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21 junio 2026

El acuerdo entre EE. UU. e Irán no es un Tratado de Paz, es una tregua firmada




por Tito Andino


Ciertamente solo poca gente privilegiada conoce la verdad de lo que se manejó en las negociaciones entre Estados Unidos e Irán, si es que debemos hablar de negociaciones directas -que no existieron-. Es de lamentar la desproporcionalidad de la desinformación que circula en la red, “expertos” nos ofrecen sus análisis diarios copiando y locutando las noticias de los medios, pero, entendamos una cosa, son informaciones de prensa que aparecen al momento de que ocurre un hecho y que rara vez tiene un enfoque crítico de los hechos.

De forma irresponsable, se engaña a la gente, se miente al expresar con toda pomposidad de que la Cumbre del G-7 se realizó en Versalles para que sirva de marcó a la rendición de Estados Unidos, totalmente falso. No hay rendición, ni hay un tratado o acuerdo de paz, no. Lo que formalmente se ha firmado es un cese de hostilidades temporal y la apertura de un marco de negociaciones preliminar. Técnicamente, el documento firmado por el presidente Donald Trump y el mandatario iraní Masoud Pezeshkian debe denominarse “Memorando de Entendimiento de Islamabad” (MoU, por sus siglas en inglés).

Para llegar a esta fase han pasado más de 100 días de crisis y conflicto en el Estrecho de Ormuz, y, por supuesto, es momento de hablar objetivamente de los resultados (lo hemos venido planteando en la serie de artículos tituladas “Los corredores energéticos y la guerra contra Irán en mapas”).

Diríamos -sin que realmente lo sea- que estamos en una fase de “posguerra”, donde escuchamos de negociaciones, posibles acuerdos e intercambios de ataques y represalias entre los tres principales protagonistas: Israel, Estados Unidos e Irán; y, por fin, una firma de un acuerdo de entendimiento para negociaciones futuras, que dista mucho de ser un Tratado o Acuerdo de Paz. En este lapso, cada nuevo enfrentamiento está lejos de ser meras escaramuzas, poniendo en riesgo cualquier posible acuerdo. Los ataques y represalias durante el mes de junio fueron alarmantes y lo sigue siendo en el Líbano. Sin embargo, se nota una particularidad, real o fingida, la administración Trump expresó su negativa a proporcionar medidas defensivas a Israel tras las últimas represalias con misiles iraníes; no obstante, EE. UU. respondió con fuerza al presunto derribo de un helicóptero apache sobre el estrecho de Ormuz. Cada vez que ocurre un “incidente” de esta magnitud nos peguntamos: ¿se ha reactivado la guerra?

¿Por qué pasa esto? ¿quién obstaculiza las negociaciones? Solo hay una respuesta posible y ahora los estadounidenses no tienen empecho en decirlo: Israel. Tácitamente Estados Unidos ha reconocido su fracaso contra Irán y que es el momento de retirarse con dignidad y conseguir acuerdos “convenientes” para seguir siendo la gran potencia mundial, que -pese a todo- lo seguirá siendo, su arsenal nuclear lo asegura; además, los donantes multimillonarios de EE. UU. e Israel nunca aceptarán un acuerdo que deje a Irán intacto o fortalecido.

También hay sectores en Estados Unidos que creen que es el momento de contener a esos fanatizados del gobierno de Israel, encabezados por Smotrich, Ben-Gvir y el primer ministro Netanyahu. Por elemental sentido común, Irán no podrá estar en paz ante la incapacidad de la administración Trump -y en general con cualquier gobierno de Estados Unidos- para frenar a los siempre belicosos israelíes y sus pretensiones territoriales (empezando por Gaza y el Líbano), que son condiciones sine qua nom, esenciales, imprescindibles para llegar a la “paz”. No hay duda, las reiteradas violaciones israelíes impedirán la efectivización del acuerdo, lo hacen a propósito, Israel no quiere paz, solo quiere ver la destrucción de Irán como amenaza a su poderío regional, solo aspira a ser el nuevo eje de dominio de Oriente Próximo y cumplir con la promesa política del mal llamado “Gran Israel”.

Pese al pesimismo de los mediadores paquistaníes, se ha llegado a la firma de un memorando (acuerdo, si prefieren calificarlo así). Mr. Trump tuvo que decirlo por cuadragésima vez sobre la inminencia de un acuerdo con Irán, es consciente que está traicionado a sus amigos en Israel y Estados Unidos, siempre ha sido y serán las acciones de Israel tanto en Líbano como en Gaza el principal obstáculo para lograr un entendimiento y un posible final al conflicto después que se establezcan nuevas negociaciones. Trump ha firmado el Memorando de Entendimiento de Islamabad, a pesar de la ira en Israel que no renunciará a sus acciones militares o al menos hasta consolidar las nuevas ocupaciones territoriales en el Líbano mediante nuevos ataques aéreos e incursiones terrestres, tiene que vender su “victoria” a la sociedad israelí.


          AFP


Ante las adversidades provocadas por Israel, Irán mantendrá sus defensas activas, no se trata de jugar a poner en jaque a Occidente y al mundo, es cosa de sentido común, hay alguien que no quiere la paz. Irán es consciente que entre los objetivos reales de los ataques estadounidenses e israelíes estaba la destrucción y fragmentación total de Irán, no un simple cambio de régimen, este hecho unió fuertemente el apoyo interno en el país. Irán ha sido firme con "Alto al fuego para todos o para nadie", amenazó con aplicar la política de “reciprocidad” absoluta de Israel: atacar duramente el norte de Israel si el ejército israelí bombardea y sigue incursionando en el Líbano. Trump está obligado a forzar a Netanyahu a detener dichos ataques. Mientras Israel exige la destrucción de Hezbolá, Irán pone como condición innegociable el fin de la guerra en el Líbano y la retirada de esas fuerzas.

Ahora Irán tiene otras cartas, incluso puede “chantajear” a la economía global sin necesidad de volver a cerrar Ormuz o imponer bloqueos navales; muchos expertos consideran que “la próxima gran guerra no comenzará con un ataque a las plataformas petrolíferas, sino con un "apagado silencioso" de internet. Mientras el Pentágono gasta miles de millones en defensa antimisiles, Irán ha encontrado una respuesta asimétrica a la superioridad tecnológica de Estados Unidos e Israel. Esa respuesta se encuentra en el fondo del Golfo Pérsico, oculta bajo el agua, y es prácticamente invulnerable a las armas convencionales… Hoy en día, arterias digitales recorren el lecho marino del estrecho, por donde se bombea el 99% de los datos intercontinentales y las transacciones financieras por un valor de unos 10 billones de dólares cada segundo”. Hablamos del Ormuz digital y la posibilidad de que Irán convierte los cables submarinos en una ventaja estratégica en contra de Estados Unidos, Israel y sus aliados. Para el mundo financiero, los cables submarinos de internet en el Golfo Pérsico importan más que los negocios que se desarrollan en Wall Street.

Otro punto candente de la realidad geopolítica que veremos como transcurre es aquello que hace poco Israel y Estados Unidos celebraron como una gran victoria, los proclamados Acuerdos de Abraham. Ahora, con la realidad sobre el terreno, se puede afirmar que Trump y Netanyahu volvieron a fracasar, ese famoso acuerdo impuesto por Trump ha colapsado.

La estrategia de Donald Trump de condicionar acuerdos de paz con Irán a la normalización con Israel bajo los Acuerdos de Abraham fue un error geopolítico grave, pretendiendo ignorar cómo la guerra de Gaza transformó la región, incluso la resistencia de Arabia Saudí y otros estados árabes, debido al alto costo político interno post-Gaza, forzó el abandono de esta exigencia en las negociaciones reales, evidenciando un nuevo orden regional donde la estabilidad del mundo árabe primará sobre una alianza con Israel.

La actual o nueva posición de Arabia Saudí es inequívoca e inflexible si Israel desea “normalizar” las relaciones: “no habrá normalización sin ‘un camino irreversible’ hacia la creación de un Estado palestino. Ese camino no puede ser una promesa vaga ni una hoja de ruta, sino un proceso concreto y verificable”. Pakistán tiene una posición más negativa, “unirse a los Acuerdos de Abraham choca con nuestras ideologías fundamentales”.

Las acciones de Israel en Gaza corren el riesgo de terminar en un aislamiento diplomático jamás visto, hoy el mundo árabe percibe que Israel no representa ese "eje moderado" que les vendió Trump para “normalizar” relaciones con los estados del Golfo, Israel demostró ser tan fundamentalista como los verdaderos grupos terroristas de la región, los árabes han empezado a entender que Irán no representa la principal amenaza regional, y, sobre todo, la opinión pública árabe -alejada del mundillo del poder de los petrodólares- sigue percibiendo a Israel como ilegítimo y potencialmente amenazante para sus gobiernos.


          Foto archivo, ejercicios militares iraníes


A pesar de que no se ha firmado ningún Acuerdo de Paz, los políticos israelíes de línea dura, por no decir la mayoría, están furiosos por el memorando firmado con Irán y desean que Netanyahu se vaya, su intención es simple: llevar a cabo un "verdadero cambio de régimen". Israel no va a dar tregua, lo siento… a menos que algo excepcionalmente grande acontezca. 

Las declaraciones del vicepresidente J. D. Vance son importantes, ante las críticas en Washington por las concesiones excesivas al régimen de los ayatolás, defiende el acuerdo porque -según afirma- ya opera la apertura del estrecho de Ormuz que ha permitido en pocas horas el movimiento de millones de barriles de petróleo, y aún manejan la opción armada en caso de que en 60 días no haya un acuerdo final.

Vance dio un aviso a Israel, luego que Benyamin Netanyahu se desmarcara del acuerdo al expresar no estar obligado a cesar sus ataques en Líbano. Vance, lo digo en tono duro: “Deben respetar este proceso de paz porque es beneficioso para ellos y para toda la región”, Acusó a los críticos israelíes de ser malagradecidos con Estados Unidos. Más que a Netanyahu se refería a otros miembros del gabinete israelí que siempre hacen declaraciones públicas negativas atacando personalmente al presidente de los Estados Unidos (el ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, y el ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben-Gvir). Vance recordó al gabinete israelí que “dos tercios de las armas defensivas que han protegido su patria han sido fabricadas por manos estadounidenses y pagadas con los impuestos de los estadounidenses”.

Vance dijo al respecto: “Mi mensaje para ellos sería doble: primero, Donald J. Trump es el único jefe de Estado en todo el mundo que simpatiza con la nación de Israel en este momento, y resulta que es el jefe de Estado de la superpotencia mundial… Si yo formara parte del gabinete del gobierno israelí, probablemente no atacaría al único aliado poderoso que me queda en todo el mundo”.

El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, comparece ante la prensa en la Casa Blanca, el 18 de junio 2026. AFP


"Los traidores pagarán un alto precio", fue la respuesta de Ben Gvir. Volvamos a la realidad, el vicepresidente Vance enfatizó que el plazo de 60 días para alcanzar un “acuerdo final” descrito en el memorando de entendimiento ha comenzado desde la firma. Recuerden que esto es un alto el fuego para toda la región durante 60 días, Israel ya lo a violado, Además, EE.UU. ha expresado que se reserva el derecho a volver a atacar si considera que Teherán está incumpliendo su parte

No hay que ser adivinos para saber quién podría conseguir que Teherán incumpla su parte. Irán no solo que corre el riego de tener una nueva guerra, Irán ha jugado sus ases, se arriesgó con una guerra total; por el momento, su férrea posición va imponiendo, pero Israel ni Estados Unidos cederán a todas sus pretensiones.

En conclusión.

El conflicto entre Estados Unidos e Irán deja en una posición incomoda no solo a Estados Unidos, Irán debe asumir que no debe dejarse caer en las provocaciones de una guerra limitada o intermitente, o ataques de represalia ante las agresiones de Israel en el Líbano y Gaza, a pesar de tener el respaldo no solo de la comunidad internacional, sino por poseer una capacidad de causar daños masivos a la infraestructura de Israel y del Golfo como represalia. 

Irán sabía que Occidente se acercaba a una crisis energética, pero sabiamente eligió el diálogo, porque el real peligro vendría cuando Occidente empiece a sufrir el inminente colapso económico por lo que actuarían en desesperación; sin embargo, Irán no ha dejado de apartarse de sus pilares estratégicos: el control de Ormuz y la disuasión armada.

Este artículo quedaría incompleto si no mencionáramos los famosos 14 puntos del Memorando de Entendimiento de Islamabad (MoU). Por favor haga click AQUÍ para continuar la lectura. 

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