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05 agosto 2021

¿Tiene miedo el jefe de la OPAQ de sus propios inspectores?


Embajador español Fernando Arias González, Director General de la OPAQ (Organización para la Prohibición de las Armas Químicas) desde el 25 de julio de 2018.
 

Aaron Maté /11 julio 2021

The Grayzone


II parte

En lugar de abordar las preocupaciones de dos veteranos inspectores sobre un encubrimiento en Siria, el Director General de la OPAQ, Fernando Arias, los ha atacado con afirmaciones falsas. Las fuentes de la OPAQ y el material recientemente filtrado exponen el último engaño de Arias respaldado por los estados occidentales.

(Lea la primera parte del informe aquí)


La misión declarada de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ) es garantizar "un mundo libre de armas químicas". Sin embargo, desde su suite ejecutiva en La Haya, el director general de la OPAQ, Fernando Arias, ha estado en una misión diferente: mantener a la organización libre de responsabilidades por un explosivo escándalo de encubrimiento en Siria y tratar de silenciar a dos veteranos inspectores que hicieron sonar el silbato.

Arias se ha negado a abordar la manipulación de la investigación de la OPAQ sobre un presunto ataque químico en la ciudad siria de Douma. En abril de 2018, Estados Unidos, Reino Unido y Francia acusaron a Siria de lanzar cilindros de gas cloro que mataron a docenas de personas, y bombardearon el país devastado por la guerra en supuestas represalias. Posteriormente, la OPAQ reforzó la narrativa liderada por Estados Unidos sobre la culpabilidad del gobierno sirio en un informe público publicado en marzo de 2019.

Un tesoro de filtraciones pronto expuso un engaño tanto en Douma como en la sede de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas. De hecho, los inspectores de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas que se desplegaron en Siria no encontraron pruebas de un ataque químico. De haberse publicado, sus hallazgos habrían socavado el pretexto declarado para los ataques aéreos occidentales, y reforzado las sospechas de que los insurgentes sectarios habían organizado el incidente para incriminar al gobierno sirio. Pero altos funcionarios de la OPAQ manipularon el informe original del equipo, marginaron a sus miembros y mantuvieron sus hallazgos críticos alejados del público. También se permitió a los funcionarios estadounidenses visitar La Haya e intentar influir en la sonda a su favor.

En lugar de investigar el subterfugio, los dirigentes de la OPAQ –con el respaldo de los Estados Unidos y otros gobiernos de la OTAN– han emprendido una campaña pública contra dos veteranos científicos de la OPAQ que desafiaron el escándalo desde dentro. En febrero de 2020, Arias denigraba a los denunciantes alegando, bajo el disfraz de una investigación, violaciones de confidencialidad. En un esfuerzo coordinado a finales del año pasado, fuentes desconocidas de la OPAQ lavaron desinformación sobre los inspectores y la investigación de Douma a dos medios occidentales financiados por el estado, Bellingcat y la BBC. Sus esfuerzos de difamación incluyeron un engaño abierto expuesto por The Grayzone.

La última fase de la campaña de desviación de Douma llegó en junio, durante la tercera comparecencia de Arias ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

En la primera parte de este informe, The Grayzone reveló cómo Arias presentó un nueva ronda de excusas y falsedades para blanquear el escándalo del encubrimiento de Siria y evadir propuestas concretas para resolverlo. Este artículo de seguimiento, basado en fuentes de la OPAQ y material filtrado – algunos inéditos – expone las últimas distorsiones de Arias sobre los dos inspectores disidentes.


Los inspectores que se opusieron abiertamente a los engaños de sus superiores son Ian Henderson, descrito por la OPAQ como "Inspector A", y el Dr. Brendan Whelan, "Inspector B". Los dos han respondido previamente en detalle a los ataques públicos de Arias. Primero respondieron al líder de la OPAQ en febrero 2020, y de nuevo en cartas de seguimiento al mes siguiente.


Sin inmutarse por estas correcciones previas, Arias optó una vez más por denigrar a Henderson y Whelan en las Naciones Unidas. Con una serie de afirmaciones engañosas, Arias demostró que está dispuesto a seguir difundiendo desinformación sobre los inspectores en lugar de responder a sus preocupaciones.


"Involucrados": el jefe de la OPAQ omite el informe original de la investigación de Douma.

El Dr. Brendan Whelan ("Inspector B") fue el primero en desafiar el encubrimiento. En sus comentarios en la ONU, Arias minimizó falsamente la participación de Whelan en la investigación de Douma, en particular el informe provisional del equipo, y afirmó falsamente que el veterano de la OPAQ de 16 años había "producido" informes sobre una base "personal":

"Participó en el proyecto de informe provisional sobre la misión en relación con Douma. ... Las conclusiones de los informes elaborados personalmente por el Inspector B son, por supuesto, erróneas y desinformadas".

Whelan no se limitó a "participar en el borrador del informe provisional", como afirmaba Arias. Whelan fue el autor principal del informe original del equipo, que descartó un ataque con cloro en Douma. Funcionarios desconocidos de la OPAQ analizaron ese informe en el último momento. Luego trataron de publicar apresuradamente una versión falsa que contenía afirmaciones infundadas de que el cloro se usó como arma.

Después de un enfrentamiento sobre el tratamiento médico, la OPAQ publicó una versión diluida del informe original el 6 de julio de 2018. Este es el "informe provisional" al que se refiere Arias, omitiendo el original que reemplazó. (Vea la línea de tiempo al final de este artículo para un desglose de los cuatro informes diferentes de la investigación de Douma, tanto publicados como inéditos).

La Organización para la Prohibición de las Armas Químicas nunca ha negado la autenticidad del informe original, ni ha impugnado su contenido ni ha refutado el hecho de que hubo un intento solapado de publicar una versión manipulada. Esta parece ser la razón por la que Arias ahora está tratando de invalidar tácitamente el informe original del equipo al descartarlo falsamente como algo que Whelan "produjo personalmente". Como Arias sabe, el informe fue asignado a Whelan, y su producto final fue visto por otros miembros del equipo.

Arias y otros funcionarios de la OPAQ nunca han explicado por qué creen que las conclusiones del informe redactado por Whelan fueron "erróneas y desinformadas". Por el contrario, es Whelan quien ha documentado vigorosamente los errores y el fraude flagrante de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas. Esto comenzó inmediatamente después de descubrir el intento de engaño. El 22 de junio de 2018, Whelan envió un correo electrónico de protesta a la alta dirección expresando su "más grave preocupación" por la revisión del informe original.

La intervención de Whelan frustró la publicación de esa versión falsa. Pero también lo llevó a ser efectivamente marginado, teniendo sólo una participación simbólica en el trabajo posterior. La investigación también se volvió más fuertemente controlada. A raíz de la disidencia de Whelan, la dirección de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas, que todavía estaba decidida a no publicar el informe original, se movió para publicar el nuevo informe provisional, al tiempo que trataba de dar una apariencia de que se estaba abordando el informe. La realidad, como demostrará este artículo, era muy diferente.


Las filtraciones revelan cómo el informe provisional de Douma reemplazó el original censurado.

Después de ignorar la existencia del informe original y la participación de Whelan en él, Arias continuó afirmando que Whelan finalmente estuvo de acuerdo con las conclusiones del Informe Provisional publicado que lo reemplazó:

"Confirmó por escrito, y tenemos el documento, a la alta dirección... que está de acuerdo con las conclusiones del informe provisional".

No está claro por qué Arias insiste en hacer esta observación irrelevante e intrascendente, no lo dice. Whelan nunca ha afirmado que estuviera en desacuerdo per se con el informe provisional publicado al que se refiere Arias. En cambio, Whelan desafió la censura de su Informe Original; y luego, nueve meses después, se opuso al Informe Final que se publicó después de que ya no estuviera en la organización. Parece que Arias está tratando de insinuar que si Whelan "estuvo de acuerdo con las conclusiones del informe provisional", entonces eso de alguna manera invalida las preocupaciones que planteó sobre el proceso fraudulento antes y después de que se publicara.

Cualquiera que sea su razonamiento, la afirmación de Arias es engañosa y, de hecho, se basa en una premisa falsa. Whelan no podría haber estado de acuerdo con las "conclusiones" sobre el incidente de Douma en el informe provisional publicado, simplemente porque no tenía ninguna.

La ausencia de conclusiones fue el resultado de instrucciones directas del líder del equipo de Douma. Tras la censura del Informe Original y con el Informe manipulado de Whelan, se preparó un nuevo borrador. En un correo electrónico del 2 de julio no revelado previamente y obtenido por The Grayzone, el jefe de equipo decretó que no se podían incluir "conclusiones o hipótesis" en esta versión de reemplazo.

"Como la investigación está en curso, la actualización de estado [Informe provisional] no incluirá conclusiones o hipótesis", escribió el jefe de equipo. Dijo que "se limitaría" a detalles descriptivos como los arreglos de seguridad, el número de muestras analizadas, los resultados de laboratorio, el número de testigos y las metodologías.


2 de julio de 2018: Reemplazando el informe original, el Jefe de Equipo de la Misión de Douma decreta que el nuevo informe provisional diluido "no incluirá conclusiones o hipótesis".


En el mismo correo electrónico, el jefe de equipo ordenó a Whelan y a dos colegas que "se reunieran mañana y redactaran este documento". Estos dos colegas no se habían desplegado en Siria y eran miembros del llamado "equipo central" que excluía a la mayoría de los inspectores que estaban sobre el terreno.

Whelan estuvo de acuerdo con esta versión diluida en ciertas condiciones. Como le diría más tarde a Arias en una carta de abril de 2019, aceptó el informe drásticamente reducido siempre que "no hubiera declaraciones o conclusiones objetivamente incorrectas contenidas en él". También insistió en incluir un hecho muy significativo sobre los productos químicos encontrados en las muestras de Douma. Un laboratorio designado por la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas sólo había detectado en el lugar de los hechos trazas de compuestos orgánicos clorados comunes, no más altos de lo que cabría esperar en un entorno normal.

Whelan también fue llevado a entender que los hechos y hallazgos censurados serían posteriormente reincorporados en la versión final, siempre que eso llegara. En un correo electrónico para Whelan y otros miembros del equipo, previamente filtrado, el 5 de julio el líder del equipo, de hecho, reconoció que había "hechos importantes que decidimos no publicar en este informe provisional".

Con estas condiciones, el nuevo informe provisional —a pesar de las omisiones de otra información clave— sería al menos un relato honesto de los acontecimientos. Pero en última instancia, ninguna de las condiciones de Whelan se cumplió.

Cuando Arias ahora afirma "tener el documento" donde Whelan "confirmó por escrito" que "estaba de acuerdo con las conclusiones del informe provisional", está omitiendo varios hechos críticos. Por un lado, incluso la "confirmación" de Whelan contenía una preocupación significativa de que a los otros miembros del equipo se les impidiera revisar el informe. Y después de que Whelan accedió reservadamente al informe, el Jefe de Equipo eliminó unilateralmente el hallazgo sobre los niveles de trazas de compuestos orgánicos clorados detectados en la escena.

El "documento" al que se refiere Arias no es, de hecho, ni siquiera un documento, sino un correo electrónico. El intercambio comenzó el 2 de julio, cuando Whelan escribió al Jefe de Gabinete Bob Fairweather – el adjunto del entonces Director General de la OPAQ Ahmet Üzümcü (Arias se haría cargo un mes más tarde) – con una solicitud sobre el Informe Provisional pendiente.

"Me gustaría solicitar amablemente que, antes de que se publique el informe provisional sobre D[ouma], que todos los miembros del equipo de la misión sean consultados por ustedes para asegurarse de que cada uno ha tenido la oportunidad de revisar la versión que se publicará", escribió Whelan.


2 de julio de 2018: El Dr. Brendan Whelan pide al Jefe de Gabinete Bob Fairweather que otorgue "a todos los miembros del equipo de la misión... la oportunidad de revisar" el informe provisional pendiente antes de su publicación. La petición de Whelan fue ignorada.


Whelan estaba invocando claramente la disputa sobre el informe original manipulado, y el intento engañoso de apresurarlo para su publicación sin que los miembros de Douma FMM lo supieron. Fairweather no dio una respuesta directa. En cambio, evadió la solicitud de Whelan al responder: "Habría esperado que en las últimas dos semanas el equipo haya podido trazar el camino a seguir con el manejo del informe".



Al día siguiente, Fairweather siguió preguntando a Whelan si el equipo había acordado "trazar el camino a seguir". Whelan respondió que, de hecho, se le había mantenido fuera del circuito, y que se le había dado instrucciones de ayudar a producir el nuevo informe provisional sobre la base del informe "redactado" que había protestado dos semanas antes.



3 de julio de 2018: Whelan le dice a Fairweather que ha recibido instrucciones de ayudar a redactar un nuevo informe provisional basado en la versión "redactada", manipulada, que había protestado dos semanas antes.


Fairweather, después de haber evitado la solicitud de Whelan de que todos los demás miembros del equipo tengan la oportunidad de revisar, respondió: "Bueno, ¿espero el borrador, en el que todo el mundo ahora esté de acuerdo en esa versión?". Whelan respondió invocando la petición que Fairweather había ignorado: "No todos en el equipo fueron invitados a asistir, pero al menos los presentes estuvieron de acuerdo".


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3 de julio de 2018: Whelan subraya a Fairweather que "No todos en el equipo fueron invitados" a revisar el informe provisional antes de su publicación.


Cuando Arias ahora dice "tener el documento", se refiere a este correo electrónico. Arias no mencionó que el comentario de Whelan se hizo de pasada, y contenía la advertencia significativa de que los otros miembros del equipo, específicamente, todos los que habían ido a Siria, habían sido excluidos.

Arias no sólo omitió este contexto, sino que también omitió una alteración crítica que ocurrió dos días después. El 5 de junio, la víspera de la publicación, el jefe de equipo eliminó unilateralmente el lenguaje sobre los niveles extremadamente bajos de productos químicos clorados. Esta edición de última hora privó al informe provisional de una pieza crucial de evidencia que podría socavar los argumentos para un ataque químico. También supuso un cambio significativo en el informe después de que Whelan ofreciera su acuerdo con reservas. Cuando Whelan protestó por esta decisión, el jefe de equipo respondió: "Me gustaría recordarles que puedo tomar decisiones unilaterales".


En resumen, los superiores de Whelan aseguraron su tenue acuerdo, y luego hicieron una edición unilateral sobre sus objeciones.


En este contexto, el informe provisional surge como una medida dilatante para los funcionarios que están detrás del encubrimiento.


Publicado dos semanas después del correo electrónico de protesta de Whelan, el 22 de junio y solo dos meses antes de su salida programada de la OPAQ en septiembre de 2018, el documento diluido, con los inconvenientes hechos eliminados del Informe Original, una vez que el autor principal original se haya ido para siempre, abrió la puerta para el futuro regreso de los hallazgos manipulados. Como The Grayzone ha informado anteriormente, el líder del equipo incluso se tomó unas vacaciones de seis semanas después de la publicación del Informe Provisional, regresando un día después del último día de trabajo de Whelan.

La cadena de correos electrónicos entre Whelan y Fairweather muestra que el inspector disidente temía un resultado amañado. Además de buscar una oportunidad para que el equipo examinara el informe provisional, Whelan también preguntó si, en el futuro, tendría la oportunidad de examinar el informe final, que probablemente se publicaría después de su salida prevista de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas en septiembre.

En respuesta, Fairweather señaló que "una vez que dejamos la OPAQ dejamos atrás nuestro trabajo y responsabilidades. No estaré involucrado con el informe después de que me vaya".



La aparente preocupación de Whelan por el informe final demostró estar bien fundada. Ese informe, publicado en marzo de 2019, concluyó sin fundamento que había "motivos razonables" para el uso de gas cloro en Douma, y excluyó falsamente la evidencia que socavaba esta narrativa.


"Por primera vez..."

En otro intento de menospreciar a Whelan, Arias destacó el hecho de que Douma fue su primera misión, y que no entró en la ciudad siria con otros miembros del equipo:

"[Whelan/Inspector B] participó en una investigación de la misión por primera vez, pero sólo con una capacidad limitada: no pudo ser desplegado sobre el terreno, ya que no había completado algunos de los entrenamientos del inspector".

Es cierto que Douma fue la primera investigación de la misión de Whelan. Pero Arias omitió que lo mismo es cierto para al menos otros dos miembros del equipo, incluido el jefe adjunto del equipo.

Lo que es más importante, la misión de Douma fue la primera misión in situ de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas para todos los miembros del equipo. Los equipos anteriores de la misión que investigaron denuncias de uso de productos químicos por parte de Siria sólo habían operado desde fuera de Siria, en particular en Turquía. Lejos del lugar de los supuestos incidentes, los equipos de la misión en el vecino del norte de Siria recogieron supuestas pruebas y entrevistaron a presuntos testigos reunidos por grupos vinculados a la oposición, incluidos los Cascos Blancos, una organización financiada por los Estados Unidos, el Reino Unido y otros beligerantes en la guerra de Siria, y cuya fundación matriz, Mayday International, cayó bajo investigación por fraude por parte del gobierno holandés.


Douma marcó la primera vez que alguien de la OPAQ había participado en una investigación de la misión de la OPAQ en la que podía ir al lugar en Siria, recoger sus propias muestras y realizar sus propias mediciones.


En consecuencia, todo lo que Arias estaba tratando de dar a entender al destacar que Douma fue la "primera" misión de Whelan, se aplica a todos los demás en la investigación.

Esto también se extiende a la afirmación de Arias de que Whelan "no pudo ser desplegado en el campo" a Douma. Si Whelan se vio obstaculizado de alguna manera por operar desde el puesto de mando en Damasco y no entrar en Douma, entonces ese es aún más el caso del llamado "equipo central", los funcionarios que redactaron el informe final. Con sólo unas pocas excepciones, ninguno de los miembros del "equipo central" ni siquiera puso un pie en Siria. De hecho, el jefe del equipo original abandonó Siria incluso antes de que comenzara la investigación, pero fue fundamental para redactar el informe final.


"... pero sólo en una capacidad limitada"

En la ONU, Arias aseguró que Whelan participó en la misión Douma "solo en una capacidad limitada". En realidad, Whelan desempeñó el papel principal. En particular, Whelan redactó el informe original —para el que se completó la mayor parte de la labor de investigación— y dirigió el elemento científico de la misión.

En mayo de 2018, poco después del regreso del equipo de Siria, fue Whelan, y no el líder nominal del equipo, quien fue asignado para dar una sesión informativa de alto nivel a los representantes estatales sobre la conducción de la investigación en Douma, como Grayzone ha informado previamente. (7 dic 2020 -Documentos obtenidos por The Grayzone muestran que los ejecutivos de la OPAQ criticaron en privado la manipulación de una investigación de armas químicas de Siria y apoyaron a un inspector veterano disidente. Un funcionario, sin embargo, temía ayudar a la "narrativa rusa". Estas admisiones privadas exponen aún más el encubrimiento público del encubrimiento de Douma y socavan los ataques en curso contra los denunciantes que lo desafiaron)


17 de mayo de 2018: Un alto funcionario de la OPAQ informa a sus colegas que el Dr. Brendan Whelan informará a los representantes estatales sobre la investigación de Douma: "Brendan se centrará en el incidente de Douma con una presentación sobre cómo realizamos nuestro trabajo en este caso".


Los documentos recientemente obtenidos muestran que Whelan también desempeñó un papel crítico desde el inicio de la investigación. Whelan era miembro del Equipo avanzado, compuesto por los tres inspectores de más alto rango de la misión, que fue a Beirut el 12 de abril para planificar la misión.


Abril de 2018: El Dr. Brendan Whelan figura entre los tres miembros principales del Equipo Avanzado de la misión Douma.


Al día siguiente, el resto del equipo (seis inspectores de nivel subalterno y tres intérpretes) se unieron a ellos (Ian Henderson, el otro inspector disidente conocido, llegó a Siria a mitad del despliegue). Al notificar a Siria de la llegada del equipo de seguimiento, la OPAQ escribió que un "equipo adicional de la misión de la OPAQ" vendría para reforzar el apoyo al equipo [de avance].


Whelan también fue uno de los cinco únicos inspectores que se desplegaron en Siria durante todo el período de la investigaciónEs rotundamente falso entonces, que Arias ahora afirme que el papel de Whelan en la inspección en Douma se produjo en una "capacidad limitada".

Y es especialmente atroz dado que Arias es personalmente muy consciente del papel principal de Whelan. En una carta al jefe de la OPAQ en abril de 2019, publicado anteriormente por The GrayzoneWhelan esbozó sus extensos deberes en la investigación de Douma. En un carta de respuesta en junio de 2019, Arias no impugnaba ni una sola reclamación.

En última instancia, después de dar estos golpes a Whelan, Arias nunca ha explicado su importancia, o cómo sus trivialidades y distorsiones invalidarían las preocupaciones fundamentales de la incorrección científica y el fraude que Whelan planteó.


Arias sigue negando falsamente el papel del inspector en el equipo

En sus comentarios en la ONU, Arias también buscó una vez más minimizar el papel de Ian Henderson, el veterano de 12 años de la OPAQ conocido como "Inspector A":

"[Henderson] nunca fue miembro de la misión y sólo tuvo una tarea de apoyo a la misión durante un período de tiempo limitado".



Arias ha afirmado varias veces que Henderson no era miembro de la misión. The Grayzone ha informado anteriormente que su afirmación está directamente en desacuerdo con los documentos filtrados que enumeran a Henderson como miembro de la misión y entre el "personal de la misión" de Douma.

Que Henderson pudo haber tenido "sólo tenía una tarea de apoyo a la misión", en palabras de Arias, no significa necesariamente que él no era parte de ella. En la mencionada Nota Verbal de 13 de abril de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas a Siria se describía a todos los miembros, aparte del "Equipo avanzado", de tres personas, que actuaban en una función de "apoyo". Así que, por definición, el papel de Henderson no era diferente al del grueso del equipo que fue a Siria.

Lo que no está en discusión es que Henderson se desplegó en el sitio para llevar a cabo actividades de investigación. La Convención sobre las armas químicas no tiene disposiciones obvias para realizar actividades in situ sin formar parte de una misión de inspección. Incluso los intérpretes se consideran parte del equipo.

Y al igual que con las afirmaciones de Arias sobre el papel de Whelan en la investigación, si los líderes de la OPAQ ahora ven a Henderson como un miembro oficial de la misión es nuevamente irrelevante para la cuestión de si sus preocupaciones sobre la mala conducta son válidas. Al igual que con Whelan no yendo al sitio en Douma, de hecho es irrelevante si Henderson era parte de la misión o no. Las preocupaciones que ha planteado deben juzgarse por sus propios méritos.


Mientras recibe elogios de los EE.UU, la OPAQ es vista como "fuente de lástima y vergüenza"

En la ONU, Arias también buscó poner en duda las motivaciones de los inspectores:

"Tras la publicación del informe de la misión, dos ex inspectores de la Secretaría no podían aceptar que las conclusiones de la misión fueran diferentes de sus propias opiniones personales, opiniones que no estaban respaldadas por pruebas. Cuando sus opiniones no pudieron ganar fuerza dentro de la Secretaría, trataron de presentar públicamente la labor de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas como sesgada, parcial y que, de alguna manera, el informe de la misión habría sido manipulado".

Sin embargo, no hay duda de que el "informe de la misión" fue manipulado: cualquiera que compare el Informe original del Informe manipulado se puede ver a la vista. Ni siquiera la OPAQ ha salido al paso ni lo ha negado rotundamente. (Porque no pueden).

Cuando se trata de las acciones de los inspectores disidentes, los documentos filtrados y las declaraciones públicas muestran que tanto Henderson como Whelan intentaron repetidamente plantear sus preocupaciones internamente. Todos los esfuerzos de Whelan y Henderson fueron rechazados. Que Arias afirme ahora que criticaron públicamente a la OPAQ sólo después de que sus "propias opiniones no ganaron fuerza" es ignorar sus esfuerzos reprimidos para plantear preocupaciones –no "opiniones"– dentro de la organización.

Esta supresión incluye negar a Henderson y Whelan el derecho a dejar constancia de sus opiniones disidentes en el informe final de Douma. La Convención sobre las Armas Químicas permite que los inspectores registren "observaciones diferentes" específicamente para garantizar la independencia y objetividad de sus informes, una disposición que Arias y la OPAQ han ignorado. (Anexo de verificación, parte 2, párrafo 62).

Sorprendentemente, mientras engañaba a la ONU con una serie de mentiras y evasivas sobre el encubrimiento de Douma, Arias trató de presentar a su organización como la víctima:

"Deseo subrayar en este momento que la Secretaría Técnica de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas sigue cumpliendo todos los diversos mandatos relacionados con Siria en condiciones extraordinariamente difíciles, a saber, los numerosos y sofisticados ataques cibernéticos que sufre, la difusión masiva de desinformación sobre nuestra labor y, a veces, incluso la denigración de algunos funcionarios de la organización".

Pero como lo demostró su aparición en la ONU, es Arias quien ha difundido desinformación sobre el trabajo de la OPAQ y ha denigrado a los ex miembros del personal que han tratado de proteger la integridad de la organización.

En una carta reciente al Consejo de Derechos Humanos de la ONU obtenida por The Grayzone, los miembros del Grupo 21 de Berlín –encabezados por distinguidos diplomáticos y expertos Hans von Sponeck, José Bustani y Richard Falk– escribieron que la conducta de los líderes de la OPAQ "debería ser una fuente de lástima y vergüenza", ya que "no se ha hecho ningún intento serio de responder a los repetidos llamamientos de personas y organizaciones eminentes para que haya transparencia y rendición de cuentas en la OPAQ con respecto a la OPAQ con respecto a su polémica investigación Douma".

La carta agregaba:

"Este fracaso se hace tanto más grave cuanto que lo que está en juego aquí se refiere a las muertes de cincuenta o más civiles y ahora a defectos e irregularidades bien documentadas en relación con una investigación de las circunstancias de sus muertes. Sencillamente, no es defendible que se vea a las Naciones Unidas y a las organizaciones asociadas tolerando la difamación de científicos respetados y experimentados mientras no responden a preguntas eminentemente razonables y a peticiones de transparencia y rigor científico".

El Director General de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas ha acudido a longitudes extraordinarias para evitar escuchar a sus inspectores de primera mano, o hacer que su propio organismo científico independiente revise sus preocupaciones. En testimonio reciente ante la ONU, von Sponeck reveló que Arias se había negado incluso a abrir un Declaración de preocupación – firmado por notables voces mundiales, incluidos cinco ex funcionarios de la OPAQ, que le enviaron a principios de este año. En su lugar, la oficina del Director General devolvió la carta al remitente.

La recalcitrante actitud de Arias plantea la pregunta obvia: ¿a qué tiene tanto miedo? Si, como dice Arias, los inspectores están "errados y desinformados", entonces seguramente acogería con agrado la oportunidad de demostrarlo y poner fin al prolongado enfrentamiento de Douma de una vez por todas.

La misma pregunta se aplica a los poderosos Estados miembros de la OTAN que han respaldado los esfuerzos de Arias para evitar a toda costa a los denunciantes. La controversia en torno a la investigación de Douma no solo pone en duda ese incidente en abril de 2018 y el pretexto declarado para los ataques aéreos liderados por Estados Unidos que siguieron, sino, lo que es más importante, la credibilidad de todas las investigaciones de la OPAQ sobre presuntos ataques con armas químicas en Siria. Estas misiones tienen amplia confianza en grupos vinculados a la oposición y financiados por Occidente, como los Cascos Blancos, para supuestas pruebas y testigos.

Evidenciad de que los Cascos Blancos jugaron un papel crítico en el engaño de Douma – incluida la puesta en escena de supuestas víctimas de ataques de gas en un hospital de campaña – seguramente no se pierde en sus poderosos patrocinadores estatales, ni en los funcionarios de la OPAQ que han tratado a los insurgentes y grupos adyacentes como una fuente neutral y sin compromisos.

La conducta de Arias contrasta fuertemente con la de su predecesor Bustani, el Director General fundador de la OPAQ. En 2002, la administración Bush diseñó la destitución de Bustani por tratar de facilitar la entrada de Irak en la Convención sobre Armas Químicas, lo que impedía los planes de guerra de la Casa Blanca. Bustani se mantuvo firme incluso después de que el entonces embajador estadounidense John Bolton amenazara dañar a sus hijos.

Cuando Bustani intentó testificar en la ONU en apoyo de los denunciantes el año pasado, EEUU y sus aliados lo bloquearon. Por el contrario, estos mismos estados continúan amontonando elogios sobre Arias mientras se une a ellos para bloquear cualquier responsabilidad por el engaño de Douma.

"Estados Unidos sigue agradecido por su compromiso [de Arias] y su liderazgo en la OPAQ para defender la norma contra el uso de armas químicas", dijo el embajador adjunto de Estados Unidos, Richard Mills, en las Naciones Unidas.

Al frente de un encubrimiento de armas químicas de varios años en la OPAQ, Arias se ha ganado claramente la gratitud de un gobierno estadounidense que una vez más está comprometiendo a su organización para mantener un engaño intervencionista. La credibilidad de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas en la escena internacional se enfrenta a daños irreparables mientras este engaño de alto nivel siga siendo la norma.


Cronología: 

Los cuatro informes de la OPAQ sobre Douma

Durante la misión de investigación Douma de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas se elaboraron cuatro informes diferentes:

Informe original (inédito; escrito en junio de 2018 y filtrado a Wikileaks en 2019): El informe original de la misión de Douma fue redactado por el Dr. Brendan Whelan, y visto por al menos otros cuatro miembros, incluido el jefe del equipo. En ese informe no se encontraron pruebas de un ataque con armas químicas en Douma y se llegó a la conclusión de que la causa de la muerte era incompatible con la exposición al gas cloro.

Informe manipulado (inédito; escrito en junio de 2018 y filtrado a Wikileaks en 2019). Después de que Whelan presentó el informe original, descubrió que altos funcionarios lo habían manipulado y trataron de sacar su versión falsa y de reemplazo para su publicación. Este informe manipulado eliminó los hallazgos críticos que socavaron los argumentos para un ataque con armas químicas en Douma. En su lugar, insertó una serie de afirmaciones infundadas que sugerían falsamente que se había producido un ataque con gas cloro. "Después de leer este informe modificado, que por cierto ningún otro miembro del equipo que se desplegó en Douma ha tenido la oportunidad de hacer, me sorprendió lo mucho que tergiversa los hechos", escribió Whelan en protesta.

Informe provisional (publicado el 6 de julio de 2018). La intervención de Whelan frustró la publicación solapada del Reporte Manipulado apenas unas horas antes de su publicación. Como resultado del enfrentamiento, la administración de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas se movió para publicar una nueva versión diluida basada en el Informe Manipulado. Este informe provisional se consideró un compromiso: eliminaba las afirmaciones falsas de la versión manipulada, pero también ya no contenía las principales conclusiones del informe original. Dos meses más tarde, Whelan dejó la OPAQ al final programado de su mandato.

Informe final (publicado el 1 de marzo de 2019). La publicación del Informe Final sobre el incidente de Douma se retrasó seis meses después de la partida de Whelan en septiembre de 2018. Este extraño lapso de tiempo se produjo a pesar del requisito de la Convención sobre las armas químicas de que los informes sobre las investigaciones de presuntos usos de armas químicas se completaran 30 días después del regreso del equipo del lugar de la investigación (CWC, Anexo de Verificación, Parte XI, párrafo 23). En consonancia con la narrativa de los Estados Unidos, el informe constató que hay "motivos razonables" para concluir que se produjo un ataque con gas cloro en Douma. Aunque no se afirma de plano, los hallazgos del informe sugirieron la culpabilidad del gobierno sirio.

Aaron Maté

Informe OPAQ y las dudas sobre los ataques químicos del "régimen" sirio



 

Debemos ser claros. Este sitio no oculta información, y sería un absurdo total que su editor discuta sobre temas científicos -en este caso sobre conclusiones a las que ha llegado la máxima instancia mundial para la Prohibición de las Armas Químicas-. 


Viene de la entrevista de Aaron Maté


Se cuestiona aspectos extra profesionales que puede influir, debido a presiones de terceros (potencias extranjeras),  en las conclusiones de inspectores y autoridades de ese órgano de control internacional, todos los caminos nos llevan a esa evidencia. ¿Quién puede dudar que la política impositiva de los Estados Unidos no afecta los resultados técnicos de éste y otros organismos internacionales de la ONU?... ¿Y quiénes financian la ONU?

La OPAQ cuenta con 193 estados que han ratificado su compromiso con la Convención sobre Armas Químicas. En teoría, el 98% de la población mundial vivimos bajo la protección de la Convención. Así como el organismo dice haber verificado que el 98% de las existencias de armas químicas declaradas por los estados fueron destruidas. ¿Qué tan cierto son estos datos? ¿Respetan los Estados Unidos, Israel y hasta Rusia esos compromisos?. ¿Acaso no fue la misma OPAQ que verificó in situ la destrucción del material de guerra químico que almacenó por décadas el estado sirio?

El organismo de control mundial sobre armas químicas dijo haber reforzado sus hallazgos sobre un ataque químico en Siria en abril de 2018 y de paso se metió en polémicas políticas entre las grandes potencias. La OPAQ afirma haber desmantelando una campaña de propaganda y desinformación liderada por Rusia que intentaba socavar las inspecciones de un supuesto hecho acaecido el 7 de abril de 2018, es decir, el lanzamiento de una bomba química en el balcón de un edificio de varios pisos en Douma, un vecindario cercano a Damasco. Al menos 34 personas murieron, en otros informes habla de 43 civiles muertos.

De inmediato Estados Unidos y sus aliados europeos culparon al presidente sirio Bashar al-Assad y lanzaron ataques aéreos para castigarlo. Los funcionarios sirios negaron que haya habido un bombardeo con bombas de cloro, las fuerzas rusas sostienen que el ataque fue organizado para justificar una intervención de la OTAN. 

La Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ) en el informe de 2019 (marzo) dijo encontrar "motivos razonables de que el uso de una sustancia química tóxica como arma tuvo lugar el 7 de abril de 2018. Esta sustancia química tóxica contenía cloro reactivo", pero no certificó haber evidencia de la presencia de algún agente nervioso, como afirman organismos "imparciales" como el "Centro de Documentación de Violaciones" (VDC) y los informes de la "Red Siria de Derechos Humanos" que no se han cansado señalar que el régimen arrojó sarín y gas cloro en Douma, matando a 41 civiles e hiriendo a cientos más.

Como la polémica persiste, sobre todo con los "disidentes" de la OPAQ, en febrero de 2020, la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas publicó un nuevo informe de "investigación independiente" sobre dos miembros del personal disidentes. Señala que estos hombres no tuvieron un papel significativo en la Misión de Investigación de la OPAQ, filtraron sus afirmaciones para desafiar la conclusión de las FFM de un ataque con cloro en Douma, cerca de la capital de Siria, Damasco, que mató a 43 civiles.

Bueno, aquí otra novedad: Los "investigadores externos independientes" concluyeron que los "dos ex funcionarios de la OPAQ violaron sus obligaciones con respecto a la protección de la información confidencial relacionada con la investigación de FFM Douma. Esta determinación se debe a la divulgación no autorizada de información altamente protegida a personas que no tenían la necesidad de conocer dicha información.

Al presentar el informe en la sede de la OPAQ en los Países Bajos, el embajador español Fernando Arias González, en su calidad de secretario general de la OPAQ, destacó la conclusión condenatoria de los investigadores.

Los inspectores A y B no son denunciantes. Son personas que no pueden aceptar que sus opiniones no estén respaldadas por pruebas. Cuando sus opiniones no pudieron ganar terreno, tomaron el asunto en sus propias manos e incumplieron sus obligaciones con la Organización. Su comportamiento es aún más atroz, ya que tenían información manifiestamente incompleta sobre la investigación de Douma. Por lo tanto, como era de esperar, sus conclusiones son erróneas, desinformadas y equivocadas".


       Mapa elaborado por VDC

Vamos a ser más imparciales que los "investigadores externos independientes", presentamos el siguiente enlace: The OPCW FFM's Report on the April 7th 2018 Douma Chemical Attack Versus The Open Source Evidence, en castellano "Reporte de la misión de la OPAQ sobre el ataque químico de Douma del 7 de abril de 2018 frente a la evidencia de código abierto".

El titular no es tan cierto ya que recoge información no solo de la OPAQ, lo hace de los "rebeldes moderados" y "cascos blancos" sirios; toma información de The New York Times y Forensic Architecture que trabajaron juntos en una investigación que incluyó una reconstrucción del presunto ataque (se publicó en junio de 2018 bajo el título: "One Building, One Bomb: How Assad Gassed His Own People" (Un edificio, una bomba: Cómo Assad gaseó a su propia gente); recoge mapas de  la Red Siria por los Derechos Humanos  y del VDC (Centro de Documentación de Violaciones): "map of attacks in Douma on April 7th 2018"; informes del "Observatorio Sirio para los Derechos Humanos", con sede en Londres; de la Sociedad Médica Sirio Americana (SAMS). Es decir, organizaciones "independientes". Insistiré que no estamos en capacidad de competir (recursos) con los estudios imparciales y hasta podríamos decir con sus conclusiones científicas, ya que no somos científicos. Por ello presentamos las dos caras de la moneda.

Bien, hasta aquí nuestra colaboración.

Aaron Maté continúa con la trama.

T. Andino


I parte


Presionado por respuestas sobre el encubrimiento en Siria, el jefe de la OPAQ ofrece nuevas mentiras y excusas.

(Pressed for answers on Syria cover-up, OPCW chief offers new lies and excuses)

AARÓN MATÉ / 2 de julio 2021

The Grayzone


Ante la creciente indignación, el director general de la OPAQ, Fernando Arias, compareció ante la ONU y contó nuevas falsedades sobre el escándalo de encubrimiento de su organización en Siria, junto con más excusas falsas para evitar abordarlo.


En los dos años transcurridos desde que se descubrió la censura de una investigación sobre armas químicas en Siria, el jefe de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ), Fernando Arias, se ha resistido enérgicamente a la rendición de cuentas.

Arias se ha negado a investigar o explicar la extensa manipulación de la investigación de la OPAQ de un presunto ataque de cloro en abril de 2018 en Douma. En lugar de responder a las llamadas para reunirse con los inspectores veteranos que protestaron por el engaño, Arias los ha menospreciado. El Director General (DG) de la OPAQ incluso ha recurrido a fingir ignorancia sobre el escándalo, afirmando recientemente que "no sé por qué" el informe final de la organización sobre Douma "fue impugnado".

Ante la creciente presión para abordar el encubrimiento - lo más prominente en una “declaración de preocupación” de 28 firmantes notables, entre ellos cinco ex altos funcionarios de la OPAQ - Arias se presentó ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas el 3 de junio a responder a las preguntas en una sesión abierta por primera vez.

En un gesto de asentimiento a la protesta pública, Arias se retractó de una declaración anterior de que la controversia de Douma no podía ser revisada. Pero si bien parecía sugerir que la investigación podría reabrirse, Arias ofreció más falsedades sobre el escándalo y nuevas excusas falsas para evitar abordarlo.

Este informe (en dos partes) resume las últimas evasiones y distorsiones de Arias, que incluyen lo siguiente:


Rechazando propuestas para resolver la controversia de Douma, Arias invocó restricciones que parecen no existir. Arias afirmó falsamente que la Junta Asesora Científica (SAB) de la OPAQ "no tiene autoridad" para examinar las pruebas suprimidas de Douma. Arias también afirmó que él personalmente "no tiene autoridad alguna para reabrir esta investigación", a pesar de que las regulaciones de la OPAQ no contienen tales límites.

• Para desacreditar la gran cantidad de trabajo que se realizó para el informe original de la investigación, que no encontró evidencia de un ataque de cloro, Arias afirmó falsamente que el “grueso” del análisis se realizó después de que su autor principal ya no estuviera involucrado. Para avanzar en esta falsedad, Arias citó una figura fabricada.

Arias se retractó tácitamente de una afirmación falsa anterior de que ningún estado ha cuestionado las conclusiones del informe Douma. Pero en lugar de reconocer esa falsedad anterior, la reemplazó por una nueva.

• Arias no respondió preguntas directas sobre el fraude científico documentado en la investigación de Douma y cómo planea abordarlo. El Director General ignoró una pregunta de la delegación rusa sobre por qué el Informe Final omitió las conclusiones de los toxicólogos de los estados miembros de la OTAN que descartaron el cloro gaseoso como la causa de la muerte. Y por tercera vez, Arias no respondió a una pregunta en la que se le preguntaba si accedería a reunirse con los inspectores disidentes.

• Arias continuó minimizando engañosamente el papel del inspector disidente clave, el Dr. Brendan Whelan. Arias restó importancia al hecho de que Whelan era el coordinador científico y autor principal del informe original del equipo, y afirmó falsamente que solo estaba involucrado "en una capacidad limitada".

• Arias también continuó minimizando falsamente el papel del segundo denunciante conocido, Ian Henderson. Las últimas distorsiones de Arias sobre Whelan y Henderson se abordan en la segunda parte de este informe.


La aparición de Arias en la ONU fue el último capítulo de una saga que ha puesto patas arriba al perro guardián de las armas químicas del mundo. En abril de 2018, Estados Unidos, Reino Unido y Francia bombardearon Siria después de acusar a su gobierno de cometer un ataque químico en Douma. En marzo de 2019, la OPAQ publicó un informe final que se alineaba con la narrativa estadounidense de que Siria era culpable de arrojar cilindros de gas cloro en un par de edificios de apartamentos, incluido uno donde se filmaron decenas de cadáveres. Pero un extraordinario tesoro de filtraciones pronto reveló que la OPAQ había publicado un encubrimiento.

Los documentos internos de la OPAQ mostraron que los inspectores que investigaron el incidente de Douma no habían encontrado evidencia de un ataque con armas químicas. Los archivos también revelaron graves inconsistencias en la narrativa predominante de que el cloro fue la causa de la muerte. Estos hallazgos, de ser publicados, habrían reforzado los fuertes indicios de que los insurgentes extremistas que controlaban Douma habían organizado el incidente, justo cuando las fuerzas sirias estaban preparadas para retomar el control. Pero la evidencia de Douma se ocultó en un encubrimiento de varias etapas.


Se sorprendió a altos funcionarios desconocidos de la OPAQ tratando de modificar el informe original del equipo para sugerir falsamente evidencia de un ataque químico. Una delegación de funcionarios estadounidenses también visitó La Haya y, en un movimiento muy irregular,  trató de convencer al equipo de  que el gobierno sirio utilizaba cloro gaseoso. La mayor parte del equipo original que se desplegó en Douma fue marginado, reemplazado por funcionarios que, en su mayor parte, ni siquiera habían puesto un pie en Siria. El resultado fue un informe final engañoso que borró los hallazgos clave del original censurado.


Aunque las filtraciones de la OPAQ surgieron por primera vez en mayo de 2019, Arias no enfrentó cuestionamientos directos sobre la controversia hasta diciembre del año pasado, cuando compareció ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Sin embargo, Arias se negó a responder en sesión abierta y, según los informes, dio respuestas vagas y sin fundamento en privado.

La decisión del Director General de regresar a la ONU para responder preguntas en una sesión abierta siguió a la creciente presión pública, liderada por el ex alto funcionario de la ONU Hans von Sponeck, así como por Bustani, exjefe de la OPAQ. La confianza de Arias en falsedades y excusas huecas ofreció la demostración más cruda hasta ahora de que su manejo del encubrimiento de Douma no se puede defender de buena fe.

- El jefe de la OPAQ afirma falsamente que "no tiene autoridad alguna" para abordar el encubrimiento de Douma.

- Apenas unas semanas antes de su aparición en la ONU, Arias dijo al Parlamento Europeo el 14 de abril que cuando se trata de escándalo Douma de la OPAQ, “el asunto está cerrado”.

- Pero cuando se presentó ante el Consejo de Seguridad de la ONU el 3 de junio, Arias cambió de opinión. En lugar de cerrar personalmente la puerta al volver a visitar la investigación, Arias ahora afirmó que no tiene la autoridad para volver a abrirla. Arias lo hizo citando reglas y restricciones de la OPAQ que no parecen existir.

La falaz excusa de Arias surgió en respuesta a una nueva propuesta para salir del impasse. En abril, el Grupo 21 de Berlín, establecido por el exsecretario general adjunto de la ONU Hans von Sponeck, el exjefe de la OPAQ, José Bustani y Richard Falk, un eminente profesor de derecho de Princeton, propuso una forma de abordar la disputa sobre el informe Douma. Instaron a Arias a permitir que la propia Junta Asesora Científica (SAB) de la OPAQ, un órgano subsidiario formado por 25 expertos científicos y técnicos independientes que sirven a título personal, evalúe las afirmaciones de los inspectores disidentes.

"El SAB posee la experiencia científica y técnica necesaria", dijo el comunicado del Grupo 21 de Berlín . “[Creemos] que dejar el debate científico en manos de los científicos, quienes mejor comprenden los temas en cuestión, proporcionaría un enfoque más objetivo y racional para comenzar a resolver esta desafortunada y altamente dañina controversia que rodea a la OPAQ y pone en peligro indirectamente la seguridad global al erosionar confianza en los resultados futuros pertinentes a los presuntos usos de armas químicas".

En el Consejo de Seguridad de la ONU, Arias rechazó esta propuesta, alegando que sus manos están atadas por las propias regulaciones de la OPAQ:

El objetivo de la Junta Científica Asesora está escrito, en el mandato, es permitir que el Director General preste asesoramiento especializado en relación con asuntos y cuestiones muy sofisticados y muy complicados relacionados con las sustancias químicas y las armas químicas.  Lo que significa que el SAB no tiene ningún papel para evaluar los hallazgos del FFM. La FFM está encargada de investigar y activar una investigación para producir un informe. Y este informe va directamente a los órganos normativos, en este caso al Consejo Ejecutivo.  Lo que significa que el SAB no tiene autoridad para reevaluar la investigación del FFM o para evaluar cualquier opinión de los inspectores producida a título personal.

Al afirmar que el SAB “no tiene autoridad para reevaluar” las conclusiones de Douma FFM, Arias invoca una restricción que no existe.

Al citar los términos de referencia (TdR) del SAB, Arias no mencionó que, junto con la Convención sobre Armas Químicas, se permite explícitamente el establecimiento de un grupo de trabajo temporal de expertos científicos para proporcionar recomendaciones sobre "cuestiones específicas", exactamente como Propuesta del Grupo 21 de Berlín. El párrafo 9 de los términos de referencia del SAB establece:

En consulta con los miembros de la Junta [Asesora Científica], el Director General podrá establecer grupos de trabajo temporales de expertos científicos para formular recomendaciones dentro de un plazo específico sobre cuestiones específicas, de conformidad con el párrafo 45 del artículo VIII de la [Armas químicas] Convención.


 Contrariamente a la afirmación de Arias, no hay nada que le impida convocar a un grupo de trabajo de expertos científicos para revisar el "tema específico" que es la investigación de Douma, posiblemente el tema específico más controvertido internamente en la historia de la OPAQ. Sin embargo, Arias afirma que de alguna manera se ve obstaculizado por regulaciones que, en realidad, le otorgan explícitamente la autoridad para hacer exactamente lo que ahora afirma que no puede.

Al exponer esta excusa, Arias también desestimó el trabajo de los inspectores disidentes por haber sido “producido a título personal” y, por lo tanto, no sujeto a reevaluación. Sin embargo, no había nada "personal" en el informe original escrito por Brendan Whelan, completado en junio de 2018 y revisado y sancionado por otros inspectores, incluido el líder del equipo. Lo que permanece desconocido es quiénes fueron exactamente los altos funcionarios de la OPAQ que manipularon personalmente su contenido, una pregunta que Arias se ha negado a investigar.

Arias también ofreció otra excusa hueca. El jefe de la OPAQ afirmó que ya no puede volver a examinar la investigación de Douma porque ya no está "en manos" de su oficina, sino de las organizaciones de formulación de políticas de la OPAQ. Según Arias, ese poder ahora está en manos del Consejo Ejecutivo (el grupo rotatorio de 41 estados miembros que gobiernan la OPAQ) y la Conferencia de Estados Partes en pleno (todos los estados miembros de la OPAQ):

"Debo decir que el informe de la FFM dirigido a Douma está en manos del Consejo Ejecutivo y de la Conferencia. El Director General no tiene autoridad alguna para reabrir esta investigación que concluyó y fue reportada al Consejo Ejecutivo, ya través del Consejo Ejecutivo a la Conferencia. El asunto está en manos de los órganos normativos y no del Director General. El Consejo Ejecutivo ya se ocupó del asunto en marzo de 2019".

Esta es la primera vez que el Director General afirma que el informe está fuera de su control y, en cambio, está “en manos” de un organismo superior. Al introducir esta trampilla de escape, Arias ahora da la apariencia de que, en principio, ya no se opone a la reapertura de la investigación. En realidad, está eludiendo la responsabilidad de esa decisión al pasarla a los órganos ejecutivos que han bloqueado cualquier esfuerzo por discutir el encubrimiento desde el principio. Tras la publicación del informe final de Douma en marzo de 2019, el Consejo Ejecutivo rechazó inmediatamente una propuesta para escuchar a todos los expertos que trabajaron en el caso de Douma. La delegación de Estados Unidos presionó para bloquear la votación argumentando, según los informes, que tal audiencia sería similar a "juicios estalinistas".

Contrariamente a las afirmaciones de Arias, la Convención sobre Armas Químicas no respalda su afirmación de que una vez que se emite un informe final, queda "en manos del Consejo Ejecutivo y la Conferencia". El pasaje pertinente de la CAQ simplemente establece que el "Director General transmitirá sin demora los informes preliminar y final al Consejo Ejecutivo y a todos los Estados Partes". (Parte XI del Anexo sobre verificación de la CAQ, Investigaciones de presuntos usos de armas químicas, Sección D [Informes], párrafo 23.)

No hay nada que sugiera aquí que el Consejo Ejecutivo - o los Estados Partes - se convierta en el custodio de estos informes, o que la Secretaría Técnica (ST), que supervisa el Director General, de alguna manera pierda el control sobre ellos.

De hecho, esto está confirmado por la práctica anterior. Es común que la ST haga enmiendas a los informes finales y los emita sin el permiso del Consejo Ejecutivo. Dichas enmiendas, que se publican como “Anexos” oficiales de la ST a los informes publicados, pueden ser pequeñas correcciones técnicas o tipográficas, pero también importantes adiciones sustantivas.

Esta práctica incluye una investigación previa de la OPAQ en Siria. Después de publicar un informe final sobre presuntos ataques químicos perpetrados por insurgentes en Siria en diciembre de 2015 ( S / 1318/2015 / Rev.1 ), las autoridades sirias invitaron a la OPAQ a regresar para recopilar más pruebas que, según el informe, faltaban. El equipo de FFM realizó una segunda visita a Siria un mes después y publicó un Addendum al informe final, con detalles de su despliegue adicional, en febrero de 2016 ( S / 1318/2015 / Rev.1 / Add.1 ).

El Addendum no contiene ninguna mención del Consejo Ejecutivo, y no hay registro de ningún voto del CE para autorizarlo. El párrafo de apertura dice:

Esta adición proporciona información adicional al “Informe de la misión de investigación de la OPAQ en Siria sobre los incidentes descritos en las comunicaciones del Viceministro de Relaciones Exteriores y Expatriados y Jefe de la Autoridad Nacional de la República Árabe Siria” (S / 1318 / 2015 / Rev.1, de 17 de diciembre de 2015 ').

En el caso de Douma, nadie está proponiendo siquiera que la OPAQ regrese a Siria, como hizo después de emitir ese informe final de diciembre de 2015. Simplemente se le pide a la OPAQ que escuche a los propios inspectores de la investigación de Douma y atienda sus quejas. incluida la corrección del informe original de la misión. Arias está pasando la pelota a una autoridad superior inventada para evitar ejercer la suya propia.

Despreciando a los denunciantes, el jefe de la OPAQ cita una figura fabricada.

En uno de sus pocos intentos de hacer un reclamo sustantivo en defensa de la investigación de Douma, el director general de la OPAQ, Fernando Arias, ha afirmado repetidamente que "la mayor parte del trabajo analítico se llevó a cabo" en los últimos seis o siete meses, cuando los inspectores disidentes ya no formaban parte de la Misión de Investigación de Douma (FFM). Debido a esto, Arias ha afirmado que los denunciantes "tenían información manifiestamente incompleta sobre la investigación de Douma", lo que hace que sus protestas sean "atroces".

En el Consejo de Seguridad de la ONU, Arias redobló este argumento aduciendo, por primera vez, una supuesta cifra para corroborarlo. Según Arias, 70 muestras fueron analizadas por la OPAQ en los últimos seis meses de la investigación, cuando los inspectores disidentes ya no estaban involucrados. Arias hizo esta afirmación dos veces:

"El FFM, después de la partida del inspector B, trabajó durante más de seis meses, durante los cuales el equipo obtuvo la mayor parte de los resultados de la investigación. Por ejemplo, de las más de 100 muestras, se obtuvieron alrededor de 70 resultados en los últimos seis meses de la investigación.

… Por supuesto, la mayor parte de las investigaciones relacionadas con Douma se produjo después de que llegué a la Organización después de julio de 2018. De las más de 100 muestras, se analizaron más de 70 buenas muestras después del verano de 2018. La mayor parte de la investigación, la mayor parte del análisis, de toda la información que se había recopilado se produjo después de que los dos inspectores se marcharon". 

La afirmación de Arias de que “más de 70” muestras “fueron analizadas después del verano de 2018” en los “últimos seis meses de la investigación” es una falsedad demostrable. A menos que la OPAQ de alguna manera no haya reportado docenas de muestras analizadas hasta ahora, la afirmación de 70 muestras es una cifra inventada. En realidad, el informe final sobre Douma muestra que solo se analizaron 44 muestras a lo largo de todo el sondeo. Y solo 13 de esas muestras se analizaron después de la emisión del informe provisional, es decir, después de que los inspectores disidentes desaparecieron.

Con solo 44 muestras analizadas para toda la sonda, y solo 13 nuevas muestras analizadas en los últimos seis meses, esto significa que el 70% del análisis total de muestras de la investigación de Douma se llevó a cabo en su primer mes.

Invirtiendo completamente esa realidad, Arias ahora ha producido una figura falsa que pinta una imagen falsa del trabajo realizado en los seis meses posteriores a que los inspectores disidentes fueron marginados.


Según el Informe Final, el 70% del total de muestras químicas analizadas se analizaron en el primer mes de la sonda. Solo se analizaron 13 muestras en los últimos siete meses, lo que socava la nueva afirmación del DG Arias de la OPAQ de que se analizaron 70 muestras en ese período. (Extracto de la presentación de Aaron Maté ante la ONU, 16 de abril de 2021)


Al afirmar que "la mayor parte de la investigación" se llevó a cabo después de que los denunciantes ya no estaban involucrados, Arias también está borrando otras áreas críticas de trabajo realizadas en los primeros dos meses e incluidas en el informe original suprimido.

Como detallé recientemente en una presentación de la ONU, una comparación entre el informe intermedio de julio de 2018 y el informe final de marzo de 2019 muestra que la gran mayoría de la investigación ya se realizó en los dos primeros meses en múltiples áreas clave: el 100% de la investigación de la literatura científica; El 87% del total de entrevistas se había realizado y analizado; se convocó una reunión con cuatro toxicólogos de la OTAN y se llevó a cabo el 98,5% del análisis de metadatos de los archivos multimedia de Douma. Además, se informó de un estudio epidemiológico completo en el informe original, gran parte del cual se eliminó del informe final.

Esto significa que, contrariamente a lo que afirma Arias, la mayor parte del trabajo se llevó a cabo en los primeros dos meses de la investigación.

Retractándose de una falsedad, Arias la reemplaza por otra.

En el Parlamento Europeo en abril, Arias afirmó falsamente que ningún Estado parte ha desafiado ninguna de las conclusiones del informe Douma, y que Rusia incluso "está de acuerdo" con ellas:

"Las conclusiones del informe, paradójicamente, nunca han sido cuestionadas por un Estado parte. Incluso la delegación rusa está de acuerdo con las conclusiones".

El argumento inverosímil de Arias fue que, a pesar de la acalorada disputa pública de dos años sobre la investigación de Douma, ningún estado miembro la ha impugnado. Sin embargo, Siria y Rusia han desafiado enérgicamente las conclusiones del informe, dentro de la propia OPAQ y en una serie de debates del Consejo de Seguridad de la ONU.

Como The Grayzone informó anteriormente, este falso tema de conversación fue presentado por primera vez por el sitio web Bellingcat vinculado a la OTAN el año pasado. Bellingcat reprodujo extractos de una carta que, según afirmó, fue enviada por Arias en junio de 2019 al Dr. Brendan Whelan, el inspector disidente clave. Esta carta, declaró Bellingcat, "revela que a nivel diplomático a puerta cerrada, los gobiernos de Rusia y Siria han estado de acuerdo con las conclusiones del informe de la OPAQ".

Pero The Grayzone luego reveló que esta afirmación no solo era ridícula, sino que se basaba en una "carta" que en realidad nunca se envió. Grayzone obtuvo y publicó la carta real de Arias a Whelan, que no contenía ningún texto de Bellingcat.

En una señal de que ha reconocido ahora la falacia del punto promovido por Bellingcat, Arias tácitamente se dirigió de nuevo en junio en su tercera aparición en la ONU. Pero en lugar de reconocer su error anterior, lo reemplazó por uno nuevo. Arias ahora afirmó:

"Ninguno de los 193 Estados miembros de la OPAQ ha cuestionado las conclusiones del FFM de que se encontró cloro en el lugar del ataque, en Douma".

Para respaldar su afirmación sobre el cloro encontrado en la escena, Arias citó una nota verbal (correspondencia diplomática) de Rusia:

"Tengo aquí frente a mí una nota verbal de la Embajada de Rusia, fechada el 26 de abril de 2019, nota # 759 que incluye un archivo adjunto. Es un documento de la Federación Rusa, sobre la base de las conclusiones del informe de la FFM en Douma. Y esta nota me obligó a difundir este informe. Esta nota, o informe adjunto a la nota de la Embajada de Rusia en La Haya, decía: “Conclusión. La Federación de Rusia no cuestiona los hallazgos contenidos en el informe FFM con respecto a la posible presencia de cloro molecular en los cilindros, etc." Esto está en la página web de la Organización.

La propia fuente de Arias socava su afirmación. Mientras que Arias le dijo a la ONU que ningún estado ha "desafiado las conclusiones del FFM de que se encontró cloro en la escena", su evidencia para esa declaración - una nota verbal rusa - simplemente establece que Rusia "no cuestiona" que hubo un "posible presencia de cloro molecular en los cilindros".

La correspondencia de Rusia pasa a explicar por qué explícitamente no impugnar la conclusión del informe final que el cloro fue probablemente utilizado como arma química. Respondiendo a Arias en la ONU, el embajador ruso Vasily Nebenzya leyó el pasaje relevante en su totalidad:

"La Federación de Rusia no cuestiona las conclusiones contenidas en el informe FFM con respecto a la posible presencia de cloro molecular en los cilindros. Sin embargo, los parámetros, características y exterior de los cilindros, así como los datos obtenidos de las ubicaciones de esos incidentes, no son consistentes con el argumento de que fueron arrojados desde una aeronave. Es más probable que los hechos existentes indiquen que existe una alta probabilidad de que ambos cilindros se colocaron en las ubicaciones 2 y 4 manualmente en lugar de soltarlos desde una aeronave Al parecer, el material fáctico contenido en el informe no nos permite sacar una conclusión sobre el uso de un producto químico tóxico como arma. Sobre esa base, la Federación de Rusia insiste en la versión de que hubo pruebas falsas y en el carácter escenificado del incidente en Douma".

Por lo tanto, el único argumento que Rusia no impugnó es el de una "posible" presencia de cloro molecular en los cilindros que se encuentran en Douma. Eso es por razones obvias.


CBS News encontró un bote de gas amarillo en el techo de un edificio presuntamente arrojado en Douma.


Nadie ha argumentado que no existía la posibilidad de presencia de cloro. Después de todo, se encontraron dos cilindros de cloro en la escena, por lo que se podían esperar rastros de cloro. En realidad, la OPAQ ni siquiera informó de ningún hallazgo de cloro gaseoso en el cilindro. Encontraron cloruro, un producto de descomposición del cloro gaseoso, pero también una sustancia muy común en el medio ambiente y en productos domésticos como la sal de mesa y otras sales de cloruro. En teoría, el cloruro podría haberse dispersado alrededor de los cilindros.

Otra posible evidencia del uso de cloro gaseoso provino de trazas muy bajas de varios compuestos orgánicos que contienen cloro (CLOC) encontrados en la escena, la mayoría, si no todos, de los cuales pueden estar presentes en el medio ambiente. Debido a que la OPAQ no evaluó las muestras de fondo, un descuido u omisión deliberada que Whelan describió más tarde como científicamente indefendible, no pudo determinarse si estas trazas de CLOC encontradas en la escena apuntaban al uso de cloro gaseoso o si provenían de fuentes benignas.

Cuando fue desafiado en la ONU por su tergiversación de la nota verbal rusa, Arias no ofreció una refutación. En cambio, dijo lacónicamente: "La nota verbal rusa se publica y eso es lo que tienen que decir".

La voluntad de Arias de engañar a la ONU sobre los detalles de la investigación de Douma y la propia capacidad de la OPAQ para abordarla también se extiende a su retrato de los denunciantes, como explicaremos en detalle en la segunda parte de este informe.

Aaron Maté

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