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30 junio 2020

Cecil Rhodes y el dominio global: Imperialismo, diamantes, poder, sociedades secretas


Creadores y rompedores de imperios, tutula esta ilustración de Vanity Fair sobre la investigación de la Cámara de los Comunes ante la denominada incursión de Jameson, noviembre de 1897 (Sudáfrica). Sir William Harcourt (segundo desde la derecha) intentó usar la incursión para atacar la posición de Cecil Rhodes (centro).


"Tenemos que encontrar nuevas tierras de las que fácilmente podamos obtener materias primas, y al mismo tiempo explotar la mano de obra esclava tan barata disponible de los naturales de las colonias. Las colonias también se prestarían como vertedero para los excedentes producidos en nuestras fábricas". Cecil Rhodes


Parte I

por Tito Andino U.

Cecil Rhodes es uno de los personajes históricos ingleses más estudiados desde fines del siglo XIX en el mundo anglosajón y muy popular en las teorías conspirativas en lengua castellana del siglo XX (e inglesa, obviamente).

Sobre Rhodes se han escrito tantos libros, biografías, documentales y artículos fácilmente accesibles, aunque pocas son las ediciones en castellano. En algunos círculos suele afirmarse que Rhodes fue un ser "misterioso", sobre él se ensayan diversas especulaciones y teorías, la mayoría suele rayar en lo absurdo, la llamada conspiranoia.



Uno de los últimos libros que se publicaron sobre él es "CECIL RHODES. Flawed Colossus", de Brian Roberts (Cecil Rhodes. Coloso defectuoso), de Kindle Edition, 2015, en resumen se dice que "Rhodes vivió solo para sus planes y disfrutó la vida como una bala de cañón disfruta del espacio, viajando a su objetivo a ciegas y extendiendo la ruina en su camino". Un gran hombre, sin duda, por haber prestado un inmenso servicio a su país, pero la humanidad no está muy en deuda con él. El más reciente libro data del 2018, es una redición ampliamente revisada e ilustrada de Ian D. Colvin, "Cecil Rhodes. New Ilustrated Edition", Ostara Publications (2018).

Para Roberts (Flawed Colossus), Cecil Rhodes debe ser visto como el "héroe" del imperialismo, bajo esa perspectiva se examinan los tremendos cambios que han tenido lugar desde que el Imperio Británico estaba en su apogeo. La reevaluación de la figura de Rhodes por parte de Brain Roberts se enfoca en el hombre, más que en el político o la política. El autor demuestra que Rhodes era despiadado, enérgico, idealista, un producto de su tiempo.


Como biografías de Rhodes, las únicas fueron realizadas por Basil Williams y Neil Bates, las dos llevan por título "Cecil Rhodes" y son de 1921 y 1971, respectivamente, los críticos e investigadores concluyen que se basan en descripciones imprecisas y testimoniales de los íntimos de Rhodes. Una mejor descripción de Rhodes y sus actividades se aprecia con H.L. Wesselings "Divide and Conquer" (1991) y Martin Bossenbroek en su galardonada e igualmente legible "The Boer War" (2012).



Algunas de las muchas publicaciones sobre Cecil Rhodes y su influencia en la expansión del Imperio Británico en África.

Qué más podemos añadir sobre éste influyente inglés de la política y los negocios, sobre quien pesan algunos cuestionamientos no tan esclarecidos como una homosexualidad reprimida, sus ideas sobre la superioridad racial, su exagerado respeto por la educación de Oxford, su brutalidad con los pueblos nativos de África, sus artimañas financieras, hasta la creación a título póstumo de estados en lo que fueran sus dominios territoriales privados y de sus socios en Sudáfrica, como la no reconocida - Rhodesia-, que sirvió de base para que la ex colonia británica denominada Rodhesia del Sur desde 1923, un amplio territorio ocupado y administrado por varias empresas privadas británicas concesionarias de la Compañía Británica de Sudáfrica, pretenda vida jurídica y desate conflictos armados con sus vecinos. 

Hubo un tiempo que parte de la actual Sudáfrica era conocida como Transvaal, y sus colonos provenientes de los Países Bajos alquilaron a una empresa, la Compañía Británica de Sudáfrica, territorios al norte de Transvaal. Esa Compañía estaba dirigida por un tal Cecil Rhodes, quien al mando de la llamada "Columna Pionera" gobernarían esos territorios hasta inicios de los años 20 del siglo pasado (Rhodes había ya fallecido a inicios de siglo). La Compañia de Rhodes vio revocada su concesión en 1923, pero eso no impidió que apareciera Rhodesia del Sur con un autogobierno y legislatura propia. 

- No es novedad que Rhodes fue uno de los "pioneros" del apartheid, fue precisamente a él a quien se debe la primera legislación del apartheid. En 1890, Rhodes se convirtió en Primer Ministro de la Colonia del Cabo, acercándose a la cima de su poder. Expande sus viejas "amistades" en "el conjunto de unidades superpuestas que gobiernan a De Beers, la Compañía Británica de Sudáfrica y el Gobierno del Cabo" (según el historiador Colin Newbury). Gracias a su poder casi dictatorial, Rhodes puede dictar leyes discriminatorias por medio del parlamento, como la BSAC, la Ley "Glenn Gray" de Rhodes de 1884. Esa ley se considera un precursor temprano de la ley de apartheid sudafricana. Ese hecho deja en claro la influencia de Rhodes y su amplio círculo de socios en la aun vigente y dolorosa relación entre el gran capital y el trabajador en Sudáfrica, entre  el blanco y el negro.



Los trabajadores nativos del África se veían obligados a permanecer en un área cerrada alrededor de las minas. Kimberley, 1901. Foto HH / Corbis.

- Tampoco se desconoce que Cecil Rhodes amasó una gran fortuna explotando la industria de los diamantes de sangre en África. Son las minas de diamantes de Kimberley (Sudáfrica), que aun en la actualidad representa casi el 90% del comercio mundial del diamante, la base de la riqueza de Rhodes. Desde Kimberley brotaron las raíces de una red de políticos británicos unidos a los comerciantes y banqueros que en el presente siguen manteniendo ese inseparable lazo

-  Rhodes a más de su destacado rol en la perdurable y lucrativa red de extracción de los diamantes sangrientos utilizó su habilidad comercial y sus influyentes contactos para emprender una próspera carrera política que le permitió ser dueño y señor de su propia colonia, es decir un "estado privado" en África, con la bendición de la Corona Británica, que llegaría a bautizarse en su honor, mucho después de su muerte, como  Rodhesia, un estado de facto entre 1965-1979 (Zimbabwe desde 1980). 

- La compañía De Beers, fundada por Rhodes y otros, logró obtener apoyo financiero de un señor de Londres, Rothschild, el banquero de uno de los socios de Rhodes, Alfred Beit. El dinero ganado con la explotación de esclavos y los diamantes sangrientos, se canalizó a través de Rodhes mediante nuevas compañías como "Consolidated Gold Fields", dedicada a la explotación de los yacimientos de oro en Transvaal; y, la infame "British Africa Company" (BSAC).

- Muchos consideran a Rhodes un megalómano, y conforme con un titular de prensa se obsesionó con un plan casi imposible para su época (y en la actualidad por cuestiones geoestratégicas): unir el continente africano de norte a sur con una línea de ferrocarril exclusivamente británico explotada por los británicos (Sobre ello el artículo "Un tren en África para el supremacista Cecil Rhodes", enlace en las notas al final del artículo).

El interesante Foro Imperial y Global (2015), discutió: ¿Cuál era la naturaleza de la expansión imperial británica? ¿Constituyó el imperialismo británico una forma de globalización? Simon Mackley de la Universidad de Exeter, basándose en su investigación sobre la cuestión sudafricana en la era victoriana y eduardiana, busca abordar la primera pregunta analizando la crítica liberal de la Compañía Británica de Sudáfrica tras la incursión de Jameson de 1895, y la forma de imperialismo que supuestamente representaba. A finales de 1895, las fuerzas de la British South African Company (BSAC), bajo la dirección de Cecil Rhodes, lanzaron un intento de invasión y golpe de estado contra la República Sudafricana. La acción, que se conoció como la incursión Jameson, fue un fracaso total, pero las consecuencias políticas en Gran Bretaña fueron inmensas, con un enfoque particular en la relación entre Chartered Company y la conspiración. Es difícil entender la naturaleza de la expansión imperial británica a lo largo de su historia, pero ese hecho (incursión Jameson) fue uno de los precursores de la Guerra de Sudáfrica de 1899-1902. Esa incursión en sí misma no proporcionó ganancias territoriales para el Imperio y, de hecho debilitó la posición británica en la región. Pero queda demostrado cómo la Gran Bretaña y la expansión del Imperio y las fuerzas del imperialismo han venido operando.


El Imperio Británico en 1886, en color rosa, que era el color con el que se marcaban los dominios británicos en los mapas de la época.

Dado los antecedentes citados, no valdría la pena insistir con un relato sobre la vida y acciones de Cecil Rhodes, no hace falta, la voluminosa literatura, decenas, por no decir cientos de artículos en internet ya de por sí redundan en la cuestión central del poder e influencia que ejerció en la consolidación y ampliación del Imperio Británico, la máxima potencia mundial en su época y hasta el presente protagonista encubierto en las grandes cuestiones económicas del mundo.


Sociedades Secretas de por medio?

Una imprescindible aclaración. Cecil John Rhodes ha sido tildado de "judío" o "sionista", a pesar de que en su tiempo el sionismo político aun estaba siendo diseñado y perfeccionado como instrumento de batalla en los planes de la Corona Británica. Nuestro personaje vió luz el 5 de julio de 1853 en Bishop's Stortford, noreste de Londres, hijo de un sacerdote anglicano, Francis William Rhodes y su segunda esposa, Louisa Peacock (detalle aclaratorio ya que es común encontrarnos con la historia del "judío" Rhodes dentro del marco de la gran conspiración "judeo-masónica, todavía muy popular en internet). 

Cecil Rhodes no era nada conocido, ni un hombre rico, ni de familia pudiente. En 1868, con 17 años se aventuró junto a su hermano mayor Herbert a la colonia británica de Natal (actual Sudáfrica) para probar suerte en los cultivos de algodón. El joven Cecil trabajó de todo, desde heladero hasta extractor de agua en las minas de diamantes. Fue su don de palabra lo que le permitió relacionarse con los comerciantes del diamante. Su única motivación era hacer dinero, mucho dinero, pero lo de los diamantes no vino de inmediato... 

Un magnífico libro devela algunos de los misterios sobre la pertenencia a una sociedad secreta de nuestro personaje. "The Secret Society: Cecil John Rhode´s Plan for a New World Order", del autor Robin Brown, Kindle Edition, 2015 (La Sociedad Secreta: Cecil Rhodes. Plan para un Nuevo Orden Mundial).




El libro aporta datos sorprendentes y, en parte, desconocidos, con una diferente perspectiva, desde las minas de diamantes de Kimberley hasta los pasillos del poder en Westminster, se detiene para analizar a personajes como Olive Schreiner, la princesa Radziwill, el Kaiser Wilhelm (Guillermo) y David Lloyd George. 

Señala el autor que después de una reunión con el general Charles George Gordon, más conocido como Gordon de Jartum, en Sudáfrica en 1881, Cecil John Rhodes estableció una sociedad secreta, con el objetivo de establecer un nuevo orden mundial. La sociedad, disciplinada en líneas de estilo jesuita, se convirtió en la obsesión de toda la vida de Rhodes, y después de su muerte, sobrevivió y creció bajo el liderazgo de su ejecutor, Lord Alfred Milner


La sociedad desempeñó un papel clave en el gobierno de Gran Bretaña durante la Gran Guerra y en los controvertidos términos de paz para ponerle fin, y estuvo vinculada a iniciativas de apaciguamiento que involucraron a Hitler, el duque de Windsor y la señora Simpson antes de la Segunda Guerra Mundial. 

Los ecos de la sociedad secreta sobreviven en diferentes formas hasta el día de hoy, incluido el Real Instituto de Asuntos Internacionales (Chatham House) y las famosas Becas Rhodes

Un ensayo digno de mención (en neerlandés) "Pionier van de apartheid: Cecil Rhodes (1853-1902)", aclara que la fiebre del diamante empieza a tentar a Rhodes apenas a finales de 1870, él y su socio Rudd compraron tierras adyacentes a la cercana mina De Beers, nombre de los originales propietarios holandeses Afrikaner, esos derechos en De Beers eran más baratos, aquel año fundaron De Beers Ltd. con otros cuatro socios, agrupando todas las tierras que habían adquirido. En la década de 1880, Cecil Rhodes hizo una rápida carrera como presidente de la compañía, absorbiendo una a una todas las compañías mineras competitivas. En 1889, bajo el nombre de De Beers Consolidated, se adquiere el monopolio absoluto de la producción de diamantes de Kimberley, por tanto, casi el monopolio de la industria mundial del diamante en esa época, tal situación se conocerá como  "The Diamond Syndicate".

"Rhodes jugó un papel importante en esto hasta su muerte. Pero no tanto como emprendedor, como se ha pensado durante mucho tiempo. Durante el tormentoso ascenso de De Beers en las décadas de 1880 y 1890, Rhodes rara vez se encuentra en la sala de juntas". Andaba ya por el Parlamento de El Cabo en 1881 como miembro del comité para revisar las reglas que rigen el comercio de diamantes, prohibiendo el comercio a través de canales "ilegales". De esa forma aseguró el territorio alrededor de sus minas. 

De Beers es la única compañía minera a la que se le permite hacer uso gratuito del aporte laboral de los condenados como trabajadores forzados agrupados en The Diamond Syndicate. Con la Ley Glenn Gray (creada por Rhodes), los africanos negros en la Colonia del Cabo están severamente restringidos en sus derechos civiles. El objetivo principal es garantizar la supremacía política blanca y obligar a los pueblos indígenas a trabajar para las compañías blancas.

Rhodes compartió su tiempo en otras actividades e intereses en Ciudad del Cabo, Kimberley y "Rhodesia". Sin embargo, el estallido de la Segunda Guerra de los Bóers le hace permanecer en Kimberley por mucho tiempo. Fue testigo y protagonista de las guerras de los bóers. El asedio de los bóers de "su" pueblo minero duraría 124 días y marca el punto de inflexión en su vida al concentrarse en un único objetivo: la supervivencia de la empresa que sustenta su poder y riqueza. Para febrero de 1900, Rhodes está dedicado exclusivamente a las operaciones comerciales en De Beers, duplicando su riqueza privada hasta su muerte el 26 de marzo de 1902. Tras el deceso de Rhodes, uno de sus socios, Alfred Beit actuó como uno de los administradores de su patrimonio, confirmándose que las maquinaciones de Rhodes iban más allá de sus intereses comerciales privados. 

Lo más reciente que se ha escrito sobre Cecil Rhodes es un artículo de Steven MacMillan para Global Research (fuente original, en inglés): Imperialism, diamonds and power: "The plan of Cecil Rhodes' secret society for global dominance" (17 junio 2020), el cual pasamos a dar lectura.


Parte II

Imperialismo, diamantes y poder: el plan de la sociedad secreta de Cecil Rhodes para el dominio global

Steven MacMillan


Cecil Rhodes

La cuestión de si una estatua de Cecil Rhodes debería ser derribada ha estado enfureciendo Gran Bretaña en las últimas semanas, impulsada por las protestas por la muerte de George Floyd que han barrido el mundo. Personalmente, no soy un fanático de las personas que derriban estatuas de figuras históricas, no porque necesariamente me gusten estas figuras, sino porque destruir una estatua no cambia la historia, y la gente no debe olvidar. 

Vivir en un mundo donde todo lo que enfurece a una minoría de personas es destruido, o guardado en la memoria, como diría Orwell, es un mundo donde la gente pronto olvida las lecciones de la historia... 

Además, ¿dónde trazas la línea? ¿Qué figuras históricas pasan la prueba de indignación y quién falla? ¿Quién decide quién pasa o no? ¿Una mafia enojada? Todo el negocio de destruir estatuas históricas y eliminar programas de televisión que se hicieron hace décadas se convierte rápidamente en un desastre inconsistente. En mi opinión, lo más importante es aprender de las lecciones de la historia y aprovechar este conocimiento para nuestras acciones en el futuro.

Al decir todo esto, de ninguna manera estoy argumentando que Rhodes fue genial. Todo lo contrario, sin embargo, hay dos lados de Rhodes, ambos imperialistas, pero ambos no son ampliamente entendidos.

Un lado de Rhodes es relativamente conocido: era imperialista, estuvo muy involucrado en el sur de África, incluso sirvió como primer ministro de la Colonia del Cabo entre 1890-96; él creía que los ingleses eran la raza maestra; fue un magnate de los diamantes que fundó la compañía De Beers, donde los trabajadores estaban segregados racialmente durante su tiempo; varias colonias africanas fueron nombradas en su honor; organizó el programa de becas Rhodes en la Universidad de Oxford por el que pasaron personas como Bill Clinton; y Hitler al parecer le admiraba.



Estatua de Cecil Rhodes en la prestigiosa Universidad de Oxford. Cinco años atrás, un colectivo de estudiantes de Oxford inició una campaña denominada “Cecil Rhodes must fall” solicitando el retiro del monumento del colonialista inglés del campus del Oriel College. El miércoles de 17 de junio 2020, finalmente los funcionarios de la institución votaron y decidieron aceptar el pedido. Al respecto, vale agregar un comentario de un lector de este artículo en inglés. Considerando la historia de Cecil Rhodes, el impacto de la influencia occidental fue devastador en el continente africano. En lugar de ser derribado, debería agregarse en cualquier sitio donde se haya erigido una estatua, una placa debajo de su nombre, que enumere todas las atrocidades que ha cometido contra pueblos inocentes para su propio engrandecimiento. Él deseaba una posición, quería pertenecer a un grupo o sociedad, al que no tendría acceso si no estuviera de acuerdo con una ideología psicopatológica.



La Sociedad Secreta de Cecil Rhodes

El otro lado de Rhodes. Lamentablemente, este lado más esotérico no se comprende tan bien, pero es igualmente importante para conocer su historia. En primer lugar, se debe establecer que Rhodes tenía una visión a largo plazo, crear un sistema global bajo el dominio británico. En su primer testamento escrito en 1877, cuando solo tenía veintitantos años, Rhodes declaró que deseaba:

"La extensión del dominio británico en todo el mundo, el perfeccionamiento... de la colonización por parte de súbditos británicos de todas las tierras donde los medios de subsistencia son alcanzables por la energía, el trabajo y la empresa... la recuperación final de los Estados Unidos de América como parte integral del Imperio Británico, la consolidación de todo el Imperio... y, por último, la fundación de un poder tan grande para en lo sucesivo imposibilitar las guerras y promover los mejores intereses de la humanidad"(Carroll Quigley).

En otras palabras, Rhodes quería crear un sistema global tan grande, y controlar los asuntos mundiales tan perfectamente, que ningún país o gente podría escapar de su dominio. Para lograr estos objetivos, Rhodes, durante una reunión en una fría tarde de febrero en Londres en 1891, fundó una sociedad secreta que se conoció como la Sociedad Secreta de Cecil Rhodes (C. Quigley). 



El libro del profesor Carroll Quigley, mencionado por el autor de este artículo, corresponde a una reedición en inglés de 2013, por Dauphin Publications Inc. 

La sociedad secreta debía servir como una forma de hermandad religiosa basada en el modelo jesuita, dedicada a la extensión del Imperio Británico en todo el mundo. Rhodes había querido crear desde hacía tiempo tal sociedad. Se desempeñó como líder del grupo, y los otros dos miembros fundadores fueron el periodista y editor de periódicos, William Stead y el asesor de confianza de la reina Victoria y el rey Jorge V, Reginald Balliol Brett. Alfred Milner, un influyente funcionario y banquero británico, originario de Alemania, fue aceptado en el grupo poco después de la reunión. Curiosamente, la organización de la sociedad se dividió en un círculo interno, llamado "La Sociedad de los Elegidos", y al menos un círculo externo, llamado "La Asociación de Ayudantes", esta estructura organizativa estaba diseñada para ocultar el funcionamiento del círculo interno (C. Quigley).

Milner toma el mando y liderazgo de la sociedad cuando Rhodes murió en 1902, quien compartía el mismo objetivo de Rhodes, crear un imperio verdaderamente global, que se lograría mediante una "influencia política y económica secreta detrás de escena y control de agencias de periodismo, educación y propaganda" (C. Quigley). 


El vizconde Alfred Milner, (1854 - 1925), como funcionario y político fue Alto Comisionado para Sudáfrica. La foto data de alrededor de 1916 y se conserva en el National Portrait Gallery de Londres.

Hasta su muerte en 1925, Milner expandió enormemente la influencia y los objetivos de esta sociedad, en parte a través de la creación de otro grupo, que se conocía como el Grupo Milner o Kindergarten de Milner.

Este grupo fue creado durante el extenso tiempo que Milner ocupó numerosos cargos en Sudáfrica, incluido el de Alto Comisionado para África del Sur entre 1897 y 1901, con el grupo compuesto por oficiales capaces que sirvieron como asistentes y colegas durante ese período. De hecho, Milner jugó un papel central en Sudáfrica durante años, fue uno de los funcionarios británicos que intentaron encubrir los horrores de los campos de concentración utilizados por los británicos durante la Primera Guerra Mundial. Entre junio de 1901 y mayo de 1902, aproximadamente 28.000 personas murieron, 22.000 de las cuales eran niños, en campos de concentración británicos en el sur de África, Milner fue enviado a la zona para tratar de limpiar el desorden, lo que lo hizo tratar de encontrar formas de dar un giro al desastre y sea más agradable al público británico en casa.

La red de mesas redondas

Según Quigly, la creación del grupo Milner fue informada por tres grupos más antiguos que representaban algunas de las redes más poderosas en el corazón del Imperio Británico. El primero fue conocido como el Grupo Toynbee, formado en 1873 en el Balliol College, estaba dominado por Milner y el notable historiador Arnold Toynbee. El segundo grupo era conocido como el Bloque Cecil, creado por el tres veces primer ministro británico, Robert Arthur Talbot Gascoyne-Cecil, Tercer marqués de Salisbury, representando el poder político y social. El tercer grupo era la sociedad secreta de Rhodes.  

En los años venideros, miembros prominentes del grupo Milner crearon una red de "grupos de debate y cabildeo semisecretos" en varios países del mundo, conocidos como Grupos de Mesa Redonda. Para 1915, había Grupos de Mesa Redonda en siete países, incluidos Inglaterra, Canadá, India, Sudáfrica y Nueva Zelanda, conforme explica Quigley.


Lionel George Curtis (1872–1955) funcionario y autor británico. Abogó por el Federalismo del Imperio Británico y luego por un estado mundial. Sus ideas sobre la dinarquía son importantes en el desarrollo de la Ley del Gobierno de la India de 1919 y, en general, sus escritos influyeron en la evolución de la Comunidad  de Naciones. (Cita Wikipedia)

Uno de los miembros más notables de la red de la Tabla Redonda fue Lionel Curtis, influyente funcionario y autor británico. Curtis fue uno de los defensores más fuertes del Imperio Británico transformándose en una Comunidad de Naciones, y apoyó la unificación de Europa y el eventual establecimiento de una forma de gobierno mundial. Durante este período, la idea de un Imperio centrado en Gran Bretaña que gobierna el orbe se transformó en la idea de una federación multinacional que controlara el mundo. Es importante destacar que Curtis también entendió que "los banqueros y los hombres que comercian con países en el extranjero" tienen un tremendo valor político.


La fundación de Chatham House

Entonces, en una reunión de mayo de 1919 en el Hotel Majestic durante la Conferencia de Paz de París después de la Primera Guerra Mundial, los miembros de la delegación británica, que en su mayoría eran miembros del Grupo Milner (incluido Curtis) y del Bloque Cecil, acordaron formar el Instituto Británico de Asuntos Internacionales, también conocido como Chatham House, que más tarde se convirtió en el Real Instituto de Asuntos Internacionales, después de que el Rey George V le otorgó al Instituto una Carta Real en 1926. Unos años más tarde, se fundó una organización paralela a Chatham House en Nueva York, conocida como el Consejo de Relaciones Exteriores (CFR). El CFR surgió del grupo de expertos llamado 'The Inquiry' que preparó al presidente Woodrow Wilson para la Conferencia de Paz de París, con el CFR teniendo estrechos vínculos con la potencia bancaria JP Morgan and Company.

En los años posteriores a sus formaciones, ambas organizaciones atrajeron a muchas más personas prominentes, incluidos líderes nacionales, los miembros de Chatham House también son arquitectos clave y simpatizantes de la Liga de las Naciones y las Naciones Unidas (ONU), dos de las organizaciones internacionalistas más prominentes jamás fundadas. Además, Chatham House recibió apoyo financiero de notables empresarios y corporaciones estadounidenses, incluido el magnate del petróleo, John D. Rockefeller y la Ford Motor Company.

Es importante destacar que una de las razones por las que sabemos tanto sobre el funcionamiento de esta red que creó Chatham House y el CFR es porque el Dr. Carroll Quigley, profesor de historia en la Universidad de Georgetown hasta su muerte en 1977, que también enseñó en Harvard y Princeton, "se le permitió durante dos años, a principios de la década de 1960, examinar sus documentos y registros secretos". Quigley continuó afirmando que tenía muy poca aversión a los objetivos de esta red, y que el problema principal era que deseaban "permanecer desconocidos", ya que Quigley creía que el papel de esta red en la historia era "suficientemente significativo para ser conocido".


Chatham House


Avancemos rápidamente hasta nuestros días, estas organizaciones inspiradas por Rhodes operan hoy. Chatham House se posiciona como el principal grupo de expertos de Gran Bretaña, y está claro que todavía tiene un tremendo poder. La membresía corporativa actual de Chatham House es realmente asombrosa. Los miembros incluyen: la Comisión Europea, BP, el Ministerio de Defensa británico, Apple, la Oficina Británica de Asuntos Exteriores y de la Commonwealth, Royal Dutch Shell, la Fundación Bill y Melinda Gates, Barclays, el Banco de Inglaterra, Lockheed Martin, la BBC, Vodaphone, The Guardián, The Telegraph Media Group, CBS News, las Open Society Foundations y muchos más. 

Chatham House también tiene más de 550 donantes, los donantes de 2018-19 incluyen: La Organización Mundial de la Salud; la Fundación Rockefeller; Bayer AG; De Beers Group Services UK Ltf; GlaxoSmithKline Services Unlimited; la Fundación Europea del Clima; la Fundación Petrolera de Kuwait; Microsoft Limited; Colegio de Defensa de la OTAN; Rolls-Royce plc; el Partido Laborista del Reino Unido; Google; The Economist; el gobierno escocés; y UNICEF.

Además, Chatham House tiene muchos miembros académicos, incluida la Universidad de Notre Dame, el Departamento de Relaciones Internacionales de la London School of Economics y la Universidad de las Naciones Unidas MERIT, que es un centro conjunto de investigación y capacitación de la Universidad de las Naciones Unidas y la Universidad de Maastricht en los Países Bajos. Numerosas figuras prominentes en la política del Reino Unido y mundial han dado discursos en el Instituto, incluidos los ex primeros ministros británicos, Sir John Major y Tony Blair, el famoso presentador de medios británico, Jon Snow, y el actual primer ministro británico, Boris Johnson, quien dio un discurso en 2016 cuando era Secretario de Asuntos Exteriores de Gran Bretaña.

Lo que queda claro de estas listas exhaustivas es que Chatham House representa una sinergia de poder que supera con creces lo que Rhodes incluso imaginó. Sin embargo, una de las partes más tristes de toda esta historia épica es que:


Muchas de las personas que están haciendo campaña para eliminar la estatua de Rhodes en el Oxford College, nunca han oído hablar de Chatham House, y ciertamente no entienden su historia.

Fuentes:

Las fuentes originales de la segunda parte de esta entrada, consultadas por el autor (en inglés), se detallan aquí: 


Cecil Rhodes


Fuentes de la Primera Parte:


Pionier van de apartheid: Cecil Rhodes (1853-1902)
Un tren en África para el supremacista Cecil Rhodes
The Jameson Raid and the "Cheap Extension of Empire"

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