Por Tito Andino
Recopilación y resumen de varios artículos
Viene de la Parte 1
Multimillonarios “trabajando” en nombre de Israel o cómo manipular los mercados en nombre de la democracia
“Por mucho que el imperialismo y la economía de guerra de las potencias occidentales se esfuercen por crear una vida lujosa para sus beneficiarios a expensas de todos los demás, es fundamentalmente imposible mantener la vida de nadie cuando las herramientas para hacer la guerra siguen devastando el planeta. La cruda ironía es que la economía de guerra se come a sus propios creadores”. (Aaron Kirshenbaum)
No es necesario repetir que, a fines de febrero de 2026, Estados Unidos e Israel lanzaron su ofensiva aérea sorpresa contra Irán. Las razones oficialmente presentadas son ya propaganda reciclada de toda la vida -impedir que Irán adquiera un arma nuclear y evitar ser agredidos, así como llevar la “democracia” a Irán-. Eso ya no vende, no obstante, los socios insisten en vernos la cara. El pretexto nuclear tiene ya varias décadas de “actualizaciones” informativas.
También hemos escuchado como el Pentágono ha consumido, hasta el punto crítico de afectar las reservas, los misiles Tomahawk y los interceptores de defensa aérea junto a su socio de aventura, Israel. A ese ritmo las existencias de sistemas de defensa y ataque entran en una fase crítica de desfase. El complejo militar industrial lamenta no poder reponer sus carísimos juguetes a corto plazo; pero, eso si, requiere dinerito para ponerse a trabajar.
Un importante artículo de The Postil Magazine titulado “La guerra justa de Irán” (publicado el 1 abril 2026) señala algo que debe ponernos a reflexionar seriamente, no estamos hablando de propaganda, no es proselitismo, no es parcialización, tampoco es favoritismo ni sectarismo, es simple lógica para quien quiere entender:
“Hay momentos en la vida moral de las naciones en los que el lenguaje de la contención -tan apreciado por los diplomáticos, tan adorado por los consejos editoriales occidentales- deja de ser una virtud y se convierte en una coartada para la cobardía. La contención, en abstracto, es algo noble; es la disciplina del poder, la modestia de los fuertes. Pero cuando se exige contención sólo a los débiles, cuando se invoca únicamente para apaciguar a la víctima mientras el agresor puede atacar una y otra vez sin consecuencias, entonces deja de ser un principio moral. Es un arma - un garrote retórico empuñado por los poderosos para asegurar que su propia violencia permanezca intacta y sus propias transgresiones impunes. Cuando una nación sufre un ataque no provocado, cuando su soberanía es violada repetidamente, cuando sus ciudadanos son asesinados en tierras extranjeras con la impunidad que solo el imperio puede conferir, no solo tiene el derecho, sino el solemne deber de responder. La represalia de Irán contra las fuerzas de Estados Unidos e Israel pertenece a esa categoría de legítima rebeldía - el tipo de guerra que Agustín llamó justa, la que Tomás de Aquino decía que restaura la paz no mediante la sumisión sino mediante el castigo de la injusticia. Llamar a esto ‘escalada’ es revelar una deshonestidad fundamental; es fingir que una cadena de violencia comenzó con el partido que finalmente, tras años de provocación, decidió contraatacar”.
A medida que la agresión de la potencia militar industrial y criminal del tándem sionista-estadounidense está en su segundo mes, pone en estado de éxtasis a los poderosos conglomerados del complejo militar industrial. Mientras para unos el conflicto culminará en ruinas, para los industriales que ofertan sus costosos sistemas de misiles de defensa y ataque, es la apoteosis. 2026 será un gran año en ganancias colosales. Seamos sinceros, hay gente entre las potencias agresoras contra Irán que están felices porque continúe el conflicto, a pesar de que los mercaderes de la muerte no puedan satisfacer la demanda de sus mortales productos, los pedidos están pagándose por anticipado, el ansioso cliente tendrá que esperar meses (lo analizamos en “La economía de desgaste de la guerra”).
Las élites financieras siempre ganarán, sea a título personal o a nombre de las grandes corporaciones con la especulación financiera y las armas de los señores de la guerra.
Julian Macfarlane, de News Forensics, en el artículo “Todas las guerras son por dinero” (marzo 2026) describe lo que mucha gente se niega a creer, continúan creyendo que las guerras son por asuntos políticos, ideológicos o por simple poder, suelen ser recursos importantes al momento decisivo de declarar una guerra, pero lo que realmente importa es el dinero; deberían dejar de seguir soñando con el “amor” a la patria de nuestros líderes o su falso saludo a la bandera, el que será enviado al sacrificio es el ciudadano común y corriente.
Donald Trump triunfó en las elecciones presidenciales por su promesa de no luchar en más guerras, prometió que su programa pondría en su sitio al sistema controlado por los ricos. Es decir, un multimillonario como Trump, lucharía por el estadounidense de a pie. “¿De verdad?.... la administración Trump ha desmantelado sistemáticamente gran parte de la maquinaria diseñada para detectar el uso de información privilegiada y el fraude de cuello blanco. La Sección de Integridad Pública del Departamento de Justicia -creada tras Watergate para procesar a funcionarios corruptos- se redujo de treinta y seis abogados a dos el año pasado y se les despojó de la autoridad para presentar nuevos casos”.
En estos artículos nos hemos centrado casi exclusivamente en Estados Unidos, pero estamos perdiendo de vista a un ente que se mantiene entre bastidores, acechando desde el bajo perfil, moviendo los hilos, manipulando los mercados: La City de Londres, allí se manejan apuestas -si, apuestas- de más de un cuatrillón de dólares esperando que inicie “el juego de la guerra”, lo que permitirá desencadenar grandes bancarrotas institucionales, la maquinaria legal permita a los jugadores derivados llevarse todo.
Caricaturas soviéticas en la GUERRA FRÍA. Izq. F. Nelubin, "ESTADOS UNIDOS" (1970); derecha, E. Osipov, "No veo ningún camino para el desarme" (1987)
Con frecuencia escuchamos sobre la crisis del seguro de Ormuz en 2026. Es provocada por LloyD's of London. La City de Londres y Lloyd's que transforman el caos en armas. “Durante más de tres siglos, la City de Londres -la ‘Milla Cuadrada’-, que es el centro financiero de Londres, ha financiado ambos bandos de guerras y vendido seguros contra la destrucción que seguiría. Lloyd's de Londres es el pilar de seguros de la red de control financiero de la City. En realidad, no es una compañía de seguros, sino un organismo corporativo que "opera como un mercado parcialmente mutualizado en el que múltiples inversores financieros, agrupados en sindicatos, se unen para agrupar y repartir el riesgo".
Una mejor y esclarecedora explicación se encuentra en el artículo de Ellen Brown: “Todas las guerras son guerras de banqueros: Irán y el destino final de los banqueros”. En resumen, señala Brown:
Lloyd's ha construido su reputación durante más de un siglo al formalizar la cláusula "Libre de Captura e Incautación", eliminando los riesgos de guerra de las políticas estándar para poder cobrar primas exorbitantes cuando estallan conflictos. Lo hizo en las dos guerras mundiales y ahora lo hace en 2026.
"Tras los ataques a Irán, el Comité Conjunto de Guerra de Lloyd amplió su zona de ‘alto riesgo’ en Oriente Medio. Varios de sus suscriptores emitieron avisos de cancelación a 72 horas con efecto a partir del 5 de marzo, y las primas por riesgo de guerra para tránsitos en Ormuz saltaron del 0,25% al 1-5% del valor del casco. Lloyd's ha recalcado que la cobertura sigue disponible al precio adecuado. Para un petrolero de 100 millones de dólares, eso significa entre uno y cinco millones más por viaje, una prima que los propietarios comprensiblemente se muestran reacios a pagar.
La analista financiera Stephanie Pomboy advierte que el mercado de crédito privado, de 1,5 a 3 billones de dólares, está en confinamiento, lo que obliga a vender activos líquidos por desaceleración; y el mucho mayor mercado de bonos corporativos calificados por BBB, de 5 billones de dólares, está tambaleándose. Las rebajas obligarán a vender en masa, y las pensiones enfrentarán un déficit de 4 billones de dólares.
La crisis de Ormuz es el acelerador perfecto para esta crisis de las garantías: los precios más altos del petróleo generan inflación, lo que eleva los rendimientos de los bonos (intereses), colapsando el valor de las garantías y activando llamadas de margen en todo el tablero de derivados. Las llamadas de margen obligan entonces a los fondos de crédito privado a vender por incendios".
Esta es una de las razones por las que algunos comentaristas señalan a la City de Londres como la verdadera artífice del caos en Oriente Medio. La vieja máquina de seguros de guerra y la nueva máquina de derivados funcionan juntas. Uno crea la prima del caos; la otra la obtiene mediante rehipotecación y confiscación legal.
Otro gran negocio en tiempos de guerra, concomitante con lo anterior, es el Mercado de Derivados que es el espacio financiero donde se compran y venden contratos cuyo valor no es propio, sino que "deriva" del precio de otro activo principal llamado activo subyacente. A diferencia de comprar una acción directamente, en este mercado se firma un acuerdo sobre lo que pasará con ese activo en el futuro. “Vendidos como una forma de seguro contra el riesgo de mercado, los derivados son un juego de apuestas especulativas que extrae rentas de todos los flujos económicos importantes”.
El Acuerdo de Servicios Financieros de la OMC abrió los mercados globales a esta jugada de derivados, cada país miembro de la OMC está obligado a abrir su sistema bancario o enfrentarse a sanciones. “Bonos soberanos, contratos petroleros, pólizas de seguro marítimo y primas de riesgo de guerra se dividieron en swaps de incumplimiento crediticio, coberturas y otros productos derivados”.
“Desde entonces, el comercio de derivados se ha convertido en uno de los negocios más concentrados y rentables del planeta, y está casi en su totalidad controlado por un puñado de megabancos. Según datos del Banco de Pagos Internacionales y la Oficina del Contralor de la Moneda, los cinco principales bancos estadounidenses poseen aproximadamente el 90% de todos los derivados bancarios estadounidenses, mientras que JPMorgan, Citigroup, Goldman Sachs, Bank of America y Morgan Stanley dominan el mercado global de bursátiles. Estas instituciones captan la mayor parte de los beneficios derivados, especialmente durante periodos de volatilidad cuando la ‘prima del caos’ se dispara”.
Es lo que David Rogers Webb denomina "La Gran Expropiación", la trampa legal que otorga super prioridad a los derivados en la bancarrota, es la pieza final de esta red de control financiero. “Todos los valores actuales están desmaterializados (digitalizados) y agrupados en depósitos centrales. Cambios silenciosos en el Código Comercial Uniforme y en las normas equivalentes de la UE han convertido a los inversores ordinarios en simples "titulares de derechos" que solo tienen una reclamación legal contra sus corredores”.
¿Y qué ocurre con quienes controlan los negocios del petróleo mundial?, por cierto -generalmente- son los mismos que mantienen acciones financieras en el negocio de las armas y la especulación financiera.
Para no hacer denso este reporte, vivámoslo con el caso de actualidad. La guerra de Estados Unidos/Israel contra Irán. Los precios del petróleo han alcanzado un récord -sea cual sea el precio en el mercado de hoy-, porque eso bajará o subirá en pocos minutos, horas o días, dependiendo de ciertos vaivenes que realizan los que “cortan el bacalao”. Lo real no es el número, es lo que ocurre minutos antes del cierre. El mercado puede perder la cabeza. Ejemplifiquemos:
Si Mr. Trump publica, a las 7:45 de la mañana: "toda una civilización morirá esta noche”, el petróleo se disparará a máximos de guerra. Luego, el vicepresidente Vance dice a los medios -a las 08:15- que la guerra básicamente ha terminado, los objetivos militares se han completado, el petróleo se desploma. Pero, Irán suspende todas las comunicaciones diplomáticas a las 09h00, ¿qué pasa?... el petróleo vuelve a los máximos. A las 10h00, el New York Times confirma que Irán ha detenido las negociaciones por completo: el petróleo vuelve a dispararse y las acciones caen en picada. Las 10h11, Teherán Times comunica que las negociaciones en realidad no están cerradas, el precio del petróleo se revierte. Al mediodía, China y Rusia en la ONU vetan la moción del Consejo de Seguridad sobre Ormuz, el petróleo vuelve a caer.
Más tarde, Irán, Estados Unidos e Israel simultáneamente provocan más y duros ataques, el petróleo aumenta. A eso de las 13h25, sin motivo aparente, el petróleo se desploma y las acciones se disparan. El viceprimer ministro de Pakistán señala que tenía esperanzas en las negociaciones, pero los ataques mutuos han vuelto a escalar todo, así que el petróleo vuelve a subir. En Telegram, una fuente militar iraní dice: "Hemos preparado un agujero negro para Trump del que será imposible salir", otra vez el petróleo se dispara y las acciones se hunden. Al rato, Pakistán propone una prórroga del alto el fuego de dos semanas, Trump lo acepta. Todo se vuelve absolutamente loco en el mercado. Las conversaciones fracasan, el estrecho sigue cerrado a los amigos de Epstein, nuevos aumentos; otras naciones median, se “estabiliza” el precio.
Un nuevo agujero negro surge de Mr. Trump, ahora es él quien bloqueará y desbloqueará el bloqueo iraní del Estrecho de Ormuz (bloquear el transporte de petróleo de Irán), como dice una nota de prensa: "Estados Unidos bloquea el bloqueo iraní para desbloquear el Estrecho de Ormuz". El mercado se aterra, los precios vuelven a tener nuevos récords, las acciones caen… para volver a subir al poco. En las negociaciones, Irán declara que se ha conseguido que el Líbano ya no sea atacado por Israel (una tregua de diez días entre Israel y el Líbano) y anuncia que el Estrecho de Ormuz está abierto y listo para el libre tráfico, el precio del crudo ha caído a los 90 y hasta 80 dólares. Probablemente algunos que gozan de información privilegiada ganaron con las especulaciones financieras previas, pero se anuncia que esto solo es válido mientras dura la tregua… y el “bloqueo” de EE. UU. a Irán se mantiene, por lo que Irán ha vuelto a cerrarlo. Más incertidumbre. En Fin, ¿habrán sido operaciones de distracción financiera?
Los inversores -por pánico, unos, otros por tener fuentes más privilegiadas- compran y venden protección todo el día. Los comerciantes minoristas que compran cada caída se convierten en vendedores netos por primera vez. Los fondos de cobertura son mejores para la venta. Los “long-only” son mejores a la venta. El Dated Brent, el precio por barril real que los refinadores reales necesitan hoy sigue alcanzando máximos históricos sin importar que digan los titulares de prensa, el refinador que necesita aceite para un camión cisterna mañana no puede esperar.
Julian Macfarlane en “Todas las guerras son por dinero”, explica: “La Comisión de Bolsa y Valores (SEC) se enfrenta a presiones para investigar una "corrupción alucinante" con extraños picos de trading en solo unos minutos de los principales anuncios de política respecto a Irán. ¡Parece que los "ricos y conectados" lo están haciendo muy bien! Un ejemplo, el 23 de marzo de 2026, los mercados se movieron repentinamente, apenas 15 o 16 minutos antes de que Trump anunciara que pausaría los ataques militares contra la infraestructura energética iraní. Este es el mismo patrón que vemos desde el secuestro de Maduro. Y continúa. Alguien de repente se hace muy rico”.
Veamos otro ejemplo en el artículo de Macfarlane:
- Se realizó una enorme orden de compra de 1.500 millones de dólares para futuros del S&P 500 alrededor de las 6:50 a.m., suponiendo un repunte del mercado...- Luego estuvo el short de petróleo de 580 millones de dólares, con un aumento en la negociación de futuros de petróleo -casi 3.000 contratos vendidos por minuto- un volumen 4-6 veces superior a lo normal.- Tras la publicación del presidente a las 7:05 a.m., los precios del petróleo cayeron más de un 10%, mientras que las acciones subieron bruscamente, generando a los operadores un beneficio estimado de 100 millones de dólares”.
Aclaración: Para quienes desconocen, el S&P 500 (Standard & Poor's 500) es el índice bursátil más importante del mundo. Funciona como un termómetro que mide la salud de la economía de Estados Unidos y, por extensión, del mercado financiero global.
Al respecto, “la SEC declinó hacer comentarios; mientras que la Casa Blanca desestimó como "infundadas e irresponsables", las acusaciones de que se estaba tolerando el lucro ilegal a partir de información privilegiada. Alguien en la Casa Blanca o tiene sentido del humor o piensa que el público es estúpido. Quizá ambas cosas. ¿Te has dado cuenta de que esas cosas "simplemente pasan" y que las explicaciones se dan en un pantano contaminado?”
Como vemos, las implicaciones de los mercados financieros son sólidas. Días posteriores al ejemplo de arriba, el último día de marzo, “un titular de paz de hace días fue reempaquetado con éxito durante la decoración, generando un repunte de 1,7 billones de dólares en el S&P. Alguien apostó 1.500 millones de dólares en futuros del S&P 500 minutos antes de la publicación de Trump sobre el "alto el fuego", capturando un aumento de dos billones en el mercado en seis minutos, un momento excepcional que demuestra una creciente confianza en el calendario de comunicaciones de la administración. Irán negó todo en 30 minutos y un billón se evaporó, pero los primeros en moverse aseguraron ganancias, demostrando que la rapidez de acceso importa más que la precisión factual, confirmando que las noticias no necesitan ser nuevas para ser efectivas”.
Así, mientras millones de barriles de petróleo siguen encerrados dentro del Golfo por lo que en el mundo industrial se pujan primas récord para el crudo del Mar del Norte. La curva de bonos se empina, el diésel rebasa el récord registrado, el combustible para aviones igual. El oro inestable -sube y baja- en un rango de los 4.700 dólares. El dólar ha caído pero intenta recuperarse con nuevas “noticias”.
Alguien está lucrando con esto, ¿serán acaso los especuladores de la guerra? Cientos o miles de millones de dólares en transferencia de acciones y contratos petroleros se mueven tras cada noticia. Mientras tanto, millares de jóvenes soldados esperan el momento para ir a morir por el “patriotismo” de sus políticos, de los mercaderes de la muerte y demás especuladores financieros. El estadounidense medio no ve nada o se niega a ver como se hacen grandes negociados a su nombre, solo gusta de ver en televisión las bombas cayendo…
Irán, por su parte, impone tarifas para el paso de las embarcaciones por el Estrecho, el presidente del Parlamento iraní publicaba consejos de intercambio entre andanadas de misiles, hizo bien en señalar que los anuncios de Trump deben ser tratados como indicadores inversos. “Cuando un adversario en tiempo de guerra monetiza tus comunicados de prensa de forma más eficiente que tus propios aliados, la arquitectura de la información está superando las expectativas”.
En el transcurso e estas duras semanas se han redistribuido con éxito 12 billones de dólares en capitalización bursátil global, más que el PIB combinado de Alemania, Japón y el Reino Unido. La destrucción de la riqueza a esa escala suele requerir una crisis financiera total. Lo hemos conseguido ca base de tuits, expresa con certeza Macfarlane.
Mientras tanto, en Europa, la transición energética ha sido un “éxito” rotundo. Alemania lideró el camino al desmantelar sus plantas nucleares, una responsabilidad costosa sostenida por políticos que posteriormente consiguieron puestos bien remunerados en las compañías energéticas a las que habían estado subvencionando, mientras ahora el gobierno ha reconocido que la transición a las renovables ha sido un fracaso para su economía, pero eso no importa, el gobierno alemán insiste en independizarse de la energía rusa, los rusos dicen sin rencores: chao, que tengas buenas suerte.
Europa cortó el gas ruso clamando, como imperativo estratégico, la independencia energética frente a proveedores autoritarios; entonces, alguien ayudó a volar Nord Stream para asegurarse de que nadie perdiera el valor. La estrategia de reemplazo se centró en el GNL catarí, pero son contratos a largo plazo: terminales de regasificación nuevos y relucientes a construir, un giro limpio ejecutado con la característica rigurosidad burocrática. El GNL volverá a fluir en solo 3 a 5 años, lo que permitirá a los responsables políticos europeos un horizonte de planificación cómodo… Y con un solo misil las terminales de gas catarí resultan seriamente dañadas.
“Europa ha logrado con ‘éxito’ la independencia de la energía nuclear, del gas ruso y del GNL catarí simultáneamente, dejándola plenamente soberana sobre su propia política energética y totalmente dependiente del GNL estadounidense a un precio siete veces mayor al ruso, bajo un acuerdo que Trump amenaza con revocar. Es el tipo de destrucción de la demanda que Bruselas lleva una década intentando legislar”.
Pues nada, la transición está “funcionando”.
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