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07 abril 2017

SIRIA: Otra vez el pretexto de las armas químicas? (1)


























Breve introducción del redactor del blog


El gobierno de los USA ha ordenado bombardear con misiles crucero de largo alcance una base aérea siria en la provincia de Homs como medida de represalia, en defensa de los "derechos humanos" y en apoyo a su infanteria sobre el terreno, es decir los denominados "rebeldes moderados". De hecho, los yihadistas del Estado Islámico han pasado a la ofensiva después del ataque norteamericano en las zonas comprendidas entre Homs y Palmira. La función de la base aérea siria denominada Shayrat es exclusivamente para combatir al EI.

Aunque ya nadie se traga el cuento del uso por parte de Damasco de armamento químico la prensa comercial sigue cumpliendo su papel alrededor del mundo, desde Europa, Asia y América se difunde la misma sensacionalista noticia de bombardeos indiscriminados de la aviación rusa o siria contra ciudadanos en Idlib, esos titulares de primera plana en los medios de embrutecimiento global, por supuesto que sirven para posicionar al lector en favor de una intervención militar. La novedad, esta vez, del supuesto y no consentido caso, es que debemos agregarle una nueva faceta decorativa a estas “atrocidades”, los "perversos" sirios han usado armas químicas para atacar desde aviones a la indefensa población.

Una noticia así, sin duda despertó la ira hasta del presidente Trump, nosotros - el mundo- esperábamos que su sincero anhelo y esperanza de terminar con los conflictos del Medio Oriente vayan por buena marcha. Su actitud ha cambiado, hoy ha manifestado que esa acción de ataque (ruso o siria) le hace ver el panorama con otros ojos.

O bien Trump se ha tragado literalmente la “información” de la prensa atlantista, de los premios Oscar de Hollywood (Los Cascos Blancos), de los halcones del Pentágono, de los líderes europeos que desean mantener abierto el conflicto en oposición a la propuesta de Trump de terminar verdaderamente con el yihadismo; o, bien, Trump ha cedido al poder oculto que gobierna los Estados Unidos, olvidándose  de sus promesas de poner fin, no solo al financiamiento, sino a la utilización militar de los grupos extremistas en beneficio de los planes políticos de los Estados Unidos para dominar los recursos del Próximo Oriente.

No sabemos qué va a pasar después de la "represalia" estadounidense, ni cuál será el siguiente paso de Trump, él tenía en sus manos, en una pasmosa brevedad, la “evidencia” incriminatoria. Lo único que es cierto es que volvemos a enfrentarnos a una nueva orquestación mediática, un nuevo show lleno de espectacularidad utilizando el drama humano de las víctimas.

Nadie recuerda ni se da por enterado de quienes verdaderamente han utilizado desde principios de la invasión mercenaria a Siria componentes químicos para atacar ya sean a sus rivales o a centros poblados; casos como la Goutha Oriental, Alepo y otras manifiestas acciones del más puro terrorismo yihadista y de los “rebeldes moderados” de las potencias occidentales nos demuestran la doble moral de los países “amigos de Siria” (léase enemigos de Siria).

Son esas organizaciones financiadas por los petrodólares de las corruptas e intolerantes monarquías wahabíes absolutistas del Golfo y armadas y entrenadas por miembros de la OTAN, quienes emplearon en esta guerra gases letales para atacar a la población y, evidentemente, las siguen utilizando también contra las fuerzas armadas sirias.

Los hechos reales parecen tener al menos una lógica explicación. La Fuerza Aérea Siria atacó centros logísticos de los grupos terroristas en Idlib, el objetivo militar se enmarcó dentro de los conceptos de la guerra y de la protección de la población civil. La hipótesis más probable es que, en esos sitios bombardeados, los yihadistas almacenaban el tipo de gas que han utilizado con cierta frecuencia en sus ataques, el último caso registrado fue en Alepo y contra los kurdos. Al haber sido destruido el objetivo, es decir, al registrarse la explosión del arsenal bélico almacenado, por razones elementales también explotaron las municiones químicas; o, bien pudo tratarse –como también se está afirmando- se destruyó, sin saberlo, una fábrica donde elaboraban ese tipo de munición ilegal. O, la otra alternativa es que los propios yihadistas en tierra hicieran explotar un recipiente conteniendo gases tóxicos, ya sea el conocido cloro tóxico o algún tipo de gas sarín (pero dado que el sarín es altamente volátil y peligrosamente nocivo es poco probable que lo hayan utilizado).

Solo preguntémonos, de qué sirve al gobierno y a las fuerzas armadas de Siria a estas alturas del partido, cuando están dominando e imponiéndose en todos los escenarios bélicos, cuando el terrorismo se encuentra en desbandada, cuando la única forma de confrontarse al ejército sirio es utilizando suicidas y ejecutando atentados terroristas con bombas en los centros urbanos; entonces, que gana el gobierno sirio ante la comunidad internacional al emplear, supuestamente, armas químicas?.



























Por todos lados que se intente rebuscar el punto débil del gobierno sirio no hay ninguna explicación racional para que el presidente o los mandos militares hubiesen ordenado un bombardeo con armas químicas, eso no tiene sentido, es algo estúpido e irracional.

Solamente señalar que con anterioridad en este blog hemos analizado profundamente el caso de las armas químicas y su empleo en la guerra de invasión contra la República Árabe Siria. Los artículos de referencia el lector podrá dar lectura en las notas de pie de página.

Gracias nuevamente por su deferencia en leer estas líneas. Lo que viene a continuación es un elemental y lógico análisis desde diferentes ángulos.


Tito Andino


                                                     
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Sacando conclusiones: Algo no cuadra en el ataque químico de Idlib


Por Paul Antonopoulos
04/04/2017





Al menos 58 personas han muerto esta mañana (4 de abril) en un ataque con gas en la gobernación de Idlib. Sin embargo, incluso antes de que las investigaciones pudieran llevarse a cabo, Federica Mogherini, Alta Representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, ha condenado al gobierno sirio afirmando que el “régimen de Assad es responsable de este horrible ataque químico en Siria”.

La inmediata acusación de un alto funcionario de la UE sirve como un peligroso precedente con el que se pueden verter acusaciones públicas incluso antes de que la verdad que rodea la tragedia pueda aclararse.

El presidente de Israel, Benjamin Netanyahu, también se ha unido a la condena , al igual que Amnistía Internacional.

Pocas horas después del ataque con armas químicas en Jan Sheijun, supuestamente perpetrado por el gobierno sirio, están comenzando a emerger contradicciones en las fuentes informativas de la oposición, desacreditando a los afiliados de Al-Qaeda, los White Helmets.

Por un lado, podemos ver en la imagen de portada cómo los White Helmets están tratando a los cadáveres con un equipo de seguridad deficiente. Ni siquiera hacen uso de guantes. Aunque esto puede parecer insignificante, la comprensión de la naturaleza del gas sarín que la oposición ha alegado que ha sido utilizado, sólo abre preguntas.

En cuestión de segundos en un ataque de sarín, el gas comienza a afectar a los músculos y al sistema nervioso. Induce al vómito y se vacían la vejiga y los intestinos. Cuando se utiliza el gas sarín en un área concentrada, puede matar a miles de personas. Sin embargo, los White Helmets que se ven en la imagen están tratando despreocupadamente los cuerpos de una manera muy expuesta.

También nos planteamos por qué un médico en un hospital saturado de víctimas de gas sarín tiene tiempo para twitear y realizar llamadas de vídeo. De cualquier modo, los antecedentes de ataques químicos perpetrados antes en Siria hacen pensar que el ataque de hoy, no ha sido realizado con gas sarín, sino con gas cloro.







Cabe señalar que alrededor de 250 personas de Majdal y Khattab fueron secuestradas por terroristas de al-Qaeda la semana pasada. Fuentes locales han afirmado que muchos de los muertos a causa de las armas químicas eran, casualmente, de Majdal y Khattab.

Esto sugiere que, en víspera de las próximas negociaciones de paz, las fuerzas terroristas han vuelto a crear un escenario de falsa bandera parecido al ataque con armas químicas de Ghouta en 2013, en el que el Ejército sirio fue acusado de utilizar armas de destrucción masiva el mismo día que los inspectores de armas de las Naciones Unidas llegaron a Damasco.

Más tarde, Carla del Ponte, una inspectora de armas de la ONU, dijo que no había evidencia de que el gobierno hubiese cometido tal atrocidad. Sin embargo, esto no ha detenido los llamamientos a una intervención internacional contra el gobierno sirio, el gran objetivo y esperanza para las fuerzas militantes. Intervención internacional que pretendieron lograr empleando armas químicas contra los civiles en Ghouta.

Por lo tanto, es asombroso que OrientTV haya preparado una “campaña mediática” para cubrir los ataques aéreos rusos y sirios en Hama contra las fuerzas terroristas, con las acusaciones de que las fuerzas aéreas han utilizado armas químicas. Y lo más revelador, el anuncio de cubrir el uso de armas químicas por el gobierno sirio procede de siete horas antes de que esta acusación apareciera… Parece que alguien se olvidó de decirle que no ocurriría hasta dentro de unas horas después de su tweet.



Orient TV reporter : "tomorrow we are launching a media campaign to cover the airstrikes on Hama country side including the usage of CW"









Por otro lado, se han fotografiado camionetas alrededor de los cuerpos de los muertos. Una vez más, debemos preguntarnos por qué hay personas alrededor de una supuesta exposición al gas sarin sin ningún equipo de protección. ¿No se ve afectado en absoluto por un gas que ataca el cuerpo en cuestión de segundos? Además, las camionetas siguen estando en buen estado por lo que fuentes locales han afirmado que muchos de los muertos fueron secuestrados por terroristas de al-Qaeda de las ciudades pro-gubernamentales en la Hama rural.






También se pone en duda la ubicación de la manguera que se observa en la imagen de abajo. Esta manguera procede de un refugio subterráneo. Esto también sugiere que la ubicación fue una base clandestina de los Cascos Blancos que excavaron la ladera en la montaña para esconderse y tener fácil acceso al equipo, como lo destaca Ian Grant.


Foto captura de video


Por otra parte podemos observar una pintada en la base de los Cascos Blancos, se puede leer en árabe “Ahrar al-Sham” o Legión del Levante en español. Uno de los principales grupos armados. Esto contrasta la idea, una vez más, de que los Cascos Blancos son independientes y neutrales.

Como respuesta a estas acusaciones, los soldados del Ejército Árabe Sirio en el norte de Hama han negado el uso de armas químicas mientras que el Ministerio de Defensa ruso también ha negado cualquier participación en el ataque.

El Ejército “no los ha utilizado y no los usa, ni en el pasado ni en el futuro, porque no las tiene como prioridad”, ha manifestado una fuente militar.

Y esto por supuesto plantea la siguiente pregunta: 

Con el Ejército sirio y sus aliados en una posición cómoda en Siria, haciendo avances en todo el país y recuperando puntos perdidos en la zona rural de Hama, ¿por qué recurrirían ahora al uso de armas químicas? Es una pregunta muy simple sin una respuesta clara. Desafía cualquier lógica que en vísperas de una conferencia de Siria en Bruselas y una semana antes de que se reanuden las negociaciones de paz, el gobierno sirio utilice descaradamente armas químicas. Toda evidencia sugiere que se trata de otra acusación falsa de un ataque químico contra el gobierno, como se vio en el ataque de Goutha en 2013, donde los grupos terroristas esperaban cruzar la “línea roja” del ex-presidente Obama para provocar una intervención estadounidense en Siria contra el gobierno.

Sin embargo, lo más revelador es que el informe más reciente muestra que el gobierno no niega atacar la región de Khan Sheikhun. El corresponsal de Al-Masdar News, Yusha Yuseha, ha recibido informaciones del Ejército sirio afirmando que la fuerza aérea atacó una fábrica de misiles en Khan Sheikoun, usando un avión de combate Su-22 fabricado en Rusia para llevar a cabo el ataque. Más importante aún, el modelo de aviación Su-22 solo puede portar un tipo de bombas y no puede rellenarse con ninguna sustancia química, que es diferente a las bombas lanzadas por los helicópteros de ataque. A Yuseef se le informa entonces que la Fuerza Aérea Siria no sabía que había sustancias químicas dentro de la fábrica de misiles en Khan Sheikhoun.

Queda por saber si realmente había productos químicos en la fábrica de misiles atacada por los ataques aéreos, o si las fuerzas terroristas utilizaron gas contra los civiles secuestrados de las ciudades progubernamentales y los llevaron en las camionetas hasta el lugar de los ataques aéreos. Ya fueran gasificados por las fuerzas yihadistas o los ataques aéreos hicieran explotar una fábrica clandestina de armas químicas, las horribles muertes de niños, que se veían como derramaban espuma por la boca a causa del gas, estaban bajo control de los terroristas.

Por lo tanto, se hace evidente que la zona en cuestión es definitivamente un lugar bajo control terrorista, donde se sabe que los White Helmets comparten sala de operaciones con fuerzas terroristas como al-Qaeda, igual que ocurría en los barrios del este de Alepo y se corroboró tras su liberación.

Los civiles y las fuerzas de combate, incluidas las milicias kurdas, han afirmado que los grupos militantes que operan en Idlib, Hama y Alepo han utilizado anteriormente armas químicas.

Por lo tanto, antes de que comiencen los gritos bélicos y se denuncie al gobierno o a altos funcionarios del mismo, se debe esperar a que una investigación seria y objetiva tenga lugar. Sin embargo, este es un factor importante que nunca ha existido en el conflicto mientras que las fuerzas terroristas continúan esperando que ocurra una intervención occidental en Siria, a costa de la vida de civiles inocentes.












Imágenes filtradas de los premios “Oscar” 2017 (Los Cascos Blancos). Después de observar estas fotografías tiene usted aun dudas de quién miente?. Salvo la primera foto (esquina superior izquierda), el resto de imágenes datan de un mes antes del incidente químico. Qué hacían tres niños en un área que sin duda es de acceso restringido, oculta en las montañas? Si los Premios Oscar –Los Cascos Blancos- son un grupo de ayuda a la población, para qué  mantienen un centro secreto escondido en una montaña?.




Fuente original


REFERENCIAS de Archivo del Blog:

ARTÍCULOS SOBRE EL SUPUESTO USO DE ARMAS QUÍMICAS EN SIRIA

04 abril 2017

La paz mundial depende del desarrollo de China y Rusia


Entrevista a Thierry Meyssan


Entrevistador: Jorge Santa Cruz (periodista mexicano)
Publicación original: Periodismo Libre
31-03-2017   


Breve preámbulo del redacto del blog.


Al igual que la entrega anterior, una entrevista sobre el nuevo libro de Thierry Meyssan, hoy nos enfocamos en una nueva entrevista. Leer a Meyssan significa aprender sobre la realidad del mundo contemporáneo. No cabe duda que sin las ponencias de este magistral politólogo y periodista francés (exiliado en Siria por amenazas de muerte impartidas en el gobierno de Nicolás Sarkozy) entender la problemática del Oriente Próximo sería un verdadero dolor de cabeza para quienes sienten interés por diversos fenómenos polítco-sociales, muy arraigados en los pueblos árabes.

La sangría es ya terrible desde que George W. Bush declaró la “guerra contra el terror” y visos de que haya una solución a esas crisis provocadas por los gobiernos de Occidente no se aprecian.

Donald Trump es un personaje contradictorio, odiado por el “estado profundo” que maneja el destino del pueblo norteamericano, contra él solo se escucha cada día un desbordante y rabioso discurso propagandístico difundido por los medios de embrutecimiento masivo.

Durará en el poder? Nadie puede hacer conjeturas al respecto. Pero lo que sí sabemos es que Trump, aparte de sus intereses personales y económicos tiene un vivo interés en, al menos, detener las guerras financiadas con las arcas públicas de los Estados Unidos, lo cual contradice la política belicista de los halcones del Pentágono, del poderoso complejo industrial-militar y de cientos de empresas y multinacionales que lucran con la sangre y el sufrimiento de otras naciones.

Yo mismo he empezado a entender en el corto tiempo de Trump en el poder que no debemos precipitarnos en abominar sus postulados en general, entiendo que la política antiinmigrante con un discurso incendiario es dolorosa para muchísima gente, pero el muro no es obra de él, el muro existe desde hace mucho tiempo y seguirá existiendo con o sin Trump. Lastimosamente, a pesar de la trascendencia del tema, nos hemos acostumbrado a escuchar solo de ello y hasta desconocemos algo que es fundamental para el bien, no solo de los Estados Unidos, sino para el bien de la humanidad.

El verdadero beneficio que podría lograrse para mantener la cordura y la paz internacional es algo que está trabajando arduamente el presidente Trump. Dejemos que la marcha de los acontecimientos avalen o desmientan a Trump. Por el momento, toda esa oposición en su contra, toda esa movilización que observamos con frecuencia en los telediarios se dirigen a sabotear un programa de reestructuración general de la política exterior norteamericana, utilizando el tema de la migración ilegal, las reformas sanitarias y el fantasma ruso, esas son las armas utilizadas por los detractores y rivales políticos de Trump. Los amantes de la guerra están en contra de que se pretenda reestructurar su visión de un mundo unipolar, de amos del mundo y del control político-militar que ejercen sobre las naciones. 

Si Trump anhela verdaderamente la paz no las tendrá fácil en su propia casa, con todos los todopoderosos medios desinformativos en su contra, el peligro está allí y no fuera, ni en Rusia ni en China ni en Irán. Trump podría -si desea sobrevivir política y físicamente- retractarse de su política exterior, de sentirse aislado no tendrá otra opción que sucumbir ante el verdadero Poder que maneja el destino de Norteamérica.

La siguiente nota informativa, es muy ilustrativa. Con Meyssan aprendemos cada día, leerlo significa –reitero – abrir nuestra mente que ha sido enajenada por la propaganda consumista.    

Tito Andino



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El periodista francés, Thierry Meyssan, director de Red Voltaire, explica a Periodismo Libre que el propósito del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, es poner un alto a la política de guerra imperialista promovida por sus antecesores, Barack Obama y George W. Bush, así como por la ex candidata presidencial demócrata Hillary Clinton.

Entrevistado en el Club de Periodistas de México, que le otorgó ayer el Premio Internacional de Periodismo en Análisis Geoestratégico, explicó que el camino a la paz mundial pasa porque los occidentales permitan el libre desarrollo de chinos y rusos.

Meyssan se dijo sorprendido de que Trump haya llegado vivo a la Casa Blanca. “Ahora, no sé si logrará terminar su Presidencia y si logrará liberar a Estados Unidos de sus demonios”, subrayó.

Dijo que Rusia sola no podrá expulsar de Siria al Daesh (también conocido como Estado Islámico) y advirtió que aunque Trump retiró toda la ayuda a los yihadistas, éstos siguen recibiendo dinero y armas por parte de otros aliados occidentales, como el Reino Unido, Francia, Turquía, Arabia Saudita, Qatar.

También, apuntó, reciben recursos de algunas grandes empresas como el Grupo Lafarge, de origen francés, dedicado a la fabricación, de cemento, así como de otros consorcios como Caterpillar, Toyota y el fondo de inversión KKR.

Insistió en que el presidente Trump llegó a la conclusión de que si se quiere acabar con todo el sistema actual, se debe terminar con la mentalidad que prevalece en Occidente en contra de China y Rusia. Se debe permitir a esas naciones desarrollarse con sus rutas de la seda.

Recordó que los presidentes Trump, de Estados Unidos, y Xi, de China, se van a reunir este mes, a fin de debatir si los EU quieren invertir en el Banco de Desarrollo que está creando China. En tal caso, eso quisiera decir que Estados Unidos, en lugar de oponerse al desarrollo de China, va a participar de él.

“No sé cuánto tiempo se van a tardar en conseguir un acuerdo así, porque no son cosas que se hacen de un día para otro; sin embargo, si logran tal acuerdo, para los aliados de Estados Unidos sería más interesante participar en ese proceso”, concluyó el experto francés.


Jorge Santa Cruz: ¿Cuánto tiempo considera Thierry Meyssan que pueda soportar Donald Trump la embestida del enemigo interno, del Estado Profundo, en aras de mantener una paz en el mundo, o de evitar una tercera guerra mundial, como lo preparaban Obama y madame Clinton?

Y número dos: ¿qué tan probable es que el Estado Profundo, el establishment, una vez que Rusia expulse a Daesh de Siria, traten de provocar ese tipo de conflictos desde territorio mexicano para desacreditar a Trump y provocar el clima de belicismo que se necesita -el clima de guerra internacional imperialista que se necesita- para que sigan haciendo sus negocios billonarios con base en la guerra y el terror? Muchas gracias, Thierry.

Thierry Meyssan: En primer lugar, me sorprendió muchísimo que Donald Trump llegara vivo a la Casa Blanca. Ahora, no sé si logrará terminar su Presidencia y si logrará liberar a Estados Unidos de sus demonios.

En cuanto a lo que viene, en primer lugar, no creo que Rusia será capaz, sola, de acabar con el Estado Islámico. Esto solamente puede ser realizado por una coalición de diferentes estados.


Entonces, bueno, oficialmente Estados Unidos hoy día ya dejó de apoyar al Estado islámico, es decir, que ya no hay dinero y armas que llegan al Estado Islámico mediante los canales que Estados Unidos usaba.

Sin embargo, esos mismos yihadistas siguen recibiendo todo lo que necesitan, por parte de otros aliados diferentes que se han reunido: Reino Unido, Francia, Turquía, Arabia Saudita, Qatar; pero también por parte de algunas grandes empresas. Mencioné el Grupo Lafarge, el del cemento. Pero también podría mencionar a empresas como Caterpillar, como Toyota o como el fondo de inversión KKR.

Ahora, para conseguir la paz, no se puede conseguir la paz, solo. Para lograr la paz, Estados Unidos deberá tener que convencer, también, a sus aliados, de tomar ese camino.

Cuando empezó la guerra en Siria, se creó lo que se llamó el grupo, la Asociación de Amigos de Siria; una asociación que llegó a contar hasta 116 países miembros.

Ahora, hay muchos menos países en ese grupo, que anteriormente, pero sigue habiendo unos once países; que es como los países más radicales en contra de Siria, más unos 40 países que siguen activos, ahí.

Cada uno de los miembros de esa asociación tiene como objetivo conseguir algo, a través de su participación contra Siria. Entonces, para hacer que eso se acabe, habría que convencerlos de que la paz también es su interés.

El presidente Trump llegó a la conclusión de que si se quiere acabar con todo el sistema actual, hay que acabar con una cierta mentalidad que prevalece en Occidente, en contra de China y Rusia, es decir, que hay que permitir que China y Rusia puedan desarrollarse mediante esas rutas de la seda que mencioné anteriormente.

En este mes se van a reunir los presidentes Trump y Xi -el presidente chino- y lo que van a debatir ahí (no se sabe si lo van a lograr, pero al menos van a debatir) la posibilidad de que Estados Unidos invierta dinero en el banco de desarrollo que China está creando. En tal caso, eso quiere decir que Estados Unidos, en lugar de oponerse al desarrollo de China, va a participar en ese desarrollo.


No sé cuánto tiempo se van a tardar en conseguir un acuerdo así, porque no son cosas que se hagan de un día para otro; sin embargo, si logran tal acuerdo, para los aliados de Estados Unidos sería más interesante participar en ese proceso.



Versión original:

27 marzo 2017

“ANTE NUESTROS OJOS”


ENTREVISTA A THIERRY MEYSSAN


Hablando de «Ante nuestros ojos», el nuevo libro de Thierry Meyssan


Publicación original de la Red Voltaire
Damasco - Siria, 19 marzo 2017




En ocasión de la publicación de su nuevo libro “Sous nos Yeux. Du 11-Septembre à Donald Trump”, actualmente en proceso de traducción al español (“Ante nuestros ojos”) y a otros idiomas, Thierry Meyssan habla de ese trabajo en entrevista concedida a través de Internet.


Red Voltaire:  Thierry Meyssan, acaba de aparecer su nuevo libro 'Sous nos yeux' 10 años después de la publicación del anterior. ¿De qué trata y por qué dejó pasar tanto tiempo?

Thierry Meyssan: Hace 16 años, yo denunciaba el golpe de Estado del 11 de septiembre. Lo que yo anticipaba en aquel momento efectivamente tuvo lugar: los responsables de aquella operación instauraron un estado de emergencia permanente en Estados Unidos e iniciaron una serie de guerras imperialistas. Mucha gente sólo retuvo de aquel libro el corto pasaje sobre el atentado del Pentágono pero es un libro de ciencias políticas que debería tomarse muy en serio.

No entiendo por qué me preguntan si sigo «creyendo» todavía lo que escribí en 2002: estoy viéndolo, estoy viviéndolo diariamente. Las ciencias políticas son ciencias empíricas: entre las hipótesis, sólo es posible distinguir las que son ciertas de las que son falsas a través de sus consecuencias. Y el tiempo me ha dado la razón.

Hace más de un año que Francia se halla bajo un estado de emergencia, mientras que todas esas guerras han devastado el Medio Oriente Ampliado y dejado más de 3 millones de muertos. Incluso están extendiéndose a Europa con flujos migratorios y atentados terroristas.

En 'Sous nos yeux' [en español “Ante nuestros ojos”] he querido pasar revista a la planificación de esas guerras y explicar quién las decidió, por qué y de qué manera. Los occidentales abordan ese fenómeno de manera secuencial. Para ellos, en general, no hay relación entre lo sucedido en Afganistán, en Irak, en Túnez, en Egipto, en Libia, en Yemen y en Siria. Dan por sentado que todos esos pueblos aspiran a la democracia pero que ninguno de ellos es capaz de establecerla.

Detrás de esas apariencias discontinuas hay un plan general que afectó primeramente el Medio Oriente Ampliado y que ahora se extiende a Occidente.


Red Voltaire:  De hecho, su libro aparece precisamente en momentos en que la expresión «post-verdad» está particularmente de moda en los medios masivos (para denunciar exclusivamente la supuesta propaganda de la Rusia de Putin y las también supuestas mentiras de Trump) y en que el «diario de reverencia atlantista» se autoproclama como una especie de MiniVer (Ministerio de la Verdad) con su indescriptible Décodex… El libro que usted nos propone muestra hasta qué punto están invertidos los valores y que estamos viviendo en un mundo que se ha hecho más que nunca verdaderamente orwelliano. ¿Queda aún alguna esperanza?

Thierry Meyssan:  En Occidente, acabamos de entrar, con la campaña anti-Trump, en la primera fase de la propaganda propiamente dicha, porque es la primera vez que el sistema arremete contra la función que hasta ahora había presentado como suprema. Aparece, en este caso, una evidente contradicción entre las técnicas de «relaciones públicas» y las técnicas de la «propaganda». En efecto, Donald Trump es un especialista en las primeras pero es una víctima de las segundas.

Una de las características de la propaganda es que sustituye al espíritu crítico. Cuando estábamos en la escuela, no pensábamos que un texto tenía más valor porque fuese de tal o mas cual autor, lo juzgábamos por su contenido. Aprendíamos a leer de manera crítica. La Democracia se basa en ese principio: tenemos que prestar atención a lo que dice cualquier ciudadano, mientras que la monarquía sólo concedía la palabra a la nobleza y a la iglesia –hoy diríamos a los políticos y los periodistas.

Décodex hace exactamente lo contrario. Califica a priori un artículo de cierto o falso según su procedencia. Eso es intelectualmente estúpido y profundamente antidemocrático.

A ustedes no se les ha escapado el hecho que el Décodex está vinculado simultáneamente a la Entente de medios creada por una misteriosa ONG, First Draft, y al estado mayor militar de la Unión Europea. De hecho, [el diario francés] Le Monde, al hacer suya esa iniciativa, está muy lejos de poder reivindicar el estatus de simple órgano de prensa. Y, en respuesta a su pregunta, la esperanza no reside en los medios en general sino en que seamos capaces de resistir.


Thierry Meyssan, sin duda el mejor experto en temas políticos del Medio Oriente 

Red Voltaire:  El uso intensivo de la propaganda para vender una guerra no es ciertamente una novedad. Pero con Libia y Siria tenemos la impresión de que se han alcanzado niveles altísimos, raramente vistos anteriormente, exceptuando quizás el momento culminante de la Primera Guerra Mundial, como señalaba últimamente, entre otros, Patrick Cockburn en CounterPunch.

Thierry Meyssan:  Sí, pero esa comparación es válida sólo para el Reino Unido –o más exactamente para su metrópolis– y Estados Unidos, cuyo territorio no se vio afectado por la guerra y que dominaban la propaganda moderna. En aquella época, Rusia, Alemania y Francia ni siquiera sabían en qué consistían esas técnicas.

La primera novedad es la importancia que tiene actualmente la actividad audiovisual y el uso, más frecuente de lo que parece, de imágenes de ficción que se presentan en los noticieros como si fuesen reportajes auténticos. Me refiero, por ejemplo, a secuencias de imágenes sobre la falsa «revolución verde» en Irán y las imágenes de la supuesta entrada de los rebeldes en la Plaza Verde de Trípoli, en Libia. Esa mezcla de ficción y realidad acaba de triunfar con la entrega, por parte de Hollywood, de un premio en la categoría de documental a al-Qaeda por su puesta en escena de los Cascos Blancos (White Helmets) en Alepo.

La segunda novedad es la creación de una coordinación internacional entre gobiernos aliados para acreditar su propia propaganda. Eso comenzó con el Buró Conjunto de Comunicaciones Globales de la Casa Blanca y de Downing Street [residencia oficial del primer ministro británico]. Hoy en día, esa coordinación la realizan la StratCom Task Force de la Unión Europea y el Centro de Comunicación Estratégica de la OTAN.


Red Voltaire:  Todo el mundo sabe que «en tiempo de guerra, la verdad es la primera víctima», todos recordamos al menos algunas manipulaciones y mentiras que la prensa repitió unánimemente en el pasado. Pero, ¡todos siguen cayendo en la trampa una y otra vez! A veces tenemos la impresión de que, como se dice, «mientras más increíble, más fácilmente se lo tragan». Basta con que lo digan la mayor parte de los medios. A pesar de todo, no todos los periodistas –ni los políticos– son vendidos ni estúpidos. ¿Cómo explicar entonces esta ceguera colectiva, este trance consensual de los medios y los políticos?

Thierry Meyssan: La prensa ha cambiado profundamente en los últimos años. En Estados Unidos el número de periodistas disminuyó en dos tercios desde los hechos del 11 de septiembre. En realidad, ya casi no hay periodistas sino muchos redactores que adaptan los despachos de agencias a diferentes públicos. Eso es completamente distinto.

Además, la lógica comercial ha prevalecido ampliamente sobre la preocupación por informar. Violar la Carta de Munich, documento que establece los derechos y deberes de los periodistas, se ha hecho algo cotidiano para la mayoría de ellos sin suscitar la menor condena, ni de parte de la profesión, ni de parte del público. Por ejemplo, nadie protesta cuando la prensa publica la contabilidad de un banco o de un gabinete de abogados, supuestamente en busca de gente que defrauda el fisco; ni cuando un diario publica un acta que debería permanecer secreta en el marco de un proceso de instrucción, supuestamente con intenciones de revelar las ilegalidades cometidas por un acusado. ¿Qué pasa entonces con la debida confidencialidad de esas profesiones? ¿Realmente quiere usted que la prensa pueda divulgar todas las operaciones bancarias que usted hace y el expediente de su divorcio? ¿Quiere usted ser designado como culpable sólo por haber sido interrogado por un magistrado? Entonces, ¿por qué acepta usted eso cuando se trata de personas conocidas?

Para terminar sobre este punto, la prensa y sus lectores ya no buscan entender el mundo y se han vuelto crueles. Hace 20 años, mis lectores me escribían reprochándome que criticaba a tal o más cual individuo sin mencionar sus méritos. Hoy sucede lo contrario, me reprochan rendir homenaje a tal o más cual personalidad sin mencionar que se le acusa de esto o de aquello.

Es porque hemos aceptado esta deriva que nos hemos hecho crédulos, no lo contrario. Los responsables políticos han adoptado nuestro comportamiento colectivo. Y cuando se le pregunta al presidente [francés Francois] Hollande por qué tomó tal o mas cual decisión en política exterior, lo que responde es que tenía que reaccionar a las expectativas de la prensa. O sea, él no decide su política exterior después de recibir los informes de su administración y de haber conversado con sus consejeros sino leyendo el periódico.

Hemos llegado a un sistema circular: los periodistas siguen a los políticos, que a su vez siguen a los periodistas. Ya nadie está en contacto con la realidad.



Portada del nuevo libro de Thierry Meyssan


Red Voltaire: Numerosos libros han abordado el tema de las «primaveras árabes», casi todos proponiendo una lectura simplista de hechos que se desarrollan de forma espontánea –el famoso «viento de libertad» que barre a los dictadores establecidos– conforme a la visión romántica, incluso ingenua, parisina, de la Revolución Francesa. En ese contexto, el libro de usted es una nota discordante, ¡es lo menos que se puede decir! ¿Cómo se justifica el análisis que usted hace? O, para plantear la pregunta de otra manera, ¿por qué no es pura y simplemente «conspiracionista»?

Thierry Meyssan: Primeramente, durante la Revolución Francesa, el rey traicionó al buscar la ayuda de los ejércitos extranjeros para reprimir a su pueblo. Así que fue destituido. Pero el jefe de Estado no fue destituido por su pueblo en ninguno de los 7 países donde se desarrollaron esas primaveras árabes. ¿No le parece extraño?

Disponemos además de numerosos testimonios y de varios documentos que demuestran que los anglosajones prepararon esos acontecimientos desde el año 2004. Como siempre existe un periodo de tiempo entre el momento en que se toma la decisión, el despliegue de los elementos necesarios y la concretización del proyecto, y como no tenemos nada de memoria, nos sorprendimos ante algo que ya se nos había anunciado.

No malinterprete lo que acabo de decir. Es cierto que hubo movimientos de protesta en cada uno de esos países, pero ninguno fue una revolución tendiente a derrocar al jefe de Estado y a democratizar la sociedad. Estamos proyectando nuestra propia fantasía en acontecimientos que son de otra naturaleza.

Las «Primaveras Árabes» no son más que la reedición de la «Gran Rebelión Árabe de 1916»: un movimiento que en aquel momento todos creyeron espontáneo. Pero todos los historiadores coinciden actualmente en describirlo como enteramente concebido y manipulado por los británicos. La diferencia es que esta vez no hubo una figura romántica como Lawrence de Arabia, quien llegó a creer en las promesas de sus superiores de Londres. Todo eso se dirigió con un perfecto cinismo.


Red Voltaire:  Thierry Meyssan, quienes le siguen a usted y leen regularmente lo que usted escribe saben que es usted un hombre de paz.  Desde hace más de 6 años está usted presente en el terreno donde se desarrollan estos conflictos y por eso su mirada y sus análisis tienen un valor extraordinario y merecen como mínimo ser escuchados. Sin embargo, usted cuenta como ha sido en ocasiones actor de los acontecimientos –tanto en Siria como en Libia, en Irán y en Rusia. Se impone entonces la siguiente pregunta. Sin acusarlo a usted de ser «el amigo de los mollahs y de los peores dictadores» –lo cual sería una acusación completamente estúpida– ¿no podríamos pensar que su lucha contra el imperialismo le ciega? ¿O que está usted bajo la influencia de la propaganda del otro bando? ¡O incluso que usted mismo es un vector de esa propaganda!

Thierry Meyssan: Yo mismo me planteo esa interrogante cada día y espero que ustedes, los que viven del otro lado de la frontera, se hacen también esa pregunta en relación con ustedes mismos. Donde quiera que uno viva siempre se halla bajo la influencia de su medio. La situación de ustedes en Europa no es mejor que la mía aquí.

Cada uno de nosotros tiene que hacer un esfuerzo para ser objetivo. Eso no es espontáneo. En un conflicto, tenemos que tratar de entender cómo analizan las situaciones nuestros adversarios. No para combatirlos mejor sino para tener la posibilidad de acercarnos a ellos.

Ya establecida esa premisa y sabiendo que la responsabilidad política reside en el hecho de optar siempre por la menos mala de las soluciones, no pretendo haber servido a santos ni a los mejores. Es por eso que no he estado al servicio de George W. Bush ni de Barack Obama, que destruyeron el Medio Oriente Ampliado; ni de Nicolas Sarkozy, que destruyó Libia; ni de Francois Hollande, que destruyó Siria. He estado al servicio de Hugo Chávez, que sacó a su pueblo del analfabetismo; de Mahmud Ahmadineyad, que industrializó Irán; de Muammar el-Kadhafi, que había eliminado la esclavitud en Libia; y de Bachar al-Assad, que ha salvado la República Árabe Siria de las hordas yihadistas. Nunca me pidieron hacer nada de lo que tuviese que avergonzarme y si me lo hubiesen pedido, yo no lo habría hecho.


Red Voltaire:  Al leer su libro uno siente una especie de vértigo porque lo que usted escribe es radicalmente diferente de la narración que se hace en Occidente. ¿Cómo es eso posible?

Thierry Meyssan: En Occidente no hay regímenes autoritarios pero allí la propaganda es cotidiana. Eso sucede porque esa propaganda no es impuesta desde arriba sino esperada abajo. La propaganda no triunfa porque no queramos saber la verdad sino porque no queremos conocer los crímenes que se cometen en nuestro nombre. Somos como los avestruces que meten la cabeza en la arena para no ver.

La mejor prueba de lo que digo es la campaña electoral por la presidencia de Francia. Hasta este momento, prácticamente ninguno de los candidatos ha dicho lo que haría como presidente. Todos explican lo que tendría que hacer su primer ministro en el plano económico, pero ninguno se atreve a hablar de la responsabilidad presidencial a la que aspiran, que son la política exterior y la defensa de la Patria. Sin embargo, en tiempos de globalización, es simplemente imposible obtener resultados económicos sin comenzar por reposicionar el país en la escena internacional. Pero son pocos los que aún se atreven a analizar las relaciones internacionales. Eso se ha convertido en tabú.


Red Voltaire:  Los atentados terroristas de Daesh y Al-Qaeda en Francia en los 2 últimos años modificaron un poco el discurso mediático, sobre todo después de las matanzas del 13 de noviembre en París. Los medios dieron repentinamente cierto eco a las voces disonantes –hasta entonces inaudibles– que cuestionaban la política francesa hacia Libia y Siria y también las relaciones especiales y privilegiadas que mantienen nuestros dirigentes con Qatar y Arabia Saudita. Pero después volvimos rápidamente al statu quo ante según el cual «Bachar» el verdugo tiene que irse…

Thierry Meyssan: Una vez más, ustedes toman las cosas al revés. El director general de la Seguridad Interior [francesa], Patrick Calvar, declaró ante una comisión parlamentaria que sabía quién ordenó los atentados pero que no lo diría. En efecto, no es él quien tendría que decirlo sino el presidente de la República, Francois Hollande.
                       
Pero, como explico en mi libro, Alain Juppé y Francois Hollande contrajeron compromisos internacionales secretos que no pudieron cumplir. Sintiéndose engañado, Recep Tayyip Erdogan ordenó los atentados de París y el de Bruselas e incluso se felicitó por ellos de antemano. Esas dos operaciones fueron realizadas por dos comandos diferentes, aunque Mohamed Abrini, del MI6 británico, participó en los dos.

Nuestros sucesivos gobiernos han tomado decisiones tan abyectas que no se atreven a confesarlas. Yo he abordado esa situación en mis artículos, pero sólo a medias. Esa situación no puede mantenerse. No puedo soportar ver morir a nuestros compatriotas en el teatro Bataclan y en las terrazas de los cafés. Escribí este libro para sacar a la luz la ropa sucia y para que logremos un cambio.


Red Voltaire:  Con este libro usted vuelve a sumergirnos en el pasado que, aunque reciente, parecía haber quedado atrás: me refiero en específico al brillante discurso de paz de Dominique de Villepin ante el Consejo de Seguridad de la ONU, en 2003, y a la intervención militar ilegal contra Libia, en 2011. ¿Cómo ha podido verse en Francia, en tan poco tiempo –sólo 8 años– el triunfo total entre nuestras «élites» de las tesis de los neoconservadores estadounidenses y de su profecía auto-realizada del «choque de civilizaciones» y la «guerra sin fin contra el terrorismo»?

Thierry Meyssan: En primer lugar, en mi opinión, no hay tal profecía: el «choque de civilizaciones» y la «guerra contra el terrorismo» nunca existieron. Lo que estamos viendo sólo es una guerra de un Imperio y sus aliados contra los pueblos del Medio Oriente Ampliado y contra el pueblo del Donbass. La novedad es que la Casa Blanca ya no gobierna el Imperio, quien lo gobierna es el Estado Profundo, algunos de cuyos dirigentes hemos podido identificar.

Luego, el alineamiento de las élites europeas tras la administración Obama es un fenómeno clásico de colaboración con el más fuerte, fenómeno que hoy se prolonga en contra de la administración Trump. Así que los europeos se han puesto al servicio de la oposición estadounidense.


Red Voltaire:  Sobre ese tema, usted establece una diferencia notable entre las presidencias de Sarkozy y de Hollande, este último reactivó la guerra en Siria mientras que Sarkozy –que la había iniciado– se disponía, por pragmatismo, a salir de ella…

Thierry Meyssan: Aunque hay que decir que si Sarkozy se retiró sabiamente del conflicto sirio, anteriormente había proseguido la lucha contra Costa de Marfil y contra Libia hasta el último momento. Pero lo más importante no es eso. Los gobiernos de Sarkozy se dividieron en cuanto a la participación de Francia en el plan británico de las «primaveras árabes».

Tendríamos que rendir homenaje a quienes convencieron a Sarkozy de que hiciera la paz. Pero ahí se complican las cosas porque el Sistema los castigó a casi todos. Mientras que los medios cantaban loas a Alain Juppé, el prefecto Edouard Lacroix fue físicamente eliminado, Claude Guéant fue condenado a ir a la cárcel, Bernard Squarcini y Francois Fillon son ahora objeto de acciones judiciales. Hay que entender que esos ejemplos desestimulan a todos los que hoy pudieran poner fin a la guerra.


Red Voltaire:  Su libro comienza citando la siguiente resolución de la ONU:

«Todos los Estados deben abstenerse de organizar, ayudar, fomentar, financiar, estimular o tolerar actividades armadas subversivas o terroristas destinadas a cambiar por la fuerza el régimen de otro Estado, así como de intervenir en las luchas internas de otro Estado.»

Ese pertinente recordatorio de la base del Derecho Internacional parece ser perfectamente ignorado por la mayoría de nuestros responsables políticos, y también por los periodistas y los medios de difusión que se hacen eco de lo que dicen sin cuestionarlos nunca.

Thierry Meyssan:  Esa citación está sacada de la resolución que detalla la significación de la Carta de las Naciones Unidas. Es un texto de referencia que, por supuesto, han estudiado todos los diplomáticos y periodistas especializados.

Olvidar eso significa que uno no tiene ya intenciones defender los principios del Derecho Internacional. Hoy estamos viviendo en un mundo hipócrita donde los responsables políticos y los funcionarios de la ONU dicen seguir la Carta pero la violan constantemente. Como muestro detalladamente en este libro, las actuales guerras en el Medio Oriente y el Donbass están siendo dirigidas política y logísticamente desde la sede de la ONU por el segundo responsable de mayor nivel de esa organización: el estadounidense Jeffrey Feltman.


Red Voltaire:   En este libro, al contrario de los anteriores, usted ha optado por no citar las fuentes ni utilizar notas. ¿Cómo explica esa decisión, que puede dar pie a todas las acusaciones que no dejarán de oírse en su contra? ¿Apuesta usted por la inteligencia de los lectores?

Thierry Meyssan:  En 2002, en La Gran Impostura 1 –sobre los hechos del 11 de septiembre de 2001, yo citaba fuentes oficiales que aparecían en internet. En aquella época todavía era poca la gente con acceso a internet y me reprocharon que no me apoyaba en la única fuente seria: las que existían en papel. En 2007, en La Gran Impostura 2 –sobre la agresión que acababa de tener lugar contra el Líbano– cité cientos de despachos de agencias de prensas e informes oficiales. Al ser imposible reprocharme algo, la prensa ignoró el libro. Esta vez no ofrezco referencias. Los personajes que cuestiono probablemente desmentirán y me acusarán de inventar cosas. Si quieren que saquemos los trapos al sol, estoy dispuesto a contestarles.

¿Sabe usted?, entre 2002, 2007 y 2017 he vivido muchas cosas, he aprendido mucho y madurado mucho. Nadie en Francia ha participado en los acontecimientos como yo lo he hecho.


Edición francesa de la 'Gran Impostura' (2002)

Red Voltaire:  Hace 10 años, su libro 'L’Effroyable Imposture 2. Manipulations et désinformations' no fue objeto de ningún comentario en los medios. De hecho, la imagen de usted había sido tan denigrada que los libreros –que también son víctimas de la propaganda– recibieron su libro con reticencia, evitando darle visibilidad en sus establecimientos –como habitualmente se hace con un autor exitoso–, poniéndolo más bien lejos de las miradas, en los estantes, y llegando incluso a esconderlo hasta poniéndolo fuera del alcance del público, en el almacén. A pesar de eso aquel libro se vendió mucho. Dado el ambiente casi histérico alrededor de «Bachar», Putin y Trump, es evidente que este nuevo libro no contará con una acogida mejor que aquella. ¿Es posible ser optimista en cuanto a su difusión?

Thierry Meyssan:  Estamos en una época diferente. Hace unos años casi todos creíamos cualquier cosa, si aparecía publicada en Le Monde. Hoy en día, la mayoría se interroga sobre las contradicciones de la retórica del pensamiento correcto.

Por ejemplo, supongamos que al-Qaeda sea un grupo de antioccidentales rabiosos que cometieron los atentados del 11 de septiembre. ¿Cómo es posible entonces que alguien haya exigido al general Carter Ham, comandante del AfriCom, que colaborara con al-Qaeda en Libia? Exigencia que, por cierto, lo llevó a protestar y puso fin a su misión. ¿Por qué Laurent Fabius apoyó [como ministro francés de Exteriores] a los Estados árabes según los cuales al-Qaeda «está haciendo un buen trabajo» en Siria? ¿Por qué Francia envió municiones a al-Qaeda en Siria?

Por eso podemos esperar que individualmente, uno tras otro, los franceses en general –y por tanto también los libreros– revisarán lo que creían saber desde el inicio de los acontecimientos. Si los hechos parecen incoherentes, ¿dónde está su lógica?


Red Voltaire:   Thierry Meyssan, gracias por su tiempo y, sobre todo, por este libro extraordinario cuya lectura recomendamos a todos, además de recomendar también que lo den a conocer lo más ampliamente posible a su alrededor. ¿Quiere decir algo más, a modo de conclusión?

Thierry Meyssan:  Cada cual debe ahora posicionarse ante algo que comenzó en el Medio Oriente Ampliado. Es un proceso que se inició en países lejanos, pero que ahora llega a nuestros países. Los atentados, por un lado, y la propaganda por el otro, ya están aquí. Si nos negamos a mirar la verdad de frente, nos aplastarán las fuerzas de las queremos a toda costa ser aliados. Mientras más esperemos, más difícil será defender la libertad en nuestro propio suelo.

T
hierry Meyssan
Hablando de «Ante nuestros ojos»

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