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04 enero 2018

SINARQUISMO: Una visión para principiantes (I)

























por Tito Andino U.


Gran revuelo ha causado el artículo referente a la trilogía revisionista en Hispanoamérica. Me ha llamado la atención que un buen número de personas desconozcan, es decir, nunca han escuchado hablar del sinarquismo (y se dicen expertos en conspiraciones). Curioso es (aunque no debería comentarlo) que algunos se han indignado con ese artículo, “desafectos” que, a más de lanzar improperios, han “desertado” de este blog. Sin embargo, es un buen indicio que estamos haciendo bien nuestra labor informativa. No por vanidad o porque suene bonito, el blog lleva por título “detectives de guerra”; precisamente, esa es la actividad central que el sitio realiza, pesquisar, buscar el origen de un hecho histórico relacionado con los conflictos bélicos. Si este trabajo pone a reflexionar a un pseudo “revisionista”, al menos, por unos segundos, será ya suficientemente satisfactorio, habremos sembrado en esa mente la duda que todo lo que ha leído y asimilado durante mucho tiempo es fruto de un fraudulento timo y que puede ser enderezado en la verdad histórica.
Bien, a nuestro cometido actual.

Intentaremos explicar a nuestros lectores que es realmente el sinarquismo; y, sobre todo, que este no fue un fenómeno particular de México, sino que apareció originariamente en una alianza de poderosos intereses financieros europeos desde fines del siglo XVIII, luego involucraría otras regiones del globo.

Revisemos algunos conceptos sintetizados de diversas fuentes para aclarar el panorama.

Sinarquismo significa dominio de la ley y el orden. Otra definición señala que es una palabra que quiere decir: con gobierno, con autoridad, con orden. 

La RAE define a la Sinarquía como el sistema político en el que el poder es ejercido por una élite o corporación. Según el diccionario de la RAE, puede tener dos acepciones; nos interesa la segunda acepción: “Influencia, generalmente decisiva, de un grupo de empresas comerciales o de personas poderosas en los asuntos políticos y económicos de un país”. 


En Wikipedia encontramos una excelente explicación. El primer uso registrado del término "sinarquía" se atribuye a Thomas Stackhouse (1677-1752), un clérigo británico que usó esa palabra en su libro “New History of the Holy Bible from the Beginning of the World to the Establishment of Christianity” (Nueva Historia de la Sagrada Biblia desde la Creación del Mundo hasta la Creación de la Cristiandad); publicada en dos volúmenes en 1737. La palabra deriva de un prefijo del griego: "syn", que significa “con” o “junto” y un sufijo: "arquía", que significa “regla”, así se definió por primera vez en el Diccionario de inglés Webster.


El uso más importante de la palabra "sinarquía" viene de los escritos del ocultista francés Alexandre Saint-Yves d'Alveydre, alrededor de 1870, él pertenecía a la Sociedad Martinista o Martinistas (una secreta secta masónica. Los Martinistas se basaban en una especie de culto-adoración al emperador Napoleón Bonaparte.). El término sinarquismo apareció en su libro “La France vraie” para describir lo que él creía era la forma ideal de gobierno; y, en el libro “L'Archéometre” describe a la sinarquía como un hipotético e ideal sistema de gobierno de los miembros de una sociedad secreta (Agharta). En otra de sus obras Saint-Ives, “La misión de la India en Europa”, explica que Agharta maneja un sistema de gobierno sinárquico, ejerciendo el poder real tras la apariencia de un gobierno fachada de otro tipo.

Generalmente aceptamos que la sinarquía surge como reacción emergente a ideologías y movimientos igualitarios como el comunismo y el anarquismo, por lo que vendría a ser, también, lo contrario al anarquismo.

“Saint-Yves elaboró una fórmula política que a su juicio conduciría a una sociedad armoniosa. Defendió la diferenciación social y la jerarquía con la colaboración entre las clases sociales, que trascendiera el conflicto entre los grupos sociales y económicos, es decir, la sinarquía, en oposición a la anarquía. En concreto, Saint-Yves imaginó una Europa Federada así como todos los estados integrados (igual como soñó Hitler), con un gobierno Corporativista (implantado en el fascismo italiano de Mussolini) compuesto por cuatro estamentos: Consejo de Estado, Académico, Judicial, y Comercial” (Wikipedia – Sinarquía, los parentesis corresponden al redactor del blog).


































Ese círculo de alianzas que se denominaron Movimiento Sinarquista de los Imperios se componía inicialmente de la oligarquía económica europea e integrantes de sociedades secretas de corte masónico, que se presume gobiernan desde la sombra y cuyo objetivo final sería establecer una dictadura sinarquista, una nueva versión global del Imperio Romano (una dictadura fascista como se la denomina comúnmente hoy en día).

El sinarquismo define un nuevo concepto de alianzas políticas establecidas por una hermandad internacional de economistas e industriales; y, aunque aparente contadicción, se vale para sus objetivos de la unidad de socialistas y anarquistas en torno a principios fascistas. (de allí que los nazis se autoproclamaran “socialistas”, siendo cien por cien un grupo de extrema derecha).

Para nuestro amigo, Daniel Estulin, un gran conocedor sobre esta temática, en la actualidad existe influencia de esas organizaciones en el poder político-militar de los Estados Unidos, el sinarquismo se enquistó mediante las clases industriales y económicas norteamericanas y pugnan por controlar el sistema. De allí que en la segunda guerra mundial algunos grupos apoyaron la política del ‘Buen Vecino’ y el Panamericanismo de Roosvelt, mientras grupos sinárquicos contrarios apoyaban el financiamiento e industrialización de la Alemania nazi, aún en pleno conflicto. Estulin afirma que esos grupos se componen desde neoconservadores, republicanos del ala de ultraderecha, componentes étnicos pro nazis y hasta representantes de los poderosos círculos de los hobbies judíos y del ultraderechista Likud de Israel.

“Detrás de ellos, oculto del escrutinio público, se encuentra el Movimiento Sinárquico de los Imperios, el auténtico poder que los ingenuos califican como Fascismo”.

El término “fascismo” fue una derivación de la penetración del sinarquismo en Italia, fue allí donde se le denominó “fascismo”, su propósito era “italianizar” una enfermedad francesa conocida como “sinarquismo”. Es decir, el símbolo de las Legiones Romanas que marchaban hacía la guerra, llamada “fasces”, sería el nombre que adoptaría el sinarquismo proveniente de Francia en Italia, se lo denominó “fascismo”





Según el Movimiento Sinarquista del Imperio debería implantarse regímenes autoritarios eligiendo gente dócil para ser controlados. El poder debe concentrarse en manos de los directivos de la industria y los medios de comunicación; y, naturalmente, en delegados de los grupos financieros-bancarios de cada país. Entre los objetivos de su programa está el concentrar un máximo de industrias y eliminar la competencia injustificada; fijar un control absoluto de precios de todo bien y materia prima; y, la necesaria formación de un aparato judicial y social que impida cualquier acción extrema.



                       Coronación de Bonaparte como Emperador de los franceses en 1804



Lyndon Larouche, otro versado en la materia, expresa que ese círculo de poder económico-industrial financió en secreto a Napoleón y su conquista de Europa, de hecho, suele afirmarse que Bonaparte fue el primer fascista de la historia y que la Revolución francesa es creación y, a la vez, víctima de la Sinarquía. Los sinarquistas brotaron entre los círculos inmediatos de Napoleón, sus veteranos oficiales de las campañas bélicas diseminaron la práctica de la secta por todo el mundo.


Georg Wilhelm Friedrich Hegel, un apasionado admirador de la imagen de Bonaparte como emperador, fue el primero en ofrecer una doctrina histórica fascista del Estado. Los escritos de Friedrich Nietzsche le sumaron a la teoría de Hegel la doctrina del terror dionisíaco del hombre–bestia, de los movimientos y regímenes fascistas del siglo XX”. 

Un siglo más tarde la Sinarquía brindaría su apoyo ciego para el ascenso de Adolf Hitler. El programa consistía en crear un Nuevo Orden Mundial y así proclamó con vehemencia Hitler, el advenimiento de un Nuevo Orden (al que incluyó sus particulares tesis racistas y ocultistas) que sería contrario a la tesis de las repúblicas soberanas basadas en el Bienestar Social, incluso los Estados Unidos, con su Constitución de 1789 fue en su inicio una amenaza a la hegemonía de los grupos de poder, de igual forma los sistemas parlamentarios considerados no tan fieles a sus intereses. 

Tampoco cabe duda que la Sinarquía se convertiría en el frente que se opondría tenazmente al surgimiento del marxismo y los movimientos comunistas que clamaban cambios fundamentales mediante una revolución social. El alcance de la sinarquía llegó a penetrar las organizaciones comunistas y hasta lograr lo inconcebible, clandestinamente, consiguieron en muchos casos, que la extrema derecha y los movimientos obreros politicamente organizados –sin tener ninguna relación, ni contacto- aunaran esfuerzos contra un mismo objetivo, el gobierno(s) que debía ser derrocado.

Larouche afirma que los
Martinistas empezaron a identificarse como “Sinarquismo” a inicios del siglo XX,



“Desde principios de los 1920 hasta 1945 los servicios de inteligencia de los Estados Unidos y de otras naciones lo clasificaban oficialmente bajo el título de “Sinarquismo nazi–comunista”, porque al mismo tiempo desplegaba fuerzas pro comunistas y de extrema derecha opuestas para envolver al gobierno escogido como blanco. Los movimientos fascistas del siglo XX y posteriores, como la mayoría de los movimientos terroristas, son todos creaciones sinarquistas”. 

Para Larouche, el sinarquismo fue el rasgo central de los Gobiernos fascistas organizados en Italia, Alemania, España, la región francesa no ocupada de Vichy con Pierre Laval; ese fenómeno también se desplazó por México y toda América Central y del Sur, como un conducto español del partido nazi. 

“Esta conspiración francmasónica secreta tiene lugar entre las facciones nominalmente izquierdistas como entre las de extrema derecha, tales como el consejo editorial del Wall Street Journal, la Sociedad Mont Pelerin, el American Enterprise Institute y el Instituto Hudson, y la mentada extrema derecha integrista dentro del clero católico. La autoridad subyacente detrás de estas sectas es una red contemporánea de bancos privados de ese modelo veneciano medieval conocido como Fondi. La conspiración del sinarquista Banque Worms en la época de la guerra en los 1940, tan sólo es típica del papel de tales intereses bancarios que intrigaban tras varios gobiernos fascistas de entonces”. 





Los ideólogos fascistas más notables de esta academia después de la Segunda Guerra Mundial son Leo Strauss de la Universidad de Chicago, quien es la inspiración de los actuales ideólogos neoconservadores estadounidenses, y el copensador de Strauss en París, Alexandre Kojève. 


Anecdóticamente, el Sinarquismo tenía (o tiene) los mismos objetivos de la supuesta conspiración mundial judeo - masónica - comunista, pregonada por muchos revisionistas. 

La diferencia radica en que los extremistas partidarios de la gran conspiración judía no ven más enemigo en el mundo que los nombrados (la masonería sería solo un instrumento del judaísmo internacional) y otorgan connotaciones de tinte religioso y racial a su causa, se cegan solamente en esa particularidad citando fuentes y líbelos de dudosa procedencia. El sinarquismo no es sectario en ese sentido, es más amplio, los conspiradores son grandes banqueros e industriales –entre los que sin duda existen muchos judíos, pero también muchos católicos y cristianos de diferentes confesiones, masones, agnósticos, etc. (actualmente esa alianza incluye a cualquier personaje del mundo sin importarle su religión o raza, sino su poder económico personal o empresarial, muchos provienen del Lejano y Próximo Oriente). 


La sinarquía no se desquicia con teorías raciales, ni religiosas, ni políticas, la religión no tiene sentido para ellos (salvo para el grupo de ultra conservadores católicos, de donde provienen los literatos mexicanos tantas veces enunciados); su dios es el poder y la riqueza; aglutina en su favor tanto a la extrema derecha como a la extrema izquierda.



Hoy en día es válido el calificativo de llamar a la sinarquía como la “EMPRESA MUNDIAL S.A.”, un término acuñado, entre otros, por el investigador Daniel Estulin, que significa el control mundial de la industria y economía no en una sola mano, ni en un selecto grupo de conspiradores (judíos), sino una amplia red de metagrupos que trabajan con un único objetivo, el control político – económico de las naciones. 

Es la aplicación estretégica y geopolítica de conquista, ya no territorial sino económica, la lucha por la globalización. Hoy tenemos al famoso Club Bilderberg –que para unos es el brazo político de la OTAN- quien realmente ejerce el poder a través de organizaciones internacionales como el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, la Organización Mundial del Comercio.


No es exageración, como afirma Daniel Estulin que


"a lo largo de los últimos setenta años, remontándonos a la segunda guerra mundial, a partir de esta red de intereses sinarquistas y estructuras financieras nazis encubiertas, ha germinado quizás la infraestructura terrorista más importante de todas y, no solo en Europa, sino internacionalmente. Este mundo circundante terrorista no debe ser entendido como una conspiración con una estructura organizacional cuasi militar, sino como una red flexible, donde cada uno de los componentes puede ser desplegado por separado con objetivos distintos, bajo circunstancias específicas de cada operación”.

Por sentado que la supuesta Gran Conspiración Judeo-Masónica-Comunista pega más en la psiquis colectiva, es más intrigante y misteriosa (aunque la más paranoica y falsa de las teorías conspiranoicas regadas en internet), raya en el plano “esotérico”, pretende descifrar los grandes Misterios de la humanidad. Está demostrado que el ser humano se siente más atraído por lo desconocido, por la lucha en el sentido religioso del bien contra el mal; estamos más interesados en la fantasía, en la utopía, en lo irreal que en la simple realidad y verdad cognocitiva (procesos mentales de pensamiento, percepción y aprendizaje). Ese ha sido siempre el éxito de quienes controlan el poder, incluído el estamento religioso de cualquier fe, influir en la psiquis colectiva con técnicas de manipulación de la mente, empujarnos a una “búsqueda de sentido” en otras “dimensiones”, en otros “planos existenciales”.

Y, no dudo, afirmo que muchos prefieren la Gran Conspiración judeo-masónica-comunista de un alias Traian Romanescu, de Salvador Borrego o de un Joaquín Bochaca y no les interesa para nada indagar sobre la Sinarquía, al fin y al cabo nunca han escuchdo sobre ella. Pero la realidad es esa, incuestionable, demostrable. Borrego, “Romanescu” son sinarquistas de la influyente corriente del ultra conservadorismo católico, son solo peones escribanos de algo que ellos mismos desconocieron siempre, su literatura es utilizada para desviar la atención del verdadero poder en el mundo. 

Curiosamente, ante la ya frecuente denuncia contra el movimiento sinarquista internacional, en estos días, los “revisionistas” y todo creyente en la ‘Gran Conspiración judía’ intenta sacar de contexto el real significado de la sinarquía, poner en el mismo costal a la masonería, al sionismo, al comunismo, al neoliberalismo, a la iglesia, etc., es prueba para ellos de esa Gran Conspiración, ahora intentan denominarla “Sinarquía Internacional Globalista”. En muchos aspectos tienen razón porque el sinarquismo es el verdadero poder en las sombras y, por supuesto, incluyen a judíos y sionistas y otros grupos. Ya lo hemos explicado, la EMPRESA MUNDIAL S.A. no es propiedad privada de uno o un selecto grupo de judíos (o sionistas como les gusta calificarlos hoy en día). Y para quitar cualquier resquicio de duda, solamente recordemos a los profetas de la Gran Conspiración Judía, Traian Romanescu y Salvador Borrego, si ellos al ser sinarquistas –según la actual posición de los “revisionistas”- también serían parte de esa Gran Conspiración….. Si los sinarquistas auspiciaron y llevaron al poder a gente como Hitler, Mussolini y otros, entonces éstos literatos de extrema derecha trabajaron para el judaísmo internacional…





Como hemos dicho, la Sinarquía es una organización financiada por banqueros internacionales que colaboraron con Hitler con un objetivo claro: unificar Europa bajo la férrea mano del nazismo y luego el mundo regido por un NUEVO ORDEN, que sería regentado por un gobierno que garantice y represente sus intereses militares, empresariales, financieros, académicos y de los medios de comunicación. En otras palabras, el Nuevo Orden Mundial para instaurar un Imperio Romano moderno. 

Ya desde 1934 Hitler empezó a concentrarse en México como la clave de su estrategia para Iberoamérica. Según Hermann Rauschning, un político nazi que quedó desilusionado con Hitler y huyó a Suiza en 1936, Hitler estaba convencido de que México era “el mejor y más rico país del mundo,... México es un país que pide a gritos un amo capaz. Su gobierno lo está arruinando. Con el tesoro del suelo mexicano ¡Alemania podría ser rica y grandiosa! ¿Por qué no acometemos esta tarea?... Podrías comprar a este México por un par de cientos de millones”

Hitler creía que podía tomar Iberoamérica, no con ejércitos invasores, sino más bien mediante la subversión. “Crearemos una nueva Alemania ahí [en Sudamérica]. Ahí encontraremos todo lo que necesitamos...No desembarcaremos tropas como Guillermo el Conquistador conquistando Brasil por la fuerza de las armas. Nuestras armas son invisibles”.

Por qué Rauschninng debería haber mentido sobre estos relatos varios años antes de la guerra mundial? Los hechos posteriores solamente avalan sus palabras.

Para terminar esta primera entrega, quiero recomendar la lectura de uno de los mejores libros que explican ese fenómeno de la relación banca-industria- nazismo:  “Wall Street and the Rise of Hitler” (Wall Street y el Ascenso de Hitler), de Antony Sutton. 


Los "revisionistas" nos vende el cuento que Hitler y la doctrina nazi fue una fuerza que “luchó” contra la oprobiosa ingerencia del “capital judío” en la conquista del mundo. No obstante, abundante documentación prueba quienes encumbraron a Hitler hacia el poder, los “revisionistas” nos fabulan relatos sobre la supuesta oposición de Hitler al “patrón oro” y que por esa “razón” la banca internacional le declaró la guerra.

Cómo y quién financió la ascensión de Hitler al poder?. Está demostrado en estos artículos y en el libro arriba recomendado. En la segunda parte de esta investigación veremos material audio-visual para mejor comprensión del público neófito en la materia. Así como en el futuro dedicaremos a estudiar la obra de Antony Sutton e investigaciones similares.


Fuentes consultadas

-William F. Wertz, Jr.- La ofensiva hitleriana contra Iberoamérica
-Lyndon H. Larouche.- Una definición corta de sinarquismo; y, véase también ¿Qué es el Sinarquismo?; y, La vieja sinarquía europea tras el rescate de la banca quebrada.
-Daniel Estulin.-  Viñetas de Mahoma y Operación Gladio: Hermanos en Armas.
Wikipedia. Sinarquía
Otros artículos de interés:
-El sinarquismo, el verdadero enemigo de la humanidad
-EL SINARQUISMO. La cruzada mexicana que no fue

NOTA: Igual que en la anterior ponencia, de forma consciente omito los enlaces directos a las fuentes de consulta, es necesario que el lector se incentive en buscar por sí mismo las fuentes, que se cerciore por su propio esfuerzo sobre lo planteado en esta y anterior ponencia.
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