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25 mayo 2020

IIGM: La liberación de Europa, una perspectiva estadounidense





Nota de introducción por el editor del blog

En las últimas entregas hemos revisado la segunda guerra mundial desde el punto de vista de destacados académicos rusos. Aquello no implica, inclinación ni afinidad política o ideológica de ninguna especia, se ha explicado que esos historiadores, incluso, son abiertamente anti estalinistas y en su tiempo no creyeron en el comunismo soviético.

Bien, este blog tampoco debería ser visto con inclinaciones ideológicas o políticas. Antes que ser un blog dedicado a cuestiones militares -que sobreabundan en internet- se dedica a analizar los conflictos bélicos desde el punto de vista geopolítico y de los intereses económicos de las grandes potencias. Así que, aquellos cánticos de falso patriotismo y aberraciones ideológicas totalitaristas no son apreciadas bajo ese contexto, dedicándoles un análisis desde la perspectiva histórica y sus secuelas en el presente.

Dicho esto, no sería imparcial de nuestra parte revisar solo lo que piensan los actuales historiadores rusos. En términos generales veremos lo que es materia de enseñanza desde la escuela a la universidad estadounidense, es decir una versión oficial que goza de una inmensa cantidad de recursos de toda índole (incluido el cine, documentales, revistas, libros, textos escolares, etc). 

Sería imposible abarcar el tema del conflicto mundial visto desde Occidente (hablamos no solo de los Estados Unidos y sus socios de la OTAN), existen millares de publicaciones de historiadores, militares, políticos, periodistas que brindan una visión apegada a un viejo libreto surgido desde los inicios de la Guerra Fría, es decir, los Aliados occidentales cambiaron el curso de la guerra tras la invasión aliada del 6 de junio de 1944, constituyéndose en la proesa militar más grande de la historia que vino acompañada de un aire fresco para el futuro del mundo libre. El objetivo era acabar con el ejército alemán, detener la maquinararia genocida nazi y, claro, arrodillar al despiadado régimen de Adolf Hitler. 

Qué es lo más curioso? No encontrar una mención al tremendo esfuerzo de guerra del ejército soviético. Sí que es raro encontrarnos solo con las menciones de que Stalin "rogaba" por la apertura del segundo frente. El mensaje está claro, sin los Aliados occidentales, la URSS hubiese perdido la guerra.

Un lector sagaz habrá comprendido que hablamos de versiones de carácter oficial, para la enseñanza a todo nivel, lo que necesariamente no es falso, sino sobredimensionado (es posible que los rusos hagan lo mismo). Desde pequeños nos han llenado la cabeza con historias de la sangre derramada por nuestros héroes y nuestro cerebro está atiborrado de gritos patrióticos. Sobre lo primero diremos que un soldado lucha siempre por su patria y es ajeno a las manipulaciones políticas, es el ser que se sacrificará para que otros conserven sus privilegios; sobre lo segundo, la propaganda hace su tarea, falso patriotismo, nacionalismos extremos, fanatización ideológica... 

Es necesario ser cauto en nuestras lecturas. Afortunadamente tenemos una generación de fabulosos historiadores independientes en Occidente, la apertura de archivos y acceso a documentación desclasificada ha dado pasos enormes, incluso en Rusia, brindándonos avances en la investigación de aquella época decisiva. La historia de la segunda guerra mundial no terminará de escribirse mientras sigan bajo llave millones de documentos de trascendental valor.

Sin la desclasificación de "secretos" de estado y otros documentos reservados sería imposible conocer más hechos de la historia que periodicamente nos presentan destacados y eruditos investigadores de la talla de Gitta Sereny (ya fallecida), el hoy popular James Holland, el conocido Richard Overy, Laurence Rees, Jacques R. Pauwels, Richard J. Evans, los magníficos Ian Kershaw y Antony Beevor; y que decir de los expertos, pero poco conocidos, historiadores alemanes del presente, por ejemplo, Christian Hartmann, del magistral equipo de trabajo investigativo "Edición Crítica a Mein Kampf". Éstos son solo algunos entre los conocidos historiadores que se apegan a los parámetros de la rigurosidad histórica y que van complementando el legado historiográfico de una anterior generación de historiadores como Allan Bullock (primer biógrafo de Hitler), Joachim Fest, William Shirer, Gerald Reitlinger, John Toland, Sebastián Haffner, Raymond Cartier, etc., sin dejar de mencionar que no hacemos justicia a decenas de notables historiadores que han sido olvidados con el paso del tiempo.

En cuanto al tema de hoy, de las decenas de artículos revisados, me decanto por la siguiente que difunde la exaltación de la historia desde el lado estadounidense. El concepto general es válido pero ignora (por razones ideológicas y propagandísticas) el valioso aporte de su mejor aliado en aquellos tiempos, la URSS

Revisemos un par de artículos de History.

T. Andino


*****

Roy Wenzl, de History (versión escrita en su website) publicó un artículo titulado "Cómo el Día-D cambió el curso de la Segunda Guerra Mundial" (How D-Day Changed the Course of WWII, en su versión original). El autor afirma que la invasión aliada del 6 de junio de 1944 fue una de las campañas militares más grandes y significativas de la historia (nada que alegar). Las siguientes líneas son citas puntuales del artículo en referecia.

La invasión militar del Día D que ayudó a poner fin a la Segunda Guerra Mundial fue una de las campañas militares más ambiciosas y consecuentes de la historia humana. En su estrategia y alcance, en sus enormes intereses para el futuro del mundo libre, los historiadores lo consideran uno de los mayores logros militares de la historia.


Dwight D. Einsenhower arengando a las tropas aerotransportadas, previo a la invasión de Francia (Día-D) 

El Día D, llamado Operación Overlord, lanzado el 6 de junio de 1944, después de que el general aliado al mando, Dwight D. Eisenhower, ordenara a la fuerza de invasión más grande de la historia, cientos de miles de tropas estadounidenses, británicas, canadienses y otras, cruce el Canal de la Mancha y desembarque en las playas de Normandía, en la costa norte de Francia. Después de casi cinco años de guerra, casi toda Europa occidental estaba ocupada por tropas alemanas o controlada por gobiernos fascistas, como los de España e Italia. El objetivo de los aliados occidentales: poner fin al ejército de Alemania y, por extensión, derrocar al bárbaro régimen nazi de Adolf Hitler.

He aquí el por qué el Día D sigue siendo un evento de gran magnitud, y por qué les debemos tanto a esos luchadores. Cuando los soldados aliados marcharon tierra adentro desde las playas, los franceses vitorearon, muchos de ellos dando flores a los soldados, muchos sollozando de felicidad.

Detener la máquina genocida nazi

Los ejércitos alemanes durante la Segunda Guerra Mundial invadieron la mayor parte de Europa y el norte de África y gran parte de la Unión Soviética occidental. Establecieron estados policiales asesinos donde quiera que fueran, luego cazaron y encarcelaron a millones. Con cámaras de gas y escuadrones de la muerte, mataron a seis millones de judíos y millones más de polacos, rusos, gays, discapacitados y otros indeseables para el régimen nazi, que buscaba diseñar una raza germánica maestra.

"Es difícil imaginar cuáles serían las consecuencias si los aliados hubieran perdido", dice Timothy Rives, subdirector de la Biblioteca Presidencial Eisenhower en Abilene, Kansas. “Se podría argumentar que salvaron al mundo. Unos meses después del Día D, el general Eisenhower visitó un campo de exterminio alemán y escribió: “Nos dicen que el soldado estadounidense no sabe por qué está luchando. Ahora, al menos, sabrá contra qué está luchando".

Estrategia del día D

Nadie pensó que la victoria fuera segura. El primer ministro británico, Winston Churchill, había molestado a Eisenhower y al presidente Franklin Roosevelt durante dos años antes del Día D, alegando que evitaran Normandía y que en su lugar siguieran una estrategia más lenta y menos peligrosa, colocando más tropas en Italia y el sur de Francia. Pero los alemanes habían matado a decenas de millones de civiles y soldados en la Unión Soviética, y los soviéticos querían desesperadamente que los aliados desangraran al ejército alemán abriendo un segundo frente de batalla. Eisenhower pensó que era vergonzoso evitar a Normandía, y pensó que Normandía era el mejor movimiento militar, no solo para ganar sino para acortar la guerra.



Eisenhower odiaba la guerra. Años después de que terminó el conflicto, pronunció un discurso, con un párrafo que se puede ver grabado en el muro de piedra de mármol que rodea su tumba en Abilene, Kansas: 

“Cada arma que se fabrica, cada barco de guerra lanzado, cada cohete disparado significa en el sentido final un robo a quienes tienen hambre y no están alimentados, a quienes tienen frío y no están vestidos. Este mundo en armas no está solo gastando dinero. Está gastando el sudor de sus trabajadores, el genio de sus científicos, las esperanzas de sus hijos. Esta no es una forma de vida en absoluto en ningún sentido verdadero".

La importancia de la victoria del día D

La mayoría de las batallas se olvidan rápidamente. Pero todas las naciones libres deben su cultura y democracia al Día D, que puede agruparse entre algunas de las victorias más épicas de la historia que incluyen la derrota del ejército británico ante George Washington en Yorktown en 1781, que permitió que el experimento estadounidense en democracia sobreviviera e inspirara a las personas oprimidas en todas partes.

En 490 y 480 a.c., los pequeños ejércitos y armadas de Grecia derrotaron a las enormes fuerzas invasoras del Imperio Persa en las batallas de Maratón y Salamina. Los griegos no solo se salvaron a sí mismos, sino también su democracia, literatura clásica, arte y arquitectura, filosofía y mucho más.

Los historiadores colocan el Día D en la misma categoría de grandeza.

Hasta aquí Wenzl. Ahora reproducimos un artículo completo de la misma fuente (History) escrita por Greg Timmons, el original inglés titula: "Churchill and Roosevelt Spent Years Planning D-Day"


             Infografía: History.com

Churchill y Roosevelt pasaron años planeando el Día D
Greg Timmons
History

Ambos líderes sabían que los Aliados debían invadir Normandía, pero enfrentaron muchos obstáculos antes de llevar a cabo la Operación Overlord.

La invasión aliada de Normandía el 6 de junio de 1944 se considera uno de los desarrollos más importantes de la Segunda Guerra Mundial e instrumento en la derrota de los poderes del Eje. 156.000 tropas desembarcaron en la playa como parte de la Operación Overlord, pero antes de llevar a cabo la liberación de Europa occidental, el primer ministro británico Winston Churchill y el presidente de los Estados Unidos Franklin D. Roosevelt pasaron meses debatiendo la viabilidad de una misión tan arriesgada.

Si Winston Churchill se opuso y argumentó en contra del Día D se ha convertido en un tema de debate, y algunos afirman que hizo todo lo posible para posponer o cancelar la invasión. También se debate si el presidente de los Estados Unidos, Franklin D. Roosevelt, mantuvo la fecha para una invasión a través del Canal. La verdad es que es más complicado que eso.



La evidencia muestra que tanto Churchill como Roosevelt fueron partidarios tempranos de alguna versión de un "segundo frente" en Europa. Sin embargo, desde principios de 1942 hasta mediados de 1944, ambos hombres fluctuaron en sus niveles de apoyo. La preparación militar estadounidense, el estado de guerra en constante cambio, la presión del líder soviético Joseph Stalin, las condiciones climáticas y las diferentes definiciones de un "segundo frente" hicieron que ambos líderes recalibraran con frecuencia sus planes para el Día D.

Así es como ambos hombres llegaron a un acuerdo para llevar a cabo una de las operaciones militares más ambiciosas y arriesgadas de la historia.

Churchill presionó a Roosevelt para que enviara tropas estadounidenses, lo hizo un día después de Pearl Harbor.

Impulsado
por un Congreso renuente, el presidente Roosevelt solo pudo enviar suministros de guerra y prestar barcos militares a Gran Bretaña una vez que Inglaterra entró en la guerra en 1939. Churchill entendió cómo funcionaba la democracia estadounidense, pero continuó presionando a Roosevelt por botas en el suelo.

El 8 de diciembre de 1941, el día después del ataque de Japón a Pearl Harbor, el Congreso de los Estados Unidos declaró la guerra. En tres días, Alemania declaró la guerra a Estados Unidos, honrando su acuerdo con Japón.

Churchill trabajó inmediatamente con Roosevelt para desarrollar una estrategia de victoria. Desde el principio, sabían que una invasión masiva de la Europa continental era obligatoria para una rendición total e incondicional de la Alemania nazi. Creían que cuanto antes el contraataque, mejor. Joseph Stalin también presionó por un segundo frente en el oeste para aliviar la presión sobre el ejército soviético en el este.

Sin embargo, cada líder enfrentó presiones internas y circunstancias cambiantes dentro de sus propios países que los obligaron a considerar estrategias alternativas y a retrasar repetidamente la fecha para el Día D.

La falta de recursos en ambos países causó más demoras, empujando la "Operación Sledgehammer" a la primavera de 1943.

En marzo de 1942, Roosevelt informó a Churchill que las demandas de la guerra del Pacífico redujeron la oportunidad de una invasión de Europa para ese verano. Estados Unidos no pudo reunir la cantidad de barcos y embarcaciones de desembarco necesarios para una operación de tan dramática escala, que los expertos militares estimaron que tomaría un mínimo de 400.000 soldados. Sin embargo, al mes siguiente, Roosevelt envió a dos de sus principales asesores, los generales George Marshall y Harry Hopkins, a Londres para reunirse con ChurchillPropusieron la "Operación Sledgehammer", pero la falta de recursos en ambos países causó más demoras, era el plan para apoderarse de los puertos a lo largo de la costa noroeste de Francia en el otoño de 1942 a la que seguiría una gran invasión en la primavera de 1943.  (Nota del editor del blog: Sobre la Operación Sledgehammer, ver comentarios al final del artículo)

Los asesores militares británicos creían que no podían reunir suficientes recursos a tiempo, y el plan terminaría en un desastre. A pesar de esto, Churchill pareció dar su respaldo al plan en un mensaje del 17 de abril a Roosevelt.

Mientras tanto, la presión soviética para un segundo frente se intensificó. A fines de mayo de 1942, el ministro de Asuntos Exteriores soviético, Vyachelsalv Molotov, se reunió con Roosevelt, pidiéndole una forma de aliviar la presión del frente oriental para fin de año.

África del Norte se convirtió en el foco de la "Operación Torch.

Roosevelt y Churchill pronto discutieron un enfoque diferente: en lugar de Europa occidental, invadirían el noroeste de África. Si tiene éxito, la "Operación Antorcha" (Torch), como se la conocía, aliviaría la presión sobre las fuerzas británicas que defienden el Canal de Suez, mejoraría la posición con los soviéticos y elevaría la moral tanto en Estados Unidos como en Gran Bretaña.

Roosevelt sabía que el esfuerzo descartaría cualquier segundo frente europeo para 1942 y probablemente para 1943, pero aún así estuvo de acuerdo. Sabía que estaba claro que tomaría meses prepararse para un ataque a gran escala, y debido al clima imperante a lo largo del Canal de la Mancha, simplemente no tendrían suficiente tiempo.

La Operación Torch comenzó el 8 de noviembre de 1942. Fue la primera operación importante que las tropas estadounidenses tomaron contra el ejército alemán.

El presidente Franklin D. Roosevelt y el primer ministro Winston Churchill durante la Conferencia de Casablanca (14-24 enero 1943. Crédito: Bettmann Archive / Getty Images)

Churchill instó a invadir Sicilia, parte de lo que él consideraba el "bajo vientre" de Europa.

Tres días después, Churchill sugirió a Roosevelt que sus comandantes militares exploraran las posibilidades de atacar a Sicilia y luego a Italia. Roosevelt expresó su preocupación por la participación de Estados Unidos en el Mediterráneo, pero quería confrontar a Alemania lo antes posible mientras haya recursos disponibles. También le preocupaba, al igual que Churchill, que sin el apoyo militar, Stalin podría pedir un acuerdo de paz con Hitler.

Roosevelt y Churchill se reunieron en Casablanca en febrero de 1943 y acordaron una invasión de Sicilia a partir de julio. La estrategia periférica de Churchill de atacar el "bajo vientre" de Europa ofreció varias ventajas, es decir, sacar a Italia de la guerra.

La invasión del norte de Francia se retrasó una vez más.


Churchill se decide para apoyar la "Operación Overlord", la invasión total de Normandía.

Tanto las campañas del norte de África como las de Italia fueron más largas y costosas de lo esperado. Cuando Churchill se reunió con Roosevelt y Stalin en diciembre de 1943 (Conferencia de Teherán), la derrota en Dunkerque probablemente estaba en su mente junto a Anzio y Salerno.

Al escuchar que los principales generales aliados Dwight Eisenhower y Bernard Montgomery querían un aterrizaje masivo en Normandía, Churchill ofreció varias alternativas a una invasión masiva, que Stalin insistió como única acción. Churchill sintió que los soviéticos y los estadounidenses ya habían decidido la invasión, denominada "Operación Overlord", y se decide para apoyarla.

En enero de 1944, Churchill escribió a Stalin declarando que iban a toda marcha para 'Overlord'. En abril, Churchill continuó expresando alguna reserva y le dijo a un asesor que "los rusos y las autoridades militares de los Estados Unidos nos impusieron esta batalla". En mayo, justo antes de la invasión planeada, les dijo a los primeros ministros de los dominios de la Commonwealth que estaba a favor de la Operación Overlord, aunque nunca ofreció un apoyo completo y lo consideró una estrategia secundaria ante su enfoque militar en el "bajo vientre" de Europa (Italia).


En las fauces de la muerte. fotografía de Robert F Sargent de la Primera División de Infantería del Ejército de los Estados Unidos que desembarcó en la playa de Omaha, Normandía, Día-D, 6 de junio de 1944. 

Tanto los británicos como los estadounidenses sabían que el Día D no podría suceder hasta 1944

Churchill sabía que los aliados no estaban preparados para una invasión a gran escala y desarrolló planes alternativos para derrotar a la Alemania nazi. Roosevelt se vio obstaculizado por la guerra con Japón, por lo que apoyó el norte de África y las campañas italianas para avanzar contra Alemania.

Aunque los aliados no estuvieron preparados durante 1943 y 1944, la invasión se hizo cada vez más importante para la victoria.

La invasión del Día D tuvo lugar el 6 de junio de 1944. En ese día, unas 156.000 fuerzas estadounidenses, británicas y canadienses desembarcaron en cinco playas a lo largo de la costa francesa de Normandía en los ataques militares anfibios más grandes de la historia. Más de 4.000 tropas aliadas fueron confirmadas muertas y miles resultaron heridas o desaparecidas. Se estima que las pérdidas alemanas fueron de entre 4.000 y 9.000 soldados.




A fines de agosto de 1944, todo el norte de Francia fue liberado. En la primavera siguiente, las fuerzas aliadas habían derrotado a la Alemania nazi.

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* Nota del editor del blog. "Operación Sledgehammer" (Almádana) fue un plan para capturar los puertos marítimos franceses de Brest o Cherbourg a principios del otoño de 1942, en caso de que Alemania o la Unión Soviética estuvieran al borde del colapso. Sería ejecutado principalmente por tropas británicas ya que los estadounidenses aducían poder suministrar solo dos o tres divisiones entrenadas. Churchill respondió que era "más difícil, menos atractivo, menos inmediatamente útil o, en última instancia, fructífero que ´Roundup´". Al capturar Cherburgo y áreas de la península de Cotentin, la cabeza de playa debía ser defendida y retenida durante el invierno de 1942 hasta que las tropas pudieran llevar a cabo una operación de ruptura en la primavera de 1943. Es verdad, que faltaban los elementos necesarios para tal operación: superioridad aérea, equipo de guerra anfibio, fuerzas suficientes y suministros adecuados. A pesar de todo, el Estado Mayor Conjunto consideró que Sledgehammer era factible. (Si el plan se ejecutaba era evidente que sería un fracaso, los británicos no podrían haberlo hecho solos ante el despliegue alemán que en esos días tenían entre 25-30 divisiones en Europa occidental. Esta percepción se vio reforzada por el fracaso de la pequeña incursión de Dieppe en agosto de 1942). Sledgehammer tenía sus partidarios en el ejército de los Estados Unidos y la Unión Soviética aplaudió la iniciativa, los británicos la rechazaron.  Sledgehammer nunca se llevó a cabo, en su lugar, la propuesta británica de invasión del norte de África francés tuvo lugar en noviembre de 1942 bajo el nombre clave Operación Torch. Por otro lado, fue el Jefe de Estado Mayor del Ejército de los Estados Unidos, General George Marshall, quien sugirió a Roosevelt que abandone la estrategia contra Alemania y tome la ofensiva en el Pacífico. Al parecer Roosevelt habría expresado que no haría nada para ayudar a Rusia. Pero existía otro plan, la "Operación Roundup", nombre en clave para invadir el norte de Francia en la primavera de 1943, supervisado por el general de brigada Dwight D. Eisenhower desde 1942. Había entusiasmo estadounidense, pero los políticos y altos mandos británicos se mostraron reacios a comprometerse. La mayoría de tropas y material que se iba acumulando para "Roundup" terminaría utilizándose en la "Operación Torch", que no fue tan prioritario para la estrategia Aliada. En noviembre de 1942, Eisenhower (ya nombrado teniente general) le comunicó a Churchill que ninguna operación importante en el continente podría llevarse a cabo antes de 1944. Operación Roundup, Operación Sledgehammer y su variante, Operación Roundhammer, terminarían siendo base para la Operación Overlord.


Fuente original:

Churchill and Roosevelt Spent Years Planning D-Day
How D-Day Changed the Course of WWII

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