, hagámonos de la vista gorda y punto final. Estos dos hombres se atrevieron a señalar que: “era hora de que declaremos la victoria. Hemos hecho todo lo que podemos y es hora de simplemente declarar la victoria y traer a los hombres a casa”.

En igual sentido otros estadounidenses como Robert Kagan, influyente historiador, politólogo y activo columnista de opinión internacional de The Washington Post, vinculado al neoconservadorismo (neocon), férreo defensor del internacionalismo liberal, el liderazgo militar y político con la presencia global de los EE. UU. para mantener el orden internacional “democrático”; y, uno de los fundadores en 1997 del Proyecto para el Nuevo Siglo Americano, ahora acepta el jaque mate de Irán. Por su parte, el general retirado Michael Flynn, hoy político estadounidense, asesor de Seguridad Nacional los primeros días de la primera administración Trump, mediático y controvertido miembro del movimiento político de Trump, ha instado a los estadounidenses a que recojan sus cosas y se marchen.

Basándonos en los comentarios del coronel Douglas Macgregor establecemos el hecho de que el mundo está condenado a una recesión económica y peor aún, podríamos caer en una gran depresión. Los egos de los políticos “dueños del mundo” se niegan a aceptarlo. Se le ha dicho a Trump que es momento de parar esto ya. Estados Unidos viene desde hace un buen tiempo afrontando una posición financiera nada estable debido a la deuda soberana nacional. El petrodólar, el patrón que ha sustentado su economía afronta serios desafíos, el comercio mundial en petrodólares está a la deriva, Estado Unidos se sostuvo e hizo todo lo que quiso durante medio siglo porque logró imponer al mundo la compra de petróleo en dólares a las petromonarquías, pero la jugada maestra fue en realidad otra: Obligó a los principitos del Golfo a reinvertir los dólares de su petróleo en bonos del tesoro estadounidense, esa fue la única manera de sostener la expansión económica estadounidense; a cambio, los EE. UU. ofrecieron “seguridad” y garantías de que los principitos gobernarían como les plazca, nadie les tocaría porque el US Army estaría ahí para protegerlos, y así fue durante medio siglo...

La aventura bélica contra Irán -dicen los entendidos- ha fulminado el sistema del petrodólar y las garantías de seguridad a pesar de que las petromonarquías del Golfo solo recibieron una visita blanda de parte de Irán como mensaje, algunas infraestructuras fueron golpeadas, Irán evitó destruirlas. Ahora, digan lo que digan, el Consejo de Cooperación del Golfo está evaluando sus inversiones y patrocinios que evidentemente afectarán más al sistema del petrodólar; sin embargo, sigue siendo dudoso que puedan desvincularse del control estadounidense o de las presiones de Israel.

Retrocediendo en el tiempo, “fueron los británicos durante más de cien años quienes prometieron y brindaron protección a estos pequeños reinos petroleros, incluida Arabia Saudita. EE. UU. en privado, en la década de 1930, prometió proteger los recursos petroleros saudíes. Ahora, nos dimos cuenta es de que no podemos hacer eso. No podemos derribar los misiles. No podemos hacer que los iraníes, por así decirlo, obedezcan”.

Douglas Macgregor se pregunta: “¿qué tan rico va a seguir siendo Estados Unidos sin el petrodólar?. Creo que la respuesta a eso no es muy buena, así que creo que efectivamente hemos perdido esta guerra. Creo que los iraníes lo saben y ahora dicen que han tenido tanteos de nuestra parte, lo cual estoy seguro de que probablemente sea cierto entre bastidores”.

Pero, Estados Unidos sigue sin tener un plan para poner fin a la guerra, se mantiene en sus exigencias, que de paso parece son impuestas por Israel, se niega a verse como vencido. Aún se pretende que Irán renuncie al enriquecimiento de uranio, que entregue su arsenal de misiles balísticos, etc. Creen que pueden imponer las reglas basados en la premisa de que Israel y EE. UU. son la hegemonía militar y política en la región. “Eso nunca va a suceder. EE.UU. una vez más ha querido pisotear a una nación con identidad nacional, orgullosa de sus orígenes y su cultura, EE. UU, e Israel han querido escupir sobre ella”, refiere Macgregor, los iraníes “no van a hacer negocios con nosotros, ciertamente no en nuestros términos, así que creo que tendremos que buscar a alguien en algún lado que pueda mediar por nosotros, pero creo que los términos que tendremos que aceptar serán muy humillantes para los Estados Unidos”.

Dicho esto, pasemos al artículo de Pepe Escobar


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La guerra contra Irán transforma la 'Guerra de los Corredores de Conectividad'

Pepe Escobar
The Cradle / abril 2026

La guerra contra Irán está interrumpiendo los corredores comerciales, de transporte y energéticos en el corazón de la integración euroasiática.

  

La guerra de elección de Estados Unidos contra Irán no solo está redefiniendo la geopolítica, sino que también interfiere, desestabiliza y reorienta lo que The Cradle describió en junio de 2022 como La Guerra de los Corredores de Conectividad Económica; posiblemente el paradigma geoeconómico clave de la integración euroasiática en el siglo XXI. De este a oeste y de norte a sur, estos corredores entrelazan prácticamente a todos los principales actores de Eurasia.

Profundicemos en lo que pueden ser los cuatro vectores más importantes: el corredor este-oeste impulsado por China de las Nuevas Rutas de la Seda/Iniciativa de la Franja y la Ruta (BRI); el Corredor Internacional de Transporte Norte-Sur Rusia-Irán-India (INSTC); el IMEC (Corredor India-Oriente Medio); y los corredores propuestos que unirán Turquía con Catar, Siria e Irak.

Las Nuevas Rutas de la Seda/BRI de China avanzan a través de una multiplicidad de corredores desde Xinjiang hasta el oeste de Eurasia, incluyendo el Corredor Norte (a través del Transiberio en Rusia) y el Corredor Medio (vía Kazajistán y cruzando el Caspio hasta el Cáucaso y Turquía).



Mapa del Corredor Internacional de Transporte Norte Sur (INSTC)



Mapa del Corredor India-Oriente Medio (IMEC)


Irán en el centro de la integración euroasiática

Pero es la geografía ultra estratégica de Irán la que lo ha posicionado desde las Antiguas Rutas de la Seda como el cruce definitivo entre el este y el oeste; un papel reavivado por las Nuevas Rutas de la Seda/BRI lanzadas por el presidente Xi Jinping en 2013.

Uno de sus vectores clave, incluido en el acuerdo China-Irán de 25 años y 400.000 millones de dólares firmado en 2021, es el corredor terrestre China-Irán integrado por la BRI. Es esencial para eludir el dominio marítimo estadounidense, el bombardeo de sanciones de décadas sobre la República Islámica y puntos de estrangulamiento sensibles como el Estrecho de Malaca, el Estrecho de Ormuz y el Canal de Suez.

El primer tren de mercancías procedente de Xian, la antigua capital imperial de China, llegó al puerto seco de Aprin en Irán, situado a 20 km de Teherán, que fue inaugurado hace solo tres años en mayo. Esto marcó el inicio oficial de este corredor, reduciendo los tiempos de tránsito de hasta 40 días por mar a un máximo de 15 días por tierra.

Aprin es un puerto seco: una terminal intermodal interior, conectada directamente por carretera o ferrocarril con puertos marítimos, en el Caspio o en el Golfo Pérsico. Eso significa que los enormes envíos chinos pueden acceder rápidamente a las rutas marítimas globales.

China-Irán encaja en el corredor este-oeste más amplio, que antes de la guerra pretendía conectar Xinjiang a través de Asia Central (Kazajistán, Uzbekistán, Turkmenistán) con Irán, Turquía y, más adelante, el Golfo Pérsico, África e incluso Europa.

Por supuesto, China también podría beneficiarse del corredor ferroviario para recibir petróleo iraní, en lugar de depender de la flota fantasma iraní, aunque los desafíos logísticos siguen siendo significativos.

El ferrocarril China-Irán ya está recalibrando la importancia del Corredor Económico China-Pakistán (CPEC), el proyecto emblemático de la BRI que conecta Xinjiang, a través de la autopista del Karakórum, con el norte de Pakistán y luego a través de Baluchistán hasta el puerto de Gwadar en el mar Arábigo.

Hasta la guerra preferida del presidente estadounidense Donald Trump, Pekín estaba inclinado a prestar más atención al corredor iraní, teniendo en cuenta la inestable situación política de Pakistán.

Pase lo que pase a continuación, Irán aún tendrá que navegar con cuidado la compleja y vertiginosa interacción entre China e India. Al fin y al cabo, ambos miembros de los BRICS tienen un profundo interés estratégico en los puertos iraníes, considerados como puertas de entrada esenciales a Asia Central.

Además, el puerto iraní de Chabahar, parte de lo que podría considerarse, al menos antes de la guerra, como la Ruta de la Seda India, en Sistán-Baluchistán, compite directamente con el puerto pakistaní/BRI de Gwadar en el mar Arábigo, a solo unos 80 kilómetros de distancia.

Esto nos lleva una vez más al papel inigualable de Irán en la conectividad euroasiática. Irán se encuentra en la privilegiada intersección de dos corredores clave de transporte: el vector este-oeste, impulsado por China, y el INSTC, que conecta a tres miembros de los BRICS: Rusia, Irán e India.

Lo que Teherán había estado haciendo hasta la guerra era alinear hábilmente su política multivector con ambas potencias, China e India, y ambos corredores. Teniendo en cuenta la alineación de India con Israel justo antes del ataque de decapitación contra Irán el 28 de febrero, las cosas podrían cambiar radicalmente en el futuro.

INSTC colisiona con IMEC

El INSTC puede describirse de forma concisa como el vector norte-sur de la integración euroasiática, uniendo Rusia, Irán e India, y cruzando las Nuevas Rutas de la Seda chinas, que se desplazan de este a oeste a través de Asia Central.

En mayo del año pasado, con un equipo profesional de cinco personas, rodé el Corredor Dorado (Golden Corridor): el primer documental del mundo, en inglés, sobre cómo se desarrolla el INSTC dentro de Irán, desde el mar Caspio hasta el Golfo Pérsico y el mar de Omán, con un enfoque especial en Chabahar.

Hasta la guerra, India estaba extremadamente preocupada por el potencial de inversión china en Chabahar, una preocupación confirmada por las autoridades portuarias durante mi visita. Chabahar es, o al menos era, visto por los estrategas indios como su joya de la corona en Irán: efectivamente la única ruta viable para India hacia Eurasia, llegando a los mercados de Asia Central, Rusia y, finalmente, europeo.

No es de extrañar que los indios tuvieran miedo ante la posibilidad de que China asegurara una presencia naval en el oeste del Océano Índico.

Todas las inversiones indias en Chabahar están ahora en pausa. Ya estaban estancados por la presión estadounidense. Sin embargo, China sigue implacable. De cara al futuro, Pekín ya ha elaborado un plan de inversión para la costa de Makran en Sistán-Baluchistán, con un despliegue masivo de empresas chinas que conectan puertos iraníes con la BRI.

Irán optará por el pragmatismo estratégico, especialmente después de que India de facto abandonara su no alineamiento y autonomía frente a Estados Unidos: todo eso debido a cálculos superficiales y miopes del gobierno liderado por Narendra Modi. Así que la India tiene una lucha cuesta arriba si no quiere perder su "joya de la corona" persa.

Aquí, una vez más, la profunda interconexión de los principales corredores transeuroasiáticos. El ferrocarril China-Irán, parte del corredor China-Asia Central-Turquía-Europa, conecta con el INSTC en Irán, que cuenta con el respaldo crucial de Rusia.

Al mismo tiempo, ambos se oponen radicalmente al IMEC, el corredor mal llamado India-Oriente Medio-Europa, que en realidad es el corredor Israel-Oriente Medio-India-Europa. El objetivo clave de IMEC, fruto de la campaña de Trump 2.0 por los Acuerdos de Abraham, es convertir a Israel en un centro estratégico para los flujos comerciales y energéticos en Asia Occidental.

Como detalló inicialmente The Cradle, IMEC ha sido hasta ahora poco más que una gran operación de relaciones públicas lanzada en una cumbre del G20 en Nueva Delhi. Debe interpretarse como la respuesta tardía del colectivo occidental a la BRI: otro proyecto estadounidense más para "contener" a China y, más recientemente, a Irán como miembro del INSTC.

Sobre todo, IMEC es un corredor de transporte diseñado para eludir los tres principales vectores de la verdadera integración euroasiática: China, Rusia e Irán, miembros de los BRICS.

Sin embargo, la guerra contra Irán está imponiendo un serio toque de realidad a IMEC. El puerto de Haifa ha sido gravemente dañado por misiles iraníes. Riad y Abu Dabi están en conflicto directo sobre cómo adaptarse a un Golfo Pérsico postamericano en el que Irán será la potencia dominante.

Tal y como están las cosas, el príncipe heredero saudí Mohammed bin Salman (MbS), aunque siempre cauteloso, parece inclinado a buscar un acuerdo. El presidente de los EAU, Mohammed bin Zayed (MbZ), en cambio, está, a todos los efectos prácticos, en guerra con Teherán.

Europa está cometiendo activamente suicidio político y económico. Y la India está desconcertada sobre cómo cerrar el círculo: cómo organizar una cumbre creíble de los BRICS a finales de este año alineándose con Estados Unidos.

A todos los efectos prácticos, IMEC está ahora en coma profundo.

Tomemos algunos resultados provisionales de la guerra. Casi 1.100 km de vías están "desaparecidas" en el ferrocarril de Fujairah en los Emiratos Árabes Unidos a Haifa; 745 km están "desaparecidos" desde Jebel Ali en Dubái hasta Haifa; y 630 km están "faltando" en el ferrocarril de Abu Dabi a Haifa.

Eso deja a IMEC aún más frágil tras la guerra. Varios de los posibles nodos del corredor e infraestructuras circundantes también fueron alcanzados por ataques con misiles iraníes. Y puede que eso aún no haya terminado.

Las ambiciones de Turquía en "Pipelineistán"

Turquía, por supuesto, tuvo que desarrollar sus propias ideas de integración euroasiática, especialmente dado que el neootomanismo quiere posicionar a Ankara como un actor capaz de rivalizar con Rusia e Irán.

Tal y como están las cosas, la apuesta de Ankara es apostar por un "Pipelineistán" completo, tal y como definí hace dos décadas, el laberinto ultrapolitizado de corredores energéticos euroasiáticos.

Así, "Pipelineistán" incluye desde el enlace petrolero Bakú-Tblisi-Ceyhan (BTC), facilitado por el "Gran Tablero de Ajedrez" del fallecido Zbigniew Brzezinski, hasta las fabricadas en Rusia South Stream y Turk Stream, así como telenovelas interminables de gas como la de Turkmenistán-Afganistán-Pakistán-India (TAPI) y la Irán-Pakistán-India (IPI), luego reducida a IP.

Una de las principales obsesiones estadounidenses ha sido durante mucho tiempo impedir la construcción de un oleoducto Irán-Pakistán: un cordón umbilical entre dos poderosas naciones musulmanas que conecta Asia Occidental con Asia del Sur.



Mapa de las principales rutas regionales de oleoductos y gas conectadas con Turkiye


El ministro turco de Energía, Alparslan Bayraktar, sí, ¿recuerdas a los drones? - está en racha. Su idea favorita es conectar Basora -la capital petrolera del sur de Irak- con el oleoducto Irak-Turquía, que conecta Kirkuk con Ceyhan, en el Mediterráneo (también terminal del BTC), con una capacidad de más de 1,5 millones de barriles al día. El problema es que la ausencia de consenso político en Irak lo convierte, por ahora, en un sueño imposible.

Turquía incluso está considerando vincular los yacimientos petrolíferos sirios -una producción poco lujosa, con un máximo de 300.000 barriles diarios- con el oleoducto Irak-Turquía. Eso es un terreno complicado, teniendo en cuenta que nadie sabe realmente quién dirige Siria.

Aun así, Ankara sigue siendo implacable. El Santo Grial sería un gasoducto desde Catar hasta Turquía pasando por Arabia Saudí, Jordania y Siria.

Esa es una versión disparatada de la historia repitiéndose. Un oleoducto se situó en el centro de la guerra contra Siria: originalmente habría sido Irán-Irak-Siria, antes de que Catar impulsara en 2009 una ruta desde el Campo Norte a través de Arabia Saudí y Jordania hacia Siria, un proyecto vetado por Damasco.

La guerra contra Irán ha vuelto a poner todo patas arriba después de que QatarEnergy declarara fuerza mayor sobre una parte significativa de sus exportaciones de GNL, afectando tanto a Europa como a Asia.

Catar sigue privilegiando el GNL sobre los gasoductos. Pero ahora entra Turquía, con el concepto de un gasoducto -aún por construir- desde Catar para abastecer a Europa, presentado por Bayraktar como una "ruta alternativa de exportación". Eso costaría al menos la impresionante cifra de 15.000 millones de dólares: un oleoducto de 1.500 km que cruzaría hasta cinco fronteras. Un dolor de cabeza certificado y costoso.

Más factible, al menos en teoría, es el gasoducto Trans-Caspio, que pretende conectar Turkmenistán a través del Caspio con Azerbaiyán y Georgia, probablemente paralelo al gasoducto BTC y más adelante hacia Europa.

Una vez más, eso debe construirse. Costaría al menos 2.000 millones de dólares: un oleoducto submarino de más de 300 km a través del Caspio desde Turkmenbashi hasta Bakú. Eso es largo, hice ese cruce en un cargo azerí en los 2000, y tarda al menos 8 horas. Después, el oleoducto, aún inexistente, conectaría con otros dos, el Cáucaso Sur y el Transanatoliano.

Los costes adicionales serían inevitables: en desarrollo aguas arriba, capacidad de compresión y expansión aguas abajo.

Y aunque todo esto saliera a la luz, Turkmenistán no tiene capacidad sobrante: prácticamente toda su producción va a Xinjiang, en China, a través de un oleoducto construido y pagado por China. En el mejor de los casos, Turquía importa una pequeña cantidad de gas turcomano a través de Irán, en régimen de intercambio; Irán también utiliza este gas.

Haz corredores de conectividad, no guerra

Lo que está claro es que los Corredores de la Guerra de Conectividad seguirán siendo el vector geoeconómico principal desde Asia Occidental hasta Asia Central y del Sur, implicando múltiples caminos hacia la integración euroasiática.

La guerra contra Irán está acelerando bastantes interconexiones. Tomemos, por ejemplo, la Corporación Nacional de Logística (NLC) en Pakistán que accede a la Terminal Fronteriza de Gabd para impulsar el comercio con Irán y principalmente con Uzbekistán en Asia Central, a través de algo llamado sistema TIR (Transporte Internacional por Carretera), evitando Afganistán.

NLC lo está jugando de forma bastante estratégica, activando simultáneamente múltiples corredores comerciales hacia China, Irán y Asia Central, y al mismo tiempo ayudando a fortalecer el maltrecho frente comercial y financiero de Irán durante la guerra.

Y ni siquiera estamos hablando del otro corredor clave de conectividad del futuro: la Ruta Marítima del Norte a lo largo de la costa rusa en el Ártico hasta el mar de Barents, que los chinos poéticamente llaman la Ruta de la Seda Ártica.

China, India y Corea del Sur están muy centradas en la Ruta Marítima del Norte, que se discute cada año con detalle en los foros de San Petersburgo y Vladivostok.

No es casualidad que EE.UU. bombardeara varios nodos del INSTC: el puerto de Bandar Anzali, Isfahán, el puerto de Bandar Abbas y el puerto de Chabahar. Así como un tramo del ferrocarril China-Irán, parte de la BRI y financiado por China.

Esta es una guerra contra Irán, contra China, contra los BRICS, contra la integración de Eurasia. Sin embargo, la integración de Eurasia simplemente se niega a descarrilar.

Haz corredores de conectividad, no guerra.

16 mayo 2026

Los corredores energéticos y la guerra contra Irán en mapas (1)


La imagen corresponde a una sección del Atlas Catalán de 1375 sobre cartografía medieval, la ilustración es tradicionalmente atribuida a Abraham Cresques de Mallorca (no existe consenso sobre un único autor). Muestra áreas de Asia Central con representaciones de caravanas de camellos y figuras monárquicas que simbolizan los reinos y gobernantes de la época. El mapa refleja el conocimiento europeo sobre las rutas comerciales y la geografía asiática, influenciado por los relatos de viajeros como Marco Polo.


por Tito Andino 
Resumen y análisis de temas de historia y actualidad 


La Ruta de la Seda a lo largo de los siglos

Vamos a ensayar una serie de artículos sobre el tema energético como causa real de la guerra contra Irán. Iniciaremos con un repaso histórico y ciertas notas de actualidad hasta terminar con el actual conflicto de Israel/EE/ UU. contra Irán. Por favor! olvidémonos de las supuestas armas nucleares, del terrorismo, del "Eje del Mal", etc.

En varios temas anteriores ya hemos analizado los corredores energéticos, es decir, el paso obligado de oleoductos y gaseoductos por territorios “hostiles” y no hostiles. A su vez, en otras épocas estos corredores eran los caminos rústicos de un sistema clave para el comercio en general. "Geopolítica del Poder" es el título de una serie de diez artículos presentados a lo largo de los años en nuestro blog, sobre la influencia de las grandes potencias en determinadas zonas estratégicas de la geografía y, aunque viene -por derecho propio- asociado a la "Ruta de la Seda", no es frecuentemente mencionado por analistas contemporáneos.

No debe quedar resquicio de duda, desde hace algunos años presenciamos el renacer de la histórica “Ruta de la Seda”, algo que estremece a los imperios comerciales del presente, Estados Unidos y el Imperio Británico, estas potencias han venido saboteando su moderna consolidación a través de las denominadas guerras sin fin, manteniendo el caos en Lejano y Próximo Oriente, por lo que las rutas terrestres del comercio seguirán cerradas para que los intereses estratégicos y económicos de los dos grandes monopolistas del comercio mundial marítimo siga prevaleciendo (EE. UU. y el Reino Unido).

Hay historiadores que precisan una ruta más antigua que la denominada “Ruta de la Seda” que partía de China y el Lejano Oriente, ese tiempo era “El Camino Real Persa”, el sistema persa operaba activamente durante el siglo I a. C., viene a ser uno de las precursoras de la “Ruta de la Seda”; no obstante, la historia de esas rutas sigue siendo aún más remota, usando una metáfora que me gusta mucho, viene desde la más profunda medianoche de los tiempos.

Sabemos por la historia que la famosa “Ruta de la Seda” partía desde Oriente, en la remota y actual China, garantizando un camino hacia Occidente y la India, cruzando asentamientos humanos en búsqueda de relaciones comerciales y diplomáticas con otros pueblos. En general, la “Ruta de la Seda” no fue un solo camino, constituía una compleja red de rutas comerciales que culminaban exitosamente en el intercambio de bienes y, sobre todo compartía cultura entre los pueblos… pero también atraía la codicia de los guerreros.

La Ruta de la Seda, que en su día fue algo así como una globalización embrionaria, evoca ciudades míticas como Turpán, Kashgar, Samarkanda, Bujara, Bactria, Bagdad, Palmira, Antioquía, Tiro, Constantinopla… o pueblos como los tocarios, escitas, persas, armenios, hunos, tártaros, mongoles, turcomanos, varegos… El eje principal de la ruta coincidía esencialmente con el camino tomado por los linajes genéticos para entrar en Europa hace muchos milenios. A través de ella, circulaban todo tipo de mercancías: especias, telas, oro, piedras preciosas, coral, vidrio, marfil, sal, perfumes, tintes, porcelana, hierro, medicinas, opio, maderas… También circulaban ideas, religiones, filosofías, esclavos, inmigrantes, refugiados, información, genes, enfermedades, animales domésticos y semillas de cereales. Por lo general, estas mercancías se abrían paso a través de Asia Central y Oriente Medio, hasta llegar a las salidas mediterráneas europeas - es decir, las repúblicas marítimas italianas: Génova y Venecia, donde florecieron los primeros centros financieros del mundo. Otra alternativa era la Ruta de las Especias, que a través del Índico conectaba al Lejano Oriente con el Próximo Oriente (concretamente con Egipto). La figura del mercader veneciano Marco Polo es sin duda el ejemplo más emblemático de la actividad comercial que tuvo lugar desde Europa hasta China”.

Si en el pasado la “Ruta de la Seda” fue fundamental para dominar grandes territorios y obviamente comerciar, esas mismas rutas son la clave de la dominación imperial contemporánea. Sin que, muchas veces, lo hayamos percibido, los grandes proyectos de las “autopistas” energéticas -controlados por las superpotencias modernas- recrean, como un eco del pasado, la famosa “Ruta de la Seda”. Controlarla significa poder y riqueza en el actual juego de estrategia geopolítica.

Los escenarios no han variado, el método empleado es, por lógica, producto de los tiempos “civilizados” en que vivimos y las guerras constituyen -no solo en nuestros tiempos- la forma en que se intenta apoderarse de territorios clave para poder construir los estratégicos corredores energéticos. Solo a manera de ejemplo citemos un par:


Las guerras de Chechenia se encuadran en la disputa encarnizada de las grandes potencias, en las que debe incluirse a Francia, Reino Unido, Alemania, por ejercer el control de los recursos energéticos del Cáucaso y, efectivamente, controlar las redes de oleoductos en el Mar Caspio. A más de Estados Unidos y Rusia, hubo otros actores: Turquía, Israel, Arabia Saudí, China, Irán y países de la Unión Europea que rivalizan por ejercer zonas de influencia en esas regiones. 


Chechenia, si, como lo leen, Chechenia es un paso clave para el control del petróleo del Cáucaso, las guerras que azotaron la región a fines del siglo XX fueron para apoderarse de esas rutas no para dar "independencia" a los yihadistas chechenos. Chechenia no produce petróleo, pero si es un paso obligado -estratégico- para los corredores energéticos rusos y los que planean desarrollar desde Occidente. 

Otro ejemplo, la región geográfica conocida como el Kurdistán, tampoco se trata de guerras por llevar la "democracia" o independizar a los kurdos, Occidente necesita controlar esa región, porque no solo explota petróleo y conserva grandes reservas, constituye una vía natural para establecer los corredores energéticos


Un mapa de 2103 con los proyectos regionales del Kurdistán iraquí (región autónoma.


¿Por qué sigue bloqueada la Ruta de la Seda en nuestros tiempos?

Es una lógica respuesta el hecho de que los grandes imperios comerciales del mundo Estados Unidos y el británico cooperan para mantener bloqueada la ruta terrestre entre el Lejano Oriente y Europa porque, de lo contrario, su monopolio marítimo mundial colapsaría. Ese ha sido el gran punto del siglo XX y XXI.

Sería absurdo hacer todo un relato histórico, así que apuntemos algunos elementos básicos para la comprensión de la temática. Históricamente, la convergencia de intereses financieros hizo que la Revolución Bolchevique de 1917 contara con el respaldo financiero de importantes núcleos de capital en Wall Street y la City londinense. Una aparente contradicción -capitalistas financiando a sus teóricos enemigos- esto se explica bajo una lógica pragmática: el ascenso soviético sirvió para desarticular la integración de la Ruta de la Seda, estableciendo un hostil bloque que siguió manteniendo aislando a Europa de Oriente, obligando al continente europeo a estrechar su dependencia comercial y política con el eje angloamericano.

Esa dinámica fue evidente tras la Segunda Guerra Mundial, el Nuevo Orden Mundial de posguerra, una especie de “alianza” entre el capitalismo occidental y el comunismo soviético fragmentó Europa, lo que se interpreta como una “colonización bipolar”. Concomitante, el surgimiento del estado de Israel funcionó como un enclave estratégico en la intersección de tres continentes, obstaculizó la cohesión del mundo árabe y garantizó una plataforma de influencia permanente para los intereses atlantistas en el Mediterráneo. Disuelto el mundo socialista en 1991, el vaticinado "Nuevo Orden” de los centros financieros internacionales facilitó el expolio de los recursos rusos con la complicidad de los llamados nuevos oligarcas rusos. No obstante, el resurgimiento del poder soberano en Rusia hacia finales de la década de 1990 forzó un cambio de táctica.

Ante la imposibilidad de fragmentar el territorio ruso, la estrategia se desplazó hacia la creación de inestabilidad en los eslabones estratégicos de Eurasia mediante el fomento del radicalismo islámico. Este fenómeno, instrumentalizado a través de alianzas regionales como Arabia Saudí y Pakistán, ha servido para generar conflictos que siguen bloqueando las rutas comerciales terrestres. Es decir, tenemos una forzada campaña, de al menos un siglo, que dirige el comercio hacia vías marítimas -fácilmente controlables por el poder naval atlantista- y, de paso, fomenta otro tipo de economía siniestra, el tráfico de drogas en Asia Central. Así es como el eje angloestadounidense ha logrado neutralizar la autonomía geopolítica de Europa, India y China, manteniendo el control sobre los principales nodos de intercambio mundial.


Este mapa ilustra la infraestructura energética en la región del Cáucaso y el mar Caspio, destacando rutas clave para el transporte de petróleo y gas natural. No tiene carácter oficial, fue diseñado alrededor de 2005 y 2008, ya que sitúa el importantísimo oleoducto Bakú-Tiflis-Ceyhan (inaugurado en 2006) y el gasoducto de contratransporte Erzerum como infraestructuras en fase de finalización o recientemente consolidadas. Pero si podemos intuir que su divulgación servía para explicar las rutas alternativas de suministro de hidrocarburos desde el Mar Caspio hacia Europa Occidental a través de Turquía, evitando pasar por el territorio de la Federación Rusa. Ciertamente, desde 2005 a 2026 han pasado muchas cosas.


Aquí aparece nuevamente China, con el proyecto oficial de la “Iniciativa de la Franja y la Ruta”, que es muy común referirnos a ella como la “Nueva Ruta de la Seda”. El nombre oficial en inglés es “Belt and Road Initiative” (BRI). Inicialmente, el proyecto se conoció como “One Belt, One Road” (OBOR) o "Una Franja, Una Ruta", el gobierno chino cambió el nombre para enfatizar que se trata de una iniciativa abierta y de cooperación, no de un solo camino controlado por ellos. El ambicioso proyecto fue lanzado en 2013, se divide principalmente en dos componentes: La Franja: se refiere al cinturón económico terrestre que conecta a China con Asia Central y Europa por tierra; y, La Ruta: irónicamente se refiere a la Ruta de la Seda Marítima del Siglo XXI, que conecta los puertos chinos con el Sudeste Asiático, África y Europa por mar. Pregunta: ¿A quién le estorba estas iniciativas?


"Una Franja, Una Ruta", la Iniciativa propuesta. China en rojo, los miembros del Banco Asiático de Inversión en Infraestructura en naranja, y los corredores propuestos en negro (Franja) y azul (Ruta). (cita de la Wikipedia)



El Océano Índico entra en juego

De lo revisado hasta aquí, también debemos comprender que las rutas terrestres eurasiáticas no son tan viables para los inmensos flujos de comercio, por lo que el Océano Índico seguirá siendo clave. Y quien domine el Índico, domina el flujo comercial entre Oriente y Occidente, atenazando Eurasia.

Alfred Thayer Mahan, estratega de la marina de guerra estadounidense, de inicios del siglo XX, escribió "proféticamente" en su libro, “El interés de Estados Unidos de América en el poderío marítimo: presente y futuro” (1897): “Quien controle el Océano Índico, domina Asia. Este océano es la llave de los siete mares en el Siglo XXI. El destino del mundo se decidirá en estas aguas”.

Muchos suelen confundir a Thayer Mahan cuando se cita la teoría de la "Teoría del Heartland" (Corazón de la Tierra) de Halford Mackinder, formulada por esos mismos tiempos, 1904 para ser precisos. Mackinder postuló que el control de la zona central de Eurasia es la clave para la dominación mundial. Esa zona (la antigua ruta de la seda) inalcanzable para el poder marítimo y rica en recursos, daría a quien la domine la capacidad de controlar la "Isla Mundial": Europa, Asia y África y, por ende, el mundo.

En la actualidad, el Índico es el espacio marítimo que acapara más tráfico petrolero, todo el petróleo que sale por vía marítima del Golfo Pérsico, pasa forzosamente por el Índico. A este tráfico hay que añadirle el petróleo que llega a través del Mar Rojo, del Cabo de Buena Esperanza (Sudáfrica) y del Mar del Sur de China. Las potencias interesadas en el petróleo (Estados Unidos, la UE, India y China) deben poner énfasis en el Índico, si quieren preservar su economía. Geográficamente Estados Unidos está mal situado para dominar el Índico ante su potencial rival: China, pero cuenta con las petro-monarquías del Golfo Pérsico y eventualmente puede contar con la India y Pakistán.

El Índico constituye la línea vital de la economía china que se extiende desde el Golfo Pérsico y el Mar Rojo hasta sus puertos. Quien controle el Índico tendrá en sus manos el interruptor de la economía china, el bloqueo actual del Estrecho de Ormuz puede desestabilizar la economía china, por lo que China ha venido trabajando en rutas alternativas a la marítima.


Océano Índico, principales rutas y pasos estratégicos. La región del Océano Índico Noroccidental (NWIO, North West Indian Ocean) es una zona de gran interés estratégico para Europa, y esencial para mantener la cadena de suministros entre Asia y el continente europeo -tanto para el transporte general como, más en particular, el de los hidrocarburos-. Tal es así que, por esas aguas, transitan más de 1.270 millones de toneladas de carga al año. (Fuente: Rutas marítimas en el NWIO / Centro de Estudios Internacionales de Lisboa)


El Índico alberga dos importantes centros financieros que enfrentan grandes desafíos. Singapur, que se beneficia de una inigualable posición estratégica: conexión entre el Índico y el Pacífico, uno de los cerrojos del Mar del Sur de China, uno de los puertos más descomunales del mundo y un tráfico diario de más de 15 millones de barriles de crudo. Como muchos centros financieros del mundo, Singapur tiene mejores contactos con la City de Londres que con los centros financieros de su entorno (Hong Kong, Shanghai, Tokio). Un problema que se cierne en torno a Singapur es el fantasma de una posible guerra naval en el Mar del Sur de China.

En los Emiratos Árabes Unidos, Dubái se beneficia de ser el nexo entre el Golfo Pérsico y el Índico, por donde pasa incluso más petróleo que por el estrecho de Malaca. “El problema de Dubái y de todos los petro-regímenes árabes es la importante influencia iraní y chiíta en todo el Golfo, la no-disponibilidad de mano de obra barata a raudales en las cercanías, la dependencia económica de sus exportaciones petroleras que pasan en su mayor parte por el estrecho de Ormuz, y las fuertes inestabilidades en la región. Emiratos acoge bases militares estadounidenses, medios dirigidos esencialmente contra Irán, aunque también ha sido una buena base para intervenir en Yemen, Pakistán y Siria.

Sería largo explicar la trascendencia del Océano Índico, afortunadamente tenemos un inmenso trabajo didáctico presentado en este blog  Geopolítica del poder: La Ruta de la Seda. Aquí un resumen:



                                                                   Estrecho de Ormuz


1. El Estrecho de Ormuz (Irán, Omán y Emiratos Árabes Unidos) conecta al Golfo Pérsico con el Índico, es el cuello de botella crucial del comercio mundial de petróleo, y -por obvias razones- uno de los puntos geopolíticos más tensos y calientes del planeta. En geopolítica es la encrucijada, la línea que divide al mundo persa (pro ruso y pro chino) del mundo árabe (pro anglo-americano). Irán ha estado por décadas asediado con bases militares de EE. UU. en la mayor parte de naciones petro-árabes (Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Bahrein, Kuwait, Omán), a pesar de que la mayor parte de la población del litoral del Golfo es chiíta (rama islámica predominante en Irán). 

La doctrina militar iraní de mantener cerrado el Estrecho de Ormuz no es  nueva para el caso de que Irán fuese atacado por alguna potencia extranjera, esto finalmente ha sucedido en 2026, las consecuencias están a la vista: subidas en el precio del petróleo y gas natural y de todo lo que depende de ello: gasolina, gasóleo, plásticos, alimentos, fertilizantes, pesticidas, medicamentos, etc.


Estrecho de Malaca


2. El Estrecho de Malaca (Singapur, Malasia e Indonesia) conecta el Índico con el Mar del Sur de China (el Mare Nostrum oriental). Es un paso problemático para los buques por su escasa profundidad y su estrechez extrema. Según datos del Departamento de Energía de los Estados Unidos y la Organización Marítima Internacional de Naciones Unidas, por Malaca pasa el 30% de las mercancías del mundo. En cuanto a petróleo, el 20% del tráfico petrolero marítimo mundial (incluye el 80% del petróleo chino) atraviesa el estrecho todos los días. En cuanto al gas natural licuado (GNL), son dos tercios del flujo mundial. El estrecho es absolutamente crítico para las economías asiáticas (por ende, para la economía global). Singapur viene siendo desde hace mucho un gran centro financiero. El ejemplo de lo que puede suceder fue visto en enero de 2012, la Armada iraní lo bloqueó durante unas maniobras militares como advertencia a las potencias mundiales.


Estrecho de Bab el-Mandeb


3. Bab el-Mandeb (Yibuti, Yemen y Eritrea) conecta el Mar Rojo con el Índico. Junto con Suez, la "Puerta de las Lágrimas" (su nombre árabe) es un nexo clave para pasar del Mediterráneo al Índico. El estrecho es una de las causas de la rivalidad geopolítica entre Egipto y Etiopía y la inestabilidad en el Cuerno de África: Eritrea, Etiopía, Somalia, Somalilandia. Yemen es un estado balcanizado desde hace décadas donde suelen enfrentarse Arabia Saudí y sus socios occidentales contra Irán. Sus aguas territoriales están plagadas de piratas sabiendo que por allí circulan millones de barriles de crudo al día y una buena parte del comercio internacional.


Canal de Mozambique


4. El Canal de Mozambique. El menos mediático, es el espacio marítimo que separa a Mozambique de la isla de Madagascar. La mayor parte del tráfico marítimo que pasa por el cabo sudafricano de Buena Esperanza transita también por este ancho canal, ni de lejos tan delicado como los otros estrechos que hemos visto. Fuentes sudafricanas hablan de 30% del suministro mundial de petróleo y 98% del tráfico marítimo sudafricano. Teniendo en cuenta que por aquí pasan todos los super-petroleros que no caben por el Canal de Suez y/o que se dirigen a Buena Esperanza. El Canal de Mozambique está destinado a convertirse en un pivote crucial del eje IBSA (India-Brasil-Sudáfrica). Un planeado oleoducto Mozambique-Sudáfrica quedó en eso, solo planes, se canceló por falta de viabilidad financiera; en su lugar se puso empeño en el gaseoducto que abastece de gas natural a la industria sudafricana. No hay que olvidar que Francia mantiene en el canal una importante presencia.

En otra cuestión. Para Estados Unidos el Índico es el océano más apartado de su radio de acción e intenta dominar el Índico Occidental a través de la presencia del AFRICOM (Mando Africano del Pentágono) para establecer bases en el sur de la Cuenca del Nilo (Uganda, Etiopía o Kenia, antes lo tuvo en Sudán del Sur), pero no son bases propias permanentes. Han servido para rodear con un "cordón sanitario" el Cuerno de África (esto es, la parte de África más cercana al Golfo Pérsico, India y China). El Estado de Yibuti, junto con la base de drones de las islas Seychelles, la independencia de Sudán del Sur y las intervenciones militares en Yemen, forman parte de ese plan.

Por el otro lado, China cuenta con el Índico para acercarse al Golfo Pérsico, diversificando sus rutas y no depender incondicionalmente del estrecho de Malaca. Cualquier potencia que se acerca al Golfo Pérsico por mar, debe utilizar el Índico. Pero China podría acceder permanentemente tanto al Golfo como al Índico por tierra, si el entorno geopolítico de las rutas estuviese tranquilo. ¿Se entiende el por qué de tanta inestabilidad regional fomentada por el atlantismo?

El intento chino de restaurar la Ruta de la Seda o la llamada “Iniciativa de la Franja y la Ruta”, sigue siendo embrionaria y aún poco viable, China sigue forzada a comerciar por mar. La guerra de EE. UU. contra Irán podría definir a corto plazo qué va a suceder

China ha debido contentarse con los corredores comerciales y estableciendo bases en el Índico para conectarse con territorio chino y así aliviar un poco la enorme densidad de su flujo comercial en el Estrecho de Malaca, diversificando su suministro. “Y es que jugárselo todo a una carta no suele ser buen negocio… especialmente si esa carta pertenece al rival”.

Bien, desde hace poco tiempo, la “Iniciativa de la Franja y la Ruta” entró en acción, uniendo China e Irán a través de un corredor terrestre, donde operan significativamente los trenes de carga en ambos sentidos y tornándose estratégico desde que inició el conflicto contra Irán y el consecuente bloqueo marítimo. No es aún tan masivo pero ya se nota su efecto; incluso se dice, no hay fuentes contrastables, de que Estados Unidos y/o Israel han bombardeado esa ruta.

Un reciente artículo del Instituto Español de Geopolítica (Geoestretegia.eu) titulado: “El corredor ferroviario de China a Irán burla el bloqueo naval de Trump. Irán sigue llevando la iniciativa” (10 mayo 2026) reseña que las salidas de trenes están programadas para los siguientes meses. Se dice que “cada tren de China transporta alrededor de 50 contenedores estándar de 40 pies, aunque los buques portacontenedores de larga distancia pueden transportar miles”. No obstante, es notable el inicio que sirve también como respuesta al bloqueo de Estados Unidos. “Irán ha estado fortaleciendo las rutas comerciales terrestres con naciones aliadas, incluso a través del Corredor Norte-Sur que lo conecta con Rusia”. Con el tiempo, “los corredores terrestres podrían eventualmente manejar hasta el 40% del volumen de comercio marítimo regular de Irán”.

Para rematar, Rusia ha utilizado el Mar Caspio para transportar en secreto suministros militares y comerciales a Irán, otra manera de evitar las sanciones de Estados Unidos a Irán; aquí también debemos señalar que Israel atacó por vía aérea un puerto iraní que conecta con los suministros rusos, aunque no es oficial Rusia habría tomado acciones de represalia indirectas.

Por supuesto esto es alarmante para Estados Unidos y sus socios, su poder está en declive, ahora son Irán, China y Rusia quienes pueden dictar nuevos términos para un potencial nuevo marco regional de posguerra.



CONTINUE la lectura en el siguiente link:

Los corredores energéticos y la guerra contra Irán en mapas (2)

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