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12 junio 2021

¿Cómo explica el comercio de heroína el fracaso de Estados Unidos y el Reino Unido en Afganistán?


Arriba, marine británico; abajo, marine estadounidense. Los dos custodiando campos de amapola en Afganistán (fotos archivo)
 

por Alfred W McCoy


El 9 de enero de 2018 en el diario londinense "The Guardian" se publicó una adaptación de "In the Shadows of the American Century" de Alfred W McCoy, publicado en el Reino Unido por Oneworld el 25 de enero de ese año. 

"How the heroin trade explains the US-UK failure in Afghanistan" es el titular del artículo del referido medio de comunicación, cuya entradilla resalta las conclusiones de McCoy:


"Después de 16 años y un trillón de dólares gastados, los combates no tienen fin, pero la intervención occidental ha dado como resultado que Afganistán se convierta en el primer narcoestado verdadero del mundo". (Alfred W McCoy).


Evidentemente, el autor ya intuía que las cosas iban mal para los Estados Unidos y sus socios (OTAN) en el campo militar, más no en los réditos económicos. En realidad, los beneficios monetarios se llevan las grandes empresas contratistas, ya sea por los acuerdos firmados con la Casa Blanca y el Pentágono, a más del "transporte de mercancías desde Afganistán", que malas lenguas lo relacionan con el ilícito comercio de la heroína afgana y su distribución mundial; por otro lado, el gobierno de los Estados Unidos paga todas las facturas del intervencionismo militar grabando con altos impuestos a los habitantes. Es decir: Gran negocio para las corporaciones privadas y pésimo beneficio político-económico para el gobierno de los Estados Unidos y sus ciudadanos.

Los detalles de lo dicho quedó evidenciado en un anterior artículo "La NO retirada de Afganistán". Bien, pudiera considerarse que lo que expresó McCoy en su libro y reportaje en The Guardian (en 2018) está caduco, todo lo contrario, al repasar las siguientes líneas se refuerza el conocimiento actual de la interminable crisis (provocada) en el país asiático.

Lo único que se puede reprochar al autor es el achacar toda la culpa de la heroína y sus dividendos financieros exclusivamente a los talibán y otros grupos armados. Es imperativo repasar La NO retirada de Afganistán.... Así como es primordial volver a plantearnos las incomodas preguntas:

¿Por qué hay cada vez más empresas estadounidenses interesadas en brindar desde Afganistán el transporte internacional de mercancías? 

¿Es tan lucrativa la tarea de transportar, por ejemplo, las conocidas alfombras afganas en un territorio hostil?

¿Cree usted que un grupo de analfabetos y mal nutridos campesinos afganos controlan el flujo de cientos de toneladas de heroína y manejan las multimillonarias finanzas del ilícito negocio? 

¿Se imagina usted a un combatiente talibán bajado de las montañas para gestionar en las altas finanzas de Wall Street, realizar sofisticadas transacciones financieras en los grandes trust bancarios de Europa y Asia o finiquitando complejos negocios con los verdaderos “señores de la guerra” en la compra de armamento a cambio de heroína?

¿Existe realmente un control y erradicación de la heroína en Afganistán?


Hubo una propuesta a considerar en la ONU, emitir sanciones contra Estados Unidos, relacionada con el hecho de que su presencia militar en Afganistán ha incrementado la escala de los delitos relacionados con las drogas. En la práctica suena más lógico que la propuesta de endurecer sanciones contra Rusia por construir el oleoducto Nord Stream 2.

t. andino


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Soldados de los Estados Unidos patrullan en el distrito Zharay, provincia de Kandahar, sur de Afganistán. (foto archivo Reuters)


Después de librar la guerra más larga de su historia, Estados Unidos está al borde de la derrota en Afganistán. ¿Cómo podría ser esto posible? ¿Cómo podría la única superpotencia del mundo haber luchado continuamente durante más de 16 años – desplegando más de 100.000 soldados en el apogeo del conflicto, sacrificando las vidas de casi 2.300 soldados, gastando más de $1trillón (£740 billones) en sus operaciones militares, prodigándose un récord de $100 mil millones más en "construcción de la nación", ayudando a financiar y entrenar a un ejército de 350.000 aliados afganos – y aún no ser capaz de pacificar a una de las naciones más empobrecidas del mundo? Tan sombría es la perspectiva de estabilidad en Afganistán que, en 2016, la Casa Blanca de Obama canceló una retirada planificada de sus fuerzas, ordenando que más de 8.000 soldados permanecieran en el país indefinidamente.

En el fracaso estadounidense se encuentra una paradoja: el enorme gigante militar de Washington ha sido detenido en sus pistas de acero por una pequeña flor rosada: la amapola de opio. A lo largo de sus tres décadas en Afganistán, las operaciones militares de Washington sólo han tenido éxito cuando encajan razonablemente y cómodamente en el tráfico ilícito de opio de Asia central- y han sufrido cuando no lo han podido complementar.

Fue durante la guerra fría que Estados Unidos intervino por primera vez en Afganistán, apoyando a los militantes musulmanes que luchaban para expulsar al Ejército Rojo soviético. En diciembre de 1979, los soviéticos ocuparon Kabul con el fin de apuntalar su fallido régimen clientelar; Washington, todavía herido por la caída de Saigón cuatro años antes, decidió dar a Moscú su "propio Vietnam" apoyando a la resistencia islámica. Durante los próximos 10 años, la CIA proporcionaría a los guerrilleros muyahidines un estimado de 3 mil millones de dólares en armas. Estos fondos, junto con una creciente cosecha de opio, sostendrían la resistencia afgana durante la década que se necesitaría para forzar una retirada soviética. Una razón por la que la estrategia estadounidense tuvo éxito fue que la guerra sustituta lanzada por la CIA no interrumpió la forma en que sus aliados afganos utilizaron el creciente tráfico de drogas del país para sostener su lucha de una década.

A pesar de los combates casi continuos desde la invasión de octubre de 2001, los esfuerzos de pacificación no han logrado frenar la insurgencia talibán, en gran parte porque Estados Unidos simplemente no pudo controlar el creciente superávit del comercio de heroína del país. Su producción de opio aumentó de unas 180 toneladas en 2001 a más de 3.000 toneladas al año después de la invasión, y a más de 8.000 en 2007. Cada primavera, la cosecha de opio llena las arcas de los talibanes una vez más, financiando los salarios de una nueva cosecha de guerrilleros.


Tropas estadounidenses patrullan un sembrío de amapola, al fondo se aprecia una gran edificación con la bandera afgana. (foto archivo)

En cada etapa de su trágica y tumultuosa historia en los últimos 40 años –la guerra encubierta de la década de 1980, la guerra civil de los 90 y su ocupación posterior a 2001– el opio ha desempeñado un papel central en la configuración del destino del país. En una de las amargas ironías de la historia, la ecología única de Afganistán convergió con la tecnología militar estadounidense para transformar esta nación remota y sin litoral en el primer verdadero narco-estado del mundo, un país donde las drogas ilícitas dominan la economía, definen opciones políticas y determinan el destino de las intervenciones extranjeras.

Durante la década de 1980, la guerra secreta de la CIA contra la ocupación soviética de Afganistán ayudó a transformar las zonas fronterizas afgano-paquistaníes en una plataforma de lanzamiento para el comercio mundial de heroína. "En el área tribal", informó el departamento de Estado de Estados Unidos en 1986, "no hay fuerza policial. No hay tribunales. No hay impuestos. Ninguna arma es ilegal ... El hachís y el opio a menudo se exhiben". Para entonces, el proceso de movilización guerrillera para luchar contra la ocupación soviética llevaba mucho tiempo en marcha. En lugar de formar su propia coalición de líderes de la resistencia, la CIA había confiado en la poderosa agencia de inteligencia interservicios (ISI) de Pakistán y sus clientes afganos, que pronto se convirtieron en actores clave en el floreciente tráfico transfronterizo de opio.

La CIA miró hacia otro lado, mientras que la producción de opio de Afganistán creció de unas 100 toneladas anuales en la década de 1970 a 2.000 toneladas en 1991. En 1979 y 1980, justo cuando el esfuerzo de la CIA comenzaba a aumentar, se abrió una red de laboratorios de heroína a lo largo de la frontera entre Afganistán y Pakistán. Esa región pronto se convirtió en el mayor productor de heroína del mundo. En 1984, abastecía a un asombroso 60% del mercado estadounidense y al 80% del europeo. Dentro de Pakistán, el número de adictos a la heroína aumentó de casi cero (sí, cero) en 1979 a 5.000 en 1980 y a 1,3 millones en 1985, una tasa de adicción tan alta que la ONU la calificó de "particularmente impactante".


Un agricultor siembra semillas de amapola en la provincia de Nangarhar, Afganistán. Fotografía: Sean Smith/The Guardian


Según un informe del Departamento de Estado de 1986, el opio "es un cultivo ideal en un país devastado por la guerra, ya que requiere poca inversión de capital, está creciendo rápidamente y es fácil de transportar y comercializar". Además, el clima del Afganistán era muy adecuado para el cultivo de amapolas. A medida que la guerra implacable entre la CIA y los sustitutos soviéticos pasó factura, los agricultores afganos comenzaron a recurrir al opio "desesperado", ya que producía "altas ganancias" que podían cubrir el aumento de los precios de los alimentos. Al mismo tiempo, el Departamento de Estado informó de que elementos de la resistencia se habían hecho cargo de la producción y el tráfico de opio "para proporcionar productos básicos a la población bajo su control y financiar la compra de armas".

A medida que las guerrillas muyahidines ganaron terreno contra la ocupación soviética y comenzaron a crear zonas liberadas dentro de Afganistán a principios de la década de 1980, la resistencia ayudó a financiar sus operaciones mediante la recaudación de impuestos de los campesinos que cultivaban las lucrativas amapolas de opio, particularmente en el fértil valle de Helmand. Las caravanas que llevaban armas de la CIA a esa región para la resistencia a menudo regresaban a Pakistán cargadas de opio, a veces, informó el New York Times, "con el consentimiento de oficiales de inteligencia paquistaníes o estadounidenses que apoyaron la resistencia".

Charles Cogan, un ex director de la operación afgana de la CIA, más tarde habló con franqueza sobre las opciones de la agencia. "Nuestra misión principal era hacer tanto daño como fuera posible a los soviéticos", dijo a un entrevistador en 1995. "Realmente no teníamos los recursos ni el tiempo para dedicarnos a una investigación del narcotráfico. No creo que tengamos que disculparnos por esto ... Hubo consecuencias en términos de drogas, sí. Pero el objetivo principal se logró. Los soviéticos abandonaron Afganistán".

A largo plazo, la intervención estadounidense produjo un agujero negro de inestabilidad geopolítica que nunca más sería sellado o curado. Afganistán no pudo recuperarse fácilmente de la devastación sin precedentes que sufrió en los años de la primera intervención estadounidense. A medida que la guerra soviético-afgana terminó entre 1989 y 1992, la alianza liderada por Washington esencialmente abandonó el país, sin patrocinar un acuerdo de paz ni financiar la reconstrucción.

Mientras Washington se alejaba de Afganistán a otros focos de política exterior en África y el Golfo Pérsico, estalló una feroz guerra civil en un país que ya había sufrido, entre 1979 y 1989, unos 1,5 millones de muertos, alrededor del 10% de la población del país. Durante los años de lucha civil entre los muchos señores de la guerra bien armados que la CIA había dejado preparados para luchar por el poder, los agricultores afganos criaron el único cultivo que aseguró ganancias instantáneas: la adormidera. Después de haberse multiplicado por veinte durante la era de la guerra encubierta de la década de 1980, la cosecha de opio se duplicaría con creces nuevamente durante la guerra civil de la década de 1990.

En este período de agitación, el ascenso del opio se entiende mejor como una respuesta a los graves daños causados por dos décadas de guerra destructiva. Con el regreso de unos tres millones de refugiados a una tierra devastada por la guerra, los campos de opio fueron un regalo del cielo para el empleo, ya que requirieron nueve veces más trabajadores para cultivar que el trigo, el alimento básico tradicional del país. Además, sólo los comerciantes de opio eran capaces de acumular capital con la suficiente rapidez como para poder proporcionar a los agricultores pobres de adormidera adelantos en efectivo muy necesarios, que a menudo proporcionaban más de la mitad de sus ingresos anuales. Ese crédito resultaría crítico para la supervivencia de muchos aldeanos empobrecidos.

En la primera fase de la guerra civil, de 1992 a 1994, los despiadados señores de la guerra locales combinaron armas y opio en una lucha nacional por el poder. Más tarde, Pakistán apoyó a una fuerza pastún recién surgida, los talibán. Después de apoderarse de Kabul en 1996 y tomar el control de gran parte del país, el régimen talibán alentó el cultivo local de opio, ofreciendo protección gubernamental al comercio de exportación y recaudando impuestos muy necesarios tanto sobre el opio cosechado como sobre la heroína fabricada. Las encuestas de opio de la ONU mostraron que, durante los primeros tres años de los talibanes en el poder, el cultivo de opio de Afganistán representó el 75% de la producción mundial.

 

         (foto de archivo)

Sin embargo, en julio de 2000, cuando una devastadora sequía entró en su segundo año y el hambre se extendió por todo Afganistán, el gobierno talibán ordenó repentinamente la prohibición de todo el cultivo de opio, en un aparente llamamiento a la aceptación internacional. Una encuesta posterior de las Naciones Unidas sobre los cultivos de 10.030 aldeas reveló que esta prohibición había reducido la cosecha en un 94%.

Tres meses más tarde, en septiembre de 2000, los talibanes enviaron una delegación a la sede de la ONU en Nueva York para negociar con la continua prohibición de drogas en el país en un intento por el reconocimiento diplomático. En cambio, la ONU impuso nuevas sanciones al régimen por proteger a Osama bin Laden. Estados Unidos, por otro lado, en realidad recompensó a los talibanes con 43 millones de dólares en ayuda humanitaria, incluso cuando secundaron las críticas de la ONU sobre Bin Laden. Al anunciar esta ayuda en mayo de 2001, el secretario de Estado Colin Powell elogió "la prohibición del cultivo de la adormidera, una decisión de los talibanes que acogemos con beneplácito", pero aún así instó al régimen a poner fin a "su apoyo al terrorismo; su violación de las normas de derechos humanos internacionalmente reconocidas, especialmente su trato a las mujeres y las niñas".

Después de ignorar en gran medida Afganistán durante una década, Washington "redescubrió" el país después de los ataques terroristas del 9/11. En octubre de 2001, Estados Unidos comenzó a bombardear el país y luego, con el apoyo de las fuerzas británicas, lanzó una invasión encabezada por señores de la guerra locales. El régimen talibán colapsó a una velocidad que sorprendió a muchos funcionarios del gobierno. En retrospectiva, parece probable que su prohibición del opio fuera un factor crucial.

En una medida que no se aprecia en general, durante dos decenios completos el Afganistán ha dedicado una parte cada vez mayor de sus recursos –capital, tierra, agua y mano de obra– a la producción de opio y heroína. Para cuando los talibanes prohibieron el cultivo, su agricultura se había convertido en poco más que un monocultivo de opio. El tráfico de drogas representaba la mayor parte de sus ingresos fiscales, gran parte de sus ingresos de exportación y una parte significativa de su empleo.


Tropas británicas patrullan la provincia de Helmand en el sur de Afganistán. Fotografía: Getty


La repentina erradicación del opio por parte de los talibanes resultó ser un acto de suicidio económico que llevó a una sociedad ya debilitada al borde del colapso. Una encuesta de la ONU de 2001 encontró que la prohibición había "resultado en una grave pérdida de ingresos para un estimado de 3,3 millones de personas", alrededor del 15% de la población. En este contexto, se hizo, según la ONU, "más fácil para las fuerzas militares occidentales persuadir a las élites rurales y a la población para que se rebelaran contra el régimen".

En poco más de un mes, la letal campaña de bombardeos estadounidenses, combinada con ataques terrestres de sus aliados caudillos, destrozó las debilitadas defensas de los talibanes. Pero la estrategia estadounidense a más largo plazo plantaría las semillas, literalmente, para el sorprendente resurgimiento de los talibán apenas cuatro años después.

Mientras que la campaña de bombardeos estadounidense se extendió a lo largo de octubre de 2001, la CIA envió 70 millones de dólares en efectivo al país para movilizar a su antigua coalición de señores de la guerra tribales de la guerra fría para la lucha contra los talibán, un gasto que el presidente George W Bush más tarde aclararía como una de las mayores "gangas" de la historia. Para capturar Kabul y otras ciudades clave, la CIA puso su dinero detrás de los líderes de la Alianza del Norte, una fuerza étnica tayika que había luchado contra los soviéticos en la década de 1980 y luego resistió al gobierno talibán en la década de 1990. Ellos, a su vez, han dominado durante mucho tiempo el tráfico de drogas en la zona del noreste del Afganistán que controlaron durante los años de los talibán. La CIA también recurrió a un grupo de caudillos pastunes en ascenso a lo largo de la frontera con Pakistán que habían estado activos como traficantes de drogas en la parte sudoriental del país. Como resultado de ello, cuando los talibán colapsaron, ya se sentaron las bases para la reanudación del cultivo de opio y el tráfico de drogas a gran escala.

Una vez que Kabul y las capitales de provincia fueron tomadas, la CIA cedió rápidamente el control operativo a las fuerzas militares aliadas y a los funcionarios civiles. En los años venideros, los ineptos programas de represión de drogas de esas fuerzas cederán los crecientes beneficios del tráfico de heroína primero a los caudillos y, en años posteriores, en gran medida a las guerrillas talibán. En un hecho sin precedentes históricos, las drogas ilícitas serían responsables del 62% del producto interno bruto (PIB) del país en 2003.

Pero durante los primeros años de la ocupación, según un informe del New York Times de 2007, el secretario de Defensa Donald Rumsfeld supuestamente "desestimó las crecientes señales de que el dinero de la droga estaba siendo canalizado a los talibán", mientras que la CIA y el ejército "hacían la vista gorda a las actividades relacionadas con las drogas de prominentes señores de la guerra".

A finales de 2004, después de casi dos años de subcontratar el control del opio a sus aliados británicos y el entrenamiento de la policía a los alemanes, la Casa Blanca se enfrentó repentinamente a la preocupante inteligencia de la CIA que sugería que la escalada del tráfico de drogas estaba alimentando un resurgimiento de los talibán. Respaldado por George W. Bush, el secretario de Estado Colin Powell instó entonces a una estrategia enérgica contra los narcóticos para partes de las zonas rurales de Afganistán, incluido el mismo tipo de defoliación aérea agresiva que entonces se utilizaba contra el cultivo ilícito de coca en Colombia. Pero el embajador de Estados Unidos en Afganistán, Zalmay Khalilzad, se resistió a este enfoque, secundado por su aliado local Ashraf Ghani, entonces ministro de Finanzas del país (y, desde 2014, su presidente), quien advirtió que tal programa de erradicación significaría un "empobrecimiento generalizado" en el país, sin 20 mil millones de dólares en ayuda extranjera para crear un "medio de vida alternativo genuino". Como compromiso, Washington llegó a depender de contratistas privados como DynCorp para entrenar a los equipos afganos para erradicar las drogas. En 2005, sin embargo, ese esfuerzo, según la corresponsal del New York Times, Carlotta Gall, ya se había convertido en "una especie de broma".


         (foto archivo)

En 2007, la Encuesta sobre el Opio en Afganistán de las Naciones Unidas encontró que la cosecha de opio del país, entonces récord, de aproximadamente 8.200 toneladas, proporcionaba el 93% del suministro ilícito de heroína del mundo. Significativamente, la ONU declaró que las guerrillas talibán han "comenzado a extraer de la economía de la droga recursos para armas, logística y pago de milicias". En 2008, según los informes, los rebeldes recaudaron 425 millones de dólares en "impuestos" aplicados al tráfico de opio, y con cada cosecha hicieron fondos suficientes para reclutar una nueva cosecha de jóvenes combatientes de las aldeas. Cada uno de esos posibles guerrilleros podría contar con pagos mensuales de 300 dólares, muy por encima de los salarios que habrían hecho como peones agrícolas.

Para contener la expansión de la insurgencia, Washington decidió enviar 40.000 tropas de combate estadounidenses más a Afganistán a mediados de 2008, elevando las fuerzas aliadas a 70.000. Reconociendo el papel crucial de los ingresos procedentes del opio en el reclutamiento de los talibán, el mando aliado también estaba formando equipos especializados que utilizaban la ayuda al desarrollo para alentar los esfuerzos de represión de las drogas en las provincias ricas en adormidera. Fue un momento fortuito. Esa cosecha récord en 2007 creó un excedente de opio que deprimió los precios, mientras que la escasez simultánea de alimentos hizo del trigo un cultivo competitivo. A medida que los agricultores utilizaban la ayuda extranjera para plantar cultivos alimentarios en áreas clave de las provincias de Helmand y Nangarhar, el cultivo de adormidera en el país se deslizó de un récord de 200.000 hectáreas (494.000 acres) en 2007 a solo 123.000 dos años después, pero todavía suficiente para sostener a los talibán. Mientras tanto, los intentos ineptos y de mano dura de suprimir el tráfico de drogas solo terminaron aumentando la oposición a Estados Unidos y sus aliados.

En 2009, la guerrilla se estaba expandiendo tan rápidamente que la nueva administración Obama optó por un "aumento" de la fuerza de tropas estadounidenses a 102.000 en un intento de paralizar a los talibán. Después de meses de crecientes despliegues, la gran estrategia de avance del presidente Obama se lanzó oficialmente en la oscuridad antes del amanecer del 13 de febrero de 2010, en Marja, una remota ciudad comercial en la provincia de Helmand. Mientras oleadas de helicópteros descendía en sus afueras escupiendo nubes de polvo, cientos de infantes de marina corrieron a través de campos de amapolas de opio que brotaban hacia los complejos de paredes de barro de la aldea. Aunque sus objetivos eran las guerrillas talibán locales, los marines estaban ocupando de hecho una de las capitales del comercio mundial de heroína.

Una semana más tarde, el general Stanley McChrystal entró en la ciudad con Karim Khalili, vicepresidente de Afganistán. Estaban allí para el despliegue en los medios de comunicación de tácticas de contrainsurgencia de nueva apariencia que, según dijo el general a los periodistas, eran seguras para pacificar aldeas como Marja. Los comerciantes locales de opio, sin embargo, tenían otras ideas. "Si vienen con tractores", anunció una viuda afgana ante un coro de gritos de apoyo de sus compañeros agricultores, "tendrán que arrollarme y matarme antes de que puedan matar mi amapola". Hablando por teléfono satelital desde los campos de opio de la región, un funcionario de la embajada estadounidense me dijo: "No se puede ganar esta guerra sin asumir la producción de drogas en la provincia de Helmand".


Hombres fumando heroína en Quetta, Pakistán, cerca de la frontera con Afganistán. Fotografía: Reuters


Al atacar a las guerrillas pero no lograr erradicar la cosecha de opio que financiaba a nuevos insurgentes cada primavera, la oleada de Obama pronto flaqueó. En medio de la rápida reducción de las fuerzas aliadas para cumplir con el plazo políticamente determinado por Obama de diciembre de 2014 para "poner fin" a todas las operaciones de combate, una marcada reducción en las operaciones aéreas permitió a los talibán lanzar ofensivas de formación masiva, que mataron a un número récord de tropas y policías del ejército afgano.

En ese momento, John Sopko, el inspector especial para Afganistán, ofreció una explicación reveladora para la supervivencia de los talibán. A pesar del gasto de la asombrosa cantidad de 7,6 mil millones de dólares en programas de "erradicación de drogas" durante la década anterior, concluyó que, "según todas las métricas concebibles, hemos fracasado. 

A medida que se cosechaba el opio de 2014, las nuevas cifras de las Naciones Unidas sugerían que los niveles de producción se acercaban al máximo de 2007 del país. En mayo de 2015, después de haber visto esta avalancha de drogas entrar en el mercado global, a medida que el gasto en lucha contra los narcóticos de Estados Unidos subió a $ 8.4 mil millones, Sopko trató de traducir estos desarrollos en una imagen comprensible de todos los estadounidenses. "Afganistán", dijo, "tiene aproximadamente 500.000 acres, o aproximadamente 780 millas cuadradas, dedicados al cultivo de adormidera. Eso equivale a más de 400.000 campos de fútbol de Estados Unidos, incluidas las zonas finales".

Durante la temporada de combates de Afganistán en 2015, los talibán se apoderaron decisivamente de la iniciativa de combate, y el opio parecía cada vez más profundamente arraigado en sus operaciones. En octubre de 2015, la ONU publicó un mapa que mostraba que los talibán tenían un control "alto" o "extremo" en más de la mitad de los distritos rurales del país. En el plazo de un mes, desataron ofensivas en todo el país con el objetivo de apoderarse y retener territorio. No es sorprendente que los ataques más fuertes se produjeron en el corazón de la amapola de la provincia de Helmand, donde entonces se cultivaba la mitad de la cosecha de opio del país.

En 2016, 15 años después de que Afganistán fuera "liberado", y en una inversión significativa de las políticas de reducción de la administración Obama, Washington lanzó una mini-oleada de "cientos" de nuevas tropas estadounidenses en la provincia de Helmand para negar a los insurgentes el "premio económico" de los campos de amapola más productivos del mundo. A pesar del apoyo de la fuerza aérea estadounidense y de 700 soldados de operaciones especiales, en febrero y marzo de 2016 las asediadas fuerzas del gobierno afgano se retiraron de dos distritos más, dejando a los talibán en gran medida en control de 10 de los 14 distritos de la provincia.

Con sus fuerzas desmoralizas y con cazas agresivos equipados con visión nocturna y armas sofisticadas, los ataques aéreos estadounidenses se convirtieron en la última y tenue línea de defensa del gobierno afgano. Y en una admisión tácita del fracaso, la administración Obama puso fin a su retirada planificada en junio de 2016, permitiendo a las fuerzas estadounidenses ir más allá de aconsejar y reincorporarse al combate real, y anunciando, un mes después, que 8.400 soldados permanecerían allí en el futuro previsible.

En Helmand y otras provincias estratégicas, el ejército afgano parecía estar perdiendo una guerra que ahora estaba impulsada –de maneras que eludieron a la mayoría de los observadores– por una batalla por el control de las ganancias del opio del país. En la provincia de Helmand, tanto los rebeldes talibán como los funcionarios provinciales están enfrascados en una lucha por el control del lucrativo tráfico de drogas. "Los funcionarios del gobierno afgano se han involucrado directamente en el comercio de opio", informó el New York Times en febrero de 2016. Al hacerlo, ampliaron "su competencia con los talibán ... en una lucha por el control del tráfico de drogas", al tiempo que impone "un impuesto a los agricultores prácticamente idéntico al que utilizan los talibán". En un proceso que implicó a prácticamente todo el gobierno, los funcionarios provinciales luego pasaron una parte de sus ganancias ilícitas "hasta la cadena, hasta los funcionarios en Kabul ... garantizar que las autoridades locales mantengan el apoyo de los altos cargos y mantener el cultivo del opio".


           (Foto archivo)

Simultáneamente, una investigación del Consejo de Seguridad de la ONU encontró que los talibán habían aprovechado sistemáticamente "la cadena de suministro en cada etapa del tráfico de narcóticos", recaudando un impuesto del 10% sobre el cultivo de opio en Helmand, luchando por el control de los laboratorios de heroína y actuando como "los principales garantes del tráfico de opio crudo y heroína fuera de Afganistán". Ya no se limitaba a gravar el tráfico, los talibanes estuvieron tan profunda y directamente involucrados que, según el New York Times, "se ha vuelto difícil distinguir al grupo de un dedicado cartel de la droga".

Estas tendencias sombrías persistieron a lo largo de 2017, ya que la cosecha de opio afgana casi se duplicó a 9.000 toneladas, muy por encima del pico anterior de 8.200 toneladas en 2007. Dentro de la provincia de Wartorn Helmand, el área de amapola aumentó en un 79% a 144.000 hectáreas, lo que representa el 44% de la cosecha total del país. En noviembre, convencido de que el opio está aportando el 60% de los fondos de los talibán para salarios y armas, el comando estadounidense –envalentonado y ampliado por la decisión de Donald Trump de "ganar" la guerra afgana– envió, por primera vez en la historia, cazas F-22 y bombarderos B-52 para destruir 10 de los laboratorios de heroína de los talibán en Helmand, una pequeña parte de las 500 refinerías de drogas del país.

En el futuro previsible, es probable que el opio siga enredado en la economía rural, la insurgencia talibán y la corrupción gubernamental, cuya suma es el enigma afgano.

El fracaso de la intervención de Estados Unidos en Afganistán ofrece una visión más amplia de los límites de su poder global. La persistencia tanto del cultivo del opio como de la insurgencia talibán sugieren hasta qué punto las políticas que Washington ha impuesto a Afganistán desde 2001 han llegado a un callejón sin salida. Para la mayoría de las personas en todo el mundo, la actividad económica, la producción y el intercambio de bienes, es el principal punto de contacto con su gobierno. Sin embargo, cuando el producto básico más importante de un país es ilegal, entonces las lealtades políticas se desplazan naturalmente a las redes económicas que mueven ese producto de forma segura y secreta de los campos a los mercados extranjeros, proporcionando protección, finanzas y empleo en cada etapa. "El tráfico de narcóticos envenena el sector financiero afgano y alimenta una creciente economía ilícita", explicó John Sopko en 2014. "Esto, a su vez, socava la legitimidad del Estado afgano al avivar la corrupción, alimentar las redes criminales y proporcionar un apoyo financiero significativo a los talibán y otros grupos insurgentes".

Después de 16 años de guerra continua, Washington se enfrenta a la misma opción que tuvo en 2010, cuando los generales de Obama transportaron por aire a esos marines a Marja. Tal como lo ha estado en la última década y media, Estados Unidos puede seguir atrapado en el mismo ciclo interminable. A medida que la nieve se derrite de las laderas de las montañas y las plantas de amapola se elevan del suelo cada primavera, habrá un nuevo grupo de reclutas adolescentes de aldeas empobrecidas listos para luchar por la causa rebelde.

Sin embargo, incluso para esta tierra y su problema de política abrumadoramente compleja, hay alternativas. Invertir incluso una pequeña parte de todos los fondos militares malgastados en la agricultura del país puede producir más opciones económicas para los millones de agricultores que dependen de la cosecha de opio para obtener empleo. Los huertos en ruinas podrían ser reconstruidos, bandadas devastadas repobladas, las existencias de semillas desperdiciadas recrecidas y los sistemas de riego derretidos por nieve destrozados, que una vez sostuvieron una agricultura diversa antes de estas décadas de guerra, reparados. Si la comunidad internacional  empujara a la baja la dependencia del país del opio ilícito a través de un desarrollo rural sostenido, entonces tal vez Afganistán deje de ser el principal narco-estado del planeta – y tal vez el ciclo anual de violencia podría romperse por fin.



Fuente original:

Alfred W McCoy 

19 octubre 2020

BANCA Y DINERO SUCIO, una simbiótica prosperidad




por Tito Andino U.


Anton de Bary (botánico alemán) define la simbiosis como "la vida en conjunción de dos organismos disímiles, normalmente en íntima asociación, y por lo general con efectos benéficos para al menos uno de ellos".


La simbiosis es un término biológico en la estrecha y contínua interacción entre organismos de diferentes especies, en que los simbiontes se benefician mutuamente; en sociología, por analogía, simbiosis "puede referirse a sociedades y grupos basados en la colectividad y la solidaridad". En el campo de la criminalidad, el tráfico de drogas, traficantes y banca internacional (no toda, por supuesto) conforman una estrecha relación de "organismos" simbiontes que se involucran para obtener mutuos beneficios

El tema no es nuevo, viene ocurriendo desde hace décadas. La banca finaciera sigue nutriéndose de los narco-dólares. No obstante, con mucha frecuencia escuchamos la "guerra" de la Naciones Unidas o, por ejemplo, el "tremendo esfuerzo" que hace el gobierno de los Estados Unidos para frenar ese flagelo mediante la emisión de leyes de fiscalización interna o la clásica imposición de leyes antilavado de activos en países del "Tercer Mundo", condición que sirve para obtener un papelito que certifica que ese país ha cumplido las tareas, caso contrario, el "alumno" queda suspendido con una "descertificación", lo que significa que ese país incumple seriamente sus obligaciones internacionales en materia de lucha contra la droga. Suena bien, pero no es tan cierto que digamos.

 

Junio 1999. Sector La Machaca, San Vicente del Caguán, Departamento del Caquetá, Colombia. El ex presidente de la Bolsa de Valores de New York, Richard Grasso y el extinto Comandante de las FARC, Raúl Reyes se abrazan en un gesto de amistad y NEGOCIOS. En ese acto, junto a Grasso estuvo presente el vicepresidente de la Bolsa de Nueva York, Alain Murban, y el asesor James Esposito; por el lado colombiano, el ex ministro de Hacienda de Colombia, Juan Camilo Restrepo, ejerció de traductor. El jefe de Wall Street en rueda de prensa no se mordió la lengua para señalar que traía un mensaje de cooperación de los círculos financieros estadounidenses, mensaje que como vemos en la gráfica también llegó a la narcoguerrilla colombiana.
 

El término "certificación" surgió del Congreso de los Estados Unidos como Ley en 1986, requiere que el presidente de ese país certifique si los países señalados como productores o utilizados como vías para el transporte internacional de drogas colaboran o no con las políticas de los Estados Unidos en la lucha contra el narcotráfico. Una medida política y unilateral impuesta principalmente a los países de Sudamérica donde se produce la planta de coca y su transformación química en cocaína o que sirven de tránsito. Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú, Bolivía, principalmente son sometidas cada año a probar que hacen las tareas, caso contrario, reciben un papelito señalándoles "descertificados". Oficialmente el término "certificación" ya no se utiliza, dando paso a otro más complejo (en cuanto a su interpretación) denominado "designación", que en esencia sigue siendo lo mismo que la original ley estadounidense.  

Seguiremos utilizando "descertificación" (suena "mejor") para designar a aquellos países que, según los Estados Unidos, no cooperan con sus ordenanzas, es decir, no cumplen sus compromisos antidrogas. Cada año hay una gran preocupación en la región andina, saber si contarán con la ayuda económica (préstamos financieros) y preferencias arancelarias a cambio de combatir la producción y exportación de drogas ilícitas. Como el caso nació politizando es evidente que la "lucha antidrogas" en esos países también se volvió política. Y. como en los Estados Unidos una cosa son los business de los grandes financieros, las políticas del gobierno suelen quedar en ridículo, como el ejemplo de don Richard Grasso a nombre de Wall Street. (Wall Street lava más y mejor, decía alguien).

Ni el "aliado" de los Estados Unidos en ese plan -Colombia- pasó el examen en los años 1996-1997 (varios después de la desaparición de las figuras míticas del narcotráfico colombiano). A pesar de que han irrigado miles de hectáreas con productos químicos como el glifosato (aspersión aérea), no fue suficiente para cumplir con los parámetros de la erradicación forzada. Colombia se convirtió en un país militarizado en las zonas productoras de coca, a criterio de los Estados Unidos eso tampoco fue suficiente. Y, como la zona es "rica" en guerrilla (competencia en la producción de droga), los gobiernos colombianos han tenido inconvenientes para "armonizar" las leyes que regulan la guerra anti-narcótica y la guerra anti-insurgente (que viene siendo lo mismo).

Hemos dicho que el asunto es político. Algunos países como Bolivia desde la era del presidente Morales (por cierto campesino cocalero) no tuvo serios problemas para controlar el narcotráfico, (el caso contrario fueron las narco-dictaduras bolivianas del pasado). El problema fue y sigue siendo falta de identidad con las leyes impositivas de Washington. Al no alinearse estrictamente con esas políticas externas, Bolivia recibía automáticamente la "descertificación", luego, pasaría lo mismo con Venezuela (si el gobierno o los militares venezolanos miran hacia otro lado en materia de narcotráfico eso es harina de otro costal). 

La intencionalidad política es latente. Si un país tiene una relación conflictiva con Estados Unidos se quedará sin su respaldo político y económico. ¿Y cuales son esas sanciones?. En lo económico, reducción de preferencias arancelarias (comercio) para los productos nacionales importados por los Estados Unidos, cortar o reducir las ayudas económicas (léase como "ayuda" los préstamos financieros que agravan una deuda pública impagable); en lo político, se destaca la famosa revocación de visas, así que gente "prominente" ha quedado privado del deseo de visitar Disneylandia. En esas circunstancias, Colombia -por ejemplo- aceptó la "desinteresada" presencia militar estadounidense y el apoyo directo en materia de antinarcóticos (trabajo conjunto entre las agencias de seguridad de los EEUU y la Policía Nacional y Fuerzas Armadas colombianas, o al menos eso dicen los convenios).


Presencia militar de los EEUU en Colombia

¿Y que ha pasado a lo largo de estos años?. La siembra de la planta de coca y su refinación han aumentado considerablemente, las exportaciones del producto ha crecido exponencialmente (lo mismo sucedió en Afganistán, cuando el US Army llegó, la producción de heroína incrementó). No importa que se decomisen decenas de toneladas anuales, siempre habrá producto suficiente para saciar el ansía del consumidor...  ¿Qué falla?. No es la ley, a pesar de ser impuestas externamente.

El caso es evidentemente político-económico (demanda) y hasta ideológico. El sistema capitalista -a pesar de lo que se diga- se nutre del narcotráfico a nivel mundial. El NEGOCIO (ilegal) de la DROGA está entre las primeras fuentes de ingresos globales (por supuesto esta no se lleva en libros de contabilidad). Verdaderos expertos han reflexionado que es la POLÍTICA quien primero corrompió al NARCO (permivisidad a cambio de flujo económico).

Hablamos de miles de millones de dólares anuales que se manejan en el sistema financiero internacional -no en manos de los narcotraficantes, que solo se llevan un pequeño pedazo del pastel-. Alguien, que no es un particular, sino un conjunto, un sistema entero, lo permite. Sin el dinero que proviene de la DROGA S.A. el sistema financiero actual colapsaría, nuestro sistema es adicto a los narcodólares y esa es la realidad.

 

La Oficina de Naciones Unidas sobre Drogas y Crimen (ONUDC) estima que 2,4 billones de dólares de fondos ilícitos son lavados cada año, esa cifra bordea el 2,7% de todos los bienes y servicios que se producen cada año en el mundo... y, las autoridades, apenas, detectan menos del 1% del dinero sucio.


No está por demás recordar que el denominado "lavado de dinero" significa poner, al margen del sistema de control, en circulación legal las utilidades financieras producto de actividades ilegales. Transformar las ganancias ilícitas en fondos producidos por una fuente "legal" facilita tanto a personas y organizaciones criminales disponer de dinero limpio (blanqueo de capitales) operando como cliente particular o empresa registrada ante las autoridades. Bajo esa definición, los bancos invlucrados, que no son pocos, deberían quedar etiquetados como organización criminal, si de verdad se desea combatir el delito



Por sentado, Estados Unidos invierte ingentes recursos en la lucha antidrogas en países tercermundistas, algunas "mala lenguas" afirman que lo hace para combatir a los rivales en el negocio, es decir confronta activamente la producción y exportación de drogas de sus enemigos y hace de la "vista gorda" ante los negocios de sus aliados

Para no hacer interminable el tema, invito al amable lector dar repaso a ponencias como el célebre libro de Lyndon H. LaRouche, que resumimos en el artículo Narcotráfico S.A.; o, los inmejorables artículos de  Catherine Austin Fitts, Narco dólares para principiantes, una fundamental guía para quien sin ser experto en el tema comprenderá los principios económicos del negocio y el sistema financiero; y la serie de artículos dedicados a George Soros "el mago" (entre otros temas que podrá dar lectura en este blog bajo la etiqueta: drogas). No se si el lector se percató que utilizo la palabra negocio para referirme al tráfico de drogas, porque lo es, es un negocio -ilegal en la letra de la ley-, pero muy demandado en los círculos financieros cuando el "producto" se transforma en dinero efectivo.


Recientes investigaciones han demostrado -una vez más- que las leyes y políticas antidrogas que exige el gobierno de los Estados Unidos (y otros estados del primer mundo) son mera pantalla para ocultar lo evidente, Wall Street, la City de Londres y otros grandes centros financieros mundiales lavan, y mejor, los cientos de miles de millones de narco-dólares anuales que genera el próspero negocio.

 

¿De verdad cree usted que se legalizará el narcotráfico (drogas fuertes) para dar paso a la "droga recreativa" legal?. Sin los ingresos que genera el NARCOTRÁFICO S.A. el sistema capitalista colapsaría, cualquier cosa que digan los economistas y los "entendidos" se aleja del mundo real, los narco-dólares están allí, traen felicidad al sistema:

El lavado de activos proveniente de la industria criminal (narcotráfico, terrorismo, explotación sexual, corrupción política, etc.) fue, es y seguirá siendo el gran activo de la banca. Un interesante artículo pregunta: ¿Por qué no conocemos los rostros, vida y obra de los banqueros que lavan dinero del crimen trasnacional? (lo analizaremos más adelante).


La City de Londres, uno de los principales centros financieros del mundo de los negocios legales... y de los otros.

El pasado septiembre (2020) la web del Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico publicó un artículo de Álvaro Verzi Rangel, "El lavado del dinero criminal, el gran negocio de la banca". El tema se basa en documentación confidencial de los servicios bancarios y lo que es un secreto a voces: No existe la suficiente regulación bancaria que sigue facilitando las actividades criminales a pesar de todas las alegorías de gobiernos e instituciones a nivel global

La Unidad Antilavado estadounidense -FinCEN-  que significa "Red de Ejecución de Delitos Financieros", una especie de policía financiera del Departamento del Tesoro de Estados Unidos, da una idea de ello. Describe "la permisividad que las grandes instituciones bancarias muestran al respecto, más o menos amparadas en la ambigüedad de una legislación que contiene suficientes lagunas como para que en ellas naveguen a sus anchas estafadores y delincuentes de diversa ralea y procedencia". Los documentos de FinCEN son solo la punta del iceberg, detalla temas como el tráfico de drogas, fortunas desviadas desde países en desarrollo robados a través de esquemas Ponzi, corrupción, etc. 


Los "FinCEN Files" apenas representan "menos del 0,02% de los más de 12 millones de reportes de actividades sospechosas que las instituciones financieras enviaron entre 2011 y 2017" .

 

"La investigación señala en especial a cinco grandes bancos: JPMorgan Chase, HSBC, Standard Chartered, Deutsche Bank y Bank of New York Mellon (se menciona otras entidades) a las que acusa de movilizar activos de supuestos delincuentes, incluso después de que hubieran sido procesados o condenados por delitos financieros". 

Viejos conocidos, ¿verdad? HSBC, JP Morgan..., a pesar de haber sido sancionados siguen lucrando, perdón... laborando en transacciones opacas. Prometieron mejorar sus controles antilavado en base a los acuerdos alcanzados con las autoridades de Estados Unidos. Otro gigante financiero como el Deutsche Bank, contabilizó, según los datos de FinCEN, 1,3 billones de los dos billones de dólares de transferencias sospechosas analizadas. El banco alemán -en 2015- aceptó una multa de 258 millones de dólares por violar las sanciones impuestas por Estados Unidos por transferir miles de millones de dólares de personas provenientes de países como Libia, Irán, Siria, Sudán y otros. Es decir, no se trató, en este caso, de una investigación criminal estrictamente, asuntos ideológicos y políticos estaban de por medio. Estados Unidos sancionó al Deutsche Bank por realizar "transacciones de compensación" no transparentes que pudieran haber encubierto posibles infracciones de parte de sus clientes.

"Dinero sucio, burócratas idem" señala una de las fuentes consultas. "El lavado de dinero no es un crimen sin víctimas. El libre flujo del dinero sucio sostiene bandas criminales, desestabiliza naciones y fomenta la desigualdad económica global. A menudo, los capitales que son lavados terminan en cuentas de sociedades fantasmas registradas en paraísos fiscales opacos, lo que permite a las élites esconder grandes sumas de dinero y esquivar el radar de las autoridades. Los bancos que aparecen en FinCEN Files suelen procesar operaciones para sociedades registradas en jurisdicciones secretas, sin conocer al “beneficiario final” de la cuenta, es decir, a la persona de carne y hueso que está detrás de ella. Los dueños de estas cuentas corporativas tienen direcciones en Reino Unido, EEUU, Chipre, Hong Kong, Emiratos Árabes Unidos, Rusia y Suiza. Al menos el 20% de los reportes tienen un cliente con una dirección en Islas Vírgenes Británicas".




Otro banco mencionado en los FinCEN Files es Standard Chartered Bank, entidad británica que opera principalmente en Asia, África y Oriente Medio (de donde provienen sus ganancias), cotiza en la Bolsa de Valores de Londres y la Bolsa de Hong Kong, forma parte del índice FTSE 100. Pero, no analiza el fondo criminal, se limita en enfocar problemas políticos e ideológicos del gobierno de los Estados Unidos. Por ejemplo, en 2012 se acusó a Standard Chartered de "conspirar con el gobierno de Irán para mover 250 mil millones de dólares a cambio de cientos de millones de dólares en comisiones. Ese mismo año, el Standard Chartered pagó multas por 670 millones de dólares en acuerdos con autoridades".

El más conocido mundialmente por los escándolos financieros, sin duda es HSBC -The Hong Kong and Shanghai Banking Corporation- otra multinacional británica con sede en Londres, el banco más grande de Europa que tuvo que aceptar y firmar acuerdos de procesamiento diferidos. Incluso investigado por una Comisión del Senado de los Estados Unidos. Se descubrió que el banco había transferido 7.000 millones de dólares al sistema bancario de Estados Unidos entre 2007 y 2008; por lo menos, 881 millones de dólares provenían de grupos criminales de América Latina (narcotráfico). El banco reconocía en 2012 que había lavado dinero, una multa récord de casi 2.000 millones de dólares fue la sanción, pero, ningún banquero fue procesado gracias al acuerdo con los fiscales. "A cambio, el gobierno suspendió las acusaciones y se comprometió a abandonarlas por completo a los cinco años si HSBC cumplía su promesa de combatir agresivamente el flujo de dinero sucio". Los FinCEN Files muestran que durante cinco años de prueba (2013-2017), HSBC siguió moviendo dinero cuestionable de personajes particulares sindicados por lavar dinero o involucrados en estafas piramidales Ponzi. 

"A pesar de esto, el gobierno de Estados Unidos permitió que HSBC anunciara, en diciembre de 2017, que había “cumplido con todos sus compromisos” del pacto de procesamiento diferido y que los fiscales habían desistido de los cargos criminales en su contra para siempre. No se denunciaron sobornos". Fue como si les dieran una palmadita en el hombro y les dijeran: "no lo vuelvan a hacer". Pero, obvio, siguieron haciéndolo.

En otro sonado caso, que no recoge FinCEN Files sucedió en 2006, el banco Wachovia permitió ingresar 100 millones de dólares del Cártel de Sinaloa en el circuito bancario de Estados Unidos. "Cuatro años más tarde, el vicepresidente de Wachovia firmó un acuerdo en el que reconoció que el banco había violado leyes antilavado. Entre multas y confiscaciones, pagó multas por 160 millones de dólares. Esa fue toda la sanción". Nadie fue a la cárcel, mucho menos los accionistas mayoritarios. Según un reporte de RT (Rusia Today) ese 2006, las ganancias de Wachovia fueron superiores a los 12.000 millones de dólares, "la multa que pagó por lavar dinero narco fue apenas una propina, una muestra más de impunidad".


¿Cuál es el mensaje para la BANCA INTERNACIONAL? Si sigues delinquiendo recibirás sanciones económicas, pero a cambio se te permitirá seguir infringiendo la ley y ganar miles de millones de dolares como "compensación" por las pérdidas debido a las multas...

 

Por otro lado, la prensa rusa (RT) se cuestionaba en un artículo: "¿Por qué no conocemos los rostros, vida y obra de los banqueros que lavan dinero del crimen trasnacional?" (23 sep 2020). Parte por el lado feo de la película, los famosos y tristemente célebres capos de la droga: Pablo Escobar, Amado Carrillo Fuentes, Joaquín 'el Chapo' Guzmán, éstos, al igual que los "terroristas" son "los malos". "Pero en todo este entramado siempre falta una pieza".

La hipocresía del sistema financiero internacional se vería afectado si las políticas de drogas cambiaran y se apostara por legalizar todas las drogas y se combatiera, de verdad, el terrorismo. Perderían los lucrativos dividendos que obtienen a costa de la vida de miles de víctimas. La complicidad de los bancos es fundamental para el lavado de dinero que encuentra refugio en los bancos estadounidenses y europeos, "son partícipes activos de la opacidad con la que se trasladan fortunas del crimen organizado trasnacional".

"Los días han pasado y seguimos sin conocer rostros, nombres y apellidos de los banqueros implicados. De los responsables de esconder cuentas multimillonarias, de recibir montones de dinero en efectivo en camiones blindados, de retrasar reportes de clientes que realizaban operaciones sospechosas, de no suspender esas cuentas. De mantener activo el blanqueo de capitales.

Y es poco probable que los conozcamos, porque el esfuerzo de cientos de colegas se topa con el escaso impacto concreto que suelen tener las revelaciones. La prensa tradicional no hace mucho ahínco en colmar sus páginas con investigaciones que incomodan a grandes anunciantes, a políticos amigos y, a veces, a los propios dueños de los medios".


A manera de CONCLUSIONES:

Resumimos de otra excelente y larga investigación sobre ‘The FinCEN Files’, "Los archivos filtrados: Bancos globales sirven a oligarcas, narcotraficantes y terroristas en medio de un boom de lavado de dinero", elaborado por el ICIJ "International Consortium of Investigative Journalists" (Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación). Las conclusiones son inequívocas:


"Informes secretos de bancos muestran cómo billones de dólares de dinero negro fluyen libremente a través de los principales bancos, inundando un sistema regulatorio quebrado"

 

- Los bancos mueven dinero sospechoso porque es rentable: Los bancos pueden completar sus resultados finales con las comisiones que cobran cada vez que el dinero se mueve en sus cuentas. 

"Un pequeño grupo de bancos con importantes operaciones en Nueva York, en su mayoría estadounidenses y europeos, amasan fortunas en comisiones por realizar ese truco, aprovechando su privilegiado acceso a la Reserva Federal de Estados Unidos. La ley de Estados Unidos confía a los bancos la responsabilidad de ser la primera línea en la prevención del lavado de dinero, y ello a pesar de que su mayor interés es que el dinero –sucio o limpio-- se esté moviendo. Aunque los bancos están autorizados a detener una transacción si parece sospechosa, no están obligados a hacerlo: simplemente tienen que presentar un informe de actividad sospechosa al FinCEN".

Los documentos confidenciales muestran cómo los bancos que manejan transacciones internacionales a menudo desconocen con quién están tratando, incluso cuando mueven cientos de millones de dólares.

Los lavadores y otros delincuentes comparten el mismo objetivo que otros muchos clientes bancarios que operan entre fronteras: convertir su dinero a dólares, la moneda global ‘de facto’.

Los Bancos han tenido más problemas por tratar con clientes y países que provienen de países sancionados por los Estados Unidos. Es decir, muchos casos se han destapado por cuestiones de política internacional y de lucha ideológica, no por un verdadero combate contra el "lavado de activos" proveniente de "actividades sospechosas".

Los archivos muestran que los empleados bancarios "buscan" en vano, entre sus documentos,  las sociedades de papel, son incapaces de determinar quién se esconde detrás o cuál es su real propósito. Como siempre, los ingresos derivados de la corrupción necesitan un lugar para esconderse. En su camino, muchos pasan por Manhattan.

Este "sistema" era mucho antes un mercado que manejaba JPMorgan. "Al permitir una transferencia, un banco intermediario deduce la cantidad de la transferencia en la cuenta del banco de origen; lo incorpora a la cuenta del banco receptor, y cobra una comisión. En algunos casos, JPMorgan convertía pagos realizados desde una cuenta en moneda local, el hryvnia de Ucrania por ejemplo, a dólares para luego enviarlos a la cuenta receptora. Esto generaba más comisiones para JPMorgan". JPMorgan abrió las puertas de ese sistema para sus clientes, incluyendo sociedades anónimas de papel. 

El engañoso esquema “Ponzi”, llamado World Capital Market (WCM), perjudicó en decenas de millones de dólares a pequeños inversionistas (ahorristas). Mucho de ese dinero provenía de Perú, Bolivia, China, hasta de California y otros lugares donde familias de bajos ingresos estaban dispuestas a invertir sus modestos ahorros – 2.000, 5.000 o 10.000 dólares— en un fondo de inversión que, esperaban, les cambiaría la vida. Con tan solo pulsar una tecla, el dinero de los inversionistas se canalizó a través de operaciones en Nueva York del gigante bancario global HSBC. Luego se diversificó por todo el mundo a través de cuentas en las oficinas de HSBC en Hong Kong. Todo era un fraude. Tengamos en cuenta que el WCM corría por el HSBC entre 2013 y 2014, es decir, cuando el HSBC estaba a prueba, la Comisión Bancaria y de Valores de Estados Unidos había congelado los activos de la compañía, pero la cuenta de WCM en la oficina de HSBC en Hong Kong seguía activa.


WCM no fue la única compañía ligada a actividades criminales que movió dinero a través de HSBC durante el periodo de prueba de cinco años que las autoridades de Estados Unidos dieron al banco para reforzar sus medidas de combate al lavado de dinero en el marco del “acuerdo de procesamiento diferido” celebrado en 2012.

 

El ICIJ descubrió en los archivos del FinCEN un patrón llamativo: La voluntad de muchos bancos para procesar transacciones para los mismos clientes de riesgo.

- Un caso curioso fue BNP Paribas, el mayor banco de Francia, recibió la mayor multa de todas en 2014, 8 mil 900 millones de dólares por haber operado transacciones de miles de millones de dólares al sistema financiero de Estados Unidos a nombre de entidades de Sudán, Irán y Cuba, las cuales eran objeto de sanciones y bloqueo de Estados Unidos (nuevamente vemos que el interés es más político e ideológico, que lucha contra el crimen organizado). A diferencia de los acuerdos con HSBS y otros, este no fue un procesamiento diferido. El banco francés aceptó la condena, y despidió a 13 empleados. El banco francés aceptó aquello como prioritario, quería asegurarse que las autoridades no le revocaran de manera permanente su licencia para procesar transacciones en dólares. La revocación solo duró un año; y tras el anuncio del acuerdo, el precio de la acción del banco subió un 4%.

- "¿Por qué las grandes sanciones financieras no han servido para cambiar el comportamiento de los bancos?. John Cassera, un experto en delitos financieros que trabajó como agente especial asignado al FinCEN entre 1996 y 2002, dijo que el tamaño de las multas pagadas por HSBC y otros bancos pueden parecer grandes, pero representan una pequeña fracción de sus beneficios. Aparte, el dinero no es pagado por los banqueros que deben rendir cuentas sino por los accionistas.


El reportaje del ICIJ sobre FinCEN Files es tan amplio que invitamos al interesado leerlo aparte (ver nota al pie de página), si tiene interés en desenrrollar la trama (la cita de nombres e instituciones es abrumadora por lo que requirió la participación de más de veinte investigadores). Las conclusiones que aquí citamos son obtenidas del referido trabajo de ICIJ que profundiza más en el "sistema" de esa relación simbiótica entre el mundo "legal" y el "ilegal".

Como bien titula este artículo: BANCA + DINERO SUCIO = PRÓSPERA RELACIÓN SIMBIÓTICA.


VIDEO

Cómo lavan el dinero a través de bancos en Nueva York (en inglés)

Los grandes bancos están obligados a reportar al gobierno transacciones sospechosas. No hacer estos reportes, conocidos como SAR, puede exponerlos a multas y penalidades. Aquí explicamos cómo hace el dinero sucio para transitar por el sistema financiero.

 

Fuentes:

ICIJ: Los archivos filtrados: Bancos globales sirven a oligarcas, narcotraficantes y terroristas en medio de un boom de lavado de dinero

El lavado del dinero criminal, el gran negocio de la banca

¿Por qué no conocemos los rostros, vida y obra de los banqueros que lavan dinero del crimen trasnacional?

29 noviembre 2019

Manuel Noriega y la Trama Oculta del Poder (2)





Introducción previa 


Conforme hemos analizado en entregas anteriores y otras investigaciones, se va estableciendo que no solo la CIA estaba involucrada en el comercio de las drogas, los estudios científicos relacionados con ella también son pieza clave en la trama y en esta última intervienen con fuerza los servicios secretos británicos; por supuesto hay evidencia para creer que los franceses y otras potencias occidentales, sin olvidarnos de los soviéticos, pusieron énfasis en la investigación con sustancias estupefacientes y psicotrópicas como una eventual arma de guerra psicológica. 

Tenemos suficientes reportes para señalar que fue el espionaje británico quien inició la cultura del LSD allá por los años 50 del siglo XX bajo la fachada del conocido centro de investigación "Instituto Tavistock", el uso del LSD fue planteado como arma contra las revueltas sociales y activistas. El experimento con drogas degeneró en la llamada "era hippy", la contracultura de los sesenta condujo al aclamado lema "haz el amor y no la guerra", al ingenuo "pacífismo" divulgado por figuras del arte, música, literatura, etc; mientras sus programadores continuaban con sus guerras adormeciendo al "frente interno". Financiar esos estudios y experimentos tuvieron un origen, el dinero proveniente del tráfico de drogas.

Ya hemos topado el caso Irán-Contra, y también en temas anteriores hemos examinado el caso Vietnam, la invasión estadounidense de Afganistán (bajo la bandera de la OTAN) y el exponencial incremento del tráfico mundial de la heroína. Pasando por las guerras de Chechenia y Kosovo, el "Plan Colombia", las guerras contra Yugoslavia, etc., el negocio se ha perpetuado. Los únicos expuestos al reproche público son aquellos que buscan fama y dinero (traficantes) y las víctimas que son siempre la población vulnerable.  

Continuemos con la investigación de Daniel Estulin.


Parte 3

Manuel Noriega fue un sucio traficante de drogas, entrelazado con algunos de los personajes más nefastos de la segunda mitad del siglo XX. Sin embargo, cualquier persona razonable debería entender que Noriega no podía trabajar solo. Esta parte del reportaje nos acerca a Noriega, estableciendo los vínculos entre él, la CIA, la droga, el Ministerio de Vivienda, bandas organizadas, aeropuerto de MENA en Arkansas, Bill Clinton, la Casa Blanca y las operaciones ocultas.




Organigrama 1: 
Tráfico de drogas de la CIA-Ministerio de Vivienda-lavado del dinero

► El tráfico de drogas por parte de la CIA a través de operaciones clandestinas como WATCHTOWER (ver primera parte) financian operaciones ocultas e ilegales a lo largo y ancho del mundo. Algunos de esas operaciones forman parte de un plan de Gobierno Mundial a través de la financiación de FEMA y la inteligencia artificial más potente jamás visto como el programa  PROMIS.
► Existen, por lo menos, tres forman distintas y comprobadas, que vinculan a la CIA con el tráfico de la droga: a) A través de los bancos extranjeros (BCCI, BSHC); b) A través de los bancos estadounidenses como Citigroup, Chase Manhattan, Goldman Sachs; c) A través de un sin fin de agencias del gobierno estadounidense, por ejemplo, el Ministerio de Urbanismo y Vivienda HUD (Housing and Urban Development, por sus siglas en inglés).
 Catherine Austin Fitts, ex subsecretaria de Vivienda del gobierno de George Bush padre y ex directora de Warburg Dillon Read, ha descubierto que más de 57 mil millones de dólares faltaban en la tesorería de la Vivienda. Este descubrimiento llevó a un pleno del Congreso americano y una investigación sobre la apropiación de fondos. 57 mil millones representaban los beneficios. ¿Quién se lo llevó y a dónde fue a parar? (Nota del editor del blog: VER artículos de Catherine Autin Fitts Narcodólares para principiantes)
► La investigación del Congreso demostró que por lo menos una parte del dinero se utilizó para recomprar los bienes inmuebles de personas de color. Los Ángeles era el epicentro de las operaciones. la recompra de esos bienes sirve además a los planes de la Comisión Trilateral: Primero, los inmuebles, a través del Ministerio de la Vivienda (HUD) volvería a parar otra vez a los manos de los Trilateralistas/CFR/FEMA. Segundo, las viviendas de las familias arruinadas (cuyo valor haya descendido más de 80%), en barrios infestados por las drogas y bandas organizadas se compran a través de los principales bancos estadounidenses como Chase Manhattan (Rockefeller), Citigroup (Bilderberg) y Goldman Sachs utilizando dinero sucio de las drogas. De esa forma el dinero sucio se reusa y se reincorpora en el sistema financiero donde se convierte en el dinero limpio.
 ► Las operaciones secretas relacionadas con la droga, bandas organizadas y su posterior venta a través de la CIA está más que documentada en varios libros y publicaciones de prestigio. Por ejemplo: In Banks We Trust, autor: Penny Lernoux, Garden City, N.Y., Anchor-Doubleday 1984, p.79; The War Conspiracy, autor: Peter Dale Scott, N.Y., Boobs/Merrill 1972, pp.199-211; The Politics of Heroin in Southeast Asia, autor: Alfred W. McCoy, N.Y., Harper-Row 1972, p.315. El primer artículo acerca de la participación de las agencias de inteligencia estadounidenses en el ilícito negocio de las drogas salió a la luz en el Wall Street Journal, 18 de abril 1980. El rotativo explicó correctamente que el equipo secreto de la OSS (CIA) en Kunming, China, a menudo pagaba a los indígenas con bolsas de opio de tres kilos. Los integrantes del equipo eran: John Singlaub, (director de la liga mundial anti-comunista), Ray Cline, (CIA, Iran-Contra), Paul Helliwell (CIA), Lucien Conien (CIA) y Michael Werbell.
► El ejemplo europeo en cuanto al negocio de las drogas por parte de la CIA fue la Operación COREA. La CIA se defendía de las acusaciones de la venta de drogas diciendo que el negocio les facilitaba el acceso al círculo íntimo de los peores traficantes de drogas y terroristas internacionales. El agente de las Fuerzas Especiales, mayor Tiny McKee descubrió la auténtica trama y la envergadura del negocio de la CIA y estaba camino a los Estados Unidos para presentar sus descubrimientos al Fiscal General cuando murió en el atentado terrorista a borde de Lockerbie PAN AM 103.  (En otro trabajo se analizó la verdadera historia y los auténticos culpables de ese macabro atentado). Operación COREA recibía su dinero del banco criminal BCCI/First American Bank. El dinero estaba en la cuenta #2843900…administrado por la CIA. Estas revelaciones sensacionales salieron a la luz gracias a un artículo de investigación publicado en la revista TIME, 27 de abril 1992, por Roy Bowen.



La CIA utiliza las bandas organizadas en California para distribuir las drogas a cambio de inmunidad y porcentaje de ventas. Las drogas provienen de Laos, Afganistán, Irán, Turquía tanto como de varios países europeos. Esta información esta recogida en un excelente libro, ganador de varios premios periodísticos, "Bloods and Crips", sobre las actividades de las dos bandas organizadas más temibles de Los Ángeles. El libro describe con asombroso detalle como las bandas iban a MENA, un pequeño pueblecito de Arkansas para intercambiar la heroína china “chino blanco” por la cocaína latinoamericana llevado a MENA desde Colombia por la CIA. El gobernador en aquella época de Arkansas era un tipo que se llamaba Bill Clinton. Clinton estaba hasta las cejas metido en el negocio de las drogas. Por eso, cuando ví un largísimo articulo en "El Mundo" escrito por Pedro J. Ramírez del año 2006, alabando a Clinton como un gran hombre, solo podía reírme de la ignorancia del director del periódico español. El papel de las bandas organizadas ya ha sido cubierto en los libros sobre el ´Club Bilderberg´.
 El papel que juegan las bandas organizadas es primordial en desestabilizar la seguridad doméstica creando un clima de miedo que requiere un mayor nivel de la protección policial, que por supuesto implica el pleno derecho de recortar las libertades y derechos civiles.
► Después de la invasión de Panamá, con Bush padre en la Casa Blanca, sucedieron varias cosas de gran interés que la prensa americana tapó con éxito y la prensa europea ni se enteró. Una de las primeras peticiones de los abogados de Manuel Noriega al empezar su juicio, tenía que ver con la petición formal de la información sobre la Operación WATCHTOWER. ¿Por qué, pregunto, pediría Noriega información sobre WATCHTOWER, si según la CIA la operación nunca existió? Segundo acto, Noriega llega a un acuerdo con la fiscalía americana: el gobierno le devuelve $3 millones a cambio de que Noriega se olvide de WATCHTOWER y sus consecuencias. De hecho, según la comisión especial legislativa de la Asamblea de Costa Rica sobre el narcotráfico, los investigadores costarriqueños han descubierto un vínculo entre la red de coronel Oliver North y su banda de criminales relacionados con el Irán-Contra, como el embajador estadounidense Lewis Tambs, el general Poindexter, Manuel Noriega y los traficantes de drogas de los carteles colombianos. Varios artículos sobre el asunto lo demuestran sin lugar a dudas. (Hull Shucks Jail: Did DEA Help John Hull Flee Costa Rica, Village Voice, 22 de octubre, 1991; L.A. Times, 8 de enero 1987).

Durante la investigación de WATCHTOWER, el Congreso estadounidense recibió información de que más de 70% del dinero sucio de la CIA relacionado con la droga se lavaba a través de los bancos en Panamá. Eso, tenemos que tener muy en cuenta cuando empezamos a desenredar la trama oculta de la invasión de Panamá por parte de Bush padre.

a) La invasión de Panamá se consumó justo después de que Noriega cerró el grifo financiero como parte del chantaje
b) Una vez que la invasión terminó, los bancos de Panamá volvieron en abrir sus puertas. Si tenemos en cuenta que el 70% del dinero sucio de la CIA (Bush padre, William Casey como directores) se lavaba a través de los bancos panameños, entonces uno debería sospechar que una vez se reabrieron las puertas de los bancos el negocio ilícito se reestablecería. Y, así lo fue, lo demuestra la investigación independiente del Congreso americano.


Parte 4

Otro de los personajes clave en la historia de Manuel Noriega es Albert Vincent Carone. Para muchos, entre ellos para el gobierno estadounidense y el ejército americano, Carone nunca existió. Sin embargo, Carone existía, desempeñando un papel clave entre todos estos personajes. Carone, era una paradoja envuelta en un misterio ocultado detrás de un enigma. Que Carone existía, estaba vinculado a la CIA, la droga y algunas de las operaciones encubiertas más sucias del gobierno estadounidense se demostró a través de varios documentos.

Georg H.W. Bush y el General Manuel Antonio Noriega, juntos en 1983.


Carone era un detective de la policía de Nueva York (NYPD por sus siglas en inglés), además de importante miembro de la familia mafiosa de los Genovese, una de los cinco más importantes de Nueva York. Él conocía a todos los principales mafiosos de la época, como Vito Genovese, Sam Giancana, Santos Trafficante, Joe Colombo Jr., Paul Castellano. El número de su placa policial era 3283. Carone se jubiló de la NYPD en 1966 después de 20 años en NYPD.

Las relaciones entre Albert Carone y la Mafia son un vínculo importante para nuestro entender del caso de Manuel Noriega. Repasamos los vínculos:

Albert Carone era amigo de 1) Vito Genovese; 2) Joe Colombo Jr.; 3) Santos Trafficante; 4) Sam Giacana; 5) Paul Castellano y 6) Shavey Lee.

Genovese era uno de los miembros originales de la infame “Asesinos S.A.”, dirigido por Meyer Lansky y Lucky Luciano. Después de la caída de Lansky y Luciano, Genovese se convertiría en el “Don” de la familia. De chico, Albert Carone se convertiría en miembro adoptivo de la familia Genovese. El vínculo con otros “Don” de la Mafia también es significativo para el relato. Por ejemplo, Santos Trafficante estaba vinculado al asesinato de JFK. Sam Giacana, otro “Don” de la Mafia, murió tiroteado antes de testificar ante el Congreso estadounidense por su papel en el asesinato de JFK. Paul Castellano también murió tiroteado. Su sustituto fue John Gotti, un tipo violento más allá de cualquier límite que gozaba de buena amistad con George Bush padre. Shavey Lee era el jefe no oficial de la mafia China en Chinatown de Nueva York que traficaba con heroína con el beneplácito de la CIA que utilizaba las triadas chinas para enriquecerse de este negocio.

Otros personajes que aparecerán en la historia son Maurita Lopenz, la amante de Fidel Castro y la madre de su hijo. Lopenz además de tener relaciones sexuales con Castro, también lo hacia con Carone. La CIA, a través de Carone intentaba convencer a Lopenz que envenenara a Castro. Otro personaje vinculado a Carone es Ted Shackley, legendario sub director de la CIA que conjuntamente con Richard Armitage, íntimo de la familia Bush, traficaba drogas en el sureste asiático durante la guerra de Vietnam. Armitage ex subsecretario de defensa estadounidense también tiene mucho más protagonismo en la investigación.


Noriega junto a Fidel Castro, foto de 1984


Albert Carone era el hermano menor de Pat Carone, psiquiatra de NYPD. Pat Carone (ver primer parte) también trabajaba para la CIA en operaciones secretas como Mk-Ultra, Mk-Delta, Mk-Naiomi, Mk-Search, Mk-78-Dr. Todas esas operaciones trataban de experimentos secretos relacionados con el control mental en las personas. Muchas de ellas tenían como objetivo en crear un asesino perfecto, sin escrúpulos, telediregido por el Poder, conocido como “el Candidato Manchu”.

Volvamos a la Mafia. La hija de Carone, Desiree, conocía a todos los principales mafiosos como los “Tios” Cuando Desiree se caso, Albert Carone, su padre, organizó dos banquetes distintos en el mismo edificio. En un banquete, celebraban todos los principales mafiosos del día, y en el otro, estaban un centenar de los amigos de la familia de NYPD.

Sin embargo, el papel de Carone dentro del NYPD era una simple fachada. Durante más de 25 años, una de las principales funciones de Carone dentro de NYPD era la de actuar como encargado de proteger los envíos de la droga de la CIA a varias familias mafiosas que, a su vez, encargaban distribuir la droga a través de las bandas organizadas. (Ver la parte 3) 


Carone, además era el intermediario y el hombre de confianza de George Bush padre, ex presidente de los EEUU y ex director de la CIA, otro el director de la CIA William Casey y de uno de los principales protagonistas de Íran-Contra, Oliver North. Entre su círculo intimo de amistades figuraban Richard Nixon, Manuel Noriega y Ferdinand Marcos.

Durante los años que trabajaba para la CIA, Carone participo en las siguientes operaciones secretas:

En América Latina y África:

- Operación RED MIST trataba sobre la identificación de las infraestructuras comunistas (1973-1975). En una de las operaciones (A-5), Carone trabajaba junto al Coronel Manuel Noriega.

- Project SANDMAN trataba de la eliminación de las infraestructuras comunistas en América Latina (1975-79).

- Sin embargo, la operación que le vincula directamente con la droga y la CIA fue WATCHTOWER (ver primer parte). WATCHTOWER era una operación dirigida directamente por el ejército estadounidense cuyo objetivo fue recaudar fondos a través del negocio de la droga para financiar las actividades anticomunistas.

Organigrama Watchtower

1. La cocaína en Colombia se dirigía a Panamá (1975-76).
2. La cocaína en Panamá se partía a zonas prestablecidas en Costa Rica, El Salvador y Honduras. (1976-81)
3. De los países latinoamericanos, la cocaína se dirigía a MENA, Arkansas, Estados Unidos. Allí, la cocaína se distribuía por el asociado del señor Genovese para financiar las actividades anticomunistas en Latinoamérica. 

Los beneficios, se lavaban por orden directo del director de la CIA, William Casey. El dinero de esas operaciones se lavaba a través de Import-Export Bank, BCCI, Fugan-Hand Bank, BNL, BCP, Continental Illinois National Bank, Turst Company de Chicago e Intermaritime Bank de New  York. Esos beneficios son blanqueados a través de las bolsas en New York (Wall Street), Londres, Chicago Commodity Exchange y Chicago Board of Trade. 

William Casey, director de la CIA durante la administración Reagan, era otro de los muchos “Tios” de Desiree, la hija de Carone. En los años 70, antes de convertirse en el director de la CIA, Casey era Director General de la SEC, que regula las inversiones en las bolsas en los Estados Unidos. Durante su mandato, Casey utilizaba a Carone como intermediario (“cut out” en lenguaje de espionaje) para pasar información privilegiada al Gran Capo de la Mafia, Paul Castellano, según la declaración de la hija de Carone. 

Además de su trabajo con NYPD, la CIA y la Mafia, Carone era coronel en el ejército americano adjunto a la división de contraespionaje (CIC por sus siglas en inglés). Pero incluso eso, ni siquiera cubriría la mitad de lo que era este hombre-enigma. Carone también era el caballero de la Orden Militar de Malta (SMOM por sus siglas en inglés). 


La Orden de Malta (SMOM), históricamente, ha sido el brazo ejecutor-militar del Vaticano. Durante las últimas dos décadas, ha actuado como canalizador de los fondos secretos, lavado de dinero sucio, la fuente para mover el oro en el mercado negro y el lavado de dinero para la CIA, entre un sin fin de otras cosas relacionados con componentes nucleares, biotecnología, guerra biológica, etc.

La leyenda popular sitúa a la Orden Militar de Malta (SMOM) robando más de 2.000 toneladas métricas de oro ruso en 1991, algo que demostré era una simple falacia.

Algunos de los personajes más conocidos de los últimos cincuenta años forman parte de la Orden Militar de Malta (SMOM). Uno de ellos fue Albert Vincent Carone, William Casey, el secretario de estado americano, Alexander Haig, Vernon Walters, subdirector de la CIA bajo Bush padre, “Wild” Bill Donovan, jefe de la OSS, tanto como otro espía legendario del contraespionaje de la CIA, James Jesus Angleton. Otro tipo que fue un Caballero de la Orden fue Reinhard Gehlen, ex general de la Wehrmacht, reclutado por los americanos para trabajar para EEUU después de la Segunda Guerra Mundial. La lista de los SMOM incluye todos los más poderosos e influyentes miembros de la sociedad occidental de los últimas décadas.

Un grupo del Vaticano estrechamente relacionado con los Caballeros de la Orden de Malta, es el Opus Dei. Así que no debería de sorprendernos, entonces, que Carone estaba estrechamente vinculado con el Opus Dei y, sobre todo, con la operación oculta cuyos orígenes remontaban hacía 1944. Esta era la ya conocida Operación AMADEUS.

Es decir, Albert Vincent Carone era el vínculo entre la CIA, la Mafia, NYPD y SMOM.



Carone murió en 1990 en circunstancias misteriosas. El punto de ruptura con su vida anterior llegó en 1985 después de una misión fallida en México donde murieron varios centenares de mujeres y niños inocentes (?). 


Nota del editor del blog: En 1995 se presentaron varios casos curiosos en México. Lo que menciona arriba el señor Estulin refiere a una supuesta masacre comentada en el juicio contra la CIA por la parte acusadora, la hija de Albert Carone, Desiree Carone-Ferdinand. La declarante expresó que su padre, Albert Carone, junto a un tal James Robert Strauss y otros destruyeron una aldea entera de hombres, mujeres y niños (Chapatulla). Hecho sobre el que no existe evidencia documental, ni testimonial, esa versión no se puede confrontar con ninguna otra fuente (no existe reporte de un caso con centenares de víctimas mujeres y niños que haya ocurrido en 1985 en México, lo que sin duda estaría registrado en todo el mundo -salvo el terremoto de la ciudad de México-). Este breve dato es recogido en un par de fuentes en inglés (libros "The New War on the Poor" de John Gledhill y en "Bagman: The secret life of Col. Albert V. Carone" de Eric Stacey) y como única fuente la declaración de la mencionada hija de Albert Carone; no obstante, éstos autores mencionan la ciudad de Chapala en el estado de Jalisco (siendo imposible localizar un poblado con el nombre Chapatulla). A partir de ese supuesto hecho se dice que Albert Carone cambió de opinión, dejando de participar en asesinatos y tráfico de drogas para la CIA; esto, a la vez, sería la causa de su extraña muerte. El proceso judicial es de dominio público. El caso fue desestimado por la Corte (Court dismissal Carone-Ferdinand v. CIA.  No. CIV.A.00-403 (RMU). 131 F.Supp.2d 232 (2001) DESIREE CARONE-FERDINAND et al., Defendants. United States District Court, Disctrict of Columbia. february 27, 2001). 
Como hemos señalado, 1985 es el año del gran terremoto que asoló la ciudad de México, 19 de septiembre de 1985. Hechos graves fueron destapados tras el sismo, por ejemplo: Los abusos que se cometían en los sótanos de la Procuradoría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF), hombres y mujeres maniatados por la espalda, marcas de esposas, desnudos y con signos evidentes de tortura fueron hallados muertos debajo de los escombros. Reporteros de la prensa que cubrían el terremoto fueron testigos presenciales e incluso colaboraron en el rescate. Un medio informó que allí se encontró cadáveres de personas reportadas como desaparecidas días atrás. Otra curiosidad fue la identificación de 10 cadáveres de ciudadanos colombianos detenidos, acusados de delinquir, todos presentaban signos de tortura. El conocido medio mexicano "Proceso" (5 octubre 1985), describió las cárceles clandestinas en el interior de la PGJDF. A pesar que varios agentes admitieron que allí se efectuaban detenciones arbitrarias y tortura, incluso en casas aledañas, las autoridades de la procuradoría negaron las evidencias. Hasta hoy no se ha esclarecido nada.  
Sin embargo, algo que si podría estar relacionado y que involucra el tráfico de drogas entre México y Estados Unidos en 1985 fue el brutal asesinato del agente del DEA, Enrique Camarena Salazar, el 7 de febrero de 1985 en Guadalajara - Jalisco (el mismo estado en que encontramos ubicado Chapala). Recordemos que en 1984 tropas mexicanas en la "Operación Rancho Búfalo" destruyeron una inmensa plantación de marihuana (1000 hectáreas) de Rafael Caro Quintero, en ese lugar laboraban más de 3.000 personas. Se calcula en algo más de ocho mil millones de dólares la producción anual que generaba la plantación. Este golpe secundaba a la famosa desarticulación y destrucción del complejo de producción de cocaína en la selva colombiana conocido como Tranquilandia, en la que se incautaron 13,8 toneladas métricas de cocaína de los socios del Cartel de Medellín, socios del cartel mexicano. Conforme la secuencia de los anteriores artículos, era lógico que éstas acciones del DEA fueron un duro golpe a la financiación de la "guerra anticomunista" de la CIA en Latinoamérica.
Caso aparte de los asesinos materiales de Enrique Camarena, en 2013, agentes federales estadounidenses relataron que Camarena fue asesinado por un agente de la CIA, Félix Ismael Rodríguez, ya que Camarena habría destapado los vínculos del traficante Rafael Caro Quintero con Washington y que el dinero obtenido mediante el narcotráfico servía para financiar a la Contra en Nicaragua, se basaban en datos obtenidos años atrás por declaraciones al FBI de​ un alto oficial de la policía mexicana, Guillermo González Calderoni, quien habría expresado que colaboradores de la CIA coordinaron el secuestro, tortura y asesinato de Camarena (afirmaron que existe filmaciones). Según los investigadores la declaración de González Calderoni se saldó, a la vez, con su asesinato en febrero de 2003 en Texas (lugar donde estaba residiendo), luego que revelara datos precisos sobre la participación de los hermanos Salinas de Gortari en el narcotráfico y sus vínculos con los carteles del Golfo y de Tijuana. Pero se sabe que González Calderoni también había caído anteriormente en el círculo de la corrupción de las organizaciones criminales.
Bien, en cuanto al agente de la CIA, Félix Ismael Rodríguez, nacido en Cuba, es un conocido anticastrista, participó en la fracasada invasión de Bahía de los Cochinos y otras aventuras anticomunistas, tenía nexos con George H.W. Bush durante el escándalo Irán-Contra. 
Así hemos ingresado en un profundo laberinto, una enmarañada red de "coincidencias" cuyo hilo parece ser interminable o sigue desenrrollándose a paso lentoY, sobre todo con una cantidad de desinformación que muchos dan por real.


La
teoría sobre la muerte de Carone debido a “toxicidad química de etiología desconocida” en 1990 se habría saldado con la desaparición de todos sus archivos personales, policiales y militares, tanto como el cierre, por personas desconocidas, de todas sus cuentas bancarias, pólizas de seguro de vida, inversiones en Wall Street, etc. En total, su hija calcula que las pérdidas sobrepasan los 10 millones de dólares, razón por la que demandó a la CIA. 

De la noche a la mañana, la figura de Albert Vincent Carone dejó de existir. En 1996, durante la investigación que Desiree Ferdinand llevaba a cabo, descubrió que su padre conocía a William Tyree, un ex miembro de las Fuerzas Especiales que trabajaba para la CIA junto a Carone en las misiones de tráfico de drogas desde América Latina...


NOTA final del editor del blog


La trama continúa, más la información divulgada es más que suficiente. Como he señalado arriba, el proceso judicial Carone-Ferdinand vs. CIA es de acceso público (puede consultarse en inglés). Lamentablemente existen hechos verdaderos combinados con una GRAN cantidad de desinformación. La motivación económica también entró en juego, Desiree Carone-Ferdinand pretendía obtener de la CIA y de personas como Oliver North y otros 38 millones de dólares por presunto desvío o destrucción de los activos que debía heredar de su padre (Albert Carone).


Fuentes de consulta

Noriega Files: la pelea por los archivos de inteligencia

- Artículos de Daniel Estulin (reproducidos) de su antigua página web (ya no disponible en internet). Archivos del editor del blog. 

- Crossing the Rubicon: The Decline of the American Empire at the End of the Age of Oil. Michael C. Ruppert. New Society Publishers, 2004 - 512 pagina's
- Bagman: The Secret Life of Col. Albert V. Carone. Eric Stacey (Author) 2006. Publishe Editor Lulu Press 
- The New War on the poorJohn Gledhill. Zed Books, 2015, 240 pagina´s 
- The New Underworld Order: Triumph of Criminalism the Global Hegemony of Masonic Intelligence. Christopher Story. Stranger Journalism, 2006 - 740 pagina's 
- The Case Against the General: Manuel Noriega and the Politics of American Justice. Steve Albert. Scribner Book Company, 1994
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