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21 julio 2016

Erdogan, presagios del totalitarismo (I)





Un extraño paralelismo entre el régimen de Erdogan y la Alemania nazi

Por: Tito Andino U.


Una introducción necesaria de última hora

Al leer diferentes crónicas de la "Red Voltaire" sobre el caos político en Turquía hizo surgir la idea de desarrollar la presente entrega. Este reportaje estaba listo para ser publicado antes del golpe contra el ego del señor Presidente de Turquía, más los hechos acaecidos desde el 15 de julio obliga a modificarlo. No obstante, seguiré con el proyecto trazado (las coincidencias entre el régimen Erdogan y el régimen nazi)

El frustrado golpe de estado contra Erdogan lo analizaremos en una siguiente entrega. La información aun esta ventilándose, muchos trapos sucios apenas están intentando lavarse, pero lo que en mi punto de vista se refiere, no comparto el criterio de mucha gente que afirma, sin evidencia, que podría tratarse de un autogolpe que afiance a Erdogan en el poder y actué, con reformas legales, como un verdadero dictador a carta cabal.

No es de extrañar el desvío político que está dando el presidente turco a su nación, la otrora Turquía laica y liberal ha estado transformándose, poco a poco, en un estado policíaco e islamista, al estilo alemán de la década de los treinta y cuarenta del siglo pasado y esto mucho antes de la tentativa del golpe de estado de los días recientes. No obstante las repercusiones de la última sublevación y de los ataques terroristas en el aeropuerto de Estambul han estremecido la nación turca. La posición intransigente del jefe de estado que ya era latente ha recrudecido ante la ofensa a su persona (Erdogan se siente más golpeando en su ego personal y no mide las consecuencias de sus declaraciones en el ámbito internacional).

El señor Presidente de Turquía (hay que tratarlo así para evitar su enfado) a pesar de haber pedido “perdón” a los rusos por el derribo de un avión de combate y de su repentino miedo a que la criatura que ayudó a engendrar y alimentar (el Estado Islámico) se ponga en su contra, sigue madurando la idea de asumir el papel de Fuhrer regional. 

Era lógico que el espectro político interno y externo de Turquía, antes de la fallida intentona golpista, no nos permitía plantear una hipótesis a corto plazo sobre el papel turco en la crisis de Medio Oriente. Hoy si podemos conjeturar que el régimen turco ha venido peligrosamente jugando no solo a dos sino a tres o más bandos, veamos: Aliados con la OTAN y socio estratégico de Estados Unidos e Israel, por un lado; acercándose discretamente a Rusia e incluso hablando la posibilidad de colaborar en la lucha antiterrorista, por otro lado; su continuo papel desestabilizador de la región con un plan independiente turco-francés (plan Juppé-Davutoglu); y, su propio programa radical de aplastar a la resistencia kurda dentro y más allende de sus fronteras, aun irrespetando el Derecho Internacional y a sus socios occidentales. 

Es cierto que las repercusiones del fracaso de la intentona golpista, otorgará carta blanca para una irrazonable “cacería de brujas” dentro del territorio turco, pero la radicalización del señor Presidente, que ya estaba en marcha, era solo cuestión de algún suceso notable para extremarla, el pretexto está servido.

Sin, ánimo de confundir, a pesar que Erdogan anhela convertirse en el “Califa” de los musulmanes, rememorando el pasado del imperio otomano, parece que al sentirse ofendido por los occidentales (USA/OTAN) se ha visto forzado a dar un giro hacia la conciliación con el enemigo Number One de Occidente, Rusia.

Lo que Rusia opine sobre las purgas al estilo stalinista del régimen de Erdogan es una hipótesis a desarrollar, si es que se llegara a confirmar un supuesto acuerdo ruso-turco que iría más allá del pedir perdón por el derribo del avión Sukhoi-24 y de la normalización económica. Un hecho de esa naturaleza podría ser una notable razón para que la OTAN se haya alarmado y haya consentido, o aun más, haya alentado la intentona golpista. Un arreglo con Rusia por parte de Turquía necesariamente tendría implicaciones en el desarrollo de la guerra en Siria e Irak, cosa que parece estarse cumpliendo, muchas fuentes afirman que las tropas turcas ya abandonan Irak y han retirado a los agentes del servicio secreto y comandos operativos que participaban en las acciones junto a los yihadistas o con grupos “moderados” contra el ejército árabe sirio.

Otro hecho que forzosamente debería cumplirse en un imprevisto e hipotético acuerdo turco-ruso es la cuestión kurda. Sigue siendo un misterio – a pesar de ser solo una hipótesis- cómo debería actuar Rusia ante algo que los turcos jamás van a negociar, es decir: Cero concesiones para los intentos autonómicos kurdos dentro de las fronteras turcas y cómo controlar a las diversas organizaciones armadas kurdas que actúan dentro de Siria e Irak. Los PKK son hostiles a Turquía, no así los peshmergas iraquíes, no obstante los PKK también operan en Irak; a eso debemos sumar la facción disidente del YPG siria que ha cambiado de bando y lucha ahora junto a Turquía en búsqueda de consolidar un programa para la creación de un estado kurdo en el norte de Siria, lugar donde, supuestamente, deberían ser deportados los millones de ciudadanos turco-kurdos que viven en las provincias turcas fronterizas con Siria e Irak. Un verdadero rompecabezas.
   

El giro hacia el totalitarismo

Asalto contra la libertad de expresión, el poder judicial y la administración pública

Los pretextos pueden ser muchos, pero los más esgrimidos son la lucha contra  el “terrorismo”, “la defensa de la integridad patria” y la “defensa de la democracia”. Conceptos que cualquier jefe de estado recurre para reprimir ciertas reivindicaciones sociales o acallar las protestas. A esto, debemos sumar la influencia religiosa en la vida política (en los estados musulmanes, generalmente), para nadie es extraño recordar que Erdogan, aunque lo niegue, es un fiel devoto de la “Hermandad Musulmana” y como tal, dentro del fundamentalismo que profesa esta Cofradía, la radicalización islamista del país se hace latente cada vez más.

Otro detalle es la terrible censura que sufre la prensa turca, si no se está alineado con el gobierno, lo más probable es que sean amenazados los diferentes medios con la clausura y el enjuiciamiento de periodistas. Por algo hay un dato revelador, Turquía es el primer país del mundo donde se coarta la libertad de expresión. Naturalmente, eso es “democracia” dentro de un estado que es miembro de la OTAN y auspicia a organizaciones terroristas para la desestabilización de otros estados. Tras el fiasco del golpe de estado, debe darse por hecho que la libertad de prensa, la poca independiente que existía, va a morir lentamente.

El presidente turco y sus asesores afirmaban que criticar al mandatario  no corresponde al concepto de “libertad de expresión", que ello sobrepasa "los límites de la crítica" porque lo que se pretende es "humillar" a Erdogan. Los procesos por injurias al presidente Erdogan se han multiplicando alarmantemente desde su nombramiento como jefe de Estado (agosto 2014), un claro síntoma del camino al autoritarismo.

















Para estas fechas, en la democrática República de Turquía existen alrededor de 2000 procesos judiciales contra simples ciudadanos, periodistas y artistas. El asunto ha sobrepasado las fronteras, en Europa, los inmigrantes turcos que critican al señor presidente vía redes sociales son inmediatamente identificados y conminados a retractarse y borrar sus comentarios, so pena de tener problemas en su próxima visita a la patria. En la red social Twitter, el gobierno turco encabeza el ranking mundial de exigencias de eliminación de tuits, con el 60% a nivel global, según la prensa internacional.

Para junio del 2013, decenas de abogados fueron arrestados por protestar en el Palacio de Justicia de Estambul y alrededor de treinta abogados ya se encontraban previamente enjuiciados y encarcelados bajo el cargo de supuestos nexos con grupos “extremistas”, es decir, por pertenecer a organizaciones de izquierda o simplemente por apoyar a los kurdos.  

Así mismo, siguiendo las órdenes del “Califa” (Erdogan) se ha sancionado a medios televisivos por informar en vivo sobre la represión policial a las manifestaciones de junio de 2013 en la plaza Taksim. Esos medios fueron los canales turcos: EM TV, Halk TV, Cem TV y Ulusul TV. El argumento esgrimido por el Consejo Superior de la Radio y la Televisión de Turquía es que las imágenes difundidas de las acciones policiales “dañan el desarrollo físico, moral e intelectual de niños y adolescentes”. (1)

En octubre del 2015, siguiendo órdenes de la presidencia, efectivos policiales turcos procedieron violentamente a clausurar dos canales de televisión: Kanalturk  y Bugun TV. La razón es que estos medios eran vigilados por los servicios secretos por cuanto estaban bajo influencia de Fethullah Gülen, el más terrible opositor que tuvo Erdogan por muchos años y contra quien se dictó una condena bajo la consigna de haber organizado, financiado y dirigido una organización terrorista, es decir, los seguidores del clérigo Fethullah Gülen. (2)

Peor, aun es el caso de quienes se atreven criticar u opinar sobre la cuestión del genocidio contra los armenios y la cuestión kurda. Aquí recordaré un caso del 2005!. El famoso novelista turco Orhan Pamuk fue llevado ante los tribunales por afirmar a un medio suizo que Turquía había asesinado a 30.000 kurdos y a un millón de armenios. En Turquía el sistema judicial está fraccionado entre los de pensamiento liberal y por el otro lado quienes rechazan cualquier intento de apertura. Muchos años antes que Pamuk, Yasar Kemal criticó la política kurda de Ankara, recibió condena condicional por 20 meses pero se haría efectiva si reitera sus palabras en cinco años. (3)

Si los nuevos dueños del poder judicial de Turquia (AKP), antes del fallido golpe, no solo que intimidaban a todos los sectores descritos, también los jueces corrían el mismo riesgo por oponerse a las acciones de corte criminal de los actuales  gobernantes de Turquía. Así, el caso del arresto y destitución de cuatro jueces bajo el cargo de espionaje. El ex juez Suleyman Bagriyanik y sus ex adjuntos Ozcan Sisman, Aziz Takci y Ahmet Karaca, quienes en cumplimiento de la Ley detuvieron en enero de 2015 un convoy de camiones que transportaban armas destinadas al Emirato Islámico. Sin embargo, los responsables del convoy, miembros de los servicios secretos turcos (MIT) impidieron a un coronel de la policía cumplir la orden judicial de detener los vehículos. Policías, militares y jueces, en uso de sus facultades legales, hoy están en prisión, el juez y sus adjuntos, así como el coronel de policía fueron destituidos por el propio Recep Tayyip Erdogan. (4)

Podríamos seguir enumerando los casos, pero este no es el propósito de este ensayo. Simplemente diremos que los ejemplos son una mínima expresión de un síntoma agudo dentro de la “democrática” Turquía, candidata a la Unión Europea por ser “campeona” de los derechos humanos, la libertad de expresión, la libertad de culto, etc.

Si esto pasaba antes del fracaso del “putsch”, hoy, atreverse alzar la voz en contra del señor Presidente, será un suicidio para el más simple ciudadano turco. Simplemente las cosas se pondrán tan duras que hasta una posible reforma legal para implantar la pena de muerte desatará el pánico de aquel que esté pensando hablar mal de Su Eminencia, el “Califa” de todos los turcos, Don Recep Tayip Erdogan, elegido por la Gracia de Dios... y de los "Hermanos Musulmanes".



Más de doce años en el poder del AKP confirman los hechos:

Antes del desastroso intento golpista,Turquía ostentaba el record mundial de detenciones de militares de rango superior (generales y almirantes), parlamentarios y jefes de grupos políticos, de abogados y periodistas, todos ellos encarcelados, procesados y otros a la espera de juicio por el simple hecho de ser opositores al régimen. Sin embargo, la “democrática” Turquía del señor Erdogan era presentada por Occidente y la OTAN como ejemplo de “democracia”; y, sin amilanarse, mediante el uso del clásico chantaje, el dignatario turco quería ser miembro activo de la Unión Europea. Como hemos dicho veladamente, la humillación a no ser acogido en ese seno puede derivar en un comportamiento psicótico, propio de un niño malcriado, al sentirse ofendido por Occidente es probable que Erdogan corra a brazos de los rusos, como así ya se intuye por el “perdón” solicitado.

Volviendo a los detenidos dentro de Turquía (antes del golpe), como ejemplo: Dentro de una prisión (Siliviri) el 5 de agosto del 2013 se emitió sentencia dentro del caso “Ergenekon”, se declaró que 275 jefes militares, periodistas y políticos eran culpables de “complot contra el Estado” y sentenciados a duras penas de prisión.


















Algunas de las personas que fueron procesadas en Turquía dentro del denominado caso “Ergenekon”.


Cualquier jurista del mundo que haya seguido el caso tenía suficientes argumentos legales para replicar que ese fue un proceso amañado, sin respetar las mínimas garantías de un juicio imparcial y de justicia universal. El caso se inició con la acusación de fiscales “especiales” y ante una jurisdicción inexistente, creada ad hoc, jueces y cortes especiales y, sobre todo, en el interior de una cárcel edificada solamente para este acto. Las pruebas fueron impugnadas y los testigos de la acusación fueron gente anónima.

Para críticos como Thierry Meyssan, los condenados presentaban una característica común: Todos estaban en contra de la hegemonía estadounidense y por su oposición a la guerra secreta turca contra Siria. (5)

NOTA: En uno de los pocos intervalos de lucidez judicial, la Corte Suprema de Turquía a fines de abril de 2016, anuló el proceso Ergenekon, por tanto las 275 condenas pronunciadas contra los procesados, acusados, entre otros cargos, de labrar un golpe de Estado contra el gobierno de Erdogan. La Corte Suprema expresa en el veredicto que nunca se comprobó la existencia del complot Ergenekon. Los oficiales superiores de las fuerzas armadas, periodistas, profesores condenados y exonerados ya no podrán recuperar sus cargos.

Si esto pasó antes del fracasado golpe de julio del 2016, nada que pueda calificarse de “proceso legal” espera a los futuros encausados, ya no serán 275, sino miles de militares, periodistas, juristas, jueces, fiscales y simples opositores y ciudadanos corren el riesgo no solo de recibir largas penas de prisión sino que cabe la posibilidad (depende de una argucia legal reformatoria de la Constitución y de la ley penal) de enfrentarse a la ejecución, pena de muerte.

Tras el fallido golpe las detenciones masivas no se detienen, no son solo militares, también opositores, funcionarios contrarios a las políticas del régimen y, lo más alarmante, ya contamos con 755 magistrados de todos los rangos, desde simples jueces hasta magistrados de la Corte Suprema y Constitucional e incluso fiscales. Como hemos visto más arriba esto no es nuevo, el acoso a los jueces y fiscales ha sido la política oficial del régimen para buscar alinearlos a su política interna y externa  La intención es muy clara, el Señor de todos los turcos fructificará del suceso eliminando el sistema judicial y centralizando la administración de justicia en sus manos y las de sus acólitos, no existirá más la imparcialidad e independencia del órgano judicial. Sin duda, entre las autoridades judiciales sacrificadas constarán aquellos juristas que anularon el pasado mes de abril el proceso Ergenekon (acusaciones falsas sobre un anterior e inexistente golpe de estado contra Erdogan). Estamos hablando, hasta el momento, que han sobrepasado las 9.000 detenciones sumarias.

No estamos hablando de un proceso sino de una purga al mejor estilo de dictadores como Hitler y Stalin. No se arresta a los líderes de la tentativa golpista únicamente, se ordena la detención de miles de militares y funcionarios públicos, se va a destituir a miles de empleados que no tenían nada que ver con el golpe, algo que incluso va a afectar a miles de maestros, se aprestan a cesar miles de policías y todos los jueces y funcionarios del fuero militar han sido removidos, todos -hablamos de decenas de miles de personas- bajo la acusación de fraternizar con el “enemigo”, es decir con los “terroristas” a órdenes de Fetulhá Gülen (exiliado en Estados Unidos).

Es evidente, no hay duda, es la coartada perfecta de Erdogan para efectuar una profunda purga de todo opositor al régimen y contra quienes se oponían a la islamización del otrora estado laico y moderno de Turquía, como lo instauró Ataturk y cuyo legado es defendido por las fuerzas armadas turcas, o lo que queda de ellas (van camino a ser el ejército privado de Erdogan y sus lacayos). 


Hablar de una purga es no exagerar los hechos ni los términos, en Turquía se conocía perfectamente la existencia de las “listas negras“ previas al golpe. Por ejemplo, llama la atención la inmediata cacería de jueces, se deduce que la “lista negra” de magistrados estaba ya elaborada con antelación a la asonada golpista, solamente era cuestión de un incidente de proporciones para poner en marcha el plan.

Si a todo esto, además, se pretende restablecer la pena de muerte, ley que se aplicaría retroactivamente para degollar a los sublevados y otros indeseables para el régimen… las cosas no pueden ser más claras. De aquí a que el señor Erdogan se inventé un “Tribunal del Pueblo” no queda mucho trecho.

La Alemania nazi tenía como prerrogativa “interpretar” el supuesto “sano sentimiento popular” con la finalidad de ejercer el control político total sobre el órgano judicial, de esas forma fue raro el caso del presunto infractor a ser juzgado que haya sido absuelto. Hans Frank, abogado y ministro del Reich, condenado en Nurenberg por crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad envió en su día un mensaje a los jueces del Tercer Reich:


“No existe ninguna independencia de la ley respecto al nacionalsocialismo. En cada decisión que adopten, díganse a sí mismos: ¿cómo actuaría el Führer en mi lugar?”.

De esa forma, Hitler consiguió que su “sentimiento”, no el del “pueblo”, fuera la Ley en Alemania, alineando en su entorno una nueva organización judicial conocida como “La Liga Nacionalsocialista de Juristas Alemanes". Hitler manipuló la justicia para legitimar una serie de conductas criminales inaceptables en un estado de Derecho, solo así podemos entender que las leyes surgidas viabilizaron ese sistema policiaco que terminó con el genocidio. Para la Alemania nazi y para sus seguidores pos-guerra todo era legal porque esa era la “Ley”. La “Ley sobre el delincuente habitual peligroso”, tempranamente dictada, llevó a miles de ciudadanos alemanes a los campos de “reeducación”, posteriormente conocidos como “campos de concentración”, “cláusulas especiales para arios” permitieron la exclusión de profesores universitarios, abogados y jueces judíos y opositores de su actividad profesional.

Estamos solamente a un paso de que la ley del “sano sentimiento popular” sea heredada en la Turquía del señor Erdogan. "El intento de golpe de Estado es una bendición de Dios que permitirá limpiar el Ejército", declaró el presidente turco.

 Y continuó: "Vamos a limpiar nuestro Ejército de traidores. Han levantado las armas contra el pueblo. Habrá muchas detenciones en nuestras fuerzas armadas, incluidos en los puestos más altos". Afirmó, ante la multitud que lo respalda, que se piensa restablecer en la Constitución la pena capital tras la tentativa de derrocarlo. "En una democracia no se pueden ignorar las exigencias del pueblo, es vuestro derecho, las instancias correspondientes lo examinarán (una reforma para dictar la pena de muerte) y tomarán una decisión". (6). Finalmente expresó: 


"El pueblo ahora, tras tantos incidentes terroristas, cree que estos terroristas deberían morir" 

Y se pregunta:"¿Por qué tengo que mantenerlos y alimentarlos en cárceles durante años?". En este caso, la voluntad del pueblo deberemos interpretarla como el deseo de los seguidores de Erdogan.




La foto vale más que las palabras. A esto se reducía el poder judicial en la Alemania nazi. Al centro el más famoso jurista nazi, Roland Freisler, quien incluso participó en la Conferencia de Wanssee donde surgió el proyecto de “Solución Final al problema judío en Europa”. Los “Tribunales del Pueblo” condenaron a decenas de miles de ciudadanos por ser “indeseables”para la comunidad y dictaminó la pena muerte a miles de alemanes solamente por hacer una crítica al régimen. Ni en la propia casa se podía estar seguro. Contar inocentes chistes contra el Fuhrer era causa para ser juzgado y decapitado por “alta traición”, las acusaciones iban desde “derrotismo”, “sedición”, “desmoralización”. Las bromas eran “cosa de derrotistas”arguían los juristas nazis. El enemigo “interior” es decir los alemanes sospechosos de derrotismo que ponían en duda la victoria del ejército nazi eran considerados “despreciables”, tenían asegurada la guillotina. Hitler ordenó al general Wilhelm Keitel redactar una ley que castigara a aquellos que osaran atacar a Alemania con la palabra. La norma decía: «Se aplicará la pena de muerte en caso de desmoralización de las fuerzas defensivas…”. La Gestapo tuvo mucho trabajo arrestando a cualquier persona que hablara contra el régimen. Las primeras víctimas fueron quienes contaban un chiste sobre Hitler ante un grupo de personas. Las penas al principio fueron desde una amonestación llegando a la pena de muerte. Un caso muy conocido es el de Marianne Elise K, una viuda de guerra alemana que trabajaba en una fábrica de armas. Su error fue contar un inocente chiste relacionado con Hitler y Goering: “Hitler y Goering están en la torre de radiodifusión de Berlín. Hitler dice que quiere darles una alegría a los berlineses. A lo que Göring le contesta: ¡Entonces, salta desde la torre!”. Fue denunciada en su propio trabajo por “derrotismo” y “antipatriota”. Llevada ante el “Tribunal del Pueblo” (Volksgerichtshof), Su caso término en manos de Roland Freisler, que solía burlarse de los acusados durante los procesos judiciales. Tras un juicio más parecido a una función de circo que a un verdadero proceso judicial, el 26 de junio de 1943, el «Tribunal del Pueblo» dictó la siguiente sentencia: «La Sra. Marianne K., en su condición de viuda alemana de guerra, ha intentado socavar nuestra sólida moral de defensa y nuestro trabajo eficiente en aras de la victoria en una fábrica de armas haciendo uso de palabras malévolas contra el Führer y el pueblo alemán, expresando con ello el deseo de que perdamos la guerra. Por eso, y debido a que se ha comportado como una checa, aunque es alemana, se ha situado al margen de nuestra comunidad patriótica. Ha perdido el honor para siempre y por lo tanto es condenada a muerte». Freisler hacía honor a su predecesor en el cargo: “En general, el juez del Tribunal del Pueblo se debe habituar a considerar que lo primordial son las ideas e intenciones del Gobierno y lo secundario el destino humano que está en sus manos”. Estos y otros detalles se encuentran redactados en la obra de Rudolph Herzog: “Heil Hitler, el cerdo está muerto”



LA “RAZA” TURCA

No caeremos en el error de querer demostrar lo indemostrable, la “raza” turca no existe, siendo este un término eminentemente político con fines propagandísticos de corte nacionalista que viene con mayor fuerza desde el surgimiento de Turquía como república, lo explicaremos más adelante.

Lo que si está claro es lo que une a los diversos pueblos turquinos o túrquicos, no es la raza, si no el idioma.

En nuestra época contemporánea “turco” constituye lo referente a la nación y a los ciudadanos de Turquía. Un hecho anecdótico, se denomina “turco” y Turquía no porque los habitantes sean originarios del suelo que ocupan, Turquía lleva ese nombre porque esa tierra fue invadida hace siglos por una rama de los turcos, los otomanos, que ocuparon la Anatolia en detrimento de antiguas etnias griegas. (a manera de ejemplo: Francia lleva su nombre debido que ese territorio fue invadido por los francos).

Los pueblos turquinos comparten modos culturales e históricos en diferentes aspectos y en menor grado étnicos. Lo que les ata es una peculiar fonética, es decir una lingüística común con algunas variantes. Así diferentes pueblos túrquicos de Eurasia tienen lenguajes y dialectos que provienen del tronco de la familia túrquica.

Los orígenes de los turcos es sumamente difícil trazar, en parte debido a que fueron hordas nómadas, parte de las tribus Bárbaras que asolaron Europa hace muchos siglos. Los rastros se pierden y se entremezclan desde la más profunda medianoche de los tiempos. Algunos estudiosos afirman que los turcos son una rama de los hunos (de cuyo tronco proviene el célebre Atila). También descienden de los mongoles (de allí que una gran parte de turcos idolatran a Gengis Khan como un antepasado). Se dice que su origen sería el Asia Central. Otros estudios refieren que incluso provienen –una de las muchas ramas turcas- de Siberia, de origen altaico, de los que se derivarían otros pueblos como los kazajos, los kirguiz, uzbecos, azeríes, turcos, etc, y que éstos últimos se marcharon hacia el sur a la región conocida como Anatolia. Lo que si está documentado es que para el siglo XIII los turcos eran solamente el 10% de la población de la región de Anatolia.

El mestizaje, a pesar que se lo quiera negar, fue un proceso real pero enmarañado. A lo largo de los siglos diferentes pueblos como los hunos, mongoles, siberianos, helénicos, árabes, judíos y otros han venido entremezclándose; y, de forma excepcional hasta chinos, persas, armenios se fundieron con los turcos. En tiempos más modernos, regiones del Imperio Bizantino fueron paulatinamente cruzándose con los pueblos turcos. En el campo religioso, los otomanos, en general, fueron tolerantes con las prácticas de otras culturas sometidas a su vasto imperio, pero sus antecesores, los selyúcidas, si que fueron fanáticos religiosos. El Islam tampoco constituyó la fe primigenia  de los turcos, fueron los árabes quienes les convirtieron al Islam alrededor del siglo VIII de nuestra era, antes practicaron el cristianismo ortodoxo y hasta el budismo.

Al terminar la Primera Guerra Mundial, el imperio Otomano fue derrotado y condenado a su forzosa desaparición y perdieron definitivamente el control sobre las regiones árabes. Estuvo a punto de desaparecer, lo que hoy es la actual Turquía fue invadida, ocupada y dividida en zonas de influencia entre las potencia vencedoras. 


Cuando surgió Turquía predominaban los armenios, kurdos y griegos como más de la tercera parte de los habitantes del Asia Menor. Esos pueblos, curiosamente, hoy son para los turcos sus acérrimos enemigos.


Mustafa Kemal –Ataturk-


Tras la caída del Imperio, en un caso excepcionalísimo, como salvador de la cultura turca, apareció en escena un activo militar, Mustafa Kemal, más conocido como Ataturk, quien dio batalla a las fuerzas extranjeras, a la vez que aplicaba la diplomacia para conservar la unidad del resto del extinto imperio. Abolió el Califato, exilió al último sultán y lo más importante fundó la República de Turquía, desafío a los ultra conservadores religiosos declarando el laicismo, es el impulsor de un estado islámico moderno y liberal, acogió el calendario gregoriano, impuso el alfabeto occidental en detrimento del árabe, declaró la igualdad de derechos de la mujer y el hombre, prohibió la vestimenta tradicional, etc. Una serie de reformas impensadas para la época, un súbito cambio cultural del recién sepultado imperio otomano.

Turquía es quizá un caso singular, de su probable extinción tras el colapso del imperio en la primera guerra mundial, emergió gracias a la voluntad de un solo hombre, Ataturk.


Ataturk no lo consiguió con discursos sino guerreando contra sus enemigos, aplicando mano de hierro para consolidar el espacio geográfico remanente en la que ejercería la hegemonía de la “raza” turca, expulsando a otras culturas y minorías no turcas y, históricamente demostrado, continuó con una campaña de exterminio de las nacionalidades armenias, kurdas e inclusive griegas.   

Los turcos guardan gran devoción a la ideología “kemalista” (de Mustafá Kemal). Ataturk fue la cabeza visible del Movimiento “Los Jóvenes Turcos”, hoy sigue siendo un icono a semejanza de lo sagrado, es lo más próximo al “culto a la personalidad”. Sin Ataturk y su movimiento, sin sus guerras contra la ocupación internacional del ex territorio otomano, la actual Turquía simplemente no existiría. No es raro escuchar en Turquía que “Ataturk es más grande que Dios”, aunque esto ofenda a la creencia religiosa islámica.

Pero Mustafá Kemal no fue un devoto religioso, más bien muchos lo tildan de ateo, ha influido en la historia de Turquía como militar y político nacionalista. Se declaró defensor de la historia, de la “raza” y del pueblo turco. Su método, ya lo hemos dicho, enalteciendo las glorias del pasado y fusionándola con una corriente ultra nacionalista turca. De hecho, sus sucesores han exagerado y exasperado el ambiente cultural turco con el tema “racial”.

En la Constitución turca de 1924 se expresaba que “turco” es cualquier ciudadano del país, independiente de su idioma o religión e instituye el turco como único “idioma de Turquía”, por tanto, se declaró la  prohibición del lenguaje kurdo (aunque los kurdos tiene diferentes dialectos que hablan en las distintas regiones que habitan). Se negó la existencia a través de la historia de una cultura kurda, se declaró ilegal cualquier asociación o movimiento político kurdo, negándoles el derecho a tener escaños en el Parlamento y con el transcurso de los años se dio una fuerte represión oficial.

La Constitución turca de 1981 (en vigencia) tácitamente declara que no se permite enseñar como lengua materna ningún idioma que no sea el turco. En 1991 se abolió la ley que prohibía el uso del idioma kurdo en la calle, aunque explícitamente hablar kurdo dentro de Turquía fue por muchos años más un “delito”. Esta represión “cultural” fue disminuyendo en décadas recientes, permitiéndose enseñar kurdo a la gente adulta.

Las fuerzas armadas turcas son custodios del legado de su líder y defienden férrea y severamente la ideología “kemalista”, reiterando, un nacionalismo turco a ultranza. Por lo mismo, el ejército turco jamás consentirá que las pretensiones kurdas logren sus objetivos. La mayoría de la población turca ve a los kurdos-turcos como un pueblo extranjero, por ende, se opone que una tercera parte de su territorio (son 23 provincias) se convierta siquiera en una zona autónoma.

Para quien conoce la idiosincrasia del pueblo turco, no debe llamarle la atención un hecho, a simple vista banal, pero que esconde un latente peligro para el resto de pueblos de sus cercanías. Desde su fundación se viene inculcando a la gente simple de Turquía que ellos constituyen una “raza” pura. Es un “pecado” que el turco se cruce con otra persona que no sea de su “raza”; quien así lo hace, generalmente es expulsado del seno familiar y mal visto por el resto de la población (este principio más se acoge a las mujeres, porque los hombres –aunque no bien visto- pueden contraer matrimonio con “extranjeras”). El turco, aun el inmigrante y los nacidos en ciudades europeas suelen llamar “extranjero” a los ciudadanos del país que los acoge y prefieren comunicarse en su propia lengua natal.

Como vemos, el pensamiento nacionalista turco no es exclusivo de la fuerza pública. La clase política, los medios de información y, lo más trascendental, el pueblo, la gente común y corriente, los 70 o más millones de ciudadanos turcos, mantienen análoga filosofía. Como ejemplo, los turcos aceptan como un deber la lucha contra los "terroristas kurdos". Solo así se puede explicar el silencio de una población contra la devastación actual que sufren los pueblos kurdos del este de Turquia (aunque también la censura de prensa es total).

En términos generales, la mayoría de turcos detestan y ven como un enemigo al kurdo (naturalmente existen excepciones, corrientes políticas más favorables al dialogo y respeto a los derechos de las minorías. Así como existen dentro de Turquía miles de kurdos que rechazan la lucha por la independencia de su nación, muchos kurdos forman parte de las fuerzas del orden turcas porque son ciudadanos de Turquía y muchos han caído en acciones militares contra el PKK).



Documento auténtico. Gráfico publicado por el gobierno nazi en 1935, explicando los esquemas familiares que determinaban la limpieza de sangre. Gráfico para describir Leyes de Nuremberg de 1935. Las "Leyes de Nuremberg" establecieron una base pseudo-científica para la identificación racial. Solo las personas con cuatro abuelos alemanes (cuatro círculos blancos en la fila superior izquierda) eran de "sangre alemana". Un Judío es una persona que desciende de tres o cuatro abuelos judíos (círculos negros en fila superior derecha). En el medio de la gente de pie "sangre mezclada" del "primer o segundo grado." Un abuelo judío se define como una persona que sea o haya sido miembro de una comunidad religiosa judía. También incluye una lista de matrimonios permitidos ("Ehe gestattet") y los matrimonios prohibidos ("Ehe verboten"). Cita tomada de la Wikipedia en inglés.



Turquía lleva un trabajo de adoctrinamiento férreo en la creencia de la “raza turca” por generaciones y, por regla general, el simple ciudadano turco desaprueba la mezcla “racial”. La identidad de la cultura turca se la lleva incluso a otros países donde emigran masivamente huyendo de la extrema pobreza (como Alemania, los Países Bajos, Bélgica, y otras naciones europeas), no se sienten ciudadanos del país que les acoge, a pesar que reciben todo tipo de beneficios, tanto padres como sus hijos nacidos en otro país suelen responder que son turcos y muchos demuestran su desprecio por el país que nacieron y que les da todo (naturalmente que hay excepciones aisladas). Esto es comparable al ideal de cultura “aria” implantado por Hitler en la Alemania nazi, la diferencia es que el alemán logró, en menos de doce años, convertir y adoctrinar a la juventud alemana, la educación nazi transformó todos los estándares de la vida social de la nación. 


Para explicar el término “raza” turca y sus implicaciones en el ámbito cultural del actual turco, nos valdremos de un excelente artículo, “Los alumnos de Mustafa Kemal Atatürk” (7) que sintetiza un libro titulado ‘Cankaya’, del periodista y escritor turco Falih Rifki Atay, contemporáneo e incondicional de Mustafa Kemal. En su libro (el aquí invocado, además ha escrito muchos libros) detalla lo que es la ideología llamada “Kemalismo”, es decir, la filosofía y doctrina oficial de la República de Turquía, aún vigente en estos días.

Las citas textuales a continuación son tomadas del artículo de referencia: página  319): 


En el cincuentenario nos visitó una delegación de Hitler. Hitler, totalmente poseído por el orgullo dijo: ‘Mustafa Kemal nos ha demostrado, que fue un hombre que ha sabido salvar a su pueblo por todos los medios y a conseguir los medios necesarios para hacerlo, su primer alumno fue Mussolini, el segundo soy yo”.

Luego escribe Falih Rifki Atay (S.451):


“Hitler alabó a Atatürk y dijo: “Cuando un pueblo es despojado por todos los medios, tiene que buscar el camino para salvarse. Esto lo ha demostrado Mustafa Kemal Atatürk, HI)”. (…) “Cuando se piensa en la turqueidad de los años 1923-1924 se debe dar la razón a  Hitler.”

Atatürk, que era de origen albano, ordenó investigar las características de la raza turca. “Desde que no se encontraron estas características de la raza turca, nosotros representaremos a la raza aria”, dijo.






Muchos científicos opinaban que la así llamada “raza turca” existe solamente en un pequeño porcentaje de personas en Turquía. Sin embargo se promueve por parte del Estado una especie de “turqueidad”.

Desde hace 80 años le robaron los kemalistas su identidad a la gente para designarles a todos como turcos. Es igual que fueran kurdos, judíos, armenios, lazos, cherqueses, para esa ideología da igual. “Quien no es turco, solo tiene derecho a permanecer en Turquía, para servir a los turcos”, dijo el ministro de Justicia Mahmut Esat Bozkurt.



Medición craneal en la Alemania nazi. La obsesión de Hitler con las ideas raciales se reflejaron desde su aparición en la política en sus escritos y discursos. Ese principio no cambió nunca: "pureza" racial, superioridad de la "raza aria" (germana) o la "raza superior". La raza debía permanecer pura para asumir el control del mundo en algún momento de la historia. Sin embargo, sigue habiendo gente que lo pone en duda. El ideal "ario"  de Hitler era un hombre alto, de ojos azules y rubio. Al asumir en 1933 el poder esa ideología del nazismo (ahora del gobierno) se publicó en carteles de propaganda, en la radio, en la prensa escrita, en las escuelas y en el cine, todo bajo el auspicio de científicos alemanes (partidarios del nazismo) que apoyaban la lucha contra las razas "inferiores". Tomando el control legal del estado, los nazis promulgaron leyes que facultaron a los médicos alemanes, de forma pública, realizar esterilizaciones y cirugías forzadas para impedir la reproducción de los “enemigos”. Los primeros fueron los gitanos (unos 30.000 en Alemania); personas discapacitadas, con problemas mentales, sordos, ciegos. Luego vendría la caza de brujas contra el judaísmo. Por lo que las primeras víctimas del nazismo, no fueron precisamente los judíos, sino los propios alemanes discapacitados. La tesis de Hitler respecto a los judíos era que éstos no eran un grupo religioso, sino una "raza" venenosa que "vivía a costa" de otras razas y las debilitaba. En las escuelas se comenzó aplicar el "principio" de la ciencia racial. Medir el tamaño de la cabeza, el largo de la nariz, registrar el color del cabello y los ojos de los niños, con el objetivo de determinar si pertenecían a la verdadera "raza aria". Los alumnos judíos y gitanos eran humillados.


El importante periódico ‘Hürriyet’ de Turquía tiene como lema: ”Turquía para los turcos”. “Cuando estuve en un internado en Turquía en el año 1950, nuestro maestro entró al aula con un centímetro para medir nuestras cabezas. Cuando un kurdo no alcanzó la masa requerida sacudió la cabeza y dijo ”Oh Dios! Por qué no tienes la cabeza de un turco!?”. El Kemalismo quería construir una raza turca que fuera, aplicada, inteligente y naturalmente muy habilidosa”. “Un turco es igual al Universo !” etc. Ese lema era escrito con grandes letras y especialmente colgado en el perchero de los kurdos”.

Los maestros enseñaban:


”Los hombres turcos son los mas fuertes del mundo. Su cuerpo se fue transformando por mutación hasta alcanzar la forma del cuerpo de un lobo. Piernas cortas, torzo largo y hombros anchos”.

Hay turcos que no quieren trasfusiones para no mezclar su sangre "pura" turca con otra. Luego del terremoto en Izmir (en 1999) el Ministro de Salud se negó a aceptar las conservas de sangre de los griegos ya que la estructura de la noble y pura sangre turca no habría de mezclarse con la sangre impura griega. (A nadie debe sorprender que lo mismo hacían los fanáticos de las SS hitlerianas, al ser heridos y capturados por los aliados, preferían dejarse morir a recibir una transfusión “contaminada” con sangre “inferior”).

En el Libro Rojo Secreto del Estado, los kurdos son el enemigo interior y los pueblos vecinos son el enemigo exterior. “Para un turco no existe mas amigo que otro turco” dice un refrán usual entre los nacionalistas.

Si en los libros escolares figuran los turcos como la única raza dominante, se ignora por consecuencia a los demás pueblos. Por eso mismo encuentro una farsa hablar allí de igualdad de derechos, democracia y libertad.

Mientras los militares estén de guardianes del ‘Kemalismo’ y no toleren ni el temblor de una hoja que se le oponga, como se puede lograr la Democracia? La lucha entre el Bien y el Mal ya estaría decidida, si los políticos europeos fueran más sinceros. Al fin de cuentas Turquía, apoya ese sistema que le gobierna desde hace 80 años, concluye el artículo de referencia.

NOTA: Por el libro Rojo, se entiende un dossier secreto que maneja el Consejo de Seguridad Nacional –MGK-. Por ejemplo, en fechas recientes Erdogan anunció que el movimiento ‘Hizmet’ será incluido en la lista de amenazas a la seguridad nacional, el mismo Erdogan se refiere a esto como el “librito rojo”, que va siendo actualizado constantemente con todos los “enemigos” potenciales del estado.
“Durante años, el librito rojo incluía “movimientos reaccionarios” considerados como una amenaza nacional con el objetivo de reprimir los movimientos religiosos en el país y para justificar medidas antidemocráticas adoptadas contra ellos, a propósito del golpe de estado el 28 de febrero de 1997. Erdoğan afirmó también que existía el libro rojo por el bien de la ingeniería social, y para crear miedo y justificar actos contra los movimientos reaccionarios y el separatismo. “Hemos eliminado el libro rojo”, afirmó Erdogan. Ahora parece como si estuviera tratando de devolverlo a su lugar original”. (8) La única razón por la que los funcionarios de seguridad y del gobierno utilizan este documento, secreto, solo puede significar una cosa: La República de Turquía no es un Estado de Derecho.


Erdogan y el incremento de la “raza” turca

Una reciente nota de prensa (9) difunde que el presidente Erdogan, dirigiéndose al auditorio, en un discurso pronunciado el 30 de mayo del 2016, se pronunció por la formación de los jóvenes contra el “terrorismo”. Pero, lo trascendental del mensaje del presidente turco es que exhorta a sus conciudadanos a


procrear hijos para desarrollar Turquía. Al parecer los casi 80 millones de turcos no son suficientes para llevarle al desarrollo nacional por sus propios medios.



En este punto deberíamos asombrarnos una semejanza aterradora de los discursos del presidente turco con la Alemana nazi. Hitler proclamaba que Alemania necesita espacio vital (Lebensraum) para 80 millones de ciudadanos y uno de los programas más escandalosos de Hitler fue llevado bajo la consigna ”Dad Hijos al Fuhrer”, evidentemente se requería de las mujeres alemanas, sin importarles asuntos de moralidad o de quien sea el padre, concebir tantos hijos como sean posibles, la única condición era que los padres tenían que ser “arios”, los niños crecieron en los Lebensborn. El objetivo no era otro que dar hijos a Hitler para la guerra de conquista del “espacio vital” a costa de las “razas inferiores”.  


Erdogan afirmó que la responsabilidad de aumentar la población recae principalmente en las madres.


"Digo claramente que nuestra descendencia aumentará y se multiplicarán las generaciones. ¿Planificación de la población y control de natalidad? Ninguna familia musulmana puede involucrase en esa mentalidadSeguiremos el sendero que marca mi dios y mi querido profeta”.

Para nadie que sigue los pasos de la carrera política de Erdogan sería novedad recordar que antes expresó que las mujeres deberían tener “al menos tres hijos” para ayudar a aumentar la población del país, afirmando que la vida de una mujer sin la experiencia de la maternidad está "incompleta", según 'The Guardian'. Erdogan señaló que el trabajo de las mujeres no puede ser un obstáculo para concebir. "Una mujer que prefiere el trabajo a los hijos rechaza su feminidad", según el señor presidente.

Por supuesto que esto le ha granjeado un reproche de las féminas, previamente, en otro discurso por el día internacional de la mujer, Erdogan declaraba que "una mujer es más que nada una madre". En ese acto, que es lógico entender era un homenaje a las mujeres, se atrevió a expresar que la población femenina no puede estar liberada si de esta forma "se destruye el concepto de familia". Citando referencias del Corán, Erdogan asegura que su religión, el Islam, "define una posición para las mujeres: la maternidad", confirma una nota de prensa de RT. (10)

En otra ocasión señaló que los métodos anticonceptivos eran una "traición". Traición, según él, a la “raza” turca e hipócritamente invocaba a Dios. En otro caso, causó irritación en los grupos feministas cuando manifestó que las mujeres no eran iguales a los hombres. No se podría esperar otra cosa de un ferviente miembro de la ultraderechista cofradía “La Hermandad Musulmana” (recordemos que muchos líderes de las organizaciones yihadistas que asolan Medio Oriente provienen de los “Hermanos Musulmanes”, el brazo político internacional del terrorismo).

Más polémica causó la cónyuge del mandatario turco, la señora Emine Erdogan, encendió las críticas cuando en un acto público alabó los harenes de los sultanes de la época imperial otomana, según una nota de la agencia AFP. "El harén fue una escuela para los miembros de la dinastía osmanlí y un institución educativa para preparar a las mujeres para la vida". "En la época de Murad III [del siglo XVI], lo único que no podía entrar en un harén eran libros", según el profesor de la Universidad de Estambul, Ozlem Kurumlar. (11)

Para entender lo que el presidente Erdogan está tratando de hacer hay que recordar que, a finales del siglo XIX, el sultán Abdulhamid II –quien también aspiraba a homogeneizar la población turca– estimuló a los kurdos a expulsar a los cristianos, e incluso a masacrarlos. Aquel plan continuó y incluso se amplió con los "Jóvenes Turcos", que masacraron un millón y medio de griegos pónticos y armenios. La conclusión de ese programa exige que ahora se expulse de Turquía a los kurdos, para reemplazarlos finalmente por turcos o, a falta de turcos, por árabes sunnitas”, concluye una nota sobre el tema.


Para el nazismo el Lebensborn significa “fuente de vida” y se creó en Munich, Alemania en 1935, después se expandió a los países ocupados en el norte y el oeste de Europa. Procrear hijos para el Fuhrer, el objetivo secreto era prepararlos para las futuras guerras. También se hablaba de procrear para expandir la raza “aria”, que debía ser la nueva raza de Europa. Esta organización proveía de hogares de maternidad y asistencia financiera a las esposas de los miembros de las SS y a madres solteras. También administraba orfanatos y programas para dar en adopción a los niños.


Reformas con fuerte contenido religioso:

Continúa imparable el proceso de islamización de Turquía, tras la fallida tentativa de golpe, la purga no solo ha caído en contra de la gente ya nombrada más arriba, también contra organizaciones y sindicados laicos que se oponen a la islamización de la sociedad turca. Así como la Alemania nazi pretendió suprimir el cristianismo por imposición de un grupo de fanáticos creyentes en teorías raciales y neopaganas de un supuesto mundo antiguo, la Turquía de hoy, está abandonando el laicismo, pregonando la vuelta de un Islam más estricto, esos cambios se los ve en las universidades, donde hace poco tiempo era prohibido el uso por las mujeres del velo islámico, hoy se va tornando obligatorio. También, al igual que los nazis, Erdogan y su grupo se halla empeñado en mitificar la “gloria” ancestral de su cultura, con cánticos y marchas militares pan-turquistas.

En una interesante crónica (12) se narra, por ejemplo, que el protocolo oficial de las obsequias fúnebres secundado por la clásica ‘Marcha Fúnebre de Chopin’, está siendo reemplazado por voluntad del grupo de los nuevos otomanos. La Corte de Erdogan exige un himno turco, lo cual no tendría nada de raro, salvo por las implicaciones que esto conlleva. Así, “el Gran Muftí y el Director de Cultos (Diyanet), están llamando a optar por un canto del compositor otomano Itri. Pero resulta que dicho canto no es otro que el Tekbir, el credo musulmán. Para los no entendidos el Tekbir es el mismo cántico que entonan los yihadistas “Allah akbar”, con sus variantes fonéticas como el idioma turco.

El siguiente video demuestra lo relatado (Nota del editor: hemos cambiado de video, el original ha sido eliminado, actualizado marzo 2017).




No está demás decir, que esa comparación cabe con los nazis que erigieron el “Horst Wessel Lied” como marcha oficial alemana, más conocido popularmente como ‘Die Fahne Hoch!’ (La bandera en alto), el himno del movimiento nazi, que en 1933 fue encumbrado, de facto, a himno de Alemania a la par del ‘Deutschlandlied’






NOTAS:

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