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24 abril 2022

La industria soviética bajo ocupación alemana en la segunda guerra mundial


Caricatura de Vladimir Galba, "El Ejército soviético nunca dejó a los no deseados invitados sin atención". 1945


por Schwerpunkt 

Foro IIGM

Título original: El gran fiasco: Explotación económica alemana de la URSS.

* Todo el material gráfico y sus notas a pie de foto corresponden al editor de este blog.


El estado de la industria capturada

Veamos con unos cuantos ejemplos cual era el estado de las instalaciones industriales y mineras capturadas por los alemanes en la Unión Soviética, el intento de ponerlas nuevamente en operación y los resultados obtenidos.

Yacimientos de hierro de Krivoj Rog:

Estos eran unos yacimientos de mineral de hierro de importancia situados cerca de Nikopol, donde se encontraban los segundos yacimientos de manganeso más importantes de Europa. Antes de guerra se producían 19 millones de toneladas anuales. En la preparación económica bélica de Barbarroja el manganeso recibió una atención especial debido a su importancia, el manganeso es vital para la fabricación de aceros y aleaciones, sin él es imposible la fabricación de aceros especiales, por tanto la capacidad bélica alemana hubiera quedado anulada.

Cuando los alemanes conquistaron la zona los yacimientos de mineral de hierro de Krivoj Rog estaban devastados, la extracción del hierro no tenía sentido si no se aseguraba la producción del manganeso, los alemanes decidieron concentrarse en Nikopol. A esto se añadía la limitada disponibilidad de maquinaria, energía eléctrica, carbón y medios de transporte. 

En Nikopol (Ucrania) y Chiatura (Georgia) se encuentran los únicos yacimientos en Europa. Estos centros producían el manganeso soviético que bastaba para mantener toda la industria siderúrgica europea. Alemania sometida al bloqueo británico recibía las entregas de manganeso soviético durante la vigencia del pacto Ribbentrop-Molotov. 




Arriba: Cartel propagandístico soviético de la región de Irkutsk, de la publicación conocida como "Agitokna"; abajo: "Quien a nosotros con la espada entrará. Por la espada morirá"

Los informes alemanes señalaban la casi total destrucción de las instalaciones o la evacuación de todos los trabajadores, de todo el utillaje y maquinaria útil (1.950 motores eléctricos de 2.000), no había prácticamente energía eléctrica para trabajar, numerosas voladuras de torres, instalaciones y construcciones destruidas o quemadas. A pesar de ello la corriente eléctrica no había desaparecido del todo y la destrucción no había sido tan completa como en la zona del Donets. Ante la imposibilidad de reconstruir las instalaciones y la explotación en un plazo medio de tiempo el comando alemán encargado dirige el desmontaje de piezas útiles para ser empleadas en los yacimientos de manganeso de Nikopol.

Se transportó más de 1.3 millones de toneladas del mineral al Reich y Rumanía, a partir de julio de 1942 debido a la escasez de transportes, la producción satisfacía las necesidades alemanas lo cual permitió acumular stocks, en su mayoría stocks capturados y parte de la explotación que permitieron a la industria siderúrgica alemana continuar la producción durante gran parte o toda la guerra. Además, se replanteó la producción local de mineral de hierro en Krivoj Rog y el carbón del Donets para fabricar acero creando una industria siderúrgica completa que permitiría gracias a las cuantiosas reservas existentes encarar el futuro con optimismo, las operaciones iniciaron a principios de 1943 y el sueño terminaría en octubre de 1943 al convertirse la región en zona de combate. En febrero de 1944 los alemanes volaron las instalaciones en Nikopol y la zona cayó nuevamente en manos soviéticas con varios miles de toneladas de mineral y concentrado capturados. (Resumen de informes alemanes detallados en “Aufbau einer Kriegsindustrie im eroberten Teil der Sowjetunion”. Extractos de los informes más importantes del sector industrial. Otra consulta es Vasilii V. Strishkov & Richard Levine: The Manganese Industry in the USSR (pág. 21-22) Bureau of Mines, United States Department of the Interior 1986).


Izquierda: "Hacia el Este - Hacia el Oeste", serie "Lápiz de Lucha", 1941; Derecha: "Matar al reptil", 1942, de la revista "Kokrodil"

Yacimientos de carbón de la cuenca del Donets:

La industria de la época estaba basada en el suministro abundante y continuo de carbón. Sin carbón no se podía operar una industria siderúrgica, no se podían operar los ferrocarriles a plena capacidad y no se podía generar electricidad para multitud de procesos industriales (galvanizado, producción de aluminio, etc). Los alemanes se encontraron con una pesadilla a todos los niveles, destrucción de la infraestructura productora de carbón, destrucción de la infraestructura encargada de transportarla y destrucción de cualquier otra fuente alternativa de electricidad como las presas hidroeléctricas.

Los informes alemanes reportan destrucciones muy importantes tanto en superficie como en el interior de las minas de todo tipo de instalaciones. Destrucción casi total de los ferrocarriles que sirven a las minas e inundaciones en numerosas de ellas. Falta total de energía eléctrica lo que hace casi imposible bombear las minas inundadas. Prácticamente todos los trabajadores han sido evacuados. Se capturaron 1.3 millones de toneladas de carbón que, como señala el informe, apenas bastan para las necesidades inmediatas de las tropas, los ferrocarriles y generación de energía eléctrica.

El comando alemán determina ante la devastación el concentrarse en las pocas instalaciones menos dañadas e intentar conseguir en unos meses un 5-10% de la producción de preguerra. Se reclutan miles de trabajadores soviéticos para la limpieza y trabajos preliminares. Traer numerosas maquinaria, bombas, generadores y material minero, en general, de Polonia, Francia y el Benelux.


Cartel soviético de M.M. Shcheglov, "En la fábrica, en el taller, el ritmo debería ser así, con cada nueva tonelada de carga aplastamos el vientre de los alemanes"  


A pesar de aumentar la producción, claramente estaba por debajo de las necesidades de los ocupantes. Además de maquinaria hay que importar carbón del Reich para poder operar los ferrocarriles. Otro problema y no menor es la falta de mano de obra especializada, las deportaciones realizadas por Sauckel hacia el Reich junto a las evacuaciones realizadas en los primeros meses de la guerra hacen que falte mano de obra en general y especializada en particular. Se intenta suplir con el empleo de prisioneros de guerra, sin que se logre atender las necesidades.

Se reconstruyó la gran presa hidroeléctrica de Zaporozhe (volada en la retirada rusa). Se tuvieron que enviar desde Alemania numerosos suministros de cemento, acero, turbinas, maquinaria y material eléctrico. Finalmente en enero de 1943 se puso de nuevo en funcionamiento y proporcionó energía eléctrica de manera continua... (por poco tiempo). El plan contemplaba aumentar la explotación para conseguiría cubrir las necesidades bélicas, de los ferrocarriles y de la economía regional que poco a poco iba recuperándose y liberar el material rodante dedicado a traer carbón del Reich. Tras la gran ofensiva soviética de Stalingrado la zona se convirtió en campo de batalla y se perdieron varias minas lo que causó una gran caída de producción. Hubo una nueva contraofensiva alemana en marzo de 1943 que retomó la zona y la producción de carbón se reanudó alcanzando la mayor cifra durante la ocupación (julio 1943: 456.000 toneladas). En agosto de 1943 comenzaron las operaciones soviéticas de reconquista en la zona y el colapso de los transportes acabó con las operaciones por completo.

En general, el balance de la explotación carbonífera alemana en las zonas ocupadas fue negativo, las cifras conseguidas fueron ridículas, se necesitaron grandes cantidades de carbón del Reich para conseguir un mínimo de operatividad industrial y sobre todo para operar los ferrocarriles. (2.380.000 toneladas enviadas desde el Reich para la economía del Wi Stab Ost; 2.100.000 t. para el consumo de las tropas; 15.000.000 t. para los ferrocarriles).

Claramente era un negocio ruinoso, por cada tonelada soviética extraída se tuvieron que aportar casi tres desde el Reich con el agravante de que el precio de esa tonelada transportada hasta Rusia era elevada.


"Disputa laboral por vencer a los fascistas!", (autor no determinado). Museo del Arte del Lejano Oriente.

La explotación del petróleo soviético: el mayor de los fiascos

Hemos visto el cúmulo de distorsiones alemanas antes del gran ataque a Rusia sobre las posibilidades de explotación económica de los territorios ocupados. El del petróleo fue uno de los más notorios.

Los expertos habían avisado que sería muy dudoso conseguir petróleo del Cáucaso y que en cualquier caso no se podrían cubrir las necesidades alemanas por no decir europeas. Las cifras de petróleo soviético exportado en realidad no habían dejado de caer desde el año 1932 cuando se exportaron 6.1 millones de toneladas, el récord alcanzado para financiar el gran programa de industrialización estalinista. A partir de ahí no dejaron de caer y en 1938, el último año de preguerra tan solo se exportaron 1.4 millones de toneladas. Como sabemos durante el año y medio que estuvo en vigor el pacto germano-soviético la URSS apenas exportó 0,94 millones de toneladas a pesar de las presiones alemanas.

Las razones para estas cifras tan bajas de exportación y excedentes estriban en que la URSS cada vez consumía más petróleo debido a su crecimiento industrial e incipiente motorización mientras que su producción no aumentaba al mismo ritmo. Ya en el año 1938 quedó la producción estancada alrededor de 30 millones de toneladas y no fue posible incrementarla ante la falta de tecnología. El descubrimiento en 1929 de un importantísimo yacimiento entre el Volga y los Urales llamado el “Segundo Bakú” apenas tuvo resultados tangibles ante la falta de equipo de perforación para explotarlo. (Marshall Goldman: Oilopoly: Putin, Power and Rise of the New Russia (pág. 6 y pág. 29-31) Oneworld Publications 2008).


Cartel de propaganda soviético, "Tecnología - ¡a las masas! ¡Dominar la técnica es una misión de combate!"

Además, de las casi insuperables dificultades de transporte se añadía la falta de capacidad de refinado. Europa en 1939 solo podía refinar 17 millones de toneladas a pesar de que consumía unas 25-30 millones de toneladas. El petróleo soviético tendría no solo que alimentar a las fuerzas armadas y economía alemanas sino a la francesa, belga, holandesa, italiana, etc. para que pudieran funcionar a su capacidad teórica y aportar de manera significativa al Grosswirtschaftsraum. Otro tremendo cuello de botella productivo imposible de salvar en el corto plazo. (Peter R. Odell: An Economic Geography of Oil (Routledge Revivals)

Los mismos expertos informaban que la industria petrolífera soviética estaba obsoleta al sufrir el embargo tecnológico por parte de EE.UU. tras la guerra contra Finlandia y, en general, al no recibir tecnología y material avanzado de extracción en los últimos años. Baja productividad y era de esperar encontrarse con destrucciones y sabotajes que obligaría a despachar gran cantidad de material de perforación, extracción, oleoductos, compresores, etc.

La más importante producción petrolífera soviética de preguerra  estaba en el Cáucaso que producía el 86% (Bakú, Groznii y Maikop). Pequeños yacimientos en Galicia, Ucrania Occidental, en la antigua Polonia que rendían unas 370.000 toneladas anuales antes de la guerra. Debido a la rapidez del avance en los primeros días de Barbarroja los alemanes capturaron los yacimientos relativamente intactos, en 1942 lograron extraer 250.000 t. y en 1943 390.000 t. Otra zona menor de explotación era Estonia con la extracción de petróleo a partir de la destilación de esquistos bituminosos (Rolf-Dieter Müller: Die Deutsche Wirtschaftspolitik in den besetzten sowjetischen Gebieten 1941-1943 (pág. 249) Harald Boldt Verlag 1991).

El petróleo del Cáucaso era el que, según Hitler, daría la independencia económica al nuevo imperio alemán. Pero a pesar de los impresionantes avances alemanes, Bakú, la principal región petrolífera, se encontraba a unos buenos 1.300 km de Rostov al Don, el extremo oriental del avance alemán en 1941 y a nada menos que 3.500 km de Berlín.


"Canibal Hitler arroja a millones de personas al crisol de la masacre mundial", autor Nalivaiko Ivan Ivanovich; y, Cartel de promoción del segundo empréstito militar de la URSS "¡Que fastidie al reptil alemán mi rublo armado con proyectil!", 1943

Los esfuerzos alemanes iban a dirigirse a la conquista y explotación del petróleo caucasiano. Gran parte del petróleo extraído era refinado en otras regiones, a veces a gran distancia del origen. Las instalaciones alemanas de refinado y craqueo se encontraban a distancias aún mayores. Y una parte de este petróleo después de recorrer distancias superiores a los 3.000 km sería a su vez reexpedido para su consumo por la Wehrmacht y Luftwaffe en la propia Rusia. Claramente el flete marítimo era con diferencia el más eficiente para solventar el problema pero mientras no se dominara por completo el Mar Negro esto no era factible ante la amenaza de la marina soviética y, por si fuera poco, no se disponía de suficientes buques tanque para transportarlo. Entretanto habría que intentar funcionar con el escaso flete ferroviario disponible en las zonas ocupadas. Desde un punto de vista objetivo con la infraestructura y los recursos disponibles como el material rodante en 1941-42 las operaciones a gran escala eran absolutamente imposibles.

Dentro de los comandos del Wi Stab Ost, el dedicado al petróleo, conocido como la Technische Brigade Mineralöl (TBM) tendría una especial importancia. Sería un comando de gran tamaño y dotado de muchos medios encargado de la explotación de los pozos petrolíferos conquistados. El TBM había sido formado en 1941 pero el fracaso a finales del año en derrotar a la Unión Soviética había impedido la que tenía que ser su principal misión, la explotación del Cáucaso. Las destrucción sufrida por la industria y comunicaciones a manos de los rusos en retirada no permitían aventurar mucho optimismo. El general Thomas, al recibir informes de la destrucción de los yacimientos petrolíferos, anotaba en su diario a finales de octubre “que de Maikop no podemos esperar nada…” Y entretanto los líderes de Konti Öl, la corporación encargada de la explotación del petróleo en el Este, esbozaban grandiosos planes como un oleoducto de Maikop a Bucarest que siendo sobreoptimistas estaría terminado en dos años. Se preparaban planes para fabricar numerosos vagones tanque. En cualquier caso la reconquista a primeros de diciembre de Rostov y el parón sufrido por la ofensiva alemana en diciembre de 1941 obliga a aparcar todos estos planes. (Dietrich Eichholtz: Geschichte der deutschen Kriegswirtschaft 1939-1945 (pág. 482) volumen I. K. G. Saur Verlag GmbH 2003).


"¡Cada golpe de tu martillo golpea al enemigo!", Viktor Deni,1941


En el corto plazo las dificultades simplemente para transportar el material de extracción, maquinaria a los yacimientos capturados eran tremendas. Nominalmente las vías férreas habían sido cambiadas al ancho europeo hasta Rostov, había que efectuar múltiples transbordos para cruzar los puentes destruidos del Dnieper y el Don, su reconstrucción se demorará bastantes meses. A finales de 1942 todavía se estaban reparando los puentes deshechos del Dnieper por no hablar de los del Don y otros ríos.

Aunque el petróleo fuera el “Leitmotiv” de toda la campaña para conquistar el Cáucaso, había otros recursos de gran interés en la zona. La primera gran mina de manganeso de Europa se encontraba en Chiatura, Georgia, y superaba incluso la producción de Nikopol. Sin esa producción la producción siderúrgica soviética ya no era posible. Además, en 1940 se habían encontrado yacimientos de molibdeno y tungsteno en las cercanías del monte Elbrus. La producción agraria y de cereales del Cáucaso norte eran de importancia lo que subrayaba el carácter estratégico económico de la región. Al no contar la región con ninguna industria de mención, era claramente una región productora de materias primas.

Tan solo una zona productiva caerá en poder de los alemanes, Maykop en agosto de 1942. Groznii quedará a poca distancia del máximo avance alemán y Bakú quedará a unos buenos 600 km de la vanguardia alemana. Paradójicamente la fuerte caída sufrida por la producción petrolífera soviética tiene más que ver con los sabotajes realizados y la distorsión creada en la red logística por el ataque alemán que por la posesión física de los yacimientos. Los yacimientos de Groznii son prácticamente abandonados ante el avance alemán y en los de Bakú se sellan cientos de pozos y se evacúa parte del utillaje. La casi conquista de Stalingrado estrangula el tráfico fluvial por el Volga por el que circula nada menos que el 30-40% de todo el petróleo soviético.


 Póster "¡Más metal, más armas!". N.M. Avakumov 1941


En enero de 1942 comienza la planificación para constituir la TBM (Technische Brigade Mineralöl) encabezada por Günther Schlicht, miembro del consejo de administración de Ost-Öl GmbH, una de las sociedades creadas por Goering para la explotación de los recursos petrolíferos en la Europa ocupada. Se contaba con que los soviéticos evacuarían gran parte del material de perforación, sondeo, refino, bombas, oleoductos y lo que no pudiera ser evacuado sería destruido a gran escala en los campos petrolíferos del Cáucaso. Según la estimación del propio Schlicht se necesitarían unas 600 instalaciones de perforación que debido a la mejor productividad podrían suplir a las 836 instalaciones soviéticas. No obstante se contemplaban dificultades casi insalvables, de las cuales las principales se resumen en tres:

1) No se disponía de equipo suficiente para reemplazar a los equipos de perforación y sondeo soviéticos que presumiblemente serían destruidos o evacuados; 2) Dificultades de transporte, no se podía llevar equipos de perforación y refinado necesarios para poner en funcionamiento los yacimientos; 3) No se disponía de técnicos suficientes para las tareas de reconstrucción y perforación. (Vasilii V. Strishkov & Richard Levine: The Manganese Industry in the USSR (pág. 21-22) Bureau of Mines, United States Department of the Interior 1986).

La industria alemana en 1942 solo podía proporcionar 75 instalaciones de perforación de las 600 necesarias, algunas más podía conseguirse mediante el desmantelamiento de instalaciones en países ocupados. Se hubiese necesitado años para conseguir esa cantidad y unos 4 años para producir las 1.000 instalaciones juzgadas necesarias para explotar en condiciones los yacimientos del Cáucaso, por ello, debían concentrarse hasta finales de 1942 en los yacimientos de Maikop, a mediados de 1943 podría comenzarse con los de Groznii y posteriormente los de Bakú (la mayor de las tres).

 

Arriba: "¡Acero fundido por las gargantas de los fascistas!", Mikhail Matveevich Baliasnyi, 1941; y, "El voto de los trabajadores metalúrgicos", TASS No. 485, 1942. "Damos nuestra promesa al pueblo y al ejército: ¡Vamos a verter metal en las gargantas de los fascistas!", Pavel Petrovich Sokolov-Skalia. Abajo: "Ural - Al frente!"; y, cartel soviético dedicado al papel de la metalurgia en la victoria sobre la Alemania nazi y sus aliados en la Gran Guerra Patriótica "Los metalúrgicos de Kuznetsk contribuyeron a la Gran Victoria".


En el otoño de 1941 los soviéticos habían efectuado trabajos de sabotaje y destrucción ante la posibilidad de un avance alemán, y en el verano al penetrar los alemanes en la región, se pone en marcha un plan sistemático de destrucción. Prácticamente todos los 755 pozos de la zona, los 13 compresores y el oleoducto fueron destruidos así como los tanques de almacenamiento de los que los alemanes solo recobraron una ínfima fracción. De los cientos de torres petrolíferas destruidas lograron reconstruirse tres o cuatro a partir de restos. La falta de energía complicó extraordinariamente las operaciones para extraer el crudo. Cuando llegaron algunos compresores se logró comenzar a bombear petróleo si bien a una fracción microscópica de la cantidad normal. (David R. Higgins: Behind Soviet Lines: Hitler´s Brandenburgers capture the Maikop oilfields 1942 (pág. 64). Osprey Publishing 2014).

Una reunión tuvo lugar en Berchtesgaden, el 21 de noviembre de 1942, entre Goering y los técnicos de la TBM para examinar la falta de resultados conseguidos por la TBM. Los técnicos de ésta se defendieron vehementemente de los reproches de Goering, que como de costumbre no entendía la complejidad técnica de la explotación ni las repercusiones de los daños sufridos en la zona y las dificultades logísticas. Como anécdota sobre la ignorancia técnica de Goering al ser informado que los rusos han bloqueado los pozos inyectando hormigón y otros obstáculos, preguntó si no se podrían extraer con unos grandes sacacorchos…

Los técnicos aseguraban que a finales de 1943 se podría conseguir resultados apreciables gracias, en parte, "al desmantelamiento sin ningún miramiento de las refinerías francesas" que estaba en marcha y "que permitiría hacia mediados el refino de unas 65.000 toneladas mensuales", en la refinería en construcción de Jerson, en Ucrania, siempre y cuando la situación catastrófica de los transportes mejorara, lo que no estaba claro. Incluso si se hubiera reparado los yacimientos menos dañados, es dudoso que los alemanes hubieran podido transportar el crudo extraído al Reich o Rumanía para refinarlo, por una simple cuestión logística. Para transportar varios millones de toneladas se hubieran necesitado decenas de miles de trenes.


Izq. Póster "Trabajar en el frente como en la retaguardia. Cada tonelada de pan, petróleo, carbón, acero es un golpe para el enemigo" (Lápiz de Lucha); medio: "Cada kilogramo suministrado golpea al enemigo"; Derecha: Afiche “Entreguemos el hierro, el cobre, el plomo. ¡Aceleremos el fin de Hitler!", Lyubimov A.A. 1941


Los alemanes disponían de la mísera cantidad de unas 300 locomotoras, que a duras penas abastecían a las fuerzas alemanas situadas en el frente. En el mejor de los casos (y con suerte) no hubiera podido transportarse más de 10.000 toneladas mensuales, además, los puentes sobre el Don estaban todavía destruidos y había que transbordar los trenes en los ríos. En el propio Reich se fantaseó con la construcción de un gigantesco ferrocarril de vía muy ancha para aumentar la cantidad que los convoyes podían transportar. Estos proyectos no pasan de la ciencia ficción en momentos en los que los ferrocarriles normales no podían siquiera abastecer a un pequeño grupo de ejércitos situado en el Cáucaso. De hecho una de las razones del retraso en la ofensiva de verano alemana había sido la imposibilidad de los ferrocarriles para acumular el combustible, munición y suministros necesarios para el gran ataque a tiempo.

La aventura alemana termina en enero de 1943 cuando la ofensiva soviética fuerza a un precipitado repliegue y a la voladura y destrucción de todo el material por falta de medios de transporte. Tras un tremendo esfuerzo, los alemanes han logrado extraer unas 1.000 toneladas, una cantidad absolutamente ridícula. (Dietrich Eichholtz: Krieg um Öl: Ein Erdölimperium als deutsches Kriegsziel (1938-1943) Leipziger Universitätsverlag GmbH 2006).


Arriba: Las dos primeras es una variante del artista Nikolai Andreevich Dolgorukov "¡El enemigo no se salvará!", 1941; y, "El fascismo será aplastado", de I.A. Volkov, 1941. Abajo: Izq. artista desconocido. "Esto es para Hitler" (boceto para el cartel de Windows TASS No. 2), 1941; medio: Dolgorukov N. A. Póster "¡Barramos a los bárbaros fascistas de la faz de la tierra", 1941; y, derecha: "El escucha melodías amenazantes". Dolgorukov, 1945.


El programa “Iwan” de 1942-43: Municiones y aluminio

El programa “Iwan”, inició en mayo de 1942, era un plan a cuatro años para utilizar la industria pesada de Ucrania Oriental en la fabricación de munición de artillería. El plan inicialmente contemplaba la producción de 2.6 millones de proyectiles. El plan sufrirá múltiples vaivenes y revisiones a la baja debido a problemas de toda índole como falta de maquinaria, personal, carbón y quizás el mayor de todos la falta de suministro de energía eléctrica. En el invierno de 1943 la ofensiva soviética en la zona de Kharkov causó problemas al invadir zonas donde se estaba implementando el programa. (Rolf-Dieter Müller: Die Deutsche Wirtschaftspolitik in den besetzten sowjetischen Gebieten 1941-1943 (pág. 243) Harald Boldt Verlag 1991).

La reconstrucción y entrada en operación de la presa de Zaporozhe permitió contar con un suministro continuo de energía por fin en enero de 1943.  La producción de electricidad tenía otra razón de peso, en las cercanías de Zaporozhe se encontraba una gran factoría de aluminio soviética que los alemanes querían poner en operación. Para ello se necesitaba maquinaria y por supuesto abundante energía eléctrica (La gran presa hidroeléctrica de Zaporozhe detuvo el suministro continuo de energía a principios de septiembre 1943 por el avance soviético que interrumpe las operaciones). La gestión del combinado de producción de aluminio estaría en manos de la Vereignigte Aluminium-Werke AG (VAW) que en 1941 fabricaba el 15% de todo el aluminio mundial. Con la victoria alemana sobre Francia en junio de 1940 había adquirido otras instalaciones. No parece que hubiera demasiado interés en las instalaciones soviéticas que, además, estaban muy destrozadas pero una combinación de presión política así como la expectativa de ganancias y nuevo patrimonio empresarial “ayudaron” a que la VAW se pusiera manos a la obra. En mayo de 1942 se fija un objetivo de producción de 20.000 toneladas anuales, cantidad considerable, más o menos el 7% de la producción alemana pero un 38% de la producción soviética en 1942. En septiembre de 1943 los soviéticos penetran en la zona provocando la evacuación de la región y el desmantelamiento del programa. (Peter Josef Belli: Das Lautawerk der Vereinigte Aluminium-Werke AG (VAW) von 1917 bis 1948: ein (pág. 289-306) Lit Verlag 2012).


Tarjeta postal. "Regalos de año nuevo que Papá Noel entrega al enemigo, los hará sentir calientes en el frío y fríos en el calor" 1941-1942

A finales del verano de 1943 las instalaciones están casi listas para comenzar la producción de munición de artillería con cifras inferiores a las planeadas que hubiesen permitido a las fuerzas alemanas disponer de un suministro considerable de munición de artillería a escasa distancia del frente. La ironía es que en agosto los soviéticos rompen el frente y en septiembre se ordena paralizar todo el programa, la evacuación de todas las instalaciones posibles y la voladura de todo lo que no pudiera ser evacuado. (Kim Christian Priemel: Flick. (pág. 465-467) Wallstein Verlag 2013).

Paul Pleiger (Director de Berg-und Hüttenwerksgesellschaft Ost, una de las sociedades siderúrgicas de los Hermann Göring Werke en el este y Comisionado del Reich para la Producción del Carbón) había anunciado el casi nulo interés de la industria pesada alemana en las inversiones en el Este. La industria alemana estaba mucho más interesada en sus adquisiciones en Checoslovaquia, Francia y el Benelux, así como atender los compromisos de pedidos bélicos que en una intervención en Rusia. Pleiger subrayó “el deber nacional como padrinos de gestionar las empresas ucranianas y hacerlas útiles para la industria bélica alemana”. Pleiger junto al dubitativo Alfred Krupp visitó “fábricas escogidas” (aparentemente asignadas a las empresas de Krupp en Mariupol). No había derechos de propiedad, responsabilidad en la reconstrucción técnica cuyos gastos se facturarán al estado, el compromiso suponía una especial consideración en el futuro reparto de industrias cuando llegue la paz.


"Barreremos a los bárbaros fascistas", N. Dolgorukov. 1941

En la explotación de minerales, los alemanes ocupan las minas de molibdeno y volframio de Nizhni Baksan. Se trata de uno de los poquísimos yacimientos de estos metales en Europa y lógicamente de gran importancia estratégica. Los rusos volaron las instalaciones, galerías y el comando alemán dedicará varios meses a limpiar las minas de escombros pero sin poder extraer mineral. La contraofensiva soviética de enero de 1943 pone fin a la aventura. (George A. Ravchevsky: The Tungsten Industry in the USSR (pág. 4) Bureau of Mines, United States Department of Interior 1988).

El Mayor General Nagel, comandante del Wirtschafsstab Ost desde finales de 1943, tras la guerra declaró: “Lo que fue destruido por las tropas alemanas en retirada no ha llegado ni con mucho al grado de destrucción conseguida por los rusos en su retirada".


Cartel "Destruyamos el estado de Hitler e inspirémonos"

Respecto a la industria ligera y de bienes de consumo inicialmente no hubo interés alguno por los alemanes, fuera del saqueo de existencias. A medida que se prolongó la guerra decidieron utilizar la capacidad productiva existente. Como era el caso, esta había quedado afectada por la evacuación y sabotaje soviético, así como por las requisas alemanas. Las necesidades del primer invierno bélico se tradujeron en necesidad de calzado, ropa de abrigo y suministros para las tropas alemanas. Se realizó una reconversión acelerada de los talleres e industrias, por ejemplo, los talleres de calzado para proveer a toda prisa a las tropas alemanas, aunque no para los civiles soviéticos. (Hein A.M. Klemann, Sergei Kudryashov: Occupied Economies: An Economic History of Nazi-Occupied Europe, 1939-1945 (pág. 335-347) Berg Pub. 2012)


"Novedades en equipamiento militar". Cartel-periódico de Bandera Bolchevique, eEdición No. 21, autor P.P. Bunakov, 1941


La industria en los estados bálticos (Lituania, Letonia y Estonia)

En Letonia, la banca y la industria habían sido propiedad de comerciantes alemanes y además de explotaciones ganaderas que en los años veinte y treinta exportaban productos lácteos y madera. Contaba con una industria ligera de interés y una gran fábrica de vagones de ferrocarril en Riga. Esta fábrica suscitó el interés de los industriales alemanes que con el apoyo de Speer decidieron transformarla en una fábrica de camiones. Opel AG que tenía problemas en su fábrica de Brandenburg por falta de materias primas y personal decidió ampliar su producción en dicha fábrica, con el apoyo de las autoridades pasaría a su propiedad sin coste. (Paul Erker & Toni Pierenkemper y otros: Deutsche Unternehmer zwischen Kriegswirtschaft und Wiederaufbau: Studien zur zur Erfahrungsbildung von Industrie-Eliten (pág. 29) Oldenbourg Wissenchaftsverlag 1999).

Aunque estos planes no dieron fruto alguno, indica a las claras la disposición de los industriales alemanes a hacerse con instalaciones y oportunidades de negocio en los nuevos territorios


Cartel de M.A. Gordon "¡Destruyamos el odiado 'nuevo orden en Europa' y castiguemos a sus constructores!", 1943

La fábrica de vagones en Riga, Vairogs, que antes de la guerra había sido una empresa alemana –Tochtergesellschaft Phoenix, había vendido las instalaciones al estado de Letonia, recibió numerosos encargos,  la confusa gestión alemana del negocio así como la excesiva diversificación en la producción hizo que apenas llegara a la mitad de los pedidos. (Kim Christian Priemel: Flick. Eine Konzerngeschichte vom Kaiserreich bis zur Bundesrepublik (pág. 455-458) Wallstein Verlag 2013).

Los alemanes habían prometido reprivatizar las empresas confiscadas por los soviéticos, el proceso fue tan lento que en junio de 1942 tan solo 700 pequeñas empresas habían sido devueltas a sus dueños. Claramente los alemanes querían mantener las porciones principales de la tarta en sus manos. Como de costumbre Goering con su Wirtschaftsführungsstab Ost (WiF Stab Ost) controlaría la industria y la agricultura entrando en conflicto con la Wehrmacht que lo que quería era confiscar alimentos y recursos para el Ostheer. Para hacer las cosas más complicadas, Alfred Rosenberg, administrador civil de los Territorios Ocupados deseaba un cierto desarrollo de las sociedades bálticas chocando con los deseos de mera explotación económica de las otras agencias. (Valdis O. Lumans: Latvia in World War II. (pág. 187-193) Fordham University Press 2006).


Cartel "Los kilogramos de Voroshilov", Viktor Nikolaevich Denisov (Deni)

Dentro de la industria ligera había algunas empresas de cierto interés como la fábrica de bombillas eléctricas Osram en Riga, varias fábricas de bicicletas y algunas empresas de material eléctrico. (Rolf-Dieter Müller: Die Deutsche Wirtschaftspolitik in den besetzten sowjetischen Gebieten 1941-1943 (pág. 245-246) Harald Boldt Verlag 1991).

Letonia tenía activos industriales interesantes, pero la agricultura y ganadería fue el área de interés para los alemanes, así como la explotación maderera. Estonia era el único estado báltico dotado de recursos minerales de cierto interés. Los esquistos bituminosos cuya explotación databa de años recientes y cuya destilación producía hidrocarburos fueron explotados durante toda la ocupación alemana. El fuel oil destilado fue muy útil para la Kriegsmarine. Había algunos yacimientos bastante pobres de fosfatos que ante la carencia casi total en el Grossraum fueron explotados. La casi ausencia de industria forzaba una vez más a centrarse en la agricultura.


Boris Efimov y N.A. Dolgorukov, póster "Anular la superioridad de los tanques alemanes", 1941.

La extracción de hidrocarburos de los esquistos sufrió extensos daños a manos de los soviéticos en retirada. Los alemanes se limitaron a incorporar la industria nacionalizada por los soviéticos a una empresa del grupo Kontinentale Öl que controlaba todos los intereses petrolíferos alemanes en los territorios ocupados (Baltisches Öl GmbH) y ponerlas en operación. (Rurik Holmberg: Survival of the Unfit: Path Dependence and the Estonian Oil Shale Industry (pág. 128-131) Linköping University 2008).

Los planes para conseguir en 1945 una producción mayor de petróleo fueron abortados ante el avance soviético. Durante la guerra hasta la reconquista soviética, octubre de 1944, miles de trabajadores incluidos alemanes, un gran número de prisioneros de guerra rusos y judíos lograron que todas las instalaciones produjeran 3.307.000 toneladas de esquisto que rindieron 241.000 toneladas de hidrocarburos tipo fuel oil naval de gran calidad y que serían consumidos en gran medida por la Kriegsmarine. (Rolf-Dieter Müller: Die Deutsche Wirtschaftspolitik in den besetzten sowjetischen Gebieten 1941-1943 (pág. 224-226) Harald Boldt Verlag 1991).


Cartel de T.I. KSENOFONTOV ¡CAMARADA! AL RECONSTRUIR TU FÁBRICA, TU EMPRESA, AYUDAS AL EJÉRCITO ROJO A APLASTAR AL ENEMIGO, ¡ACERCAS LA VICTORIA.


Próxima entrega: La explotación laboral alemana en los territorios ocupados de la URSS.

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*Este artículo es continuación de: Administración nazi en los territorios ocupados del Este

Fuente para el presente artículo: 

Foro IIGM 

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