por Tito Andino
Esta es una secuela de una vieja historia. En fechas muy anteriores a la actual guerra de la OTAN contra Rusia en Ucrania publicamos una demoledora investigación científica. Nada menos que la demostración de un hecho que era conocido y denunciado sobre todo por Rusia, la presencia de laboratorios biológicos del Pentágono en todo el mundo con una finalidad muy alejada a la investigación científica para el bienestar de la humanidad, al contrario, se denunciaba el desarrollo secreto de armas biológicas usando, entre otros, el territorio ucraniano.
Fue Dilyana Gaytandzhieva, periodista de investigación búlgara quien lo documentó ampliamente, cosa que no fue del agrado de la Agencia Búlgara de Seguridad Nacional y de su anterior director del periódico búlgaro Trud Daily, siendo despedida. Dicho informe apareció por primera vez en 2018 en South Front con una panorámica global del desarrollo secreto de armas biológicas en los biolaboratorios del Pentágono en todo el mundo (usted puede revisar su investigación total en el enlace constante en las notas a pie de página).
Para los expertos está evidenciado que el ejército estadounidense ha producido con regularidad virus, bacterias y toxinas mortales que violan la Convención de la ONU sobre la prohibición de armas biológicas. Millares de personas, sin saberlo, han sido expuestas a patógenos peligrosos y enfermedades incurables. Amparados en la inmunidad diplomática, científicos de la guerra biológica del Pentágono han probado virus artificiales en laboratorios biológicos en, al menos, 25 países alrededor del mundo. Estos biolaboratorios están controlados y financiados por la Agencia de Reducción de la Amenaza a la Defensa (DTRA, siglas en inglés) bajo un costoso programa militar de miles de millones de dólares denominado “Programa de Compromiso Biológico Cooperativo” (CBEP, siglas en inglés), muchos están ubicados en países de la antigua Unión Soviética como Georgia y Ucrania, además del Medio Oriente, el Sudeste Asiático y, por supuesto, África.
Este blog presentó en marzo de 2022 el artículo: “El ‘secreto’ de las armas sucias y biológicas en Ucrania”, demostrando la utilización del territorio ucraniano por parte de empresas estadounidenses vinculadas al Pentágono dedicadas al desarrollo secreto de armas biológicas, eso era ya más que un hecho demostrable.
A pesar de que los experimentos biológicos con fines militares son crímenes de guerra, nada se ha hecho para remediar la situación. El artículo 8 del Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional (CPI) define los experimentos biológicos como crímenes de guerra.
Decíamos por esas fechas que la intervención militar de Rusia en Ucrania tenía objetivos secretos, entre otros el evitar que fanáticos nacionalistas neonazis se apoderaran de los centros de investigación biológica y nuclear manejados por los Estados Unidos en territorio ucraniano. Recordemos que Rusia tomó el control de la central nuclear de Zaporitzia -la más grande de Europa- e impuso también bajo su resguardo la inactiva (y radioactiva) central nuclear de Chernóbil. Los mandos rusos analizaron presuntas evidencias de que las autoridades ucranianas habrían utilizado la planta nuclear de Chernóbil como tapadera para trabajar en la producción de bombas sucias, así como en la extracción de plutonio. El elevado fondo de radiación en la zona de Chernóbil facilitaba el encubrimiento. Los rusos declararon que asumían el control de Chernóbil para prevenir una "provocación nuclear".
Observamos el New Safe Confinement (Nuevo Sarcófago Seguro), una gigantesca estructura metálica en forma de arco instalada sobre el dañado reactor número 4 de la Central Nuclear de Chernóbil, Ucrania, se deslizó sobre el antiguo sarcófago de hormigón a finales de 2016 para evitar de forma permanente la liberación de material radioactivo y permitir que el proceso de desmantelamiento del reactor se realice de manera segura. Las fuerzas militares rusas tomaron la central nuclear y toda la zona de exclusión el 24 de febrero de 2022; tras poco más de un mes de ocupación, se retiraron de la zona y devolvieron formalmente el control de la planta a su personal ucraniano (31 de marzo de 2022)
En aquellos primerizos días de la intervención militar rusa, se dio un interesante planteamiento de Lance D. Johnson (Natural News), el 2 de marzo de 2022, en un corto artículo titulado: "Why did the US embassy official website just REMOVE all evidence of Ukrainian bioweapons labs?" ("¿por qué el sitio web oficial de la embajada de EE.UU. simplemente ELIMINÓ toda evidencia de laboratorios de armas biológicas ucranianos?"). Además, Johnson sostuvo que en esas instalaciones se investigaba la "ganancia de función" de virus y bacterias, vinculándolas con fraudes médicos y el desarrollo de tecnologías dañinas para la población.
"Ganancia de función” en el contexto de los biolaboratorios se refiere a cualquier modificación de un organismo que mejora o añade una nueva habilidad o propiedad a sus funciones biológicas. Este tipo de investigación altera deliberadamente un organismo (generalmente un virus, bacteria u hongo) para que adquiera características que no poseía de forma natural. Las modificaciones suelen buscar que el patógeno sea: Más transmisible, capaz de propagarse más fácilmente entre huéspedes; más virulento, siendo capaz de causar una enfermedad más grave o mortal; más adaptable, al ser capaz de infectar a nuevas especies (por ejemplo, pasar de animales a humanos); más resistente, que pueda sobrevivir a tratamientos médicos actuales, como vacunas o antibióticos.
Dando un buen uso, como objetivo preventivo, los científicos llevan a cabo estos estudios bajo estrictas medidas de bioseguridad para poder predecir pandemias, entender cómo podrían mutar los virus en la naturaleza antes de que ocurra un brote real, desarrollar tratamientos como vacunas y antivirales con anticipación para combatir futuras amenazas. En general, facilita la comprensión exacta de cómo un patógeno interactúa con las células humanas.
Debemos insistir que esos laboratorios biológicos -estudio del presente artículo- son financiados y operados conjuntamente con el Departamento de Defensa de los Estados Unidos. No se trata de una invención ni teoría de la conspiración, el hecho es que parte de esos documentos estaban a disposición pública hasta fines de febrero de 2022 e incluían detalles sobre laboratorios biológicos en Ucrania. No es una teoría conspirativa afirmar que, el 26 de febrero de 2022, la existencia y los detalles de estos laboratorios fueron eliminados del sitio web oficial de la embajada; sin embargo, los archivos PDF han sido copiados por otros medios y pueden ya estar disponibles para la investigación.
Todo esto fue negado en su momento, como no podía ser de otra manera, incluso consultamos a la IA (ahora que está de moda), y argumentó que era una teoría de la conspiración. Detengámonos un momento, es necesario dejar en claro que la IA sigue siendo controlada por personas que la alimentan con la información que éstos proporcionan; como decíamos en un reciente artículo de este blog, la Inteligencia Artificial sigue siendo epistemológicamente inepta y ontológicamente ignorante. En fin, la IA alegó que “agencias internacionales y la ONU han verificado que estas instalaciones son laboratorios civiles de salud pública y que dicha narrativa carece de sustento real”. Veremos más adelante que los datos de la IA almacenados están errados convenientemente por necesidad estratégica de quienes la controlan.
Alguien decía sobre las "teorías de la conspiración" de que solo se confirma un viejo dicho: "la diferencia entre una teoría conspirativa y un hecho conspirativo es de unos seis meses. En este caso fueron tres años".
Lo cierto es que los rusos dedicaron mucho tiempo y esfuerzo reuniendo pruebas de estos laboratorios. Al menos se ha identificado que 15 diferentes laboratorios biológicos en Ucrania fueron financiados por el Departamento de Defensa de Estados Unidos, ahora denominado Departamento de la Guerra (Pentágono).
No eran o no son laboratorios biológicos chinos o rusos, y se dice que hay evidencia de que ocho de esos laboratorios para investigación de armas biológicas eran operados exclusivamente por los Estados Unidos. Estos laboratorios “consolidan y aseguran patógenos y toxinas de interés para la seguridad” para llevar a cabo “medidas mejoradas de bioseguridad, bioseguridad y biovigilancia” a través de “asociaciones internacionales de investigación”. El Pentágono facilitó el proceso de permisos para permitir que científicos ucranianos trabajaran con patógenos de potencial pandémico.
También se quiere negar, al punto de declararlo “conspiranoia”, que el ex Departamento de Defensa de EE.UU. trabajaba directamente con el Ministerio de Salud de Ucrania, el Servicio Estatal de Ucrania para la Seguridad Alimentaria y la Protección del Consumidor, la Academia Nacional de Ciencias Agrarias y el Ministerio de Defensa. Esta red de laboratorios biológicos incluía instalaciones en Odessa, Vinnytsia, Uzhgorod, Lviv, Kiev, Kherson, Ternopil, Crimea, Luhansk y dos instalaciones sospechosas en Kharkiv y Mykolaiv. En 2020, esos laboratorios, en cooperación con el Ministerio de Defensa de Ucrania, instalaron cuatro laboratorios móviles para realizar la vigilancia epidemiológica del pueblo ucraniano y eso se hizo público. Si eso se hace público no hay razones para sospechar nada, dirán algunos…
Tanto el amplio informe de investigación de Dilyana Gaytandzhieva, como “El ‘secreto’ de las armas sucias y biológicas en Ucrania” pueden ser revisadas con calma en este blog en las notas constantes a pie de página.
Ahora entremos en lo candente del momento.
Lo más fresquito de la trama investigada viene de la propia Inteligencia Nacional de los Estados Unidos, Tulsi Gabbard, que dejará su cargo de directora a fines de junio del 2026, reveló el pasado 12 de junio (2026) que “existen más de 120 biolaboratorios financiados por los contribuyentes ubicados en 30 países, y que la administración Biden "amenazó" a quienes intentaron exponer su existencia”, algunos en zonas de alto riesgo como Ucrania. La afirmación de Gabbard señala un encubrimiento intencionado por parte de figuras poderosas como el Dr. Anthony Fauci y otros miembros de la administración Biden.
Las amenazas contra quienes intentaron exponer la verdad, la existencia y financiación de biolaboratorios financiados por EE.UU. ha sido intencionadamente encubierto por personas muy poderosas que afirmaron -falsamente- que estos biolaboratorios no existen, el que decía lo contrario fue tildado de agente extranjero y/o traidor a Estados Unidos.
"Estos biolaboratorios incluyen laboratorios en lugares como Ucrania, que podrían estar en riesgo de comprometerse debido a la guerra en curso entre Rusia y Ucrania"… De hecho, la comunidad de inteligencia había advertido previamente que un laboratorio biológico financiado por Estados Unidos en Ucrania probablemente albergaba patógenos peligrosos y seguía siendo vulnerable a amenazas de larga duración de ataque, incautación o daño ruso", señaló Tulsi Gabbard.
El siguiente mapa muestra las ubicaciones de laboratorios biológicos en Ucrania, según lo detalló la Directora de Inteligencia Nacional de EE. UU. (DNI), el 12 de junio de 2026.
El 25 de mayo de 2025, Gabbard firmó una orden ejecutiva para poner fin a la financiación federal de la investigación con “ganancia de función” en todo el mundo. Se emitieron nuevas directrices a la comunidad de inteligencia, ordenando aumentar la recogida de esos laboratorios e instalaciones en el extranjero, los resultados de esa operación están siendo observados y evaluados. Según la funcionaria mencionada, “a pesar del evidente potencial de impacto global catastrófico que puede tener la investigación sobre patógenos peligrosos en biolaboratorios, políticos y supuestos profesionales de la salud como el Dr. Fauci, así como entidades dentro del equipo de seguridad nacional de la administración Biden, mintieron repetidamente al pueblo estadounidense sobre la existencia de biolaboratorios financiados y respaldados por EE.UU.”
La declaración completa de Tulsi Gabbard puede ser consultada en las notas a pie de página.
Para terminar con este reportaje, citamos un artículo presentado por RT el pasado 12 de junio. EE. UU. publica documentación sobre biolaboratorios ucranianos 'peligrosos'.
La directora de inteligencia nacional (DNI) de EE. UU., Tulsi Gabbard, ha publicado nuevas pruebas de que laboratorios biológicos financiados por EE.UU. en Ucrania estaban investigando patógenos peligrosos. Washington negó previamente cualquier papel en la gestión de estos laboratorios. Ahora, todos los documentos confirmaron las afirmaciones de Rusia, esos biolaboratorios trabajaban en el desarrollo de posibles armas biológicas.
Los documentos desclasificados revelan que Estados Unidos "construyó y apoyó" 40 biolaboratorios en Ucrania, que trabajaron con "patógenos especialmente peligrosos" como ántrax, gripe aviar, ébola, peste y tuberculosis. Al menos 12 de estos laboratorios realizaban investigaciones humanas (estas cifras de laboratorios son aún mayores a los datos que manejaba Rusia). Como se ha explicado más arriba, algunos de esos laboratorios se dedicaban a la llamada investigación de 'ganancia de función', una práctica controvertida por la cual los virus animales se modifican para aumentar su virulencia y transmisibilidad y así estudiar sus efectos en humanos.
Pero, los documentos están parcialmente censurados, aún así demuestran que Estados Unidos pagó la construcción y equipamiento de al menos cuatro laboratorios, con un coste total de más de 9 millones de dólares; también revelan que estos laboratorios realizaron investigaciones en nombre y en colaboración con el Departamento de Alimentación y Agricultura de EE. UU., el Ejército de EE. UU., la Organización Mundial de la Salud, la ONU y varias universidades estadounidenses. Metabiota, una empresa biotecnológica, copropiedad de la firma de inversiones de Hunter Biden, también figura como socia.
Este es el documento completo del arriba seccionado. La fuente es © ODNI. (Oficina de la Directora de Inteligencia Nacional), esta página es parte de un conjunto de documentos clasificados sobre laboratorios biológicos estadounidenses en Ucrania, publicados el 12 de junio de 2026
Cuando las tropas rusas entraron en Ucrania en febrero de 2022, el Ministerio de Defensa ruso afirmó que el gobierno de Vladimir Zelensky en Kiev ordenó la "destrucción de emergencia" de patógenos en varios laboratorios financiados por Estados Unidos en Ucrania. El ministerio acusó a Kiev de ordenar la destrucción en un intento de ocultar su papel en un programa estadounidense de armas biológicas.
Los documentos publicados por el ministerio de defensa ruso incluían una orden del Ministerio de Salud de Ucrania para destruir los patógenos, que incluían "peste, ántrax, tularemia, cólera y otras enfermedades mortales".
Tras revisar miles de páginas de documentos incautados en laboratorios de Donetsk, Lugansk y Jerson, el teniente general Igor Kirillov de las Fuerzas de Defensa Radiológicas, Químicas y Biológicas de Rusia concluyó en 2023: "Estados Unidos, bajo el pretexto de garantizar la bioseguridad global, llevó a cabo investigaciones de doble uso, incluyendo la creación de componentes de armas biológicas, en estrechas proximidades a las fronteras rusas".
Kirillov lideró la investigación rusa sobre los laboratorios hasta que fue asesinado en 2024, supuestamente por el Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU).
Entre las instalaciones mencionadas por el ministerio de defensa ruso se encontraba el Instituto de Medicina Veterinaria de Jarkov. El ejército ruso acusó a Ucrania de investigar posibles armas biológicas en el sótano del instituto. Según los documentos de Gabbard, la instalación sí tenía un sótano donde se almacenaban ántrax y bacterias brucella. Ambos se consideran armas biológicas debido a su extrema contagiosidad y capacidad para causar enfermedades debilitantes.
Una página de un conjunto de documentos clasificados sobre laboratorios biológicos estadounidenses en Ucrania, publicados el 12 de junio de 2026. © Oficina de la Directora de Inteligencia Nacional.
Estados Unidos negó la existencia de esos biolaboratorios
En marzo de 2022, la entonces subsecretaria de Estado estadounidense Victoria Nuland admitió bajo juramento que "Ucrania tiene instalaciones de investigación biológica". Sin embargo, Nuland negó que estas instalaciones trabajaran en armas biológicas e insistió en que "Estados Unidos no posee ni opera ningún laboratorio químico o biológico en Ucrania".
El Departamento de Estado de EE. UU. afirmó: "El Kremlin está difundiendo intencionadamente mentiras descaradas de que Estados Unidos y Ucrania están llevando a cabo actividades con armas químicas y biológicas en Ucrania", mientras que la entonces embajadora estadounidense ante la ONU, Linda Thomas-Greenfield, afirmó que "no existen laboratorios ucranianos de armas biológicas apoyados por Estados Unidos".
En su comunicado, Tulsi Gabbard afirmó que continúa con la recopilación de datos de los laboratorios en Ucrania y de una red más amplia de biolaboratorios vinculados a Estados Unidos en todo el mundo, la oficina estaba recopilando "nuevos detalles sobre ensayos clínicos que se están llevando a cabo en estas instalaciones, lo que plantea importantes preocupaciones éticas, financieras y de seguridad".
Gabbard no estará en posición de seguir actuando, el presidente Donald Trump anunció que nominaría al fiscal federal para el Distrito Sur de Nueva York, Jay Clayton, para sustituirla como DNI. Clayton nunca ha comentado públicamente sobre el tema de los biolaboratorios.
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Principales fuentes de consulta:







