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05 febrero 2019

A manera de crítica a la "Edición Crítica de Mein Kampf".





por Tito Andino U.


Aunque no lo es, podríamos señalar que el presente reportaje es una pequeña "crítica" a "Hitler, Mein Kampf. Eine kritische Edition", (Edición Crítica de Mein Kampf, 2016) del Instituto de Historia Contemporánea de Munich (ifZ), trabajo de investigación realizado por el fabuloso equipo de académicos e historiadores alemanes: Christian Hartmann, Thomas Vordermayer, Othmar Plöckinger y Roman Töppel. Esta versión académica, anotada, crítica (o como gusten ustedes llamarla) tiene en total 1966 páginas en dos voluminosos tomos, incluye más de 3500 anotaciones de gran menticulosidad histórica y científica (un promedio 4.5 notas a pie por cada página de Mein Kampf), en principio esa cantidad de notas a pie puede parecer intimidante ante los ojos del lector, pero, en la práctica, es lo único que amerita la lectura

A pesar que adquirí la Edición Crítica (única versión en alemán), debo confesar mi impotencia al no ser capaz de leer un libro en ese idioma sin apoyo de un excelente programa de traducción, ante esto he consultado algunos artículos en inglés y en el propio alemán para desarrollar la presente ponencia (y claro, notas de prensa en castellano). 


Cómo se estructura la Edición Crítica?

El texto de la edición crítica está diseñado de tal forma que en las páginas de la derecha consta el texto de Mein Kampf, edición original y, en la izquierda, “los comentarios que cuestionan y contextualizan a Hitler”. Un laborioso trabajo investigativo.

He aquí una guía de entendimiento de la estructura de la obra:
  



NOTA: La colorización no es original del libro sino una forma de explicar al lector (este importante aporte fue realizado por un lector alemán, identificado como "Matt", en el popular sitio inglés de lectura 'Goodreads') 

La parte principal tiene la siguiente estructura general. Datos resaltados en color:

rojo = texto original de Hitler (solo en las páginas impares, a la derecha).
amarillo = diferencias / eliminaciones hechas en las diferentes ediciones de Mein Kampf, juntas con el año en que se hicieron.
azul = Anotaciones (referenciadas en las notas a pie de página) de las cuales existen más de 3.500. 

Un proyecto como este fue un desafío absoluto para la tipografía y el diseño. Rudolf Paulus Gorbach y su hija Dagmar Natalie Gorbach asumieron la tarea, desarrollaron un diseño claro para que el texto y los más de 3500 comentarios se puedan leer bien y cómodamente. Aunque poco convencional, el diseño (formato de 21 x 28 cm a menudo utilizado en revistas) está inspirado en muchos estudios, como las biblias comentadas y trabajos científicos. De hecho, el  formato grande del libro era absolutamente esencial, la necesidad de espacio en las páginas para insertar los numerosos comentarios y notas a pie, sin olvidar la necesidad de espacios en blanco para que puedan ser mejor visualizados por el lector. 




No todas las páginas tiene abundante información como las que apreciamos en las fotografías de ejemplo (arriba y más abajo), pero la mayoría de ellas si las tienen. Como es habitual en este tipo de trabajo, también encontramos una gran cantidad de información adicional, un prólogo de 90 páginas con ensayos e información sobre el libro original. El Apéndice de la edición crítica consta de 250 páginas, contiene limitadas ilustraciones, fotografías y otros datos explicativos. La bibliografía es exhaustiva, quizá la más completa sobre el tema. Los índices se dividen por nombres, lugares y temas generales.

Muchos capítulos del original, que podrían ser considerados como "autobiográficos" en realidad contienen poca información útil, que aburre con la autoestilización. Es reconfortante que la edición crítica se acompañe de extensas notas al pie que ponen las cosas en perspectiva; en contrapartida, la lectura es lenta, pero más interesante (texto y notas al pie).





Los más de 3500 comentarios y notas a pie de página "sirven tanto de contextualización como de corrección de innumerables insinuaciones y errores del texto, y en momentos en que Hitler acertó, las anotaciones proporcionan información adicional que se omitió convenientemente. Cada nota al pie proporciona al menos una referencia a una fuente, la bibliografía u otro lugar que Mein Kampf se negó insertar". 

Se ha presentado como argumento, en esta versión académica, la imperiosa necesidad de las notas a pie y otras anotaciones puesto que es la única manera de desmitificar la absurda concepción del mundo hitleriana -weltanschauung- "que incorpora sus clichés antisemitas en tradiciones intelectuales bien establecidas”. Hitler no nació antisemita, él tuvo sus fuentes, y en esta edición son llamadas por su nombre, siempre que sea posible. Ese es exactamente el punto de desmitificación. En enero de 2016, cuando el libro fue presentado al público, Ian Kershaw encontró solo palabras de alabanza para esta edición, dijo que será "indispensable para la futura investigación de Hitler".





Objetivo de la Edición Crítica

En lo principal, desmitificar de forma definitiva a Hitler, cosa que no siempre es fácil, ya que resulta sumamente complejo refutar una arraigada ideología enarbolada por un demagogo, carente de suficiente educación y conocimientos. El éxito del "Führer" fue presentarse con determinación, juzgando al mundo y considerándose con "derecho a destruir mundos y crear otros nuevos".

Andreas Wirsching, director del Instituto de Historia Contemporánea de Munich (IfZ) expresó -al anunciar la segunda reimpresión de la obra- que “Nos da mucho gusto que se haya podido tender un puente entre el fundamental trabajo académico y una explicación histórico-política... las discusiones sobre la cosmovisión de Hitler y el manejo de su propaganda presentan la oportunidad (en un momento en que las creencias políticas autoritarias y los eslóganes de extrema derecha vuelven a ganar popularidad) de reexaminar los ominosos orígenes y los resultados de esas ideologías totalitarias”.

El estudio crítico deshace las inconfundibles tesis demagógicas que Hitler entremezcla en su libro propaganda: falsedades, mitos germanos, leyendas urbanas, verdades a medias y hechos históricos. 

Christian Hartmann del IfZ de Munich afirmó que el trabajo de su equipo académico desenmascara las mentiras de Hitler, denuncia su tendencia a alterar la verdad para efectos propagandísticos. De manera modesta Hartmann expresó que el estudio es “un intento de desmontar la argumentación de Hitler a partir de un examen minucioso de sus afirmaciones”

Es cuestionable la tesis que la lectura del libro de Hitler pueda influir en la mente de la gente (no dudo que en la mentalidad de un neonazi opere así, más no en una mente abierta, racionalista). Hitler no es convincente de ninguna forma, aquel que tenga algo más de dos centímetros de frente debería ser capaz de reconocerlo. No es de extrañar la nula presencia o comentarios del "revisionismo" (de la segunda guerra mundial) sobre la edición crítica y en defensa de su ídolo, sencillamente carecen de argumentos para mantener el fraude. 

Por el momento deberemos esperar largo tiempo para una traducción a la lengua castellana, a pesar de las ya numerosas solicitudes de derechos de traducción, el Instituto de Munich ha confirmado que solo se estudia editar versiones en francés e inglés. Desde su lanzamiento, enero 2016, se han vendido más de 85.000 ejemplares, con seis reediciones, quienes lo adquieren, generalmente son personas con alto interés en la política e historia, así como profesores y académicos.

Para no alargar más de lo necesario sobre la descripción de la Edición Crítica, una detallada explicación la encontramos en el sitio web del ifZ: (texto en inglés y alemán). 


Sobre la versión original de Mein Kampf 



Ejemplares auténticos de la primera publicación de Mein Kampf. 1925 para el primer volumen y 1926 para el segundo.


Debemos iniciar puntualizado algo importante. Mein Kampf no era único en su especie (me viene esta frase al recordar una película animada de perritos), en absoluto, no era nada original al momento de su publicación. Lo mucho que Hitler tenía que decir sobre los judíos lo consiguió de otra parte, muchas de sus citas pertenecen a publicaciones de varios y de los más viles autores antisemitas de esos tiempos, algunos nombres se mencionan en las notas al pie de la edición crítica.

Fundamental es resaltar que se ha sobredimensionado el hecho que después de la guerra el libro de Hitler se prohibió en Alemania, no es tan cierto que aquellos que lo poseían o leían eran sancionados. La Alemania de posguerra se hallaba bajo gobierno del Consejo Aliado de Control y prohibió reeditar Mein Kampf, entre otras razones, por simples cuestiones legales de derechos de autor y no tanto por cuestiones ideológicas (que sin duda también fue determinante, con mayor razón en la zona soviética de ocupación). Los derechos de autor se transfirieron al estado de Bavaria en 1948, asumiendo la responsabilidad legal de sucesión y administración fiduciaria del editor original (Franz Eher de Munich). Con ese acto jurídico, el estado de Baviera impidió la posibilidad de reeditar el libro (a pesar de ello han circulado muchas versiones pirateadas por el mundo durante decenios). La ley alemana establece en 70 años la expiración de los derechos de autor tras la muerte de su titular, es decir, el plazo venció a finales del 2015. Desde entonces, en Alemania el libro es de dominio público.

En el mercado de libros en Alemania de 1925 apareció Mein Kampf. "Eine Abrechnung. 1.Band" (Una rendición de cuentas. 1 parte ) y en 1926 "Die Nationalsozialistische Bewegung. 2. Band" (El movimiento nacionalsocialista. 2 parte), que luego aparecería en posteriores ediciones en un solo volumen. 

A decir de varios críticos literarios, el programa político-ideológico que recoge los textos originales está repleto de oraciones torpemente estructuradas e inconsistencias gramaticales (posiblemente la intención del autor era conseguir reconocimiento en algo que no estaba cualificado, es decir, un escritor). Esos errores se mantuvieron practicamente en todas las ediciones de Mein Kampf; para suerte del autor, las ediciones traducidas a otras lenguas solían compensar en algo ese estilo increíblemente malo (tanto en contenido como en forma). 




Se ha dicho que Hitler fue un orador talentoso, acompañado de sus dotes melodramáticas (ensayadas previamente como si de un actor se tratase). Si, nadie duda que su retórica fue capaz de manipular a las masas; sin embargo, otra cosa era transmitir sus pensamientos por escrito. Hitler solía auto-definirse como "escritor político", lo cual ciertamente es absurdo, sus propios amigos, de los primeros tiempos, como Ernst Hanfstaengl tenían reparos para calificarlo de escritor. Otros, en su tiempo, decían no haber leído un libro con una prosa tan débil, especialmente en el primer volumen lleno de tergiversados y magnificados datos autobiográficos, un derrame de frases torpes que pusieron los pelos de punta al mismísimo Hanfstaengl, el primer corrector de la pésima ortografía del manuscrito original, quien con franqueza declaró no entender por qué el susodicho autor se negaba a contratar un escritor "fantasma", o al menos un buen editor para corregir su estilo, a pesar del enorme esfuerzo que él puso en los dos sentidos. 

Seguro que algunos tendrán reparos sobre lo que aquí se afirma y se cita, ante esa posibilidad, Ernst Hanfstaengl en sus memorias apunta lo siguiente: (por cierto, Hanfstaengl era editor, escritor, periodista e historiador).

"Solo cuando empecé la lectura me di cuenta de que había accedido demasiado pronto, puesto que el contenido del libro era algo que causaba espanto. Creo recordar que no leí más que las primeras setenta y cinco páginas, pero fueron suficientes para que me percatase de las imposibles premisas políticas que en las mismas se exponían. Esto aparte, el estilo con que estaban escritas me llenó de horror. El cielo sabe que la lengua alemana ofrece posibilidades ilimitadas para una expresión prolija del pensamiento y número infinito de cláusulas secundarias. Ante mis ojos aparecieron combinadas con una fraseología de colegial y estridentes lapsos de estilo. Me puse a trabajar, y lo primero que hice fue suprimir sus peores adjetivos, como furchtbar (horrible) y ungeheur (enorme) y el excesivo uso de superlativos. Algunos de los errores en que incurría Hitler no podían ser más significativos. (...) En otro pasaje hablaba de su propio talento como pintor. –Usted no puede referirse a esto –le dije - Los demás podrían decir que usted tiene talento pero no es correcto que lo diga usted mismo. Había algunas inexactitudes de poca monta, como decir que su padre era Staatsbeamter, es decir, jefe de una oficina pública, cuando la verdad es que nunca llegó a serlo. Su limitado sentido de la perspectiva le impulsaba a escribir la palabra Weltgeschichte («historia mundial») en relación con las más pequeñas disputas europeas. No tardó en perder la paciencia conmigo y se limitó a decir: «Sí, sí, lo tendré en cuenta» pero, por supuesto, no me hizo caso y el libro todavía se parece a unos de los monólogos de Fafner, en el Siegfried de Wagner. Aún en medio de tanta verborrea, sin embargo, resulta fácil reconocer la intima personalidad de Hitler, con todos sus ciegos empecinamientos y la fantástica energía y exclusivismo con que se aferraba a su galimatías ideológico". (cita tomada del artículo 'Mi lucha': la rentabilización de la rabia. Fernando Navarro García).

Por supuesto, hoy es más que una probada hipótesis el hecho que nos conduce a señalar que Hitler no se inventó solo Mein Kampf, a su lado tenía varios consejeros que influyeron en buena parte del contenido de la obra, Karl Haushofer, es uno de ellos, ciertamente Rudolf Hess es otro potencial consejero; juntos o separados si que llenaron de ideas la cabeza y el texto de Hitler. A ellos se debe sumar una amplia serie de editoriales del diario nazi "Völkischer Beobachter".  


Ejemplar original de Mein Kampf. 1925, Franz Eher, editor de Munich (Verlag Franz Ehrer, München)


El libro aparenta ser un estudio de la realidad de su época, el autor, encarcelado en Landsberg, desarrolla el enmarañado libelo con datos autobiográficos imposibles de comprobar, lineamientos de la ideología nazi como la supremacía racial y temas harto banales sobre los judíos y eslavos - enemigos por naturaleza del pueblo alemán-, la puñalada por la espalda y la derrota alemana en la Gran Guerra, la insubsistente tesis del 'espacio vital' para el pueblo germano, la expansión y conquista del este de Europa, etc. Es de justicia indicar que en el libro no existe mención directa a la "solución final", pero las claves las encontramos en todas partes del texto. 

Las 780 páginas completas de Mein Kampf (en sus versiones originales) giran en torno a dos temas centrales: el odio a los judíos, enemigo número uno de Hitler y el Lebensraum en el Este. En múltiples pasajes, Hitler retorna a estos tópicos desde diferentes ángulos. Otros reconocidos "enemigos" son los capitalistas, los partidos políticos de izquierda (según él, "marxistas"), la prensa crítica ("mentirosa") controlada por los judíos con el único propósito de llevar a feliz cumplimiento la "revolución mundial judía" (conspiración judeo-masónica-comunista). Los judíos, señala el autor, constituyen una raza inferior que tiene que ser "erradicada", ya que solo una raza fuerte (la aria) puede ganar la lucha por la supervivencia.  

"El ario es el Prometeo de la humanidad, de cuya frente brillante brotó la chispa divina del genio en todo momento". (cita del Mein Kampf) 

En las primeras versiones originales del libro de Hitler existen "algunos dispositivos estilísticos más o menos consistentes con los que Hitler trabaja repetidamente y que, pese a todo, parecen cumplir su propósito: muchas repeticiones (Hitler era claramente consciente de que este medio de propaganda realmente funciona); uso de términos sentimentales y afectivos; hipérboles fuertes (cuanto más fuerte, mejor); vocabulario biológico (como "animales", "parásitos", "erradicar" en relación con los judíos); uso de proverbios, refranes y citas de grandes poetas (Goethe, Schiller, Shakespeare); uso positivo de términos connotados negativos (por ejemplo, "brutal", "despiadado"). Hitler usa "dictadura" solo en un sentido negativo contra sus enemigos (como "dictadura del proletariado", "dictadura mundial de los judíos”). Estilo nominal (los sustantivos amados de Hitler); preguntas retóricas con respuestas directas... "

También es típico y característico de la técnica de argumentación de Hitler la existencia de "innumerables ejemplos" para referencias políticas o históricas, que supuestamente ilustran la exactitud de sus afirmaciones, pero no cita una sola. El "destino" o "Providencia" aparece para explicar las cosas que de otra manera sería incapaz de esclarecer. Todo su estilo tiene una ventaja: casi no hay subtextos para interpretar. Debemos asumir el libro de Hitler en su valor real, la historia así lo demuestra de forma aterradora, por desfortuna, no mucha gente quiso verlo desde su publicación, cuando todavía era posible erradicar a su irreverente grupúsculo.


A la izquierda, el primer ejemplar original de Mein Kampf, julio  1925, se conserva en el "Deutschen Historischen Museums" en Berlín. A la derecha se observa una copia de las primeras reimpresiones, posiblemente de 1926.


Por sentado, algunas de las observaciones de Hitler son correctas, sus conclusiones de como solucionar los problemas sociales son las equivocadas; por citar un caso, parece lógica la crítica de Hitler al parlamentarismo, no tiene por que ser necesariamente errada, mas, sus deducciones se arropan en un absurdo y crónico manto de tesis conspiracionistas (judeo-masónico-comunista), materia en la cual parece ser insuperable y que ha legado a sus seguidores de posguerra y del presente. Cómo sigue siendo posible que personas que leen Mein Kampf no se den cuenta de ello o, acaso, de forma deliberada quieren ignorarlo?... Ok. Seguro me van a recriminar falta de ejemplos en estas afirmaciones. Aquí va uno: Para el "genio" de Hitler, la caída del Imperio Romano fue provocado por el cristianismo antiguo, que para él no era otra cosa que un "pre-bolchevismo creado por los judíos con el propósito de exterminar al estado". Una vez que Hitler se apoderó del control estatal inició un proceso radical para cambiar la forma de impartir clases de historia en las escuelas alemanas.

En el presente, la cuestión del mito judío no es una mal intencionada interpretación de la crítica académica, sobra decir que Hitler, definitivamente, nos explicó aquello una, otra y otra vez ... Acontece que -para los neonazis- sigue siendo un problema "latente" en la actualidad (de hecho, fruto de esa propaganda, se ha extendido a otros niveles de la sociedad). Sin la presencia de judíos "marxistas-bolchevistas-capitalistas" a quienes acusar de todo, se perdería la razón de ser del neonazismo y de una subcultura que genera ingentes ingresos a editores de libros de poca utilidad didáctica. Paralelamente, surge otra ridícula acusación neonazista, se dicen perseguidos, que limitan su libertad de expresión, mientras sus publicaciones son las que dominan el mercado del libro sobre la temática. Quizá nos equivocamos, tal vez las altas finanzas judío-masónico-comunistas son las que están detrás de toda esa publicación propagandística "revisionista". 

Hitler contaba con el éxito del libro; estando en prisión ya planeaba que hacer con los réditos de venta (ingresos por derechos de autor), se interesó por un Benz (existe una carta de 1924 dirigido a la empresa Mercedes Benz). El libro si que fue un "superventas" que convirtieron a Hitler en millonario; sin embargo, a pesar de los millones de copias vendidos (más de cinco millones hasta 1939) y traducciones a otros idiomas, fue escasamente leído. La contradicción se debió a la casi obligatoriedad para que los entes estatales lo adquieran para sus funcionarios. Como dice el citado artículo de Fernando Navarro García "como mandaban los cánones del buen nazi, pero jamás llegó a leerla. No era preciso ya que el buen nazi era un "creyente", tenía fe y por lo tanto "creía sin ver" (o sin leer)". 


Sobre algunas versiones y traducciones
 de Mein Kampf


En estos auténticos ejemplares de Mein Kampf ya se puede apreciar que los dos volúmenes iniciales se encuentran unificados, a la izquierda, corresponde la edición de 1933 que tenía portada azul; a la derecha se encuentra una edición de 1932, también en tapa azul.


En el apéndice de la Edición Crítica consta una lista de las 34 traducciones en 21 países realizadas antes de 1945 (que son todas).

Es necesario recordar a los amantes del libro que el original tuvo que ser adaptado para su primera edición castellana (editorial Araluce 1935, bajo licencia del editor alemán Franz Eher de Munich). La "adaptación" consistió en la supresión de varios párrafos y resumen de otros del texto original, solo así podía ser receptivo en Hispanoamérica.  Pese a ese detalle, a los editores en castellano se les olvidó eliminar otros pasajes comprometidos, nada receptivos para esa potencial audiencia, se les escapó lo que Hitler y los suyos pensaban respecto al colonialismo español en Latinoamérica.

“La América del Norte, cuya población se compone en su mayor parte de elementos germanos, que se mezclaron sólo en mínima escala con los pueblos de color, racialmente inferiores, representa un mundo étnico y una civilización diferentes de lo que son los pueblos de la América Central y la del Sur, países en los cuales los emigrantes, principalmente de origen latino, se mezclaron en gran escala con los elementos aborígenes. Este solo ejemplo permite claramente darse cuenta del efecto producido por la mezcla de razas. El elemento germano de la América del Norte, que racialmente conservó su pureza, se ha convertido en el señor del Continente americano y mantendrá esa posición mientras no caiga en la ignominia de mezclar su sangre”. (esta y la siguiente cita fueron tomadas del excelente blog: Antirrevisionismo, referentes a la primera edición castellana de Mein Kampf).

La cita leída corresponde al tercer párrafo del capítulo 11 ("Pueblo y raza", Volumen I de Mein Kampf) era posible encontrarlo en la primera edición castellana (que viene siendo la novena edición del original), siguientes ediciones ya no cometerían tal "error" u "horror"?.

A continuación otro texto suprimido que venía a continuación del párrafo arriba citado en la primera edición castellana. Ha sido tomado de la primera traducción completa al inglés de la editorial Hurst and Blackett LTD, marzo de 1939. el párrafo se refiere a los pueblos latinos: 

"En resumen, los resultados de mestizaje siempre son los siguientes: (a) El nivel de la raza superior queda rebajado; (b) comienza la degeneración física y mental, lo que lleva lenta pero firmemente hacia un agotamiento progresivo de la savia vital. Todo acto que origina una evolución de este tipo es un pecado contra la voluntad del Creador. Y como pecado, este acto recibirá su castigo..." 

Era lógico que estos "mínimos detalles" terminarían siendo suprimidos en futuras ediciones del Mein Kampf (versión castellana). Como concluye el análisis de nuestra fuente (Antirrevisionismo) resultaba poco diplomático presentar el texto original para lectura en los países hispanoamericanos; además, era contradictorio con la tesis no solo de la Falange sino de una parte de la derecha española sobre el fecundo mestizaje de las Américas y la hermandad de todos los hispanohablantes. Valdría la pena, también, mencionar lo que Hitler pensaba de los españoles en la versión original de Mein Kampf... (les dejo esa tarea).

Hay quien se pregunta si resultaron más peligrosas las traducciones de Mein Kampf que el propio original, en ese tiempo los traductores (generalmente expertos en su rama, pero contratados para un fin propagandístico) pusieron énfasis en suavizar el texto, eliminaron párrafos nada convenientes, como en las nombradas ediciones castellanas y hasta en la francesa e inglesa (especialmente para los Estados Unidos), posible es que también optaran por suprimir las contradicciones inmersas en el libro. 

La única forma prevista en Mein Kampf para resucitar a Alemania se hallaba en la conquista del "espacio vital", eso está fuera de cualquier discusión. Una guerra contra Rusia, la aniquilación de su "enemigo hereditario" -Francia- era imperativo para lograr el objetivo. Y, como las versiones en otras lenguas fueron alteradas o eliminados pasajes del texto original, también en la edición francesa se suprimió  el pasaje dedicado a Francia.


Críticas al Mein Kampf durante el apogeo de la Alemania nazi


Edición de 1940 de Mein Kampf, del mismo editor Franz Ehrer, Munich con los dos volúmenes unificados.


Se ha escrito demasiado sobre Hitler y el nazismo durante décadas, aun así solemos sentirnos desalentados ante nuevas oleadas de "revisionistas". Amables lectores, no se equivoquen, la propaganda neonazi atrae como un imán a las juventudes en hispanoamérica y eso no es casualidad, es un programa estructurado que nació en la misma Alemania nazi y resurgió como el ave Fénix de las ruinas de Berlín, gracias a la inesperada voluntad de ciertos sectores interesados por mantener vivo el mito nazi con la forja de un nuevo enemigo en la posguerra... el comunismo, de ahí nació una nueva leyenda, que Hitler y sus nazis emprendieron la guerra exclusivamente para luchar contra el bolchevismo y salvar a la civilización occidental. 

El interesante "Libro Negro del Terror Nazi en Europa" (Testimonios y recopilación de escritores y artistas de 16 naciones presentado ya en 1943 por editorial 'El libro Libre'. México) señalaba en esos días que

"El nazismo ha propagado deliberadamente ideas falsas y caóticas que han ejercido un poder de seducción en los que no se han detenido a analizarlas. En el momento crítico en que el mundo no sabía qué camino tomar, el  nazismo propuso y forzó la más vieja y la más reccionaria de las soluciones: el retorno a un pasado regido nada más por la fuerza y la violencia". Un retorno al feudalismo de dictadores-magnates, una demente lucha de razas y una política internacional de pillaje e invasión bárbara. "Sus falacias políticas, sus invenciones históricas y sus doctrinas seudo-científicas corrieron con excesiva fortuna por el mundo. El retorno a un pasado bárbaro fue para muchos más atractivo que un porvenir generoso. El francés enemigo del progreso social se sentía más cerca de Hítler que de Francia. Hacia el nazismo desembocaron todos los rencores reaccionarios. En lugar de enfrentarse valientemente con un mundo que se corrompía, la humanidad, desorientada, cogió por la vereda que la llevó a las cavernas donde afilaba sus colmillos el nazifascismo".

El libro negro del nazismo presentó, hace 76 años, un tema verídico que muchos siguen negándose aceptar, el real peligro de la doctrina hitleriana. En la actual versión neonazi ese periodo solo fue un intento por cambiar el equilibrio europeo, cosa que perjudicaba a los judíos y a los Estados Unidos, favoreciendo a la América Española. El nazismo transmitió por intermedio de su inmensa propaganda el "orden" y "disciplina", haciendo "pensar a los que nunca habían pensado". En México (sobremanera) y el resto de América Latina, profesores universitarios y hombres cultos no ocultaban su simpatía por la doctrina nazi, se unieron a la causa de la defensa de occidente, divulgando como plataforma una falsa defensa de la fe, la lucha anti comunista, la "justicia social", hasta se hablaba de "justicia histórica" (denunciando la crueldad de las naciones imperialistas, como la británica); y, lo principal, "la urgencia de que un pueblo fuerte como el alemán revise la historia y la geografía; el sombrío porvenir de la América Española frente al imperialismo yanqui y la conveniencia de contrarrestar este con una poderosa nación europea".



Aquí es donde debemos meditar sobre la eficiente labor clandestina ordenada por el dictador español Francisco Franco y la Falange española  que contó con el apoyo de intelectuales en América Hispana. Esa tarea no culminó con la guerra, se agudizó principalmente en México, con Carlos Cuesta Gallardo, alias "Traian Romanescu" (quien recibió "iluminación" en la Alemania nazi) y su tinterillo Salvador Borrego Escalante, ellos, entre otros, se encargaron de difundir un hispanoamericanismo rabioso y "antiimperialista", una aberración que deseaba el triunfo del nazismo. Una puntual reflexión a tener en cuenta, estas tesis planteadas para Hispano-América siguen siendo causa de risa para los auténticos nazis y neonazis de Alemania y la Europa no Mediterránea, ellos no comparten las "tesis" de sus "hermanos" hispanoamericanos y sentirán gusto de partirles la cabeza (ya se han dado varios casos). (Ver: Desmontando a los "Revisionistas" de lengua castellana )

Interesante, verdad? Sobre la conexión "amorosa" entre los propagandistas hispanoamericanos y los nazis solo cabe decir que en su tiempo fueron necesarios, Hitler y sus secuaces buscaron la forma de subvertir el continente, necesitaban una quinta columna desde la cual poder atacar Norteamérica y lo encontraron en algunos iluminados mexicanos. 

El libro, "Mi lucha. La historia del libro que marcó el siglo XX", de Sven Felix Kellerhoff (Crítica), es un excelente medio para conocer a profundidad la historia del libro de Hitler, un resumen lo encontramos en el medio INFOBAE "Que dijo la critica literaria de la época sobre Mi lucha". Examinemos algunos valiosos datos. Los primeros días de noviembre de 1925 la primera reseña de Mein Kampf era publicada por el periodista Stefan Grossmann, editor de la revista Das Tage­Buch (Berlín), el artículo titulaba "El fin de Hitler", según Grossmann, "Hitler está acabado" dadas las confesiones que hace sobre la futura política alemana plasmada en el libro. Al igual que muchos se equivocó. Advertía que Hitler no aprovechó su tiempo en Landsberg para hacer examen de conciencia y reflexionar. 

"Si se buscan en el voluminoso libro de Hitler señales de su introspección, el esfuerzo será en vano. Hitler se refiere a su libro como un balance, pero si en él ardiera aunque solo fuese un poco de vida espiritual, de lo que tendría que haber hecho balance, fundamentalmente —después del fracaso de su movimiento—, es de sí mismo"

Grossmann expresó burlas sobre el libro: La "costra del embellecimiento de la realidad"; las "tonterías más o menos patéticas" del vacío de ideas y los "enormes disparates"; una "mezcla de ideas nacionalistas y proletarias"; un ejercicio de "demagogia terrorista". Sobre las afirmaciones respecto a "los judíos", el crítico sugirió "ciertas dudas sobre la integridad mental del escritor de esas memorias". Con sarcasmo, encontraba "algunos pequeños detalles de la humanidad del escritor" por proteger a Goethe y Schiller y advertía de la "prostitución del arte"Grossmann concluía:


"Así pues, el libro, que al menos había empezado relatando ciertos hechos, se pierde al final en banalidades de lo más vacuo... Después de leer esta biografía, creemos que su inmutabilidad tiene su origen en la estéril obstinación y en la inseguridad de un agitador artificialmente ensalzado, que ha evolucionado tan solo hacia los excesos, no hacia una política meditada, y que ha dejado de entender el mundo".

Por supuesto que otros segmentos de la prensa alemana dedicaron algunas líneas al libro de Hitler, pero no había gran cosa por destacar, salvo un común denominador, una percepción negativa de la obra. A inicios de 1926 se podía leer críticas a Mein Kampf en los diarios alemanes (generalmente de circulación local). Buena parte coincidían en esa opinión negativa del libro; sin embargo, fue la prensa reaccionaria la que dedicó más líneas a Mein Kampf, eran los medios populistas, nacionalistas, racistas, es decir, los que congeniaban con las ideas del nazismo. Otros, como el Deutsche Zeitung, criticaba la "teoría de las razas": "Hay que rechazar ese tipo de deficiencias, sobre todo teniendo en cuenta que, en cierto modo, el libro se presenta como el catecismo del movimiento de Hitler. Si es así, no se puede aceptar que haya tantas falsedades o medias verdades junto a alguna que otra verdad". El reaccionario Neue Preußische Zeitung se preguntaba: "¿Es este el libro de los alemanes? Si lo es, ¡qué terrible!". 

Los nazis no olvidaron, tenían buena memoria, un incipiente aparato de seguridad privado en formación se encargaba de ir anotando los nombres, cargos y direcciones de todos los críticos de Hitler, de su libro y de su ideología; con el tiempo, de uno u otro modo, tuvieron que rendir cuentas ante las autoridades del "nuevo orden" instaurado en enero de 1933.


Cuando Hitler demandó por sus derechos de autor en los Estados Unidos.


Alan Cranston, periodista y senador de los Estados Unidos junto a la primera edición "crítica" de Mein Kampf de 1939 (UPI). Foto / Marca Leighton / Archivos)

La primera edición "crítica" y anotada fuera de Alemania apareció en 1939, el periodista y posterior senador por California, Alan Cranston, editó una traducción al inglés del libro de Hitler, anotó, comentó y advertió sobre la política nazi y sus pretensiones expansionistas junto a la rabiosa muestra de antisemitismo de la obra.


Resulta que el Führer alemán reclamó los derechos de autor ante las leyes de los Estados Unidos... "Y ganó. El juicio, conocido como “Houghton Mifflin Co. vs Stackpole Sons, Inc. et al”, se registró el 9 de junio de 1939 en una corte de apelaciones de Connecticut" 

Muchas décadas después Cranston explicó las razones por las que tradujo y editó Mein Kampf y las consecuencias de la demanda promovida por Hitler. Entre otros detalles Cranston expresó (resumen de la revista Milenio, versión digital enero 2016):

"Mientras trabajaba como corresponsal extranjero, leí Mein Kampf, de Adolf Hitler, el libro que delineaba sus planes para Alemania y las cosas terribles que él intentaba hacer en el mundo. No había una traducción al inglés. Cuando me retiré del periodismo y regresé a New York encontré en la librería de Macy’s una versión en inglés de Mein Kampf que no había existido, tomé un ejemplar, sabía que no era el libro auténtico. Era mucho más delgado que el original que yo había leído. Así que lo compré. Era una versión condensada, y muchas de las cosas que habrían molestado a los estadunidenses simplemente no estaban ahí, como sí estaban en la versión que leí. Yo había leído el original en alemán. Así que hablé con un editor amigo en Nueva York, un editor de Hearst de nombre Amster Spiro, le sugerí que escribiría y publicaría una versión antinazi de Mein Kampf, que sería un libro real y que despertaría a los estadounidenses sobre el peligro que representaba Hitler para nosotros y para el resto del mundo. Así lo hicimos. Pasé ocho días comparando mi ejemplar con la versión en inglés que tenía, el original en alemán y con otra copia que apenas había aparecido.



Este libro en forma de publicación tabloide (tamaño de papel de periódico) fue publicado en 1939 por Noram Publishing Co. de Greenwich, Connecticut, es un documento de 32 páginas con ilustraciones coloridas. Cranston fue un reconocido crítico de las traducciones en inglés de la época ya que se percató que omitían detalles fundamentales. Afirmó que cada país donde se publicó Mein Kampf solo podía conocer parte del plan completo hitleriano. La publicación se vendió por 10 centavos cuando el libro se vendía por tres dólares. Houghton Mifflin Co. (empresa editorial) utilizó los tribunales para detener la distribución de este documento, pero se estima que se vendieron 500.000 emisiones. 

Procedimos entonces a imprimir en tabloide la versión que yo escribí, con una espeluznante portada roja, mostrando a Hitler repartiéndose el mundo, lo vendimos por 10 centavos en los quioscos. Eso provocó una conmoción. Algunos nazis empezaron a destruir los quioscos que lo vendían en San Louis, la parte alemana de Nueva York y otras zonas del país. Vendimos medio millón de copias en 10 días y fuimos de inmediato demandados por los agentes de Hitler, sobre la base de que habíamos violado el copyright, lo cual habíamos hecho. Teníamos la teoría de que aunque él había registrado Mein Kampf en Austria, él mismo había destruido Austria con su ejército, así que alegábamos que él había destruido su copyright también al mismo tiempo. Bueno, eso no funcionó en la corte, y un juez de Connecticut falló a favor de Hitler. No nos impusieron castigo, pero debimos dejar de vender el libro. Tuvimos lo que se llama sentencia. Pero despertamos a muchos estadounidenses sobre la amenaza nazi”.



Páginas interiores de la investigación de Alan Cranston


Hitler protegió sus derechos de autor a la vez que evitó, con la censura a una edición comentada de Mein Kampf, que se pusiera en evidencia en Estados Unidos sus planes expansionistas. No obstante el libro si que fue bien "pirateado" por el mundo desde entonces y a lo largo de las últimas décadas. México puede ser el ejemplo más práctico en América y en idioma castellano de publicaciones clandestinas del libro de Hitler, muy solicitado por grupos neonazis o ultraderechistas, con el paso de los años y la llegada de internet ediciones promovidas por esos grupos extremistas circulan ampliamente ( y en otros idiomas).


En México, la hitlermanía data desde tiempos de José Vasconcelos y su revista Timón (1940).

La traducción original al castellano de Mein Kampf se publicó por primera vez en 1935 (editorial Araluce), fuente primaria de las decenas de ediciones cercenadas y pirateadas que han circulado por años. Algunas conservan partes de la introducción del traductor, partidiario de Hitler y su concepción del mundo. En una de las tantas ediciones pirateadas mexicanas, se puede leer segmentos del traductor original:


“...Quien juzgue sin ofuscamientos doctrinarios la obra renovadora del Tercer Reich, habrá de convenir en que Hitler fue dueño de la verdad de su causa al impulsar un vigoroso movimiento de exaltación nacional llamado a aniquilar el marxismo que estaba devorando el alma popular de Alemania... La ideología del nacionalsocialismo alemán —opuesta a lo que propagan sus detractores— es constructiva y, por tanto, pacifista, pero no pacifista en el sentido de aceptar la imposición de violencias internacionales contrarias a la dignidad y al honor de un pueblo soberano (...) El pacifismo nacionalsocialista se inspira, pues, en principios elementales del derecho y descansa sobre la unidad moral del pueblo alemán”. 

Como bien señala el autor de la citada crónica de Milenio: "Ante ediciones propagandísticas e irresponsables como ésta, se antoja más que sustentada la justificación del Instituto alemán de Historia Contemporánea para difundir una edición crítica y comentada". 



Un reciente libro publicado en octubre 2017 por Lorraine H. Tong (Editor: LHT Productions) tuvo buena recepción en los Estados Unidos sobre el juicio de los agentes de Hitler por los derechos de autor de Mein Kampf. "Hitler en juicio. Mein Kampf y la Corte de la Opinión Mundial" (traducción literal. La obra no tiene una edición en castellano).


Otras críticas

Por supuesto que podríamos citar más críticas al Mein Kampf, sin lugar a dudas, aquellas del tiempo de apogeo del nazismo continúan siendo las mejores, anteriormente publicamos la opinión sobre Hitler del maestro Jorge Luis Borges en "Definición sobre el germanófilo", presentada a fines de 1940. 

Ahora, propongo al lector dar repaso a la crítica de Mein Kampf realizada meses antes de la de Borges, escrita por el inglés George Orwell. Naturalmente, hay quienes afirman que Orwell es un personaje contradictorio y reaccionario, censurado y rechazado en muchos círculos intelectuales (y hasta para algunos agente imperialista), pero siempre se opuso a los totalitarismos de su época. No hablaremos aquí de su punto de vista "orwelliano", comúnmente mal interpretado como "totalitario", ("orwelliano" refiere propiamente a sus novelas sobre una hipotética manipulación política-totalitaria en una cultura que moldea la historia y tradición de una sociedad). Leamos a Orwell.


Marzo de 1940, George Orwell hace una crítica al Mein Kampf. Texto original en inglés. From The Collected Essays, Journalism and Letters of George Orwell, Volume 2, edited by Sonia Onvell and Ian Angus, copyright 0 1968 by Sonia Brownell Onvell. Reprinted by permission of Harcourt Brace Jovanovich, Inc

"Es una señal de la velocidad con la que se mueven los sucesos que la edición integra del Mein Kampf de Hurst y Blackett, publicada hace solo un año, es editada desde un punto de vista pro-Hitler. La intención obvia del prefacio y notas del traductor es rebajar la ferocidad del libro y presentar a Hitler con la mayor amabilidad posible. Porque en esa fecha Hitler seguía siendo respetable. Había aplastado el movimiento obrero alemán, y por eso las clases propietarias están dispuestas a perdonar casi todo. Tanto Izquierda como Derecha coincidieron en la noción muy superficial por la que el Nacionalsocialismo era simplemente una versión del conservadurismo. 
Entonces repentinamente resultó que Hitler no era para nada respetable. Como resultado de esto, la edición de Hurst y Blackett fue reeditada vistiendo a la mona de seda explicando a todos que las ganancias serían dedicadas a la Cruz Roja. No obstante, simplemente con la prueba interna del Mein Kampf, es difícil creer que haya ocurrido algún cambio real en los objetivos y opiniones de Hitler. Cuando uno compara sus declaraciones de hace un año más o menos con aquellas hechas quince años antes, una cosa que sorprende es la rigidez de su mente, la manera en la que su visión del mundo no se desarrolla. Es la visión fija del monomaníaco y probablemente no se vea afectada por las maniobras temporales de la política de dominación. Probablemente, en la propia mente de Hitler, el pacto Ruso-Alemán no representa más que una alteración de su programa. El plan establecido en el Mein Kampf era aplastar primero a Rusia, con la intención implícita de aplastar luego a Inglaterra. Ahora, como ha resultado, tiene que tratar con Inglaterra primero, porque Rusia era la más fácilmente sobornable de las dos. Pero el turno de Rusia llegará cuando Inglaterra esté fuera de juego - así, sin duda, es como Hitler lo ve. Si resultará de esa manera es, por supuesto, una pregunta diferente. Supongamos que el programa de Hitler se pueda llevar a cabo. Lo que contempla, dentro de cien años, es un estado continuo de 250 millones de alemanes con "salón" de sobra (es decir, extendiéndose a Afganistán o similares), un horrible imperio descerebrado en que, esencialmente, nunca pasa nada excepto el entrenamiento de jóvenes para la guerra y la crianza interminable de carne fresca de cañón. ¿Cómo fue capaz de llegar a esta visión monstruosa? Es fácil decir que en una etapa de su carrera fue financiado por los empresarios de la industria pesada, que vieron en él el hombre que aplastaría a los socialistas y comunistas. Sin embargo, no lo hubieran apoyado si él no tuviera ya un gran movimiento que lo respaldara. De nuevo, la situación de Alemania, con seis millones de desempleados, era obviamente favorable para demagogos. Pero Hitler no habría triunfado sobre sus muchos rivales si no hubiera sido por la atracción de su propia personalidad, que uno puede sentir incluso en su tosca escritura del Mein Kampf, y que sin duda es abrumador cuando uno oye sus discursos...El hecho es que hay algo profundamente atractivo sobre él. Uno lo siente de nuevo cuando ve sus fotografías - y recomiendo especialmente la fotografía al comienzo de la edición de Hurst y Blackett, que muestra a Hitler en sus antiguos días de Camisas Pardas. Es un patético rostro perruno, la cara de un hombre sufriendo bajo intolerables males. De una manera más viril que reproduce la expresión de innumerables imágenes de Cristo crucificado, y hay pocas dudas de que así es como se ve a sí mismo. La causa personal inicial de su queja contra el universo solo puede conjeturarse; pero en todo caso el agravio está ahí. Él es el mártir, la víctima. Prometeo encadenado a la roca, el héroe auto-sacrificado que lucha en solitario contra viento y marea. Si estuviera matando a un ratón, sabría cómo hacer que pareciese como un dragón. Uno siente, como con Napoleón, que él está luchando contra el destino, que no puede ganar, y aún así se lo merece de alguna manera. La atracción de tal actitud es claramente enorme; la mitad de las películas que uno ve giran en torno a algún tema similar. 


Edición inglesa de 1939 del Mein Kampf. Hurst y Blackett Ltd. Publishers. Londres

También ha captado la falsedad de la actitud hedonista hacia la vida. Casi todo el pensamiento occidental desde la última guerra, con seguridad todo el pensamiento "progresista", ha asumido tácitamente que los seres humanos no desean nada más más allá de la comodidad, seguridad y huir del dolor. En tal visión de la vida no hay espacio, por ejemplo para el patriotismo y las virtudes militares. El socialista que encuentra a sus hijos jugando con soldados suele estar molesto, pero nunca es capaz de encontrar un sustituto para los soldados de hojalata; de algún modo, los pacifistas de hojalata no servirán. Hitler, debido a su propia mente sin alegría lo siente con una fuerza excepcional, sabe que los seres humanos no solo buscan comodidad, seguridad, pocas horas de trabajo, higiene, control de natalidad y, en general, sentido común; también, al menos intermitentemente, quieren conflictos y auto-sacrificio, sin mencionar los tambores, banderas y desfiles de lealtad. Sin embargo, pueden ser como las teorías económicas. El fascismo y el nazismo son psicológicamente mucho más sólidos que cualquier concepción hedonísta de la vida. Lo mismo es probablemente cierto de la versión militarizada del socialismo de Stalin. Los tres grandes dictadores han mejorado su poder imponiendo cargas intolerables a sus pueblos. Mientras que el socialismo, e incluso el capitalismo más a regañadientes, ha dicho a la gente: "Te ofrezco un buen rato". Hitler les ha dicho: "Yo ofrezco lucha, peligro y muerte" y como resultado la nación se lanza a sus pies. Quizás más tarde se cansen y cambien de idea, como al final de la última guerra. Tras unos pocos años de matanza y hambre "La mayor felicidad del mayor número" es un buen eslogan, pero en este momento "Mejor un fin con horror que un horror sin fin" es la ganadora. Ahora estamos luchando contra el hombre que la acuñó, no debemos menospreciar su atractivo emocional".

EPÍLOGO

El Apéndice de la Edición Crítica (250 hojas) contiene limitadas ilustraciones, fotografías  y otros datos explicativos como lo muestra las fotos de ejemplo. La bibliografía es exhaustiva, quizá la más completa sobre el tema. Los índices se dividen por nombres, lugares y temas generales.


Qué calificación le merece y cómo clasificaría usted Mein Kampf?
Seguirá siendo controversial, pero debemos dejar sentado que es un libro para nada histórico, ni siquiera puede catalogarse como biográfico; sin duda, encontramos expuesto la vehemente visión de Hitler (y sus consejeros) sobre el marxismo, cristianismo, judaísmo, su ataque a la burguesía y al capital (no obstante se valió de ellos para tomar el poder). El libro resulta ser anti todo, menos anti germánico. 


No tenemos otra opción, compartida por muchos expertos, declarar que Mein Kampf es un simple manifiesto de propaganda político que expone un programa racial, criminal y expansionista a costa de la guerra sin disimulo alguno

Se ha puesto mucho esfuerzo para presentar un texto animado y de fácil comprensión, a muchos puede resultar una temática poco entendible, no siendo la intención del editor de este blog agotar o aburrir al lector. En consecuencia, dejamos pendiente para la siguiente entrega la continuación... Ya no serán mis comentarios, ni citas de autores o instituciones, será el investigador Milan Hauner quien tome la palabra ya que "Aun no hemos acabado con Hitler...".


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Fuentes de consulta


Hitler, Mein Kampf. Eine kritische Edition. Isabella Krüger

Matt's Reviews > Hitler, Mein Kampf - Eine kritische Edition
Hitler, Mein Kampf. Eine kritische Edition  (alemán) ifZ
Hitler, Mein Kampf. A critical edition  (inglés) ifZ
Mein Kampf: “He Envisages a Horrible Brainless Empire” (1940)"
La crítica de George Orwell del Mein Kampf
Hitler y los hispanos en “Mein Kampf”
Mi lucha': la rentabilización de la rabia
Qué dijo la critica literaria de la época sobre Mi lucha
La lucha de Hitler por 'Mi lucha'
Desmontando el ‘Mein Kampf’ (sin silenciarlo)
“Mi lucha”, la historia del libro que marcó el siglo XX (artículo)
Tres ensayos sobre el germanófilo (incluye el ensayo de Jorge Luis Borges).
El Libro Negro del Terror Nazi en Europa. Varios Autores, selección de textos. Editorial El Libro Libre. 1943 México.
Diccionario Biográfico del Nazismo y III Reich. Fernando Navarro García, Sepha Edición y diseño, SL, Málaga 2010
Mi lucha, la historia del libro que marcó el siglo XX. Sven Felix Kellerhof. Editorial Crítica. Barcelona 2017 
Diccionario crítico de mitos y símbolos del nazismo. Rosa Sala, 4 edición. Editorial Acantilado, Barcelona 2003
LTI. La lengua del Tercer Reich: apuntes de un filólogoVictor Klemperer. Publicado en castellano como LTI, La lengua del Tercer Reich. Minúscula, 2001, Barcelona.
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