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20 mayo 2015

El Islam en contra del fundamentalismo terrorista

                   
por: Tito Andino U.




                  VIDEO: Clérigos suníes y shiíes se oponen a los takfiríes



Los creyentes musulmanes se dividieron después de la muerte del Profeta entre sunitas y chiítas, alrededor del 632 de nuestra era, tal suceso, comentan los doctos del Islam, aconteció por las diferencias de criterios para designar un sucesor del Profeta Mahoma.


Sunníes


        Foto: EFE Combatientes talibanes (sunníes) en una ceremonia de entrega de armas


Tenemos a los partidarios de que el Califato debía ser dirigido por alguien elegido de la mayoría de los miembros de la comunidad musulmana, interpretando el texto de la Sunna, un libro que recopila los mensajes y palabras del Profeta y sus discípulos. Entonces, de la Sunna surge el término "sunitas". El primer sucesor de Mahoma fue su suegro, Abu Bakr, al que siguieron los tres Califas, llamados “Los Justos”: Umar (Umar ibn al-Jattab),  Uthman (Otmán ibn Affan) y Alí (Ali ibn Abu Talib). Los cuatro son también conocidos como legítimos u ortodoxos.

Los sunitas representan el 87% de la población musulmana.

Entre las principales naciones sunníes tenemos: Arabia Saudita, Afganistán, Pakistán, Jordania, Kuwait, Yemen, Emiratos Árabes Unidos, Egipto, Túnez,  Marruecos, Catar, Libia, Turquía, Siria.
    
Entre los sunitas surge, posteriormente, algunas derivaciones conocidas, por ejemplo: los wahabitas - takfiríes - salafíes

Igualmente, a manera de ejemplo, citemos algunas organizaciones armadas suníes:


Sunitas:                           Ámbito de acción:

Al Qaeda                         Internacional
Estado Islámico                Internacional
Hamas                             Palestina – Cisjordania (territorios ocupados)  
Talibán                            Afganistán


Existen centenares de pequeños grupos suníes (salafistas-takfiíes, generalmente), que ocasionalmente se fusionan y toman otras denominación o actúan en conjunto para determinadas acciones; o, incluso, guerrean entre ellos. Siria es el ejemplo práctico de estos grupúsculos.

Aunque mucha gente, principalmente los promotores de grupos armados sunníes, se niega a reconocerlo, "La Hermandad Musulmana” representa el brazo político del fundamentalismo sunní. Egipto, hace poco era gobernado por los 'Hermanos Musulmanes', con Mursi a la cabeza (derrocado en el 2013). Turquía es dirigida hoy por un ferviente partidario de la Hermandad que apoya abiertamente la guerra contra Siria, Recep Erdogan, representa esa corriente, pero él lo niega, dice haber “renegado” de la Hermandad. (En un futuro próximo abordaremos el tema de esta siniestra organización creada por los Estados Unidos a inicios del siglo XX).

El sunnismo, tampoco representa el real terrorismo islámico, apenas el  1% de suníes se aparta de la convivencia pacífica, cuya cabeza visible es el wahabismo con sus subdivisiones salafies y takfiríes. Pero, aquí debemos hacer otra aclararación: No todos sus seguidores (del wahabismo y sus derivaciones) son yihadistas, muchos viven completamente en paz dentro de sus naciones. Sería injusto señalar, por ejemplo, que los casi 30 millones de habitantes de Arabia Saudí son takfiríes, no.


Shiíes o chiíes


       Foto: AP Combatientes shiíes en Bagdad, listos para enfrentarse al Estado Islámico


La otra corriente, minoritaria en el Islam, planteaba que para dirigir el Califato su mando debía estar investido de la gracia divina, así se estipuló que el parentesco familiar con el Profeta Mahoma determinaba la acorde sucesión. Aquellos seguidores eran conocidos como los ‘Partidarios de Alí’. (en árabe: 'Shi'atu Ali'). Es decir, quien debía dirigir el Califato era Alí, primo y yerno de Mahoma.

Los shiítas (o chiítas) representan el 13% de la población musulmana.

Entre los países shiítas tenemos: Irán, Azerbaiyán, Bahréin, Irak, Líbano.

Entre esta corriente, tenemos algunas ramas, las más conocidas son: imamíes, alauitas, ismaelitas, drusos, zaidíes. 

Ejemplos de algunas organizaciones armadas shiíes:


Shiítas:                          Ámbito de acción:

Hezbolá                          Líbano
Ejército del Mahdi            Irak (resistencia a la ocupación norteamericana)
Organización Badr           Irak (resistencia a la ocupación norteamericana)
Al-Hashad Al-Shabi          Irak (guerra contra el Estado Islámico)
Ansarolá (Hutíes)             Yemen


Hoy, con las guerras desatadas contra Siria, Irak y Líbano muchos ciudadanos de estos países y voluntarios iraníes se han unido a milicias populares shiíes en defensa de la integridad territorial de sus naciones y combaten junto a las fuerzas armadas de sus respectivos países. Actúan bajo diferentes denominaciones y, generalmente, colaboran abiertamente con tribus sunníes víctimas de las atrocidades del Estado Islámico y al Qaeda. El ejemplo actual son las fuerzas populares iraquíes, conocidas como Al-Hashad Al-Shabi, conformada por diversos grupos más pequeños.


Yihad o Guerra Santa



El término árabe yihad, es totalmente ambiguo. Se entiende que el Corán utiliza el término yihad en la lucha de los creyentes por Dios. Sabios musulmanes señalan la preponderancia de los versículos del Corán que enaltecen a “los pacíficos”. Para unos significa sumisión, para otros, paz y tolerancia.

Otros interpretan el término como un derecho y un deber para hacer la guerra, creen que la “guerra santa” es legítima, debido a la importancia  que se otorga al versículo de ‘la Espada del Corán’.

Para el mundo occidental y para cualquier persona que intenta profundizar en el estudio le resultará muy difícil, por no decir, imposible llegar a un consenso. 

Si los doctos del Islam difieren en sus acepciones del término yihad, volviéndose complejo para los propios musulmanes, con mayor razón para la gente ajena a esa cultura. Las opiniones son diversas y, como acontece con otros aspectos islámicos, la ausencia de una autoridad única religiosa (al estilo del catolicismo con el papado) vuelve dificultoso establecer una doctrina única para todos los musulmanes del mundo. De allí que (al igual que la división entre católicos, cristianos, protestantes, ortodoxos, etc, etc) cada musulmán profesa su fe conforme su tradición familiar y del lugar de donde es originario.

Salvo, excepciones, podríamos expresar que el shiísmo mantiene una doctrina más uniforme y un orden jerárquico en su liderazgo religioso. Las decisiones de los ayatollás suelen tener fuerza de ley, por tanto, sus interpretaciones coránicas guardan más armonía en sus definiciones.
   
En general, el Islam, para la mayoría de los musulmanes practicantes, dentro de sus principios, miran el concepto de ‘Guerra Santa’ o ‘yihad’, “como ‘el máximo esfuerzo’ que una persona debe realizar para conseguir un objetivo religioso, lo que generalmente se traduce en una guerra contra cualquier cosa que no sea buena. Para la mayoría del pueblo musulmán existen dos tipos de yihad: la mayor y la menor.

La yihad mayor (también conocida como yihad al-nafs) es entendida como la lucha interna e individual contra el vicio, la pasión y la ignorancia. La yihad menor posee el sentido de una lucha en contra de las tierras y súbditos considerados infieles o no musulmanes. Según la creencia de los musulmanes, quienes mueren en el yihad se convierten en mártires de la fe y se les otorga un lugar especial en el paraíso”.


Recordemos un hecho reciente en el reino wahabí de los Saud:

Para la dinastía reinante, propagar doctrinas radicales tiene un sentido fundamental, extraviar a los jóvenes saudíes en asuntos distintos a sus intereses como ciudadanos, evitar que protesten y pidan cuentas a una casta privilegiada que acapara las riquezas del país y que se abarrotan de  opulencia y libertinaje, manteniéndose alejados de las clases populares.


Alguien conocía sobre la ocupación de la Kaaba en La Meca? 

Suceso acaecido el 20 de noviembre de 1979, se trató de un levantamiento de un grupo takfir, liderado por Juheiman al-Oteiby, miembro de la Guardia Nacional y preparado en un centro oficial religioso wahabí. Este alzamiento fue sofocado a fuego. 

Oteiby enfatizó en tildar de apóstata a la dinastía saudí, protestó contra la injusticia y la corrupción. Cientos de jóvenes saudíes acudieron a su llamado, el régimen pidió ayuda a Francia para sofocar la sedición, fuerzas especiales francesas acudieron presurosas ya que los militares saudíes resultaron incapaces de  controlar a los jóvenes revoltosos.

Los Saud no se inmutaron, siguen controlando la riqueza petrolera. Se han vuelto más radicales, no les interesa una juventud educada, toda protesta, por más insignificante  puede acarrear la decapitación. 

Los Saud apuestan hoy, para desviar sus problemas internos, en proclamar la “guerra santa” a otros países árabes y adoctrina a miles de jóvenes en las escuelas coránicas (madrazas) para que vayan a morir en otros sitios. Abren sus prisiones a los convictos prometiéndoles la remisión de sus pecados a cambio de un pequeño favor, su vida. Las penas de muerte van en aumento, los Saud ahora se ven obligados a contratar más verdugos para ajusticiar a la gente.

Es triste ver como cientos, miles de jóvenes sin educación pero aleccionados en el radicalismo religioso se vuelven adictos a la droga de moda en Arabia Saudí, la anfetamina conocida como captagón. La doble combinación, droga y adoctrinamiento en el fanatismo extremo, los convierte en duros e insensibles combatientes. 

Los Saud se libran de esa forma de miles de potenciales Oteibys. (1) 


(Ver mi artículo: Captagon: La anfetamina mágica del yihadismo).
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