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12 febrero 2020

La interpretación de la Shoah





por Thierry Meyssan 


Breve nota del editor del blog 

Fines de enero fue muy agitado en cuanto a la memoria histórica conmemorativa de la liberación del principal campo de concentración de la Alemania nazi fuera de sus fronteras (Auschwitz - Polonia). Hemos esperado un razonable tiempo para presentar esta publicación, debido a que los medios de comunicación de todo tipo se hallaban cubriendo los actos. 

No cabe duda que en muchos aspectos y dadas las recientes declaraciones oficiales de la Unión Europea, este tipo de conmemoraciones vienen cubiertas con un matiz de corte político que intentan reinterpretar la historia con fines nada nobles y minimizando el recuerdo de las víctimas, a las que, sin embargo, no se cansan de homenajear en diversos actos públicos.

El presente ensayo del internacionalista francés Thierry Meyssan abarca cuestiones tanto del pasado como del presente en el complejo mundo de la política internacional. Solo acotar que esa memoria atávica, primitiva, del ser humano nos recuerda que los humanos preferimos la violencia, la muerte, la guerra sobre otras cosas como forma de demostrar nuestra superioridad ante otro semejante. Esa es una de las reflexiones que obtenemos analizando los anales de la historia. 

Quisiera explicar más detalles de ese trágico episodio, pero dado el contenido de la siguiente investigación no es conveniente, por el momento... La siguente no es una historia de guerra, ni de genocidios, es el análisis de los antecedentes de un crimen que no es solo fruto de la mentalidad nazi, es parte de la "cultura" colonialista de los imperios europeos y sus "instintos" de superioridad, en fin, es algo que ha existido a lo largo de la historia.


***

El «deber de memoria» u «obligación de recordar»


Los seres humanos siempre prefieren hacer todo lo posible por olvidar tanto las desgracias que ‎los hicieron sufrir como las desgracias que ellos mismos provocaron. Esa es la lógica que siguen ‎los romaníes, cuyas familias fueron masacradas junto a las familias judías, y les va mucho mejor.
Por supuesto, para los descendientes es importante rendir homenaje a la memoria de sus ‎familiares muertos. Pero no será eso lo que logre evitar nuevos genocidios. Esto último ‎no tiene nada que ver con la identidad ni con la condición de las víctimas, ni con ‎las de los verdugos. Sólo se trata de la condición humana y ninguno de nosotros está al abrigo ‎de convertirse en monstruo. La civilización nunca es innata.             
 T. Meyssan


Hacia el final de la Segunda Guerra Mundial, los nazis perpetraron masacres contra los ‎judíos de Europa y los romaníes. La interpretación de uno de esos genocidios se basa ‎en un desconocimiento de la condición humana y agitan una cantidad de pasiones que, ‎lejos de evitar nuevos genocidios, más bien los propicia.‎


Está conmemorándose el 75º aniversario de la liberación del campo de concentración de ‎Auschwitz, donde perecieron más de un millón de prisioneros. Hoy se ha convertido a Auschwitz en el ‎símbolo de los campos de exterminio, de los crímenes perpetrados por los nazis y de la Shoah. 
Algunos negacionistas han tratado de rehabilitar la Alemania nazi poniendo en duda su intención ‎de proceder al exterminio de poblaciones, cuestionando que haya asesinado realmente millones ‎de personas y que haya asesinado prisioneros en cámaras de gas. Esa abyecta polémica ha ‎relegado a un segundo plano la cuestión de la comprensión de los hechos. Desde el juicio de ‎Adolf Eichmann, en 1962, la interpretación prevaleciente es la que adoptó la Agencia Judía ‎en aquella época: a partir de la conferencia de Wansee, el antisemitismo nazi se tradujo en un ‎plan de exterminiola Shoah– contra las poblaciones judías de Europa, lo cual marca un punto de ‎ruptura en la Historia. Los judíos, eternos perseguidos, sólo estarán definitivamente protegidos en ‎el Estado de Israel. ‎

Pero, como demostraré aquí, esa interpretación contemporánea ignora toda una serie de hechos ‎relacionados con la cuestión. ‎


En 1994, unas 800.000 personas fueran masacradas a machetazos en Ruanda, en sólo varias semanas.‎ 


La larga historia de los genocidios
Durante los cuatro siglos de colonización del mundo por parte de los europeos occidentales, ‎numerosos Estados supuestamente civilizados perpetraron genocidios.
 ‎
Por ejemplo, cuando el presidente del consejo de ministros del Reino de Italia, Benito Mussolini, ‎proclamó el Segundo Imperio Colonial Italiano, decidió fundar una colonia italiana en Etiopía. ‎Ante la resistencia de los etíopes, Mussolini concibió un plan de «limpieza étnica» que abarcaría ‎toda una región de Etiopía cuya población sería exterminada para sustituirla por colonos italianos. ‎En el marco de ese plan, Mussolini hizo que el virrey Rodolfo Graziani utilizara aviones para regar ‎gas mostaza sobre las aldeas etíopes rebeldes.‎

El uso extensivo de las masacres no es una exclusividad de los europeos occidentales ni de la ‎ideología colonial. Bajo el Imperio Otomano, el sultán Abdul Hamid II organizó la masacre ‎contra los no musulmanes (desde 1894 hasta 1896). El sultán Abdul Hamid II fue derrocado ‎en 1909 por los «Jóvenes Turcos», movimiento militar que reactivó la masacre contra las ‎poblaciones no musulmanas, principalmente en 1915 y 1916. Ambos regímenes compartían la ‎misma ideología –el panislamismo–, según la cual la identidad turca es exclusivamente ‎musulmana. Los armenios fueron los más afectados pero todas las confesiones no musulmanas ‎fueron perseguidas por ambos regímenes. Aquellas masacres no fueron perpetradas en los ‎territorios conquistados por el Imperio Otomano sino en los territorios que hoy forman parte de ‎Turquía [1].‎

Así que existen al menos 2 motivos diferentes para tales masacres:‎ 

- un objetivo militar: la eliminación de poblaciones que oponen resistencia;‎ 
- un objetivo ideológico: la eliminación de poblaciones consideradas extranjeras. 

La política nazi perseguía ambos objetivos pero el exterminio de los judíos en Europa en particular, solo respondía ‎a un objetivo ideológico.‎

Los genocidios tampoco son una exclusividad de los más fuertes contra los más débiles, como ‎queda demostrado por el genocidio perpetrado en Rwanda por los hutus contra la etnia tutsi. ‎Ambos pueblos eran numéricamente similares y la masacre no fue perpetrada por milicias sino ‎principalmente por la población hutu y con machetes. ‎

Estas masacres de masas constituyen «crímenes contra la humanidad». Fue única y ‎exclusivamente bajo esa denominación que el Tribunal Internacional de Nuremberg juzgó a los ‎responsables del genocidio perpetrado contra los judíos de Europa. La noción de «genocidio» ‎fue incorporada al derecho tiempo después de los juicios de Nuremberg. ‎

Bajo la influencia de Raphael Lemkin, se consideró después el genocidio como un crimen aparte ‎entre los crímenes contra la humanidad. Pero también se introdujo una noción de culpabilidad ‎colectiva, lo cual contradice el principio básico de la responsabilidad personal y es contrario al ‎objetivo que se busca. La evolución del concepto ha llevado a que el derecho estadounidense ‎considere hoy que el asesinato de al menos dos personas, motivado sólo por lo que son esas personas ‎y no por sus actos, es suficiente para ser clasificado como «genocidio». 

Estados Unidos se planteó la cuestión racial antes que Alemania. Pero, ‎en vez de asesinar a las poblaciones que consideraban “razas inferiores”, los estadounidenses ‎se pronunciaron por su esterilización obligatoria.‎ 
¿Por qué los nazis trataron de exterminar a los judíos?
El programa nazi preveía reconstituir el imperio alemán cuyo surgimiento quedó bloqueado ‎al final de la Primera Guerra Mundial por el Tratado de Versalles. Pero en vez construir el imperio ‎alemán conquistando África, Asia o Latinoamérica, territorios ya distribuidos entre el Reino Unido ‎y Francia, Alemania se planteó la conquista del este de Europa
Los nazis, herederos de Goethe y de Beethoven, se creían humanistas de nacimiento. Conforme a ‎la ideología colonialista europea, justificaban su voluntad de conquista afirmando que ‎los pueblos que pretendían dominar eran culturalmente inferiores. Adolf Hitler así lo explica en ‎‎Mein Kampf. En ese libro, Hitler nunca habla de «subhumanos» (untermenschen). ‎Esa expresión sólo apareció más tarde, a raíz del «consenso científico» de la época: ‎los medios científicos occidentales estaban convencidos de que las conquistas coloniales ‎demostraban la existencia de una jerarquía entre las razas y que los europeos occidentales ‎estaban en lo más alto de esa jerarquía, así que buscaban cómo distinguir esas razas entre sí ‎mediante una serie de características [2]. ‎La ciencia actual ha demostrado lo absurdo de esa noción, que sin embargo persiste en ‎numerosos países, como en Estados Unidos, donde las estadísticas oficiales siguen clasificando a ‎las personas según ese concepto imaginario [3].‎

Para los nazis, los primeros «subhumanos» eran, por consiguiente, los eslavos, cuyos territorios ‎pretendían conquistar, y su primer blanco fueron los eslavos. Sin embargo, como el canciller ‎Hitler justificaba su voluntad de conquista de un espacio vital (lebensraum) afirmando la ‎superioridad de su «raza» –concepto ampliamente compartido en aquella época por los pueblos ‎occidentales– agregó a su lista los romaníes (o sea la población denominada indistintamente ‎como pueblo gitano, cíngaros o roms) y los judíos simplemente por tratarse de pueblos nómadas o de ‎pueblos sin tierra. Por supuesto, esta condena de los judíos como raza se basaba en el ‎antisemitismo europeo, que el propio Hitler alimentó, pero no fue por antisemitismo que ‎los judíos fueron clasificados como «subhumanos». De hecho, aunque no existe una cultura ‎europea antiromaní, ese pueblo también fue clasificado como «subhumano». ‎

La noción misma de antisemitismo no tiene mucho que ver con los judíos. Los semitas son ‎árabes, algunos de ellos de confesión judía. Por otro lado, gran parte de los judíos de Europa ‎no son originarios de Palestina sino descendientes de poblaciones del Cáucaso convertidas en el ‎siglo X [4].‎

Inicialmente algunos nazis no eran tan hostiles a los judíos alemanes como hoy se cree [5].‎ 

- Antes y después del ascenso de los nazis al poder –pero ya bajo la autoridad de Josef Goebbels–‎‎, Leopold von Mildenstein organizó viajes de oficiales nazis a Palestina, entonces bajo mandato ‎británico. El partido nazi (NSDAP) consideraba inaceptable que los judíos no tuviesen su propio ‎Estado y, por consiguiente, apoyaba la noción del hogar nacional judío en Palestina

- Cuando Alemania ya había adoptado leyes contra los judíos, el partido nazi negoció con la ‎Agencia Judía, en 1933, los Acuerdos de Haavara que autorizaban a los judíos a instalarse ‎en Palestina [6].‎ 

- Las cosas evolucionaron en una mala dirección. En 1938, o sea antes de la guerra, el ministro ‎francés de Exteriores, Georges Bonnet, propuso a la Alemania nazi trasladar los judíos franceses ‎y alemanes a la colonia francesa de Madagascar. Polonia –como acaba de recordarlo ‎el presidente ruso Vladimir Putin– se unió entonces a Francia y Alemania para crear una comisión ‎encargada de preparar la aplicación de ese plan, que nunca llegó a concretarse [7]. ‎

No fue hasta finales de 1941, después de haber agotado todas las opciones y cuando la invasión ‎iniciada contra la URSS comenzó a convertirse para ellos en una pesadilla, que los nazis optaron ‎por la «solución final»: el asesinato en masa.

Rudolf Höss ante el tribunal de Nuremberg. ‎ 

El caso de Rudolf Höss
Antes de la Primera Guerra Mundial, Alemania disponía de un imperio, como las demás grandes ‎potencias europeas. Como militar alemán, Franz Xaver Höss fue enviado al Sudoeste Africano –la ‎actual Namibia–, donde participó en el primer genocidio del siglo XX: la masacre contra las etnias ‎herero y nama. ‎

Su hijo, Rudolf Höss, se enroló desde muy joven en el ejército imperial, durante la Primera Guerra ‎Mundial, y formó parte de los refuerzos alemanes enviados al Imperio Otomano. En sus ‎memorias, Rudolf Höss dice haber luchado contra los británicos en Palestina [8]. En realidad, ‎Rudolf Höss estuvo en la Turquía actual y participó en la masacre desatada por el movimiento ‎militar de los Jóvenes Turcos contra las poblaciones no musulmanas.
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Veinte años después, Rudolf Höss, se enroló en las SS y fue nombrado, en 1940, director del ‎complejo de Auschwitz. Al principio, Auschwitz era un campo de concentración concebido según ‎el modelo de los que habían creado los británicos durante la Guerra de los Boers, en África ‎del Sur. A finales de 1941, se agregó un campo de exterminio (Auschwitz-Birkenau) y, ‎a mediados de 1942, un campo de trabajos forzados (Auschwitz-Monowitz), donde el banquero ‎estadounidense Prescott Bush –padre y abuelo de los dos presidentes Bush– invirtió capitales que ‎le reportaron jugosas ganancias [9].‎

Rudolf Höss afirmó haber sido siempre un hombre normal. Aunque parezca increíble, este individuo ‎no veía como anormal el asesinato masivo de armenios y judíos… en definitiva su padre había ‎asesinado en masa africanos hereros y namas. ‎

El profesor austriaco Konrad Lorenz, fundador de la etología y ‎premio Nobel, era un nazi convencido. Militó en pro de que los homosexuales fuesen ‎marginados de la sociedad, como en los casos donde la medicina impone la amputación de una ‎parte del cuerpo para salvar al paciente. ‎ 

El «exterminio» de los homosexuales



Siguiendo el consenso científico de su época, los nazis trataron de preservar la «raza» ‎germánica prohibiendo los matrimonios interraciales. Eso no era nada nuevo, en Alemania ya ‎se hacía desde 1905, o sea antes de la Primera Guerra Mundial, y también se había hecho en ‎muchos otros países occidentales. ‎

Pero no se trataba sólo de impedir el nacimiento de mestizos, también se buscaba preservar el ‎patrimonio genético de la raza. El Instituto Káiser Guillermo (equivalente alemán del actual CNRS ‎francés (Centro Nacional de la Investigación Científica, siglas en francés) afirmó que si ‎un hombre penetraba a otro hombre podía transmitirle elementos de su patrimonio genético, ‎lo cual significaba que los «homosexuales pasivos» constituían un riesgo. Es por eso que ‎los nazis penalizaron la homosexualidad entre hombres, a pesar de que inicialmente esta ‎había sido públicamente dominante entre los miembros del partido nazi. ‎

Los homosexuales sorprendidos in fraganti eran “invitados” a aceptar la castración o ‎encarcelados como antisociales. Numerosos médicos, como Sigmund Freud, distribuyeron entonces certificados médicos que presentaban la homosexualidad como una enfermedad y ‎afirmaban que el “paciente” en cuestión estaba siguiendo una terapia, con lo cual salvaban ‎al paciente de la castración y de la cárcel. Ciertos grupos citan hoy aquellos certificados falsos ‎para afirmar que el fundador del psicoanálisis condenaba la homosexualidad o la consideraba una ‎patología. ‎

Después de haber asistido en Ámsterdam a la inauguración de un monumento dedicado a los ‎homosexuales deportados –que al parecer fueron unos 5.000 en todo el Reich–, yo mismo ‎fundé una asociación para que se reconociera ese crimen en Francia. Así organicé varias ‎ceremonias con asociaciones de deportados. Conocí entonces a un testigo, Pierre Seel, que ‎contó con lujo de detalles como fue deportado al campo de concentración de Struthof debido a su ‎condición de homosexual y logré que se modificaran por decreto las condiciones para el ‎reconocimiento de la categoría de deportado para que Pierre Seel fuera reconocido como tal. ‎Pero, durante la elaboración de su expediente, se comprobó que aquel testigo mentía y que había ‎sido deportado como alsaciano desertor [10]. Pedí ‎entonces a un amigo, el senador Henri Caillavet, presidente de la Comisión Nacional de ‎Informática y Libertades (CNIL), que investigara sobre la deportación de homosexuales franceses. ‎Al cabo de un año de investigación, el senador Caillavet comprobó que la policía francesa ‎nunca abrió un fichero dedicado a los homosexuales y que nunca hubo deportaciones de ‎homosexuales en Francia, ni tampoco en la Alsacia anexada por el Reich. A pesar de ‎lo anterior, la versión de Pierre Seel fue popularizada y en la ciudad de Toulouse existe incluso una ‎calle que lleva su nombre. ‎

Esta historia me enseñó mucho sobre las exageraciones que los grupos humanos pueden llegar a ‎orquestar para atribuirse la aureola de mártires. Se extendió así la creencia de que el Reich quiso ‎exterminar a los homosexuales masculinos y las lesbianas, lo cual es absolutamente falso. Nunca ‎hubo represión del lesbianismo y los nazis sólo reprimieron la homosexualidad entre los hombres ‎e incluso únicamente entre las poblaciones llamadas «arias». Sólo 48 hombres fueron ‎identificados como homosexuales en Auschwitz. Habían sido deportados a ese campo de ‎concentración y, los que sobrevivieron, fueron liberados en 1942 y obligados a servir como ‎‎«arios» en la «guerra total» contra los Aliados. ‎

¿Tenemos que recordar aquí que las cuestiones de los judíos, los romaníes o los homosexuales ‎no tuvieron absolutamente nada que ver con el inicio de la Segunda Guerra Mundial?
Otto Buchinger, pionero de la ecología. 


Régimen de alimentación
Sigue pareciendo difícil entender por qué los nazis alimentaban, aunque ciertamente muy mal, a los prisioneros ‎que querían eliminar. En realidad alimentaban sólo a los que querían explotar como fuerza de ‎trabajo. Con ellos utilizaban la extraña sopa del doctor Otto Buchinger.‎

Este gran médico era un militante de la Lebensreform, del regreso a la naturaleza. Otto ‎Buchinger teorizó sobre el papel reparador del ayuno y descubrió que se puede trabajar duro y ‎casi sin comer si uno bebe una sopa muy clara. El cuerpo pierde volumen rápidamente pero ‎produce una gran energía. Los trabajos del doctor Otto Buchinger aún se aplican en las clínicas ‎que sus descendientes poseen en Alemania y España, donde los miembros de las dinastías ‎reinantes en las monarquías árabes ‎del Golfo suelen internarse para bajar de peso. Los nazis, que ‎también eran fervientes partidarios del regreso a la naturaleza –el propio Hitler era vegetariano y ‎prohibía que se fumara en su entorno– utilizaron la sopa del doctor Otto Buchinger para hacer ‎trabajar a sus prisioneros, sabiendo que al final ese régimen de alimentación acabaría ‎matándolos.

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El ritual judío del holocausto.‎ 

Solución final, Holocausto y Shoah
Los historiadores designan la liquidación de los judíos de Europa como la «solución final». Pero ‎también se conoce como el «Holocausto» o la «Shoah», dos términos que designan ‎interpretaciones particulares de ese hecho. ‎

El término “holocausto” es utilizado por los cristianos evangélicos estadounidenses y hace ‎referencia a un ritual judío donde se sacrifica una décima parte de los animales y sus cuerpos son quemados. Según su teología, Dios dispuso el exterminio de los judíos de Europa antes de que ‎el Mesías regresara a la Tierra. Así que no es un término muy respetuoso para las víctimas. ‎En todo caso, cuando conocieron la existencia de los campos de exterminio, algunos oficiales ‎evangélicos estadounidenses aconsejaron a su estado mayor no intervenir para ‎no interferir en lo que veían como el «plan de Dios». Dado el hecho que los nazis ‎se esforzaban por matar lejos de la mirada pública, bombardear las vías férreas habría bastado ‎para detener instantáneamente el genocidio, no sólo de los judíos sino también de los romaníes. ‎

La palabra Shoah es un vocablo hebreo que significa “catástrofe” y que hace referencia al ‎silencio de Dios durante la tragedia. Por analogía, los palestinos designan su propia expulsión de ‎la tierra palestina, en 1948, como la Nakba, vocablo que también significa “catástrofe” pero ‎en árabe. ‎

Sabiendo todo lo anterior, no parece que el genocidio contra los judíos sea diferente a ‎los demás, ni que constituya un punto de ruptura en la Historia o que sea resultado sólo del ‎antisemitismo. Y mucho menos que el Estado de Israel ofrezca a los judíos la protección a la que ‎tendrían derecho. Si así fuese, no habría en Israel 50.000 sobrevivientes de los campos de ‎exterminio que viven hoy por debajo del límite de pobreza. 

En 2016, Rusia realiza un concierto en el gran anfiteatro antiguo de la ‎ciudad siria de Palmira, utilizado por los yihadistas del Emirato Islámico (Daesh) para asesinar ‎públicamente “enemigos de Dios”. Ese concierto marca el regreso de la civilización. 


Ni buenos ni malos, tan solo hombres
La puesta en práctica de la «solución final» fue planificada por los nazis y parcialmente llevada ‎a cabo por alemanes. Pero la gran mayoría del personal de los campos de exterminio venía de las ‎repúblicas bálticas.‎

Si se considera que de todos los implicados ninguno hizo nada por detener el crimen, es ‎cuando menos injustificado atribuir la responsabilidad únicamente a Alemania. Lo cierto es que la época ‎pensaba como los nazis, aunque sólo ellos fueron hasta las últimas consecuencias de lo que ‎pensaban. ‎

La evaluación de una ideología debe tener en cuenta sus premisas y admitir que todos podemos ‎acabar tomando una dirección equivocada
Por ejemplo, el Estado de Israel se creó en nombre de la ideología sionista británica [11]. ‎Se trataba de crear una colonia que contribuyera a la expansión del Imperio británico. Israel fue ‎proclamado por David Ben-Gurion, que no era judío en el sentido religioso del término sino ateo, ‎aunque hacia el final de su vida recobró la fe y se hizo… budista. El Estado de Israel concede la ‎nacionalidad israelí según criterios que nada tienen que ver con la religión judía, de manera que ‎esos criterios incluyen numerosas personas rechazadas por los rabinos. Israel no optó por la ‎eliminación de las poblaciones autóctonas y prefirió expulsarlas de los territorios donde vivían. ‎Poco a poco ha ido ocupando nuevos territorios, tragándose casi por completo los territorios de ‎los árabes palestinos. Sin embargo, como algunos palestinos obtuvieron la nacionalidad israelí ‎en 1948 y hoy representan una quinta parte de la población de Israel.

El primer ministro ‎Benyamin Netanyahu –miembro del Likud– impuso la proclamación de Israel como «Estado ‎judío», oficializando así una jerarquización entre los ciudadanos israelíes e imponiendo al Estado ‎una lógica de selectividad entre sus ciudadanos. A pesar de las apariencias, es exactamente ‎la misma lógica que condujo el primer ministro laborista Yitzhak Rabin a plantearse la «solución ‎de los dos Estados»: el objetivo es separar las «razas». Todavía es posible dar marcha atrás. 

Ceremonia de conmemoración del 75º aniversario de la liberación de los ‎prisioneros de Auschwitz.‎ 


[1] «La Turquía de hoy continúa el genocidio armenio», por ‎Thierry Meyssan, Red Voltaire, 30 de abril de 2015.
[2] The Nazi Connection: Eugenics, American Racism, and ‎German National Socialism, Stefan Kuhl, Oxford University Press, 2002; War Against the Weak: ‎Eugenics and America’s Campaign to Create a Master Race, Edwin Black, Dialog Press, 2012.
[3] Hitler’s American Model: The United States and the ‎Making of Nazi Race Law, James Q. Whitman, Princeton University Press, 2017.
[4] The Invention of the Land of Israel: From Holy Land to Homeland, Slomo Sand, Verso, ‎‎2012. Existe una edición en francés titulada Comment la terre d’Israël fut inventée: De la ‎Terre sainte à la mère patrie, [En español: “Como se inventó la tierra de Israel: de la ‎Tierra Santa a la madre patria”], Flammarion, 2014.
[5] The ‎Origins of the Final Solution: The Evolution of Nazi Jewish Policy, September 1939-March 1942, ‎Christopher R. Browning, University of Nebraska Press, 2004.
[6] The Transfer Agreement: The Dramatic Story of the Pact Between the Third Reich ‎and Jewish Palestine, Edwin Black, Dialog Press, 2009.
[7] «Rusia recuerda que Polonia y ‎el III Reich habían planificado ‎la deportación de los judíos desde 1938‎», Red Voltaire, 25 de diciembre de 2019.
[8] Death Dealer: The ‎Memoirs of the SS Kommandant at Auschwitz, Rudolf Hoss, Prometheus, 2012.
[9] «Los Bush y Auschwitz, una larga historia», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, ‎1º‎ de junio de 2003.
[10] La región geográfica denominada Alsacia, en el este ‎de Francia, es de cultura inicialmente germánica y, en diferentes momentos de la historia, estuvo ‎sucesivamente bajo control alemán o francés. Durante la Segunda Guerra Mundial, Alsacia, para ‎entonces parte de Francia, fue anexada nuevamente por el Reich y los jóvenes alsacianos fueron ‎incorporados al ejército alemán o considerados desertores. Nota de la Red Voltaire.
[11] «¿Quién es el enemigo?», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 4 de agosto de 2014.

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25 diciembre 2019

Jesús nació en un estado policial




Por John W. Whitehead


Nota previa del editor del blog

El presente artículo en inglés "Jesus Was Born In A Police State" fue originalmente publicado en diciembre de 2017 en la web TruePublica, su autor el abogado y constitucionalista John W. Whitehead, fundador y presidente del Instituto Rutherford, destaca por la publicación de un libro que ha dejado secuelas "Battlefield America: The War on the American People" (SelectBooks, 2015) 




En estos días -16 diciembre 2019- Whitehead ha revisado, ampliado y reeditado "Jesus Was Born In A Police State", publicado por el Instituto Rutherford y también publicado en inglés por la conocida página web Global Research. El autor publica una nueva versión de su artículo en inglés bajo el título "The Child that Christmas Forgot: How Would Jesus Fare in the American Police State?" cuya traducción literal es "El niño que olvidó la Navidad: ¿Cómo le iría a Jesús en el estado policial estadounidense?".

Este blog, conservará el título del artículo de su primera versión (2017), pero el texto traducido se basa en la versión ampliada del 2019. Como es nuestra política y por asuntos derivados del consentimiento del autor, se permite su reproducción sin cargo, solamente deberá contactar con staff@rutherford.org para obtener el permiso de reimpresión. 

El título de la segunda versión es añadido como subtítulo por el editor de este blog. Y, por supuesto, tanto la primera como la segunda versión originales en inglés, constan como notas a pie de página. La ilustración de portada es la única de las publicaciones originales.

Buena lectura, felices días de fiesta familiar y un 2020 lleno de éxitos. 

T. Andino

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El niño que olvidó la Navidad: ¿Cómo le iría a Jesús en el estado policial estadounidense?

“Una vez despejada la medianoche, hubo un grito de niño, una estrella ardiente colgaba sobre un establo y hombres sabios vinieron con regalos de cumpleaños. No hemos olvidado esa noche a lo largo de los siglos. Lo celebramos con estrellas en los árboles de Navidad, con el sonido de campanas y con regalos ... No nos olvidamos de nadie, ni de adultos ni de niños. Todas las medias están llenas, todo eso, excepto una. E incluso nos hemos olvidado de colgarlo. La media para el niño nacido en un pesebre. Estamos celebrando su cumpleaños. No nos olvidemos nunca de eso. Preguntémonos qué desearía más. Y luego, que cada uno ponga su parte, amabilidad amorosa, corazones cálidos y una mano extendida de tolerancia. Todos los regalos brillantes que hacen la paz en la tierra". "The Bishop´s Wife", film 1947

La historia navideña de un bebé nacido en un pesebre es familiar.

El Imperio Romano, un estado policial por derecho propio, había ordenado que se realizara un censo. José y su esposa embarazada María viajaron a la pequeña ciudad de Belén para poder ser censados. Al no haber espacio para la pareja en ninguna de las posadas, se quedaron en un establo (granero), donde María dio a luz a un bebé, Jesús. Advertido de que el gobierno planeaba matar al bebé, la familia de Jesús huyó con él a Egipto hasta que fuera seguro regresar a su tierra natal.

¿Y qué si Jesús hubiera nacido 2.000 años después?

¿Qué pasaría si, en lugar de nacer en el estado policial romano, Jesús hubiera nacido en este momento? ¿Qué tipo de recepción recibirían Jesús y su familia? ¿Reconoceríamos la humanidad del niño Cristo, y mucho menos su divinidad? ¿Lo trataríamos de manera diferente a como lo trató el Imperio Romano? Si su familia se viera obligada a huir de la violencia en su país natal y buscara refugio y asilo dentro de nuestras fronteras, ¿qué santuario les ofreceríamos?

Un número singular de iglesias en todo el país están haciendo esas mismas preguntas, y sus conclusiones están representadas con una precisión desconcertante en escenas de la natividad en las que Jesús y su familia están separados, segregados y enjaulados en corrales de eslabones de cadena individuales, rematados por cercas de alambre de púas.

El artista británico Bansky y su reciente representación de la Natividad. Se titula "La cicatriz de Belén", la obra se exhibe en el hotel The Walled Off, en la Cisjordania ocupada. Como apreciamos destaca el impacto de un proyectil. (Nota del editor del blog) 


Estas escenas de la natividad son un intento puntiagudo de recordarle al mundo moderno que la narrativa sobre el nacimiento de Jesús es una que habla en múltiples frentes a un mundo que ha permitido que la vida, las enseñanzas y la crucifixión de Jesús sean ahogadas por la política partidista, el secularismo, materialismo y guerra.

La iglesia moderna ha evitado en gran medida aplicar las enseñanzas de Jesús a problemas modernos como la guerra, la pobreza, la inmigración, etc., pero afortunadamente ha habido personas a lo largo de la historia que se preguntan a sí mismas y al mundo: ¿qué haría Jesús?

¿Qué haría Jesús? El bebé nacido en Belén que se convirtió en un predicador itinerante y activista revolucionario, que no solo murió desafiando el estado policial de su época (es decir, el Imperio Romano) sino que pasó su vida adulta diciendo la verdad al poder, desafiando el status quo de su día, y rechazando los abusos del Imperio Romano, ¿no?

Dietrich Bonhoeffer se preguntó qué habría hecho Jesús sobre los horrores perpetrados por Hitler y sus asesinos. La respuesta: Bonhoeffer arriesgó su vida para socavar la tiranía en el corazón de la Alemania nazi.

Aleksandr Solzhenitsyn se  preguntó qué habría hecho Jesús acerca de los gulags y los campos de trabajos forzados que destruyeron almas en la Unión Soviética. La respuesta: Solzhenitsyn encontró su voz y la usó para hablar sobre la opresión y la brutalidad del gobierno .

Martin Luther King Jr. se preguntó qué habría hecho Jesús ante el belicismo y las guerras de Estados Unidos. La respuesta: declarar que "mi conciencia no me deja otra opción", King se arriesgó a una condena generalizada cuando se opuso públicamente a la Guerra de Vietnam por razones morales y económicas.

Incluso ahora, a pesar de la popularidad de la frase "¿Qué haría Jesús?" (WWJD) en los círculos cristianos, sigue habiendo una desconexión en la iglesia moderna entre las enseñanzas de Cristo y el sufrimiento de lo que Jesús, en Mateo 25, se refiere como "el menor de estos".

Como dice la parábola:

“Entonces el Rey dirá a los que están a su derecha: Vengan, ustedes que son bendecidos por mi Padre; toma tu herencia, el reino preparado para ti desde la creación del mundo. Porque tenía hambre y me diste algo de comer, tuve sed y me diste de beber, era un extraño y me invitaste a entrar, necesitaba ropa y me vestiste, estaba enfermo y me cuidaste, Estaba en prisión y tú viniste a visitarme. Entonces los justos le responderán: 'Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y alimentado, o sediento y te dimos de beber? ¿Cuándo te vimos un extraño y te invitamos a entrar, o si necesitabas ropa y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y te fuimos a visitar? El rey responderá: En verdad te digo, lo que hiciste por uno de los hermanos y hermanas míos más pequeños, lo hiciste por mí. 'Entonces les dirá a los que están a su izquierda:' Apártate de mí, tú que estás maldito, hacia el fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tenía hambre y no me diste nada de comer, tenía sed y no me diste nada de beber, era un extraño y no me invitaste a entrar, necesitaba ropa y no me vestiste, estaba enfermo y en prisión y no me cuidaste. También responderán: "Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento o un extraño o que necesitabas ropa o enfermo o en la cárcel, y no te ayudamos?" Él responderá: 'En verdad te digo que lo que no hiciste por uno de estos, tampoco  a mí lo hiciste".
(Nota del editor del blog: Se recomienda leer la versión original de la Parábola de las 10 vírgenes, Mateo 25. Lo arriba anotado es una traducción del artículo del señor Whitehead).

Esta no es una zona gris teológica: Jesús fue inequívoco acerca de sus puntos de vista sobre muchas cosas, entre las cuales se encontraba la caridad, la compasión, la guerra, la tiranía y el amor.




Después de todo, Jesús, el venerado predicador, maestro, radical y profeta, nació en un estado policial similar a la creciente amenaza del estado policial estadounidense. Cuando creció, tenía cosas poderosas y profundas que decir, cosas que cambiarían la forma en que vemos a las personas, alterarían las políticas gubernamentales que cambiarían el mundo. "Bienaventurados los misericordiosos", "Bienaventurados los pacificadores" y "Ama a tus enemigos" son solo algunos ejemplos de sus enseñanzas más profundas y revolucionarias.

Cuando fue confrontado por aquellos con autoridad, Jesús no rehuyó decir la verdad al poder. De hecho, sus enseñanzas minaron el establecimiento político y religioso de su época. Le costó la vida. Finalmente fue crucificado como una advertencia a los demás para que no desafiaran los poderes fácticos.

¿Te imaginas cómo habría sido la vida de Jesús si, en lugar de haber nacido en el estado policial romano, hubiera nacido y crecido en el estado policial estadounidense?

Considera lo siguiente si quieres.

- Si Jesús hubiera nacido en la era del estado policial de Estados Unidos, en lugar de viajar a Belén para realizar un censo, a los padres de Jesús se les habría enviado una Encuesta de la Comunidad Estadounidense de 28 páginas, un cuestionario obligatorio del gobierno que documenta sus hábitos, habitantes del hogar y horario de trabajo, cuántos inodoros hay en su hogar, etc. La multa por no responder a esta encuesta invasiva puede llegar hasta $ 5,000.

- En lugar de nacer en un pesebre, Jesús pudo haber nacido en casa. Sin embargo, en lugar de que los sabios y los pastores traigan regalos, los padres del bebé podrían haberse visto obligados a evitar visitas de trabajadores sociales estatales con la intención de enjuiciarlos por el parto en el hogar. Una pareja en Washington perdió la custodia de sus tres hijos después de que los servicios sociales se opusieran a que los dos más pequeños nacieran en un parto a domicilio sin asistencia.

- Si Jesús hubiera nacido en un hospital, su sangre y su ADN habrían sido tomados sin el conocimiento o consentimiento de sus padres y hubieran ingresado en un biobanco del gobierno. Si bien la mayoría de los estados requieren exámenes de detección de recién nacidos, un número creciente se aferra a ese material genético a largo plazo para la investigación, el análisis y los propósitos que aún no se han revelado.

- Por otra parte, si los padres de Jesús hubieran sido inmigrantes indocumentados, ellos y el bebé recién nacido podrían haber sido trasladados a una prisión privada con fines de lucro para ilegales donde primero se habrían separado unos de otros, los niños detenidos en jaulas improvisadas, y los padres eventualmente se convirtieron en trabajadores baratos y forzados para corporaciones como Starbucks, Microsoft, Walmart y Victoria's Secret. Hay mucho dinero por encarcelar a inmigrantes, especialmente cuando los contribuyentes están pagando la factura.

- Desde el momento en que tuvo la edad suficiente para asistir a la escuela, Jesús habría recibido lecciones de cumplimiento y obediencia a las autoridades gubernamentales, mientras aprendía poco sobre sus propios derechos. Si hubiera sido lo suficientemente atrevido como para hablar en contra de la injusticia mientras aún estaba en la escuela, podría haberse visto acosado o golpeado por un oficial de recursos escolares, o al menos suspendido bajo una política de tolerancia cero de la escuela que castiga las infracciones menores con la mayor severidad ofensas.

- Si Jesús hubiera desaparecido durante unas horas y mucho menos días a los 12 años, sus padres habrían sido esposados, arrestados y encarcelados por negligencia parental. Los padres de todo el país han sido arrestados por muchos menos "delitos", como permitir que sus hijos caminen al parque sin compañía o jueguen solos en su patio delantero.

- En lugar de desaparecer de los libros de historia desde su temprana adolescencia hasta la edad adulta, los movimientos y datos personales de Jesús, incluidos sus datos biométricos, habrían sido documentados, rastreados, monitoreados y archivados por agencias gubernamentales y corporaciones como Google y Microsoft. Increíblemente, el 95 por ciento de los distritos escolares comparten sus registros de estudiantes con compañías externas que son contratadas para administrar datos, que luego utilizan para comercializarnos productos.

- Desde el momento en que Jesús se puso en contacto con un "extremista" como Juan el Bautista, habría sido señalado para vigilancia debido a su asociación con un activista prominente, pacífico o de otro tipo. Desde el 11 de septiembre, el FBI ha llevado a cabo activamente actividades de vigilancia y recopilación de inteligencia en una amplia gama de grupos de activistas, desde grupos de derechos de los animales hasta el alivio de la pobreza, grupos contra la guerra y otras organizaciones "extremistas".

- Las opiniones antigubernamentales de Jesús ciertamente habrían resultado en que lo tildaran de extremista doméstico. Las agencias de aplicación de la ley están siendo capacitadas para reconocer signos de extremismo antigubernamental durante las interacciones con extremistas potenciales que comparten una "creencia en el próximo colapso del gobierno y la economía".

- Mientras viajaba de una comunidad a otra, Jesús podría haber sido denunciado a los funcionarios del gobierno como "sospechoso" en virtud de los programas "Ver algo, decir algo" del Departamento de Seguridad Nacional. Muchos estados, incluido Nueva York, están proporcionando a las personas aplicaciones telefónicas que les permiten tomar fotos de actividades sospechosas e informarlas al Centro de Inteligencia de su estado, donde son revisadas y enviadas a las agencias policiales.

- En lugar de que se le permita vivir como un predicador itinerante, Jesús podría haberse visto amenazado con ser arrestado por atreverse a vivir fuera de la red o dormir afuera. De hecho, el número de ciudades que han recurrido a criminalizar a las personas sin hogar mediante la prohibición de acampar, dormir en vehículos, merodear y mendigar en público se ha duplicado.

- Visto por el gobierno como un disidente y una amenaza potencial para su poder, Jesús podría haber tenido espías del gobierno plantados entre sus seguidores para monitorear sus actividades, informar sobre sus movimientos y atraparlo por violar la ley. Tales Judas hoy, llamados informantes, a menudo reciben fuertes cheques de pago del gobierno por su traición.

- Si Jesús hubiera usado Internet para difundir su mensaje radical de paz y amor, podría haber encontrado las publicaciones de su blog infiltradas por espías del gobierno que intentan socavar su integridad, desacreditarlo o plantar información incriminatoria en línea sobre él. Al menos, habría tenido su sitio web pirateado y su correo electrónico monitoreado.

- Si Jesús hubiera intentado alimentar a grandes multitudes de personas, habría sido amenazado con ser arrestado por violar varias ordenanzas que prohíben la distribución de alimentos sin un permiso. Las autoridades de Florida arrestaron a un hombre de 90 años por alimentar a las personas sin hogar en una playa pública.

- Si Jesús hubiera hablado públicamente sobre sus 40 días en el desierto y sus conversaciones con el diablo, podría haber sido etiquetado como mentalmente enfermo y detenido en una sala psiquiátrica en contra de su voluntad para una retención psiquiátrica involuntaria obligatoria sin acceso a familiares o amigos. Un hombre de Virginia fue arrestado, registrado, esposado a una mesa, diagnosticado con "problemas de salud mental", y encerrado durante cinco días en un centro de salud mental en contra de su voluntad, aparentemente debido a su dificultad para hablar y andar inestable.

- Sin lugar a dudas, si Jesús hubiera intentado volcar las mesas en un templo judío y haberse enfurecido contra el materialismo de las instituciones religiosas, habría sido acusado de un crimen de odio. Actualmente, 45 estados y el gobierno federal tienen leyes de crímenes de odio en sus códigos.

- Si alguien hubiera denunciado a Jesús ante la policía como potencialmente peligroso, podría haberse encontrado confrontado (y asesinado) por agentes de policía para quienes cualquier acto percibido de incumplimiento (una contracción, una pregunta, un ceño fruncido) puede hacer que disparen primero y hacer las preguntas después.

- En lugar de que los guardias armados capturaran a Jesús en un lugar público, los funcionarios del gobierno habrían ordenado que un equipo SWAT llevara a cabo una incursión contra Jesús y sus seguidores, completa con granadas explosivas y equipo militar. Cada año se realizan más de 80.000 incursiones del equipo SWAT, muchas de ellas sobre estadounidenses desprevenidos que no tienen defensa contra tales invasores del gobierno, incluso cuando tales incursiones se realizan por error.

- En lugar de ser detenido por guardias romanos, Jesús podría haber sido hecho "desaparecer" en un centro secreto de detención del gobierno donde habría sido interrogado, torturado y sometido a todo tipo de abusos. La policía de Chicago ha "desaparecido" a más de 7.000 personas en un almacén secreto de interrogatorios en Homan Square.

- Acusado de traición y etiquetado como terrorista doméstico, Jesús podría haber sido condenado a cadena perpetua en una prisión privada donde se habría visto obligado a proporcionar mano de obra esclava para las corporaciones o morir a través de la silla eléctrica o una mezcla letal de las drogas .

De hecho, como lo muestro en mi libro Battlefield America: The War on the American People, dada la naturaleza del gobierno en ese momento y ahora, es dolorosamente evidente que si Jesús hubiera nacido en nuestra era moderna o en la suya, aún habría muerto a manos de un estado policial.

Por lo tanto, a medida que nos acercamos a la Navidad con sus celebraciones y regalos, haríamos bien en recordar que lo que sucedió en esa noche estrellada de Belén es solo una parte de la historia. Ese bebé en el pesebre creció hasta convertirse en un hombre que no se apartó del mal, sino que habló en contra de el, y no debemos hacer menos.


Jesus Was Born In A Police State
The Child that Christmas Forgot: How Would Jesus Fare in the American Police State?
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